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domingo, 17 de mayo de 2020

#hemeroteca #lgtbifobia | Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia: expertos opinan sobre qué hay detrás de estos estigmas sociales

Imagen: Infobae
Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia: expertos opinan sobre qué hay detrás de estos estigmas sociales.
Se trata de un hito anual global para llamar la atención sobre la alarmante situación que enfrentan las personas con diversas orientaciones sexuales, identidades o expresiones de género, y características sexuales. La opinión de psicólogos y psiquiatras sobre el origen de estas “fobias”
Belen Filgueira | Infobae, 2020-05-17
https://www.infobae.com/tendencias/2020/05/17/dia-internacional-contra-la-homofobia-la-transfobia-y-la-bifobia-expertos-opinan-sobre-que-hay-detras-de-estos-estigmas-sociales/

Durante las últimas décadas, la protección de las personas LGBTI ha visto un progreso significativo a nivel mundial. En los últimos años, por ejemplo, la Corte Suprema de India declaró por unanimidad que todas las formas de sexo consensuado entre adultos son legales, despenalizando efectivamente las relaciones entre personas del mismo sexo. Angola derogó las disposiciones contra la homosexualidad y prohibió la discriminación basada en la orientación sexual. Pakistán promulgó una ley que protege los derechos de las personas transgénero y, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y comenzó a trabajar en una política de bienestar transgénero. Tal progreso es bienvenido, pero aún queda mucho por hacer para garantizar la justicia y la protección para todos.

Según la American Psychological Association, el 17 de mayo de 1990, la Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud aprobó la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados (CIE 10), que ya no enumera la homosexualidad como diagnóstico. Lanzado en 2004, el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia (IDAHOT por sus siglas en inglés) que conmemora ese día se ha convertido en una ocasión mundial para educar sobre las personas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero (LGBT) y para abogar por políticas públicas sensatas con respecto a las personas LGBT.

La celebración se ha convertido ampliamente en un hito anual global importante para llamar la atención de los tomadores de decisiones, los medios de comunicación, el público, las corporaciones, los líderes de opinión, las autoridades locales, etc., sobre la alarmante situación que enfrentan las personas con diversas orientaciones sexuales, identidades o expresiones de género, y características sexuales.

“Es sabido que las fobias no responden a la lógica racional. Se presentan para las personas que las padecen como una angustia irremediable ante a la percepción un objeto. Sin embargo, no sería del todo correcto entender la homofobia, la transfobia y la bifobia como una fobia más. Es posible que las personas con esas patologías presenten mecanismos de defensa severos y rígidos, que muestren poca plasticidad o cierta precariedad estructural. Aún así, a diferencia de las fobias cuya reacción frente al objeto fobígeno suele ser la huida en sus múltiples posibilidades, la cuestión más compleja e importante en las homo, trans y bifofias es la actitud hostil, incluso la conducta agresiva, que pueden tener para con los demás”, sostuvo en diálogo con este medio Agustina Fernández, psicoanalista, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y especialista en adolescentes.

Para la especialista, desde el psicoanálisis se puede entender la fobia en general como señuelo que orienta al analista sobre los complejos subyacentes del sujeto que consulta. “En lo insoportable que les resulta aceptar al otro en tanto es diferente de sí mismos, en esa hostilidad, cuando se manifiesta desenfrenada - cosa que no sucede en todos los casos-, podría ubicarse un indicador de mayor patología. Los otros, sujetos homo, trans, bi, tienen pleno derecho a elegir y ejercer su sexualidad con libertad”, asegura.

Sin embargo, Silvia Di Segni, psiquiatra, miembro de APSA y autora de ‘Sexualidades. Tensiones entre la psiquiatría y los colectivos militantes’, no se trata de personas con padecimientos psíquicos, sino de “personas que se escudan con fines defensivos judiciales detrás de algo que de ninguna manera puede ser considerado como patología”. “La fobia es un miedo inmotivado y en estos casos no se habla de eso. Se habla de odio y de ataques a personas. Si se usa el término fobia se le está dando la ventaja a la persona de considerarla inconscientemente enferma o con algún padecimiento y eso no es así. Hay un odio claro y consciente en los ataques”, explicó.

“La fobia da cuenta de un desplazamiento: el miedo originario se desplaza a un sustituto. En el caso particular de la homofobia, transfobia y bibofia lo que se pone en juego es un conflicto con la propia sexualidad. El que discrimina al otro por su orientación sexual, en el fondo está rechazando una parte de sus propias tendencias reprimidas”, aseveró en diálogo con este medio la psicoanalista Fiorella Litvinoff.

Di Segni sostiene que la homofobia, la transfobia y la bifobia forman parte intrínseca e inseparable del patriarcado. Y asegura: “El patriarcado nace con el varón masculino, heterosexual, guerrero y procreativo al frente de la sociedad. La mujer que lo acompañe será solo eso, una compañía y cada uno tendrá que ocupar su lugar. ¿Qué sucede? Si un varón se identifica con aquello que la sociedad considera como femenino, no puede ser valorado, por ejemplo. Y las personas que no se identifican como varones ni como mujeres generan una ambigüedad intolerable. Cualquiera de estas actitudes para el patriarcado son temibles porque atenta con los propios cimientos”.

¿Qué es la homofobia?
La homofobia toma muchas formas diferentes. A veces toma la forma de actos físicos de odio, violencia, agresión verbal, vandalismo o discriminación flagrante, como despedir a un empleado, desalojar a alguien de su vivienda o negarle el acceso a alojamientos públicos basados ​​únicamente en su orientación sexual o su percepción de orientación sexual. Hay muchos otros tipos de homofobia y heterosexismo que ocurren todos los días. A menudo pasamos por alto estas acciones y exclusiones más sutiles porque parecen muy insignificantes en comparación, pero no lo son.

En el sentido clínico, la homofobia se define como un miedo intenso e irracional a las relaciones entre personas del mismo sexo que se vuelven abrumadoras para la persona. De uso común, la homofobia es el miedo a las relaciones íntimas con personas del mismo sexo.

Algunas actitudes homofóbicas, según el Pennsylvania College of Technology:
  • Mirar a una persona gay o lesbiana y pensar automáticamente en su sexualidad en lugar de verla como una persona completa y compleja.
  • Cambiar de asiento en una reunión porque alguien homosexual se sentó en la silla junto a la suya.
  • Pensar que pueden detectar a algunos que se identifican en el espectro LGBT.
  • Usar los términos “lesbiana” o “gay” como acusatorios.
  • Pensar que una lesbiana (si eres mujer) o un hombre gay (si eres hombre) está haciendo avances sexuales si te toca.
  • Sentirse repelido por las demostraciones públicas de afecto entre lesbianas y gais, pero aceptar las mismas muestras de afecto entre heterosexuales.
  • No confrontar un comentario homofóbico por temor a ser identificado con lesbianas y gais.
  • No preguntar sobre la pareja femenina de una mujer o la pareja masculina de un hombre, aunque usted pregunta regularmente “¿Cómo está su esposo esposa?” cuando te encuentras con un amigo heterosexual.
  • Sentir que los gais y las lesbianas son demasiado francos sobre los derechos civiles de las lesbianas y los gais.
  • Sentir que las discusiones sobre la homofobia no son necesarias ya que usted está “bien” con estos temas.
  • Asumir que todos los que conoces son heterosexuales.
  • Ser franco sobre los derechos de los homosexuales, pero asegurarse de que todos sepan que eres heterosexual.
  • Sentir que una lesbiana es solo una mujer que no pudo encontrar un hombre o que una lesbiana es una mujer que quiere ser hombre.
  • Sentir que un hombre gay es solo un hombre que no pudo encontrar una mujer o que un hombre gay es un hombre que quiere ser mujer.
  • Preocuparse por el efecto que un voluntario / compañero de trabajo lesbiano o gay tendrá en su trabajo o en sus clientes.
  • No ser solidario cuando tu amigo gay está triste por una pelea o ruptura.
  • Pedirle a colegas lesbianas u homosexuales que hablen sobre temas de lesbianas u homosexuales, pero no sobre otros temas sobre los que puedan estar informados.
  • Centrándose exclusivamente en la orientación sexual de alguien y no en otros temas de interés.

Niveles de actitud homofóbicos
Repulsión: la homosexualidad es vista como un “crimen contra la naturaleza”. Los gais están enfermos, locos, inmorales, pecaminosos, malvados, etc. y cualquier cosa está justificada para cambiarlos (por ejemplo, prisión, hospitalización, terapia de comportamiento negativo, incluida una descarga eléctrica).

Lástima: el chovinismo heterosexual. La heterosexualidad es más madura y ciertamente es preferible. Debería reforzarse cualquier posibilidad de volverse recto, y aquellos que parecen haber nacido “de esa manera” deberían ser compadecidos, “los pobres queridos”.

Tolerancia: la homosexualidad es solo una fase del desarrollo adolescente que atraviesan muchas personas y que la mayoría de las personas “crecen”. Por lo tanto, los homosexuales son menos maduros que los heterosexuales y deben ser tratados con la protección e indulgencia que uno usa con un niño. Los gays y las lesbianas no deben tener puestos de autoridad (porque todavía están trabajando a través de comportamientos adolescentes).

Aceptación: aún implica que hay algo que “aceptar”, caracterizado por declaraciones como “no eres gay para mí, eres una persona”, “lo que haces en la cama es asunto tuyo”, "está bien como siempre y cuando no hagas alarde de ello. Niega las realidades sociales y legales. Ignora el dolor de la invisibilidad y el estrés del comportamiento en el armario. “Hacer alarde” generalmente significa decir o hacer cualquier cosa que haga que la gente se dé cuenta.

“Todas aquellas acciones en contra de la diversidad sexual asientan en creencias que encubren ignorancia, odio, fanatismo, y, en el mejor de los casos, miedo. Y digo en el mejor de los casos, porque el miedo, por si solo, es una reacción de amenaza que encubre sentimientos de inferioridad y la creencia de no tener las habilidades propias para enfrentarla. Cuando ese miedo se convierte en oposición y reacción hacia lo diferente la conducta es peligrosa”, sostuvo en diálogo con Infobae Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.

Bifobia: mitos y realidades de la bisexualidad

La sexualidad corre a lo largo de un continuo. No es una entidad estática, sino que tiene el potencial de cambiar a lo largo de la vida y varía infinitamente entre las personas. No podemos encajar nuestra sexualidad en categorías agradables que determinen quiénes y qué somos. La bisexualidad existe en muchos puntos a lo largo del continuo sexual.

Algunas personas pasan por un período de transición de bisexualidad en su camino hacia la adopción de una identidad lesbiana, gay o heterosexual. Para muchos otros, la bisexualidad sigue siendo una orientación a largo plazo. Para algunos bisexuales, la homosexualidad fue una fase de transición en su salida como bisexuales. Si bien ciertamente hay personas para quienes el comportamiento bisexual está de moda, esto no niega a las personas que llegan a una identidad bisexual en medio del dolor y la confusión y lo reclaman con orgullo.

“Freud ya dijo que en el comienzo de la vida, el ser humano es bisexual y luego se arriba a una elección pero esta elección puede cambiar y nunca se presenta de forma pura y definitiva. Las tendencias homosexuales añidan de distintas maneras (sublimadas en la amistad, reprimidas, inhibidas) en todos los sujetos”, advirtió Litvinoff.

Un mito que usualmente rodea a la bisexualidad es que aquellos que se consideran bisexuales se sienten igualmente atraídos por ambos sexos. La realidad es que la mayoría de los bisexuales se sienten atraídos principalmente por hombres o mujeres, pero no niegan la menor atracción. Algunos bisexuales nunca son sexuales con mujeres u hombres. La bisexualidad se trata tanto de sueños, deseos y capacidades como de actos. Los bisexuales son personas que pueden tener amantes de ambos sexos, no personas que deben tener amantes de ambos sexos.

Cómo la transfobia perjudica a nuestras comunidades

La transfobia se define como un miedo y/u odio hacia las personas transgénero, y es un problema grave que afecta a muchas personas. Las personas transgénero a menudo son marginadas e ignoradas en las comunidades homosexuales y heterosexuales. La ignorancia y el odio evitan que muchas personas transgénero se expresen o se identifiquen. Al igual que las personas homosexuales y lesbianas, muchas personas transgénero no pueden ser seleccionadas de una multitud solo por la forma en que se ven y se mezclan con las comunidades locales.

La transfobia se puede encontrar en formas que van desde bromas a violencia hasta simplemente no reconocer que existen personas transgénero. La transfobia perjudica a las personas trans ante todo. También envía un mensaje a la población en general de que cualquiera que intente con cualquier expresión o identidad que no se ajuste a las expectativas sociales de su género será ridiculizado, silenciado, marginado económicamente, asaltado o incluso asesinado. A menudo, la transfobia se usa para mantener a las personas en roles de género rígidos a través de la intimidación.

La primera y mejor manera de combatir la transfobia es hablar en contra de la violencia y el discurso de odio o dirigirse hacia las personas trans. Las películas que muestran a las personas transgénero como una broma o como psicóticas deben denunciarse públicamente por fomentar estereotipos dañinos. Cuando alguien habla de las personas trans como personas “repugnantes”, “exóticas”, “divertidas”, “enfermas” u otros estereotipos que deshumanizan a las personas trans, les hacen saber que no está bien decir cosas odiosas o hirientes en su presencia.

Un mito que usualmente rodea a la transexualidad es que “todas las personas trans son gay”. Algunas personas transgénero se sienten atraídas por el género opuesto a lo que identifican, algunas se sienten atraídas por el mismo género que se identifican y otras escogen y eligen entre los sexos. La simple verdad es que la identidad de género tiene muy poco que ver con la orientación sexual.

Contratá Trans: capacitación online gratuita para la diversidad y la inclusión laboral
La organización Impacto Digital invita a la capacitación online gratuita dirigida a empresas, organizaciones de la sociedad civil, organismos públicos y personas en general, que se llevará a cabo el lunes 18 de mayo a las 15 horas. El evento tiene como objetivo formar en temas de diversidad e inclusión, dar a conocer la realidad de las personas trans y colaborar con las redes de respuesta frente a la crisis económica y sanitaria actual.

Según los datos relevados en la investigación La Revolución de las Mariposas, el 70% de las mujeres trans nunca fue a una entrevista laboral luego de asumir su identidad de género. Dentro del 30% restante, muchas pasaron por experiencias de discriminación al momento de presentar un currículum o enfrentar una entrevista. “Las trayectorias educativas y laborales de las personas trans se ven seriamente afectadas por diversos factores. Es en este contexto que 6 de cada 10 mujeres trans ejerce la prostitución. El 80% de ellas comenzó antes de cumplir 19 años y el 87% querría dejar si tuviera otra posibilidad", introduce Maryanne Lettieri, docente del bachillerato popular trans Mocha Celis y líder del proyecto Contratá Trans.
  • La expectativa de vida de las mujeres trans es de 40 años.
  • 6 de cada 10 mujeres trans abandonan sus estudios secundarios a causa de la discriminación (ATTA y Huésped, 2014).
  • El 83% fue víctima de actos de violencia y discriminación policial, el 46% vive en viviendas deficitarias (Indec e INADI, 2012).
  • El 34% vive con VIH y tienen dificultades para acceder a los tratamientos antirretrovirales (RedLacTrans, 2014).
Sobre los orígenes de la iniciativa, Lettieri dice: “Luego de analizar la falta de acceso al trabajo de la población trans, detectamos los obstáculos a los que se enfrenta la propia población así como también las empresas, con el objetivo de acortar la brecha entre ambas y darles el impulso necesario para fomentar la inserción laboral. Comenzamos con capacitaciones presenciales y luego, en alianza con ONU, creamos este curso online gratuito para que accedan tanto las organizaciones públicas como las privadas”.

Contratá Trans es una iniciativa impulsada por una red de organizaciones para promover y acompañar la inclusión de personas trans en empresas y organismos públicos. Gracias al apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y ONU Sida se desarrolló el módulo de capacitación virtual gratuito que formará a miles de personas durante el evento. Por su parte, el apoyo de la Embajada del Reino de los Países Bajos permitirá acompañar de manera gratuita a personas trans en sus procesos de inclusión laboral durante el 2020.

Durante la jornada del 18 de mayo, se recaudarán fondos individuales que serán destinados a la red de apoyo a personas trans del Bachillerato Popular Mocha Celis, que asiste a más de 500 personas en situación de emergencia social desde la declaración del aislamiento social preventivo obligatorio.

“Nuestro principal objetivo es lograr la contratación y cambiarle la realidad a una persona trans, pero también comenzar ese cambio de raíz a nivel social tan necesario. Las empresas están compuestas por individuos que pueden contagiar este saber en sus círculos, aportando a una sociedad más tolerante que acepte la diversidad”, concluyó Maryanne Lettieri.

Elevar nuestras voces contra la homofobia, la transfobia, la bifobia y la intersexofobia el 17 de mayo es una oportunidad para reafirmar nuestro compromiso de respetar la dignidad humana y defender los derechos humanos. Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para garantizar justicia y protección para todos y garantizar que nadie se quede atrás.

viernes, 17 de mayo de 2019

#hemeroteca #transfobia #salud | La OMS cambia el término 'transexual' por el de 'incongruencia de género'

Imagen: Milenio
La OMS cambia el término 'transexual' por el de 'incongruencia de género'.
Lo definen como una condición relacionada con la salud sexual de una persona, en lugar de un trastorno mental y de comportamiento.
Europa Press | El Mundo, 2019-05-17
https://www.elmundo.es/salud/2019/05/17/5cdeed63fdddff987a8b45cb.html

La Organización Mundial de la Salud ha reemplazado el término 'transexual' por el de 'incongruencia de género'. En una nueva edición de su guía 'Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud' lo definen como una condición relacionada con la salud sexual de una persona, en lugar de un trastorno mental y de comportamiento.

En 1990 la Asamblea Mundial de la Salud dejó de definir la homosexualidad como un trastorno mental y publicó su primera guía, que ha sido utilizada en todo el mundo como base para realizar las estadísticas de salud que influyen en la financiación de los servicios sanitarios y seguros de salud.

Con motivo del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, que se celebra el 17 de mayo la OMS ha anunciado la actualización de la guía, conocida también como 'DCI-11'. La organización ha aprovechado la ocasión para recordar que el término 'transexual' generaba estigmas y creaba barreras en la atención sanitaria.

Atención médica especializada
La guía explica que estas personas tenían que ser diagnosticadas como enfermos mentales para poder acceder a una atención médica. Asimismo, reconoce los vínculos que hay entre la identidad de género, el comportamiento sexual, la exposición a la violencia y las infecciones de transmisión sexual.

"Las personas transgénero necesitan acceder a atención médica especializada, porque a menudo se enfrentan a los efectos secundarios de las terapias hormonales y esto debe tenerse en cuenta", ha explicado Anzhelika Volkonskaya, enfermera y activista transgénero de Bielorrusia."Para sobrevivir, no es raro que las personas transgénero se involucren en la prostitución y una persona en esa situación necesita pruebas periódicas para detectar infecciones de transmisión sexual y el VIH", asegura.

El director interino de Enfermedades Transmisibles en la región europea de la OMS, Masoud Dara, ha destacado la importancia de que las personas transgénero tengan el mismo acceso a los servicios de salud, incluida la prevención y atención del VIH que las demás personas.

"La adopción de la 'DCI-11' por los países es un primer paso vital para eliminar las barreras legales a la atención. Eso ayudará a detener el estigma y la discriminación y acelerará el progreso hacia una verdadera cobertura de salud universal", ha declarado.

Y TAMBIÉN…
Comunidad "trans", inconforme con nuevo término de la OMS.

“Es peyorativo”. La decisión de la institución internacional representa más bien un modo de maquillar la discriminación y de reiterar que los cuerpos deben estar alineados a las identidades cisgénero, dicen.
Gabriela Jiménez | Milenio, 2019-05-19
https://www.milenio.com/ciencia-y-salud/sociedad/comunidad-trans-inconforme-con-nuevo-termino-de-la-oms

jueves, 10 de enero de 2019

#hemeroteca #transexualidad | Miquel Missé: “La transexualidad ha pasado de reivindicar el derecho a operarse a casi reivindicar el derecho a no hacerlo”

Imagen: Catalunya Plural ( Miquel Missé
“La transexualidad ha pasado de reivindicar el derecho a operarse a casi reivindicar el derecho a no hacerlo”.
¿Qué mensaje envía la sociedad a las personas trans? ¿El malestar que sufren es un malestar individual o colectivo? ¿Es necesaria la modificación del cuerpo para ser aceptado en nuestra sociedad? ¿Hay que cambiar el imaginario colectivo? Hablamos con Miquel Missé, activista trans y sociólogo, con motivo del lanzamiento de su nuevo libro "A la conquista del cuerpo equivocado".
Maria Antònia Frau | Catalunya Plural, 2019-01-10
http://catalunyaplural.cat/es/la-transexualidad-ha-pasado-de-reivindicar-el-derecho-a-operarse-a-casi-reivindicar-el-derecho-a-no-hacerlo/

Desde siempre, el discurso más extendido sobre transexualidad afirmó que el malestar de las personas trans reside en el cuerpo y, además, que es un problema individual que debe solucionar cada persona. Miquel Missé, sociólogo y activista por los derechos trans, ha editado varios libros donde habla sobre la transexualidad y cuestiona el modelo binario de género y los roles impuestos por la sociedad, como ‘El género desordenado: criticas en torno a la patologización de la transexualidad’, editado junto con Gerard Coll-Planas o ‘Transexualidades. Otras miradas posibles’. Ahora vuelve con un nuevo libro ‘A la conquista del cuerpo equivocado’, en el que reflexiona sobre el malestar que se atribuye al cuerpo de las personas trans y propone cuestionar este discurso extendido y hegemónico sobre la transexualidad.

P. En tu nuevo libro pones en cuestión la idea del cuerpo equivocado, ¿A qué te refieres?
R. El principal imaginario alrededor de la transexualidad está muy centrado en que el malestar que las personas trans tenemos se resuelve modificando nuestro cuerpo. Esta idea la hemos asumida e incluso la hemos reivindicada desde el propio colectivo trans. Lo que propongo en el libro es que entiendo perfectamente la necesidad de modificar el cuerpo porque nuestra sociedad es muy rígida con lo que es aceptable de ser hombre o mujer. Yo mismo modifico mi cuerpo pero es muy importante que en algún momento podamos cuestionarnos al servicio de quién están las modificaciones culturales. Tengo la sensación de que plantear el tema del cuerpo equivocado es una forma muy fácil para nuestra sociedad de desentenderse de que parte de nuestro malestar también se resolvería si se transformara el imaginario colectivo, lo que pasa es que es más fácil que nosotros modificamos nuestro cuerpo.

P. En 2018 la OMS dejó de considerar la transexualidad como un trastorno mental pero incorpora lo que llama “incongruencia de género” en el capítulo de “condiciones relativas a la salud sexual” junto a otros conceptos como “disfunciones sexuales”. ¿Qué supone esta redefinición?
R. Hay una pequeña mejora. Antes el trastorno de identidad de género era una categoría que estaba en un capítulo de la clasificación internacional de enfermedades llamada trastornos de comportamiento. El debate que había sobre la mesa era si había que sacar totalmente la transexualidad del manual. Desde una perspectiva despatologitzadora deberíamos sacarla, pero si pensamos en muchos países que no tienen sistemas sanitarios públicos y que necesitan que las aseguradoras tengan categorías médicas para cubrirte el proceso, si no existe el concepto, ¿por qué deberían darnos medicamentos o tratamientos hormonales?

La gran cuestión fue encontrar una definición que permitiera el acceso a la salud en diversos lugares del mundo pero que no fuera patologizadora. Se introdujo la categoría “incongruencia de género” en el capítulo “condiciones relativas a la salud sexual” donde hay varias situaciones que requieren acompañamiento médico pero no son enfermedades como, por ejemplo, un embarazo. La crítica que hago es que la categoría que proponen me parece problemática porque, de nuevo, establece que hay una manera congruente de articular cómo debe ser tu expresión, tu identidad y tu sexo. Se debe entender que era complicado y arriesgado hacer este cambio, está bien cambiar de un capítulo a otro, pero creo que el concepto no nos ayuda.

P. Actualmente se hace la distinción entre identidad de género y expresión de género. ¿Cuál es el significado de cada concepto?
R. El concepto género se subdivide en dos categorías: identidad y expresión. Es una gran riqueza que aporta al lenguaje y al imaginario porque diferencia que tú te identifiques como hombre, mujer, o en un género no binario, con el hecho de que tengas una expresión masculina o femenina. Hasta ahora parecía que cuando eras un hombre con una expresión muy femenina era porque necesariamente te sentías mujer. Sentirse mujer y ser femenino era el mismo. Ahora no es así y podemos explicar que los hombres pueden ser muy femeninos y ser hombres, que las mujeres pueden ser muy masculinas y sentirse mujeres.

Lo que hacemos es ampliar el abanico de posibilidades de expresión para la gente con una identidad determinada. El principal tema de la transexualidad es que el hecho de tener una expresión de género, unas identificaciones, unas aficiones y un imaginario que te identifica más con el género contrario, te lleva a la conclusión de que lo que está pasando es que tú no debes ser un hombre o una mujer. En cambio, si flexibilizamos muchísimo lo que es ser un hombre y que es ser una mujer, la transexualidad como necesidad disminuiría.

P. Afirmas que nos dicen que ser trans es nacer en un cuerpo equivocado. ¿Cómo definirías tú la transexualidad?
R. Definiría la transexualidad como la experiencia, el deseo o el fenómeno de querer vivir en una identidad de género que no es la que se te asignó al nacer. En algunos casos esto implicará también modificar el cuerpo, en mayor o menor medida, y en otros puede que no. Para mí tiene que ver con la necesidad de vivir con otra identidad de género para sentirte reconocido por la sociedad.

P. ¿Crees que modificar el cuerpo es la solución?
R. Modificar el cuerpo puede ser la solución para un individuo en un momento concreto y puede ser una solución entre comillas, porque después deberíamos ver si realmente modificar el cuerpo transforma nuestro malestar o lo que realmente hace que estemos mejor es el proceso de empoderamiento y autoestima corporal.

Debemos aspirar a más, por ejemplo: aunque a algunas mujeres les ayude hacer autodefensa para sentirse más seguras, lo que resuelve es que los hombres no agredan. Más allá de que modificar nuestro cuerpo nos haga sentir mejor, lo que realmente resuelve el problema de fondo es que nuestra sociedad haga una revolución en la forma en la que entiende la identidad, el cuerpo y el género.

P. Hablemos de los menores transexuales. ¿Hasta qué punto podemos decir que un menor es trans o que es una niña masculina o un niño afeminado?
R. Es un debate muy complejo porque principalmente hay muchas familias que están intentando hacerlo lo mejor posible y es lo que hay que destacar. Hay una situación que es muy difícil de gestionar en relación a la familia extensa, en el espacio público, en la escuela o en el pediatra, que es cuando un niño o una niña expresa con mucha contundencia comportamientos de género o identificaciones que no son las que se esperaban.

Una de las complejidades cuando se habla de menores trans es que hay muchas familias que se sienten cuestionadas. No se trata de culpar a nadie pero hay que poner en cuestión el paradigma de la transexualidad infantil como un paradigma explicativo de por qué los niños y las niñas a veces hacen esto.

Debemos pensar formas mucho más amplias porque lo que está pasando tiene que ver más con la rigidez de género y la poca libertad para expresarse, que con el hecho de que claramente haya unos niños que tengan una situación especifica de no concordancia. Nuestro trabajo es conseguir que los niños tengan otros imaginarios posibles.

P. En tu libro “Transexualidades. Otras miradas posibles” questionas la patologización de la transexualidad y planteas otras maneras de entenderla. ¿Cuáles serían esas miradas?
R. Básicamente es intentar explicar la cuestión trans desde otro paradigma que lo que propone es que la transexualidad no me ha pasado a mí individualmente, sino que es algo relacional y colectivo y, por tanto, para que a mí se me haya ocurrido que yo soy trans ha habido muchos elementos culturales que me han influido en esta decisión. Para mí tiene más que ver con una cuestión estructural que una cuestión biológica.

P. En este mismo libro dices que “Los médicos dejaban de ser médicos y pasaban a convertirse en guardianes del sistema binario hombre / mujer”. ¿A qué te refieres?
R. La gran batalla es transformar la hegemonía que tiene el imaginario biomédico. A pesar de vivir en una sociedad que parece que ha hecho una auténtica revolución en relación a su imaginario feminista, en muchos contextos los grandes expertos en temas de sexo, género y sexualidad siguen siendo los médicos. Debemos conseguir transformar también su imaginario, flexibilizarlo… Además, un trabajo muy importante es visibilizar y promover otros modelos y referentes de hombres que tienen expresiones femeninas y de mujeres que tienen expresiones masculinas. Hay que hablar de que no todo el mundo nace macho o hembra y que no todo el mundo se identifica como hombre o como mujer.

La población trans es muy rica y diversa y se aleja de la normatividad que la visibilidad mediática propone. No hay que rechazar la riqueza de la que partimos porque es inspiradora. Lo más importante es poblar el imaginario colectivo con una gran riqueza de posibilidades de existencia para que la gente sea más libre. Habrá gente que seguirá diciendo que hay una línea entre lo normal y lo patológico, entre la forma correcta y esperable de vivir el género, etc. Mientras esta gente dice eso, vamos llenando el imaginario de todos de muchas formas de existencia hasta que al final su posición quede totalmente relativizada.

P. También hablas del concepto transexualidad normativa, ¿te refieres a la que impulsa el discurso médico?
R. Tiene que ver con los mandatos de la transexualidad. Por ejemplo, aceptar que eres una persona trans pero tienes que pasar totalmente desapercibido, lo que se dice la cultura del passing de la que hablo en el libro. Hay una presión para pasar desapercibido o desapercibida y cuando no se te nota que eres una persona transexual, eres premiado. Por ejemplo, yo vengo a hacer esta entrevista y llevo una camiseta compresora que hace que mi pecho no se note y eso tiene un premio socialmente. Si viniera sin esta parecería trans, por eso si pienso en sacármela siento que la gente me aceptará menos.

Cuando no haces una transición completa según esta normatividad trans, parece extraño. Debemos hacer mucha pedagogía sobre que el objetivo no es que yo pase de A a B sino que yo encuentre mi sitio en la línea entre los dos puntos. Para mí el empoderamiento trans pasa porque yo sepa que si no me pongo esta camiseta compresora, la gente también me premiará. Pero ahora lo que siento es que me tengo que hacer una mastectomía. No está valorado lo difícil que es decir que no me quiero operar. Hemos pasado de un paradigma de reivindicar el derecho de operarse, que nos ha costado mucho, a un paradigma casi de reivindicar el derecho a no operarnos.

P. ¿Cuáles son las consecuencias sufridas por mirar la transexualidad desde una mirada médica y patologizadora?
R. La principal consecuencia la sufrimos la gente trans porque vivimos toda la vida pensando que somos nosotros los que tenemos un problema y que debemos solucionarlo. El momento principal de malestar es al principio, cuando piensas que no eres como los demás, que hay algo que no encaja. Este padecimiento es muy duro y es inaceptable que yo haya tenido que pasar momentos en mi vida donde pensaba que mi existencia no era correcta.

El principal problema del modelo patologizador es que individualiza y responsabiliza del malestar a la persona ya su cuerpo. Se emite un mensaje afirmando que yo soy el responsable de estar mejor, pero toda la sociedad tiene la responsabilidad. La cuestión es si podemos educar nuestra mirada para respetar la riqueza de cuerpos posibles y la manera de vivir el cuerpo de la gente.

P. Al final, ¿”el cuerpo equivocado” es un tema que nos interpela a todas?
R. Todos los cuerpos están equivocados, no hay ninguna que esté bien. Lo que pasa es que se habla mucho del cuerpo de las personas transexuales porque requiere un cambio de sexo. La propuesta del libro es apelar a las alianzas entre la gente. Yo soy trans y quizás tú no lo eres pero estás entendiendo perfectamente lo que te estoy diciendo y te puede molestar y puedes rebelarte. Cabe preguntarse a quién le interesa que haya presión corporal, que nos queramos modificar el cuerpo y que siempre estemos un poco a disgusto. Nos tenemos que hacer cargo de que esta manera de vivir el cuerpo es profundamente desigual y violenta.

P. ¿Una manera de reconquistar el cuerpo es interpelar a la sociedad?
R. Si, reconquistar el cuerpo, lo intento explicar en el libro, no es culpabilizar a la gente que se opera diciendo que no lo reconquistará. Es casi un estado mental o una posición. Por ejemplo, partiendo de la base de que la gente se depila por presión estética y porque si no, no se ve bien, lo importante es tomar conciencia crítica. Tú te puedes depilar porque es una norma sexista que está apuntalando los mitos de la belleza femenina, no porque tu cuerpo esté mal; lo sabes y todo así lo necesitas pero no es que tú seas una loca que no aceptas tu pelo, sino que hay presiones sociales que afectan tu autoestima. Es aquí donde debemos señalar.

martes, 19 de junio de 2018

#hemeroteca #transexualidad | De homosexuales exagerados a enfermos mentales: cómo ha cambiado la visión sobre las personas trans

Imagen: El Diario / Primera manifesatación 28J en Madrid, 1978-06-25
De homosexuales exagerados a enfermos mentales: cómo ha cambiado la visión sobre las personas trans.
La OMS ha decidido dejar de considerar la transexualidad un trastorno mental, un paso en el camino de la despatologización que exigen los colectivos trans. Las mujeres trans eran confundidas con homosexuales "extremos" y denominadas travestis en los últimos años del franquismo y primeros de la democracia. Actualmente la mirada médica que concibe la transexualidad como una enfermedad convive con nuevos relatos que piden la autodeterminación del género como derecho fundamental.
Marta Borraz | El Diario, 2018-06-19
https://www.eldiario.es/sociedad/homosexuales-exagerados-enfermos-radiografia-historica_0_783922369.html

"Su presencia y actitud causaba repulsa, guasa e indignación entre los transeúntes de Las Ramblas". La revista ‘Diez Minutos’ se refería así al desprecio que generó en 1977 la presencia de personas trans en la primera manifestación del entonces llamado Orgullo Gay, celebrada en Barcelona. La noticia ocupó un pequeño espacio en el periódico La Vanguardia de 28 de junio, que detallaba cómo la marcha había sido disuelta con balas de goma por parte de "las fuerzas del orden público". "Cuatro mil homosexuales se manifestaron por las Ramblas", titulaba la pequeña nota.

Desde entonces, la forma de concebir socialmente la transexualidad ha experimentado variaciones. Después de que en 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) sacara la homosexualidad de su manual de enfermedades, el organismo publicó este lunes su nueva edición (CIE-11), que entrará en vigor en 2022 y que elimina la transexualidad del capitulo referido a los trastornos mentales para pasar a formar parte del de "condiciones relativas a la salud sexual" pasando a denominarla "incongruencia de género".

Al margen de los matices, se trata de un hito histórico para el colectivo trans que da un paso más en el camino de la despatologización. El recorrido parte de la época oscura de la dictadura, en la que todas las formas de diversidad sexual o de género eran perseguidas duramente. La muerte de Franco no acabó con la homofobia y la transfobia y a partir de 1970 comenzó a regir la Ley de Peligrosidad Social, que sustituía a Ley de Vagos y Maleantes y pasó a ser usada sistemáticamente para reprimir a las personas homosexuales y transexuales. Ello aunque para éstas últimas no hubiera un artículo específico.

Los transexuales ni siquiera figuraban en la ley porque en aquella época la realidad trans era, en el caso de los hombres invisible, y en el caso de las mujeres rechazada y confundida. De hecho, se nombraba públicamente con el término travesti y para el imaginario colectivo las mujeres trans eran homosexuales exagerados. "Definía a los travestis como formas extremas de homosexualidad en la que ciertos varones afeminados intentan aproximarse a las formas estereotipadas de ser mujer", explican los investigadores Óscar Guasch y Jordi Mas en el estudio La construcción médico-social de la transexualidad en España.

La mirada médica
De la persecución activa y la marginación a los ámbitos de la prostitución y del mundo del espectáculo y el cabaret, la realidad trans pasó de los años 80 en adelante a ser a ser considerada algo grotesco y estigmatizada –el insulto más frecuente era travelo–. No ayudó entonces la agenda impuesta por los colectivos fundamentalmente gais que habían comenzado a aflorar y que consideraban un 'flaco favor' a la causa la presencia trans en sus demandas porque "distorsionaba" la imagen correcta que el colectivo gay quería trasladar a la sociedad.

Ello sin perjuicio del activismo de base y las redes de apoyo entre gais, lesbianas y trans que siempre estuvieron ahí pero eran mucho menos visibles. Las mujeres trans se movían entre la precariedad y la clandestinidad, el rechazo social y la propia autogestión de su identidad. No es hasta principios de los 80 cuando se despenaliza la cirugía de reasignación genital, aunque según explican Guasch y Mas algunos médicos desafiaban la prohibición y algunas mujeres trans se autohormonaban sin control sanitario.

Esta época da lugar a una etapa en la que se potencia y refuerza la mirada médica sobre la transexualidad, lo que da lugar a que la atención sanitaria empiece a fijarse y a atender a estas personas. Comienzan a inaugurarse las Unidades de Identidad de Género (UIG) –antes llamadas Unidades de Trastornos de Identidad de Género– de los hospitales, pero lejos de enfocar el tema desde la expresión de la diversidad, el relato médico lo hace por el camino de la patologización, es decir, la concepción de que son personas enfermas.

Los datos de las encuestas de opinión pública en España disponibles, sin embargo, se alejan de esta realidad. Según el estudio publicado a principios de año por IPSOS sobre las "Actitudes hacia las personas transgénero" en 16 países, en España solo un 9% de la población considera a las personas trans enfermos mentales. Acabar con esta idea, que ha dado a luz a las principales legislaciones y tratamientos sanitarios de todo el mundo, sigue siendo una de las reivindicaciones fundamentales del colectivo trans, que encuentra en la decisión de la OMS uno de los hitos en este camino.

Otro fue la salida de la transexualidad en 2012 del manual de enfermedades mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM), considerada la biblia de los psiquiatras. La demanda de la despatologización de la transexualidad se deja oír especialmente cada mes de octubre, en el que países de todo el mundo celebran manifestaciones para exigir lo que varias leyes españolas ya reconocen. Y es que en algunas comunidades autónomas se han aprobado normas LGTBI que, al menos sobre el papel, inciden en la despatologización de la transexualidad.

Leyes en marcha
En los últimos años, esta idea ha tomado fuerza y se ha visto reflejada en declaraciones de organismos internacionales como el Consejo de Europa, que en abril de 2015 adoptó una resolución en la que insta a los Estados a "garantizar que las personas transexuales, incluidas los menores, no sean considerados enfermos mentales". Por su parte, Amnistía Internacional también ha solicitado que "el reconocimiento de la identidad de género no debe hacerse depender de diagnósticos psiquiátricos".

Esto es lo que actualmente se pide en España para poder acceder a la modificación legal del sexo y nombre en los documentos oficiales. Que una persona cambie estos datos en el Registro Civil es posible gracias a la Ley de Identidad de Género de 2007, una norma considerada un avance a medias porque impide este reconocimiento a los menores de edad y migrantes en situación irregular y condiciona la posibilidad a pasar por un diagnóstico psiquiátrico. Un requisito que ya estudia el Congreso eliminar a través de una proposición de ley en periodo de tramitación aprobada a finales del año pasado con la abstención del PP.

A la cámara también ha entrado en los últimos meses una Ley Trans, elaborada por la Plataforma por los Derechos Trans, y una ley LGTBI, redactada por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), que ha calificado la actualización realizada por la OMS como una forma de "saldar una deuda histórica con las personas trans". Eso sí, lamenta que pase a emplear el término "disforia de género" para definir esta realidad. Un concepto que "sigue incidiendo en que existe algo erróneo en las personas trans".

El enfoque de la despatologización en el contexto español y europeo toma cada vez más fuerza en medio de los elevados niveles de transfobia que todavía viven las personas trans en todos los ámbitos. Un escenario que se entrelaza con el relato cada vez más plural sobre la realidad trans, que escapa del binarismo y las nociones tradicionales de hombre-mujer para englobar un abanico amplio y diverso. En él, la autodeterminación del género pretende ser un derecho fundamental.

lunes, 18 de junio de 2018

#hemeroteca #transexualidad #despatologizacion | La OMS deja de considerar la transexualidad un trastorno mental

Imagen: El Diario
La OMS deja de considerar la transexualidad un trastorno mental.
La Organización Mundial de la Salud ha publicado la nueva edición de su manual de enfermedades que saca la transexualidad del capítulo de trastornos y pasa a formar parte de un epígrafe denominado "condiciones relativas a la salud sexual". Se trata de un avance en el camino de la despatologización de la transexualidad, aunque pasa a llamarla "incongruencia de género". Esta edición (CIE-11) entrará en vigor en 2022 para sustituir a la vigente desde 1990, año en que la homosexualidad salió de la lista.
Marta Borraz | El Diario, 2018-06-18
https://www.eldiario.es/sociedad/OMS-considerar-transexualidad-enfermedad-incongruencia_0_783572396.html

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha excluido la transexualidad de su lista de trastornos mentales. Lo ha hecho en la nueva actualización de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) publicada este lunes en el que la transexualidad pasa a formar parte de un epígrafe nuevo denominado "condiciones relativas a la salud sexual" y a denominarse "incongruencia de género". Hasta ahora formaba parte del capítulo dedicado a "trastornos de la personalidad y el comportamiento" –en el subcapítulo "trastornos de la identidad de género"

Esta actualización (CIE-11) sustituye a la CIE-10, vigente desde mayo de 1990, año en el que la homosexualidad salió de la lista. Desde entonces se han ido autorizando versiones de esta clasificación cada cierto tiempo, pero la transexualidad siempre ha sido considerada un trastorno en contra de las demandas del colectivo trans, que pide la despatologización de su condición.

Se trata de una de las reclamaciones LGTBI más férreas que acaba con la filosofía que subyace en la mayoría de legislaciones del mundo: la transexualidad es una enfermedad que debe ser diagnosticada y necesita tratamiento. La OMS ha querido alejarse de esta concepción para reconocerlo como una situación que puede entrar en contacto con los servicios de salud, para lo que crea un nuevo capítulo.

La CIE-11, que se viene elaborando desde hace más de diez años, incorpora lo que llama "incongruencia de género" en el capítulo de "condiciones relativas a la salud sexual" junto a otros conceptos como "disfunciones sexuales" o "trastornos relacionados con dolencias sexuales".

Entra en vigor en 2022
No solo cambia el nombre y la situación en el manual, también la definición. Hasta ahora, el CIE-10 calificaba la transexualidad como "un deseo de vivir y ser aceptado como miembro del sexo opuesto, por lo general acompañado de malestar o desacuerdo con el sexo anatómico, y de deseo de someterse a tratamiento quirúrgico u hormonal para hacer que el propio cuerpo concuerde lo más posible con el sexo preferido".

Ahora la definición –para adultos y adolescentes– será: "Una incongruencia marcada y persistente entre el género experimentado del individuo y el sexo asignado, que a menudo conduce a un deseo de 'transición' para vivir y ser aceptado como una persona del género experimentado a través del tratamiento hormonal, la cirugía u otras prestaciones sanitarias para alinear el cuerpo, tanto como se desee y en la medida de lo posible, con el género experimentado. El diagnóstico no puede asignarse antes del inicio de la pubertad. El comportamiento y las preferencias de género por sí solas no son una base para asignar el diagnóstico".

La CIE-11 se presentará en la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2019 para su adopción por los Estados Miembros, y entrará en vigor el 1 de enero de 2022. Esta presentación, ha especificado la OMS en un comunicado, es un avance que permitirá a los países planificar cómo usar la nueva versión, preparar las traducciones y capacitar a los profesionales de la salud de todo el país.

La modificación que ha efectuado la organización es un logro para el colectivo LGTBI, que pide seguir avanzando en la despatologización total de la transexualidad. Esto implicaría que no fuera denominada y definida como "una incongruencia", sino como una expresión de la diversidad humana.

#hemeroteca #transexualidad #despatologizacion | La OMS saca la transexualidad de la lista de enfermedades mentales

Imagen: El País
La OMS saca la transexualidad de la lista de enfermedades mentales.
La nueva clasificación incluye como trastrono la adicción a los juegos digitales.
Emilio de Benito | El País, 2018-06-18
https://elpais.com/internacional/2018/06/18/actualidad/1529346704_000097.html

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado este lunes la nueva clasificación de enfermedades que llevará al debate en la asamblea general del organismo el año que viene. La ICD-11, el nombre de la clasificación, tiene, como una de sus principales novedades, que saca la "incongruencia de género" -la transexualidad- de la clasificación de las enfermedades mentales, y lo deja dentro del capítulo de las disfunciones sexuales. Es decir, pierde la categoría de trastorno psicológico para quedarse en una cuestión física: la falta de adecuación del cuerpo al género que siente la persona.

La decisión de la OMS es considerada por las asociaciones de afectados clave para intentar la normalización de sus vidas, igual que fue la despatologización de la homosexualidad en 1990. Con esta decisión se evita dar justificaciones a quienes intentan curar o tratar la transexualidad, lo que supone una agresión para las personas de esta condición y es causa de discriminación y violencia.

"En un mundo de 7.400 millones de personas que hablan 7.000 idiomas, el ICD [código internacional de enfermedades] ofrece una definición común para registrar, informar y monitorizar", indica la organización en su web.

La despatologización de la transexualidad, por ejemplo, ayudaría a agilizar el proceso de acomodo a su género real de las personas transexuales. por ejemplo, en países como España, la ley actual exige un diagnóstico psicológico para iniciar los procedimientos médicos correspondientes. Al dejar de considerar la disconformidad de género como una enfermedad mental, este paso carecerá de sentido.

Además, la nueva clasificación incluye otros aspectos, como la adicción a los juegos. También simplifica la definición del estrés postraumático y refuerza los controles de los microorganismos resistentes, otra de las amenazas de la salud mundial.

miércoles, 3 de enero de 2018

#hemeroteca #transexualidad | 2018, un año histórico para las Realidades Trans

Imagen: Twitter - Sindicato de Estudiantes Andalucía
2018, un año histórico para las Realidades Trans.
Mané Fernández | 1 de cada 10, 20 Minutos, 2018-01-03
https://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2018/01/03/2018-ano-historico-realidades-trans/

Como hombre transexual, que en FELGTB, tras el voto de todas las entidades que la conforman, hayamos decidido dedicar el 2018 a las Realidades Trans me llena de alegría. Ya son varios los años que venimos trabajando de manera prioritaria sobre un tema. El recién terminado 2017 lo dedicamos a la defensa de los derechos LGTBI en todo el mundo, aprovechando que organizamos el WorldPride Madrid; y 2016 fue el de la Visibilidad Bisexual en la Diversidad. Dedicar un año temático a visibilizar la diversidad de las realidades trans es una deuda histórica de todo el colectivo LGTBI. No nos cansamos de recordar que las personas trans estuvimos desde el primer momento manifestándonos por los derechos de todo el colectivo, liderando las protestas, tanto en el Stonewall de Nueva York en 1969 como en Barcelona en 1977. Gracias a ello, en España conseguimos hace 39 años la despenalización de la homosexualidad y la transexualidad, y dejamos de ser delincuentes. Sin embargo, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) despatologizó la homosexualidad en el año 1990, la transexualidad sigue siendo considerada una enfermedad por este mismo organismo.

En el año 2018 podría vivirse un momento histórico para acabar con esta discriminación. La OMS debe revisar la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados (CIE) y, por ello, todo el activismo LGTBI mundial tiene la vista puesta en este año. La despatologización de la transexualidad ya es una realidad en algunos países y en algunas comunidades autónomas españolas, que han legislado para reconocer aspectos como que no sea necesario un diagnóstico médico para cambiar en todos los registros el género asignado al nacer, así como tampoco someterse a ningún tipo de tratamiento médico o cirugía de reasignación. Algo que debería ser tan sencillo como reconocer que el género no está en los genitales sino en la cabeza todavía resulta rompedor para algunos sectores de la sociedad, pero será cuestión de tiempo, y 2018 debe ser el año en el demos el paso definitivo para lograrlo.

Por otra parte, la despatologización de la transexualidad tendrá que ir de la mano del debate sobre el paradigma del binarismo social, es decir, sobre si nos determinamos entre hombres y mujeres o, ampliamos la conceptualización, y reconocemos otras maneras de identificarse, como es el género fluido, el tercer género… Este debate cada vez es más urgente, pero no olvidemos que el reconocimiento de esas otras realidades trans no supone ningún conflicto con respecto a las personas transexuales, las que nos identificamos como hombres o mujeres.

Si logramos que las Realidades Trans protagonicen 2018 estaremos ayudando a quienes son nuestra prioridad: menores y jóvenes trans procedentes de todas las partes del país, de todas las clases sociales, de todo tipo de creencias religiosas…, a personas que sufren el acoso escolar, la presión familiar, la incomprensión médica, el rechazo social por el mero hecho de que se les obliga a ser quienes otros consideran que deberían ser. Como triste ejemplo reciente, no olvidamos a Alan, un niño adolescente transexual de 17 años que se suicidó en Rubí, Barcelona, hace poco más de dos años.

Necesitamos la complicidad de la sociedad en su conjunto: de otros colectivos, de los medios de comunicación, de los ámbitos educativos, de los sindicatos… Es una cuestión de derechos humanos. No se puede caer en el error de considerar a las personas trans algo lejano a la realidad social: estamos ahí, siempre hemos estado, pero en 2018 reivindicaremos nuestro lugar más que nunca. Como dijo Pedro Zerolo, uno de los presidentes de FELGTB, “no vagamos por el espacio: somos vuestros hijos, vuestras hermanas, vuestros compañeros de grupo, vuestras colegas de partido…”.

Necesitamos que la OMS, deje de tratarnos como personas enfermas, seguro que lo conseguiremos, pero también necesitamos que, pase lo que pase, España se sume a los países que se han desmarcado de la OMS y han legislado para acabar con su patologización. Para ello, la aprobación de la Ley de Igualdad LGTBI, actualmente en trámite parlamentario, es un paso imprescindible. El año 2018 ha de ser, y ese es uno de nuestros objetivos prioritarios, el año en el que en España, en toda España, las personas trans seamos, por fin, dueñas de nuestras identidades, dueñas, en definitiva, de nuestros destinos.

Mané Fernández, coportavoz de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y experto en Políticas Trans.

viernes, 31 de marzo de 2017

#hemeroteca #transexualidad | El Consejo de la Juventud pide que la transexualidad no se considere enfermedad mental

Imagen: Público / Participantes en una marcha en Estambul, Turquía
El Consejo de la Juventud pide que la transexualidad no se considere enfermedad mental.
El Consejo de la Juventud en España considera insuficiente la propuesta de que en la nueva actualización de la Clasificación Internacional de Enfermedades la transexualidad conste como una "condición relativa a la condición sexual".
EFE | Público, 2017-03-31
http://www.publico.es/sociedad/consejo-juventud-pide-transexualidad-considere.html

El Consejo de la Juventud ha reclamado que la transexualidad deje ser considerada una enfermedad mental, con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Trans.

En un comunicado, esta organización juvenil lamenta que pese a que España "se puso a la cabeza en el reconocimiento de derechos de la comunidad LGTBI, falta mucho por hacer para que todas las personas reciban el mismo trato y tengan las mismas oportunidades".

Recuerda que ha enviado al ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad sus peticiones respecto a la despatologización del colectivo trans, "lo que supone rechazar la categoría clínica del diagnóstico de disforia de género como mecanismo para el acceso a los servicios sanitarios y jurídicos de tránsito, tal y como exige la Unión Europea".

Además, el Consejo de la Juventud solicita que nuestro país trabaje para conseguir que la Organización Mundial de la Salud (OMS) deje de considerar la transexualidad como un trastorno mental en la próxima versión de la Clasificación Internacional de Enfermedades que verá la luz en 2018.

En este sentido, el Consejo de la Juventud en España considera insuficiente la propuesta de que en esta nueva actualización la transexualidad conste como una "condición relativa a la condición sexual" dentro de los "trastornos de identidad sexual y de género" bajo la categoría de "incongruencia de género".

martes, 31 de enero de 2017

#hemeroteca #transexualidad | La OMS dejará de considerar la transexualidad un trastorno, pero pasará a llamarla "incongruencia de género"

Imagen: El Diario
La OMS dejará de considerar la transexualidad un trastorno, pero pasará a llamarla "incongruencia de género".
La Organización Mundial de la Salud publicará en 2018 la nueva edición de su manual de enfermedades, que sustituirá a la vigente desde 1990. La transexualidad abandonará el capítulo de "trastornos" y pasará al de "condiciones relativas a la salud sexual". El colectivo trans celebra el cambio, aunque critica la definición y que se denomine "incongruencia de género" por considerarlo patologizante.
Marta Borraz | El Diario, 2017-01-31
http://www.eldiario.es/sociedad/OMS-considerar-transexualidad-trastorno-condicion_0_607189929.html

La Organización Mundial de la Salud no sacará la transexualidad de su Clasificación Internacional de Enfermedades en su próxima actualización, que será publicada en 2018, pero la cambia de epígrafe. Pasará de formar parte del capítulo dedicado a "trastornos de la personalidad y el comportamiento" –en el subcapítulo "trastornos de la identidad de género"–a engrosar la lista de "condiciones relativas a la salud sexual" y a llamarse "incongruencia de género".

La próxima actualización (llamada CIE-11) sustituirá a la CIE-10, vigente desde mayo de 1990, año en el que la homosexualidad salió de la lista. Desde entonces se han ido autorizando versiones de esta clasificación cada cierto tiempo, pero la transexualidad siempre ha sido considerada un trastorno en contra de las demandas del colectivo trans, que pide la despatologización de su condición.

Una de las reclamaciones más férreas que acabaría con la filosofía que subyace en la mayoría de legislaciones del mundo: la transexualidad es una enfermedad que debe ser diagnosticada y necesita tratamiento. La OMS ha querido alejarse de esta concepción para reconocerlo como una situación que puede entrar en contacto con los servicios de salud, para lo que creará un nuevo capítulo.

"Se barajó eliminarlo de la lista pero muchos países solo cubren con las políticas públicas lo que está mencionado en la clasificación. Así que se ha decidido colocarlo en un lugar menos estigmatizante", señalan fuentes de la OMS. Para los colectivos LGTBI la decisión es un logro, pero "a medias" porque critican, entre otras cosas, que lo haya denominado "incongruencia de género".

Mar Cambrollé, presidenta de la Plataforma Por los Derechos Trans, celebra que "nos saquen del grupo de enfermedades mentales" y reprocha que "se siga situando a las personas trans en una inferioridad validada desde la comparativa de lo que es congruente y lo que no".

La diputada del PSOE en la Asamblea de Madrid y activista transexual Carla Antonelli, que empezó hace cuatro años una recogida de firmas para pedir a la OMS la salida del manual, califica de "paso importante que por fin se da" el cambio de categoría, pero insiste en que lo ideal hubiera sido incluir una definición que mostrara la transexualidad "como una manifestación más de la diversidad del ser humano y reconociera el derecho a la autodeterminación de género".

La nueva definición
La CIE-11 incorpora lo que llama "incongruencia de género" en el capítulo de "condiciones relativas a la salud sexual" junto a otros conceptos como "disfunciones sexuales" o "trastornos relacionados con dolencias sexuales". El activista trans Pol Galofre lamenta que "siga ligando el tema con algo sexual", pero "era difícil que de repente entendiesen lo trans como algo social".

El cambio que baraja la OMS para la futura clasificación es definitivo y, aunque se publicará en 2018, tardará en implementarse entre uno y dos años desde entonces, señalan fuentes de la organización. Por ello, actualizará la CIE-10 mientras se hace efectivo el cambio: modificará el nombre a "incongruencia de género" e incorporará la transexualidad a un capítulo llamado "factores que influyen en el estado de salud y contacto con los servicios de salud".

No solo cambia el nombre y la situación en el manual, también la definición. Hasta ahora, el CIE-10 calificaba la transexualidad como "un deseo de vivir y ser aceptado como miembro del sexo opuesto, por lo general acompañado de malestar o desacuerdo con el sexo anatómico, y de deseo de someterse a tratamiento quirúrgico u hormonal para hacer que el propio cuerpo concuerde lo más posible con el sexo preferido".

A partir de 2018 la definición –para adultos y adolescentes– será: "Una incongruencia marcada y persistente entre el género experimentado del individuo y el sexo asignado, que a menudo conduce a un deseo de 'transición' para vivir y ser aceptado como una persona del género experimentado a través del tratamiento hormonal, la cirugía u otras prestaciones sanitarias para alinear el cuerpo, tanto como se desee y en la medida de lo posible, con el género experimentado. El diagnóstico no puede asignarse antes del inicio de la pubertad. El comportamiento y las preferencias de género por sí solas no son una base para asignar el diagnóstico".

Cuerpos que escapan de la norma
Antonelli lamenta que "se siga hablando de diagnóstico" y considera que "la definición debería reflejar que el malestar o el sufrimiento que pueden sentir muchas personas trans vienen dados por condiciones y presiones sociales". El diagnóstico psiquiátrico es, en muchos casos, condición necesaria para acceder a la hormonación o cirugías de reasignación. En España la ley sigue contemplándolo así, aunque muchas comunidades ya han dejado de considerarlo imprescindible a través de normativa autonómica.

Galofre, que celebra el cambio como un paso en el camino de la despatologización, explica que la necesidad de modificar el cuerpo de muchas personas transexuales "viene dada por el hecho de que vivimos en un mundo binario y excluyente en el que se entiende que todo el mundo es hombre o mujer cuando en realidad son categorías creadas en las que intentamos encajar a todo el mundo, sea lo diverso que sea. Las modificaciones corporales son una consecuencia de ello".

"Si tener tetas o no tenerlas no tuviera ninguna consecuencia social ni tuviera el significado que tiene, la gente no tendríamos la necesidad de modificar el cuerpo. Pero hoy es muy difícil sobrevivir con cuerpos que escapen de la norma, por lo que es necesario que las personas que necesitan esos cambios puedan acceder a ellos", prosigue el activista.

En el caso de la transexualidad en la infancia, la futura CIE-11 la define de manera similar a la experimentada en adultos, aunque añade que "incluye una fuerte aversión por parte del niño a su anatomía o características sexuales, un fuerte deseo de las que coinciden con el género experimentado y fantasear con juguetes, juegos, actividades o compañeros de juego que son típicos del género experimentado en lugar del sexo asignado" y que "la incongruencia debe haber persistido durante aproximadamente dos años y no se puede diagnosticar antes de los cinco".

viernes, 28 de octubre de 2016

#hemeroteca #transexualidad | España sigue concibiendo la transexualidad como una enfermedad mental

Imagen: El Diario / Manifestación Orgullo LGTBI en Valencia
España sigue concibiendo la transexualidad como una enfermedad mental.
Salvo en algunas comunidades, a las que se suma ahora Cataluña, las personas trans necesitan un diagnóstico clínico de disforia de género para acceder a la hormonación o a cirugías de reasignación. En España una ley de 2007 requiere esta justificación médica para la modificación del sexo en los registros oficiales. "¿Quién no modifica hoy en día su cuerpo para sentirse mejor?, ¿son todo eso trastornos?", cuestiona el activista trans Pol Galofre.
Marta Borraz | El Diario, 2016-10-28
http://www.eldiario.es/sociedad/Espana-concibiendo-transexualidad-enfermedad-psiquiatrica_0_574292703.html

Un diagnóstico psiquiátrico. Es lo que precisa la mayoría de personas transexuales en España para poder acceder a tratamientos hormonales, cirugías de reasignación o modificación del sexo en los documentos oficiales. Deben acreditar médicamente que sufren disforia de género, un "malestar" asociado a la diferencia "entre el género experimentado o expresado y el que los demás le asignarían".

Es la definición que la Asociación Estadounidense de Psiquiatría hace en el manual de enfermedades mentales de mayor influencia, el DSM. En su ultima edición, de 2012, movió la transexualidad de la categoría de trastornos sexuales a una propia y la renombró. Y aunque la asociación acepta que no es una enfermedad en sí misma, los colectivos LGTBI y activistas trans llevan años pidiendo salir de la llamada "biblia de la psiquiatría".

Lo mismo exigen a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en la décima versión de la Clasificiación Internacional de Enfermedades (CIE-10) incluye "los trastornos de identidad de género" bajo el epígrafe "trastornos mentales y del comportamiento". Una filosofía que subyace en la mayoría de los países del mundo, también en España.

La falta de regulaciones o la diversidad de normas dibujan un panorama autonómico desigual. Hay leyes en comunidades como Navarra, País Vasco o Canarias, pero las más despatologizantes, en opinión de los colectivos trans, han sido las recientes de Madrid y Andalucía, que suspenden el requisito diagnóstico. A ello se suma ahora Cataluña, que ha diseñado un nuevo modelo de salud, y próximamente Valencia, que aprobará una norma en este sentido.

Autodeterminación de la identidad
A nivel estatal, el pasado 26 de octubre la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados aprobaba una proposición no de ley impulsada por Ciudadanos y que apoyaron todos los grupos políticos salvo el PP. En ella se urgía al Congreso aprobar una ley que posibilitara tanto a menores como a adultos trans cambiar el sexo registral en los documentos oficiales sin necesidad de acreditar los requisitos a los que obliga la ley.

"Es una declaración de intenciones que nos da un poco de luz, pero debe concretarse", apunta Mar Cambrollé, presidenta de la Plataforma por los Derechos Trans. La norma de 2007 establece como condiciones para modificar el nombre acreditar "que le ha sido diagnosticada disforia de género" y que "ha sido tratada médicamente durante al menos dos años para acomodar sus características físicas a las correspondientes al sexo reclamado".

En este sentido, el Consejo de Europa adoptó en abril de 2015 una resolución que insta a los Estados a "garantizar que las personas transexuales, incluidos las menores, no sean considerados como enfermos mentales". Amnistía Internacional también ha solicitado que "el reconocimiento de la identidad de género no debe hacerse depender de diagnósticos psiquiátricos", apunta en su informe 'El Estado decide quién soy'.

El borrador que ha elaborado la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (FELGTB) exige la aprobación de una ley estatal que se base en el derecho a la autodeterminación de la identidad de género y que garantice que "ninguna persona podrá ser obligada a someterse a tratamiento, procedimiento médico o examen psicológico". Quieren asegurarse de que no haya desigualdades según la comunidad autónoma y virar el rumbo hacia la despatologización.

Más allá de avances autonómicos como Andalucía, que permite la modificación registral en la tarjeta sanitaria, o Aragón, que obliga a los centros educativos a tratar al alumnado por su sexo sentido, España sigue contradiciendo algunos parámetros internacionales. Países como Argentina, Dinamarca, Noruega o Irlanda ya han reconocido en sus legislaciones el derecho de que cada persona decida cómo quiere ser tratada legalmente sin necesidad de diagnóstico médico.

¿Y las operaciones estéticas?
Este cambio de filosofía está basado en un giro del enfoque que, para el activista trans Pol Galofre, parte de asumir que el malestar que puede sentir una persona trans "no es intrínseco". "¿Qué es lo que genera malestar? ¿Su propio cuerpo o la mirada que el sistema nos devuelve de él?", cuestiona. Asegura que generar "tu personalidad en torno a un problema implica pensarte y crecer entendiendo que tienes una patología, algo que merma la propia autoestima".

La ginecóloga Rosa Almirall puso en marcha hace cuatro años en Barcelona el servicio de salud Transit, en el que se ha basado la Generalitat para implementar el nuevo modelo. En su opinión, el papel médico debe centrarse en la escucha y en el acompañamiento porque "la única prueba diagnóstica es su relato de vida". "No me dice nada", concluye sobre el término disforia de género. "Yo como mujer también puedo tener ese malestar, que es social", prosigue.

El relato de ambos se asienta sobre una crítica al binarismo hombre-mujer, a la noción de género y a la idea de que todas las personas trans desean seguir un camino hormonal y quirúrgico predeterminado. Sobre la necesidad de modificar el cuerpo, Galofre se pregunta: "¿Quién no modifica hoy en día su cuerpo para sentirse mejor? ¿Y las dietas, los gimnasios, los blanqueamientos dentales o las operaciones estéticas? ¿Son todo eso trastornos?".

El género, dice, "es una construcción social, si el cuerpo no determinase el género, la gente no tendría necesidad de modificarlo". Galofre pone el acento en la necesidad de ampliar los imaginarios sobre cuerpos diversos en vez de seguir insistiendo en que "estos cuerpos están equivocados y que se arreglan modificándose". "¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo? ¿No sería más interesante trabajar para erradicar las presiones que se ejercen y ampliar los cuerpos habitables?".

martes, 8 de marzo de 2016

#hemeroteca #transgenero | Transgénero, lo que viene

Imagen: Google Imágenes
Transgénero, lo que viene.
Luis Manuel Arellano Delgado | Excélsior, 2016-03-08
http://www.excelsior.com.mx/blog/el-lado-oscuro/transgenero-lo-que-viene/1079715

La Organización Mundial de la Salud alista la reparación de un error histórico frente a la población transgénero y transexual: va a eliminar su categorización como patología clínica. La medida, además de hacer justicia por los daños que ha ocasionado este lineamiento médico, también modifica la lectura binaria de sexos.

Geoffrey Reed, Oficial Superior del Proyecto de Revisión de la Clasificación de los Trastornos Mentales y del Comportamiento, lleva años reuniendo evidencias para modificar el Catálogo Internacional de Enfermedades (CIE) de la propia OMS y sacar de ahí el insulto clínico que lastima la integridad de las personas transgénero y transexuales a quienes el capítulo F, en el apartado 64, define como trastornadas.

En este proceso participa un grupo de psiquiatras mexicanos quienes aportaron la primera evidencia científica que permite disociar a las personas transgénero del trastorno de identidad y sustituirlo por “discordancia de género”. Los expertos mexicanos realizaron una intervención con 250 personas transgénero atendidas en la Clínica Especializada Condesa de la Ciudad de México, cuyas historias de vida prueban que el deterioro funcional presente en muchas personas trans no puede servir de criterio para identificar la discordancia de género, porque el malestar psicológico y deterioro funcional que enfrentan es consecuencia del entorno cultural que las rechaza, con frecuencia de manera violenta.

Aunque se esperan resultados del mismo ejercicio en otros cuatro países para fortalecer las conclusiones del equipo mexicano, es necesario que la OMS responda la siguiente pregunta ¿cuál fue la evidencia científica que los redactores de la CIE-10 tuvieron en su momento para calificar de manera tan aberrante a quienes se reconocen diferentes?

Difícil saber si habrá respuesta, pero de momento sabemos lo que dijo el doctor Allen Frances en el sentido de que el capítulo F64 de la CIE-10 está basada en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM por sus siglas en ingles) de la influyente Asociación Estadounidense de Psiquiatría, en cuyas versiones III y IV él mismo participó.

No es posible profundizar en este reducido espacio qué tanto la DSM ha influido en la CIE; sin embargo, cuando la OMS elimine la concepción de la transexualidad como enfermedad, el DSM tendrá que hacer lo mismo. Hace poco más de 15 años, la OMS eliminó del listado de trastornos mentales la homosexualidad, con lo cual fortaleció el basamento de derechos humanos y sobre todo el cimiento para modificar las pautas culturales del amor y del erotismo entre personas del mismo sexo.

¿Qué pasará cuando la CIE-11 se edite sin contemplar a las personas transgénero y transexuales como enfermas mentales? Sin duda dará fortaleza a la lucha que dicha población sostiene para insertarse en la vida cotidiana pero igualmente contribuirá a derrumbar el dogma que durante siglos nos ha definido como una especie dividida biológicamente entre hombres y mujeres.

Un dogma de basamento heteronormativo que, sin embargo, no ha podido contener la expresión transgénero cuya solo existencia conceptual marca el ritmo de la sexualidad. De acuerdo a una fórmula de cálculo aplicada en otros países puede establecerse, con sus asegunes, que en México habría al menos 600 mil personas transgénero.

En su tiempo y frente a los regímenes totalitarios, Albert Camus cuestionó a las ideologías que intentan aprobarse a sí mismas. “El futuro histórico no justifica ningún dogmatismo”, dijo el libre pensador francés al desestimar que aquello que aún no se ha escrito quede definido de antemano o limitado. Por ello carece de sentido advertir qué sucederá cuando nuestra especie se reconozca todavía más diversa ante la inmovilidad del conservadurismo. No se puede huir de la historia –dijo Camus- ni mucho menos suponer que ya está escrita. Con esta medida la OMS repara un error pero la transfobia está lejos de desaparecer por decreto.

El binarismo sexual no solo ha sido una construcción dogmatizada sino incluso una “verdad” sustentada con información científica. Despatologizar a las personas transgénero y transexuales abre el camino, sin duda, pero hay que recorrerlo.