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martes, 10 de febrero de 2026

#hemeroteca #inmemoriam | Muere Teresa de Lauretis, la primera persona que dijo las palabras “teoría queer”

Teresa de Lauretis //

Muere Teresa de Lauretis, la primera persona que dijo las palabras “teoría queer”

Teresa de Lauretis, feminista y teórica cinematográfica de renombre internacional, creadora del sintagma “teoría queer”, falleció en San Francisco (EEUU) el 3 de febrero de 2026, a los 87 años.
El Salto, 2026-02-10
https://www.elsaltodiario.com/obituario/muere-teresa-lauretis-creadora-teoria-queer

Pensadora pionera que aplicó la semiótica y la teoría psicoanalítica a las representaciones cinematográficas del deseo, Teresa de Lauretis impartió clases en la Universidad de California-Santa Cruz desde mediados de la década de los años 80 hasta su jubilación en 2008 como Profesora Emérita Distinguida.

De Lauretis nació y se formó en Italia, donde se doctoró en Lenguas y Literaturas Modernas en la Universidad Bocconi de Milán. Poco después se trasladó a Estados Unidos, donde comenzó su carrera en los años 60 en la Universidad de Colorado-Boulder y la Universidad de California-Davis, antes de trasladarse a la Universidad de Wisconsin-Milwaukee. Allí, su curso de estudios cinematográficos atrajo a cientos de estudiantes, lo que marcó el surgimiento de los estudios cinematográficos como campo académico en Estados Unidos. En el Centro para el Siglo XX de Milwaukee, académicos y académicas comenzaron a profundizar en la teoría cinematográfica británica y francesa a través de una serie de congresos históricos y pioneros.

De Lauretis y Stephen Heath editaron las actas de uno de estos congresos, ‘The Cinematic Apparatus’ (1980), lo que confirmó los estudios cinematográficos como una de las disciplinas más influyentes de finales del siglo XX. Durante este tiempo formó parte del consejo editorial de ‘Ciné-Tracts: A Journal of Film and Cultural Studies’, una de las primeras revistas de teoría cinematográfica surgidas en Estados Unidos. La publicación de ‘Alice Doesn’t: Feminism, Semiotics, Cinema’ en 1984 la consolidó como una teórica brillante en la intersección de estas disciplinas.

En 1985 dejó Milwaukee para aceptar un puesto en Historia de la Conciencia, el aclamado y singular programa interdisciplinar de posgrado en humanidades de la UC-Santa Cruz. En 1990 organizó una trascendental conferencia de trabajo sobre sexualidades lésbicas y gais en Santa Cruz, cuyo título, ‘Teoría Queer’, dio nombre a una línea de investigación académica que transformaría las humanidades en la década de 1990. Los ensayos de la conferencia se recopilaron en un número especial de la revista ‘Differences: A Journal of Feminist Cultural Studies’ en 1991. Sus obras posteriores aportaron su inimitable estilo de escritura y su riguroso intelecto a un profundo compromiso con la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud y Jean Laplanche.

Autora de ocho libros y más de cien ensayos, tanto en inglés como en italiano, de Lauretis abordó una amplia gama de temas como el cine, la ciencia ficción, la semiótica, la literatura, la teoría cinematográfica, la ópera, el psicoanálisis y la pedagogía. Entre sus libros más citados se encuentran 'Alicia ya no: feminismo, semiótica y cine' (1984), editado por Cátedra en 1992; 'Technologies of Gender: Essays on Theory, Film and Fiction' (1987). Algunos de estos ensayos fueron publicados en 'Diferencias. Etapas de un camino a través del feminismo', de la editorial Horas y Horas (2024); 'The Practice of Love: Lesbian Sexuality and Perverse Desire' (1994), de próxima publicación en Ed. Bellaterra, y 'La pulsión de Freud: psicoanálisis, literatura y cine' (2008), editado por Pólvora en 2023. Una colección de sus ensayos, ‘Figuras de resistencia’ (2007), fue editada por su ex alumna de doctorado Patricia White, y editado en España por Kaótica en 2025.

En 2010, recibió el Premio a la Trayectoria Distinguida de la Sociedad de Estudios de Cine y Medios. Sus obras se han traducido a más de 14 idiomas en Europa Occidental y Oriental, América Latina y Asia. Ha sido profesora visitante en Canadá, Alemania, Italia, Argentina y los Países Bajos. Recibió numerosas becas y premios, incluyendo un doctorado honoris causa de la Universidad de Lund, y ejerció la docencia y conferencias internacionales antes y después de jubilarse de la UC Santa Cruz. Vivió en San Francisco. Entre sus amistades más cercanas se encontraban J. Reid Miller, Wally Scott y Giulia Colaizzi. Le sobrevive su hijo Paul Loeffler.

miércoles, 4 de febrero de 2026

#hemeroteca #homosexualidad #animales | El santuario de ovejas gais alemán cuya lana se hila en España y desfila en Nueva York

Michael Stücke con sus ovejas en su granja de Westfalia //

El santuario de ovejas gais alemán cuya lana se hila en España y desfila en Nueva York: “Fue difícil convencer al mundo de que esto no era un chiste”

Las ovejas macho que prefieren copular con otros machos suelen ser sacrificadas, ya que no sirven para la reproducción. Una pareja de granjeros alemanes ha creado un santuario para salvarlas y su lana ya ha llamado la atención de estilistas, marcas y celebridades
Lucas Barquero | ICON, El País, 2026-02-04
https://elpais.com/icon/2026-02-04/el-santuario-de-ovejas-gais-aleman-cuya-lana-se-hila-en-espana-y-desfila-en-nueva-york-fue-dificil-convencer-al-mundo-de-que-esto-no-era-un-chiste.html

Michael Stücke (52 años, Westfalia) acaba de perder a su marido Jochen. Hace una semana se celebró el funeral. Los dos vivían apartados en una granja en Löhne, al noroeste de Alemania, y, sin embargo, la ceremonia se llenó hasta los topes. “Debíamos ser 250 personas, eso no es normal. En todas partes se hablaba de cómo consiguieron que una pequeña granja alemana se conociera en todo el mundo”, recuerda su amiga Nadia Leytes. En estos últimos años la pareja se había entregado en cuerpo y alma a un proyecto sin precedentes: crear el primer santuario de ovejas gais. La ausencia de Jochen es una baja insustituible, pero Michael no se va a quedar solo en esta misión. Bajo el nombre de Rainbow Wool le acompaña un colectivo que utiliza la lana de estas ovejas para luchar contra la discriminación que la comunidad LGTBI sigue sufriendo en muchos lugares del mundo.

Desde que empezaron en 2022 no han dejado de sumar entusiastas: el último, Michael Schmidt, estilista de Madonna o Cher, que hace dos meses organizó un desfile en Nueva York partiendo de esa misma lana. La historia de Rainbow Wool es, por tanto, la historia de ese hilo que acabó conectado a Michael, un granjero de Westfalia que pasa su vida entre ovejas, con Michael, un diseñador de Los Ángeles que pasa su vida entre estrellas. Entre los dos, se extiende una compleja red de apoyos y colaboraciones que lleva tres años tejiéndose a lo largo de distintos países como España. Sin embargo, el cabo del que parte toda esta historia no viene de una oveja, sino de un pingüino. En realidad, eran dos, Skipper y Ping, y también eran gais.

“Adoptaron a otro pingüino en el zoo de Berlín, salieron en todas las noticias y eso me llevó a pensar en otros animales gais”, explica Leytes, que, además de amiga de la pareja, es cofundadora del proyecto. Hacía años que los conocía: no vive muy lejos de ellos y un domingo, buscando algo que hacer, dio con las actividades que ofrecían en su granja. “Siempre me sorprendió que Michael y Jochen viviesen tan abiertamente. En el campo eso es muy raro. Como tenían tantas ovejas, un día le pregunté si existían las ovejas gais”, recuerda.

A Stücke la pregunta le descolocó: “Pero al instante dije que sí”, explica. “Hay todo tipo de animales. Después me enteré de que las ovejas gais se han investigado mucho y aún así los granjeros las siguen tratando como un problema”. Juntos descubrieron que estas ovejas, que tienen tendencia a copular con otros machos y no con hembras, suelen acabar sacrificadas al no cumplir con su misión reproductiva. Lo que no esperaba nunca es que Leytes le propusiera salvarlas del matadero. Para Michael esto implicaba enfrentarse de nuevo a los prejuicios del mundo rural más conservador. “Crecí en una granja. Un modo de vida que te ancla mucho, pero también te limita. Cuando salí del armario con 24 años fue muy doloroso, perdí muchos amigos. No fue nada dramático, simplemente sentías el silencio, la distancia. También dejé la granja de mis padres porque era imposible quedarse allí. Para la gente gay vivir en el campo puede ser muy duro”, recuerda.

Después de muchos años había conseguido vivir tranquilo en su propia granja con Jochen y, aún así, se lanzó a la aventura. Como presentía, la iniciativa de rescatar a estas ovejas no sentó bien. “Nos criticaron mucho. Fue muy difícil convencer a la gente de que no era un chiste, ni nada perverso, y que tampoco les queríamos dejar mal a ellos”, explica Leytes. Empezaron pujando en las subastas de los criadores para arrebatárselas a los mataderos, pero lentamente su mensaje fue calando y consiguieron que algunas casas les contactasen directamente. En total, consiguieron 21 ovejas rebautizadas con nombres icónicos para el colectivo LGTBI como Madonna, El príncipe Wooliam o Jean Wool Gautier, a las que se puede apadrinar a través de su web. Entre los cientos de ovejas hembras de su granja, Stücke le hizo un hueco a este rebaño fundador y pronto descubrió sus beneficios.

“Fundé mi granja justo por esto, para reclamar un espacio, para mí y para los animales. Quería demostrar que era posible trabajar en otro tipo de agricultura. Además apareció una ventaja muy práctica: las hembras dejan de producir lana durante el embarazo, pero los machos no. Salvar a estas ovejas se traduce en una producción de lana constante, ética y sostenible”, defiende. Sin embargo, sus esfuerzos tenían un límite y Leytes recurrió a su empresa, la agencia de publicidad ServicePlan, para divulgar el proyecto y, sobre todo, conseguir procesar la lana y fabricar prendas con ella. En la elección de las ovejas no habían diferenciado entre razas y el reto era conseguir unir todas ellas, de las Shropshire a las de nariz negra de Valais, en un solo hilo. Para ello confiaron en uno de los países vecinos con más tradición lanera: España.

En concreto, la hilatura Jesús Rubio, ubicada cerca de Sabadell. “Es increíble que, después de todos los siglos que lleva existiendo la lana, a alguien se le ocurra una idea tan original”, cuenta Antonio Sebastiá, técnico textil de la casa donde se coordinó todo el proceso. “En nuestro caso, no se parece en nada a lo que solemos hacer, trabajamos con hilos más gruesos para tapicería, moda y hogar”. Sin embargo, una vez asimilada la sorpresa inicial aplicaron su experiencia y lo trataron como un proyecto más. Se mandó a lavar en Palencia, después se peinó en Portugal y acabó en Sabadell para la confección del hilo y el doblado final, para conseguir el grosor deseado. “Cuando explicábamos el origen de la lana, al principio a algunos les parecía surrealista pero todos acabaron encantados”, puntualiza Sebastiá. También en Cataluña se realizó el tinte con los colores de la bandera arcoiris y los hilos se mandaron finalmente de vuelta. Con ellos se crearon pequeños complementos como parches, gorras o cordones y gracias a embajadores como Bill Kaulitz, vocalista del grupo Tokio Hotel, se empezó a darse a conocer más allá de Alemania.

A más de 6.000 kilómetros, la granja de Stücke llegó a oídos del diseñador Michael Schmidt gracias a una conversación casual con una amiga y el estilista supo al instante que tenía que formar parte del proyecto. “Es un hecho que la homosexualidad se da en muchas ramas del reino animal y eso demuestra que es completamente natural. Este es un mensaje que la gente necesita escuchar ahora más que nunca. No elegimos ser gais, igual que tampoco lo hace una oveja o un pingüino. Debemos combatir la falsa narrativa de que ser gay es una elección, esa desinformación es la que conduce a la discriminación y la persecución”, explica Schmidt.

Para adentrarse en el proyecto viajó hasta Löhne y pasó unos días en la granja de Michael. También él había crecido en una granja y, mientras hacían crochet, pasaron horas hablando de las diferencias entre sus vidas, pero también de las similitudes: la soledad, la resistencia, sus recuerdos como niños gais. De vuelta a Los Ángeles, empezó a rumiar qué podría hacer con la lana y finalmente se decantó por ir a lo grande: una colección entera de la mano de Grindr, aplicación de citas gais, que desfilaría por Nueva York.

“Las artistas con las que trabajo, como Madonna o Beyoncé, siempre intentan contar una historia sobre el escenario en tres actos. De ellas he aprendido que la narrativa es muy importante para comunicar un mensaje. Por eso no quería crear simplemente una colección de jerséis que se olvidara al día siguiente. Quería contar una historia que hablase de cómo los animales, y por extensión los humanos, son perseguidos por ser gais. Mi show refleja todas las maneras en las que el deseo homosexual se ha representado a lo largo de los siglos. Habla de la fantasía, la diversión, pero sobre todo la supervivencia”, explica.

El pasado noviembre en Nueva York presentó un desfile con el nombre I Wool Survive en el que se sucedían los atuendos de los típicos arquetipos gais, como el marinero, el motero o el policía, confeccionados al completo con la lana de Rainbow Wool y cosidos, en parte, por el propio Michael Schmidt. A Michael Stücke le hubiese encantado asistir, pero tuvo que resignarse, como gran parte de las redes sociales, a contemplar el furor que causó por internet. “Cada vez que lo recuerdo me echo a llorar. La moda no es mi mundo, pero fue muy emocionante ver cómo nuestra lana se convertía en una propuesta tan atrevida”, recuerda.

Mientras su gran proyecto alcanzaba su punto culmen, Stücke acompañaba a Jochen en la última etapa de su enfermedad. “Llevaba años luchando contra el cáncer. En diciembre pudo volver una última vez a casa y a principios de enero se fue en paz. Este proyecto coexistió siempre con su enfermedad, vivíamos juntos la alegría y el dolor. Jochen entendió lo importante que era y lo apoyó desde el primer día con un orgullo discreto, incluso cuando le fallaban las fuerzas”, confiesa.

A pesar de su duelo, Michael no tiene miedo a compartir su historia e insiste en contar todos los detalles: una de las consecuencias más gratificantes que le ha dejado el proyecto ha sido recibir los mensajes de otros granjeros a los que ha inspirado con su propia vida. “Muchos se han sentido identificados, gente queer de áreas rurales, granjeros que nunca pensaron que sus vidas importasen más allá de sus verjas. Este proyecto me ha enseñado que la vulnerabilidad se puede convertir en fortaleza cuando se comparte con otros”, cuenta.

martes, 3 de febrero de 2026

#hemeroteca #queer #cine | ‘Jaripeo’, el documental que descubre la cultura ‘queer’ bajo la hipermasculinidad vaquera

Efraín Mojica y Rebecca Zweig //

‘Jaripeo’, el documental que descubre la cultura ‘queer’ bajo la hipermasculinidad vaquera

La primera película de Efraín Mojica y Rebecca Zweig, estrenada en el festival de Sundance, desmonta arquetipos en la tradicional monta de toros mexicana
Ana Vidal Egea | El País, 2026-02-03
https://elpais.com/us/entretenimiento/2026-02-03/jaripeo-el-documental-que-descubre-la-cultura-queer-bajo-la-hipermasculinidad-vaquera.html

El artista visual mexicano Efraín Mojica creció en Penjamillo (Michoacán) asistiendo al jaripeo, una tradición popular vinculada al mundo rural que consiste en resistir el mayor tiempo posible montando un toro bravo sin silla. Es similar al rodeo estadounidense, pero en el jaripeo no hay límite de tiempo y se vive como una celebración comunitaria. Hay siempre una banda de música tradicional mexicana amenizando el evento, que suele organizarse durante la Navidad, la época en la que muchos mexicanos de la diáspora regresan con sus familias de origen.

Existen pocas actividades que se consideren más masculinas en la cultura mexicana que la monta de toros. Durante la preadolescencia, Mojica, que no se sentía representado por la hipermasculinidad asociada a aquellos ‘cowboys’ y a la cultura vaquera, dejó de ir a estos eventos. Cuando volvió unos años después con amigos, ya sabiéndose ‘queer’, quedó fascinado al encontrar un mundo oculto de miradas y deseo, del que antes no se habían percatado.

“Empecé a notar que había correspondencia, una subcultura que uno no nota si no presta atención”, explica por videoconferencia desde Park City, Utah. La poeta mexicana Rebecca Zweig pasó unas Navidades en el pueblo de Mojica, al que le une una amistad de más de una década, y tuvo una experiencia similar, quedando entusiasmada con el jaripeo. “Me interesó mucho el invento de masculinidad, la masculinidad performativa. Tomé muchas notas y sabía que quería hacer algo, pero aún no sabía qué forma darle”, cuenta ella.

Tras cuatro años de colaboración, Mojica y Zweig han entrado en el mundo del cine por la puerta grande. Su primer documental, ‘Jaripeo’, acaba de tener su estreno mundial en el festival de Sundance, dentro de la categoría Next, dedicada a apuestas innovadoras, híbridas y experimentales. En febrero la cinta podrá verse por primera vez en Europa, dentro de la Berlinale y en marzo en el Glasgow Film Festival.

‘Jaripeo’ es pura poesía. No es una película narrativa, sino ambiental. El documental combina la música tradicional con la electrónica-punk y el cine verité con el Super 8, utilizado como lupa para ahondar más de cerca en las historias queer que se viven en un entorno tan tradicional como los ranchos mexicanos: los detalles más sutiles, los roces entre hombres.

“Hemos crecido con unos determinados estándares de belleza y atracción, influenciados, por ejemplo, por la publicidad de Marlboro. Y pensábamos que o se era gay o masculino, como si hubiera que elegir. Pero los protagonistas de ‘Jaripeo’ desmontan los arquetipos de lo que es ser ‘queer’ o hetero, masculino o femenino”, matiza Mojica, enfatizando que lo ideal es que cada cual consiga ser libre en su propia piel.

Para Zweig es crucial vivir las propias contradicciones y dejar que otros vivan en las suyas, sin necesitar nombrarlo e identificarlo todo. En este sentido, el documental se centra en dos personajes ‘queer’ que viven su sexualidad de una forma muy diferente. Noé, musculado y atraído por hombres igualmente masculinos; y Joseph, afeminado, que trabaja como maquillador. A lo largo de la cinta conversan con Mojica, que además de codirigir también aparece en cámara, aunque no había sido la intención inicial del proyecto. “Buscábamos una vulnerabilidad difícil de conseguir con alguien a quien conocíamos de hace pocos meses”, explica. “Al mostrarme vulnerable con ellos y compartir mi experiencia personal en cámara, conseguimos ganarnos su confianza, que era necesaria para conseguir una conversación sincera”.

‘Jaripeo’ ha funcionado también como una salida del armario para Mojica, que hasta ahora no había hablado abiertamente de su sexualidad con su familia, presente en el estreno en Sundance y ajena a que el documental ahondaba en la cultura queer dentro del universo vaquero. De ahí que la acogida fuera no solo calurosa, sino profundamente emocional, cuando la madre del director tomó el micrófono para expresar públicamente su apoyo incondicional.

Mojica y Zweig, que quieren seguir explorando la vía de los documentales pero sin prisa, esperando a tener algo significativo que contar, aspiran a proyectar ‘Jaripeo’ en las fiestas navideñas de Penjamillo para compartir la película con la comunidad. Confían en que el pueblo reciba el documental desde la inclusión y que vea la unión de la cultura mexicana, aunque en algunos contextos tradicionales es difícil determinar las reacciones de los espectadores.

Hace 21 años, el estreno de la primera película en la historia del cine que narra una historia de amor homosexual entre dos cowboys, Brokeback Mountain, causó un gran revuelo. Ganó tres premios Oscar, obtuvo el aplauso de la crítica y medios como ‘The New York Times’ o ‘The Wall Street Journal’ la señalaron como la mejor película del año, pero la crítica conservadora se le echó encima porque irrumpía de forma desestabilizante en entornos tradicionales y arquetipos. Y más recientemente, en 2019, se dispararon las protestas masivas ante el Museo del Palacio de Bellas Artes de México por la inauguración de una exposición dedicada a Emiliano Zapata que incluía el cuadro ‘La revolución’, de Fabián Chairez, en el que presentaba al revolucionario afeminado, desnudo, con tacones y un sombrero rosa. La familia del icono mexicano llegó incluso a anunciar que emprendería acciones legales.

‘Jaripeo’ (que empezó a rodarse gracias a que su productora, Sarah Strunin, creyó desde un principio en el proyecto) fue pronto respaldado por instituciones como el SFFILM Documentary Fund, el (Egg)celerator Lab de Chicken & Egg Pictures, The Points North Institute, el Sundance Institute, ITVS y ARTE France. “No me podía creer que un proyecto hecho con mis mejores amigos pudiera crecer de esta forma”, dice Mojica. “El mayor premio para nosotros es que llegue al mayor número de personas posible y poder representar a aquellos que querían que alguien contara su historia”.

lunes, 1 de septiembre de 2025

#libros #feminismo #queer | Figuras de resistencia : ensayos sobre teoría feminista

Figuras de resistencia : ensayos sobre teoría feminista / Teresa de Lauretis ; introducción de Patricia White ; traducción de Javier Sáez del Álamo.
Kaótica, 2025 [09-01]
350 p.
Serie: Teorías del caos ; 19.

/ ES / Libros / ENS / REC / Feminismo / Lesbianismo / LGTBI / Queer / Teoría queer

📘 Ed. impresa: ISBN 9791399004663 / 25.00 €
📝 Cita APA-7: Lauretis, Teresa de (2025). Figuras de resistencia : ensayos sobre teoría feminista. Kaótica.

Teresa de Lauretis es una de las principales teóricas feministas de las últimas décadas; su pensamiento ha marcado los términos del debate en momentos clave y ayuda a renovar la relevancia de la teoría feminista en nuestro momento actual. Su formación conecta Europa y América, y su trabajo vincula las teorías continentales con el feminismo estadounidense de formas mutuamente productivas. Como editora y autora de la introducción del número especial de 1991 de “differences” titulado “Queer Theory”, es fundadora de ese discurso académico que, sin embargo, sigue suponiendo una crítica aguda del estatus de la teoría feminista y lesbiana dentro del mismo. Su escritura es a la vez exigente y sorprendentemente precisa.

Los once ensayos de esta colección demuestran el impacto del pensamiento de Teresa de Lauretis y su vigencia. Estructurado en tres partes, “Representaciones”, “Lecturas” y “Epistemologías”, el libro incluye textos de referencia, así como aportaciones más difíciles de encontrar. Los ensayos han sido reunidos y contextualizados para destacar sus interconexiones, con un énfasis en la constitución de la subjetividad dentro de la representación, la sexualidad y la epistemología. Este libro será bienvenido por los lectores y las lectoras familiarizados con el trabajo de de Lauretis, pero también puede servir como una introducción para profesores/as y estudiantes de estudios de la mujer y estudios LGTBIQ, así como para numerosos/as lectores/as de fuera de la academia que encontrarán el pensamiento y la escritura de de Lauretis excepcionalmente estimulantes.

sábado, 19 de julio de 2025

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | Lo que hay fuera de nuestra pequeña y preciosa burbuja

Una manifestación del Orgullo LGTBI+ //

Lo que hay fuera de nuestra pequeña y preciosa burbuja

Andrea Momoitio | Público, 2025-07-19

https://www.publico.es/opinion/columnas/hay-fuera-nuestra-pequena-preciosa-burbuja.html

Fuimos a Logroño a celebrar el cumpleaños de una amiga. A celebrar su cumple y al Morrete Fest, sí. Es un festival gratuito que, cada verano, trata de inundar Logroño de música y cultura. ¿El objetivo concreto? Visibilizar el talento LGTBQIA+. Tocaba Jimena Amarillo y, claro, aquello estaba lleno de lesbianas. Es fácil que un grupete de gente queer de Bilbao en Logroño caiga en la tentación de creer que nuestra vida, en una ciudad más grande, es más amable. Las personas LGTBQIA+ tendemos a huir de nuestros lugares de origen. Sobre todo, si son pequeños. Hemos llamado a esos movimientos sexilio. 

En Armarios de paja, un especial de Pikara Magazine sobre el tema, decíamos que el sexilio "son movimientos a las grandes ciudades en busca de libertad, anonimato, tolerancia y afecto". Lo cierto es que este mismo monográfico, así como en otros trabajos después, cuestiona también que la ciudad sea siempre, per se, un lugar de mayor libertad. En las urbes, sobre todo las más grandes, la sensación de libertad y anonimato es mayor. Pero, claro, también nuestros agresores son más libres y anónimos. Óliver Solano explicaba para el reportaje Identidades rurales LGTBI: los tonos grises de Extremadura que "en el pueblo prima la identidad del hijo de la Emilia o el nieto de, en lugar del Óliver gay". Entonces vivía en uno de los núcleos con mayor población de Extremadura y ahí, en ese municipio más grande, había sufrido agresiones verbales directas que no había vivido nunca en su pequeño pueblo: "En mi pueblo, si alguien me agrede, sé quién es y le voy a señalar". 

El caso es que, a pesar de saber todo esto, es fácil que un grupete de gente queer de Bilbao en Logroño caiga en la tentación de creer que nuestra vida, en una ciudad más grande, es más amable, que tenemos más herramientas, más opciones, más libertad, más de todo. Es cierto que, en mi caso, salir de mi pueblo fue la mejor decisión que he tomado en mi vida, pero Bilbao no ha sido nunca el paraíso soñado. No lo es tampoco Logroño, por supuesto. Aunque, eso sí, mientras Jimena Amarillo cantaba eso de «cuando me tocas siento que floto», el pequeño parking en el que se organiza el Morrete Fest sí se parecía mucho a la gloria. 

Y nos fuimos contentas de Logroño, pero, de pronto: la realidad. Unos días después, el 28J, en Logroño, varias personas LGTBQIA+ sufrieron agresiones físicas y verbales. Dos mujeres trans terminaron en Urgencias. Una de ellas con lesiones que necesitaron de una cirugía reconstructiva facial. Varios activistas de la asociación GYLDA fueron increpados por un grupo de hombres, aparentemente en una despedida de soltero. Uno de ellos, disfrazado de plátano y en actitud violenta, intentó agredir a una de ellas mientras gritaba "putos maricones a Gaza" [qué casualidad que también sea sionista, vaya] o "iros con las banderitas a vuestra puta casa". En Fuenmayor, un pueblo a 15 minutos de Logroño, una vecina recibió un huevazo contra la bandera que tenía colgada en su balcón. 

Parece que querían recordarnos que da igual cuánta música pongamos, cuánta alegría llevemos, cuántas veces gritemos "aquí estamos". El peligro sigue ahí. Y sí: somos muchas. Y sí: ocupamos las calles cuando nos dejan. Pero fuera de nuestra pequeña y preciosa burbuja, todavía hay quien se cree con el derecho a señalarnos, a insultarnos o a pegarnos dos hostias. Porque sí. Durante el festival me fijé muchas veces en una chavala trans que estuvo sola toda la noche. Tuve la tentación de acercarme, pero no lo hice. ¿Sería alguna de las agredidas? 

Es fácil caer en la tentación de creer que ya hemos atravesado todos los dolores que nos toca atravesar por ser quienes somos, pero, de repente, así, sin previo aviso, vuelve a inundarnos esa sensación de rabia y miedo. ¿Hasta cuándo? Es innegable que aquí, aquí y ahora, existen mecanismos que pueden ayudar a defendernos de la violencia, pero ¿hasta cuándo vamos a tener que ponerlos continuamente en marcha? No es solo que te insulten, que te den un puñetazo, que lancen un huevo a la bandera o que te chisten por la calle. Es el silencio que viene después, es la sensación de estar continuamente expuesta, en riesgo. En Fuenmayor, en Logroño o en Bilbao. Da igual. Porque, en todos lados, nuestra existencia parece una mera provocación. 

Será que el paraíso, para nosotras, está en construir redes sólidas, en no normalizar lo insoportable, en no callarnos y, por qué no, en saber callar cuando el peligro es evidente. En señalarnos entre nosotras y decir: "Yo te veo", "yo te creo", "yo te cuido". En seguir levantando festivales, casas, espacios, proyectos y memorias en los que arroparnos entre nosotras. En hacerlo juntas: con miedo y sin él, claro. 

Un abrazo larguísimo a las compañeras de GYLDA, a las víctimas de las agresiones, a la vecina de Fuenmayor y a todas las que lo necesitéis.

domingo, 29 de junio de 2025

#hemeroteca #lgtbifobia | Surgen críticas desde la propia comunidad LGBT a las desviaciones y excesos del movimiento

Surgen críticas desde la propia comunidad LGBT a las desviaciones y excesos del movimiento
En Francia, el afiche de convocatoria a la Marcha del Orgullo causó polémica y deserciones. En el Reino Unido, un concejal gay anuncia que no habrá bandera arcoíris en su municipio y una activista trans dice que cae el entusiasmo por la Pride y denuncia la “absurda ideología victimaria”. Juan José Sebreli había formulado críticas similares en su último libro, en diálogo con Blas Matamoro
Claudia Peiró | Infobae, 2025-06-29
https://www.infobae.com/opinion/2025/06/29/surgen-criticas-desde-la-propia-comunidad-lgbt-a-las-desviaciones-y-excesos-del-movimiento/

El afiche de la 'polémica' //
Debbie Hayton es una trans británica de 56 años, que se destaca por rechazar la ideología transgénero y la negación de la biología que conlleva. Se opone al concepto de autopercepción de género, a la administración de bloqueadores de la pubertad a los niños -“cambiar de género no es un juego de niños”, advierte- y a la participación de personas trans en los deportes femeninos, entre otras cosas. Ha defendido abiertamente a J.K. Rowling de los ataques del lobby trans de los que ella misma ha sido víctima. Es que en nombre de la no discriminación estos grupos ejercen una feroz censura y cancelación contra cualquiera que manifieste la más mínima disidencia con sus postulados.

Profesora de biología, militante laborista y sindicalista docente, Hayton publica regularmente una columna de opinión en The Spectator, pero artículos suyos han sido también difundidos en The Daily Mail, The Times, The Economist y The Telegraph, entre otros.

En un escenario hegemonizado por un dogma que no admite matices y cancela a cualquiera que cometa el menor desliz de lenguaje, el discurso de Hayton se destaca por su originalidad y el coraje de formularlo.

En un reciente artículo (11/6/2025) en la revista francesa Le Point sostiene que la bandera LGBT ya no despierta el mismo entusiasmo, al menos en el Reino Unido.

“De hecho -escribe Hayton- hace tiempo que la Pride (el Orgullo) ha dejado de lado sus orígenes: una manifestación de gays y lesbianas que protestaban contra la discriminación y el acoso, que antes eran demasiado habituales”.

Actualmente sus derechos están reconocidos e inscriptos en las leyes. Esto es cierto en Europa y, en general, en todo Occidente, dato que parecen desconocer estos movimientos que, como el feminismo, son más extremistas en el discurso en los países donde estos son reconocidos.

Pero, dice Hayton, como todo movimiento necesita objetivos, la Marcha del Orgullo se buscó unos nuevos, lo que explica el crecimiento del acrónimo que los identificaba y que de LGB pasó a ser LGBT para incluir a las personas transgénero. La ampliación no se detuvo allí.

Aunque tiene muchas variantes, podríamos decir que la más frecuente es LGBTQIA+, donde Q es por queer, I por intersexuales (antes hermafroditas), A, por asexuales, y el signo + para dejar la puerta abierta a la imaginación.

“Es difícil entender por qué las personas asexuales —que, según la definición, no sienten deseo ni atracción sexual— tendrían que temer el acoso o la discriminación”, escribe Hayton Y no sin ironía, agrega: “Quizás ahora haya cierto poder en declararse víctima, y la Pride parece haber erigido como prioridad la defensa de quienes se identifican con esta postura”.

Junto con el crecimiento del acrónimo, también asistimos a una inflación temporal: de un día, pasamos a una semana y ahora a un mes.

En referencia al apoyo de las autoridades y de las empresas al Mes del Orgullo, Hayton dice: “La Pride se ha impuesto como un paso obligado del establishment”. Lo mismo sucede entre nosotros y cabe preguntarse, al igual que respecto del feminismo: ¿qué clase de revolución es ésta, tan bien recibida por la élite? No solo la aceptan, la asumen, la promueven, la financian. Como para pensar que les conviene…

En Cuba, por ejemplo, se puede cambiar de sexo, pero no de partido (hay uno solo). Ni mudarse de ciudad sin permiso oficial.

Ahora bien, Hayton señala un cambio incipiente en este respaldo. Son varios los municipios que empiezan a relativizar su apoyo. Recientemente, Liverpool anuló su Marcha del Orgullo anual por “dificultades financieras y organizativas de peso”.

Hayton dice que las empresas pueden estar reconsiderando su entusiasmo por el arcoíris debido a que detrás de la “T” “se perfila un movimiento que ha encontrado un eco inquietante en niños con dudas sobre su sexualidad o simplemente angustiados por la idea de crecer”.

Y recuerda que las llamadas “terapias de afirmación de género” incluyen cirugías muy invasivas, irreversibles y mutilantes. Esto sería, dice, “la consecuencia más chocante de la ideología de género”.

El debate también se ha instalado entre nosotros, aunque enturbiado por la mala fe de responder aquello que no se dice. Por caso, acusar a quienes piden prudencia con los menores de decir que se hacen cirugías en niños. En niños no, pero sí en menores. Y, desde los 12, 13, 14 años se suministran bloqueadores de pubertad. Es decir, se frena el desarrollo sexual natural de la persona. No sabemos con exactitud cuántas cirugías se han hecho en menores, porque no se lleva una estadística seria, pero uno de los cirujanos del Hospital Durán, pionero en estas prácticas, dijo haber hecho unas dieciséis, en pacientes de menos de 18 años. Con 16 o 17 -suponemos- no eran niños, pero tampoco adultos. En una reciente entrevista radial, el responsable del servicio de género del Durand hizo una curiosa analogía entre las críticas a estos tratamientos en menores con el rechazo que existía antes a las personas zurdas. Aseguró que se llegaba a atar el brazo izquierdo del niño para obligarlo a usar la mano derecha. Sin duda, una práctica condenable. Pero llama la atención que eso le parezca un escándalo y en cambio considere normal e incluso benéfico, extirpar ambos senos a una adolescente de 16 años.

Hayton evoca la prohibición decretada por el gobierno de Donald Trump de aplicar estos tratamientos a menores. La misma decisión ha tomado el gobierno argentino recientemente a través de un decreto. Curiosamente, los mismos que niegan que los menores sean objeto de estas prácticas han presentado recursos de amparo en varios juzgados del país en representación de estos chicos “privados de derechos”.

“Sea cual sea el destino de los cirujanos que se han enriquecido extrayendo tejido sano de jóvenes angustiados, las empresas harían bien en sopesar más detenidamente sus decisiones en materia de patrocinio de eventos. Su reputación podría verse gravemente afectada”, advierte Hayton.

Son muchos los homosexuales preocupados por el hecho de que sus reivindicaciones sean usadas para introducir un discurso como mínimo imprudente en el tratamiento de los menores con disforia de género, como lo expresaron en su momento algunos de ellos en Infobae.

En el Reino Unido, en las últimas elecciones locales (mayo pasado), el partido euroescéptico Reform UK fundado por Nigel Farage, alcanzó la mayoría absoluta en diez municipios ingleses. Kent es uno de ellos y este año no izará la bandera arcoíris.

Más llamativo resulta el hecho de que el nuevo vicepresidente del concejo deliberante de Durham, Darren Grimes, que es gay vale aclarar, dijo que “enarbolar la bandera nacional junto con la local era una acto federal, pero reemplazarlas con símbolos políticos reservados a algunos es sólo una variante más de una política identitaria tóxica”.

“Personalmente, considero este cambio saludable -escribe Hayton-, y lo digo como persona transgénero. Ese lobby nunca me representó. A veces incluso he tenido la desagradable impresión de que trataba activamente de perseguirme. No comparto su visión de las cosas -por ejemplo, no creo en la identidad de género- y me atreví a expresar públicamente mis convicciones”.

Por ese motivo intentaron destituirla de sus funciones en el sindicato al que pertenece, con el argumento de siempre: “Discurso de odio”. Excusa para no debatir. “Hermosa ilustración de su pretendida inclusión, que evidentemente nunca abarca las diferencias de opinión”, dice Hayton.

También aclara que no se siente para nada amenazada por el hecho de que estos municipios estén arriando la bandera LGBT. “Para mí, la Pride hace tiempo dejó de ser una marcha de reivindicación de derechos para convertirse en el instrumento de un lobby intolerante, ávido de poder político”, concluye.

El movimiento también está siendo instrumentado partidariamente, como herramienta de la izquierda.

Ejemplo de ello es el afiche con el cual se convocó en Francia a la Marcha del Orgullo este 28 de junio y que despertó críticas incluso en el seno del movimiento. En particular del grupo Beit Haverim, que nuclea a gay y lesbianas judíos.

En particular critican la inclusión de la bandera palestina en el afiche. Los responsables adujeron que en realidad eran los colores de las banderas de Hungría y Bulgaria, países donde estarían prohibidos estos desfiles.

Como puede verse, el nuevo lema de la izquierda es “¡Queer del mundo uníos!” Lo del proletariado es historia.

En el afiche se ve a siete personajes. Llama la atención una mujer con velo, símbolo de países que no son precisamente tolerantes con la homosexualidad ni respetuosos de los derechos de la mujer. Otro personaje sostiene un cartel “Contra la internacional reaccionaria”, que al parecer no incluye a esos países donde la mujer está obligada a cubrirse.

Otra imagen cuestionable es la de un individuo de traje negro derribado que obviamente representa al macho supremacista blanco y heterosexual, que sería el victimario de todas las minorías perseguidas.

El grupo judío LGBT + de Francia Beit Haverim criticó estas “opciones de comunicación irreflexivas”, que podrían provocar “desbordes o actos hostiles”.

La presidente de la región de Ile-de-France, Valérie Pécresse (Les Républicains, derecha, chiraquianos) denunció que el afiche incita “a la violencia con ese cadáver derribado” y dijo que había pedido que se lo retirara en su distrito, así como la subvención. Por otra parte, Sébastien Chenu, de Rassemblement national (antes Frente Nacional, lepenistas), dijo: “Mujer con velo, hombre blanco martirizado y caricaturizado como facho, apoyo a Palestina, cuando los homosexuales, bis y trans son masacrados allí… he ahí las marcas del extremismo”.

Fuentes del Ministerio del Interior, que dirige Bruno Retailleau, denunciaron “la incitación a la violencia” de un afiche que “muestra la extrema izquierdización de las asociaciones organizadoras”. “Si el objetivo era dividir, está logrado”, concluyeron.

Y la asociación FLAG!, que agrupa a policías y funcionarios judiciales LGBT rechazó totalmente el afiche y se apartó de la organización de la manifestación.

Alexandre Schon, presidente de la InterLGBT, es decir la coordinadora de todos los grupos organizadores de la marcha dijo a la agencia France Presse que los símbolos del afiche “representan la convergencia de las luchas a la cual adhiere la InterLGBT”. En su diseño “el artista quiso representar a las personas queer unidas frente a una internacional reaccionaria que mata (sic) a personas LGBT, les impide expresarse, restringe su derecho a existir, amarse y autodeterminarse”, agregó. “Miles de nuestros camaradas están muriendo actualmente”, sostuvo.

Se exagera -se fabula incluso- con las persecuciones. Esto se relaciona también con la manía fundacional de muchos políticos que, con tal de magnificar sus realizaciones, siempre aseguran que antes de ellos fue la nada. O el infierno.

Por eso hay que celebrar la publicación, en 2022, del libro ‘Entre Buenos Aires y Madrid’, que recoge una larga conversación entre dos amigos intelectuales: Juan José Sebreli y Blas Matamoro (con la coordinación de Facundo Guadagno) recorren diferentes temas y sobre todo recuerdos de cómo se vivía a lo largo de (casi) todo el siglo pasado (Sebreli, fallecido en noviembre pasado, era del 30, y Matamoro nació en el 42).

Entre los temas que abordan, está la condición homosexual que ambos comparten.

“Querría empezar por ubicar la homofobia dentro de la sexofobia que existía en esa época en todos los países, salvo tal vez Francia”, dice Sebreli. Recuerda algo que hoy pocos saben: “Se vivía peor [como homosexual] en Londres que en Buenos Aires porque en Buenos Aires el máximo castigo que te daban era treinta días en Villa Devoto y eso si eras un lumpen. Si eras un tipo de clase media, pasabas una noche en comisaría. En Londres te daban penas de varios años, como en la época de Oscar Wilde”.

Pero enseguida insiste: “No se trataba de la persecución a los gays. Se trataba también de la persecución a los amores ilegítimos”; claro que, “dentro de esa sexofobia, la homofobia la pasaba peor”.

“La sexualidad libre se conoció recién en los ochenta en la Argentina”, dice Sebreli. O sea, mucho antes de la ola de “ampliación de derechos”.

Por si no quedó claro, resume: “Me parece importante subrayar que el homosexual lo pasaba peor, pero no distinto a lo que era la moral de la época, enemiga de toda libertad sexual”.

En la semblanza que hace de su amigo Sebreli, en la introducción del libro, Blas Matamoro incluye un recuerdo común: “En 1971, en mi casa, se fundó el Frente de Liberación Homosexual (FLH) por iniciativa de Héctor Anabitarte, gremialista del sindicato de correos. Nos juntamos con él Sebreli y los escritores Juan José Hernández y Manuel Puig”.

En los actos del peronismo en aquellos años, se veían los carteles de ese Frente y se escuchaban consignas como: “¡Los p… con Perón!”

Volviendo a Matamoro, éste agrega: “Se formaron pequeños núcleos (del FLH) que funcionaron con autonomía hasta que la persecución de la nueva dictadura obligó a su disolución”.

Lo más interesante de esta parte de la charla es el rechazo que ambos expresan al particularismo o la “guetoízación” de los homosexuales.

“Creo que por lo único que hay que luchar es por la igualdad del homosexual y del heterosexual, como entre la mujer y el varón. No que el homosexual tenga particularidades, como las feministas que creen que la mujer tiene cualidades especiales que hay que defender y exaltar. No creo eso”, dice Sebreli, categórico.

Recuerda que estuvo “en alguna manifestación de orgullo gay en Buenos Aires” y no le gustó ese “acto de carnaval” con “personajes sacados de un sainete”.

No volvió. Considera que esas vestimentas extravagantes expresan una “concepción particularista de la homosexualidad”, mientras que “en la concepción universalista” que él defiende, “el gay tiene que vestir igual que un varón heterosexual”.

Blas Matamoros agrega que esos disfraces hasta pueden ser “ofensivos para la mujer, porque es una caricatura de la mujer”. “El homosexual no renuncia a su sexualidad fisiológica. No quiere que le arranquen los testículos ni nada por el estilo”, agrega, diferenciando al gay del trans.

El coordinador del diálogo explica que el movimiento queer consiste en “la discrepancia sexual como forma de posicionarse frente a la sociedad de manera disruptiva”.

Y Matamoro replica: “Estamos tratando de evitar esa idea de la comunidad homosexual. De lo contrario, estamos rearmando el gueto, el que habíamos resuelto evitar”.

“Como ex miembros del FLH ¿no creen que el cuerpo es político?”, pregunta Guadagno.

“El cuerpo es político, pero no por homosexual. Es político porque se compran y se venden las horas de trabajo y la fuerza de trabajo”, responde Matamoro, recordándole de paso a la izquierda las banderas que parece haber olvidado.

“No tiene por qué haber agrupaciones homosexuales -dice por su parte Sebreli-. El homosexual es escritor, pintor, músico, obrero, médico, político, es veinte mil cosas antes que homosexual, y tiene que tomarse en esa pluralidad, no en una de sus particularidades como el sexo. Estoy en contra del queer”.

El wokismo se ha defendido de las críticas diciendo que sólo es un movimiento de sensibilización ante las injusticias. En realidad, actualmente, el wokismo es esencialmente una corriente que promueve el identitarismo extremo y en consecuencia una fragmentación de la sociedad. En nombre del antirracismo, del feminismo, de los derechos de las minorías, se promueven los guetos. Así como algunos son víctimas por el solo hecho de pertenecer a determinado género, etnia o minoría sexual, otros son victimarios por el mismo motivo. Es casi como un delito de autor. Es contrario al principio que inspiró los derechos humanos: todas las personas, todos los habitantes de este mundo, compartimos una misma condición, una misma esencia.

Matamoro apunta contra esta tendencia a la victimización: “Hay una actitud paranoide. [Es] la necesidad de que me persigan para que yo cobre una identidad. Yo, para ser judío, necesito que me persigan los antisemitas; como mujer, necesito que me persigan por ser mujer. Entonces, a pesar de que me han dado todos los derechos, necesito que haya una figura patriarcal persecutoria. Como homosexual, necesito que haya una policía que me persiga y que me amenace”.

Sebreli insiste en reivindicar “la universalidad contra la particularidad”. “No hay particularidades femeninas, homosexuales, negras ni judías. El hombre es universal. Debe tender a serlo”.
 
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Lesbianas musulmanas, bandera palestina y un blanco colgado en el cartel del Orgullo Gay de París

El cartel de la marcha del Orgullo Gay de este año ha encendido una tormenta política y ha dividido a la misma comunidad LGBT+.
Percepcions, 2025-06-06
https://percepcions.cat/es/lesbianas-musulmanas-bandera-palestina-y-un-blanco-colgado-en-el-cartel-del-orgullo-gay-de-paris/
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Cartel «antifascista» para el desfile LGBT desata escándalo
ACN, 2025-06-10

https://acnmex.com/cartel-antifascista-para-el-desfile-lgbt-desata-escandalo/
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Pride 2025: la radicalité queer effraie les réacs, et c’est pas plus mal

Les débats autour de l’affiche jugée « trop violente » de la Marche des fiertés parisienne tendraient à nous faire croire que la radicalité n’a pas sa place dans la politisation queer. Pourtant, l’histoire des luttes LGBTQ+ prouve le contraire.
Pacha Hadziavdic | Urbania, 2025-06-19
https://urbania.fr/article/pride-2025-la-radicalite-queer-effraie-les-reacs-et-cest-pas-plus-mal-2
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Mes del Orgullo: No todo es color de rosa dentro del arcoíris
Ana Sánchez de la Nieta | Aceprensa, 2025-06-26

https://www.aceprensa.com/sociedad/homosexualidad/mes-del-orgullo-no-todo-es-color-de-rosa-dentro-del-arco-iris/
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La extrema derecha se cuela en el Orgullo en París con el beneplácito del Ministerio del Interior francés

Un colectivo homonacionalista intenta montar un golpe mediático para participar en la marcha del Orgullo de París. El entorno del ministro Retailleau ha pedido a los organizadores que garanticen su seguridad durante la manifestación.
Marie Turcan · Mediapart | InfoLibre, 2025-06-26
https://www.infolibre.es/mediapart/extrema-derecha-cuela-orgullo-paris-beneplacito-ministerio-interior-frances_1_2021236.html

viernes, 20 de junio de 2025

#libros #queer | Diarios porno : cómo triunfar en el hardcore sin ni siquiera intentarlo

Diarios porno : cómo triunfar en el hardcore sin ni siquiera intentarlo / Bruce LaBruce ; ed. y tradución de Juan Gallego Benot.
Córdoba : Almuzara [Cántico], 2025 [06-20].
288 p.
Serie: Los Juncos Salvajes.

/ ES / EN* / Libros / ENS / Bruce LaBruce / Cine / Disidencia sexual / Homoerotismo / Nopor gay / Punk / Queer / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788410288768 / 22.95 €
📝 Cita APA-7: LaBruce, Bruce (2025). Diarios porno : cómo triunfar en el hardcore sin ni siquiera intentarlo. Cántico.

Tiembla, querido. Tiembla hasta petar. Por primera vez, las obscenas reflexiones sobre el porno (gay) del único y verdadero Hereje de la Disidencia Maricona. Bruce LaBruce, ese director de culto y "pornógrafo a regañadientes", no es solo una pieza del engranaje del Nuevo Cine Queer, es su maldita columna vertebral.

Emergió como un virus en los bajos fondos de Toronto a finales de los 80 con fanzines punk queer y películas en Super 8 que hacían sangrar los ojos de la moral establecida, para luego infectar la escena internacional del cine independiente. Mientras tanto, LaBruce derramaba su tinta corrosiva y disparaba su cámara para revistas como "Honcho", "Inches", "Exclaim!", "Vice" y otros reductos de la contracultura que se atrevían a publicarlo.

Esta colección vomita sus artículos más viscerales, políticos, incendiarios y despiadadamente ingeniosos sobre la pornografía. El volumen incluye un enfrentamiento verbal entre LaBruce y la bestia sagrada del porno gay Peter Berlin, ensayos políticamente incorrectos, artículos que no piden permiso y tres diarios de rodaje brutalmente honestos para ‘Skin gang’, ‘The raspberry reich’ y ‘L.A. zombie’. Todo ello acompañado por fotografías que pulverizan los límites, obras de arte y retratos que no podrás borrar de tu retina, entre ellos imágenes de Richard Kern, Raul Hidalgo, Ricardo Gomes, Terry Richardson y otros conspiradores visuales.

😏 Bruce LaBruce (Southampton, 1964) se dio a conocer en su juventud a través del zine queer punk J.D.s y desde entonces se ha convertido en un referente mundial de la transgresión, con una actitud irreductible y un talento incomparable para la provocación. Sea mediante sus fotografías, sus escritos o sus películas, es uno de esos autores que jamás dejan indiferente y cuya acidez es inconfundible. El punk, la ironía, el fetichismo, la permeabilidad entre la alta y la baja cultura (por ejemplo entre cine independiente y pornografía, o entre la moda y lo kink), la rabia, el sexo, el activismo político y la brutal desarticulación de tabúes sociales son sólo algunos de los burbujeantes recursos que han construido su ecléctica trayectoria. Ha dirigido escandalosas y esenciales películas del cine independiente como No Skin Off My Ass, Super 8½, The Raspberry Reich, Otto; or Up with Dead People, L.A. Zombie, Gerontophilia, Pierrot Lunaire, It is Not the Pornographer That is Perverse..., The Affairs of Lidia o The Visitor. Ha publicado diversos libros y fotolibros, como Ride, Queer, Ride, The Reluctant Pornographer, Porn Diaries o Death book. Asimismo, ha colaborado profusamente con numerosas publicaciones, tales como The Guardian, Vice, Index Magazine, Exclaim!, Eye Weekly, National Post o Toronto Life. Su obra es admirada y censurada a lo largo de todo el mundo.

martes, 17 de junio de 2025

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | Maider Etxebarria elimina el Q+ de la declaración del Orgullo LGTBIQ+ en Vitoria

Una manifestación 28J en Gasteiz //

Maider Etxebarria elimina el Q+ de la declaración del Orgullo LGTBIQ+ en Vitoria

La alcaldesa vota una declaración junto con el PP que elimina el término Q+, mientras el PNV, EH Bildu y Elkarrekin votan otra que sí lo mantiene
Natxo Gatón | Gasteiz Hoy, 2025-06-17
https://www.gasteizhoy.com/maider-etxebarria-elimina-el-q-de-la-declaracion-del-orgullo-lgtbiq-en-vitoria/

División en Vitoria-Gasteiz por el texto institucional del Orgullo LGTBIQ+ en el Ayuntamiento. PSE y PP han votado una declaración, mientras Elkarrekin, EH Bildu y PNV han votado otra. Ambas declaraciones son idénticas, con una mínima diferencia que, sin embargo, esconde mucho más. Una habla de personas LGTBI y otra de LGTBIQ+.

La alcaldesa de Vitoria-Gasteiz, Maider Etxebarria, había presentado inicialmente para su aprobación el texto propuesto por Berdindu (un servicio del Gobierno Vasco) para el 28J. Pero con un importante cambio: donde Berdindu hablaba de LGTBIQ+, el texto propuesto por la alcaldesa ponía LGTBI. Y así lo ha denunciado Elkarrekin: "El texto propuesto de inicio por el equipo de Gobierno reproduce en su totalidad el del servicio del Gobierno Vasco Berdindu. Con la diferencia que el original sí incluye todas las siglas al referirse al colectivo LGTBIQ+".

Elkarrekin había pedido incluir Q+ en la declaración, como hacía el texto de Berdindu: "Pero la alcaldesa Maider Etxebarria, junto con el PP, se ha negado", explica Garbiñe Ruiz. El PNV, sin embargo, sí ha aceptado incluir la denominación completa LGTBIQ+. Y también EH Bildu.

Así, finalmente se han aprobado dos declaraciones:

El grupo socialista ha enviado un comunicado con el que justifica la eliminación de Q+. Y en él recuerdan que Maider Etxebarria fue la primera alcaldesa que colocó la bandera arco iris en el Ayuntamiento, “como signo de apoyo y respeto a todo el colectivo”. Además, sostienen que en 2024 se utilizó el término LGTBI, sin que entonces hubiese críticas por ello.

Desde el consistorio también justifican la eliminación de Q+ para “respetar el Plan de Igualdad 2023-2030 del Ayuntamiento, que utiliza la terminología LGTBI, tal y como se acordó y valoró”.

Un plan que “se trabajó internamente con los servicios municipales, incluyó una sesión de trabajo de contraste y validación con la Comisión Política de Igualdad y también una recogida de aportaciones de todos los colectivos feministas y LGTBI”. Hoy, sin embargo, una mayoría municipal alternativa ha apoyado el término LGTBIQ+.

Hay que recordar, en cualquier caso, que en el último congreso del PSOE, en diciembre de 2024, el partido de Maider Etxebarria ya eliminó el calificativo Q+ en su ponencia, gracias a una enmienda dentro de sus estatutos. Una decisión que levantó una importante polémica interna dentro del partido, también en Álava. En aquel momento varios militantes de base mostraron su rechazo a esta eliminación, pero también el secretario de políticas LGTBI Víctor Gutiérrez.

Ahora la decisión tomada por el grupo municipal del PSE sigue la línea marcada por su partido en Madrid. Y lo hace pese a que en Vitoria-Gasteiz la militancia de la formación se ha mostrado siempre defensora de los derechos LGTBIQ+. En el gobierno municipal la concejalía de Igualdad está en manos de la socialista Ana Rosa López de Uralde.

"Prescindir en la declaración institucional del 28J de las siglas Q+ como hace el PSE con el apoyo del PP supone una clara discriminación a las personas transfemeninas. Si Vitoria-Gasteiz es un municipio defensor de la diversidad y comprometido con los derechos humanos como tenemos a gala, resulta incomprensible e incoherente este paso a atrás. Eliminar la Q y el Plus como ha hecho el PSE es ignorar la realidad, invisibilizar a estas personas y caer en un ejercicio tránsfobo en toda regla", asegura Garbiñe Ruiz.

Crítica de Ikusgune
El observatorio contra la LGTBIfobia Ikusgune ha tachado de "ridículo y muy lamentable que haya dos declaraciones. Además, una pretende discriminar a una parte de la población".

Amets Martínez de Heredita ha cuestionado: "En este Ayuntamiento nunca se ha obstaculizado el debate sobre las actividades queer. Estamos ante un retroceso en la posición del Ayuntamiento, y eso es muy preocupante porque viene a alinearse con las tesis que cuestionan las identidades de género no normativas".

Martínez de Heredita ha insistido: "Esto es una prueba de que los derechos conquistados pueden perderse. Y el 28J es un día de lucha por los deseos e identidades de personas que no caben en la norma".

Las personas Queer son aquellas que no se autodefinen dentro del género ni de los deseos sexuales que están identificados como normativos. Y hay varios documentos municipales que hacen referencia a este grupo del colectivo LGTBIQ+. Uno de ellos es un documento sobre el Uso no sexista del lenguaje. Otro es el diagnóstico sobre las realidades de la población LGTBI en Vitoria-Gasteiz. En los documentos se ha utilizado en algunos casos el término LGTBI o LTGBIQ+ de forma indistinta. Además, en distintas ocasiones se han realizado proyectos en apoyo a las personas queer.

viernes, 2 de mayo de 2025

#hemeroteca #queer #terminologia | Torcer lo ‘queer’, traducir las disidencias

Torcer lo ‘queer’, traducir las disidencias
Lo ‘queer’ es marica, sí, pero también muchas otras cosas. Hay palabras que verbalizan una comunidad. O la generan, hasta cierto punto, al delimitarla desde dentro
Darío Gael Blanco | El Diario, 2025-05-02
https://www.eldiario.es/cultura/torcer-queer-traducir-disidencias_1_12262233.html 

Cartel 'De un plumazo' de La Radi //
Hasta donde tengo constancia, cuando la palabra ‘queer’ llegó a España quedó registrada por escrito por primera vez en un fanzine que se puso en circulación en 1993. El número 666 de ‘De un plumazo’, genial proyecto de La Radical Gai, se titulaba ‘QueerZine’ e incluía una página que reza “Queer against Aids” y su propuesta de traducción: “Maricas contra el sida”.

Lo ‘queer’ es marica, sí, pero también muchas otras cosas. Es bollera, travesti, trans, bi, no binario, asexual, intersex, se emparenta y entrelaza con lo disca, el antirracismo, lo migrante, las luchas obreras. En definitiva, con todo horizonte que sopla aires de liberación y se rebela ante la angostura de la norma y la coacción de sus mandatos. Con esa palabra basta, hay quien sostiene. No hace falta seguir añadiendo siglas, ya lo incluye todo. Todo salvo, quizás, una conexión directa con nuestra tradición disidente anterior a los años 90. Y, más allá del ombligo europeo, mayoritariamente blanco y anglosajón, también con el vocabulario y las resistencias del resto de los países hispanohablantes.

Hay palabras que verbalizan una comunidad. O la generan, hasta cierto punto, al delimitarla desde dentro. O bien reúnen varias ya existentes, evidenciando un espacio compartido que no siempre salta a la vista. Tal vez en mesas distintas, cada uno con su silla, habrá quien prefiera la mesita de los tentempiés, estar a su aire o bien apoyado en la barra del bar. Palabras toldo, más que paraguas.

La palabra ‘queer’ es una de esas palabras. No obstante, despojada de su trayectoria sociolingüística previa al acceder al español como préstamo, se plantea la posibilidad de mantenerla tal cual, de adaptarla ortográficamente o de traducirla asociándola a alguna palabra de nuestro acervo, priorizando su elasticidad a sus usos más habituales. La forma adaptada “cuir” goza de aceptación en algunos entornos académicos y más aún en espacios activistas, pero no creo que el auténtico acercamiento pase necesariamente por la ortografía o deba quedarse ahí.

Creo que, en cierta medida, lo ‘queer’ ha vivido un principio de proceso de higienización que es explícito en el término homosexual, patologizado e institucionalizado desde su primer susurro. Y, posteriormente, según Christo Casas en ‘Maricas malas’, lo gay “ha propiciado un nuevo tránsito de la enfermedad al nicho de mercado”. Aunque lo ‘queer’ sin duda no goza del mismo atractivo comercial, la cruel banalización y burla por parte de muchos sectores reaccionarios (también dentro de los feminismos) ha hecho cierta mella pese a que su intento por convertir en insulto algo tan resignificado resulte casi conmovedor, de tan burdo. Pero para mí la clave es que ‘queer’ se coló en el ‘mainstream’ y llegó a los medios de comunicación en parte gracias al halo de respetabilidad que imprimen la academia y sus muros blandos, que absorben y amortiguan el rumor de las calles. Todo ello a pesar de sus raíces rebeldes y usos políticos, y de lo potente de la metáfora y la desestigmatización en su idioma original.

En nuestro entorno, la palabra ‘queer’ ha llegado a muches, y en especial a quienes más discurso generan al respecto, de una manera muy poco ‘queer’. Pero su uso es reciente y ni ha sido mercantilizado con mucho éxito ni hemos explorado todas sus posibilidades. “Si no incomoda, si no revuelve en el asiento y fuerza la mirada hacia un afuera frondoso, no es ‘queer’”, sostiene Víctor Mora en ‘¿Quién teme a lo queer?’ Coincido con él y creo que precisamente por eso sigue siendo útil y teniendo su lugar en nuestro imaginario y estrategias. Pero hay otras palabras en español que incomodan, revuelven en el asiento y fuerzan la mirada hacia un afuera frondoso. Si es que se lo permitimos.

Igual que conocemos mucho mejor Stonewall que el Pasaje Begoña, repleto de locales de ambiente, y la redada policial del 25 de junio de 1971 en la que se arrestó a más de 100 personas, tendemos a abrazar con más facilidad ‘queer’ que sus posibles equivalencias, a cada cual más sugerente. Tenemos una plétora de insultos LGTBIfóbicos que podemos convertir —y muches ya están convirtiendo— en un traje de escamas irisadas: invertido, desviado, torcido y degenerado son, cada cual con sus flexiones correspondientes, quizás los más evidentes.

En el régimen franquista, ‘invertido’ fue una manera harto frecuente de referirse a los hombres que tienen relaciones con (o podrían desear a) otros hombres, o bien a personas que no eran hombres pero se empeñaban en considerar como tales. Pese a parecerme limitada por estar más apegada a la experiencia marica y travesti que a otras más marcadas por la represión desde el ámbito familiar, la iglesia y la psiquiatría, pongo en valor su asociación con la idea de alterar, modificar o subvertir algo. Dar la vuelta a lo que nos vilipendia tergiversando los renglones que nos apuntalaron contra nuestra voluntad. Algo similar sucede con ‘desviado’, aunque también pueda ser adoptada por toda la comunidad, heredera directa de sus bifurcaciones. Comparte con ‘degenerado’ esa idea de depravación reivindicable que nutre tantos estigmas y violencias que nos afectan, pero también destaco las acepciones que apuntan a rodear o esquivar. A ejercer nuestra agencia evitando activamente la norma.

Todas estas me parecen alternativas perfectamente viables, pero para mí ‘torcido’ es la mejor. Y poco tiene que ver con dos de sus posibles etimologías, ya sea del bajo alemán medio (‘quer’ sería oblicuo) o con el verbo en latín ‘torquere’ (torcer). O con el hecho de que ya en 1998 Ricardo Llamas titulase su libro ‘Teoría torcida’ y Marta Pascua Canelo publicase ‘El ojo torcido, la mirada disidente del feminismo queer’ en 2023. Lo que me interesa es su deliberada ambigüedad, que conecta directamente con el espíritu que ha conseguido que ‘queer’ dinamite fronteras geográficas e idiomáticas.

Lo torcido, lo chueco —que tantísima falta le hace a Chueca— nos conecta con las primeras experiencias de disciplinamiento al aprender a sentarnos y a escribir, con la imperfección física, moral o metafórica, con la supuesta rectitud que deja, al fin, de fingir, con la posibilidad de modificarnos o alterar algo a nuestro alrededor para ser más felices, para ver qué sucede o para sobrevivir. No todo el mundo quiere reconocerse en lo desviado, lo invertido, lo degenerado (y eso es parte del problema), pero creo que la mayoría se sabe hasta cierto punto torcido. “¿Qué ser humano no está torcido?”, se preguntaba con acierto Roberta Marrero. Y yo me pregunto, ¿qué hay más ‘queer’ que desbordar las identidades, que poder acariciar las vivencias de cualquiera con una sola palabra?
Este texto es uno de los contenidos del número 26 (enero de 2025) de la revista trimestral impresa ‘Archiletras’. Conoce nuestro proyecto en archiletras.com Ahí puedes suscribirte a ‘Archiletras’, la revista trimestral impresa de divulgación en torno a la lengua y a la literatura, y a ‘Archiletras Científica’, la revista semestral de investigación académica, o adquirir números anteriores de cualquiera de ellas.

martes, 29 de abril de 2025

#hemeroteca #homofobia | Virulento ataque homófobo al bailaor Manuel Liñán en redes por bailar en bata de cola y mantón: “Vicioso, enfermo y degenerado”

Manuel Liñán, en una imagen de su espectáculo 'Nómada' //

Virulento ataque homófobo al bailaor Manuel Liñán en redes por bailar en bata de cola y mantón: “Vicioso, enfermo y degenerado”

Un vídeo que recoge un minuto de una actuación del artista el sábado en Madrid se hace viral y acumula decenas de insultos y comentarios vejatorios
Mercedes L. Caballero | El País, 2025-04-29
https://elpais.com/cultura/2025-04-29/virulento-ataque-homofobo-al-bailaor-manuel-linan-en-redes-por-bailar-en-bata-de-cola-y-manton-vicioso-enfermo-y-degenerado.html

“De horror ver a este maromo de esa guisa”. “No jodan, esto es lo último que me quedaba por ver, no se le enreden los hue... en el vestido!”. “¿Esto es en serio o es alguna broma?”. “Prefiero interpretarlo como que fue una reunión de amigos y uno de ellos, el más gracioso con unas copas de más, protagonizó la escena con la bata y el mantón (pobre mantón) prestado de la hermana”. “Vicioso, enfermo, degenerado”. “Para mí, un mamarracho”. Esto son algunos de los 504 comentarios que recibió una publicación de la revista digital Deflamenco.com en la red social Facebook entre la medianoche del pasado sábado, 26 de abril, hasta las 19.00 del domingo, 27, cuando el responsable de la revista, Rafael Manjavacas, decidió borrarla tras la cantidad de insultos y mensajes homófobos que estaba acumulando.

El origen estaba en un vídeo que recogía un minuto aproximadamente de la actuación que el bailaor y coreógrafo Manuel Liñán (Granada, 44 años) ofreció el sábado en los Teatros del Canal de Madrid, dentro del II Festival de la Guitarra. El bailaor, invitado por el guitarrista Manuel Valencia, interpretó unas cantiñas vestido con bata de cola y mantón, una de sus señas de identidad como artista. Ganador del Premio Nacional de Danza en 2017, entre otros muchos galardones, Liñán es reconocido internacionalmente como uno de los creadores más destacados del flamenco contemporáneo.

El vídeo se había hecho viral en Facebook y durante el poco tiempo que estuvo publicado había acumulado 101.000 visualizaciones, según Manjavacas. La revista lo publicó también en sus cuentas en Instagram y TikTok, donde sigue publicado y también ha recibido comentarios homófobos, aunque con menos virulencia que en Facebook. Este lunes por la mañana, la revista ha decidido volver a publicarlo en esta red social y enseguida han empezado a replicarse los insultos.

A lo largo del domingo, Liñán recopiló capturas de los insultos en Facebook y envió algunas de ellas a Manjavacas. “Vi el vídeo publicado y leí los primeros comentarios. Comprobé que una vez más se generaba debate sobre el trabajo que hago, pero dentro de lo normal. Me viene pasando habitualmente y al principio solo le di la importancia justa. Pero seguí leyendo y comprobando que la cosa se ponía muy fea. El vídeo se había hecho viral y, aunque entre los primeros comentarios había algunos que defendían mi trabajo, luego ya eran todos insultos y vejaciones. La situación me desbordó”, explica por teléfono el bailaor. Fue entonces cuando decidió enviar las capturas al director de la revista. “Necesitaba compartir mi asombro y tristeza, Rafael [Manjavacas] es un gran amigo”, comenta.

Al recibir las capturas, Manjavacas tomó la decisión de eliminar la publicación en Facebook. “Me preocupé mucho. No es la primera vez que una publicación de un artista flamenco que abre nuevos caminos en la creación genera debate en nuestras redes sociales, pero rápidamente me di cuenta de que ese vídeo que grabé y subí se había hecho viral y los comentarios se escapaban a nuestro público y seguidores habituales. Eliminé la publicación por cariño y protección hacia Manuel, aunque ahora me arrepiento porque se trata de un reflejo de lo que está pasando. Es increíble. En Instagram y TikTok también pueden leerse comentarios, aunque no con un tono tan elevado como los de Facebook. Afortunadamente, Manuel hizo capturas”, explica Manjavacas.

“Estoy asustado, preocupado”, confiesa Liñán. “¿Y si un día alguna de estas personas que han dejado esos comentarios va al teatro a verme y me espera en la puerta?”.

Liñán viene abriendo nuevos caminos en la danza flamenca, como hacen otros colegas de la creación actual, como Rocío Molina e Israel Galván, desde hace años. Cuenta que es consciente de que la parte más ortodoxa de la profesión cuestiona su trabajo y no empatiza con él. “Pero siempre me he sentido respetado por el público”, apunta. Tan es así que su espectáculo Viva!!, estrenado en 2019, en el que Liñán y seis bailaores más bailan travestidos para cuestionar estereotipos de género, sigue cosechando éxitos, llenos y público en pie por allí por donde pasa.

“Con ese espectáculo, cuando visitamos Nueva York, en 2022, pasó algo parecido. La marca Nike se puso en contacto conmigo para usar una foto donde salíamos los siete bailaores vestidos ‘de mujer’ para una campaña de inclusión que estaban realizando. Los comentarios en la publicación de esa foto también fueron alarmantes. Por eso, en esta ocasión, no he querido dejarlo pasar. Mi deber pasa por denunciarlo para ayudar a que se pueda avanzar”.

Desde 2015, año en el que se estrenó la obra ‘Nómada’ y el bailaor aparece por primera vez con una bata de cola bailando unos caracoles, Liñán viene explorando la identidad de género en el flamenco a través de un sólido discurso que ha ido desarrollando de manera más amplia con obras como ‘Reversible’ (2016), ‘Viva!!’ (2019), el documental ‘Flamenco Queer’, realizado por la revista ‘The New Yorker’, y Muerta de amor (2024), su obra más reciente.

“Este nuevo ataque afecta mucho. Hace que acabes cuestionándote por qué haces lo que haces, cosa que no debería pasar. Sé cuál es mi discurso, quién soy, de dónde viene mi obra. Pero es inevitable. Mi chico también está muy afectado, cómo no lo va a estar. Son delitos de odio, vejaciones, hacia algo que va mucho más allá de que lo que hago en un escenario, que puede gustar o no”, subraya.

Preguntado por si ha denunciado los hechos en la propia red social, Liñán confiesa que aunque esa era su intención, no ha podido hacerlo al haberse borrado la publicación. “Sé que Rafael quiso protegerme al eliminarla. Todo esto es muy grave y a uno le desborda y acaba no sabiendo qué es lo mejor”. Cuenta Liñán que en una ocasión anterior sí pudo denunciar este tipo de comentarios en otra red social. “Fue con la obra Nómada, en YouTube. Ahí bailé por primera vez con bata de cola y también se llenó de insultos. Lo denuncié y la red borró los comentarios”.

“Es inaudito que sigan pasando estas cosas”, añade Manjavacas. “Manuel Liñán baila con mantón y bata de cola cuando quiere, como en su momento Carmen Amaya salió bailando con pantalones y se convirtió en la primera mujer que lo hizo”.

domingo, 27 de abril de 2025

#hemeroteca #lgtbi #queer #musica | El folk español hace añicos el armario

El músico Dulzaro //

El folk español hace añicos el armario

Mondra, Dulzaro, Davide Salvado, Juanjo Bona o Rodrigo Cuevas exteriorizan la diversidad afectiva desde el amor por la tradición y la vida rural
Fernando Neira | El País, 2025-04-27
https://elpais.com/cultura/2025-04-27/el-folk-espanol-hace-anicos-el-armario.html 

Allá por 1999, al calor de la inopinada y colosal repercusión de su disco ‘Tierra de nadie’ (800.000 ejemplares vendidos), el gaitero electrónico asturiano José Ángel Hevia formuló una reflexión elocuente sobre los atuendos y actitudes estéticas de los músicos de filiación tradicional. “Los ‘folkies’ tenemos que cuidar más nuestra imagen. Muchos artistas siguen respondiendo al arquetipo del varón de barba desarreglada y jersey de pico”, anotaba.

Un cuarto de siglo después, la situación al respecto ha experimentado un giro copernicano, pero la sacudida de los armarios no ha sido solo literal, sino también metafórica. La generación que ha tomado el testigo de Hevia, Carlos Núñez, Berrogüetto, Budiño o Luar na Lubre no solo exhibe poses audaces, atrevidas y transgresoras; además, se ha convertido en un paradigma de la diversidad afectiva y una plataforma para la expresión y visibilización del colectivo LGTBIQ+. Los tataranietos de nuestros músicos de aldea y de tantos cantores y cantoras anónimos que transmitieron y preservaron todas esas coplas de procedencia secular y valor incalculable son hoy artistas orgullosos que se muestran tal y como son, sin ambages. Portadores de un mensaje de tolerancia y futuro a partir de un ideario tradicional.

El caso más visible y paradigmático es el del asturiano Rodrigo Cuevas, emblema ‘queer’ que ha sabido integrar la tonada asturiana, el revestimiento sonoro de la electrónica y un concepto de ‘performance’ que abraza la imaginería agrícola, el cabaret y la parafernalia folclórica. Pero Cuevas (Premio Nacional de las Músicas Actuales en 2023) no está solo. Los folcloristas gallegos Davide Salvado y Mondra, los zamoranos Ringorrango —con un matrimonio masculino entre sus integrantes—, el vallisoletano Dulzaro o el aragonés Juanjo Bona coinciden en tiempo y lugar como artistas arcoíris que provienen de la cultura rural y tradicional, o al menos se inspiran en ella, para desarrollar un discurso musical propio. Y a la nómina bien podemos agregar el nombre de Álvaro Lafuente, alias Guitarricadelafuente, de procedencia turolense e inspiración igualmente terruñera, aunque en su caso haya derivado en un sonido con menos trazas folclóricas e indisimulada carga homoerótica en sus vídeos musicales.

Dulzaro (Valladolid, 31 años), nombre escénico del cantante, pianista, compositor y productor Alberto Domínguez Buitrón, es un buen ejemplo de artista que lleva toda la vida reduciendo a añicos cualquier tipo de armario. El firmante del reciente ‘Ícaro’, un rutilante primer elepé de ‘folktrónica’ con fuerte aroma castellano, acostumbra a lucir faldas y demás prendas de corte femenino, además de reivindicar con su denominación artística un instrumento tradicional no pocas veces denostado. “La dulzaina posee un sonido muy identitario”, argumenta. “Se concibió para la plaza, la calle y el baile, tiene demasiado volumen en sitios cerrados, precisa de muy buenos pulmones y oído. Y siento que me va a acompañar toda la vida”. Y así, presumiendo sin rodeos de sonidos “antiguos” y hasta estigmatizados, Alberto/Dulzaro ha sido capaz de erigir coqueteos musicales tan suculentos como el de ‘Un labradorito’, donde él y el coruñés Mondra se intercambian piropos y requiebros nada tangenciales. “Una jota, dos muñeiras y tres charros te canté / Toda la noche bailamos y de ti me enamoré”, proclama uno. “Como tú eres tan gallego y yo soy tan castellano / nos envidia todo el pueblo cuando vamos de la mano”, le responde el otro.

“Me encantaba la idea de expresar un amor que también sucede en los pueblos”, recalca la nueva sensación folclórica vallisoletana. “Todos sabemos que la comunidad LGTBI está muy asociada al éxodo a las grandes ciudades, pero quería aportar un ápice de esperanza, mostrar con un poquito de comedia que en los pueblos también viven con naturalidad parejas de chicos o de chicas sin que nadie los juzgue. Y sin que tengan que huir a Madrid de Barcelona, que es muy triste”.

Desde el municipio coruñés de Teo, el propio cantante, bailarín y pandereteiro Martín Mondragón (Mondra, 26 años) toma el testigo mientras ultima la puesta de largo a principios de mayo de ‘De ronda’, su segundo elepé; un trabajo temático sobre “el arte de la seducción” que describe como “personal, íntimo, irreverente y desenfadado”. Martín recuerda que en todos los cancioneros e imaginarios populares han sido “constantes” las referencias a otras identidades sexuales. “Eran coplas cantadas en la intimidad, con un trato marginal. Lo interesante es que ahora nos las hemos reapropiado, les damos un nuevo sentido y les quitamos esa connotación tabú que a menudo tenían en origen”. En su caso, percibe una “relación muy potente” entre el amor por el folclore y la homosexualidad. “Vivir en este mundo con una identidad de género distinta de la heteronorma es un acto de resistencia en sí mismo”, argumenta, “y también lo es el hecho de escoger cantar las coplas de pueblos minoritarios en lenguas minorizadas. Son, en ambos casos, actos de disidencia”.

A Mondra no le ciega ninguna idealización de los entornos rurales, “donde, por cuestiones obvias, aún falta mucho trabajo por hacer”, pero matiza: “Al mismo tiempo creo que es un mundo muy agradecido con las identidades diversas, y la única manera de normalizarlo es habitando el mundo rural desde la diversidad”. Por eso se enorgullece de su creciente influencia como “referente escénico ‘queer’”, puesto que todo artista, agrega, “debe ser consciente de la importancia de transformar la realidad a través de su pequeña plataforma”.

Es el mismo posicionamiento que ha sostenido siempre el ya popularísimo Rodrigo Cuevas (Oviedo, 39 años), un folclorista de mirada panorámica que se autodefine como “moderna de pueblo” y que ha convertido en lugar de peregrinaje la aldeíta de apenas 15 habitantes donde reside, en el ya de por sí aislado concejo asturiano oriental de Piloña. Su salto a la vida campestre, hace ya una década, resultó sonado. “Me presenté uno por uno a los seis vecinos que encontré”, rememora, “plantifiqué una bandera arcoíris a la puerta de mi casa y me puse a trabajar en mi primer disco”.

Nadie torció el morro en Piloña. Y si lo hizo, disimuló muy bien. Al contrario, cada vez que acontece un concierto importante por tierras asturianas, los parroquianos fletan un autobús para asistir desde las primeras filas al espectáculo de su vecino más ilustre. Incluso alguno de ellos ha mantenido conversaciones muy cómplices con el autor de álbumes como ‘Manual de cortejo o Manual de romería’. Sobre todo, aquel señor “de más de setenta años” que le visitó para relatarle que había tenido que “guardar las apariencias” en sus años mozos y casarse con una mujer. “Luego se fue de emigrante a Ámsterdam para vivir su condición sexual de manera natural. Son ejemplos de regresión que ahora no podemos permitirnos de ninguna manera”.

A Rodrigo Cuevas tendemos a verlo como pionero en este folk que ha salido del armario para no volverlo a pisar, pero unos cuantos años antes ya andaba haciendo de las suyas el cantante y bailador Davide Salvado, un pontevedrés de Marín que acuñó el término “agrogay”. A 2015 se remonta su composición Muiñeira Maronda, un inequívoco ritmo tradicional que convirtió en un modernísimo relato sobre el ‘cruising’, el ligoteo anónimo al aire libre. Allí cantaba, en gallego y con intensa sensualidad: “Solo se canta a quien se pierde, y solo se pierde a quien se extraña / dando su cuerpo en el bosque entre hombres que se aman”.

Salvado, folclorista y criador equino, hombre “frívolo y místico a la vez”, desatiende por un momento la caballada para responder al teléfono desde Liulfe (Palas de Rei), la remotísima aldea del interior lucense donde fijó su morada veintitantos años atrás. “La conexión entre folk y otras orientaciones sexuales no es casualidad, sino más bien la consecuencia natural de algo más profundo. Cuando vives conectado con la tierra, con la tradición y con lo auténtico, también te conectas contigo mismo. El folclore, lejos de ser un disfraz, te lleva hacia lo esencial, y desde ese lugar es difícil sostener máscaras. Muchos de los que trabajamos con la música de raíz lo hacemos desde la verdad, y eso incluye mostrarnos tal como somos. La coherencia vital que no admite fingimientos”.

Salvado se enorgullece de la proliferación de artistas del colectivo, porque entre todos construyen una realidad cotidiana que ya no precisa siquiera de discursos militantes. “Cuando las personas LGTBI nos colocamos ahí, sin escondernos, en realidad estamos diciendo que también somos partes de la tradición y herederos de la memoria. Cuando eres parte visible del colectivo, cantar una copla, una alborada o una canción de siega equivale a reescribir el relato desde dentro, sin necesidad de pedir permiso”. ¿Y el machismo?, le interrumpimos. “Claro que existen mentalidades cerradas en el pueblo, pero no más que en otros entornos”, rebate. Y matiza: “De hecho, he sentido muchas veces más prejuicio o incomprensión en ciertos sectores del colectivo LGTBI más intelectualizado o urbano que entre los propios paisanos. Yo hoy me expreso como un aldeano más, con la certeza de que en el campo hay muchas formas de sabiduría, respeto y convivencia que a menudo se subestiman desde fuera”.

La albaceteña Carmen Toledo (Bogarra, 43 años), Karmento a efectos artísticos, es cantante, compositora y folclorista, pero también sexóloga en ejercicio desde 2001. Muy popular a raíz de que en 2023 concurriera al Benidorm Fest con ‘Quiero y duelo’, Toledo ha reflexionado mucho sobre las conexiones entre el arte, la sexualidad y los entornos rurales, y se confiesa “emocionada” con un panorama que, más que solo novedoso, constituye a su juicio una “revolución”. “La cultura siempre ha sido un espacio de expresión de la diversidad”, anota, “pero ahora se ha erigido en referente para que la sociedad aprenda a celebrar la diversidad como un valor positivo y de belleza, no como un castigo que merece ocultación”. Y a su juicio, buena parte del cambio proviene de un factor casi sociológico que comenzó a fraguarse hace no menos de tres décadas. “Con la marcha de las familias a las ciudades y la incorporación de la mujer al trabajo, los matrimonios necesitan más que nunca la red de los abuelos, abuelas, y hasta tíos y tías. El encuentro del nuevo folclore con la raíz proviene de ahí, de los nietos criados muy cerca de sus abuelos y que han aprendido el cuidado, el reconocimiento y el respeto hacia lo que te precede”.

Todo ello es mucho más evidente entre los artistas masculinos, puesto que la esfera lésbica, por la experiencia laboral de Karmento, “se mantiene en un lugar semioculto y semiestable en cuanto a su exposición pública”. Los chicos, en cambio, han logrado canalizar a través del arte “ese momento hermoso de la masculinidad gay en el que cualquiera es libre de expresarse como quiera; también pintándose los ojos, poniéndose flores en el pelo o teniendo pluma, porque cuentan con el respaldo de gente que los quiere y está dispuesta a luchar por ellos”. Y añade: “Es cierto que en los pueblos hay una normativa heredada en cuanto a heterosexualidad, familia nuclear o monogamia permanente, pero también es muy fuerte el sentimiento de pertenencia. Por eso, si Manuel es maricón o a Lucía le gustan las chicas está bien, aunque siga habiendo dificultades en la expresión pública”.

Los ejemplos ya no hacen ahora más que multiplicarse. Con sus apenas 21 años, el zaragozano Juanjo Bona ha colocado su pueblito de Magallón (1.050 habitantes) como epicentro inspiracional y creativo de ‘Recardelino’, un muy reciente debut discográfico en el que aplica las enseñanzas de la jota ―hace un par de años arrasó en el Jotalent de Aragón Televisión— a una canción de autor bisoña y sentimental en la que la elección de pronombres deja siempre claro que los destinatarios de sus amores y desvelos son también masculinos. Su televisivo noviazgo con Martín Urrutia, también concursante en la edición de 2023 de Operación Triunfo, hizo correr ríos de tinta, pero bastante más llamativa es, en realidad, la progresión estilística de un muchacho que se presentó a la tele proclamando su devoción por David Bisbal o Luis Miguel y que “renegaba” de la música tradicional antes de comprender que formaba parte de su “esencia”.

El folk sin miedo al qué dirán ya es, por lo que se ve, una realidad imparable. Y en esa tesitura es imposible no recordar al maestro Eliseo Parra (Sardón de Duero, Valladolid, 75 años), indiscutible pionero peninsular y profesor de canto y percusión de centenares de artistas jóvenes, entre ellos del propio Rodrigo Cuevas. Hace ahora dos años, cuando anunció su retirada de los escenarios, Parra explicó en EL PAÍS que nunca había ocultado a nadie su condición sexual porque tampoco había sufrido ningún rechazo en el entorno cultural ni campestre. “Me fui de casa a los 18 años”, explicó, “y jamás se me repudió por ser como soy. Cuando salía el tema de las novias en alguna conversación, simplemente, yo advertía con toda naturalidad: ¡uy, yo es que soy maricón!”. Algo que, como la música tradicional, existe desde siempre y nos sobrevivirá de por vida.
La rebeldía del rock hizo aguas frente a la causa arcoíris
También el rocanrol y las demás expresiones de la música popular tardaron una barbaridad en asumir la homosexulidad. Más allá del contraejemplo clamoroso de Little Richard, los artistas homosexuales o cómplices de la causa arcoíris debieron conformarse con la insinuación tácita o la connotación para mentes cómplices. Richard protagoniza con todo merecimiento la portada de ‘The secret public. How the LGBTQ+ aesthetic shaped pop culture: 1955–1979’ (ACE Records), reciente y fabuloso doble CD en el que el septuagenario escritor, crítico y presentador televisivo londinense Jon Savage recorre esta historia agridulce y fascinante a lo largo de 41 canciones. Dos horas y media en las que pasamos del recato pudoroso de los pioneros a la gran eclosión ‘queer’ de la música disco, con himnos tan clamorosos como ‘I was born this way’, de Carl Bean.

En el cancionero solo hay hueco para dos canciones rescatadas de los años cincuenta: el adelantadísimo ‘Tutti-frutti’, de Little Richard, y ‘Esquerita and the voola’, de aquel Esquerita que era aún más explícito, manierista y escandaloso que él. A partir de Joe Meek, Billy Fury o Frank D’Rone nos adentramos ya en los sesenta, década de esplendor musical en el que el armarizado público homosexual hubo de conformarse con las insinuaciones. La maravillosa Lesley Gore (‘It’s my party’, ‘You don’t own me’), tardó años en destaparse como lesbiana, mientras que la extraordinaria cantautora Norma Tanega, que vivió un intenso romance con Dusty Springfield nunca despegó del ‘underground’.

Todo sería muy distinto en cuanto las bolas gigantes de espejos comenzaron a girar y por las cabinas de los pinchadiscos desfilaron LaBelle (‘Lady marmalade’), Grace Jones (‘I need a man’), Michele (‘Disco dance’), o Sylvester (‘I need somebody to love tonight’). Pero en realidad, hasta la llegada del efímero y desdichado Jobriath ‘(I’maman’, 1973), un pionero que pagó cara su coraje explícito, no era nada sencillo relatar pasiones amorosas entre dos hombres, y mucho menos aún entre dos mujeres.