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viernes, 7 de mayo de 2021

#hemeroteca #vih #sida #memoria | Las dos mujeres que abrieron los ojos de EE.UU. ante el sida

Imagen: La Vanguardia / Elisabeth Glaser

Las dos mujeres que abrieron los ojos de EE.UU. ante el sida.

Elizabeth Glaser y Mary Fisher revelaron en las convenciones de los partidos Demócrata y Republicano de 1992 que eran seropositivas sin formar parte de los considerados colectivos de riesgo, abriendo los ojos a la sociedad norteamericana sobre el alcance de la enfermedad.
Ramón Álvarez | La Vanguardia, 2021-05-07
https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20210507/7434780/dos-mujeres-llevaron-sida-estados-unidos-elizabeth-glaser-mary-fisher-clinton-bush.html 

Dos mujeres, blancas, heterosexuales, madres, miembros de una familia convencional, se convirtieron en el convulso verano de 1992 en la voz de la conciencia de la sociedad estadounidense, que conocía sobradamente los estragos que estaba haciendo el sida en su país, pero que atribuía esta enfermedad entonces devastadora a sectores marginales.

La generalización del concepto “grupos de riesgo” en lugar del de “actitudes de riesgo”, consiguió relegar socialmente la enfermedad, así como el peligro de contagio, fundamentalmente a los colectivos de toxicómanos y homosexuales, ahondando en su marginalidad.

Fue necesario que primero Elizabeth Glaser, mujer del actor y director Paul Michael Glaser -popular por su papel como Dave Starsky en la serie ‘Starsky y Hutch’-, y después Mary Fisher, asistente del presidente Gerard Ford, declarasen abiertamente ante las convenciones de sus partidos, el Demócrata y el Republicano, respectivamente, que eran seropositivas.

Glaser incluso había desarrollado la enfermedad y ya había perdido a una niña de siete años a quien ella misma habría transmitido el virus a través de la lactancia. A Fisher se lo había transmitido su propio marido; Glaser lo contrajo mediante una trasfusión sanguínea en uno de sus partos. Aunque los orígenes del contagio poco importasen.

Sus discursos, el primero ante el candidato a la presidencia Bill Clinton en Nueva York y el segundo ante el entonces presidente George W. Bush en Houston, removieron la conciencia de una ciudadanía que se sentía ajena ante una pandemia nunca declarada sobre la que apenas se empezaba a investigar.

No en vano, las palabras de Fisher, pronunciadas un mes después que las de Glaser y que ofrecemos ligeramente extractadas, llegaron a través de los principales canales de televisión a todos los rincones del país y, en particular, a la población menos concienciada con la dimensión y el alcance de la enfermedad.

Fisher fue designada en octubre de ese año por parte del aún presidente Bush como representante de la Comisión Nacional sobre el Sida en lugar del popular jugador de baloncesto Magic Johnson, quien había anunciado un año antes su contagio.

Mary Fisher sigue siendo una destacada activista contra el sida al frente del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH y el sida y su propia Fundación de Investigación y Educación Clínica sobre el Sida. Elizabeth Glaser murió dos años después, a sus 47, ante el avance implacable de la enfermedad.

Ambas fueron reconocidas en 1995 por The New York Times por “haber traído el sida” a Estados Unidos, en reconocimiento de su labor por dar a conocer la enfermedad desde una nueva óptica y como un problema de todos los estadounidenses.

Imagen: La Vanguardia / Mary Fisher

El discurso


“Hace menos de tres meses, en Salt Lake City, pedí al Partido Republicano que levantara el velo de silencio que se ha puesto sobre el tema del VIH y el sida. He venido esta noche para poner fin a nuestro silencio. Transmito un mensaje de desafío, no de autocomplacencia. Quiero su atención, no su aplauso.

”Nunca hubiera pedido ser VIH positivo, pero creo que en todas las cosas hay un propósito; y estoy de pie delante de usted y de la nación con alegría. La realidad del sida es brutalmente clara. Doscientos mil estadounidenses están muertos o van a morir. Un millón más están infectados. En todo el mundo, se contabilizarán cuarenta millones, sesenta millones o cien millones de infecciones en los próximos años.

”Pero a pesar de la ciencia y la investigación, las reuniones de la Casa Blanca y las audiencias del Congreso, a pesar de las buenas intenciones y las iniciativas audaces, los lemas de campaña y las promesas esperanzadoras es, a pesar de todo, la epidemia la que está ganando esta noche.

”En el contexto de un año electoral les pido, a los que están en este gran auditorio o nos escuchan en la tranquilidad de su hogar, que reconozcan que el virus del sida no es una criatura política. No importa si eres demócrata o republicano; no pregunta si eres blanco o negro, hombre o mujer, homosexual o heterosexual, joven o viejo.

”Esta noche, represento a una comunidad de enfermos de sida cuyos miembros han sido reclutados a regañadientes de todos los segmentos de la sociedad estadounidense. Aunque soy blanca y madre, es como si fuese un bebé negro que lucha con tubos en un hospital de Filadelfia. Aunque soy mujer, contraje esta enfermedad en el matrimonio y disfruto del cálido apoyo de mi familia, es como si fuese un hombre homosexual solitario que se protege del rechazo de su familia.

”Ésta no es una amenaza lejana. Es un peligro presente. La tasa de infección está aumentando más rápidamente entre mujeres y niños. En gran parte desconocido hace una década, el sida es la tercera causa de muerte entre los adultos jóvenes estadounidenses en la actualidad. Pero no será la tercera por mucho tiempo, porque a diferencia de otras enfermedades, viaja.

”Los adolescentes no se contagian el uno al otro con cáncer o enfermedades cardíacas porque creen que están enamorados, pero el VIH es diferente, y lo hemos ayudado. Nos hemos matado unos a otros con nuestra ignorancia, nuestros prejuicios y nuestro silencio.

”Podemos refugiarnos en nuestros estereotipos, pero no podemos escondernos allí por mucho tiempo, porque el VIH sólo pregunta una cosa a aquellos a quienes ataca: ¿eres humano? Esa es la pregunta correcta. ¿Eres humano? Porque las personas con VIH no han entrado en un estado ajeno. Son humanos. No se han ganado la crueldad y no merecen la mezquindad. No se benefician de ser aislados o tratados como marginados. Cada uno de ellos es exactamente lo que Dios hizo: una persona.

”Mi llamamiento, a ustedes y a mi Partido, es que adopten una posición pública, no menos compasiva que la del presidente y la señora Bush. Nos han abrazado a mí y a mi familia de manera memorable. En lugar de juzgarnos, han mostrado afecto. En momentos difíciles, nos han levantado el ánimo.

”Mi llamamiento a la nación es un llamamiento a la conciencia. Si usted cree que está a salvo, está en peligro. Como no era hemofílico, no corría ningún riesgo. Como no era gay, no corría ningún riesgo. Como no me inyectaba drogas, no corría ningún riesgo. Mis padres huyeron de otro holocausto, y la lección que enseña la historia es que si alguien cree que está a salvo, está en riesgo.

”Si no ve a este asesino acechando a sus hijos, mire de nuevo. No hay familia ni comunidad, raza o religión, no queda ningún lugar en Estados Unidos que sea seguro. Hasta que aceptemos genuinamente este mensaje, seremos una nación en riesgo.

”Esta noche, el VIH marcha resueltamente hacia el sida en más de un millón de hogares estadounidenses, llenando su camino con los cuerpos de los jóvenes: hombres jóvenes, mujeres jóvenes, padres jóvenes y niños pequeños. Una de las familias es la mía.

”Yo soy una afortunada, pero si eres VIH positivo, lo habitual es que no te atrevas a decirlo. Has perdido a seres queridos, pero no se atreves a susurrar la palabra sida. Lloras en silencio. Lloras solo. Pero no eres tú quien debería sentir vergüenza. Somos nosotros, los que toleramos la ignorancia y practicamos los prejuicios, los que hemos enseñado a temer. Nuestra tarea es buscar la seguridad de nuestros niños, no en una negación silenciosa, sino en una acción efectiva.

”Algún día nuestros hijos serán mayores. Mi hijo Max, ahora de cuatro años, tomará la medida de su madre. Mi hijo Zachary, que ahora tiene dos años, revisará sus recuerdos. Puede que no esté aquí para escuchar sus juicios, pero ya sé lo que espero que sean. Quiero que mis hijos sepan que su madre no fue una víctima. Ella era una mensajera.

”No quiero que piensen, como yo pensé una vez, que el coraje es la ausencia de miedo. Quiero que sepan que el coraje es la fuerza para actuar sabiamente cuando más tenemos miedo. Quiero que tengan el coraje de dar un paso adelante cuando sean llamados por su nación o su partido y ejercer el liderazgo, sin importar el costo personal.

”A mis hijos, les hago esta promesa: no cederé, Zachary, porque extraigo mi valor de ti. Tu risa tonta me da esperanza; tus tiernas oraciones me dan fuerza; y tú, hija mía, dame la razón para decir a Estados Unidos: ‘Estás en riesgo’. Y no descansaré, Max, hasta que haya hecho todo lo posible para que tu mundo sea seguro. Buscaré un lugar donde la intimidad no sea la antesala del sufrimiento. No me apresuro a dejarlos, hijos míos, pero cuando me vaya, rezo para que no sufráis vergüenza por mí.

”A todos los que escuchen mi voz, les hago un llamamiento: aprendan conmigo las lecciones de la historia y de la gracia, para que mis hijos no tengan miedo de decir la palabra sida cuando yo me haya ido. Entonces, es posible que sus hijos y los suyos no necesiten susurrarlo en absoluto.

”Dios bendiga a los niños y Dios nos bendiga a todos.

”Buenas noches.”

miércoles, 8 de enero de 2020

#hemeroteca #vih #homosexualidad #testimonios | Pepe Espaliú, el cielo perseguido

Imagen: El Mundo / carmen Romero coge en brazos a Pepe Espaliú, 'Carrying' (1992)
Pepe Espaliú, el cielo perseguido.
Hizo de su cuerpo enfermo una 'Piedad' ambulante, combatiendo así el estigma social del sida. Esa acción es el emblema de un creador valiente, de un místico que buscó el cielo en la tierra.
Alberto Conejero | El Mundo, 2020-01-08
https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2020/01/08/5e0de25cfdddfffbbf8b45d4.html

Los pies descalzos no debían tocar la tierra en ningún momento. El cuerpo vulnerable del creador, enfermo de sida (estigmatizado entonces por la mayoría), era transportado de un punto a otro de la ciudad -primero en San Sebastián, luego en Madrid-, pasando de los brazos de una pareja a los brazos de otra. Como en el verso de Antígona, aquella criatura ya no pertenecía ni "al reino de los vivos ni al de los muertos". Él dijo que los enfermos estaban obligados a "seguir en el mundo sin tocar el mundo, seguir caminando sin tocar la tierra". Eran los años de plomo del sida, aquellos en los que la ignorancia y el odio inmisericorde avivaban el sufrimiento de los enfermos, obligados a morir en las sombras. La ‘performance’ ‘Carrying’ (1992) de Pepe Espaliú (nombre artístico de José González Espaliú -Córdoba, 26 de octubre de 1955-) rescataba el cuerpo ocultado, lo situaba en el centro de la polis, convertida en el escenario de una pasión, en su sentido etimológico y trascendente; porque aquello tuvo el perfil de una ‘Piedad’ ambulante, detonando el asombro de encontrarse en plena calle con la escultura nómada y viva de un ‘eccehomo’. Hombres y mujeres portando, cuidando, sobrellevando -todo lo que admite el gerundio inglés que le da título- un cuerpo apestado para otras personas.

El impacto inmarcesible de aquella acción, vinculada a la danza del High Risk Group, de Anna Halprin, de Tracy Rhoades o a las actividades del ‘Act-Up’, ilumina tanto como eclipsa la comprensión de su obra. Ya fuera en ‘performance’, en escultura, en lienzo o en verso, el universo de Espaliú estuvo dotado siempre de una decidida teatralidad. Tras pasar por la escuela de Bellas Artes de Sevilla, se instala en Barcelona a principios de los 70. La ciudad condal era entonces una fiebre compartida, un vivero del arte conceptual, un ansia de modernidad. Allí el cordobés encuentra la fragua perfecta para el metal candente de sus obsesiones. Lacan, Barthes y Genet espolean su imaginación. Ahora bien, sus grandes maestros fueron los místicos, especialmente san Juan de la Cruz y Rumí, de los que aprendió que la vida era un desprenderse, un abandono de toda autoridad para poder "renacer en el Amor".

La obra de Espaliú -desplegada en un frenesí de apenas siete años, entre 1986 y 1993- orbita en la misma constelación que las de Louise Bourgeois, Joan Brossa, Gina Pane, Joan Ponç o Robert Mapplethorpe. La configuran jaulas que no llegan a cerrarse nunca, carruajes y palanquines oxidados, caparazones, máscaras de cuero, muletas de hierro, toda esa materia indócil que estuvo cerca del cuerpo aún vivo y que da testimonio ahora de sus pasiones. Oficios tradicionales como la guarnicionería o la ferretería se ponen al servicio de sus obsesiones y fantasmas: la ausencia de lo amado, la persecución, el recuerdo de la madre (fallecida cuando él tenía 13 años), el deseo sin brida (fetichismo o sadomasoquismo). Entiende que no hay luz trascendente que no provenga de la oscuridad o que se dirija a ella, asume que el cuerpo es un don frágil y transitorio; de ahí su anhelo de absoluto, su voluntad de transcendencia.

Espaliú no deja de trabajar pese al avance de la enfermedad. Más allá de ‘Carrying’, entrega nuevas acciones memorables, como ‘El nido’, grabada en Holanda en 1993, año de su muerte. Desde una plataforma encaramada a un árbol, a modo de nido gigante, el artista va despojándose de la ropa hasta quedar desnudo.

Regresó a su Córdoba natal para morir. Espaliú entregó el cuerpo el 2 de noviembre de 1993. Pocos artistas lograron una síntesis tan perfecta entre lo poético y lo político, sin caer nunca en lo panfletario. En su obra no hay derrota, sino asunción, el silencio estruendoso de un cuerpo que buscaba alegría, dignidad y consuelo.

Nadie escribió mejor sobre Pepe Espaliú que el propio Espaliú. El 1 de diciembre de 1992 publicó ‘Retrato del artista desahuciado’, emblema de su honestidad y de su valentía. En sus párrafos denuncia la persecución y exclusión que sufrió como homosexual, y anuncia que está gravemente enfermo de sida. Su lectura, en estos tiempos reaccionarios, es escalofriante, pero, ante todo, el artículo es un grito de vida. Así concluye: "El sida me ha forzado de forma radical a un estar ahí. Me ha precipitado en su ser como pura emergencia. Agradezco al sida esta vuelta impensada a la superficie, ubicándome por primera vez en una acción en términos de Realidad. Quizás esta vez, y me es indiferente si se trata de la última, mi hacer como artista tiene un sentido pleno, una absoluta unión con un límite existencial que siempre rondé sin conocerlo del todo, bailando con él sin nunca llegar a abrazarlo. Hoy sé cuál es la verdadera dimensión de ese límite. Hoy he dejado de imaginarlo. Hoy yo soy ese límite."

martes, 16 de julio de 2019

#hemeroteca #iglesia #violenciasexual | El arzobispo de Burgos pide a las víctimas de violación que se resistan “hasta la muerte” por la castidad

Imagen: El País / Fidel Harráez (i)
El arzobispo de Burgos pide a las víctimas de violación que se resistan “hasta la muerte” por la castidad.
El mensaje aparece en una carta que se publicó el 22 de enero de 2017 en la web del Opus Dei con motivo de la beatificación de una joven asesinada en la ciudad castellana en 1992.
El País, 2019-07-16
https://elpais.com/sociedad/2019/07/15/actualidad/1563214345_313730.html

El arzobispo de Burgos, Fidel Herráez Vegas, pidió a las víctimas de violación que resistan hasta la muerte para "defender" la castidad. Así lo expresó en una carta que se publicó el 22 de enero de 2017 en la web del Opus Dei, la del Arzobispado, en el ‘Diario de Burgos’ y en una revista eclesiástica, según informa eldiario_es. La misiva forma parte de la causa para beatificar a Marta Obregón, una joven de 22 años asesinada en Burgos en 1992 por el conocido como El Violador del Ascensor —Pedro Luis Gallego—, un antiguo mecánico ascensorista de 35 años.

"Marta también es un estímulo para vivir todas las virtudes cristianas que ella fue descubriendo: la alegría, el servicio, la entrega... Pero, en especial, la grandeza de la castidad, como se hace visible cuando resiste y lucha hasta morir asesinada por defenderla. Una virtud hoy poco valorada, que nos ayuda a orientar el amor y la entrega hacia su plenitud y belleza más singular", dice el arzobispo en su misiva. La joven burgalesa formaba parte del Camino Neocatecumenal —más conocidos como los Kikos por el nombre de su fundador, Kiko Argüello— y será la primera de las fieles a este grupo católico en ser beatificada.

La sentencia condenatoria dio por probado que el 21 de enero de 1992 El Violador del Ascensor raptó a Marta Obregón a punta de navaja cuando iba a coger el ascensor en el portal de su vivienda, en Burgos. La joven fue metida a la fuerza en un vehículo y trasladada a un descampado donde la desnudó y la violó. Ante su resistencia, recibió 14 puñaladas, una de las cuales le alcanzó mortalmente en el corazón. Según la sentencia, hubo coincidencias en aspectos como los asaltos a las víctimas cuando esperaban el ascensor o el empleo de cuchillos desde el primer abuso por el que fue condenado en 1982.

Gallego, que fue condenado por 18 violaciones y dos asesinatos, no solo asesinó a Obregón, también violó y apuñaló a la joven vallisoletana Leticia Lebrato.

miércoles, 29 de mayo de 2019

#hemeroteca #vih #memoria | El espíritu de Tomás Fábregas inspira las jornadas de VIH

Imagen: La Voz de Galicia
El espíritu de Tomás Fábregas inspira las jornadas de VIH.
La realidad social ante el sida, a debate en torno al activista que retó a Bush por las leyes que impedían la entrada de seropositivos.
R. Domnínguez | La Voz de Galicia, 2019-05-29
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/coruna/2019/05/29/espiritu-tomas-fabregas-inspira-jornadas-vih/0003_201905H29C6994.htm

La realidad social y el activismo contra la discriminación centrarán el viernes y el sábado, en la Fundación Luis Seoane, las jornadas sobre sida, un encuentro para aportar diferentes visiones frente a los tabúes y estigmas que aún rodean al VIH. La figura de Tomás Fábregas, el coruñés que en 1992 retó a Bush a que lo deportase desafiando las leyes que impedían la entrada de seropositivos en Estados Unidos, inspira, literalmente, este foro. «Cheguei de casualidade á figura de Fábregas, por un amigo que foi compañeiro del nos Jesuitas», cuenta Domingo Díaz Docampo, al que se le ocurrió impulsar las jornadas mientras trabajaba en un documental sobre este abanderado contra la discriminación, el proyecto ‘Fighting barriers’.

Díaz viajó a San Francisco, ciudad que le dedicó un día a Fábregas por su valentía aquel 20 julio de 1992, cuando, al regreso de dar una conferencia en Ámsterdam, plantó cara a la Administración americana y se convirtió en un icono para el movimiento de los derechos ciudadanos. Su imagen con la camiseta ‘No borders’ dio la vuelta al mundo en una lucha que ayudó a visibilizar figuras como Liz Taylor, que no dudó en recibirlo en aquel desafío plantándole un beso en la boca. Es en San Francisco donde Díaz buscó fuentes buceando en la documentación que Fábregas dejó de sus años al frente de la Fundación AIDS. «Cando empecei a investigar, vin que alí é un heroe, pero na Coruña un gran descoñecido», explica sobre la intención de recuperar aquel espíritu «e involucrar á xente para continuar a loita activista por os dereitos da xente con VIH». Así que contactó con el Comité Antisida (Casco) y con Alas para dar forma a un programa de charlas con las que acentuar los aspectos sociales, comunicativos y reivindicativos, en torno a la enfermedad.

jueves, 20 de julio de 2017

#hemeroteca #politica | La CUP carrega contra el cartell de Mariscal per a la Mercè

La CUP carrega contra el cartell de Mariscal per a la Mercè.
Maria Rovira diu que la imatge escollida per a la festa major inclou tots els elements que la formació vol combatre a la ciutat.
Betevé, 2017-07-20
http://beteve.cat/cup-critica-cartell-mariscal-merce/

La regidora de la CUP Capgirem Barcelona Maria Rovira ha criticat el cartell que el dissenyador Javier Mariscal ha fet per a la Mercè 2017 perquè representa "el començament de la marca Barcelona". Rovira ha dit que el cartell inclou "tot allò que la CUP vol combatre a la ciutat", com ara el monument a Colom, el Bus Turístic, els creuers, els cotxes i els Jocs Olímpics. Precisament, el cartell inclou un Cobi, emblema del 92, que també va ser obra de Mariscal.

Rovira ha emmarcat aquesta crítica al cartell de la Mercè en el rebuig de la CUP als actes de commemoració dels 25 anys dels Jocs Olímpics del 92, que creuen que van representar "una ofensiva especuladora" a la ciutat. Precisament, la formació anticapitalista presentarà al ple d'aquest divendres una proposta per "condemnar les tortures i la persecució policial" a militants independentistes en l'anomenada operació Garzón, l'any 1992. La CUP vol, precisament, que Barcelona declari "persona non grata" l'exjutge Baltasar Garzón per aquells fets.

Y TAMBIÉN…
La CUP de Barcelona propone la municipalización del sector turístico.

La formación anticapitalista sostiene que el actual modelo se basa en la explotación del patrimonio y pide socializar sus bienes.
La Vanguardia, 2017-07-21
http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20170721/424275149796/cup-barcelona-municipalizar-turismo-socializar-bienes.html

lunes, 24 de abril de 2017

#hemeroteca #homofobia #activismo | 25 años del código de la infamia

Imagen: Cádiz LGTBQI / Protesta contra RENFE en Chamartín, Madrid, Mayo 1992
25 años del código de la infamia.
Érase una vez que yonquis, maricas, prostitutas e insumisos éramos expulsados de las estaciones de tren.
José García | Cádiz LGTBQI, 2017-04-24
https://cuerposperifericosenred.blogspot.com.es/2017/04/25-anos-del-codigo-de-la-infamia.html

Corría la primavera de 1992, cuando los maricas no éramos aún objeto de una regulación económica, jurídica, farmacológica, pornográfica tan rigurosa; cuando el sida diezmaba la vida de compañeros, amigos, trabajadoras y trabajadores del sexo, de tantos usuarios de droga por vía intravenosa; cuando el estado todavía no se había deshecho de esa herencia de virilidad castrense que nos había legado el viejo régimen franquista en forma de servicio militar obligatorio para todas aquellas personas a las que el poder médico asignó el sexo ‘biológico’ varón al nacer; cuando las putas, chaperas, yonquis, maricas, insumisas, maricas insumisas fuimos, por virtud del discurso epidemiológico dominante en aquellas décadas tan aciagas, asimiladas a la categoría de ‘grupos de riesgo’; que a la dirección de seguridad de la empresa pública RENFE se le ocurrió distribuir unas instrucciones internas en las que se ordenaba expulsar de las estaciones de trenes a todos los individuos que aparecieran como miembros identificables con los asimismo denominados en la propia circular de seguridad como “grupos de riesgos”.

Renfe se decidió a acosar a este tipo de personas asignándoles el código de incidencias número 54. Era una circular interna. Pero se filtró rápida y anónimamente. Primero cayó en manos del Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), luego se discutió en la Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español (COFLHEE), luego con los Colectivos de Feministas de Lesbianas, luego con el Movimiento de Objeción de Conciencia y otras organizaciones antimilitaristas. La llama de un orgullo indignado había comenzado a prender en los estertores de aquel fin de siglo de signo tan mortecino que nos había tocado vivir.

Aquellos apenas eran tiempos para sentar el culo en los despachos de las administraciones públicas, a platicar amigablemente con los responsables políticos sobre la próxima declaración institucional, la próxima izada de bandera, la próxima subvención para sostener opulentas organizaciones sociales de carácter asistencial. Eran tiempos de acción directa. Los culos apoltronados ya vendrían después. Así lo imaginamos. Y así sucedió.

A principios de mayo de aquel año, la COFLHEE anunciaba en rueda de prensa que se ocuparían estaciones ferroviarias y trenes por todo el país en protesta por la aparición y aplicación de esta instrucción de seguridad. El movimiento lgtbqi se había empezado a diversificar, y en aquellos meses tuvo lugar en Madrid la aparición de La Radical Gai, a la que perteneció quien esto escribe, y que con un discurso rupturista e innovador sostuvo siempre entre sus prioridades estratégicas la ocupación de los espacios públicos, la conjura de la violencia que la norma heteropatriarcal instaura en ellos y la erradicación de las formas de exclusión, real y simbólica, de las que seguíamos siendo víctimas los maricones.

En las primeras semanas de mayo se fueron ejecutando los actos de ocupación de las estaciones ferroviarias que se habían anunciado en los principales puntos del país contra la instrucción que tan explícitamente señalaba a drogadictos, homosexuales, objetores y prostitutas como seres indeseables que, decía la empresa pública, perturbaban el viaje de los usuarios de los servicios ferroviarios. Primero se produjeron en Euskadi y Navarra, luego en Barcelona. La última fue en Madrid. En la estación de Chamartín. Varias decenas de esos ‘apestados sociales’ surgimos desde todos los rincones de la estación y extendimos nuestra pancarta: “Renfe empeora nuestro tren de vida”. Recorrimos toda la estación ante el estupor de personal y pasajeros. Llegamos a bajar hasta el andén. Estuvimos en un tris de subir a los trenes para impedir su salida.

Pero aquella era la crónica de una protesta anunciada y vociferada por todos los medios posibles de aquella época pre-2.0. Y no tardaron en llegar varios furgones de la policía antidisturbios. El dispositivo estaba completamente planificado. Sabían lo que iba a ocurrir y en qué momento exacto. Cincuenta personas fuimos retenidas para nuestra identificación. Se aplicó por primera vez en el estado la entonces polémica ‘Ley Corcuera’ de Seguridad y se interpuso una denuncia contra nosotros por alteración del orden público. Pero la batalla de la opinión pública ya estaba ganada. La dirección de la empresa pública se vio acorralada. Y terminó citándonos para llegar a un acuerdo y deshacer el agravio. Así que nos permitimos por un par de horas sentar nuestro culito en los sillones de polipiel tan propios de estos despachos que a la postre terminarían resultándonos tan familiares.

Recuerdo que por parte de los manifestantes acudimos quien todo esto rememora y Empar Pineda, representante de los colectivos de feministas lesbianas. La dirección de Renfe no ofrecía más que sonrojantes disculpas y, desde luego, la paralización de una circular que, según argumentaron, fue producto de un desajuste organizativo. A la semana, la empresa pública anunciaba a bombo y platillo una línea de descuentos en los trenes para parejas homosexuales que quisieran hacer uso de sus servicios.

Y así comenzó la operación lavado: de perseguir a los maricones que buscaban sexo furtivo en los urinarios de las estaciones, a fomentar las bendiciones de la pareja estable homosexual. Se iniciaba así un nuevo proceso regulatorio del cuerpo y de la sexualidad del que prefiero dejar a cada uno y cada una sacar sus propias conclusiones.

domingo, 16 de abril de 2017

#hemeroteca #memoria | El año en que fuimos mundiales

Imagen: El País / Expo'92 en Sevilla
El año en que fuimos mundiales.
En 1992, con la Expo de Sevilla y los Juegos de Barcelona, España se creyó el centro del mundo. La corrupción, la globalización y la crisis nos han puesto en nuestro sitio
Luz Sánchez-Mellado | El País, 2017-04-16
http://politica.elpais.com/politica/2017/04/15/actualidad/1492269070_816800.html

Si en 1992 hubiera habido móviles y redes sociales, la memoria de aquel año sería un aluvión de selfis de gente poniendo morritos delante de la isla de la Cartuja en Sevilla y del Estadio Olímpico en Barcelona, y de memes de Curro y Cobi. En vez de eso, las fotos de esos fastos, vistas con nuestros pobres ojos curados de espanto, tienen el glamour de la tinta de los periódicos, el satinado de las revistas y los colorines de las recién estrenadas teles privadas. Ahí está la familia real de entonces: el rey Juan Carlos, la reina Sofía, el príncipe Felipe —imponente abanderado en el desfile de atletas— y las infantas Elena y Cristina. Exultantes de juventud y majestad como si no hubiera un mañana. Pero lo hubo, claro. Y a esas fotos y a esa familia les ha pasado, como a todos, un cuarto de siglo por encima. Veinticinco años con sus bodas, divorcios, funerales, glorias y miserias. Si en 1992 en España nos creímos el centro del mundo, el mundo, el tiempo y las crisis nos han puesto en nuestro sitio.

El 20 de abril del 92 amaneció espléndido en Sevilla. En la radio, el número 1 de los 40, ‘20 de abril del 90’, de Celtas Cortos, una historia de sueños rotos, no iba con el ambiente. Se inauguraba la Exposición Universal, el primer cohete de una traca que siguió el 25 de julio con los Juegos de Barcelona, la capitalidad cultural de Madrid y el Museo Thyssen, entre otros petardazos. España volvía a asombrar al globo. El muro de Berlín había caído en 1989 y, mientras Occidente bregaba con la crisis del Golfo, el viejo país ibérico, capaz de pasar de la dictadura a la monarquía parlamentaria, un gobierno socialista y 17 comunidades autónomas, dedicaba un ingente chorro de fondos públicos a epatar a propios y extraños. El AVE Madrid-Sevilla. La autovía A-92. Puentes por un tubo. El Estadio Olímpico. El Palau Sant Jordi. La fachada marítima de Barcelona. Y todo, cuesta creerlo, sin Internet que valiera. A cambio, pasión colectiva. Ilusión de país. Legítimo orgullo de pueblo. El arquero Rebollo inflamando el pebetero olímpico con su flecha en llamas. La Fura del Baus incendiando corazones sin más efecto especial que la imaginación y el ensueño. La belleza de los pabellones y el complejo microclima de la Expo, reducido en la caricatura popular a una nube de rocío que se evaporaba antes de rozar las testas y, cuya adaptación masiva arruina hoy los peinados del personal en terrazas de todo pelaje.

La oferta enamoraba. En 1992, no se era nadie si no se iba a la Expo y/o los Juegos. Así, vino Fidel Castro, Gorbachov, Mitterrand, los sosazos de Carlos y Diana de Inglaterra y la totémica Carolina de Mónaco, por no hablar de los héroes olímpicos, de Fermín Cacho a Carl Lewis, que hicieron correr toneladas de papel sin más fallo que algún duende de imprenta, según Joan Tarrida, director de publicaciones del COOB 92 y hoy editor de Galaxia Gutenberg.

Fuera, la fiesta iba por barrios, claro. Sofía Mazagatos, miss España 92, bautizaba la era del candelabro. Había trabajo a espuertas en los sitios de los fastos. Los sueldos —y los alquileres y los menús y las camas— triplicaban a los de ahora. Victorio y Lucchino no daban abasto a vender trajes de volantes. Rocío Jurado e Imperio Argentina agotaban el papel de ‘Azabache’, elevando la copla a los altares intelectuales. Los toros eran cita obligada de afición y postureo. En Barcelona, Toni Miró vestía a los modernos con cuellos Mao y chaquetas desestructuradas, y Julio Iglesias llenaba el Palau Sant Jordi con el me va, me va, me va, porque a la gente le iba. Atábamos los Cobis —el perrito de Barcelona— con butifarra y los Curros —el pájaro de la Expo— con chacina fina. Fuimos, o creímos ser, en fin, ‘Amigos para siempre’ que cantaban Los Manolos.

El año después, 1993, empezó la cuesta abajo con una crisis que iba a quedarse en depresión poscoito con todo lo que nos quedaba por ver con estos ojos. Las infantas se casaron. Elena en Sevilla, con un hidalgo que acabaría siendo el primer divorcio de su casa. Cristina, en Barcelona, con un medallista olímpico que iba a romper para siempre el cuento de hadas. Al ir bajando la marea del despilfarro, empezó a emerger la ponzoña de la corrupción y la indecencia. Poco a poco, perdimos la inocencia, los nervios y los papeles. Con la convulsión del 11-M. Con la grieta de la depresión de 2007, de la que aún andamos agua al cuello. Con la inmolación de Zapatero aceptando los recortes de la UE. Con la eclosión del 15-M y los indignados. Con la abdicación del rey Juan Carlos tras “la equivocación” de Botsuana. Con la deriva separatista de muchos de quienes aclamaron al príncipe Felipe, hoy rey de España.

De la estampa feliz de 1992 queda el recuerdo. También el AVE, los puentes, las autopistas. La marca de Barcelona y Sevilla en el mapa global que las tiene hoy tomadas por hordas de turistas que ocupan sus camas legales o ilegales, “al 50%”, según la indignada comidilla del grupo de WhatsApp de Manuel Otero, director del hotel Inglaterra de Sevilla y vocal de la patronal de hoteleros españoles. Quedan los hijos de aquellos jóvenes, cobrando la mitad que sus padres, si cobran. Quedan muchos padres, varados en tierra de nadie a los 50. Quedan abuelos echando mano de la pensión para paliar tanta caída. Y queda Felipe VI, un rey que tiene que ganarse el puesto al día y a quien va a ver a palacio en vaqueros un tal Pablo Iglesias junior. Ya nadie se acuerda del senior, cuyos nietos andan, por cierto, a leñazos.

Este 20 de abril del 2017, suena el número 1 de los 40, ‘Súbeme la radio’, de Enrique Iglesias hijo. Los toros agonizan. ETA depone armas mientras lobos islamistas arrollan a la multitud en cualquier plaza de Europa. El arquitecto sevillano Santiago Cirugeda, que casi perdió el curso de tanta juerga, recuerda la Expo como un fiestón del que aún andamos recogiendo la basura. Él mismo todavía coloca rampas de edificios de la Cartuja en otros de Sant Boi, en un poético bucle del destino. Ahí fuera, ‘millenials’ y ancianos se acribillan a selfis en los marcos incomparables de los fastos para subirlos a Facebook o Snaptchat. El mundo es el mismo, pero es otro. Más grande, más pequeño. Poco sentido tendría hoy una Expo Universal cuando se tiene el globo en la palma de la mano, y Barcelona tiene el World Mobile cada año. El sociólogo José Juan Toharia destaca nuestra capacidad de aguante. Hemos resistido, resistimos y resistiremos, vaticina. Y nosotros que lo veamos.

Y TAMBIÉN…
Arte y Cultura en torno a 1992.
Hoyesarte, 2017-04-10

http://www.hoyesarte.com/evento/2017/03/arte-y-cultura-en-torno-a-1992/