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martes, 28 de junio de 2022

#hemeroteca #trans #transfobia | Somos médicos, no policías del género

El Salto / Acción por los derechos y la ley trans //

Somos médicos, no policías del género.

La ley actual exige a las personas trans un diagnóstico de disforia de género, pero los médicos no estamos para limitar la identidad de nadie sino para cuidar.
Adrián Carrasco Munera · Médico Familiar y Comunitario | El Salto, 2022-06-28
https://www.elsaltodiario.com/opinion/somos-medicos-no-policias-genero-ley-trans-autodeterminacion 

¡Qué lío! ¿no? Que si sexo, que si género, que si es lo mismo, que si no… Las posiciones transexcluyentes han llevado a la discusión ‘mainstream’ algunos conceptos que son objeto de estudio y debate en el seno del feminismo u de los movimientos LGTBIQ+. Se trata de conceptos en constante y acelerada revisión que nos han llevado hasta un momento el actual donde la diferencia entre sexo en género no es tan sencilla y, desde luego, no tan útil como en otros tiempos.

Vamos a ponernos al día. El cuerpo está conformado por los genes, las hormonas y los órganos —la famosa “biología”—. El cuerpo no es en sí masculino o femenino, así que no se puede saber, mirando un cuerpo, si alguien es hombre o mujer —que sería su género: quiénes somos y cómo nos perciben—.

El sexo puede entenderse de dos formas: o para clasificar o para relacionarse. Sí usamos la palabra “sexo” para clasificar, el sexo es una categoría clínica —o sea, que se nos ha ocurrido darle importancia a los médicos—. Como categoría clínica clasifica en macho o hembra —¡qué aburrido!—, pese a que hay múltiples configuraciones corporales fuera de estas dos —intersexualidad—. Si es una categoría clínica, es que la hemos creado como recurso del lenguaje para clasificar; por lo tanto no es una categoría biológica —que la haya creado la naturaleza—. Y si usamos “sexo” para relacionarnos, la diferencia con el género está clara: tú y yo nunca hemos tenido una noche de género desenfrenado.

La naturaleza, en su infinita sabiduría, ha sabido crear hombres con vagina, mujeres con penes y personas no binarias con independencia de su corporalidad. Desde esta perspectiva, el sexo no es una categoría biológica y por tanto el sexo biológico no existe.

Como una amiga mía dice: ¿Qué es eso del sexo biológico? ¿Las personas trans que somos? ¿Androides?

Pues eso, que la culpa de lo del sexo y que se crea que es binario la hemos tenido los médicos. Es que con toda nuestra cara hacemos un “diagnóstico clínico del sexo” —empezando con una ecografía, como si fuera una piedra en la vesícula— y con ese diagnóstico a ti te asignan un género como categoría administrativa —lo que pone en tu DNI—. Por lo tanto, el género asignado al nacer sería un intento de adivinar el género auténtico simplemente mirando un cuerpo.

Espero que hayas ido apuntando, que es un poco lío. Si tu género coincide con el que te asignaron al nacer (“acierto diagnóstico”), eres una persona cis. Mientras que si no coincide (“error diagnóstico”), serías una persona trans. Vaya, que si no tenemos muy claro cuando vienes con tos si es catarro, gripe o covid, como para creer que en la medicina acertamos siempre...

Pues después de todo esto, que se resumen en que tanto sexo como género son construcciones del lenguaje, hay gente que se sigue creyendo lo de que un cromosmoma va a tener la esencia de que si soy hombre o mujer. Me hace mucha gracia que la gente me asuma como XY cuando ni yo conozco mis cromosomas.

Muchas se aferran al cromosoma como si les fuera la vida en ello y quienes nunca habían estado bajo el paraguas de la transfobia ahora de pronto se han vuelto de un biologicista que parecen hasta franquistas. Sí, sí, franquistas. Que Lidia Falcón salga en discursos de Vox no debería sorprender a nadie.

Antes de la dictadura, figuras como Gregorio Marañón (que tampoco vamos a hacerle la ola) hablaba de que el sexo no estaba estrictamente determinado por los genes u hormonas e incluía la dimensión psicosocial en la conformación del sexo (algo bastante revolucionario en la época).

Luego, PUM, guerra, exilio y se quedan por aquí figuras como Botella Llusià y Vallejo-Nágera (Samy, maja, saluda al yayo) que revirtieron “la verdad del sexo” a la genética y psiquiatrizaban a las personas no-normativas para determinar su “identidad sexual” con el fin de afianzar el régimen biopolítico franquista que redundaba en la familia nuclear católica y en la reglamentación de la sexualidad con un fin meramente reproductivo. Así que vaya, vaya, que ahora algunas invoquen lo biológico del sexo y la necesidad de evaluaciones psiquiátricas a personas trans es una herencia franquista... (Sé que esto es chulísimo, así que si quieres saber más de esto, te me lees el libro '¿Sólo dos?' de mi amigui Dani).

Yo no me voy a meter a debatir en lo de abolir el género —o los roles de género—, entendido como estereotipos asociados al binarismo sexo-género —el rosa o el azul, los tacones o los balones—. Ahora, también os digo, que ya nos contaba la Judith Butler que los roles de género son performativos; así que, me pregunto yo, ¿no hay mayor abolición del género que las identidades queer o no binarias? Performatividades, vivencias, corporalidades e identidades que trascienden los roles o estereotipos de género afincados socialmente en lo masculino y lo femenino y transitan de lo uno a otro y abandonan este mismo binarismo para construir otras identidades. Vaya, al final lo he soltado.

Y cuando llevas un rato leyéndome te preguntarás, ¿pero qué hace alguien que se dedica a la medicina contándome todo esto?

Pues que no estoy de acuerdo con el papel que tenemos en el ámbito sanitario con las personas trans. Para quien a estas alturas no lo sepa, para que las personas trans puedan hacer un cambio registral sobre su género —vaya, que su DNI diga la verdad de su género—, necesitan un diagnóstico de disforia de género y dos años de tratamiento médico (hormonas y/o cirugía. O sea, que legalmente nos dan un papel a los médicos de notariado judicial para certificar que una persona es quien dice ser. Que no, que no, que no somos policías del género. Que somos quienes acompañamos a nuestres pacientes, no quienes les tutelamos.

Mucha crítica se lleva la autodeterminación de género por parte de sectores transexcluyentes. Las personas trans son acusadas de perpetuar roles de género y puede que sea cierto, pero no porque quieran sino porque desde el sistema biomédico se les obliga. Se ven arrojadas a exagerar los estereotipos sexistas del binarismo sexo-género para poder acceder a acompañamiento médico con hormonas o cirugía sin que se les ponga en duda —o a pesar de que se les ponga en duda—. Este tratamiento actualmente sigue siendo obligatorio para poder hacer el cambio registral del género en virtud de la Ley 3/2007. Es decir, que para una categoría meramente administrativa te obliga la ley pasar por salud mental para que te diagnostiquen de “disforia de género” y te obliga a dos años de tratamiento médico. Lo repito porque me parece muy fuerte, la verdad.

Muchas personas trans, cuando acuden al ámbito médico, se ven constantemente cuestionadas, juzgadas, encorsetadas en lo binario. Lejos de encontrar profesionales con interés por acompañar su proceso, encuentran actitudes policiales que les violentan.

Dado que esta ley exige a las personas trans un diagnóstico de disforia de género, la institución médica ha creado estructuras de sujeción de la disidencia de género llamadas Unidades de Identidad de Género (UIG). En ellas se evalúa si la persona que consulta se merece el diagnóstico de disforia de género que marca la entrada al derecho a la hormonación, las cirugías o el acompañamiento psicológico. Como ya he dicho, esta evaluación está marcada por la adecuación a los estereotipos sexistas de género. Las personas trans se ven forzadas al binarismo sexo-género y además a reproducir los estereotipos esperados en ellas. En estos dispositivos sanitarios se cuestiona la vivencia y la identidad, se cuestiona la no adecuación al prototipo/estereotipo esperado, se retrasa sin justificación el paso a la asistencia médica de la transición, se penalizan las identidades no binarias, etc.

Las personas trans que son enviadas a estas UIG saben de antemano qué responder y qué performar para recibir el pase hacia su transición. Saben que tienen que decir que se sienten en un cuerpo equivocado, saben que tienen que decir que quieren hormonarse, saben que tienen que saber qué quieren quitarse de su cuerpo y qué quieren añadir... Quizás las personas trans no necesiten hormonas para poder identificarse con su género, o quizás sólo desean hormonas pero no una cirugía o quizás solo con una pequeña cirugía está bien sin exponerse al tratamiento hormonal. Desde las UIG no se preocupan en saber si tienes disforia —disconfort con tu cuerpo— sino que se preocupan por causártela y que te adaptes al binarismo.

¿Pero es que nadie va a pensar en los niños? decía la piadosa mujer del Reverendo Lovejoy en los Simpsons, y aquí viene a representar esa moral con la que se juzga esta cuestión. Se acusa a los colectivos trans y a les médiques que atendemos a la infancia trans que nuestro plan es hormonarles y mutilarles. Insisto en que cualquier persona trans que quiera reflejar su verdadero género en el DNI está obligada por ley a dos años de tratamiento médico que se asientan en el diagnóstico psiquiátrico.

¿Pero no te das cuenta, hija mía, que si hubiera un reconocimiento legal de la autodeterminación de género muchas personas trans y jóvenes trans no se verían forzades a hormonarse y operarse? El diagnóstico de disforia psiquiatriza a las personas trans y obliga a la medicalización. Una ley que permita la autodeterminación de género daría cabida a la vivencia trans no medicalizada y no anclada a estereotipos de género tan criticados. Cada persona elegiría qué transición realizar y qué presencia debe tener en esta la mano biomédica, pudiendo vivir al margen de la hormona y del quirófano, si así se quiere.

La autodeterminación de género reconoce la agencia y la autonomía de las personas trans sin que tengan que estar tutorizadas por la institución médica. ¿Por qué tengo que estar yo, en mi consulta, poniendo en duda a mis pacientes y hacerles pasar por un tratamiento médico de dos años? Que no soy un poli ni un notario, que al igual que a quien me dice que ha estado vomitando toda la noche no le doy un barreño y hasta que no vomite no le doy la baja; no tengo por qué estar poniendo en duda el género e identidad de mis pacientes. No me performes un vómito ni me performes un género, porque queride paciente, yo te creo.

Te creo y no quiero que entre nosotres haya dudas, sino cuidados. No quiero que cuando vengas a mí consulta te sientas agredide ni llamarte por un nombre que no es el tuyo. No quiero que mi trabajo sea perpetuar dogmas de biopolítica franquista que ahora representa el radicalismo trans-excluyente. Quiero que si necesitas que te acompañe con hormonas o cirugía te las pueda facilitar y si no las quieres, puedas habitar tu cuerpo sin que te pongamos en duda.

Porque la medicina también puede brillar con purpurina.

sábado, 3 de abril de 2021

#hemeroteca #sexismo | AstraZeneca y las mujeres

Imgen: Público

AstraZeneca y las mujeres.

El sesgo de la ciencia médica con las mujeres en el transcurso de la historia no admite discusión, la objetividad de la ciencia ha pensado durante siglos que estudiar al varón es estudiar a la especie y cada vez resulta más obvio que no es así.
Elisa Beni | El Diario, 2021-04-03
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/astrazeneca-mujeres_129_7374050.html

Últimamente me confieso mucho con mis lectores. No creo que sea para paliar mi ateo abandono de otros sacramentos. Yo lo achaco más bien a reblandecimiento emocional. A saber. Les había contado ya que estuve a punto de morir, pero no que en parte fue por ser mujer, o sea, por el sesgo médico de sexo y de información. Tardé en pasar a urgencias, nunca hubiera pensado que mi corazón me estaba jugando una mala pasada. No me dolía el brazo izquierdo, no tenía vértigo ni opresión en el centro del pecho. A mí me ardía la parte alta del abdomen, como si alguien me estuviera además oprimiendo con ambas manos, y tenía los tobillos hinchados y molestias en el cuello y la espalda. Pasé a urgencias y viajé a la UCI sin solución de continuidad. Tenía una endomiocarditis de Loeffler, una cosa rara, que tiene que ver con esa enfermedad también rara que me debutó a los 45, pero que no deja de ser un problema grave de corazón cuya sintomatología en una mujer no se parece a la que siempre nos contaron para un hombre.

El sesgo de la ciencia médica con las mujeres en el transcurso de la historia no admite discusión. La objetividad de la ciencia ha pensado durante siglos que estudiar al varón es estudiar a la especie y cada vez resulta más obvio que no es así. 'Mujeres invisibles para la medicina', de Carme Valls, les ilustrará mucho mejor que yo al respecto. La cuestión que me ocupa ahora, y que está relacionada, es el hecho evidente de que las extrañas trombosis –que son atípicas y no trombos normales– que se están produciendo en todos los países relacionadas con la vacuna de AstraZeneca se producen mayoritariamente en mujeres, es más, casi exclusivamente en mujeres, los casos de varones son una excepción. Sobre eso quiero incidir en un escrito –reitero porque estamos en los tiempos de la excusa preventiva– de una mujer que cree profundamente en la ciencia y en la necesidad de una vacunación masiva y rápida. Una mujer que quiere vacunarse pero que no por ello ha perdido su discurrir lógico ni su sentido crítico.

Insiste la EMA (Agencia Europea del Medicamento) en que los beneficios de la vacuna son mayores que los riesgos y utiliza, obviamente, los grandes números estadísticos que muestran la baja prevalencia de estas extrañas "coagulaciones intravenosas diseminadas". Extrañas, oigan. No los trombos normales que estadísticamente muchos me sacan a pasear. Me permito añadir la circunstancia de que esta baja incidencia porcentual sería mayor, sin duda, si la estadística en lugar de sobre la totalidad de las personas inoculadas se hiciera sobre las mujeres inoculadas.

Y es que esto está resultando claramente una contraindicación que afecta a las mujeres. No solo los trombos y las muertes, que sí, sino los efectos secundarios. De los casos en estudio en España de efectos secundarios vacunales, 3 de cada 4 corresponden a mujeres.

No dudo de la ciencia, exijo toda la ciencia para las mujeres.

Karl Lauterbach, epidemiólogo de un país que ha dejado de vacunar a menores de 55 años, Alemania, lo tiene muy claro: "Se puede dar el caso de que los riesgos sean más altos para ciertos grupos de pacientes, como las mujeres jóvenes". Y es que, aunque la EMA diga que "no se ha podido establecer ninguna relación de causalidad", lo cierto es que ese es el problema, no haberlo podido establecer aún, pero no quiere decir que no exista. Los noruegos, sin embargo, lo tienen claro: "Hay que dejar claro que no existe ni hemos hallado ningún otro factor desencadenante ni común en los casos que no sea la vacuna". Holanda ha suprimido, quizá con brocha muy gorda, toda vacunación con AstraZeneca.

Necesitamos que la población confíe en las vacunas mas para ello no necesitamos de tutelas o silencios o restricciones informativas sobre lo que sucede sino de una verdadera acción de investigación de por qué están muriendo mujeres jóvenes tras vacunarse con AstraZeneca. Es un drama y el hecho de que no sea afortunadamente masivo no lo hace menor para aquellos que lo sufren ni produce menos ansiedad en la llamadas a vacunarse. Necesitamos urgentemente saber por qué hay mujeres menores de 60 años que "están sufriendo una acumulación específica de una trombosis venosa muy inhabitual y asociada al déficit de plaquetas" . En Francia los familiares de una de ellas han presentado una querella para que se analice exhaustivamente las causas de esa muerte. Cada vida reviste toda la importancia para quien la disfruta y para sus allegados, aunque sea una minucia estadística.

Hay dudas respecto a la relación de estos casos con tratamientos hormonales (anticonceptivos, tratamientos sustitutorios en la menopausia y otros), hay dudas respecto a las características del sistema inmune femenino y hasta hay médicos en Francia que lo relacionan con un error al administrarla pinchando una vena que atraviesa el deltoides.

Sea lo que sea, deben averiguarlo. Es la mejor forma de dar seguridad al resto de la población. De facto, si es usted hombre debe relajarse bastante porque no parece que esto le afecte. Lucía Gallego, microbióloga e inmunóloga, recuerda que "puede que no se hayan valorado del todo, al 100%, los factores de riesgo en las mujeres respecto a los hombres en los ensayos" teniendo en cuenta que las mujeres han estado tradicionalmente infrarrepresentadas en los mismos.

La ciencia debe averiguarlo y las autoridades sanitarias deben tomar decisiones adecuadas, reflexionadas y valientes si fuera necesario. Eso nos hará confiar más que si nos dicen que no valen para nada las mascarillas por el mero hecho de que no tienen para darnos. Eso fue muy fuerte. Sabemos que AstraZeneca es la vacuna de la que más dosis se manejan, más fácil de conservar y más barata pero también que Agnès Pannier-Runacher, la secretaria de Estado de Industria gala, se ha dejado oír diciendo que a partir de junio la UE hasta podría pasar de ella, porque tendremos muchas de otras marcas. Hay que valorar también si mientras tanto AstraZeneca presenta algún riesgo adicional para las mujeres de un rango de edad o con un determinado tipo de antecedentes hormonales y, en ese caso, sustraerlas de esa vacunación. Eso no va a perjudicar al índice de vacunación sino que, por el contrario, lo va a asegurar. Es mucho más tranquilizador que de una vez por todas fijen las contraindicaciones y las apliquen que seguir hacia adelante en un ejercicio de grandes números epidemiológicos mientras se sucede un pequeño pero constante chorreo de trombos y muertes.

Es preciso que sepan no si el beneficio-riesgo es superior en general sino si el beneficio-riesgo es superior en las mujeres y si el beneficio—riesgo es superior también en un rango determinado de edad en las mujeres. Esto no es caiga quien caiga, aunque pueda parecerlo a tenor de la indiferencia social que parece cundir sobre las continuas muertes por COVID que se siguen produciendo. Las vidas importan, también las de aquellos que, queriendo protegerlas contra un virus, pudieran caer fulminadas por un efecto indeseado.

Yo pienso mucho en esas mujeres que han muerto pensando que se iban a poner a salvo de la muerte. Yo quiero que los científicos y los políticos piensen también en ellas. Si no son capaces de proteger específica y objetivamente a aquellos grupos que puedan ser objeto de contraindicaciones, estarán abonando el campo para que cada individuo pretenda hacerlo por sí mismo y eso será el caos.

Porque, les pregunto, si ustedes tuvieran trombocitopenia de forma habitual y esos antecedentes míos, ¿se inyectarían una vacuna que produce trombos relacionados con el descenso de plaquetas? Esa es mi pregunta personal, aunque creo que la que deben contestar cuanto antes es la genérica de toda la población: ¿hay algún grupo de mujeres que por edad o tratamientos hormonales deba ser preferiblemente vacunada con otra marca?

Preguntar no es ofender ni mucho menos dudar.

Preguntar es buscar respuestas y eso es lo que hace la ciencia que yo sepa.

Preguntar por la salud de las mujeres es una obligación que no pienso soslayar.

miércoles, 3 de marzo de 2021

#hemeroteca #identidaddegenero | Sobre la identidad de género

Imagen: El Confidencial

Sobre la identidad de género.

Antes o después, se va a legislar sobre los derechos de las personas trans, pero no partimos de cero ni sobre el conocimiento de la identidad de género ni sobre cómo se les atiende en España.
Antonio Guillamón | El Confidencial, 2021-03-03
https://blogs.elconfidencial.com/espana/tribuna/2021-03-03/identidad-genero-transexualidad-ley-trans-sexualidad-identidad_2973548/

El concepto de transgénero es amplio y acoge manifestaciones binarias y no binarias, incluso la negación de que exista el género. El término 'identidad de género' es relativamente reciente, fue introducido en los años sesenta por Robert Stoller. Este psicoanalista quería evitar la ambigüedad del término 'identidad sexual', que también podía referirse a la actividad y las fantasías sexuales.

De esta forma, separaba la autoimagen con respecto a la pertenencia a un sexo de la conducta sexual, y establecía con claridad la consciencia de ser hombre o mujer. Por esos años, John Money, que trabajaba sobre el desarrollo psicosexual en intersexos, con el fin de diferenciar entre la anatomía genital y la identidad psicosexual, utilizó los términos 'identidad de género' y 'rol de género'. Con este último, se refería a lo que una persona hace para mostrar su condición de chico o chica, de hombre o mujer.

Para Money, identidad y rol de género eran las dos caras de una moneda, inseparables. Con el tiempo, la relación entre identidad y rol se fue separando y se pasó a considerarlos independientes. Se explicaba la identidad de género por mecanismos biológicos mientras que los roles se suponía que dependían de la influencia social. Más adelante, las teorías constructivistas plantearon que los mecanismos sociales no solo influyen en la formación de los roles sino también en la formación de la identidad de género.

El tema de la identidad de género es crucial para la comprensión de nuestra naturaleza. La identidad precisa la percepción del propio cuerpo, las señales internas y externas del mismo, la percepción de su forma, del sexo, etc.; pero todavía se necesita más, la representación somática del propio cuerpo. Esta incluye la comparación con otros cuerpos similares y disimilares, su aspecto femenino o masculino, las emociones y actitudes dirigidas hacia el propio cuerpo y la historia corporal. Del análisis de estos estímulos emerge la identidad, el yo, un yo que no es neutro, que contiene la consciencia de ser hombre o mujer o cualquier variante de género no binario. Este proceso lo realiza un cerebro preparado para esa función. ¿O se puede pensar seriamente que la naturaleza haya abandonado algo tan complejo al azar de solo el ambiente social? Incluso si se propusiera una acción decisiva de este en la identidad de género, habría que contar con el cerebro preparado.

¿Es posible una explicación científica de la emergencia de la identidad de género? La aproximación científica tiene ventajas. Primero, la ciencia no es dogmática, las teorías que genera se caracterizan por ser provisionales. Permanecen hasta ser sustituidas por otras que las falsan o poseen mayor alcance explicativo. Segundo, las hipótesis, basadas en la observación, son conjeturas con predicciones que deben ser verificadas experimentalmente.

Utilizando el método científico, ¿qué conocemos sobre las bases cerebrales de la identidad de género? La diferenciación sexual del cerebro proporciona un conjunto de observaciones a partir de las que podemos conjeturar hipótesis verificables. Parte de dos hechos incontrovertibles: todas las células del cuerpo tienen sexo cromosómico (XX en la mujer y XY en el hombre) y existe un proceso comprobado de diferenciación sexual de todo el organismo, incluido el cerebro. Además, contempla la influencia del ambiente modificando la expresión genética desde el momento de la fertilización, por medio de mecanismos epigenéticos.

¿Qué sabemos sobre la diferenciación sexual del cerebro y la identidad de género? En el ámbito de genética molecular, se han comprobado diferencias en la secuencia de nucleótidos del ADN de los genes de los receptores para las hormonas sexuales. Diferencias asociadas a las poblaciones de hombres y mujeres cisgénero y hombres y mujeres transgénero. También se ha observado que esas pequeñas modificaciones en los genes producen diferencias en la sensibilidad de los receptores para los estrógenos y los andrógenos, y se asocian a la diferenciación de la corteza cerebral.

Con estudios de resonancia magnética estructural enfocados a medir el espesor de la corteza cerebral y la microestructura de la sustancia blanca, también hemos descrito cuatro fenotipos cerebrales, correspondientes a hombres cisgénero, mujeres cisgénero, hombres transgénero y mujeres transgénero. Estos fenotipos los vemos además al estudiar las redes funcionales cerebrales y sus interrelaciones. Tanto los estudios estructurales como los funcionales implican regiones cerebrales que participan en la percepción y análisis del cuerpo.

Llegados aquí, con relación a las identidades de género binarias, es importante resaltar que con cuatro fenotipos diferentes solo observamos dos identidades de género: hombre o mujer. Parece que las modificaciones cerebrales observadas en los hombres y las mujeres transgénero binarios 'preparan' un cerebro para sentirse hombre o mujer, independientemente de los cromosomas sexuales y los genitales que se posean.

¿Qué sucede en los niños y niñas que expresan incongruencia de género? ¿Se debe a la influencia de los padres y el ambiente? Al nacer, nuestro cerebro no es una tabla rasa. Es posible que durante la gestación, o poco después del nacimiento, el ambiente en sentido amplio pudiera modificar la expresión genética y variar la diferenciación sexual del cerebro. Algunos estudios sugieren que en los niños se produce una autosocialización. El niño o la niña incorporaría activamente información acerca del género y la aplicaría al socializarse. Sin embargo, se ha observado que antes de los dos años ya hay conductas estereotípicas de género. Ambas teorías precisan de un cerebro 'preparado' para la emergencia de la identidad de género.

En las personas transgénero, la experiencia de la identidad de género es variada. Algunas se sienten seguras de su identidad y tienen claro el tipo de tratamiento de afirmación de género que desean. Otras, aunque tienen clara su identidad, presentan dudas sobre el tratamiento hormonal y quirúrgico. Finalmente, las hay que no terminan de articular su identidad. Estos dos últimos grupos se pueden beneficiar del apoyo psicológico para la toma de una decisión. Desde luego, teniendo claro que la identidad de género que se experimenta es inmodificable.

Para estos tres grupos, ¿qué se ha hecho hasta ahora en España? Quizá lo más notable ha sido facilitar en la Seguridad Social la atención sanitaria especializada dirigida a la afirmación del género experimentado. Como recoge Gómez-Gil en varios trabajos recientes, las primeras genitoplastias se realizaron a principio de los años ochenta y la creación de unidades de género en hospitales de referencia empezaron a funcionar a partir de 1999. Estas unidades están formadas por equipos interdisciplinarios de endocrinología, psicología, psiquiatría, medicina interna y cirugía plástica que, desde su constitución hasta el pasado año, atendieron a más de 9.000 personas transgénero que lo solicitaron. Las personas que desean tratamiento de afirmación de género hormonal y, en algunos casos, también quirúrgico precisan la administración continuada de hormonas y requieren seguimiento para evitar efectos metabólicos y cardiovasculares adversos.

La creación de estos equipos ha costado un gran esfuerzo de formación individual y colectiva. Equipos que tienen reconocimiento internacional por la investigación científica que realizan, dirigida a velar por la salud y la calidad de vida de las personas transgénero. Hasta 2015, habían producido cerca de 200 artículos que cosecharon más de 3.000 citas en la literatura internacional, con una media de más de 50 citas los estudios utilizando resonancia magnética.

Las personas transgénero forman una minoría. La frecuencia de personas transgénero binarias en Europa se estima en 4,6 por 100.000 habitantes para las mujeres transgénero y 2,6 para los hombres transgénero. Para otras variantes de género, no existen datos. Podría parecer a los legisladores que consultar a personas o equipos con experiencia sanitaria sería apoyar la patologización de las variantes de género. Craso error, precisamente el historial de atención y las publicaciones científicas de estos equipos apuntan hacia la despatologización y la mejora de la calidad de vida. Lo que no sería prudente es legislar sin al menos escuchar a las personas que tienen una sustancial experiencia acumulada, y que conocen el 'know how' de cómo favorecer la calidad de vida de las personas transgénero.

Antonio Guillamon es catedrático emérito de Psicobiología en la UNED, miembro de la Academia de Psicología de España y de la International Academy of Sex Research.

jueves, 11 de febrero de 2021

#hemeroteca #trans #salud | Los varones trans y el incordio de ir al ginecólogo: una carrera de obstáculos para hombres con vagina, útero y ovarios


Los varones trans y el incordio de ir al ginecólogo: una carrera de obstáculos para hombres con vagina, útero y ovarios.

Aunque se hizo la cirugía para extirparse las mamas, Enzo conserva sus genitales internos por lo que debe hacerse, al igual que el resto de los varones trans, controles ginecológicos. Sin embargo, el camino suele estar plagado de barreras: miradas en las salas de espera, personal que los trata de “ella” y profesionales sin capacitación terminan excluyendo a muchos de su derecho a la salud.
Gisele Sousa Dias | Infobae, 2021-02-11
https://www.infobae.com/historias/2021/02/11/los-varones-trans-y-el-incordio-de-ir-al-ginecologo-una-carrera-de-obstaculos-para-hombres-con-vagina-utero-y-ovarios/

Enzo Moretti es un varón trans, está estudiando el profesorado de inglés y tiene 20 años. Que sea tan joven y parte de la generación amparada por la Ley de Identidad de Género -sancionada en 2012- no significa, sin embargo, que en su camino no haya habido obstáculos.

Aunque sabía desde la primaria que no era igual a sus compañeritas, Enzo recién se sintió seguro para dar comienzo a su transición cuando terminó el secundario. Antes -cuenta a Infobae- cambió de colegio una, dos, tres, cuatro, cinco veces, saturado de las burlas e incluso de la violencia física que sufrió por su identidad de género.

En estos últimos dos años y medio, Enzo se hizo la mastectomía bilateral (la cirugía para extirparse las mamas), modificó su nombre de pila en la partida de nacimiento, en el DNI y comenzó el tratamiento con testosterona (para adquirir, entre otras características, vello facial y corporal, que se engrose la voz, se retire la menstruación, que las grasas no vayan tanto a las caderas, y el agrandamiento del clítoris).

En simultáneo, siguió yendo a hacerse los controles ginecológicos, un espacio que suele representar un incordio para muchos varones trans. Esto escribió Enzo a mediados de enero, cuando salió de la consulta:

“Vine al CENTRO DE LA MUJER por un turno con mi ginecóloga. Cuando pregunté por ella en recepción, la recepcionista la llamó diciéndole "Laura te busca un chico puede ser?" y después me empezó a preguntar por qué la tenía que ver mientras me miraban todes. Super sereno por suerte.” [Twitter, 2021-02-14]

“El problema arrancó antes que eso”, contextualiza Enzo mientras toma un café del otro lado de la cámara. “Después de hacerme el cambio en el DNI, yo había ido a la parte administrativa de la prepaga a buscar mi carnet nuevo, al que había que cambiarle la foto y el nombre. La empleada llamó a alguien por teléfono y le decía ‘acá hay una chica que está buscando su carnet...’. Yo la miraba y le decía ‘un chico’. La corregí varias veces y nada, me siguió tratando de ‘ella’. A veces es falta de capacitación, otras no. Es muy notorio cuando una persona no entiende y cuando alguien no quiere entender”.

La siguiente barrera con la que suelen chocar las masculinidades trans a la hora de ir a la consulta ginecológica tiene que ver con enunciar su nombre masculino y lograr que les den el turno.

Diego Watkins, 27 años, joven trans, activista por los Derechos Humanos y promotor de salud, aporta: “Eso se debe a la falta de sensibilización en identidad de género. Que la persona que está del otro lado entienda que existen tipos trans que en muchos casos tenemos útero, ovarios, vagina, vulva, mamas, etcétera y que también necesitamos pedir un turno ginecológico”.

Si se logra obtener el turno y no quedar con una musiquita de fondo esperando una respuesta, la barrera siguiente es afrontar las miradas en la sala de espera. “Quedás sentado rodeado de mujeres cis, embarazadas, chicas que van a la guardia ginecológica. Todos te miran como diciendo ‘¿qué hacés vos acá?’. Te empiezan a mirar las piernas a ver si tenés pelos o no, las axilas, si tenés barba, un scaneo constante con una mente bastante binaria para entender qué sos. Me quedo porque no me queda otra pero mi sensación permanente es ‘me quiero ir de acá’”, cuenta Enzo desde su casa, en Caballito.

Y agrega: “Hace poco un guardia me advirtió ‘mirá que este es el Centro de la Mujer’, y yo ‘sí, ya vi ese cartel gigante’. ¿Qué le importa? ¿qué le importa a la recepcionista? Lo que cada persona tiene que hacer con su médico es confidencial”, lamenta. “Pensá que por la pantalla van llamando a todas mujeres y de repente sale tu nombre ‘Enzo Moretti’. Te mira todo el mundo. Tengo amigos trans que no soportan esa presión social y directamente no van a la consulta ginecológica para no exponerse”.

Ir o no ir no es un tema menor. “Los varones trans deben hacerse los mismos controles ginecológicos que las mujeres cis (lo opuesto a trans, es decir, cuando la identidad de género coincide con el sexo que fue asignado al nacer)”, explica a Infobae la médica tocoginecóloga Gabriela Rodríguez, que atiende a varones trans en el Hospital Churruca y en una clínica privada de fertilidad.

Deben hacerse el Papanicolau (PAP) para prevenir el cáncer de cuello de útero. También controles mamarios, “incluso quienes se hayan hecho la mastectomía, porque puede haber quedado tejido mamario remanente y pueden llegar a desarrollar cáncer de mamas”.

También se busca detectar el virus del papiloma humano (HPV) en la vulva, vagina, ano y cuello uterino, una infección de transmisión sexual común que puede causar cáncer. Y aprovechar el espacio para prevenir otras enfermedades de transmisión sexual (ITS), hablar de anticoncepción e incluso de métodos de conservación de la fertilidad. Que un varón trans decida extirparse el útero (histerectomía), por ejemplo, no significa que tenga que dejar de hacerse controles. Tampoco todos deciden hacer terapia hormonal, por lo que algunos mantienen sus sangrados menstruales.

La siguiente posta tiene que ver con qué tan capacitado/a en identidad de género esté el ginecólogo/a que los atienda. Enzo dice que tuvo suerte con la suya, que lo acompañó durante su transición, le hace el PAP anual, registra cuándo comenzó la hormonización y cuándo se le fue el sangrado menstrual, y le sigue palpando el pecho e indicándole estudios porque sabe que, pese a que se hizo la mastectomía, Enzo conserva algunas glándulas mamarias que podrían verse afectadas por las hormonas.

Habla de “suerte” porque no es una regla general. “Tengo amigos que han vivido experiencias muy violentas. Uno, por ejemplo, se quería hacer la ooforectomía para sacarse los ovarios. Fue a consultar y el ginecólogo todo el tiempo lo trató de ‘ella’. O sea, muchos desconocen la identidad de género: tenés vagina, tenés ovarios, sos mujer, punto. A veces podés optar por otro que entienda, pero otras veces no”, describe Enzo.

Diego es unos años mayor, hizo su transición hace casi una década, sabe que el contexto social, político y cultural cambió y percibe la diferencia entre cómo lo atienden hoy y cómo lo hacían antes.

“Pero no hay políticas públicas específicas, entonces está fragmentado. Depende si fuiste al sistema privado o público, de la decisión política de cada espacio territorial o de la voluntad del profesional de la salud. Está el que no sabe nada de identidad de género porque no tuvo formación y también los que directamente tienen prejuicios con las personas trans. Ahí ya tenemos dos barreras que nos impiden acceder a la salud: la ignorancia y la discriminación”.

Diego sostiene que abordar la salud con una perspectiva de identidad de género no debería ser opcional sino un deber ético de los profesionales, precisamente porque el derecho a la salud es universal y no debería dejar a nadie afuera. Y cuenta un episodio que sucedió hace tres meses que grafica su posición:

“Me dolía mucho la panza y fui al hospital Vélez Sarsfield. Me dieron calmantes pero el dolor no se me pasaba. Como era en toda la zona abdominal, pensé que podía ser un problema ginecológico y le dije al médico que era trans y que tenía útero y ovarios. Su respuesta fue ‘tenés que ir a tu médico’. Lo que tenía era apendicitis, los análisis habían mostrado la infección, pero me tuve que ir de Capital a La Plata para que me atendieran, con todo el riesgo de vida y el dolor que eso implicó. Un abandono de persona tremendo. Es decir, frente a una posible emergencia ginecológica, como chabón directamente me expulsaron”.

El “yo no te puedo atender”, “te voy a derivar con alguien que atienda casos como el tuyo”, “te voy a derivar a Salud Mental”, o “tenés que ver a tu médico”, también son moneda corriente.

La Dra. Rodríguez coincide: “Si existe una ley que habla de los derechos de las personas trans, todos deberíamos estar capacitados y todas las instituciones hospitalarias tendrían que tener sus equipos. Apenas se sancionó la ley, yo alerté a las secretarias ‘miren que pueden llamar varones para atenderse’ y les expliqué. Y ahora aviso en cada estudio que indico que se trata de un varón trans para evitarles a ellos esa incomodidad. Creo que debería ser una política pública”.

La médica es también docente de la UBA en la cátedra de ginecología y muestra la deuda pendiente: “En 2019 incluí en todas las cursadas la medicina trans. ¿Sabés por qué? Por pedido de los alumnos que me dijeron que no veían el tema en ninguna otra cátedra. No tenían formación los ginecólogos de antes, pero los que vienen tampoco”.

Después de la atención ginecológica, viene otra barrera posible: los estudios. “Claro, porque te manda a hacer una ecografía trasvaginal o una mamografía y empieza todo otra vez: ‘¿Cómo que te llamás Diego y necesitás una eco trasvaginal?’”, imita. O exponerse, otra vez, a que los llamen con pronombres femeninos. A Enzo le pasó, aunque con otra práctica.

“Una enfermera me estaba dando la inyección de testosterona y, como duele, me decía ‘bueno, tranquila, ya termino. O sea, ¿me estás pinchando el culo con testosterona, leés que me llamo Enzo, y me decís ‘tranquila’?”, plantea él, para quien tener que explicar una y otra vez quién es le resulta agotador. Para Diego, que lleva años de activismo, “hacer pedagogía” es costumbre y una forma de lograr la “transformación cultural”.

Por supuesto que ningún varón trans tiene la obligación de estar haciendo docencia pero Diego cree que es una manera de no seguir descartando espacios en los que pueden atenderse. Si no -explica- si las personas trans sólo encuentran lugares amigables en los consultorios inclusivos, cuando tienen una urgencia y tienen que ir a una guardia cualquiera le pasa lo que le pasó a él en el Vélez Sarsfield, cuando fue expulsado del sistema por ser un varón con útero y ovarios.

viernes, 5 de febrero de 2021

#hemeroteca #trans #universidades | La primera asignatura en Medicina sobre la realidad trans: "Les explicamos a los médicos quiénes somos"


La primera asignatura en Medicina sobre la realidad trans: "Les explicamos a los médicos quiénes somos".

La Universitat de Barcelona estrena una optativa para sensibilizar a los futuros facultativos contra la discriminación del colectivo en el ámbito sanitario y también fuera de él.
Pau Rodríguez | El Diario, 2021-02-05
https://www.eldiario.es/catalunya/primera-asignatura-medicina-realidad-trans-les-explicamos-medicos_1_7195551.html 

La relación de las personas transexuales con el sistema de salud ha sido históricamente traumática. La situación ha ido mejorando, pero todavía hoy casi la mitad de los integrantes de este colectivo asegura haber sufrido algún tipo de discriminación o haber cancelado citas médicas por miedo, según una encuesta de 2019. "Uno de los pasos para cambiarlo es mejorar la formación del personal sanitario", afirma Judith Juanhuix, activista trans y exportavoz del colectivo Generem.

Una de las primeras iniciativas universitarias en España para abordar la realidad trans dentro de una facultad de Medicina ha arrancado esta semana. El viernes, una treintena de alumnos de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universitat de Barcelona (UB) se conectaron vía ‘streaming’ a la primera clase de la asignatura optativa 'Diversidad de Género: las personas TRANS*'. "Hasta ahora los médicos nos decían a nosotras quiénes éramos. ¡Ahora se lo diremos nosotras a ellos!", proclamaba Juanhuix a pocos días de empezar.

La optativa consiste en unas 50 horas de docencia y corre a cargo de la doctora Pepita Giménez-Bonafé, del Departamento de Ciencias Fisiológicas, que antes impartía clases de fisiología, lactancia materna y sistema reproductor. Fue a partir de su experiencia que empezó a detectar una importante falta de conocimiento de sus alumnos sobre la realidad de las personas trans. "Primero empezamos invitando a personas trans a que nos hicieran charlas sobre sus malas experiencias en la sanidad pública, sobre su discriminación en todos los ámbitos de la sociedad, pero ante el desconocimiento generalizado decidimos sacar adelante la asignatura", explica Giménez-Bonafé.

Para ello, la UB ha contado con la colaboración de algunos miembros del colectivo trans, como la propia Juanhuix o Sofía Bengoetxea, de En Femme. También han participado algunos miembros de Trànsit, el servicio público de atención sanitaria para las personas trans en Catalunya y una referencia desde hace años para numerosas administraciones, aunque su fundadora, la ginecóloga Rosa Almirall, se ha mostrado algo crítica con la propuesta. Es una iniciativa "loable", reconoce, pero añade que hubiese sido "más efectiva" una formación del profesorado sobre estas cuestiones que una optativa que llega a unos pocos estudiantes

Hacia la despatologización
¿Qué estudiarán los alumnos de esta optativa? A pesar de ser un Grado de Medicina, se podría decir que el objetivo de la asignatura es que los futuros facultativos dejen de ver a las personas trans como pacientes. Como personas que necesitan diagnósticos y necesariamente tratamientos hormonales. El planteamiento de la optativa es casi el contrario: ofrecer a los estudiantes una visión sobre los problemas psicológicos y sociales que sufren las personas trans por el hecho de serlo.

"Para mí es clave que se imparta la asignatura dentro del Grado, y no como una especialidad, para que llegue a todos los médicos, particularmente a los médicos de familia, donde todavía hay mucho desconocimiento", expresa Juanhuix. Esta mujer trans, de 49 años, añade: "Debemos procurar una formación de carácter social para que sepan acompañar a las personas trans en su recorrido, con los cambios corporales que puedan acometer, pero no necesariamente", argumenta.

La asignatura empieza de hecho abordando la historia del colectivo trans, particularmente la represión dentro del franquismo y el movimiento de liberación LGTBI. "Luego trataremos las implicaciones de ser trans en la educación, en el mundo laboral, en los espacios públicos, el deporte...", enumera Giménez-Bonafé. También harán un repaso a las cuestiones más puramente médicas, como los procesos de hormonación o la cirugía a la que se someten algunos para completar el cambio de sexo, y a los aspectos administrativos y legales.

Esto último está estrechamente ligado a una de las grandes reivindicaciones del colectivo trans respecto al sistema de salud, y es que se les deje de pedir un diagnóstico psiquiátrico de "disforia de género" para poder empezar el proceso de tránsito, así como haber estado dos años hormonándose. Algunas comunidades ya lo evitaban, y en Catalunya está el ejemplo del servicio Trànsit. Pronto podría cambiar en toda España si se aprueba la nueva Ley Trans, en cuyo borrador, elaborado por el Ministerio de Igualdad (UP), se prevé que las personas trans puedan cambiar de sexo legal sin necesidad de pruebas médicas. Pero no está claro que se vaya a aprobar, porque el PSOE se opone.

"Le daba bibliografía a mi médico"
Sofía Bengoetxea, una mujer trans de 62 años que también participa en la asignatura, explica que ella, por ejemplo, nunca se ha sentido "mal" con su cuerpo. "Nunca he tenido una necesidad imperiosa de operarme o de someter mi cuerpo a una idea de género concreta", expone. En su caso, hizo el tránsito a mujer hace relativamente poco. Y se lo tuvo que explicar bien a su médico de cabecera. "Le dije que había cambiado de género, que ya no me llamaba Albert sino Sofía, y tuve que darle bibliografía para que leyese un poco sobre qué es ser una persona trans", relata.

Bengoetxea explica que no dio el paso para hacer el tránsito hasta que no conoció el servicio Trànsit, que ponía todas las facilidades sin necesidad de diagnósticos. Hasta entonces, conocía las malas experiencias de sus amigas en la Unidad de Género del Hospital Clínic. "Algunas salían llorando porque no cumplían con los criterios", describe. "A mí nunca se me pasó por la cabeza ir a mi centro de salud y preguntar al médico de cabecera por terapias hormonales, por ejemplo. Primero, porque sabía que no tendría ni idea. Y segundo, porque me iba a derivar al Clínic", añade.

A lo largo de la asignatura, se tratarán también los derechos reproductivos de las personas trans y la situación de los niños y adolescentes, ambas muy conectadas también con lo que pueda recoger la nueva legislación. Esta prevé que todas las personas trans con capacidad para gestar, se identifiquen como hombres o personas no binarias, podrán tener acceso a las técnicas de reproducción asistida, algo que de nuevo ya está contemplado en algunas comunidades autónomas.

domingo, 31 de enero de 2021

#hemeroteca #trans #universidades | Nace una asignatura en Medicina para reducir los casos de transfobia y discriminación en la sanidad


Nace una asignatura en Medicina para reducir los casos de transfobia y discriminación en la sanidad.

La pionera asignatura de 'Formación en Diversidad de Género: las Personas Trans' se imparte ya de manera online en la Universidad de Barcelona.
Diego Sánchez | La Sexta, 2021-01-31
https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/nace-una-asignatura-en-medicina-para-reducir-los-casos-de-transfobia-y-discriminacion-en-la-sanidad_202101316016dcad54986800018d7832.html

A los 45 años, Sofía Bengoetxea, activista y portavoz de Generm!, decidió mostrarse como se sentía, una mujer trans. Después de superar muchos obstáculos, lo único que pide cuando va al médico es que no la traten como una enferma mental. "No queremos esa visión patologizadora que nos dice tenéis que tener una enfermedad o un trastorno para poder ser", cuenta a laSexta.

Para terminar con la falta de estigma y la falta de formación entre los médicos, la Universidad de Barcelona imparte por primera vez en España una asignatura sobre las personas trans dirigida a los estudiantes de Medicina.

Pepita Giménez, profesora de la asignatura en el centro, explica que al futuro médico se le va a enseñar cómo tratar a estas personas, "que un hombre genéticamente hombre que ahora es mujer vaya a consulta a un urólogo y que ella pueda necesitar una analítica de próstata", explica.

Debido a la pandemia, esta optativa se ofrece vía online y son ya 22 futuros doctores los que se han apuntado, decididos a acabar con la transfobia y la discriminación

"Creo que es necesario que un buen profesional tenga estas asignaturas para poder ejercer bien su profesión, tienes que incluir todos", reconoce Paula Martínez, alumna de esta asignatura. Lo mismo considera otro alumno que cree que con la asignatura se puede aprender a "darles dignidad y saber acompañarlas en el proceso hasta donde ellos quieran".

jueves, 28 de enero de 2021

#hemeroteca #trans #universidades | Medicina crea una asignatura para atender a personas trans


Medicina crea una asignatura para atender a personas trans.

La UB es pionera en la formación en diversidad de género.
Cristina Sen | La Vanguardia, 2021-01-28
https://www.lavanguardia.com/vida/20210128/6203990/medicina-crea-asignatura-atender-personas-trans.html 

Este viernes se pone en marcha la asignatura 'Diversidad de Género: las personas Trans' en la facultad de Medicina de la Universitat de Barcelona (UB), una iniciativa pionera en España y cuyas plazas ya están llenas. De la mano de la doctora Pepita Giménez-Bonafé, la asignatura tiene como objetivo que los futuros profesionales sanitarios se adentren en “la diversidad de género con una visión biopsicosocial” que les permita atender a las personas trans cuando necesiten algún servicio de salud.

Giménez-Bonafé, profesora del departamento de Ciencias Fisiológicas, ha sido la impulsora de esta asignatura, que será una optativa, al entender que hasta ahora ha existido un vacío, una falta de atención especializada y un desconocimiento de las diversas realidades y necesidades de las personas trans. Una realidad trans que incluye, explica, a personas transgénero, transexuales, no binarias, fluidas y travestidas.

La asignatura se plantea así desde una mirada global, por lo que abordará desde cuestiones legales, psicológicas, sociales y médicas. Hay que eliminar el estigma, subraya, y acabar con situaciones de transfobia en el ámbito sanitario.

Hace dos años que Giménez-Bonafé empezó a trabajar en el diseño de esta asignatura al ver que en sus clases cuando invitaba algún ponente para hablar de las personas trans los alumnos siempre pedían más información. “Asimismo, las personas trans que acudían a los seminarios a explicar su experiencia siempre trasladaban que los médicos no las entendían, muchos decían sentirse maltratados”. Se hacía evidente, indica, que faltaba dar un paso en la formación médica.

Para elaborar el programa de la asignatura contactó con colectivos de persona trans, que siempre han visto con recelo el sistema médico. En esta línea, el programa docente subraya la necesidad de alcanzar el conocimiento básico “de la vulneración de derechos fundamentales que supone una deficiente atención”. Y se subraya que se las ha de atender como “usuarias y no como pacientes”.

El recorrido académico va desde la comprensión de marco teórico (qué es el sexo, el género, la orientación sexual, la identidad...), la historia de la transexualidad, las historias vividas por mujeres y hombres trans, las implicaciones en la sociedad, la infancia, los modelos de atención en la salud, los aspectos psicólogos, el ámbito médico (pautas hormonales y modificaciones quirúrgicas), la reproducción y la sexualidad. Y también se abordarán cuestiones legales.

Con un programa estimado de 50 horas para esta asignatura, durante el cuatrimestre intervendrán en las clases miembros del servicio Trànsit (del Servei Català de la Salut). En cambio, no hay participación de la Unidad de Identidad de Género del hospital Clínic, ya que colectivos trans rechazan el diagnóstico de disforia de género sobre el que se trabaja.

También participarán en las clases las asociaciones Generem, EnFemme y Chrysallis (dedicada a los menores), así como Judith Juanhuix y Sofía Bengoetxea, referentes en el movimiento trans en Catalunya.

sábado, 21 de marzo de 2020

#llibres #salutpublica | Les grans epidèmies modernes

Les grans epidèmies modernes / Salvador Macip.
Barcelona : Edicions La Campana, 2020 [03-21] / 2 ed. (act.)
280 p.
ISBN 9788416863983 / 17,90 €

/ CAT / ENS
/ Enfermedades infeccionas / Epidemiología / Medicina / Salud pública / VIH-Sida

¿Podrem vèncer el coronavirus? La guia bàsica per entendre els virus i les pandèmies. Si podrem vèncer el coronavirus és una pregunta que ens afecta a tots, perquè les malalties infeccioses són un problema global. Comencen en un racó del planeta, però el nostre estil de vida fa que s’estenguin ràpidament. Per això les pandèmies continuaran sent freqüents, i sense la cooperació de la gent no podrem fer front a les infeccions amb garanties d’èxit. El primer que hem d’aconseguir és que els microbis deixin de ser uns grans desconeguts. Aquest llibre ens permetrà entendre millor què vol dir compartir el planeta amb tots aquests enemics invisibles i ens ajudarà a trobar plegats el punt d’equilibri entre l’alarma i la prudència que ens permeti sobreviure com a espècie molts mil·lennis més.

viernes, 6 de diciembre de 2019

#hemeroteca #sifilis | Reciclar antibióticos para acabar con la sífilis

Imagen: El País / Oriol Mitjà
Reciclar antibióticos para acabar con la sífilis.
El médico Oriol Mitjà, reconocido por haber encontrado una cura para el pian, investiga nuevos fármacos contra una infección de transmisión sexual que ha multiplicado por siete los casos desde el año 2000.
Jessica Mouzo Quintáns | El País, 2019-12-06
https://elpais.com/elpais/2019/11/30/ciencia/1575129049_989399.html

A vista de microscopio, la bacteria ‘Treponema pallidum’ es como una especie de espagueti. En el argot científico, se conocen como espiroquetas. "Se mueven rotando sobre su propio eje, como un sacacorchos. Por eso nadan tan rápido por los tejidos", explica el investigador Oriol Mitjà. El médico, especialista en enfermedades infecciosas, conoce bien a estos ‘espaguetis’. Mitjà lleva una década estudiando la ‘Treponema pallidum pertenue’, causante del pian, una dolencia tropical que genera malformaciones óseas y úlceras cutáneas que desfiguran el rostro. Desde una pequeña isla de Papúa Nueva Guinea, el investigador encontró en la azitromicina, un viejo conocido de las farmacias, una cura para esta enfermedad, que aspira a ser erradicada en los próximos años. Pero el clan de las ‘Treponema pallidum’ va más allá del pian y Mitjà ya se ha marcado un nuevo objetivo: la ‘Treponema pallidum pallidum’, una prima hermana de la ‘pertenue’ y la bacteria que causa la sífilis. El médico ha empezado un estudio para buscar, entre los antibióticos conocidos, nuevos fármacos contra esta infección de transmisión sexual (ITS).

El plan de Mitjà va en la línea de lo que ya hizo con el pian: reciclar medicamentos existentes para probar si funcionan en esta patología. De la mano del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona y la Fundación Lucha contra el Sida, una entidad impulsada por La Caixa, Mitjà ha conseguido una ayuda de 1,5 millones de euros en una prestigiosa convocatoria del Consejo Europeo de Investigación (ERC, por sus siglas en inglés) para poner en marcha su plan: probar la eficacia de otras moléculas de antibióticos ya existentes para combatir la enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año se producen unos 6,3 millones de nuevas infecciones por sífilis. La enfermedad se inicia con una pequeña úlcera indolora en los genitales, continúa con erupciones cutáneas en otras partes del cuerpo y malestar general y alcanza, en los casos más graves, a los órganos internos, pudiendo provocar demencia, problemas de coordinación o ceguera. En concreto, en España, los casos de sífilis se han multiplicado por siete desde el año 2000 y ronda los 5.000 nuevos diagnósticos cada año, según el último informe del Centro Nacional de Epidemiología. "Cada vez hay más casos. Ya es una epidemia", zanja Mitjà.

En los países occidentales, esta ITS se detecta en estadios primarios y, con un antibiótico como la penicilina, se suele curar. Sin embargo, en un contexto más global, la evolución de la sífilis es más compleja. "Cuando no se detecta en estadios tempranos, se produce una sífilis más complicada que tiene un impacto a nivel global. Es la neurosífilis, que se parece a un infarto cerebral. En China, por ejemplo hay muchos casos, y ves a gente joven con parálisis en el cuerpo, con síntomas que estamos acostumbrados a ver en gente mayor que sufre un ictus", explica el investigador. En Latinoamérica también hay muchos casos de bebés con sífilis congénita, transmitida por las madres infectadas que no han sido tratadas de forma temprana. Según la OMS, en 2016, murieron más de 200 000 fetos o recién nacidos por esta causa. "Hay 18 países de Latinoamérica donde hay muchos casos de sífilis congénita. Incluso se quedaron sin penicilina y muchas mujeres no pudieron tratarse", relata Mitjà.

El tratamiento para la sífilis —una penicilina inyectable— es el mismo desde hace décadas, lamenta el experto, y los intentos de buscar nuevas herramientas para combatir la infección han sido, hasta la fecha, infructuosos. La situación de epidemia actual y el riesgo de desabastecimiento, no obstante, ha precipitado que la comunidad científica vuelva a poner el foco sobre esta enfermedad para buscar otras alternativas terapéuticas.

Epidemia y herramienta
"Tenemos la necesidad de usar nuevas fórmulas para frenar la cadena de transmisión. Por primera vez tenemos la epidemia, pero también la herramienta", explica Mitjà. Se refiere el médico a una especie de tupper cilíndrico donde se ha podido cultivar la bacteria. "Es una bacteria muy caprichosa y solo crece en unas condiciones muy específicas", matiza. Junto a investigadores de Washington, Mitjà y su equipo en Barcelona han logrado dar con "la receta exacta" para cultivar el microorganismo y probar, en él, otras moléculas de antibióticos. "Hay 200 moléculas con propiedades antibacterianas y quizás pueden servir dos o tres", apunta.

Por lo pronto, Mitjà ya ha comenzado con los estudios preliminares para encontrar esas "dos o tres" moléculas potenciales para combatir la sífilis. Han analizado y revisado todo el genoma de la bacteria, sus mecanismos de actuación y también las propiedades de los antibacterianos disponibles. En seis meses, comenzará el ensayo en pacientes reclutados en Barcelona. "En todo este proceso vamos a generar mucho conocimiento porque vamos a poder definir la actividad de las moléculas contra la sífilis", señala el investigador. El estudio seguirá a los pacientes durante dos años y, a finales de 2022, tendrán los resultados.

Mitjà, que vive a caballo entre Papua Nueva Guinea y Barcelona, no olvida el pian. De hecho, asegura, los nuevos tratamientos que resulten para la sífilis también se pueden probar en la enfermedad tropical, dadas las similitudes de las bacterias que provocan sendas dolencias.

El pian y la sífilis, primos hermanos
La bacteria que provoca la sífilis funciona como su prima, la del pian. Ambas tienen la capacidad de diseminarse por el organismo en apenas tres horas y sus lugares predilectos son la piel, el cerebro y otros órganos.

El microorganismo que provoca la enfermedad tropical solo vive en lugares húmedos y cálidos, como los trópicos. Se instala en la piel de los chavales y por eso se transmite entre los niños, porque basta el contacto piel con piel para infectarse. La bacteria de la sífilis, en cambio, no resiste en la piel en los países occidentales y busca otras zonas cálidas, como los genitales. Por eso la transmisión se produce entre adultos.

#hemeroteca #vih #serofobia #homofobia | Un mes de la PrEP, la pastilla que evita la transmisión del VIH: desconcierto entre los médicos y comentarios homófobos

Imagen: El Diario
Un mes de la PrEP, la pastilla que evita la transmisión del VIH: desconcierto entre los médicos y comentarios homófobos.
Los usuarios que preguntan a su médico por la PrEP se encuentran con el desconocimiento del personal sanitario, "Parecía que le estaba hablando de una cosa rarísima", y también prejuicios: "Me soltó un comentario sobre la promiscuidad". "Hay un poco de desconcierto, porque en muchos sitios no están definidos los canales de dispensación, aunque deberían estar dándolo desde el día uno", lamenta el presidente de CESIDA.
David Noriega | El Diario, 2019-12-06
https://www.eldiario.es/sociedad/desconcierto-comentarios-homofobos-dispensa-promiscuos_0_970453102.html

Ha pasado más de un mes desde que el ministerio de Sanidad anunciase la incorporación de la PrEP, la pastilla que evita la transmisión del VIH, en la cartera básica de servicios. Pero las comunidades autónomas están estableciendo los circuitos de dispensación de forma desigual, no todas han comenzado a dispensarla y los usuarios que se acercan a su médico de cabecera para preguntar por el tratamiento se encuentran en algunos casos con el desconocimiento del personal sanitario o, incluso, con comentarios estigmatizantes u homófobos.

"¿No es más fácil que te pongas un condón?", le respondió su médica de cabecera a Álvaro cuando le preguntó qué debía hacer para acceder por la Sanidad pública a un tratamiento para el que cumple los requisitos marcados por el Ministerio y que lleva algo más de un año comprando por internet fuera de España. Tampoco le resolvió ninguna duda. "Me preguntó si tenía pareja y, cuando le dije que no, me contestó: a vosotros [es gay] no os gustan esas cosas, es que sois muy promiscuos", relata.

La solución para evitar este tipo de conductas en la consulta pasa por un buena formación del personal sanitario. "Formar en PrEP a todos los médicos de atención primaria es muy complicado, pero que por lo menos se les diga: usted derive y punto", propone el presidente de Cesida, Ramón Espacio. "Por supuesto, la consulta no tiene que pasar por un consejo juzgador de las actitudes de las personas, porque así no va a funcionar", continúa.

"La primera noticia que tengo"

La cuestión es que el anuncio de Sanidad llegó antes de que las administraciones autonómicas tuvieran definidos los circuitos para acceder al tratamiento. Tampoco se ha comunicado a los profesionales de atención primaria, que suponen generalmente el primer contacto con los usuarios. "Es la primera noticia que tengo", admite al ser preguntado por este tema el ex secretario general del Consejo General del Colegio de Médicos, José Manuel Garrote, que es médico de familia en un centro de atención primaria de Castilla y León, y que desconoce en qué consiste la PrEP y cómo funciona.

"Si un paciente me pregunta, mi respuesta será decirle que no sé nada y preguntaré a mi coordinador, que es mi superior jerárquico cercano. Si él me dice que no tiene ni idea y el paciente tiene un interés médico de verdad, llamaría a un servicio de infecciosos", explica. Es lo que le ocurrió a Pablo cuando consultó con su médica: "Parecía que le estaba hablando de una cosa rarísima. Me dijo que se informaría y que volviera a pedir cita. Parecía muy dispuesta a informarse". "Hay un poco de desconcierto, porque en muchos sitios no están definidos los canales de dispensación, aunque deberían estar dándolo desde el día uno", apunta Espacio.

Catalunya, la primera
Desde las asociaciones abogan por dar un voto de confianza, tanto al Ministerio como a las consejerías, que sí están trabajando de forma conjunta por definir los circuitos. "Hace falta voluntad política por parte de las Comunidades", sostiene Espacio; "en Catalunya lo tuvieron en dos semanas". Esta comunidad ha sido la primera en definir los circuitos: se dispensará en 19 hospitales de referencia para VIH distribuidos por todo el territorio y en los centros Drassanes y BCN CheckPoint, sin necesidad de pasar por el médico de cabecera. Esta es, precisamente, una petición de las organizaciones que trabajan en VIH, que consideran que este primer eslabón sanitario puede suponer una barrera para acceder al tratamiento.

"Desde el department de Salut nos han dicho que el fármaco aún tardará una o dos semanas en llegar a las farmacias hospitalarias –los hospitales que contaban con el genérico específico, como el Clinic, ya pueden dispensarlo–. Nosotros ya estamos evaluando casos y hemos tenido 150 candidatos en la primera semana y media", explica el director de incidencia de CheckPoint, Ferrán Pujol. Estos se sumarán a los 700 usuarios que ya participaban en un programa de reducción de riesgos para personas que lo compraban por internet y a otros 500 de otros tres estudios. En cualquier caso, ya han empezado a realizar los primeros análisis; dentro de un mes deberán realizar otra prueba y, para entonces, esperan disponer ya del fármaco. "El departament es muy consciente de que no podemos romper estos plazos", dice optimista Pujol.

Al ser un centro especializado en detección y prevención de VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) la experiencia les avala. "Estoy convencido de que, también en Catalunya, si uno va directamente a la unidad de VIH de según qué hospital, ni sabrán de qué está hablando. El Parlament ha hecho una nota informativa, pero no una instrucción, por lo que seguro que no ha llegado a todo el mundo", explica Pujol. Por su parte, el Ministerio de Sanidad, que ya sacó en 2018 un documento donde se establecían una serie de criterios, está terminando de preparar una guía corta y ágil para el personal sanitario. "La medicación contra el VIH se dispensa en farmacia hospitalaria. Supongo que la cadena de información será que se enteren los de infeccioso, porque vete tú a saber si lo saben todos. Ellos sabrán de qué va, incluso la pastilla esta. Después la cadena es que pase a las gerencias de Atención Primaria y ya se nos informe, normalmente vía circular", indica Garrote.

Ante la respuesta de su médica, Álvaro decidió llamar al Centro Sanitario Sandoval, también de referencia en prevención, diagnóstico y tratamiento de ITS, en Madrid. En principio, este será el centro donde la Comunidad dispense la PrEP y haga el seguimiento, previsiblemente a partir de principios de año. La presidenta de Apoyo Positivo, Reyes Velayos, reconoce que "ha cambiado todo el mundo, menos el consejero, y aunque el anterior equipo terminó apoyando el tema, no estaba nada a favor. Veo al nuevo equipo más acorde a la situación. Además, ya dijeron que sí y ahora no pueden echarse atrás". La cuestión es si Sandoval será capaz de asumir esta nueva carga de trabajo sin el apoyo de otros centros. De momento, otros recursos municipales también se han ofrecido a la consejería.

"En Andalucía el plan de implementación está muy avanzado y esperamos que antes de que finalice el año puedan estar prescribiéndola", confía la coordinadora de Apoyo Positivo en Málaga, Gema Garrido. En esta comunidad se dará desde unidades hospitalarias de infecciosas, donde se podrá derivar desde entidades y Atención Primaria. En Málaga ya está en marcha en algunos hospitales y en Sevilla se abrirá una consulta específica en el Virgen del Rocío, que esperan que esté funcionando desde la próxima semana .

"Es triste, no derivamos a Atención Primaria"
Garrido lamenta que "hay un porcentaje elevado de usuarios que, cuando pasan por el médico de cabecera para realizar consultas sobre salud sexual, la atención es deficiente y juiciosa". "Nos pasa con la serologías. Si va una persona a pedirla te dicen que por qué, le tienes que contar tu vida al médico y a veces te juzgan o prejuzgan. Nosotras derivamos directamente al centro de ITS de Málaga, que tenemos la suerte que hay, porque en otras provincias no tienen. Es triste, pero no derivamos a Atención Primaria", explica. Temen que con la PrEP suceda algo similar: "La última persona que se puso en contacto con nosotros había ido al médico de cabecera a pedir la PrEP y le dijo que no sabía lo que era".

Iván vive en Torremolinos y la compra por internet. Al principio, estuvo durante un año yendo cada tres meses a realizar el seguimiento al BCN CheckPoint, "porque incluso mi médica, cuando veía mi ficha, me decía que eso no existía y me preguntaba que si tenía VIH o no, que eso no le cuadraba mucho". Finalmente consiguió que le atendiera un especialista en VIH en su ciudad. "Tuve la revisión con él a principios de mes y no me dijo que pudiera dispensármela. Había oído que la iban a poner, pero como la Seguridad Social aquí está que no te dan ni una aspirina, pensé que habrían dado luz verde y que haría falta tiempo", explica. En cualquier caso, reconoce que "quieras que no, que te la dé tu médico te da más confianza que comprarla por internet, aunque me han dicho que no pasa nada, que esas marcas son buenas".

"Lo que habrá que hacer", considera el presidente de Cesida, "es fomentar actividades formativas para profesionales que se puedan ver implicados. Estamos en un momento que les ha pillado un poco a la contra, pero nosotros, en las reuniones, insistimos en la formación y en que fluya de forma ágil entre los profesionales sanitarios y las administraciones". "Evidentemente", apunta Garrido, "no es un ataque contra los médicos de Atención Primaria. Ellos en el día a día están acostumbrados a ver otra serie de situaciones y tampoco es muy habitual que vaya gente a pedir la PrEP. Si no tienes inquietud o tiempo, no tienes que saber sobre todo. Otra cosa es el juicio, que ya es personal".

"Un derecho que nadie puede negar"
"Somos 250.000 médicos en España, 170.000 en activo. Eso quiere decir que somos como una ciudad pequeña, donde hay todo tipo de personas. Cada profesional, aún intentando ser lo más homogéneo posible en el trato al paciente, es un mundo. No solo en su forma de pensar, sino de manifestarse. Quizás los hay más o menos desafortunados, pero si es verdad que estamos preocupados porque, no es una cuestión de promiscuidad o de tener varias parejas, la relajación sobre las enfermedades de transmisión sexual de tipo venéreo es brutal, brutal", defiende Garrote.

"La PrEP está incluida en las prestaciones básicas y es un derecho que nadie puede negar a una persona que cumpla los requisitos", dice Pujol, "otra cosa es que pueda emitir opiniones prejuiciosas que, lo que va a hacer, es poner una barrera muy importante, como también lo ha sido a la hora de hacerse las pruebas". Y este, el de la barrera, es un asunto que preocupa a las organizaciones que trabajan en reducir las transmisiones de VIH. Porque la implementación de la PrEP viene acompañada de unas herramientas de seguimiento, que terminarán por definir si la inclusión de la pastilla en la cartera básica de servicios disminuye los nuevos diagnósticos. Esto es, si la población de riesgo no accede a ella porque se encuentra con barreras, los índices de transmisión no bajarán. "Vamos a centrarnos en hacerla atractiva y fácil, porque es la única herramienta que nos puede hacer en en los próximos años una reducción significativa de VIH", sostiene el especialista.

En esta información se han utilizado nombres ficticios para Álvaro, Pablo e Iván, que prefieren no revelar su nombre real por motivos de privacidad y laborales.

jueves, 31 de octubre de 2019

#libros #trans | ¿Sólo dos? : la medicina ante la ficción política del binarismo sexo-género

¿Sólo dos? : la medicina ante la ficción política del binarismo sexo-género / Daniel G. Abiétar.

Oviedo : Cambalache, 2019 [10]
128 p. 
/ ES / Libros / Binarismo / Intersexualidad / Medicina / Salud / Transexualidad

📘 Ed. impresa: ISBN 9788494457289 / 13,00 €
🔓 Ed. digital: Open Access / Cambalache

https://www.localcambalache.org/?page_id=38&id_libro=14840

[.es] «El camino que nos disponemos a iniciar está plagado de cambios en los diagnósticos y en las expectativas sociales en relación con los sexos; marcado por una reescritura constante de la interrelación entre las instituciones, los cuerpos, los sexos de las personas, lo que ahora llamamos ‘género’ y las orientaciones del deseo. Reescrituras que buscaban, a su vez, imponer el marco masculino/femenino a los cuerpos disidentes. Pero, ¿bajo qué criterios médicos se han estado dibujando las difusas fronteras que definen y delimitan este binomio? Y más importante aún, ¿por qué llegó un momento en el que fueron necesarios?, ¿a qué orden social responden?»

‘¿Sólo dos?’ analiza el modelo de atención sanitaria a las personas trans más extendido en el Estado, las Unidades de Trastornos de Identidad de Género, cuyo enfoque es tránsfobo y paternalista. También indaga en las nuevas propuestas de Trànsit, el Proceso Asistencial Integrado y las UAT, servicios de atención integral respetuosos con la diversidad sexual y de género creados a partir de las críticas de activistas trans a los anteriores modelos. Para ello, se entretejen los relatos de varias personas trans con el análisis de las prácticas y los discursos médicos sobre las realidades sexuales antinormativas, entre ellas la intersexualidad.

«Hablemos de hormonas. Hablemos de genotipos. Hablemos de diversidad. De esa diversidad a la que se le contrapone una «normalidad» que a menudo llamamos "realidad biológica". Por eso me parece tan acertado recalcar la "ficción del binarismo". Porque la ficción se contrapone a la realidad, disfrazada de naturaleza.» [del prólogo de la santamari(c)a]

👤 Daniel G. Abiétar (Albacete, 1994). Estudió medicina en su ciudad natal. Durante la carrera, fue representante estudiantil, además de ocupar el puesto de coordinador nacional de salud Reproductiva y Sexualidad en IFMSA-Spain. Su motivación para escribir este texto surge también de sus propias vivencias en el espacio marica. Actualmente vive en Barcelona, donde está especializándose en Salud Pública.

viernes, 18 de octubre de 2019

#hemeroteca #bebesrobados #justicia | Aplazado por segunda vez el juicio del supuesto bebé robado de Adelina Ibáñez

Imagen: El País
Aplazado por segunda vez el juicio del supuesto bebé robado de Adelina Ibáñez.
El ginecólogo acusado de los hechos no se ha presentado "por razones médicas". El juez ha amenazado con detenerle si vuelve a faltar a una comparecencia.
Noor Mahtani | El País, 2019-10-18
https://elpais.com/sociedad/2019/10/18/actualidad/1571395665_741804.html

El tribunal de la Audiencia Provincial de Madrid ha aplazado este viernes por segunda vez el juicio por el robo del hijo de Adelina Ibáñez por incomparecencia de Joaquín Botija Botija, el ginecólogo de la Clínica Santa Cristina acusado de la sustracción del bebé en 1975, que alega "problemas médicos". Ibáñez denunció la desaparición de su hijo nada más nacer, en octubre de 1975, y en 2013 llevó el caso a los tribunales. La denunciante acusó también a la Monja Sor María, fallecida ese mismo año, de sustraer a su pequeño por haber sido fruto del "pecado". El bebé nació fuera del matrimonio.

La defensa del doctor, que se enfrenta a ocho años de cárcel, ha argumentado que su cliente "se encuentra sometido a un tratamiento para el que no puede posponer las sesiones". "Es una cuestión de vida o muerte", ha añadido. Sin embargo, ni la defensa, ni el tribunal, ni el propio médico forense conocen la patología que sufre el acusado. "Es para preservar la protección de datos de mi cliente, señoría", apuntó el abogado. Ante estas alegaciones el presidente de la sala ha comentado: "Es impresentable lo que ha hecho la defensa".

Adelina dio a luz a su hijo Bruno el 27 de octubre de 1975 en el Hospital Santa Cristina de Madrid. Fue asistida por la monja María Gómez Valbuena, conocida como Sor María. Tras dar a luz, le dijeron que había muerto, y le enseñaron un bebé que ella asegura que era un muñeco. Pidió que se lo acercaran y se lo impidieron. "Cuando nació, le toqué la espalda y la cabecita. No le oí llorar porque soy sorda. Pero yo le toqué y me dijeron que eso que había tenido era placenta previa y que por eso me anestesiaban. ¿A quién le anestesian con un hijo ya entre las piernas?", decía a la salida de la vista.

El forense encargado de analizar la documentación médica del acusado ha subrayado que consta de partes "inteligibles" y "borrosas". Y que en los documentos procedentes de la sección onco-hematológica del Hospital de la Paz, apenas se distingue el apellido del acusado. "Esto no es un informe médico", ha espetado. Guillermo Peña, letrado de la acusación particular, lamenta la "maniobra dilatoria" del acusado. "Solo esperamos que se celebre ya el juicio. Después de 44 años, nadie sabe explicar dónde está el hijo de Adelina".

A pocos minutos de la vista, Ibáñez, quien ha asistido en silla de ruedas, le comentaba a su hija: "Si a mí me dejaran hablar, les diría que si ese señor está enfermo... [señalando a la bombona de oxígeno que trae] y también voy en silla de ruedas. Pero aquí estoy".

Quien sí ha asistido al juicio es el José Zamarriego, director de la clínica Santa Cristina, también imputado en el caso del robo de las hijas de Purificación Betegón, aún sin juzgar. A la salida de la audiencia, un grupo de unas 20 personas de la Asociación de Sevilla Bebés Robados y SOS Bebés Robados le han abucheado durante varios minutos. Al grito de "¿Dónde están nuestros hijos?", los manifestantes le han increpado y le han exigido que se responsabilice.

Minutos más tarde aparecía Ibáñez, con el oxígeno conectado y caminando. "Le toca al Santa Cristina buscar a mi Bruno. Buscarle por tierra, mar y aire. Porque yo ya no puedo", contaba con la respiración agitada y los ojos clavados en el interlocutor. "No he sido anónima nunca. Tengo historia. El día que parí me llamaba Adelina, mi hijo pesaba tres kilos y 200 gramos y a mi hijo le ponen el nombre de Víctor Manuel. ¿Quién le pone ese nombre a mi hijo? ¿Estaba todo preparado para él?".

Botija, de 74 años, será el segundo médico juzgado en España por un caso de bebés robados después del proceso al doctor Eduardo Vela, que fue absuelto por la prescripción del delito a pesar de que la Audiencia madrileña le consideró responsable de la sustracción de Inés Madrigal en 1969. Poco después, la propia Madrigal informó a la Fiscalía de que había encontrado a su familia biológica gracias a un banco de ADN y que esta le había dicho que había sido dada en adopción de manera voluntaria.