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martes, 22 de agosto de 2023

#hemeroteca #lgtbi #activismo | Emotivo homenaje de Txomin Barullo a una «Mikela» divertida y reivindicativa

Homenaje a Mikela en Txomin Barullo //

Emotivo homenaje de Txomin Barullo a una «Mikela» divertida y reivindicativa
Familiares, amigos y compañeros de militancia de Mikel Martín Conde 'Mikela' le han rendido este lunes al mediodía un emotivo homenaje en la que fue su comparsa, Txomin Barullo. Diversas voces han ido trazando la figura del fallecido, en la que han destacado su carácter luchador y divertido.
A.G.| Gara, 2023-08-22
https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/gara/editions/2023-08-22/hemeroteca_articles/emotivo-homenaje-de-txomin-barullo-a-una-mikela-divertida-y-reivindicativa 
 
Txomin Barullo rindió ayer homenaje a Mikel Martín Conde “Mikela”, entregándole «in memoriam» su premio Barullo. En el escenario de la txosna reunió a su hermana Conchi y a diversos compañeros de lucha como Maite, Imanol, Jaime, Juantxo y Paco, que fueron aportando trazos de la vida militante del fallecido el 2 de marzo en el nacimiento de EHGAM, en EMK o en Ongi Etorri Errefuxiatuak, entre otros colectivos en los que se implicó en su intensa vida.

Su hermana Conchi, muy emocionada y que agradeció el gesto de la comparsa, casi no pudo hablar, pero incidió en el carácter luchador de Mikel. «Siempre ha estado ahí peleando», destacó. Antes, también recordó a otro militante por los derechos del colectivo LGTBIQ, Antonio Quintana, «que se ha ido hace poco».

Imanol Álvarez conoció a Martín a raíz de las movilizaciones tras la muerte del travesti Vicente Vadillo “Francis” a manos de un policía español ebrio en un bar de Errenteria el 10 de junio de 1979. Ahí arrancó su activismo y su relación de décadas. Para Jaime, «Imanol era la cabeza de EHGAM y Mikel, el corazón».

“Mikela” estuvo muchos años trabajando en EHGAM en Bizkaia, concretamente en Bilbo, hasta que retornó a su Errenteria natal. «Ha sido un referente de EHGAM, también cómo afrontó la enfermedad, el sida, pero también en el activismo político y sindical», remarcó.

En los años 80 también la conoció Maite, que destacó la «buena disposición» de 'Mikela' al trabajo en común entre colectivos de gais y lesbianas, superando pequeñas divergencias. «Era la alegría ante todas las adversidades a las que se tuvo que enfrentar en su vida», añadió. 

«Muy divertida»
«Era una persona muy divertida, también en su faceta militante, decía que no tenía por qué ser serio todo», señaló. Paco le conoció en la capital vizcaina en 1988. «Despertó mi conciencia, me acercó a EHGAM». La relación que trazó en Murcia, entre otras la batalla por el mar Menor, llevó a que las personas que le conocieron allí le tributaran un homenaje cuando falleció, apuntó. «Era una persona muy cercana, muy solidaria», comentó.

Juantxo entró en contacto con Martín a raíz de la muerte de “Francis”. «Siempre estaba dispuesto a movilizarse por lo que fuera. Donde había alguna reivindicación, ahí estaba Mikel dispuesto a movilizarse, ya fuera el 1 de Mayo, Aberri Eguna...», remarcó. Citó que, de manera divertida, le había bautizado como la Juani. «Seguiremos luchando por tí», prometió.

«Es difícil disociar a Mikel Barullo de su militancia por la lucha de las libertades, la igualdad y los derechos del colectivo LGTBIQ», señaló. Varios de los participantes manifestaron que era fácil encontrarse al amigo recordado en movilizaciones con su bandera arco iris.

Imanol Álvarez, como otros de los participantes, subrayó el carácter divertido de Mikel. «Siempre iba a su aire», dijo, señalando que era habitual que llegasen a algún acuerdo y ‘Mikela’ se lo saltase. Juantxo desveló la anécdota de que les llegó a plantear la posibilidad de pintar la estatua del Sagrado Corazón, en el monte Urgull, de rosa. «Planteó la idea pero no pudo llevarse a cabo», reconoció.

Maite comentó que “Mikela” estaba empeñada en que los colectivos de lesbianas le invitaran a una de sus fiestas, pero no lo hicieron a pesar de la insistencia de Martín. «Mikel Barullo», como también le bautizaron ha dejado una gran huella entre todas las personas que se cruzaron en su vida. Ayer, muchos, sonrieron y asintieron con muchos de los comentarios que se hicieron en el coloquio, que terminó con la simbólica entrega del premio Barullo.
«Superalegre»
De «Mikela» destacaron sus amigos su cercanía. «Era superalegre. La militancia no tiene por qué ser seria», les insistía el fallecido cada vez que podía. Inconformista, siempre estaba dispuesto a llevar la contraria y salir a la calle a movilizarse.

lunes, 21 de agosto de 2023

#hemeroteca #lgtbi #activismo | Emotivo homenaje de Txomin Barullo a una «Mikela» divertida y reivindicativa

Se ha recordado a Mikel Martín en la txosna de Txomin Barullo //

Emotivo homenaje de Txomin Barullo a una «Mikela» divertida y reivindicativa

Familiares, amigos y compañeros de militancia de Mikel Martín Conde 'Mikela' le han rendido este lunes al mediodía un emotivo homenaje en la que fue su comparsa, Txomin Barullo. Diversas voces han ido trazando la figura del fallecido, en la que han destacado su carácter luchador y divertido.
Agustin Goikoetxea | Naiz, 2023-08-21
https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20230821/emotivo-homenaje-de-txomin-barullo-a-una-mikela-divertida-y-reivindicativa

Txomin Barullo ha rendido este lunes al mediodía homenaje a Mikel Martín Conde 'Mikela', entregándole «in memoriam» su premio Barullo. En el escenario ha reunido a su hermana Conchi y a diversos compañeros de lucha como Maite, Imanol, Jaime, Juantxo y Paco, que han ido aportando trazos de la vida militante del fallecido el 2 de marzo en el nacimiento de EHGAM, en EMK o en Ongi Etorri Errefuxiatuak.

Su hermana Conchi, muy emocionada y que ha agradecido el gesto de la comparsa, casi no ha podido hablar, pero ha incidido en el carácter luchador de Mikel. «Siempre ha estado ahí peleando», ha destacado. Antes, también ha recordado a otro militante por los derechos del colectivo LGTBI, Antonio Quintana, «que se ha ido hace poco».

Imanol Álvarez conoció a Martín a raíz de las movilizaciones tras la muerte del travesti Vicente Vadillo 'Francis' a manos de un policía español ebrio en un bar de Errenteria el 10 de junio de 1979. Ahí arrancó su activismo. Para Jaime, «Imanol era la cabeza de EHGAM y Mikel, el corazón».

'Mikela' estuvo muchos años trabajando en EHGAM en Bizkaia, concretamente en Bilbo, hasta que retornó a su Errenteria natal. «Ha sido un referente de EHGAM, también cómo afrontó la enfermedad, el sida, pero también en el activismo político y sindical», ha remarcado.

En los años 80 también la conoció Maite, que ha destacado la «buena disposición» de 'Mikela' al trabajo en común entre colectivos de gais y lesbianas, superando pequeñas divergencias. «Era la alegría ante todas las adversidades a las que se tuvo que enfrentar en su vida», han añadido.

«Muy divertida»
«Era una persona muy divertida, también en su faceta militante, decía que no tenía por qué ser serio todo», han señalado. Paco le conoció en Bilbo en 1988. «Despertó mi conciencia, me acercó a EHGAM». La relación que trazó en Murcia, llevó a que las personas que le conocieron allí le tributaran un homenaje cuando falleció, ha apuntado. «Era una persona muy cercana, muy solidaria», ha comentado.

Juantxo entró en contacto con Martín a raíz de la muerte de 'Francis'. «Siempre estaba dispuesto a movilizarse por lo que fuera. Donde había alguna reivindicación, ahí estaba Mikel dispuesto a movilizarse, ya fuera el 1 de Mayo, Aberri Eguna», ha remarcado. Ha citado que, de manera divertida, le había bautizado como la Juani. «Seguiremos luchando por ti», ha prometido.

«Es difícil disociar a Mikel Barullo de su militancia por la lucha de las libertades, la igualdad y los derechos del colectivo LGTBIQ», han señalado.

Imanol Álvarez, como otros de los participantes, ha subrayado el carácter divertido de Mikel. «Siempre iba a su aire», ha dicho. Juantxo ha desvelado la anécdota de que les llegó a plantear la posibilidad de pintar la estatua del Sagrado Corazón, en el monte Urgull, de rosa. «Planteó la idea pero no pudo llevarse a cabo», ha reconocido.

miércoles, 18 de enero de 2023

#hemeroteka #inmemoriam | Antonio Kintana hil da, Euskal Herriko sexu askapen mugimenduaren abiarazleetako bat

Argia / EHGAM manifestazio batean Bilbon, 1977ko azaroan agian //

Antonio Kintana hil da, Euskal Herriko sexu askapen mugimenduaren abiarazleetako bat.

EHGAMek jakinarazi du Antonio Kintanaren heriotzaren berri: "Gure mugimendua pizteko lehen hitzak egin zituena itzali egin da gaur". Kintana izan zen, Imanol Alvarezekin batera, Euskal Herriko sexu askapen mugimenduaren sortzailea.
Argia, 2023-01-18
https://www.argia.eus/albistea/antonio-kintana-hil-da-euskal-herriko-sexu-askapen-mugimenduaren-abiarazleetako-bat

Asteartean zendu zen Antonio Kintana, Euskal Herrian sexu askapenerako mugimendua abiarazteaz arduratu zenetako bat izateagatik ezaguna. EHGAM Euskal Herriko Gay-Les Askapen Mugimenduak eman eman zuen haren heriotzaren berri, sare sozialen bidez. "Gure mugimendua pizteko lehen hitzak egin zituena itzali egin da gaur. EHGAM hegan egiten jarri zuen horrek oroitzapenen mundura egin du salto gaur. Betirako hor geratu dadila, gertu, EHGAMkide guztion memorian, sexu askapenerako borrokaren historian mugarri", zioen Kintanaren argazkiarekin batera argitaratutako mezuak.

1976an, Erresuma Batuan egin zuen egonalditik ideia batekin egin zuen buelta Euskal Herrira Kintanak: sexu askapenerako mugimendua abiaraztea. Ideia hori buruan jo zuen Imanol Alvarezengana, Alvarezek berak ARGIAn azaldu bezala. Bigarren honek Berriari egin dizkion adierazpenen arabera, Galestik itzuli berria zen Kintana, eta "han ezagutu zuen Gay Liberation Front, eta unibertsitatean bertan bazegoen gay talde bat. Hori ikusita, Euskal Herrian antzeko zerbait egiteko ametsa zuen".

Euskal Herrian erlijioak zuen pisua handia zela eta euskaldunak matxista hutsak zirela erantzun zion Alvarezek Kintanari, baina halere ez zuen errefusatu lagunak Durangoko Azokan luzatutako proposamena. Prentsara jo zuten aurrena, baina jotako ate guztiak itxi zizkieten, harik eta Joan Mari Torrealdairen atea jo zuten arte. Anaitasuna aldizkariko zuzendaria zen Torrealdai orduko hartan, eta harekin hitz egin ondoren, biek sinatutako gutuna argitaratu zuten aldizkarian. ARGIAn jasoa dagoenez, gutun hartan zera adierazi zioten iritzi publikoari: gay mugimendua gero eta indartsuagoa zela, gero eta agerikoagoa eta Euskal Herriko komunikabideetan ez zela aipatu ere egiten. Hurrengo pausoa jende gehiagorekin biltzea izan zen: Bilbon egin zuten hitzordua, Frantziskotarrek Irala kalean zeukaten lokaletan. "Orduan izan zen sorrera ofiziala", kontatu dio Alvarezek ‘Berria’ri. Bizkaia mailan egituratu ziren lehenbizi, eta beste herrialdeetara zabaldu gerora. 1977ko urtarrila-otsailean elkartearen aurkezpena egin zuten, baina 1983a arte ez zuten eskatutako legalizazioa lortu ordea; "Martin Villak ez gintuelako legeztatu nahi", Alvarezek ARGIAn argitaratutako iritzi artikuluan adierazi bezala.

Bere asmoei bide emanda, mugimendua martxan jarrita zegoela albo batera egin zuen Kintanak. "Ertz horretatik beti jarraitu izan dio gure ibilbideari. Beti egon da presente, baina oso agerian egon gabe", adierazi dio ‘Berria’ri bere kideak. EHUn irakasle aritu zen.

ETA GAINERA...
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Baldintzapeko askatasuna.

Elkarte asko aritzea ere ez da seinale ona, halere. Oraindik aukera sexual guztiak errespetatzen ez diren seinale baita. Segidako orrietan hogeita bost urte hauetan diskriminazioaren aurka lanean ari diren hainbat elkarteren berri dakarkigu.
Onintza Irureta Azkune | Argia, 2002-10-13
https://www.argia.eus/argia-astekaria/1871/baldintzapeko-askatasuna

#hemeroteka #inmemoriam | Antonio Kintana hil da, EHGAMen sortzaileetako bat

Berria / Imanol eta Antonio Txokolandako atarian, 1997an //

Antonio Kintana hil da, EHGAMen sortzaileetako bat.

«Gure mugimendua pizteko lehen hitzak egin zituena itzali da», adierazi du EHGAMek. Sexu askapenerako mugimendua Euskal Herrira ekartzeko ahaleginean engaiatu zen, Imanol Alvarezekin batera, 1970eko hamarkadaren amaieran.
Julen Aperribai | Berria, 2013-01-18
https://www.berria.eus/albisteak/223280/antonio-kintana-hil-da-ehgamen-sortzaileetako-bat.htm

«Eta zergatik ez dugu Euskal Herrian Gay Liberation Front bat egiten?». Antonio Kintanak bota zion proposamena Imanol Alvarezi, Erresuma Batutik itzuli berritan. Alvarezekin batera EHGAMen sortzaile nagusia izandakoa atzo zendu zen, EHGAMek berak jakinarazi zuenez: «Gure mugimendua pizteko lehen hitzak egin zituena itzali egin da gaur. EHGAM hegan egiten jarri zuen horrek oroitzapenen mundura egin du salto gaur. Betirako hor geratu dadila, gertu, EHGAMkide guztion memorian, sexu askapenerako borrokaren historian mugarri».

Hain zuzen, Kintanarekin lehen hizketaldia proposamen haren harira egin zuen Alvarezek. «Oker ez banago, Galestik itzuli berria zen. Han ezagutu zuen Gay Liberation Front, eta unibertsitatean bertan bazegoen gay talde bat. Hori ikusita, Euskal Herrian antzeko zerbait egiteko ametsa zuen», kontatu dio Alvarezek BERRIAri. «Ez dakit berak edo nik, bietako zeinek esan zuen ezin genuela berriro historiaren trena galdu, eta Euskal Herrian ere egin behar zela gay mugimendu bat —hala deitzen genion orduan—». Eszeptiko samarra zen orduan Alvarez, aitortu duenez. «Oso zaila ikusten nuen, Euskal Herria oso matxista zelako eta Elizak kristoren pisua zuelako». Alta, lagunduko ziola esan zion. 1976ko Durangoko Azokan izan zen hori. Garrantzia eman dio Alvarezek horri: «Beti gustatu izan zaigu gogoratzea EHGAMen sorrerak baduela harreman zuzena euskal kulturarekin. Hori garrantzitsua izan da guretzat, eta nik uste dut markatu egin gaituela».

Ondorengo urratsetan ere nabaritu zen lotura hori. Prentsan zerbait argitaratzen saiatu ziren, baina itxita aurkitu zituzten ateak. Azkenean, bien izenean gutun bat argitaratu zuten ‘Anaitasuna’ aldizkarian, Joan Mari Torrealdairekin elkarrizketa izan ondoren, hura baitzen zuzendaria. Handik gutxira, hainbat lagunekin bildu ziren, mugimendua hedatzeko asmoz, Bilbon. «Frantziskotarrek Irala kalean zeukaten lokaletan bildu ginen, eta orduan izan zen sorrera ofiziala», azaldu du. Gerora, beste herrialdeetara ere zabaldu zela zehaztu du.

Behin mugimenduak martxa hartuta, «alde batera egitea» erabaki zuen Kintanak, Alvarezek gogoratu duenez: «Ertz horretatik beti jarraitu izan dio gure ibilbideari. Beti egon da presente, baina oso agerian egon gabe. Berak mugimendua martxan ikusi nahi zuen, eta kito».

viernes, 11 de enero de 2019

#hemeroteca #memoria | Plantando cara 40 años después

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Olca Alarcón
Plantando cara 40 años después.
Hoy se cumplen 40 años desde que se publicase en el BOE la modificación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social que supuso la despenalización de la homosexualidad. Quienes vivieron el momento lo recuerdan. “El camino de los hombres homosexuales era la cárcel y el de las mujeres lesbianas, el manicomio ”
Arantxa Lopetegi / Aner Gondra | Noticias de Gipuzkoa, 2019-01-11
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2019/01/11/sociedad/plantando-cara-40-anos-despues

Era una noche más de fiesta y trabajo en Las Cortes de Bilbao hasta que apareció la policía. Era una redada con un objetivo claro. “Se llevaron a todos los travestis”, recuerda Imanol Álvarez, uno de los fundadores de EHGAM. La asociación, que ya trabajaba por los derechos del colectivo a finales de los años setenta, se dedicó a hablar con los locales en los que trabajaban las personas detenidas y con las autoridades.

Pasaron los días y se hicieron manifestaciones. Una semana después los travestis aparecieron de nuevo en sus casas. Habían pasado todo ese tiempo en calabozos y regresaban con los cuerpos llenos de cardenales. “Les dieron candela”, se lamenta Álvarez.

Es un ejemplo de la represión que sufrieron los homosexuales hace cuatro décadas. La herramienta utilizada para ello tenía nombre: Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. “No formaba parte del Código Penal, era un ley por la que con la mera sospecha de que alguien era homosexual bastaba para que fuera internado en algún centro de rehabilitación”, relata Imanol. Estos centros, de los que no había ninguno en Euskadi, eran verdaderas cárceles camufladas en las que se incluían los trabajos forzados. Era tal el colapso en estos centros que los hombres que no cabían en ellos eran derivados a cárceles como la de Basauri.

El caso de las mujeres era otro y lo recuerda Olga Alarcón, veterana activista del movimiento LGTBI que evoca que para cuando el 11 de enero de 1979 se publicó en el BOE la modificación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, “el camino de los hombres homosexuales era la cárcel y el de las mujeres homosexuales, el manicomio”, instituciones en las que acababan, en muchas ocasiones, empujadas por sus familias. “No se ha podido investigar mucho porque un gran número de esos centros se han cerrado. Es una historia que yo doy por perdida”, afirma.

Encuadra aquel momento de despenalización de la homosexualidad en sus “primeros meses de ‘armarización’”. La noticia “le sorprendió”, le provocó “sensaciones extrañas” y le hizo pensar “que las cosas podían cambiar”. Y es que la ley no fue derogada hasta 1995, aunque en 1978 se eliminara la palabra homosexualidad.

Olga Alarcón se sumó casi desde el inicio al movimiento LGTBI, en torno a 1979, poco tiempo después de que en incluso en el Congreso se planteara “que lo que pasaba, socialmente era insostenible. De hecho se reflejó en que 288 diputados votaron que sí a la despenalización y hubo 6 u 8 abstenciones”. “Empezábamos a abrirnos a Europa y había que limpiarse un poco la cara”, añade Alarcón.

Fue una victoria importante para el colectivo LGBTI, pero la represión continuó, “que es de lo que la gente se olvida”, señala Imanol Álvarez. No acabó la represión porque seguían utilizando contra los homosexuales tres artículos del Código Penal: dos que hablaban del escándalo público, que fue cambiado en 1985, y otro que hablaba de corrupción de menores. “Hasta 1989, aunque la mayoría de edad eran los 18 años, en el Código Penal seguía considerándose la corrupción de menores hasta los 23 años”, detalla Álvarez.

Esa persecución hizo que gays y lesbianas mantuvieran parte de su vida en la clandestinidad. Un síntoma de ello era que entre los homosexuales se extendiesen los motes. “Se usaban porque públicamente tú no podías decir el nombre de una persona gay”, recuerda José Ignacio Sánchez, un bilbaino nacido en Cuba que acumula décadas de activismo por los derechos LGBTI. “Por ejemplo, yo tenía un amigo que trabajaba en una naviera y por eso le llamaban ‘Onassis’. Como yo nací en Cuba, me llamaban ‘La Coquitos’, que era una vede-te cubana”. A pesar de la injusticia y de la precariedad en la que tenían que desarrollar su vida social, no faltaba el humor: “A otro chico le llamábamos ‘La Salipum’, porque salías de fiesta y ¡Pum! te lo encontrabas en todos sitios. Más tarde se quedó solo con ‘La Sali’”.

Imanol Álvarez advierte de que aquellos alias eran “un 99% en femenino para hombres”. “La mitad era por cuestión folklórica, pero también había un contenido inconsciente de rebelarse contra lo que ahora se llama binarismo, para romper el concepto de género”, explica.

La hazaña de ligar
Pero, ¿cómo podían conocer y entablar relación con otros gays y lesbianas si tenían que ocultarse? Mientras que Imanol Álvarez asegura que era “una comunicación a base de miradas”, José Ignacio asegura que tenían sus propios códigos: “Si a las 12.30 de la noche no habías ligado, te dabas un paseo por la Gran Vía, pero tenías que subir por la acera de la izquierda. Si te cruzabas varias veces con una persona ya sabías lo que había”. Durante años los váteres públicos de Bilbao e incluso los de El Corte Inglés fueron puntos de encuentro para gays.

Yolanda, por su parte, asegura que las lesbianas lo tenían más complicado. “Las miradas no funcionaban con nosotras”, lamenta. Por lo que apostaron por otro tipo de señales: “Optamos por llevar el pelo corto y ropas más ambiguas. Jugábamos a la ambigüedad para poder diferenciarnos del resto”.

Activismo
EHGAM fue el pistoletazo de salida para el activismo LGBTI en Bizkaia. Imanol lo vivió en primera persona y fue, junto a Antonio Quintana, uno de sus precursores. “Él venía de estudiar en el Reino Unido y allí había visto grupos gays en la universidad”, relata el hoy presidente de EHGAM. “Yo le conocí por casualidad porque era la pareja de un alumno mío. En noviembre de 1976, en la feria del libro de Durango, me los encontré y empezamos a hablar. En menos de una hora me propuso hacer algo así en Euskal Herria. Mi contestación fue que era imposible, porque esto es muy católico y muy tradicional, pero que, si tenía ganas, por intentarlo no pasaba nada”.

Para su sorpresa fue todo sobre ruedas y a finales de enero de 1977 organizaron una asamblea pública en una sala de los Franciscanos de Iralabarri. “Convocamos a gente de nuestro entorno y nos pusimos el nombre oficial”, recuerda con nostalgia, “nos sorprendió el éxito de convocatoria, porque vinieron unas 40 personas”.

Pero tras la despenalización la situación seguía siendo dura y la de la mujeres más compleja por estar invisibilizadas. “Todo se enfocaba a los hombres. El tema del lesbianismo también se condenaba, pero las mujeres que pasaban por las cárceles fueron bastante menos y a nosotras no se nos adscribía a un centro determinado. Íbamos a cualquiera y, en general, rodeadas de prostitutas”.

“Con las lesbianas no se metían tanto porque las mujeres eran invisibles, sobre todo las homosexuales”, recuerda Yolanda Martínez, una empresaria y activista nacida en Burgos pero que lleva la mayor parte de su vida en Bilbao. “La situación de la mujer era catastrófica y se daba por hecho que no había mujeres lesbianas. Si dos vivían juntas era porque eran amigas”.

Estos días Olga Alarcón ha estado investigando el tema y ha encontrado dos fallos judiciales contra dos mujeres homosexuales. El primero data de 1951 y se sitúa en Barcelona, con una mujer a la que se aplicó la Ley de Vagos y Maleantes.

Otro caso mucho más tardío ocurrió en Granada en 1974. “Afectó a una mujer muy joven y la sentencia dice que era una rebelde contra la familia. A la novia no la encarcelaron”. Aquella mujer recuerda hoy que no vivió mucha agresividad, rodeada de otras mujeres que le decían cosas como “¿tú lesbiana? Tú eres es una puta como nosotras”.

A aquella mujer “le fue bien la vida”, actualmente regenta un negocio con su compañera pero relata que “durante mucho tiempo tuvo manía persecutoria y que a día de hoy sigue teniendo costumbre de mirar hacia atrás”. Sobre los casos de lesbianas en la cárcel, afirma, hay poco investigado.

“En aquella época si ya hablar de sexualidad era una escándalo, hablar de sexualidad de mujeres que se suponía que solamente estábamos para el placer del hombre... ¿Qué hacían con nosotras que no había hombre por medio?”, reflexiona esta mujer que reconoce “que el castigo visibilizaba y era más sutil el camino de la discreción de la familia hacia el manicomio”.

“Seguimos siendo más invisibles que los hombres. No en el mismo grado que entonces pero sí”, afirma Alarcón, que tiene claro que “han hecho bien los deberes”. “Tengo muchas amigas que hemos sido visibles hace tiempo, también como activistas, pero parece que incluso en prensa es más espectacular sacar a los hombres” critica, e ilustra esta denuncia con un ejemplo: el mundo del deporte en el que “han salido más mujeres del armario que hombres y no trasciende. ¡Imagina si lo hubiera hecho el capitán de un equipo de medalla olímpica!”.

Volviendo la vista atrás hay que recordar que hubo que esperar veinte años más, hasta 1988, para que se suprimiera del Código Penal el delito de escándalo público por relaciones entre personas del mismo sexo. “Darte un beso en la calle era un escándalo. No sé si cuando Rafaella Carrá hizo la canción pensaba en nosotras, pero era un escandalazo” apunta Alarcón.

Cuenta una anécdota. En 1983 les recibió por vez primera la Alta Asistencia de Justicia y también Rafael Vera, en aquellos tiempos director general de Seguridad del Estado. Hay que recordar que, pese a la despenalización, las fichas policiales de las personas detenidas por ser homosexuales no se destruyeron. Cuando una delegación, en la que participaba Alarcón, reclamó a Vera esa eliminación respondió que la suya, “por lo visto había sido rojo antes, la tenían todavía”.

Desde 1995 esas fichas, explica, solo pueden ser consultadas por estudiosos de la materia.

“Posteriormente la represión siguió y siguió hasta 2005”, declara y hace una pausa para afirmar “que sigue hoy”. “Ahí está el acuerdo de Vox y el PP y aunque no hayan derogado la ley para proteger a la comunidad LGTBI, en materia de educación volvemos a ser ideología”. Y es que, incide, “ la reivindicación siempre ha sido que no hablamos de ideología, sino de derechos humanos. Cualquier ser humano tiene derecho a ser como es”.

jugar con el odioLamenta que se abran las puertas a que padres y madres se nieguen a que sus hijos “reciban información sobre diversidad de todo tipo, no solo la sexual”. “Espero que en Andalucía, como en todo el Estado, tanto el movimiento feminista como el LGTBI sigan la consigna de que nos tendrán enfrente. Lo vamos a tener que pelear”.

“Están jugando con el odio, y cuando se despierta este odio las consecuencias pueden ser terribles”, apostilla e informa que los últimos días ya se han dado agresiones en algunos municipios andaluces, ataques que “no son producto del azar”.

Aunque en el marco legal estatal considera que el colectivo LGTBI está en “plena igualdad”, cree que el problema reside en trasladar esta igualdad “a un derecho real”. La ley en defensa de este colectivo “está en el parlamento y esperamos que salga más pronto que tarde”.

Mientras, diversas comunidades autonómicas se han armado con herramientas legales propias en este sentido, como Valencia, Catalunya, Nafarroa y un largo etcétera. La de Euskadi está en marcha y, según Alarcón, “un poco verde”.

“Lo que se pretende es abarcar todas las etapas vitales de las personas LGTBI e incorporar como obligación a las administraciones lo que está en la ley y que se hagan políticas proactivas. Para ello hay que hacer un estudio sobre las necesidades reales que tenemos”.

Los ejes fundamentales son la sanidad/salud, el sistema educativo y la formación en materia jurídica y enseñanza. “Hay un tema que preocupa mucho: garantizar la seguridad de los y las jóvenes que sufren acoso en los centros escolares, que sigue siendo un número muy, muy alto”, añade esta activista de Gehitu, que asegura que siguen atendiendo numerosos casos en esta línea.

“Creíamos que no se podía dar un paso atrás y estoy convencida de que el discurso del odio no se impondrá”, analiza Alarcón. “Nos encontrarán enfrente y creo que tenemos por detrás la suficiente resistencia para no recular, pero hay que pelearlo. Es increíble que a un partido del que se ve claro que es inconstitucional no se le haya pedido la ilegalización”, más cuando propugna un discurso que aboga por dar acicate “al odio al de al lado”.

Han pasado 40 años desde la despenalización de la homosexualidad y más desde que el franquismo planteara que el trato a este colectivo era de delincuentes. “No sé si estos son los hijos de aquellos, pero es verdad que en la política de la derecha se repiten muchos apellidos del pasado. Pero no es justo criminalizar a toda la derecha, porque ha habido voces contra este pacto, como en Euskadi”, concluye Alarcón.

lunes, 7 de enero de 2019

#hemeroteca #memoria | Se cumplen 40 años de la legalización de la homosexualidad

Imagen: Deia / Yolanda Martínez, José Ignacio Sánchez e Imanol Alvarez
Se cumplen 40 años de la legalización de la homosexualidad.
Este viernes se cumplen cuarenta años de que entrase en vigor la legalización de la homosexualidad en España, cuando la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social dejó de poner el foco sobre el colectivo LGBTI.
Aner Gondra | Deia, 2019-01-07
https://www.deia.eus/2019/01/07/sociedad/estado/corazones-clandestinos

Era una noche más de fiesta y trabajo en Las Cortes hasta que apareció la Policía. Era una redada con un objetivo claro. “Se llevaron a todos los travestis”, recuerda Imanol Álvarez, uno de los fundadores de EHGAM. La asociación, que ya trabajaba por los derechos del colectivo a finales de los años setenta, se dedicó a hablar con los locales en los que trabajaban las personas detenidas y con las autoridades. Pasaron los días y se hicieron manifestaciones. Una semana después los travestis aparecieron de nuevo en sus casas. Habían pasado todo ese tiempo en calabozos y regresaban con los cuerpos llenos de cardenales. “Les dieron candela”, se lamenta Álvarez.

Es un ejemplo de la represión que sufrieron los homosexuales hace cuatro décadas. La herramienta utilizada para ello tenía nombre: Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. “No formaba parte del Código Penal, era un ley por la que con la mera sospecha de que alguien era homosexual bastaba para que fuera internado en algún centro de rehabilitación”, relata Imanol. Estos centros, de los que no había ninguno en Euskadi, eran verdaderas cárceles camufladas en las que se incluían los trabajos forzados. Era tal el colapso en estos centros que los hombres que no cabían en ellos eran derivados a cárceles como la de Basauri.

“Con las lesbianas no se metían tanto porque las mujeres eran invisibles, sobre todo las lesbianas”, recuerda Yolanda Martínez, una empresaria y activista nacida en Burgos pero que lleva la mayor parte de su vida en Bilbao. “La situación de la mujer era catastrófica y se daba por hecho que no había mujeres lesbianas. Si dos vivían juntas era porque eran amigas”.

Esta ley no sería derogada hasta 1995, pero en diciembre de 1978 se eliminó de ella la palabra ‘homosexualidad’, entrando en vigor su legalización el 11 de enero de 1979. Fue una victoria importante para el colectivo LGBTI, pero la represión continuó, “que es de lo que la gente se olvida”, señala Imanol Álvarez. No acabó la represión porque seguían utilizando contra los homosexuales tres artículos del Código Penal: dos que hablaban del escándalo público, que fue cambiado en 1985; y otro que hablaba de corrupción de menores. “Hasta 1989, aunque la mayoría de edad eran los 18 años, en el Código Penal seguía considerándose la corrupción de menores hasta los 23 años”, detalla Álvarez.

Códigos secretos y alias
Esa persecución hizo que gais y lesbianas mantuvieran parte de su vida en la clandestinidad. Un síntoma de ello era que entre los homosexuales se extendiesen los motes. “Se usaban porque públicamente tú no podías decir el nombre de una persona gay”, recuerda José Ignacio Sánchez, un bilbaino nacido en Cuba que acumula décadas de activismo por los derechos LGBTI. “Por ejemplo, yo tenía un amigo que trabajaba en una naviera y por eso le llamaban ‘Onasis’. Como yo nací en Cuba, me llamaban ‘La Coquitos’, que era una vedette cubana”. A pesar de la injusticia y de la precariedad en la que tenían que desarrollar su vida social, no faltaba el humor: “A otro chico le llamábamos ‘La Salipum’, porque salías de fiesta y ¡PUM! te lo encontrabas en todos sitios. Más tarde se quedó solo con La Sali”.

Imanol Álvarez advierte de que aquellos alias eran “un 99% en femenino para hombres”. “La mitad era por cuestión folklórica, pero también había un contenido inconsciente de rebelarse contra lo que ahora se llama binarismo, para romper el concepto de género”, explica.

¿Pero cómo podían conocer y entablar relación con otros gais y lesbianas si tenían que ocultarse? Mientras que Imanol Álvarez asegura que era “una comunicación a base de miradas”, José Ignacio asegura que tenían sus propios códigos: “Si a las 12.30 de la noche no habías ligado, te dabas un paseo por la Gran Vía, pero tenías que subir por la acera de la izquierda. Si te cruzabas varias veces con una persona ya sabías lo que había”. Durante años los váteres públicos de Bilbao e incluso los de El Corte Inglés fueron puntos de encuentro para gais.

Yolanda, por su parte, asegura que las lesbianas lo tenían más complicado. “Las miradas no funcionaban con nosotras”, lamenta. Por lo que apostaron por otro tipo de señales: “Optamos por llevar el pelo corto y ropas más ambiguas. Jugábamos a la ambigüedad para poder diferenciarnos del resto”.

Activismo
EHGAM fue el pistoletazo de salida para el activismo LGBTI en Bizkaia. Imanol lo vivió en primera persona y fue, junto a Antonio Quintana, uno de sus precursores. “Él venía de estudiar en el Reino Unido y allí había visto grupos gais en la universidad”, relata el hoy presidente de EHGAM. “Yo le conocí por casualidad porque era la pareja de un alumno mío. En noviembre de 1976, en la feria del libro de Durango, me los encontré y empezamos a hablar. En menos de una hora me propuso hacer algo así en Euskal Herria. Mi contestación fue que era imposible, porque esto es muy católico y muy tradicional, pero que, si tenía ganas, por intentarlo no pasaba nada”.

Para su sorpresa fue todo sobre ruedas y a finales de enero de 1977 organizaron una asamblea pública en una sala de los Franciscanos de Iralabarri. “Convocamos gente de nuestro entorno y nos pusimos el nombre oficial”, recuerda con nostalgia, “nos sorprendió el éxito de convocatoria, porque vinieron unas cuarenta personas”.

A pesar de que todavía estaba vigente la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social ellos no sintieron miedo. “Era el momento de dar pasos hacia delante”, confirma Yolanda Martínez. En los siguientes meses una serie de acontecimientos sirvieron para azuzar la lucha activista en Euskadi. En noviembre de 1977 una prostituta falleció quemada en su cama de la cárcel de Basauri. “Nadie sabe lo que pasó, pero estaba encerrada y nadie abrió la puerta de la celda”, lamenta Imanol Álvarez, “estaba ahí porque le habían aplicado la misma ley que nos oprimía a nosotros”. EHGAM ya había tenido contacto con movimientos feministas, antimilitaristas y con un comité de prostitutas, por lo que lanzaron juntos una ‘coordinadora de marginados’. “Hicimos varias movilizaciones”, relata Imanol, “la más grande fue el 25 de noviembre de 1977, una manifestación de unas 4.000 personas. Desfilamos por Las Cortes, San Francisco, la Ribera y el Casco Viejo”. Pero en cuanto la comitiva se dispuso a cruzar el puente de El Arenal aparecieron ‘los grises’. “Nos pararon y nos pegaron”. Para mucha gente esa manifestación fue todo un hito: “Hay quien lo considera el primer día del orgullo gay de Bilbao, un 25 de noviembre”. En Gipuzkoa, sin embargo, la gota que colmó el vaso fue en 1979, cuando un policía mató a un travesti en Renteria: “Se armó la ‘marimorena’, huelga general en el pueblo, asambleas y manifestaciones”.

El 11 de enero de 1979, sobre el papel, desapareció una amenaza para el colectivo LGBTI, pero los cambios en el día a día tardaron en llegar. “Quitas la palabra ‘homosexual’ de la ley, pero sigue la represión. Y tú estabas luchando contra las represiones”, sentencia José Ignacio Sánchez. Tras décadas luchando contra la injusticia, lamenta que las nuevas generaciones no sean conscientes de lo que sufrieron: “Nos tocó luchar contra una represión por nuestra orientación sexual y contra un dictador. Esta gente ha vivido en libertad y sus prioridades son diferentes”. Su amigo Imanol advierte de que no hay que relajarse: “Tenemos que volver a tomar conciencia de que todos y todas debemos trabajar juntos si queremos conseguir algo. No debe haber compartimentos estancos. La lucha es de todos. Es luchar por la libertad y la libertad nos afecta a todos”.

domingo, 7 de agosto de 2011

#hemeroteca #testimonios | Imanol Alvarez: «En el terreno del respeto sexual, la sociedad vasca es más abierta de lo que se cree»

Imanol Alvarez: «En el terreno del respeto sexual, la sociedad vasca es más abierta de lo que se cree».
Es una de las caras más conocidas del movimiento de liberación sexual de Euskal Herria. Quizás porque la dio desde muy temprano. Todavía en los tiempos oscuros se puso manos a la obra para que nadie sufriera discriminación por su orientación sexual. Porque el respeto es la clave de la libertad. Se afirmó gay y descubrió que el lobo no era tan fiero como lo pintan y que su país era más abierto de lo que imaginaba. Pero queda camino. Y se empeñó en seguir tumbando tabúes, prejuicios y roles que reprimen las expresiones más gratificantes del ser humano .
Fermin Munarriz | Gara, 2011-08-07
http://gara.naiz.eus/paperezkoa/20110807/283427/es/En-terreno-respeto-sexual-sociedad-vasca-es-mas-abierta-que-cree

Preparando la entrevista he leído algunos artículos suyos y he descubierto que «incluso homosexual suena ya mal». Le reconozco que estoy desconcertado. ¿Qué papel juega el lenguaje en la discriminación sexual?
Demasiadas veces el lenguaje lleva una carga oculta no siempre positiva. La palabra homosexual siempre nos ha sonado mal. Ya hace 34 años, cuando empezamos a tratar este tema en Euskal Herria, no nos gustaba porque en aquella época se relacionaba con la medicina para denominar una supuesta enfermedad que, afortunadamente, luego se descatalogó como tal.

Desde el principio decidimos emplear la palabra gay; primero, porque había sido acuñada por el propio movimiento gay en el mundo anglosajón, de donde copiábamos de alguna manera. Luego descubrimos que la palabra gay existe en todas las lenguas latinas y significa lo mismo: alegre. Nos gustó mucho que además significase eso.

Proclaman que no existen heterosexuales ni homosexuales; todos somos sexuales... Vale, ¿entonces cuál es la cuestión?
Es el discurso de EHGAM desde su creación. No estábamos de acuerdo con las teorías bipolares: homosexual-heterosexual, activo-pasivo; hombre-mujer... No nos gustaba dividir todo en dos; la cosa es más compleja, no todo es blanco o negro; hay muchas gamas de grises además de otros colores. Y pensábamos que la sexualidad no se podía simplificar de esa manera.

Ni siquiera nos gustaba el término bisexual -y sigue sin gustarnos- porque si no hay homos ni heteros, tampoco hay bisexuales; hay simplemente personas con una sexualidad que la viven como quieren y pueden.

Muchas personas viven su sexualidad de manera oculta, tras una cortina de tormento y soledad. Hay mucho sufrimiento tras ese silencio sobre la orientación sexual...
Hay mucho, demasiado. Yo he tenido la suerte de que prácticamente no lo he vivido, pero he conocido mucho sufrimiento a mi alrededor y lo sigo conociendo. Parece mentira, con todo lo que se supone que hemos avanzado, la cantidad de gente que lo sigue ocultando, que sigue teniendo mucho miedo. Los cambios sociales son muy lentos.

No obstante, el mensaje que siempre hemos dado es que no es tan fiero el lobo como lo pintan; y, desde luego, por fiero que fuera, no merece la pena estar todo el tiempo metido en un armario o donde sea; hay que salir y vivir. Y si viene el lobo, enfréntate a él lo mejor que puedas.

Se trata de una lucha colectiva. Sin embargo, el paso de la afirmación de la propia sexualidad a quien la vive oculta es estrictamente personal... Sospecho que son momentos difíciles. ¿Cómo fue su experiencia?
Yo realmente no recuerdo haber sufrido por este tema. Creo que he sido afortunado. Lo viví con mucha naturalidad; me fui dando cuenta de que me gustaban algunos chicos y algunas chicas y no le daba mayor importancia, me parecía la cosa más normal del mundo. En seguida vi que a la sociedad en general no le parecía tan normal y, entonces, sí me planteé qué hacer, pero no con angustia, sino intentando ser pragmático. Y tomé una decisión: «no quiero problemas con la sociedad y si a la sociedad no le parece mal que mire a una chica pero le parece mal que mire a un chico, pues sólo voy a mirar a las chicas».

Creo que la decisión me duró una semana... Recuerdo que iba por Bilbao en un microbús de los que llamaban «azulitos» y vi por la ventanilla un chico que pasaba, que me resultó agradable, y dije: «a la mierda la sociedad», y me di media vuelta y le miré. Y ahí se acabó la decisión de ocultar.

Pero en muchos casos se necesita valentía...
Tal vez. En mi caso, quizás mis padres me educaron muy bien; siempre me dijeron que había que ser honesto contigo mismo y que había que respetar a todo el mundo. Yo seguí sus consejos.

A usted le tocó vivir la juventud en un contexto histórico y social muy difícil: el final del franquismo. Poco más de un año después de morir el dictador -a finales de 1976 y comienzos de 1977-, usted junto a otras personas deciden organizar el primer grupo por la liberación sexual en Euskal Herria. ¿Cómo era la situación entonces?
La situación era muy diferente; se hablaba muy poco de sexualidad, y cuando se hablaba, se hacía en términos no sólo heterosexistas, sino muy machistas también. La homosexualidad no se mencionaba y si existía era para contar chistes muy zafios o para hablar muy bajito, muy en secreto para que nadie se enterase, una cosa muy íntima...

Existían leyes como la de «peligrosidad social», que perseguía a los «homosexuales»...
Precisamente nuestra primera gran lucha -y gran victoria- fue cambiar esa ley. Nuestro objetivo era derogarla y se derogó, aunque muy tarde: a finales de los ochenta o comienzos de los noventa, pero se dejó de aplicar mucho antes. Desde luego, en el año 1979 conseguimos que cambiasen la letra de la ley y que en la nueva redacción desapareciera el término «homosexual». Dejamos de ser socialmente peligrosos. Ese fue nuestro primer gran éxito.

¿Por qué decidieron agruparse y actuar con una actitud política activa?
La situación era muy difícil; el cadáver de Franco estaba todavía caliente. Sin embargo, creo que también nos ayudó esa situación porque nos empujó la corriente. Hubo una persona, Antonio Quintana, que había vivido el nacimiento del Gay Liberation Front en el Reino Unido y había vuelto aquí. Pensaba que había que hacer algo similar, pero no tenía contactos; yo sí los tenía y fuimos la pareja ideal: él traía la idea y las ganas y yo ponía los contactos.

Empezamos a juntarnos un grupo de personas pero no teníamos muy claro qué queríamos hacer. La vorágine política y las ganas que tenía la gente de trabajar en el campo social y político eran tan grandes que nos empujaron. Para cuando nos pusimos un nombre y poco más ya nos estaban llamando de todos los sitios, por ejemplo, de las mesas de partidos, de movimientos sociales... En 1977 escribimos nuestra primera plataforma reivindicativa.

¿Es cierto que el germen de este movimiento está en la Feria de Durango?
Sí... [risas] Es una mera anécdota, pero solemos decir que EHGAM siempre ha estado muy cercano a la cultura vasca, precisamente porque la idea surgió -por casualidad- en el contexto de la Feria del Libro y Disco de Durango en 1976. Ese chico que mencionaba antes y yo nos conocimos oficialmente en la feria y allí salió la idea de hacer algo.

¿Qué ha sido lo más duro en estas tres décadas de camino?
Como grupo no ha habido grandes cuestiones que nos hayan resultado especialmente duras, más allá de que durante dos décadas tuvimos que autofinanciarnos. También nos costó mucho legalizarnos. Martín Villa era entonces el ministro de Interior y no quería hacerlo de ninguna manera. Finalmente nos legalizaron en 1986.

También ha habido anécdotas. Por ejemplo, los compañeros de Gipuzkoa fueron a pedir una subvención a la Diputación Foral y la respuesta del entonces diputado general, un tal Aizarna, fue que si querían una subvención él se la daba para que fueran todos a Lourdes a que les curase la virgen. Pero esto no es duro, es divertido; en las manifestaciones le cantaban cosas con rimas graciosas...

¿En tantos años de militancia activa en este campo ha vivido muchos contratiempos?
Sinceramente no, pero ahora que hablamos de este tipo de cuestiones me viene a la cabeza también que hace unos once años me llamó un periodista de «Ardi beltza» para contarme que estaba haciendo un reportaje de investigación sobre la Falange y que, en una lista que había obtenido, yo figuraba entre los objetivos. Había detalles de cómo éramos vigilados, etcétera. Me tiré unos meses mirando debajo del coche cada mañana.

Supongo que también habrá habido cosas gratificantes...
Muchas. Primero, cuando ves que no pasa tanto como crees que puede pasar. Yo nunca he tenido problemas ni en mi familia, ni en mi trabajo, ni en mi entorno, ni en el barrio en que vivo hace más de treinta años. A la espalda habrán dicho muchas cosas, evidentemente, pero no me he enterado. Y a mi nadie se me ha enfrentado.

Parece extendida la aceptación de la diversidad de opciones sexuales. ¿Cuáles son los mayores obstáculos en la práctica?
Los mayores obstáculos son simplemente los derivados de que a muchas personas les cuesta asumir que la sexualidad humana es plural. Mucha gente se queda en su pequeña parcela y no se preocupa de pensar, de recapacitar, de leer... Tampoco tiene por qué estar mal, pero eso tendría que ir indefectiblemente unido a respetar al prójimo. Vivimos una época en que se está acentuando mucho el individualismo y la competitividad, y muchos jóvenes parecen tener una prepotencia terrible; hablan casi mirándote por encima del hombro. No sé si van a saber respetar al resto de las personas tanto o más que los anteriores. Ese es uno de mis miedos. Yo creo que la base está en el respeto al prójimo, en vivir y dejar vivir.

¿La sociedad vasca es abierta?
Es bastante más de lo que se cree. Eso no significa que seamos ejemplo para nadie. Yo mismo, cuando me vino Quintana con la idea de crear un movimiento tipo Gay Liberation Front, le decía que en Euskal Herria iba a ser imposible porque era muy machista, muy religiosa, porque somos muy cerrados... Y la sorpresa fue que no era tan difícil. Somos tímidos, pero no es lo mismo que ser cerrados. Tampoco es lo mismo ser cerrados hacia un desconocido que ser cerrado de cabeza... La gente era más abierta y estaba más dispuesta a admitir otro tipo de comportamientos de lo que pensábamos. Por supuesto, siempre hay un reducto de gente que no lo está.

¿En este grado de normalización ha podido influir la existencia de un movimiento político de izquierda muy activo?
Sin duda, ha influido. Escribí un artículo hace unos 15 años por encargo para una revista alemana y hacía este análisis, que luego fue muy comentado. Ellos me pedían que hablase del Estado español, no sólo de Euskal Herria. Casualmente, en aquella época en el Estado no había nada, había habido pero había desaparecido; no había ni manifestaciones del 28 de junio ni grupos con entidad. Sin embargo, en Euskal Herria y en Catalunya había bastante. ¿Por qué sólo en Catalunya y en Euskal Herria? Esa era una de las cuestiones que querían que analizase. Y la respuesta fue esa: precisamente por otras razones políticas y sociales había mucha más efervescencia y más interés en Euskal Herria y en Catalunya. Y esto estaba muy relacionado con la reivindicación nacionalista, con el no reconocimiento de la nación, etcétera. Todo eso facilitaba este otro tipo de luchas.

¿Aquí se ha avanzado más o menos que en otros lugares?
En un momento se avanzó más, quizás junto con Catalunya, y luego nos hemos estancado. Es difícil ver cómo podemos avanzar más. Hace unos años empezamos a analizar este tema con mucho cuidado -por prevenir connotaciones xenófobas-, pero veíamos que los últimos años está viniendo mucha gente de países con planteamientos mucho más machistas y heterosexistas no ya de lo que somos aquí sino de lo que éramos. Todo tiene su parte buena y mala. La libertad de movimiento es básica y la mezcla cultural nos enriquece a todos, pero mucha gente viene con una mentalidad que aquí creíamos que empezábamos a superar. Se vuelven a ver los roles supermarcados contra los que habíamos luchado tanto. Otra vez tenemos que empezar. Esa es ahora una de las dificultades.

¿La lucha por la liberación sexual tiene ideología política?
La tiene en cierta medida. Por definición, la derecha es conservadora y no le gustan los grandes cambios, y lo de antes es el matrimonio convencional de hombre, mujer y niños -hijo e hija-. Lo que se sale de ahí no les gusta. Hay individualidades y también la derecha se va civilizando y adaptando a la realidad.

Sí existen matices políticos en el sentido de que todo lo que cambia y rompe tiene cierto componente revolucionario. De hecho, en la definición de gay está el término revolucionario. Ahora, la palabra gay ha quedado muy descafeinada y es cualquier cosa... Hay otras corrientes; incluso hace años hubo un movimiento llamado anti-gay que decía que «si eso es gay, yo no soy». Lo decían por el tema de las cabalgatas, etcétera.

Precisamente las cabalgatas han suscitado recelos entre propios y ajenos por una posible distorsión o caricaturización de una realidad...
Yo tengo mis luchas conmigo mismo. Creo que sí contribuye positivamente pero es peligroso. Es positivo porque hace que se hable del tema y da una imagen de muchísima gente, de apertura, de libertad... Pero es peligroso por los estereotipos si nos quedamos básicamente con dos: la drag queen -el hombre disfrazado y maquillado como si fuese una mujer- y el cachas de gimnasio que sale en tanga. A mí me parece válido lo uno y lo otro, pero si sólo hay estos dos únicos modelos falla algo.

La sexualidad es una de las expresiones más gratificantes del ser humano y, sin embargo, es un campo abonado de represión y donde más prejuicios y tabúes existen. ¿Por qué?
Siempre recurrimos a las religiones, que tienen la culpa de mucho, pero no sé si de todo. Casi todas las religiones -con alguna excepción- son sexófobas, no sólo homófobas. El sexo es sucio, es pecado, hay que ocultarlo, sólo en la intimidad, dentro del matrimonio, que es sagrado, para tener hijos y nada más... Es muy difícil quitarse esta carga de siglos de encima.

Ha habido a lo largo de la historia momentos y gente que ha intentado cambiar y disfrutar de su sexualidad, pero es a partir de finales del siglo XIX cuando empieza a haber movimientos en serio que empiezan a proclamar que el sexo es gratificante y satisfactorio. Pero ha pasado siglo y pico y tenemos que seguir diciendo lo mismo.

Hay quien lo vive con angustia...
Claro, cuando se siente algo que va en contra de lo que se ha enseñado es angustioso. Y no sólo por la homosexualidad. Si una persona siente deseos sexuales hacia otras personas y le han dicho que eso está muy mal porque debe sentirlos sólo hacia su pareja, lo puede pasar fatal. Yo no hago un llamamiento a romper parejas, pero tenemos que asumir como normal que nos atraigan otros seres humanos, aunque queramos muchísimo a una persona, estemos en pareja o estemos enamoradísimos o enamoradísimas.

No tendría por qué ser malo que tuviéramos relaciones sexuales con otras personas, pero eso queda al libre albedrío de cada uno porque, al fin y al cabo, matrimonio oficial o no, cuando hay una relación entre dos es una especie de contrato y ellos sabrán lo que hacen.

¿Por qué la Iglesia, que se encarga de velar por el alma, se interesa tanto por la carne?
Es sospechoso. Hay interpretaciones -yo pienso que fáciles- que dicen que, por razones obvias: a ellos también les interesa mucho ese tema; también se les reprime y esa represión les lleva a obsesiones. Puede ser cierto. Es evidente que no puede ser sano que una persona no practique sexo porque se lo prohíbe su religión, siendo el sexo como es una necesidad de todo ser humano. Tanta gente cuenta que iba al confesionario y el cura sólo se interesaba por el sexo... Quizás es una interpretación demasiado fácil. No sé la respuesta.

¿Cuál es la razón de la homofobia?
Las fobias, que interpretamos como odios, son miedos. La homofobia tiene detrás un miedo a lo diferente, al cambio, un miedo -tal vez- a que te descubran... El homófobo tiene miedo a que le desborde la realidad, a no saber dónde está situado porque la sociedad está basada en la familia tradicional, pero cada vez hay más tipos de familias -monoparentales, homoparentales...- Hay personas que sienten miedo porque les están desordenando todo.

No me gusta la interpretación fácil, pero en algunos casos sí es verdad que los mayores homófobos quieren ocultar su parte homosexual; no creo que sea siempre así, no caeré en ello.

¿La presencia de gays y lesbianas en ámbitos públicos -como medios de comunicación- contribuye a la normalización?
Por supuesto. Todos necesitamos puntos de referencia en nuestras vidas. Cuando yo era joven no teníamos referencias gays; hoy en día las hay, no siempre todo lo maravillosas que quisiéramos, pero son referentes en el sentido de que sabes que no eres el único. Hay más hombres que mujeres, pero es consecuencia del machismo de la sociedad; hay homofobia pero hay machismo también.

Las mujeres lesbianas tienen menos visibilidad que los gays. ¿Por qué en esto también es más difícil el camino de la mujer? ¿Existe sexismo también fuera de la heterosexualidad?
Supongo que sí, no siempre conscientemente. Una carga ideológica de siglos no se puede quitar de repente. Yo recibí una educación machista y heterosexista y he tenido que reprogramarme, y seguro que en esa tarea autodidacta me he dejado muchos flecos. No es fácil.

¿Qué tabú desearía que desapareciera de una vez por todas?
Creo que si el sexo dejara de ser tabú ya habríamos dado un paso de gigante, porque automáticamente caerían otros tabúes, estereotipos, roles...