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sábado, 4 de junio de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia #delitosdeodio | La LGTBIfobia en redes sociales: "Es la puerta del infierno"

Público / Manifestante en Valencia para denunciar el asesinato de Samuel Luiz //

La LGTBIfobia en redes sociales: "Es la puerta del infierno".

Carla Antonelli, exdiputada de la Asamblea de Madrid, Fran Pardo, activista, e Iria, estudiante, explican cómo un aumento del discurso de odio hacia el colectivo LGTBI está causando una vuelta al armario en las redes sociales.
Irene González Rodríguez | Público, 2022-06-04
https://www.publico.es/sociedad/lgtbifobia-redes-sociales-puerta-infierno.html 

Las agresiones hacia el colectivo LGTBI son un riesgo al que se enfrentan todas las personas que viven en los márgenes de la cisheterosexualidad. Las redes sociales se han convertido en otro de los espacios donde el colectivo tiene que enfrentarse a insultos, acoso o incluso amenazas de muerte. Carla Antonelli, Fran Pardo e Iria cuentan a Público cómo han vivido este tipo de LGTBIfobia.

Según una encuesta realizada en 2019 por la Agencia Europea de Derechos Humanos en la que participó la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+), casi el 70% de las personas LGTBI han sufrido LGTBIfobia a través de las redes sociales en los últimos años. La portavoz de delitos de odio de la asociación española, Laura Tejedor, afirma que este tipo de violencia contra el colectivo "cada vez va a más". "Estamos hablando de una violación de derechos fundamentales", subraya.

La viralización de la LGTBIfobia
Iria es una mujer trans de 23 años. Hace ya más de un año, en febrero de 2021, su nombre se convirtió en ‘trending topic’ en la red social Twitter, en lo que fue una semana de una campaña de odio hacia ella y su identidad trans. Esto se originó por la publicación del vídeo de una asamblea de varios colectivos feministas en el que Iria participaba como militante.

La joven recuerda el día que se hizo viral en la famosa red social: "Una amiga me preguntó esa tarde si había entrado en Twitter, y cuando lo hice me encontré con cuentas desconocidas que interactuaban con mi perfil burlándose de mi imagen. Antes de esa noche me encontré que ya era público dónde vivía, en qué universidad estudiaba, qué carrera, cuando la había empezado...". La situación se extendió también a sus relaciones más cercanas, ya que su novia y sus amigas también empezaron a ser acosadas por apoyarla.

La estudiante explica el impacto psicológico que supone esta violencia. "No se trata solo de que se esté vulnerando tu intimidad, sino que se está vulnerando tu propia identidad. Mi voluntad de exposición pública ha retrocedido en el tiempo muchísimo por culpa de esto". Según la encuesta europea, el 30% de las personas agredidas reducen su uso de las redes sociales.

Una consecuencia que diferencia esta violencia de otras que sufre el colectivo es la huella digital que causa. El daño reputacional de estas agresiones puede afectar no solo a la vida personal de quienes las sufren, sino también a la profesional. "Yo voy a una entrevista de trabajo y no digo que soy trans, pero si esa persona estuvo en Twitter en febrero de 2021 le va a sonar mi cara", cuenta Iria. Reconoce que ha tenido que salir del armario a la fuerza con varias personas por culpa de su viralización.

Fran Pardo, un joven activista de 25 años, sufrió acoso en redes sociales durante varios años. ​"Yo era bastante activo en Twitter con lo que se conoce como ciberactivismo, escribía muchos mensajes a favor del colectivo LGTB, de las personas trans...", explica. El mayor número de amenazas las recibió en 2015, cuando una persona mencionó su perfil en Twitter para amenazarle con un tuit que decía: "¿Saco la pipa o a puñetazos?". Este se viralizó y otras personas empezaron a comentar el tuit con mensajes de odio, en los que hablaban de diferentes maneras de infringirle daños físicos a Pardo. Así se creó una ola de amenazas contra el joven, que todavía era menor de edad.

La portavoz de delitos de odio de la FELGTBI+ explica que "el miedo a encontrarte con personas en las redes que no para de insultarte, de atacarte e incluso de amenazarte hace que te plantees ocultar tu identidad, y hay personas que incluso se plantean el suicido".

Pardo recuerda cómo la situación le marcó. "A mí me han deseado la muerte de todas las formas posibles", cuenta. Admite que pasó miedo, y que el acoso todavía ahora condiciona su día a día. "Imagina a un chaval de 17 o 18 años que tenga que lidiar con eso, leer esos comentarios, asumir que hay gente a la que le gustaría verte muerto, o que incluso si pudiese te mataría. Y no tienes por qué pensar que es una tontería, que es un comentario, que 'la gente por Twitter se calienta...'. No tenemos por qué pensar eso porque las agresiones hacia el colectivo son una realidad y hemos visto cómo pueden acabar en el asesinato", afirma.

"Buscan que volvamos a los armarios"
Carla Antonelli, la primera mujer transgénero en acceder a un cargo de representación parlamentaria en España y exdiputada de la Asamblea de Madrid por el PSOE, sufre las consecuencias del discurso de odio en redes sociales a diario. "Twitter es la puerta del infierno", afirma.

Antonelli ha llegado a ser amenazada de muerte en varias ocasiones, en lo que define como un "acoso infinito". Reconoce que ha llegado a sentir miedo por su propia seguridad. "Bajo el miedo y el temor, buscan que volvamos a los armarios de los que salimos. Es el precio de la visibilidad, es un peaje que hay que pagar", reconoce con rabia.

El aumento de la LGTBIfobia es ya una realidad que se sufre cada día en el colectivo. En mayo, el índice anual Rainbow Europe situaba a España en el undécimo puesto del ránking europeo en derechos LGTBIQ+. En 2021, el país ocupaba el sexto puesto, y hace una década, el segundo.

La exdiputada afirma que los discursos de odio liderados por los representantes políticos de extrema derecha han calado en la sociedad. "Si hay un político de ultraderecha señalando a las personas trans, un sector de la sociedad se va a sentir legitimado para hacerlo también. Ahí es donde estriba el mayor de los peligros", sentencia.

Pardo lamenta que este discurso se reproduzca. "No podemos seguir normalizando que el debate público cuestione nuestra existencia, nuestras realidades y nuestros derechos. No se puede tolerar ni respetar esos discursos de odio, hay personas vulnerables que cada día conviven con ese miedo como fue mi caso. Y no podemos esperar a que haya asesinatos como el de Samuel para actuar", afirma.

La inmunidad del anonimato
El anonimato es una característica esencial de los agresores de la violencia online. Una herramienta de las redes sociales que, para la comunidad LGTBI, puede ser una manera de expresar tu identidad y tu orientación sexual más libremente que en la realidad offline. También de encontrar respuestas cuando te cuestionas esa identidad sin tener que exponerte a tu entorno. El auge de los discursos de odio ha demostrado que el anonimato es un arma de doble filo.

"Tenemos una red social que permite ponerte un nombre que puede no ser el tuyo, una imagen que puede ser tuya o no, y eso te da la sensación de inmunidad y vía libre para decir las burradas que quieras", explica Tejedor. Este escenario facilita al agresor cometer delitos de odio. A pesar de este anonimato, la portavoz explica que la mayoría de los agresores son hombres cisheterosexuales que atacan a personas que no conocen.

"Es un mundo de bots y ‘terfs’, la mayoría son cuentas desconocidas, y cada persona real puede tener veinte o treinta cuentas", explica Antonelli. "Te imaginas a gente que llega de sus trabajos y su mayor entretenimiento por la tarde es ponerse delante de un ordenador y a sacar de lo más profundo de su ser la parte oscura y perversa, sin límites, de una forma hasta sádica, cuando en la vida real no harían algo así", reflexiona.

Los agresores de Iria eran, exceptuando a un par de personas, gente que ella desconocía. También los de Pardo. Ambos coinciden en que la deshumanización de las redes sociales facilita mandar mensajes de odio sin pensar en las consecuencias. "El problema es que las personas LGTBI somos reales y existimos, y aunque para la persona que me escribe mensajes repletos de odio y transfobia en Twitter no significa nada mandarme un mensaje en su día, ni en su semana, ni será lo que le cuente a su pareja en la cama antes de irse a dormir, a mí me está jodiendo la vida", lamenta Iria.

Parar el acoso
La portavoz de delitos de odio de la FELGTBI+ afirma que hay un problema de infradenuncia. Las cuatro personas entrevistadas coinciden en que hay una normalización del odio, que incluso las personas del colectivo asumen, y que hace que no se busque denunciar estas violencias. Sin embargo, hay más factores que influyen. "Hay personas que piensan que no va a servir de nada, o que no se sienten comprendidas por su orientación o identidad por la Policía, y hay personas que no quieren exponerse por tener que denunciar e ir a juicio", explica Tejedor.

Es el caso de Iria, quien reconoce que, aunque se planteó denunciar, finalmente no lo hizo. "Yo, que soy una persona que depende de sus padres, me di cuenta de que si denunciaba podría llegar a mi casa una carta en la que ellos, que no conocen mi identidad, se enterasen de que he denunciado por transfobia a un grupo de gente anónima de internet".

Pardo sí denunció, aunque esperó a ser mayor de edad para poder hacerlo sin ir acompañado por un tutor legal. No quería que sus padres supieran el acoso que estaba sufriendo. "Imagínate ver que tu hijo está recibiendo comentarios que dicen que le quieren ahorcar o matar a puñetazos, y encima teniendo 17 años. Me esperé bastante para explicarle a mi familia la situación", explica.

Su caso se llevó a juicio, aunque para ello el joven tuvo que esperar siete años desde que puso la denuncia en comisaría. Recuerda que uno de los jueces que llevó su caso no sabía lo que era Twitter. "¿Cómo puedes ser un juez instructor en una causa de amenazas en Twitter si no sabes lo que es ni el alcance que tiene una red social así?", se pregunta. De los más de veinte tuits que denunció, la Policía solo encontró el autor de uno, que acabó condenado a nueve meses de cárcel. Pardo dice que tuvo suerte, ya que no se esperaba que la acusación prosperara.

El activista cree que para poner fin a este acoso es necesario "que también se cree una legislación que persiga de manera efectiva y real los verdaderos delitos de odio contra los verdaderos colectivos vulnerables". También opina que hay que mejorar el sistema judicial para poder rastrear estos mensajes. "Para perseguir canciones de rap parece que sí que hay esos mecanismos, pero para condenar mensajes de odio de la extrema derecha contra colectivos vulnerables no", lamenta. Pardo asegura que, por encima de todo esto, lo esencial es "ir a la raíz del problema". "Si desde la educación no ponemos mecanismos para evitar que futuras generaciones sean LGTBIfóbicas podemos poner muchos parches, pero no encontraremos una solución real", dice con firmeza.

Antonelli denunció las amenazas más graves, aunque también reconoce que no denuncia todos los mensajes de odio que recibe debido a su cantidad. Cree que, por todo ello, es necesario concienciación sobre las consecuencias de la LGTBIfobia y un pacto de Estado que proteja a las personas del colectivo, y a las personas trans en especial, de esta violencia, para así erradicarla de forma global. "No hemos llegado hasta aquí para dar pasos atrás, al armario no vamos a volver", sentencia.

lunes, 17 de enero de 2022

#hemeroteca #homofobia #justicia | En el mundo ideal, la gente como Fran cuelga de una grúa

Público / Concentración en la Puerta del Sol contra la LGTBIfobia, 2021-09-11 //

En el mundo ideal, la gente como Fran cuelga de una grúa.

Miquel Ramos | Público, 2022-01-17

https://blogs.publico.es/dominiopublico/42563/en-el-mundo-ideal-la-gente-como-fran-cuelga-de-una-grua/

Siete años ha tenido que esperar Fran Pardo para ver sentado ante un juez a uno de los neonazis que lo amenazó de muerte cuando era menor de edad. Solo uno, pues la policía dice que no ha podido encontrar al resto, una veintena, que desde Twitter se dedicaron a insultarle y a amenazarle de muerte durante años por ser gay, con mensajes como el título de este artículo. Esperó a tener 18 años para denunciar y contárselo a sus padres, a quienes no quería preocupar a pesar del miedo que pasó ante las reiteradas amenazas.

Esta semana, el único de los neonazis que amenazaba a Fran que la policía dice que pudo identificar, fue condenado a nueve meses de prisión, al pago de una multa de 1.000€ y a realizar un curso de Derechos Humanos para eludir la cárcel. La pena, aunque puede parecer insuficiente, es de las primeras que considera en unas amenazas el agravante de motivación ideológica por orientación sexual, al menos en València. Lo que resulta obvio para cualquiera, no lo es sin embargo para algunos, que en muchas ocasiones han dudado a la hora de considerar la existencia del prejuicio a pesar de los numerosos indicios. Como que te llamen maricón de mierda mientras te matan de una paliza, por ejemplo.

Un año después de denunciar las amenazas de muerte, en 2016, Fran y su pareja fueron víctima de una agresión neonazi después de la tradicional manifestación valencianista del 9 d’Octubre. Se dirigían hacia su coche cuando fueron asaltados por un grupo de varias personas que, como ocurría siempre que se manifiesta la izquierda y el valencianismo, merodeaban por los alrededores en busca de presas fáciles. Fran, que acababa de cumplir la mayoría de edad, denunció los hechos en comisaría, pero cuenta que los agentes que le atendieron no se tomaron muy en serio los hechos, e incluso le preguntaban insistentemente cómo sabía que eran neonazis. Cualquiera que haya asistido a las manifestaciones del 9 d’Octubre en València (y también la policía) sabe lo que pasa con estos grupos de cobardes que apalean entre diez a una o dos personas que van solas. Es como un rito. Una costumbre que ya vivieron nuestros padres y madres desde la Transición, y que, desde hace pocos años, se ha logrado parar concienciando a los manifestantes de que nunca vuelvan solos y organizando grupos de autodefensa.

Se podría pensar que la agresión de 2016 tenía relación con las amenazas, pero no hay ninguna prueba de ello. Tampoco lo sabremos nunca, pues el caso quedó en nada. Y los agresores, impunes. Y eso que la zona, la misma Alameda de València, está plagada de cámaras. Sin embargo, muchos de los perfiles que amenazaron a Fran y que la policía "no logró" identificar, siguen activos. Es curioso que se haya detenido tuiteros con seudónimo por insultar a la monarquía o a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y cuando amenazan a un menor de edad por su orientación sexual, cueste tanto. Ayer mismo, Fran me pasó los perfiles de quienes le amenazaron, y que hoy todavía siguen activos.

A Fran no le quita el sueño ya nada de esto. Si los ultraderechistas pretendían amedrentarlo, no lo consiguieron. Nunca se ha escondido, da la cara siempre, y es un militante convencido. De hecho, él sí que ha sido identificado y multado. Pero por protestar contra el bus con mensajes tránsfobos que una organización ultraderechista paseó por todo el país en 2017. Le cascaron 700€ de multa con la Ley Mordaza. En 2019, de nuevo, Fran sería denunciado por esta misma organización por protestar también contra el odio machista que difundía un nuevo bus que lucía el rostro de Hitler y acusaba a las feministas de nazis. Esta vez fue denunciado por delito de odio junto a dos activistas feministas, pero finalmente, tan solo serían condenadas por daños por haber desgarrado parte del vinilo que decoraba el vehículo.

Fran tiene un entorno que lo ha apoyado y que lo ha cuidado siempre. Tiene visibilidad en redes y sabe manejarse con los medios. Pero no es lo habitual. A lo largo de estos años, quienes hemos estado cerca de víctimas de agresiones motivadas por el odio racista, homófobo o de cualquier tipo, sabemos que el miedo, las dudas y la falta de confianza en las instituciones es lo normal. Muchas de estas ni siquiera llegan a denunciar. Una vez, una mujer nigeriana me dijo que ‘entendía’ que hubiera gente que actuara agresivamente contra ella por ser migrante, y asumía que era el precio que tenía que pagar por haber llegado aquí. Hasta este punto hemos llegado en que las propias víctimas creen merecer lo que les pasa o absuelven a sus agresores. Esto no es sino la normalización del discurso de odio, la asunción de la subalternidad que cala a veces de manera cruel incluso en quienes lo sufren.

Tras el juicio de esta semana contra uno de los neonazis que lo amenazó, Fran trató de explicar en sus redes la importancia de las denuncias como la suya. No fue tan solo una decisión para protegerse dijo, sino para visibilizar el odio ultraderechista y homófobo, y tratar de batallar en los juzgados para parar su impunidad. Porque quien amenaza a alguien por ser gay, lo hace en realidad contra todos. Como quien ataca un local feminista, un centro social o a una persona migrante, lanza un mensaje a toda la comunidad. Esa es la clave del delito de odio. No hace falta conocer a la víctima de nada. Al agresor le vale con lo que es. Y este es el peligro del discurso de odio, que es muy fácil y gratuito lanzarlo sin personalizar, pero luego son personas reales quienes sufren la materialización de ese odio en forma de agresión.

Esta vez, tan solo pagó uno de los más de veinte neonazis que amenazaron al joven valenciano con pegarle un tiro, darle una paliza o apuñalarlo. El otro señor que se sentó como acusado aquel día era el padre de otro presunto neonazi, a cuyo nombre estaba la titularidad de la línea desde la que se conectó presuntamente su hijo para amenazar desde sus redes a Fran. Este no dio la cara. Dejó que su padre se comiera el marrón. La Fiscalía pidió que se investigara.

Fran ha hablado por mucha gente que no puede hacerlo por miedo, por sus circunstancias personales o simplemente porque no confía en las instituciones. No es fácil enfrentarse en un juicio a quienes llaman a asesinarte, o a quienes lo intentaron, y por eso, la decisión de la víctima siempre se debe respetar. Esto no significa que no sea importante denunciar, a pesar de todo. Pero mucho más importante es empujar a las instituciones para que se tomen en serio los discursos y los grupos de odio. Esta vez, aunque solo sea a uno de los que amenazaron, ha habido suerte, pero ni es habitual ni debemos acostumbrarnos a que lo sea. Y mucho menos dejar a las víctimas solas ante cualquier insulto, cualquier amenaza o cualquier ataque.

miércoles, 12 de enero de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia #justicia | Condenado a nueve meses de cárcel por amenazar en Twitter a un activista LGTBI

La Marea / Fran Pardo //

Condenado a nueve meses de cárcel por amenazar en Twitter a un activista LGTBI.

El caso ha tardado siete años en ser juzgado tras ser denunciado por Fran Pardo. La suspensión de prisión está condicionada a que haga un curso de derechos humanos, pague la indemnización de mil euros y no cometa delitos en dos años.
Miquel Ramos | La Marea, 2022-01-12
https://www.lamarea.com/2022/01/12/condenado-a-nueve-meses-de-carcel-por-amenazar-en-twitter-a-un-activista-lgtbi/ 

Sergio S.M., uno de los acusados por amenazar en Twitter al activista LGTBI valenciano Fran Pardo, ha sido condenado a nueve meses de prisión por un delito de amenazas (artículo 169.2) con la agravante de motivación ideológica por orientación sexual. Las partes han llegado a este acuerdo durante el juicio, celebrado este jueves en València. La pena solicitada inicialmente por la acusación era un año y medio de prisión.

El tuit por el que finalmente ha sido condenado pedía acabar con la vida de Pardo «a lo Palomino style«, en referencia al joven antifascista vallecano Carlos Palomino, asesinado de una puñalada en el corazón en noviembre de 2007 por un neonazi en el metro de Madrid. El acusado, que ha reconocido los hechos, ha pedido perdón a la víctima y deberá abonar las costas del procedimiento, además de indemnizarlo con mil euros.

El juez ha aceptado la suspensión de su ingreso en prisión condicionada a que el autor de las amenazas realice un curso de derechos humanos, pague la indemnización y no cometa delitos en dos años.

El otro acusado, un hombre residente en Guadalajara, era el titular de la línea de Internet desde la que se realizaron otras amenazas contra Pardo, y ha confesado que se trata en realidad de su hijo. La fiscal de Delitos de Odio, Susana Gisbert, ha pedido que se investigue a esta persona y que el procedimiento contra este siga adelante.

El caso ha tardado siete años en ser juzgado desde que Pardo recibiera las amenazas y las pusiera en conocimiento de la Justicia. La Policía solo ha identificado a dos de los más de diez individuos que profirieron las amenazas durante meses vía Twitter, incluso cuando la víctima era menor de edad. Aun así, tanto la víctima como su abogado han valorado positivamente el resultado del juicio, y animan a denunciar cualquier amenaza en las redes contra activistas por los derechos humanos. Se trata de una de las primeras condenas contra miembros de la extrema derecha por amenazas lgtbfóbicas, al menos en València, según el abogado de la víctima.

“Creemos que haber pasado todo este tiempo ha valido la pena al conseguir esta condena”, ha afirmado Pardo a lamarea.com. “Yo, como víctima, no olvido que han quedado muchos impunes, y que seguirán esparciendo su odio. No pierdo la perspectiva, sé que otros de los que me amenazaron siguen libres, pero creo que he hecho lo correcto y que hay que denunciar siempre y que todavía queda mucho que hacer. No voy a parar de luchar contra la LGTBIfobia y contra la impunidad de la extrema derecha en este país. Estas cosas no les pueden salir gratis”, ha remarcado la víctima a la salida del juicio.

#hemeroteca #lgtbifobia #justicia | Nueve meses de prisión y un curso en igualdad para un neonazi que amenazó en redes a un activista LGTBI

El Diario / Sergio Sánchez Moyano (i) //

Nueve meses de prisión y un curso en igualdad para un neonazi que amenazó en redes a un activista LGTBI.

El otro acusado ha resultado absuelto aunque se ha deducido testimonio para continuar investigando quién lanzó amenazas desde una red wifi de su propiedad.
Lucas Marco | El Diario, 2021-01-12
https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/nueve-meses-prision-curso-igualdad-neonazi-amenazo-redes-activista-lgtbi_1_8649564.html 

El juicio por las amenazas neonazis en redes sociales al activista LGTBI Fran Pardo se ha saldado con un pacto de conformidad por el que uno de los acusados, Sergio Sánchez Moyano, acepta la pena de nueve meses de prisión por un delito de amenazas con el agravante de odio, asistir a un curso sobre Igualdad y abonar una responsabilidad civil de 1000 euros.

El otro acusado, Rodolfo de Blas Pérez, ha sido absuelto tras aportar el libro de familia y deducirse testimonio para que se continúe investigando las amenazas realizadas desde una red wifi de su propiedad, presuntamente por un hijo suyo. El Ministerio Fiscal ha retirado la acusación contra este último y la investigación, si los hechos no han prescrito, continuará para identificar al autor de las amenazas en Twitter contra Fran Pardo.

Sergio Sánchez Moyano, un ultra madrileño, respondió a un tuit que amenazaba al activista con un mensaje en referencia a un antifascista asesinado a manos de un neonazi: "A lo palomino style", rezaba el mensaje. En el juicio, celebrado en una vista de apenas un cuarto de hora en el Juzgado de lo Penal número 11 de Valencia, el condenado ha reconocido los hechos y se ha comprometido a abonar una responsabilidad civil de 1000 euros, además de los intereses, a la víctima y a realizar un curso sobre igualdad. También deberá afrontar las costas procesales.

El fallo ha tenido en cuenta la circunstancia modificativa de la reparación del daño. El hombre, con antecedentes penales posteriores a los hechos, no entrará en prisión a condición de no delinquir en un plazo de dos años.

El activista LGTBI denunció una veintena de cuentas de Twitter con mensajes amenazantes aunque, tras las comisiones rogatorias, la Policía sólo pudo identificar a los dos acusados. Los hechos se produjeron entre 2013 y 2015, cuando el activista tenía entre 16 y 18 años, y el juicio se ha celebrado finalmente tras siete años, después de haberse aplazado en dos ocasiones.

El joven, tras el pacto de conformidad, no ha declarado en la vista. Durante estos siete años ha vivido, asegura, con el "miedo constante a que esas amenazas se pudiesen cumplir".

La fiscal de delitos de odio de Valencia, Susana Gisbert, ha valorado positivamente la sentencia. Los delitos de odio, sostiene, "no salen gratis".

lunes, 10 de enero de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia #justicia | La LGTBIfobia que se esconde detrás de las pantallas

Shangay / Fran Pardo //

La LGTBIfobia que se esconde detrás de las pantallas.

Un informe de Lambda radiografía este tipo de delitos y señala que se cometen fundamentalmente en Twitter, contra personas anónimas y los agresores suelen ser hombres. Dos ultraderechistas se sentarán en el banquillo este miércoles por amenazas de muerte contra el activista LGTBI Fran Pardo.
Gonzalo Sánchez | EPE, 2022-01-10
https://www.epe.es/es/sociedad/20220110/lgtbifobia-esconde-detras-pantallas-13077529 

Fran Pardo era todavía menor de edad cuando empezaron a llegarle las amenazas de muerte e insultos homófobos por Twitter. Era un continuo goteo, pero como no quería preocupar a sus padres se esperó a los 18 para denunciarlo. Fue en 2015. Este miércoles, casi siete años después de la denuncia, varias personas de ideología ultraderechista se sentarán en el banquillo como presuntos autores de esos mensajes y acusados (entre otras cosas) de delito de odio contra este activista LGTBI.

Durante todo ese tiempo Fran Pardo llegó a tener miedo de salir a la calle. "Lo peor fue cuando empezó a amenazarme de muerte gente de Valencia con cuentas anónimas. Ellos sabían quién era yo, pero yo no sabía quien eran ellos ¿Y si un día les daba por cumplir sus amenazas?" rememora. Hoy ya no llegan tantos mensajes de odio, entre otras cosas porque ya no es tan activo en las redes sociales.

El caso de Fran es paradigmático de las consecuencias del odio que se gesta en las redes sociales, amparado por el anonimato y la falsa sensación de impunidad que tienen los agresores. Pero él solo denunció las amenazas, y seleccionó veinte mensajes que identificó como más graves. Fueron muchísimos más, insultos, burlas, difusión de imágenes, incluso le llegaron a incluir en grupos de Whatsapp para amenazar con matarle y después sacarle del grupo.

La realidad es que, según la Federación Estatal LGTBI+ (FELGTBI+), el 24 por ciento de las agresiones por LGTBIfobia se produce ya por las redes sociales. Y según un estudio publicado recientemente por Lambda, que radiografió durante 2021 el odio contra el colectivo en redes, el 85 % de estos ataques se registran en Twitter y contra personas anónimas, los agresores suelen ser hombres y las víctimas generalmente también hombres homosexuales. Pese a todo, desde Lambda explican que son conscientes de que existe un alto grado de violencia también contra el colectivo trans, que por el momento es complicado de detectar.

En cuanto al tipo de odio, suelen destacar los insultos homófobos (55%), las burlas (25%), la información falsa (18%), las amenazas (1,8%) y la difusión de información privada (0,2%). Como recuerda Lambda "los mecanismos de denuncia que ofrecen la plataforma no son efectivos", lo normal es que ese mensaje se mantenga público pese a la denuncia, lo que alimenta la "sensación de impunidad" de los agresores.

Cómo actuar
La realidad es que el odio por redes tiene consecuencias, para empezar, psicológicas, según explican desde Lambda. Por ello, como explica Fran Pardo "hay que animar a todo el mundo a denunciar este tipo de situaciones, aunque cueste". Susana Gisbert, fiscal delegada de delitos de odio, incide en este punto: "Que vengan directamente a Fiscalía a denunciar, porque aquí estamos especializados en este tipo de asuntos", explica.

Pese a esto, Gisbert explica que todavía existen dificultades a la hora de atajar estos delitos informáticos. La primera es la identificación: "Es posible rastrear una dirección IP para saber desde qué red está conectada la persona, pero la realidad es que para crear una cuenta de redes sociales solo te piden un correo electrónico, cualquiera puede hacerlo, y eso a la hora de reclamar responsabilidades complica nuestra labor", incide.

La fiscal de delitos de odio recuerda que "escribir algo en redes sociales es igual a nivel legal que decirlo en la barra de un bar. Lo que se dice se dice, sea en la calle o detrás de una pantalla". Además, pese a los escollos de la justicia al tratar con las grandes tecnológicas, Gisbert explica que sí que existe un canal prioritario entre ambos para conseguir borrar publicaciones que potencialmente inciten al odio para que, al menos, ese contenido tóxico no siga produciendo daño en el tiempo mientras se delibera sobre él. “Los tiempos de la justicia no tienen nada que ver con los de las redes sociales, y hay algunos contenidos que no deberían estar publicados tanto tiempo a la espera de que salga una sentencia”, dice Gisbert.

Aunque se están dando avances, Gisbert asegura que “falta formación y visibilización muy clara en delitos de odio, como en su día la tuvimos en violencia de género desde el año 2004”. La fiscal señala que “muchas personas dicen cosas detrás de la pantalla del ordenador que no dirían en persona” y anima a que, en caso de ver un contenido en redes sociales que incite al odio contra un colectivo se denuncie.

Las políticas de Twitter
Según la 'Política relativa a las conductas de incitación al odio' de Twitter, estos mensajes se recopilan, se analizan, y se toman medidas al respecto. La propia red social expresa que "nuestro compromiso es combatir el abuso motivado por el odio, el prejuicio o la intolerancia, en particular el abuso cuyo objetivo es silenciar las voces de quienes han sido históricamente marginados. Por esta razón prohibimos el comportamiento abusivo dirigido hacia las personas con base en las categorías protegidas".

La realidad, explica Lambda "es que se lanzan mensajes de odio sin ningún tipo de repercusión, mensajes que nunca llegan a ser eliminados y cuentas que siguen abiertas tras escribir este tipo de contenido". En la práctica, las políticas de control de Twitter para estos comentarios son ineficientes.

Además, como apunta Gisbert, la colaboración con la justicia tampoco es la mejor ya que “muchas tienen su sede en EEUU, con una legislación que considera casi cualquier cosa libertad de expresión, con lo cual (salvo que se esté produciendo un delito en concreto) no te dan casi información”, sentencia.

martes, 13 de junio de 2017

#hemeroteca #activismo | La Policía multa con la Ley Mordaza a un 'yayoflauta' por increpar al autobús de HazteOir en Valencia

Imagen: Las Provincias / Ramón Alcañiz frente al tránsfobo y homófobo Ignacio Arsuaga
La Policía multa con la Ley Mordaza a un 'yayoflauta' por increpar al autobús de HazteOir en Valencia.
La UIP considera que cometió una infracción grave al "perturbar el desarrollo" de una rueda de prensa del grupo ultracatólico "con insultos y amenazas". Ramón Alcañiz, de 71 años, explica que siguió a los miembros de HazteOir por el centro de Valencia diciéndoles "que no eran bienvenidos, que eran unos sinvergüenzas y homófobos". La Policía propone una sanción de 601 euros al igual que hizo con el activista LGTBI multado por el mismo motivo.
Marta Borraz | El Diario, 2017-06-13
http://www.eldiario.es/sociedad/Policia-Ley-Mordaza-Valencia-HazteOir_0_654085253.html

Ramón Alcañiz recibió el pasado viernes la denuncia que la Unidad de Intervención Policial (UIP) le interpuso el pasado 31 de marzo en la visita que hizo el autobús de HazteOír a Valencia. Propone una multa de 601 euros en aplicación de la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como Ley Mordaza, por "perturbar el desarrollo" de una rueda de prensa del colectivo "con insultos y amenazas".

Aquel día, este jubilado de 71 años comenzó a increpar al presidente del grupo ultracatólico, Ignacio Arsuaga, y otros integrantes del colectivo, poco antes de entrar en el Ayuntamiento a entregar el folleto homófobo y tránsfobo que ha repartido en los colegios "contra las leyes de adoctrinamiento sexual". Allí, la portavoz socialista Sandra Gómez les advirtió de que "no eran bienvenidos" en la ciudad.

"Al salir se dirigían a la Generalitat y nosotros comenzamos a seguirles. Lo que hice fue decirles que no eran bienvenidos en Valencia, que se fueran, que eran unos sinvergüenzas y homófobos", explica Alcañiz a eldiario_es.

Para la UIP son hechos que pueden ser constitutivos de una infracción contemplada en el artículo 36 de la Ley Mordaza y que califica de grave "causar desórdenes en las vías, espacios o establecimientos públicos, u obstaculizar la vía pública con mobiliario urbano, vehículos, contenedores, neumáticos u otros objetos, cuando en ambos casos se ocasione una alteración grave de la seguridad ciudadana".

Los agentes, que acompañaban a los integrantes de HazteOír, "nos identificaron, pero no sabíamos que nos iban a multar", asegura Alcañiz, uno de los "Iaioflautes" de Valencia desde el 15M. "Estábamos denunciando sus actitudes y comentarios tránsfobos, pero nos quieren hacer callar porque es la táctica que sigue el poder mediante esta ley", prosigue.

Aquel día también otra persona fue denunciada por la UIP por el mismo motivo. Se trata del activista LGTBI Fran Pardo, que recibió la propuesta de sanción hace unos días, también fechada el 4 de abril, por los mismos motivos: "Durante un acto y posterior rueda de prensa en la plaza del Ayuntamiento de la ONG HazteOír perturbó el desarrollo de la misma con insultos y amenazas sin parar de hacerlo desde este punto hasta las Cortes Valencianas", se puede leer.

En aquella visita a Valencia el autobús naranja había cambiado la inscripción por "Respeto para todos. No al bullying". Un lema que ha ido modificándose desde que el pasado mes de marzo la policía inmovilizara en Madrid el vehículo con la frase: "Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo".

El autobús ha ido recorriendo diferentes ciudades españolas y en muchas de ellas ha sido rechazado por activistas LGTBI. Una semana después de la inmovilización en la capital, el grupo ultracatólico interpuso una denuncia contra Manuela Carmena, contra la portavoz municipal, Rita Maestre, y contra el delegado de Seguridad, Javier Barbero, que ha sido archivada por el juzgado este mismo martes.

Por su parte, Compromis ha preguntado al Gobierno por la multa que la UIP interpuso contra Fran Pardo cuestionando cuáles son los criterios para considerar que estaba "alterando la seguridad ciudadana".

Y TAMBIÉN…
"Me denuncian por decirles a los de Hazte Oír que son unos sinvergüenzas".

Multan a un jubilado valenciano con 600 euros por increpar al bus de HazteOír.
Maria Bonillo | Levante, 2017-06-13
http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2017/06/13/denuncian-decirles-hazte-oir-son/1579798.html

jueves, 8 de junio de 2017

#hemeroteca #activismo | Valencia: Multa de 600 euros a un activista LGTBI por perturbar la marcha del bus de Hazte Oír

Imagen: La Marea / Fran Pardo
Multa de 600 euros a un activista LGTBI por perturbar la marcha del bus de Hazte Oír.
La Policía propone una sanción para Fran Pardo por “perturbar con insultos y amenazas” la campaña contra la transexualidad en Valencia. El sancionado denunció amenazas de muerte de varios ultraderechistas en las redes sociales y fue víctima de una agresión en 2016.
Miquel Ramos | La Marea, 2017-06-08
http://www.lamarea.com/2017/06/08/multa-de-600-euros-a-un-activista-lgtbi-por-perturbar-la-marcha-del-bus-de-hazte-oir/

El Grupo III de la Unidad de Intervención Policial de la Policía Nacional propone una sanción de 601 euros a Fran Pardo por “perturbar con insultos y amenazas” los actos de promoción del autobús con lemas contra la transexualidad de la organización ultracatólica Hazte Oír. La campaña se presentó en València el pasado 31 de marzo tras varios días de polémicas y accidentadas apariciones en otras ciudades del Estado.

Pardo, joven activista LGTBI valenciano, acudió a una gasolinera de la población valenciana de Quart de Poblet donde el autobús repostaba y su presidente, Ignacio Arsuaga, realizaba una rueda de prensa. Durante el acto, “tan solo les dije que ellos no eran nadie para decidir sobre la vida de las personas”, declara el activista.

Una hora más tarde, el autobús aparcó ante la plaza del Ayuntamiento de València. Sus promotores pretendían hacer llegar una carta al alcalde de la ciudad, Joan Ribó, pero se encontraron con el desplante de varios concejales que salieron a las puertas del consistorio a mostrarles su rechazo.

Durante la protesta, Pardo portaba una bandera con el símbolo antifascista y los colores del arco iris. El joven se situó justo tras Arsuaga mientras este hacía declaraciones a la prensa y se dirigía a las Cortes Valencianas para entregar sus propuestas a los distintos grupos políticos. Allí también fue recibido con carteles contra la homofobia y con el rechazo de varios representantes políticos, además de los gritos de protesta de varios viandantes y otros activistas. Pardo admite que siguió e increpó, junto con otra gente, a los miembros de Hazte Oír desde el Ayuntamiento hasta las Cortes Valencianas, tal y como muestra el vídeo del periódico Levante-EMV.

La policía lo identificó junto a otros activistas que seguían a la comitiva ultraderechista. Este jueves ha recibido una notificación donde figura como denunciante el Grupo III de la Unidad de Intervención Policial de la Policía Nacional y en la que pide que se imponga una sanción de 601 euro bajo la Ley de Protección Ciudadana (ley Orgánica 4/2015), conocida como Ley Mordaza, por “perturbar con insultos y amenazas” la rueda de prensa de Hazte Oír “sin parar de hacerlo” hasta que llegaron a las Cortes.

Según la notificación de la Policía, se trata de una supuesta infracción grave tipificada en el artículo 36.03 de dicha ley. Este artículo contempla la sanción grave por “causar desórdenes en las vías, espacios o establecimientos públicos, u obstaculizar la vía pública con mobiliario urbano, vehículos, contenedores, neumáticos u otros objetos, cuando en ambos casos se ocasione una alteración grave de la seguridad ciudadana.”

Este medio se ha puesto en contacto con la Policía para recabar más información sobre la notificación, pero no han hecho declaraciones al respecto.

Denuncia sin respuesta
Pardo lleva meses esperando otrra notificación de la Policía, y no precisamente para sancionarle por protestar contra la transfobia. En 2014 puso una denuncia en la Fiscalía de delitos de odio y discriminación de València por las amenazas que venía recibiendo desde hacía tiempo por las redes sociales por su condición sexual: “Vamos a por ti maricón de mierda. Te vamos a meter los bates por el culo, que es lo que te gusta. Heil Hitler!”, “A puñetazos, que pegarle tiros no tiene emoción” o “a lo Palomino style” (en referencia al joven antifascista asesinado de una puñalada por un neonazi en Madrid el año 2007).

Estas y más de 50 capturas de pantalla acreditan las constantes amenazas que recibe este joven activista, que a pesar de haberlas denunciado, siguen hoy impunes. “Fui a la Fiscalía dos años después de poner la denuncia para ver qué estaba pasando, y me dijeron que necesitaban más datos… las fechas exactas de los tweets y si esos usuarios seguían activos.. Lo comprobé allí mismo con mi teléfono. No habían hecho nada. Hoy, todavía sigo esperando”.

Pardo, además, fue víctima de una agresión neonazi el 9 de octubre de 2016 tras finalizar la tradicional manifestación de la izquierda valencianista que se celebra cada año en esta fecha. Un grupo de unas diez personas rodeó y golpeó salvajemente a Fran y a su pareja. Ambos presentaron denuncia e informaron de la presencia de cámaras en la zona que apuntaban directamente al lugar de los hechos, el Pont del Reial, en pleno centro de la ciudad. Aportaron incluso un tweet de un usuario de extrema derecha que reivindicaba la acción. Tampoco a día de hoy se sabe nada de esta denuncia. Hoy debe pagar una multa de 601€ por protestar contra el odio.