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viernes, 10 de mayo de 2019

#hemeroteca #mujeres #politica | Discípulas de Thatcher

Imagen: El País / Margaret Thatcher
Discípulas de Thatcher.
¿Hasta qué punto algunas de las políticas españolas imitan a la Dama de Hierro? De poco servirá un Congreso paritario si está lleno de herederas de esta forma de hacer política.
M. Ángeles Cabré | El País, 2019-05-10
https://elpais.com/elpais/2019/05/08/mujeres/1557340774_060144.html

Si nuestro país no se ha escorado hacia la derecha en las últimas elecciones como algunos predecían, es, en parte, gracias a la democratización del feminismo, es decir, al ensanchamiento de su base en todo el espectro político. Las mujeres no votan a quienes las insultan, o al menos no mayoritariamente, y por eso seguramente la menor parte de los votantes de Vox son mujeres. Además, a pesar de lo mucho que alarmaba la foto de los candidatos a la presidencia del gobierno, el anuncio del primer Congreso de los Diputados paritario es una conquista digna de ser celebrada: ¡Ya tocaba!

Las recientes movilizaciones de las mujeres en España, con dos esplendorosos 8 de marzo, han movilizado también su voto. Donald Trump provocó las Women’s March en Estados Unidos y el paso de un aluvión de activistas a la política, mientras en España una suma de factores ha despertado el interés de la sociedad por la ‘res publica’ y ha hecho que la participación haya sido esta vez de más del 75%, frente a los casi 10 puntos menos de los anteriores comicios. Entre esos factores es evidente que se cuenta el desprecio por los derechos conquistados por las mujeres que algunos partidos ejercen. “Ni un paso atrás”, se gritó el Día de la Mujer. Y así ha sido.

Pero más parlamentarias no es sinónimo de más política “en femenino” y, ahora que se cumple el 40 aniversario de la llegada al poder de Margaret Thatcher —exponente máximo del ejercicio masculino de la política bajo la apariencia de una mujer—, no está de más analizar en qué medida pervive su legado. ¿Hasta qué punto algunas de nuestras políticas la imitan? De poco servirá ese congreso paritario si está lleno de herederas suyas.

La Dama de Hierro se convirtió en 1979 en la Primera Ministra de Reino Unido, siendo la primera fémina en tomar las riendas de un estado en Europa. Desde el número 10 de Downing Street, jamás le tembló el pulso a la hora de tomar decisiones. Sus únicos modelos habían sido masculinos y, en demasiadas ocasiones, ejemplos de crueles gobernantes e implacables estadistas. En ellos se espejeó y de ellos fue digna epígona. ¿Ese modelo perdura o está ya finiquitado?

La conservadora y autoritaria Thatcher permaneció en el cargo hasta 1990. Nos preguntamos qué fue lo que sus electores y sus electoras valoraron de ella. Las privatizaciones salvajes, el combate a los sindicatos y la supresión de derechos laborales no parecerían en principio buenas escaleras para llegar al triunfo y, sin embargo, fue reelegida. La situación geopolítica era en aquellos años muy distinta a la de hoy. El mundo sufría los coletazos de la Guerra Fría y el capitalismo salvaje afianzaba posiciones. No había espacio para perfiles bajos ni gestos conciliadores. Y Thatcher cumplió con su papel de ferviente partidaria del neoliberalismo que en fechas recientes nos estalló entre las manos como una granada. ¿Ese modelo feroz es ahora válido?

La campaña electoral que aún estamos viviendo —centrada ahora en la lucha por los municipios, las autonomías y el Parlamento Europeo—, nos ha dado ejemplos de ‘thatcherismo’ que han provocado reacciones beligerantes, sobre todo entre las integrantes de su propio sexo. Tanto Rocío Monasterio en la capital como Cayetana Álvarez de Toledo en Barcelona, presidenta de Vox en la Comunidad de Madrid y cabeza de lista del PP por la Ciudad Condal, han demostrado saber poco de discursos dialogantes. Permanentemente airadas, lanzándose a la mínima a la yugular de los y las contrincantes, han hecho del actual panorama político, polarizado y crispado, un lugar mucho menos habitable.

A su lado Inés Arrimadas o la misma Isabel Díaz Ayuso, las representantes de Ciudadanos y del PP, ambas poco dadas al arte del masajismo lingüístico, son meras aprendices. Monasterio y Álvarez de Toledo son de clase alta, hieráticas y altivas. Nacidas ambas en 1974, han demostrado una especial beligerancia hacia el feminismo organizado y no quieren ni oír hablar del MeToo, que les parece un ejercicio de victimismo. También cuestionan la Ley de la violencia de género y la huelga feminista del 8 de marzo les parece un disparate.

De su boca hemos oído cosas como que el feminismo infantiliza a las mujeres y las convierte en seres sin criterio, cosa que se traduce en tomar a millones de mujeres por idiotas. ¿De verdad somos susceptibles de sumisión las feministas que celebramos el 8 de marzo? ¿A quién se supone que obedecemos? ¿Al espíritu de Simone de Beauvoir, a Judith Butler, a Oprah Winfrey? Para empezar existen múltiples feminismos, con diferencias sustanciales en sus idearios, lo que ya de por sí dificulta el borreguismo. ¿O más bien será que tanta librepensadora suelta y cabreada no conviene a algunos partidos, basados en la perpetuación del patriarcado?

Cuando quedan pocos días para celebrar las elecciones municipales, basta con retrotraernos a las de 2015 para advertir que quienes votaron a Manuela Carmena y a Ada Colau no sólo se inclinaron por programas políticos de izquierdas, sino que también valoraron justamente lo contrario de lo que propugnan Monasterio y Álvarez de Toledo. Carmena y Ada Colau prometían una feminización de la política —tanto en las formas como en el fondo— y lo han hecho desde las premisas del feminismo y sin ocultar su adscripción al movimiento.

Las elecciones del 2015 fueron un punto de inflexión en la historia del país. No sólo feminizaron el gobierno de nuestras dos principales ciudades, sino que supusieron un golpe a la política patriarcal, a su tono autoritario y a sus maneras corrosivas. Se diría que ahora la irrupción de Vox y la peligrosa deriva del PP hacia postulados afines a la ultraderecha, han recuperado la obsoleta figura de la Señorita Rottenmeier. Se entiende que hayan querido disfrazar sus ideas de empoderamiento femenino, que es lo que movió en su día a Ciudadanos a escoger a Inés Arrimadas como cabeza de lista en Cataluña —un partido hasta entonces profusamente masculino—, pero diría que es una pésima estrategia para captar votos femeninos.

En plena cuarta ola del feminismo, no parece una táctica brillante ejercer el antifeminismo tan descaradamente desde las tribunas públicas. ¿Quién quiere señoritas Rottenmeier pudiendo tener a políticas conciliadoras, dialogantes y empáticas? Adoptar las maneras autoritarias que se han adscrito históricamente al género masculino, ahora que este se está reinventando y feminizando, es involución y contrasentido.

martes, 7 de mayo de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | Cuba cancela marcha contra la homofobia organizada por Mariela Castro

Imagen: Isla Local / Mariela Castro y la Iglesia Cristiana Metropolitana
Cuba cancela marcha contra la homofobia organizada por Mariela Castro.
Mario J. Pentón | El Nuevo Herald, 2019-05-07

https://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article230108444.html

El Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) que dirige la diputada Mariela Castro, hija del ex gobernante Raúl Castro, suspendió una actividad llamada Conga Cubana contra la Homofobia, una de las actividades más reconocidas de las Jornadas contra la homofobia y la transfobia que se celebran en todo el país entre el siete y el 18 de mayo.

“No se realizará este año la Conga cubana contra la Homofobia y la Transfobia, por determinadas circunstancias que no ayudan a su desarrollo exitoso”, dice un comunicado publicado este lunes en las redes sociales del Cenesex.

Entre las justificaciones para eliminar la actividad, una de las más coloridas de las Jornadas contra la Homofobia, están “las tensiones en el contexto internacional y regional”, que según el Cenesex impactan “en el normal desenvolvimiento de nuestra vida cotidiana y en la implementación de las políticas del Estado cubano”.

Un miembro del equipo organizador de la Jornada contra la Homofobia dijo a este diario que “el verdadero motivo” detrás de la suspensión de la Conga era “evitar el enfrentamiento con grupos religiosos cristianos”. Según esta fuente, las autoridades han pedido “evitar cualquier tipo de enfrentamientos” que puedan desencadenar una protesta masiva en las calles.

La Conga estaba planificada para realizarse en Camagüey, sede del evento este año y en La Habana, su tradicional emplazamiento.

Las críticas a la suspensión no se hicieron esperar. Adiel González Maimó, líder religioso bautista, quien se identifica como perteneciente a la comunidad de gais, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) de la isla, cuestionó las motivaciones para suspender la Conga.

“¿Qué gasto genera la Conga?”, dijo González Maimó y lamentó que no se suspendieran otras actividades masivas como la Marcha de las Antorchas o el desfile del Primero de Mayo.

“No estoy de acuerdo. Es una injusticia y un retroceso tremendo”, escribió el también activista por los derechos de la comunidad LGBTI. González Maimó dijo que “fundamentalistas religiosos” amenazaron con salir a las calles en respuesta a la Conga y “por miedo” el equipo de Mariela Castro decidió suspender el evento.

“El Código de Familia no va a reconocer ni el matrimonio, ni la adopción para parejas del mismo sexo por falta de voluntad política real y por pánico que le tenemos a las iglesias. Esa debería ser la justificación. Nuevamente ganan los conservadurismos y fundamentalismos políticos y religiosos”, agregó.

Y TAMBIÉN…
Disgusto entre creyentes cubanos tras la actitud de Mariela Castro al bendecir a parejas LGTBI en la reciente marcha contra la homofobia.
Isla Local, 2018-05-22

https://www.islalocal.com/disgusto-entre-creyentes-cubanos-tras-la-actitud-de-mariela-castro-al-bendecir-a-parejas-lgtbi-en-la-reciente-marcha-contra-la-homofobia/

lunes, 6 de mayo de 2019

#hemeroteca #antifeminismo #justicia | Acusadas de incitación al odio por protestar ante el bus de Hazte Oír en Valencia

Imagen: El Salto / Activismo contra el bus antifeminista de HazteOir en Valencia
Acusadas de incitación al odio por protestar ante el bus de Hazte Oír en Valencia.
Tres personas han recibido citaciones de la policía por protestar ante el bus de Hazte Oír contra la ley de violencia de género. La organización de extrema derecha les acusa de daños, coacciones e incitación al odio.
El Salto, 2019-05-06
https://www.elsaltodiario.com/hazte-oir/acusadas-incitacion-odio-protestar-bus-violencia-genero-valencia

“Toda la sociedad ha entendido que el mensaje de Hazte Oír era una aberración y los que vamos a los tribunales somos los que fuimos a decírselo”, lamenta Fran Pardo. Él fue uno de los activistas que 5 de marzo fueron a protestar ante la llegada del autobús de Hazte Oír a Valencia, que, en esta ocasión, llevaba un mensaje contra la ley de violencia de género firmada por el candidato del Partido Popular, Pablo Casado. “Fuimos a decirles lo que la sociedad piensa, que la violencia machista es uno de los mayores problemas que sufre este país, que es terrorismo”, añade.

El viernes 12 de abril, más de un mes después de la protesta, Pardo y una compañera recibieron una citación para presentarse en la Jefatura de Policía el siguiente lunes, 15 de abril. “Cuando llegamos, nos dijeron que estábamos detenidos, lo que es una tontería porque habíamos ido voluntariamente”, explican. En la comisaría supieron que habían sido denunciados por Hazte Oír, que les acusaba de daños, coacciones e incitación al odio. “Es algo surrealista que a las personas que fuimos a protestar contra el odio de esta gente se nos acuse de un delito de odio, se nos acusa de algo de lo que somos víctimas”, señala Pardo.

El activista afirma que la policía le comentó que la investigación tardaría unos meses en finalizar porque faltaban más detenciones. Pardo explica que hoy, 6 de mayo, otra compañera también ha recibido una citación, y no descarta que sean más las personas que tengan que ir a declarar por la protesta. “Entendemos que la policía está para otras cosas que no sean investigar una protesta contra este autobús, los investigados deberían ser los de Hazte Oír”, concluye.

Pardo también se manifestó en 2017 ante la llegada de otro autobús de Hazte Oír, en esa ocasión dirigido contra los derechos de las personas LGTBI. A raíz de su protesta recibió una sanción administrativa de 700 euros por desórdenes públicos, en el marco de la Ley Mordaza. “Es algo sin fundamento, yo lo que hice fue protestar contra el odio”. El activista explica que, tras presentar recursos contra la sanción, el acto del que se le acusaba pasó a ser “interrumpir constantemente la rueda de prensa de Hazte Oír ante la prensa”. En esa ocasión, además de a Pardo, multaron a dos personas más, una de ellas del colectivo de Yayoflautas de Valencia.

domingo, 5 de mayo de 2019

#hemeroteca #feminismo #persecucionespoliticas | La Ertzaintza y el Gobierno Vasco utilizan la Ley Mordaza para sancionar al Movimiento Feminista por el 8 de Marzo

Imagen: Hala Bedi / Manifestación 8M en Gasteiz
La Ertzaintza y el Gobierno Vasco utilizan la Ley Mordaza para sancionar al Movimiento Feminista por el 8 de Marzo.
El Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco ha tramitado cinco denuncias contra el Movimiento Feminista basándose en la Ley Mordaza por la histórica jornada del 8 de Marzo, varias de ellas en Gasteiz.
Hala Bedi, 2019-05-05
https://halabedi.eus/la-ertzaintza-y-el-gobierno-vasco-utilizan-la-ley-mordaza-para-sancionar-al-movimiento-feminista-por-el-8-de-marzo/

Gasteiz. 8 de Marzo de 2019. Segunda jornada de Huelga Feminista convocada por el Movimiento Feminista de Euskal Herria. Piquetes informativos a primeras horas, paros, movilizaciones no mixtas… Y la Ley Mordaza, una vez más. Aunque eran unos datos que ya los dio a conocer la cuenta @M8Gasteiz el propio día de la huelga, la Consejera de Seguridad Ciudadana Estefanía Beltrán de Heredia los ha confirmado respondiendo a la parlamentaria de Elkarrekin Podemos Edurne García.

El Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco ha tramitado cinco denuncias contra militantes que participaron en la Huelga Feminista, varias de ellas en Gasteiz.

¿De dónde vienen estas cinco denuncias? Según la consejera, durante el 8 de Marzo se procedió a identificar a un total de 11 mujeres, nueve de ellas por estar relacionadas con la “realización de diversas pintadas, otra por cortar el servicio del tranvía y la última por interrumpir la circulación”. Si eso fuese así, solo en Gasteiz, según la cuenta @M8Gasteiz, se habrían identificado a 10 de esas 11.

En las respuestas ofrecidas por Beltrán de Heredia, se puede leer como los agentes de la Ertzaintza, uniformados y no uniformados, se encargaron de aplicar la Ley Mordaza. A lo que añade que que “actualmente se encuentran en ejecución cinco denuncias por infracciones; dos de ellas por no haberse adoptado las medidas para el adecuado desarrollo de la manifestación y garantizar el buen orden de la celebración; otras dos por deslucimiento de bienes inmuebles; y otra por causar desordenes en la vía pública”, tal y como también adelantaba el diario Público.

La parlamentaria de Elkarrekin Podemos también hace referencia al momento en el que varios ertzainas detuvieron a una joven y ante las protestas optaron por usar la fuerza e introducir entre forcejeos a la mujer en un portal. A lo que Beltrán de Heredia se limita a informar que “la actuación de los agentes quedó reflejada en el atestado de referencia 598A1902219, instruido por la comisión de un presunto delito de Desórdenes Públicos, el cual fue remitido al Juzgado de Instrucción de Guardia de Vitoria-Gasteiz”.

Antecedentes represivos de la Huelga Feminista del 2018
No es la primera vez el Movimiento Feminista de Gasteiz sufre este tipo de represalias por organizar la Huelga Feminista. El año pasado, el Ayuntamiento de Gasteiz pretendía multar al Movimiento Feminista por algunas acciones relacionadas con el 8 de Marzo. En concreto, Gasteizko Bilgune Feminista fue la organización multada, en principio, con un total de 1.450 euros. De estos, 750 correspondían a la colocación de 13 carteles que llamaban a la huelga establecida para dicho día. Es curioso, ya que los carteles que se podían ver esos días en las calles no estaban firmados por Bilgune Feminista sino por Euskal Herriko Mugimendu Feminista.

Fue el propio Movimiento Feminista el que respondió a estas sanciones ya que estos carteles fueron colocados por toda Euskal Herria e incluso se colgaron en las oficinas del Ayuntamiento de Gasteiz, por lo que no entendían esta sanción. Semanas más tarde, el Ayuntaiento de Gasteiz cedía y suspendía dichas multas.

El PNV no cumple su compromiso
En respuesta a la parlamentaria de Elkarrekin Podemos, la consejera no utiliza en ningún momento el término “Ley Mordaza”. Es curioso, porque el Gobierno Vasco ha aplicado esta ley más de 8.000 veces desde julio de 2016, a pesar de su compromiso de no hacerlo. Una ley que también rechazó el propio PNV votando contra ella.

El último varapalo que se llevó el Gobierno de Iñigo Urkullu relacionado con la Ley Mordaza llegó desde los tribunales, cuando Hala Bedi ganó la batalla de la Ley Mordaza contra el GobiernoVasco con una sentencia firme y que obligaba al Gobierno Vasco a abonar todas las costas del juicio.

sábado, 4 de mayo de 2019

#hemeroteca #homofobia | Nacho Duato: “Pasé la infancia avergonzado”

Imagen: El País / Nacho Duato
“Pasé la infancia avergonzado”.
Nacho Duato (1957) revive su salida del armario en 1990, que evocó en la final del programa ‘Prodigios’ de TVE.
Juan Cruz | El País, 2019-05-04
https://elpais.com/cultura/2019/05/03/actualidad/1556894358_900657.html

La energía asustada de la memoria golpeó a Nacho Duato y le devolvió la infancia como una ventolera. Lo dijo con sosiego. “Es difícil recordar en público que tu padre se avergonzaba de ti”. Lo contó como si se lo estuviera dictando al niño que fue. Ocurrió el último sábado, en la final de 'Prodigios' (TVE), ante Boris Izaguirre, ante los jóvenes que se sometían al juicio de Andrés Salado, Ainhoa Arteta y el propio Duato. “Yo no quería hablar de mi homosexualidad. Quería hablar de mi niñez. Durante todo el programa pensaba en la pena de todo lo que yo me había perdido porque mi padre nunca me preguntó cómo me iban las clases. Pasé la infancia avergonzado de lo que era”.

Vació una terrible experiencia. "Lo peor es que tu padre se avergüence de ti. No lo culpo a él, no culpo a mi familia. Culpo a la dictadura y a aquella España. Mi padre era afable y simpático. Pero era presidente de Acción Católica, fue gobernador civil, venía de una familia conservadora y tener un hijo que quería ser bailarín y al que ya veía con aquel ramalazo..."

El padre nunca fue a un estreno, sólo vio cuatro funciones suyas. Esa historia estaba en el alma y brotó. “Fue al ver a esos padres que apoyaban a sus hijos durante todo el proceso de ‘Prodigios’. Cada minuto me traía a la mente la imagen de mi padre avergonzándose de mí. Muchos niños vivimos ese trance”. La explosión ocurrió cuando habló de Saïd Ramos, aspirante en el concurso. “Yo miraba la cara de este chico y de su padre. Creo que Saïd entendió muchas cosas en ese momento. Es un buen bailarín. Ojalá pueda venir a mi compañía, en Rusia”. Duato dirige el ballet del Teatro Mihailovsky, en San Petersburgo. “He sido director de ballet desde hace treinta años. Me ha tocado hablar ante ministros y reyes, he recibido premios. Y aun hoy me tengo que decir: ´Nacho, adelante, di lo que piensas, lo que eres, haz oír tu voz”. Esa voz vieja aún alienta en sus oídos: “¡Habla como un hombre!”.

Imagen: El País / Nacho Duato, a los 18 años en Londres
Compañeros suyos del colegio, que en la adolescencia lo vieron en silencio, “como un cisne entre patos”, le han escrito ahora para recordarle aquella imagen de su soledad. “Era la España que era. Y yo era diferente, sí, a esa edad yo no sabía si era gay o no. Era de otra forma”. Fueron nueve hermanos. “Cuando estaba en Londres, estudiando, mi madre y mis hermanas me enseñaron a hacer calceta. Mi padre les preguntaba por qué: “Porque Alfonso XIII hacía ‘petit point’”, decía mi madre, “o sea que esto es también de chicos”. Nacho Duato se pagó la escuela “haciendo calentadores y mallas para los bailarines, y se los vendía”.

Su discurso en ‘Prodigios’ marcó la discusión en las redes al tiempo que este país se debatía, otra vez, entre la sensibilidad del pasado y el espíritu que alienta en lo que dijo. “Me critican porque dije que España es libre y democrática. Ahora sabemos lo que es vivir en un país libre”. En 1990 fue de los primeros “en salir del armario”. “Entonces me tiraban huevos por la calle. Pero aquel día había leído esta frase de Nietzsche: ´Si existe Dios seguro que es bailarín`. Salí a la calle, feliz”. El último sábado descargó años de conciencia.

martes, 30 de abril de 2019

#hemeroteca #feminismo #persecucionespoliticas | La Ertzaintza utilizó la Ley Mordaza contra la huelga feminista del 8M

Imagen: Público / Manifestación 8M en Bilbao
La Ertzaintza utilizó la Ley Mordaza contra la huelga feminista del 8M.
El Departamento de Seguridad tramita cinco denuncias contra manifestantes. Aquel día hubo un total de 11 identificaciones, e incluso un caso fue llevado a los juzgados por “desórdenes públicos”. El PNV votó en su momento contra la aplicación de esta ley en Euskadi.
Danilo Albin | Público, 2019-04-30
https://www.publico.es/politica/ley-mordaza-ertzaintza-utilizo-ley-mordaza-huelga-feminista-8m.html

Hay días imborrables. Para millones de mujeres, el 8 de marzo pasado fue uno de ellos. Recordarán siempre las manifestaciones, los gritos de rabia y las llamadas a la esperanza. En Euskadi, cinco manifestantes asociarán también ese día a una de las normas represivas por excelencia: la Ley Mordaza. Según consta en un documento oficial, el Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco tramita media decena de denuncias contra militantes feministas que participaron en aquella histórica jornada.

Así lo ha confirmado la Consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, en la respuesta enviada a la parlamentaria de Elkarrekin Podemos Edurne García, quien el pasado 11 de marzo había solicitado información sobre el dispositivo de seguridad de la Ertzaintza durante el último 8-M. “A través de los medios y redes sociales se ha difundido información e imágenes sobre intervenciones de la Ertzaintza”, sostenía entonces García. Beltrán de Heredia le ha dado la razón.

“Con el fin de garantizar el derecho de manifestación y concentración, la protección de las personas participantes, así como la protección de los derechos y bienes de terceros, la Ertzaintza desplegó recursos de Seguridad Ciudadana, tanto agentes uniformados, como no uniformados, en los distintos actos convocados en las tres capitales, contando además con la presencia de recursos de Brigada Móvil”, señala la consejera en su respuesta.

Fueron precisamente esos efectivos los que se encargaron de aplicar la Ley Mordaza contra cinco militantes feministas. En tal sentido, la consejera de Seguridad confirma que “actualmente se encuentran en ejecución cinco denuncias por infracciones; dos de ellas por no haberse adoptado las medidas para el adecuado desarrollo de la manifestación y garantizar el buen orden de la celebración; otras dos por deslucimiento de bienes inmuebles; y otra por causar desordenes en la vía pública”.

Asimismo, indica que durante el 8 de marzo “se procedió a identificar a once mujeres, nueve de ellas por estar relacionadas con la realización de diversas pintadas, otra por cortar el servicio del tranvía y la última por interrumpir la circulación”.

Al juzgado
La parlamentaria de Elkarrekin Podemos le había preguntado también por lo acontecido fuera de la sede del Parlamento Vasco en Vitoria, donde –tal como puede apreciarse en un video - “varios ertzainas detienen a una mujer y ante las protestas de las mujeres optan por usar la fuerza e introducir entre forcejeos a la mujer en un portal”. “Al parecer, un episodio similar se repitió en la calle Postas ese mismo día”, señala la integrante de la coalición de izquierdas.

Sobre este caso, Beltrán de Heredia se limita a informar que “la actuación de los agentes quedó reflejada en el atestado de referencia 598A1902219, instruido por la comisión de un presunto delito de Desórdenes Públicos, el cual fue remitido al Juzgado de Instrucción de Guardia de Vitoria-Gasteiz”.

Medidas "adecuadas"
Beltrán de Heredia sostiene que “el ordenamiento jurídico configura la huelga como un derecho fundamental de las/los trabajadores u otros colectivos para la defensa de sus intereses, aunque este no es un derecho absoluto, sino que se encuentra limitado por el ejercicio de otros derechos y el respeto de terceras personas y sus bienes”, por lo cual “la Ertzaintza toma las medidas de control policial adecuadas para la prevención de posibles alteraciones de la seguridad ciudadana y la protección del libre ejercicio de los derechos y libertades, desplegando los recursos estimados como necesarios en función de la información con la que se cuenta, siempre teniendo en cuenta criterios de legalidad, necesidad, idoneidad y proporcionalidad”.

En cuanto a lo ocurrido ese día, reivindica que la Ertzaintza “utilizó los medios adecuados y proporcionales en cada situación en orden a garantizar el derecho de reunión y manifestación, así como la protección de los derechos y bienes de terceros”. “No consta la utilización de material antidisturbios en ninguna de las intervenciones realizadas el día mencionado”, subraya.

El "compromiso" del PNV
La consejera no utiliza en ningún momento el término “Ley Mordaza”, algo que sí hacen los representantes del PNV –al que también pertenece Beltrán de Heredia- en el Congreso. De hecho, los diputados nacionalistas han promovido la reforma de esta normativa, alegando que “convierte la seguridad en una categoría prioritaria de la política criminal, como un bien que el Estado y los poderes públicos han de defender con todos los medios e instrumentos a su alcance, intensificando la acción preventiva e incrementando notablemente las infracciones”.

En Vitoria, el PNV llegó a votar a favor de una moción en la que el Parlamento Vasco solicitaba que en Euskadi no se aplicase la Ley Mordaza. Sin embargo, la Ertzaintza no actúa precisamente en esa línea: la aplicación de esa norma represiva ya ha derivado en miles de multas, e incluso se ha llegado a tramitar contra periodistas. Ahora es el turno de las militantes feministas.

domingo, 28 de abril de 2019

#hemeroteca #trans | Susan Stryker, profesora de estudios LGTBI: “Todos somos un poco trans”

Imagen: El País / Susan Stryker
Susan Stryker, profesora de estudios LGTBI: “Todos somos un poco trans”.
Durante años libró una lucha por su identidad. Hoy es un referente del movimiento. Y también es una persona transgénero.
Begoña Gómez Urzaiz | EPS, El País, 2019-04-28
https://elpais.com/elpais/2019/04/23/eps/1556041307_055616.html

Cuando la presentadora Diane Sawyer iba a entrevistar a la estrella mediática Caitlyn Jenner —antes Bruce, exmedallista olímpico—, primero pidió asesoría a Susan Stryker, 58 años, que ejerce también de consultora de museos, instituciones y proyectos creativos en torno a lo trans. Stryker, profesora de estudios LGTBI, autora del libro ‘Historia de lo trans’ (Continta Me Tienes) y cineasta, estuvo en Barcelona recientemente dando una charla en el Centro de Cultura Contemporánea (CCCB). Ella es una referencia cuando se quiere hablar con rigor histórico de los asuntos ‘trans’. Y también es una persona transgénero.

Su transición visible empezó relativamente tarde para los estándares de ahora, a los 30 años. Aunque, dice, “en realidad empecé a los cinco años, cuando pensé por primera vez que la manera en la que yo pensaba de mí misma y lo que el mundo esperaba de mí no concordaban”.

Más tarde pasó su veintena viviendo con una mujer “que entendía nuestra relación como lésbica, pero me utilizaba como su armario. Venía de una familia homófoba, tenía traumas sexuales y pensaba que conmigo lo podía tener todo”. Tuvieron un hijo y a Stryker se le planteaba lo que entonces veía como una disyuntiva que formula con crudeza: “¿Quiero tener una vida cómoda de clase media, criar a mi hijo y lograr una carrera académica, o quiero vender mi culo en las calles? Sabía que tenía que ‘transicionar’”, dice, “pero chocaba contra el muro del precio que pensaba que tendría que pagar”.

Y entonces “el mundo cambió, la crisis del sida propició unas nuevas políticas queer y yo me metí en ese espacio que se abrió para ser parte de él”. Uno de los puntos de su libro es que, en lo que atañe a lo trans, la historia no siempre se mueve hacia delante. “En los sesenta y los primeros setenta hubo progreso porque lo trans iba unido a los movimientos sociales, aunque a la vez había medicalización y patologización. Luego hubo una involución y durante más de una década nadie se preocupó de esto. Se consideraba antifeminista, opuesto a la liberación gay, políticamente reaccionario, y la gente pensaba en los trans como gente dañada a la que se podía recuperar para los movimientos sociales si se les educaba en la liberación de género”.

“Eso cambió en los noventa”, prosigue, “pero volvió a girarse a principios de los dos mil, en los que se consideró que el neoliberalismo había acaparado el tema ‘trans’. Y así hasta recientemente, que el movimiento se ha vuelto a energizar”. Ya hay medios que para referirse a lo ‘no trans’ emplean el término ‘cis’, de ‘cisgénero’: aquellos cuya identidad se corresponde con su género de nacimiento. A Stryker no le entusiasma el término. “Me preocupa que genere otro tipo de binaridad en la que ‘trans’ es más interesante y ‘cis’ más aburrido. Mírame a mí. Puedo ser la persona más transgénero que te imagines. He declarado ser ‘trans’, tengo una subjetividad distinta a la que me asignaron al nacer, he cambiado mi cuerpo, he cambiado mis documentos. No podría ser más ‘trans’. Y sin embargo, ¿qué he hecho? Alinearlo todo, poner todos mis papeles en la misma columna. He llegado a un estatus ‘cis’. Lo que a mí me interesa es ver qué cosas están alineadas y cuáles cruzadas. Todos somos un poco ‘trans’ y un poco ‘cis’”.

miércoles, 24 de abril de 2019

#hemeroteca #lenguaje #identidades | Los lenguajes identitarios

Imagen: El País / 8M en Madrid
Los lenguajes identitarios.
Algunos grupos utilizan determinadas palabras no tanto por su significado como por su simbolismo.
Álex Grijelmo | El País, 2019-04-24
https://elpais.com/elpais/2019/04/11/ideas/1554995417_416895.html

El ‘Diccionario de la Lengua Española’ no acoge el adjetivo “identitario”, que sin embargo está bien formado y responde a los criterios del genio del idioma. El radar académico no captó con la suficiente intensidad este vocablo, que se usa en antropología, etnología y otras ciencias sociales. Lo escribiremos aquí como adjetivo para acompañar al sustantivo “lenguaje” y referirnos así a un tipo de léxico que se constituye en símbolo de una ideología o de un grupo, cuyos miembros lo adoptan a veces con una doble intención: por un lado, identificarse públicamente y entre sí mediante esas palabras; y, por otro, propiciar que su colectividad rechace a quienes no se doblegan a su uso.

En los lenguajes identitarios tal como los entendemos en este texto, determinadas palabras adquieren el papel de símbolos, funcionan como insignias que el hablante se pone en su solapa con la idea de mostrar que son “la verdad”. Porque, como escribió el profesor Wenceslao Castañares en su ‘Historia del pensamiento semiótico’ (2014. Vol. 1), “el símbolo tiene un claro sentido identitario, al tiempo que normativo: en él se recoge de forma sintética la doctrina verdadera”. El símbolo es así la bandera a la que debe engancharse una colectividad para sentirse como tal.

La ropa, los adornos, los himnos, los escudos… forman lenguajes identitarios cuando se usan para significarse como miembros de un grupo. Y, por supuesto, también la palabra. Bastan apenas una decena de ellas, pero repetidas con intensidad, para constituir un léxico identitario.

El ensayista francés Jean Pierre Faye analizó este fenómeno en su monumental obra ‘Los lenguajes totalitarios’ (Taurus, 1974, 980 páginas), y observó cómo determinados grupos prohíben a los otros el uso de ciertos vocablos mientras imponen los suyos.

A veces esos procesos no se mantienen siempre, y el léxico identitario pasa de prestigioso a proscrito, como sucedió por ejemplo con la propia palabra “totalitario”, nacida entre los fascistas italianos que propugnaban la “transformación total” de la vida pública. O con el vocablo “fascismo”, inventado por Mussolini a partir de la palabra “fascio”, un término que en la Italia del XIX formaba parte del lenguaje de la izquierda.

Los nazis identificaron con el neologismo ‘volkischer’ al auténtico nacional del pueblo, idéntico consigo mismo (Faye, 304), que se opone al diferente. Y de ahí saldrá el ‘volksgenosse’, el camarada del pueblo: de nuestro pueblo. Términos inventados que más tarde se traducirían a otras lenguas (y ya fuera del control nazi) con el equivalente “racista”.

Por su parte, Victor Klemperer (el maestro judío que retrató las palabras del nazismo que sufría) recuerda en su obra ‘La lengua del Tercer Reich’ (edición de 2001, página 70) el afán de los seguidores de Hitler por bautizar, por introducir expresiones nuevas; y describe “sus burdas frases muchas veces construidas de forma lesiva para la lengua alemana”.

Así, según relata Klemperer, la palabra “fanático” (que se usaba hasta entonces con sentido crítico) se convirtió en positiva para los nazis. Los demás preferían decir “apasionado” cuando se elogiaba el entusiasmo de alguien, pero eso precisamente los podía marcar como ajenos a la identidad adecuada.

Aquel lenguaje identitario implicaba incluir a la vez que excluir, y por eso el hertz (hercio), la unidad de medida de la frecuencia de sonido, no podía denominarse en Alemania con ese nombre judío (el de Heinrich Rudolf Hertz, su descubridor). Y también eran contrarios a la identidad correcta los nombres propios extraídos del Antiguo Testamento, por lo que constituía una temeridad bautizar a una bebé como Sara.

Entre nosotros, el franquismo se apropió por su parte de palabras como “patria”, “paz”, “caudillo”… incluso se adueñó del nombre de España.

El lenguaje de ETA también tendió a construir una identidad, con un amplio léxico que no convenía incumplir en según qué ámbitos, so pena de correr riesgo físico. No existían en ese lenguaje ni asesinatos ni atentados de ETA, sino “acciones”; ni terroristas, sino “gudaris” o “activistas”.

Aunque los totalitarios fueran maestros en el arte de la manipulación lingüística, el léxico identitario se ha convertido en herramienta de muy distintas fuerzas sociales, a menudo muy alejadas del fascismo; y a veces involucradas en luchas justas y democráticas, incluso de carácter transversal a ideologías y bandos.

La izquierda española tardó en pronunciar durante la Transición la palabra “España”, a la que sustituía con frecuencia por el término “el Estado” o por la locución “el Estado español”. En la Transición, el término “dictadura” corría de boca en boca entre los progresistas, mientras que la derecha prefería hablar de “el régimen anterior”. Cada parte adoptaba su propio vocabulario simbólico.

Los partidos nacionalistas que existen en España han producido una gran cantidad de léxico identitario. Un ciudadano vasco que dice “Iparralde” o “Euskadi Norte” se identifica de una manera muy distinta a la del vecino de su misma calle que pronuncie “el País Vasco francés”. Asimismo, se da una diferencia identitaria entre quienes se refieren a la lengua vasca como “euskera” y quienes hablen del “vascuence”. (Este término castellano procede del latín ‘vasconice’; es decir, que etimológicamente “hablar vascuence” es hablar “a la manera vasca” o “vascamente”; sin que nunca tuviera sentido despectivo; pese a lo cual se ha presentado como peyorativo desde una perspectiva identitaria).

De su parte, el léxico identitario nacionalista catalán se refleja ahora por ejemplo en quien hable de “presos políticos” en lugar de “políticos presos”; o se refiera a Puigdemont como “exiliado” en vez de “fugitivo”.

La aparición de Podemos ha tendido asimismo a crear un lenguaje identitario de sus inscritos, círculos y confluencias. Así, por ejemplo, en el léxico de sus dirigentes adquiere preponderancia la expresión “el jefe del Estado” frente a la más común forma “el Rey”. (Los dirigentes de Podemos no suelen nombrar de una manera neutral nada de lo que discrepan). Y vemos sus referencias al “bloque monárquico” para englobar a los partidos constitucionalistas (reduciendo así la Constitución a un solo asunto: la Monarquía). Otros rasgos de su lenguaje identitario han sido expresiones como “el régimen del 78”, “la casta”, o “la vieja política”.

También hemos conocido estos lenguajes simbólicos en grupos cuyos miembros se identifican entre sí al margen de la política, como pandillas de jóvenes, presidiarios, juristas, expertos en mercadeo o informáticos... Sobre todo entre informáticos.

En los últimos años (y solapándose con algunos de los casos reseñados aquí) asistimos a una nueva incorporación a estos lenguajes identitarios: la del movimiento feminista. Así, las duplicaciones de género habituales en los sustantivos ("todos y todas", “ciudadanos y ciudadanas”, etcétera; aunque no tanto con “los ricos y las ricas”, "los poderosos y las poderosas" o “los corruptos y las corruptas”) definen, o no, a quien comparte las reivindicaciones por la igualdad de la mujer. La persona que emplee un lenguaje duplicador será tomada como feminista; y de ese modo se puede levantar cierta desconfianza hacia quien no lo haga.

Otros términos que empiezan a constituir un lenguaje identitario feminista mediante su uso conjunto y reiterado son “patriarcado”, “heteropatriarcado”, “androcentrismo”, “sororidad”, “empoderamiento” o “género” (“violencia de género”, por ejemplo); expresión eufemística ésta, por cierto, en la cual, si se invocaran los mismos criterios que conducen a las duplicaciones, se debería criticar la “invisibilidad” del sexo al que pertenece quien comete esa violencia.

Varios de esos vocablos son necesarios, sin embargo, para acompañar y extender las reivindicaciones feministas y nombrar lo que se denuncia, pero eso no impide que contribuyan a conformar técnicamente un léxico identitario.

Quizás la palabra más definitoria de este nuevo lenguaje identitario sea “jueza”. Y nos detenemos en ella porque su evolución se está produciendo ante nuestros ojos contemporáneos y nos sirve para radiografiar de primera mano estos procesos.

En español, el género de los sustantivos lo marcan el artículo o los adjetivos con los que concuerdan, no necesariamente su morfología. Así, decimos “la modelo”, “la canguro”, “la contralto”, “la sobrecargo”, “la soprano”, “la mano” (femeninos terminados en ‘o’)…, y “el pediatra”, “el espía”, “el fisioterapeuta”, “el internauta”, “el día” (masculinos terminados en ‘a’); y “el jeque”, “la esfinge” (ejemplos terminados en ‘e’, pero uno masculino y el otro femenino).

Son los artículos, los adjetivos o los pronombres los que también definen el sexo de “juez” y de las personas representadas en el llamado “género común” (el que comprende palabras válidas tanto para el masculino como para el femenino). Es decir, en esos casos el sexo se manifiesta mediante las concordancias, no por su flexión morfológica de masculino y femenino: joven, huésped, mártir, criminal, amante, corresponsal, comensal, cónyuge, profesional, agente, alférez, ujier, confidente, intérprete, cantante, paciente, cómplice, rehén…

Pero ninguno de estos sustantivos ha experimentado la presión que se ha ejercido sobre “juez” para añadirle una a a su base, si bien se han dado casos similares, quizá de menor intensidad, con “concejala”, “edila” y “fiscala” (pero no con “criminala”, “comensala” o “corresponsala”, por ejemplo).

La variante de “juez” terminada en a entra en el ‘Diccionario Manual’ académico en 1989 (referida solamente al cargo de juez y no a “la mujer del juez”), mucho antes, sorprendentemente, de que su uso estuviera extendido; y en 1992 lo hace en el ‘Diccionario Usual’ (pero en esta ocasión para compartir el significado con “la mujer del juez”). Se produjo así un extraño caso de anticipación académica del que se extrañaría en 1996 el entonces director de la docta casa, Fernando Lázaro Carreter, según le comentaba a Joaquín Vidal en una entrevista para El País: “Se introdujo antes de que yo fuera director y no tengo la menor idea de quién la trajo. (…) ‘Jueza’ es realmente espantoso y estamos intentando llegar a un acuerdo para eliminarla del diccionario”.

Desde que en 1978 toma posesión la primera juez española (Josefina Trigueros, en Navalmoral de la Mata) y hasta los años noventa, la opción “la jueza” apenas se activó en España, quizás debido a que no añadía ninguna información frente a “la juez”. Porque el mismo significado tienen “la juez” y “la jueza” y “las jueces” y “las juezas”; y “los jueces y las jueces” frente a “los jueces y las juezas”. La visibilidad de la mujer juez es idéntica en las tres comparaciones. Y el margen de hipotética ambigüedad en estos casos no difiere del que se produce con otros vocablos similares (“oficiales de policía”, “pacientes del hospital”, “jóvenes entusiastas”), resuelto casi siempre por el contexto.

El corpus académico de textos publicados entre el origen de la lengua y el año 1975 (el llamado CORDE, con más de 250 millones de registros de todo el ámbito hispano) ofrece un solo caso de “la jueza”, y referido a la esposa de un juez (en un texto de Emilia Pardo Bazán), por ninguno para “la juez” como relativo a esa profesión. Obviamente, las jueces brillaban entonces por su ausencia. El corpus que comprende el periodo 1975-2004 (el CREA, con 160 millones de palabras) muestra ya 591 casos de “la jueza” frente a 873 de “la juez”. Y finalmente, el corpus del siglo XXI (o CORPES, con unos 230 millones), invierte el resultado: 1.552 registros de “la jueza” (opción que sale ganadora) por 1.204 de “la juez”. (La mayoría de los casos de “la jueza” procede de periódicos de Argentina y Chile; con un centenar de registros en España, donde el uso de este término no es amplio hasta la segunda mitad de los noventa).

¿Y por qué se ha ido extendiendo entre nosotros la opción “jueza” como hemos visto? Pues porque sí que añade algo frente a “la juez”: añade identidad. Y su expansión general en los medios informativos españoles coincide con la eclosión de la justa lucha feminista, todavía inacabada.

Pero tal presión no se ha dado por razones gramaticales o de significado, sino por motivos extralingüísticos. “Jueza” no funciona como una palabra sino como un símbolo.

Algún día, cuando “jueza” sea la opción que domine en el uso de los hispanohablantes (la tendencia así lo indica), dejará por ello mismo de representar un papel identitario: una insignia carece de valor peculiar cuando la lleva todo el mundo.

Si la igualdad deseable entre hombres y mujeres no se hubiera alcanzado aún cuando “jueza” se convierta en única opción de uso, la presión pasará quizás a otros vocablos del “género común”, para los cuales se buscará su femenino específico y reivindicativo. Este efecto dominó (Dwigth Bolinger, 1980) se detendrá previsiblemente, sin embargo, si el feminismo gana antes la batalla por la igualdad real. Cuando esa victoria se dé, el lenguaje dejará de ser un objetivo; porque los nuevos contextos, y con ellos las mujeres, se habrán apoderado de significantes que antes eran discriminatorios (como ya pasó con “patrimonio” o “patria potestad”, por ejemplo).

Los lenguajes identitarios sirven para agrupar a los miembros dispersos que defienden una causa, para resaltar su unión; para avanzar en la conquista de espacios. Y se hace muy difícil criticar esa lucha justa por quien comparte sus principios.

Por tanto, nos limitaremos aquí a señalar los riesgos de los cuales se nos alerta desde las ciencias sociales: Que los postulados de la adhesión identitaria reclamen la exclusión de quienes no la compartan (como indicaba el editorial de 'Gazeta de Antropología' de marzo de 2008). Y que esos términos, según nos previno Roland Barthes, funcionen como un sociolecto que “da seguridad a todos los individuos que están dentro” mientras “rechaza y ofende a los que están fuera”, creando un discurso “en el que no hay lugar para el otro. De ahí la sensación de asfixia, de enviscamiento [irritación], que puede provocar en los que no participan de él”. Porque el carácter intimidante de un sociolecto no actúa solo hacia los que están excluidos, también es limitador para quienes lo comparten (Roland Barthes, ‘El susurro del lenguaje’, 2009: 153-156).

Así pues, el riesgo en el empeño de construir una corriente identitaria puede anular la pluralidad interna en la sociedad que comparte de hecho tal identidad, y expulsar de ese modo a quienes incluso aspiraban a sentirse parte en esa lucha.

Esto guarda su lógica interna en las corrientes totalitarias, pero no debe suceder en aquellas que nacen de postulados democráticos, en las cuales se puede admitir y considerar iguales a quienes defienden la misma causa con distintas palabras. Para ello, eso sí, hace falta que el lenguaje identitario, cualquiera que sea su objetivo, funcione como una legítima elección de cada persona y no se convierta nunca en una imposición social que se cobra como precio la exclusión de los otros.

domingo, 21 de abril de 2019

#hemeroteca #shipping #lgtbi | Haddotin, Albalia y Star Trek: el 'shippeo' como gesto rebelde para darle otro sentido a la cultura

Imagen: El Diario / 'Haddotin', Capitán Haddock y Tintín se aman
Haddotin, Albalia y Star Trek: el 'shippeo' como gesto rebelde para darle otro sentido a la cultura.
Miles de personas intercambian en redes dibujos, cómics, ilustraciones e incluso vídeos en los que sugiere una relación amorosa entre el Capitán Haddock y Tintín. Un nuevo caso de lo que se conoce como ‘fanart’ (arte hecho por parte de fans) para trascender los límites de la ficción original y que forma parte del universo del ‘shippeo’ (emparejar a personajes). "La ficción de fans es una forma en que la cultura repara el daño causado en un sistema donde los mitos contemporáneos son propiedad de corporaciones en lugar de la gente", comenta el profesor Henry Jenkins.
Felipe G. Gil | El Diario, 2019-04-21
https://www.eldiario.es/tecnologia/Haddotin-imaginan-Tintin-Capitan-Haddock_0_890661310.html

Las teorías clásicas de la comunicación dibujaban a los espectadores como sujetos pasivos que consumían de forma acrítica sus productos culturales preferidos. Siguiendo una concepción más tecnológica que social, dichas teorías concebían a los fans como receptores de un mensaje que era emitido por parte de quién producía los libros, programas de radio y televisión, películas, etc. Hoy en día y en un ecosistema en el que todo el mundo consume y emite mensajes simultáneamente, dicha definición queda obsoleta y los fans construyen sus versiones alternativas de aquellas ficciones que aman.

Haddotin es un ‘shippeo’. Una relación ficticia entre el Capitán Haddock y Tintín que no es solo una anécdota y dice mucho de la cultura y los códigos de las personas nacidas en los 90 y en adelante. Rica en matices y compleja.

En Wikipedia ya existe una definición bastante atinada de lo que significa el ‘shippeo’ (o ‘shipping’):

‘Shipping’ es un término anglosajón que deriva de la palabra "relationship" ("relación", en Español) y que define en general la implicación emocional o intelectual de los seguidores de una obra de ficción en un romance entre dos o más personajes de esta. Aunque técnicamente el término es aplicable a cualquier implicación de este tipo, se refiere básicamente a varias dinámicas sociales propias de Internet, y rara vez se utiliza fuera de este contexto.

El ‘shipping’ puede incluir absolutamente cualquier tipo de relaciones: desde las bien establecidas y conocidas por todos, canónicas dentro del universo de la ficción, pasando por las ambiguas o de desarrollo probable, hasta las muy improbables o directamente delirantes. Los aficionados al ‘shipping’ (o ‘shippers’) sostienen que la relación existe, existirá o, simplemente, que quisieran que existiera.


Un ejemplo reciente de cómo el ‘arte de shippear’ se puede convertir en una herramienta en defensa de los derechos LGTB+ se vio claro en Operación Triunfo. Durante la última edición, los fans del programa se dedicaron a generar contenidos en los que sugerían relaciones entre Natalia Lacunza y Alba Reche, en un binomio que al estilo de muchos ‘shipeos’ es bautizado con la combinación de ambos nombres: Albalia. De hecho, durante el 8M uno de los carteles que podía verse en una de las manifestaciones decía: “Menos masculinidad Tóxica y más Toxic de Albalia” (en relación a una canción que cantaron ambas durante el concurso).

El fenómeno no es nuevo. Para muchos fans, amar y criticar siempre ha sido una constante. El prestigioso doctor en comunicación y cultura contemporánea Henry Jenkins, lleva años teorizando sobre la potencia social y las posibilidades de generación por parte de los fans. De hecho, para él existe una voluntad democratizadora con respecto a las historias que terminan convirtiéndose en mitológicas. Ya en 1997 Jenkins declaraba para el New York Times: "Si miramos atrás, las historias clave que nos contábamos a nosotros mismos y eran importantes pertenecían a la gente. La ficción de fans es una forma en que la cultura repara el daño causado en un sistema donde los mitos contemporáneos son propiedad de corporaciones en lugar de a la ciudadanía".

El propio Jenkins relata en su libro “Cultura de la Convergencia” como los fans de Star Trek durante los años 80 se dedicaban a enviar cartas a los productores de la serie para recomendarles la ausencia de relaciones homosexuales. Años más tarde se produjeron incluso vídeos en los que se sugerían relaciones ocultas entre el Capitán Kirk y Spock. Al fin y al cabo: una historia que relata un futuro con todo tipo de criaturas, planetas y tecnologías... ¿y no hay relaciones LGTB? Raro.

El universo de Tintín ha sufrido alguna polémica revisión de su forma de plantear ciertas cuestiones. En el año 2011, el ciudadano congoleño Bienvenu Mbutu Mondondo, reclamaba la prohibición de "Tintín en el Congo" (1931) o la introducción de un mensaje de advertencia sobre su contenido. “Es un insulto para los negros”, decía. El asunto acabó en los tribunales y aunque finalmente la obra fue declarada no racista, el abogado de la acusación, Ahmed L’Hedim, declaraba que el cómic de Tintín representaba a los congoleses como “idiotas, perezosos, incivilizados e incapaces de hablar correctamente". En algunas ediciones posteriores, algunas editoriales han optado por poner un mensaje que advierte al lector del contexto histórico en el que se produjo la obra. Sin embargo, lo que ha ocurrido con Haddotin es diferente.

‘Haddotin’ no pide revisar ni prohibir nada. Es una ficción de la ficción que no pide permiso. Sucede sin más. Simplemente juega a imaginar una realidad paralela en la que el Capitán Haddock y Tintín se aman locamente. Y quizás sea un signo de los tiempos. Las identidades se multiplican y se hacen complejas y los fans quieren leer historias que representen dicha diversidad y dicha complejidad. Y si no lo ven en sus pantallas... crearán las historias ‘elles mismes’.

lunes, 15 de abril de 2019

#hemeroteca #lesbianismo #testimonios | La búsqueda del amor sin máscaras

Victorina Durán en Paris, diciembre 1930
La búsqueda del amor sin máscaras.
La pintora y escenógrafa Victorina Durán afrontó con valentía en los años veinte y treinta el tema tabú de la homosexualidad femenina.
Anna Caballé | El País, 2019-04-15
https://elpais.com/cultura/2019/04/11/babelia/1554993701_396301.html

Cogí en mis manos los tres volúmenes de memorias, maravillosamente editados por la Residencia de Estudiantes, con el mayor interés. Se trata de una obra autobiográfica de la que nada sabía y muy poco de su autora, la pintora, escenógrafa y figurinista Victorina Durán (1899-1993). Un nombre que aparece a menudo entre las mujeres que integran la generación de 1926 (tomo la propuesta de Laura Freixas), año de la fundación del Lyceum Club en Madrid. Y año decisivo en la cristalización de un movimiento feminista que brilló fugazmente en toda España, pero con fuerza inusitada, hasta la sublevación militar de 1936. Los tres volúmenes se agrupan bajo el rótulo general de ‘Mi vida’, aunque el contenido no sea una autobiografía, ni tampoco unas memorias al uso porque carecen de vertebración. Los dos primeros libros constituyen una especie de álbum de recuerdos donde brillan los nombres, anécdotas y circunstancias de su atractiva y bullente vida personal.

No cabe duda de que Victorina Durán, más conocida de sus amigas como Víctor o Vito, fue una mujer de un empuje extraordinario y con un sentido de la libertad personal que pocas mujeres de su tiempo llevaron tan lejos. Con razón su madre la vio desde pequeña como “un hombrecito” —a ella le encanta que la llame así— por la fuerza arrolladora de su carácter. Los recuerdos se suceden, unos tiran de otros, van y vienen, y son frecuentes las repeticiones de algunas evocaciones de uno a otro volumen: la luna del armario, el batik javanés, el cortaplumas del padre, las tijeras de coser, los discos de ópera, la caja de ónix o el trastero son episodios que leemos en el primer volumen y encontramos de nuevo en el segundo. Me pregunto cómo las editoras no las evitaron proponiendo una edición más ajustada al interés del lector que a respetar el texto literal de los varios borradores disponibles. Pero la información que se da sobre el texto fuente de las memorias es mínima, de modo que es difícil hacerse una composición de lugar del trabajo en que ha consistido la edición. En todo caso, las repeticiones hacen que el interés del segundo volumen decaiga notablemente, aunque todo él esté inspirado en la filosofía animista (y ramoniana) de los objetos, tan propia de alguien tan apasionado de la escenografía como Durán.

Sin embargo, el tercer volumen, ‘Así es’, redime del esfuerzo que se hizo en el segundo, y el proyecto autobiográfico de Victorina Durán cobra una energía y un sentido inesperados al plantearse como un recorrido por su vida sentimental en beneficio de las nuevas generaciones: “He encontrado mi finalidad”. Elizabeth Browning hablaba de encender el candil y tomar las riendas. Y el texto de Durán tiene mucho de eso. Ella pertenecía al club sáfico que entre 1926 y 1936 se agrupó defendiendo un modelo de mujer masculinizado, ajeno a las convenciones sociales, autónomo y... homosexual. Un paso más en relación con los dados por el Lyceum Club. Se agruparon para meditar su estrategia. Cuántas mujeres formaron parte del mismo nunca lo sabremos con certeza, pero poco a poco los nombres van emergiendo, así como la naturaleza de sus vivencias: Elena Fortún, Matilde Ras, Victoria Kent, Irene Polo..

Lentamente va reconstruyéndose su historia. Y es que se requería una enorme valentía para enfrentarse a un tema socialmente tabú. La homosexualidad femenina ha estado proscrita hasta fechas recientes, como algo vergonzoso y antinatural al infringir con ella la sagrada ley de la procreación. Se las llamaba invertidas, tortilleras, anormales. Entre ellas recurrían a los deícticos: Yo soy “así”, como a la menstruación entre mujeres se la ha llamado “esto” o “aquello” (en catalán, això). Absurdos eufemismos bajo los cuales se ha ocultado un lavado de cerebro: los problemas de las mujeres ni siquiera se nombraban.

Durán leyó en 1936 ‘The Well of Loneliness’ (1928), la novela de ­Radclyffe Hall convertida de inmediato en un referente de la literatura lésbica. Y ese texto, leído en inglés, parece funcionar como inspiración del tercer volumen de sus recuerdos, Así es, con toda la carga resignificada del adverbio en la época. ¿Cuándo lo escribió Victorina Durán? Parece ser que entre los años setenta y ochenta, y la impresión es que parte de los textos fueron dictados más que escritos. Como dije, la información es escasa. Pero nada entorpece la fuerza de su discurso, el grito sofocado que contiene ‘Así es’ al desarrollar las cuatro historias principales de su vida sentimental.

Durán supo sostener su personalidad hasta el final y solo ahora, gracias a la investigación de sus editoras, tenemos la oportunidad de conocerla. También accedemos a sus desfallecimientos, a la inquietud que la impulsaba una y otra vez a buscar el amor, el ideal que la empujaría a escribir sus recuerdos sin ocultarse tras una máscara de “normalidad”. A decirse a sí misma: “He sido muy feliz”. Así la queremos.

sábado, 30 de marzo de 2019

#hemeroteca #lenguajeinclusivo | El lenguaje inclusivo tensa a ‘todes’ en Argentina

Imagen: El País / Manifestación 8M en Buenos Aires, Argentina
El lenguaje inclusivo tensa a ‘todes’ en Argentina.
El país suramericano plantea para la igualdad soluciones ajenas a la gramática, como que los plurales acaben en ‘e’ o ‘x’.
Jesús Ruiz Mantilla | El País, 2019-03-30
https://elpais.com/cultura/2019/03/30/actualidad/1553959465_205850.html

Entre las múltiples bipolarizaciones del mundo de hoy, Argentina apuesta con fuerza por el lenguaje inclusivo. Las polémicas por la legalización del aborto y las movilizaciones feministas en torno a los últimos 8 de marzo han salpicado a la lengua. Pero las propuestas en el país suramericano van más allá que en España, donde el debate ha capitalizado gran parte de las polémicas lingüísticas en los últimos años. Si en este país se manejan opciones que afectan a la economía del lenguaje y tratan de desdoblar, pero dentro de la norma, en Argentina la propuesta es más radical: propone cambiar bases gramaticales sustituyendo con la ‘e’ principalmente o incluso la 'x' los géneros masculino y femenino. Un problema que desquicia a 'todes'.

Caminar por Buenos Aires o por Córdoba es toparse muy probablemente con una manifestación a favor del aborto y otra en contra. Ese ambiente se ha extendido al lenguaje de género. Todo empezó en este periodo con revueltas estudiantiles y entrevistas en la televisión, comenta Juliana Rodríguez, periodista y editora de ‘La Voz del Interior’. Natalia Mira, una muchacha que ejercía de portavoz en el encierro del centro Pellegrini comenzó a utilizar con una destreza asombrosamente natural la ‘e’ como solución intermedia. Los videos fueron virales y la ruptura gramatical estalló en medio de una onda expansiva que reivindicaba igualdad en todos los frentes.

Pero Diana Maffía, feminista curtida, filósofa, fundadora de la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología, entre otras asociaciones, se remonta más atrás: "Ya en los ochenta se discutía el lenguaje inclusivo referido específicamente a la diferencia entre género marcado y no marcado. Las soluciones -como en España- pasaban por duplicar", comenta.

En los noventa irrumpió fuertemente un movimiento de la diversidad no binario. "Más allá de la orientación sexual y con reclamos de identidad y derechos: travestis e intersexuales. Las travestis sugerían el uso de la @ (tod@s) que era resistido por no lingüístico y no pronunciable. Desde el movimiento trans e intersex se evolucionó hacia el uso de la x (todxs) y el del asterisco * (tod*s) para señalar la condición no fija y siempre hipotética de la asignación de género. Mas recientemente, sobre todo entre adolescentes y jóvenes, se extendió el uso de la vocal 'e", describe Maffía.

Juliana Rodríguez cree que la reciente oleada estudiantil ha sido una reacción natural, no estratégica. “La idea de quienes defienden el uso de la ‘e’ como género no marcado, para así fijar un lenguaje inclusivo, no sólo se basa en utilizarlo como lenguaje no sexista y escapar al binarismo del idioma, sino también marcar una postura generacional y, también, antiacademicista”. En ese sentido también se expresó la escritora Claudia Piñeiro en el Congreso Internacional de la Lengua que se celebró hasta este sábado en Córdoba (Argentina): “A las mujeres que lo utilizan les da exactamente igual lo que opine la Real Academia Española (RAE). Lo hacen y ya está”.

Pero quizás sí les interese lo que sostiene la Academia Argentina de las Letras, que preside José Luis Moure: “Estas polémicas se exacerban en periodos como este, cuando se celebra un congreso de la lengua. Las manifestaciones tienen, a mi modo de ver, un cariz político”.

A juicio de Moure, se trata de un asunto alentado por sectores bien formados e informados. “Siempre es necesario separar lo ideológico, cada uno tiene derecho a opinar como se le dé la gana. Es algo legítimo. Pero otra cosa es llevar eso al terreno del lenguaje, cuya propiedad resulta colectiva, más tratándose de un idioma que hablan más de 500 millones. En este caso, a mi juicio, aparece como un reclamo de un sector minoritario de clase media ilustrada, quien pretende que esa reivindicación se imponga de forma manifiesta en el lenguaje”.

Ahí observa el responsable de la Academia Argentina un problema práctico, difícil de resolver por imposición, aunque sea viral en las redes y tumultuosa por medio de manifestaciones en la calle. “La historia de la lengua nos demuestra a nosotros que los cambios vienen siempre de abajo hacia arriba, de manera paulatina y son admitidos cuando se imponen pero no afectan a la estructura de la lengua. Ésta tiene una composición morfológica en la que no es posible insertar un elemento que perturbe el equilibrio”.

Pese a todo, algunos políticos en el país han intentado llevarlo a la práctica. Con ello han ahondado en una curiosa confusión que ha dado para todo tipo de comentarios entre los mejores humoristas argentinos: “Cuando algunos políticos han intentado llevarlo a la práctica no pueden mantenerlo porque antes hay que atenderlo debidamente, como si aprendiéramos una lengua extranjera. No sólo se trata de intentar que cambien los sustantivos acabados en ‘e’ sino también los adjetivos, artículos y demás componentes de cada oración para que concorde. Eso implica un esfuerzo que contraría la tendencia natural aprendida”.

Moure no pretende denostar la tendencia: “Sólo aducir razones lingüísticas por las que, sospecho, no va a durar en el tiempo”, asegura. Diana Maffía se queja del sarcasmo que provoca el asunto: "Las reacciones han sido especialmente agresivas", comenta. "Cuanto más se avanza, más violenta se vuelve la disputa entre quienes no aceptan ser interpelados en sus convicciones binarias y rígidas sobre los géneros. Consideran banal y superficial ese activismo, como si reemplazaran cambios sustanciales en las relaciones sociales. Su extensión entre adolescentes en las escuelas suscitó incluso prohibiciones de uso por parte de las autoridades y desaprobaciones académicas por parte de docentes. Un castigo que muestra en su desmesura que estamos tocando un nudo muy sensible. La gramática no pertenece a las ciencias naturales, aunque se la pretenda eterna e inmutable", asegura la histórica feminista argentina.

Sus palabras prueban que el debate discurre con fuerza y cala en la sociedad de manera virulenta. “El tema no puede pensarse descontextualizado de todas las discusiones sobre tópicos relacionados al género que empezaron con el movimiento #NiUnaMenos de 2015”, agrega Juliana Rodríguez. Lleva mucha carga emocional. Y como la periodista expone, ciertamente política. “A los reclamos al Estado para reaccionar ante la tasa de feminicidios, los micromachismos, la despenalización del aborto, el cupo de mujeres en el Congreso, el techo de cristal en las empresas se añade al lenguaje no sexista”. Para ella, todo eso va mucho más allá de la ‘e’.

viernes, 1 de marzo de 2019

#hemeroteca #travestis #identidades | Argentina: Por primera vez, un documento de identidad dirá "femineidad travesti"

Imagen: Presentes / Lara Bertolini
Por primera vez, un documento de identidad dirá "femineidad travesti".
Agencia Presentes, 2019-03-01
http://agenciapresentes.org/2019/03/01/por-primera-vez-un-documento-de-identidad-dira-femeinidad-travesti/

Argentina tendrá su primer documento de identificación nacional (DNI) con la expresión “femenidad travesti” en el campo asignado al “sexo”. Así lo estableció en un fallo el Juzgado 7 en lo civil de la Ciudad de Buenos Aires.

La protagonista de este hecho inédito es la activista travesti Lara Bertolini, estudiante de derecho y trabajadora del Ministerio Público Fiscal, quien hizo el pedido desde hace meses por no sentirse identificada con la categoría binaria de género “femenina”.

“Lo importante es que este fallo no es solo sobre las identidades travestis sino sobre todas las identidades que estaban establecidas desde 2012. Interpelan desde este fallo a los partidos políticos y organizaciones que no hicieron nada desde esa fecha. Por Lohana, por Diana, por Maite Amaya y por todas las que han muerto en manos del patriarcado asesino, ahora nos establecemos como género identitario dentro de la identidad humana”, dijo a Presentes Lara Bertolini.

En 12 páginas, el fallo recorre jurisprudencia local e internacional, haciendo especial hincapié en la ley de identidad de género argentina 26.743 que “reconoce a toda persona el derecho al reconocimiento de su identidad de género; al libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de género; a ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto de el/los nombre/s de pila, imagen y sexo con los que allí es registrada.” Asimismo, la ley define a la identidad de género como “...la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo”.