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viernes, 6 de marzo de 2020

#hemeroteca #trans #testimonios | Valeria Vegas: «Las mujeres trans somos hijas de la ciencia»

El Norte de Castilla / Valeria Vegas
Valeria Vegas: «Las mujeres trans somos hijas de la ciencia».

La periodista valenciana es autora del ensayo 'Vestidas de azul', que repasa el tratamiento de las mujeres trans en el cine español, y de la biografía de La Veneno que Los Javis han convertido en serie.
Oskar Belategui | El Norte de Castilla, 2020-03-06
https://www.elnortedecastilla.es/butaca/series-tv/valeria-vegas-mujeres-20200306143823-ntrc.html 

Valeria Vegas (Valencia, 1985) ha analizado la condición de la mujer trans en su fundamental ensayo 'Vestidas de azul' (ed. Dos Bigotes), en el que repasa cómo el cine y la prensa las retrató durante la Transición española a partir del documental homónimo que Antonio Giménez-Rico dirigió en 1983. La periodista y ensayista, jurado del Festival de Cine Gay de Bilbao, Zinegoak, también es autora de la biografía de 'La Veneno', que Los Javis han convertido en una serie que se estrena el 29 de marzo.

–En los últimos años hemos avanzado mucho en el tratamiento de la transexualidad en los medios.
–Sí. En el último lustro es cuando más se nota ese cambio, a nivel de estilo y de tratamiento. El término travestí no se usaba por maldad, porque es una definición que está en el diccionario, pero era incorrecto. Ahora los medios saben cuándo tienen que decir transgénero, transexual... Ya no se dice la mujer hermafrodita, sino intersexual. Hay que celebrar que esa variedad de términos haya llegado a la prensa.

–Con travestí abarcábamos muchas realidades.

–Sí, yo soy defensora de las etiquetas si sirven para delimitar situaciones.

–En su ensayo sobre 'Vestida de azul', repasaba el tratamiento de la mujer transexual durante la Transición con conclusiones desoladoras. Siempre se abordaba el tema desde el morbo y el sensacionalismo.
–Y desde la mofa y la transfobia. Curiosamente, no encuentras en el cine ninguna burla a un hombre trans, nadie se ríe de ellos. No daban morbo los reportajes sobre ellos, siempre eran mujeres que bajaban un escalón.

–En aquella época las mujeres trans estaban condenadas al mundo del espectáculo y la prostitución.

–Sí, todas las protagonistas de 'Vestidas de azul' tuvieron un trágico final. Todavía hay mujeres trans que se dedican a la prostitución por una cuestión de exclusión social, pero son sobre todo migrantes. Hace tres décadas lo tenían mucho más difícil, para empezar porque no tenían un DNI acorde. En 2007 entró en vigor la Ley de Identidad de Género gracias a la cual las personas trans podían, al fin, tener un documento de identidad que les permitía acceder a un trabajo. Te permite librarte del escarnio si vas al médico, a Correos o si pagas con tarjeta. Hoy si una mujer trans se dedica al espectáculo es porque es una artista, antes no tenían más salida. He conocido a algunas que confesaban no sentirse artistas. La sacaban al escenario como el que enseña un fenómeno de feria, un Freak Show, como si fuera la Mujer Barbuda. Siempre acababan mostrando sus atributos masculinos.

–La Ley de Identidad de Género ha sido entonces fundamental.
–Sí. Desde el activismo se dice mucho que hay que revisarla, y me parece bien, pero su eficacia ha sido indiscutible. Antes, la única manera que tenía una persona trans de cambiar su DNI era la reasignación sexual, el mal llamado cambio de sexo. Una persona lo era según su genitalidad, hoy defendemos que el sexo está en el cerebro, no solamente en los genitales.

–Algunos hemos aprendido que somos cis.
–Exacto. El año pasado di una charla en Bilbao dentro de la programación de Zinegoak, a la que acudieron dos señoras maravillosas de 60 años, de esas que van a pasar la tarde. Y les tuve que decir que ser cis no era nada malo, solo que has nacido acorde al sexo que sientes. Estamos aprendiendo a diferenciar condición de identidad, porque una mujer trans también es hetero.

–¿Usted se siente en deuda con aquellas mujeres trans de los 80?
–Mucho. Ayer entrevistaba a una de ellas para un trabajo, Juani, de 58 años. Me contaba que los skinheads la pegaban con cadenas cuando se prostituía. Llegó a Madrid en el 86 desde un pueblo y no le quedó otra salida. Sufrió a clientes que le pegaban y por suerte supo invertir el dinero que ganó. Hoy reparte preservativos a otras prostitutas. Ese nivel de espiritualidad yo no lo voy a tener. Gracias a gente como ella podemos estar tú y yo hoy hablando de cis y trans.

–Fueron luchadoras sin saberlo.
– Lucharon contra sus circunstancias, entonces no había manifestaciones del Orgullo con pancartas. En este país parecía que con la Ley del Divorcio ya era suficiente. Son heroínas sin haber sido conscientes, salían a la calle cada día y se enfrentaban a la muerte.

–Pero no había mucha sororidad entre ellas.
–No, era una guerra. Adquirían el comportamiento que les transmitía la sociedad, es común que el oprimido se ensañe con otro oprimido. Hoy en día, por suerte, hay una sororidad increíble gracias a las asociaciones y colectivos que hay en todas las provincias. La pelea entonces era 'yo soy más guapa que tú'.

–Contribuyó a reivindicar a La Veneno en sus últimos años gracias a su biografía.
–Ella me contaba historias de su pueblo, de la televisión, de la prostitución... Hay un hilo de sufrimiento que nos une a las mujeres trans. La Veneno no buscó la fama, las cámaras fueron una noche a reírse de ella mientras se prostituía y Pepe Navarro la vio tan espontánea y graciosa que la reclutó para la tele, que en los 90 era un circo. Ella era más graciosa que todos ellos. Pero no supo digerir la fama porque no estaba preparada. Todo el mundo sabía quién era La Veneno, pero en el fondo seguía siendo una mujer analfabeta y sin modales. Ella era así, aunque delante de la cámara se crecía.

–¿Cómo llevó usted su trágico final?
–Todavía no se sabe cómo murió. No esperaba que fuera a fallecer un mes antes de publicarse el libro. Lo he pensado mucho, si no hubiera muerto entonces habría tenido un final parecido tarde o temprano. Siempre vivió en la cuerda floja. El primer mes de promoción del libro se hinchó a hacer bolos, multiplicó por seis su paga no contributiva en cuatro discotecas que hizo. Pero el dinero le hubiera durado poco. No iba a dejar su mundo de proxenetas y malas compañías. Eso sí, ella, que se comparaba con Raquel Welch y Ursula Andress, estaría encantada con una muerte así.

–¿Qué espera de la serie de Los Javis?
–Hay un personaje que soy yo, estoy inmortalizada, ja, ja. No es que se vaya a descubrir nada nuevo de La Veneno, pero seremos conscientes de que la televisión es un peligro. Los Javis saben tratar muy bien el universo pop de la fama, te ríes y al minuto empatizas con el drama. Veremos a la persona gracias a un tratamiento con delicadeza.

–Las chicas jóvenes trans lo tienen hoy más fácil gracias a los avances médicos: bloqueadores (fármacos que inhiben la producción de hormonas sexuales), unidades de género en los hospitales...
–Afortunadamente. Yo soy de la generación bisagra, he llegado a vivir que me dieran hormonas de manera clandestina. Hoy es impensable. Antes se hacían cirugías clandestinas, se ponían silicona entre ellas, y hoy tenemos clínicas con láser. Somos nuevas mujeres, hijas de la ciencia, hemos avanzado con ella. Siempre ha habido personas trans, pero no somos visibles hasta que la ciencia nos ayuda hace un siglo.

–El apoyo de la familia es fundamental.
–Sí. En esta España heteropatriarcal y católica, la opinión de la familia sigue siendo muy importante.

–Usted hizo la transición en la universidad.
–En una católica. Siempre supe que era una mujer, hice la transición cuando ya me estaba asfixiando. En la universidad se portaron muy bien, como sabía que no iban a querer llamarme por el nombre que todavía no tenía en el DNI, pedí que me llamaran por mi apellido. No sé si fui valiente, no te levantas y dices voy a ser transgresora.

–¿Hay discriminación con las personas trans en el colectivo LGTBI?
– Sí. Hay un tipo de hombre gay que ve a la trans como un objeto lúdico, un espectáculo que le hace reír. Un concepto de hombre hetero. Lo hablamos mucho entre nosotras, la T de LGTBI somos la minoría de la minoría. Y en esas siglas ha estado muchas veces el enemigo en casa.

sábado, 30 de marzo de 2019

#hemeroteca #transexualidad #memoria | «Vestidas de azul», la realidad de las mujeres trans hace 35 años

El País / Loren en 'Vestida de azul' //
«Vestidas de azul», la realidad de las mujeres trans hace 35 años
La periodista Valeria Vegas y la editorial feminista y LGTBI recuperan la historia de la descatalogada película.
Carmen López | SModa, El País, 2019-03-30
https://smoda.elpais.com/moda/actualidad/vestida-de-azul-la-realidad-de-las-mujeres-trans-hace-35-anos/

Hace 35 años las salas de cine españolas proyectaron un atrevido documental titulado ‘Vestida de azul’. El filme, de Antonio Giménez Rico, exponía la realidad de seis mujeres transexuales en aquella época de la transición, en la que la democracia clamaba una libertad que no llegaba a todos los estratos sociales. Valeria Vegas, periodista y escritora, revisa ahora la cinta con la perspectiva que otorga el tiempo en el libro ‘Vestidas de azul. Análisis social y cinematográfico de la mujer transexual en los años de la transición española’ (editorial Dos Bigotes, 2019).

El proceso de documentación que la autora llevó a cabo para preparar el libro fue exhaustivo. Además de diseccionar la película y la realidad de sus protagonistas, Vegas hace un recorrido por los derechos y por la representación de las mujeres trans en la cultura española. “Ha sido la tarea más difícil, porque mi misión era averiguar por igual datos judiciales y aspectos cinematográficos. Han sido muchas horas en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional”.

De las seis protagonistas del documental, que llegó hasta el Festival de Cine de San Sebastián, sólo dos continúan con vida: Nacha y Josette. La segunda accedió a hablar con la escritora y contarle cómo recuerda aquella época –la prostitución, el mundo del espectáculo o la Ley de Vagos y Maleantes– y cuál es su situación actual. Vive como hombre y, aunque volvería a aquella época, lo haría con lo que sabe ahora: “Iría a actuar y luego al acabar me desmaquillaría y nadie sabría nada de mi”.

Su caso ilustra bastante bien cómo se utilizaban términos que no definían correctamente la realidad de las personas. ‘Travesti’ se usaba tanto para hablar de mujeres transgénero, como de transexuales o transformistas. Por ejemplo, Josette explica en la entrevista que: “Era travesti, pero no de la forma que lo entendían las demás, sino como parte del transformismo”.

Nacha, por el contrario, no quiso participar: “Contacté con su hermana, para poder llegar hasta ella, pero no obtuve respuesta. Leía mis mensajes y hacía caso omiso. Creo que había cierta vergüenza a recordar aquellos años o reconocer ciertas cosas, como un tabú del que resulta imposible desligarse. Ahora, con la salida del libro, me contactaron, animadas para hablar de ello. No sé si tendrá cabida en una segunda edición”, comenta Vegas.

Estética, sororidad y situación actual
En el volumen se incluyen diversas fotos de las protagonistas. Todas con tacones, pieles y joyas bien visibles. La sororidad no existía (al menos demasiado) entre ellas en aquel momento y sus atuendos ostentosos suplían otras muchas carencias, como expresa Vegas. “Hay que tener en cuenta que algunas de las protagonistas no lograban una estabilidad emocional y el mundo les repetía una y otra vez que eran bichos raros, que no eran dignas de muchas cosas. El mecanismo de defensa ante eso es poder alardear de bienes materiales, de haber alcanzado un estatus y replicar ‘yo seré lo peor, pero llevo ropa más cara que tú”.

Afortunadamente, la transexualidad ha empezado a retratarse mejor en la pantalla gracias a series como ‘Transparent’, de Jill Solloway, en la que el padre de una familia ya pasados los 60 años decide confesarles a sus familiares que se siente mujer. ¿Qué pasaría si el documental de Giménez Rico se estrenase ahora? “Ha envejecido muy bien, porque aun siendo un retrato de una época concreta, sirve para hacerse una idea de cómo vivían, de sus anhelos y tristezas. Hoy en día la reacción hubiese sido todavía más positiva, porque estamos ante una sociedad que, aunque está igual de mal informada, sí tiene una mentalidad más aperturista”.

Las cosas han cambiado para bien desde entonces, pese a que las personas transexuales tienen todavía mucho que reclamar, y su voz se ha hecho muy sonora dentro del movimiento feminista. Para Valeria Vegas: “hay una mayor conciencia porque hay una mayor sororidad, todavía muy reciente, pero que está cogiendo una fuerza maravillosa y necesaria. Lo importante es saber que, vengas de donde vengas, eres mujer. Aunque somos plurales, la lucha es la misma. Si preguntas a los hombres trans te van a reconocer que afortunadamente ellos no viven el mismo grado de discriminación. La mujer trans está doblemente discriminada, a ojos del ignorante ‘eligió ser mujer como una opción perdedora’. Pero, siendo positivas, se ha evolucionado bastante en los últimos años, aunque no hay que relajarse y la lucha continúa”.

domingo, 10 de marzo de 2019

#hemeroteca #transexualidad #memoria | Las otras transiciones de la Transición

Nacha en 'Vestida de azul', de Giménez-Rico, 1983 //

Las otras transiciones de la Transición

Un ensayo indaga en la identidad de la mujer transexual en los años del cambio político a partir del filme ‘Vestida de azul’
Jordi Costa | El País, 2019-03-10
https://elpais.com/cultura/2019/03/08/actualidad/1552042566_429436.html

“Mi vida comenzó a ser una vida moderna, pero muy bonita”, declaraba Josette, mujer transexual que en el Madrid de los ochenta actuaba en salas de fiestas como Centauros, Sacha’s, Gay Club y Minotauro, en un momento del documental 'Vestida de azul' (1983) de Antonio Giménez Rico, perla anómala en el cine de la Transición que, frente a la inercia de los chascarrillos tránsfobos y homófobos que proliferaban en las comedias de la época, marcó la diferencia dando voz a un colectivo silenciado y maltratado. La película de Giménez Rico centra el ensayo 'Vestidas de azul. Análisis social y cinematográfico de la mujer transexual en los años de la Transición española' (Dos Bigotes), donde la periodista Valeria Vegas no solo se sumerge en la excepcionalidad de esa obra cinematográfica de imponente valor testimonial, sino que la utiliza como punto de partida para rastrear los destinos de las seis mujeres trans que la protagonizaron y, también, analizar el contexto legal, social y cultural que condicionaba las existencias y reivindicaciones del colectivo en esos años.

“Vi por primera vez la película en el año 2006, en una cinta de VHS que había pertenecido a una de sus protagonistas, Tamara, de etnia gitana, y que había heredado una de sus amigas”, recuerda Vegas. “Me pareció muy humana y la película puede incluso resultar divertida si una no sabe lo que viene después: cuatro de ellas fallecieron y tuvieron desenlaces muy tristes, marcados por la enfermedad, la drogodependencia o la exclusión social”. La preparación del libro permitió a la escritora comprobar cómo Wikipedia daba por fallecida a una de las supervivientes, Josette, a quien pudo entrevistar para la ocasión: “Ha vuelto a su género masculino y en su cabeza no ha existido más que el concepto binario. Su figura es una de las más singulares de la película: estuvo casado y Giménez Rico propició un tenso reencuentro entre él/ella y su exesposa que aparece en ‘Vestida de azul’. En los ochenta Josette se consideraba travestí y encajaba en el concepto de transformista, pero, en realidad, hoy sería más bien considerada una persona transgénero o de género fluido: es decir, alguien que se identifica con el otro género, pero no tiene necesidad de manifestarse físicamente en esa identidad. Localicé a uno de sus familiares, creyendo que Josette había muerto, y me quedé en shock cuando me dijo: ‘No, no, mi tía no ha fallecido y ahora ya no es mi tía, es mi tío’. Fue una sorpresa increíble”.

El primer sorprendido de que una película rodada hace 35 años, descatalogada y rara vez emitida por televisión se haya convertido en obra de culto para la comunidad trans es su director, Antonio Giménez Rico: “Al terminar el franquismo empezaron a proliferar espectáculos de transexuales que imitaban a Lola Flores, Sara Montiel y otras estrellas. Había un local, Centauros, al que solíamos acudir directores de cine, escritores y demás gente de la cultura. Nos divertíamos, pero con cierto respeto. No era como ir al zoo. Yo no conocía nada de este mundo y empecé a preguntarme cuál era el motivo, sociológico o psicológico, que llevaba a estos chicos a complicarse la vida queriendo convertirse en mujeres”. En un primer momento, el cineasta pensó en abordar ese universo desde el terreno de la ficción, pero, al empezar a documentarse, se dio cuenta de que lo mejor era dar voz a Loren, Eva, Renée, Nacha, Josette y Tamara, las mujeres trans que, conversando entre ellas en el Palacio de Cristal o mostrando relevantes aspectos de su vida cotidiana, conforman el cuerpo de ‘Vestida de azul’. “Cada una de ellas ejemplifica un arquetipo distinto y me hubiese gustado encontrar, por ejemplo, a una ingeniera de caminos que fuera transexual, pero no fue posible. Lo que tenía claro es que no quería hacer una película morbosa, ni moralizante, simplemente pretendía mostrar una realidad”, subraya el director.

En su libro, que Giménez Rico considera “impecable, serio y riguroso”, Valeria Vegas despeja confusiones terminológicas –“en la película, ellas mismas se consideran simplemente travestis, porque no sabían cómo definirse a sí mismas”-, detalla los grimosos chistes y arquetipos que el colectivo inspiró en la comedia popular española –donde a cada personaje trans se le atribuía un pasado de bombero o camionero, con recurrente mención a su paso por la mili- y, finalmente, a través de los testimonios de la película, aborda un esclarecedor análisis del contexto, hablando tanto de la evolución de las leyes como de la cobertura mediática, con oportunos palos a insensibles artículos de Paco Umbral o García Márquez entreverados de arrogancia patriarcal, sin obviar consideraciones políticas, sociológicas e incluso médicas: “Después de mi documental sobre Manolita Chen, primera transexual española en lograr la adopción de una niña, y de mi biografía de Cristina Ortiz, La Veneno, este libro sobre ‘Vestida de azul’ cierra mi ciclo de reivindicación trans”, apunta Vegas. “Lo que me gustaría abordar ahora son esos personajes españoles insólitos que alcanzaron la fama antes de que la televisión gestionara la celebridad o cuando solo había un canal: figuras como Pinito del Oro, o la Sansona del siglo XX, que también fue médium, grabó un disco en Belter y acabó siendo tertuliana de Canal 9, o el cojo Mantecas, o Carmen Apolo, que fue la vedette de Fuerza Nueva, incondicional de Blas Piñar, al tiempo que actuaba junto a Susana Estrada en el célebre espectáculo del robot, que se estrenó en el Muñoz Seca en 1979”.

Un éxito de taquilla
Presentada el 6 de septiembre de 1983 en la 31ª edición del Festival de San Sebastián, en un momento en que el certamen donostiarra no era competitivo, y programada al mes siguiente en el festival de Chicago, ‘Vestida de azul’ llegó a las pantallas españolas el 26 de enero de 1984 y enfrentó al público con una realidad que solo había nutrido el hambre de morbo de la prensa sensacionalista. Producida por el operador Teo Escamilla, la película atrajo a las salas a 248.081 espectadores, un más que considerable éxito en relación a la modestia del proyecto. "Éramos un equipo de seis personas: Teo, su ayudante, mi ayudante de dirección, el técnico de sonido, el responsable de producción y yo", recuerda Giménez Rico. "Rodamos kilómetros de material, porque era importante que las conversaciones entre las chicas no estuviesen dirigidas". Como toda película de culto, su eco fue creciendo a través del tiempo convirtiéndose en obra de referencia para la comunidad LGTB.

viernes, 8 de marzo de 2019

#hemeroteca #transexualidad #memoria | Las vidas de las mujeres transexuales que se perdieron antes de este 8M

Imagen: Valencia Plaza / Fotograma de 'Vestidas de azul'
Las vidas de las mujeres transexuales que se perdieron antes de este 8M.
'Vestidas de azul: Análisis social y cinematográfico de la mujer transexual en los años de la Transición española'. Valeria Vegas analiza cómo la Transición se olvidó de liberar a las minorías y pone en valor las historias humanas que sufrieron la marginalidad.
Álvaro G. Devís | Valencia Plaza, 2019-03-08
https://valenciaplaza.com/las-vidas-de-las-mujeres-transexuales-que-se-perdieron-antes-de-este-8m

Antonio Giménez-Rico quiso hacer una películas sobre mujeres transexuales en 1983, y se encontró con la cruda realidad que mostró en ‘Vestidas de azul’, presentada en el Festival de San Sebastián y que actualmente es más película maldita que de culto. Giménez-Rico se adelantó tanto, con su sensibilidad a la hora de acercarse a las historias humanas que componen el documental, que el cine y la sociedad aún no le ha alcanzado.

La periodista valenciana Valeria Vegas parte del trabajo de Giménez-Rico para analizar el papel que se le dio a las mujeres transexuales en la Transición tanto en el cine como en los medios de comunicación. Su militancia pasa por reivindicar las vidas de las transexuales que tuvieron que pasar por todo aquello que ahora condenamos, y lo hace a través de un exhaustivo análisis titulado ‘Vestidas de azul. Análisis social y cinematográfico de la mujer transexual en los años de la transición española’, publicado por la editorial Dos Bigotes.

- Antonio Giménez-Rico se arriesga a contar unas historias y de repente se encuentra un realidad que las supera, ¿no?
- Sí, totalmente. Es un documental que se adelantó mucho a su época, en el año 83, cuando había mucho prejuicio y mucha mofa hacia el colectivo transexual en el mundo del cine. Luego eso se convierte en moralina. Y 'Vestidas de azul' no tiene ni una cosa ni la otra. Al final, aunque todas sus protagonistas venían del mundo de la prostitución o del espectáculo, cada una tenía detrás una historia: una luchaba por la integración, otra se resignaba a la exclusión, otra hablaba sin tapujos de la prostitución... Todas tenían mucho que contar aunque fuera de manera velada.

- También es interesante que el propio director, que ya incluyó en un guion anterior el que ha acabado siendo el primer personaje trans del cine español, no compartiera directamente esos conflictos pero sí se quisiera acercar para aprender de ellos.
- Antonio Giménez-Rico no es un director de la rama Eloy de la Iglesia - Almodóvar - Fernando Colomo, que tenían una visión muy moderna y muy de género. En su caso, da la casualidad de que su guion para 'Días de viejo color' pasa la censura y crean ese primer personaje trans del que hablas. Es sorprendente porque muestra una empatía muy interesante sabiendo que su cine no busca ser moderno. Él cuenta que le interesaba mucho contar estas historias porque era muy asiduo a acudir a los shows de transformistas, que era la novedad y todo el mundo del espectáculo acudía a estos.

- A ti te pasa algo similar. Descubres la película cuando te la pone La Veneno en su casa, y de repente te encuentras con una serie de historias que en parte también te explican a ti.
- Esa película sabía que existía, pero no había manera de verla. No está editada en DVD ni en ninguna plataforma online. A pasado de presentarse en el Festival de San Sebastián a ser una película maldita. Yo no la pude ver hasta 2006, cuando La Veneno, que la tenía en VHS, me dijo que era extraordinario. El primer visionado me dejó muy impactada por su realismo. Ya cuando se estrenó emocionó mucho tanto a sus protagonistas como al público en general, ese punto de verdad que tiene hace que no haga falta ser transexual para empatizar con ella.

- ¿Qué ha significado a nivel personal esta investigación a partir de la propia película?
- Me ha llevado muchísimo trabajo este libro, porque llegar a las protagonistas y a sus familiares ha sido una labor de busca y captura. Luego, la película nos plantea ahora cómo se ha tratado en el cine y el periodismo algo tan humano como la transexualidad.

- ¿Y qué has descubierto? ¿Cómo te has sentido?
- Mientras escribía el libro, estaba casi sumida en una depresión al ver lo gris que eran las cosas en esa España. No eres consciente hasta que te pones a investigar y te topas con los artículos tránsfobos y los titulares sensacionalistas. Al final llegué a la conclusión de que la Transición Española fue muy liberadora para las mayorías, pero para las minoría no había ni libertades ni concesiones. Para los cis género heterosexuales, el derecho al divorcio fue un gran avance, pero hasta el año 83 todavía era delito la operación de reafirmación sexual y existía la Ley de Desorden Público que permitía detener a estas mujeres de manera arbitraria.

- Una de las situaciones de la película que muestra como una de las mujeres tiene problemas incluso con su DNI...
- Sí, una de ellas cuenta como llevaba ocho meses sin DNI porque la policía se lo había roto. Y leyendo entre líneas, tenía la intención de silenciar y oprimir la identidad de una persona. De hecho, murió sin un carnet ajustado a su identidad, murió hombre porque no conoció la Ley de Identidad de Género en 2007.

- ¿Tienes las sensación de que, cuando se habla de la transexualidad, se 'deja hacer', que es algo diferente a 'empatizar'?
- Sí, es cierto que ese dejar estar no sirve en términos prácticos. La empatía no puede llegar si ni siquiera entiende la diferencia entre condición sexual (de quién te enamoras) e identidad sexual (quién te sientes). Por eso, en la primera parte del libro, me dedico a hablar de terminología y de cómo han ido evolucionando las leyes... Actualmente sufrimos más por ignorancia que por falta de empatía. Hasta hace poco, para la sociedad, un transexual era un homosexual más radical.

- En los últimos años, con la nueva ola del feminismo, se ha avanzado en la reivindicación de la mujer cis pero se está pasando por alto que la revolución y el cambio tiene que ir mucho más allá, ¿no?
- Totalmente. La mujer transexual está doblemente discriminada, primero como mujer y segundo lo ha elegido, y la sociedad lo traduce como si fuera un castigo voluntario. Hay un modelo de mujer transexual muy parcial que ha legitimado el cine pero la gente ahora no cree que haya pluralidad en nuestra condición.

- Estos personajes de los que hablas están muy ligados a la comedia, que de manera natural estereotipa. En la balanza entre la libertad de expresión y la responsabilidad de lo que refleja el arte, ¿hacía dónde habría que recaer?
- Hasta hace cinco años, los medios masivos no tenían una ética deontológica para las noticias sobre transexualidad, y el cine no hace tanto que ha empezado a construir personajes con cierta profundidad. Esto hacía que la gente empatizase porque se mostraban payasos.

- Ahora estamos en otro momento: ‘Girl’ de Lukas Dhont es un buen ejemplo de ello. Han cambiado los códigos y las sensibilidades.
- También 'Una mujer fantástica' y otras, eso es un avance. Pero hemos llegado a esta situación a cambio de 35 años de silencio y maltrato. No podemos ser pesimistas y pensar que no hemos evolucionado, pero yo quiero contar también las historias de las víctimas, las que no han disfrutado estos cambios. Mi lucha es esta.

- La transexualidad no escapa de los roles de género que se han construido desde la sociedad patriarcal...
- Así es. Las personas transexual no dejan de formar parte de la sociedad imperante. Lo que es femenino y lo que no: hay quien considera que ser rubia es más femenino que ser morena, por poner un ejemplo absurdo y frívolo. Un tacón o la longitud del pelo no determina el grado de feminidad.

- Tu anterior libro fue una biografía de La Veneno, también has hecho un documental sobre la primera madre transexual que consiguió adoptar en España... ¿Vas a seguir este camino de reivindicación personal?
- Con este libro cierro la trilogía y prefiero centrarme en otras cosas. No descarto volver porque es un tema que aún tiene que estudiarse.

- Aunque tú descanses, ¿piensas que hace falta seguir contando historias? ¿Qué asignaturas pendientes tenemos los medios de comunicación?
- El problema es que cuando los medios se centran en una única historia, como el caso reciente de la Miss Universo, como si fuera algo único. Se debería hablar constantemente de deportistas trans, abogadas, farmacéuticas... Las hay, las conozco. Y no por ser farmacéuticas, sino porque estas personas han tenido que llegar a una facultad e integrarse en un trabajo. Hay muchas historias más allá del debate de la belleza. También falta reivindicar este pasado que muestra el libro y el documental ‘Vestida de azul’.

lunes, 25 de febrero de 2019

#libros #transexualidad #memoria | Vestidas de azul : análisis social y cinematográfico de la mujer transexual en los años de la Transición española

Vestidas de azul : análisis social y cinematográfico de la mujer transexual en los años de la Transición española / Valeria Vegas.
Madrid : Dos Bigotes, 2019 [02-25].
296 p.
ISBN 9788494967412 / 19,95 €

/ ES / ENS
/ Antonio Giménez-Rico / Cine / Espectáculos / Exclusión social / Mujeres trans / Prostitución / Represión / Transexualidad / Transfobia / Transición

‘Vestida de azul’ de Antonio Giménez-Rico fue el primer documental español protagonizado por seis mujeres transexuales que se estrenó en salas comerciales. Hoy, 35 años después y con la perspectiva que da el paso del tiempo, la periodista Valeria Vegas analiza cómo los medios y el cine abordaban la transexualidad en una época verdaderamente hostil para un colectivo tan expuesto como minoritario. A través de las circunstancias que rodearon a Eva, Loren, Tamara, Josette, Nacha y Renée, la autora indaga en aspectos como la prostitución, el espectáculo, la exclusión social o las leyes opresoras. Sus vidas son también las de otras muchas mujeres para las que no siempre la democracia fue sinónimo de libertad.

En 2019 se cumplen 35 años del estreno comercial de 'Vestida de azul', documental de Antonio Giménez Rico que trataba desde un punto de vista alejado del sensacionalismo las experiencias vitales de seis transexuales en la España de principios de los ochenta. Presentado en el Festival de Cine de San Sebastián, el filme ha adquirido el estatus de título de culto y es un testimonio imprescindible para entender cómo se vivía la transexualidad en los tiempos de la Transición. En este libro, la periodista Valeria Vegas investiga, a través de entrevistas con las supervivientes, sus familiares y el director del documental, qué sucedió con estas mujeres. Así mismo, traza un completo panorama de cómo ha evolucionado la percepción de la transexualidad en nuestra sociedad en las últimas décadas.