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martes, 29 de abril de 2025

#hemeroteca #homofobia | Virulento ataque homófobo al bailaor Manuel Liñán en redes por bailar en bata de cola y mantón: “Vicioso, enfermo y degenerado”

Manuel Liñán, en una imagen de su espectáculo 'Nómada' //

Virulento ataque homófobo al bailaor Manuel Liñán en redes por bailar en bata de cola y mantón: “Vicioso, enfermo y degenerado”

Un vídeo que recoge un minuto de una actuación del artista el sábado en Madrid se hace viral y acumula decenas de insultos y comentarios vejatorios
Mercedes L. Caballero | El País, 2025-04-29
https://elpais.com/cultura/2025-04-29/virulento-ataque-homofobo-al-bailaor-manuel-linan-en-redes-por-bailar-en-bata-de-cola-y-manton-vicioso-enfermo-y-degenerado.html

“De horror ver a este maromo de esa guisa”. “No jodan, esto es lo último que me quedaba por ver, no se le enreden los hue... en el vestido!”. “¿Esto es en serio o es alguna broma?”. “Prefiero interpretarlo como que fue una reunión de amigos y uno de ellos, el más gracioso con unas copas de más, protagonizó la escena con la bata y el mantón (pobre mantón) prestado de la hermana”. “Vicioso, enfermo, degenerado”. “Para mí, un mamarracho”. Esto son algunos de los 504 comentarios que recibió una publicación de la revista digital Deflamenco.com en la red social Facebook entre la medianoche del pasado sábado, 26 de abril, hasta las 19.00 del domingo, 27, cuando el responsable de la revista, Rafael Manjavacas, decidió borrarla tras la cantidad de insultos y mensajes homófobos que estaba acumulando.

El origen estaba en un vídeo que recogía un minuto aproximadamente de la actuación que el bailaor y coreógrafo Manuel Liñán (Granada, 44 años) ofreció el sábado en los Teatros del Canal de Madrid, dentro del II Festival de la Guitarra. El bailaor, invitado por el guitarrista Manuel Valencia, interpretó unas cantiñas vestido con bata de cola y mantón, una de sus señas de identidad como artista. Ganador del Premio Nacional de Danza en 2017, entre otros muchos galardones, Liñán es reconocido internacionalmente como uno de los creadores más destacados del flamenco contemporáneo.

El vídeo se había hecho viral en Facebook y durante el poco tiempo que estuvo publicado había acumulado 101.000 visualizaciones, según Manjavacas. La revista lo publicó también en sus cuentas en Instagram y TikTok, donde sigue publicado y también ha recibido comentarios homófobos, aunque con menos virulencia que en Facebook. Este lunes por la mañana, la revista ha decidido volver a publicarlo en esta red social y enseguida han empezado a replicarse los insultos.

A lo largo del domingo, Liñán recopiló capturas de los insultos en Facebook y envió algunas de ellas a Manjavacas. “Vi el vídeo publicado y leí los primeros comentarios. Comprobé que una vez más se generaba debate sobre el trabajo que hago, pero dentro de lo normal. Me viene pasando habitualmente y al principio solo le di la importancia justa. Pero seguí leyendo y comprobando que la cosa se ponía muy fea. El vídeo se había hecho viral y, aunque entre los primeros comentarios había algunos que defendían mi trabajo, luego ya eran todos insultos y vejaciones. La situación me desbordó”, explica por teléfono el bailaor. Fue entonces cuando decidió enviar las capturas al director de la revista. “Necesitaba compartir mi asombro y tristeza, Rafael [Manjavacas] es un gran amigo”, comenta.

Al recibir las capturas, Manjavacas tomó la decisión de eliminar la publicación en Facebook. “Me preocupé mucho. No es la primera vez que una publicación de un artista flamenco que abre nuevos caminos en la creación genera debate en nuestras redes sociales, pero rápidamente me di cuenta de que ese vídeo que grabé y subí se había hecho viral y los comentarios se escapaban a nuestro público y seguidores habituales. Eliminé la publicación por cariño y protección hacia Manuel, aunque ahora me arrepiento porque se trata de un reflejo de lo que está pasando. Es increíble. En Instagram y TikTok también pueden leerse comentarios, aunque no con un tono tan elevado como los de Facebook. Afortunadamente, Manuel hizo capturas”, explica Manjavacas.

“Estoy asustado, preocupado”, confiesa Liñán. “¿Y si un día alguna de estas personas que han dejado esos comentarios va al teatro a verme y me espera en la puerta?”.

Liñán viene abriendo nuevos caminos en la danza flamenca, como hacen otros colegas de la creación actual, como Rocío Molina e Israel Galván, desde hace años. Cuenta que es consciente de que la parte más ortodoxa de la profesión cuestiona su trabajo y no empatiza con él. “Pero siempre me he sentido respetado por el público”, apunta. Tan es así que su espectáculo Viva!!, estrenado en 2019, en el que Liñán y seis bailaores más bailan travestidos para cuestionar estereotipos de género, sigue cosechando éxitos, llenos y público en pie por allí por donde pasa.

“Con ese espectáculo, cuando visitamos Nueva York, en 2022, pasó algo parecido. La marca Nike se puso en contacto conmigo para usar una foto donde salíamos los siete bailaores vestidos ‘de mujer’ para una campaña de inclusión que estaban realizando. Los comentarios en la publicación de esa foto también fueron alarmantes. Por eso, en esta ocasión, no he querido dejarlo pasar. Mi deber pasa por denunciarlo para ayudar a que se pueda avanzar”.

Desde 2015, año en el que se estrenó la obra ‘Nómada’ y el bailaor aparece por primera vez con una bata de cola bailando unos caracoles, Liñán viene explorando la identidad de género en el flamenco a través de un sólido discurso que ha ido desarrollando de manera más amplia con obras como ‘Reversible’ (2016), ‘Viva!!’ (2019), el documental ‘Flamenco Queer’, realizado por la revista ‘The New Yorker’, y Muerta de amor (2024), su obra más reciente.

“Este nuevo ataque afecta mucho. Hace que acabes cuestionándote por qué haces lo que haces, cosa que no debería pasar. Sé cuál es mi discurso, quién soy, de dónde viene mi obra. Pero es inevitable. Mi chico también está muy afectado, cómo no lo va a estar. Son delitos de odio, vejaciones, hacia algo que va mucho más allá de que lo que hago en un escenario, que puede gustar o no”, subraya.

Preguntado por si ha denunciado los hechos en la propia red social, Liñán confiesa que aunque esa era su intención, no ha podido hacerlo al haberse borrado la publicación. “Sé que Rafael quiso protegerme al eliminarla. Todo esto es muy grave y a uno le desborda y acaba no sabiendo qué es lo mejor”. Cuenta Liñán que en una ocasión anterior sí pudo denunciar este tipo de comentarios en otra red social. “Fue con la obra Nómada, en YouTube. Ahí bailé por primera vez con bata de cola y también se llenó de insultos. Lo denuncié y la red borró los comentarios”.

“Es inaudito que sigan pasando estas cosas”, añade Manjavacas. “Manuel Liñán baila con mantón y bata de cola cuando quiere, como en su momento Carmen Amaya salió bailando con pantalones y se convirtió en la primera mujer que lo hizo”.

martes, 8 de diciembre de 2020

#hemeroteca #lgtbi #flamenco | La Lola, una peña ‘LGTBIjondo’


La Lola, una peña ‘LGTBIjondo’.

Una peña flamenca de Jerez se convierte “en la primera de España” en representar al colectivo LGTBI en este arte.
De Jesús A. Cañas | El País, 2020-12-08
https://elpais.com/cultura/2020-12-08/la-lola-una-pena-lgtbijondo.html

No se sabe muy bien cómo y cuándo Lola Flores dijo aquello de “¿quién no se ha dado un ‘pipazo’ con una amiga?”. Que la cita parezca apócrifa no ha importado demasiado para que acabe estampada en camisetas o referida como uno de sus grandes momentos de desparpajo. Ni siquiera importa si realmente la pronunció porque resulta creíble para una artista que hizo gala toda su vida de apoyar sin fisuras al colectivo gay. Por eso, cuando en Jerez de la Frontera idearon crear la primera peña flamenca feminista LGTBI de España no podía llamarse de otra forma: La Lola.

“La Lola es un concepto femenino, transgresor y andaluz. Ella es un icono, pero hay más Lolas”, resume Susana Arnáiz del Bosque, vicepresidenta de una entidad que se presentó el pasado mes de septiembre con la venia de una pandemia que retrasó su puesta en marcha. La sede social de la entidad ya es, de por sí, toda una declaración de intenciones. En el escenario de La Guarida del Ángel, un café cantante con vocación flamenca y más de 20 años de trayectoria, convive una gran bola de discoteca, un sofá barroco tapizado de morado, un corpóreo de la Flores con zarzillos rojos y un patio cuajado de sillas de anea.

Con ese bagaje ecléctico, su dueño Mario González, hace tiempo que se había dado cuenta de que “había muchos flamencos que querían un espacio en el que dar visibilidad a este colectivo desde su arte”. Y llegó a esa conclusión tras llevar más de tres años organizando espectáculos drag y de transformismo, manifestaciones artísticas que hace años años encontraron a grandes folclóricas como Flores, Rocío Jurado o Juanita Reina como divas a las que imitar. “Entonces, eran personas travestidas que usaban eso como único medio que les permitía expresar su dualidad”, razona Arnáiz.

Pero que se diesen esas concesiones sobre los escenarios flamencos no significaba que se traspasase la línea de la visibilidad de la vida privada. “En el flamenco, quien era homosexual no lo podía decir. Y el que no lo podía tapar, como Miguel de Molina, se tuvo que ir”, reflexiona el cantaor Fernando Soto, en referencia al exilio que sufrió el artista malagueño desde 1942 por ser homosexual. Carmen Rodríguez, presidenta de La Lola pidió a Soto que ejerciese de padrino de la entidad y él no lo dudó. “Soy artista flamenco, homosexual y gitano. Si hay alguien que tuviese que estar en esa peña era yo. El flamenco no siempre ha tenido el sitio que debe tener y la homosexualidad, tampoco. Estamos haciendo un fuerte para los que vienen atrás”, explica el cantaor con orgullo.

“Jerez es una ciudad que mantiene sus tradiciones impecables, pero es capaz de crear una modernidad que la arropa. Fue la primera ciudad que colgó la bandera LGTBI en su Ayuntamiento y ahora es la primera que crea una peña así en España”, asegura la presidenta de una entidad registrada desde principios de año. Aunque ni eso ha librado a la entidad de críticas que cuestionan la necesidad de su creación o que le cuelgan el apelativo peyorativo de ‘femijondas’. “Me encanta. Es señal de que hacemos falta”, añade Rodríguez.

Diversos artistas e iniciativas culturales en Sevilla, Barcelona o Madrid han surgido en los últimos años con el mismo empeño de La Lola por derribar estereotipos interiorizados en el flamenco. Es el caso del bailarín y coreógrafo Manuel Liñán, premio nacional de Danza 2017 y maestro en el baile más vanguardista a golpe de bata de cola y mantón. O de las mujeres guitarristas, presentes en este arte desde hace años —ahí está el caso de Teresita España, inmortalizada al cante y al toque en cilindros de cera a principios del siglo XX — aunque silenciadas hasta hace poco. “Queremos valorar las aportaciones de las mujeres en el flamenco, centrales en el escenario, pero no en la conceptualización de este”, añade Arnáiz.

En La Lola sueñan con ir a más y ser capaces de celebrar eventos y encuentros de calado, como un festival, programado para octubre de 2021 y en la estela de Flamenco Diverso, un encuentro celebrado en Madrid durante el Orgullo Mundial de 2017. Mientras se organizan materializarlo y con permiso del coronavirus, ya celebran proyecciones de películas y coloquios o actuaciones de flamencos nóveles feministas y LGTBI. En la mente, le rondan más ideas, como una ruta cultural turística que ubique e interprete a las mujeres del flamenco en el callejero de Jerez, una visibilización aún pendiente en las interpretaciones de visitas a la ciudad.

Por el momento, más de 40 socios ya se han hecho de la peña, “la mayoría son heterosexuales”, apunta González ente risas. Pero en La Lola esperan ser muchos más e incluso servir de referente para iniciativas similares que puedan surgir en otras ciudades. Mientras, desde la ciudad donde nació Flores hace casi un siglo, su peña homónima, feminista y LGTBI ya está lista para dar guerra. “Para algo Jerez es el único pueblo en el que ser flamenco es un plus. Es una ciudad en la que los payos quieren ser gitanos”, zanja Mario González.

lunes, 5 de octubre de 2020

#hemeroteca #queer #flamenco | Manuel Liñán, coreógrafo: "La homofobia existe en el flamenco porque existe en el mundo"

Imagen: El Diario / Manuel Liñán
Manuel Liñán, coreógrafo: "La homofobia existe en el flamenco porque existe en el mundo".
El creador granadino, premio Max del público por '¡Viva!', trasviste a sus bailaores para que el espectador "no vea a hombres ni mujeres en escena, sino a seres humanos".
Alejandro Luque | El Diario, 2020-10-05
https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/teatro/manuel-linan-coreografo-homofobia-existe-flamenco-existe-mundo_1_6268547.html

Manuel Liñán recuerda que el origen de ‘¡Viva!’, su último espectáculo, se remonta a su más temprana infancia, cuando a escondidas se vestía con la falda de su madre, se ponía flores en el pelo y se maquillaba. Hasta que este bailaor y coreógrafo granadino de 40 años decidió convertir el recuerdo en propuesta escénica; aunque no esperaba que fuera a convertirse en una de las sensaciones de la temporada en el ámbito flamenco, o que fuera a conquistar el premio Max del Público.

"Todo nace de un anhelo", explica. "Pretender recuperar algo que se convirtió en privado por miedo a las represalias familiares, sociales o artísticas. Y reivindicar el derecho a elegir cualquier prenda o movimiento que a uno se le antoje, sin necesidad de preguntarse a cada momento si es de hombre o de mujer. Esa es la razón por la que, donde unos ven una propuesta transgresora, yo digo que es regresora: es volver a aquel momento, desde el respeto, la formalidad y la seriedad con que siempre he entendido el travestismos".

Siete bailaores sobre las tablas, con el atuendo y los movimientos que se atribuyen a las bailaoras. Así comenzó el desarrollo de un espectáculo que la compañía acogió desde el primer momento como algo especial. "Algunos de los bailaores habían tenido experiencias similares a la mía, y desde luego todos aceptaron entrar en el juego desde el minuto cero. Nos hemos reído y nos hemos emocionado mucho, tanto en escena como en peluquería, maquillaje... Lo más difícil para mí ha sido mantenerme en el papel de director, cuando en realidad lo que me pedía el cuerpo era hacer travesuras con ellos", sonríe Liñán al recordar los ensayos.

Enmascararse para desnudarse
Estrenado en febrero del año pasado en Madrid, en los Teatros del Canal, '¡Viva!' no es, evidentemente, el primer montaje en que un varón se viste de mujer. En la mente de todos los aficionados están esos personajes femeninos –los lorquianos especialmente– que han sido defendidos por bailaores. Lo singular en el trabajo de Manuel Liñán es que en este caso el elenco no representa a ningún personaje. "Queríamos mostrar a la sociedad que seguimos siendo nosotros, no representamos a nadie más. Hasta cierto punto nos enoja que nos sigan preguntando, ¿tú de qué te vistes, quién eres? Ante eso solo puedo responder una cosa: soy yo mismo. Con el travestismo he llegado al fondo de mi alma", afirma.

En efecto, el creador granadino define la transformación a la que se someten los bailaores como "enmascararse para desnudarse". Además de usar peluca, todos emplean en abundancia maquillaje y complementos, "porque nos encanta, es la manera de recuperar esos momentos tan íntimos", asevera. Pero también hay un reto de fondo: cuestionar lo que las convenciones llaman ropa o baile "de mujer" y "de hombre".

"Queríamos desafiar los roles", prosigue Liñán. "Desde que empecé a bailar, me dejaron claro que había una forma de mujer y otra de hombre. Pero yo nunca he compartido esa distinción. Recuerdo que veía a mujeres que no cumplían esas normas estéticas, y me encantaban. Y siempre me costó mucho encajar esa separación por sexos: mi búsqueda, a lo largo de mi carrera, ha tenido mucho que ver con encontrar un lenguaje que no se encasillara en ninguna de las dos formas. Por supuesto, he tenido que aguantar críticas contra mi baile afeminado, amanerado o poco viril".

La andadura de '¡Viva!' ha sido hasta la fecha más que exitosa, especialmente en el Festival de Jerez, donde fue aclamada por crítica y público. ¿Significa esto que ya nadie se escandaliza por ver a hombres bailando vestidos de mujeres? "Eso nunca falta", responde Liñán. "Hemos seguido viviendo ataques e insultos en redes sociales, nos dicen que lo que hacemos es una falta de respeto... Pero por otro lado ha habido una gran aceptación, no nos esperábamos que fuera tan buena".

"El público no ha visto a hombres ni mujeres, sino a seres humanos bailando", celebra. "Mi madre tenía mucho miedo antes del estreno, ¿cómo vais a hacer eso? Estaba muy nerviosa pero luego lo disfrutó un montón, se ha vuelto fanática del montaje. Y es curioso, cuando le pregunté si le había gustado el vestuario, me confesó que no recordaba qué llevábamos puesto. Es lo que más me gustó".

Llegó la Covid-19
Cuando estalló la crisis de la Covid-19, Liñán y su compañía estaban a punto de viajar a Estados Unidos para realizar una gira que les llevaría hasta México, y el mismísimo New York Times les dedicó un amplio reportaje lleno de piropos. Y aunque la pieza especificaba la homosexualidad del creador, él asegura que el dato no tiene importancia: "Mis trabajos nunca han hablado de con quién me acuesto ni con quién no. De hecho, creo que la homosexualidad debería desligarse del travestismo, porque la orientación sexual no tiene nada que ver con la estética. Conozco a bailaores heteros a los que les habría encantado trabajar aquí. Ojalá algún día el hombre pueda vestirse con cualquier ropa en escena".

Por último, sobre la vieja polémica de si hay homofobia o no en el flamenco, Liñán zanja el asunto con elegancia: "La hay, la hemos vivido. Pero no me gustaría responsabilizar al flamenco. El flamenco no es homófobo, pero hay gente homófoba, individuos, en él. La homofobia existe en el flamenco porque existe en el mundo, y nuestro arte no viva aislado de aquél".

Una de las manifestaciones más sutiles es, según el bailaor, que los elogien como algo cómico. "Qué gracioso, qué aje, estáis sembrados", les decían. "Pero no por travestirnos tenemos que caer en la comicidad. Claro que eso ha sido también desde siempre un refugio para el homosexual. Cuando yo era chico y en una fiesta me vestía de mujer, también me decían que era muy gracioso. Uno iba de Batman, otro de Superman, y yo con una falda de lunares. Pero yo iba en serio", apostilla.

martes, 14 de abril de 2020

#hemeroteca #queer #flamenco | Palmas para el flamenco marica

Imagen: Clarín / La compañía de Manuel Liñán
Palmas para el flamenco marica.
La centenaria danza surgida en Andalucía es una nueva vía que encontró la comunidad ‘queer’ para afirmar su identidad. Mujeres y hombres hoy intercambian los roles de baile, antes férreos, sin distinción de género.
Marina Harss | Clarín, 2020-04-14
https://www.clarin.com/revista-enie/escenarios/flamenco-queer-marica-viva-rol-genero-_0_FRQL_9s7D.html

Una bailarina con vestido rojo y largo, sola en la oscuridad, desvía su mirada del público. Se escucha una voz de lamento y los brazos de la bailarina aletean ligeramente, como si despertaran ante ese triste sonido. “Eres una rosa”, dice la canción. El cuerpo de la bailarina se balancea ligeramente, como reuniendo energía antes de girar hacia los espectadores con un movimiento rápido.

Lo que el público ve es a la vez esperado e inesperado: una bailarina de flamenco peinada y vestida a la usanza tradicional, de mirada fiera, concentrada. Pero hay un viraje: la bailarina es un hombre, Manuel Liñán, creador y estrella del espectáculo ‘¡Viva!’.

Siendo el flamenco lo que es –una música y danza centenaria desarrollada a partir de un choque de culturas en el sur de España–, lo que continúa es tan sorprendente como refrescante. Una actuación enteramente travestida a cargo de Liñán y seis extraordinarios bailarines masculinos, con vestidos de colores y mantones con flecos, el pelo arreglado con peinetas y flores. Mientras uno de ellos baila, los otros lo acompañan con cantos, exhortaciones y baten palmas en rítmico aplauso.

El espectáculo, que iba a presentarse a principios de abril en el Festival de Flamenco de Nueva York en el histórico teatro City Center –el encuentro ha sido pospuesto debido al coronavirus– representa algo nuevo para el público flamenco mayoritario: una exposición franca y alegre de la identidad queer en el marco del baile flamenco. Para Manuel Liñán, que es gay, el baile se ha convertido en una forma de expresar quién es. Como él mismo dice, “mis bailarines y yo bailamos lo que somos”.

‘¡Viva!’ ha sido muy bien recibida por el público y la crítica desde su estreno en Madrid en 2019. El crítico del diario español El País, Roger Salas, describió el show como “una de las mejores cosas que tienen lugar en este momento crucial del flamenco y la danza española”. Semejante recepción parece inimaginable incluso 20 años atrás.

Algunos han comparado el espectáculo con Les Ballets Trockadero de Monte Carlo, una compañía de ballet estadounidense totalmente formada por varones y especializada en parodiar clásicos como 'El lago de los cisnes'. Pero '¡Viva!' no es tanto una sátira como una declaración de amor por el flamenco, pura y simple. Los bailarines del señor Liñán interpretan alegrías, tarantos y bulerías tradicionales, bailes colmados de pasos rítmicos, excitantes, brazos que se curvan, palmadas en los muslos, chasquidos de dedos y giros bruscos, al igual que bailes de la más académica escuela bolera, con sus temperamentales pasos de ballet.

El Nuevo Flamenco, que domina la escena desde los años 80, se ha alejado de los vestidos con volados, los mantones y los peinados apretados que llevan las bailarinas de Liñán en ‘¡Viva!’. Y también del formato tradicional de las canciones y bailes que la obra pone en juego. Pero para Liñán, esta mirada hacia atrás representa algo intensamente personal, una forma de ver su propio despertar al flamenco. “Es lo que crecí viendo desde que tenía 11 o 12 años”, comenta en una entrevista telefónica desde Madrid, donde vive, a sus 39 años.

En su aprendizaje de danza le enseñaron a bailar “como un hombre”. Al igual que en la mayoría de las formas tradicionales, el ballet y el tango entre ellas, la técnica del flamenco se ha enseñado históricamente con matices diferentes para hombres y mujeres. A los hombres se les enseña a mover menos las manos y las caderas y a sostener la parte superior del cuerpo más rígidamente; a las mujeres, a hacer movimientos más curvilíneos y ornamentales con los brazos y el torso.

Desde edad temprana, recuerda Liñán, se sintió restringido por esas normas: “Mi cuerpo no podía reprimir determinados impulsos, y pronto empecé a mover las manos como quería, y las caderas. Empecé a moverme entre los géneros”.

La pelvis hacia adelante y hacia atrás
Rocío Molina, otra artista que traspasa los límites de lo que se puede mostrar en el flamenco, también recuerda que le enseñaron del mismo modo. “Yo solía cambiar la manera de bailar, incluso cuando era estudiante joven”, contó en una entrevista telefónica. Rocío ha bromeado en el escenario sobre lo antinatural que le parece mover las caderas de un lado a otro, como se les enseña a las mujeres, y sobre cómo prefiere mover la pelvis hacia adelante y hacia atrás, como un hombre.

Dentro de una actividad en la que la homosexualidad femenina sigue estando mayoritariamente bajo inspección, Rocío es lesbiana. También ella es una intérprete famosa, y vehemente. “Mi baile siempre ha sido muy físico, muy extremo”, dice. “He recurrido al dolor para alcanzar estados de trance”. Molina se toma su tiempo, atrae al espectador a su mundo y luego explota en pasajes sostenidos de pasos ardientes, impulsando el cuerpo al frente con singular vigor.

El baile de Molina es como una profunda inmersión en su inconsciente. En 2018, durante su embarazo, bailó una obra, ‘Grito Pelao’, sobre su deseo de ser madre y su decisión de someterse a una inseminación artificial. En su pieza solista ‘Caída del Cielo’, que iba a ser presentada en la primavera neoyorquina durante el Festival de Flamenco, se mete dentro de una tinaja llena de una sustancia viscosa y luego procede a dejar una mancha de color rojo sangre detrás de ella mientras se arrastra por el escenario. Para la época en que estaba creando la obra, dice, temía no poder concebir un hijo (ahora tiene una nena). “Cada vez que la interpretaba, ese momento era como perder la criatura que tanto deseaba”.

Hacia un giro cultural
De ambos, Molina es la intérprete más transgresora, pero tanto a ella como a Liñán los une el interés de exponer su ser más íntimo a través de la danza. Hasta no hace mucho, los temas de la identidad de género y la orientación sexual por lo general se dejaban en los márgenes. El artista y teórico del flamenco contemporáneo Fernando López Rodríguez ha rastreado la existencia de artistas drag en un libro próximo a aparecer, Historia queer del flamenco.

A través de un correo electrónico desde Madrid, López Rodríguez explica que el flamenco siempre ha tenido un componente queer. A principios del siglo XX había cafés y salas de música donde los artistas travestis se mezclaban con intérpretes de flamenco más tradicionales. Pero bajo la dictadura de Francisco Franco, el travestismo pasó a la clandestinidad hasta los años 60, cuando comenzó a hacer su reaparición, “en el ámbito de fiestas y espectáculos gay, exclusivamente para artistas travestidos”.

Al travestismo masculino se lo consideraba algo peligroso. La crítica de flamenco Estela Zatania escribió en un mail que en los últimos años del gobierno de Franco y durante un tiempo después, España tenía una ley –la Ley de la Peligrosidad Social– que daba lugar a persecución y encarcelamiento por comportamiento inmoral, y que principalmente se utilizaba para perseguir a los homosexuales. Bailar travestido no solo era inusual sino también peligroso.

Para las mujeres la situación era algo diferente. Las artistas, como la gran estrella de los años 30 y 40 Carmen Amaya, podían salirse con la suya usando pantalones y bailando los llamados bailes masculinos, repletos de zapateo, porque no infringían las normas heterosexuales. La sexualidad de estas creadoras simplemente no se cuestionaba. Los pantalones, que permitían que los espectadores les vieran más las piernas, pueden incluso haber aumentado su sex appeal, en especial para los hombres del público.

España ha cambiado. Han pasado 15 años desde que el país se convirtió en uno de los primeros del mundo en legalizar el matrimonio gay, pese a la fuerte oposición de la Iglesia Católica Romana. El espectáculo de Liñán es producto y expresión de este giro cultural. Lo cual no significa que sus actuaciones no hayan contrariado a algunas personas. Liñán puede ser un artista flamenco famoso y premiado, pero afirma que sus bailarines y él han sido por igual objeto de burlas homofóbicas tanto en la profesión como en Internet.

Y, sin embargo, no hay duda de que '¡Viva!' es una celebración del arte del flamenco, una afirmación de su belleza y su capacidad de conectarse con un vasto público. Cuando el show se llevó a cabo en el Festival de Jerez el mes pasado, un crítico dijo que “es una de las mejores cosas que se han visto en el festival en sus 24 años de historia”. El mundo del flamenco, al parecer, está preparado para Manuel Liñán.

Traducción: Román García Azcárate

miércoles, 25 de marzo de 2020

#hemeroteca #queer #flamenco | Un show de flamenco queer revoluciona el género.

Imagen: Clarín / Manuel Liñán (3i) y su compañía flamenca
Un show de flamenco queer revoluciona el género.
El “¡Viva!” de Manuel Liñán representa algo nuevo para el público flamenco: una expresión franca y alegre de la identidad gay.
Marina Harss | Clarín, 2020-03-25
https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/show-flamenco-queer-revoluciona-genero_0_eOnaDI9ry.html

Una bailaora en un largo vestido rojo está sola de pie en la oscuridad, de espaldas al público. Una voz melancólica resuena y sus brazos aletean ligeramente, como si despertaran por su sonido acongojado. “Eres una rosa”, entona el cantaor. El cuerpo de la bailaora se mece ligeramente, como si tomara fuerzas, antes de darse la vuelta con un movimiento rápido.

Lo que el público ve es esperado y, al mismo tiempo, inesperado: una bailaora de flamenco peinada y vestida en el estilo tradicional, con mirada resuelta y concentrada. Pero la bailaora es un varón, Manuel Liñán, creador y protagonista del espectáculo “¡Viva!”.

Con el flamenco siendo una música y danza de siglos de antigüedad que se desarrolló a partir del choque de culturas en el sur de España, lo que sigue es tanto sorprendente como refrescante: un show travesti por Liñán y seis bailaores varones, luciendo vestidos coloridos y los chales con flecos conocidos como mantones, y el cabello decorado con peinetas y flores.

Mientras uno baila, los otros lo acompañan con canciones, exhortos y batiendo las palmas al ritmo de la música.

El espectáculo es algo nuevo para el público del flamenco tradicional: una exposición sincera y animada de la identidad queer. Para Liñán, quien es gay, bailar se ha convertido en una forma de expresar quién es él.

“Mis bailaores y yo nos interpretamos al bailar”, comentó.

“¡Viva!” ha sido ampliamente aceptado por el público y la crítica desde su estreno en Madrid, en 2019. Roger Salas lo describió en el diario español El País como “una de las mejores cosas que suceden en este momento crucial en el flamenco y la danza española”.

Los bailaores de Liñán ejecutan alegrías, tarantos y bulerías tradicionales, bailes llenos de pasos rítmicos, arqueo de los brazos, golpeteo de las manos en los muslos, chasquidos con los dedos y giros pronunciados; así como danzas de la escuela bolera más académica, con sus pasos veloces tipo ballet.

Siendo un niño en Granada, Liñán anhelaba usar los vestuarios coloridos de sus ídolos femeninos, bailarinas y estrellas glamorosas del cine. “Me escondía en un cuarto en mi casa, probándome faldas y maquillándome”, recordó.

En su formación en la danza se le enseñó a bailar “como un hombre”. A los varones se les enseñaba a no mover tanto las manos y las caderas y mantener más rígida la parte superior del cuerpo; a las mujeres se les instruía usar movimientos más voluptuosos y ornamentales para los brazos y el torso.

Liñán explicó que se sintió limitado por estas reglas: “mi cuerpo no podía evitar estos impulsos, y pronto empecé a mover las manos como me gustaba, y mis caderas. Comencé a moverme entre sexos”.

Fernando López Rodríguez, artista y teórico del flamenco, ha trazado el origen de la existencia de los artistas travestis en un libro próximo a ser publicado, “Historia Queer del Flamenco”.

En un correo electrónico desde Madrid, señaló que el flamenco siempre ha tenido un componente queer. A inicios del siglo XX, había cafés y salones de música donde artistas travestis convivían con ejecutantes de flamenco más tradicionales. Pero bajo la dictadura de Francisco Franco, los travestis quedaron en la clandestinidad hasta los 60, cuando empezaron a reaparecer.

España ha cambiado. Han transcurrido 15 años desde que se convirtió en uno de los primeros países del mundo en legalizar los matrimonios gais. El espectáculo de Liñán es producto de este cambio cultural.

No obstante, Liñán reveló que él y sus bailaores han sido blanco de burlas homofóbicas, en la profesión y en línea. “Por supuesto, es doloroso, pero así es el mundo en el que vivimos”, afirmó.

Y, sin embargo, no hay duda de que “¡Viva!” es una celebración del arte del flamenco y su habilidad para conectar con un amplio público. Cuando se presentó en el Festival de Jerez el mes pasado, un crítico lo elogió al afirmar que “es algo de lo mejor que se ha visto en el festival en sus 24 años de historia”.

Parece que el mundo del flamenco está listo para Manuel Liñán.