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sábado, 31 de marzo de 2018

#hemeroteca #trans | 31 de Marzo, Día Internacional de la Visibilidad Trans

Imagen: Nueva Tribuna / Visibilidad trans en la manifestación del 26 de Junio de 1977 en Barcelona
31 de Marzo, Día Internacional de la Visibilidad Trans.
La festividad fue fundada por la activista transgénero de Míchigan Rachel Crandall en 2009, como una reacción a la falta de días de fiesta LGTBI+ que celebran la visibilidad de las personas trans.
Nueva Tribuna, 2018-03-31
http://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/31-marzo-dia-internacional-visibilidad-trans/20180331113302150318.html

El Día Internacional de la Comunidad Trans* es una festividad anual que tiene lugar el 31 de marzo, dedicado a la celebración de las personas trans* y la sensibilización en contra de la discriminación hacia las personas trans* en todo el mundo. La festividad fue fundada por la activista transgénero de Míchigan Rachel Crandall en 2009, como una reacción a la falta de días de fiesta LGTBI+ que celebran la visibilidad de las personas trans*, ya que la única conmemoración conocida centrada en las personas trans* era el Día Internacional de la Memoria Trans*, que recuerda a las personas trans* víctimas de crímenes de odio, pero no reconoce ni celebra la visibilidad de los miembros vivos de la comunidad trans*.

Esta jornada llega tras semanas de polémica ante la campaña de la plataforma Hazte Oír, cuando el pasado 27 de febrero del 2017, pusieron en circulación por Madrid un autobús con el mensaje "los niños tienen pene, las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo". El conflicto traspasó las fronteras de la capital, llegando a Valencia y Barcelona, y hasta Nueva York. Al contrario de lo que esperaban, el rechazo a su campaña homofóbica y el apoyo de la sociedad a las personas trans* fue contundente.

Las personas trans* siguen siendo las más desconocidas dentro de la comunidad LGTBI+, resultando ser las más vulnerables a la discriminación. La Organización Mundial de la Salud aún considera la trans* una enfermedad mental, como consideraron trastorno la homosexualidad hasta 1990, suponiendo una losa sobre la igualdad de las diversidades de género.

El día de la Visibilidad Trans* es una herramienta contra los prejuicios y estereotipos de una sociedad trans*fóbica.

Adolescentes y jóvenes trans* merecen tener referentes positivos en el desarrollo de sus identidades y ofrecerles una imagen de sí mismos alejada de la patologización. Los colegios y los institutos deben ser espacios seguros para ellas y ellos, y la única manera es aportar al alumnado y al profesorado una educación en diversidad sexual y de género.

“La trans* no es más que una identidad más dentro de la diversidad humana y como tal debe conocerse y tratarse. Próximamente la OMS publicará la actualización del catálogo de trastornos mentales y debe ser consciente de que esta diversidad no es una enfermedad, sino una riqueza”, ha destacado Marcus Peña, Secretario del Área de Trans* de Lánzate.

Edgar Nuñez, Presidente de la Asociación Lánzate LGTBI+ de Canarias, ha remarcado “los armarios se construyen con prejuicios y es tarea de toda la sociedad contribuir a quitar los tablones, a abrir las puertas, porque nuestros jóvenes lo merecen. Y el armario trans* es el más duro, el más pesado, el que más ayuda necesita”.

Visibilidad Trans*, jornada reivindicativa impulsada por el Área de Trans* de la Asociación Lánzate LGTBI+ de Canarias y los Jóvenes Nacionalistas de Canarias en Lanzarote, coincidente con el aniversario de la aprobación de la ley de identidad de género en España. Once años después, aquella ley, que supuso un indudable avance, se ha revelado insuficiente, y las personas trans* siguen constituyendo la comunidad más vulnerable a la discriminación de todos los que componen la comunidad LGTBI+. Buen ejemplo es lo sucedido recientemente en el País Vasco, donde un chico trans* se ha visto obligado a abandonar este mundo, porque la Comunidad Autónoma se negó a respetar su identidad de género.

Una respuesta llena de solidaridad y conmoción que recibió con indignación y sorpresa la familia del pequeño Ekai, que la considera contradictoria con la supuesta voluntad de los responsables del gobierno, de garantizar la no vulneración de derechos de los menores. “Se está dejando a estos menores en una situación de desprotección y vulneración de derechos, siendo lo peor de todo que se está dando pie a que estas prácticas se reproduzcan en diferentes situaciones. Consideramos que desde el Gobierno Estatal se legitima la vulneración de estos Derechos, garantizados por la máxima autoridad, con toda impunidad y su beneplácito”, expresa Marcus Peña.

“Con dinero público no se puede fomentar y apoyar la discriminación, con unas prácticas que nos retroceden a los peores momentos del nacional catolicismo, dejando a uno de la comunidad más vulnerables desamparado del derecho que nos garantiza la Constitución y el Estatuto de Autonomía a toda la ciudadanía”, declara David Toledo, Secretario Nacionalista de los Jóvenes de Canarias.

“Un Estado democrático y aconfesional tiene la obligación de que la educación sea pública, de calidad y respete la diversidad”, añade David Toledo. Se da la circunstancia, recordemos, que el Gobierno Canario tramita en estos momentos un proyecto de ley integral de transexualidad que debería poner a Canarias a la cabeza de Europa por lo que a protección de las personas trans* se refiere.

La Asociación Lánzate LGTBI+ de Canarias insiste en este año, declarado “2018 año de las realidades trans*, en la necesidad de que se adopten protocolos para proteger a los menores trans* en todos los ámbitos públicos y privados, especialmente en Justicia, Sanidad y en Educación. “Debe formarse a docentes y estudiantes, establecerse protocolos de respuesta que incorporen todas las necesidades de las y los menores trans*, porque su bienestar tiene que ser respetados por encima de cualquier ideología o religión”, destaca Marcus Peña.

“Solicitamos una reunión con El Consejero del Gobierno de Canarias de Igualdad para solicitarle su implicación contra la discriminación por identidad de género y orientación sexual y le haremos especial hincapié en la situación de vulnerabilidad que se vive en las escuelas. No se puede seguir postergando el abordaje de los derechos LGTBI+ como Derechos Humanos”, declara Edgar Nuñez, Presidente de la Asociación Lánzate LGTBI+ de Canarias.

Desde la Asociación Lánzate LGTBI+ de Canarias se insiste además en la necesidad de modificar aspectos de la actual legislación de identidad de género, que sigue condicionando el acceso a sus disposiciones “a un diagnóstico médico que patologiza a las personas trans* y dejando fuera a menores y migrantes”.

#hemeroteca #trans | Nuestros derechos son derechos humanos

Imagen: Nueva Tribuna / Marcus Peña
Nuestros derechos son derechos humanos.
Marcus Peña | Nueva Tribuna, 2018-03-31
http://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/nuestros-derechos-son-derechos-humanos/20180331115243150323.html

No hace mucho tiempo, las personas trans*, así como toda la Comunidad LGTBI+, éramos consideradas seres antisociales, nacíamos con el estigma de delincuentes, sobre nuestras cabezas pendían leyes infames como la ley de Vagos y Maleantes, promulgada en 1935 durante la segunda república y ampliada posteriormente en 1955, durante el franquismo, para reprimir expresamente toda persona que no se adhiriera rígidamente al modelo cisexual-heterosexual. En 1970 apareció la ley de peligrosidad y rehabilitación social, con la cual las personas trans* éramos condenadas a sufrir penas de presidio en un establecimiento psiquiátrico donde padecíamos tratamientos reversivos, incluyendo terapias electroconvulsivas y, en casos extremos, hasta la lobotomía. ¡Estas leyes estuvieron vigentes hasta largos años después de bien entrada la democracia!

Hasta que un buen día decidieron tomar las calles. Las más aguerridas de nosotras, en un no muy lejano 26 de junio de 1977, se pusieron a la cabeza de lo que se llamó la primera manifestación Gay en Barcelona, con las leyes represivas del anterior régimen todavía vigor.

Ni que decir tiene que recibieron cargas policiales, hubo carreras y palizas por parte de la policía. ¡Pero fuimos visibles, visibles por fin!

Por aquél entonces carecíamos de todo derecho, hasta del más básico, ¡vivir!

Eran los tiempos en que nuestras propias familias nos echaban de casa a temprana edad, se nos condenaba a la marginalidad y a la miseria; eran los tiempos de frases terribles, “prefiero un hijo tonto a un hijo maricón”, éramos privados y privadas de toda condición humana.

En aquellos tiempos también comenzamos a visibilizarnos en los medios, sobre todo en la televisión. Pasamos a ser seres objeto de la curiosidad y del morbo popular, gentes del espectáculo, pero que las más jóvenes admirábamos con envidia desde nuestro armario particular, pero que sea como fuere, por fin teníamos a alguien con quien identificarnos.

Desde esta precaria situación comenzó un movimiento, nos costó Dios y ayuda conseguir las sinergias dentro de lo que entonces era solo movimiento Gay, no gustábamos aquellas estereotipadas travestis, locas, cabareteras y putas de las que decían que dábamos muy mala imagen.

Mucho ha llovido de entonces. Primero llegó la despenalización en los años 80, hasta conseguir a finales de los noventa tímidos accesos al sistema sanitario público, servicios limitados a Andalucía y fuertemente patologizados y tutelados por facultativos que nos trataban como gente sin criterio y de limitadas capacidades intelectuales, pero de alguna manera hay que empezar.

Había llegado el momento de empezar a trabajar unas leyes justas. No se trataba de pedir privilegios, sino de nuestro reconocimiento como ciudadanos de pleno derecho, de tener un nombre que nos represente, de tener una identidad de género reconocida ante el Estado, de tener una sanidad y educación que tenga en cuenta nuestras necesidades, como la de cualquier otro ciudadano de este país, independiente de su edad, raza, credo, nacionalidad y condición social.

Los derechos no caen del cielo, se obtienen a través de la lucha y la lucha no es posible sin la visibilización. Y lo que es peor, cuando dejan de lucharse se pierden. ¡Lo que no se ve no existe!

A lo largo del siglo XX hemos sido muchas las personas trans* las que nos hemos visibilizado, de tan diversas procedencias y ocupaciones como el resto de cualquier otro colectivo social, desde la humilde prostituta de calle a obreros, estudiantes, maestros, científicos, escritores, hasta llegar a altas posiciones académicas y corporativas.

Quiero recordar hoy los nombres de Leandra Vicci, ingeniera transexual que participó en el programa Lunar Orbiter de la NASA en los años sesenta; Rebecca Openheimer, astrofísica; Ben Barres, profesor de neurobiología en la universidad de Stanford y muchos otros, sin olvidar muy especialmente a Miryam Amaya, una de aquellas personas que le tocó correr delante de la policía en aquella histórica manifestación de 1977 en Barcelona y que a pesar de los años transcurridos continúa su vida activista.

Y, por supuesto, a todas aquellas personas anónimas que son visibles los 365 días del año, y a aquellas que nos han dejado, unas por fuerza de los años, y otras que, empujadas por la barbarie de la incomprensión social, nos han abandonado prematuramente, como el adolescente Ekai fallecido recientemente.

Por todo ello es imprescindible que apoyemos sin fisuras la aprobación de la Ley de Igualdad LGTBI+, actualmente en el Congreso de los Diputados, así como todas aquellas leyes autonómicas actualmente en trámite en los correspondientes parlamentos autonómicos. Solo así podremos salir de las tinieblas para ser plenamente visibles. 

Porque nuestros derechos son derechos humanos.

Marcus Peña, Secretario del Área Trans*, Asociación Lánzate LGTBI+ de Canarias