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jueves, 11 de noviembre de 2021

#hemeroteca #lgtbi #vidarural | La enorme dificultad de pertenecer al colectivo LGTBI en la España vaciada

La Sexta / Dani y Jordi, víctimas de homofobia en El Querforadat, Lleida //

La enorme dificultad de pertenecer al colectivo LGTBI en la España vaciada.

Raúl Carbajal López | The Conversation, 2021-11-11

https://theconversation.com/la-enorme-dificultad-de-pertenecer-al-colectivo-lgtbi-en-la-espana-vaciada-170000 

Quizás sea una inercia social, comunicativa o política, pero cuando hablamos de la España rural abandonada (la llamada España vaciada), en la mayoría de las ocasiones nos olvidamos de poner el énfasis en la dignidad de las personas que forman parte de ella. No existe un prototipo único de ruralidad y aún menos de personalidad rural o “rurbana”: cada persona es un mundo, con sus necesidades y aspiraciones vitales.

A este respecto, San Mateo reconoció en su Evangelio que “no solo de pan vive el hombre” (Mt 4, 3-4). El psicólogo estadounidense Abraham Maslow desarrolló en la segunda mitad del siglo XIX una teoría psicológica revolucionaria acerca de la motivación humana. ¿A qué elementos vitales aspiran todas las personas para desarrollarse en plenitud?

En un primer momento hemos de relacionar las necesidades fisiológicas (alimento, vestido, vivienda y confort humano) y las de seguridad (estabilidad, evitar la violencia física-psicológica y reducción de cualquier situación de riesgo). Estas necesidades básicas serían complementadas con las secundarias: de afiliación (afectivas, compañerismo, aceptación y sentimiento de pertenencia al grupo), de estima social (relaciones de reconocimiento, de prestigio y de responsabilidad), así como de autorrealización (autoexpresión, independencia, competencia y oportunidades sociopolíticas). Es decir, el pan es importante, sí, pero debemos tener seguridad en el medio en el que vivimos, desarrollándonos tal como somos sin máscaras o dobles versiones.

Entre el “sexilio” y el qué dirán
En la España vaciada existen personas que pertenecen al colectivo LGTBI: estaríamos hablando de gays, bisexuales, lesbianas, intersexuales y transexuales. Cuando reflexionamos acerca de la situación del colectivo LGTBI en la ruralidad abandonada hemos de centrarnos en dos aspectos: aquellas personas que todavía viven en el medio rural y aquellas que han tenido que marcharse a otros contextos –urbanos casi siempre– (“sexilio”).

La España rural ha sido (y sigue siendo en buena medida) muy tradicional en relación a los modos de vivir de las personas: quizás se deba a una herencia social y cultural o quizás a una filosofía del qué dirán que no favorece el pleno desarrollo personal.

Reconocerse como miembro de la comunidad LGTBI es un acto de valor y verdadera militancia cívica: la existencia de ideas sociales conservadoras, la falta de referentes personales cercanos y la ausencia de un verdadero compromiso político en favor de la causa hace que el proceso de decir lo que una persona siente sea una misión titánica. No se sale del armario un día y ya está, se está saliendo cada día, con cada persona y en cada contexto.

Muchas veces hemos oído eso de que “Madrid es un lugar perfecto para vivir sin prejuicios y sin miedo a ser uno mismo”. Aquellas personas que no pueden salir de los pueblos para formarse, para viajar o para buscarse un puesto de trabajo deben vivir una vida en la clandestinidad o una vida visible con determinadas limitaciones.

En la mayoría de las ocasiones la opción más fácil consiste en marchar a una ciudad media o a una gran urbe debido a que allí se forma parte de una gran cantidad de personas desconocidas. En ocasiones, la vida LGTBI en la ciudad se convierte en un espejismo social, construyendo guetos privados que protegen de la crítica pública.

Shangay Lily, en su obra ‘Adiós Chueca’, reflexionó acerca de cómo el capitalismo de mercado ha logrado colonizar el colectivo y su poder de acción social. Si dispones de capital eres bienvenido; si no...

En este momento tendríamos que incorporar el concepto de clase social y económica: no es lo mismo ser persona LGTBI urbana y de clase media-alta que ser LGTBI rural precario.

En España no se disponen datos específicos a la cuestión LGTBI rural. La Unión Europea realizó un estudio acerca de la situación del colectivo en diferentes países.

Las personas españolas LGTBI que sufren mayor discriminación social son: transexuales (63%), intersexuales (61%), lesbianas (45%), bisexuales (38%) y gays (37%). Un 42% del total de las personas participantes en el estudio reconocieron sufrir discriminación por su condición sexual. Tan solo un 27% del total contó con el apoyo o defensa de compañeros en el ámbito del trabajo.

Los espacios abiertos, públicos y de transporte constituyen espacios inseguros para mostrar la identidad LGTBI: un simple acto como coger de la mano a la persona que amas y quieres es un acto de empoderamiento que puede conllevar sufrir amenazas, agresiones o acoso (especialmente en el mundo rural).

Colectivo LGTBI, necesidades y repoblación rural
Cuando hablamos de dignificar la España vaciada no nos podemos olvidar de poner el feminismo y la lucha del colectivo LGTBI como ejes transversales. ¿Qué necesitan las personas (también las LGTBI) para vivir en el mundo rural? Trabajo, vivienda, servicios públicos de calidad, buenas comunicaciones, acceso al ocio y cultura y encontrar pareja.

Esas necesidades, identificadas entre los jóvenes rurales por la Red Rural Nacional, se deben aplicar a todas las edades, sin olvidar a las personas adultas o ancianas. ¿Y las personas LGTBI de la urbanidad? Lo mismo en su contexto específico.

Paco Vidarte en ‘Ética marica’ nos advertía de eso, de la importancia de poner la dignidad de la persona en el epicentro de la acción humana coconstruyendo una sociedad del bienestar para todas las personas, sin individualismos.

De cara a la repoblación rural no podemos convertir en fetiche la posibilidad de tener descendencia biológica: cada persona decide en coherencia a su perspectiva vital y posibilidades, evitando cualquier acto de mercantilismo humano.

Lograr la visibilidad del colectivo
Está claro que cada persona tiene una experiencia específica y por suerte hay lugares donde la visibilización es más fácil respecto a otros. Lo que es evidente es la necesidad de empoderar y ayudar a todas las personas que se identifiquen con la comunidad LGTBI rural: desde la política, la educación, la cultura, la economía, etc.

La creación de redes LGTBI rurales (locales, provinciales) no institucionalizadas podría servir como ariete para contribuir al empoderamiento de la comunidad y a la sensibilización a través de la participación pública. Es una opción inclusiva y humanista.

Un simple gesto como dar la mano a la pareja con naturalidad convierte la España vaciada en un espacio de diversidad y de inclusión. El verdadero órgano de la civilización debe trabajar y transformar positivamente el mundo que nos ha tocado vivir. Como dijo San Agustín, “si precisas una mano, recuerda que yo tengo dos”.

Raúl Carbajal López. Investigador postdoctoral rural en el departamento de Filosofía, Universidad de Oviedo

lunes, 25 de enero de 2021

#hemeroteca #trans #feminismo #terf | La Ley Trans y el movimiento feminista


La Ley Trans y el movimiento feminista.

Roxana Popelka y Tania Brandariz | The Conversation, 2021-01-25

https://theconversation.com/la-ley-trans-y-el-movimiento-feminista-151177 

¿Qué es ser mujer? Simone de Beauvoir se lo preguntó en 'El segundo sexo' (1949). El movimiento feminista fue el hijo no deseado de la Ilustración. Libertad, igualdad y fraternidad aludían a una falsa universalidad de la que las mujeres no formaban parte.

Rousseau afirmó en 'Emilio' que los hombres querían amas de casa que criasen a los hijos, cuidasen a los ciudadanos y les hiciesen la vida agradable.

Las feministas se percataron de que la desigualdad se construía socialmente; no existía destino por cuestión biológica (es decir, la biología no determina nuestro papel en la vida) porque la naturaleza se manipulaba a través de la cultura. Antes que el concepto de “patriarcado” como estructura de poder, expresado por Kate Millet en ‘Política Sexual’ (1970), se empleó el de prejuicio.

El género como construcción sociocultural del sexo

En su clásica declaración “No se nace mujer, se llega a serlo”, Simone de Beauvoir definió la construcción sociocultural del sexo, es decir, el género. En su obra apuntó que las mujeres no son una esencia inmutable, sino que son el resultado de la educación y las costumbres.

Las mujeres están educadas, explicaba Beauvoir, para ser dóciles, complacientes y para guardar silencio; los varones para ser fuertes, reprimir sus emociones y ser líderes: para ejercer el poder. El feminismo radical concibe el sexo como la realidad material y observable; el género como la distribución asimétrica del poder que se produce a través de la estructura de dominación masculina: el patriarcado. La liberación de las mujeres llegaría con la abolición del género; el fin de los roles y estereotipos que producen su opresión.

El género como performatividad
La Ley Trans propuesta por el Ministerio de Igualdad de España ha abierto una brecha: ¿Quién es el sujeto del feminismo? En los años 90, Judith Butler, apoyándose en Foucault, teorizó el género según la visión postestructuralista. El antes y el después del argumento lo justifica la postmodernidad. Según esta perspectiva, se entiende que el sexo biológico es también una construcción social y cultural; la biología sería un producto normativo que tiene el objetivo de legitimar un modelo binario masculino-femenino, en contraposición con una realidad fluida de la identidad sexual.

Butler (2006) dice que el ‘yo’ se encuentra constituido por normas, pero que también aspira a vivir de maneras que mantengan con ellas una relación crítica y transformadora; las identidades trans serían un ejemplo. Para Judith Butler, el género es una identidad que no se debe pensar en clave dicotómica masculino-femenino, porque reduce su posibilidad de alteración. El género es performativo porque puede desafiar a la norma a través de actos repetidos del cuerpo o del habla; desde la teoría queer el género no tiene género.

La Ley Trans
En España, la Ley 3/2007, de 15 de marzo, permitió a las personas trans la rectificación registral de sexo sin necesidad de tratamientos quirúrgicos. Sin embargo, debemos preguntarnos: ¿Qué es trans?

En la Proposición de Ley contra la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales del 2017 presentada por Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, las personas trans serían los “travestis, cross dressers, drag queens, drag kings, queers, gender queer y agénero, entre otras”.

En la del año 2018 se mencionó, en esta línea, la libre determinación de la “identidad sexual” y “expresión de género”, aludiendo a la libertad de cada persona para manifestar el “sexo sentido” y “la identidad de género”. El proyecto sufrió diversas modificaciones en el trámite parlamentario debido, sobre todo, a las discrepancias con el PSOE en esta materia. Desde entonces, ha estado paralizado.

El Ministerio de Igualdad, con Irene Montero a la cabeza, entiende que la Ley de 2007, en vigor, presenta carencias. Por un lado, no permite a las menores de edad solicitar la rectificación del sexo. Con la Ley Trans, siguiendo la proposición de ley del 2018, a partir de los 16 años se podría acceder a tratamientos hormonales sin permiso de los padres. Además, en la actualidad se pide a las personas trans que demuestren disforia de género mediante informe médico, lo que entienden desde Podemos que supone una patologización.

Las feministas enfadadas

La consulta pública previa a la elaboración de la Ley Trans despertó la crítica del feminismo radical. Entienden que la “autodeterminación de género” por “declaración de voluntad”, es decir, sin necesidad de acreditar informe, compromete los espacios y los derechos de las mujeres y no pone el foco en el que, dicen, es el problema: la sociedad sexista que produce los estereotipos y roles que perpetúan la desigualdad.

Dicho de otra forma, lo que explican es que si se desatiende la categoría “sexo” –haber nacido mujer o varón– y un hombre acude al registro civil a cambiarse de sexo después de haber maltratado a una mujer, leyes como la 1/2004, de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, dejarían de tener sentido. Además, lugares como los vestuarios, las cárceles o los espacios deportivos ya no serían espacios seguros. No obstante, no solo el feminismo radical defiende esta perspectiva; homosexuales e incluso transexuales también muestran su descontento con la Ley Trans.

Un ejemplo de ello es Karen White, antes Stephen Wood, que había estado en prisión preventiva por haber violado a tres mujeres cuando era un varón. El mediático caso produjo un profundo debate porque al declararse transgénero, entró en una prisión para mujeres donde agredió sexualmente a dos más.

En el caso del deporte, aunque es un espacio en el que se han impuesto límites a los niveles de testosterona, los varones tienen mayor fibra muscular. En 2015, la luchadora de artes marciales mixtas transgénero (MMA) Fallon Fox desataba otra oleada de críticas después de herir a su oponente mujer. Brents declaró que había “luchado contra una gran cantidad de mujeres” y que nunca en su vida se había sentido tan “dominada”.

Judith Butler entiende el “llegar a ser mujer” de Simone de Beauvoir como impuesto por la cultura, pero también como una identidad elegida. Para las feministas radicales la liberación de las mujeres viene dada no por la reivindicación del género, sino por la abolición: romper con los estereotipos. Por lo tanto, es la liberación de ambos sexos de los patrones de género lo que permitirá que las relaciones sean más libres e igualitarias. En palabras de la autora de ‘El segundo sexo’, la libertad de las mujeres está condicionada por la ‘situación’.

Frente a este debate, en resumen, tendríamos dos perspectivas: el género como la construcción sociocultural del sexo, es decir, los estereotipos y roles que, según el feminismo radical, perpetúan la desigualdad. Y, por otra parte, desde la teoría queer, el género sería una identidad elegida: empoderar los roles no supone un problema porque es síntoma de libertad. La reconciliación se hace difícil ante dos corrientes teóricas con concepciones de la libertad alejadas; con un sujeto político diferente y por lo tanto, con agendas que plantean demandas que no siempre son compatibles.

Roxana Popelka Sosa, Profesora. Sociología, Universidad Complutense de Madrid y Tania Brandariz Portela, Investigadora en Comunicación Política y Teoría Feminista, Universidad Complutense de Madrid

sábado, 4 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica 3macrodatos | La ONU advierte de que la inteligencia artificial apenas sirve para combatir el coronavirus

Imagen: The Conversation
La ONU advierte de que la inteligencia artificial apenas sirve para combatir el coronavirus.
Julián Estévez Sanz · UPV/EHU | The Conversation, 2020-04-04
https://theconversation.com/la-onu-advierte-de-que-la-inteligencia-artificial-apenas-sirve-para-combatir-el-coronavirus-134457

Hace unos días, la ONU advirtió de que la mayoría de algoritmos de inteligencia artificial para combatir el coronavirus aún no sirven. Este organismo sí que reconoce unas tareas en las que herramientas como el ‘machine learning’ pueden ser útiles. Por ejemplo: identificación de imagen médica, creación de medicamentos, o predicción de la expansión del virus. Pero aún estas soluciones no están maduras.

Por un lado, si no se disponen de buenos datos probados durante el suficiente tiempo, esta tecnología falla mucho. Por otro lado, la ONU también especifica que la mayoría de artículos científicos de esta disciplina que están publicándose estos días no han sido revisados por pares, por lo que su eficacia hay que ponerla aún en entredicho. Al mismo tiempo, el informe en que recogió estas ideas orienta sobre la dirección de los esfuerzos para que la inteligencia artificial sí que sea útil en pandemias en el futuro. Recordemos la ley de Roy Amara: “Tendemos a sobrestimar el efecto de una tecnología a corto plazo, y subestimarlo en el largo”.

¿La IA puede predecir una pandemia?
La inteligencia artificial inunda titulares y nos vende que puede hacernos vivir mejor y trabajar menos. Podríamos pensar que no ha tenido ninguna intervención en la actual pandemia global de coronavirus. ¿O sí?

El 31 de diciembre del año pasado, una ‘startup’ canadiense llamada BlueDot, dedicada a la vigilancia automática de enfermedades, emitió un aviso a sus clientes para que evitasen la región de Wuhan, y vaticinó a qué ciudades podía extenderse de manera inminente el virus. La OMS no lanzó tal aviso hasta 9 días más tarde. Por lo tanto, la inteligencia artificial sí que tiene un papel en la predicción de pandemias. Aunque depende de a qué llamemos “predecir”.

BlueDot destina sus esfuerzos a la monitorización de fuentes de información, tales como noticias locales, mensajes de autoridades sanitares locales y reservas de vuelo para los próximos días. Tras contar con toda esa información, su algoritmo mide el peligro y lanza un aviso en función de ello. Esta inteligencia artificial no serviría de nada si no existieran humanos escribiendo esa información.

BlueDot no estaba solo. La aplicación HealthMap del Boston Children Hospital, y el algoritmo de la empresa Metabiota, también captaron esos primeros signos de pandemia. Pero desde luego, ni el más avanzado sistema informático puede adivinar el escenario posterior. He aquí la paradoja tecnológica: investigamos en tecnologías predictoras, pero ¿quién dará el salto de fe y asumirá la responsabilidad de obedecer a una caja negra, sin observar frente a frente la amenaza? ¿Necesitamos evidencias de que el algoritmo funciona? BlueDot ya predijo correctamente la aparición del virus del Zika en un artículo en la revista The Lancet. Tal y como describe la obra 'El Comienzo del Infinito', los seres humanos funcionamos por impulsos.

La idea de predicción de enfermedades mediante ordenadores ya tiene unos años. El caso más famoso es el proyecto Google Flu Trends. Lanzado en 2008, esta herramienta intentaba predecir la expansión anual de la gripe en casi una treintena de países. Para ello, se basaba en las búsquedas realizadas en la web con términos como “fiebre” y “tos”.

Esta solución funcionó de una manera más o menos acertada durante unos tres años, hasta que se volvió casi una herramienta de risa. En la campaña 2011/12 sobrestimó en más de un 50% el número de visitas al hospital, y en la siguiente, predijo más del doble. El fracaso de esta herramienta, silenciosamente ya enterrada por la empresa, se debió sobre todo a la opacidad de los criterios que Google usaba y a la alta sensibilidad del algoritmo al ruido de las búsquedas de momentos puntuales, que podían coincidir con los criterios de Google por pura casualidad.
 
Actualmente sí que se están empleando técnicas de inteligencia artificial para la predicción a corto plazo de la propagación del virus. También para otras actividades, como la identificación de sinergias y correlación de variables clínicas de pacientes, el diseño de fármacos, y el diagnóstico automático.

La idea de predecir las características de esta pandemia de inicio a fin, incluyendo la evolución de la enfermedad, es y será un imposible para cualquier ordenador. Esto es debido a que la trayectoria que toma la pandemia está sujeta a las decisiones, al momento en que se toman, climas, pirámide de población de cada país, entre otros muchos factores.

Al contrario que en la predicción de huracanes, donde se puede monitorizar perfectamente el tiempo y la presión atmosférica, en una pandemia no salta ninguna alarma cuando un virus pasa de un animal a un humano y aparece el paciente cero. Por ello, de cara a la predicción de pandemias, lo más eficaz es la creación de mapas geográficos de peligro y mejorar el intercambio de información entre instituciones. Tal y como ya ocurre desde 2018 en la predicción de focos de dengue.

“El mundo no está preparado para una pandemia severa de gripe o cualquier otro tipo de amenaza médica global”. Esta fue la conclusión del equipo científico que investigó la respuesta de la Organización Mundial de la Salud en la gripe H1N1 en 2009. Esta misma sensación se repitió en 2014 con el ébola. Los expertos siguen argumentando que la primera línea de defensa es una alerta temprana, y para ello, la solución puede que no nos guste, porque requerirían una mayor vigilancia de todo tipo de datos, y sobre todo, que las autoridades públicas entendiesen bien este tipo de herramientas.

¿Estamos dispuesto a ello? ¿A tener una recogida precisa de datos de pacientes? ¿A una correcta coordinación de todo tipo de instituciones? ¿A ceder esos datos a entidades, probablemente, con ánimo de lucro? Y sobre todo, ¿a entender y manejar la tecnología? Entonces quizás podamos alertar del siguiente virus antes de que se vuelva una pandemia.

martes, 14 de enero de 2020

#hemeroteca #censura #estereotipos | Por qué las princesas Disney no son perjudiciales para la infancia

Imagen: The Conversation / 'Princesas' Disney
Por qué las princesas Disney no son perjudiciales para la infancia. 
Núria Obiols Suari | The Conversation, 2020-01-14
https://theconversation.com/por-que-las-princesas-disney-no-son-perjudiciales-para-la-infancia-128828
Publicado también por: Público, 2020-01-18
https://blogs.publico.es/otrasmiradas/28059/por-que-las-princesas-disney-no-son-perjudiciales-para-la-infancia/

Hace pocos días, después de una clase en la que traté el tema de los cuentos populares, dos alumnas se me acercaron para manifestarme su disconformidad con mis argumentos. Éstos versaban sobre la inutilidad de su censura, la vigencia de la universalidad de sus temas, la necesidad de contextualizarlos y de preguntarnos si las féminas de estos cuentos son entelequias fruto del machismo. Sabemos que hoy en día éste es un tema complejo y que estos argumentos que he tratado en algún artículo no son vistos de igual modo por todas las personas. Algo parecido ocurre cuando hablamos de las películas Disney. ¿Quién no ha visto 'Blancanieves', 'Peter Pan', 'El libro de la selva' o 'La Sirenita'?

Una manera de recordar los clásicos
Es evidente que todas estas películas han sido mucho más conocidas que las obras clásicas en las cuáles se basan algunas y que, además, han marcado una época. Por ello nos encontramos con un primer argumento para hablar a favor de estas películas. No hay duda de que, si no llega a ser por su adaptación cinematográfica, muchos de estos clásicos serían poco recordados.

Desconocemos las cifras, pero seguro que no puede compararse el número de lectores de Rudyard Kipling o James M. Barrie con la lista de espectadores de sus versiones Disney. Lamentablemente, no todas estas películas han sido un pretexto lo suficientemente convincente como para promover la lectura de sus fuentes. Si así hubiera sido, se trataría de un gran reconocimiento a la literatura universal y por supuesto una ganancia cultural extraordinaria. Pero, aunque no lo sean, la ficción en la infancia se vive como algo coyuntural sin más misterio que el de pasarlo bien en familia, lo que no es poca cosa. Por lo tanto, otro argumento a su favor, es decir, son películas que también sirven para compartir tiempo y espacio cultural en familia.

La educación como conjunto de procesos
Un tercer argumento para no censurar las películas Disney hace referencia a la comprensión del concepto de educación, que debería entenderse como un conjunto holístico y subjetivo de procesos sumamente complejo.

Pensar que una sola influencia puede conducir a un resultado concreto es tan absurdo como pensar que 'Blancanieves' de Disney es la responsable de que las mujeres trabajen más en tareas domésticas que los hombres. Estas películas, como cualquier influencia, forman parte de una miscelánea de vivencias y no son las responsables de que en el mundo haya problemas gravísimos como la desigualdad social, el machismo o la xenofobia. Es decir, ni su censura evitaría que estos problemas sigan existiendo, ni que sigamos viéndolas es requisito para que dichos problemas no se resuelvan o mejoren.

Por decirlo de otro modo: si las mujeres son víctimas de la esclavitud del físico seguro que no es por culpa de la madrastra de Blancanieves, maravilloso personaje recreado en la película Disney y fruto de una época (1937). Con ella, y mediante su conocimiento, no estamos dando a nuevas generaciones un veneno de miserias humanas. Es, simplemente, un personaje de ficción poco contagioso para el alma. Sobre las miserias humanas, tales como las mencionadas anteriormente, podemos contribuir (o al menos lo intentamos) mediante múltiples vías, entre ellas, las pedagógicas. Y evitar, o censurar, las películas Disney seguro que no es una de esas vías.

Evitar estereoptipos de antes… y de ahora
No obstante, qué duda cabe que cuando Blancanieves limpia la casa de los enanitos o que cuando Cenicienta lucha contra viento y marea para conseguir el matrimonio generan cierto “chirriar” en la mentalidad actual. Afortunadamente, a casi nadie se le ocurriría hoy escribir un guión en el que la chica viva una situación parecida por el mero hecho de ser chica.

El problema es que a la chica de hoy se la somete también a un estereotipo. Evidentemente es deseable que a una mujer no le apetezca ser la criada de un hombre, pero tampoco es menester que la vida en pareja no le apetezca en absoluto y que, además, no tenga miedo a nada.

Es decir, si lo que pretendemos es desterrar féminas obsoletas por sumisas, desde luego que no lo vamos a solucionar sustituyéndolas por un modelo estereotipado al revés. Trampa en la que sí ha caído no sólo la factoría Disney, sino otras producciones de ficción infantil en las que encontramos un modelo determinado de fémina con características tradicionalmente atribuidas al género masculino.

Ampliar ópticas mejor que censurarlas
Lo que Blancanieves representaba no era una creación 'ad hoc' para promover la sumisión de la fémina. Era, simplemente, el retrato de una época. Lo que ahora vemos en algunas producciones no es un retrato espontáneo, sino una creación 'ad hoc' para fines supuestamente pro igualdad de género y, desde luego, muy rentables en taquilla.

Para resumir: pensamos que los personajes de las películas Disney pueden seguir siendo disfrutados incluso aunque no sean tratados desde una óptica moderna. En cualquier caso, lo que es sano para una buena educación es considerarlas, si cabe, desde distintas ópticas. Pero también no quedarse sólo con ellas. Hay mucho cine que merece ser visto. Ampliar es lo que puede ayudar a una buena educación, lo cual pareció convencer (aunque no sé si del todo) al par de alumnas disconformes. Alumnas que tenían capacidad para cuestionarse las cosas y plantearlas de modo razonado... a pesar de que, cuando eran pequeñas, vieron unas cuantas películas Disney.

Núria Obiols Suari. Profesora Titular del Departamento de Teoría e Historia de la Educación, Universidad de Barcelona.

jueves, 23 de mayo de 2019

#hemeroteca #documentacion #pedroalmodovar | La memoria de Almodóvar tiene su historia

Pedro Almodóvar, Honoris Causa por la UCLM
La memoria de Almodóvar tiene su historia.
Ignacio Oliva Mompeán | The Conversation, 2019-05-23

https://theconversation.com/la-memoria-de-almodovar-tiene-su-historia-117533
Publicado también como:
La memoria de Almodóvar tiene su historia.
Ignacio Oliva Mompeán | Infobae, 2019-05-24

https://www.infobae.com/america/cultura-america/2019/05/24/la-memoria-de-almodovar-tiene-su-historia/

Conocí a Pedro Almodóvar en 2000, cuando le propuse ser nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Castilla-La Mancha, que es la universidad de su tierra.

Entonces no tenía ningún Óscar, aunque ya había sido nominado y al poco tiempo le dieron su primera estatuilla. Fui a su productora acompañado por el pintor y amigo personal de Pedro desde tiempos de la movida Sigfrido Martín Begué. Cuando empezamos a contarle nuestra propuesta nos dijo que era un honor para él, pero no sabía si le correspondía una distinción académica como esta a un antiacadémico como él. La Facultad de Bellas Artes de Cuenca es tan antiacadémica como tú, le dijimos.

Después empezamos a desgranar la ceremonia propia del acto académico, algo que le intrigaba enormemente, en especial en su aspecto simbólico: la toga casi sacerdotal, la medalla de oro, los guantes blancos, el diploma y la imposición del birrete... Lola, su secretaria personal, trajo un paquete, lo abrió y lo puso en el centro de la mesa. Eran lonchas de embutidos. Nos sentimos en medio de una película suya.

Seguimos hablando de su lección magistral y de la mía como padrino, mientras compartíamos aquel informalmente maravilloso refrigerio. Salimos de su productora, El Deseo, con un “sí”, y tanto Sigfrido como yo sabíamos que otras universidades no iban a tardar mucho en distinguirle con este nombramiento, como efectivamente sucedió con Harvard en 2009 y Oxford en 2016.

La universidad acoge a Almodóvar
A partir de ese momento, la Facultad de Bellas Artes de Cuenca puso en marcha dos iniciativas: un Congreso Internacional y un Archivo Digital.

En el otoño de 2003 organizamos el primer Congreso Internacional Pedro Almodóvar, al que asistieron importantes estudiosos de todo el mundo. Estructurado sobre cuatro grandes ejes temáticos y dirigido por el profesor Fran Zurian, el congreso congregó en Cuenca bajo una fina lluvia a grandes personalidades del mundo académico.

El redactor jefe de la revista 'Cahiers du Cinéma', Fréderic Strauss, coordinó el panel titulado “El universo cinematográfico de Pedro Almodóvar”, al que asistieron una serie de investigadores del ámbito francés, fundamentalmente. Paul Julian Smith, profesor de la Universidad de Cambridge, se hizo cargo del dedicado a “Ética y estética del cine en la obra de Almodóvar”, en el que participaron investigadores de la escena británica y otros afines a esta orientación temática.

El panel “Historia y cine: Almodóvar y el cine español” fue encargado a Román Gubern, que entonces era todavía profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona. En él tuvieron cabida las aportaciones más historiográficas y cinéfilas. Por último, el panel “Sociedad, cultura y género en Pedro Almodóvar” estuvo dirigido por la hispanista Marsha Kinder, profesora de la Universidad Southern California, que se ocupó de coordinar a algunos de los más importantes estudiosos del ámbito americano.

Conservar la obra Pero nuestra universidad y su entonces rector, Luis Arroyo, conscientes de tener en su seno a uno de los valores universales de la cultura de Castilla-La Mancha, pusieron también en marcha el Archivo Pedro Almodóvar, que significó una gran apuesta investigadora y técnica en el terreno del archivo digital. En él participó personal de la Universidad de Castilla-La Mancha asistido por El Deseo, en un cuidadoso proceso de selección de material gráfico, de prensa y crítica alrededor del proceso creativo del director.

Uno de los problemas que se planteó a la hora de poner en marcha este archivo fue la necesidad de la creación de una plataforma adecuada para poder proceder a la realización de búsquedas mediante selección de filtros. Lo que hoy es un procedimiento habitual en cualquier base de datos, hace quince años representaba un reto importante para un espacio como el nuestro, no especializado en la gestión documental de archivos digitales.

Con el trabajo de diversos departamentos de la propia universidad y el asesoramiento de empresas externas especializadas, se procedió a abordar una primera fase del proyecto con el escaneado del material gráfico presente en los archivos de El Deseo. Durante más de dos años se escanearon unos 5.000 documentos pertenecientes a distintos momentos del desarrollo de la obra de Pedro Almodóvar desde sus inicios.

Posteriormente se abordó una segunda fase del proyecto con el desarrollo de un software específico para la gestión documental del archivo, un espacio que pudiera constituirse como una herramienta útil de investigación para estudiosos, pero lamentablemente no llegó a concluirse. Diversas complicaciones de carácter técnico y financiero complicaron el proceso.

Sin embargo, mi trabajo personal sobre Almodóvar continuó. En 2004 tuve la suerte de contar con la aprobación del director para rodar un documental a través del cual tuve la oportunidad de entrevistar a una parte importante de su equipo histórico y revelar algunos secretos de su trabajo. Se tituló Inside Almodóvar y fue presentado unos años más tarde en la Universidad de Harvard.

A raíz de ello fui invitado a participar en el libro All about Almodóvar: A Passion for Cinema, editado por la Universidad de Minnesota. Han pasado casi veinte años de la puesta en marcha de aquella primera iniciativa universitaria e investigadora. Ninguna universidad ha vuelto a hacer un congreso internacional sobre su obra, como tampoco ninguna posee un archivo digital tan numeroso de documentos del genial director manchego y que está al servicio de investigadores de todo el mundo.

En los próximos meses se va a presentar en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca una nueva tesis doctoral sobre el universo artístico del espacio en el cine de Almodóvar fundamentada en ese archivo. A pesar de las dificultades surgidas, la Universidad de Castilla-La Mancha es consciente del bien cultural que atesora y que forma parte constitutiva de su historia.

Ignacio Oliva Mompeán. Profesor de cinematografía, Universidad de Castilla-La Mancha

jueves, 7 de marzo de 2019

#hemeroteca #lenguaje #sexismo | ¿Es sexista la lengua española?

Imagen: The Conversation
¿Es sexista la lengua española?
Silvia Gumiel Molina | The Conversation, 2019-03-07
https://theconversation.com/es-sexista-la-lengua-espanola-113136

Las reivindicaciones feministas llenan cada año en estas fechas los titulares de todos los medios de comunicación. Algunas de ellas se centran en la búsqueda de un uso de la lengua más inclusivo, que visibilice a la mujer. Como en todas estas causas, esos giros o cambios en la lengua generan controversia y dan lugar a enzarzadas discusiones acerca de cuán sexista es o no nuestra lengua.

El propósito de este artículo no es apoyar uno u otro punto de vista, sino explicar por qué ciertos argumentos son falaces o, simplemente, absurdos.

Argumentos sin fundamento en torno a este debate
Merece la pena revisar algunos de los argumentos que suelen hacerse con respecto al sexismo lingüístico (de uno y otro lado) y que no se sostienen en cuanto se profundiza un poco:

1. Mientras los atributos masculinos se utilizan para las cosas buenas, los femeninos sirven para lo contrario. Quien utiliza este argumento piensa, probablemente, en expresiones como “¡Qué cojones tiene el tío!” o “¡Esto es un coñazo!” Si el argumento tuviera al menos un poco de peso, podríamos discutir si el uso de una palabra u otra es una cuestión lingüística o simplemente social, pero lo cierto es que no se sostiene en cuanto buscamos expresiones similares: “¡Qué ovarios tiene la tía!” es bastante parecida a la anterior; del mismo modo, es muy sencillo construir oraciones en las que la palabra “cojones” tenga significado negativo: “¡Tengo un dolor de cabeza de cojones!”.

Lo que sucede es que la palabra “cojones” se utiliza en nuestra lengua como un cuantificador y no es muy razonable afirmar que los cuantificadores (mucho, poco, demasiado...) puedan ser sexistas o no.

2. Un caso parecido es el argumento que propone que una prueba del machismo es que los nombres de los utensilios y electrodomésticos utilizados en el hogar (donde la mujer “tiene su sitio” en un mundo muy muy machista) son siempre femeninos: la escoba, la fregona, la bayeta...

De nuevo, lingüísticamente hablando, sería muy sencillo argumentar que el género de los sustantivos no animados es arbitrario (esto es, no es ni masculino ni femenino, sino una marca de sustantivo) pero, además, el argumento no es ni siquiera descriptivamente adecuado, dado que tenemos el cepillo, el cubo, el trapo...

3. Otra reivindicación que se hace en ocasiones desde las filas feministas es la petición de que se eliminen del diccionario acepciones que menosprecian a la mujer. El ejemplo clásico es “zorra”, que en su séptima acepción en el diccionario de la RAE se define como “femenino despectivo malsonante, prostituta”.

No vamos a negar que la RAE debería, quizás, reflexionar sobre las acepciones de ciertos vocablos (por ejemplo, la tercera acepción para 'médico/ca' es “femenino, coloquial, en desuso, Mujer del médico”), pero no parece razonable pedirle que deje de recoger usos que, de hecho, siguen existiendo, muy a nuestro pesar.

Precisamente, eliminar esa acepción podría suponer un agravio a las mujeres en una situación como la siguiente: en un juicio por un caso de violencia de género, la mujer argumenta que su marido la maltrataba psicológicamente con insultos como “zorra” o “perra”. Si esa acepción no estuviera en el diccionario, el maltratador podría argumentar que estaba llamando a su mujer “persona muy taimada, astuta y solapada”, segunda acepción que aparece en el diccionario de la RAE.

4. Relacionado con el punto anterior, pero en el sentido contrario, hay quien argumenta que el masculino genérico incluye tanto a hombres como mujeres. En este caso estamos ante un argumento falso si prestamos atención a aquellos casos en los que un aparente masculino genérico es en realidad un masculino. Son los casos que García Messeguer denomina salto semántico, fenómeno que consiste en iniciar un discurso utilizando el masculino genérico y pasar después al masculino, lo que supone un claro caso de invisibilización de la mujer.

Este fenómeno se da, sobre todo, en los libros de Historia. Supongamos que estamos hablando de la cultura griega y hacemos las siguientes afirmaciones: “La característica fundamental de la cultura griega es el concepto de la libertad del hombre”. “Los ciudadanos eran los dueños de las tierras y todos tenían los mismos derechos, sin diferencias de pobres y ricos”. “La democracia partía de la base de que los ciudadanos de Atenas debían gobernarse a sí mismos y, por tanto, tenían todos derecho al voto y a ser elegidos para los cargos del gobierno”.

Estas citas, extraídas de un libro de Historia, pueden hacernos pensar que no ha habido sociedad más igualitaria que la griega; obvia, sin embargo, el hecho de que las mujeres no eran consideradas siquiera ciudadanas, que no podían votar y mucho menos ocupar un cargo de gobierno.

Diferencias entre competencia y actuación
Como todo el que haya reflexionado un poco sobre esto sabe, son tantos los argumentos que afirman que nuestra lengua es sexista como los que defienden que no. ¿A qué se debe que ambas posturas puedan defenderse y que los lingüistas estemos divididos al respecto?

Noam Chomsky distingue, desde sus primeros trabajos, entre competencia y actuación.

La competencia es el conocimiento inconsciente y operativo que tiene cada hablante sobre las reglas gramaticales y las unidades lingüísticas que componen su idioma. La actuación, el uso que cada hablante hace de su lengua.

Podemos, por tanto, afirmar que la competencia es una cuestión de conocimiento y la actuación un asunto relacionado con la conducta (pueden leerse los trabajos de Juan Carlos Moreno Cabrera para entender por qué esta dicotomía es relevante para la discusión sobre el sexismo en el lenguaje).

Esta diferencia es fundamental porque, como el lector quizás habrá deducido, la competencia, en tanto que conocimiento inconsciente, no puede ser o no ser feminista. El orden de las palabras, las reglas de concordancia y otros asuntos no tienen, en principio, una vertiente social, sino biológica.

Otro asunto es la actuación, que es un concepto social sujeto a condicionamientos situacionales. En este contexto, sí cabe pensar que el uso del lenguaje puede y debe ser “alterado” para dar mayor visibilidad a la mujer.

Así pues, podemos afirmar que el lenguaje no es sexista (como competencia) pero que sí lo es, o lo puede ser, el uso que hacemos de él (o, en cualquier caso, podemos hacer un uso del lenguaje que contribuya a visibilizar a la mujer en el discurso, lo que posiblemente contribuya a conseguir patrones de igualdad más justos para todos).

Los “famosos” desdobles
Quisiera referirme, para cerrar este artículo, a la inquietud que parece surgir entre ciertos grupos de lingüistas y filólogos cuando se proponen ciertos desdobles: decir en una clase “niños y niñas” o en un discurso político “ciudadanos y ciudadanas”, etc. Son muchas las voces cualificadas que se muestran en contra de este desdoble, argumentando que no es necesario y que va en contra del principio de economía del lenguaje.

Estos mismos individuos suelen mofarse de este lenguaje “artificioso” con ejemplos absurdos, del tipo: “Todos y todas los y las niños y niñas altos y altas de esta clase acudirán a las pruebas del equipo de baloncesto que están realizando los y las profesores y profesoras de Educación Física”.

Es evidente que oraciones de este tipo no son adecuadas ni, posiblemente, puedan entenderse sin dificultad. El asunto es que no es una reivindicación de ningún manual de lenguaje no sexista ni de ninguna feminista que se precie eliminar por completo el uso del masculino genérico; la petición que se hace, a mi entender, es simplemente visibilizar a las mujeres en el discurso y para eso sería tan sencillo como decir: “Los niños y niñas altos acudirán a las pruebas de baloncesto realizadas por el profesorado de Educación Física”, oración que no suena tan terrible a oídos de nadie.

Y, en cualquier caso, aunque estos cambios condujeran a la eliminación de este género no marcado, tampoco pasaría nada.

Las lenguas cambian continuamente; el español ha eliminado las declinaciones y el género neutro del latín, ha cambiado el orden de las palabras de una frase (que en latín era Sujeto-Objeto-Verbo y en español Sujeto-Verbo-Objeto), ha añadido un verbo copulativo más y absolutamente nada de esto ha hecho que dejemos de entendernos o que nuestro órgano del lenguaje colapse.

Silvia Gumiel Molina. Profesora Titular de Lengua española, Universidad de Alcalá

miércoles, 6 de marzo de 2019

#hemeroteca #mujeres #historia | El feminismo indígena de la época colonial

Imagen: The Conversation
El feminismo indígena de la época colonial.
Alicia Alvarado Escudero | The Conversation, 2019-03-06
https://theconversation.com/el-feminismo-indigena-de-la-epoca-colonial-112566

Al conmemorar el Día de la Mujer Trabajadora y el Día Internacional de la Mujer este 8 de marzo, hacemos alusión a todas las mujeres del pasado y del presente, pero poco se conoce de un grupo de mujeres de élite indígenas, que hicieron historia en el momento de la Conquista cuando los españoles arribaron a las costas ecuatorianas y norteñas del Perú.

En este territorio gobernaban mujeres bajo el cargo de “capullanas”, “señoras” o “cacicas” de sus territorios, jefas étnicas descendientes de la diosa madre ancestral que las legitimaba en sus cargos de poder, y que les permitió ordenar, mandar y organizar a la población indígena que las respetaba y quedaba bajo su mandato.

Impacto en las Crónicas de Indias
Nos trasladamos a las costas del Perú y Ecuador en los años 1532-1534, cuando un grupo de hombres españoles, soldados y clérigos, quedaron asombrados al ver cómo en estas tierras lejanas las mujeres no solo tenían voz y mando, sino que además eran veneradas y respetadas por todos los varones. El impacto para los castellanos se hizo evidente, y gracias a ello, a su asombro, consideraron relevante anotarlo en sus cuadernos de bitácora.

La descripción de lo que contemplaban sus ojos fue recogida en las famosas Crónicas de Indias, sin ser conscientes de que estaban redactando lo que, en la actualidad, son las fuentes primarias historiográficas más importantes para el conocimiento del empoderamiento femenino indígena en la época Colonial.

Pero, ¿por qué el impacto cultural fue tan notorio para los castellanos cuando vieron el rol que ejercían estas mujeres? Principalmente porque el rol de la mujer en la sociedad de la época distaba mucho de un continente a otro.

En la región andina, las relaciones de género se fundamentaban en un principio de dualidad y complementaridad, donde la esfera de lo masculino y la de lo femenino conformaban un mundo de pares e iguales, totalmente necesarios para la sostenibilidad del mundo. Dentro de este ámbito, el cargo de cacica se fue heredando de madres a hijas desde la antigüedad hasta el siglo XVII, cuando ya se habían asentado las bases de la cultura española, donde la mujer dio paso a su marido para que gobernara en su nombre.

Al contrario de lo que ocurría en el mundo andino, las relaciones de género en la España del siglo XVI y las costumbres castellanas de esta época no reflejaban la equidad entre hombres y mujeres. Amparadas en un discurso hegemónico que incidía en las desigualdades de género, colocaban a la mujer en un estatus inferior al hombre, recubierta de un halo de invisibilidad e indiferencia.

Se consideraba que la mujer no estaba capacitada para gobernar, sino que era el hombre quien debía asumir el control, basándose en las estructuras mentales patriarcales fundamentadas en el heredado discurso jurídico romano. Allí, el hombre era el “pater familias” y la mujer únicamente un apéndice más de la familia, apoyados desde los púlpitos por el discurso teológico del pecado reencarnado en Eva; y defendidas en el discurso científico o médico justificando la versión incompleta de la mujer frente al hombre.

Bajo esta visión feminal, las mujeres de élite de estas sociedad no solo tuvieron que abrirse un hueco en la sociedad y luchar contra su condición sexual, perdiendo el control de su cargo y autonomía en muchos casos, sino que, además, eran indígenas, lo que dificultaba mucho más su situación.

Adaptarse, resistir y negociar
Pero estas mujeres de élite con fuerte carácter y gran ingenio no se resistieron al destino que los españoles dispusieron para ellas y su gran ingenio las llevó a adaptarse, resistir y negociar con la Corona para seguir siendo respetadas y gozar de su prestigio, y de los beneficios y privilegios que les otorgaba su estatus ancestral.

El primer paso fue conocer el nuevo juego de leyes y normas que impuso la clase dirigente. Para ello, aprendieron a leer y a escribir en lengua castellana, porque solo de esta manera podían pleitear en los tribunales para reclamar sus posesiones y defender sus derechos legales.

A su vez, desarrollaron todo tipo de estrategias. Aprovecharon una serie de factores que les favorecían enormemente, como, por ejemplo, el vacío legal en cuanto a la herencia del cargo de cacicas. Esto se produjo en la costa norte con la imposición de las leyes españolas que introdujeron decretos donde se disponía que se heredase y gobernase “según la costumbre de estas tierras”, y la costumbre prehispánica era de un claro cariz matriarcal.

Además, supieron aprovechar su situación de viudedad para poder controlar sus bienes sin un varón al lado: las Prerrogativas Regias solicitadas a la Corona por no haber causado rebelión y haber facilitado el asentamiento español. También supieron adoptar muy bien el rol de mujer “desvalida, débil o indefensa” que la ideología castellana se empeñó en transmitirles para generar lástima en los jueces de la época y obtener beneficios.

Por lo tanto, si bien es cierto que la llegada de los españoles transformó considerablemente esta institución prehispánica, no por ello las costumbres de herencia femenina dejaron de funcionar en el Perú colonial. Incluso en el siglo XVIII aún encontramos documentación en los archivos que alude a los derechos de herencia maternos del Cacicazgo femenino en la costa norte.

Solo gracias al ingenio y al esfuerzo de estas mujeres por resistir, aprender a escribir y a defender sus derechos frente al colonialismo, hoy podemos conocer quienes fueron. Por lo tanto, solamente ellas son las verdaderas protagonistas de su historia y merecen ser reconocidas y visibles en el día Internacional de la Mujer.

miércoles, 13 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbi #universidades | Por qué las titulaciones universitarias LGTBIQ+ son necesarias

Imagen: Oveja Rosa / UCM
Por qué las titulaciones universitarias LGTBIQ+ son necesarias.
Esteban Sánchez Moreno | The Conversation, 2019-02-13
https://theconversation.com/por-que-las-titulaciones-universitarias-lgtbiq-son-necesarias-108721
Publicado también en:
Por qué las titulaciones universitarias LGTBIQ+ son necesarias.
Esteban Sánchez Moreno | Público, 2019-03-03

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/18578/por-que-las-titulaciones-universitarias-lgtbiq-son-necesarias/

Los estudios universitarios son, en muchas ocasiones, un campo de batalla. Con esta afirmación, tal vez sobreactuada, quiero aludir a los múltiples filtros y debates que cualquier titulación oficial universitaria debe superar para ser ofertada.

Los estudios LGBTIQ+ no son una excepción. ¿Son necesarios estudios específicos al respecto? ¿Por qué no incluirlos como un tema dentro de otros estudios, por ejemplo, los estudios de género? ¿Estamos haciendo falsas promesas a las personas interesadas en cursarlos? ¿Conseguiríamos algo novedoso ofertando titulaciones específicas en estudios LGBTIQ+?

En estos debates, por tanto, el eje fundamental consiste en la justificación de la titulación, es decir, la defensa de su oportunidad y necesidad.

En el caso de un título de máster oficial, las preguntas son muchas y de gran calado ¿Por qué es necesaria la titulación? ¿Qué hueco viene a llenar? ¿Tendrá efectos positivos en la empleabilidad de los estudiantes que la realicen? ¿Existe una demanda empresarial de titulados con ese grado de especialización? ¿Tiene el respaldo de una tradición investigadora en la universidad que propone el título?

En este caso, además, es preciso considerar el impacto social de la titulación, su capacidad para participar en la generación de procesos de cambio y transformación a través de la formación de profesionales con un alto grado de especialización en el área.

Los estudios y el mercado de trabajo
En el caso de los estudios LGBTIQ+, todos esos debates son necesarios. Avanzo que la respuesta a todos ellos debe ser positiva.

La primera respuesta afirmativa se refiere a la necesidad de profesionales especializados. Es la primera porque es la más fácil de responder: cada vez son más las empresas que tienen en cuenta la diversidad en la orientación sexual y de género de su plantilla en la gestión de los recursos humanos. Más aún, muchas grandes empresas en España cuentan con una oficina LGBTIQ+ específica o están trabajando en su creación. ¿Por qué? Por muchos motivos: porque es preciso evitar cualquier tipo de discriminación en el interior de la empresa, porque las firmas cada vez más asumen su responsabilidad social, porque es absurdo desperdiciar talento que pueden aprovechar empresas competidoras.

Un 7% de la población es LGBTIQ+
Hay que tener en cuenta que un porcentaje difícil de precisar de la población, pero significativo, pertenece al colectivo LGBTIQ+. Algunos estudios estiman que en España ese porcentaje se sitúa en torno al 7%, si bien es posible que los estudios por encuesta subestimen esta pertenencia. De hecho, diversas investigaciones establecen el porcentaje en torno al 10%.

Esta realidad implica que en las sociedades democráticas los ciudadanos y las ciudadanas LGBTIQ+ forman parte natural de todos sus ámbitos, incluidas las familias, los círculos de amistad, todas las profesiones, el mercado de trabajo y la gestión y dirección de las empresas y organizaciones.

Seguramente, los líderes empresariales (y también los líderes en el ámbito de las administraciones públicas y otras entidades) comprenden que la discriminación en dichos ámbitos consiste en tirar piedras contra su propio tejado y, en muchos casos, tal vez en el 10% de los casos, comprenden en primera persona los procesos y la incidencia de la LGBTIQ-fobia y la discriminación.

Las empresas, por tanto, han comprendido la importancia que puede tener una especialización en este ámbito en la gestión de sus entidades.

Las universidades tienen la obligación de detectar este tipo de procesos y poner en marcha el diseño de titulaciones que puedan dar respuesta a la demanda empresarial.

La realidad es que la empleabilidad de un conjunto amplio de profesionales pertenecientes a diversos campos (sociología, economía y empresariales, psicología, humanidades, trabajo social, educación, ciencias jurídicas, gestión y administración pública, historia...) puede verse mejorada porque existe una demanda en el mercado de trabajo de profesionales que, a su titulación de origen, añadan formación especializada en los estudios LGBTIQ+. Los estudios de máster son el ámbito más adecuado para realizar esta labor.

¿Podemos ofrecer estudios de calidad?
Además, la investigación que se inscribe en los estudios LGBTIQ+ está ganando protagonismo. El ámbito académico universitario se sustenta en la docencia, pero también, y de manera protagonista, en la investigación.

En este sentido, las publicaciones de impacto en revistas científicas especializadas son cada vez más numerosas, y el número de personal docente e investigador que se ha especializado en estudios LGBTIQ+ es también cada vez más relevante.

Es cierto que los estudios de género son el origen de esta línea de investigación, pero no es menos cierto que desde hace un par de décadas los estudios LGBTIQ+ se han diferenciado, de facto, de dicha línea y cada vez más constituyen una contribución a la comprensión de la diversidad sexogenérica. La masa crítica existe.

Las universidades están legitimadas para ofertarlo
En estas condiciones, las universidades españolas están totalmente legitimadas para realizar una oferta específica de formación especializada en estudios LGBTIQ+; una oferta que llene el hueco -el vacío- existente en España y en gran medida, en Europa, de la misma forma que universidades de gran prestigio en Estados Unidos llenaron en los años noventa el hueco que allí existía.

Llenar ese vacío no solo se justifica por la pertinencia académica y laboral de la especialización. Dejamos para el final la responsabilidad social de las universidades, no por su carácter residual, sino por su importancia vital, con la esperanza de que el lector mantenga en su memoria este aspecto: la oferta de una titulación especializada en estudios LGBTIQ+ es en sí misma una declaración de la necesidad social de eliminar cualquier tipo de discriminación, exclusión o segregación basadas en la diversidad sexogenérica.

A corto plazo, contribuir a que las personas que quieran manejar las categorías bolleras y maricones se vean obligadas a hacerlo en el terreno íntimo de sus pensamientos, sabiendo que su expresión abierta en nuestras organizaciones públicas y privadas será objeto de censura.

A largo plazo, conseguir que las mentalidades dejen de utilizar esas categorías de pensamiento para comprender las relaciones sociales.

La formación especializada en estudios LGBTIQ+ contribuirá a este empeño de la misma forma que la formación especializada en equidad entre hombres mujeres contribuye a reducir las conductas sexistas.

Se trata de formar profesionales y líderes cuya acción cotidiana en su ámbito genere un estilo de gestión de la diversidad que redunde en beneficios para las organizaciones y para la sociedad en general.

¿Y por qué no existe ya una oferta específica?
No debiera llamar la atención la existencia de una oferta de estudios LGBTIQ+, sino más bien lo contario: lo llamativo hasta este momento es la ausencia de dicha oferta. No en vano, numerosas comunidades autónomas han generado leyes específicas para prevenir la LGBTIQ-fobia y llevar a las entidades y administraciones públicas a modificar sus sistemas de gestión para hacerlos compatibles con la diversidad en el ámbito de las identidades de género.

El sistema educativo tiene la responsabilidad y la obligación legal de crear entornos respetuosos con la identidad de las personas en todos sus sentidos.

En el ámbito universitario ya son numerosas las casas de estudio que han puesto en marcha estructuras de gestión para conseguir este cambio.

En el ámbito privado, las empresas se están alineando claramente con el objetivo de gestionar adecuadamente la diversidad y, en concreto, de gestionar adecuadamente la diversidad sexual y de género.

Existen ya iniciativas que ponen en contacto universidad y empresa y en las cuales las universidades y las empresas colaboran para diseñar dispositivos adecuados para dicha gestión. Dicho de otra forma, el mercado de trabajo comienza a reclamar ya profesionales con una formación especializada.

Teniendo en cuenta todo esto, la tentación del que escribe estas líneas consiste en borrar el título de estas reflexiones y sustituirlo por uno que diga: ‘¿Por qué los estudios LGBTIQ+ han tardado tanto en impartirse en las universidades españolas?’.

Esteban Sánchez Moreno. Profesor Titular de Sociología, Universidad Complutense de Madrid 

Y TAMBIÉN…
La Complutense crea un máster centrado en la realidad LGTBI.
Una titulación pionera en países de habla hispana empezará a implantarse el próximo curso.
Marta Villena | El País, 2018-10-31
https://elpais.com/ccaa/2018/10/29/madrid/1540801136_851352.html
La Complutense estrena un máster pionero en España en Estudios LGTB.
Gloria Moreno | Oveja Rosa, 3018-10-03

http://ovejarosa.com/la-complutense-estrena-master-pionero-espana-estudios-lgtb/