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jueves, 4 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbi #politica | ONU reclama a Uruguay protección para comunidades LGTBI y afrodescendientes

Washington Blade / Marcha LGTBI en Montevideo //

ONU reclama a Uruguay protección para comunidades LGTBI y afrodescendientes.

EFE | Efeminista, 20022-08-04

https://efeminista.com/onu-uruguay-proteccion-lgtbi-afrodescendiente/

El Comité de Derechos Humanos de la ONU ha recomendado a Uruguay implementar medidas para proteger a la comunidad LGTBI+ de la estigmatización y de actitudes discriminatorias, investigando «sin demora» los delitos motivados por la orientación sexual o la identidad de género de la víctima.

Uruguay se ha sometido este año a su sexto examen periódico ante este comité de Naciones Unidas, que ha reconocido avances en materia de políticas de género, aunque ha elaborado una lista de sugerencias para seguir avanzando en este aspecto.

Protección LGTBI

La presidenta del Comité, Photini Pazartis, ha declarado en rueda de prensa que el país tiene que «redoblar sus esfuerzos» para combatir los estereotipos contra personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales, así como frenar las conductas violentas en las escuelas.

En este sentido, también se ha mencionado la discriminación racial. Según el informe elaborado por el Comité, en Uruguay persiste la discriminación estructural contra las personas afrodescendientes, siendo las mujeres y niñas las que más la sufren en el ámbito educativo, el de la salud y la vida pública.

La presidenta del comité ha propuesto incrementar las campañas de educación y sensibilización de la población en este punto y la capacitación del sector público, privado y docente para «promover la tolerancia y el respeto a la diversidad».

En cuanto a la violencia, desde el comité se ha expresado preocupación por el incremento de los ataques contra las mujeres, después de que en 2021 se registraran 30 femicidios y 38.925 denuncias por violencia doméstica.

Entre las recomendaciones se ha incluido un plan para combatir la desigualdad salarial entre hombres y mujeres y la inclusión de éstas, incluidas las afrodescendientes e indígenas, en puestos directivos tanto de la esfera pública como de la privada.

Asimismo, Pazartis ha expuesto las dificultades que encuentran las mujeres a la hora de poder abortar, e instó a garantizar un plan que garantice la interrupción voluntaria del embarazo en condiciones de seguridad y privacidad.

Por otra parte, el comité ha notificado un aumento de los juicios penales, amenazas y restricciones a la libertad de expresión de periodistas en Uruguay, y ha pedido que se investiguen de forma independiente y parcial todas las denuncias relativas a dichos actos de intimidación.

Y TAMBIÉN…
Marchan en Uruguay entre festejos y reclamos de los derechos LGBTQ.

Activistas son críticos con el gobierno actual.
Esteban Guzmán | Washington Blade, 2021-10-01
https://www.washingtonblade.com/2021/10/01/marchan-en-uruguay-entre-festejos-y-reclamos-de-los-derechos-lgbtq/

viernes, 29 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | La homofobia llega hasta «el poder» en Venezuela

Twitter / Protesta contra la LGTBIfobia frente a la Asamblea Nacional, 2022-07-28 //

La homofobia llega hasta «el poder» en Venezuela.

Génesis Carrero | Efeminista, 2022-07-29

https://efeminista.com/homofobia-poder-venezuela/

En una plaza de Caracas, el diputado Franklyn Duarte y su familia vieron que dos hombres se tomaron de la mano y se besaron. El parlamentario, indignado, se fue de allí con sus hijos menores, pensando que si esto ocurre ahora, al aprobarse una ley que favorezca a la comunidad LGBTI+ en Venezuela, «andarán desnudos».

Así se vive la homofobia en el país, donde las peticiones de normas que condenen la homosexualidad, equiparándola con el libertinaje o asegurando que contraviene religiones, han sido parte de la resaca de la fiesta del Orgullo LGBTI, dejando claro que esta comunidad debe lidiar, aún, con mensajes de odio, emanados de altas esferas públicas, que dificultan sus luchas.

El propio Duarte, diputado opositor del actual Parlamento, que ha explicado a Efe la escena que vivió, ha protagonizado varios de estos mensajes al pedir, a través de redes sociales, que se apliquen leyes que criminalicen la homosexualidad.

Se suman aseveraciones como la del dirigente opositor y exgobernador de Lara, Henri Falcón, quien en una entrevista reciente a un programa local comparó la drogadicción con la homosexualidad, o la del dirigente opositor Luis Florido, quien tildó de «moda» el hecho de que hayan personas personas que se identifiquen como no binarias.

Especialistas y activistas coinciden en que se trata de posturas personales que no expiran en el tiempo y que contravienen la libertad de expresión, pues son discursos que promueven «el odio», la «discriminación» y «afianzan ideas en el imaginario colectivo», ha explicado a Efe el Yendri Velásquez, defensor de los derechos humanos.

«Los discursos de odio son una forma de violencia contra las personas LGBTIQ, pero más grave aún es que esta forma de violencia motiva, promueve y valida otros tipos de violencias aún más graves, como pueden ser la violencia física, agresiones verbales y (…) asesinatos basados en prejuicios», ha apuntado el activista.

La homofobia de personas con «poder»

La lucha de los activistas LGBTI+ no solo es por obtener derechos que el resto de la ciudadanía da por sentado, sino por romper con los estigmas que aún se sostienen en la sociedad.

Al respecto, Velásquez ha asegurado que los discursos «antiderechos» expuestos por líderes políticos de cualquier tendencia son una demostración de la falta de «voluntad» para aprobar y ejercer políticas públicas que garanticen la inclusión de las minorías.

«Hoy no se avanza en el país en materia de reconocimiento de derechos LGBTIQ porque quienes ejercen el poder, quienes hoy asumen las instituciones del Estado, son profundamente homofóbicos, transfóbicos y tienen discursos discriminatorios hacia las personas LGBTIQ», ha sostenido.

Mientras tanto, en los medios locales siguen visibilizándose posturas como las del diputado Duarte, para quien la homosexualidad es «libertinaje» y, basándose en esto, dice que no apoya esta orientación sexual, aunque sea cuestionado por los activistas.

«Se les respetan sus derechos humanos porque son seres humanos (...) como yo y como cualquier ser humano, se le respeta, hasta ahí. Nunca, si en mis manos está, voy a permitir yo ese libertinaje, esos espectáculos que se hacen públicos que cuando los niños ven, dicen... ¿qué es eso?», ha expuesto.

Religión vs diversidad en Venezuela
La socióloga y especialista en el área de género Anaís López ha recordado a Efe, parada sobre una ciclovía con los colores de la bandera LGBTI+, que Venezuela es un Estado laico, lo que significa que es independiente de cualquier postura religiosa. Una persona que pasó en un vehículo y escuchó parte de la entrevista gritó que mancharía el arcoíris con pintura negra.

«Las leyes y el derecho deberían proteger precisamente eso: la diversidad de creencias que tiene una determinada comunidad. Ahora, tratándose de funcionarios públicos es más grave todavía, porque estas personas, además, son las que toman decisiones sobre las leyes que se hacen, los procedimientos que se regulan (...) hay una violación masiva de derechos», ha explicado.

La especialista ha apuntado que, pese a que ahora son más visibles las luchas de la Venezuela LGBTI+, es posible que esos mensajes que contravienen sus banderas propicien la proliferación de actos de odio que ponen en riesgo a la población.

«Las leyes y el ejercicio del poder demuestran claramente que no hay ningún compromiso con legislar y garantizar derechos a favor de las mujeres y a favor de la comunidad LGBTI. En 20 años no hay un solo balance positivo al que hacer referencia en materia de conquista de derechos reales», ha dicho la especialista.

Su apreciación concuerda con la Venezuela actual, donde el matrimonio con una persona del mismo sexo, la adopción para familias homoparentales, el cambio de identidad para personas trans y otros temas siguen sin ser discutidos en espacios políticos.

lunes, 11 de julio de 2022

#hemeroteca #drags | En búsqueda de espacios seguros y menos precarios: las Drag Queens toman Madrid

Efeminista / Mary Conazo (d) //

En búsqueda de espacios seguros y menos precarios: las Drag Queens toman Madrid.

Ana Márquez · EFE | Efeminista, 2022-07-11

https://efeminista.com/precariedad-inseguridad-drag-queens/ 

El Drag ha impregnado desde los años ochenta las noches del barrio de Chueca y estas artistas han revolucionado la escena madrileña a través de su lucha por desprenderse de los estigmas y reivindicar lo que son: “artistas que con su arte buscan la libertad de ser quienes quieran ser”, al igual que piden derechos y reconocimiento a su trabajo.

Un domingo, a las seis de la tarde, a plena luz del día, la calle Valverde está concurrida por las drag queens que bajan de taxis y portan grandes maletones -donde almacenan su vestimenta- ante la mirada de los paseantes. Algunos, los menos, miran curiosos mientras otros aplauden la llegada de sus compañeras y chasquean los dedos con gritos de «¡guapa!» y «¡reina!», y ellas, ya peripuestas y en tacones, entran en la sala Yasta para participar en la Gala Reina Drag y, posteriormente, la Roar Party.

El auge de las Drag Queens
En los últimos meses, tras el boom de concurso Drag Race, que bebe de la producción estadounidense de RuPaul, los espectáculos de travestis han adquirido una nueva vida, en la que las artistas son el centro de atención y “no han quedado relegadas a las esquinas de las discotecas”, como asegura a Efe la drag Mary Conazo.

Ella junto a Jota Carajota -quien participó en la segunda edición de Drag Race- son las organizadoras de la fiesta ‘Las Dragonas’ quienes, según explican a Efe, llegaron a Madrid con “ganas de abrirse camino”. En Andalucía, su tierra de origen, eran “menos y mejor valoradas”, pero querían avanzar.

“El Drag real es horrible (...) Te pagan en negro, a veces ni con dinero sino en copas, no hay convenio, no hay seguridad y los empresarios tradicionales de la noche se lucran de nuestro trabajo”, critica Jota Carajota quien, además, añade que en Madrid es “muy difícil” encontrar “espacios queer que no sean gays normativos”.

Por estas razones y algunas otras, decidieron arrancar ‘las Dragonas’ donde invitar a drag, en su mayoría sureñas, y “artistas que con su arte buscan la libertad de ser quienes quieran ser”.

Drag queens, hombres cis que se travisten de mujer; drag kings, mujeres cis que performan de hombre; artistas drag transexuales o no binarios, o hyper queens, mujeres que practican el arte Drag femenino, son algunas de las modalidades de estos espectáculos que, tradicionalmente, se ha atribuido a los hombres.

Drag queens Madrid
Con esta filosofía de inclusión y reconocimiento también han nacido otras iniciativas en la nueva ruta del Drag en Madrid como la Gala de las Reinas o la ROAR Party, un concurso y galas temáticas, respectivamente, en las que participa en su organización el DJ Jamie Torrijos.

“Estas fiestas son 50% bailar, beber, disfrutar o ligar, en el orden que se prefiera, y el otro 50% ver el espectáculo”, asegura Torrijos, quien aboga por espacios “segurísimos” en el que “todo el mundo esté incluido” y puedan disfrutar sin que nadie juzgue.

«Dar visibilidad a artistas locales»
La lista de la nueva ola de la escena madrileña drag continúa con ‘La Dragalada’, una ruta importada de Barcelona que se celebra por seis locales con artistas que agotan entradas cada mes; la Casa Drag Latina, cinco drags que muestran su racialidad en los espectáculos, y otras iniciativas que se salen del circuito de Chueca y conquistan el Reina Sofía con el ‘Brunch Drag” en el restaurante Nubel o el Auto Cine que este año por el Orgullo celebrará carrera de tacones o pasarelas.

La máxima de estos espacios es dar visibilidad a artistas locales y también de renombre, ofreciendo «salarios dignos» porque «lo que hace es arte», recalca Torrijos.

Hace seis años que Chanel Anorex practica el Drag, después de hacerlo por primera vez en una celebración del Orgullo, y ha visto cómo ha cambiado el panorama: “Ahora puedes ver a drag en teatros, comuniones, bautizos o despedidas de soltero, a plena luz del día”, pero también reivindica el papel artístico que ejercen y su remuneración.

“Yo no me dedico exclusivamente al Drag. Tengo mi trabajo de lunes a viernes y me puedo permitir invertir en mi personaje”, afirma.

La indumentaria que utilizan para sus espectáculos pueden llegar a rondar hasta los mil euros, sumando trajes, zapatos y maquillajes, más las horas necesarias para vestirse y desplazarse.

domingo, 3 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #rural | El Orgullo LGTBI rural desmiente que la España vaciada sea hostil a la diversidad sexual

Efeminista / Alejandro Gil //

El Orgullo LGTBI rural desmiente que la España vaciada sea hostil a la diversidad sexual.

Pablo Sebastián Segura | Efeminista, 2022-07-03

https://efeminista.com/orgullo-lgtbi-rural/ 

Algunos de los habitantes LGTBI en la España vaciada reivindican el Orgullo desde los pueblos y desmienten que el medio rural resulte más hostil a la diversidad sexual. Uno de los primeros alcaldes gais visibles de Aragón, una maestra madre de un niño trans y una paisajista lesbiana cuentan sus experiencias en un mundo rural que acoge la diversidad y se aleja de la leyenda negra.

Un alcalde y su marido en la procesión: así se ganan las batallas 
 
Se puede decir que Alejandro Gil fue pionero por partida doble al convertirse en 2011 en alcalde de Alfamén, una localidad de apenas 1.500 habitantes en el Campo de Cariñena (Zaragoza). Encabezando la lista del Partido Aragonés, rompió la hegemonía socialista en el pueblo, que se prolongaba desde la restauración de la democracia, y se convirtió en uno de los primeros alcaldes gais visibles de Aragón y de España.

«Traté de gobernar con esa sensibilidad que nos caracteriza», expresa Gil en una entrevista a Efe, en la que resalta que intentó darle «máxima importancia» a la educación, a la cultura y al trato igualitario en los ocho años que ocupó la alcaldía. «Fui lo más diverso que pude», añade, en consonancia con la idiosincrasia propia de Alfamén, un municipio que representa muy bien el cambio que se ha producido en el país y donde se entremezclan procedencias, etnias, religiones y también diversidad sexual, algo que ve como «superado». Alejandro Gil reconoce que, en política, a nivel orgánico, su condición sexual ha supuesto en algunas ocasiones una «cierta losa» para poder prosperar, pero el mayor desencuentro lo tuvo con la Iglesia.

Más parejas fuera del armario

El exalcalde recuerda cómo el entonces párroco le dijo que no podía tomar la comunión por estar casado con un hombre, cuando siempre lo había hecho, lo que indignó a los vecinos del pueblo, pero no quiso que trascendiera demasiado a nivel mediático para no convertirse en un «mono de feria» o que se le recordase por eso. Durante sus ocho años de mandato, Alejandro Gil llevó a su marido, Juan Carlos, como acompañante en procesiones, actos oficiales o a presidir el balcón durante las fiestas patronales, porque «así es como se conquistan las batallas».

No sabe si habrán sido «referentes» para otros, pero sí destaca que, desde entonces, han salido del armario «unas cuantas parejas» homosexuales que llevan también una vida pública en Alfamén con plena normalidad. «Para mí ha sido facilísimo«, apunta Juan Carlos sobre su relación con los vecinos durante los 20 años que ejerció de concejal y alcalde consorte. «Ojalá fuera común en todos los pueblos», añade, y coincide con su esposo en que son las personas mayores las que han demostrado mayor cariño y naturalidad. «La gente a esa edad ya sabe que de lo que se trata en la vida es de ser feliz», remachan.

Pero sigue pendiente la «batalla» de las aulas, ya que ve un «retroceso» entre los adolescentes, que tienen «un pelín de conservadurismo» que no deberían tener a estas alturas, más que la del territorio, con un mundo rural cada vez más equiparado a las ciudades.

Reconocer ser trans en una escuela rural

María (nombre ficticio) es maestra rural desde hace más de 30 años y madre de un niño trans, menor de edad, motivo por el cual prefiere no dar su verdadero nombre y la localidad en la que reside. Esta maestra quiere romper una lanza por el medio rural, que está «un poco demonizado», y acabar con «la leyenda negra de los pueblerinos». Admite que, sobre todo en los pequeños municipios agrarios, la mentalidad es diferente a la de las capitales, pero también cree que sus habitantes son mucho más «moldeables» que «las mentes consumistas de la ciudad» y, sobre todo, el ambiente es más acogedor.

«La sociedad ha cambiado y el entorno rural también», apunta, y destaca que, cuando se acoge a alguien como miembro de la comunidad, «se le acoge a muerte», si bien reconoce que también hay más incursiones en la vida privada. Se habla del «sexilio», en referencia a la marcha obligada de personas del colectivo LGTB+ desde sus pueblos y provincias a grandes capitales donde vivir su condición con libertad, pero eso es algo a lo que los menores trans no pueden recurrir.

El problema de las familias

Por tanto, el principal problema está en las propias familias, entre las que se incluye por no entender hasta los nueve años lo que su hijo llevaba gritando desde que empezó a hablar: que era un niño y no una niña, como pensaban. «En esos nueve años le jodí la vida, pero se la jodí yo, no los compañeros de clase que se metieran con él», subraya. Entonces, fueron clase por clase a explicar a sus compañeros que se habían equivocado y que la que creían su compañera era ahora un niño, a lo que reaccionaron con naturalidad.

Para esta maestra, el avance en libertades LGTB+ ha sido «meteórico» en las últimas décadas, pero echa en falta más inversión en programas educativos para visibilizar esta realidad, como sí se hace en cuestiones de igualdad entre hombres y mujeres, o desligar la ideología de estos asuntos. María es miembro de la Asociación Chrysallis y destaca que han pasado de atender a seis familias con menores trans en 2014 a 70 actualmente en todo Aragón, aunque solo 14 procedan del entorno rural.

Sobre la ley trans, defiende que todo lo que no sea la autodeterminación de género desde los cero años será discriminatorio y que a un niño CIS no le hacen pasar por un psicólogo, un psiquiatra, un endocrino o un pediatra para que certifique su identidad. «Vamos a creernos de una vez por todas a la gente trans. Si una persona te dice algo de sí mismo, créetelo», concluye.

La empatía de los mayores
 
Miriam Sánchez y Pilar Serrano, paisajista e ilustradora respectivamente, son una pareja afincada desde hace cuatro años en Velilla de Ebro, una localidad de alrededor de 200 habitantes situada en la Ribera Baja del Ebro. En una conferencia organizada por la Diputación Provincial de Zaragoza sobre las personas LGTB+ en el medio rural, desmienten totalmente el relato pesimista que predomina en torno a lo rural. Miriam volvió a sus orígenes, pero Pilar es «urbanita» y admite que llegó al pueblo con muchos «miedos» y «prejuicios» y acabó descubriendo que el mundo rural es mucho más diverso de lo que pensaba.

Destacan el cariño y la empatía que les muestran las personas más mayores, que son las que más se preocupen por cómo se sienten o por que estén bien. En la ciudad podrá haber una mayor libertad sexual, pero una posible agresión queda en ese anonimato predominante, cosa que no ocurre en un pueblo, donde se señala rápidamente al agresor, relata Miriam, aunque admite que queda todavía camino para seguir avanzando.

jueves, 16 de junio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #feminismo | ONG y feministas reclaman seguridad y derechos para mujeres y población LGTBIQ en Perú

Feministas reclaman al estado peruano que garantice sus derechos //

ONG y feministas reclaman seguridad y derechos para mujeres y población LGTBIQ en Perú.

EFE | Efeminista, 2022-06-16

https://efeminista.com/urgen-peru-garantizar-derechos-mujeres/

Organizaciones feministas y de derechos humanos han pedido al Estado peruano que cumpla con las recomendaciones del Comité de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra las Mujeres» (Cedaw) de la ONU y garantice los derechos de las mujeres y la población LGTBI+.

En una conferencia de prensa virtual, una decena de entidades civiles han denunciado atentados y retrocesos contra los derechos de las mujeres en Perú y exigieron al Gobierno, al Congreso, al Poder Judicial y al Tribunal Constitucional atender los resultados de la reciente examinación de la Cedaw, que alerta de los desafíos que aún afronta el país andino en materia de igualdad.

Un avance «complicado» en Perú
«El tema de Perú está bastante complicado porque, en relación con anteriores observaciones, sin duda hay avances, pero también muchos retos todavía por atender», ha declarado Leticia Bonifaz, experta de la Cedaw.

La abogada mexicana ha insistido en la necesidad de vencer los estereotipos de género, atender el «grave problema de la violencia», cerrar la existente brecha entre el campo y la ciudad, frenar el embarazo infantil y adolescente, y despenalizar el aborto en ciertas circunstancias.

«La recomendación (del comité de la Cedaw) va a ser muy útil como guía para el Gobierno del Perú hacia donde se debe caminar», ha asegurado Bonifaz.

Durante su intervención, Melissa Sánchez, del colectivo Católicas por el Derecho a Decidir, ha denunciado la «falta de avances en la reducción del embarazo adolescente y el acceso altamente restrictivo al aborto terapéutico» en Perú y ha mencionado que en 2021 el país registró 51 muertes maternas en menores de 19 años.

Sobre el «drama del embarazo adolescente» también se ha pronunciado la organización feminista Flora Tristán, que recordó que el año pasado más de 1.430 niñas menores de 14 años fueron obligadas a ser madres y ha exhortado a las autoridades a aprobar el proyecto de ley presentado ante el Parlamento, a finales de 2021, que propone la interrupción voluntaria del embarazo en caso de violación.

Por su parte, la defensora del pueblo, Eliana Revollar, ha destacado la recurrente desaparición de niñas, adolescentes y mujeres en el país, donde cada 90 minutos se reporta un caso, y la necesidad de garantizar una educación sexual integral en los colegios.

Políticas públicas contra las brechas históricas
Representantes de asociaciones de mujeres discapacitadas y afrodescendientes han insistido, por su parte, en la urgencia de impulsar políticas públicas que cierren las históricas brechas de desigualdad y discriminación y protejan la igualdad de oportunidades y derechos de las mujeres en toda su diversidad.

«De cada diez personas con discapacidad, ocho no se encuentran trabajando, ni siquiera buscando un empleo, y las mujeres con discapacidad son las más afectadas, lo que genera dependencia económica hacia sus parejas, quienes son los principales agresores», ha señalado Nathaly Huapaya, de la Mesa de Discapacidad y Derechos de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH).

Por otro lado, la organización Manuela Ramos ha llamado a promover la participación plena de mujeres en los procesos electorales, prevenir el acoso contra mujeres en la vida política y garantizar su derecho a la justicia sin revictimización.

Derechos de las mujeres en Perú
Además, las voceras han criticado que en Perú aún no esté aprobado el matrimonio igualitario, «lo cual genera una discriminación a las parejas lesbianas» por limitar su acceso a derechos como el de inscribir a sus hijos en los registros oficiales.

Ese es el caso de Jenny Trujillo y Darling Delfín, quienes hace más de una década se casaron en México y ya acumulan más de 5 años batallando para que Perú permita que su hijo lleve sus apellidos y reconozca sus derechos.

«Es urgente que el Estado peruano cumpla con las recomendaciones de la Cedaw y podamos acceder a la Justicia finalmente. Demandamos una Justicia libre de estereotipos y que deje de discriminar a nuestros hijos por la orientación sexual o la identidad de género de sus padres», ha apostillado Delfín durante la conferencia.

martes, 26 de abril de 2022

#hemeroteca #lesbianismo | Día de la Visibilidad Lésbica: Visibilidad, normalidad y rechazo de estereotipos

Efeminista / Visibilidad lésbica en un Orgullo LGTBI //

Día de la Visibilidad Lésbica: Visibilidad, normalidad y rechazo de estereotipos.

Efeminista, 2022-04-26

https://efeminista.com/dia-visibilidad-lesbica-normalidad-estereotipos/ 

Pese a los múltiples avances que se han vivido en materia de derechos de las personas LGTBI, aún está normalizado el escuchar «anda, pero si no se te nota». Por ello, activistas lesbianas han defendido este lunes, 25 de abril, en el Congreso la necesidad de seguir luchando por la igualdad y la no discriminación, especialmente ante el crecimiento de la ultraderecha.

Una de las invitadas por el PSOE a la jornada parlamentaria celebrada en vísperas del Día de la Visibilidad Lésbica ha sido Ana Abade, una activista de 30 años que sabe bien lo que es escuchar esa frase. Junto a ella acudieron otras mujeres que decidieron salir del armario y luchar públicamente por los derechos de un colectivo que se encuentra invisibilizado y doblemente discriminado, por mujer y por lesbiana.

«Necesitamos educación»
Abade quiso lanzar un mensaje a las chicas de su generación: «sigamos siendo visibles» y «no cometamos el error de dar ni un paso atrás».

Ella, que ha salido dos veces del armario, ya que primero tuvo que dar el paso de contar que su madre era lesbiana y tenía como pareja a una mujer, ha reconocido ser una privilegiada, tanto por su entorno como por el tiempo que le tocó vivir, un país en el que se aprobó la ley del matrimonio homosexual cuando ella era adolescente.

Más complicada fue la experiencia de Desiré Chacón, de 54 años y ex secretaria general de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), quien ha recordado que lloraba de niña en su habitación mientras se decía «tú no puedes ser tortillera», palabra que asociaba a todo lo malo.

Volcada ya de adulta en el activismo, ha advertido de que los derechos conquistados tardan en consolidarse y ha alertado de que la visibilidad actual no ha ido acompañada de una disminución de los prejuicios.

«Es cierto que la visibilidad es una elección (...), pero de lo que no se ve no se habla y de lo que no se habla no existe«, ha destacado.

«Está bien la visibilidad, pero necesitamos educación«, ha pedido por su parte la expiloto militar y entrenadora de fútbol Patricia Campos, quien ha participado en una mesa de debate junto a la cantante Rocío Saiz, la periodista Ana Alfageme, y la vicepresidenta de LesWorking, Isabel Durán.

Ley trans
Los anfitriones del encuentro, el portavoz parlamentario socialista, Héctor Gómez, y el responsable de políticas LGTBI del PSOE, Víctor Gutiérrez, han ratificado el compromiso de este partido por seguir trabajando en la conquista de nuevos derechos.

En cartera, la futura ley integral de igualdad de trato y no discriminación que se tramita ya en el Congreso y la ley trans y de garantía de los derechos de las personas LGTBI, que todavía no ha sido remitida al Parlamento y que, entre otras cuestiones, facilitará a las parejas de lesbianas la filiación de los hijos sin necesidad de estar casadas.

Gómez ha tachado a la ultraderecha de una «amenaza de dimensiones colosales para la calidad democrática del país» y ha pedido ser conscientes de lo está en juego en las próximas elecciones autonómicas y locales.

Y TAMBIÉN…
El PSOE critica en el día de la visibilidad lésbica que el PP dé "cobertura" al "odio" en los discursos públicos
Europa Press, 2022-04-25

https://www.europapress.es/sociedad/noticia-psoe-critica-dia-visibilidad-lesbica-pp-cobertura-odio-discursos-publicos-20220425180656.html

jueves, 31 de marzo de 2022

#hemeroteca #trans #transfobia | Shon Faye: “La transfobia y la misoginia están íntimamente conectadas”

Efeminista / Shon Faye //

Shon Faye: “La transfobia y la misoginia están íntimamente conectadas”.

María G. de Montis | Efeminista, 2022-03-31

https://efeminista.com/shon-faye-transfobia-misoginia/ 

Lapidario, accesible y esclarecedor: el primer libro de la escritora, periodista y activista por los derechos humanos Shon Faye, ‘Trans: un alegato por un mundo más justo y más libre’, es un ensayo sobre la realidad discriminatoria a la que se enfrentan las personas trans en Reino Unido. El libro anima a todo el mundo a luchar por revocar esa problemática, ya que, según asegura la inglesa (Bristol, 1988) en una entrevista con Efeminista, también las mujeres verían «mejorar su situación», porque «la transfobia y la misoginia están íntimamente conectadas».

«Si miras alrededor, comprobarás que las opresiones contra los derechos de la mujer se parecen mucho a las que sufren las personas trans: nuestros problemas están hermanados», explica Faye. «Nuestra lucha es por conseguir la autonomía de nuestros cuerpos, la libertad contra la violencia y la discriminación».

El libro, que acaba de llegar a España de la mano de Blackie Books con traducción de Rosa María García, analiza entre otros puntos las políticas cosméticas que «lejos de ayudar, penalizan a las minorías» y el papel que han jugado los medios de comunicación en la deformación y diseminación de odio hacia el colectivo trans. Un «problema social» al que Faye, periodista graduada en Derecho, quiere «dar la vuelta, porque la realidad es que la gente trans siempre tiene algo que ofrecer a la sociedad».

Pregunta.- ¿Cómo ha sido escribir este libro?


Respuesta.- El proceso fue un poco catártico, me permitió hacer un trabajo de pedagogía y corregir mucha desinformación sobre las personas trans. Pero al mismo tiempo tuve que lidiar con muchas dificultades y con el trauma colectivo; muchas de las personas a las que entrevisté habían sufrido mucho, así que el proceso de escritura no fue el más sencillo que he tenido.

He estado trabajando en este libro mucho tiempo: me lo encargaron en 2019, aunque la mayor parte fue escrito durante el confinamiento de marzo y abril de 2020. Lo hice gracias a que nos encerraron en casa, pero fue una manera de concentrarme en mi propia salud mental durante ese encierro.

Pero el confinamiento también me ayudó a generar argumentos más radicales en el libro, porque creo que muchas de las políticas que vimos alrededor del mundo en respuesta a la pandemia eran inimaginables antes. Los gobiernos pagando a los trabajadores porque no podían trabajar, por ejemplo: eso era algo que hace cinco años no habríamos imaginado.

P.- El ensayo ha vendido más de 30.000 ejemplares en Reino Unido y se está traduciendo a varios idiomas, ¿cómo afronta esta promoción internacional?

R.- Yo ya tenía un cierto nivel de relevancia en los medios británicos antes de escribir el libro, porque soy periodista freelance y tengo un podcast ('Call Me Mother', en el que entrevista a miembros del colectivo LGBTIQ). Hay mucho odio hacia la gente trans, especialmente hacia las mujeres trans con peso en medios y redes sociales, así que me he acostumbrado a un cierto nivel de abuso y hostilidad en línea.

El libro ha ayudado a equilibrar todos esos mensajes negativos porque ahora también me llegan muchísimos comentarios agradables. De alguna manera, lo ha hecho todo más llevadero, más fácil.

P.- Comienza su libro asegurando que la mejora de las condiciones y la consecución de derechos para las personas trans mejorará la vida de todo el mundo. ¿Cómo?


R.- Bueno, lo digo por dos razones: la primera, porque es cierto. La segunda, porque la gente está habituada, especialmente en Reino Unido, a escuchar en los medios cómo la gente trans ha infringido alguna cosa o les ha quitado algo. Eso es un problema social al que quería darle la vuelta, porque la realidad es que la gente trans siempre tiene algo que ofrecer a la sociedad.

El problema es que mucha gente trans vive en los márgenes de la sociedad, y cualquier sociedad debería ser juzgada por cómo trata a sus miembros más desfavorecidos. Si empiezas a mirar a la gente más marginada y a mejorar sus condiciones, desde el acceso a un hogar hasta mejores ingresos o acciones contra la violencia de género, también mejorarás las condiciones de la gente que tiene más privilegios. Hay un montón de grupos minoritarios a los que se ayudaría tomando medidas para las personas trans.

P.- En el libro también habla de las sonadas declaraciones que la autora de ‘Harry Potter’, J K Rowling, ha hecho sobre el colectivo trans. Recoge un texto que la escritora subió a su web en el que se mostraba «enormemente preocupada por las consecuencias del activismo trans de hoy en día».

R.- Sí, su postura me entristece porque nuestra opresión viene del mismo sitio. Cuando leí esos comentarios me enfadé, pero no puedes vivir así todos los comentarios transexcluyentes que te encuentras. Y en el fondo, como te digo, no culpo a J K Rowling, sino que me entristece, porque las opresiones basadas en el género que sufrimos todas las mujeres, incluidas las mujeres trans, vienen de hombres.

Creo que su ira está mal dirigida: no debe ir hacia las mujeres trans, sino hacia los gobiernos, por ejemplo, por no proteger a las mujeres. Es más fácil culpar a una minoría, y para eso se necesita cortar todos los puntos que las mujeres trans tenemos con otras mujeres, como la misoginia, la violencia por el género, las opresiones de género, la discriminación laboral... tenemos mucho más en común que diferencias.

Así que sí, me produce pena, porque el dolor debería ser un punto de unión, no de división.

R.- He leído reseñas en las que se dice que este libro está cargado de ira. ¿Lo percibe usted así?

R.- No, no lo creo, pero las mujeres trans tendemos a ser estereotipadas como enfadadas. Para mucha gente, el mero hecho de que opine ya es una especie de muestra de enfado. Pero, en general, creo que este libro es muy calmado, sobre todo si tenemos en cuenta la cantidad de hostilidad a la que nos enfrentamos a diario la gente trans.

Podría haber sido un texto mucho más iracundo, pero adopté un tono más calmado porque quería que la gente conectase con el contenido del libro, no con la emoción.

P.- ¿Por qué optó por el ensayo para escribir este libro?

Bueno, parece que las memorias son la única forma de que las mujeres, en particular las mujeres trans, formen parte de la literatura, con detalles muy íntimos sobre su cuerpo, vidas, historias y traumas. Es interesante que los hombres cisgénero no hayan tenido que hacer eso nunca, ¿no?

Cada vez más, las mujeres cisgénero pueden escribir textos políticos en un tono más académico, y yo quería que las mujeres transgénero también tuviesen ese precedente. Así que traté de alejar mi emoción de las entrevistas, incluso aunque las experiencias de las personas trans que hablaron conmigo me afectaban mucho.

De todas formas, no quería compartir mi historia con el mundo entero y no creo que tenga que hacerlo para generar un discurso político. Además, yo solo tengo un tipo de experiencia trans y, comparada con la de otras personas en Reino Unido, ha sido relativamente privilegiada: he sido publicada, ahora tengo un libro que se lee en varios países y una plataforma en medios, soy blanca y de clase media… así que no soy particularmente representativa de la gente trans más vulnerable. Quería usar esta plataforma para amplificar las experiencias de gente trans que normalmente no aparece en los medios.

P.- En el libro habla de una violencia estatal contra las personas trans. ¿Cómo se manifiesta?

R.- Cada vez más organizaciones LGTBI hacen campaña a favor de este colectivo, pero el aparato del estado ha sido muy hostil con la gente trans a lo largo de la Historia. No ha sido hasta finales del siglo pasado que, de repente, se ha transformado en una especie de aliado. Y yo quería argumentar que no lo es, que no es el caso.

No hay más que mirar a la policía, al sistema judicial, a las fronteras o la inmigración. Quizás si eres una persona trans blanca, con documentación y ciudadanía, puedes vivir relativamente cómodo con el apoyo del estado, pero no es el caso para la mayoría de gente trans. Hay muchísimos refugiados y demandantes de asilo trans, muchos prisioneros, muchos trabajadores sexuales o gente trans con problemas mentales o adicciones. Y el estado no interviene ni nos protege, porque muchas veces el estado es una fuente de esa violencia y hostilidad.

Un ejemplo es la legislación sobre crímenes de odio en Reino Unido. Hemos tratado de combatir la violencia transfóbica con esa tipificación, pero el problema es que, para cuando se denuncia, el daño ya está infligido. Y una gran parte de esa violencia está perpetrada por gente joven, lo que es claramente un fallo de educación. ¿Cómo estamos educando a la gente joven en la diferencia, sobre la gente trans, sobre los distintos géneros? Creo que el mundo iría mejor si, en vez de investir en castigos, invirtiéramos en prevención.

P.- De hecho, los datos indican que después del confinamiento han aumentado los discursos y crímenes tránsfobos, homófobos y machistas.

R.- Sí, parece que algunas personas se han radicalizado. Justo hace unos días atacaron a un amigo en el metro. Siempre he sabido que por ser trans, me exponía a una inseguridad, a unos problemas, al menos en el momento en el que alguien me identifica como tal. Pero ahora estoy bastante nerviosa, si te digo la verdad. Y me estresa no solo que ni los medios ni el gobierno ni el sistema educativo estén combatiendo esto, sino que lo estén empeorando.

La gente ve la televisión y lee periódicos y ve hostilidad contra grupos minoritarios. Y ahí están, todos sus prejuicios validados, ¡está bien tenerlos, según eso! Así que se sienten legitimados para odiar en público, lanzar proclamas tránsfobas o incluso atacar. Creo que eso hace que mi libro sea todavía más urgente.

martes, 10 de agosto de 2021

#hemeroteca #lesbianismo #testimonios | Boti García Rodrigo: “Ser visible y ser orgullosa como norma de vida”

Imagen: Efeminista / Boti García Rodrígo //

Boti García Rodrigo: “Ser visible y ser orgullosa como norma de vida”.

Blanca García Álvarez | Efeminista, 2021-08-10

https://www.efeminista.com/boti-garcia-rodrigo-ser-visible-y-ser-orgullosa-como-norma-de-vida/ 

A Boti García Rodrigo le gusta describirse como “maleante y peligrosa social”, que es como la calificó durante media vida un Estado del que ahora es la máxima responsable de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI. Una evolución de “niña rara” a activista histórica en la que la ha guiado una máxima: “ser visible y orgullosa como norma de vida”.

Ahora, con el objetivo de explicarse, entenderse y que la entiendan “todos los demás”, relata en “Mayo del cuarenta y cinco” (Editorial Dosbigotes, 2021), la infancia que la convirtió en la persona que hoy es.

La directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI, publica el retrato de la España franquista de su infancia, que “estaba cubierta por la manta del nacional catolicismo, que era una manta negra que ni si quiera era de lana, era de esparto negro, pesada, imposible de llevar, que calentaba, quemaba, abrasaba las almas y arrasaba los cuerpos”, describe a Efeminista en una entrevista.

Para Boti, licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid, estas páginas son la única historia que es suya, porque opina que su aportación a los derechos LGTBI debería contarse “de manera coral” con todas las personas que fueron protagonistas. “Esto solamente podía contarlo yo, quizá para mí misma, para explicarme, para entenderme y de paso para que me entendáis los demás”, subraya.

“Fui medianamente feliz”
Esta autobiografía hasta su adolescencia comienza en realidad antes de nacer, con historias de sus padres, entre las que destaca “el miedo, el susto y también el amor” con el que vivieron el bombardeo de Alcañíz (1938), uno de los más sangrientos de la Guerra Civil y en el que murieron cerca de quinientas personas.

Entre otras muchas historias, de su padre cuenta que le descubrió el Palacio de Correos y de su madre que la acompañó de la mano bajando el ascensor original de la parada de Gran Vía, ambas diseñadas por el arquitecto Antonio Palacios y que forman parte de “esa estampa del Madrid romántico”.

En este ejercicio de revisión de su niñez, ha descubierto que “no lo pasó mal del todo” pese a ser “hija única con recursos económicos muy mermados en una España en blanco y negro”. “Fui medianamente feliz”, asegura.

Otro de los personajes fundamentales de estos años es su tío, al que define como “cómplice”, porque ella, desde pequeña, “intuía sin saber lo que intuía” cuando su tío se escapaba al extranjero cada vez que el dinero se lo permitía.

Alejarse de España suponía “la libertad para un hombre homosexual” y por eso volvía “con cara de haber respirado todo lo que no se podía respirar aquí”. A ambos les unía su necesidad de salir de esa sociedad oscura y un vínculo de “rareza”.

Orgullosa madrileña nacida en la Glorieta de Atocha
“Ahí nací yo, enfrente el Botánico, arriba el Paseo del Buen Retiro y el Paseo Del Prado”, explica Boti a Efeminista desde su despacho del Ministerio de Igualdad, en plena calle de Alcalá.

Recuerda esos paisajes como marco de su infancia y a Madrid como un personaje fundamental de “Mayo del cuarenta y cinco”.

Por eso, el reciente reconocimiento del Paisaje de la Luz como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco le da “mucha alegría”, siempre que se complemente con el cuidado de la ciudad y con “la preocupación contra la invasión absurda, contaminante y tóxica de tantos vehículos”.

“En mi Madrid de toda la vida había tiendas, garitos, soportales... que han desaparecido bajo esa brocha gorda de las franquicias”, lamenta. Por eso, para ella es de vital importancia que se cuiden las tradiciones castizas y se sepa reconocer la “especificidad y lo propio de cada ciudad” para poder conservar los rasgos “del Madrid único”.

La sociedad española y los derechos humanos
Para Boti, la España de entonces “no tenía colores”, estaba tapada por una manta negra que “cubría las libertades” políticas y “del ser”. “Éramos lo peor”, decía su amigo y compañero Pedro Zerolo sobre el colectivo LGTBI en el franquismo.

Ella contrapone a ese tiempo oscuro la bandera del arcoíris, que es el “contrapunto” a aquella España “en la que no había lugar para las libertades”.

Una evolución social que 75 años después se ve ennegrecida de nuevo por crímenes de odio como el asesinato de Samuel Luiz en Galicia. “Yo acudí a la Puerta del Sol para dolerme y condolerme” con una sociedad que, movida por la rabia y la impotencia de un crimen tan “brutal y deshumanizado” exigía que se terminara esta “violencia rampante” que dificulta la vida a las personas LGTBI.

Para la directora general de Diversidad Sexual, el motivo principal de esta escalada de violencia son los discursos de odio que “no son censurados y se propagan por medios de comunicación”. Y son “la mecha que enciende los crímenes de odio”, asevera.

No le parece casual que el aumento de la violencia coincida con “la irrupción de los neofascismos”, por eso cree que hay que tomar “medidas contra partidos de esta naturaleza” y contra la divulgación de estos discursos en medios, así como dejar claro que el crimen de Samuel fue un asesinato homófobo.

Ley de Memoria Democrática y el colectivo LGTBI
“En este país todavía no se nos ha pedido perdón por el sufrimiento infligido a las personas LGTBI bajo la dictadura franquista”, lamenta Boti.

Por ello, para la autora de “Mayo del cuarenta y cinco”, el proyecto de Ley de Memoria Democrática debe contener un “resarcimiento a las personas LGTBI que sufrieron, que padecieron, que fueron humillados, que fueron machacados, que fueron asesinados” durante el franquismo.

Reconoce que pese a la obligada invisibilización de las lesbianas durante el franquismo, ellas tuvieron más suerte que sus compañeros homosexuales y que las personas trans que fueron quienes sufrieron “la homofobia del patriarcado y el nacional catolicismo (...) Las lesbianas no aparecen por ningún sitio” porque “las palizas, las vejaciones, las humillaciones, el destierro o las prisiones iban hacia ellos”.

“Yo siempre digo que, a mi, ser ser lesbiana me salvó la vida porque me permitió ser libre. Libre del padre, libre del hermano mayor, libre del marido y no tuve que sufrir la presión del patriarcado”

“Yo he llegado tarde a todo”
“Yo he llegado tarde a todo. He llegado tarde al activismo. He llegado tarde al feminismo. He llegado tarde a la política”, relata desde su despacho en el Ministerio de Igualdad. Pero para ella han sido fundamentales los referentes en su vida. “Aquellas activistas, aquellos compañeros, compañeras del alma que hemos sabido cogernos de las manos y avanzar y conseguir tantas cosas”.

De Pedro Zerolo y “otras tantas” personas ha aprendido “mucho”, pero su principal aprendizaje es que “hay que luchar siempre, que nunca hay que resignarse, que hay que reivindicarse en la lucha cotidiana, que hay que visibilizarse y que hay que levantar la cabeza”. Resume lo vivido en un mantra para recordar constantemente: “ser visible y ser orgullosa como norma de vida”.

En “Mayo del cuarenta y cinco”, Boti García Rodrigo bucea en su infancia para encontrar los lugares comunes de esa niña que se convirtió en una de las mayores referentes LGTBI del país, y revisa esas imágenes de su inocencia desde el humor y la ternura. “Os invito a que lo veáis con esa mirada benévola y un poco sonriente, porque vaya generación... yo creo que hemos salido luchadores precisamente para escapar de todo aquello”, concluye.

lunes, 17 de mayo de 2021

#hemeroteca #lgtbifobia #testimonios | Exorcismo, suicidio, exilio y acoso: la LGTBIfobia persiste

Efeminista / Fotografía de Villar López //

Exorcismo, suicidio, exilio y acoso: la LGTBIfobia persiste.
Violeta Molina Gallardo | Efeminista, 2021-05-17

https://efeminista.com/exorcismo-suicidio-exilio-acoso-lgtbifobia/

A Noemí sus compañeros de clase le metieron en la cabeza que era «un monstruo» por ser lesbiana, Rubén fue sometido a un exorcismo para «curar» su homosexualidad y Juan José tuvo que exiliarse en España desde Colombia por las amenazas de muerte y violación que recibía por parte de un grupo armado cuando se enteraron de que era un hombre trans. Son solo tres de las muchas historias que demuestran que el sufrimiento por la LGTBIfobia no es cosa del pasado.

Con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia, que se conmemora el 17 de mayo, los tres han decidido compartir su testimonio vital para denunciar la violencia y la discriminación que padece el colectivo de personas homosexuales, bisexuales y trans, con el objetivo de que otras no tengan que sufrir un calvario similar.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) ha querido que Noemí, Rubén y Juan José sean este año las voces que contribuyan a una reflexión y sensibilización de la sociedad ante situaciones muchas veces ocultas, pero frecuentes aún en el siglo XXI, en las que se castiga a las personas por su orientación sexual, su identidad de género o su expresión de género.

Condena en secreto
Rubén nació en el seno de una familia evangélica ultrarreligiosa y vivió durante muchos años su homosexualidad en secreto porque la consideraba pecado: «Me sabía la Biblia de principio al final, me levantaba condenándome y me acostaba condenándome», explica.

Comenzó una relación digital con un chico a través de internet y su familia, al descubrirlo, reunió a varios pastores evangélicos en su casa para someterlo a un exorcismo y hacerlo confesar. Además, lo obligó a ir a Brasil para hacer un curso de «sanidad interior» para curar su homosexualidad.

Allí, le decían que su homosexualidad se podía comparar con la pederastia o con tener relaciones sexuales con un caballo.

Rubén se intentó suicidar en dos ocasiones y terminó rompiendo la relación con su familia a la que, a pesar de que lo sometió a un «bullying» diario por ser gay, ha decidido no denunciar.

«He crecido con el deber moral de cumplir con mi familia, ser un buen hijo. (...) No gano nada denunciando a mi familia, me sentiría mal. Además, los abogados me dijeron que mi madre podría entrar en la cárcel por lo que había hecho«, narra.

Huir para vivir
Juan José es un hombre trans colombiano que vive en España desde hace algo más de un año, país al que llegó como solicitante de protección internacional después de huir de Colombia tras recibir amenazas de muerte de un grupo armado por su identidad de género.

La escalada de violencia había comenzado con delitos de odio e insultos por la calle, mutó a amenazas de violación y para que abandonara el barrio y terminó con las amenazas de muerte: «Me dijeron que si no me iba, me iban a matar. En Colombia una amenaza no se queda en amenaza, se cumple«, subraya.

Juan José denuncia que en Colombia los mayores delitos de LGTBIfobia los comete el estado, además de la policía.

Tras el acoso, una red segura LGTBI en los colegios
Noemí se dio cuenta de que era lesbiana cuando estaba en el instituto en Lugo, lo que le supuso una «hecatombe» personal porque se consideraba «un monstruo», un «bicho raro», ya que no tenía ningún referente de mujer homosexual.

Su orientación sexual empezó a ser objeto de acoso en el entorno escolar, lo que la llevó a querer morirse, según rememora. Salir de Galicia fue una liberación para ella: en Valencia, donde terminó la carrera universitaria, encontró un grupo de amigos que la ayudaron a empoderarse.

Hace tres años se sacó la oposición de profesora de instituto y ha decidido visibilizarse entre sus compañeros y sus alumnos porque ha comprobado que en los centros escolares aún sigue presente la LGTBIfobia y ella no quiere que ningún adolescente pase por lo que ella sufrió.

«Soy funcionaria, no me pueden despedir. El mundo educativo tiene que ser más abierto«, asevera. Por eso, ha creado un grupo de apoyo LGTB donde el alumnado es libre para hablar de su orientación sexual y ha impulsado junto a otros compañeros una red educativa gallega donde el profesorado comparte buenas prácticas sobre diversidad afectiva.

martes, 6 de abril de 2021

#hemeroteca #prostitucion #tratadepersonas | Tiganus, superviviente de trata: “Así me fabricaron como puta”

Imagen: Efeminista / Amelia Tiganus

Tiganus, superviviente de trata: “Así me fabricaron como puta”.

Iratxe Rodríguez · EFE | Efeminista, 2021-04-06

https://www.efeminista.com/tiganus-superviviente-de-trata-asi-es-como-me-fabricaron-como-puta/ 

Amelia Tiganus (Galati, Rumanía, 1984) fue violada a los 13 años en un portal al salir del colegio. A partir de entonces, las violaciones se convirtieron en habituales. “Así es cómo me fabricaron como puta”, explica. Tardó en descubrir que los proxenetas aprovechaban la vulnerabilidad de las mujeres, muchas veces menores, para venderles la prostitución como su salvavidas. Ahora presenta “Amelia: historia de una lucha”, su historia hecha cómic.

“Mientras haya una mujer explotada sexualmente y, sobre todo, mientras los hombres no entiendan que es absolutamente ilegítimo acceder al cuerpo de una mujer a cambio de un billete sin tener en cuenta la ética, los cuidados, el placer, el deseo mutuo... las mujeres no seremos libres”. Tiganus relata a EFE que la primera violación la cambió para siempre, pero “lo peor vino después”. Habla de desprotección, estigmatización y marginalización en su propio entorno. Por eso quiere resaltar la responsabilidad de la sociedad con la prostitución.

El daño que se ejerce sobre las mujeres prostituidas no solo recae en ellas, sino también en sus familias. “Muchas veces no vuelven a saber nada de sus hijas, porque nos desaparecen, nos asesinan. Ni siquiera somos cifras oficiales”, destaca la fundadora de la asociación Emargi, un espacio de encuentro en Bilbao para víctimas de violencia sexual.

Vendida a un proxeneta español por 300 euros
Según la base de datos de feminicidio.net, desde el año 2010 hasta ahora se han cometido al menos 51 feminicidios por prostitución en España. “Si a nadie le importan las mujeres asesinadas en general, las prostituidas asesinadas aún menos”, porque “en el patriarcado, las mujeres tachadas de putas son mujeres desechables, que nada valen, que no tienen ese reconocimiento de ser humano”, subraya.

Durante la entrevista, Tiganus ha recordado cómo fueron “aquellos cinco largos años” en los que tuvo que ejercer la prostitución en 40 prostíbulos, por haber sido vendida a un proxeneta español por 300 euros. Tenía 17 años y medio cuando llegó a España.

“Durante los 6 meses que tardé en cumplir la mayoría de edad nos adiestraron a mí y a otras mujeres sobre cómo ser unas buenas putas. En un piso nos enseñaban a andar con tacones, a hablar fino... eso de la feminidad multiplicada por mil. Todo para poder convertirte en una buena profesional decían”.

Totalmente en contra de “la mirada romantizada” que el cine ha creado de la prostitución, relata que “los prostíbulos son auténticos campos de concentración para mujeres empobrecidas” con los que la sociedad convive “con toda tranquilidad”. “Muchos dicen que solo van a tomar una copa, como banalizando que en un sitio donde se explota y se esclaviza a las mujeres es absolutamente legítimo ir a tomar una copa y a divertirse con los colegas”, añade.

“El feminismo salva vidas. Salvó la mía”
Tiganus fue víctima de trata y descubrió en el feminismo la “solución” a esta lacra: “El feminismo salva vidas. Salvó la mía y salva la de miles y miles de mujeres todos los días”. Ahora lucha por conseguir la abolición de la prostitución. “No tenemos un cuerpo en propiedad, somos cuerpo. Sentir mientras nos penetran por boca, vagina y ano desconocidos a los que no deseamos sexualmente, sentir los manoseos, los babeos, que nos suden encima gota a gota... No sé si alguien pensándolo desde ese punto de vista lo puede considerar un trabajo, porque absolutamente en ningún trabajo ocurre algo así”.

Por eso, su insistencia en recordar que “la prostitución es una multinacional que se nutre con mercancía (las mujeres y niñas) de los países más empobrecidos”. Para la activista se trata de “una situación en la que no hay salida, no porque haya barrotes, no porque estás encerrada bajo llave, sino porque entre el prostíbulo y esa puerta abierta y el mundo real hay un abismo, porque la propia sociedad te condena a eso siempre que repita “ellas lo han elegido, ellas lo quieren, es que van a lo fácil, no quieren trabajar”. Todo eso se convierte en una jaula con la puerta abierta”.

‘Amelia: historia de una lucha”
Como referente en la lucha contra la violencia sexual, Tiganus utiliza como armas el feminismo y la formación. Hace dos años le ofrecieron la posibilidad de crear un cómic basado en su experiencia y en los próximos meses verá la luz bajo el título “Amelia: historia de una lucha”. Para la formadora, esta iniciativa podría ser “una herramienta muy potente a la hora de llegar a la gente más joven, que es el público al que va dirigido todo el marketing que utiliza la industria de la explotación sexual para convertir a nuestros jóvenes barones adolescentes en agresores sexuales, utilizarlos para sacar todo ese dinero y a la vez seguir destruyendo mujeres”.

Dibujado por Roberto García y guionizado por Alicia Palmer y la propia Tiganus, el cómic “es un trabajo muy serio y muy elaborado” que tendrá un formato de tapa dura y 80 páginas a color. “No es un proyecto personal, es un proyecto social, porque hemos lanzado una campaña de micromecenazgo (a través de Verkami) para que todas las personas que quieran o puedan, sean partícipes de todo esto”, explica.

La realidad es que, actualmente, los tres objetivos económicos que se plantearon en la campaña han sido superados en solo diez días y la participación de las mecenas sigue creciendo y apoyando la iniciativa.

Para Tiganus, el 8 de marzo “es más necesario que nunca, porque la extrema derecha ha avanzado demasiado”. Señala que, debido a la pandemia, “quizás no se puedan llenar o invadir las calles como en los últimos años, sí se pueden hacer acciones para seguir mandando nuestros mensajes y poner a la opinión pública de nuestro favor”, porque “un mundo mejor para las mujeres y las niñas es un mundo mejor para todos”.

martes, 2 de febrero de 2021

#hemeroteca #masculinidad | Octavio Salazar: urge construir un discurso alternativo a los movimientos anti igualdad.

Imagen: Efeminista / Octavio Salazar

Octavio Salazar: urge construir un discurso alternativo a los movimientos anti igualdad.

Laura de Grado Alonso | Efeminista, 2021-02-02
https://www.efeminista.com/octavio-salazar-la-vida-en-comun-discurso-anti-igualdad/ 

La crisis derivada de la COVID-19 ha supuesto para los hombres la oportunidad de deconstruir los modelos de masculinidad y replantearse su participación en la vida privada y en las tareas de cuidados, según explica el jurista y escritor Octavio Salazar en el ensayo “La vida en común. Los hombres (que deberíamos ser) después del coronavirus”, que publica Galaxia Gutenberg.

En la obra, escrita a modo de “terapia” para poder digerir lo que la sociedad estaba viviendo durante los primeros meses del estado de alarma decretado en marzo, el catedrático de Derecho Constitucional de Universidad de Córdoba (UCO) y miembro de la Red Feminista de Derecho Constitucional reivindica la necesidad de “poner los cuidados en el centro de lo público”.

El experto en igualdad de género y nuevas masculinidades, también autor de obras como “El hombre que no deberíamos ser” y “#WeToo: brújula para jóvenes feministas”, aboga, además, por transformar la forma de hacer política para que primen valores propios del feminismo como la horizontalidad, la cooperación o “la ética del cuidado”.

Tras el coronavirus queda un reto, o más bien, “una urgencia”, admite Salazar (Cabra, Córdoba, 1969), la de “construir un discurso alternativo a los movimientos reaccionarios anti igualdad” que cale en los hombres, y sobre todo, en los jóvenes. Algo en lo que los hombres próximos al feminismo, reconoce, “estamos fallando” y “es nuestra responsabilidad”.

P.- La crisis sanitaria provocada por el coronavirus ha generado muchos cambios, ¿en qué sentido ha puesto en jaque los supuestos de la masculinidad?

R.- Todo lo que hemos vivido en estos meses de pandemia ha puesto en evidencia qué partes eran mas frágiles de nuestro modo de convivencia y qué aspectos de nuestra vida en común estaban peor sostenidos desde lo público. Y al mismo tiempo, desde el punto de vista más personal e individual, todos los cambios pueden ser una oportunidad para que muchos hombres nos replanteemos cuáles son nuestras prioridades, de qué manera organizamos nuestros tiempos, cómo compatibilizamos nuestra vida pública con la vida privada, cuál es nuestro papel en la familia o de qué manera nos corresponsabilizamos con las mujeres.

P.- Durante los últimos años las mujeres se han incorporado al espacio público, pero los hombres, en cambio, no se han incorporado al ámbito privado del mismo modo. Y justamente a esto les ha obligado el confinamiento. ¿Cómo cree que ha influido en ellos?

R.- Un aspecto clave en la construcción de la masculinidad es la permanente necesidad que hemos tenido siempre los hombres de sentirnos activos, productivos y con presencia en lo público. Con la COVID-19 hemos sufrido un parón en ese papel de productores, de proveedores, de hombres públicos y, por lo tanto, esa identidad masculina se ha visto quebrada. Al mismo tiempo el espacio privado, que para nosotros siempre ha sido menos importante, se está convirtiendo en el lugar en el que pasamos más tiempo y nos vemos obligados a desenvolvernos en un espacio en el que antes solo pasábamos de puntillas.

Y luego, eso tiene que ir acompañado de una serie de medidas desde lo público que favorezcan que hombres y mujeres podamos compatibilizar todas esas facetas de nuestra vida. Hasta ahora el Estado se ha desentendido de determinados servicios o prestaciones porque ha visto que las mujeres y las familias sostenían las actividades de cuidados.

P.- En esta incorporación de los hombres a lo privado, ¿considera que, más allá de las tareas domésticas, falta que se responsabilicen de los cuidados emocionales?

R.- Totalmente. El sostén emocional de la familia siempre ha sido tarea de las mujeres y es prácticamente invisible porque no lo identificamos como tareas concretas, como planchar o hacer la comida. Los hombres habitualmente no hemos estado implicados en todas esas tareas que suponen un desgaste, una responsabilidad enorme y muchas veces hasta un sentimiento de culpa cuando sienten que han fallado. Y eso tiene que ver con cómo los hombres siempre nos hemos desvinculado de lo emocional.

En esta pandemia donde hemos sufrido, y seguimos sufriendo, un montón de consecuencias emocionales, creo que puede ser una magnífica oportunidad para que los hombres nos demos cuenta de esa vulnerabilidad que compartimos hombres y mujeres. Y de lo importante que es para cualquier ser humano ese elemento de los vínculos emocionales y del sostén a través de los otros y de las otras.

P.- Ve esta crisis como una oportunidad de cambio y el título del libro “La vida en común” es bastante revelador en cuanto a la alternativa que propone. ¿Cuál es el proceder y los retos a partir de ahora para alcanzar esa vida en común?


R.- Por un lado, hay que hacer un proceso de transformación personal y cada hombre tendrá que plantearse su deconstrucción personal, con su ritmo y sus etapas.

Pero además, hacen falta cambios estructurales que tienen que ver con poner los cuidados en el centro y que deberían convertirse en una tarea prioritaria desde lo público. Esto tendrá consecuencias económicas porque el modelo económico capitalista neoliberal que tenemos va en contra de todo esto. Es un sistema en el que prima el sujeto productivo, competitivo e individualista. Y yo aquí reivindico que somos seres necesitados unos de los otros por nuestra fragilidad y que tendremos que desarrollar políticas en lo social, en lo económico, en lo cultural que pongan la base en esa vida en común.

P.- En relación al papel de lo público y de la política, habla también en el libro de cierta masculinización en la manera de hacer política, ¿Qué papel tienen aquí las nuevas masculinidades para transformar esto?

R.- El poder sigue estando ocupado mayoritariamente por hombres y se sigue ejerciendo de manera muy masculina, con una concepción muy vertical del poder. Los hombres no vemos tanto el poder como una herramienta para transformar la realidad, sino como una especie de conquista, y esa idea es muy patriarcal. Y luego, tenemos una escasa habilidad para poder desarrollar estrategias colaborativas.

P.- En el libro comenta un obstáculo: que no se ha conseguido articular un discurso alternativo fuerte frente al auge de unas masculinidades reaccionarias. ¿Qué hace falta?

R.- La pandemia coincide con un momento global en el que hay una articulación de todas esas masculinidades reaccionarias que están construyendo un discurso anti igualdad que está creciendo en muchísimos países. Es muy fácil que ese discurso cale en hombres que sienten que su rol tradicional ya no sirve y tampoco tienen claro cuál es su rol alternativo o en hombres que no quieren perder su papel privilegiado.

Entonces, yo planteo la urgencia que hay de que seamos capaces de construir una alternativa a todo ese movimiento de masculinidades reactivas. Es fundamental que seamos capaces de lanzar otro tipo de mensajes, de decir que hay alternativas y que podemos construir otro tipo de sociedad mejor para todos y para todas. Y ahí es donde yo creo que estamos fallando los hombres próximos al feminismo.

P.- En su caso, que está muy cerca de los jóvenes, ¿Cómo ve que les está afectando esto?

R.- Hay una muy buena parte de chicos que están perdidos, ven que sus compañeras se posicionan como feministas, con un discurso muy rotundo y que han ido cambiando muchas percepciones de la realidad, mientras una gran mayoría de ellos se encuentran desubicados ante esas transformaciones. Y hay un grupo muy significativo que se siente incluso agredido por el feminismo y el discurso de igualdad lo ven como una especie de guerra contra ellos, entonces reaccionan afirmándose en el modelo más tradicional y machista.

Estamos fallando en cómo llegar a esos chicos y hace falta llegar a ellos. Estos años se ha trabajo mucho en materia coeducativa, se ha trabajo mucho con las chicas para que cambien determinadas concepciones, para que tengan otros modelos y otros referentes, pero con los chicos no se ha realizado el mismo trabajo. Es muy importante hacer este trabajo también con los chicos porque ahí estamos formando a las nuevas generaciones de hombres.