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viernes, 13 de marzo de 2020

#hemeroteca #trans #justicia | Un juez ordena la liberación de Chelsea Manning

Imagen: El País / Chelsea Manning
Un juez ordena la liberación de Chelsea Manning.
La exsoldado y fuente de WikiLeaks había vuelto a la cárcel, condenada por desacato al negarse a testificar.
Pablo Guimón | El País, 2020-03-13
https://elpais.com/internacional/2020-03-12/un-juez-ordena-la-liberacion-de-chelsea-manning.html

Un juez federal del Estado de Virginia ha ordenado este jueves la salida de prisión de la exsoldado estadounidense Chelsea Manning, fuente de WikiLeaks. La exanalista de inteligencia del Ejército, que había filtrado unos 750.000 cables diplomáticos y documentos confidenciales a la organización de Julian Assange en 2010, se encuentra en la cárcel desde mayo del año pasado, tras negarse a testificar ante una investigación federal sobre WikiLeaks.

Este viernes estaba previsto que se celebrara una audiencia en su caso, los abogados de Manning anunciaron el miércoles que la exsoldado había intentado quitarse la vida en la cárcel y había sido hospitalizada. Manning ya cumplió seis años en una prisión militar por su papel en la gran filtración a WikiLeaks, pero en 2017, poco antes de abandonar la Casa Blanca, Barack Obama conmutó el resto de la condena de 35 años que se le había impuesto.

Los problemas regresaron después de que Manning se negara a testificar sobre la organización a la que filtró los documentos, alegando motivos éticos, a pesar de habérsele garantizado inmunidad por su testimonio. Fue acusada de desacato y volvió a ingresar en prisión hace un año. Salió de nuevo de la cárcel cuando expiró el cometido del gran jurado encargado del caso, pero los fiscales lograron otra orden para que volviera a prisión en mayo. Por eso existe la posibilidad de que la Fiscalía vuelva a intentar encerrarla.

En su auto de tres páginas publicado este jueves, el juez Anthony Tregua, del tribunal de distrito de Alexandria (Virginia), ordena que Manning sea “inmediatamente liberada de la custodia del fiscal general” y la “cancelación de la audiencia prevista para el viernes”. “El tribunal considera que la comparecencia de Manning ante el gran jurado no es ya necesaria, por lo que su detención ya no cumple ninguna función coercitiva”, explica. El juez rechaza, en cambio, la petición de los abogados de Manning de cancelar las multas que se le impusieron por negarse a testificar que ascienden a 256.000 dólares.

Manning confesó, ante un tribunal militar, haber filtrado a WikiLeaks cientos de miles de cables diplomáticos y documentos confidenciales a los que había tenido acceso cuando estuvo destinada en la guerra de Irak. Fue condenada en 2013 a 35 años de prisión, la mayor pena impuesta en el país hasta la fecha por un caso de filtración. Tras la condena, Manning inició un proceso de transición de sexo de hombre a mujer, pero ingresó en una cárcel militar de hombres, e intentó suicidarse dos veces. En enero de 2017 el presiente demócrata Barack Obama conmutó el resto de su pena.

sábado, 1 de junio de 2019

#hemeroteca #trans | Los abogados de Chelsea Manning presionan para lograr su liberación

Imagen: El País / Chelsea Manning
Los abogados de Chelsea Manning presionan para lograr su liberación.
El equipo legal de la exanalista de inteligencia alega que los nuevos cargos contra Julian Assange hacen irrelevante el testimonio de la exsoldado.
Yolanda Monge | El País, 2019-06-01
https://elpais.com/internacional/2019/05/31/estados_unidos/1559334566_489063.html

El equipo legal de Chelsea Manning ha vuelto a la carga y este viernes ha pedido al juez que reconsidere poner en libertad a la antigua analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos, Chelsea Manning, encerrada en una prisión de la ciudad de Alexandria (Virginia, a las afueras de Washington) desde el pasado 16 de mayo, cuando fue arrestada acusada de desacato.

El último ingreso en prisión de la antigua soldado se produjo poco después de ser liberada tras pasar dos meses en detenida por haberse negado a declarar como testigo ante un gran jurado (un cuerpo jurídico colegiado integrado por ciudadanos) por la filtración de documentos secretos a la organización Wikileaks. Sus abogados eran conscientes de que una nueva detención se produciría antes o después, ya que según informaron entonces, Manning había recibido una nueva citación para comparecer.

“Chelsea continuará negándose a responder preguntas y utilizará todas las defensas legales disponibles para demostrarle al juez que tiene motivos justificables para su negativa a dar testimonio”, explicaron sus abogados. Sin embargo, el grupo que apoya a la exanalista, The Sparrow Project, insistió entonces en que se entraría en un círculo vicioso porque Manning se negaría nuevamente a declarar.

Esa es la situación que se vive ahora.

Chelsea Manning fue condenada en 2013 a 35 años de prisión por un tribunal militar por la filtración en 2010 de unos 750.000 cables diplomáticos y documentos confidenciales al fundador de Wikileaks, Julian Assange. De esa sentencia, Manning cumplió un total de siete años de cárcel al serle conmutada la pena en 2017 por Barack Obama. En sus años en prisión, Manning inició un proceso de cambio de sexo de hombre a mujer e intentó suicidarse dos veces.

El pasado mes de abril, Assange fue detenido en Londres después de que Ecuador le retirase la protección en su Embajada, donde estuvo refugiado siete años. El viernes de la semana pasada, la justicia norteamericana desvelaba 17 nuevos cargos contra Assange por vulnerar la Ley de Espionaje tras la masiva difusión de documentos, en lo que fue la mayor filtración de la historia.

Los abogados de Manning alegan ahora que las nuevas acusaciones contra Assange hacen irrelevante el testimonio de su cliente. “No posee ninguna información notable”, explican sus letrados. La propia exmilitar incluye en la petición al juez Anthony Trenga una carta en la que expone que considera la existencia del gran jurado “moralmente inaceptable”. “Estoy en contra de este gran jurado por la principal razón de que está concebido para atemorizar a periodistas y editores de medios de comunicación, que cumplen un servicio público crucial”, escribe Manning.

Los testigos que se niegan a comparecer no pueden ser declarados en desacato más de 18 meses, y la encarcelación suele ser usada como un elemento disuasorio más que punitivo. Sin embargo, a un testigo que se niegue de forma indefinida a declarar se le puede aumentar la pena y entrar en el terreno criminal.

viernes, 8 de marzo de 2019

#hemeroteca #trans | Chelsea Manning, encarcelada por negarse a testificar en el caso Wikileaks

Imagen: El País / Chelsea Manning
Chelsea Manning, encarcelada por negarse a testificar en el caso Wikileaks.
La ex analista militar estadounidense, que filtró cientos de miles de documentos secretos a la organización de Julian Assange, reitera que no cooperará con la investigación.
Pablo Guimón | El País, 2019-03-08
https://elpais.com/internacional/2019/03/08/estados_unidos/1552067300_991438.html

Chelsea Manning, la ex analista de Inteligencia del Ejército estadounidense que filtró miles de documentos secretos del Pentágono y del Departamento de Estado a la organización Wikileaks en 2010, ha sido detenida este viernes después de que un juez federal la declarara en desacato por negarse a testificar ante un gran jurado que investiga a la compañía de Julian Assange. La decisión del juez se produce tras una breve audiencia en la que Manning, de 31 años, ha confirmado que no tenía intención de cooperar con la investigación, a pesar de que los fiscales le garantizaron inmunidad por su testimonio.

Manning deberá permanecer en prisión hasta que acceda a testificar o hasta que el gran jurado termine su trabajo. Sus abogados han pedido que fuera enviada a casa a cumplir su pena, por complicaciones médicas que padece, pero el juez ha negado la petición.

“En solidaridad con muchos activistas que se enfrentan a la adversidad, me mantendré fiel a mis principios”, ha dicho Manning. “Mi equipo legal continúa impugnando el secretismo de este proceso y estoy preparada para enfrentarme a las consecuencias de mi negativa”.

Un juez militar condenó a la exanalista a 35 años de cárcel por la filtración de más de 700.000 documentos, pero solo cumplió siete, gracias a la conmutación de pena concedida por el expresidente Barack Obama en 2017, en los últimos días de su mandato. Por su condición de persona transgénero adaptándose a su vida como mujer, Manning lo pasó particularmente mal en la prisión militar masculina e intentó quitarse la vida en dos ocasiones en 2016.

El caso, que tiene lugar en una corte federal de Virginia, es parte de la amplia investigación sobre Wikileaks y Assange, que se encuentra desde 2012 viviendo en la Embajada de Ecuador en Londres para evitar su arresto. Durante su juicio en 2013, Manning reconoció haber enviado archivos de documentos secretos a Wikileaks. Aseguró haberse comunicado ‘online’ con alguien que probablemente fuera Assange, pero afirmó que actuó por su cuenta sin ser dirigida por nadie de Wikileaks.

La filtración de Manning lanzó a la fama global a Wikileaks. Años después, la organización de Assange publicó los correos electrónicos del Partido Demócrata supuestamente robados por ‘hackers’ rusos durante la campaña presidencial de 2016, lo que la convierte en una pieza importante en la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la injerencia rusa en dichas elecciones que llevaron a Trump a la Casa Blanca.

domingo, 13 de enero de 2019

#hemeroteca #transfobia | Por qué no debes llamar a una persona transgénero por su antiguo nombre

Imagen: El País / Chelsea Manning
Por qué no debes llamar a una persona transgénero por su antiguo nombre.
Referirse a alguien transgénero con el nombre con que fue bautizado es cometer 'deadnaming'. Twitter lo castiga.
Begoña Gómez Urzaiz | EPS, El País, 2019-01-13
https://elpais.com/elpais/2019/01/09/eps/1547039812_989186.html

La entrevista había superado todo tipo de obstáculos. El respetado periodista de Al Jazeera Peter Greste, que sufrió más de un año de cárcel en Egipto acusado de terrorismo, iba a charlar con Chelsea Manning en la Sydney Opera House el pasado septiembre. Finalmente, Australia no concedió el visado a la activista y responsable de la mayor filtración de datos de la historia militar y el diálogo tuvo que hacerse por videoconferencia. La cosa no empezó bien. Antes de hacer la primera pregunta, Greste se refirió a Chelsea como Bradley, usando un nombre que no la representa desde hace más de cinco años. Ella le interrumpió, tensa: “Por favor, no me hagas deadnaming”.

Con ese neologismo, que no tiene traducción por ahora en español, la comunidad trans se refiere a la práctica de llamar a alguien por su ‘deadname’ o “nombre muerto”, ya sea con intención de ofender o por descuido. Cada vez que alguien le pregunta a una persona ‘trans’ cómo se llamaba antes (o, mucho peor, cómo se llama “de verdad”) sin venir a cuento, o cuando se identifica una foto de su etapa anterior a la transición con el nombre que tenía entonces, se está cometiendo ‘deadnaming’. Por ejemplo, si un medio publica una foto de Caitlyn Jenner cuando era un medallista olímpico y le coloca en el pie de foto “Bruce Jenner”, eso también se considera insultar por nombre muerto.

Twitter ya lo ha prohibido. Desde finales de noviembre, cuando la red social delimitó las prácticas que constituyen “conducta de odio” en la red social, cualquiera que se refiera a una persona ‘trans’ con el nombre que esta ya no reconoce es susceptible de que le cierren la cuenta, por un tiempo o para siempre. Le ocurrió, por ejemplo, a la feminista canadiense Megan Murphy, que escribió que “los hombres no son mujeres” e incurrió por tanto en ‘misgendering’, el hermano del ‘deadnaming’.

Aunque la medida arrastró cierta polémica porque hay quien cree que vulnera la libertad de expresión, desde muchos colectivos LGTBQ se leyó como un guiño de una empresa que no siempre ha mostrado mucha sensibilidad en torno a este tema. En el pasado, muchos usuarios ‘trans’ han visto cómo a ellos se los castigaba durante horas o días por reaccionar contra otros tuiteros que los llamaban “travelo” o cosas similares, mientras que estos seguían con su cuenta intacta.

Fuera de Twitter, donde es más complicado “suspender” a alguien, las personas transgénero tienen que negociar a diario con la cuestión. “A mí me cabrea eso de ‘nombre muerto’. No nacemos de nuevo cuando hacemos la transición, simplemente evolucionamos. Preferiría algo como ‘nombre pasado”, dice Mar Llop, fotógrafa y activista que inició su tránsito de género pasados los 40. Ella se refiere a su nombre actual, que es fonéticamente muy parecido al que le dieron sus padres al nacer, como su “nombre sentido”, igual que muchas veces se habla del “género sentido” en oposición al género legal. Al contrario que otras personas transgénero, a las que oír el que fue su nombre les desencadena un trauma, Mar dice que a ella simplemente no la identifica y distingue entre quien lo pueda usar “con mala hostia” o por error. “Hombre, si me lo dice mi colega Ramón, al que conozco desde los 14 años, ya veo que no lo hace con mala intención... Por suerte, él mismo se corrige”. 

lunes, 28 de mayo de 2018

#hemeroteca #transexualidad #testimonios | La reinvención de Chelsea Manning

Imagen: El País / Chelsea Manning
La reinvención de Chelsea Manning.
La responsable de la filtración de WikiLeaks lleva un año fuera de prisión. Es activista por los derechos LGTBI, da conferencias sobre tecnología y ética y ha entrado en política.
Amanda Mars | El País, 2018-05-28
https://elpais.com/internacional/2018/05/27/estados_unidos/1527448854_841833.html

Chelsea Manning se pasea por las mesas como esos novios que en las bodas van saludando a los invitados preguntando qué tal y agradeciendo la asistencia. Pero a ella, muy menuda y vestida de negro, apenas se la distingue en el barullo hasta que se planta ante uno. “¿Cómo les va? ¿Alguna duda? El resultado no es lo que importa, sino la conversación que generen hasta llegar a él”, dice sonriente. Viste una chaqueta de raya diplomática y una falda larga, calza unas botas gruesas estilo Doctor Martens y lleva su media melena rubia semirrecogida con una pinza. Es el traje de guerra de la Manning ponente. Esta tarde, la ex analista de inteligencia, responsable de la mayor filtración de documentos clasificados de la historia estadounidense, está impartiendo un taller sobre diversidad y tecnología en el marco de la conferencia C2 de Montreal, un encuentro que dura tres días y es un tótum revolútum sobre negocios, creatividad e industria digital.

El taller de Manning habla de diversidad y tecnología, plantea preguntas por grupos y luego comenta las respuestas en público. En un momento, lanza su mensaje global: “La tecnología no es buena, no es mala, tampoco neutral, es una embarcación que sirve para diferentes objetivos”. En la mesa 18, uno de los alumnos le plantea algo más complejo: “¿De lo que estamos hablando aquí es de ética o de moral?”. Chelsea Manning sonríe, responde que es una buena pregunta y desaparece. Poco después dará una clase magistral sobre ética y vigilancia, que se suma a una charla sobre transparencia y, al día siguiente, un encuentro con varios medios de comunicación, entre ellos El País.

Los organizadores quieren sacar jugo del que es uno de los grandes reclamos del C2. Su nombre se anuncia por el megáfono como el de una estrella de rock y entonces aparece en el escenario esa figura pequeña y delgada que hace ocho años, cuando solo tenía 22 y era un joven soldado llamado Bradley, causó un terremoto diplomático mundial. Le cayó una condena de 35 años por 20 delitos. Se había desvelado a sí misma al contarle su secreto a un conocido hacker, Adrian Lamo, que la delató. “Mi familia no me apoya, no tengo más que este ordenador, unos libros y una historia sensacional”, le dijo a Lamo.

Ahora acaba de cumplirse un año desde que salió de la cárcel gracias a que Barack Obama le conmutó la pena, después de cumplir siete años y haber intentado suicidarse. Durante el presidio, y tras mucha pelea, pudo comenzar el tratamiento de cambio de sexo. En su nueva vida, Chelsea Manning ha podido dejar crecer su cabello, lleva falda y las uñas pintadas de rojo. Da conferencias, se ha volcado en el activismo e incluso quiere entrar en la política tradicional, registrando su candidatura como demócrata al Senado por el Estado de Maryland. Es un icono controvertido para la lucha transgénero y un personaje incómodo para la mayor parte de instituciones: Harvard le retiró la propuesta para ser profesora invitada para este curso, después del aluvión de críticas, y en la misma Canadá, donde ha pasado estos días, le prohibieron la entrada el pasado otoño por sus antecedentes penales. “El mundo que temía que existía en 2010 se ha desarrollado y acelerado mientras he estado fuera”, afirma. Dice que la normalización del uso y vigilancia de nuestros datos y la actuación de la policía en EE UU ha llegado a un punto tan autoritario que no le deja, añade, más opción que plantarse y protestar.

Hay quien en Estados Unidos la considera una heroína, que se sacrificó por revelar los abusos de su país en el frente, y quien la ve como una traidora. Cuando se mira su odisea resulta difícil discutir que se trata, en cualquier caso, de una figura trágica. En su nueva vida, la pregunta que sigue costando responder es por qué hizo lo que hizo.

Filtró una tonelada de cables militares y diplomáticos que transmitió a la plataforma WikiLeaks en varias fases durante 2010 con la intención, defendió en su día, de revelar los abusos de su país en las guerras de Afganistán e Irak. Destapó, en efecto, muchas de aquellas miserias, pero también todas las que tenían que ver con las relaciones internacionales, lo que los funcionarios estadounidenses escribían, pensaban e investigaban de prácticamente todos los líderes. Del interés por la salud mental de Cristina Fernández de Kirchner al relato de la vida de Gadafi y su particular guardia femenina.

Aquel terremoto confirió a WikiLeaks la fama mundial. Los cables del Departamento de Estado se publicaron en noviembre en varios periódicos con los que la plataforma fundada por Julian Assange los había compartido; entre ellos, El País. Para entonces, Manning estaba ya entre rejas. Había sido detenida a finales de mayo en Bagdad, delatada por Lamo. Este, que murió el pasado marzo, contó hace años a El País que, a su juicio, Assange se había aprovechado de la debilidad emocional de Manning, una persona muy aislada que en Bagdad estaba tocando fondo, y que no era consciente de la gravedad de sus actos.

Nació en 1987 en Crescent, un pequeño pueblo de Oklahoma, dentro de lo que se conoce como el cinturón bíblico de Estados Unidos. Recuerda haberse sentido una niña desde que apenas tenía cinco años. Sus padres, un estadounidense y una inglesa, se separaron cuando solo era una adolescente, así que vivió en ambos países. Cuando regresó a EE UU, rompió los lazos con su padre por el rechazo de este a su homosexualidad, según contaron en su día sus allegados. En Chicago, llegó a vivir en la calle y decidió alistarse en el Ejército. En 2008, se graduó como oficial de inteligencia. Y al año siguiente lo destinaron a Bagdad. Poco después se pondría a robar información clasificada y grabarla en un CD con el rótulo de Lady Gaga.

Desde 2010, WikiLeaks ha seguido con las filtraciones de documentos, nunca tan impactantes como las de 2010, aunque se le atribuye un papel capital en el caso de la injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 para favorecer la victoria de Trump por las filtraciones de correos electrónicos de los demócratas.

¿Qué piensa hoy Manning de WikiLeaks? ¿Ha cambiado su opinión respecto a aquel 2010?. Chelsa escucha la pregunta en el encuentro con la prensa en Montreal. “Solo sé lo que cuentan los medios, hace ya ocho años de eso y yo he estado en prisión”, dice. Luego marca distancias sobre la plataforma: “Debe recordar que en 2010 yo intenté ir a ‘The New York Times’ y ‘The Washington Post’ y me dieron la espalda. Debía tomar las decisiones en muy poco tiempo. Y [los documentos] acabaron en manos del grupo que usaba las herramientas y los métodos correctos. Ahora esos métodos están más extendidos, la plataforma de descarga segura (Secure Drop) está normalizada, pero no voy a corregir mis decisiones de 2010 en base a las herramientas que están disponibles hoy en día”.

Se pone muy seria cuando se le pregunta si ha vuelta a tener contacto con Julian Assange. “Yo nunca he estado en contacto, jamás. Yo no sabía con quién hablaba”, rafirma. La persona de contacto con quien hablaba Manning era “Nathaniel Frank”, el nombre de un escritor tras el cual podría estar Assange, pero esas conversaciones son material clasificado. Su representante veta más preguntas al respecto. Entre cita y cita, jóvenes que acuden a la conferencia C2 de Montreal le piden fotos. Chelsea Manning sigue teniendo una historia sensacional.

lunes, 22 de enero de 2018

#hemeroteca #transexualidad #politica | Chelsea Manning: "El sistema político que tenemos ya no representa a la gente"

Imagen: El Diario / Chelsea Manning
Chelsea Manning: "El sistema político que tenemos ya no representa a la gente".
"Todos nuestros problemas están personificados en un individuo [Trump], pero el problema es del sistema", dice Chelsea Manning, que ha decidido presentarse como candidata al Senado. "No deberíamos negar el derecho absoluto a venir a Estados Unidos. Tienes el derecho, todo el mundo lo tiene". "Twitter me sacó de prisión", dice cuando le preguntan por qué lleva un colgante con el símbolo del hashtag.
Ed Pilkington | El Diario, 2018-01-22
http://www.eldiario.es/theguardian/persona-diferente-hace-anos_0_732127321.html

Unas semanas después de ser liberada de prisión militar, donde cumplió siete años de una condena de 35 por filtrar secretos oficiales, Chelsea Manning se dio cuenta de algo terrible. “Estaba fuera, pero vi que mientras había estado apartada, la prisión se había extendido hasta aquí fuera también. Eso es lo que siento. Me da la sensación de que no he salido, sino que simplemente hemos intercambiado prisiones”.

Esa amarga visión de que incluso en libertad estaba atrapada en una prisión le surgió mientras paseaba un día por las calles de Brooklyn. El barrio neoyorquino tiene fama de hipster moderno, pero le impactó ver a tantos policías fuertemente armados.

“Había una inmensa presencia policial y estaban militarizados. He sido parte de una fuerza ocupante en un país extranjero y sé cómo es. Y eso es justo lo que vi en Brooklyn: una fuerza ocupante”, señala.

Su poderoso temor sobre la evolución de Estados Unidos durante sus siete años de encarcelamiento y su igualmente poderosa determinación por hacer algo al respecto explican el anuncio de Manning la semana pasada de presentarse como candidata al Senado.

Miedo y determinación. Se puede decir que ese ha sido su sello distintivo desde que en 2010 tomó la importante decisión de filtrar un inmenso tesoro de 700.000 documentos secretos cuando trabajaba como analista de inteligencia en una base militar estadounidense en Irak.

En su primera entrevista desde que la joven de 30 años publicó en Twitter los detalles de su candidatura al Senado, The Guardian le pregunta si existe relación entre sus ambiciones políticas de hoy y su conversión en una de las informantes más famosas –y más castigadas– de la historia de EEUU. “Verdaderamente no hay una línea directa”, sostiene. “Ha llovido mucho desde entonces. Soy una persona diferente a la que era hace 10 años”, añade.

Pero hay paralelismos claros entre estos dos acontecimientos. Fue un acto de gran valentía –algunos dirían que estúpida– descargar y transmitir a WikiLeaks informes de guerra, cables diplomáticos, vídeos y documentos de Guantánamo. Es un acto de gran valentía –puede que algunos digan que estúpida– presentarse al Senado estadounidense.

También hay una gran dicotomía entre su arresto en mayo de 2010 y su nueva campaña: si no fuese por el trato en ocasiones brutal que recibió a manos del Ejército de EEUU, ella no tendría el estatus global del que goza hoy en día.

¿Cómo da sentido a estas contradicciones? “No les he dado sentido”, señala. “Y no creo que tenga que haber una explicación. Aprendí muy rápido que mi experiencia en prisión ha formado mi visión del mundo”, añade.

Nos reunimos en su apartamento a las afueras de Washington en el primer aniversario desde que Obama conmutó la sentencia de Manning que aún no había cumplido. Tiene un salón grande con mucha luz, pero está medio vacío y eso le da un toque extraño e impersonal, como si hubiese imitado, aunque de forma más acogedora, la estética austera de prisión. Las paredes están prácticamente vacías, a excepción de unas imágenes de Oscar Wilde y de la anarquista Emma Goldman sobre la chimenea. Y de una copia de la carta de conmutación de pena.

Va vestida de negro, como iba en el vídeo de inicio de campaña, en el que llevaba también una rosa roja como símbolo de resistencia política. Con la luz brillante del salón, destaca el azul grisáceo de sus ojos maquillados con una sombra de color rosa.

Lleva una cadena de plata al cuello con una pequeña almohadilla (el símbolo del hashtag). “Twitter me sacó de prisión”, responde sin dudarlo cuando le preguntan por la cadena.

Decir que Manning ha asumido un duro trabajo al presentarse al Senado en su Estado natal de Maryland es quedarse corto. El actual senador y su rival en las primarias demócratas del próximo 26 de junio, Ben Cardin, es un veterano experimentado que se presenta a su tercer mandato. Es además el líder demócrata en el Comité de Exteriores del Senado y tiene una gran base de votantes leales de centro.

Según ciertas informaciones, Cardin tiene al menos dos millones de dólares para la batalla y la última vez que se presentó a unas primarias, en 2012, ganó a su oponente con un 74% de los votos frente a un 16%. Manning ha recaudado hasta ahora poco menos de 50.000 euros gracias a pequeñas donaciones online y tiene solo dos personas en su equipo, al que quiere mantener reducido –menos de 10 personas– durante la campaña.

¿Cómo piensa competir? “Sabemos que tenemos una gran batalla por delante”, afirma insistiendo en que se presenta para ganar. Aun así, pase lo que pase, no comprometerá sus convicciones por ganar votos. “Queremos ganar, pero si perdemos nuestros principios, entonces ganar no importa”, aclara.

Manning explica que pone su fe en la victoria en los grupos de activistas locales y de estudiantes con los que ha estado estableciendo vínculos desde su liberación. “No estamos haciendo una estrategia de campo centralizada, estamos esperando a que las comunidades locales vengan a nosotros. Yo les escucharé”.

¿Teme estrellarse y quemar su figura como le ocurrió al destacado miembro de Black Lives Matter DeRay McKesson cuando se presentó a las primarias demócratas a la alcaldía de Baltimore en 2016 y quedó sexto con solo un 2% de los votos?

“Baltimore es una ciudad con una comunidad activista muy activa y creo que De Ray no utilizó eso”, contesta. “No voy a criticar a un amigo mío, pero al mismo tiempo estamos hablando con la gente de Maryland y nos estamos tomando el tiempo necesario”, añade.

“Este es mi momento”
El estilo político de Manning ya se deja ver en su cuenta de Twitter. Es vivo y provocador, con frases como #WeGotThis (lo conseguimos), un mantra que desarrolló en prisión para alimentar su espíritu en momentos de desesperación. Manning utiliza un lenguaje directo que compara la agencia federal de inmigración (ICE), con la Gestapo y que dice sin tapujos “que le jodan a la policía”.

La estrategia funciona claramente para sus 323.000 seguidores de Twitter, pero todavía está por ver cómo funcionará en Maryland, un Estado (de seis millones de habitantes) con un gran contingente de funcionarios federales. El centro de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) tiene su sede allí.

Manning describe su política como “antiautoritarismo radical”. “EEUU tiene el Ejército más grande y más caro del mundo, pero siempre queremos más. Tenemos el mayor sistema de prisiones del mundo, y aún así queremos más. Tenemos, con diferencia, el mayor y más sofisticado aparato de inteligencia, y seguimos queriendo más. ¿Cuánto es suficiente? Ese es mi momento. Tenemos que parar esto”, explica convencida elevando la voz.

Aunque dice no tener nada contra Cardin –“Le voté dos veces”–, lo ve como parte del problema. Manning señala la Ley Antiboicot de Israel, que él promovió y que ha sido muy criticada por intentar sofocar las protestas contra los asentamientos israelíes.

En su primera declaración de campaña, Manning menciona tres áreas principales de su política: justicia penal, sanidad e inmigración. En cada una de ellas se posiciona claramente a la izquierda de Bernie Sanders. Hay que cerrar las cárceles y liberar a los prisioneros; todos los hospitales tienen que ser gratuitos en el momento de su utilización, sin hacer preguntas; las fronteras estadounidenses tienen que estar abiertas.

Y quiere decir abiertas de verdad. “No deberíamos negar el derecho absoluto a venir a Estados Unidos. Tienes el derecho, todo el mundo lo tiene”, asegura.

¿Qué le diría a alguien de Maryland preocupado por la entrada de terroristas en el país? “Tenemos terroristas nacionales y pueden viajar a donde quieran. Cerrar las fronteras no soluciona el problema”.

Esta posición inicial es tan interesante por lo que omite como por lo que aborda. Manning permanece en silencio sobre políticas transgénero, a pesar de situarse ella misma a la cabeza del movimiento trans. Y Manning tampoco menciona a Donald Trump.

¿Por qué no hace ninguna referencia al hombre que para muchos progresistas se ha convertido en la personificación del mal? “Todos nuestros problemas están personificados en un individuo, pero el problema es del sistema. Nuestro sistema de inmigración fallido no apareció de la noche a la mañana. Es una máquina construida durante décadas por centristas de ambos lados”.

Manning sostiene que pronto comenzará a ir a encuentros públicos invitada por grupos locales. Teniendo en cuenta que su Twitter atrae de manera regular comentarios llenos de odio y amenazas violentas por parte de detractores de derechas y antitrans, ¿no le inquieta su seguridad?

“No me preocupa. Esta gente quiere acabar con la disidencia y nosotros tenemos que contraatacar. No me va a disuadir que alguien me diga cosas horribles”.

Los ataques a los que se enfrentará en la campaña ya han empezado a salir a la luz. La afirmación más predecible es la de que es una traidora a su país, seguida de las teorías que apuntan a que está pagada por los rusos para intentar desestabilizar a un senador demócrata.

Una vez más, Manning permanece impávida. “Hoy en día todo el mundo es un traidor. James Comey, Hillary Clinton, Trump, Obama… la palabra ya no tiene significado. Cualquier forma de ‘no estoy de acuerdo contigo’ se convierte en ‘traición' y en una sociedad así no se pueden tener debates”.

Es seguro que también se invoque en su contra a WikiLeaks y su fundador, Julian Assange, al que le filtró los documentos en 2010. ¿Qué opina ahora de Wikileaks? “En 2010 tomé la decisión de hacer públicos los documentos. Me puse en contacto con ‘The New York Times’ y ‘The Washington Post’, me quedé sin tiempo y esa fue la decisión que tomé. Es algo que no puedo cambiar”, aclara Manning. “Ha tenido algún contacto con Assange desde que le filtró la información? “No. Cero”, contesta.

Puede que la acusación más grave haya venido de la derecha. El ‘Conservative Review’ escribió que la batalla Manning contra Cardin “beneficia notablemente al Partido Republicano. Enfrentará al ala del establishment demócrata contra las políticas radicales de sus miembros más progresistas”.

La respuesta de Manning es que en esta época febril cualquier apuesta política está fuera de lugar. “Los comentaristas dicen todo tipo de cosas y siempre están equivocados. ¿Recuerdas la noche de las elecciones de 2016? Los tiempos han cambiado. La gente está enfadada. El sistema político que tenemos ya no representa a la gente. Así que sí, necesitamos una lucha”, señala.

Chelsea Manning, que en el pasado fue una persona sin techo, soldado de Estados Unidos, filtradora de documentos y prisionera militar y que ahora es una celebridad de Twitter y mujer transexual, se ha unido a esta lucha. Se abre la veda.

miércoles, 16 de agosto de 2017

#hemeroteca #trans | Un icono transgénero llamado Chelsea Manning

Imagen: El País / Chelsea Manning (i) en el Orgullo de Nueva York
Un icono transgénero llamado Chelsea Manning.
La exanalista de Inteligencia, condenada por la filtración a Wikileaks, es también un símbolo incómodo para el Ejército.
Amanda Mars | El País, 2017-08-16
https://elpais.com/elpais/2017/08/15/gente/1502812583_373925.html

La imagen de Chelsea Manning, enfundada en un bañador rojo, fotografiada por la reconocida retratista Annie Leibovitz para la portada de Vogue USA de septiembre —el grueso, el importante, el que coincide con la Semana de la Moda de Nueva York— es la seña definitiva: se ha convertido en un icono para muchos en Estados Unidos. Al poco de su salida de prisión, el pasado mayo, donde cumplía condena por la macrofiltración a Wikileaks, la exanalista de Inteligencia comenzó a aparecer en entrevistas. Todos querían ver y oír a quien entró en la cárcel como un soldado llamado Bradley y salió, siete años después, como una mujer llamada Chelsea.

Antes de la portada de Vogue, había protagonizado otra en el dominical de The New York Times, sentada en una silla, vestida con un traje de chaqueta y zapatos de tacón. Otra instantánea poderosa, viralizada hasta la extenuación.

A Manning, fuera también le esperaban los artistas. Una de ellas, Heather Dewey-Hagborg, la ha utilizado de ejemplo en una exposición con la que busca refutar el determinismo genético. La exanalista de Inteligencia mantuvo correspondencia con ella durante un par de años desde la prisión. Le enviaba muestras de cabellos y saliva y con ese ADN Dewey-Hagborg ha creado una serie de retratos tridimensionales que se pueden visitar en la galería Fridman en Nueva York.

Pero sobre todo, Manning se ha convertido en un símbolo incómodo de la lucha transgénero en el Ejército y en el conjunto de la sociedad estadounidense. Incómodo, porque no se puede desgajar el origen de su fama: cuando aún se llamaba Bradley, fue el centro de un escándalo mayúsculo por llevar a cabo la mayor filtración de información confidencial de la historia de Estados Unidos. Un hecho que muchos no perdonan. Como no disculpan al expresidente Barack Obama por conmutarle la pena de este delito el pasado diciembre, cuando estaba a punto de abandonar la Casa Blanca.

Amenazada e insultada
Mientras, la rutina de la mujer tiene un lado mucho menos brillante, el de todos los insultos y amenazas que recibe a través de las redes sociales, por quien es ahora y por quien fue en el pasado. Con la notoriedad de su historia, la idea de regresar a una vida anónima en alguna ciudad estadounidense llamándose Chelsea Manning no se antojaba realista, y la exanalista ha optado por abrazar su condición de icono.

En el avance de la entrevista a Vogue, Manning se mostró tranquila: “No vivo con miedo... Estoy feliz por estar en libertad y poder moverme”. Sus mensajes en Twitter, donde es muy activa desde que salió de prisión y acumula 290.000 seguidores, son una constante de emoticonos risueños, también de protesta contra políticas conservadoras.

viernes, 11 de agosto de 2017

#hemeroteca #transexualidad | Chelsea Manning estrena libertad en la portada de la revista 'Vogue'

Imagen: El Español / Chelsea Manning / Fotografía de Annie Leibovitz
Chelsea Manning estrena libertad en la portada de la revista 'Vogue'.
La responsable de la mayor filtración de documentos clasificados de la historia de EEUU protagoniza el número de septiembre.
El Español, 2017-08-11
http://www.elespanol.com/mundo/america/20170811/238226546_0.html

Chelsea Manning, la exanalista de inteligencia estadounidense que filtró secretos a WikiLeaks, protagoniza el número de septiembre de la revista Vogue, donde aparece fotografiada en bañador en una playa por Annie Leibovitz.

Manning, de 29 años, se sincera en la revista sobre su vida en libertad, después de haber pasado siete años en prisión por haber filtrado centenares de miles de documentos clasificados a WikiLeaks.

Aquellas filtraciones fueron en su día la mayor revelación de información clasificadas sobre la llamada guerra contra el terrorismo de Estados Unidos en todo el mundo y pusieron a WikiLeaks en la diana del Gobierno de Washington.

Manning, que nació con el nombre de Bradley e inició un proceso de cambio de sexo tras ser condenada a 35 años de cárcel, habla de su etapa como transexual en el área metropolitana de Washington y sobre su nueva vida en libertad y como mujer.

"No vivo con miedo"
"No vivo con miedo...Estoy feliz por estar en libertad y poder moverme", explicó Manning a Vogue, donde aparece en traje de baño en fotos tomadas por la estadounidense Leibovitz, una de las más famosas retratistas del mundo.

Manning se mostró sorprendida por el "amor" que recibió tras ser puesta en libertad el pasado mayo, después de que el expresidente estadounidense Barack Obama conmutara su pena días antes de abandonar la Casa Blanca a comienzos de este año.

La exanalista de inteligencia en Irak, donde comenzó a recopilar información clasificada, asegura que asume la responsabilidad por su "decisiones y acciones" y subraya que es necesario que se puedan exponer actos inapropiados de los gobiernos.

El número de septiembre de 'Vogue' coincide anualmente con la New York Fashion Week, por lo que es el ejemplar más importante y abultado del año. En esta ocasión, el número coincide además con el 125 aniversario de la publicación.

sábado, 10 de junio de 2017

#hemeroteca #testimonios | Chelsea Manning dice que filtró información confidencial por la “muerte, destrucción y caos” que veía

Imagen: El País / Chelsea Manning
Chelsea Manning dice que filtró información confidencial por la “muerte, destrucción y caos” que veía.
La exanalista militar, ahora también un referente transgénero, concede su primera entrevista desde que salió de la cárcel por la mayor filtración de EE UU. "Nadie me obligó", dice. "Tenía una responsabilidad".
Amanda Mars | El País, 2017-06-10
http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/09/estados_unidos/1497041249_672333.html

Lo que cualquiera se pregunta ante la historia de Chelsea Manning –la exanalista militar que cuando tenía 22 años quebró su vida al filtrar a Wikileaks la mayor cantidad de información confidencial de la historia de Estados Unidos– es porqué lo hizo. Tres semanas después de dejar la cárcel, en su primera entrevista, la cadena ABC le ha planteado la misma cuestión y Manning ha respondido que tenía esa "responsabilidad con el público", que todo lo que pasaba por sus manos era "muerte, destrucción y caos" y debía saberse.

Manning, que ahora tiene 29 años, fue encarcelada en 2010 como responsable de esa macrofiltración que llevó a la fama mundial a la plataforma Wikileaks y a su fundador, Julian Assange. Entonces se llamaba Bradley, pero en 2013 anunció su transición de género y el Pentágono le permitió someterse al tratamiento hormonal después de batallarlo. Su primera foto como Chelsea apareció al día siguiente de la excarcelación. Ahora se la ha oído hablar.

Muchos la ven como una traidora, hay quien cree que hizo una heroicidad. Así se lo plantean en la entrevista y responde: "Soy yo, tan simple como eso". "Nadie me dijo que lo hiciera, ni me lo mandó, fue cosa mía, soy soy, esto es cosa mía", insiste. Habla de un momento, mientras que trabajaba para el Ejército, en el que algo cambió en su forma de pensar y de mirar: "Estamos analizando datos, estadísticas, reportes, fechas, tiempos, lugares y te paras", dice, "yo dejé de ver solo estadísticas e información, y comencé a ver gente".

Rechaza haber puesto en peligro la seguridad nacional y sobre el riesgo de que enemigos de EE UU hagan uso de esa información filtrada por ello replica que era su "responsabilidad". No pide perdón al pueblo americano, solo dice "asumí la responsabilidad".

La soldado Manning fue condenada a 35 años de prisión, pero el pasado diciembre, en la recta final del mandato, el presidente Barack Obama le conmutó la pena después de siete años recluida en un centro de Kansas. Hay un punto de la entrevista en la que se quiebra, cuando le preguntan qué le diría a Obama si pudiera: "Gracias... quería una oportunidad".

jueves, 18 de mayo de 2017

#hemeroteca #transexualidad | La activista trans que ha salvado la vida de Chelsea Manning

Imagen: El Español / Evan Greer
La activista trans que ha salvado la vida de Chelsea Manning.
Evan Greer ha liderado campañas para defender los derechos de la exsoldado que filtró miles de documentos clasificados del Ejército.
Jesús Ossorio | El Español, 2017-05-18
http://www.elespanol.com/mundo/america/eeuu/20170517/216728928_0.html

“La libertad solía ser algo con lo que soñaba pero que no imaginaba para mí. Tras casi siete años entre rejas podré volver a experimentarla. Por primera vez veo un futuro para mí ahí fuera”. Chelsea Manning escribía estas palabras la pasada semana desde su celda en la prisión militar de Fort Leavenworth (Kansas). La responsable de la mayor filtración de la historia, ha salido este miércoles de la cárcel convertida en un referente global de la lucha por los derechos de la comunidad LGTB.

La exsoldado filtró en 2010 hasta 750.000 páginas con documentos confidenciales del ejército de EEUU sobre la guerra de Afganistán. Con su publicación puso de forma definitiva a Wikileaks en el mapa y cambió su vida para siempre. De analista de inteligencia para las fuerzas armadas a ser señalada y condenada como una traidora de EEUU. En el camino, Manning -que cuenta ahora 29 años- pasó de ser Bradley a Chelsea. Una reasignación de género radiada casi en directo y entre los barrotes de una cárcel sólo para hombres.

Durante su odisea, Manning ha tenido compañía. En especial, una persona que no ha podido conocer durante su estancia en prisión pero que ha jugado un papel clave en su liberación. Se trata de Evan Greer, que lideró varias campañas para visibilizar la situación de Chelsea y ha luchado hasta el final para que Barack Obama firmara el indulto de la exmilitar, en una de sus últimas decisiones en la Casa Blanca.

“Su liberación es una victoria para la libertad de expresión. Es el legado del poder del activismo de base, si no fuera por las centenares de personas de todo signo político que se han movilizado no estaría con nosotros”, ha declarado esta activista y directora de la ONG Fight For The Future.

Trato vejatorio en la cárcel
Hace pocas semanas, durante un encuentro con periodistas titulado “Cómo salvamos la vida de Chelsea Manning”, Greer relataba su primer contacto con la célebre fuente de Wikileaks: “Fue ella la que se puso en contacto conmigo. Sabía de mi trabajo con otros reclusos y sabía que también era transexual”. La relación de confianza que ambas han tejido ha sido exclusivamente telefónica. Las estrictas normas de la prisión militar en la que Manning ha cumplido condena impedían el contacto con ninguna persona que no conociera ya antes de ser encarcelada.

“He llegado a pensar que nunca saldría con vida de la cárcel”, admite Greer. Tanto el equipo de abogados que ha defendido a Manning como el ejército de activistas que se han unido a su causa llevan años denunciando que ha sufrido un trato “vejatorio” que le ha empujado a dos intentos de suicidio durante su estancia en prisión. “Ha sido amenazada con castigos y temporadas en una celda de aislamiento por cometer ‘infracciones’ como guardar una pasta de dientes caducada. Los funcionarios le han acosado en múltiples ocasiones obligándola incluso a cortarse el pelo”, relata Greer.

Sin acceso directo a Internet y prácticamente incomunicada, Manning ha conseguido liderar desde prisión una engrasada maquinaria de activistas y abogados. “En realidad se ha salvado ella misma rodeándose de una comunidad que le ha ayudado”, defiende la activista.

Desde Fight For The Future, ha movilizado a centenares de personas en manifestaciones para defender los derechos de Manning en prisión: “Hemos protestado en las calles, frente al Pentágono, junto a la cárcel… logramos miles de firmas y hemos inundado de llamadas, cartas y tuits las instituciones…”. Para Greer la liberación anticipada de Manning va más allá de un triunfo para la comunidad LGTB. En este artículo publicado esta semana en ‘OpenCanada’ Greer ha defendido que “el Gobierno de EEUU quiso borrar a Chelsea Manning junto a los delitos que ayudó a revelar. Nosotros nos hemos ocupado de que nunca haya sido olvidada”.

#hemeroteca #trans | Chelsea Manning publica su primera fotografía en Twitter tras la liberación

Chelsea Manning publica su primera fotografía en Twitter tras la liberación.
La exanalista militar se sometió en prisión a un tratamiento hormonal para su transición de género y aparece en la imagen maquillada y con pelo corto.
Amanda Mars | El País, 2017-05-18
http://internacional.elpais.com/internacional/2017/05/18/estados_unidos/1495128635_510949.html

No se había visto a Chelsea Manning desde su ingreso en prisión, es decir, desde que se llamaba Bradley. La exanalista militar salió este miércoles de la prisión de Kansas después de siete años de reclusión —condenada por haber llevado a cabo la mayor filtración de datos secretos de Estado Unidos—, periodo durante el cual se sometió a un tratamiento hormonal de cambio de género. El día que salió, publicó en su cuenta de Twitter una fotografía de sus pies, calzada en zapatillas negras de lona, con el mensaje "¡Primeros pasos en libertad!", pero este jueves se le ha podido ver en una fotografía de medio cuerpo en la que aparece ligeramente maquillada, con labios rojos, y el cabello corto. "Vale, pues aquí estoy", dice en el tuit.

Manning fue condenada a 35 años de cárcel pero Barack Obama le conmutó la pena en una de las últimas —y más polémicas— decisiones de su presidencia. Tan solo un día después de aquella condena, en 2013, la exanalista de inteligencia transmitió este comunicado a través de su abogado: “En mi proceso de transición hacia la siguiente fase de mi vida quiero que todo el mundo sepa quién soy en realidad. Soy Chelsea Manning. Soy una mujer. Dado cómo me siento ahora y cómo me he sentido desde mi infancia. Quiero comenzar la terapia hormonal tan pronto como sea posible. También pido que a partir de ahora se dirijan a mí empleando el pronombre femenino (salvo en el correo oficial remitido al centro penitenciario)”.

El Pentágono accedió a proporcionar a la soldado Manning el tratamiento necesario para ese cambio de sexo. El Ejército le permitía llevar ropa interior femenina y maquillarse, pero no podía dejarse crecer el pelo. La imagen en blanco y negro que suele publicarse de ella, con una peluca, corresponde a una fotografía previa a su detención. Cumplía condena en un centro penitenciario masculino, se quejaba de las condiciones de la reclusión no le permitían llevar a cabo su transición e intentó suicidarse dos veces en el último año.

La filtración de Manning supuso un huracán en Estados Unidos, que dejó en evidencia su seguridad y exhibió las costuras de su diplomacia, además de impulsar a Wikileaks como verdadero fenómeno global. Obama justificó la conmutación de la pena por el arrepentimiento de la soldado y por lo elevado de la condena. El miércoles por la tarde, horas después de la puesta en libertad, publicó otra foto en la que se le ve brindado con otras personas: "Por la libertad y un nuevo comienzo", dice.

miércoles, 17 de mayo de 2017

#hemeroteca #transexualidad | Chelsea Manning ya es libre

Imagen: El Diario / Activismo por la liberación de Chelsea Manning
Chelsea Manning ya es libre.
La exsoldado ha sido liberada este miércoles de la prisión militar de Fort Leavenworth (Kansas) tras siete años entre rejas por filtrar documentos. En un comunicado publicado hace unos días dio las gracias a sus simpatizantes y dijo que no veía la hora de vivir como una mujer transgénero.
El Diario, 2017-05-17
http://www.eldiario.es/cultura/tecnologia/Chelsea-Manning-libre_0_641837034.html

La exsoldado Chelsea Manning, quien en 2010 filtró un número récord de documentos secretos a WikiLeaks mientras era analista de inteligencia militar, ya ha sido liberada.

Manning fue sentenciada a 35 años de prisión tras ser condenada en 2013 por robar 750.000 páginas de documentos y vídeos antes de filtrarlos a WikiLeaks, una de las filtraciones más grandes y comprometedoras de información clasificada en EEUU.

En enero, el entonces presidente Barack Obama conmutó el resto de la pena de Manning antes de terminar su mandato. "Por primera vez puedo ver un futuro como Chelsea para mí. Puedo imaginarme viviendo como la persona que soy y por fin puedo estar en el mundo exterior. La libertad solía ser algo con lo que soñaba pero nunca me permití imaginármela del todo. Ahora, la libertad es algo que volveré a experimentar con amigos y seres queridos, después de casi siete años de barrotes y cemento...", escribió Manning en un comunicado remitido a la ACLU (American Civil Liberties Union - Unión de Libertades Civiles Americana).

Culpable en el juicio
En total, Manning, quien comenzó un proceso de cambio de sexo durante su estancia en la cárcel, habrá pasado casi cuatro de los siete años que estuvo presa en la prisión militar de Fort Leavenworth (Kansas), en un régimen que, según miembros de su red de apoyo, le habría acabado llevando al suicidio.

Manning se declaró culpable durante su juicio y pidió perdón por la filtración de centenares de miles de documentos de las guerras de Irak y Afganistán y cables del Departamento de Estado, por lo que fue condenada a la mayor pena para una filtración a los medios de la historia estadounidense.

jueves, 11 de mayo de 2017

#hemeroteca #transfobia | Chelsea Manning se prepara para salir de la cárcel: "Puedo ver un futuro para mí"

Imagen: El Diario / Concentración en apoyo a Chelsea Manning
Chelsea Manning se prepara para salir de la cárcel: "Puedo ver un futuro para mí".
Después de siete años de prisión, la informante que filtró documentos del Ejército saldrá en libertad este 17 de mayo. En un comunicado dio las gracias a sus simpatizantes y dijo que no veía la hora de vivir como una mujer transgénero.
Ed Pilkington | El Diario, 2017-05-11
http://www.eldiario.es/theguardian/Chelsea-Manning-imagina-futuro_0_642186811.html

En la semana anterior a su salida de la prisión militar, Chelsea Manning, la soldado que filtró a Wikileaks una gran cantidad de secretos de Estado de los EEUU, ha publicado un emotivo texto en el que expresa su gratitud hacia los que la apoyaron y celebra el futuro que como mujer transgénero al fin se abre para ella.

"Por primera vez, vislumbro un futuro para mí como Chelsea", escribió. "Puedo imaginarme sobreviviendo y viviendo como la persona que soy y por fin puedo salir al mundo".

Manning será liberada de Fort Leavenworth (Kansas) el miércoles 17 de mayo, lo que pondrá fin a una dura experiencia de siete años durante la cual Manning estuvo detenida en Irak, Kuwait y EEUU, siempre en centros de detención para hombres. Durante ese período, Manning libró una incesante batalla legal para ser tratada como una mujer transgénero. Logró el derecho a recibir una terapia hormonal, aunque todavía está sujeta al corte de cabello estándar del ejército y al código de vestimenta masculino.

Manning recibió el indulto de Barack Obama en el que fue uno de sus últimos actos como presidente. Al reducir a siete la pena de 35 años que pesaba sobre Manning (la mayor impuesta en EEUU para una informante), el presidente dijo que "se había hecho justicia".

En su comunicado, Manning agradeció al expresidente, así como a su equipo legal y a los que la apoyaron: "Me mantuvieron con vida". Evitó hablar de los "tiempos oscuros" que le tocó vivir en la prisión militar. Tan extremos, en algunos momentos, que intentó quitarse la vida.

"La libertad solía ser algo con lo que soñaba, pero que nunca me permití imaginar completamente. Ahora, la libertad es algo que compartiré de nuevo con mis amigos y seres queridos tras casi siete años de rejas y cemento, de períodos con regímenes de aislamiento y de haber visto restringidos mi autonomía y el cuidado de mi salud, incluso con regulares cortes de cabello forzados".

Manning fue arrestada en 2010, cerca de una base estadounidense en las afueras de Bagdad, después de filtrar a WikiLeaks cientos de miles de documentos y vídeos descargados de las bases de datos de los servicios de inteligencia. Entre los documentos divulgados se incluye "Collateral Murder" ("Asesinato colateral"), una grabación en vídeo del ataque de un helicóptero Apache de EEUU en el que murieron dos periodistas de Reuters y otros civiles.

Nancy Hollander y Vincent Ward, los abogados a cargo de la apelación de Manning, felicitaron a Obama por conmutar la pena y dijeron que era la primera vez que el Ejército se ocupaba de una soldado "que había corrido un gran riesgo para revelar información de interés general". "Chelsea ya ha cumplido la condena más larga jamás impuesta a un informante en la historia de Estados Unidos. Una condena demasiado larga, demasiado severa y demasiado cruel".

miércoles, 22 de febrero de 2017

#hemeroteca #transfobia | Vincent Ward: "Si Chelsea no fuera transgénero, no la habrían sentenciado a 35 años de prisión"

Imagen: El Diario / Vincent Ward
Vincent Ward: "Si Chelsea no fuera transgénero, no la habrían sentenciado a 35 años de prisión" .
El hombre que consiguió liberar a Chelsea Manning habla de las circunstancias que rodearon el indulto y las consecuencias que tendrá sobre futuros filtradores. "Una prisión militar masculina es un lugar espantoso para cualquiera, pero para una joven transgénero lo es mucho más".
Marta Peirano | El Diario, 2017-02-22
http://www.eldiario.es/cultura/tecnologia/privacidad/Chelsea-transgenero-sentenciado-prision_0_615238870.html

Chelsea Manning, analista de inteligencia, fue arrestada en Bagdad en mayo de 2010 por filtrar medio millón de documentos clasificados a WikiLeaks. Un mes antes, la organización de Julian Assange había publicado una pequeña parte del material que impactó al mundo entero. Se trataba de un vídeo donde dos helicópteros Apache estadounidenses disparaban y mataban a un grupo de civiles desarmados, matando a doce personas, incluyendo dos periodistas de Reuters. Lo titularon ‘Collateral murder’.

Chelsea, que entonces se llamaba Bradley, confió su filtración a un hacker llamado Adrian Lamo, que inmediatamente la denunció al Departamento de Defensa de EEUU. Después de tres años esperando su juicio en una prisión de 2,5x2 metros cuadrados en condiciones que han sido denunciadas por numerosas asociaciones de derechos humanos, un tribunal militar la sentenció a pasar 35 años en una prisión militar. Era el primer filtrador que cumplía sentencia por espionaje en EEUU.

En los últimos días de su cargo como presidente, Barack Obama le conmutó la pena por una de siete años, la mayor parte cumplidos. Manning será liberada el próximo 17 de mayo. Vincent Ward, parte del equipo que consiguió sacarlo de la cárcel, ha venido a Madrid para participar en la presentación del informe anual de Amnistía Internacional.

Usted es uno de los dos miembros del equipo que ha conseguido sacar a Chelsea Manning de prisión.


Mi colega Nancy Hollander y yo representamos a Chelsea Manning en su apelación penal y hemos sido los abogados de su apelación de clemencia. Asi que sí, yo escribí la petición que la ha sacado de la cárcel.

Han necesitado tres años para escribirla. ¿Cuáles eran las dificultades específicas de este caso?


Primero, que tiene un perfil muy alto. A los políticos en principio no les gusta hacer cosas que vayan a llamar mucho la atención cuando se trata de indultos. Segundo, no es un juicio. El presidente se mueve mayormente por un criterio propio y no sabes qué argumento va a ser el más convincente para él. Uno no tiene la oportunidad de sentarse con él y preguntarle qué aspectos de este caso le preocupan o interesan más.

En el caso concreto de Chelsea, encontrar ese argumento ha sido especialmente difícil porque mucha gente admira a Chelsea por sus filtraciones, pero no creo que Barak Obama comparta esa admiración. Así que decidimos -pienso que acertadamente, puesto que tuvo éxito- recordar al presidente que Chelsea ha asumido la responsabilidad de lo que hizo, que la sentencia que ha recibido es con mucho la peor que ha recibido nunca nadie por una filtración.

También que se declaró culpable sin tratar de negociar un acuerdo, lo que significa que confió en que el sistema sería justo con ella, demostrando mucho valor. Que era muy joven, y todavía lo es. Que estuvo sometida a condiciones inhumanas mientras esperaba al juicio. Y que el estado en el que se encontraba, las condiciones mentales y emocionales a las que se enfrentaba como joven soldado que resulta ser transgénero en el Ejército era algo a tener en cuenta a la hora de juzgar sus acciones.

Nosotros nos centramos en estos aspectos y el presidente, en sus observaciones, claramente encontró que algunos de esos argumentos eran convincentes. Creo que, si hubiéramos retratado a Chelsea solo como agente de una filtración que ha beneficiado al público en general, habríamos perdido el peso de todos los demás aspectos que hacen que la sentencia de 35 años sea injusta y excesiva.

Dice "en sus observaciones". ¿Qué aspecto piensa que ha sido el más convincente de la apelación para Barak Obama?

Creo que el presidente incidió especialmente en su valor al someterse al proceso legal sin tratar de negociar. Eso, y el hecho de que la sentencia parece completamente desproporcionada para lo que hizo. Creo que estas fueron las dos cosas que convencieron al presidente y que, al final, Chelsea ya había cumplido una sentencia realmente larga.

Cuando sea liberada esta primavera habrá cumplido siete años.

Exacto. Históricamente, siete años sigue siendo una sentencia larguísima para un delito de esta naturaleza. Pero, aunque nos hubiera parecido más justo una sentencia menor o ninguna sentencia, estamos satisfechos de que vaya a salir en siete años y pueda vivir. Treinta y cinco años en sus circunstancias era una sentencia de muerte. Porque una prisión militar masculina es un lugar espantoso para cualquiera, pero para una joven transgénero lo es mucho más.

Era una sentencia ejemplarizante. ¿Cree que ha servido para detener futuras filtraciones en el Ejército?


Me parece completamente cuestionable la idea de que esta sentencia vaya a detener a cualquier soldado que, como Manning, tenga documentos en su poder y esté pensando en hacerlas públicas. Y no tiene precedentes: nadie ha sido condenado antes a 35 años por filtrar documentos. Y creo que ha sido así porque la justicia militar no está equipada ni es apropiada para gestionar un caso de esta naturaleza.

Para empezar, no tiene los recursos: el juez militar que condenó a Chelsea no tenía el contexto en el que este tipo de casos se tratan fuera de su entorno. Estoy seguro de que esa sentencia solo era posible en un tribunal militar. Esperamos que, en el futuro, la ley predisponga más protección para filtradores. Pero lo que está claro es que el tribunal militar no es lugar para juzgar este tipo de casos.

Ni siquiera cuando se juzga a un miembro del Ejército.

No, porque en EEUU tenemos un Departamento de Justicia que está mucho más preparado para casos como este. El propósito del sistema judicial militar es mantener el orden, y está acostumbrado a tratar delitos administrativos. En este caso tan notorio, el Ejército se sintió muy presionado, les venía muy grande.

No tenían la experiencia ni los recursos y, como consecuencia, produjo una respuesta sobredimensionada y muy exagerada en relación al delito cometido. Creo que el indulto ha corregido ese error y que el Ejército debería estar aliviado. Ya no tienen que pensar cómo alojar a alguien tan inclasificable, dentro de su estándar, ni pelearse con Chelsea sobre la clase de tratamientos a los que tiene derecho.

Volviendo a las razones del presidente para conceder el indulto, es difícil obviar que ha decidido liberarla en el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.

Confieso mi total ignorancia sobre el particular. Me informas de un dato que desconocía por completo. Me pareció que la razón para el 17 de mayo era que ese día se cumplían siete años desde su arresto.

Pero la arrestaron el día 27 de mayo de 2010. ¿Le parece posible que se trate de una coincidencia? ¿No cree que la fecha misma contiene un dato relevante sobre las razones del indulto?

No puedo especular. Pero, de ser así, mi única satisfacción sigue siendo que Chelsea va a salir de la cárcel.

No cree que la hayan liberado porque sea transgénero.

Creo que el Ejército la ha maltratado por ser transgénero. Creo que no le ofreció las condiciones apropiadas a sus circunstancias. Y esto es un aspecto completamente separado de las razones del indulto. Y creo que, para Chelsea es importante la distinción porque ella no está pidiendo un trato deferencial o preferente para la comunidad LGTBI, está luchando para que reciban el mismo trato que los demás. Pero si ocurre que el día de su liberación se produce en una fecha importante para la comunidad LGTBI, mucho mejor.

Voy a reformular mi pregunta: ¿cree que si Chelsea no fuera transgénero estaría cumpliendo la sentencia completa?

Creo que, si Chelsea no fuera transgénero, no la habrían sentenciado a 35 años de prisión.

La cuestión viene a cuento por lo que significa para el resto de filtradores como Edward Snowden. La comparación a veces es estéril; Snowden no puede ser indultado porque no ha sido sentenciado aún. Pero es inevitable preguntarse en qué beneficia o afecta este indulto al resto de la comunidad.

Yo no represento a Edward Snowden y no me gusta comparar su caso con el de Chelsea. Dicho esto, los dos casos demuestran que necesitamos crear un sistema que recoja a aquellos que quieren denunciar injusticias cometidas por el gobierno, incluso cuando la denuncia incluye material clasificado. Y hay mucha gente que piensa que Snowden y Manning filtraron material que el público tenía derecho a conocer. No puedo hablar de las motivaciones o intenciones de Snowden pero, si hubiera un sistema para gente como él en nuestro país, no creo que perjudicara a EEUU.

¿Se arrepiente Chelsea de haber filtrado los documentos?

Chelsea ha aceptado la responsabilidad de lo que ha hecho, pero no ha dicho que se arrepienta. Uno puede, a sabiendas, infringir la ley por motivos que consideran justos y asumir las consecuencias de esa infracción. Históricamente, esto es lo más noble que se puede hacer como ciudadano: quebrantar la ley y entregarte confiando que el sistema tendrá en cuenta tus motivaciones.

Decir que se arrepiente es simplificar el caso. Chelsea hizo lo que hizo porque pensó que era lo que tenía que hacer. Y lo hizo sabiendo que quedaba fuera del proceso apropiado. Pero el proceso para denunciar crímenes de guerra con material clasificado es prácticamente inexistente.

Aunque el indulto corrija una injusticia, no es una sentencia que pueda ser utilizada como precedente legal para casos similares. ¿Qué impacto tendrá en el futuro?

Creo que es un precedente simbólico que establece que una sentencia muy larga no es el camino a seguir. En el sistema legal estadounidense, un juez no está limitado en el número de años de una sentencia por el número de años que ha sentenciado un juez anterior. Pero sí que trabaja en el marco establecido por la experiencia previa. En mi opinión, siete años sigue siendo demasiado tiempo, pero establece un margen de actuación. Y establece el precedente de que tratar a los filtradores de manera desproporcionada e injusta no es una parte de nuestro sistema que queremos conservar.

¿Cree que la nueva Administración ofrece alguna esperanza de que ese patrón mejore?

No lo creo, no. Aunque la Administración de Obama tampoco ofrecía grandes esperanzas. No hay voluntad política para tolerar a los filtradores. Pero que no haya esa voluntad política entre aquellos que hemos elegido políticamente no significa que no sea necesario establecer ese marco de referencia. Este presidente está loco, y habrá muchas batallas contra él.

No creo que Donald Trump vaya a promover leyes justas para proteger a los filtradores. Y me preocupa que sus políticas van a tener un gran impacto negativo sobre los derechos humanos en general. Hay muchas cosas por las que estar preocupado ahora mismo. Pero cada vez hay más abogados como yo, dedicados a los derechos civiles, y eso me hace optimista. Cada vez que Donald Trump apruebe una ley injusta, habrá un abogado como yo que ofrezca resistencia.