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martes, 5 de marzo de 2019

#hemeroteca #machismo | ¿Y si en Vox hay gais?

Imagen: Las Provincias /
¿Y si en Vox hay gais?
Las encuestas nos dicen que las mujeres pueden decidir quién gobierna en España y eso las dota de un poder hasta ahora no explicitado. Eso explica que todos los partidos se vean obligados a definirse sobre las mujeres. Un éxito de la agenda feminista.
José María Calleja | El Diario, 2019-03-05
https://www.eldiario.es/zonacritica/Vox-gays_6_874622550.html

Analizar las palabras que emplean algunas formaciones de derechas para no referirse por su nombre propio a la violencia machista –lo que no se nombra, no existe–, aporta mucha información sobre la negación de un hecho obvio y estadístico: los hombres asesinan a las mujeres porque están imbuidos de que estas son objetos de su propiedad.

Son suyas o no son de nadie, suelen decir los asesinos machistas cuando les detienen, muchas veces porque se presentan voluntariamente ante la policía tras cometer el crimen. Misión cumplida.

Una vez en la cárcel, los criminales machistas no sienten que hayan cometido un delito, más bien piensan que han hecho 'lo que tenían que hacer'. 'He matado a mi mujer, pero no soy un delincuente', dicen algunos, con un punto de orgullo testicular.

Así, cuando Casado nos cuenta que puede haber "personas" que "no se portan bien con la mujeres" –¡toma análisis sintáctico-político!– nos convoca a una cuestión infantil, como es el 'portarse bien'. Idea escolar, judeo-cristiana y un poco nacional-católica.

De alguna forma, con esa expresión se privatiza el problema; esa manera anecdótica de contarlo sin nombrar al hombre. 'No portarse bien', habla de una actitud individual, exclusiva al parecer de ese hombre concreto, que se diría que ha tenido una mala tarde. En ese regate palabrero desaparece el hecho evidente de que son los hombres los que asesinan a las mujeres. Repítase. Y que lo hacen en muchos casos cuando las mujeres maltratadas les dicen que se quieren separar, que no aguantan más torturas diarias, que quieren ser libres.

Luego está la violencia vicaria, cuando el hombre machista asesina a los hijos de la pareja para hacer el mayor daño posible a la mujer que acaba de decirle que se separa, que se va. Véanse los crímenes cometidos por José Bretón, David Oubel o el perpetrado, está bien esta palabra, por el marido de Ángela González, que después de poner setenta denuncias a su ex marido por maltratador de su hija y de ella misma, vio cómo el progenitor y exmarido asesinaba a la hija de ambos en una visita de fin de semana.

Empezaron los de a caballo con la gigantesca mentira de que había tantos hombres asesinados por mujeres como mujeres asesinadas por hombres. Palíndromo mentiroso. Mentira gorda. Pero eficaz. Se empatan mentirosamente las cifras y así desaparece el conflicto. Si todos matan por igual, nadie mata. Asunto zanjado. Encubrimiento.

Después intentaron los del partido monosilábico el cacheo de todas las personas que trabajaban por la igualdad en Andalucía, un modelo posmoderno de caza de brujas, nunca mejor dicho, que tenía como primer objetivo propagandístico sembrar el miedo entre todas aquellas, mujeres y hombres, que trabajan por la igualdad, no solo en Andalucía. Un cornetín de miedo para toda España.

Ahora está ese autobús en el que Hitler aparece con pestañas, colorete en los mofletes, labios pintados de rojo y el símbolo de la mujer, en vez de la cruz gamada, en la gorra de plato, y que nos convoca al travestismo del Cabaret de entreguerras, pura proyección de los autores. Mírenselo los del autobús tuneado.

Lo último ha sido una fiestuqui en una discoteca llena de testosterona, hombres de escote en pico, músculos por debajo y por fuera del niki, marcando paquete, cantando 'novios de la muerte', todo tíos, que gritan histéricos cuando escuchan LGTBI. Hay que mirárselo, no sea que lo tengan en casa.

Bueno, que los de a caballo y la de a pié de la Comunidad de Madrid han decidido que hay que retroceder en derechos conquistados hace años.

Un dato, la ley contra la violencia machista en España es de 2004. La ley equivalente de Noruega, un país de referencia en todo lo que tenga que ver con la igualdad entre mujeres y hombres, es de 2007.

Las encuestas nos dicen que las mujeres pueden decidir quién gobierna en España y eso las dota de un poder hasta ahora no explicitado. Eso explica que todos los partidos se vean obligados a definirse sobre las mujeres. Un éxito de la agenda feminista. Solo hace falta que quede claro en la casilla de salida que el feminismo es igualdad. Que feminismo no es lo contrario del machismo, que no hay empate posible entre ambos términos.

Tratan ahora, los de a caballo y los de a pié, de poner a las mujeres con la tilde de culpables y lo hacen en esa fiesta de discoteca testicular y quién sabe si gay sin salir aún del armario.

Bueno, el 8 todas a la calle, que ya es hora.

martes, 15 de agosto de 2017

#hemeroteca #violenciamachista | Los asesinos de mujeres y Juana Rivas

Imagen: El Diario Vasco / Paola M., asesinada por su exmarido Héctor Menchero
Los asesinos de mujeres y Juana Rivas.
No sé cuántos niños más tienen que ser asesinados en las visitas, o fuera de ellas, para que los jueces nieguen la custodia y las visitas a los hombres condenados por malos tratos a mujeres.
José María Calleja | El Diario, 2017-08-15
http://www.eldiario.es/zonacritica/asesinos-mujeres-Juana-Rivas_6_676192385.html

El anteúltimo hombre español asesino de una mujer es un antropólogo vasco, de Bilbao, se llama Héctor Menchero y se fue hasta Ecuador para asesinar a la que fue su mujer, con la que tenía una hija.

Con este crimen llegamos a las 34 mujeres asesinadas por hombres en España y a las 103 en Ecuador en lo que va de 2017. Una matanza. Matanza que sobrecoge aún más si en vez de hacer una contabilidad anual –como si pudiéramos poner el mortal cuentakilómetros a cero cada uno de enero– recontáramos las mujeres asesinadas desde que hay estadísticas en España: más de mil. Más que ETA.

El antropólogo vasco, 45 años, asesinó a Paola, un mujer ecuatoriana, ingeniera de sistemas, de 43 años, que había abandonado a su asesino hace seis años por maltrato y se había ido de Bilbao para vivir en Ecuador, creía que sin miedo, con su hija.

Para confirmar el carácter transversal, aquí sí, de los asesinos de mujeres, hay que decir que el criminal trabajaba en programas de intervención social y cooperación en Ecuador. En el perfil profesional del asesino de la que fue su mujer nos muestran un historial académico brillante y solidario: licenciado en Antropología e Historia por la Universidad de Deusto, máster en Derecho Internacional por la Universidad del País Vasco, becas en cooperación, voluntariado… , según nos cuenta El Diario Vasco.

Uno ya sabía, porque me lo había contado una mujer víctima, que un catedrático de ética podía ser un torturador de su mujer y de sus hijas durante años y mantener un perfil amigable en la manada que sostiene que 'algo habrá hecho' la mujer maltratada para ser maltratada por un tío tan 'bueno'.

Paola, la asesinada, pensaba que estaba bien para su hija que su padre, a pesar del maltrato, tuviera contacto con su hija después de la separación. Por eso accedió a que Héctor viajara a Ecuador y estuviera con la cría que se acaba de quedar huérfana. En este último viaje, el antropólogo vasco asesinó a la que fue su mujer. Diez puñaladas en el pecho y cinco en la espalda. Saña. Saña machista. Abandonada en un coche, en un descampado.

Hay decenas de mujeres que han sido asesinadas después de acceder a que sus exmaridos maltratadores estuvieran con sus hijos. Hay decenas de niños que han sido asesinados en las visitas a las que tenían derecho, por sentencia judicial, sus padres asesinos.

Aquí se debería abrir el debate: ¿puede ser buen padre un maltratador? Parece que no; no solo por los asesinatos de hijos y de mujeres, más bien por una imposibilidad intrínseca. Hay padres que han estrellado en coche a sus hijos delante de su madre. Esa violencia vicaria que llega al paroxismo en el caso Bretón: asesinar a los hijos para hacer el mayor daño posible a la madre que acaba de anunciar al asesino que no aguanta más y se separa.

Hay sentencias judiciales que establecen que el hijo de la maltratada visite a su padre maltratador ¡que estaba en la cárcel! Eso no puede ser bueno para el hijo.

No sé cuántas mujeres más tienen que ser asesinadas en las visitas, o fuera de ellas, cuántos niños más tienen que ser asesinados en las visitas, o fuera de ellas, para que los jueces nieguen la custodia y las visitas a los hombres condenados por malos tratos a mujeres.

Juana Rivas se ha negado a entregar a sus hijos a su exmarido maltratador; condenado por violencia contra la que fue su mujer. Acaba de difundir una carta en la que dice que sus hijos corren peligro por "errores judiciales" y no siente que esté fuera de la ley por no entregarlos al maltratador.

Como en toda la violencia machista, depende de dónde pongamos la cámara para analizar bien la matanza. Hay quien ha conseguido situar a la mujer realmente víctima en el papel de supuesta culpable; otra vez la martingala de las presuntas denuncias falsas, que son el cero coma cero, y así hasta no sé cuántos ceros, para llegar a menos del uno por mil. Son los que insultan a las mujeres con calificativos infames que tantos medios reproducen con la naturalidad propia de un campo de concentración. Otra vez la mujer maltratada obligada a dar explicaciones a todo el mundo, mientras se da por bueno que el condenado por maltrato no lo es, que se conformó con la pena por no enredar. Ya. Quedamos a la espera de la siguiente mujer asesinada, a la espera de los siguiente hijos asesinados, así sea a manos de ignorantes o doctores.
 
Y TAMBIÉN…
Un antropólogo bilbaíno, Héctor M., es detenido acusado de haber asesinado a puñaladas a su pareja en una zona rural del país andino.

Martín Ibarrola | El Diario Vasco, 2017-08-10
http://www.diariovasco.com/sociedad/vino-ecuador-cuidar-20170810004238-ntvo.html

martes, 15 de noviembre de 2016

#hemeroteca #fundamentalismos | El machismo grasiento de Trump

Imagen: El Diario / Melania y Donald Trump
El machismo grasiento de Trump.
Alguien que ha sido capaz de hablar y decir de las mujeres lo que ha hecho y dicho, debería estar incapacitado para gobernar un país.
José María Calleja | El Diario, 2016-11-15
http://www.eldiario.es/zonacritica/machismo-grasiento-Trump_6_580651964.html

Entregados a la precaria esperanza de que Trump no cumpla el cien por cien de lo anunciado en campaña, tenemos ya información que acredita que el electo puede llevarse por delante derechos y conquistas logradas durante años.

Así, Trump ha nombrado estratega jefe y consejero a Stephen Bannon, responsable criminal de lo siguiente: "¿Preferirías que tu hija tuviese cáncer o feminismo?", en Breitbart News.

Una de las partes más grasientas del amplio catálogo de intenciones profundamente reaccionarias expresadas por Trump en las últimas semanas tiene que ver con el trato machista y despectivo que ha dispensado a las mujeres, empezando por esa forma de chistar a Melania, su mujer, para que se acercara a él.

Trump ha explicado entre risotadas su derecho de pernada para llevar su mano por donde le diera la gana de cuerpos de mujeres, habida cuenta de que es famoso y lo vale.

Si las personas de las que se rodea Trump aportan información sobre cómo serán sus políticas concretas, estas no parece que vayan a salir del demostrado machismo en campaña. Esas fotos, siempre rodeado de mujeres que estaban entre el estereotipo de barbies y las conejitas del Play Boy, en pose sumisa ante el macho alfa, proporcionan mucha información y bastantes augurios.

Casi peor aún parece Mike Pence, vicepresidente, a la par que protestante evangélico; de esos que piensan que los homosexuales son enfermos que deben ser curados, como si tuvieran una desviación en la columna; que dice que no hay que contratar a gays, y que pide y felicita a las empresas que no facilitan catering ni tartas para aquellos gays que celebran su matrimonio.

La semana que viene se organizarán en España decenas de conferencias y debates contra el machismo, contra la violencia que sufren las mujeres, contra ese destrozo producto del odio que tan reforzado ha salido en las elecciones norteamericanas.

El más de medio centenar de mujeres que cada año son asesinadas en nuestro país por hombres con los que tenían un vínculo, las decenas de hijos asesinados por padres maltratadores –sin que sus madres sean reconocidas como víctimas de esa violencia vicaria–, las miles de mujeres que todavía padecen, paralizadas por el miedo, la tortura del maltrato, no se han hecho aún un hueco proporcionado a la gravedad del problema que claman en los medios de comunicación.

Sólo con motivo de jornadas anuales parecen ocuparse algunos medios de las mujeres supervivientes de la violencia de género, y demasiadas veces lo hacen con un trato paternalista y, desde luego, fugaz, para desaparecer el resto del año.

Hemos visto que son compatibles campañas de los medios de comunicación contra la violencia machista con el empleo, en esos mismos medios, de palabras que refuerzan y corroboran la violencia de género y criminalizan a las mujeres supervivientes.

Las mujeres que sobreviven, o son asesinadas –¡no fallecen!– por la violencia machista, son casi las únicas víctimas en nuestro país obligadas a dar explicaciones.

En la línea de aclarar qué han hecho ellas para que su marido o novio las haya asesinado ("algo habrá hecho"), cuál ha sido su conducta para merecer la paliza habitual o el machetazo definitivo, porque ellas son, en realidad, percibidas como culpables a los ojos de todavía tantos.

Esto en un país en el que los medios de comunicación tienden a dar voz reiterada y buen trato mediático a todo tipo de víctimas… de otros delitos.

En esta retroalimentación Europa-USA de populismo, xenofobia y machismo a la que asistimos desde hace unos años, la elección de Trump es una de las peores noticias. Si cumple su programa será terrible, pero sin haberlo cumplido, el daño ya está hecho. Sus palabras despectivas respecto de las mujeres, los discapacitados, los inmigrantes, los refugiados, ya han creado, reforzado, un marco de odio al otro.

Odio alimentado con mentiras que reconfortan a un sector de la población que quiere oír eso, que los que ponen en cuestión su estatus de blanco machista, xenófobo y aislacionistas de todos los problemas que no sean los suyos particulares, no sólo no son iguales que él, es que no merecen vivir con él ni como él.

Alguien que ha sido capaz de hablar y decir de las mujeres lo que ha hecho y dicho, debería estar incapacitado para gobernar un país. Claro que también las barbaridades dichas sobre inmigrantes, refugiados, veteranos de la guerra de Vietnam de su propio partido, McCain, el cambio climático… deberían desautorizarle.

No ha sido así, ha ganado Trump y sólo queda la triste esperanza de que incumpla más de lo que haga y que lo que quede de los USA y del resto del mundo tras su mandato lo pueda paliar, no sé, ¿Michelle Obama?, dentro de cuatro años.

viernes, 1 de abril de 2016

#hemeroteca #violenciamachista | José María Calleja: "Tratamos la violencia de género como una rutina"

Imagen: Diario de Cádiz
José María Calleja · Periodista: "Tratamos la violencia de género como una rutina".
"Han matado a 800 mujeres en diez años. ¿Y si hubieran matado a 800 jueces o futbolistas?", reflexiona el periodista. "Cuando en 'El Caso' se leía crimen pasional estábamos ante un la maté porque era mía", apunta Calleja.
Pedro Ingelmo | Diario de Cádiz, 2016-04-01
http://www.diariodecadiz.es/article/entrevistas/2253240/tratamos/la/violencia/genero/como/una/rutina.html

José María Calleja (León, 1955) es periodista y enseña periodismo, su trayectoria le avala. Fue corresponsal de la agencia Efe en el País Vasco en los años 80, los años más duros de ETA, y después fue uno de los fundadores de Euskal Telebista. Su compromiso con su oficio le llevó a las listas de amenazados de la banda terrorista, por lo que tuvo que escapar de allí, encontrando refugio en numerosos medios. Ahora, con un paso de distancia, es un observador de un periodismo en plena transformación. 'La violencia como noticia' es el resultado de esa observación. 

-Casi toda su trayectoria profesional la ha pasado en la trinchera de la lucha contra ETA. Ahora dedica la mirada a las víctimas de la violencia de género en su libro ‘La violencia como noticia’.
-Hay elementos concomitantes: falta de comprensión, aislamiento social, el miedo en el que viven. Las mujeres víctimas de violencia de género son tratadas muchas veces como se trataba a las víctimas de la violencia etarra.

-¿Qué propone?
-Hacer lo mismo que tanto tiempo nos llevó con las víctimas del terrorismo, situarlas en el centro del debate, un reconocimiento político. Piense que las víctimas de ETA durante los años 70 y 80 aparecían en un breve o no aparecían. Hasta muy entrados los 80 no logramos dar con un vocabulario adecuado para enfocar lo que estaba sucediendo. No sabíamos nada de las víctimas, pero sí sabíamos de sus verdugos, que tenían un alias y hablábamos de comandos, infraestructuras...

-¿Cuál es el principal pecado de los medios con respecto a la violencia de género?
-La falta de proporcionalidad. En los últimos diez años han muerto 800 mujeres a manos de sus parejas o ex parejas. Son casi las mismas que mató ETA en 40 años. No es un suceso, no es un hecho aislado. Nos encontramos ante un grave problema social. ¿Qué pasaría si hubieran muerto 800 jueces, 800 futbolistas...? Pensaríamos que teníamos un serio problema ¿no? Pues tenemos un serio problema.

-Un serio problema que siempre ha existido.
-Sin duda, sin duda. Y no voy a negar que se ha mejorado mucho. Cuando estuve en la cárcel en el año 73, con 18 añitos, me crucé con un preso que con voz aguardentosa decía 'he matado a lo que más quería' y daba bastante miedo, la verdad. Partimos de los tiempos de El Caso cuando se hablaba de crimen pasional. El lenguaje es importante. Si leíamos crimen pasional se trataba de un la maté porque era mía. El crimen pasional es un producto de la España nacionalcatólica en la que el hombre que tenía aventuras fuera de casa era bien visto y la mujer, si las tenía o pudiera tenerlas, era una adúltera. Nadie habla ya de crímenes pasionales, pero sí que se sigue observando, como demuestro en el libro, cierto contexto exculpatorio sobre el asesino e inculpatorio sobre la víctima. El horrible algo habrá hecho.

-¿A qué se refiere?
-Trato casos concretos. Por ejemplo, el crimen de El Salobral, en el que un hombre de 39 años asesina a una niña de 14. En el tratamiento informativo encontramos a la madre del asesino diciendo que la niña le había vuelto loco, que la niña vestía de tal modo, que la madre de la víctima era alcohólica, estaba separada... Todo parecería indicar que la víctima había empujado a su asesino a matarla.

-También examina el caso Bretón, que asesinó a sus dos hijos en Córdoba...
-Porque es un caso especialmente interesante en el sentido de que el tratamiento que se le dio fue el de un suceso. Sí, él era un monstruo, un horror, pero no se enfocó como violencia de género cuando el único objetivo de aquel crimen era que su mujer, tanto como los niños, fuera la víctima. Entonces observamos términos sobre él como calculador, metódico, inteligente, que son, de alguna manera, positivos, mientras que de ella se dice que era buena persona, como si fuera tonta. Es por eso que hablo del vocabulario. Es lo que subyace en ese vocabulario lo que nos hace errar en el modo de enfocar este problema. 

-Pero uno podría pensar que es más bien al contrario, que la violencia de género sí está muy presente en los medios.
-Es posible, pero se hace de una manera rutinaria, sin nervio, apenas si sabemos nada de la víctima y, con el tiempo, se olvida. Nadie regresa al lugar de los hechos para saber qué sucedió después de esa tragedia, algo que sí que hacemos con otro tipo de sucesos.

-Pero sí hay más concienciación.
-La ley de 2004 fue muy importante y supuso un cambio de mentalidad. Fíjese que hasta entonces no había un listado de las mujeres víctimas de la violencia machista. Si no hay listado, no existen. Como ocurría con las víctimas de ETA. Yo publiqué en 1997 un libro en el que el verdadero impacto lo causó el que, por primera vez, se publicara una lista de las víctimas. La gente parecía entender mucho mejor la magnitud del problema. Como con los accidentes de tráfico. Pero queda mucho por recorrer. Ningún medio tiene periodistas especializados en violencia de género, por ejemplo, cuando los periodistas somos tan dados a especializarnos en las cosas más nimias, como equipos de fútbol locales y esas cosas.

-Hablaba de ese algo habrá hecho. Todavía, sobre todo en las redes sociales, sigue teniendo su tirón.
-Sí, y asusta un poco. Recuerdo la pegada que tuvo ese tuit de Toni Cantó en el que hablaba de las denuncias falsas con un dato que, ese sí, era absolutamente falso. Es sólo un indicio de lo que hay debajo de ese pensamiento que oculta el problema. ¡Tengo compañeras que son catedráticas y que desconocían que sufrían violencia de género! Hay frases muy populares como esa de mi marido me pega lo normal o mi marido no me pega porque yo no le doy motivos. Es terrible. 

DOCUMENTACIÓN
La violencia como noticia, o el periodismo con mayúsculas.
Conrado Granado | Perodistas en español, 2013-10-23
http://periodistas-es.com/la-violencia-como-noticia-o-el-periodismo-con-mayusculas-20714
"Para algunos medios la realidad y la verdad son un estorbo".
El periodista José María Calleja hace autocrítica sobre los medios de comunicación en su nuevo libro: 'La violencia como noticia'. "Las imágenes terribles muestran el mal, pero tiene que haber un límite". "El terror contra la mujer es uno de los problemas más graves de la sociedad y no estamos a la altura de lo que se espera de nosotros".
David Noriega | El Diario, 2013-08-31
http://www.eldiario.es/cultura/JoseMariaCalleja-periodismo-violencia_0_169733082.html

Nota de IGLU: La entrevista se refiere al libro 'Cómo informar sobre la violencia machista'. Madrid : Cátedra, 2016 [02-25].