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jueves, 25 de abril de 2024

#hemeroteca #feminismo #memoria | La antifémina de Colita y Capmany

'Colita. Antifémina', exposición en el CBA //

La antifémina de Colita y Capmany
Hoyesarte, 2024-04-25

https://www.hoyesarte.com/evento/la-antifemina-de-colita-y-capmany/

Hace 46 años, Colita (Isabel Steva Hernández) y Maria Aurèlia Capmany se unieron para reivindicar el papel de la mujer en una sociedad machista. Cada una desde sus profesiones, una, fotógrafa, y la otra, escritora, publicaron el que puede considerarse el primer libro gráfico abiertamente feminista de la Transición, ‘Antifémina’. Publicado en 1977, fue rápidamente retirado del mercado por la propia editorial (la estatal Editora Nacional), pero se convirtió en una obra de culto.

Años más tarde, Colita y Francesc Polop, director de su Archivo, recuperaron el proyecto localizando y restaurando los negativos originales. El libro fue finalmente reeditado y publicado en 2021 por la editorial Terranova y el Ayuntamiento de Barcelona. Ahora, y hasta el 5 de mayo, el Círculo de Bellas Artes (CBA) reivindica con una exposición el valor de esta obra clave y la figura de estas dos intelectuales valientes que lucharon en una época convulsa para dignificar el hecho de ser mujer y hablar de feminismo de manera clara y directa.

‘Antifémina’ ['Colita. Antifémina'] reúne, además de diverso material documental y audiovisual, 94 de las 176 fotografías del libro, y su estructura obedece a los 10 capítulos en los que está estructurado y en los que se abordan, en tono crítico y didáctico, la vejez, el matrimonio, el trabajo, la religión, la prostitución, la cosificación, la marginación, las modelos, el disfraz y el piropo. Los textos de Maria Aurèlia Capmany (1918-1991) se disponen a lo largo de las paredes de la muestra para rendir también homenaje a su memoria y demostrar, lamentablemente, la validez de muchas de sus reflexiones.

Organizada por La Fábrica y el CBA, esta es la primera muestra celebrada tras el fallecimiento de Colita en diciembre de 2023. Es también su último proyecto, ya que fue trabajado e imaginado con ella hasta el último detalle, lo que la convierte en un homenaje a su trayectoria.

lunes, 8 de enero de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | Muere a los 78 años el director Ventura Pons, figura clave del cine catalán

El País / Ventura Pons en el rodaje de 'Forasters' (2008) //

Muere a los 78 años el director Ventura Pons, figura clave del cine catalán

El realizador retrató en sus películas la Barcelona urbana, defendió la cultura catalana y participó en cinco ocasiones consecutivas en la Berlinale
Gregorio Belinchón | El País, 2024-01-08
https://elpais.com/cultura/2024-01-08/muere-el-director-de-cine-ventura-pons-a-los-78-anos.html

Con la muerte de Ventura Pons, fallecido hoy a los 78 años en su casa de Barcelona por su accidente casero, desaparece una figura clave en el cine catalán, un realizador que marcó el cambio de siglo con la presencia habitual de sus películas en la Berlinale (donde participó cinco años de forma consecutiva en la sección Panorama), y que volcó en sus filmes su habilidad para el diálogo, capacidad que había pulido en sus primeros pasos artísticos en el teatro. El director de ‘Anita no pierde el tren’; ‘Ocaña, retrat intermitent’, ‘Caricias’ o ‘Amic/Amat’ recibió, entre otros premios, el Gaudí de honor, la Medalla de Oro de las Bellas Artes o el Nacional de Cine de la Generalitat. En su despedida, la Academia de cine catalana ha subrayado: “Uno de los más importantes cineastas de nuestro país y que más ha hecho por el cine catalán y en catalán”.

Bonaventura Pons i Sala nació en 1945 en Barcelona. Durante el último lustro del franquismo se dio a conocer como director teatral, antes de saltar a la dirección con el documental ‘Ocaña, un retrato intermitente’ (1978), una mirada a la Barcelona de la época a través de José Pérez Ocaña, artista, ‘performer’ y activista en favor de los derechos LGTBI. Las múltiples facetas de Ocaña, creador líder de la contracultura barcelonesa a la vez que luchador contra las convenciones sociales y la represión sexual cuando todavía la policía detenía a los homosexuales bajo el paraguas de la ley de peligrosidad social, le sirvieron a Pons como espejo de sus propias inquietudes sexuales, intelectuales y culturales. El documental se estrenó en la sección Una cierta mirada del festival de Cannes de 1978.

En 1985, tras el éxito de la sátira ‘El vicario de Olot’, Pons funda su productora El Films de la Rambla, que le proporcionará vuelo artístico, a la vez que conectó, y se benefició económicamente, con las facciones más defensoras de la cultura catalana en catalán. Así arrancó una etapa fructífera en la que enlazaba película tras película, en una suerte de Woody Allen local (un parecido que se acentuaba porque a ambos sus títulos, comedias habitualmente urbanas, los distribuía la misma empresa, Lauren Films). En el caso de Pons, el ritmo lo mantenía adaptando las obras teatrales más palpitantes del momento, de autores como Josep Maria Benet i Jornet, Lluïssa Cunillé, Sergi Belbel o Josep Maria Miró, a los que sabía dar un atractivo audiovisual. Y acompañado además, en ese salto, de varias generaciones de actrices espectaculares que con Pons despuntaron en el cine tras triunfar en el teatro.

Así llegaron hasta 19 películas, como ‘El porqué de las cosas’ (1994), ‘Actrices’ (1996), ‘Caricias’ (1997), ‘Amic / Amat’ (1998), ‘Morir (o no)’ (2000), ‘Anita no pierde el tren’ (2000), donde emparejó de manera sorprendente —y con gran resultado— a Rosa Maria Sardà con José Coronado, ‘Manjar de amor’ (2001) —su salto a un rodaje internacional en inglés y el cierre de su racha en Berlín—, ‘Amor idiota’ (2004), ‘Animales heridos’ (2005), ‘La vida abismal’ (2006) o ‘Barcelona (un mapa)’ (2007), su cuarta y última candidatura a los Goya. Consciente del poder de las nuevas tecnologías, las abrazó: un ejemplo es que fue uno de los primeros cineastas españoles con página web propia. “La hice para facilitar que la gente tuviera las cosas que me pedían sobre mis películas. Cuando hacemos una nueva película, ponemos fotos, una sinopsis, resúmenes de prensa... Actualizo la página de entrada desde mi casa”, recordaba en 2003.

“No puedo quejarme, porque soy uno de los cuatro o cinco directores con presencia internacional. Llevo 700 festivales en mi vida, 32 retrospectivas, y no en sitios pequeños. Es cierto que mi cine ha viajado por todo el mundo de forma increíble, contra viento y marea. Y ha tenido mayor reconocimiento internacional que aquí”, contaba a El País en una entrevista en 2014. Ese mismo año Pons lideró una iniciativa para reabrir, como los cines Texas, la antigua sala de cine Lauren Gràcia, en su barrio de Barcelona. El final del confinamiento supuso también el cierre definitivo del mítico local.

Pons rodó además un puñado de documentales interesantes. Al ya mencionado ‘Ocaña, un retrato intermitente’, sumó ‘El gran Gato’ (2002), que logró un enorme eco gracias a su dibujo de otro mito, el rumbero Gato Pérez, fallecido en 1990 con tan solo 40 años, músico al que Ángel Fernández-Santos definió en la crítica del filme como “cantante de rock filtrado a través de ritmos de salsa arrabalera”; o ‘Cola, colita, colassa’ (2014), sobre la fotógrafa catalana que retrató desde la ‘gauche divine’ a la miseria de las chabolas. A la búsqueda de ese algo más, como con el documental ‘Ignasi M.’ (2013), la historia de Ignasi Millet, un reputado museólogo que tuvo que cerrar su empresa e hipotecar su casa ante la crisis económica, también arriesgó sus propias posesiones: “Yo creo que hay que luchar por las cosas en las que crees en la vida. La verdad es que me dicen si me he vuelto loco por filmar estas películas”. El estado de salud de Pons se volvió frágil tras sufrir un ictus en 2013, y su última aparición, donde se mostró debilitado, fue hace unos días en el funeral de Colita, aunque su fallecimiento se ha debido a un accidente casero.

En su penúltimo largo de ficción, ‘Miss Dalí’ (2017), ahondó en la vida de la hermana de la figura del surrealismo. Con su clarividencia portentosa, Jordi Costa retrató al cineasta en su crítica de este ‘biopic’: “Tras 45 años de carrera resulta evidente que en Ventura Pons hay muchos cineastas posibles: el que se reactiva aquí es el que ya se manifestó en la extraordinaria ‘Una merienda en Ginebra’ (2013). Es decir, el Pons que hubiese podido ser un excelente director de dramáticos para la BBC”.

lunes, 1 de enero de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | Colita, adiós a la mirada de la Catalunya moderna

Colita vista por Pepe Encinas //
Colita, adiós a la mirada de la Catalunya moderna

Gabriel Jaraba | Catalunya Plural, 2024-01-01

https://catalunyaplural.cat/es/colita-adios-a-la-mirada-de-la-catalunya-moderna/ 

La mirada de Colita quedará como una mirada global, omniabarcante de las distintas facetas de la vida cotidiana, y no sólo un testimonio de la actualidad o de la actividad artística. Artista era ella, y no sólo quienes retrataba, porque no se conformaba con trasladar al papel fotográfico su imagen, sino que reproponía y reconstituía sus personalidades.

El fin de año nos sorprende con la muerte de Colita, mucho más que una gran fotógrafa antes una personalidad muy destacada de la vida cultural catalana de la segunda mitad del siglo XX. Doctora Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Barcelona, ​​aportó una mirada del todo singular a las realidades y los personajes que marcaban el despertar de la vida ciudadana de nuestro país a medida que caminábamos hacia la democracia y nos adentrábamos en ella.

Colita no fue “la fotógrafa de ‘Gauche Divine’”, como volvemos a leer. Fue una artista de la fotografía y una fotoperiodista que superó los límites de ese encasillamiento y de cualquier otro. Fue una militante de izquierdas, partidaria del socialismo de Joan Reventós y Raimon Obiols, y una activista feminista que mostró el camino a muchas mujeres. Laboralmente luchó por una dignificación de las condiciones laborales y económicas de los fotógrafos, y ayudó a ensanchar los límites de sus entornos: no quedó limitada por ciertos mandarinatos de quienes creían que la actividad fotoperiodística era exclusiva suya –y se repartían el trabajo entre ellos, cerrando el paso a los jóvenes– e hizo de maestra, en el viejo sentido artesanal de la palabra, de los fotógrafos noveles, como Kim Manresa, hoy maestro él mismo.

La exposición antológica de su obra, en 2014 en La Pedrera, comisariada por Laura Terré y custodiada por Francesc Polop, fue una re-visión –con guión, volver a ver para verlo mejor– de los años y la gente que han dado forma a la Catalunya moderna. La mirada de Colita quedará como una mirada global, omniabarcante de las distintas facetas de la vida cotidiana, y no sólo un testimonio de la actualidad o de la actividad artística. Artista era ella, y no sólo quienes retrataba, porque no se conformaba con trasladar al papel fotográfico su imagen sino que reproponía y reconstituía sus personalidades. Cuando hizo la fotografía fija de ‘Los Tarantos’, filme de Francesc Rovira Beleta, mostró un rostro de Carmen Amaya que reflejaba dramáticamente toda la profundidad del arte llamado flamenco, que es en realidad una epopeya de tradición oral desde que las invasiones musulmanas ahuyentaron al pueblo romaní de la India hace 1.500 años. La imagen impactante de la bailarina del Somorrostro barcelonés, que sólo Colita supo llevar a la realidad, le abrió las puertas del mundo del flamenco. Había sido apadrinada por Paco Rebés, coleccionista de arte, galerista, pintor y fotógrafo, y representante de los más importantes artistas flamencos, y entró como laboratorista y estilista en el estudio de Xavier Miserachs, aprendiendo después de Oriol Maspons y Francesc Català Roca.

Colita se convirtió en digna sucesora de estos artistas (añadiremos a Ricard Terré y Ramon Masats) y aportó una mirada juvenil, aparentemente informal, pero en realidad humorística (García Márquez con la cabeza cubierta con un ejemplar de ‘Cien años de soledad’) y transgresora (las secretarias de Jordi Herralde enseñando las bragas en el despacho de la editorial Anagrama). Esto hizo que algunos ignorantes la hayan asociado a la frivolidad, confundiendo humor y veleidad, mientras que ella fue siempre consciente de la impostada falsa trascendencia que ha empapado la cultura catalana; supo introducir un remedio del todo necesario y se asoció con gente que se sentía del mismo, como Terenci Moix, Anna Maria Moix, Juan Manuel Serrat, Ángel Pavlovski, Rosa María Sardà, Nazario Luque o un gran número de profesionales del espectáculo que han hecho que Cataluña sea como es y no como una minoría quisiera que fuera.

La fotografía de Colita, humorística, testimonial, inquisitiva, reveladora, sensible, compasiva, combatiente, todo esto a la vez, dignificaba la apertura de la mirada del país a todas las sensibilidades de la segunda mitad del siglo XX. La antología de su obra es un compendio de lo que todos hemos sido durante estas décadas; de hecho, un retrato colectivo. Un país moderno, diverso, complejo, plural, hecho de luces y sombras en el que todo el mundo tiene un papel. No es una mirada parcial o sectorial, es una mirada humana, muy humana, que acepta todo lo que el humano es y hace. Una humanidad que incluye a los animales, a los que la artista amaba tanto, como parte de su esfera de vida. Cualquier visión parcial de Colita hace que el fragmento mienta sobre ella; cuando se abraza su trabajo de manera global e inseparable uno se encuentra de repente con un retrato integral de la condición humana.

Recientemente Colita recibió el galardón Oficio de Periodista, concedido por el Col·legi de Periodistes de Catalunya como distinción por toda su carrera. Esto le gustó mucho, porque la Colita artista era también fotoperiodista, y le gustaba sentirse como tal. Su trabajo sirvió de estímulo para la irrupción de toda una generación de fotoperiodistas mujeres, y ella misma quiso recuperar el nombre de Joana Biarnés, la pionera y la primera; Colita había sido la segunda pues en aquella época las periodistas femeninas en las redacciones se contaban con los dedos de una mano; los fotoperiodistas eran hombres.

En la mencionada antológica de La Pedrera participé con Colita en un coloquio sobre su obra –con Laura Terré, Enric Majó y Pilar Aymerich–, y me presentó a la señora Biarnés, la mujer que fotografió a los Beatles. Las abracé a ambas y un escalofrío me recorrió la espalda, me sentí como si John Lennon me hubiera presentado a Paul McCartney. Joana Biarnés murió poco después. Siempre se lo agradeceré a Colita, Isabel Steva Hernández.

martes, 26 de septiembre de 2023

#hemeroteca #gais #testimonios | La cachonda y a veces odiosa vida de Terenci Moix: "Hoy su vida se parecería a la de C. Tangana"

El Mundo / Terenci Moix //

La cachonda y a veces odiosa vida de Terenci Moix: "Hoy su vida se parecería a la de C. Tangana"

La directora Laura Lallana ofrece un retrato emocionante y descarnado en una nueva serie documental sobre el autor de 'El día que murió Marilyn'
Luis Alemany | El Mundo, 2023-09-26
https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2023/09/26/6511aacee85ece80328b4590.html

Hay cuatro momentos que merece la pena contar en ‘Terenci: La fabulación infinita’, la serie documental creada por Álvaro Augusto y dirigida por Laura Lallana y que Filmin estrena este fin de semana. La primera escena es cómica: el novio del escritor, Enric Majó, lo ha abandonado tras 14 años de convivencia. Terenci Moix dice que se va a suicidar. Sus amigos, convocados para ser espectadores de la tragedia, no se lo toman en serio pero disimulan porque saben que, si Terenci se diese cuenta de que se ríen de él, sería capaz de matarse por orgullo. Por fin llega un médico y a Terenci lo meten en una ambulancia. Y, cuando está a punto de tomar el camino del hospital, grita: «Oye, ¡hay que avisar a la agencia EFE!».

En otra escena de la serie, Terenci, que está en la plenitud de su fama pero, a la vez, ha empezado ya secretamente su decadencia, va a un programa de TVE de estética y público veinteañero. Hay espectadores en el plató y está previsto que hagan sus preguntas al invitado. Un chico le dice entonces una impertinencia: ¿cómo puede ser que el autor de libros tan buenos como ‘El día que murió Marylin’ haga novelas tan malas como ‘No digas que fue un sueño’? Terenci se revuelve y responde con gracia al ataque, pero en su expresión se nota que aquel espectador ha dado en la diana, que el ataque le ha dolido porque, en el fondo, tiene razón.

«Ese es uno de mis momentos favoritos de la serie, porque explica maravillosamente las contradicciones de Terenci», dice Laura Lallana. «Un guionista de una ficción no hubiese podido imaginar una escena así. Terenci quería obsesivamente estar bajo el foco y lo logró, pero hubo un momento en el que eso se le volvió en su contra. En ese programa, los jóvenes le escupen en la cara, le dicen que es parte de lo viejo y a él se le cae todo en directo... Pero es que Terenci era como un ‘influencer’, era un artista que no sólo piensa en su obra sino en su personaje. Si hoy viviese, su vida no se parecería a la del escritor que más libros vende en España. Su vida se parecería a la de C Tangana».

En realidad, ‘Terenci: La fabulación infinita’ tampoco habla mucho de literatura, si acaso un par de minutos en los que Luis Antonio de Villena, entrevistado para el documental, cuenta que, en efecto, Terenci decidió hacer novelas no muy buenas que se vendiesen mucho y que eso le atormentaba un poco, pero tampoco tanto. De modo que, cuando se habla de literatura, en realidad, se está hablando de la persona, de su relación con el dinero, de sus ambiciones y de sus fracasos. La directora de la serie dice que no conecta del todo con el lenguaje enrevesado de los libros de Moix, quien murió hace 20 años, y el guionista dice que aprecia en ellos, sobre todo, su valor sociológico. «Sus memorias me parecen importantes. Hay pocos testimonios así de una infancia gay en España», opina Augusto, que también destaca sus textos de memoria y crítica cinematográficas.

Si alguien quiere literatura, tendrá que volver a ‘El mundo es un sueño pop’ (RBA), la biografía que Juan Bonilla escribió hace una década, enfocada en contar su vida a través de sus libros. Bonilla presentaba allí a Moix como un pionero de la autoficción y como un escritor que había construido un equipaje intelectual insólito en su generación. Pero esa teoría no aparece en la serie porque Bonilla no quiso aparecer entrevistado para ‘Terenci: la fabulación infinita’.

¿Se contradicen la serie y el libro? En parte sí y en parte no. La vida que narran es la misma, divertidísima, kitsch y a veces odiosa. En la serie, Terenci aparece chantajeando, mintiendo, vampirizando, derrochando... En el libro de Juan Bonilla también, pero si algo redime al escritor son cuatro o cinco buenas novelas, distintas a cualquier otra obra escrita en España en esa época. En la serie, en cambio, la redención es el perdón de las personas que quisieron a Terenci y que, al cabo de los años, prefieren quedarse con su gracia natural, con su encanto y con la pena que les da pensar en el daño que se hizo a sí mismo con algunas de sus decisiones.

La serie de Filmin tiene material formidable, que eso no lo dude nadie. Aparece Vicente Molina Foix contando su noviazgo primerizo con Moix. Aparecen Nùria Espert y Colita contando con mucha ternura verdades durísimas de su amigo del alma. «Creo que el tiempo ha ido en nuestro favor y ha animado a mucha gente a contar su versión de Terenci», dice Lallana. Aparece Enric Majó y lo explica todo con una voz admirable. Cuenta el encantamiento y cuenta el desamor y dice una frase tristísima con la que termina el segundo capítulo de la serie: «Y entonces, Terenci decidió arruinarme la vida».

«El núcleo del documental es la vida amorosa de Terenci pero no porque lo que nos interese el cotilleo, sino porque creemos que es la mejor manera de acceder al personaje. Es el medio, no el fin», dice la directora de la serie. La tercera y la cuarta escena que merecen ser contadas en su obra son lances de amor. En una, aparece Majó vestido de Tarzán. Moix, pequeño y desaseado, más parecido a Sal Mineo que a James Dean, había visto en Majó a una especie de Dios griego salido de un sueño. El actor era un hombre alto, guapo y bueno y tenía una carrera notable en el teatro, pero Terenci decidió que su reconocimiento no era suficiente y volcó todo su talento y su fama en escribir para él. Cuando su noviazgo empezó a languidecer, Terenci convirtió a Majó en un medio para su fantasía: lo vistió de Tarzán porque el vestido de taparrabos le reanimaba el deseo. ¿Tenía ganas Majó de hacer de Tarzán? No es probable.

«Hubo entrevistas con Enric muy emocionantes, lloramos todos con él. La conclusión a la que llegamos es que Terenci vivió en la creencia de que la idea del amor era más importante que el amante que tenía a su lado. Vivía en un mundo de las ideas y eso atravesaba las relaciones y arrastraba a las personas. Es verdad que él dio mucho, que fue muy generoso con Enric, pero no era verdaderamente consciente de él», dice la directora.

En su serie también habla Pablo Parellada, el último novio de Terenci, un entonces postadolescente que en el libro de Juan Bonilla está retratado como una presencia devastadora en su vida. En la serie, Pablo aparece referido como Pablito y merece más compasión que censura, aunque algunos de sus vídeos domésticos son espeluznantes. En ellos, Pablito hace de Lolita y Terenci, de Humbert Humbert. Al principio, el escritor está en una posición de poder: «¿Eres un niño mimado? ¿Sí? ¿Por quién?», le pregunta en un hotel de lujo de París. Después, Terenci aparece al borde de la humillación. Esa es la cuarta escena estelar de la serie: Pablo riñe a Terenci por un malentendido, lo riñe y juega al ensañamiento. Y Terenci acepta la escena con una expresión de tristeza absoluta.

Sólo falta hablar de política. En ‘El mundo es un sueño pop’ y, más veladamente, en ‘Terenci: La fabulación infinita’ aparece una idea muy sorprendente: Terenci, escritor en lengua catalana de éxito y gay desvergonzado durante la dictadura, nunca chocó verdaderamente con el sistema. Nunca lo detuvieron ni censuraron, siempre lo recibieron en la tele con alegría y le rieron el ingenio... A Terenci, en el fondo, le fue bien en el franquismo. «Porque él estaba en la ficción, no en la realidad. Él estaba en Clark Gable y en Marylin Monroe, no en cambiar el sistema. En sus memorias cuenta que su mayor reproche a Francisco Franco era que el NO-DO le hacía perder el tiempo antes de ver a las estrellas de Hollywood, que eran lo que a él le interesaban», cuenta Álvaro Augusto.

-O sea que, ¿si Franco hubiese tenido la planta de Rock Hudson, lo hubiese visto diferente?

-Eso es. A Franco no lo odiaba porque le limitase la libertad, sino porque era un señor bajo y feo que aparecía con La Collares.

sábado, 13 de agosto de 2022

#hemeroteca #gais #lgtbi #ocaña | La ascensión de Ocaña de artista a fetiche andaluz

El País / Objetos personales de Ocaña //

La ascensión de Ocaña de artista a fetiche andaluz.

El pueblo sevillano de Cantillana celebra el aniversario del nacimiento y muerte del pintor que convirtió su vida y obra en una lucha artística y precursora de los derechos LGTBI.
Jesús A. Cañas | El País, 2022-08-13
https://elpais.com/cultura/2022-08-13/la-ascension-de-ocana-de-artista-a-fetiche-andaluz.html 

En las calles del pueblo sevillano de Cantillana, por cada azulejo dedicado a la virgen de la Asunción hay otro enfrente para la Pastora, las dos devociones a las que se entrega maniqueamente la localidad. Pero las guirnaldas de luces que ya festonean las callejuelas anuncian que, en pocos días, le toca a la primera salir en procesión. Los pintores tiñen de brillantes blancos, ocres y azules las fachadas para el día grande de los asuncionistas, el 15 de agosto. En esas debió verse, en algún momento de la España gris de finales de los 60, el joven José Pérez Ocaña, devoto de su Asunción y solo reputado encalador por aquel entonces. Fue poco antes de que cambiase la brocha gorda por los pinceles, antes de que le diese la vuelta a la faltona etiqueta de “maricón” del pueblo y se proclamase, coronado con mantilla y joyas, como “la Pasionaria de los mariquitas” en las Ramblas de una Barcelona inserta en la convulsa Transición.

Tanto corrió Ocaña en convertir su vida en arte performático, oda al folclore andaluz y grito activista LGTBI que, en pleno 75 aniversario de su nacimiento y a punto de arrancar el 40 de su muerte, los jóvenes creadores de hoy aún le sienten tan actual que le han ascendido a icono de un nuevo andalucismo sin complejos que usa el imaginario más tradicional del sur para deconstruirlo y agitarlo con orgullo.

Aquellas “viejas” —como las llamaba el propio pintor— que enrejan los flecos de los mantones, acuden a entierros y ven procesiones en los cuadros de Ocaña no están tan lejos de las escenas pastel de la obra del joven creador sevillano Ricardo Pueyo. Ni el elogio de la mantilla, de los corales y del folclore que realiza hoy el bailarín Carlos Carvento en su drag y en su obra 'Maricón de España' se antoja tan distante de aquel cantillanero que lanzaba piropos a la virgen en la película 'Retrato intermitente' (1978), de Ventura Pons.

En pleno aumento de los delitos de odio, ni siquiera parece tan remoto en el tiempo contemplar la agitación y la violencia de la serie de dibujos a pastel ‘Paliza y detención’ que Ocaña creó después de que, en julio de 1978, la policía le agrediese por pasearse travestido por las Ramblas. Y eso que el artista se marchó de su Cantillana natal en 1971 huyendo de la opresión de las críticas de un pueblo “que se le quedó pequeño”, como apunta José Manuel González, fotógrafo y amigo del artista. Pero nunca renegó de una localidad a la que volvía con cada primavera y verano, fascinado por esos “fetiches”, como él los llamaba, que cuajan su cosmovisión pintada y performática: esas viejas, la copla, el campo andaluz, la virgen o sus recurrentes ángeles. “Me gusta mucho ser de pueblo, y de este, donde unos me quieren y otros me critican”, resumía el mismo pintor.

No es la única contradicción que se entrevera en su producción artística. “Ocaña es tremendamente andaluz en sus expresiones, pero eso lo encuentra cuando llega a Barcelona”, apunta Andrés Luque, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla y especialista en vanguardias. En los apenas 12 años que van desde la llegada a la ciudad condal a su prematura muerte en Cantillana, el creador fue capaz de producir una obra diversa, heterogénea, cambiante y muy prolífica. “Trabajaba mucho, se pasaba hasta las dos de la mañana pintando”, recuerda Jesús Pérez Ocaña, hermano mellizo del artista. Para conseguir esa velocidad, pasó del lienzo y el óleo al papel y el acrílico. “Ahí es cuando toma un lenguaje más propio, aunque no tiene una evolución lineal. Su pintura es intuitiva con el color. Coge los recursos estéticos que le interesan”, resume José Naranjo, pintor e investigador de la obra del cantillanero.

Luque aprecia en la obra de Ocaña conexiones con el fauvismo francés, el impresionismo alemán, el surrealismo o el arte naif de Henri Rousseau: “Es más conceptual que técnico. Es dinámico, reforma con el color y la línea para provocar un sentimiento. Ocaña es un valiente en el sentido amplio porque su interés es mostrarle a todo el mundo su realidad, que no es la suya sino de la homosexualidad de aquel momento”. Ese universo vibrante quedó plasmado en una gran variedad de pinturas que él vendió, trocó o regaló a sus clientes, amigos y familiares.

Unas 80 piezas, de una producción mucho más amplia y dispersa en colecciones particulares de España, lucen desde hace cuatro años en el Centro de Interpretación Ocaña de Cantillana, ubicado en una antigua iglesia conventual rehabilitada. Cuando en 1996 Ángeles García, actual alcaldesa del pueblo y entonces concejala de Cultura, habló por primera vez del proyecto recuerda que la tildaron de “loca”. “Tenía clara su importancia, pero tuvimos que hacer mucha pedagogía entre los vecinos para hacerla comprender”, explica la regidora.

Y no fue precisamente porque Ocaña pasase desapercibido cuando visitaba el pueblo. Encarni Ortiz, sobrina del pintor, le tiene grabado “bajando del autobús con sus pantalones anchos, su mantón, su bombín y los jazmines en el pelo”. Por aquel entonces, el cantillanero ya era un creador de cierto renombre en Barcelona y, con cada viaje, el pueblo se dividía entre los jóvenes y mujeres mayores que se sentían “atraídos” por los pasacalles o decoraciones para el Corpus que organizaba y los que “le criticaban” por su visibilidad, como recuerda su amigo González. “A él no le daba miedo nadie, le contestaba al que le dijese algo. Pero cuando lo pasaba mal se refugiaba en su hermana”, apunta Ortiz, en referencia a su madre, Luisa. Y ella, sentada a su lado, replica en uno de los atisbos de lucidez que su enfermedad le concede: “¡Qué lástima de mi Pepe! Tenía leones a su alrededor que le defendían”.

Era el precio de ser un adelantado, de reivindicar la pluma y el travestismo en señora andaluza a golpe de mantilla, recreaciones de procesiones y salvas a la virgen, lo que que él llamaba “ser teatrero”, más por interés antropológico y superstición que por creencia religiosa. “De cualquier improvisación —creadas especialmente en Barcelona— surgía una obra de arte, aunque él no tenía el concepto de ‘performance’ actual”, apunta Naranjo. La obra de Ocaña es quizás hoy más conocida gracias a la fascinación que siguen produciendo las escenas grabadas por Ventura Pons o los icónicos posados que hizo para Colita —en los que aparece desnudo, engalanado con peina, gargantilla y mantón— y que la fotógrafa ha donado al museo en Cantillana.

“Muestra la vitalidad contra la marginación, la valentía contra la vida, pero desde un modo ingenuo. Es tremendamente espiritual, le da un gran valor al folclore. Es un artista con muchísimas aristas. Hoy, sigue siendo rupturista, podría ser la bandera de todos los chicos de hoy en día”, resume Luque. Por eso, al profesor le contraría que su obra pictórica aún no esté tan valorada como debiera, aunque su hermano Jesús aprecia “como ha ganado valor en las galerías de arte”. Luque centra su crítica en la falta de libros y más estudios que den a conocer “su sufrimiento para sacar la cabeza” y la escasa presencia del artista en museos públicos de referencia, a los que señala de “siempre aceptar obras de los mismos”. Ese vacío institucional —disociado del interés que genera el artista entre los jóvenes creadores— lo sufre el propio pueblo de Cantillana, que lucha desde hace meses por introducir el Centro Ocaña en la red de Espacios Culturales de Andalucía y por conseguir subvenciones que les permitan dejar de tener que financiarlo “a pulmón” con un presupuesto de apenas 30.000 euros, como se queja la alcaldesa.

Ángeles García confía en que las efemérides que conmemoran el nacimiento y muerte del pintor hagan posible el cambio de tendencia. De momento, una carroza dedicada a Ocaña, que participó en las pasadas fiestas del Orgullo en Madrid, visitó el pasado 28 de julio Cantillana, como primera parada de una ruta por la España rural en la que reivindican el ‘sexilio’ que sufren las personas LGTBI de pueblo. Pintada de amarillo, llena de cintas de colores y coronada por un sol, la batea recuerda la que fue su penúltima actuación. El 24 de agosto de 1983, Ocaña acudió a la llamada de su pueblo para organizar un pasacalles por la Semana de la Juventud. Se pintó la cara de vivos colores y se enfundó un mono amarillo del que pendían centenares de tiras de papel maché. Pero todo ardió, prendido por unas bengalas que llevaba en sus puntas un sol que completaba el disfraz.

José Pérez Ocaña murió el 18 de septiembre, víctima de las quemaduras y complicaciones que se derivaron de una hepatitis mal curada. Su entierro fue justo como él describió y pintó proféticamente en su sobrecogedora obra ‘El velatorio (Premonición)’. “Por fin lo he pintado. El velatorio lo veo con alegría, no con lloro. En Andalucía, el velatorio y la fiesta van muy juntos”, dijo cuando acabó su obra. Y el pueblo cumplió su voluntad. Quien hizo arte de su propia vida protagonizó su última ‘performance’ festiva. “Incluso sus detractores fueron a su entierro. ¿Que qué era mi hermano? Ocaña era todo: era maricón, era pintor y, sobre todo, era una gran persona”, zanja su mellizo emocionado.

domingo, 28 de febrero de 2021

#hemeroteca #fotografia #memoria | ¿Quién es Colita? Vida y trayectoria de la fotógrafa española

Imagen: Gràffica / Colita, fotografía de Marta Albertí

¿Quién es Colita? Vida y trayectoria de la fotógrafa española.

Jorge Yeste | Gràffica, 2021-02-28

https://graffica.info/quien-es-colita/

Isabel Steva Hernández, más conocida como Colita es la máxima representante de la fotografía reivindicativa y urbana de la Barcelona de los años 70. Especializada en retrato, es conocida por formar parte de la Gauche Divine.

Colita (Barcelona, 24 de agosto de 1940) es una fotógrafa española con un amplio bagaje en multitud de disciplinas. Tras dedicar su vida al estudio de las letras durante 17 años, emprende un viaje a París para estudiar a fondo la civilización francesa en la Universidad de la Sorbona. No obstante, no fue hasta su vuelta a Barcelona un año después cuando su pasión por la fotografía despertó gracias al que considera su maestro: Paco Rebés.

Con un claro convencimiento sobre su futuro como fotógrafa, pero con ideas muy dispersas, Colita consiguió su primer trabajo en una película de Rovira-Beleta ‘Los Tarantos’. Sin preverlo, su amor por el flamenco generó un giro de 180 grados en su vida ya que, tras conocer a la protagonista de la película, la bailaora Carmen Amaya, decidió dejar Barcelona para trasladarse a la capital y acercarse un poco más al sur.

Su estancia en Madrid fue breve y el reclamo de sus raíces la devolvieron a Barcelona en los últimos años del franquismo, donde dio vida a su primera exposición, ‘Evocació del modernisme’ (1965). Así, el debilitamiento dictatorial hizo que su trayectoria profesional comenzara a fusionar la prensa progresista con el cine europeo. En este periodo, Colita colaboró con medios como Fotogramas o Tele/eXprés y se introdujo en la fotografía cinematográfica con la Escuela de Barcelona. Allí conoció a grandes directores fotográficos como Juan Amorós.

Gauche Divine y la Nova Cançó
Su especialización en el retrato la introdujo dentro de la Gauche Divine (izquierda divina), un movimiento de artistas progresistas que se extendió por Barcelona durante ese periodo. De hecho, por su carácter progresista, su exposición en la galería Aixelà (1971) fue clausurada en un solo día. Previamente, Colita también fue una de las grandes promotoras de la Nova Cançó, un movimiento musical que reivindicó el uso del catalán en las canciones al tiempo que criticaba las atrocidades del franquismo. El trabajo de Colita consistió en crear portadas para discos y pósters contrarios al régimen, y en fotografiar a los cantautores más destacados (Núria Feliu, Joan Manuel Serrat...). Este periodo culminó con su exposición «El Serrat de Colita», en 1998.

La reivindicación deja paso a la fotografía urbana
Hasta 1978, Colita se hizo cargo de «Serie Negra», una colección de novelas policíacas que le confió la directora Beatriz de Moura, la cual compaginó con su trabajo en «Vindicación Feminista». No obstante, la transición democrática y el fin del franquismo cambiaron la visión de Colita. A partir de entonces, la fotografía basada en la reivindicación y lucha contra el fascismo (aunque siempre presente) fue sustituida por la fotografía urbana de Barcelona, de la que destacó sus cambios y evolución en el tiempo.

La representación más fiel de la ciudad catalana ha traído consigo grandes condecoraciones. La obra de Colita está presente en la colección del Museu Nacional D’Art de Catalunya, así como en el Arxiu Nacional de Catalunya, en el Arxiu Municipal de Barcelona, en el Institut de Teatre, en la Fundació Campalans y en la Filmoteca de Catalunya.

Años de éxitos
Con más de treinta publicaciones fotográficas y cerca de 50 exposiciones, Colita ha tenido una trayectoria plagada de éxitos y reconocimientos. A nivel local, en 1998 fue condecorada con la Medalla de oro al Mérito Artístico junto a Oriol Maspons (quien fuera uno de sus referentes); y en 2004 consiguió la Creu de Sant Jordi. También destacan los premios Joan Reventós a la Memoria Popular de la Fundación Rafael Campalans y el Premio a la Comunicación No Sexista (ambos en 2009) junto a la Medalla del FAD, en 2012.

Pero paradójicamente su premio más importante no acabó en su vitrina. En 2014, Colita recibió el Premio Nacional de Fotografía, no obstante, decidió no aceptarlo a modo de protesta por la delicada situación de la cultura durante el gobierno de Mariano Rajoy. En ese mismo año, la artista presentó la exposición «Colita, porque sí». Un año después, se le concede el Premio Bartolomé Ros a la mejor trayectoria española en fotografía. Con estos y otros muchos reconocimientos queda claro que, durante años, Isabel Esteva Hernández ha sido la máxima representante de la fotografía crítica y sin prejuicios donde las ganas de mejorar una sociedad impuesta han definido todas y cada una de sus obras. Una artista con referentes pero que no se casa con nadie, singular y sin pelos en la lengua. 

domingo, 17 de noviembre de 2019

#hemeroteca #feminismo #memoria | Marido, autoríceme usted para trabajar

Mujeres votando en Madrid en 1977, primeras legislativas de la transición //

Marido, autoríceme usted para trabajar

La revista 'Vindicación Feminista', de cuyo cierre se cumplen 40 años, se adelantó en los setenta en los temas clave de igualdad
Sara Mesa | El País, 2019-11-17
https://elpais.com/elpais/2019/11/14/ideas/1573758654_162725.html

1976. Se aprueba la nueva Ley de Relaciones Laborales. Por fin, las mujeres no están obligadas a contar con la autorización de sus maridos para trabajar fuera de casa. Ese mismo año, y tan solo ocho meses después de la muerte de Franco, salía a la calle el primer número de ‘Vindicación Feminista’, la revista más luchadora por los derechos de las mujeres durante la Transición y la menos complaciente con los discursos dominantes, incluidos los de la izquierda. Fundada por la escritora y abogada Lidia Falcón y la periodista Carmen Alcalde, en su nacimiento colaboraron también la poeta Ana María Moix, la periodista Marisa Híjar y la filósofa Anna Estany. El feminismo, visto con recelo por numerosos sectores políticos y sociales —incluidos la izquierda tradicional y los medios de comunicación—, se vio obligado a buscar su propio espacio a través de esta publicación realizada por y para mujeres. Con unas ventas medias que rondaron los 25.000 ejemplares, la difusión de ‘Vindicación’, conocida por su firmeza y beligerancia, es sorprendente. Hay que recordar que hasta 1978 no se legalizó la píldora ni se logró, al menos de facto, la igualdad en ámbitos laborales —previamente, las mujeres no podían ser diplomáticas, juezas, notarias, inspectoras de Hacienda ni registradoras—. Hasta 1981 no se permitió el divorcio y en 1985 se despenalizó el aborto con la ley de supuestos.

La profesora María Ángeles Larumbe, autora de ‘Vindicación feminista: una voz colectiva, una historia propia’, señala el importante papel de la revista en la concienciación de las mujeres en la España posfranquista. La voluntad de intervención social estaba clara desde el título, inspirado en la obra ‘Vindicación de los derechos de la mujer’ (Cátedra), de la pionera Mary Wollstonecraft, así como en su lectura de los acontecimientos políticos del momento: la reforma de la Constitución, las primeras elecciones democráticas, las huelgas y reivindicaciones laborales… Entre sus colaboradoras se contaron figuras tan relevantes como Nativel Preciado, Carmen Sarmiento, Cristina Alberdi, Marta Pessarrodona, Maruja Torres y Rosa Montero.

Larumbe subraya que, desde sus inicios, ‘Vindicación’ eligió no vincularse a ninguna opción política concreta. Aunque su lectura del feminismo partía de una perspectiva marxista y de clase, era profundamente heterodoxa frente a los enfoques tradicionales de la izquierda, acusándola de olvidar lo que ya apuntó la feminista del siglo XIX Flora Tristán: “Hay alguien más explotado que el obrero: su mujer”. Su diseño desenfadado, el uso de un lenguaje sencillo y la abundancia de material gráfico hicieron de ‘Vindicación’ una revista asequible a un público amplio. Paradójicamente, por no contar con las secciones típicas de las revistas femeninas (moda, belleza, cuidado del hogar y crianza...), algunos sectores la acusaron de elitista. Frente a esto, ofrecía crítica cinematográfica y teatral desde una perspectiva de género y reportajes sobre escritoras como Marguerite Duras, Doris Lessing, Virginia Woolf y Kate Millett.

‘Vindicación’ se caracterizó por su lenguaje directo y sin rodeos, que algunos consideraron agresivo. Definió al catolicismo, por su oposición a los anticonceptivos, como “religión patriarcal, hecha por el hombre con su predominio total”. El matrimonio irrompible fue calificado como “el principio de la muerte para la mujer”. Temas tabú como la prostitución, la sexualidad de las discapacitadas y la Monarquía como institución desigualitaria fueron abordados sin tapujos. El texto de Lidia Falcón, con afirmaciones como “resulta una buena suerte eso de tener pene, que permite vivir, a quien lo posee, una serie de divertidas y excitantes experiencias vedadas a las mujeres, que van a través de una extensa gama, desde violar a reinar”, difícilmente podría encontrarse hoy en prensa —y en ficción, posiblemente solo en la literatura de Cristina Morales, reciente premio Nacional de Narrativa por ‘Lectura fácil’—.

La revista prestó especial atención a los colectivos más discriminados: gitanas, discapacitadas, prostitutas y presas. Las fotografías de Colita ilustraron reportajes sobre las trabas que estas mujeres encuentran para vivir con dignidad. Se ofrecieron testimonios como el de la escritora Jeanne Cordelier, que afirmaba: “Nunca volvería a ser la vagina colectiva de una sociedad falocrática”. Dentro de la corriente de la antipsiquiatría se enmarcó el reportaje de Txiki Laorden ‘Ser mujer: un bono en blanco hacia el manicomio’, que se ocupaba no solo de las adolescentes internadas en psiquiátricos por su rebeldía ante la opresión familiar, sino también de las mujeres menopáusicas supuestamente depresivas que ya no son deseables sexualmente. Especialmente contundente resultó el trabajo de Anna Estany sobre presas víctimas de explotación sexual en la cárcel. En aquella época podían ser causa de encarcelamiento no solo el aborto, sino también la prostitución y el adulterio.

jueves, 28 de junio de 2018

#hemeroteca #lgtbi #memoria | “¡Locas! ¡Mariconas! ¿Qué hacéis?” El orgullo de 1977

Imagen: El Salto / Manifestación 'gay' en Barcelona, 1977-06-26
“¡Locas! ¡Mariconas! ¿Qué hacéis?” El orgullo de 1977.
El Front d’Alliberament Gai de Catalunya convocó la primera manifestación del Orgullo en Barcelona.
Ramón Martínez | El Salto, 2018-06-28
https://www.elsaltodiario.com/orgullo/historia-primer-orgullo-de-1977-barcelona

Mira que ha pasado tiempo, pero a mí cuando llega esta época me gusta siempre recordar aquel primer Orgullo de 1977. Porque es verdad que comparar está muy feo, pero más feo está que se acerque el 28 de junio y hasta esas zapaterías de las que un día te echaron por ir de la mano con tu novio pongan el arcoíris en su escaparate, a ver si con la euforia que nos provoca tanta celebración se nos olvidan las costuras de su disfraz de cordero. Pues no, oye, no me da la gana hacerme el tonto, y para ver si también te despierto el ánimo combativo que una vez tuvimos, te voy a contar lo que ocurrió en aquella manifestación, que no se nos puede olvidar.

Lo primero que hay que hacer es acordarse de algo importante: nuestra querida España, esta España mía, esta España nuestra, estaba para cogerla con cuidado. No hacía ni dos años desde que se había muerto en su camita un dictador, y andaba todo el mundo como las locas, oye, de un lado a otro, pensando hacia dónde tirar después de cuatro décadas de represión, que se dice pronto. Y, por si fuera poco, teníamos vigente una Ley bastante asquerosita con un nombre súper llamativo: Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. ¿Para qué servía? Pues muy fácil.

Estaba pensada para que si te veían un poco “especialito” pudieran meterte en una cárcel, que se llamaba “centro de rehabilitación”, porque ya sabes que no hay nada más bonito que un eufemismo pillado al vuelo. Y ya te imaginas en qué consistía aquello de ser “especialito”... Había que ser hetero, ser toda una mujer de tu casa, y obedecer mucho a tus padres y todas esas cosas tan fantásticas que vienen en el catecismo.

Claro que la gente se había hartado ya una miajita. En 1970, justo cuando iba a aprobarse la Ley que te cuento, dos catalanes, Armand de Fluvià y Francesc Francino, dijeron “hasta aquí hemos llegao” y se echaron al monte. Y por “monte” quiero decir que fundaron el “Movimiento Español de Liberación Homosexual”, ni más ni menos. En medio de una dictadura, de la última dictadura fascista de Occidente. No podremos nunca imaginarnos lo valientes que tuvieron que ser. ¡Y encima consiguieron resultados! Al final el tono de la Ley fue un poquitín menos violento, y aprovecharon el subidón para seguir haciendo cosas: muchas reuniones, una revista clandestina... y cuando por fin se murió Franco, ¡zas! ese MELH se convirtió en el Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), que ya solo viendo el nombre te das cuenta de que el cambio fue grande.

Dos años se pasaron pensando cómo organizarse bien, y redactando un manifiesto, que lo lees hoy y te das cuenta de que todavía sigue vigente, así que imagínate si lo hicieron bien. Y entre tanto iban a todas partes: al 8 de marzo, a las manis feministas pidiendo el divorcio, a las del 1 de mayo, a la Diada. No había concentración donde no apareciera el FAGC, porque querían hacer ver a todo el mundo que eran aliados... y que esperaban que la cosa de la solidaridad fuera bidireccional. Cuando pensaban que ya tenían a la gente convencida decidieron que había llegado el momento: organizaron la primera manifestación del Orgullo, y eligieron un domingo: el 26 de junio de 1977.

Yo me imagino que aquel día la gente del Front estaría atacadita de los nervios, que tú piensa que era la primera vez que se hacía un Orgullo y no tenían ni idea de quién iba a ir. ¿Y si luego no iba nadie? Pues ya te digo yo que para nada: la convocatoria fue un exitazo de los que hacen historia: ¡unas 7.000 personas! Seguro que alguna vez has visto alguna foto. La más conocida la hizo Colita, una fotógrafa conocidísima de la época, y en ella se ve un grupo de mujeres trans con el puño en alto, delante de una pancarta que dice, en catalán, “Nosotros no tenemos miedo. Nosotros somos”, que yo creo que es uno de los lemas más bonitos que he leído nunca.

Y hay otras muchas fotos, donde puede verse que aquello de la solidaridad funcionó y que muchísimos colectivos y partidos de izquierdas, como la Liga Comunista Revolucionaria, fueron a apoyar la mani. Si buscas por ahí encontrarás hasta un vídeo que se rescató el año pasado. Lo grabó José Romero, un militante del Front, y hay que verlo con cuidado: se te ponen los pelos de punta viendo aquello.

Hay una cosa muy importante que contar sobre aquella manifestación, porque no tuvo nada que ver con lo que estamos acostumbrados a encontrarnos ahora. Recorrieron casi todas las Ramblas, desde las Atarazanas, pero... Hoy hay policías nacionales que pretenden ir a manifestarse —-o a desfilar, vaya usted a saber— con el uniforme puesto, y no deben saber que aquella vez ya estuvieron con sus uniformes, pero no precisamente para reivindicar la liberación sexual. Cuando los manifestantes habían pasado ya de la mitad del camino se encontraron con la policía y se armó un lío de padre y muy señor mío.

Hemos crecido escuchando las historias de nuestros padres corriendo delante de los grises, que era el color de aquellos uniformes, en muchas manifestaciones de estudiantes, y es verdad que aquella vez también algunas personas salieron huyendo. Un grupito se refugió en la iglesia de Belén, que ya hay que tener necesidad para pensar que en una iglesia vas a estar seguro... Jordi Barceloneta ayudó a toda esa gente a escapar por otra salida y pudieron librarse de los palos. Pero otra gente... otra gente plantó cara a la policía, y empezó una batalla campal que hace sombra al mismísimo Stonewall.

Las mujeres trans se pusieron en primera línea para parar a los grises, y para proteger al resto de manifestantes. Algunas activistas —que ya sabes que a veces somos muy especialitas— tuvieron que comerse con patatas sus comentarios sobre las trans: empezaron pensando que “daban mala imagen” y todavía hoy siguen diciendo que intentar apartarlas fue un error histórico. Pero la cosa no se quedó allí: el ‘Diario 16’ cuenta que alguna otra gente se cabreó muchísimo, porque estaban ya hasta el moño de aguantar a la policía todo el santo día incordiando, y se pusieron a tirar piedras a todo lo que veían. Intentaron calmarlas, y alguien les gritó “¡Locas! ¡Mariconas! ¿Qué hacéis?”, que es un grito que haría falta rescatar hoy para nuestros Orgullos tan festivos... pero con otra intención, claro está.

Aquella primera manifestación dejó varios heridos, y Oriol Martí, el único detenido, pasó 52 días en la cárcel. Tuvo una repercusión internacional: Cleve Jones, que luego sería la mano derecha de Harvey Milk, estaba presente, y fue en nuestra primera manifestación cuando entendió “que formaba parte de un movimiento global que tenía el poder de transformar la sociedad”. Un año después mataron a Harvey en San Francisco, y de nuevo en Barcelona, pero también en Madrid, Sevilla, Bilbao y Galicia, se celebraría el Orgullo. Las locas, las mariconas, estaban haciendo algo importantísimo. Estaban haciendo Historia.

martes, 23 de mayo de 2017

#hemeroteca #orgullo | Colectivos gais conmemoran los 40 años de primera manifestación LGTBI estatal.

Fotografía de 'Colita' / 1977-06-26, manifestación en Barcelona
Colectivos gais conmemoran los 40 años de primera manifestación LGTBI estatal.
EFE | El Periódico, 2017-05-23
http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/colectivos-gays-conmemoran-los-anos-primera-manifestacion-lgtbi-estatal-6057140

Los organizadores del festival del orgullo gay de Barcelona y Madrid se han reunido hoy en la ciudad condal para conmemorar el cuarenta aniversario de la primera manifestación LGTBI estatal, celebrada en la capital catalana.

El director del Pride Barcelona, Joan Igual, ha asegurado a Efe que "fue una manifestación importantísima para nosotros, periódicos conservadores de la época hablaban de 4.000 personas y seguramente fueron más".

Por eso, ha destacado Igual, "no solo fue relevante para los homosexuales, sino para la izquierda en general ya que participaron muchos otros colectivos".

El director del Pride barcelonés ha destacado que hoy también han querido reconocer el trabajo de la fotógrafa que estuvo haciendo el reportaje de aquella primera manifestación, Isabel Steva Hernández, más conocida como "Colita".

Además, Joan Igual ha explicado que el festival del orgullo gay de Barcelona, que se celebra desde el 2008, ha experimentado varios cambios hasta acabar consolidándose: "Los primeros años tratábamos de afianzar una estructura y asegurarlo económicamente, pero desde hace dos o tres años nos hemos dedicado a mejorar en contenido, a través de exposiciones o conferencias por ejemplo".

El Pride Barcelona de este año se celebrará del 28 de junio al 9 de julio y, bajo el lema 'Pita falta a la LGTBIfobia', girará en torno a la LGTBIfobia en el ámbito deportivo.

En este sentido, Igual ha remarcado que "todavía queda mucho trabajo por hacer en el mundo del deporte, porque la gente no puede salir del armario".

miércoles, 28 de octubre de 2015

#hemeroteca #fotografia | Colita o el compromiso

Colita o el compromiso.
S. Aguilera | Hoyesarte, 2015-10-28
http://www.hoyesarte.com/evento/2015/10/colita-o-el-compromiso/

Isabel Steva Hernández (Barcelona, 1940), más conocida como Colita, presenta en el Centro Cultural Conde Duque (Madrid) más de cien fotografías de su archivo personal. La exposición hace un recorrido a lo largo de los 50 años de trayectoria profesional de uno de los referentes indiscutibles de la imagen española contemporánea.

Organizada por la Fundación Catalunya-La Pedrera y comisariada por Laura Terré, ‘Colita, ¡porque sí!’ abarca el trabajo de la artista desde los años 60 hasta la actualidad, ofreciendo una imagen completa de su obra. “Es una especie de fotobiografía en la que se muestran todos los palos que Colita ha tocado a lo largo de su carrera”, asegura Terré. Estos van desde el mundo del flamenco a la fotografía de combate feminista, el cine, la ‘Nova Cançó’, la ‘gauche divine’, el teatro y el espectáculo, la tauromaquia, el paisaje urbano de Barcelona, etc.

Directa, sensible, sin prejuicios y crítica, su producción se define, más allá de la estética, por su sentido de la ética y del compromiso, tanto profesional como social, “desde un punto de vista muy cercano a las personas”, explica la comisaria “No es fotoperiodismo al uso. En todas sus fotografías y en todos sus retratos hay un detalle de curiosidad e interés que se traslada al espectador”.

Sentido del humor
Su obra no es simplemente un documento de la realidad, sino la proyección de sus experiencias y opiniones, y por eso evita el artificio y las pretensiones artísticas. “Soy una profesional que se ha ganado la vida con la fotografía. No soy una artista. Soy una fotógrafa de encargo. Lo que pasa es que los encargos se pueden hacer mejor o peor. En mi caso creo que me he divertido mucho con ellos y eso se nota”, asegura Colita con desparpajo.

Singular y versátil, la fotógrafa no ha tolerado nunca manipulaciones en sus imágenes, que deben servirse transparentes y claras como la experiencia vivida. Su temperamento, criterio firme y claridad de ideas impregnan un trabajo que también está cargado de humor. “Me tomo la vida muy en serio pero intento llorar lo menos posible. Me divierto con lo que hago y se me nota. Pero diría que no sólo en mí es característico el sentido del humor, sino también de toda la generación de fotógrafos a la que pertenezco. Tiene sentido del humor Masats, Maspons, Miserachs, Català-Roca… Es un denominador común a nuestra época. Vivimos momentos muy difíciles, muy grises, muy jodidos y los combatimos con sentido del humor”.

Maestra del retrato
La exposición se pasea por la obra de Colita, una fotógrafa sin manifiesto, libre de gurús, métodos y maestros, sin religión que se inició en la fotografía en los años 50. En 1963 realizó las fotografías para el casting de la película Los Tarantos. Durante el rodaje descubrió el flamenco y entabló amistad con la bailaora Carmen Amaya. Su afición por este arte la llevó hasta Madrid, donde realizó las imágenes de promoción de Antonio Gades y la Chunga. De este período es célebre su trabajo para el libro ‘Luces y sombras del flamenco’, de José María Caballero Bonald.

Integrada en el mundo intelectual, progresista y feminista barcelonés, hizo la crónica de la llamada ‘Gauche Divine’. Pero la fotógrafa ha destacado por el género del retrato, cuyos protagonistas han sido, entre otros, los hermanos Terenci y Ana María Moix, Orson Welles, Ana María Matute, Jorge Herralde, Juan Marsé o Jaime Gil de Biedma, los jóvenes cantautores de la ‘Nova Cançó’, artistas como Ocaña o Paulovsky, o escritores como Gabriel García Márquez, entre muchos otros.

La muestra del Conde Duque recoge también algunos de sus trabajos para prensa (Siglo XX, Destino, Triunfo, Fotogramas); sus fotografías para el cine en películas como ‘El cadáver exquisito’, ‘Morbo’ o ‘Los crueles’; o sus colaboraciones con la discográfica Edigsa, con portadas de discos de Serrat, La Trinca, Guillermina Mota, Ovidi Montllor, Raimon o María del Mar Bonet. La cámara de Colita también se hizo eco de los cambios políticos del final del franquismo y de la transición, para finalmente interesarse por los paisajes urbanos de Barcelona y su área metropolitana.

lunes, 29 de junio de 2015

#hemeroteca #mujeres #fotografía | Paz Errázuriz y Colita: conversación en el objetivo


Imagen: El País
Paz Errázuriz y Colita: conversación en el objetivo
Las dos fotógrafas son premiadas con los máximos galardones de PHotoEspaña 2015
Ángeles García | El País, 2015-06-29
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/06/29/actualidad/1435588944_801027.html

Tanto Paz Errázuriz (Santiago de Chile, 1944) como Colita (Barcelona, 1940) llevan varias décadas a sus espaldas fijándose en lo que ocurre a su alrededor para contarlo y conmover al espectador. La mirada hacia los excluidos, la pasión por el retrato y el gusto por el blanco y negro son algunas de las muchas cosas que estas dos grandes luchadoras tienen en común. Ayer lunes recibieron los máximos galardones que anualmente concede el festival PHotoEspaña. Errázuriz por el rigor y la empatía de una obra armada sobre la documentación y la experimentación estética; Colita, Premio Bartolomé Ros, por la coherencia de su trayectoria y su independencia profesional. Horas antes conversaron con El País sobre su manera de entender el oficio, sobre la mirada diferente de la mujer y sobre la existencia de la fotografía latinoamericana, entre otros asuntos.

Fotografía de Paz Errázuriz
Para Paz Errázuriz, con obra en la Tate Modern y con una emocionante representación de retratos de homosexuales y travestis, víctimas por partida doble durante la dictadura de Pinochet en la Bienal de Venecia, este es su primer premio. "Es un logro para Latinoamérica y un gran aliciente porque me da una seguridad tremenda para proseguir con mi trabajo". Colita, quien rechazó el Nacional de Fotografía el pasado año, se mostró encantada con recibir un galardón que "da la gente, no un ministro. Y me encanta coincidir con Paz Errázuriz, una mujer valiente, una todoterreno como yo, que lleva toda la vida arriesgándose para dejar su testimonio. Después de partirte el lomo toda una vida trabajando, está bien recibir un premio como este".

La actual edición de PHotoEspaña está dedicada a Latinoamérica. Sin embargo, ninguna de las dos ve claro que pueda hablarse de una fotografía latinoamericana con unas características diferentes respecto a lo que se hace en el el resto del mundo. Errázuriz opina que hay una iconografía común en los diferentes países latinoamericanos que pueden llevar a confusión: "Creo que hay unas experiencias muy semejantes como son las dictaduras, la guerrilla, los paisajes... pero también hay una poética y una manera de investigar muy semejante a la de otras partes del mundo. No somos diferentes". Las dos coinciden en la diferencia entre hombres y mujeres a la hora de retratar la realidad pero Colita recurre a los desastres para explicar la diferencia. "En una guerra, por ejemplo, creo que una mujer jamás tomaría primeros planos de un cuerpo reventado o del corte de una cabeza decapitada. En general, sé que hay excepciones, la mujer pone el objetivo en detalles que te hablan del drama, pero sin adentrarse en los intestinos". Errázuriz pone como ejemplo el caso de la fotógrafa peruana Milagros de la Torre, quien en su serie sobre crímenes famosos que se puede ver estos días en CentroCentro Cibeles, en la colección de Anna Gamazo, retrata las armas usadas para cometer los asesinatos. "No hace falta más para contar una historia terrible de manera sublime".

"Yo resumiría este asunto", remata Colita, "diciendo que las mujeres afrontamos la parte cotidiana de la guerra. O mejor, preferimos hablar de nuestras guerras más próximas. Las otras, el puro campo de batalla con cuerpos mutilados, son más de machotes, aunque hay excepciones de reporteras extraordinarias con las que no me voy a meter".

¿Qué tipo de fotografía no harían nunca? Ambas coinciden: jamás harían moda. Las dos han hecho mucho retrato de encargo por parte de empresas o de particulares, pero rechazan de plano la publicidad del mundo de la moda: "Son temas que a la semana están muertos", bromea Colita.

Fotografía de Colita / Jaime Gil de Biedma
Sobre sus trabajos más conmovedores, Colita recuerda un reportaje que realizó en los 90 con un grupo de enfermos de sida y que vio después como cada uno de ellos se fue muriendo hasta no quedar ninguno.

Una y otra han tenido incontables problemas con la censura y han vivido décadas en las que el trabajo de fotógrafo no disfrutaba del respeto que, en general, disfruta ahora. Señalan la cifra de 30 años como la media para considerar que dominan la profesión y lamentan el desconocimiento de la historia de la que hacen alarde las nuevas generaciones. "Los chicos de 20 años no saben quien fue Pinochet en Chile", lamenta Errázuriz, "ni parece que quieran saberlo. Así es muy difícil trabajar sobre el futuro".

La artista chilena trabaja desde hace tiempo en una serie ("Nunca las acabo del todo", reconoce) dedicada a la ceguera. "Estoy retratando a personas que sufren cromatopsia, un trastorno de la vista por el que se ven objetos de una coloración inexistente. Un amigo escritor trabaja sobre la parte documental y yo retrato a la persona. Son obras en blanco y negro donde queremos contar qué es lo que la persona no ve".

Colita, gran cronista de la Transición, está entusiasmada con el momento político que se vive en España. "Estoy segura de que está empezando algo parecido a lo que ocurrió después de la muerte de Franco. No sé cómo evolucionará, pero sé que es un momento de grandes cosas. Me entusiasman las alcaldesas de Barcelona y Madrid, Ada Colau y Manuela Carmena. De entrada están demostrando que es falso que los vecinos comunes de ambas ciudades no se entiendan. Me gustaría mucho participar en esta nueva situación con mi cámara, pero las rótulas no me responden y ya no estoy para correr de un lado para otro. Hace un año, el ambiente político era deprimente. Ahora siento que cualquier cosa puede ocurrir y yo quiero estar ahí".

Y tras explicar a su colega chilena quien es quien en los nuevos partidos políticos españoles, Colita le regala un oportuno abanico rojo con lunares negros, imprescindible para moverse bajo los calores madrileños.

DOCUMENTACIÓN
Paz Errázuriz, fotografías al margen
La fotógrafa chilena recibe el máximo galardón del Festival Photoespaña. Sus imágenes "al margen", bien centradas. El arte chileno de los 70 y los 80, olvidado durante un par de décadas, es hoy reivindicado a través de exposiciones, adquisiciones importantes y premios.
Juan José Santos Mateo | El Diario, 2015-07-03
http://www.eldiario.es/cultura/Paz-Errazuriz-fotografias-margen_0_405259629.html