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martes, 18 de febrero de 2020

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Miguel Hurtado: "España es una de las mayores potencias exportadoras de curas pederastas del mundo"

Imagen: El Diario / Miguel Hurtado
Miguel Hurtado: "España es una de las mayores potencias exportadoras de curas pederastas del mundo".
La víctima de abusos en Montserrat y activista antipederastia publica ‘El Manual del Silencio’ (Planeta).
Jesús Bastante | El Diario, 2020-02-18
https://www.eldiario.es/sociedad/Miguel-Hurtado-Espana-exportadoras-pederastas_0_996701210.html

"El secretismo es el caldo de cultivo de la pederastia en la Iglesia". La sentencia de Miguel Hurtado es rotunda. Sabe de lo que habla. A los 16 años, este joven sufrió abusos sexuales por parte del Germá Andreu, el fundador de los Scouts de la Abadía de Montserrat.

En 'El Manual del Silencio' (Planeta), Hurtado narra su experiencia, pero también su trabajo como activista para lograr cambiar las leyes para que los abusos no prescriban y para que la Iglesia asuma su responsabilidad en una crisis que, en su opinión, "es la más grave que ha padecido desde la Reforma de Lutero".

¿Es la Iglesia un nido de encubridores?
Hay una cultura que ha permitido que en docenas de países, en los cinco continentes, durante décadas, los sacerdotes pederastas han actuado con total impunidad. Cuando asistía a reuniones de víctimas de todo el mundo, veía que éramos muy distintos, pero contábamos la misma historia. Y decíamos bromeando: 'Parece que los obispos se hubieran leído el mismo manual'. Y después descubrí que estábamos en lo correcto: que el Vaticano había diseñado, implementado y perpetuado un manual del silencio para encubrir este tipo de delitos, y lo había mantenido durante un siglo bajo siete papas.

¿Cuáles son los objetivos de su lucha?
A mí me gusta mucho el modelo que defiende Naciones Unidas. Cuando hay graves violaciones de derechos humanos: violencia sexual en la Iglesia, crímenes del Franquismo, la dictadura de Cuba o de Pinochet... el modelo que se tiene que aplicar es garantizar el acceso de las víctimas a la justicia, la verdad, la reparación y las garantías de no repetición. Ese es el modelo que tengo en mente. Y eso implica reformar los plazos de prescripción, potenciar mecanismos independientes de investigación, establecer mecanismos de compensación y reformar la ley de encubrimiento para que encubrir a pederastas sea delito.

Medidas que no sólo afectan a las víctimas de pederastia en la Iglesia, sino a todas...
Muchas veces nos echan en cara que solamente criticamos a la Iglesia cuando hay abusos en otros ambientes e instituciones, pero quienes nos critican no están haciendo nada para cambiar las leyes. Después de cuatro años, el Gobierno dice que va a hacer una mínima reforma, y las víctimas van a tener 12 años más para denunciar. Esto no se hubiera conseguido sin nuestras denuncias, y beneficia a todas las víctimas: en la familia, en las iglesias, en la escuela, en los clubes deportivos....

¿Por qué se pone tanto el foco en la Iglesia, y no en otras instituciones?
Hay una falta de coherencia moral y una hipocresía, pero también otro elemento importante. Pocas instituciones hay en el mundo que tengan tantas herramientas para proteger a los pederastas como la Iglesia católica, por una sencilla razón: no se han limitado a moverlos de parroquia en parroquia, sino que los han movido de país en país. España es una de las mayores potencias exportadoras de curas pederastas del mundo, hemos mandado a miles de curas pederastas a Latinoamérica, que han hecho verdaderas barbaridades. ¿Qué otra institución puede hacerlo? Yo tengo un empleado pederasta y lo puedo mandar a Chile, a Perú, a Ecuador...

¿Qué está haciendo la Iglesia para atajar esta lacra?
Están haciendo los mínimos cambios posibles para que deje de haber presión mediática, de las víctimas, política.... Y además, la jerarquía reacciona ante estos escándalos negándolos, minimizándolos, hablando de campañas contra la Iglesia, mientras se perpetúa el secreto. Y el secretismo es el caldo de cultivo de la pederastia en la Iglesia. Si no hubieran defendido a capa y espada el secreto pontificio durante décadas, si no hubieran adoptado una postura tan oscurantista, a estos pederastas se los hubiera detectado antes, hubieran entrado en prisión y hubiéramos ahorrado miles de víctimas. Lo más triste es que han adoptado el secretismo para proteger a la Iglesia, y ni han protegido a la Iglesia, ni han protegido a las víctimas.

Se cumple un año de la cumbre antipederastia. ¿Cuál es tu balance?
Es una nueva oportunidad perdida, porque no basta con hacer protocolos, hay que cumplirlos. Y cambiar la cultura. Tiene que haber una cultura de la transparencia, del cumplimiento íntegro de la ley y de la rendición de cuentas. Pero el Papa, a día de hoy, sigue sin haber establecido un mecanismo ágil, que funcione, para que los encubridores pierdan su puesto de trabajo por encubrir.

¿Es el Papa, es el sistema? ¿Quiénes son los culpables?
Puedes buscar diferentes explicaciones. Yo creo que los culpables de que esto no se haya erradicado, y puede sonar un poco duro, es de los católicos.

¿Por qué?
Porque no están pidiendo profundas reformas en su Iglesia. Es que en el nombre de Dios, sus obispos han protegido a depredadores sexuales que han violado a sus niños. Y lo que pasa es que los católicos, en vez de indignarse y exigir reformas profundas, están o bien buscando conspiraciones externas, o bien queriendo creer de nuevo en los cuentos infantiles, de que hay un Papa bueno que dice cosas bonitas, y que a partir de ahora todo puede ir bien.

¿Y hay alguna posibilidad de que todo vaya bien?
Yo creo que el sistema actual es insostenible. Es una cuestión de calendario cuánto va a tardar en desmoronarse. Le han destrozado la vida a tanta gente que esto no puede acabar bien.

domingo, 16 de febrero de 2020

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Miguel Hurtado: “Comenzó a pasarse a mi cuarto por las noches”

Imagen: El País / Andreu Soler
“Comenzó a pasarse a mi cuarto por las noches”.
Miguel Hurtado, víctima de abusos, cuenta en primera persona la historia de pederastia en la Iglesia “que nadie quiso escuchar”.
El País, 2020-02-15
https://elpais.com/sociedad/2020/02/15/actualidad/1581795077_830091.html

Concha tenía razón. Me gustó. El monasterio de Montserrat, perdido en medio de la montaña, es un lugar majestuoso e imponente. Sobre todo para mí, que, con dieciséis años, comenzaba a distanciarme de mis padres. El grupo ‘scout’ estaba formado por adolescentes y jóvenes.

(...) Los 'escoltes' llegábamos al monasterio el viernes por la noche o el sábado por la mañana en coche, en autobús, en tren cremallera o en el aéreo de Montserrat. El sábado hacíamos actividades de ocio y formativas, además de preparar y distribuir las tareas para la eucaristía del día siguiente, y el domingo colaborábamos en la celebración de la misa. Después de comer, volvíamos para casa. Se respiraba un ambiente de compañerismo y respeto.

(...) Desde hacía cuatro décadas, el grupo ‘scout’ lo dirigía el monje Andreu Soler, el ‘germà’ Andreu. Había formado ya a varias generaciones de jóvenes y era respetado tanto por los chavales como por sus padres. Aparentemente, era un adulto de confianza. Pero la verdad era otra.

Se ganó mi confianza al servirme de apoyo durante las crisis que estaba viviendo, tanto en mi familia como personalmente. Los problemas con la relación entre mis padres, el conflicto que me generaba asumir mi realidad sexual, el complicado paso por el instituto... (...) Me mostraba a menudo claramente angustiado, así que el ‘germà’ Andreu se acercó a mí.

—Te veo triste, Miguel. ¿Te pasa algo? ¿Tienes algún problema? Sabes que, si necesitas hablar, estoy aquí para escucharte.

Y empezamos a hablar. Al principio, de temas algo más neutros, como mi familia o los estudios, y lo hacíamos siempre en zonas comunes como el comedor, después de cenar. Pero, poco a poco, la relación empezó a cambiar.

Comenzó a pasarse a mi cuarto por las noches y a hablarme de temas sexuales como la masturbación. (...) Hasta que un día cruzó una línea que rompió mi adolescencia, que me quebró por dentro.

—Esto mejor no lo toques demasiado, no es bueno para ti.

Eso dijo mientras metía su mano debajo del pijama y empezaba a manosear mis genitales.

(...) Ese día mi vida dio un vuelco para siempre. Los abusos se prolongaron durante todo un año. Yo tenía solo dieciséis años. Recuerdo la profunda confusión que me embargó. (...) Montserrat era un lugar venerable, tierra sagrada para los catalanes. Estaban abusando de mí a los pies de la Moreneta, la virgen patrona de Cataluña. En teoría era un lugar seguro para niños y adolescentes.

(...) Todo aquel año, eterno, viví en dos realidades paralelas y contradictorias. Mientras los sábados por la noche el ‘germà’ Andreu abusaba de mí, el domingo por la mañana, junto con el resto de mis compañeros, ayudaba en la celebración de la misa. Observaba la devoción de los fieles.

(...) Mis padres me habían repetido en innumerables ocasiones el clásico: “Miguel, ni se te ocurra subirte en el coche de un extraño”. (...) Pero ¿quién me había prevenido de los conocidos, de la gente de mi entorno de confianza: familiares, profesores, sacerdotes, monitores, amigos de la familia? Es el perfil de las personas que cometen la mayor parte de los abusos a menores.

(...) El ‘germà’ Andreu era el típico pederasta con piel de cordero. Como hacen la mayoría de los abusadores, no me había agredido inmediatamente, nada más conocerme. Los abusos fueron la culminación de un largo proceso, planificado y ejecutado a sangre fría durante meses, que tenía como objetivo identificar a víctimas vulnerables y vencer sus resistencias para, acto seguido, explotarlas sexualmente.

(...) Viví paralizado durante muchos meses, sin saber cómo reaccionar, funcionando de forma automática. Continuaba asistiendo al instituto, quedando con mis amigos y yendo a Montserrat una vez al mes. No era capaz de asimilar lo que estaba pasando y negué la realidad, por más obvia que fuera. A fin de cuentas, si no había habido violencia ni me había violado, ¿podía considerarlo un abuso?

Quizás estaba siendo malpensado. El ‘germà’ Andreu se preocupaba por mí, le importaba, me escuchaba. A diferencia de mi padre, a él le podía contar cosas sabiendo que me prestaría atención. ¿Y si realmente solo quería ayudarme? Porque ¿cuál podría ser la explicación alternativa? (...) ¿Que me estaba traicionando? (...) Y si rompía la relación con él, con mi padre sustituto, ¿qué alternativa tenía para encontrar algo de apoyo ante mis problemas?

¿Retomar la relación con mi verdadero padre? Esto último no era una opción. Así que reaccioné como solemos hacer los seres humanos, tanto los menores como los adultos: decidí creerme una mentira reconfortante, engañarme a mí mismo.

martes, 11 de febrero de 2020

#hemeroteca #iglesia #franquismo | El Gobierno sacará a los benedictinos del Valle de los Caídos por decreto en cuanto apruebe la nueva Ley de Memoria

Imagen: El Diario / Santiago Cantera (c) con familiares de Franco
El Gobierno sacará a los benedictinos del Valle de los Caídos por decreto en cuanto apruebe la nueva Ley de Memoria.
La norma, que el PSOE prevé que se comience a tramitar en el Congreso en marzo, acabará con las medallas de 'Billy el Niño' y permitirá ilegalizar la Fundación Franco.
Irene Castro | El Diario, 2020-02-11
https://www.eldiario.es/sociedad/Gobierno-franquismo-benedictinos-Valle-Caidos_0_994601476.html

Pedro Sánchez ha escogido la memoria histórica y democrática como una de las banderas de su tiempo en el Gobierno. Tras la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos, los socialistas mantienen la ofensiva contra los vestigios de la dictadura. La previsión del Ejecutivo es que la reforma de la Ley de Memoria Histórica comience a tramitarse en el Congreso en el mes de marzo tras haberla fijado como una de sus prioridades en el arranque de la legislatura, al igual que la ley de eutanasia que ha pasado este martes su primera prueba en el Congreso.

Con la reforma de la ley que impulsó José Luis Rodríguez Zapatero, el departamento que dirige Carmen Calvo pretende, entre otras medidas, poner en marcha las exhumaciones de víctimas de la Guerra Civil a través del Estado y también crear un banco de ADN. Pero la normativa también tiene en la diana a los monjes benedictinos que desde 1957 regentan el Valle de los Caídos gracias a un decreto ley de Franco que les otorgó la custodia de la fundación creada ad hoc. La oposición frontal de los religiosos frente a la exhumación selló la voluntad del Gobierno de alejarlos de Cuelgamuros.

El Ejecutivo está determinado a expulsar a los monjes y conseguir al mismo tiempo una resignificación del lugar, y en ello está trabajando ya la vicepresidenta con el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez. La proposición de ley que defenderán los socialistas establece la derogación de todos los decretos que hasta ahora han establecido el estatus del mausoleo, entre ellos el de 1940 por el que se ordenó su construcción y el de 1957 que le daba a los benedictinos la custodia del lugar.

La derogación será efectiva desde que, una vez aprobada la nueva normativa, el Gobierno promulgue un real decreto en el que establecer un nuevo "marco jurídico" que rija el Valle de los Caídos. Con él, se establecería la "institución directora definitiva, sus bienes y cuantas otras relaciones y situaciones jurídicas puedan verse afectadas". Fuentes gubernamentales explican que, a partir de ahí, se establecería una nueva "junta directiva" para el Valle de los Caídos.

Acuerdo con el Arzobispado
El Ejecutivo no pretende desacralizar el lugar. La intención es designar, de acuerdo con el Arzobispado de Madrid, una orden religiosa que se encargue del culto de la basílica y de la abadía. El diálogo con el responsable de la archidiócesis, el cardenal Carlos Osoro, es más fluido que con los obispos de la Conferencia Episcopal, y el Gobierno cree que no resultaría difícil encontrar una alternativa a la gestión religiosa actual del Valle. En el Arzobispado aseguran que no han recibido ninguna comunicación sobre este tema, pero destacan las buenas relaciones con el Gobierno.

Eso sí, este movimiento materializaría la salida del prior Santiago Cantera, que se posicionó en todo momento con la familia Franco durante el proceso de exhumación del dictador –de hecho, participó de la exhumación por deseo de los Franco– y dio la batalla contra la decisión del Gobierno aún al margen de la Conferencia Episcopal (que no tiene jurisdicción en Cuelgamuros) y del propio Vaticano.

Con la salida de los benedictinos del Valle de los Caídos se pondrá fin, además, a un régimen de privilegios con el que han vivido durante décadas la veintena de monjes que allí habitan. Reciben 340.000 euros anuales que les llegan por transferencia de Patrimonio Nacional. Cobran del Estado por dar misa, hacer ejercicios espirituales o "seguir el pensamiento social". En concreto, utilizan el dinero para comprar comida, pagar el teléfono, contratar a la "limpiadora" y la "lavandera", hacer excursiones con los niños de la escolanía, comprar velas para las misas o renovar los hábitos benedictinos cuando se desgastan.

El PSOE también aprovechará la reforma de la ley de memoria histórica para eliminar los títulos nobiliarios creados en la dictadura, como el ducado de Franco o el de Primo de Rivera –pendiente de renovación por parte del Ministerio de Justicia–.

La ofensiva contra los vestigios del franquismo no se queda ahí: la proposición establece que en el plazo de un año se modificará la ley orgánica de derecho de asociación, que permitirá declarar ilegales las fundaciones y asociaciones que exalten la dictadura o inciten al odio hacia las víctimas.

También será a través de esa normativa con la que se habilitará al Gobierno a la retirada de las condecoraciones y recompensas policiales recibidas por torturadores como 'Billy el Niño'. "Podrán revocarse cuando quede acreditado que el beneficiario, antes de la concesión, había realizado actos u observado conductas manifiestamente incompatibles con el ingreso en dichas órdenes", reza el texto que el Grupo Socialista ya ha registrado en el Congreso y que pretende que se debata a principios de marzo.

El cálculo del Ejecutivo es que puede estar aprobada antes del verano. Si todo va según lo previsto, este será el último invierno de los benedictinos en Cuelgamuros.

domingo, 27 de enero de 2019

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Tercera víctima de Montserrat: "Todos sabían que el 'germà' Andreu metía mano"

Imagen: El Periódico / J.R. Martínez
Tercera víctima de Montserrat: "Todos sabían que el 'germà' Andreu metía mano".
Tras la revelación de Miguel Hurtado, El Periódico entrevista a otra víctima del mismo monje benedictino. J.R. Martínez aclara que lo cuenta ahora "simplemente para dejar testimonio de aquella época".
Guillem Sànchez | El Periódico, 2019-01-27
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20190127/tercera-victima-montserrat-andreu-soler-7270518

Miguel Hurtado fue la primera víctima que reveló públicamente, a través de este diario, los abusos sexuales cometidos por el monje Andreu Soler y "la ocultación" de estos por parte del Monasterio de Montserrat. Una semana después, el 'diari Ara' ha localizado a una segunda víctima, Ricard Zamora. Y El Periódico ha entrevistado a otra más, la tercera, J.R. Martínez (Almería, 1955).

Se trata de tres víctimas que no se conocen entre ellas y de edades muy distintas. Soler abusó de ellos metiéndose en su cama y haciéndoles tocamientos en los genitales. En los dos primeros casos, además, el monje se sirvió de la misma estrategia: hablarles de la masturbación mientras los manoseaba para subrayarles que no debían caer en ella. Hurtado sufrió estos abusos entre 1997 y 1998. Zamora explica que él los padeció en 1978. Martínez los sitúa, incluso antes, en 1971.

Soler es el fundador del movimiento 'escolta' de la abadía, 'els nois de servei', y fue su responsable durante 40 años. Falleció en el 2008 y, un año antes, la abadía, a pesar de estar al corriente de los hechos denunciados por Hurtado, le rindió homenaje con la publicación de un libro con sus memorias, 'Escoltisme i Montserrat' (L'Abadia de Montserrat, 2007).

En el documental 'Examen de Conciencia', emitido por Netflix y dirigido por Albert Solé, que incluye la experiencia de Hurtado en Montserrat, esta víctima aclara que ha decidido denunciarlo públicamente porque necesita saber si hubo más víctimas de Soler -ha abierto una cuenta de correo 'abusos.montserrat@gmail.com'-. Ahora ya lo sabe, por lo menos hubo dos más. "Es agridulce. Por un lado lamento que más personas pasaran por lo mismo que yo y que estemos hablando de un depredador sexual. Por el otro, siento tranquilidad porque creo que ya nadie podrá decir que miento".

A Montserrat a fregar platos
La primera vez que J. R. Martínez (Almería, 1955) vio el Monasterio de Montserrat se quedó sin habla, explica en una conversación telefónica con este diario. Tenía 15 años y había llegado en tren desde Andalucía porque sabía que buscaban jóvenes para trabajar durante el verano. Se dejó llevar por "la inquietud de la edad" y por la necesidad "de sacarse algún dinero".

Durante cinco veranos, entre los años 1970 y 1975, acudió a la abadía para ayudar a los monjes. "Los dos primeros años fregué platos. Los siguientes, limpié las mesas. Entre la segunda quincena de junio y la primera de septiembre, Montserrat recibía muchísimos turistas y por eso había empleo para chicos como yo".

Fue una etapa que recuerda bien. En realidad, admite, fue "maravillosa". Porque en el monasterio, o mejor dicho, dentro de la comunidad de trabajadores contratados en el monasterio, probó "el hachís", vio como vestían y se comportaban "los hippies", conoció cómo piensa "un anarquista" y escuchó "un disco de Lou Reed". También se topó con el "germà Andreu". Aunque aquel capítulo hubiera seguido escondido en su cabeza si Miguel Hurtado no hubiera revelado hace una semana que el mismo monje abusó de él a finales de los noventa.

Escapada a una ermita
El hermano Andreu Soler era el que más relación tenía con los jóvenes. Con los que habían ido hasta la montaña a trabajar, ejercía de enlace con el monasterio. A menudo, les invitaba a hacer una escapada hasta una ermita cercana. "Allí Soler montaba actividades". Por la noche, el monje era quien decidía cómo se distribuían en las pocas camas disponibles. En el verano de 1970, "o tal vez fuera el de 1971", a Martínez le tocó dormir con el monje.

"Se pasó la noche entera metiéndome mano, también en mis genitales". Fue un abuso sigiloso, que le dejó "en estado de shock", porque a esa edad todavía "estaba descubriendo de qué iba todo eso". El contexto tampoco ayudaba, el de una España que seguía bajo el franquismo y que impedía actuar contra "un religioso". Optó por concentrarse en evitar al hermano Soler a partir de entonces y en "olvidar" el episodio. Logró lo primero, no así lo segundo.

"No me ha quedado ninguna secuela de aquello, pero por más años que hayan pasado lo tengo presente. También recuerdo bien que entre los compañeros se daba por descontado que Soler tenía la mano suelta. No me explico por qué nadie en Montserrat intervino, resultaba evidente que dejarlo a cargo de los jóvenes no era adecuado", razona.

Martínez, que estudió Periodismo y colaboró en el pasado con el diario 'El País', subraya que no quiere participar "de ningún espectáculo mediático ni va a pedir dinero". Simplemente lo cuenta. "Porque es lo que había en aquella época de la que me tocó ser testigo, y en la abadía tenían que saber lo que ocurría con Soler -prosigue-. No digo que tuvieran constancia por escrito de una denuncia, porque eso entonces se gestionaba con oscurantismo, pero sí creo que debían ver por lo menos lo mismo que veía todo el mundo".

Comisión en marcha
Los abusos que sufrieron Martínez y Zamora ocurrieron mientras Cassià Just era el abad de Montserrat. En 1989, Just cedió el cargo a Sebastià Bardolet, que estuvo al frente del monasterio hasta el año 2000, el periodo en que sucedieron los tocamientos revelados por Hurtado. Ese año, Bardolet dejó paso a Josep Maria Soler, quien envió al monje Andreu Soler al monasterio de El Miracle.

Fuentes de Montserrat explican que desconocen el caso de Martínez -este no llegó a denunciarlo- pero subrayan que esta semana se reunirá por primera vez la comisión organizada para analizar el caso del germà Soler y piden a las víctimas de abusos sexuales que se pongan en contacto con la abadía enviando un correo a 'transparencia.montserrat@gmail.com'.

##hemeroteca #iglesia #pederastia | Una segunda víctima acusa de abusos al fraile de Montserrat

Imagen: El País / Andreu Soler (d) en una imagen de los 90
Una segunda víctima acusa de abusos al fraile de Montserrat.
Ocurrió en 1978 y el entorno del entonces menor afirma que informó al superior de la época y al que luego fue su sucesor, lo que eleva a tres los abades implicados.
Iñigo Domínguez | El País, 2019-01-27
https://elpais.com/sociedad/2019/01/27/actualidad/1548579060_345789.html

Una segunda víctima acusa de abusos al fraile Andreu Soler, del monasterio de Montserrat, tras el primer caso revelado hace una semana por El País. Ricard Zamora, de 55 años, asegura que este monje, fundador del grupo scout del santuario, se metió en su cama cuando tenía 15 o 16 años y le realizó tocamientos en 1978, según ha relatado al diario Ara. Fue la primera noche que se quedó a dormir allí y quedó tan asustado que se escapó la ventana y nunca más volvió. La importancia de esta nueva acusación estriba en dos puntos. Uno, que data de 20 años antes de los abusos denunciados por la primera víctima, Miguel Hurtado, que los sufrió en 1998, con 16 años, e informó a la abadía. Y dos, que también en 1978 la familia y los amigos de Ricard Zamora sostienen que lo comunicaron a los superiores del monasterio.

De este modo, según estas dos víctimas, los tres últimos abades de Montserrat -Cassià Just, Sebastià Bardolet y el actual, Josep Maria Soler- conocieron e ignoraron las acusaciones contra Andreu Soler, fundador en 1959 de los escoltes Els Nois de Servei de Montserrat y su director durante 40 años. Solo fue apartado en 2000, un año después de la denuncia de Hurtado. Es decir, según estos dos relatos, el monasterio mantuvo a Soler en contacto con menores durante dos décadas más pese a conocer ya que pesaban acusaciones contra él.

Portavoces del santuario lo niegan y afirman que no tenían constancia de este segundo caso. "El problema que nos encontramos es ese, no sabemos nada. Por eso hemos creado una comisión para investigar cualquier denuncia que llegue a partir de ahora y pedimos a las posibles victimas que se pongan en contacto con nosotros", explican. A raíz de la publicación del primer caso en El País el monasterio ha creado esta semana una comisión formada por la abogada Cristina Vallejo Ros, el médico y exconseller de la Generalitat Xavier Pomés Abella y la psicóloga Begoña Elizalde Raso.

Tras la revelación del primer caso, el monasterio aseguró que nunca había tenido constancia de más denuncias. No obstante, Hurtado mantiene que sus responsables le reconocieron que había rumores sobre Soler, fallecido en 2008, desde los años setenta. Y ahora Zamora revela que su entorno familiar ya informó de lo ocurrido entonces. Los relatos de las dos víctimas entroncan en un nombre, Sebastià Bardolet, que ahora tiene 85 años. Es el monje al que un amigo de la familia de Ricard Zamora denunció el caso en 1978 y es precisamente el abad al que Miguel Hurtado hizo llegar su denuncia en 1999. Pero Bardolet no hizo nada.

En 1978 un amigo de la familia del chico fue a hablar con el propio Soler y le contó lo ocurrido a Bardolet, según ha testimoniado al diario Ara. También el padre del menor habló con un sacerdote, el padre Joan Nonell, de la parroquia de La Purísima de Sabadell, ya fallecido, que informó al abad Cassià Just. Por su parte, en el segundo caso, Hurtado le contó en 1999 lo que le había pasado a un monje con el que tenía más confianza, Josep María Sanromà, que a su vez lo comunicó a Bardolet, que entonces ya era el abad. No ocurrió nada y solo se tomaron medidas contra el fraile acusado cuando en 2000 llegó el siguiente abad, Josep Maria Soler, aún en el cargo. Tras recibir una carta de la madre de la víctima, trasladó al monje a otro centro y pagó 7.200 euros a Hurtado como compensación, pero no lo denunció a la policía, ni abrió una investigación canónica, ni informó al Vaticano. Solo lo hizo en 2016 cuando Hurtado le advirtió de que iba a sacar el caso a la luz.

El abad Josep Maria Soler le confesó a Hurtado en un encuentro cara a cara que su predecesor, Sebastià Bardolet, no había hecho nada tras la denuncia y que él "había tenido que asumir los marrones anteriores", según afirma el denunciante. Portavoces del santuario apuntan que Bardolet está muy mayor y no está en condiciones de aportar información. Aseguran que se le ha preguntado por los dos casos y no recuerda nada.

Las acusaciones de encubrimiento de Miguel Hurtado contra Montserrat también alcanzan al actual abad, Josep Maria Soler. Asegura que en una de sus reuniones el religioso le reveló que ya había sospechas sobre el monje acusado desde hace años: "Me confesó que había rumores de que tenía relaciones homosexuales con jóvenes desde los años setenta, en los fines de semana que organizaba en Santa Cecilia, otro recinto de Montserrat". Es más, sostiene que el abad le dijo que él mismo, que entonces era monje, informó de estas habladurías al abad de la época, Cassià Just. Pero, según le contó, nunca supo si lo investigó o no. Consultado por esta acusación concreta por este periódico, el abad lo ha negado a través de su responsable de prensa.

"Por eso me reconoció que cuando yo denuncié no le pilló por sorpresa, porque ya sabía los rumores. Lo que es increíble es que aún así haya estado 40 años a cargo de menores", lamenta Hurtado. La nueva denuncia de Ricard Zamora aumenta las sospechas en esta línea y que los tres últimos abades de Montserrat -Cassià Just, Sebastià Bardolet y Josep Maria Soler- conocieron las tendencias pederastas de Andreu Soler.

Y TAMBIÉN…
El defensor del pueblo catalán investigará las denuncias de abusos en Montserrat.
Los casos revelados por las víctimas en los últimos días sobre el emblemático monasterio ascienden ya a cinco.
Oriol Güell / Iñigo Domínguez | El País, 2019-01-30
https://elpais.com/sociedad/2019/01/30/actualidad/1548861387_465115.html

jueves, 24 de enero de 2019

#hemeroteca #iglesia #pederastia | El Monasterio de Montserrat estudiará los casos de posibles abusos a menores

Imagen: Público / Monasterio de Montserrat
El Monasterio de Montserrat estudiará los casos de posibles abusos a menores.
La medida se toma con la voluntad de que exista "máxima transparencia" en estos casos, y en este sentido ha habilitado un correo electrónico al que se puede enviar cualquier información relacionada con abusos a menores.
EFE | Público, 2019-01-24
https://www.publico.es/sociedad/abusos-monserrat-monasterio-montserrat-estudiara-casos-posibles-abusos-menores.html

El Monasterio de Montserrat ha constituido una comisión independiente encargada de estudiar los posibles abusos a menores, integrada por una abogada, un médico, una psicóloga y un monje, que tendrá voz, pero no voto. Según ha informado este jueves la Abadía en un comunicado, la medida se toma con la voluntad de que exista "máxima transparencia" en estos casos, y en este sentido ha habilitado un correo electrónico, transparencia.montserrat@gmail.com, al que se puede enviar cualquier información relacionada con abusos a menores.

La creación de esta comisión coincide con la reciente denuncia de un antiguo miembro del grupo escultista de Montserrat, Miguel Ángel Hurtado, que asegura que esta comunidad benedictina ocultó los abusos sexuales que habría sufrido por parte del monje Andreu Soler a finales de los años 90 cuando era menor de edad. A partir de ahora, "la comisión determinará su protocolo de funcionamiento y fijará los términos convenientes para realizar su función", explica el Monasterio.

Los integrantes de esta comisión son: Cristina Vallejo, abogada y diputada de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Barcelona, el doctor Xaver Pomés, la psicóloga Begoña Elizalde y el monje Bernat Juliol.

En el caso de que se presente alguna denuncia, una vez que se conozcan las conclusiones a las que lleguen estos profesionales, la Abadía de Montserrat asegura que "fiel a su voluntad de servicio y trabajo a favor de la justicia, tomará todas las medidas que se consideren oportunas".

Y TAMBIÉN…
La víctima de abusos sexuales de un monje de la abadía de Montserrat asegura que los casos conocidos sólo son "la punta del iceberg".

Denuncia que los responsables del monasterio permitieron que el presunto pederasta siguiera en contacto con menores.
EFE | Público, 2019-01-21
https://www.publico.es/sociedad/pederastia-iglesia-victima-abusos-sexuales-monje-abadia-montserrat.html
Una víctima de abusos sexuales denuncia que el monasterio de Montserrat encubrió su caso.
La abadía habría pagado 7.200 euros en efectivo a la víctima en el 2003 para tratar sus secuelas psicológicas.
EFE | Público, 2019-01-20
https://www.publico.es/sociedad/pederastia-iglesia-victima-abusos-sexuales-denuncia-monasterio-montserrat-encubrio-caso.html
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Y ADEMÁS…
El obispado de Terrassa investiga un posible abuso sexual de uno de sus curas.

La acusación se trata de un presunto abuso sexual que habría cometido entre 1974 y 1977 en la localidad francesa de Beauvais, donde entonces ejercía su ministerio pastoral.
EFE | Público, 2019-01-07
https://www.publico.es/sociedad/abusos-iglesia-obispado-terrassa-investiga-posible-abuso-sexual-curas.html

martes, 22 de enero de 2019

#hemeroteca #iglesia #pederastia | El Vaticano no actuó tras conocer la denuncia de Montserrat el 2016

Imagen: El Periódico / Miguel Ángel Hurtado
El Vaticano no actuó tras conocer la denuncia de Montserrat el 2016.
El abad comunicó los abusos ocho años después de la muerte del acusado, aunque debería haberlo hecho en el 2001.
Irene Savio | El Periódico, 2019-01-22
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20190122/vaticano-montserrat-denuncia-actuacion-7261669

El Vaticano ha confirmado este martes que la abadía de Montserrat comunicó en el año 2016 la denuncia de pederastia que había recibido contra el monje Andreu Soler. Sin embargo, según una nota enviada a El Periódico por el portavoz vaticano Alessandro Gisotti, dicha denuncia llegó a la Santa Sede demasiado tarde, al haber fallecido Soler ocho años antes. Gisotti ha argumentado que la Congregación de la Doctrina de la Fe, que Ladaria Ferrer dirige desde 2017 y que es el organismo vaticano que se encarga de los casos de pederastia en la Iglesia, no puede "actuar en contra de un clérigo que ya ha fallecido". Lo cierto es que tampoco tomó ninguna medida de apoyo a la víctima ni solicitó al monasterio una investigación más amplia para aclarar si se habían producido más casos.

La noticia de los abusos fue comunicada verbalmente en 2016 al entonces secretario de la Congregación de la Doctrina de la Fe (el jesuita español Luis Francisco Ladaria Ferrer) por parte del abad del monasterio (Josep María Soler)”, ha explicado Gisotti. “A causa de que el monje acusado había fallecido en 2008, la denuncia no pudo ser acogida", ha añadido Gissoti.

La aclaración del Vaticano, realizada después de que este diario preguntara sobre el caso –una respuesta que llegó con una velocidad inusualmente rápida- llega después de que la víctima de los abusos, Miguel Hurtado, afirmara a dos medios españoles, entre ellos El Periódico, haber revelado los abusos a finales de los 90, algo que no llevó a que el monasterio denunciara públicamente al fraile.

De hecho, las acusaciones contra Soler fueron confirmadas el pasado sábado por la comunidad benedictina de Montserrat. La argumentación del abad Josep María Soler, elegido en 2000, ha sido que ese mismo año apartó al monje del contacto con los jóvenes. Sin embargo, el encubrimiento del abuso prosiguió también después de 2001, año en el que el Vaticano decidió integrar en su legislación una norma que prevé que todas las denuncias sean comunicadas a Roma. Algo que ahora abre la incógnita de si el Vaticano castigará a los responsables del monasterio por su actuación, más aún pues el escándalo ya parece imparable. Este viernes la historia aparecerá relatada en el documental 'Examen de Conciencia’, de Albert Solé, que estenará la popular plataforma estadounidense de series y películas Netflix.

En el comunicado que emitió la comunidad de Montserrat después de que Hurtado expusiese su caso se informaba de que el abad de Montserrat, Josep Maria Soler, informó de los hechos, “en una entrevista personal”, a la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano en el 2016. Es decir, según la propia cronología reconocida por en esa nota por el monasterio, 18 años después de que la víctima informara de los abusos a un miembro de la comunidad, en el 1998, y 16 después de que el nuevo abad, Josep Maria Soler, se comunicase con él en el año 2000 y desplazase al hermano Andreu Soler a otra comunidad “sin contacto con jóvenes”. En el año 2003 el monasterio abonó 8.600 euros para la terapia psicológica del denunciante y en el 2004 se produjo la primera entrevista personal con el abad Soler, que mantuvo otros contactos con Hurtado en los años 2011 y 2015, posteriores a la muerte del hermano Andreu en el año 2008. Según los portavoces de la abadía, no se plantearon denunciar judicialmente los hechos ya que el propio implicado desistió de hacerlo.

Al cabo de dos días de revelarse los hechos, Montserrat propuso como medida adicional crear una "comisión independiente de transparencia" para analizar cualquier caso de abuso sexual a menores que pueda afectar a la comunidad.

Miguel Ángel Hurtado relató a El Periódico que el monje de Montserrat Andreu Soler , cometió abusos sexuales durante un periodo en el que formaba parte del servicio de ‘escoltes’ de Montserrat que se responsabilizaba durante los fines de semanas del orden en el interior de la basílica. Según su testimonio, fue objeto de tocamientos en la residencia donde se alojaban los ‘escoltes’ durante un año.

Y TAMBIÉN…
La víctima de Montserrat pide ampliar la prescripción de los abusos hasta los 65 años.

No todos los afectados lucharán por este tema, Save the Children se muestra conforme con los 45 años del anteproyecto de ley. Miguel Hurtado pide a Pedro Sánchez que si de verdad quiere atajar el delito abra una comisión de la verdad que investigue.
Patricia Martín | El Periódico, 2019-01-21
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20190121/victima-abusos-monserrat-prescripcion-50-anos-debate-7258023
Una víctima revela la ocultación de abusos sexuales en Montserrat.
La abadía pagó 7.200 euros en efectivo a Miguel Hurtado en el 2003 para tratar sus secuelas psicológicas. El monasterio informó al Vaticano en el 2016, que concluyó que había obrado bien sin preguntar al afectado.
Guillem Sànchez | El Periódico, 2019-01-19
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20190119/abusos-sexuales-montserrat-miguel-hurtado-7254410

viernes, 9 de noviembre de 2018

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Un “depredador sexual” expulsado de Miami abusó de menores durante años en Salamanca

Imagen: El País / Santuario de Valdejimena, Salamanca
Un “depredador sexual” expulsado de Miami abusó de menores durante años en Salamanca.
El obispado ignoró el aviso de EE UU y destinó al sacerdote a una decena de pueblos de la provincia entre 1981 y 2004, donde El País ha localizado a tres víctimas.
Oriol Güell / Iñigo Domínguez | El País, 2018-11-09
https://elpais.com/sociedad/2018/11/08/actualidad/1541699666_157944.html

El obispado de Salamanca ignoró un aviso de la archidiócesis de Miami, que expulsó en 1981 de su jurisdicción a Francisco Carreras tras un caso de abusos a un menor, y mantuvo a este sacerdote durante más de dos décadas, entre 1981 y 2004, al frente de una decena de parroquias rurales de la provincia. En sus nuevos destinos, Carreras dejó un reguero de nuevas agresiones sexuales, según han denunciado ahora tres víctimas a El País.

Son testimonios muy duros, que hablan de sesiones de sexo en grupo en las que el único participante que superaba los 11 años era el sacerdote. “Nos hacía mantener relaciones entre nosotros y con él”, rememora una víctima. Los afectados responden estupefactos al ser informados por este diario del pasado de Carreras en Miami. “El obispado lo sabía. Lo podría haber evitado, pero nos dejó en sus manos. Fuimos entregados en bandeja a un pervertido. No puede haber perdón para eso”, acusa otro de los denunciantes.

El obispado defendió airadamente al cura en 2011 cuando medios locales de Salamanca se hicieron eco de las denuncias contra él en Miami. Calificó su trayectoria como “intachable”. Ante las nuevas revelaciones guarda silencio. Carreras llegó a Salamanca cuando el obispo era Mauro Rubio, ya fallecido. En 1995 le relevó Braulio Rodríguez, actual arzobispo de Toledo. En 2003 le sustituyó el actual, Carlos López.

Francisco Carreras nació en 1945 en Nueva York, según relató a un medio local, y fue ordenado sacerdote de la orden benedictina en 1973 en Salamanca. Antes de ir a Miami, estuvo destinado dos años en los pueblos de Ahigal de Villarino, Robledo Hermoso y Sanchón de la Ribera, según los boletines de la diócesis. Llegó a Miami en 1975 y, según las denuncias posteriores, los abusos empezaron pronto.

En sendas denuncias presentadas en 2002 y 2011, dos hombres le acusaron de abusos cuando eran niños cometidos en sus propias casas, en campamentos y horas de teatro. Los relatos de las víctimas, con coincidencias notables, sitúan los hechos en 1976 y 1981, respectivamente. Ambos casos fueron desestimados por lo que sería el equivalente a la prescripción en España. El archivo de la demanda se cierra, sin embargo, con un mensaje de aliento para el denunciante. "Somos conscientes de los beneficios que para la sociedad tiene que los supervivientes de abusos sexuales sufridos en su infancia den un paso al frente para dar testimonio de lo que tuvieron que soportar. [Con el archivo] no queremos desmerecer el coraje de estos supervivientes que han roto el silencio que ha protegido a los abusadores".

Las acusaciones de EE UU describen al sacerdote como “un depredador sexual” que accedía a los niños tras ganarse la confianza de las familias con su carisma. Una víctima recordó como, tras una noche de terror, al día siguiente le regaló “un avión teledirigido”.

La archidiócesis de Miami asegura que, con Carreras en Estados Unidos, solo tuvo noticia de un caso, que actuó de inmediato y que las otras demandas llegaron décadas más tarde. “Un alegato de abuso sexual fue presentado contra el reverendo Carreras por la familia del niño en 1981”, explica por escrito la archidiócesis. “Fue retirado de la parroquia y la actividad sacerdotal. No se le permitió hacer ningún otro servicio en cualquier otra parroquia”. Preguntada sobre si la archidiócesis informó de lo ocurrido al obispado de Salamanca, la respuesta es: “Sí”. Esta afirmación retumba como una nueva agresión a oídos de Antonio y Carlos, de más de 40 años, que no dudan en ofrecer sus testimonios, pero ruegan que no sea revelada su identidad. “Que salga todo. Ya era hora. Pero que esto no nos perjudique más de lo que ya lo ha hecho”, afirman.

Ambos crecieron en el pueblo de Sequeros, destino que el obispado dio al cura tras su expulsión de Miami. Allí estuvo de octubre de 1981 a abril de 1983. En esos 18 meses, volvió a mostrar su doble cara: cautivador de día, monstruo de noche. “Montó un taller de marquetería al que íbamos muchos niños. Los viernes, nos quedábamos a dormir en su casa. Allí sucedía todo”, recuerda Carlos. “Tengo la imagen grabada de ocho o diez niños con él en medio. Todos desnudos, todos masturbándonos”, añade Antonio.

El testimonio de las víctimas ilustra el laberinto emocional al que se enfrentan las víctimas y los mecanismos que dejan impunes muchos abusos. El primero, la culpabilidad por el abrupto descubrimiento del sexo. “Te hacía partícipe y cómplice de sus actos. Luego te hacía regalos increíbles, como una cámara Polaroid. No sabías cómo manejarlo”, lamenta Carlos. El segundo, la presión social. “El pueblo lo reverenciaba. Era inimaginable decirlo. Yo mismo lloré el día que se marchó del pueblo”, sigue Antonio. Y si el sórdido secreto amagaba con aflorar, Carreras recurría a la violencia. “Un día me atreví a decirle que se lo podía contar a mis padres. Me pegó un guantazo que me tiró al suelo y me dijo: Explícalo si te atreves”, concluye Carlos. Ninguno ha contado su caso hasta hacerlo ahora este diario.

Los supuestos abusos se sucedieron hasta que un día Carreras desapareció. Nunca se dieron explicaciones claras. “Lo que pasaba debió llegar a oídos del obispo”, aventuran Carlos y Antonio. La pesadilla siguió en su nuevo destino, Calzada de Valdunciel, según cuenta otra víctima a El País. También fue párroco en Castellanos de Villiquera hasta que, en 1987, fue trasladado de forma poco clara a Palacios Rubios, Poveda de las Cintas y Villaflores. Pero a los dos años, en 1989, regresó de nuevo a la zona de Calzada, la comarca de la Armuña, aunque a otras localidades aún más pequeñas: Valdunciel, Carbajosa de la Armuña, Naharros de Valdunciel, San Cristóbal de la Cuesta y Mata de la Armuña.

En los archivos también figura que al menos en 1993 era profesor en el colegio Lorenzo Milani de Salamanca. “No tenemos constancia y no vamos a dar información”, responde su directora. En 2004, Carreras fue apartado de las parroquias rurales y nombrado capellán del convento de las Bernardas, en las afueras de Salamanca. Pero su alejamiento fue mayor en 2011, cuando fue enviado al remoto santuario de Valdejimena. Fue justo antes de que aparecieran en la prensa local las denuncias de Miami.

El País ha localizado este martes a Carreras: “Se solucionó todo, era todo mentira, depende todo de Estados Unidos, aquí nada”, aseguró en un primer momento. Al revelarle las nuevas acusaciones, ahora ya en Salamanca, reaccionó agresivamente: “¡Son ustedes unos miserables!”. Y salió corriendo.

“Nos ponía películas porno mientras nos daba Cola Cao”
“Todas las tardes íbamos a su casa unos 10 ó 15 chavales a pasar la tarde”, recuerda una víctima que acusa a Francisco Carreras en Calzada de Valdunciel, el pueblo de Salamanca donde este cura llegó en 1983. Entonces esta persona tenía ocho o nueve años. “Aquella casa era un sueño para un chaval. Llena de juguetes, los últimos modelos y los más caros. La primera ‘playstation’ que vi fue allí, la Atari... Y tenía dulces, galletas. Nos daba dinero del cepillo, 100 pesetas de entonces, muchísimo. Y luego nos empezó a poner películas porno. La primera que vi en mi vida fue allí, nos las ponía mientras nos daba un Cola Cao. Otro día nos enseñó un cajón lleno de revistas porno homosexuales”.

La casa, hoy abandonada, estaba a menos de cien metros del cuartel de la Guardia Civil. Presidía el salón una gran bandera de Estados Unidos. El cura contaba incluso que había sido piloto en la guerra de Vietnam. “Un día que un amigo y yo nos quedamos solos con él nos quitó la camiseta y nos empezó a tocar los pezones. Salimos corriendo y no volvimos. Nunca hablamos de ello. Pero no sé qué pasaría con los demás. Algunos hasta se quedaban a dormir en su casa”. Es la segunda vez que esta persona lo ha contado a alguien. La primera fue a un psicólogo, con más de 30 años. “Te deja tocado para siempre, no se me olvidará nunca”, concluye.

En Calzada, de 600 habitantes, reina el silencio. “Aquí todo el mundo lo sabe, pero nadie dice nada”, explica un vecino. Nadie sabe a ciencia cierta que pasó, pero hubo incidentes con Carreras y dejó la parroquia en 1987. “A veces le daban arrebatos. Un día echó de misa a una mujer. Otro día en misa desafió a la gente a que entraran en la sacristía de uno en uno si tenían cojones. Nos quedamos estupefactos”. Este vecino relata que las polémicas fueron sonadas y llegaron a oídos del obispo, porque aparecieron incluso en programas de radio.

lunes, 6 de agosto de 2018

#hemeroteca #iglesia #franquismo | El prior del Valle de los Caídos cede y ahora dice que permitirá la exhumación de Franco si la orden proviene del rey

Imagen: El Diario / Benedictinos de Cualgamuros
El prior del Valle de los Caídos cede y ahora dice que permitirá la exhumación de Franco si la orden proviene del rey.
Santiago Cantera relaja su inamovible posición contra la exhumación del dictador y asume que si la fórmula del Gobierno es un Real Decreto ley, firmado por Felipe VI, no podría oponerse. Así se lo ha confesado a sus íntimos tras unos días de retiro en Solesmes, la abadía francesa de la que depende la comunidad benedictina de Cuelgamuros. El abad de este templo, Philip Dupont, ha pedido al religioso que contribuya a desbloquear la situación.
Jesús Bastante | El Diario, 2018-08-06
https://www.eldiario.es/sociedad/Valle-Caidos-exhumacion-Franco-Rey_0_800720234.html

La pelota sigue en su tejado. El prior del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, continúa negándose a la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco, tal y como pretende el Gobierno. En su negativa, Cantera esgrime un poder notarial de los siete nietos del generalísimo, en el que aseguran no querer hacerse cargo del cadáver. Sin embargo, después de unos días de retiro en Solesmes, la abadía francesa de la que dependen su comunidad y él, el religioso ha dado una vuelta de tuerca al asunto y ha comentado a sus íntimos una posible solución ante la que no podría evitar la salida de Franco del Valle: que la orden provenga de Felipe VI.

"Quien nos entregó la custodia del cuerpo de Franco fue el rey y, por tanto, esta cuestión depende de la Jefatura de Estado", afirmó Cantera, según fuentes consultadas por eldiario_es, que añaden que tanto el abad de Solesmes, Philip Dupont, como los abades de los monasterios de Leyre y Silos, han pedido al religioso que contribuya a desbloquear la situación. La Congregación de Solesmes, al oeste de París, es la competente sobre el monasterio del Valle de los Caídos.

Se lo reclaman para evitar que el caso pueda llegar a Roma. Sin embargo, las autoridades vaticanas y el entorno del Papa ya ha confirmado que no intervendrá en un asunto que considera eminentemente político y la Santa Sede ha dejado claro que se trata de un tema que compete a las autoridades españolas.

El Gobierno parece decantarse por la fórmula del Real Decreto Ley para sacar al generalísimo del Valle y ya ha decidido llevar su aprobación a después del parón del verano. Este mecanismo, que requiere la firma del Jefe de Estado, invalidaría cualquier oposición de la Abadía, que debería devolver los restos del dictador a quien originariamente se los entregó para su custodia. En ese argumento se ha refugiado para dar su brazo a torcer tras las presiones para que no enquiste la exhumación.

"La Iglesia tiene la custodia (…). Lo único que podríamos hacer es impedir una extracción ilegal del cuerpo. Pero si el rey determina que sí, no nos podemos oponer", confesó recientemente Cantera, quien recordó que no fue decisión de la comunidad benedictina traer los restos.

La posición de la familia Franco
Este religioso -que opina que las medidas de memoria histórica son "venganzas del pasado"- es, hoy por hoy, la máxima autoridad religiosa en el Valle de los Caídos. Como tal, es el último responsable de permitir o prohibir el traslado de los restos del dictador y al ser la orden benedictina una congregación religiosa no está bajo el organigrama de la diócesis de Madrid, de modo que si el prior quiere impedir que entren los técnicos a llevarse el cuerpo embalsamado de Franco, lo puede hacer al tratarse de un lugar de culto, pese a que esté en un conjunto que pertenece a Patrimonio Nacional.

Cantera está poniendo numerosas trabas al proceso después de haber complicado también la exhumación de los hermanos Lapeña ordenada por un juez. De hecho, tras varios meses, tuvo que intervenir la Conferencia Episcopal para que cediera y permitiera entrar a los técnicos de Patrimonio Nacional a la basílica.

En este caso, la opinión del prior choca de frente con el posicionamiento del cardenal y arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, que no se niega a la exhumación y ha apuntado a que no debería suponer ningún problema. Los obispos apuestan por un proceso sin ruidos mediáticos con el objetivo de que se deje de vincular la figura del dictador con la Iglesia.

La mayor preocupación para el prior, además de la división existente en la comunidad entre quienes se niegan a la salida de los restos del dictador y quienes creen que éste es un tema político y familiar, y en ningún caso religioso, es la posición de la familia Franco, a quien se siente cercano. Cantera formó parte de las candidaturas de Falange tanto en las generales de 1993 como en las europeas de 1994 y ofició la misa de Carmen Polo.

Aunque el permiso de la familia no es necesario para exhumar al dictador, sus nietos continúan negándose a hacerse cargo de sus restos y trasladarlos, como se había planteado, al cementerio de Mingorrubio, junto al Palacio del Pardo, donde está enterrada su mujer, Carmen Polo. De seguir desentendiéndose, podría provocar que Franco fuera enterrado en el osario del cementerio de La Almudena, ya que la normativa especifica que los cementerios deben contar con un espacio para las exhumaciones.