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domingo, 11 de febrero de 2018

#hemeroteca #menstruacion | El delito nepalí de la menstruación

Imagen: El Diario / Chicas nepalís confeccionan compresas reutilizables en talleres
El delito nepalí de la menstruación.
Nepal ha decidido prohibir el 'chhaupadi', la tradición que segrega a las mujeres cuando tienen la regla, pero acabar con la tradición es una batalla que va más allá de las leyes. Tener la regla en zonas rurales del centro y el oeste de Nepal es sinónimo de ser obligadas a dormir en cobertizos donde corren muchos riesgos. "Sé que sucede cuando no se sigue el 'chhaupadi': si alguna mujer me toca cuando tiene la regla, vomito sangre", dice el chamán de una zona rural de Nepal.
Zigor Aldama | El Diario, 2018-02-11
https://www.eldiario.es/desalambre/delito-nepali-menstruacion_0_738426905.html

Ganga Kunwar todavía siente un escalofrío cada vez que recuerda la primera vez que tuvo la regla. No porque sintiese miedo ante el hecho biológico en sí, sino porque sabía que, por primera vez en casi 12 años, la iban a echar de casa.

"Ya me habían avisado mis padres de que tendría que respetar la tradición hinduista del 'chhaupadi' -que obliga a la segregación de las mujeres durante su menstruación- y que me recluirían en el 'goth' -como se llama a la pequeña chabola en la que son separadas de la familia-. Hacía frío y sentí terror ante la obligación de quedarme sola en ese cobertizo que no tenía ni puerta, así que me subí a un árbol y estuve encaramada a él durante cuatro días", recuerda ahora, con 30 años.

Del árbol la bajó su madre, que no le dio mayor importancia al asunto. "Pensó que tenía miedo y que era una chiquillada sin importancia", comenta Kunwar. Pero los habitantes de Payal, un pequeño poblado del distrito nepalés de Accham, se lo tomaron muy en serio. Creyeron que no había cumplido con la tradición y comenzaron a achacarle todos los males que sucedían.

"Si alguien se ponía enfermo, decían que la culpa era mía por no haberme quedado en el 'goth'. Si un tigre mataba al ganado, también", cuenta Kunwar.

"La primera vez que tuve la regla, me intentaron violar"
A su lado se ha reunido un grupo de mujeres que quieren compartir sus experiencias sobre el 'chhaupadi'. "La primera vez que tuve la regla, como el 'goth' estaba muy lejos de nuestra casa, un grupo de chicos me intentó violar. Si no hubiese sido por un hombre que me salvó, lo habrían logrado", afirma Basanti Bohara.

"A mí me tocó en invierno. Estaba en la montaña y hacía muchísimo frío. Así que tuve que encender una fogata que apagué cuando el humo apenas me dejaba respirar", añade Ganga Pariyar. El pasado día 8, una mujer de 21 años murió por inhalación de humo cuando estaba segregada.

En la aldea de Payal saben bien lo que eso supone. En 2012, dos jóvenes fallecieron en sus respectivos 'goth' y un grupo de mujeres -en el que se encuentran Kunwar, Bohara, y Pariyar- se rebeló contra el 'chhaupadi'.

"Decidimos destruir todos los 'goth' que había para que los hombres no nos pudiesen echar de casa", comenta Bohara. Pero el remedio terminó siendo peor que la enfermedad. Muchas familias, temerosas de que saltarse la tradición trajese mala suerte, una creencia alentada por los chamanes, decidieron continuar expulsando a las mujeres durante la menstruación. A falta de un cobertizo en el que resguardarse, estas se veían obligadas a dormir al aire libre.

La lucha por la erradicación del 'chhaupadi'
Fue entonces cuando diferentes organizaciones no gubernamentales actuaron. "Abrimos un diálogo con las autoridades locales para convencerles de que había que abolir esta práctica, que no solo va contra la Constitución y los Derechos Humanos, sino que pone en peligro la salud e incluso la vida de las mujeres", explica Lachhindra Maharjan, trabajador local de Save The Children.

Es una de las ONG que trabajan en Nepal para lograr la erradicación del 'chhaupadi', una práctica que incluye un amplio abanico de prohibiciones durante la menstruación: las mujeres no pueden tocar ni a los hombres ni alimentos o animales domésticos, y tampoco pueden acudir a rezar a los templos.

La estrategia surtió efecto en Payal y ahora el pueblo está orgulloso de haber logrado la etiqueta 'chhaupadi free' –libre de chhaupadi–. No obstante, un recorrido por sus callejuelas embarradas demuestra que todavía es fácil encontrar chamizos para la segregación de las mujeres.

Tres meses de cárcel por echar a una mujer con la regla
Algunas reconocen que la tradición es más fuerte que la ley, aunque muchas han encontrado una forma intermedia para cumplir ambas: separarse de la familia recluyéndose en una habitación vacía de la vivienda, que únicamente se utiliza para este propósito. "Es algo que también se hace en ciudades, incluso en la capital, Katmandú", reconoce Maharjan.

Los diputados nepalíes que actualmente debaten cómo articular la prohibición del 'chhaupadi', aprobada el año pasado y cuya entrada en vigor está prevista para el mes de agosto, tendrán que decidir, entre otras cosas, si esa alternativa es legal.

De momento, ya han anunciado que obligar a una mujer a ser segregada será castigado con hasta tres meses de cárcel y una multa de 3.000 rupias (25 euros). Se lleva así al Código Penal el dictamen del Tribunal Supremo, que ya en 2005 consideró ilegal esta tradición y exigió al Gobierno que iniciase los trámites para su prohibición.

"Es mejor que se muera en el 'goth' que tenerla en casa"
A pesar de todo, Namsara Thakulla continuará exigiendo a su nieta, Gita Thakulla, que se recluya en el 'goth' cuando tenga la regla. "Es mejor que muera allí que tenerla con el resto de la familia en casa", sentencia esta mujer de 65 años que se gana la vida adivinando el futuro en otra remota localidad de Accham.

"Si alguien muere durante el 'chhaupadi' es porque estaba destinada a ello. Pero no podemos enfurecer a los dioses, porque el resultado será mucho peor", afirma sin rubor alguno.

A unos 50 kilómetros, en Banyagadi Jaygath, el chamán Prem Bahadur Khadka promulga algo similar. "No estoy de acuerdo con la destrucción de los 'goth' a la que obligan algunos gobernantes. Yo soy partidario del 'chhaupadi' y sé que sucede cuando no se sigue: si alguna mujer me toca cuando tiene la regla, vomito sangre."

"Por eso, siempre que me preguntan, yo aconsejo que saquen a las mujeres fuera de casa para evitar tragedias", señala este hombre de 82 años que asegura haber sido poseído por un espíritu que le dio sus actuales poderes sanadores cuando tenía 25 años.

Puede parecer una broma, pero en el pueblo todos le toman muy en serio.

Curiosamente, su hijo es el responsable de acabar con el 'chhaupadi' en la zona. Rajendra Bahadur Khadka es el gobernador de esta municipalidad rural, un nuevo término administrativo que engloba diferentes aldeas. "Yo no soy mi padre", aclara cuando se incide en esta coincidencia. "El 'chhaupadi' ha sido abolido en su forma más cruel en un 90%, y creo que es una práctica que se debe regular", afirma, demostrando que no está en contra de la segregación de las mujeres. "Sacarlas fuera de la casa no es aceptable, pero separarlas en una habitación destinada a ello, sí".

Es lo que Khadka hace con su esposa. Cuando menstrúa, él no la toca ni come lo que ella cocina. "Estoy haciendo todo lo posible por cambiar mi mentalidad, pero este es un país hinduista con tradiciones muy arraigadas. Nuestro plan ahora es destruir los 'goth' para que en dos años no quede ninguno y abolir el 'chhaupadi' en la próxima década", explica el político.

Claro que, cuando dice abolir él se refiere a transformar la práctica en una versión más moderna y aceptable a los ojos del mundo. "Las cosas llevan su tiempo. Nepal será un país mucho mejor cuando nosotros y nuestros padres muramos", sentencia.

miércoles, 1 de febrero de 2017

#hemeroteca #mujeres #derechos | Las feministas indias desafían el machismo religioso

Imagen El País / Mezquita de Haji Ali, Mumbai, India
Las feministas indias desafían el machismo religioso.
El Supremo permite la entrada de mujeres a la famosa mezquita de Haji Ali (Mumbai) tras la presión social. La organización Bhumata Ranragini lucha por el cambio en todos los credos.
Ángel L. Martínez Cantera | El País, 2017-02-01
http://elpais.com/elpais/2017/01/23/planeta_futuro/1485176148_906246.html

“Mahila-shakti, zindabaad!” (¡Larga vida al poder de la mujer!), coreaba el centenar de indias en marcha por las calles de Pune en diciembre. No era la primera protesta ni será la última, pero marcaba un momento trascendental. Poco tardarían en juntarse con otras manifestantes –mujeres, en su mayoría– que esperaban a 150 kilómetros. Una vez reunidas en Mumbai, el grupo se encaminó por la zigzagueante travesía que conecta la península de cemento de la ciudad con la mezquita más famosa de la 'gran manzana' india, ya en el mar Arábigo. El santuario de Haji Ali, el templo musulmán situado a un par de kilómetros de la orilla del paseo del puerto, había estado cerrado a la mujer durante más de una década, hasta que se abrió recientemente gracias a la presión de grupos feministas.

“Todos somos creados iguales y así tenemos que ser tratados en el templo de cualquier creador. Entonces, ¿por qué se nos da un tratamiento inferior a nosotras?”, pregunta retóricamente Trupti Desai, devota hindú y cabeza visible del grupo feminista que ha puesto en jaque las costumbres de diferentes confesiones religiosas en India durante 2016. El último ejemplo de este desafío ha sido Haji Ali Durga, en Mumbai. Y este es solo el principio. Su organización, la Brigada Bhumata Ranragini (Mujeres Guerreras de la Tierra Madre) planea manifestaciones en el templo hindú de Sabarimala, en el sureño estado de Kerala, en protesta contra la prohibición de la entrada a mujeres.

Una decisión judicial que sienta precedente
La marcha a la famosa mezquita de Haji Ali organizada por el grupo de Trupti Desai no solo celebraba una sentencia histórica, sino que culminaba una campaña iniciada por el propio colectivo en ese y otros templos del país. A finales de octubre de 2016, el Tribunal Supremo de India decidió en favor de las demandas femeninas e instó a los administradores de la mezquita a habilitar el santuario interior para mujeres en un plazo que terminó en diciembre.

Paralela a las reivindicaciones sociales iniciales, otro colectivo iniciaba la batalla legal a comienzos de verano. “Es la primera vez que mujeres musulmanas en India han desafiado la práctica de no dejar entrar a la mujer al sanctasanctórum de una mezquita”, explica Noorjehan Fiaz, una de las dirigentes de Bharatiya Muslim Mahila Andolan (BMMA). En nombre de este colectivo, un movimiento de masas nacional, autónomo y secular de mujeres musulmanas con 70.000 miembros en 15 estados indios, Noorjehan y Zakia Soman presentaron una demanda al Alto Tribunal de Mumbai para la acabar con la norma que prohibía el acceso de la mujer al corazón del templo musulmán.

La entrada de mujeres a la mezquita de Mumbai estaba permitida, pero no al sagrario interior –la ‘daragh’ (la tumba)–, un espacio reservado para hombres. “La razón que daban es que nuestra presencia en el santuario de un mártir musulmán no era aceptada por las leyes de la Sharia [ley islámica], además de que las mujeres son impuras porque menstrúan”, explica Noorjehan. Sin embargo, el acceso absoluto de la mujer a todo el espacio de la mezquita estuvo autorizado hasta el año 2011, cuando los administradores de la misma cambiaron el reglamento interno del templo en perjuicio de las feligresas y visitantes.

En agosto, la principal corte de Mumbai condenó la ilegalidad de la norma impuesta sobre la mezquita en base a una ley estatal de 1956, que condena a seis meses de prisión a quien prohíba la entrada de cualquier persona a un templo en el estado de Maharashtra, bajo su jurisdicción. Sin embargo, la fundación encargada de la la gestión de la mezquita Haji Ali decidió llevar la decisión al Tribunal Supremo de India. Finalmente, la máxima instancia judicial del país decidió en favor de las demandantes declarando la inconstitucionalidad de la prohibición.

Ante varios credos y más allá de la religión
La decisión judicial es un hito en la batalla por la igualdad de derechos de la mujer en India. Pese a que la libertad religiosa está protegida por el artículo 25 de la Constitución, diferentes costumbres violan esta norma con insultante recurrencia. Según Trupti Desai, portavoz de Bhumata Ranragini, las mujeres tienen restringida la entrada a un 15% de los templos en India; un territorio que cuenta con más de 100.000 edificios religiosos.

Así como la mezquita de Mumbai prohibía la presencia femenina en el sagrario, otros templos hindúes del mismo estado también limitan su acceso. A mediados de 2016, una veintena de feministas encabezadas por Trupti Desai fueron detenidas a la entrada del templo hindú de Shani Shingnapur de Ahmednagar, a 300 kilómetros de Mumbai. El arresto policial fue precedido de la agresión física por parte de una turba de radicales hindúes hacia Desai, que también ha recibido amenazas de muerte.

“Nuestras protestas no son contra Dios, ni contra ninguna religión. Sino en favor de la igualdad de género [...] Yo misma soy creyente hindú y ‘bhakt’ (practicante)”, insiste la líder feminista. Trupti Desai describe su organización como laica y señala que, pese a tocar fibra altamente inflamable en un país fervorosamente religioso, ha conseguido extenderse a otros estados indios ampliando sus seguidoras hasta llegar a los 70.000 miembros en un lustro.

Lejos de amedrentarse por la tensión creada en torno a su grupo, la brigada de Bhumata Ranragini planea expandir sus actividades a otras regiones del país. En los próximos meses, el colectivo marchará al templo de Sabarimala, en estado sureño de Kerala. Este santuario hindú también prohíbe el acceso a mujeres con edades comprendidas entre los 10 y los 55 años. “No se nos permite la entrada en base a nuestro ciclo menstrual. Esto es absurdo. Llevamos más de 65 años de independencia y tenemos una ley sobre igualdad de género desde los años 50”, clama la activista; quien razona que la religión y la batalla por los templos son solo excusas para visibilizar un problema mayor.

El patriarcado indio perpetúa comportamientos machistas amparándose en tradiciones de los diferentes credos de un país que cuenta con decenas de millones de seguidores de las principales religiones del mundo (exceptuando el judaísmo). “Las mujeres deberían poder entrar a cualquier ‘mandir’ (templo hindú), ‘masjid’ (mezquita), ‘gurduara’ (templo del sijismo) o ‘girjaghar’ (iglesia)”, recalca Trupti Desai, resumiendo el espíritu de un movimiento que va más allá de un credo.

lunes, 23 de noviembre de 2015

#hemeroteca #machismo | Prohíben la entrada de mujeres en un templo hindú hasta que no se invente un detector de menstruación

Imagen: Público
Prohíben la entrada de mujeres en un templo hindú hasta que no se invente un detector de menstruación.
Como respuesta se ha iniciado una campaña en las redes sociales, 'Feliz por sangrar', cuyo objetivo es luchar contra los tabúes menstruales y el sexismo al que están sujetas las mujeres.
EFE | Público, 2015-11-23
http://www.publico.es/internacional/prohiben-entrada-mujeres-templo-hindu.html

Las muestras de indignación en la India se han multiplicado tras conocerse que autoridades de un templo hindú aseguraron que no permitirán a las mujeres entrar en el recinto hasta que no se invente un detector de menstruación, ya que durante ese periodo la visión tradicional las considera "impuras".

"Llegará un día en el que se inventará una máquina para escanear si es 'el momento adecuado' (sin menstruación) para que una mujer entre al templo. Solo entonces hablaremos si permitirles la entrada", dijo la autoridad del templo Prayar Gopalakrishnan.

Gopalakrishnan, presidente de la Oficina de Propiedades Divinas del templo de Sabrimala, localizado en el estado meridional indio de Kerala, se refirió a la máquina de menstruación durante una rueda de prensa la semana pasada.

Una campaña en redes sociales contra tabúes y el sexismo
Sin embargo, sus palabras no cobraron relevancia hasta que se lanzó el sábado la campaña 'Feliz por sangrar', a la que se han sumado hasta hoy numerosas mujeres de todo el país clamando contra "el patriarcado y el tabú" que supone el periodo menstrual.

"La campaña 'Feliz por sangrar' ha sido lanzada contra los tabúes menstruales y el sexismo al que están sujetas las mujeres. Esta reconoce la menstruación como una actividad natural que no necesita un telón tras el que esconderse", según clamaron las activistas en la red social Facebook.

Como consecuencia, otras mujeres, en su mayoría jóvenes, se volcaron en esa y otras redes sociales contra unos comentarios que consideran "misóginos y arcaicos" y reclamaron la "naturalidad" de la menstruación con fotos de sus compresas, algunas con mensajes.

"Mis ovarios, mi sangre, mi problema. Yo decido cuándo y a dónde ir, no un sacerdote", decía uno de los comentarios en Twitter o "nadie tiene derecho a llamar a mi periodo impuro", sentenciaba otro.

En la India, las mujeres sufren durante su periodo menstrual limitaciones como la prohibición de manipular alimentos o cocinar y la obligación de dormir en una habitación o en camas separadas de su pareja o familiares.

Solo el 1,6% de ellas llevan una vida normal durante esos días, según datos de del Consejo de Suministro de Agua y Saneamiento Colaborativo (WSSCC), dependiente de la ONU.

En la India, 335 millones de niñas y mujeres tienen la menstruación cada mes, pero sólo un 12% tiene acceso a compresas o paños higiénicos y 200 millones carecen de información adecuada sobre la higiene durante esa época.