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miércoles, 30 de marzo de 2016

#hemeroteca #mujeres #trabajo | El 90% de los contratos de empleadas de hogar son también para cuidadoras


Imagen: La Tribuna de Albacete
El 90% de los contratos de empleadas de hogar son también para cuidadoras.
E.R.J. | La Tribuna de Albacete, 2016-03-30
http://www.latribunadealbacete.es/noticia/ZA55AC39D-C718-73FF-C5CAA31A63882AB8/20160330/90/contratos/empleadas/hogar/son/tambien/cuidadoras

Las trabajadoras del hogar también tienen su día internacional. Se conmemora hoy y con él se pretende dar voz a un colectivo que siempre ha estado ahí. En segundo plano, pero con una labor indispensable. Una profesión con menos derechos que el resto, aunque en el empeño de colectivos como los que conforman la Plataforma Provincial -que la integran en la actualidad Cruz Roja, Cáritas Diocesana y el sindicato USO- está recortar distancias en este sentido. Una tarea que permite, además, que haya familias en las que los dos cónyuges puedan trabajar mientras ellas, porque es un sector eminentemente femenino, atienden la casa y mucho más.

«El 90% de las ofertas de trabajo que tramitamos el año pasado para empleadas de hogar eran también para realizar tareas de cuidadoras, o de personas mayores, o de niños», explica Ascensión López, trabajadora social y responsable del Servicio de Orientación Laboral de Cáritas.

No en vano, a la hora de calificar esa oferta, se registra de forma conjunta, como ‘trabajadora de hogar / cuidadora’, apunta, y de forma más concreta, cita que «de las 109 ofertas que gestionamos en 2015 en este cometido, sólo siete de ellas no implicaba atender a personas dependientes».

Más internas
Trabajar atendiendo las labores de una casa sigue aglutinando la mayor parte de las propuestas laborales que se presentan, de forma firme, en las dos organizaciones que ejercen como Agencia de Colocación, Cáritas Diocesana y Cruz Roja, mientras que USO se dedica más a solventar y atender las cuestiones laborales y jurídicas.

Una separación de cometidos que se decidió hacer un par de años y que ha permitido que la Plataforma, que cumple ahora 10 años, sea más efectiva.

Como resalta Ascensión López, en 2015 recibieron 126 ofertas laborales para buscar a los candidatos idóneos y sólo 17 fueron para sectores como el comercio o la hostelería». El resto, 109, todas eran de familias interesadas en contratar a una empleada de hogar y, como viene siendo habitual en los últimos años, la mayor parte, como trabajadoras internas.

«De ese más de un centenar de ofertas, 61 eran como trabajadoras internas y 48 como externas», lo que evidencia que el trabajo para atender a dependientes, especialmente a personas mayores que no pueden valerse por sí mismas, es un cometido clave y una demanda que plantean muchas de las familias que solicitan este perfil profesional.

Internas, y mujeres, algo que tampoco cambia. En total, entre todas las ofertas de trabajo que Cáritas difundió en 2015, «se cubrieron 62», aunque como Ascensión López aclara, en algunas se buscaba a más de un trabajador, y de ahí que finalmente fueran 73 las personas que encontraron un empleo. «De ellas, 65 fueron mujeres, 37 inmigrantes y 29 españolas, y ocho eran hombres, cuatro españoles y cuatro inmigrantes».

Más información
Tanto Cáritas como Cruz Roja asesoran no sólo a quienes tienen en la bolsa de trabajo, sino a las familias que acuden para plantear que quieren contratar a alguien. Y este último aspecto ha mejorado de forma considerable en los últimos años, apunta Laura Moreno, que es la representante de la Plataforma Provincial de Apoyo a las Empleadas de Hogar en USO.

«Atendemos del orden de 80 a 100 personas en relación a dudas, e incluso problemas con contratos, y sobre todo, sobre despidos» del sector de las trabajadoras de hogar pero, destaca también Moreno, «últimamente hemos notado un fuerte aumento en la atención a empleadores que vienen a informarse sobre la contratación, porque quieren hacer bien las cosas y eso es satisfactorio».

En esa necesidad de información el comportamiento es «bastante diferente» entre las españolas y las inmigrantes. Mientras las segundas «acuden para ver qué derechos tienen, qué salarios van a percibir y cómo conseguir los papeles», las españolas «parece que están peor informadas y muestran menos interés, por lo general». Sólo aspiran a encontrar un empleo para tener un salario que poder llevar a casa.

Todas estas cuestiones se abordarán esta tarde, desde las 16 horas, en un pequeño acto que se ha previsto, por parte de la Plataforma, para reconocer y agradecer la labor que desempeñan estas profesionales. Será, como el año pasado, en el Ateneo Albacetense, servirá también para aclarar las dudas que presenten y se dará lectura también a una pequeña carta-manifiesto en la que se incidirá en el papel de un sector clave, aunque poco ruidoso.

#hemeroteca #mujeres #trabajo | Canarias: Jornadas de 130 horas semanales y salarios precarios, la situación de las trabajadoras del hogar que retrata Cáritas

Imagen: El Diario
Jornadas de 130 horas semanales y salarios precarios, la situación de las trabajadoras del hogar que retrata Cáritas.
En el día Internacional de este sector, se recuerda que la mayoría están ancladas a la economía sumergida y desprotegidas por la ley. Cáritas trabaja con una media de 100 mujeres que acuden a ellos para pedir asesoramiento y orientación. La técnica del área de Empleo, Pino Cardero, cree que es hora de visibilizar esta situación para que las administraciones públicas protejan a este colectivo.
Jennifer Jiménez | El Diario, 2016-03-30
http://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/trabajadoras-economia-sumergida-trabajan-semanales_0_500100912.html

La mayor parte de las personas que se dedican al trabajo del hogar, en su mayoría mujeres, se encuentran ancladas en la economía sumergida. De este modo, desprotegidas por la Ley, realizan jornadas de hasta 130 horas semanales ya que por lo general se quedan internas en los domicilios y reciben unos salarios precarios por su trabajo. Este es el retrato que Cáritas realiza de este colectivo que este martes celebra su día Internacional.

Para la técnica del área de Empleo de Cáritas en Canarias, Pino Cardero, la falta de contratación de estas trabajadoras se debe, en parte, al desconocimiento de que existe una ley que permite regularizar su situación, pero también a que muchas de las familias que precisan de su ayuda no pueden permitirse económicamente contratarlas. Explica que la mayoría de quienes solicitan a una empleada del hogar lo hace en régimen interno para que, a su vez, cuiden principalmente de ancianos, además de hacer la limpieza de la casa.

Cardero apunta que esta es una muestra de que las leyes de conciliación y dependencia no están funcionando correctamente en el Archipiélago. Muchas familias humildes tienen que contar con los servicios de estas empleadas para poder ir a trabajar y con la falta de ayudas no pueden afrontar los pagos y hacer un contrato. A su vez, las personas que forman parte de este colectivo aceptan los trabajos "por necesidad", aunque preferirían tener su situación en regla.

La técnica de Cáritas indica que estas tienen que realizar diversas funciones y que además es un sector que no puede cotizar, por lo que cuando finaliza su trabajo, que suele ser temporal, se quedan desamparadas. "Se ven con una mano delante y otra detrás", señala. Además, la Ley lo único que regula es la jornada, que no debe ser superior a 40 horas y que por este horario deben cobrar el salario mínimo 648 euros. La hora se está pagando a 5,10 euros, aunque sin contrato se está cobrando sobre los 8 euros, pero por la jornada de 130 a 132 semanales el sueldo ronda tan sólo por los 800 euros.

Cáritas ha podido hacer estas aproximaciones gracias al grupo de trabajadoras del hogar y del cuidado doméstico que se acercan a pedir su ayuda. Desde esta institución se les ofrece asesoramiento, búsqueda de empleo, formación... También se hacen temas de sensibilizacion para que no acepten cualquier empleo y se valoren las condiciones. Sin embargo, insiste en que esto depende de la situación de cada una y que en su mayoría se dedican a ello sin ser "el trabajo de su vida".

Perfil de las trabajadoras del hogar
El perfil de trabajadoras de esta área contabilizadas por Cáritas es especialemente de mujeres (aunque hay algún hombre, especialmente tras la crisis) en su mayoría son nacionales, ya que en 2015 fue más alto este porcentaje, aunque el número de extranjeras también es alto, destaca Cardero.

En cuanto al rango de edad, tienen entre 20 y 50 años y en casi todos los casos cuentan con cargas familiares y llevan mucho tiempo buscando empleo en otro sector, pero terminan encontrando en este y en economía sumergida.

Este martes el colectivo con el que trabaja Cáritas se ha concentrado en la calle Mayor de Triana, en la capital grancanaria, para visibilizar la situación precaria del sector. Piden la profesionalización de este trabajo y que se reactive la Ley de dependencia para que pueda contratarse más personal ya que se garantizaría a las personas y a las familias que el acceso a los cuidados y a estos servicios sean accesibles.

martes, 29 de marzo de 2016

#hemeroteca #mujeres #trabajo | El servicio doméstico interno, la 'neo-esclavitud'

Imagen: El Diario / Fotograma del documental 'Cuidado, Resbala'
El servicio doméstico interno, la 'neo-esclavitud'.
El colectivo de empleadas de hogar denuncia que el 85% de las empleadas en Euskadi está por debajo del salario mínimo que le corresponde. El 78% de las trabajadoras internas realiza más de 60 horas a la semana y el 23,56% más de 80. El 28% de las trabajadoras del hogar inmigrantes declara haber sufrido acoso sexual en su lugar de trabajo y otro 27% ha sufrido insultos racistas y/o de contenido sexual.
Natalia González de Uriarte | El Diario, 2016-03-29
http://www.eldiario.es/norte/euskadi/Trabajadoras-Dia-internacional-hoga-esclavitud-empleadas_de_hogar_0_499750456.html

Las condiciones de las empleadas de hogar siguen al borde de nuevas formas de esclavitud, y la situación de las mujeres inmigrantes trabajadores en este sector no comunitarias es de fuerte precariedad. También en Euskadi. Solo en Gipuzkoa, las mujeres inmigrantes constituyen más del 40% de las trabajadoras afiliadas al Régimen de Empleadas de Hogar de un total de 3.558 personas. Entre las que están en régimen interno, las extranjeras no comunitarias alcanzan el 80% y son estas últimas las que están en situación de mayor vulnerabilidad y sufren las peores condiciones de explotación, discriminación y acoso sexual. Son datos actualizados del Grupo de Trabajadoras del Hogar Inmigrantes de SOS Racismo que en el Día Internacional de su colectivo denuncian de nuevo las condiciones especialmente graves en las que trabaja gran parte de ellas. "Reivindicamos que, como mínimo, se respeten los derechos que nos reconoce la actual legislación laboral. Además, queremos destacar que muchas mujeres sufren acoso y actitudes racistas por parte de los empleadores".

La equiparación de las condiciones laborales de estas profesionales con las del resto de los trabajadores es una vieja reivindicación del colectivo que continua sin cumplirse. El listado de reclamaciones es largo. Sigue pendiente el derecho a la prestación por desempleo; las bajas por enfermedad se abonan a partir del noveno día y se paga el 75% del salario en caso de baja por accidente de trabajo o enfermedad laboral; no se cotiza por el salario real, el/la empleador/a no tiene obligación de dar de alta en la Seguridad Social a la trabajadora si esta trabaja menos de 60 horas mensuales. Tampoco existe un marco de negociación colectiva y las condiciones laborales están reguladas por el Estatuto de los Trabajadores siendo por tanto el salario mínimo interprofesional el salario de referencia.

Dos horas de descanso al día
Los datos sobre sus jornadas laborales sin fin evidencian la precariedad en las que está instalada esta profesión. Según el último informe de la Asociación de Trabajadoras del Hogar de Bizkaia, el 78% de las trabajadoras internas realiza más de 60 horas a la semana siendo el 23,56% que trabajan más de 80. El 33,33% no descansa ni una hora a la semana, solo el 14% tiene más de dos horas de descanso diarias y únicamente el 23,56 % disfruta de las 36 horas continuadas del descanso semanal al que se supone que tienen derecho. Aunque el 90,87% de las trabajadoras es contratada para trabajos de cuidados, en todos los casos se ocupan de la totalidad de los trabajos domésticos y el 85% está por debajo del salario mínimo que le corresponde.

Pero la situación se agrava para las trabajadoras que trabajan en régimen interno. Conviven a diario con el acoso sexual, machismo y racismo. "Las trabajadoras del hogar inmigrantes, además de sufrir explotación laboral, son candidatas al acoso sexual. El 28% de las consultadas en un estudio realizado por la consultoría Sortzen, declara haber sufrido acoso sexual en su lugar de trabajo, otro 27% ha sufrido insultos racistas y/o de contenido sexual y la mitad ha recibido llamadas de contenido sexual al ofertar sus servicios incluyendo el teléfono".

Según su relato, los empleadores se aprovechan en muchas ocasiones de las circunstancias de vulnerabilidad y desprotección en que se encuentran estas mujeres inmigrantes. "La dependencia de las leyes de extranjería que vinculan el permiso de residencia a un contrato de trabajo, el desconocimiento de los derechos que les asisten, las deudas contraídas para el viaje, la manutención de la propia familia en origen, la falta de un entorno de apoyo... son factores determinantes que influyen vulnerabilidad y la desprotección de las trabajadoras del hogar inmigrante".

Profesión sin reconocimiento social
Reprochan al mismo tiempo que la labor que realizan, en una sociedad en la que "los cuidados son la base fundamental sobre la que se sustenta nuestra sociedad" carece del reconocimiento social que merece esta tarea fundamental. "Y lo mismo ocurre con las personas que desempeñamos, también de manera profesional, este servicio", lamentan.

El colectivo ha convocado coincidiendo con el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, una concentración contra la "discriminación de las trabajadoras del hogar inmigrantes" y el acoso sexual a las mismas en Errenteria, Gipuzkoa.

El Sindicato LAB, por su parte, además de censurar que "este sector feminizado sufre con especial gravedad la precariedad, llegando en numerosas ocasiones a sufrir unas condiciones laborales de neo-esclavitud", reclama para estas profesionales un salario mínimo de 1.200 euros. También pide que las trabajadoras de hogar dispongan de "los mismos días festivos y de vacaciones que el resto de trabajadores", que se regulen los horarios "estableciendo los períodos mínimos de descanso, tanto semanales como diarios" y el "derecho a un trabajo seguro y un ambiente laboral saludable". En este sentido consideran necesario que reciban formación por parte de los servicios de bienestar social "para poder acometer el trabajo de forma adecuada y segura".

LAB pide un salario mínimo de 1.200 euros
Denuncian que la sociedad "ve con total normalidad el hecho de tener una mujer para que realice las tareas del hogar o cuide de nuestros hijos o personas mayores", pero "no somos capaces de ver las condiciones laborales a las que sometemos a esas mujeres, o preferimos hacer como que no las vemos, para no remover en exceso nuestras conciencias".

LAB entiende que las medidas anteriormente citadas, además de ser "básicas", deben ser "de carácter transitorio", unas acciones previas al debate que ha de abodar la sociedad "sobre el nuevo modelo a construir frente al actual, impuesto por el sistema capitalista patriarcal, un nuevo modelo que en lugar de pivotar sobre los mercados y el empleo, sitúe la vida y las personas en el centro". Los trabajos domésticos y de cuidados, en la medida en que son imprescindibles para el sostenimiento de la vida, "tendrán que tener ese reconocimento y ser valorados como corresponde, así como se debe superar la actual división sexual del trabajo", según afirma el sindicato.