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lunes, 30 de marzo de 2020

#hemeroteca #salupublica | El rey de Tailandia hace cuarentena en Alemania con su harén de 20 mujeres

Imagen: El País / Maha Vajiralongkorn
El rey de Tailandia hace cuarentena en Alemania con su harén de 20 mujeres.
El monarca, muy criticado por su ausencia desde hace meses, ha reservado todo un hotel en el sur del país.
Jaime Santirso | El País, 2020-03-30
https://elpais.com/gente/2020-03-30/el-rey-de-tailandia-hace-cuarentena-en-alemania-con-su-haren-de-20-mujeres.html

A Maha Vajiralongkorn se le da mucho mejor vivir como un rey que actuar como tal. Al fin y al cabo, ha dedicado su vida a prepararse para los placeres más que al gobierno. En los últimos días ha salido a la luz que, ante la amenaza del coronavirus, el monarca tailandés ha optado por aislarse del mundo reservando un hotel entero en el sur de Alemania para uso y disfrute de él y su corte, que incluye una veintena de concubinas.

Esta noticia se hizo pública poco después de que una campaña digital contra su figura se volviera viral en las redes sociales del país. En las primeras 24 horas más de 1,2 millones de personas criticaron su gestión, empleando la etiqueta “Mi ksatriy wi thami?”, traducido como “¿Para qué queremos un rey?”. La conversación pronto se convirtió en uno de los temas más populares, a pesar de que la Corona –institución clave en la arquitectura política de Tailandia– está protegida por una ley de lesa majestad que castiga con cuantiosas multas y hasta 35 años de cárcel cualquier comentario negativo vertido en público.

El rey Vajiralongkorn, cuyo apelativo dinástico es Rama X, concluyó su coronación en diciembre del año pasado, pero ya ha dilapidado la credibilidad acumulada durante las seis décadas de reinado de su progenitor, el rey Bhumibol, quien siempre contó con la veneración de la mayoría de sus súbditos. “No eres un rey, solamente tuviste la fortuna de ser hijo de un rey”, sentenciaba un usuario en Twitter.

Una de las críticas más reiteradas entonces hacía referencia a las largas estancias del rey en el extranjero, en particular en un momento tan complicado como el actual. A diferencia de su predecesor, quien no abandonó el reino en sus últimos 24 años de vida, Vajiralongkorn pasa la mayor parte de su tiempo en su mansión en Baviera, al borde del Lago de Starnberg. La información publicada por el tabloide alemán Bild aseguraba que el monarca no ha aparecido en público en su país desde febrero y que, además, no habría pisado suelo patrio desde entonces. Tailandia es el segundo país más afectado por la pandemia del Sudeste Asiático, con 1.524 casos y 7 víctimas mortales. El gobierno liderado por el general Prayuth Chan-ocha decretó la semana pasada la emergencia nacional, una medida que incluye el bloqueo de la mayor parte del territorio y la entrada de cualquier extranjero no residente.

El rey, mientras tanto, reposa en el Grand Hotel Sonnenbichl, cerca de la frontera con Austria, con permiso de las autoridades locales. No se sabe si Suthida, la reina consorte, le acompaña. Asimismo, hasta 119 cortesanos habrían sido enviados de regreso a su país de origen tras dar positivo en la prueba de la Covid-19.

El hotel, construido en 1980 y renovado por última vez en 2010, es un clásico resort de invierno alemán. Las fotografías muestran un gran edificio amarillo de tejas naranjas, con campo de golf, balneario, piscinas y amplios salones con una decoración que haría rechinar los dientes a Wes Anderson; todo ello a los pies de una cadena montañosa. El complejo cuenta con 99 habitaciones repartidas en 5 plantas. Las ordinarias cuestan 85 euros por noche, mientras que en condiciones normales las suites están disponibles a partir de 368: un alojamiento modesto para un semidiós acostumbrado a vestir de oro.

El dinero no es un problema para Vajiralongkorn: por algo es el monarca más rico del mundo. Precisamente, una de sus primeras decisiones tras acceder al trono fue poner bajo su control personal la Oficina de Propiedad Real, una institución que gestiona las multimillonarias inversiones de la casa real y sus vastas posesiones a lo largo y ancho del país. Por si esto no fuera suficiente, en julio del año pasado el Gobierno le descargó de la molestia de pagar impuestos por sus terrenos, ahondando así la separación entre la vida y la labor de un rey.

lunes, 5 de febrero de 2018

#hemeroteca #matrimonio | Matrimonio de prueba: la forma de saber si su relación funciona que triunfa entre los 'millennials'

Imagen: El País
Matrimonio de prueba: la forma de saber si su relación funciona que triunfa entre los 'millennials'.
En países como México o Alemania se ha intentado legalizar esta práctica.
Marta Sader | Buena Vida, El País, 2018-02-05
https://elpais.com/elpais/2018/02/03/buenavida/1517662153_823328.html

¿No cree que sería una buena idea dar algún otro paso previo antes de firmar un contrato vitalicio y sin condiciones? En la serie de televisón ‘Satisfaction’, una pareja casada busca alcanzar la felicidad marital llevando a cabo decisiones "poco convencionales". Para promocionarla, la cadena USA lanzó una encuesta a 1.000 estadounidenses con edades comprendidas entre los 18 y los 49 años, gracias a la cual descubrió que prácticamente la mitad creía que habría que pasar antes por un "matrimonio beta" y el 32% consideraba que el matrimonio debía ser como los contratos de vivienda: por cinco, siete o 10 años, tras los cuales debería renegociarse.

Pero ¿en qué consiste un matrimonio beta? En la encuesta, se definía como un modelo de contrato de pareja que implica dos años de prueba, tras los cuales la unión puede ser tanto formalizada como disuelta sin necesidad de ningún tipo de burocracia.

La idea ya ha intentado llevarse a la práctica en países como México, donde el Partido de la Revolución Democrática (PRD) defendió en el Parlamento en 2011 que el contrato de matrimonio estableciera también la duración de la unión, que abarcaría un período no menor a dos años. ¿El objetivo? "Evitar cargas de trabajo por juicios de divorcio, ya que las partes pondrán un término de tiempo para poder saber si su matrimonio funciona, y en caso contrario, es voluntad de las partes renovar o disolver el vínculo", según su argumentación. No obstante, la ley no prosperó.

Tampoco salió adelante en Alemania, donde en 2007 la Unión Social Cristiana propuso un período de prueba de siete años, tras los cuales los cónyuges reevaluarían la unión; a menos que la extendieran en el tiempo, la misma se disolvería automáticamente. "El matrimonio no está ahí para ofrecer seguridad, sino que debería ser una muestra de amor", defendía Gabriele Pauli, principal valedora de la reforma.

Sin embargo, en el mundo occidental, en el que la tasa de matrimonios baja cada vez más —en España, por ejemplo, ha disminuido un 56% desde 1965—, ¿qué sentido tiene siquiera casarse? ¿Por qué no vivir, simplemente, en concubinato, como hacen en países como Suecia o Noruega? Allí no existe ningún tipo de tabú con respecto a la convivencia en pareja sin papeles de por medio, y de hecho, la gran mayoría de los bebés nacen fuera del matrimonio.

La 'monogamia en serie', el entorno perfecto
El quid de la cuestión es que estos enlaces de prueba podrían suponer ventajas inesperadas incluso en nuestro entorno de 'monogamia en serie', en el que se tienen varias relaciones monógamas seguidas sin esperar que ninguna de ellas dure "hasta que la muerte nos separe".

De hecho, al 40% de los encuestados en el estudio de 'Satisfaction' le gustaría evitar esa expresión en los votos matrimoniales, mientras que el 45% considera que tener varias relaciones largas es mucho más realista que tener una sola. E incluso un 56% está de acuerdo en que se podría considerar que un matrimonio tiene éxito aunque no dure para siempre.

No obstante, parece que el objetivo último sigue siendo encontrar a nuestro príncipe, o princesa, azul, aunque en el camino tengamos que besar a varias ranas. 'Hang the Dj' —episodio de la cuarta temporada de la serie distópica de Netflix 'Black Mirror'— explora esta realidad, mostrándonos un sistema tecnológico que une a diferentes sujetos basándose en algoritmos. Las parejas que surgen tienen un tiempo determinado para estar juntos, durante el cual se registra su afinidad. Así, finalmente, el sistema "aprende" lo suficiente sobre cada persona como para asignarle una pareja final, con la que tendrá un 99,8% de afinidad.

Tal y como sucede en el capítulo, también los matrimonios de prueba buscan, a través del establecimiento de una duración determinada, encontrar al amante definitivo con las mayores garantías posibles. De hecho, en el sondeo del canal USA, un 73% de los encuestados afirmó que las parejas deberían llevar a cabo algún tipo de "paso extra" antes de casarse, como realizar una terapia de pareja antes de comprometerse (en lugar de utilizarla como último recurso antes de divorciarse). También apoyaban renovar los votos al término de cada década juntos.

Parece, pues, que los adultos de hoy en día no tienen "miedo al compromiso", un tópico que recae con especial fuerza sobre los millennial —sobre todo a partir del auge de apps como Tinder o Grindr—, sino que buscan otro tipo de pacto: "No creo que los matrimonios de prueba estén exentos de compromiso. Se trata de poder renegociar las condiciones, de poder revisar los límites de la relación con cierta asiduidad", matiza la psicóloga —y millennial— Jara Pérez.

"En realidad, ya damos por hecho que los matrimonios no son para toda la vida. Hoy en día, hay tantos tipos de relaciones como parejas; hemos ido abandonando el modelo rígido de matrimonio para dar paso a un nuevo tipo de vínculos afectivo sexuales en los que cabe todo aquello que los miembros consideren conveniente", añade: "En ese sentido, los matrimonios de prueba sí son un signo de nuestra generación, y de la evolución de las formas de vinculación".

Ventajas del matrimonio de prueba
Las ventajas de este tipo de unión, según Vicki Larson —autora de 'El nuevo sí quiero: redefiniendo el matrimonio para escépticos, realistas y rebeldes'—, son muchas. Para empezar, se acabaría con varios estigmas: "Todavía hay mucha vergüenza y muchos juicios de valor alrededor de quienes buscan otras formas de unión, como los matrimonios abiertos, o incluso de quienes se divorcian. Si todo el mundo tuviera que personalizar su contrato marital basándose en sus valores y objetivos, ese estigma, esa vergüenza y esos juicios desaparecerían", afirma.

También sería el fin del miedo y de la rutina que, a veces, presiden las relaciones: "Muchas parejas se mantienen juntas a pesar de ser infelices porque tienen miedo al divorcio y a sus costes, tanto emocionales como financieros, o porque quieren seguir teniendo contacto con sus hijos", señala Larson y se pregunta: "En ocasiones, incluso, sólo por inercia. ¿No sería más romántico saber que los miembros de la relación renuevan su contrato marital porque realmente quieren seguir estando juntos?".

“Tal y como funcionan los matrimonios hoy en día, los cónyuges pueden pasar años, quizá décadas, descuidándose o incluso haciéndose daño, dando su relación por sentada sin que nadie les pida explicaciones. ¿Cuánto tiempo estaría una pareja sin tener sexo –una queja muy común en matrimonios largos- si tuviesen un plan matrimonial que revisar y en el que ponerse de acuerdo cada pocos años? Con un convenio renovable, sería difícil ignorar las cosas durante demasiado tiempo, porque siempre habría una fecha que requeriría de una acción: renovar o no”, argumenta Larson.

El mero hecho de que haya una fecha de caducidad para la relación haría, según la autora, que las parejas tuvieran que plantearse los posibles escenarios de ruptura cuando están en buenos términos, en lugar de cuando se están tirando los trastos a la cabeza. Así, se hablaría con antelación, e incluso se firmaría por adelantado, la forma en la que se dividirían los bienes de la pareja en caso de no querer extender el contrato, “de una manera mucho más cariñosa y justa que la que tiene lugar cuando los cónyuges se enfrentan a una ruptura inesperada”, según la escritora. Con ello, en sus palabras, “se eliminarían tanto los gastos como la acritud del divorcio”.

Todo ello, finalmente, supondría un alivio para nuestra salud emocional, e incluso parece que acabaría teniendo más sentido que cohabitar sin más. “Yo le veo sentido, porque genera un cambio, y en las formas de vincularnos, está claro que hacen falta muchas transformaciones. Plantearnos el tipo de relación que queremos y no adoptar un modelo establecido siempre es positivo para ir abandonando patrones de relación obsoletos y poco saludables”, afirma Pérez.