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miércoles, 28 de junio de 2017

#hemeroteca #visibilidad #activismo | Diez estaciones del metro de Madrid fueron nombradas en homenaje a activistas gais y trans argentinos

Imagen: La Nación / World Pride en Madrid
Diez estaciones del metro de Madrid fueron nombradas en homenaje a activistas gais y trans argentinos.
Este fue un modo de sumarse a la fiesta mundial del Orgullo Gay que tiene lugar en Madrid desde el 23 de junio y hasta el 2 de julio próximo; Gustavo Pecoraro y Mauro Cabral, entre los homenajeados.
La Nación, 2017-06-28
http://www.lanacion.com.ar/2037967-diez-estaciones-del-metro-de-madrid-fueron-nombradas-en-homenaje-a-activistas-gays-y-trans-argentinos

Con los nombres de una decena de activistas argentinos que defienden los derechos del colectivo gay y trans, fueron renombradas simbólicamente las estaciones de metro de la capital madrileña. Este fue un modo de sumarse a la fiesta mundial del Orgullo Gay que tiene lugar en Madrid desde el 23 de junio y hasta el 2 de julio próximo.

"Poner en palabras sus nombres, fue el gesto que se me ha ocurrido para agradecer a todos y todas las personas que han luchado e incluso muerto, por defender el derecho a vivir y expresar las distintas orientaciones sexuales", dijo a Télam en Madrid, Javier Sáez, un sociólogo y activista gay español, autor del proyecto.

De esta forma, los nombres de diez activistas gais argentinos integran, junto a los de Pedro Almodóvar, Oscar Wilde, Federico García Lorca o Truman Capote, un mapa de lesbianas, gais, trans, bisexuales, intersex y queer (LGTBIQ) del metro de un diámetro de cinco metros con 300 estaciones.

El lienzo, de fondo blanco con la impresión exacta que reproduce las líneas de metro de Madrid, está expuesto en el emblemático Centro Centro (este nombre es tal cual doble, se llama Centro Centro, el lugar) , sobre Plaza de Cibeles 1, en el corazón de Madrid hasta el 22 de agosto.

Saéz, creador de "Metro LGTBIQ de Madrid", además de sociólogo y activista es autor del ensayo ‘Teoría queer y psicoanálisis’. "Queer, como su término en inglés lo indica, es un lugar donde confluyen disidencias varias", explica a Télam.

"La idea se me ocurrió al mirar el mapa del metro de Madrid y ver que los nombres de las estaciones que llevan nombres de personas son denominaciones heterosexuales y me pregunté por qué no cambiar, utilizar nombres de personas homosexuales para incrementar su visibilidad", apuntó.

Entre los argentinos que dan nombre a las estaciones del metro del mapa de Sáez, se cuentan el Flavio Rapisardi; "Flavio es todo un símbolo, apenas empezaban a correr los ´90 cuando me pidió sin conocerme de nada que le ayudara a difundir en España su libro en el que hablaba de la situación de los homosexuales durante la dictadura militar argentina", recuerda Sáez.

Héctor Anabitarte, Gustavo Pecoraro, Mauro Cabral, Ilse Fukowa, Néstor Perlongher, Alejandra Pizarnik, Lohana Berkins, pionera en la lucha por el derecho a la identidad de género, y la asesinada activista trans Diana Sacayan, que coordinó el Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación y fue una de las primeras en recibir un DNI con su identidad autopercibida en el país.

"A todos estos activistas les he conocido, hemos luchado juntos, en Argentina y aquí, son personas que han hecho mucho por los derechos de las personas con orientación sexual diversa", expresó a Télam.

"Argentina me parece un país tolerante, tanto como España, aunque también hay discriminación y homófobicos", comentó.

"He estado en numerosas ocasiones en Argentina, y allí hay gente con vidas dedicadas enteramente al activismo gay, que ha luchado mucho por los derechos de las minorías sexuales", agregó Sáez.

"Todas estas personas guardan una relación o un vínculo especial conmigo y con mi vida; por ejemplo, con Alejandra Pizarnik descubrí el amor más profundo en sus poemas y luego me enteré de que era gay y así fue que la designé para formar parte del proyecto, un tanto parecido me ha pasado con Oscar Wilde", señaló.

"También me pasó que necesitaba encontrar referentes, de la lucha de la valentía, y en sus discursos y textos, esto se percibe abierta y valientemente", agrega Sáez de 51 años y oriundo de Burgos, una ciudad al norte de España.

Entre los nombres de los famosos con los que se han nombrado las estaciones de metro, destacan los de Jodie Foster, Chavela Vargas que se sitúa en Príncipe Pío, Tchaikovsky en Plaza Elíptica, Oscar Wilde tiene su parada en Arganda del Rey, La Fortuna es para Truman Capote o Nueva Numancia para Ellen DeGeneres.

De las 301 estaciones que tiene el metro de Madrid, sólo la de Chueca ha quedado excluida dado que ?es el único sitio que guarda relación con el colectivo gay porque es la estación del barrio rosa de Madrid?, explicó Sáez.

"Quise homenajear de alguna forma, a mi amigo Paco Vidarte, que falleció de sida hace 9 años. A Paco lo coloqué en la estación de Sol, intentando argumentar de alguna forma sobre su sabiduría y honestidad con la que luchó por el colectivo LGTB hasta el fin de su vida", añadió.

Al momento, Sáez, no puede creer la repercusión que ha tenido su obra, periodistas de toda Europa se han hecho eco de la instalación que, con tan poco, ha hecho tanto ruido y lo que es más importante "ha generado un aporte a la construcción positiva de la imagen del colectivo LGTBIQ", concluyó Sáez.

lunes, 26 de junio de 2017

#hemeroteca #visibilidad #activismo | Por qué un Metro LGTBIQ en Madrid

Imagen: Twitter | Javier Sáez
Por qué un Metro LGTBIQ en Madrid.
“¿Y si amariconamos, bollerizamos, transgenerizamos, queerizamos el Metro?”. Javier Sáez, autor del mapa LGTBIQ del Metro de Madrid, explica qué le ha motivado a realizar esta iniciativa de ‘desterritorialización’ de un especio heterocentrado.
Javier Sáez | Pikara, 2017-06-26
https://www.pikaramagazine.com/2017/06/por-que-un-metro-lgtbiq-en-madrid/

El origen de este proyecto parte de una anécdota de mi vida cotidiana: al observar el plano del Metro de Madrid me di cuenta de que no encontraba ninguna referencia a mi comunidad, la comunidad LGBTI y queer. A pesar de ver ante mí cientos de paradas, no había ninguna persona o referencia LGBTI. Digamos que me sentía en un territorio muy heterocentrado, es decir, en lo que yo suelo llamar un “heterritorio”.

De este modo surgió la idea: ¿Por qué no desterritorializar el espacio del Metro?

El plano del Metro es una imagen donde encontramos puntos de referencia, un mapa con el que nos identificamos (yo vivo en esta parada de Metro, mi amiga en esta otra…); es algo icónico que representa a la ciudad.

Y pensé: ¿Y si amariconamos, bollerizamos, transgenerizamos, queerizamos el Metro?

Desde hace 30 años colaboro en activismos y producción cultural LGBT y queer, con muchas otras personas, activistas, escritorxs, artistas, de las que he aprendido todo lo que sé. Personas y colectivos cuyo trabajo silencioso y pertinaz es lo que llamamos movimiento LGBT y movimiento queer. Me pareció una buena idea homenajear a todas esas personas, activismos, publicaciones y espacios. Y también recordar a referentes intelectuales que han sido importantes en mi vida. Las personas LGBT nacemos y crecemos en un contexto donde no hay referentes; todo el entorno, los discursos y representaciones, la cultura y el arte, la educación, todo es heterocentrado. Hay una invisibiliación de la diversidad sexual que hace que nos sintamos bichos raros, personas aisladas, solas. De adolescente tuve que ir buscando, con mucha dificultad, esos referentes: Lorca, Lezama Lima, Gabriela Mistral, Monique Wittig, Pasolini, Michel Foucault, Divine… Y eso lo pude lograr porque, afortunadamente, tenía una situación privilegiada, con un acceso fácil a la cultura. La mayoría de las personas LGBT no tienen ese privilegio, las bibliotecas no cuentan con secciones de libros LGBT, ni hay festivales de cine LGBT en la mayoría de las ciudades y pueblos de España, ni se enseña en el colegio que muchos de lxs más importantes pensadorxs, artistas y escritorxs de la historia eran LGBT, algo que subiría mucho la autoestima de los niños y niñas LGBTI.

Por eso añadí en el plano no sólo a esas activistas con las que he trabajado y de las que he aprendido tanto, sino también esos referentes culturales que me han ayudado a sobrevivir, a entender y denunciar el sistema heterocentrado y a tener recursos contra la LGBTfobia. El mapa es una forma de mostrar que somos muchxs, que no somos ‘excepciones’ o ‘minorías’. De algún modo es un mensaje político para el mundo hetero: “Aquí tienes a 300 personas LGBTI y queer, y podríamos llenar todos los metros del mundo con más nombres. Estamos por todas partes. No nos van a volver a meter en el armario. Hemos ocupado el metro. Somos muchas, estamos organizadas, tenemos fuerza y dignidad. Hemos ocupado Madrid”.

Este mapa de Metro tiene también otra función, además de visibilizar la existencia de las personas LGBT y de homenajear el trabajo de muchas de ellas. Es un ejemplo gráfico de que esos espacios y esas historias están llenos de afectos, de conexiones, de deseos, de historias de vida y de muerte. En el mapa se superponen y entrecruzan esas historias: lugares donde se reunían esas activistas, nuestras publicaciones, las amigas que han muerto por el sida o por la violencia transfóbica, bares, fanzines, las relaciones de solidaridad y de ayuda mutua que subyacen en los activismos LGBT, la potencia de la amistad, esas otras familias que hemos creado para sobrevivir, ya que la familia nuclear casi nunca nos ha servido para nada.

El mapa ofrece un espacio de representación y una topología de los afectos. Porque a pesar de lo que proclama la retórica liberal, en realidad somos redes de relaciones, no individuos. Y aquí se trata además de redes de supervivencia. La idea de red se transmite muy bien con la imagen del Metro. El hecho de que muchos de esos activismos los hemos hecho ‘bajo tierra’, en la clandestinidad o en los márgenes, se recoge en la idea de ‘underground’ (metro en inglés). El Metro está lleno de metáforas afortunadas.

Otro elemento que me motivó a la hora de hacer el mapa fue la posibilidad de una didáctica queer. Es decir, usando este mapa podemos explicar mucho de la historia del movimiento LGBT y queer del Estado español, desde los inicios del activismo en los 70 (Empar Pineda, Armand de Fluvià, Nazario, Ocaña, el FAGC…) pasando por los grupos queer de los 90 (la Radical Gai, LSD), el activismo trans, la lucha antisida, activistas gitanos/as LGBT, hasta muchas otras personas y entidades que trabajan hoy contra la LGBTfobia. El mapa es un manual de historia. Basta con tomar una parte del mismo, o una línea de Metro, y cada parada nos hablará de una historia, una aportación de cierta persona o grupo, y una conexión con otra parada/persona.

El mapa transforma la topología en una genealogía política, y esto puede ser utilizado en la enseñanza, si algún día el sistema educativo asume que debe integrar en su seno la enseñanza de la diversidad y la disidencia sexual.

Este mapa se enmarca en un conjunto de proyectos más amplio que se llama ‘El Porvenir de la Revuelta’, dirigido por Fefa Vila, que ha hecho un trabajo enorme desde hace un año con muchas activistas y artistas para ampliar la oferta del Orgullo Mundial con un enfoque feminista, queer y antirracista, con proyectos y exposiciones sobre el sida, las personas racializadas, los gitanos/as LGBT, las cárceles, la memoria y el deseo LGBT, las fiestas nocturnas, el cruising, el movimiento queer, etc. . Sin duda, el programa más interesante y radical de todo el Orgullo.

El apoyo del Ayuntamiento de Madrid al proyecto ha sido fundamental. De hecho aceptaron exponer mi mapa en CentroCentro, en el Palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento, algo que le está dando una visibilidad enorme.

Por supuesto, en el mapa faltan muchas personas y organizaciones. En realidad no faltan, porque el objetivo del mapa no era recoger a todas las personas que han aportado algo al movimiento LGBT español, o al catalán o al vasco (que son miles de personas), sino aquéllas que han tenido una interacción personal conmigo, aquellas que conozco o he conocido. Es mi homenaje a esas personas (y a mis referentes intelectuales), no se trata de un intento de identificar y localizar a todo el mundo, algo que obviamente es imposible.

He puesto en el centro del mapa, en la estación de Sol, a mi amigo Paco Vidarte. Porque por él pasaban todas las líneas de la sabiduría, y en recuerdo de su memoria.

Javier Sáez. Sociólogo y activista LGTBI, es especialista en teoría queer y psicoanálisis.

sábado, 24 de junio de 2017

#hemeroteca #visibilidad #activismo | Próxima parada, Pedro Almodóvar

Imagen: El País / Lucas Platero y Javier Sáez
Próxima parada, Pedro Almodóvar.
Las estaciones son personalidades y activistas LGTB+ en este mapa del Metro de Madrid. En este mapa del Metro de Madrid solo hay una parada que conserva su nombre real, Chueca.
Emilio Sánchez Hidalgo | Verne, El País, 2017-06-24
http://verne.elpais.com/verne/2017/06/24/articulo/1498309996_334487.html

300 de las 301 estaciones del suburbano de la capital son renombradas en esta propuesta alternativa, obra del sociólogo y activista LGTB+ Javier Sáez, que atiende a Verne por teléfono. "Hay muchas estaciones que llevan el nombre de personas. Ni una sola de ellas forma parte del colectivo LGTB+. Creo que va siendo hora de cambiar eso", indica el creador del mapa, que se expone hasta el 22 de agosto en Centro Centro (plaza de Cibeles, 1).

Esta obra, de cuatro metros y medio de ancho y otros cuatro medio de alto, se enmarca en 'El porvenir de la revuelta', una serie de exposiciones, seminarios, talleres y conciertos que forman parte de la programación del Orgullo en la capital. "Un día, mirando el mapa del Metro, me paré a pensar en lo mal representados que estábamos", comenta.

En su obra, Príncipe Pío es Chavela Vargas, Plaza Elíptica es Tchaikovsky, La Peseta es Harvey Milk, El Casar es Jodie Foster, Pacífico es Alejandra Pizarnik, Príncipe de Vergara es Carla Antonelli, La Almudena es Pedro Almodóvar, La T4 es Federico García Lorca, Arganda del Rey es Oscar Wilde, Lago es Pedro Zerolo, La Fortuna es Truman Caporte, Moncloa es Eduardo Mendicutti, Nueva Numancia es Ellen DeGeneres...

Activistas, cineastas, políticos, escritores y presentadores están colocados al azar, pero sí hay un nombre que Sáez colocó intencionadamente: "Quería que el filósofo Paco Vidarte estuviera en Sol. Fue un gran amigo mío y una persona brillantísima que murió hace nueve años. Por él, como en este mapa de Metro, pasaron todas las líneas del saber". Una versión reducida de la obra de Sáez ya fue expuesta hace un año en la muestra 'LGTBfobia y Derechos Humanos', en la Biblioteca Manuel Alvar de Madrid

Aunque casi todos los nombres están colocados al azar, sí se aprecia un especial cuidado a la hora de elegir los principios y finales de línea. La mayoría son personalidades muy conocidas. La lista de nombres es tan larga como el número de estaciones del suburbano madrileño. "Además de las personas famosas, hay infinidad de activistas LGTB+ que son menos conocidos y a los que quería reivindicar desde hace mucho años", añade el creador del mapa.

"El mapa de Metro es una metáfora perfecta sobre el movimiento LGTB+. Esas líneas que avanzan estación a estación, uniéndose unas con otras, apoyándose... Creo que es una forma muy bonita de representar nuestra lucha", añade Sáez, especialista en teoría queer.Esta línea de pensamiento sostiene que la identidad y la orientación sexual son una construcción social.

Además, Sáez trabaja en la Fundación Secretariado Gitano y ha traducido al español obras de autoras como Judith Butler, Monique Wittig y Jack Halberstam. "Mi infancia, siendo un niño gay en Burgos, fue durísima. No empecé a sentirme a gusto hasta que llegué a Madrid, cuando tenía 16 años. Esta ciudad es muy importante para mí y para muchos otros. Es uno de los aspectos que intento transmitir en el mapa", indica Sáez, que posa en junto al sociólogo Lucas Platero, una de las estaciones.

jueves, 22 de junio de 2017

#hemeroteca #visibilidad #activismo | Un mapa de Metro de Madrid rescata la memoria LGBTIQ

Imagen: Condé Nast Traveler
Un mapa de Metro de Madrid rescata la memoria LGBTIQ.
En trescientas paradas de metro y trescientos nombres para visibilizar la comunidad LGBTI y queer. El proyecto del sociólogo Javier Sáez se expone en el CentroCentro de Madrid del 23 de junio al 31 de agosto.
María Crespo | Condé Nast Traveler, 2017-06-22
http://www.traveler.es/viajes/mundo-traveler/articulos/un-mapa-de-metro-de-madrid-rescata-la-memoria-lgbtiq/10801

La idea surgió de un gesto tan cotidiano como mirar el plano del metro. “Me di cuenta de que no encontraba ninguna referencia a mi comunidad, la comunidad LGBTI y queer. A pesar de ver ante mí cientos de paradas, no había ninguna persona o referencia LGBTI”, escribe en Javier Sáez en su blog.

“Digamos que me sentía en un territorio muy heterocentrado, es decir, en lo que yo suelo llamar un 'heterritorio'. Y pensé: ¿y si mariconizamos, bollerizamos, transgenerizamos, queerizamos el Metro?”, sentencia.

Su mapa es una representación personal, una topología de afectos. Su forma de decir, somos y estamos. “No disponemos de espacios públicos donde se habla de la lucha LGBTI, de personas que llevan 30 años o más luchando, peleando, siendo perseguidas o arriesgándose por la igualdad. No se habla de nosotrxs en el sistema educativo, ni en los medios de comunicación, ni en los libros de historia. Y es importante para que los jóvenes LGBT vean que no están solos/as, que ven que la diversidad sexual es una realidad y lo ha sido siempre”, explica Sáez a Traveler.

Cada parada, cada nombre, forma parte de su historia personal, un homenaje a las personas de las que ha aprendido “casi todo lo que sabe” tras 30 años de activismo. Y aunque reconoce que le ha marcado su generación, nació en Burgos en 1965, también recoge el trabajo de activistas jóvenes.

Bares, fanzines, lugares donde se reunían esas activistas, “amigas” que han fallecido por el sida o por la violencia transfóbica, emergen en cada estación.

Educar en la diversidad
Su mapa es genealogía política. ¿Cree que este mapa se podría enseñar en los colegios? “Sí, absolutamente. Creo que es una herramienta didáctica muy útil y divertida: según qué líneas o paradas elijas, puedes explicar el movimiento queer, la crisis del sida, el activismo lesbiano, el gitano o el trans, los años 80, o los 90 o la actualidad, los referentes intelectuales LGBT de la historia de occidente (Wilde, Tchaikovsky, Barthes, Foucault, Djuna Barnes, Monique Wittig, Chavela Vargas, etc.)”, responde sin dudar.

Tras décadas de compromiso como activista y técnico experto en el Departamento de Igualdad y Lucha contra la Discriminación de la Fundación Secretariado Gitano, Javier Sáez fija su mirada en el presente y en las futuras generaciones.

“Falta una educación en la diversidad sexual en las escuelas, y además los niños y niñas gais, lesbianas, trans podrían conocer referentes, ver que no están solos sino que somos miles, millones. Y los niños y niñas heteros entenderían mejor lo que es la diversidad y su riqueza”, añade.

Los nombres que hacen (la) historia
Le pedimos que nos presente a tres de sus protagonistas y por qué los ha elegido:

- “Paco Vidarte: era un pensador brillante y una gran persona, era mi mejor amigo, y desgraciadamente falleció de sida hace 9 años. Fue una pérdida enorme para mí, para el activismo LGBT y para la filosofía. Su Ética marica es el mejor libro que se ha escrito nunca sobre políticas LGBT”.

- “Fefa Vila, porque es una activista feminista, lesbiana y queer muy comprometida, alguien de una honestidad insobornable y un referente para el movimiento lesbiano desde los años 90. También porque me enseña cada día la necesidad de apoyar el feminismo y de ser feminista”.

- “Sonia Rescalvo, mujer transexual que fue asesinada por un grupo de nazis en 1991. Es fundamental recordar a las víctimas de la transfobia, y la difícil situación que aún viven las personas transexuales en nuestro país”.

El mapa se podrá ver expuesto a gran tamaño en CentroCentro (Plaza de Cibeles) desde el 22 de junio 2017 al 30 de septiembre, en el marco del proyecto #elporvenirdelarevuelta y estará disponible en la librería Berkana (calle de Hortaleza, 62; Madrid) hasta finalizar existencias.

Descarga el mapa completo aquí.

#hemeroteca #memoria | El activismo olvidado que ocupó sin armarios la calle cuando estaba prohibido


Imagen: El Diario / 'El ministerio tiene las manos manchadas de sangre', acción contra el sida, 1 Diciembre 1994 / Fotografía de Andrés Senra
El activismo olvidado que ocupó sin armarios la calle cuando estaba prohibido.
Desde la primera manifestación LGTBI en 1977, la memoria del movimiento ha estado marcada por dos líneas de activismo: los colectivos más institucionalizados y los grupos ‘queer’ radicales. La Radical Gai y LSD combatieron a principios de los 90 la pasividad del Gobierno ante la crisis del sida con sus propias campañas de prevención. El sociólogo Javier Sáez ha ideado un metro de Madrid en el que las estaciones son activistas LGTBI para rescatar su memoria: "No nos van a volver a meter en el armario".
Marta Borraz | El Diario, 2017-06-22
http://www.eldiario.es/sociedad/memoria-olvidada-activismo-LGTBI-movimiento_0_656885021.html

Cuando el 26 de junio de 1977 un grupo de lesbianas, travestis, trans y gays se echaron a la calle y ocuparon La Rambla de Barcelona, todavía eran consideradas por ley un peligro social. Al calor de los disturbios que unos años antes habían prendido la mecha del Orgullo en el bar neoyorquino de Stonewall Inn, el movimiento comenzaba a organizarse políticamente en España e intentaba dejar atrás los duros tiempos de feroz represión contra la diversidad sexual y de género en el régimen franquista.

Solo el Movimiento Español de Liberación Homosexual, formado por un pequeño grupo, entre ellos Armand de Fluviá, había logrado ponerse en marcha en la clandestinidad llegando incluso a editar una revista que lograba pasar a Francia para ser enviada de nuevo desde allí. Pero la efervescencia política tomó los últimos años de la década de los 70, que se inundó de colectivos agrupados en una Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual y el feminismo lesbiano empezó a irrumpir con fuerza en escena.

Fueron muchas las personas que "se visibilizaron políticamente en un territorio muy hostil. Ya en los 60 había pequeños grupos de travestis que arriesgaban mucho", explica el activista y sociólogo Javier Sáez del Álamo, que en 1982 huyó de la homofobia de su Burgos natal para asentarse en Madrid. "No es tanto un relato de nombres propios, sino una genealogía de experiencias y grupos con mucha necesidad de organizarse", prosigue.

La ley franquista de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que perseguía a los homosexuales y que no fue derogada por completo hasta bien entrada la democracia, fue uno de sus principales blancos. La primera manifestación del Orgullo en Madrid estaba encabezada por una pancarta que pedía su retirada. "Fue en 1978 y había bastante gente, vinieron sindicatos y partidos políticos, porque aquella fue una época de mucha movilización. Luego fue una especie de travesía del desierto hasta el renacimiento del activismo con la pandemia del sida", explica Sejo Carrascosa, autor junto a Sáez del libro ‘Por el culo. Políticas Anales’.

La pasividad del Gobierno ante el sida
Además de la movida y una atmósfera de liberación sin precedentes, los años 80 trajeron consigo la crisis del sida y la pasividad de un Gobierno que silenciaba el problema y favorecía un discurso homófobo muy presente. "Todos teníamos amigos con VIH, así que comenzaron a crearse redes de afecto porque la falta de reacción institucional condenaba a la gente a la muerte simbólica y física", explica Fefa Vila, directora de 'El Porvenir de la Revuelta', un proyecto que conjuga arte y política para rescatar la memoria del movimiento y que puede visitarse en Madrid.

Ya existía el colectivo COGAM en un intento por agrupar a las principales organizaciones gays bajo una misma voz. Allí comenzó su activismo Boti García Rodrigo, expresidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales (FELGTB), que ha organizado la exposición Subversivas sobre la historia del movimiento. "Abrí la puerta de la mítica librería LGTBI Berkana con muchísima vergüenza para decirle a Mili, la librera, que era lesbiana y que a dónde podía ir. Ella me dio las señas de COGAM", recuerda.

Pronto comenzaron a convivir dos estrategias para enfrentar la crisis del sida que derivaron en dos líneas de activismo: una más propensa a colaborar con las instituciones y otra radical que apostaba por la autogestión. En ese escenario irrumpieron dos colectivos que revolucionaron la escena activista madrileña a través de la acción directa y la provocación inspirados por el estadounidense Act Up: La Radical Gai y LSD.

Irrumpe el activismo ‘queer’
"No nos sentíamos cómodos en los grupos más asistencialistas. Queríamos romper con la invisibilidad en la representación porque andar con remilgos hacía que la gente se muriera", explica Vila, una de las impulsoras del colectivo de lesbianas LSD.

"La primera revolución era la supervivencia", apunta Carrascosa, que fue activista en La Radical Gai, surgida en 1993 como escisión de COGAM. Ambos grupos volcaron gran parte de su fuerza en hacer prevención del VIH y denunciar el silencio del Gobierno a través de acciones y campañas explícitas. "Alguien tiene que hacer la prevención", escribían en los ‘flyers’, posters y pegatinas que imprimían.

Fueron años de mucha intensidad en los que "intentábamos mariconizarlo todo, cuestionar la heterosexualidad, reapropiarnos del insulto, salirnos de las buenas formas. Era una manera de hacer política subversiva", prosigue Carrascosa. También LSD pretendía impactar en el imaginario colectivo porque "las lesbianas aparecían como sujetos invisibles" así que "lo que hicimos fue demandar un espacio público y político", esgrime Vila.

Esta fue época de traducciones de lo que se estaba produciendo en el pensamiento queer de puertas para fuera, lo que introdujo en España nuevos debates, y también de fanzines publicados por los propios colectivos. Tanto LSD como la Radical Gai tenían el suyo ( Non Grata y De un Plumazo), a los que más tarde se unió Bollus Vivendi, del grupo Las Goudous, que nació a mediados de los 90 en la recién okupada Eskalera Karakola, que todavía pervive en Madrid, con la idea de crear colectivos de lesbianas en el feminismo.

Rescatar la memoria
También la FELGTB, que en 2017 cumple 25 años, se había constituido ya porque un gran número de asociaciones se habían ido formando en diferentes comunidades autónomas. La universidad comenzaba a ser un espacio en el que articular el activismo LGTBI con la primera asociación, creada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en 1994, llamada RQTR.

Las organizaciones se dedicaban fundamentalmente a la prestación de servicios desatendidos por las administraciones, como la educación en salud sexual y "pronto comenzamos a reivindicar una ley de parejas de hecho, que luego se convirtió en la del matrimonio porque nos dimos cuenta de que pedir una ley menor era consagrar nuestra desigualdad", insiste Boti.

En la agenda de los grupos ‘queer’ minoritarios, explica el también activista de la Radical Gai Javier Sáez, no estaba esta demanda: "Nuestro discurso no se basaba en pedir leyes al Estado. Nos interesaba la autogestión y estábamos preocupados por la precariedad, el feminismo o la insumisión al servicio militar". Carrascosa coincide al hablar de las alianzas con otros movimientos, como el okupa, y la presencia en otras luchas. "Si había una huelga allí estábamos nosotros para gritar 'la patronal es heterosexual'", ejemplifica.

Aún así, para Sáez, "las peticiones al Estado del movimiento más oficial tienen sentido", pero "no era nuestra forma de hacer política". Para Boti, la luz verde al matrimonio igualitario tuvo mucho que ver con que "la clase política nos escuchó porque eramos una sola voz", dice la activista, que recuerda "haberse aprobado con una sociedad convencida de que lo merecíamos. Allí estábamos, con un alto responsable del Gobierno de Aznar ofreciéndonos una ley de parejas de hecho lo más amplia posible a cambio de renunciar al matrimonio. Y nos negamos".

40 años después de la primera manifestación LGTBI, los cuatro activistas reclaman la necesidad de hacer memoria y rescatar la experiencia colectiva de la disidencia sexual y de género, que pocas veces es nombrada y no suele aparecer en las páginas de Historia. Con esta intención ha imaginado Sáez un metro en el que las paradas son activistas o colectivos trans, gays, lesbianas o bisexuales: "Aquí tienes a 300 personas LGTBI y ‘queer’, pero podríamos llenar todos los metros del mundo. Estamos por todas partes. No nos van a volver a meter en el armario. Hemos ocupado el metro. Somos muchas, estamos organizadas, tenemos fuerza y dignidad. Hemos ocupado Madrid".

domingo, 28 de mayo de 2017

#hemeroteca #activismo #exposiciones | «No vueles con la homofobia. Iberia discrimina a gais»

Imagen: La Razón / 'Archivo Queer' de 'El Porvenir de la Revuelta'
«No vueles con la homofobia. Iberia discrimina a gais».
Una exposición del Ayuntamiento incluye un cartel contra la empresa española, a pesar de que es la aerolínea oficial del World Pride.
Pablo Gómez | La Razón, 2017-05-28
http://www.larazon.es/local/madrid/no-vueles-con-la-homofobia-iberia-discrimina-a-gais-OD15255139

La cuenta atrás para que la ciudad de Madrid acoja la celebración mundial del Orgullo LGBT –el World Pride 2017– afronta su recta final. Quedan apenas 25 días para un evento que espera reunir a más de tres millones de personas en la capital. Este mes, la alcaldesa, Manuela Carmena, dio el pistoletazo de salida a los preparativos de esta cita poniendo el primer lazo en una bandera arcoíris gigante que decorará la fachada del Palacio de Cibeles. A ello se sumó la semana pasada la inauguración de la exposición «El Porvenir de la Revuelta. Memoria y deseo LGTBIQ». Se trata de una muestra que acoge la Sala de Bóvedas del Conde Duque y cuya actividad se verá complementada con talleres, seminarios y encuentros. El objetivo, según la comisaria de la exposición, Fefa Vila Núñez, es «configurar un lugar de encuentro y un espacio para la reflexión colectiva sobre las formas y el significado de los movimientos que surgieron en torno a la diversidad sexual».

Una de las secciones de la exposición, bajo el nombre «¿Archivo Queer?», reúne carteles, campañas y documentos de diferentes acciones que, tal y como señala uno de los paneles informativos, fueron «llevados a cabo por los movimientos queer en el Madrid de inicio de los años 90». Entre el material y los documentos procedentes del activismo político y cultural de aquella época, llama la atención uno de los carteles reproducidos. En concreto, uno que incluye el logotipo de Iberia con una esvástica superpuesta y una leyenda en la que se lanza una invitación a boicotear a la aerolínea española: «No vueles con la homofobia. Iberia discrimina a gais y lesbianas». El póster acusa a Iberia de ser una empresa homófoba y en el simbolismo empleado se la asemeja con el régimen nazi por discriminar a las personas homosexuales.

El cartel, como el resto de los documentos que integran «¿Archivo Queer?», son el resultado de un seminario de investigación desarrollado en enero de 2015 en el Museo Reina Sofía de la capital. En concreto, la obra sobre Iberia fue elaborada a principios de los años 90, década en la que se realizaron varias campañas de denuncia contra la homofobia en las aerolíneas y otros medios de transporte.

«El orgullo es llevarte»
El cartel podrá ser contemplado por los millones de turistas que en las próximas semanas llegarán hasta la capital. Y se da la paradoja de que precisamente Iberia es la aerolínea oficial del World Pride 2017, tal y como anunciaron los propios organizadores de este evento el pasado mes de febrero. En la exposición municipal, Iberia es la única empresa a la que se dedica un cartel reivindicativo en la exposición ya que el resto de pósteres y folletos critican el papel de instituciones públicas, fundamentalmente el Ministerio de Sanidad y su inacción frente al Sida. En la propia web oficial del World Pride 2017 –en su sección «Prepara tu viaje»– figura Iberia como la aerolínea oficial del evento, Trapsatur como el teleoperador oficial y la empresa NH Hotel Group como la cadena hotelera colaboradora.

De hecho, buena parte de las personas que lleguen a Madrid con motivo de los actos del World Pride lo harán a bordo de aviones de Iberia, ya que la compañía ha venido realizando desde hace meses descuentos en sus vuelos con destino Madrid para estas fechas. «El orgullo es llevarte. Te llevamos al World Pride de Madrid para celebrar el amor», reza uno de los numerosos anuncios que Iberia ha realizado en estos meses en varias lenguas para acercar a sus clientes los descuentos de un 10% para volar a Madrid. 

viernes, 26 de mayo de 2017

#hemeroteca #activismo #memoria | «El porvenir de la revuelta»: la urgente necesidad LGTB de echar la mirada cuarenta años atrás


Imagen: ABC / Fotograma de 'Abajo la Ley de Peligrosidad' (1977), de José Romero Ahumada
«El porvenir de la revuelta»: la urgente necesidad LGTB de echar la mirada cuarenta años atrás.
«El porvenir de la revuelta» es un ambicioso proyecto que se propone repensar las políticas de identidad sexual y de género desde el ámbito del arte, la investigación y el activismo, coincidiendo con el World Pride en Madrid. Dos de sus muestras capitales («Archivo Queer» y Anarchivo sida») ya han abierto sus puertas en Conde Duque.
Javier Díaz-Guardiola | ABC, 2017-05-26
http://www.abc.es/cultura/cultural/abci-porvenir-revuelta-urgente-necesidad-social-echar-mirada-cuarenta-anos-atras-201705262129_noticia.html

Puede que haya nombres como los de Pepe Espaliú que les resulten familiares. También el de Andrés Senra o Diego del Pozo Barriuso. Pero otros, como los de LSD (colectivo del que salieron las Cabello/Carceller), Radical Gai o La Radi, les suenen a chino, cuando tanto hicieron por la visibilización del colectivo LGTB en España. Estos y muchos otros. Sus investigaciones y sus obras salen a flote gracias al mega proyecto «El porvenir de la revuelta», cuyos dos primeros capítulos («Archivo Queer» y «Anarchivo sida») acaban de ser activados en Conde Duque. En las próximas semanas, este ambicioso programa que visibiliza cultural y políticamente las aportaciones de los movimientos de género en España irá presentando todos sus contenidos, que tendrán como sedes las principales instituciones culturales dependientes del consistorio madrileño (Matadero, CentroCentro, MediaLab)... Pero que aspira a mucho más, a llegar a los barrios, a inundar con eslóganes marquesinas, autobuses, la red de metro... Sobre todo ello hablamos con Fefa Vila, una de sus responsables.

Aquí hay tela que cortar...

Sí. Llevamos un año trabajando en la que consideramos una propuesta arriesgada, complicada, pero apasionante.

¿A quién se le ocurre todo esto?

«El porvenir de la revuelta» surge en un contexto de relaciones entre artistas, investigadores y activistas. En muchos de los casos, las tres circunstancias se reúnen en las mismas personas, como es mi caso, contando con personas que son investigadores y que han utilizado las prácticas culturales y el arte como un dispositivo político y de activación. El proyecto no es algo que caiga del cielo, no surge de una llamada, sino que nace de un recorrido de décadas, en algunos casos, de gente trabajando sobre este tipo de cuestiones. Es cierto que ahora hay un pretexto, que es la celebración en Madrid del Orgullo Mundial (World Pride), que hay un gobierno municipal más sensibilizado con este tipo de propuestas culturales, y en ese contexto aterrizamos. Yo lo hago como directora artística, pero estoy a todo lo demás, poniendo cables si hace falta...

¿Y qué es «El porvenir de la revuelta»?

Ese es realmente un título de la filósofa y teórica del feminismo Julia Kristeva. Es un libro muy personal y una reflexión sobre qué debería hacer Europa en relación a su propio fracaso. Nosotros lo retomamos como metáfora y lo aplicamos a una necesidad de revuelta en el ámbito de la identidad de género: porque solo es posible reconstruir la Historia a través de la revuelta permanente. Es decir, hace falta que haya gente que siempre esté contestando, dialogando, que esté siempre abierta a reflexionar y criticar lo que se está haciendo. Incluso esperamos que nuestra propuesta tenga una réplica y unas superaciones, porque es un diálogo abierto a pensar qué es la disidencia sexual, cómo ha sido ésta en la Historia de España.

Celebramos también 40 años de las primeras manifestaciones del movimiento homosexual en Barcelona, y por eso el subtítulo de «Memoria y deseo», porque es preciso reactivar una memoria y activar un deseo que no solo es sexual, sino que, a través de la sexualidad, da pie a que se alcance una potencia de aceptación política. De ahí la llamada a la «revuelta». Queremos aceptar a todos los públicos.

Porque se corre el riesgo de que un proyecto así deje fuera a mucha gente. ¿Cómo se consigue convertirlo en algo inclusivo, que el heterosexual sienta deseo de abrazar y compartir algo como esto?

El proyecto está abierto a todos los púbicos en la medida en que interpela a la democracia y a la ampliación de lo vivible. ¿Qué es normal y qué no lo es? Solo esa interrogación abre una discusión en torno a la pertenencia a una comunidad, a una ciudad, a una relación, y a cómo ciertas fronteras normativas que se han impuesto históricamente han generado mucha violencia y mucho odio y muertes. Plantea qué tipo de responsabilidad tienen las instituciones, los poderes, los Estados. Nadie es inocente. Porque esa responsabilidad también corresponde a nuestros vecinos, a todas las personas que nos acompañan. Si hacemos ciudad todo el mundo, si hacemos mundo entre todos, todos tenemos que participar de los diálogos. El arte tiene esa capacidad: la de abrir diálogo, dar pie a nuevos imaginarios, a otras formas de vivir y de protestar. De forma que la heterosexualidad está convocadísima a esta exposición y a toda la programación del proyecto. Y no solo a la especializada. Nos gustaría llegar a los distritos, a gente joven...

Porque se está jugando todo el rato a hacer una lectura desde lo local a lo universal...

El camino va en las dos direcciones. Ambas posiciones se entrecruzan todo el rato. En los noventa, el activismo español, del que yo fui desde mi contexto impulsora, tuvo que mirar afuera, nutrirse de lo que allí pasaba y crear grandes alianzas internacionales, sobre todo por la pandemia del sida, la homofobia, la reacitvación de la misma que trajo la enfermedad. Pero creo que ahora hay toda una generación de jóvenes (y lo percibo como profesora de sociología que soy) que constata la necesidad de revisar nuestra propia Historia. De dónde viene y hacia dónde va el movimiento. Pero sobre todo, de dónde venimos, qué referentes tenemos a todos los niveles. Esa es una generación que ha nacido en la Transición y que necesita de sus propios referentes. Aquí nos planteamos también qué no se nos ha contado: ¿Qué pasaba en los setenta, durante la dictadura? ¿O qué pasaba en los ochenta, además de la Movida? Porque la Movida es lo que ha circulado como imaginario cultural en este país de forma prominente.

La clave siempre está en quién escribe la Historia...

Eso es en lo que estamos con este proyecto: dando la oportunidad de repensar. Frente a toda la teoría de género ya existente, el feminismo atraviesa todo el proyecto, y es necesario realizar una mirada radical en el sentido de ir a la raíz y de poner todo ese tipo de narrativas también en solfa.

Al poner cuarenta años de activismo y teoría «queer» en España sobre la mesa, ¿se observan también tendencias?

A mí me cuesta hablar de modas. Yo creo que estas las crea el mercado. Por eso no puedes dejar de moverte. Lo más «underground» y radical puede ser vendido como pipas a la vuelta de la esquina por la institución. Y aquí no se trata tanto de modas como de contextos sociales. Cada uno lanza una mirada, aunque las lecturas sean las mismas, aunque leas a Marx o a Simone de Beauvoir. Y cada mirada genera una necesidad propia. Sobre todo porque el mundo cambia. Y este no se caracteriza precisamente por ir a una velocidad lenta. Si algo caracteriza a esta época es que no nos da tiempo a interiorizar nuestros propios cambios individuales.

¿Cómo es nuestro contexto actual?

El movimiento LGTB ha tenido su recorrido, eso es evidente. Se nota en las universidades, en las prácticas culturales. Pero también ha habido una fragmentación muy fuerte. No existe ya el gran sujeto político que nos unía en otras décadas. El cambio social es brutal, muchas aceptaciones de formas de vida y familiares, de resignificar la sexualidad, son constatables, pero a la vez confluye una reacción muy conservadora. El capitalismo nos engulle a todos y nos posiciona en lugares muy inadecuados.

Esa sería la siguiente pregunta: el activismo, ¿se ha reactivado o se ha desactivado?

La reacción conservadora es evidente. Por ejemplo aquí, en Conde Duque, se nos ha exigido poner una advertencia en la puerta para indicar que las exposiciones no son aptas para todos los públicos, y que no es recomendable para menores. «Archivo Queer» ha estado anteriormente en el Van Abbemuseum de Eindhoven, donde no fue necesaria esa referencia. Yo manifesté que me parecía inadecuada hacerla aquí porque creo que ya imposibilita a que vengan los adolescentes, los colegios, a una muestra que cuenta con un equipo de mediación. Y colocas al espectador ante la barrera de la ansiedad por el sexo. Encierras en torno a un secreto el imaginario sobre las prácticas de gais o de otros cuerpos y sexualidades frente a la idea generalizada. Por eso es importante que vengan los heterosexuales.

No se puede imponer una mirada conservadora en torno a la sexualidad, porque incluso en los ochenta y noventa no existía. Muchas de las imágenes recogidas en estos archivos circulaban con naturalidad por la calle. Era la época de Reagan, de Tacher, de la losa del sida, pero la sociedad civil, desde determinadas instituciones, activaba dispositivos públicos que eran puro aire fresco. Eso por no hablar de los setenta, de lo que ocurría en Barcelona en las Ramblas. Ahora se impone lo políticamente correcto, que es siempre una trampa para dejar de hablar y dejar de ver. Una mirada neutral es tan peligrosa como no mirar. El respeto sin matices, sin explicación, es una no mirada. Parte del activismo se ha subido a ese carro. En España, por ejemplo, el matrimonio homosexual se aceptó con mucha normalidad pero sin debate. Hay vacíos, y esos vacíos engullen toda la mirada y dan pie a toda una serie de disonancias: ¿Dónde está la educación sexual en este país? Desde esas cuestiones se derriban fronteras, se genera aceptación y se construye democracia.

¿Cómo debemos recorrer «El provenir...»?

Esta es una propuesta que ocupa todas las sedes culturales principales del Ayuntamiento de Madrid. En Conde Duque, lo que se activa hoy, lo que toca, es repensar el archivo. Crear un contra-archivo. ¿Qué es un archivo? ¿Se pueden archivar las experiencias “queer”? ¿Puede haber archivos disidentes en las instituciones? Estas preguntas se responden desde nuestra propia Historia y desde la disidencia de las prácticas sexuales en sus genealogías múltiples. ¿Por qué aquí? Porque esta es la sede del archivo de Madrid. Así fue pensado y por eso este era el lugar. Y hemos acabado en el sótano...

¡En las catacumbas!

Lo que no deja de ser una metáfora. Esto también lo hemos convertido en arte. Estar en las catacumbas es un artefacto artístico; el propio espacio ha sido concebido por el diseñador Jesús Vicente Marín (Oiko Arquitectos) no como un castigo, sino como un capítulo más del juego de lo visible y lo invisible. No todo puede ser transparente y las relaciones humanas también forman parte del misterio que hay que preservar. No todo puede ser explicitado. Y el archivo no es explícito en su totalidad. Se esconde, sale, emerge, y lo importante es marcar lo que ocurre cuando eso ocurre. Eso es lo que a mí me interesa de esta propuesta. Aquí emerge el archivo en esa tensión de hablar del contra-archivo, porque todo tiene su réplica. Como decía, esto viene de atrás y hay mucho material, mucho otro que se ha perdido; pero hay un deseo de reestructurar, junto a otras instituciones (como el Museo Reina Sofía, donde está depositado el Archivo Queer como parte de una investigación que se ha realizado, con Tabakalera-Donostia, con La Internacional...) este rastreo político perdido y constatar a qué puede dar pie cuando reaparece.

De ahí pasamos a CentroCentro.

Allí, a finales de junio se inaugura «Nuestro deseo es una revolución», que comisaría Juan Guardiola y que se comenzó pensando a nivel global, pero que terminó acotando a nuestro contexto, porque nos dimos cuenta al repasar las prácticas audiovisuales y la proyección de lo LGTB sobre el propio medio, de que, por unas necesidades de emergencia del contexto, estas alteraron la técnica de una manera particular. Es innegable que las prácticas visuales se han visto alteradas por la propia práxis de gais, lesbianas y feministas. El mundo anglosajón es el gran referente, pero aquí también han pasado cosas.

En Matadero tendrá lugar «Políticas de la noche».

Eso tiene que ver con la «performance» y con la música, y su título viene de constatar cómo la noche nos ha construido políticamente. Vuelve a ser otro cuarto oscuro, que va emergiendo activando realidades. Repensamos la noche también de forma urbanística (¿cómo se puede vivir la noche sin que todo tenga que ser comercial?), mientras otra parte se ocupa de cómo la noche ha construido nuestro propio deseo y nuestros propios cuerpos; también nuestro propio imaginario político, nuestra propia posibilidad de relacionarnos, rehacernos y repensarnos. La noche nos ha hecho libres: nuestra libertad se construyó a través de las sombras.

Eso serían los tres grandes núcleos, con un montón de ramificaciones.

Así es: por ejemplo, el archivo emergerá y saldrá a la ciudad llevando algunos de sus eslóganes a las marquesinas, a los propios autobuses, a carteles, para ver cómo son leídos por una nueva sociedad que no es la de los setenta u ochenta que los vio nacer. Por otro lado, Javier Saez ha «queerizado» el metro...

Explíqueme qué es eso.

Es un proyecto precioso, que realmente se pensó para la red de metro, pero Ayuntamiento y Comunidad no llegaron a un acuerdo y se va a activar en CentroCentro. En realidad, es proponer una nueva topografía, asignar a cada estación un nuevo nombre propio de la cultura LGTB, para repensar así la Historia. De esta manera descubres de forma sutil qué referentes tienes, quién nombra y cómo nombra. Eso tiene que ver con la memoria, con los afectos...

Y descubrir que hay estaciones que podrían llamarse «Alejandra Pizarnik», «Tracey Chapman» o «Manolo Trillo».

Da mucho de sí, porque a partir de ese mapa se activan pequeñas biografías de esas personas, que no tienen por qué ser grandes artistas o escritores, sino personalidades que han construido esta ciudad, este país, el mundo... El efecto que tiene el mapa es más grande del que pensamos. Nos gustaría, de hecho, acabar con un encuentro de activistas intergeneracionales que aparecen en ese plano en septiembre, todo en tono festivo; sacarlos del metro.

Se ha pensado mucho en la deslocalización por distritos.

Por eso hay actividades específicas para esos contextos y que llegarán o están llegando a los centros de proximidad, las bibliotecas, de Moratalaz a Carabanchel; talleres que desplazan los discursos, sin necesidad de que sea la gente la que se desplaza a las salas de exposiciones. En ellos se mezclará lo discursivo, la investigación, la cultura... «Tocar no dominar», de Diego del Pozo Barriuso en Fuencarral y Retiro, por ejemplo, se ocupará de la homofobia y los crímenes de odio.

Sobre indetidades y familias transexuales versará el de Lucas Platero y Esther Ortega, cuyo guante recoge Miguel Ángel López Sáez, profesor de psicología, que repiensa otros modelos de vida y que sobre todo golpea la línea de flotación binaria hombre-mujer, heterosexual-homosexual. Dejemos de usarlos porque los resultados son fantásticos en cuanto a aceptación. Andrés Senra firma «We are here, we are Queer» repasando la ciudad, estudiando cómo la ocupamos gais, lesbianas, transexuales; cómo nos movemos o que lugares nos encuentran o nos alejan en la misma, generando fronteras invisibles que se traducen al lenguaje del arte. Eso tendrá lugar en Medialab el 30 de junio. También se tendrá en cuenta a la comunidad gitana en Intermediae (María del Carmen Cortés e Iñaki Vázquez), el racismo y la xenofobia en el taller de Leticia Rojas y Francisco Godoy...

Aquí, en Conde Duque, hay un espacio al que han denominado «El Agitador». ¿De qué se trata?

Es un ámbito en el que se convocarán los resultados de experiencias que están teniendo lugar por toda la ciudad, como las conclusiones de los talleres. Siempre hemos dicho que queremos hacer un «archivo vivo». Porque esta es una memoria que se está activando, que se está construyendo todo el rato y tiene que ver con lo que estamos haciendo nosotros aquí pero también con lo que sucede fuera, estando o no previsto. [Su primer «ocupante» es Diego del Pozo Barriuso, con sus diagramas que repasan la Historia LGTB desde la cultura y el activismo].

Vuelvo a esta sede porque aquí realmente se recoge un doble archivo.

«Archivo Queer» recoge todas las prácticas activistas desde comienzos de los noventa. De nuevo 1992 es un detonante, un año de contestación a las Olimpiadas, a la Expo... Ahí emerge toda una generación cultural. En otros países es anterior, los años ochenta, pero aquí eclosiona todo en torno a ese año mítico. No es sólo el nacimiento de una nueva generación, sino también de una nueva forma de hacer activismo. LSD y La Radical Gai lo representan muy bien desde Madrid, aunque sus conexiones internacionales fueron básicas, como las que tuvieron con la Act Up-París, que ahora Robin Campillo ha homenajeado en Cannes. O errequeteerre, que fue el primer colectivo que empezó a actuar desde la Universidad, recogiendo este tipo de cuestiones.

La Radi ahondó más en los discursos textuales, LSD más en la representación y la necesidad de generar un imaginario lésbico, totalmente dejado de lado... La idea es que la investigación crezca, hacia atrás y hacia adelante. Junto a ella, la de «Anarchivo sida», que lleva Equipo re, y que es la primera en España que reflexiona críticamente sobre las prácticas culturales y la enfermedad. Qué supuso el sida y qué aportó a la cultura. Qué activismos y discursos se articularon en torno a la pandemia y cuáles son sus efectos actuales.

Supongo que ese es el sentido de las exposiciones.

Así es: plantear qué lecturas podemos hacer de lo que ocurrió hace 25 o 30 años y qué implicaciones tiene todo esto en nuestro ahora. Hay una Historia muy reciente, que ni siquiera estaba contada, pero que conecta con lo que somos hoy. Existe la hipótesis de que parte de la energía política contestataria que activó el 15-M y otro tipo de cuestiones tenía su origen más atrás. Las preguntas ya estaban hechas.

¿Cuál es el origen de todo este material que se despliega ahora?

El «Archivo Queer» está ahora depositado en el Museo Reina Sofía, gracias a una investigación de más de un año, pero fueron donaciones de artistas y activistas que tenían sus contenidos literalmente en su casa. Lo mismo ocurre con «Anarchivo sida», cuyos contenidos vienen de archivos personales, españoles, pero también de Iberoamérica, mucho de Chile, porque hay un deseo así mismo de pensar en global y fuera de los centros hegemónicos. Aquí hay también muy buenos artistas representados, pero los menos son los contenidos previamente institucionalizados. Forman parte de fondos muy precarios, personales, o de asociaciones muy recientes.

¿Por qué las inauguraciones escalonadas?

Porque somos un equipo pequeño. Es una cuestión de recursos y que tampoco queríamos vincularlo todo al World Pride. Que exista como pretexto es estupendo, bienvenido sea, pero no queríamos que todo se concentrara en una semana. Si algo hemos peleado ha sido incidir en que las políticas de género, de diversidad sexual, se tienen que desarrollar durante todo el año. Hemos hecho una propuesta que empezó en abril y terminará en octubre con una concentración de muchos actos en junio, por calendario. Pero hay actividades fundamentales en septiembre como el ciclo de cine «Talking back», de Virginia Villaplana; la presentación del documental «Cárceles bolleras», de Cecilia Montagut en octubre... Madrid tiene derecho a acceder a este tipo de actividades todo el año.

¿La idea es seguir, que haya segunda edición?

¡Ojala! Pero no depende de mí. La pelota está en el tejado del Ayuntamiento. Debería reintegrarse en sus políticas culturales. La cultura está para eso, para generar diálogo y pensamiento, no para colgar un cuadro en una casa.

En el diagrama de Barriuso hay exposiciones clásicas ya como «Radicales libres», «Trangenéricos», «A sangre y fuego»... ¿Es este el proyecto más ambicioso hasta la fecha?

Yo creo que, en términos de duración y de puesta en diálogo a piezas, artistas e investigadores, sin duda alguna. Y la voluntad ha sido no repetirnos, ni hacer de la misma manera. Posiblemente nos equivocaremos en muchas cosas...

Pero ha dicho que esperan crítica, que sería deseable que la hubiera.

La crítica siempre es sana. Hablar y dialogar es necesario. Dentro de la normalidad, la existencia de distintas sensibilidades, de distintos posicionamientos es hasta sano. Hablemos. Nos necesitamos los unos a los otros. También ha existido desde dentro. No ha sido este un proyecto fácil. Y en el diálogo con las instituciones, esto ha sido un milagro.