martes, 13 de enero de 2026

#hemeroteca #inmemoriam | Renee Nicole Good y la vileza del patriarcado

Renee Nicole Good y la vileza del patriarcado
Fátima Frutos | Noticias de Navarra, 2026-01-13

https://www.noticiasdenavarra.com/opinion/tribunas/2026/01/13/renee-nicole-good-vileza-patriarcado-10565291.html

Renee Nicole Good //
Todas hemos visto a través de nuestras pantallas el vil asesinato a sangre fría de Renee Nicole Good por parte de la ICE, fuerzas armadas al servicio de la administración trumpista, cuyo objetivo no es solo cazar inmigrantes, sino, como las antiguas camisas pardas y guardias de asalto hitlerianos, crear pánico y paralización en el conjunto de la sociedad norteamericana.

Asistimos, desde hace tiempo sin reacción por parte de Europa, a la retransmisión en directo de una violencia descarnada, cruel e inhumana que, no solo se manifiesta contra la vida de los pueblos, véase Gaza, y contra la ciudanía del planeta en general, sino que se revela especialmente brutal en el caso de las mujeres y las niñas. Dice Rita Segato, en una de sus grandes reflexiones, que en este cambio de era se exhibe despóticamente un nuevo procedimiento, fuera del Estado de Derecho, donde la única ley que rige es la del poder matar. La ley del más fuerte.

El poder de la muerte y la capacidad de exterminio como única fuente del Derecho, es decir, desorden y barbarie. En esta situación, el Derecho Internacional resulta masacrado dentro de una espiral destructora.

Generaciones anteriores en Europa presenciaron horrorizadas la liberación de los campos de concentración nazis. La vergüenza ante el aterrador espectáculo del Holocausto apareció frente a los hornos crematorios y las montañas de cadáveres descuartizados, cubiertos con las cenizas de los asesinados. Los juicios de Núremberg fueron necesarios para presentar al mundo la banalidad del mal, que diría Hannah Arendt.

Hoy en día, tal y como señala Segato, vivimos en vivo y en directo el exterminio como expresión política. La impunidad ha dejado de ser lo primordial en el ejercicio del poder de aniquilación, lo verdaderamente importante para Trump, Netanhayu, etcétera. es poder exhibir esa impunidad frente al mundo.

Es más importante el exhibicionismo despótico y asesino que la violencia per se. En lo que respecta a las mujeres, el patriarcado y su vileza se nutre en la actualidad de esas mismas circunstancias terroríficas.

Renee Nicole Good era algo más que una mujer y una madre. Era activista a favor de los Derechos Humanos, poeta, lesbiana, gran lectora, buena vecina, hermana, esposa... Una ciudadana de bien. El hecho de que Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional en EEUU, haya salido vestida de cow boy, exculpando al agente que ha perpetrado el asesinato y recalcando la impunidad de todo el cuerpo ICE viene a poner de relieve la cuestión de la utilización de las mujeres como herramienta de represión y matanza de otras mujeres, por parte del patriarcado más atroz. A esto hay que añadir la exhibición sin pudor de prácticas pedófilas, en medio de la más absoluta impunidad una vez más, entre los líderes y grupos de poder norteamericanos. Porque la violencia sexual dirigida a las niñas es una forma más de aniquilación, humillación y aleccionamiento misógino, de cara a servir de escarmiento represivo, ahora y en el futuro, ante las generaciones venideras de niñas y féminas. Tal es este horror que EEUU cuenta con mujeres abusadas desde niñas en puestos clave del poder trumpista. Puestos que compran su silencio, pero no combaten su drama ni el que se cierne sobre las demás.

Los tres hijos de Renee Nicole Good hoy están huérfanos. Los tres hijos de Kristi Noem tienen a una madre que justifica un feminicidio y protege al asesino. Díganme si esto no es un triunfo del terrorismo misógino y del fascismo.

Que nadie piense que la utilización de las mujeres por parte del patriarcado para atacar y eliminar a otras mujeres es una estrategia de anteayer. Desde que el movimiento feminista ha venido consiguiendo logros para el conjunto de las mujeres, es decir, para la humanidad entera, los gobiernos con proyección fascista han restaurado maniobras en las que la captación de féminas, a las que se les ofrece migajas de poder y cuando dejan de ser útiles se las deshecha, son las encargadas de alinearse con el terrorismo machista. Es el caso de Noem, pero también el de Meloni, que ejerce de topo trumpista en el seno de la UE o ya, yéndonos a la capital de España, tenemos la estulticia de una Ayuso, payaseando con Milei, que ultrajó a las mujeres que interrumpieron su embarazo en Madrid o que se ríe cada día de las miles de personas ancianas, a la que no dio asistencia médica y murieron en agonía.

El movimiento feminista tiene que actualizar sus prioridades. Es momento de volver a las trincheras. Nuestra línea Maginot se llama RAM.

Resistencia /Resiliencia/ Reconocimiento.
Autoestima /Apoyo/ Arrojo.
Memoria /Misión/ Mensaje.

“No soy la marea que se retira / sino la sal que se queda pegada en las rocas”. Renee Nicole Good. Descansa en paz, hermana. Te honraremos siempre.

lunes, 12 de enero de 2026

#hemeroteca #lgtbi #universidades | La UMA, reconocida como espacio libre de LGTBIfobia

Acto LGTBI en la Universidad de Málaga //

La UMA, reconocida como espacio libre de LGTBIfobia

Nova Ciencia, 2026-01-12

https://novaciencia.es/la-uma-reconocida-como-espacio-libre-de-lgtbi-fobia/

La Junta de Andalucía ha reconocido a la Universidad de Málaga (UMA) como ‘Espacio libre de LGTBIfobia’. Esta distinción es fruto de su labor de la institución académica en pro de la diversidad y la no discriminación de las personas por razón de orientación sexual e identidad de género.

El distintivo lo concede la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad, y podrá ser utilizado por las instituciones “en las acciones de promoción y difusión que efectúen, dirigidas a promover y garantizar la igualdad y la no discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género relacionadas con el cumplimiento de sus fines y actividades”.

La Universidad de Málaga conmemora activamente el Día del Orgullo LGTBIQ+ cada año con actos institucionales, izando la bandera arcoíris y leyendo manifiestos para reafirmar su compromiso con la diversidad, la igualdad y la lucha contra las fobias en este ámbito. El Vicerrectorado de Igualdad y Política Social ampara bajo su paraguas múltiples actividades encaminadas a crear un espacio de defensa y respeto para todas las identidades en los campus universitarios.

El último acto institucional celebrado en la UMA en pro del colectivo se celebró en junio de 2025, y en él la institución académica se reafirmó como “una universidad pública, crítica y orgullosamente diversa”, en una ceremonia organizada en el Pabellón de Gobierno para conmemorar el Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+.

#hemeroteca #lgtbi #literatura | Claves LGTBI+ en Lazarillo, Quijote, Celestina... que no nos contaron

El Lazarillo de Tormes, de Luis Santamaría y Pizarro. Museo del Prado //

Claves LGTBI+ en Lazarillo, Quijote, Celestina... que no nos contaron

Guillermo Martínez | El Asombrario, Público, 2026-01-12

https://elasombrario.publico.es/claves-lgtbi-en-lazarillo-quijote-celestina-que-no-nos-contaron/

Han sido tres años de escritura y casi 20 de investigación los que han precedido a ‘Su fulgor puede destruir vuestro mundo’ (Egales, 2025). Esta obra de casi 1.200 páginas y escrita por Ramón Martínez, doctor en Filología, revisita decenas de composiciones literarias desde el siglo XI hasta la actualidad desde una perspectiva LGTBI+ que desentraña aquello, unas veces escondido, otras veces a la luz de la mirada lectora, que pivota en torno a la sexualidad no normativa.

Titula esta investigación como ‘Su fulgor puede destruir vuestro mundo’. ¿A quiénes alude ese ‘su’ y ese ‘vuestro’?

Se trata de un verso de Diré cómo nacisteis, un poema de Luis Cernuda en el que se recogen los diferentes rasgos de “los placeres prohibidos”, que es como tituló el libro, y la consecuencia de visibilizarlos. Me pareció interesante utilizar este fragmento como título, porque precisamente habla del peligro que supone para el mundo heterosexual –el vuestro de Cernuda– hablar con claridad de la sexualidad no normativa, dejar que su fulgor inunde todo el mundo.

Comienza su análisis en las jarchas del siglo XI. ¿Qué hay en estas composiciones literarias de LGTBI+?

Pues resulta que hay mucho más de lo que nos han explicado. Las jarchas, que son las primeras expresiones literarias en lengua romance en la Península, son la parte final de un poema en árabe más extenso y sucede que en muchísimas ocasiones ese texto era una composición amorosa dirigida a un hombre por un autor masculino. Ya como comparación ya como desarrollo de la misma idea, ese estribillo final tiene entonces una relación muy íntima con el homoerotismo.

En la primera parte de su publicación, se centra en la sodomía a la hora de tratar la literatura hispánica en la Edad Media y los Siglos de Oro. ¿En qué grandes obras está presente esta práctica sexual que había pasado desapercibida hasta ahora?

Lo más llamativo es que en prácticamente todas las obras más relevantes de nuestra tradición puede encontrarse alguna forma de alusión al tema, aunque la crítica ha intentado silenciarlo. El Lazarillo, por ejemplo, tiene un capítulo censurado que mucha gente considera que hablaba de las relaciones de Lázaro con un fraile de la Merced; y en un grandísimo número de comedias del Barroco el travestismo es un recurso dramático muy importante.

Luego llega al homosexual y el homoerotismo. ¿Qué autores y obras encontramos aquí? 

Esa es una época de lo más interesante, porque supone el cambio del modelo de la sodomía, basado en las ideas religiosas, por una nueva concepción de la sexualidad que piensa la sexualidad desde ideas supuestamente científicas. En este momento encontramos algunos de nuestros autores y autoras más célebres escribiendo literatura homoerótica, como Jacinto Benavente, Federico García Lorca, Luis Cernuda, Carmen Conde y Lucía Sánchez Saornil; pero también otros, más desconocidos, son responsables de obras fantásticas y muy interesantes, como Las locas de postín, de Álvaro Retana.

Por preguntar sobre alguna obra en concreto, ¿qué lectura LGTBI+ subyace en ‘La Celestina’? ¿Y en ‘Don Quijote de la Mancha’?

Se trata de dos de las obras más relevantes de nuestra historia literaria y sucede que no es que sean susceptibles de una interpretación LGTBI+, sino que su contenido en algunos momentos muestra el tema de la sexualidad no normativa de forma evidente. En Celestina hay una escena en que la protagonista manosea y alaba el cuerpo de Areúsa; y en el Quijote hay multitud de escenas en las que los roles de género se ponen en tela de juicio, como aquella en que, en la primera parte, el cura disfrazado y el escribano travestido espían a quien parece ser un joven muchacho desnudándose que, en realidad, resulta ser una mujer vestida de varón. Lo más curioso de todo esto es que se muestra de forma totalmente clara, pero la crítica ha evitado analizar el tema durante mucho tiempo.

Me ha resultado especialmente interesante el capítulo que dedica a la censura de este tipo de literatura durante la dictadura franquista. En aquellos 40 años de régimen dictatorial, ¿cuáles eran las brechas por las que se colaba el deseo no hegemónico?

Pese a la censura y a la persecución y represión sexual, es cierto que llama la atención la inteligencia de muchos autores y autoras para expresarse con toda la libertad que les era posible. La clave, como podemos encontrar entre algunos poetas del grupo Cántico, como Juan Bernier, era la ambigüedad: construyeron un complejo sistema de equívocos para que los lectores entendidos comprendieran el verdadero contenido de sus obras. 

Con el paso del tiempo, además, se atrevieron a ir más lejos: en los años 50 hay ya varias voces muy valientes, como las de Jaime Gil de Biedma y Francisco Brines; y algunas que crean una forma muy personal de expresarse, como hizo nuestra querida Gloria Fuertes.

¿Cómo cambió todo ello en la Transición? ¿Qué nuevos ‘armarios literarios’ se abrieron en esa época?

La muerte del dictador supone el último cambio radical en nuestra libertad literaria. Gracias a la verdadera desaparición de la censura –la ley de prensa de Fraga en muchos aspectos empeoró la persecución de ideas– y, sobre todo, al comienzo del movimiento reivindicativo en nuestro país, el pensamiento sobre la sexualidad comienza a adquirir tintes políticos. 

La visibilidad se convierte en un compromiso y algunos autores se atreven al fin a construir una literatura que tenga como centro temático la sexualidad no normativa. Eduardo Mendicutti es el mejor ejemplo de esta nueva perspectiva, responsable de algunas de las mejores novelas de los últimos años del siglo XX, y junto a él podemos citar otros muchos autores y autoras como Terenci Moix, Esther Tusquets y, con el paso del tiempo, escritores que componen lo que puede considerarse un auténtico “género LGTBI+”. 

Con Isabel Franc, Carlos Sanrune y otros muchos, gracias al impulso de librerías como Berkana, Cómplices y Antinous, y a editoriales como Egales, en España nació en los años 90 una nueva forma de literatura sin la que sin duda éxitos reivindicativos como el matrimonio igualitario no habrían sido posibles. 

Su investigación concluye en los trabajos más actuales en torno a la literatura LGTBI+. ¿Qué es lo que más le sorprende de ellos? ¿Qué les diferencia de otros periodos históricos?

Lo más impresionante de los últimos años es tanto la multitud de publicaciones como su diversidad. Hay ensayos sobre política, historia, cultura... y narrativa de calidad que toca todos los géneros. La poesía y el teatro, del mismo modo, cuentan con autores jóvenes muy prometedores. Si hay una diferencia con otras épocas es que, por fin, se escribe y se publica más y con mayor libertad, pero no podemos engañarnos: hay dos problemas que no es posible obviar. Por un lado, la literatura LGTBI+ sigue siendo minoritaria y está infrarrepresentada: apenas un 1% de la producción editorial puede etiquetarse dentro de la diversidad sexual y de género, cuando la población LGTBI+ supera con creces el célebre 10%. 

Por otra parte, un dato inquietante puede anunciar que el futuro será menos tolerante. No solo las ideas intolerantes de las derechas políticas suponen un riesgo para nuestras libertades si alcanzan el poder, sino que durante 2024, por primera vez en mucho tiempo, se percibe una reducción relativa de las publicaciones en clave LGTBI+. Estoy seguro de que actualmente nos enfrentamos a un nuevo cambio de paradigma, y que nuestro progreso sea hacia la libertad dependerá de muchos factores y, sobre todo, del compromiso de escritores, editores y librerías.

¿Por qué cree que todas estas obras que usted ahora reseña no se habían leído desde la perspectiva LGTBI+?

Creo que el principal problema para reconocer públicamente la presencia de la diversidad sexogenérica en nuestra literatura ha sido la tradición crítica hispánica. Durante más de cien años y hasta hace relativamente poco, los académicos han preferido ignorar que nuestra tradición literaria nunca ha ignorado los temas que hoy llamamos LGTBI+. Hay casos flagrantes, como los de Menéndez Pidal y Menéndez Pelayo, en cuyos escritos podemos encontrar un desprecio más que significativo hacia algunas de las mejores páginas de nuestros autores simplemente porque se hacían eco de la diversidad sexual. 

Por último, acaba de publicar 1.200 páginas de análisis histórico de la literatura española desde la perspectiva LGTBI+, quizá el trabajo más voluminoso en su género. ¿Cómo se siente?

En parte agotado, porque ha sido un trabajo de muchos años. La redacción del libro me ha llevado alrededor de tres años, pero han sido casi dos décadas de investigación para poder prepararlo. Aunque, por otra parte, estoy muy contento tanto de haber conseguido poner el punto final a este trabajo como de observar la buena acogida que está teniendo. Cuando empecé a prepararlo creí que hacía falta un volumen que rescatara toda nuestra tradición literaria en clave LGTBI+ y parece ser, por la respuesta que empieza a llegar de los medios y, sobre todo, de lectores y lectoras, que este era un libro necesario.

#hemeroteca #masculinidad | Cómo los hombres perdieron el miedo al s3x0 anal: “Que te guste ser penetrado hace que algunas mujeres te miren de otra forma”

Desnudo masculino de Patrocolo, de Jacques-Louis David (1780) //

Cómo los hombres perdieron el miedo al sexo anal: “Que te guste ser penetrado hace que algunas mujeres te miren de otra forma”

El auge del ‘pegging’, la penetración anal a un hombre con ayuda de juguetes sexuales, rompe el último tabú para los varones heterosexuales
Marita Alonso | ICON, El País, 2026-01-12
https://elpais.com/icon/2026-01-12/como-algunos-hombres-perdieron-el-miedo-al-sexo-anal-que-te-guste-ser-penetrado-hace-que-algunas-mujeres-te-miren-de-otra-forma.html

En 1998, José María Cano escribió una canción de Mecano en la que un personaje masculino, convencido de que el alcohol lo había vuelto gay, cantaba: “Por otro lao/Por el lao de atrás/No debe estar tan mal/Pruébalo y verás”. Su letra es recordada como una de las más sonrojantes del pop español. Salto a 2020: el Urban Dictionary recogió el término pegging, que es definido como el acto en el que “una mujer usa un arnés con dildo y penetra a un hombre por detrás”. El neologismo nació en realidad entre ambos hechos: en 2001 y de la mano del popular columnista sexual Dan Savage, que organizó un concurso para encontrar una palabra coloquial que describiera el acto. Desde entonces, se ha introducido en la cultura pop de diferentes maneras. “El pegging no es nuevo para mí, pero sí para Disney”, dice Ryan Reynolds, rompiendo la cuarta pared al hacerlo, en Deadpool. Y si lo sabe es porque en la primera parte de la saga, ya hay una alusión a la práctica.

Desde Cara Delevingne en la gala MET de 2021, donde lució un diseño de Dior que rezaba “Peg the Patriarchy” (una frase de la educadora sexual Luna Matatas) hasta el capítulo To peg or not to peg de la serie The Bold Type, en el que el novio de una de las protagonistas le propone poner en marcha la práctica que nos ocupa, pasando por la película de Paul Thomas Anderson Una batalla tras otra, en la que una escena insinúa que Teyana Taylor emplea un arma para hacérselo a Sean Penn, el pegging, o sea, ese acto en el que una mujer penetra a un hombre, se encuentra cada vez más asentado en la cultura popular y en los vídeos pornográficos consumidos por hombres heterosexuales.

Tanto, que según el último informe de la aplicación de citas Feeld, llamado Feeld Raw, el interés por el pegging ha aumentado un 200 % entre los hombres cisheterosexuales. “El pegging ha pasado de ser un tabú a una preferencia generalizada. Los datos de Feeld muestran que los hombres cis están impulsando este auge, una señal de la disminución del estigma en torno al placer anal, independientemente del género y la sexualidad”, explica a ICON el doctor Luke Brunning, que supervisa un departamento de amor, sexo y relaciones en la Universidad de Leeds y colabora en el informe. Para él, la tendencia refleja la expansión de las definiciones de masculinidad y la creciente curiosidad por el placer más allá de las vías tradicionales.

“Cada vez más personas saben lo que significa y sienten curiosidad por el pegging. Su simbolismo cultural también está cambiando, y el debate abierto sobre el asunto ahora es compatible con diversos tipos de masculinidad positiva o con conversaciones sobre bienestar y positividad en torno al placer”, asegura.

Pero como escribió Henry Giardina en un artículo de la web Queerty, a causa de la presencia de la práctica en un episodio de Broad City hasta ser un chiste recurrente en Deadpool, “los heterosexuales se preguntan si no es un poco gay dejar que tu novia te meta algo por el culo”. “Ese, al menos, era el miedo de ciertos aficionados al pegging”, continúa. “Y si algo sabemos de los heterosexuales es que a menudo les paraliza el miedo a ser o incluso a parecer gais. Lo cual es una pena, porque el pegging puede ser divertido para todos, pero especialmente para los hombres heterosexuales que experimentan orgasmos prostáticos intensos, interminables y a veces agotadores”.

“Que a los hombres les deje de dar vergüenza hablar de que les da placer el sexo anal debería ser algo que ya hubiéramos conseguido, pero las cosas no son así”, admite Alex Robles, licenciado en Filosofía y profesional de la comunicación. “Por muy deconstruido que uno esté todavía hay mucha carga simbólica sobre nosotros. Al hablar con una mujer sobre que te podría dar placer ser penetrado, las cosas suelen ser todavía complicadas y tienes que elegir muy bien con que mujer y cuando hablarlo. Por mi experiencia, si estoy con una mujer que también sea bisexual o que haya explorado su sexualidad un poco más allá del misionero, no suele haber mayor problema, pero cuando surge el tema te puedes dar cuenta de que la mujer que creías superfeminista y pro LGTBQI, te empieza a mirar de otra forma. Una, de hecho, me hizo ghosting justo al día siguiente de hablar de esto tras estar un mes hablando y quedando. Parece que para algunas mujeres cis (voy a obviar que para la mayoría de los hombres también), el que te guste ser penetrado te hace menos hombre o que en algún momento vas a necesitar que alguien más te penetre, como si no existieran los arneses o los dildos“.

Paulita Pappel, fundadora de Lustery, considera interesante que algunos hombres estén empezando a cuestionar una masculinidad rígida que durante décadas les ha prohibido explorar su propio cuerpo y su placer. “Es el síntoma de algo más profundo: una masculinidad que se abre a la vulnerabilidad, a la comunicación y a la idea de que el placer no está ligado a dominar, sino también a confiar y dejarse llevar”, explica a ICON. “Seguimos viviendo en una cultura profundamente homófoba y falocéntrica, donde el placer anal masculino se ha asociado erróneamente con la orientación sexual. A muchos hombres se les ha enseñado que su identidad heterosexual depende de no cruzar ciertas líneas, cuando en realidad la orientación sexual no tiene nada que ver con las prácticas, sino con a quién deseas. El miedo viene de la vergüenza, del estigma y de la presión social por cumplir con una idea muy limitada de lo que significa ser un hombre”, remata la autora de Sin sexo no hay feminismo (Bellaterra Edicions, 2025).

Valérie Tasso, escritora, sexóloga y embajadora para España de LELO, coincide en señalar que el miedo persiste porque durante décadas se ha asociado erróneamente el placer anal masculino con una orientación sexual concreta. “A muchos hombres se les ha educado en la idea de que ceder el control en la interacción sexual con su pareja o explorar zonas erógenas no normativas cuestiona su identidad. El problema no es el acto, sino el peso del estigma y de una masculinidad aprendida que castiga cualquier ‘desviación’ de lo establecido en nuestra sociedad heteropatriarcal”. Para Tasso, prácticas como el pegging no hablan de una “inversión de roles”, sino de una ampliación del mapa erótico masculino.

Ally Iseman, coach de relaciones, consultora de estilo de vida erótico y fundadora de la plataforma de educacion de relaciones Passport2Pleasure, hace una recomendación práctica. “No empieces con un arnés, un consolador, ni ningún otro accesorio. Si tienes curiosidad por probarlos, tendrás que ir adaptándote a ese nivel. Existen kits de entrenamiento anal que puedes comprar para que el esfínter se expanda con más comodidad con el tiempo”, dice. “Sinceramente, empezaría con un dedo, envuelto en un condón y lubricándolo (siempre con bastante lubricante), antes de introducir cualquier juguete. De todos los posibles insertos, los dedos son sobre los que tenemos mayor control, y pueden ser una introducción segura a cómo se siente para ambos jugadores a medida que el esfínter interno y externo se vuelve receptivo. Una vez que te sientas cómodo con un dedo y estés listo para ir más allá, puedes ir probando con juguetes. Busca siempre un diseño con un mango con una forma que evite que se resbale o que se introduzca completamente y se pierda”, recomienda. Lo que ha observado en su trabajo con parejas heterosexuales, explica, es que a medida que la autonomía de la mujer aumenta en la sociedad, el rol de su pareja cambia, pues ya no necesita al hombre para su estatus social o acceso a las finanzas. “Como sociedad, estamos acostumbrados a relacionar la figura masculina con la de proveedor, pero estamos viendo un cambio: hoy en día las parejas masculinas deben ser capaces de aportar algo más. Este algo más es la clave para que la relación se considere una verdadera colaboración, en lugar de una cuestión de propiedad: el placer puede situarse en el centro, como algo que ambos pueden proporcionar. De esta manera, él descubrirá nuevas maneras no solo de dar, sino también de recibir placer, fuera de los viejos esquemas que ya no les sirven”, dice.

Tim Lagman, educador sexual de pjur y miembro del podcast Sex Ed With Tim, explica que las aplicaciones de citas y la disminución del estigma social en torno al placer anal han abierto el camino para que más hombres heterosexuales sientan curiosidad por el placer al recibir sexo anal. “Personalmente, me alegra que los hombres heterosexuales estén explorando esta faceta del placer. Sin embargo, espero que esto también abra la conversación sobre el privilegio heterosexual; es decir, ¿por qué el placer anal, una actividad sexual que desde hace mucho tiempo forma parte de la comunidad queer, ahora se acepta simplemente porque los hombres heterosexuales son más receptivos a él?”, se pregunta. Además, para él la práctica normaliza la curiosidad y el consentimiento. “Los hombres se avergüenzan de sentir curiosidad. Normalizar la curiosidad reduce el drama y abre espacio para la exploración sin pánico. Tranquiliza con límites y pruebas graduales. Fomenta pequeños experimentos, como masturbarse con un plug anal o jugar con la superficie del ano, para generar confianza. Deja claro que está bien probar algo y que no te guste, y que el consentimiento siempre es primordial. La homohisteria ofusca la orientación sexual y los actos sexuales: en pocas palabras, que te guste el sexo anal no te hace necesariamente gay. Simplemente significa que te gusta el sexo anal”, concluye.

domingo, 11 de enero de 2026

#hemeroteca #lgtbi #memoria | Cuando la ley convirtió la diversidad en delito: la represión homófoba del franquismo y sus ecos hoy

Primera manifestación LGTBI en Sevilla, 25 de junio de 1978 //

Cuando la ley convirtió la diversidad en delito: la represión homófoba del franquismo y sus ecos hoy

De la “peligrosidad social” a los discursos que cuestionan derechos: memoria democrática para entender por qué el odio no es pasado, sino una herida aún abierta
Lucía Parro Pantoja | Diario Red, 2026-01-11
https://www.diario-red.com/articulo/memoria/cuando-ley-convirtio-diversidad-delito-represion-homofoba-franquismo-ecos-hoy/20260111060000061609.html

Durante el franquismo, ser homosexual o trans no era una identidad: era un delito.

Un delito perseguido, castigado y patologizado por el propio Estado, que convirtió la diversidad sexual y de género en sinónimo de “peligrosidad social”. No se trató de episodios marginales ni de excesos aislados, sino de una política pública sostenida, articulada mediante leyes, tribunales especiales, informes médicos y un aparato policial destinado a vigilar, clasificar y corregir.

Como ha señalado el jurista Juan María Terradillos Basoco, la homosexualidad fue definida durante décadas en el derecho español como un paradigma de peligrosidad social, una categoría que permitió excluir legalmente a un colectivo cuya única “amenaza” era vivir su sexualidad fuera de la norma impuesta (Terradillos Basoco, 2020).

Más de cuatro décadas después del final de la dictadura, aquella legislación ha desaparecido del BOE. Sin embargo, las violencias simbólicas, culturales y sociales que la sostuvieron no han desaparecido por completo del espacio público.

Hoy ya no existen tribunales especiales ni centros de internamiento para “reeducar” a homosexuales y personas trans. Pero los datos oficiales, las agresiones registradas y determinados discursos políticos muestran que el rechazo y la discriminación siguen presentes, aunque adopten nuevas formas. La diferencia es fundamental: antes el Estado perseguía activamente; hoy la violencia persiste cuando se normaliza el cuestionamiento de derechos.

Cuando la ley convirtió la orientación sexual en un peligro
La represión franquista contra las personas LGTBI se articuló a través del derecho penal y administrativo. Un primer hito fue la reforma de la Ley de Vagos y Maleantes en 1954, que incorporó explícitamente la homosexualidad como conducta peligrosa. Aquella modificación permitió imponer medidas de internamiento, vigilancia y destierro bajo la retórica de la “protección social” y la “rehabilitación”.

En 1970, en pleno tardofranquismo, se aprobó la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que sustituyó formalmente a la anterior, pero mantuvo intacta su lógica. El historiador Víctor Mora Gaspar ha documentado cómo los debates parlamentarios de ese año consolidaron un lenguaje biopolítico que definía a los homosexuales como una amenaza para el “bien común”, fijando el marco discursivo que justificaría miles de expedientes sancionadores (Mora Gaspar, 2019).

No se trataba de castigar hechos concretos, sino de perseguir identidades. La ley permitía el internamiento en cárceles, colonias agrícolas o centros psiquiátricos, la prohibición de residir en determinados lugares y la vigilancia continuada. La homosexualidad era tratada como una desviación moral o una patología contagiosa; la transexualidad, como una anomalía médico-social que debía ser corregida.

La arbitrariedad de estas condenas ha quedado ampliamente documentada en la investigación histórica. Miguel Fernández Turuelo, en su estudio sobre los expedientes de peligrosidad social en Valladolid a principios de los años setenta, muestra cómo bastaba una denuncia vecinal, un informe policial o una simple sospecha para activar el aparato represivo, con especial dureza hacia personas de clase trabajadora y sin redes de protección social (Fernández Turuelo, 2024).

El silencio, el miedo y la vergüenza fueron parte esencial de este sistema. Como recogen tanto estudios académicos como testimonios de víctimas, la represión no terminaba en la condena judicial: continuaba en la estigmatización social, el aislamiento familiar y la imposibilidad de reconstruir una vida en libertad.

Aunque la homosexualidad dejó de ser delito en diciembre de 1978, tras la aprobación de la Constitución, la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social no fue derogada completamente hasta 1995. Esta persistencia normativa demuestra, como subraya Terradillos, la dificultad de desmontar categorías jurídicas profundamente arraigadas en el ordenamiento y en la cultura institucional (Terradillos Basoco, 2020).

Memoria, transición y heridas no cerradas

La represión contra las personas LGTBI ha ocupado durante décadas un lugar marginal en las políticas de memoria. Mientras otros crímenes del franquismo comenzaban a ser investigados, la persecución por orientación sexual e identidad de género quedó relegada al silencio.

La tesis doctoral de Jordi Terrasa Mateu ha mostrado cómo, incluso durante los primeros años de la Transición, muchos expedientados por peligrosidad social siguieron sufriendo consecuencias penales y penitenciarias, sin reconocimiento público ni reparación efectiva. La estrategia de olvido también operó aquí, invisibilizando a un colectivo que no encajaba en el relato dominante de reconciliación (Terrasa Mateu).

El punto de giro: del castigo legal al reconocimiento formal
España protagonizó, a partir de los años 2000, avances legales que la situaron como referencia internacional: la aprobación del matrimonio igualitario en 2005, el desarrollo de leyes autonómicas LGTBI y políticas públicas contra la discriminación, y el reconocimiento progresivo de derechos para las personas trans.

Sin embargo, como advierten los sociólogos Óscar Guasch y Jordi Mas, los cambios legales no eliminan automáticamente los marcos culturales heredados. La construcción médico-social de la transexualidad y la persistencia de estigmas muestran que la igualdad formal convive con resistencias simbólicas profundas y arraigadas (Guasch y Mas, 2014).

La memoria democrática no consiste solo en recordar leyes pasadas, sino en analizar qué restos del pasado siguen operando en el presente.

Los números del presente: el odio no es residual
Según los informes del Ministerio del Interior, los delitos de odio por orientación sexual e identidad de género aumentaron de forma significativa entre 2023 y 2024, consolidando una tendencia al alza.

El Observatorio contra la LGTBIfobia, impulsado por la FELGTBI+, confirma esta realidad: agresiones físicas, insultos, amenazas y acoso siguen siendo experiencias habituales. La Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea identifica además a las personas trans como el colectivo más vulnerable a la discriminación y la violencia en el contexto europeo.

En mayo de 2025, El País publicó que una de cada cinco personas LGTBI ha sufrido acoso en España; ese mismo mes, RTVE informó de que las agresiones se habían duplicado en el último año y Infobae España señaló un incremento de aproximadamente el 10 %, con especial impacto entre jóvenes y personas trans. Las cifras apuntan a un fenómeno estructural, no a casos aislados.

Samuel Luiz: cuando el odio mata

El asesinato de Samuel Luiz en A Coruña en julio de 2021 marcó un punto de inflexión en la percepción pública de la violencia homófoba en España. En enero de 2025, la Audiencia Provincial de A Coruña impuso penas de hasta 74 años de prisión a los condenados, reconociendo el carácter homófobo del crimen, y recientemente, el Tribunal Supremo ratificó esa sentencia, enfatizando que la justicia debía responder con firmeza ante la violencia motivada por odio, según informó Togayther.

Para colectivos LGTBI, la sentencia supuso un mensaje institucional claro: la homofobia mata y debe ser tratada como un delito de odio. Pero el propio caso evidencia una realidad incómoda: el reconocimiento judicial llega después de la violencia.

El discurso como campo de batalla
La violencia no se limita al plano físico. El discurso importa. En 2025, varias declaraciones de cargos públicos generaron una fuerte polémica.

Ese año, el PSOE exigió el cese de una asesora del alcalde de Badajoz (PP) por comentarios considerados homófobos; en Elche, se solicitó la reprobación de una portavoz de Vox por afirmar que “las mujeres trans no son mujeres”; y durante el Orgullo LGTBI en Castellón, cargos del mismo partido recomendaron que las familias evitaran el centro de la ciudad y “no acercaran a los niños”. Estas posiciones se inscriben en una continuidad discursiva que cuestiona la legitimidad de los derechos LGTBI, aunque ya no se exprese en términos penales.

A estas declaraciones se ha sumado una estrategia política más amplia. En octubre de 2025, Vox impulsó en el Congreso iniciativas para derogar la Ley 4/2023 de derechos LGTBI y trans, una línea de actuación que ha sido replicada en distintas comunidades autónomas. Estas propuestas han avanzado en un contexto de pactos parlamentarios y gobiernos compartidos en los que el Partido Popular ha asumido, de forma directa o indirecta, el marco de debate planteado, normalizando la idea de que los derechos LGTBI son revisables, prescindibles o ideológicos.

No se trata solo de derogar leyes, sino de deslegitimar su necesidad. Cuando se relativiza la identidad del colectivo —como hizo Santiago Abascal al diluir los símbolos del Orgullo bajo un discurso nacional homogéneo— y al mismo tiempo se cuestionan las políticas públicas específicas de protección, se reactiva una lógica histórica conocida: convertir la diversidad en problema y la igualdad en exceso.

Minimizar también es negar
No todos los discursos son abiertamente hostiles. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, afirmó en 2021 que la homofobia “está en la cabeza de la izquierda”, una declaración criticada por colectivos LGTBI por negar la existencia de una discriminación estructural. También ha llegado a expresar incomodidad con la duración del Orgullo LGTBI en Madrid, sugiriendo que se “aguanta” durante demasiado tiempo. Para las organizaciones de derechos humanos, estas posiciones refuerzan una igualdad tolerada, pero no plenamente asumida.

Un eco internacional: Trump y el retroceso de derechos
La defensa o el cuestionamiento de los derechos LGTBI no es un fenómeno exclusivo de España. En Estados Unidos, desde que Donald Trump inició su segundo mandato en enero de 2025, su administración ha puesto en marcha una serie de órdenes ejecutivas dirigidas contra derechos vinculados a género e identidad, entre ellas decretos que defienden políticas de “género binario” y excluyen el reconocimiento federal de las identidades trans, así como otras que afectan al acceso a atención sanitaria y a la participación de personas trans en el Ejército.

A esta agenda política se suma también el uso explícito de la burla como herramienta discursiva. El 7 de enero de 2026, El País informó de un acto público en el que Trump ridiculizó a personas y atletas trans, utilizando su identidad de género como motivo de mofa ante su audiencia. El episodio fue interpretado por analistas y organizaciones de derechos humanos como una normalización del escarnio desde la más alta responsabilidad institucional.

Este contexto internacional pone de manifiesto que las tensiones culturales y políticas en torno a género y sexualidad no son aisladas: forman parte de una ola global de contestación a la diversidad.

Memoria democrática: del pasado al presente
Recordar la represión franquista contra las personas LGTBI no es un ejercicio identitario ni nostálgico. Es una herramienta para comprender el presente. El franquismo no solo castigó cuerpos: produjo discursos, categorías y miedos que no desaparecen automáticamente con un cambio legal.

Hoy no existe una ley que criminalice la homosexualidad o la transexualidad. Pero cuando se cuestiona la identidad trans, se caricaturiza el Orgullo o se desmontan garantías legales, no asistimos a una repetición literal del pasado, sino a una continuidad cultural que alimenta el rechazo, el miedo y la exclusión.

La memoria democrática no consiste solo en derogar leyes injustas, sino en impedir que sus lógicas regresen bajo otros nombres. Porque el odio, cuando se normaliza, deja de parecer excepcional. Y cuando deja de parecerlo, vuelve a ser peligroso.

sábado, 10 de enero de 2026

#hemeroteca #inmemoriam | "Acaban de matar a mi esposa": así se desarrolló el mortal tiroteo de ICE en Minneapolis

Memorial en el lugar en el que mataron a Renee Nicole Good //

"Acaban de matar a mi esposa": así se desarrolló el mortal tiroteo de ICE en Minneapolis

Ray Sanchez | CNN, 2026-01-10

https://cnnespanol.cnn.com/2026/01/10/eeuu/asi-se-desarrollo-tiroteo-ice-minneapolis-trax

Renee Nicole Good pasó sus últimos momentos en su Honda Pilot marrón, con los peluches de su hijo asomando por la guantera. Se había detenido en medio de una calle arbolada del sur de Minneapolis e hizo señas a vehículos gubernamentales sin identificación para que pasaran.

Silbidos agudos rompieron el frío de enero en una respuesta comunitaria ya conocida, empleada por activistas en ciudades de Estados Unidos para alertar a los vecinos sobre la presencia de agentes de inmigración. Durante varios minutos, Good bloqueó parcialmente el tráfico en la calle. Algunos vehículos gubernamentales sin identificación permanecieron con el motor encendido; otros la rodearon.

“Vete a casa”, gritó un transeúnte.

En una calle residencial nevada la mañana del miércoles, Good se cruzó con Jonathan Ross, un agente de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) con 10 años de servicio y veterano de la guerra de Iraq, quien seis meses antes fue arrastrado unos 90 metros por un conductor durante una operación de inmigración en un suburbio de Minneapolis.

“Temía por mi vida”, testificó Ross durante el juicio en diciembre de un inmigrante indocumentado que iba al volante.

Good y Ross —cuya breve confrontación el miércoles terminó con él disparando su arma al menos tres veces mientras ella intentaba alejarse— están ahora en el centro de un furioso debate sobre la creciente represión migratoria del Gobierno de Trump, con cada bando culpando airadamente al otro. Los videos del incidente siguen saliendo a la luz y aún queda mucho por conocer.

Good, de 37 años, había dejado a su hijo de 6 años en la escuela antes de ser herida de muerte, según testigos y funcionarios de la ciudad. Ciudadana estadounidense, Good fue descrita como poeta y madre cariñosa.

Ross se unió a ICE en 2015. Trabaja en operaciones para la captura de fugitivos en el área de Minneapolis y como parte de un equipo de respuesta especial. Antes de incorporarse a ICE, sirvió en Iraq con la Guardia Nacional de Indiana, y luego se convirtió en agente de la Patrulla Fronteriza de EE.UU. en 2007.

Ahora, su fugaz, pero violento encuentro los ha convertido en símbolos involuntarios de una época oscura e incierta en la historia del país.

Más de cinco años después de la muerte de George Floyd

“Lárgate de mi vecindario”, gritó un transeúnte a un funcionario federal armado, con máscara y chaleco antibalas, mientras caminaba detrás de la camioneta de Good sosteniendo su teléfono celular.

El agente, posteriormente identificado como Ross, apuntó su cámara a una persona que luego fue identificada como la esposa de Good, Becca Good, quien le apuntó con su propio teléfono.

En un país profundamente dividido, ese momento en la Avenida Portland se convirtió en un claro ejemplo del interminable señalamiento político sobre la represión migratoria militarizada del presidente Donald Trump en algunas ciudades de Estados Unidos, y anticiparía las crecientes tensiones en los días siguientes.

Agentes federales, incluido Trump y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, acusaron rápidamente a Good de intentar usar su vehículo para matar o herir a agentes de ICE. Ella lo calificó como un “acto de terrorismo doméstico”.

No obstante, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, y funcionarios estatales respondieron, criticando las acciones de los agentes. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, calificó el tiroteo de “totalmente predecible” y “totalmente evitable”.

“Este fue un agente usando el poder de manera imprudente que resultó en la muerte de una persona”, dijo Frey. Exigió que ICE “salga de Minneapolis”.

El tiroteo ocurrió más de cinco años después de la muerte de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis, no lejos de donde murió Good, lo que desató disturbios y un movimiento por la justicia racial en una ciudad que aún lucha por recuperarse.

Los accidentes automovilísticos —muchos grabados en dramáticos videos— han sido una característica distintiva de la represión del Gobierno de Trump, incluyendo colisiones entre agentes federales y sospechosos que intentan huir y supuestos ataques de “embestida” protagonizados por activistas proinmigración. Algunos choques han derivado en tiroteos, heridos y muertes. El incidente en el que Ross fue arrastrado por un inmigrante indocumentado el 17 de junio de 2025 ocurrió cuando el sospechoso huyó durante una parada de tráfico, arrastrando al agente por el brazo derecho. El sospechoso fue condenado en diciembre por agresión a un funcionario federal con un arma peligrosa o mortal, lo que le causó lesiones corporales.

El veterano de ICE, quien disparó repetidamente su pistola eléctrica al conductor en el asalto de junio, sufrió un corte en su brazo derecho que requirió 20 puntos de sutura, de acuerdo con los registros judiciales. Un corte en su mano izquierda necesitó 13 puntos.

Silbatos y luego disparos

“El miércoles… nos detuvimos para apoyar a nuestros vecinos”, dijo la esposa de Good en una declaración a la Radio Pública de Minnesota.

“Nosotros teníamos silbatos. Ellos tenían armas”.

Aidan Perzana, el padre de un bebé de un mes, se despertó con el sonido de silbatos y bocinas de vehículos. Miró por la ventana y vio a agentes de ICE acercándose a la camioneta color marrón estacionada frente a su casa.

Lynette Reini-Grandell, profesora de inglés y poeta, caminaba por la Avenida Portland en ese momento, como otros, grabando en video lo que ocurría a plena luz del día.

“La tensión había estado acumulándose por tanto tiempo… pero no fue real hasta que escuché los disparos”, dijo a CNN el jueves.

Reini-Grandell había estado fuera de una escuela primaria cercana el miércoles temprano tras recibir reportes de agentes de ICE en la zona.

“El personal y las autoridades pedían a la gente de la comunidad que viniera y, esencialmente, vigilara mientras los niños bajaban de los autobuses escolares… porque los vehículos de ICE habían estado dando vueltas a la escuela toda la mañana”, dijo. “Tenían miedo de que los padres fueran arrestados y ocurrieran interrupciones horribles para los niños”.

En ciudades de Estados Unidos que han sido blanco de ICE, padres, maestros, clérigos y organizadores comunitarios han iniciado redes informales para intervenir durante redadas migratorias, incluyendo el uso de silbatos y bocinas de autos para advertir a otros. Activistas dicen que están creando responsabilidades por las acciones de los agentes; los críticos lo llaman obstrucción.

CNN no ha podido determinar si Good participaba en una de esas redes. Lo poco que se conoce sobre ella proviene en gran parte de la declaración de su esposa y de lo captado por varias cámaras en sus últimos momentos.

Cuando Reini-Grandell regresó a la Avenida Portland tras verificar los reportes de agentes de ICE fuera de una escuela, la confrontación que terminó con la muerte de Good estaba escalando.

‘No estoy enojada contigo’

El video grabado por Ross en su celular ofreció el vistazo más cercano a los momentos clave antes de que él disparara mortalmente a Good. Un funcionario del DHS confirmó que el video, obtenido por CNN, fue grabado por el agente. Las imágenes fueron obtenidas originalmente por el medio conservador de Minnesota, Alpha News.

Comienza con Ross caminando frente a la camioneta conducida por Good, quien había detenido el vehículo de manera perpendicular a la calle, obstruyendo el tránsito.
Él no dice nada mientras cruza frente al Honda hacia el lado del conductor.

Al rodear el vehículo, Good es vista con la ventana abajo. Ella mira directamente a agente.

“Está bien, amigo. No estoy enojada contigo”, se escucha decir a Good en el video. La esposa de la víctima, de pie fuera de la camioneta, le dice a Ross: “Muéstrame tu cara”.

Él no responde. Su reflejo se puede ver en la ventana del auto. Sostiene su teléfono y sigue caminando.

El agente de ICE rodea la parte trasera de la camioneta, según el video. Becca Good, quien era pasajera en el vehículo y salió antes del tiroteo, le dice al agente: “No cambiamos nuestras placas cada mañana, para que lo sepas. Esta será la misma placa cuando vengas a hablar con nosotros después”, en una posible referencia a reportes de que agentes de inmigración han cambiado placas durante operativos.

Acerca el celular a la cara de Ross.

“¿Quieres venir por nosotros? ¿Quieres venir por nosotros? Te digo que vayas a almorzar, grandulón”, le dice Becca Good a Ross.

‘¡Conduce, cariño! ¡Conduce!’


En otro video se ve a dos agentes de ICE acercándose al vehículo de Good. Un agente intenta abrir la puerta del conductor, tirando de la manija. “Sal del auto”, dicen repetidamente los agentes.

“Sal del maldito auto”.

Becca Good intenta volver a entrar en la camioneta, pero la puerta está cerrada.

Luego se le escucha decirle a Renee Good: “¡Conduce, cariño! ¡Conduce!”

Renee Good retrocede ligeramente con su camioneta, según los videos. Luego comienza a alejarse. En el video de Ross, gira el volante bruscamente hacia la derecha, alejándose de los agentes.

“Ella retrocedió y giró las ruedas para alejarse de ellos y seguir por la carretera”, recordó Perzana.

El auto avanza, y Ross, en su grabación, grita: “¡guau!” El video no muestra si la camioneta hizo contacto con Ross. El ángulo de la cámara se mueve bruscamente hacia el cielo.

Good acelera y parece rozar al agente con su vehículo antes de que él abra fuego, de acuerdo con un video. Otra grabación, con un ángulo diferente, no capta ese posible contacto. En cambio, se ve al agente alejándose de la parte delantera del vehículo y acercándose al lado del conductor.

Tres disparos estallan en rápida sucesión, según varios videos revisados por CNN. En el video de Ross, el tiroteo no es visible, pero se escuchan los disparos mientras la cámara del teléfono en su mano se mueve aún más y luego apunta hacia la casa detrás de Ross. Se puede ver a transeúntes afuera de la casa.

El agente primero dispara contra el parabrisas y luego a corta distancia por la ventana abierta del lado del conductor, muestran otros videos.

La cámara de Ross capta la camioneta mientras avanza a toda velocidad. Se escucha a alguien decir: “Maldita p***a”. Se oye el impacto de la camioneta contra un auto aparcado, y la cámara hace un paneo hacia la calle.

Se puede ver a Becca Good corriendo por la calle hacia el lado del conductor de la camioneta accidentada, tambaleándose después de un rato, cubierta de la sangre de su esposa.

“Acaban de matar a mi esposa”


Tyrice Jones, de 35 años, estaba en su apartamento cuando escuchó disparos y un choque. Salió y vio que la camioneta conducida por Good había chocado con el poste de luz frente a su edificio.

Jones vio a una mujer que se identificó como la esposa de Good. Ella se sentó en el jardín nevado de su edificio, llorando junto a su labrador negro, contó.

“¡Acaban de matar a mi esposa!”, gritó ella.

En el video de un transeúnte se oye a un hombre preguntando a agentes de ICE si puede revisar el pulso de la víctima.

“¡No! Retroceda. ¡Ahora!”, grita un funcionario.

“Soy médico”, dice el hombre.

“No me importa”, responde el funcionario.

“Tenemos paramédicos en la escena”, dice otro funcionario.

“¿Dónde están?”, se escucha gritar a una mujer. “Mataste a mi vecina”.

Jones grabó un video de los agentes de ICE en el asiento del conductor de la camioneta de Good mientras los transeúntes los regañaban. En cuestión de minutos, los agentes levantan a Good del asiento del conductor y la colocan en el suelo. El video de Jones luego muestra a varias personas llevándola por los brazos y las piernas hasta el final de la cuadra.

Emily Heller, de 39 años, quien dijo que estaba en casa preparando el desayuno en el momento del tiroteo, contó a CNN que pasaron al menos 15 minutos antes de que llegara una ambulancia. La calle estaba atestada de vehículos de ICE, lo que obligó al personal de emergencia a acercarse a la víctima a pie, sin una camilla, según Heller.

“Estuvieron con ella unos minutos y luego se llevaron su cuerpo inerte, agarrándolo por las extremidades”, declaró a CNN.

“Mi vida cambió para siempre tras haber presenciado esto”, añadió Heller.

Becca Good, en su declaración a la Radio Pública de Minnesota, escribió: “Renee deja atrás a tres hijos extraordinarios; el menor tiene solo seis años y ya perdió a su padre”.

“Ahora me toca criar a nuestro hijo y seguir enseñándole, como creía Renee, que hay personas construyendo un mundo mejor para él.”

  • Chelsea Bailey, Holmes Lybrand, Justin Lear, Sarah Dewberry, Jeff Winter, Emma Tucker, Diego Mendoza, Robert Kuznia, Amanda Musa, Whitney Wild y Chris Lau, de CNN, contribuyeron en este reporte.

jueves, 8 de enero de 2026

#hemeroteca #lgtbi | Niños y niñas de familias LGTBI de Euskadi elaboran un calendario repartido en los 33 colegios públicos de Bilbao

Goizalde y Pablo con los calendarios de Sehaska //

Niños y niñas de familias LGTBI de Euskadi elaboran un calendario repartido en los 33 colegios públicos de Bilbao

El objetivo de la iniciativa es mostrar la diversidad familiar y evitar "la invisibilización" en las aulas
Europa Press, 2026-01-08
https://www.europapress.es/euskadi/noticia-ninos-ninas-familias-lgtbi-euskadi-elaboran-calendario-repartido-33-colegios-publicos-bilbao-20260108100037.html

La asociación de familias LGTBI de Euskadi, Sehaska, ha remitido a los 33 colegios públicos de Bilbao un calendario diseñado con dibujos realizados por sus hijos e hijas, con edades entre 4 y 12 años, para mostrar la diversidad familiar.

El calendario muestra la realidad de las familias compuestas por dos amatxus o dos aitatxus, y por una amatxu o un aitatxu, y la iniciativa cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Bilbao.

A partir del almanaque, los 33 colegios públicos de la capital vizcaína que imparten Infantil y Primaria podrán trabajar en las aulas y mostrar a su alumnado la diversidad familiar gracias a este proyecto.

El calendario de 2026 se ha enviado ya a la totalidad de centros públicos de Bilbao junto con una carta en la que el colectivo de familias LGTBI de Euskadi invita a los colegios a mostrar a su alumnado la diversidad de sus familias, "de manera que se puedan crear entornos en los que cada modelo de familia se sienta cómodo y libre", según ha explicado el presidente de Sehaska, Pablo Bilbao.

En la carta, la asociación, que desarrolla campañas de sensibilización desde 2012 y lucha para que la sociedad reconozca y acepte la diversidad familiar, explica cómo los modelos familiares "que escuchan reiteradamente sus hijos e hijas en los centros educativos y en otros muchos ámbitos (como el cine o el literario) son aquellos formados por una madre y un padre".

Por ese motivo, "conscientes" de que sus modelos de familias "con casi invisibles" en la sociedad, Sehaska ha considerado que es "necesario estar presentes en los centros escolares, ser altavoz de todas las familias LGTBIQ+ y empoderarnos, para no ser invisibles en esta sociedad", ha subrayado Bilbao. En ese sentido, ha añadido, "la educación de los menores en un entorno de diversidad, inclusividad y respeto es una de las prioridades para todas las familias que conformamos