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martes, 14 de abril de 2020

#hemeroteca #vih | Otros tiempos, otra pandemia: las dos muertes de Albert Delègue, el gran ‘top model’ de los noventa

Imagen: El País / Albert Delègue
Otros tiempos, otra pandemia: las dos muertes de Albert Delègue, el gran ‘top model’ de los noventa.
Un 14 de abril de 1995, hace 25 años, fallecía uno de los modelos más célebres de su tiempo. La familia dijo que había sido un accidente de esquí. El mundo solo tardó una semana en conocer la verdad.
Ianko López | Icon, El País, 2020-04-14
https://elpais.com/elpais/2020/04/13/icon/1586761850_009121.html

Hace veinticinco años murió uno de los hombres más bellos del mundo. Lo de su belleza es un dato más o menos objetivo: de hecho era tan bello que vivía de ser bello hasta que dejó de hacerlo (de vivir, se entiende). Se llamaba Albert Delègue. Y es importante recordar su nombre, como es importante recordar el motivo de su muerte, que fue la pandemia del sida.

Tantos siglos de arte y literatura para convencernos de que la muerte nos llega a todos por igual, y sin embargo la realidad se obstina en negarlo. Que nos llega a todos no vamos a discutirlo a estas alturas: es lo de por igual lo que chirría. Ni todas las muertes son iguales, ni lo son todas las pandemias. Tomemos por ejemplo esta que aún nos tiene sometidos: nunca una enfermedad había promovido tanto la exposición mediática como el COVID-19, y eso que estamos todos guardados en nuestras casas bajo siete llaves (para el ahí afuera de Instagram aún no hay restricción que valga). En el extremo opuesto, hay otra plaga que sigue perfectamente operativa sin que emerja el mismo deseo de airear su impacto individual. Pero es un impacto elevado, si consideramos que en todo el mundo hay unas cuarenta millones de personas viviendo con el VIH. Y, por mucho que afortunadamente hayan quedado atrás sus días de apogeo, el sida sigue matando unas 770.000 personas al año, según datos de ONUSIDA (Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida).

Albert Delègue (1963-1995) nació en Rambouillet, a unos 42 kilómetros de Paris, en una familia de clase media acomodada: madre ceramista, padre médico, dos hermanas mayores. Pero su infancia y juventud transcurrieron en el pueblecito pirenaico de Mérilheu, donde trabajó durante varios años como instructor de esquí. Muy deportista, disfrutaba por igual descendiendo por las pendientes de la estación de La Mongie que de deslizándose por los meandros del río Adur.

Su gran oportunidad se manifestó en París en 1989. Allí le echó el ojo Olivier Bertrand, director de la prestigiosa agencia de modelos Success. Los había presentado uno de los becarios de la agencia, que casualmente pertenecía al grupo de amigos de Delègue, y su apostura no le pasó desapercibida al avezado ‘booker’. “Me di cuenta de inmediato de que se convertiría en un ‘top model’”, declararía Bertrand a la revista OK Podium. “Dos días después de que lo ficháramos, ya conseguía un contrato muy importante”.

Un spot para Parfums Bourgeois lo situaba en el mapa del modelaje a la edad de veintiséis años. Podría decirse por ello que Albert Delègue se presentaba a la carrera algo tarde, pero por otros motivos afirmaríamos que lo hacía en el momento justo. Porque su irrupción coincidía con los inicios de un fenómeno hasta entonces inédito y que apenas duraría una década: la profesión de maniquí jamás ha gozado de tanta divulgación y prestigio social como en aquellos años dorados, ni volvería a hacerlo. Por supuesto, y con gran diferencia, eran las mujeres las que en este asunto se llevaban la parte del león. Pero también hubo un pequeño grupo de supermodelos masculinos que se beneficiaron del ‘boom’: hoy solo a los más fanáticos les sonarán los nombres de Michael Bergin, Cameron Alborzian, Marcus Schenkenberg o Greg Hansen; con más nitidez recordamos a Mark Vanderloo. Junto a su amigo Alain Gossouin, Delègue formó parte de una avanzadilla de este advenimiento ‘fashion’ desde las filas de Success.

En aquellas filas precisamente lo conoció un español que hoy está al frente de otra importante agencia, y que prefiere que no se cite su nombre. A principios de los noventa, con apenas veinte años, también él comenzaba una carrera como modelo que lo llevó de Madrid a París. Y una vez allí fue Delègue quien le abrió las puertas de Success. Literalmente, queremos decir: “En cuanto llegué a la ciudad, me presenté en la agencia y llamé a la puerta. Pues bien, fue Albert quien abrió. Incluso me ayudó con la maleta. Él aún no era tan conocido, pero nada más verlo alucinabas por lo guapísimo que era, además de tan educado. No muy alto, eso sí”.

Poco importaba la estatura, ya que su fuerte no fueron las pasarelas sino la publicidad. Durante la primera mitad de la década, el rostro de Albert sirvió como reclamo para marcas como Calvin Klein, Valentino, Sonia Rykiel, Kenzo, Versace o la tan de aquella época Chevignon. Pero sobre todo fue requerido como imagen de los perfumes de Armani, un desempeño por el que entre 1991 y 1995 acumuló cinco millones de francos (al cambio, unos 760.000 euros). La suma, desde luego muy respetable, quedaba lejos de los honorarios de una Christy Turlington (que había firmado con Maybelline por una cantidad similar cada año) o una Claudia Schiffer (que solo en 1995 ganaba unos once millones de euros).

Pero el contrato lo hizo figurar poco menos que en toda revista vagamente aspiracional que en el mundo se imprimió durante aquel lustro, carteles y vallas publicitarias aparte. Y, cabe pensar que por lo armónico de unos rasgos que evocaban cierto clasicismo paneuropeo, estas fotos publicitarias fueron de inmediato reapropiadas para ilustrar incontables carpetas de colegiales/as. En fin, aquel era un mundo anterior al de la sobreabundancia de imaginería digital en el que ahora vivimos.

Las cosas eran, en efecto, muy distintas en aquel mundo de ayer que por tiempo no queda tan lejos del de hoy. Ofreceremos una prueba de ello, ya que incorpora a nuestro protagonista. En 1993, dos años antes de su muerte, Delègue acude a un programa del canal televisivo TF1 llamado ‘Coucou c'est nous!’, especie de antepasado galo de ‘El hormiguero’ donde suceden todo tipo de cosas a un ritmo vertiginoso y sin que al invitado se le conceda un papel más relevante que el de simple coartada. Una de esas cosas que suceden consiste en un adivino mezcla de Carlos Jesús y druida Panorámix que aconseja a los oyentes sobre sus cuitas amorosas. A una mujer que se huele lo peor porque su última pareja hace tiempo que no le contesta al teléfono, el vidente le confirma que acaban de abandonarla. Interviene entonces el presentador, de nombre Christophe Dechevanne: “Señora, los hombres que hacen eso son unos cobardes”. Tras una pausa se siente en confianza y añade: “Y a veces maricones”. El público lo jalea. “Así que no se pierde usted nada”. Más jaleos del público. Un plano brevísimo muestra a Delègue sonriendo con toda su profesionalidad de top model internacional, y solo desde la perspectiva que nos da el mundo de hoy notaríamos que por esa sonrisa se filtra cierta desazón. El momento se puede ver desde el minuto 17:45 de este vídeo.

Delègue murió en Toulouse el 14 de abril de 1995, y la familia no tardó en informar de la causa: un accidente de moto acuática sucedido el anterior verano. Hubo que esperar hasta cinco días para que el diario ‘L’Humanité’ publicara una breve nota informativa que rezaba: “El top model Albert Delègue ha fallecido de sida en el hospital Purpan de Toulouse, a la edad de 32 años”. El número de mayo de la revista gay ‘Idol’ repetía la información, especificando que la verdadera causa del fallecimiento había sido una encefalitis consecuencia del VIH. El País, en España, publicó la noticia el 23 de abril: "Albert Delègue (32 años), un modelo publicitario conocido por sus facciones angulosas, sus ojos claros y su sonrisa distante, falleció el viernes 14 de abril en Toulouse, Francia, víctima de una encefalitis desarrollada a consecuencia del virus del sida".

Sin embargo, se eliminó una intervención de Alain Gossuin en el programa televisivo ‘Tout est possible’ que confirmaba la versión de la prensa. De nuevo, se apunta a la familia como responsable de la censura. “Ellos querían silenciar los verdaderos motivos de la muerte”, declararía en 2010 a la revista 'Playboy' el colega de profesión y amigo de Delègue. “Pero yo pensé que mi intervención pondría de relieve una plaga que había alcanzado un alcance preocupante”.

Y no se equivocaba Gossuin. Ni respecto a la magnitud de la tragedia, ni respecto a lo acertado de sus intenciones. Si algo tenemos que agradecer a quienes han hablado públicamente de la pandemia durante estas larguísimas cuatro décadas que lleva acompañándonos es su contribución a que entendamos que el sida es un problema global, y que como tal a todos nos afecta. En realidad lo entendemos, y sin embargo ahí sigue el estigma, casi tan presente como el primer día. Los infectados pueden hablar de ello: ya lo hacen cuando les dejan, y lo harían aún más si el estigma no fuera aún una realidad, precisamente.

Pero cuando Delègue murió, no solo su familia trató de ocultar las causas: se dice que Karl Lagerfeld, amigo suyo, intentó comprar todos los ejemplares del número de ‘Paris Match’ donde aparecía el obituario con el fin de preservar su intimidad. La historia cojea por la pata de la verosimilitud, pero si fuera cierta tampoco habría nada que reprocharle al káiser. Entre las motivaciones de todo lo que piensa y hace el ser humano siempre estarán presentes el clima social y el instinto de proteger a sus seres queridos.

Pero desde 1995 hemos aprendido muchas cosas, y una de ellas es que hay que seguir hablando de las epidemias, de todas las epidemias, y hay que seguir rememorando a las víctimas con sus nombres y apellidos. Hoy, rememorando justamente a una de esas víctimas, de nombre Albert Delègue, nos viene a la cabeza la frase de Platón que afirma (y perdonen por el símil bélico): “Solo los muertos han visto el final de la guerra”.

jueves, 16 de mayo de 2019

#hemeroteca #gais #testimonios | El hombre que estuvo más cerca de Karl Lagerfeld cuenta su historia

Imagen: El País / Baptiste Giabiconi
El hombre que estuvo más cerca de Karl Lagerfeld cuenta su historia.
Maniquí de profesión, Baptiste Giabiconi tenía 19 años cuando conoció al diseñador y formaron una pareja a la que no pusieron etiqueta. Ahora prepara un documental para rendirle homenaje.
El País, 2019-05-16
https://elpais.com/elpais/2019/05/16/gente/1557993394_254201.html

Durante años, los dos hombres mantuvieron una estrecha relación. Karl Lagerfeld consideraba a Baptiste Giabiconi como su hijo espiritual aunque fue algo más, una pareja con la que vivió una discreta relación. Maniquí de profesión, Baptiste Giabiconi tenía 19 años cuando se convirtió en el modelo fetiche del diseñador y en el hombre que le acompañaba a todas partes. Desde entonces, Giabiconi ocupó un lugar estelar en los desfiles de Chanel haciendo su debut en Couture SS 2009 y encargándose de cerrar los shows de la ‘maison’ durante los siguientes años. Ahora Giabiconi se ha asociado con la productora Arthur para desarrollar una serie documental que rendirá tributo a Karl Lagerfeld, según informa ‘Paris Match’.

"Karl, mi ángel guardián, desde nuestra reunión, has sido mi guía, ¿qué sería de ti sin ti? Pienso en todas esas personas que se cruzaron en tu camino y te marcaron para siempre. Pienso en Eric, Virginie, Sebastien, Brad, Jake y muchos otros que, como yo, se sienten huérfanos hoy. Estoy orgulloso de este viaje que has hecho, un camino a veces lleno de trampas en un entorno que no era el mío. Yo, que tenía todo por descubrir, me extendiste la mano y nunca la soltaste. Mido la oportunidad de haber aprendido tanto a tu lado, tú, tan culto, tan brillante, un ser aparte, gracias, gracias por estar ahí para mí, por nosotros. Hoy pierdo una parte de mí, un Pigmalión, un padre, un hito, una parte de mi vida vuela contigo. Te quedarás para siempre en mi corazón". Este fue el mensaje que el 19 de febrero, Baptiste Giabiconi escribió para despedir a Karl Lagerfeld, el día de su fallecimiento.

Giabiconi no era un desconocido en el mundo de la moda pero esta unión laboral supuso un salto cualitativo en su carrera. “Es la versión masculina de Gisele Bündchen. Bien con ropa y más aún sin ella”, dijo de él Lagerfeld. Baptiste definía así su conexión con el diseñador: “Karl puede despertar en mí un lado femenino sin que tenga la sensación de que mi masculinidad se vea afectada”.

Ahora Giabiconi quiere llevar a un documental las vivencias junto a él. Un trabajo enriquecido con imágenes de archivo y anécdotas personales. Este proyecto promete revelar quién estaba detrás de estas famosas gafas de sol. Y probablemente en la primera vez en que se hablará de su historia más personal.

Y TAMBIÉN…
Baptiste Giabiconi, pareja y heredero de Lagerfeld.

Quizá Karl Lagerfeld, a sus 76 años, sea uno de los pocos genios vivos en el mundo de la moda. Esa condición de artista reconocido hace.
Vanitatis, El confidencial, 2010-06-11
https://www.vanitatis.elconfidencial.com/noticias/2010-06-11/baptiste-giabiconi-pareja-y-heredero-de-lagerfeld_556519/

martes, 19 de febrero de 2019

#hemeroteca #parejas #testimonios | El hombre que enamoró (y enemistó) a Karl Lagerfeld e Yves Saint Laurent.

Imagen. El País / Jacques de Bascher
El hombre que enamoró (y enemistó) a Karl Lagerfeld e Yves Saint Laurent.

La vida del diseñador fue turbulenta. Recordamos su relación con Jacques de Bascher. "Para mí era divino, pero otros lo encontraban diabólico", dijo el káiser refiriéndose a su relación.
Leticia García | SModa, El País, 2019-02-19
https://smoda.elpais.com/moda/el-hombre-que-enamoro-y-enemisto-a-yves-saint-laurent-y-karl-lagerfeld/ 

“Se dice que fue mi novio, pero no es cierto. Era la persona más divertida y más distinta a mí que he conocido. Salvaje, ‘chic’ y divertido. Tenía todos los defectos y todas las cualidades. Para mí era divino, pero otros lo encontraban diabólico”. Esta es una de las poquísimas veces que Karl Lagerfeld ha hablado de Jacques de Bascher tras su muerte. Lo hizo en una extensa entrevista concedida a Eugenia de la Torriente en 2009, 30 años después de que De Bascher falleciera a causa del sida. Cuentan que el director creativo de Chanel empezó a ocultarse tras sus ya míticas gafas de sol después de aquello. También fue la época en la que empezó a descuidar su dieta espartana y a enfundarse en trajes de Yohji Yamamoto para ocultar su exceso de peso. Solo tres décadas más tarde se atrevió a hablar, aunque siempre escuetamente, de la persona que más le ha marcado personal y profesionalmente.

Después llegaría el documental Lagerfeld se dibuja en 2013 donde, entre bocetos, el diseñador recuerda su trayectoria y no puede esquivar la importancia que De Bascher tuvo en ella. Lo considera “el francés más elegante que ha conocido en su vida” y recuerda la primera que lo vio, con bermudas tirolesas, vestido de forma tan extravagante como fascinante. Y finalmente la exposición La gloria del agua, la muestra que en verano de 2013 inauguraba Fendi (la otra casa para la que diseña el alemán) y que, además de exhibir las decenas de instantáneas que el diseñador había realizado en Roma, mostraba al público por primera vez un fashion ‘film’ que De Bascher había realizado para la marca en 1977.

Aunque sus excesos, sus estilismos copiados de la aristocracia de fin de siglo y su lengua viperina eran encumbrados en el París de los setenta, la figura de Jacques de Bascher, quizá por expreso deseo de Lagerfeld, fue cayendo poco a poco en el olvido. Hasta la fecha. Porque no solo marcó la vida del siempre esquivo y misterioso Lagerfeld, también mantuvo un autodestructivo romance con Yves Saint Laurent. Y ahora es una pieza clave en los dos ‘biopics’ que acaban de estrenarse sobre el modisto argelino.

Pese a que ambas cintas poseen enfoques muy distintos, el personaje de Jacques de Bascher aparece retratado (con más o menos profundidad) como el causante del descenso a los infiernos de Yves Saint Laurent y el desencadenante de la enemistad entre los que quizá sean los dos creadores de moda más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Hoy muchos, tras ver las películas, se preguntarán de dónde ha salido esta misteriosa e influyente figura.

Probablemente lo último que hubiera querido Jacques de Bascher fuera caer en el olvido. Desde que llegó al centro de París procedente de Neuilly con 22 años, todos sus esfuerzos se centraron en ser el foco de atención, el niño mimado de esa minoría elitista y hedonista que entonces dominaba la moda francesa. Lo consiguió. Pero ni al tándem Saint Laurent-Bergé le interesaba dar publicidad al artífice de una de sus mayores crisis ni a Lagerfeld, que en vida se dejaba retratar orgulloso junto a él, le apetecía recordarle en público tras su muerte.

De hecho, el alemán demandó a Alicia Drake, autora del libro 'The beautiful fall', por narrar hechos supuestamente falsos y pidió la retirada del mismo. El libro relata las vidas de ambos diseñadores de forma novelada y a través de cientos de entrevistas a los testigos de la época. De temperamentos opuestos, amigos en sus inicios y enemigos en el cénit de sus respectivas carreras, Drake entrelaza sus trayectorias e intenta responder a muchas de las sombras que rodean a ambos personajes. Obviamente, De Bascher juega un papel básico en la trama. Y este texto es, a día de hoy, el único perfil detallado que encontramos de este joven dandi.

Porque si hay un concepto que defina a De Bascher es el de dandismo. Entendido, además, en su sentido más estricto. Si de joven se dejó fascinar (y seducir) por un profesor que lo llevaba de viaje a Londres y le hacía visitar los escenarios vitales de Oscar Wilde, con 20 años cambió su gabardina y sus jerseys de pico por pantalones tiroleses, blusas de seda y chaquetas floreadas, comenzó a leer a Huysmans y a Montesquieu, a expresarse con lenguaje rimbombante y anacrónico y se mudó a París dispuesto a ejercer de ‘muso’ y de alma de todas las fiestas. Como cualquier dandi de los siglos XVIII y XIX nunca quiso trabajar, sino vivir consagrado al hedonismo y al culto a la belleza. Procedía de una familia de provincias relacionada con la baja aristocracia pero se inventó un pasado que lo unía a la nobleza más poderosa y se hizo cambiar su segundo apellido, Petit, por Beaumarchais.

Lagerfeld, acostumbrado a ser ‘el alemán’ en un mundo altamente chauvinista, también solía reinventar su pasado. Fue niño prodigio, hijo de aristócratas y vástago de una familia dedicada a las bellas artes. Quizá fuera aquella necesidad de reescribir su historia lo que le unió a De Bascher. Aquel joven representaba, además, todo lo que el diseñador no poseía: apellidos ilustres, una extravagancia estética que era vista como la quintaesencia de la sofisticación y ese estilo de vida excesivo que él, adicto al trabajo, admiraba desde la distancia.

Según cuenta Drake, se conocieron en Le Sept, el club de moda del París de la época, y al día siguiente De Bascher ya viajaba a la casa de verano que Lagerfeld había alquilado en Saint Tropez. Era 1973, y no se separaron durante más de 15 años. En esa década y media Lagerfeld cambió de estilo, de trabajo y de amigos, pero De Bascher siempre estuvo ahí, viendo cómo el diseñador se encaprichaba de Anna Piaggi, de Antonio López o de Pat Cleveland y cómo, con el tiempo, iba alejándose de ellos.

El fastuoso tren de vida de De Bascher corría a cuenta de Lagerfeld. Vivía en un histórico apartamento en Saint Sulpice cuya renta pagaba el diseñador, se paseaba en Rolls Royce por el pequeño pueblo de la Bretaña donde Lagerfeld poseía un castillo y montaba las fiestas más escandalosas y excesivas de París con cargo a su cuenta. Nunca se supo qué les unía, y si al principio se hablaba de ellos como pareja, en sus últimos años de relación se consideraba que su unión era similar a la de un padre y su hijo. Pero no se separaron, aunque Lagerfeld se hiciera cada vez más importante dentro de la industria y De Bascher fuera encadenando escándalos cada vez más sonados.

Probablemente Lagerfeld no se sorprendiera al saber que Yves Saint Laurent y su fiel pandilla de modelos y artistas acudiría a su fiesta de cumpleaños, pese a que ambos grupos apenas se mezclaran en cenas y eventos (y la prensa se encargara de remarcar continuamente su rivalidad). Tampoco debió causarle mucha impresión ver a de Bascher sentado en la primera fila de un desfile de Costura de Saint Laurent. Casi todos sabían que Yves y él mantenían una relación. Lo que pocos intuyeron es que, a diferencia del resto de amantes del argelino, De Bascher iba a obsesionar al modisto durante tres años. Si Yves ya había sufrido varias crisis depresivas y caminaba siempre en la cuerda floja, él le iba a hacer reencontrarse con las drogas, el alcohol y las pastillas.

Saint Laurent se sumergió en la peor de sus crisis personales y Pierre Bergé decidió marcharse de casa. Años después, Bergé no soportaba tenerle cerca. Si se cruzaba con él, le llamaba gigoló, pedía que lo echaran del local y desacreditaba (siempre de forma implícita) la labor de Lagerfeld. Curiosamente, en sus años más oscuros junto a De Bascher, Saint Laurent firmó algunas de sus mejores colecciones: perfeccionó y reformuló su esmoquin, jugó con las transparencias, se adentró de lleno en el Orientalismo y culminó su exploración creativa con una colección dedicada a La Ópera y los Ballets Rusos en 1976, que esbozó prácticamente desde la camilla del hospital.

Pero sin duda la mejor parte del espíritu inspirador de De Bascher se la llevó Lagerfeld: comenzó a vestirse de forma extravagante, a llenar sus entrevistas de frases lapidarias y, correlativamente, a crear frenéticamente colecciones que le hicieron ganarse el liderazgo en Chloé, en Fendi y, finalmente, la dirección creativa de Chanel. Lagerfeld, que siempre ha trabajado de forma espartana, vivía su vida a través de su protegido. Mientras uno organizaba fiestas que parecían salidas de la Belle Époque, se dejaba retratar por David Hockney y, como buen dandi, respondía siempre de forma insolente y aparatosa a cualquier personaje de la élite parisina, el otro traducía dichas vivencias en bocetos, fotografías y vestidos. De Bascher se jactaba de no trabajar, de vivir exclusivamente dedicado al placer y la estética y Lagerfeld se enorgullecía de tener a su lado un personaje que alimentaba sus exigencias creativas. Si hoy la prensa especializada lo apoda ‘el káiser‘ es porque De Bascher, fascinado por el modo en que el diseñador era capaz de imponer las tendencias, comenzó a llamarle de esa forma.

Cuenta Drake en ‘The Beautiful Fall’ que Renaud, uno de los pocos amigos que De Bascher mantenía de su infancia, recibía cada año una postal navideña con su retrato. Cada enero, Lagerfeld bocetaba a su ‘muso’ de una forma distinta. En la Navidad de 1989 recibió uno de los dibujos más bellos. Bajo el retrato, el diseñador escribía la frase “Jacques de Bascher visto por Karl Lagerfeld”. En aquel momento, su salud ya estaba devastada por el sida. Moriría poco tiempo después. La mitad de sus cenizas descansan en su casa familiar y la otra mitad junto a la madre del diseñador. Nunca se supo qué fue lo que mantuvo unidos tanto tiempo a dos personajes tan volátiles y caprichosos, tampoco se sabe con claridad por qué este joven francés de aspecto extravagante fascinó a buena parte de los que escribieron la moda del último siglo XX. Lo que sí puede decirse con bastante rotundidad es que Jacques de Bascher, además de ser el último dandi real de la historia, fue el primer ‘muso’ masculino conocido en la industria.

*Esta noticia se publicó originariamente en 2014 y se actualizó tras la muerte de Karl Lagerfeld el 19 febrero de 2019.

Y TAMBIEN…
El dandi que enamoró a Lagerfeld.

Las cenizas del káiser de la moda reposarán junto a las de su gran amor, Jacques de Bascher.
Luis Miguel Marcos | El Periódico, 2019-02-23
https://www.elperiodico.com/es/gente/20190223/el-dandi-que-enamoro-a-karl-lagerfeld-7315304
Jacques de Bascher, el gran amor (sin sexo) de Karl Lagerfeld.
Beatriz Juez | El Mundo, 2019-02-21

https://www.elmundo.es/loc/celebrities/2019/02/21/5c6da990fdddff288c8b47d5.html
Fiesta, fama y un triángulo amoroso que cambió la historia de la moda: así fueron los locos 70 de Karl Lagerfeld
Begoña Gómez Urzaiz | Vogue, 2019-02-20

https://www.vogue.es/moda/news/articulos/karl-lagerfeld-parejas-relaciones-jacques-de-bascher-anos-70/39122
La escandalosa vida de Jacques de Bascher, el que fuera novio de Karl Lagerfeld.
Una nueva biografía arroja luz sobre el hombre que sedujo a Saint Laurent y a Lagerfeld, entre muchos otros sofisticados hombres parisinos.
Patrick Thévenin | I-D Vice, 2017-06-15
https://i-d.vice.com/es/article/gyqv99/jacques-de-bascher-dandy-de-lombre

martes, 28 de agosto de 2018

#hemeroteca #moda #capitalerotico | El guardaespaldas de Karl Lagerfeld ahora también es diseñador

Imagen: El País / Sebastian Jondeau (i) y Karl Lagerfeld
El guardaespaldas de Karl Lagerfeld ahora también es diseñador.
Sebastien Jondeau, asistente personal y de seguridad del 'Káiser de la moda', presenta su primera colección.
María Salas Oraá | El País, 2018-08-28
https://elpais.com/elpais/2018/08/28/estilo/1535465174_282409.html

El parisino Sebastien Jondeau (1975), asistente personal del modisto alemán Karl Lagerfeld durante más de 20 años, ha pasado de ser su guardaespaldas y persona de máxima confianza a diseñar su primera colección de moda. No solo da un salto a un nuevo campo en el que nunca se había adentrado, sino que lo hace de la mano del propio Lagerfeld, quien ha apoyado sus diseños y ha prestado su marca —la colección se llama Karl Lagerfeld Curated by Sebastien Jondeau— en un gesto muy significativo del conocido como el 'Káiser'.

Jondeau nunca fue para Lagerfeld un guardaespaldas al uso. Sus modales refinados, su buena apariencia —los medios le denominan 'el guapo' y las centralitas de Lagerfeld colapsan cada vez que aparecen imágenes de él en los medios de comunicación— y su lealtad le han ayudado a ganarse la confianza de uno de los diseñadores más influyentes del panorama actual. Por eso, lleva 20 años contando con el joven para todo. Lo mismo Jondeau lleva a Lagerfeld al aeropuerto que acude con él a celebraciones familiares, van de vacaciones a Saint Tropez o incluso protagoniza sus campañas. Desde hace ya cinco años, cuando los modelos no cumplen las expectativas del excéntrico y exigente Lagerfeld, Jondeau hace también de maniquí.

Hasta ahora, su papel en la moda se había limitado a posar para alguna campaña de moda masculina y a protagonizar un par de cortos para Chanel, firma para la que Lagerfeld diseña desde 1983. En su nueva faceta de diseñador, Jondeau ha creado una línea de hombre urbana y desenfadada para la que ha tenido tres fuentes de inspiración: su pasión por el deporte, su día a día con Lagerfeld, y los looks para las noches más sofisticadas. Dice haberse inspirado en su propio armario, que enseña a menudo a través de su cuenta de Instagram. Ahí muestra su faceta más deportista —sus favoritos son el boxeo y los deportes acuáticos—, y también tiene espacio para lucir sus atuendos más elegantes y presumir de su estrecha relación con el modisto, con quien se intercambia mensajes de apoyo y agradecimiento.

Sus tejidos favoritos son el cachemir y los vaqueros en todos los tonos, dos materiales que le hacen sentir cómodo y que disfruta combinando con toques innovadores y divertidos. Siempre ha defendido que la comodidad es lo primero, y todavía recuerda que hace un par de años acudió con zapatillas blancas de deporte a una gala junto a Lagerfeld porque tenía una pierna escayolada y no podía utilizar zapatos de traje. Lejos de ser criticado, todos calificaron la mezcla de divertida. Estilo, diversión y comodidad es lo que ha querido plasmar en los jerséis de lana, sudaderas, camisetas, americanas, camisas y trajes de chaqueta que ya están a la venta en la página web oficial de Lagerfeld, con un precio que parte de los 99 euros.

La noticia se hizo pública el pasado mes de enero en la Pitti Uomo, la feria de moda masculina más importante de Europa, intermediaria entre pasarela y tiendas. Desde entonces y hasta que ha salido a la venta, el propio Karl Lagerfeld ha apoyado a Jondeau también a través de sus redes sociales, animando a sus seguidores a conocer las prendas. A cambio, el parisino siempre ha agradecido las palabras de su jefe. En una entrevista con la revista Forbes, Jondeau cuenta que nació a las afueras de París y su trabajo en una empresa familiar especializada en arte le llevó a conocer al polifacético Lagerfeld. En ese momento, no dudó en ofrecerse para trabajar con él.

"Karl es mi jefe, mi amigo y mi padre. He pasado más tiempo con él que con mi familia. Tenemos una fuerte relación profesional y personal", cuenta de Lagerfeld, para quien solo tiene palabras afectuosas. "Me ha abierto muchas puertas y nunca podré estar lo suficientemente agradecido. Me ha ayudado a crecer, a ser mejor persona (…) He tenido acceso a cultura, a un nuevo nivel social, he aprendido a hablar con gente sobre asuntos muy diferentes". De lo que todavía no ha hablado Jondeau es de su futuro. No ha desvelado si en sus planes está ser fiel a Lagerfeld o si, por el contrario, preferirá volar en solitario y apostar por una carrera como diseñador. Por ahora disfruta de un momento que considera único y dice tener una intención muy clara: "Me gustaría que esta colección inspirara a la gente como yo, que ha vivido en los suburbios, para demostrarles que es posible, quiero inspirarles a hacer grandes cosas en la vida".

jueves, 19 de abril de 2018

#hemeroteca #acososexual | Karl Lagerfeld: “Si no quieres que te bajen los pantalones no te hagas modelo”

Imagen: El País / Karl lagerfeld
Karl Lagerfeld: “Si no quieres que te bajen los pantalones no te hagas modelo”.
El diseñador dice estar harto del #MeToo y varias feministas, como Rose McGowan, piden como respuesta boicotear la firma Chanel.
M. N. | El País, 2018-04-19
https://elpais.com/elpais/2018/04/18/gente/1524071339_504482.html

No es la primera vez que Karl Lagerfeld crea polémica con sus frases de diseñador genial: llamó gorda a la cantante Adele: “Pero tiene un rostro bonito y una voz divina”, añadió. Despachó a Inés de la Fressange, musa durante años de Chanel con un “le deseo toda la suerte del mundo, hasta el punto de no tener que verla nunca más ni oír hablar de ella". Y tampoco tuvo reparo en afirmar que odia “a la gente desagradable y fea. Lo más feo son los hombres bajitos”.

Ahora, Karl Lagerfeld ha vuelto a elevar la temperatura afirmando que “ha tenido suficiente sobre el movimiento #MeToo” y que “está harto de eso”, en una entrevista concedida a la revista francesa ‘Numéro Magazine’. Todo ello mientras continúan conociéndose casos de acoso en la industria de la moda y la sensibilidad sobre este asunto se encuentra en uno de sus momentos más álgidos.

No contento con esta afirmación, el director creativo de Chanel, Fendi y la marca bautizada con su propio nombre, argumenta su hastío afirmando que lo que más le impresiona “de todo esto son las estrellas que han tardado 20 años en recordar lo que sucedió. Por no mencionar el hecho de que no hay testigos de cargo”. Y aunque admite que no soporta a Harvey Weinstein porque “no es exactamente lo que podría llamarse un hombre de palabra”; defiende con fervor a Karl Templar, estilista y director creativo de la revista ‘Interview’, quien el pasado mes de febrero se enfrentó a sus propias denuncias de acoso sexual. “En cuanto a las acusaciones contra el pobre Karl Templar”, ha dicho Lagerfeld, “no creo una sola palabra. Una chica se quejó de que intentó bajarle los pantalones y fue excomulgado de inmediato de una profesión que hasta entonces lo había venerado. ¡Si no quieres que te bajen los pantalones, no seas modelo! Únete a un convento de monjas, siempre habrá allí un lugar para ti. ¡Incluso están reclutando!.”

Las reacciones no se han hecho esperar. La modelo estadounidense Chrissy Teigen tuiteó: “Seguramente existe un punto intermedio, Karl”, en clara referencia a las poco afortunadas palabras del diseñador de origen alemán. Pero otras voces han sido mucho más contundentes. La actriz Whitney Cummings publicó el siguiente tuit: “Karl Lagerfeld está harto del #MeToo. Bueno, yo estoy harta de ricos viejos con colas de caballo blancas que ganan dinero con las inseguridades de las mujeres”. Y la actriz Rose McGowan, una de las impulsoras del movimiento #MeToo y también de las primeras en hablar públicamente la perversa conducta sexual en Hollywood, publicó en su cuenta de esta misma red social una fotografía suya junto a una monja acompañada del siguiente texto: “Karl, tu crueldad es agotadora. Has hecho mucho dinero con la inseguridad de las mujeres, es hora de dejar de aprovecharte del sentimiento de culpa de las víctimas”. Comentarios que cerraba con el ‘hashtag’ #BoycottChanel, con el que llamaba a no consumir productos de la marca de moda francesa diseñada por Lagerferld.

jueves, 9 de noviembre de 2017

#hemeroteca #acososexual | Karl Lagerfeld ve a Harvey Weinstein como un cerdo

Karl Lagerfeld ve a Harvey Weinstein como un cerdo.
El diseñador ha caricaturizado al productor para el 'Frankfurter Allgemeine Zeitung'.
Enrique Müller | El País, 2017-11-09
https://elpais.com/elpais/2017/11/09/gente/1510229968_833414.html

Karl Lagerfeld, el genial diseñador alemán que vive en París y es responsable de que la firma Chanel siga cosechando éxitos tras éxitos, tiene una rara habilidad para provocar. Todo el mundo conoce sus extravagancias y, cada vez que puede, se ríe del público y de sus admiradores con una frase irónica y que raya la hipocresía. “Yo soy apolítico”, suele decir cuando le preguntan sobre sus simpatías por las estrellas del mundo político.

Pero cuando Lagerfeld aceptó a la invitación que le hizo, Alfons Kaiser, el editor de la revista mensual ‘Magazine’ del prestigioso e influyente periódico alemán ‘Frankfurter Allgemeine Zeitung’ (FAZ) para corregir un error que había cometido (confundió el nombre de unos grandes almacenes en Düsseldorf donde presentó una colección) el genial diseñador prefirió enviarle un dibujo.

El dibujo dio vida a una cita mensual que tiene Lagerfeld con la revista, pero también dejó al desnudo que el diseñador escondía una rara habilidad para burlarse de los políticos gracias al arte de la caricatura, una habilidad que acabó con la leyenda que él mismo se había creado al afirmar que su vida estaba consagrada al arte de la moda y que los pecados de los políticos le parecían banales.

Poco después de las elecciones federales en Alemania que llevaron al partido xenófobo Alternativa para Alemania (AfD) al Parlamento federal, Lagerfeld dio rienda suelta a su personalidad política al publicar una polémica caricatura donde mostraba, en un primer plano, a la canciller Angela Merkel, con la cara demacrada, tapándose el rostro con sus manos. Tras la cara de Merkel, se podía ver a Adolf Hitler que le agradecía a Merkel su incierta hazaña de haber hecho posible el triunfo de AfD.

“Muchas gracias por haber hecho posible, sin quererlo, que mis descendientes puedan estar presentes en el Bundestag”, decía Hitler en el dibujo de Lagerfeld. "¿Qué hice allí?", se preguntaba Merkel.

La actualidad y los escándalos del mundo de la farándula tampoco parecen ser ajenos al diseñador, que se ha rendido a la actualidad que impera en Hollywood por a los escándalos de acoso sexual que han arruinado la vida del más famoso productor de cine, Harvey Weinsten. El diseñador envió a la revista mensual del FAZ una caricatura donde compara al productor con un cerdo.

"¿Quién conoce a Harvey Schweinstein?," señala un texto que acompaña a la caricatura que se podrá ver a partir del próximo sábado en la revista ‘Magazine del FAZ’. Lagerfeld, que ama utilizar el idioma alemán para crear nuevas palabras, se adueñó del apellido del productor americano para convertirlo en un “cerdo de piedra”, que podría ser la traducción libre de ‘Schweinstein’.

“Nunca me ha gustado este personaje”, dijo Lagerfeld al editor de la revista del FAZ, cuando envió su más reciente caricatura, en la que critica sin piedad los pecados cometidos por el famoso productor de cine, a quien muestra como un cerdo con grandes orejas. Una imagen que no necesita comentarios para saber lo que Karl Legerfeld piensa sobre el acoso sexual que practican los poderosos del mundo del espectáculo.

Alfons Kaiser, el editor de la revista, ha explicado que Lagerfeld le comentó que siempre había tenido problemas personales con Weinstein. “Mostrar a Weinstein como un cerdo demuestra que esta persona no tiene control sobre sí mismo y come como un animal. Se trata de una persona que se complace incontrolablemente con sus impulsos. Para Lagerfeld, que es una persona disciplinada, incluso la desinhibición puede ser una imagen de terror. La brutal mezcla de ejercicio de poder y acoso asexual, no es indiferente al diseñador, que conoce a muchas de las víctimas”.

Y TAMBIÉN…
Lagerfeld tilda a los refugiados de “peores enemigos de los judíos”.
El diseñador de Chanel y Fendi provoca un nuevo escándalo al criticar la política migratoria de Angela Merkel en un programa televisivo.
Álex Vicente | El País, 2017-11-14
https://elpais.com/elpais/2017/11/14/gente/1510655070_603566.html
La escandalosa vida de Jacques de Bascher, el que fuera novio de Karl Lagerfeld.
Una nueva biografía arroja luz sobre el hombre que sedujo a Saint Laurent y a Lagerfeld, entre muchos otros sofisticados hombres parisinos.
Patrick Thévenin | Vice, 2017-06-15
https://i-d.vice.com/es/article/gyqv99/jacques-de-bascher-dandy-de-lombre
Karl Lagerfeld apoya el matrimonio homosexual.
El diseñador hace un guiño a la polémica en Francia y presenta sobre la pasarela a dos modelos vestidas de novia.
Reuters | El País, 2013-01-22
https://elpais.com/elpais/2013/01/22/gente/1358875132_144184.html
Karl Lagerfeld, personalmente contrario al matrimonio y a la paternidad gay.
Flick | Dos Manzanas, 2010-03-19

http://www.dosmanzanas.com/2010/03/karl-lagerfeld-personalmente-contrario-al-matrimonio-y-a-la-paternidad-gay.html
Karl Lagerfeld habla de su intimidad en un reportaje.
El director Rodolphe Marconi filmó dos años al resucitador de Chanel.
Noelia Sastre | El Periódico Mediterráneo, 2007-10-28
http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/sociedad/karl-lagerfeld-habla-intimidad-reportaje_333096.html

jueves, 14 de abril de 2016

#hemeroteca #vih | Albert Delègue, el gran modelo de los noventa que murió en silencio

Albert Delègue en un anuncio de Armani
Albert Delegue, el gran modelo de los noventa que murió en silencio.
Se cumplen 21 años de la muerte de Albert Delegue, uno de los rostros más reconocibles de los noventa. Se dijo que había sido debido a un accidente de esquí. Una versión que solo duró días.
Guillermo Alonso | Vanity Fair, 2016-04-14
https://www.revistavanityfair.es/lujo/articulos/albert-delegue-el-gran-modelo-de-los-noventa-que-murio-en-silencio/20671

Morirse en los albores de Internet apenas deja rastro. Hace 21 años, el 14 de abril de 1995, se murió Albert Delegue. El nombre puede no decir nada, pero su rostro será familiar para los que ya tienen cierta edad y hojeaban revistas a principios de los noventa. Su físico perfecto, uno de esos que provoca una mezcla de atracción por síndrome de Stendhal y repulsión por pura envidia, saludaba desde los anuncios de Lacoste y Armani Parfums (los que le hicieron más popular en España) , Kenzo, Chevignon, Versace, Iceberg o Calvin Klein.

Morirse en los albores de Internet hace que ni siquiera Wikipedia te recuerde. La enciclopedia libre es tal vez el verdadero termómetro de popularidad para los que ya no están y en el caso de Delegue solo tiene una entrada raquítica en la edición francesa. Nada más. En algunos foros de moda aparecen testimonios dudosos sobre gente que afirma haberle conocido. No hay que dar crédito a nada de lo que dicen.

Esto es lo que sabemos. Su carrera empezó a los 26 años. Hijo de un médico francés y una ceramista portuguesa, tenía dos hermanas mayores y trabajaba como entrenador de esquí en los Pirineos hasta que en 1989 un amigo le presentó al director de una agencia de modelos. Fue cuestión de días que se prestase a una sesión de fotos y que firmase su primer contrato para ser imagen de la marca Bourgeois. Ganó 200.000 francos por aquello. Por el de perfumes Armani, en 1991, se embolsaría cinco millones.

Aquella campaña lo convirtió en una celebridad en Francia (‘seguro’ que usted conoce la imagen del anuncio de Aramani). Llegó a aparecer cantando en una película del director Karl Zero y, junto a otros supermodelos de la época como Cameron o Werner Schreyer grabó un single llamado 'Tender loving care' para ayudar a los niños de Bosnia. Su rostro se hizo célebre también en España. Compartió eventos con la infanta Elena y Pablo de Hohenlohe, como una gala para elegir a la Supermodelo del Mundo 1994 organizada por la Agencia Ford. Poco después dio comienzo una mentira que demostró que, aunque hubiese pasado casi una década desde la muerte de Rock Hudson, había asuntos que seguían siendo tabú en la vieja Europa.

La versión oficial dijo que el 2 de agosto de 1994 sufrió un accidente de esquí que le dejó paralizado durante meses y fue ingresado el 22 de marzo de 1995 en Toulousse debido a sus secuelas, que le condujeron a la muerte el 14 de abril de ese año. La versión no duró demasiado. El 19 de abril medios como ‘l'HUmanité’ e ‘Idole’ (revista destinada al público gay) informaron de que la verdadera causa de la muerte había sido una encefalitis desarrollada a consecuencia del virus del SIDA. El 21 de abril su hermana Paola tiró, acompañada del resto de su familia, las cenizas de Albert Delegue al mar. El 23 de abril la noticia llegó a España y fue publicada en medios como El País .

Según compañeros de profesión, como Alain Gossuin, fue su propia familia la que quiso silenciar la causa de la muerte de Delegue, que se fue con 32 años. Pero no pudieron evitar que el programa sensacionalista 'Tout est posible' le dedicase una emisión entera o que ‘Paris Match’ lo pusiese en su portada, junto al titular "El principio de una leyenda". Otra leyenda es que su amigo personal Karl Lagerfeld, intentando proteger la intimidad Albert, ordenó comprar todos los números posibles de la revista en París la misma mañana de su salida a kiosco.

Al contrario que otras ‘top models’ como Gia, cuya muerte la convirtió en leyenda y es objeto de libros, películas y documentales, el final de Albert Delegue fue silencioso y triste. Es habitual verlo a día de hoy en muros de Pinterest. Sus ojos azul cielo siempre llaman la atención de alguien que, en los comentarios, escribe: "Qué guapo. ¿Quién es?".