Mostrando entradas con la etiqueta 9788417047023. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 9788417047023. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de julio de 2017

#hemeroteca #memoria #fotografia | Joan Fontcuberta y el IVAM se inventan un fotógrafo: Ximo Berenguer no existe

Imagen: El Español / Fotografía de Joan Fontcuberta atribuída a Ximo Berenguer
Joan Fontcuberta y el IVAM se inventan un fotógrafo: Ximo Berenguer no existe.
El Premio Nacional de Fotografía y de Ensayo Joan Fontcuberta, avalado por el Instituto Valenciano de Arte Moderno, crea una identidad falsa -con libro de familia incluido- para demostrar lo fácil que es manipular en 2017 y qué débiles son los límites entre realidad y ficción.
M.B. | Agencias | El Español, 2017-07-31
http://www.elespanol.com/cultura/arte/20170731/235477059_0.html

El supuesto fotógrafo valenciano Ximo Berenguer es en realidad un 'fake', es decir una identidad falsa construida por el artista Joan Fontcuberta con la colaboración del Institut Valencià d'Art Modern (IVAM).

El museo valenciano ha explicado que, con motivo de la exposición 'Fake. No es verdad, no es mentira', que exhibió el IVAM desde el 20 de octubre de 2016 hasta el 29 de enero de 2017, el artista y fotógrafo Joan Fontcuberta, en colaboración con el comisario de la muestra José Luis Marzo, propusieron organizar un proyecto 'fake': inventar y difundir la historia del fotógrafo valenciano Ximo Berenguer. El objetivo era comprobar si, en la era de la información y las redes sociales, todavía es posible crear una historia falsa.

El IVAM aceptó el reto como parte del discurso crítico de la exposición y coorganizó con la Facultat de Bellas Artes de Valencia y la Facultad de Historia del Arte el seminario 'La metodología del fake entre los meses de mayo y junio de 2016'. La primera fase de este curso, impartido por Joan Fontcuberta, Premio Nacional de Fotografía en 1998 y Premio Nacional de Ensayo en 2011, consistió en inundar la red de referencias sobre Ximo Berenguer, desde entradas en la Wikipedia, noticias falsas hasta artículos académicos.

Engaño organizado
Así pues, Ximo Berenguer se presentó como un fotógrafo valenciano, fallecido prematuramente, y conocido por una serie documental sobre el popular music hall barcelonés 'El Molino', que fotografió bajo la influencia de su amante, el coreógrafo cubano Negrito Poly. El trabajo de falseado fue "tan minucioso" que Fontcuberta logró libros de familia del archivo de Picanya, lugar de nacimiento de Ximo Berenguer, para hacerlos pasar por verdaderos. Asimismo, contó con la complicidad de una religiosa quien, supuestamente, era hermana de Berenguer y custodiaba los 15.000 negativos que se le atribuían.

Para legitimar esta falsa historia, Joan Fontcuberta también logró la ayuda de Mira Bernabeu, codirector de la galería Espai Visor de Valencia, para organizar una exposición dedicada a Ximo Berenguer con materiales "inéditos" que se presentaron en la ciudad en el marco del evento Abierto Valencia en septiembre de 2016.

El IVAM, además, adquirió 6 fotografías de Ximo Berenguer para su colección con "absoluto conocimiento" de que se trataba de un proyecto de Joan Fontcuberta. Los miembros del Consejo Asesor y del Consejo Rector del museo refrendaron la propuesta de adquisición, tras ser informados de que se trataba de un proyecto 'fake' del artista catalán.

Éxito para alguien que no existe
Siguiendo con esta pormenorizada ficción, la galería Fernando Pradilla colaboró exponiendo las fotografías de Ximo Berenguer en su espacio de Madrid, bajo el comisariado de Mira Bernabeu. Y la editorial RM, especializada en fotolibros, publicó 'A chupar del bote', un recopilatorio del trabajo de Ximo Berenguer en 'El Molino'. La publicación incluía fotografías de Berenguer y textos de Manolo de la Mancha.

Fue durante la presentación de este libro cuando Joan Fontcuberta, sentado entre el público, reveló que la figura de Ximo Berenguer era un 'fake' y que las fotografías mostradas en las exposiciones eran suyas Así culminaba la historia de Ximo Berenguer / Fontcuberta, orquestada con una voluntad pedagógica: demostrar que todavía es posible jugar con los límites entre realidad y ficción, manipular la percepción y crear historias que caminan entre la verdad y el 'fake'.

martes, 25 de julio de 2017

#hemeroteca #memoria | Ximo Berenguer no existeix

Imatge: Núvol / Joan Fontcuberta
Ximo Berenguer no existeix.
Carlota Marzo | Núvol, 2017-07-25

http://www.nuvol.com/noticies/ximo-berenguer-no-existeix/

Quan nosaltres anem, com xais aplegats en massa, Joan Fontcuberta torna, potser doblement, i desemmascara amb una facilitat inqüestionable els rostres ingenus que, maquillats, s’amaguen darrere de les màscares de l’alta cultura. Res de res, som manipulables com titelles de fira. Ximo Berenguer no existeix, és un fotògraf inventat pel mateix Fontcuberta.

El fotògraf català ha dirigit, des de la més absoluta modèstia i perspicàcia, una autèntica performance a la seu de Foto Colectania que ens ha deixat a tots amb un bon pam de nas, despullats i sense guió al bell mig de l’escenari. Fontcuberta, gràcies al suport d’una xarxa de complicitats, ha creat un personatge simpàtic, atractiu, d’estar per casa i amb un nom, Ximo, de la València més popular que, quasi com si hom el conegués de tota la vida, ha ressorgit, de cop i volta, de les tenebres d’un suposat oblit col·lectiu amb una facilitat que ningú s’ha qüestionat. I és aquí, precisament, on recau la problemàtica.

La informació que, com un torrent, ens envaeix dia a dia i no és verificada pel filtre del coneixement i la documentació porta, irremeiablement, a la construcció d’una realitat buida i/o ficcional que es vertebra a través d’uns codis que atorguen veracitat a la mentida i que tots, en major o menor mesura, acabem lloant, tolerant i integrant en el nostre marc social i cultural. Els col·leccionistes i les galeries, dominats per ímpetus heteronòmics, accepten passivament la falsedat i es sumen a les formes d’especulació que, en darrera instància, tan sols busquen l’èxit.

En realitat, les fotografies presents en el llibre A chupar del bote són del mateix Joan Fontcuberta que, durant els anys de la seva joventut, entre 1975 i 1976, es va dedicar a fer en les seves visites a El Molino. No tenen res a veure amb la seva producció posterior, presenten un altre estil i, fins ara, no havien sortit mai a la llum. Tot plegat una falca per a poder portar a terme aquest fake i evidenciar que, depèn com, la cultura també pot ser un mite.

Joan Fontcuberta juga, persistentment, amb el risc i amb els límits de la credulitat. L’any 1997 posava el seu rostre a l’astronauta Ivan Istochnikov desaparegut en la missió Sputnik i, aquesta vegada, vint anys després, sembla tancar el cercle però a la inversa, amb la invenció d’un fotògraf que, encarnat en un fantasma, és ell mateix. Ha passat el temps i la informació és tant o més susceptible que mai d’ésser manipulada i contaminada. Per això, ara s’imposa una màxima senzilla però difícil, pensar una mica abans de fer res i, sobretot, vacil·lar davant de la cultura donada, perquè saber dubtar és una cosa dificilíssima, mentre que creure és, sempre, la drecera més fàcil.

miércoles, 19 de julio de 2017

#hemeroteca #memoria | El misterio del fotógrafo que se coló en el cabaret de El Molino

Imagen: El País / Joan Fontcuberta fotografiando en un camerino de El Molino
El misterio del fotógrafo que se coló en el cabaret de El Molino.
Ximo Berenguer, último hallazgo de la fotografía española, nunca existió... más que en la mente de Joan Fontcuberta.
Iván de la Nuez | El País, 2017-07-19
https://elpais.com/cultura/2017/07/19/actualidad/1500481293_714687.html

En junio de 2006, el programa ‘Cuarto Milenio’ estuvo dedicado a un astronauta soviético que, tras una accidentada misión espacial, había sido borrado de la historia. Se trataba de Ivan Istoichnikov, cuya historia se había conocido finalmente en 1997, casi treinta años después de los hechos y cuando ya la desintegración de la URSS era irreversible.

Un libro titulado ‘Sputnik’ -editado por la Fundación Arte y Tecnología con al apoyo de la Federación Rusa y el gobierno de España- recuperaba la biografía de este cosmonauta que en 1968 había tripulado la nave Soyuz 2 con el objetivo de explorar el espacio. Asimismo, daba cuenta de la interrupción abrupta de ese viaje debido al impacto de un meteorito.

Como no era descartable un ataque enemigo, norteamericano o extraterrestre, el Kremlin, por si las moscas, decidió silenciar el hecho. El mundo estaba en plena Guerra Fría y ni EE UU ni la URSS se concedían un centímetro del Cosmos en su carrera espacial. Así que, por el bien del comunismo, Istoichnikov desapareció de todos los archivos que probaban su participación en la leyenda de la cosmonáutica soviética.

El libro estaba bien nutrido con decenas de fotos, documentos, facsímiles, y demás pruebas de la vida de Istoichnikov, ese “pequeño Orfeo rescatado de la razón de Estado”.

Días después de aquella emisión, se destapó todo. Quedó al descubierto que la historia era un proyecto artístico de Joan Fontcuberta, ensayista y fotógrafo que se había tomado el trabajo de construirla en cada detalle. (Hubo hasta una queja formal del embajador ruso).

Esta pormenorizada ficción, que pronto se convirtió en exposición, dejó su impronta en ‘El cosmonauta’, de Nicolás Alcalá, primera película española realizada con ‘crowfounding’; o en ‘Los Afronautas’, serie fotográfica de Cristina de Middel; o en la exposición colectiva ‘Fake’, comisariada por Jorge Luis Marzo.

Pues bien, una década más tarde, Fontcuberta lo ha vuelto a hacer. Esta vez, nos la ha colado en la recuperación de Ximo Berenguer, un fotógrafo valenciano que se fascinó por El Molino, al que fotografió obsesivamente bajo la influencia de su amante, el coreógrafo cubano Negrito Poly, quien le abrió las puertas de los camerinos y otros secretos del famoso cabaret barcelonés.

Así pues, entre ‘fake’ y ‘fake’, Fontcuberta ha viajado del cosmos a la tierra, de la guerra fría interespacial a la transición caliente del cabaret. Un espacio que, desde el desmadre, se valió para poner en solfa el régimen -político y moral- del franquismo.

Revisando la edición de ‘A chupar del bote’, publicado por RM, mis sospechas al principio no se encaminaron a la fotografía sino a la literatura. Algo me decía que detrás de los textos y canciones de Manolo de la Mancha podía estar Vázquez Montalbán, quien además aparece en una de las fotos. Se da la curiosidad de que en ‘El hombre de mi vida’, su detective Carvalho asiste a la conferencia sobre Walter Benjamin que ofrece un fotógrafo “llamado Fontcuberta”.

Pero, al final, la clave estaba en estas fotografías (autorretrato incluido). Como esas fotos analógicas de sus primeros pasos que Fontcuberta encontró en un cajón, se da el caso de que hay ‘fakes’ que no se buscan ocultar el mundo sino revelarlo.

‘A chupar del bote’, por otra parte, no desentona en el regreso a los años setenta del siglo pasado que hoy estamos viviendo. Con las reediciones de ‘El Víbora’, la reivindicación de la Barcelona libertaria o las memorias “a destajo” de Pepe Ribas. Todo esto que, como el ‘fake’ de Fontcuberta, nos dice que a veces las mejores vueltas son, precisamente, las revueltas.

jueves, 15 de junio de 2017

#libros #memoria #fotografia | A chupar del bote

A chupar del bote / fotografías de Ximo Berenguer ; texto de Manuel de la Mancha.
Barcelona : RM, 2017 [06-15].
112 p. : il.
ISBN 9788417047023

/ ES / Fotografía
/ Barcelona / El Molino / Espectáculos / Franquismo / Historia – Siglo XX / Memoria colectiva / Sociología / Testimonios / Transición

El libro ‘A chupar del bote’ –título extraído del espectáculo que se representaba en el popular music-hall barcelonés El Molino a mitad de los años setenta– constituye la recuperación de Ximo Berenguer (1946–1977), una figura de la fotografía española hasta ahora prácticamente desconocida.

Valenciano de origen, Berenguer se trasladó a Barcelona para cursar sus estudios. Fue allí donde vivió la agitación de los últimos años del Franquismo y los primeros de la Transición, participando en la efervescencia de los movimientos contraculturales y en la aparición de nuevas expresiones artísticas como la historieta gráfica, la fotografía y el video alternativo.

Con el reportaje realizado durante un lapso de tres años en El Molino, Ximo Berenguer compuso una maqueta que quería proponer a la Editorial Tusquets para su mítica colección “Palabra e Imagen”. El trabajo de Berenguer hace una radiografía poética de El Molino, de sus protagonistas sobre el escenario pero también entre bastidores, del público, del añejo y singular edificio enclavado en el famoso paralelo barcelonés. El texto, firmado con el pseudónimo Manolo de la Mancha, podría deberse a la afilada pluma de Manolo Vázquez Montalbán aunque la autoría no puede acreditarse con certeza.

Publicar hoy ‘A chupar del bote’ representa no sólo contribuir al justo reconocimiento del talento de un valioso fotógrafo sino también ofrecer al público una obra que con el tiempo ha madurado y se revela en la actualidad como un magnífico documento artístico y sociológico de una época crucial de la historia reciente de España.

#hemeroteca #memoria | Ximo Berenguer, cabaré y democracia

Imagen: El País / Ximo Berenguer fotografía a una vedete en El Molino
Ximo Berenguer, cabaré y democracia.
Un libro recupera el trabajo del fotógrafo valenciano en El Molino durante los años finales del franquismo y la Transición.
Tereixa Constenla | El País, 2017-06-15
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/06/15/actualidad/1497549301_994187.html

Entre 1973 y 1976 la historia llamaba a la puerta cada día. Lo que estaba a punto de morir y lo que estaba a punto de nacer competían por sacar cabeza. Puede que la noche fuese el lugar que antes se despidió de la dictadura. Y puede que Ximo Berenguer (Picanya, 1946-Barcelona, 1977) fuese el fotógrafo que lo vio en El Molino, el mítico cabaré de Barcelona.

Con un acceso privilegiado gracias a su noviazgo con el coreógrafo, el cubano Negrito Polly, el fotógrafo retrató la trastienda de aquel local, donde los travestis se mezclaban con burgueses canallas y los franquistas se reían del franquismo. De su inmersión en la cutrez de los camerinos y en el frenesí del público seleccionó material para un libro que ha permanecido inédito durante 40 años y que ahora ha publicado la editorial RM, respetando la idea original del autor y los textos de Manolo de la Mancha.

El fallecimiento de Berenguer en un accidente de moto en 1978 frustró la salida de ‘A chupar del bote’ —en honor de un espectáculo homónimo de El Molino— en la colección Palabra e Imagen, en la que habían publicado Colita, Francisco Ontañón y Ramón Masats, entre otros.

Durante cuatro décadas su archivo permaneció tan olvidado como el fotógrafo hasta que su hermana entregó el material —unos 15.000 negativos que documentan las convulsiones políticas en Barcelona entre 1974 y 1976— al director de la galería valenciana Espaivisor, Mira Bernabeu. En este espacio se exhibió por vez primera el trabajo sobre El Molino, que cuelga en la galería madrileña Fernando Pradilla, en el marco de PHotoEspaña.

En esos 15.000 negativos de Ximo Berenguer que han sobrevivido, que custodia ahora la galería Espaivisor, se documenta el antes y el durante de la Transición, desde festivales a manifestaciones, cargas policiales o las primeras elecciones democráticas. Pero ninguno ofrecía un reportaje tan acabado como el dedicado al teatro de variedades.

La democracia al desnudo
A Mira Bernabeu, que ha comisariado la muestra, le sorprende que no solo documenta el espectáculo, “sino que transmite aquella época en la que nuestros padres pasan de las zarzuelas al cabaré”. A través de 52 imágenes —40 de ellas editadas por el propio Berenguer— se accede a las menudeces de vedetes como la Maña o Christa Leem. Se transforman en camerinos miserables donde conviven braseros con carretes de hilo y fotos de Alain Delon con televisores donde aún salía Franco.

Sobre el escenario son divas eróticas que levantan a los espectadores de sus asientos. “El plato fuerte era la interacción entre un público muy activista por la efervescencia del momento y los artistas”, indica Bernabeu. Demasiada interacción, debieron pensar las autoridades. Un cartel, fotografiado por Berenguer, advertía: “Por orden gubernativa queda prohibido dejarse tocar del público y besarlo. La empresa”. En el escenario de El Molino, escribe Manolo de la Mancha en el libro, “la democracia marca paquete y la libertad asoma por la raja de las faldas”. Desnudarse era política. “Lo que retrata Berenguer es el intento de escapar de una represión, de lo que habla es de la llegada de la democracia”, señaló Fernando Castro Flórez, crítico de arte y profesor de la Universidad Autónoma, durante la presentación de la obra en el Círculo de Bellas Artes. “Lo que se desnuda en El Molino no son las vedetes, es la democracia”, agregó.

En la década que pasó en Barcelona hasta su muerte, Ximo Berenguer recibió el empuje de fotógrafos como Leopoldo Pomés —trabajó durante un año en su estudio— y otros miembros del Grupo Afal, al tiempo que cultivaba círculos ‘underground’ como el equipo de ‘El Rrollo enmascarado’, la revista de Nazario y Javier Mariscal, entre otros. “Su vida”, explica Mira Bernabeu, “contrasta con la ‘gauche divine’ hegemónica entonces en Barcelona. Berenguer y sus amigos comparten tugurios y marginalidad, solo aspiraban a sobrevivir”.

miércoles, 14 de junio de 2017

#hemeroteca #memoria | El Molino según Ximo Berenguer

Imagen: Hoyesarte / El Molino, fotografía de Ximno Berenguer
El Molino según Ximo Berenguer.
Hoyesarte, 2017-06-14

http://www.hoyesarte.com/evento/2017/06/el-molino-segun-ximo-berenguer/

Tras 15 años de participación ininterrumpida en PHotoEspaña, la Galería Fernando Pradilla (Madrid) apuesta por la fotografía española con la exposición 'A chupar del bote, 1974-1976', que recoge el archivo fotográfico del valenciano Ximo Berenguer (Picaña, 1946 - Barcelona, 1977).

Comisariada por Mira Bernabeu, la muestra reúne una selección del trabajo realizado por Berenguer en el conocido ‘music hall’ El Molino a mediados de los 70, en plena transición política española. El título de la exposición hace referencia al nombre de la obra que se representaba cuando Berenguer tomó las fotografías, una alusión satírica a la situación de corrupción política, social y cultural que se vivía en la España de aquellos años.

En los palcos, empresarios e intelectuales, hombres del régimen y líderes obreros, agentes de paisano y universitarios; en el escenario, folclóricas, ilusionistas, cómicos, bailarinas de ‘burlesque’ y de ‘striptease’. Las fotografías de Berenguer transmiten vida y han dejado retratos de personajes entrañables. Como apunta Rafa Levenfeld, “el espectáculo terminaba con la apoteosis de toda la compañía sobre el escenario rindiendo pleitesía a las ‘vedettes’ ataviadas con sus plumas y trajes de lentejuelas, y todos cantando ‘A chupar del bote / hasta que se agote…’

Paralelamente a la exposición, la editorial RM ha publicado el libro ‘A chupar del bote’, que pretende ser no sólo “un justo reconocimiento del talento de un valioso fotógrafo, sino también ofrecer al público una obra que con el tiempo ha madurado y se revela en la actualidad como un magnífico documento artístico y sociológico de una época crucial de la historia reciente de España”.

Política y sociedad
Ximo Berenguer se aficionó a la fotografía de adolescente, utilizando la cámara Kodak Retina de su padre. Entre 1965-68 frecuentó el Foto Club Valencia y participó en distintos concursos. En 1968 se trasladó a Barcelona para estudiar en el Institut d’Estudis Fotográfics de la Escuela Industrial, tras lo cual ingresó en la Agrupación Fotográfica de Cataluña y colaboró en las actividades del Grup Jove.

Se adentra en la fotografía de reportaje y en 1973 entró a trabajar en el estudio de Leopoldo Pomés. Visitó con regularidad a Josep María Casademont y mantuvo contactos con el equipo de El Rrollo Enmascarado y con otros grupos ‘underground’ barceloneses. En 1975, el bailarín y coreógrafo Negrito Poli lo introdujo en El Molino, y a partir de ahí desplegó una gran actividad realizando reportajes de los acontecimientos políticos y sociales de la Transición, desde las grandes manifestaciones populares, la represión policial hasta las primeras elecciones democráticas y las sucesivas ediciones del festival Canet Rock.

En 1978, Berenguer fallece en un accidente de tráfico dejando un legado fotográfico de unos quince mil negativos y trescientos tirajes de época en diferentes formatos que permaneció en la casa familiar hasta la muerte de sus padres.