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martes, 18 de febrero de 2020

#libros #iglesia #pederastia | El manual del silencio : la historia de pederastia en la Iglesia que nadie quiso escuchar

El manual del silencio : la historia de pederastia en la Iglesia que nadie quiso escuchar / Miguel Hurtado.
Barcelona : Planeta, 2020 [02-18].
480 p.
/ ES / Crónicas / Abadía de Montserrat / Adolescencia / Andreu Soler / Homosexualidad / Iglesia católica / Pederastia / Testimonios / Violencia sexual
📘 Ed. impresa: ISBN 9788408223320 / 19,90 €

[.es] La historia de pederastia en la Iglesia que nadie quiso escuchar. A los dieciséis años, Miguel Hurtado se apuntó al grupo de scouts de Monserrat por recomendación de una amiga de su madre. Miguel, que acababa de empezar a aceptar su homosexualidad y que lidiaba, día a día, con los eslabones oxidados de una familia disfuncional, se apoyó en esos momentos tan delicados en el ‘germà’ Andreu, el monje de sesenta años que había fundado el grupo scout, un hombre querido y respetado por la comunidad. Creyéndose a salvo en Monserrat, Miguel confesó al ‘germà’ su identidad sexual y este, bajo el pretexto de «ayudarle a curarse», abusó sexualmente de él.

Este libro relata la historia real de Hurtado, de su familia y de su camino para sobrevivir como víctima de abusos sexuales en una sociedad en la que la Iglesia católica todavía tiene un poder desmesurado. Y lo que es más importante: nos cuenta cómo, de adulto, Miguel se ha convertido en uno de los activistas más relevantes en la lucha contra los abusos en la Iglesia católica, en alguien que mantiene la esperanza de una sociedad que destierre para siempre ese «manual de silencio» que, desde siempre, ha servido para encubrir a los pederastas.

domingo, 16 de febrero de 2020

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Miguel Hurtado: “Comenzó a pasarse a mi cuarto por las noches”

Imagen: El País / Andreu Soler
“Comenzó a pasarse a mi cuarto por las noches”.
Miguel Hurtado, víctima de abusos, cuenta en primera persona la historia de pederastia en la Iglesia “que nadie quiso escuchar”.
El País, 2020-02-15
https://elpais.com/sociedad/2020/02/15/actualidad/1581795077_830091.html

Concha tenía razón. Me gustó. El monasterio de Montserrat, perdido en medio de la montaña, es un lugar majestuoso e imponente. Sobre todo para mí, que, con dieciséis años, comenzaba a distanciarme de mis padres. El grupo ‘scout’ estaba formado por adolescentes y jóvenes.

(...) Los 'escoltes' llegábamos al monasterio el viernes por la noche o el sábado por la mañana en coche, en autobús, en tren cremallera o en el aéreo de Montserrat. El sábado hacíamos actividades de ocio y formativas, además de preparar y distribuir las tareas para la eucaristía del día siguiente, y el domingo colaborábamos en la celebración de la misa. Después de comer, volvíamos para casa. Se respiraba un ambiente de compañerismo y respeto.

(...) Desde hacía cuatro décadas, el grupo ‘scout’ lo dirigía el monje Andreu Soler, el ‘germà’ Andreu. Había formado ya a varias generaciones de jóvenes y era respetado tanto por los chavales como por sus padres. Aparentemente, era un adulto de confianza. Pero la verdad era otra.

Se ganó mi confianza al servirme de apoyo durante las crisis que estaba viviendo, tanto en mi familia como personalmente. Los problemas con la relación entre mis padres, el conflicto que me generaba asumir mi realidad sexual, el complicado paso por el instituto... (...) Me mostraba a menudo claramente angustiado, así que el ‘germà’ Andreu se acercó a mí.

—Te veo triste, Miguel. ¿Te pasa algo? ¿Tienes algún problema? Sabes que, si necesitas hablar, estoy aquí para escucharte.

Y empezamos a hablar. Al principio, de temas algo más neutros, como mi familia o los estudios, y lo hacíamos siempre en zonas comunes como el comedor, después de cenar. Pero, poco a poco, la relación empezó a cambiar.

Comenzó a pasarse a mi cuarto por las noches y a hablarme de temas sexuales como la masturbación. (...) Hasta que un día cruzó una línea que rompió mi adolescencia, que me quebró por dentro.

—Esto mejor no lo toques demasiado, no es bueno para ti.

Eso dijo mientras metía su mano debajo del pijama y empezaba a manosear mis genitales.

(...) Ese día mi vida dio un vuelco para siempre. Los abusos se prolongaron durante todo un año. Yo tenía solo dieciséis años. Recuerdo la profunda confusión que me embargó. (...) Montserrat era un lugar venerable, tierra sagrada para los catalanes. Estaban abusando de mí a los pies de la Moreneta, la virgen patrona de Cataluña. En teoría era un lugar seguro para niños y adolescentes.

(...) Todo aquel año, eterno, viví en dos realidades paralelas y contradictorias. Mientras los sábados por la noche el ‘germà’ Andreu abusaba de mí, el domingo por la mañana, junto con el resto de mis compañeros, ayudaba en la celebración de la misa. Observaba la devoción de los fieles.

(...) Mis padres me habían repetido en innumerables ocasiones el clásico: “Miguel, ni se te ocurra subirte en el coche de un extraño”. (...) Pero ¿quién me había prevenido de los conocidos, de la gente de mi entorno de confianza: familiares, profesores, sacerdotes, monitores, amigos de la familia? Es el perfil de las personas que cometen la mayor parte de los abusos a menores.

(...) El ‘germà’ Andreu era el típico pederasta con piel de cordero. Como hacen la mayoría de los abusadores, no me había agredido inmediatamente, nada más conocerme. Los abusos fueron la culminación de un largo proceso, planificado y ejecutado a sangre fría durante meses, que tenía como objetivo identificar a víctimas vulnerables y vencer sus resistencias para, acto seguido, explotarlas sexualmente.

(...) Viví paralizado durante muchos meses, sin saber cómo reaccionar, funcionando de forma automática. Continuaba asistiendo al instituto, quedando con mis amigos y yendo a Montserrat una vez al mes. No era capaz de asimilar lo que estaba pasando y negué la realidad, por más obvia que fuera. A fin de cuentas, si no había habido violencia ni me había violado, ¿podía considerarlo un abuso?

Quizás estaba siendo malpensado. El ‘germà’ Andreu se preocupaba por mí, le importaba, me escuchaba. A diferencia de mi padre, a él le podía contar cosas sabiendo que me prestaría atención. ¿Y si realmente solo quería ayudarme? Porque ¿cuál podría ser la explicación alternativa? (...) ¿Que me estaba traicionando? (...) Y si rompía la relación con él, con mi padre sustituto, ¿qué alternativa tenía para encontrar algo de apoyo ante mis problemas?

¿Retomar la relación con mi verdadero padre? Esto último no era una opción. Así que reaccioné como solemos hacer los seres humanos, tanto los menores como los adultos: decidí creerme una mentira reconfortante, engañarme a mí mismo.

domingo, 3 de febrero de 2019

#hemeroteca #iglesia #pederastia | El abad de Montserrat pide perdón a las víctimas de los abusos sexuales del hermano Soler

Imagen: El País / Juan Cuatrecasas, Miguel Hurtado y Peter Staunders
El abad de Montserrat pide perdón a las víctimas de los abusos sexuales del hermano Soler.
Las víctimas de la pederastia en la Iglesia celebran su primer acto de protesta en el monasterio.
Oriol Güell | El País, 2019-02-03
https://elpais.com/sociedad/2019/02/03/actualidad/1549192942_693881.html

El abad de Montserrat, Josep Maria Soler, ha pedido en la homilía de este domingo por la mañana perdón a las víctimas de abusos sexuales cometidos por un monje de la congregación benedictina, el hermano Andreu Soler, que han sido denunciados en las últimas semanas. "Estos hechos han conmovido a todo el mundo y de una manera muy especial a nuestra comunidad", ha asegurado Soler.

"Pedimos humildemente perdón a las víctimas, nos solidarizamos con su dolor y les ofrecemos todo nuestro apoyo. Los abusos sexuales a menores por parte de personas consagradas a Dios nos duelen profundamente porque hieren la parte más vulnerable de las víctimas y traicionan la confianza que habían depositado en ellos", ha seguido el abad.

La declaración se ha producido poco después de que víctimas de presuntos abusos sexuales por parte de sacerdotes hayan llevado a cabo esta mañana frente al monasterio el primer acto de protesta por la catarata de casos que están aflorando en los últimos meses en España. La concentración ha estado protagonizada por Miguel Hurtado, el primer denunciante de las agresiones sufridas por parte del hermano Andreu, que durante cuatro décadas dirigió su grupo de scouts de la abadía benedictina.

"El abad debe dimitir inmediatamente por encubrir durante 18 años los abusos del hermano Andreu", ha declarado Hurtado, quien el pasado 19 de enero destapó el caso a través de las páginas de El País. Desde entonces, otras cuatro personas han denunciado públicamente haber sufrido abusos del mismo monje.

"No los conozco, son de otras edades. Pero esto corrobora aún más que nos encontramos ante un auténtico depredador que durante décadas abusó de los niños que pasaban por el monasterio sin que sus responsables hicieran nada", ha añadido Hurtado. Este ha recordado que "al menos ya en 1978 hubo las primeras quejas de una familia contra Soler, por lo que los abades encubridores son tres".

Al acto también han asistido Juan Cuatrecasas, presidente de Infancias Robadas —primera asociación española de apoyo a las víctimas de la pederastia en la Iglesia— y padre de un menor que sufrió abusos en el colegio vizcaíno del Opus Dei Gaztelueta, y Peter Saunders, víctima de abusos que fue miembro de la comisión antipederastia del Vaticano.

"Es hora de que la ley, la Iglesia y las autoridades empiecen a adaptarse a las víctimas, y no al revés", ha defendido Cuatrecasas. "Esto incluye el fin de la prescripción de estos delitos, pero también otros muchos aspectos de la vida diaria de las víctimas. Muchas van a necesitar apoyo durante muchos años, quizá durante toda la vida, y todas las instituciones deberían poner su parte. Sigue habiendo muchas resistencias para afrontar el problema en toda su magnitud", ha añadido.

Cuatrecasas ha puesto un ejemplo reciente de su hijo: "Pagamos la matrícula universitaria de este curso, pero no ha podido ni empezar porque ha tenido un bajón emocional fuerte. Universidades, servicios públicos... todos ellos deben sumar en el apoyo a las víctimas".

Todos los participantes han sido muy críticos con el papel desempeñado hasta la fecha por la Iglesia, incluso con el Papa. "Lo que debería hacer no es solo reunirse con sus obispos, muchos de los cuales son encubridores. Debería reunirse con expertos en la materia y también con las víctimas", ha defendido Saunders.

La gestión que Montserrat está haciendo de las denuncias, por las que ha abierto una comisión interna, también ha sido blanco de los reproches. "La comisión se creó hace dos semanas, aún no se ha reunido y ni siquiera sabemos si nos van a llamar", ha lamentado Hurtado, que considera que "no tiene ningún sentido que sea una comisión en la que no participen expertos independientes ni víctimas".

Para todas las víctimas es necesario que "la Iglesia acepte el problema en toda su dimensión y empiece a actuar en consecuencia". "Debe abrirse a escuchar a las víctimas, ofrecerles consuelo y pedir perdón, y adoptar todas las medidas necesarias para reparar el daño infligido con total transparencia", han coincidido los concentrados.

El acto de esta mañana ha contado con poca asistencia, apenas una decena de personas. Pese a ello, los promotores consideran que solo es el principio de una larga lucha hasta conseguir que la Iglesia y las autoridades asuman las responsabilidades que les corresponden", según Cuatrecasas. Las víctimas también recuerdan que en Estados Unidos cuando los grandes escándalos de los abusos estallaron, las víctimas llevaban mucho tiempo celebrando miles de pequeños actos de protesta.
 
Y TAMBIÉN…
El abad de Montserrat pide perdón por los abusos sexuales en su homilía.
Víctimas de presuntos abusos se concentran en el Monasterio de Montserrat pidiendo transparencia.
EFE | El Mundo, 2019-02-03
https://www.elmundo.es/cataluna/2019/02/03/5c56cb7b21efa07e7e8b4644.html

domingo, 27 de enero de 2019

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Tercera víctima de Montserrat: "Todos sabían que el 'germà' Andreu metía mano"

Imagen: El Periódico / J.R. Martínez
Tercera víctima de Montserrat: "Todos sabían que el 'germà' Andreu metía mano".
Tras la revelación de Miguel Hurtado, El Periódico entrevista a otra víctima del mismo monje benedictino. J.R. Martínez aclara que lo cuenta ahora "simplemente para dejar testimonio de aquella época".
Guillem Sànchez | El Periódico, 2019-01-27
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20190127/tercera-victima-montserrat-andreu-soler-7270518

Miguel Hurtado fue la primera víctima que reveló públicamente, a través de este diario, los abusos sexuales cometidos por el monje Andreu Soler y "la ocultación" de estos por parte del Monasterio de Montserrat. Una semana después, el 'diari Ara' ha localizado a una segunda víctima, Ricard Zamora. Y El Periódico ha entrevistado a otra más, la tercera, J.R. Martínez (Almería, 1955).

Se trata de tres víctimas que no se conocen entre ellas y de edades muy distintas. Soler abusó de ellos metiéndose en su cama y haciéndoles tocamientos en los genitales. En los dos primeros casos, además, el monje se sirvió de la misma estrategia: hablarles de la masturbación mientras los manoseaba para subrayarles que no debían caer en ella. Hurtado sufrió estos abusos entre 1997 y 1998. Zamora explica que él los padeció en 1978. Martínez los sitúa, incluso antes, en 1971.

Soler es el fundador del movimiento 'escolta' de la abadía, 'els nois de servei', y fue su responsable durante 40 años. Falleció en el 2008 y, un año antes, la abadía, a pesar de estar al corriente de los hechos denunciados por Hurtado, le rindió homenaje con la publicación de un libro con sus memorias, 'Escoltisme i Montserrat' (L'Abadia de Montserrat, 2007).

En el documental 'Examen de Conciencia', emitido por Netflix y dirigido por Albert Solé, que incluye la experiencia de Hurtado en Montserrat, esta víctima aclara que ha decidido denunciarlo públicamente porque necesita saber si hubo más víctimas de Soler -ha abierto una cuenta de correo 'abusos.montserrat@gmail.com'-. Ahora ya lo sabe, por lo menos hubo dos más. "Es agridulce. Por un lado lamento que más personas pasaran por lo mismo que yo y que estemos hablando de un depredador sexual. Por el otro, siento tranquilidad porque creo que ya nadie podrá decir que miento".

A Montserrat a fregar platos
La primera vez que J. R. Martínez (Almería, 1955) vio el Monasterio de Montserrat se quedó sin habla, explica en una conversación telefónica con este diario. Tenía 15 años y había llegado en tren desde Andalucía porque sabía que buscaban jóvenes para trabajar durante el verano. Se dejó llevar por "la inquietud de la edad" y por la necesidad "de sacarse algún dinero".

Durante cinco veranos, entre los años 1970 y 1975, acudió a la abadía para ayudar a los monjes. "Los dos primeros años fregué platos. Los siguientes, limpié las mesas. Entre la segunda quincena de junio y la primera de septiembre, Montserrat recibía muchísimos turistas y por eso había empleo para chicos como yo".

Fue una etapa que recuerda bien. En realidad, admite, fue "maravillosa". Porque en el monasterio, o mejor dicho, dentro de la comunidad de trabajadores contratados en el monasterio, probó "el hachís", vio como vestían y se comportaban "los hippies", conoció cómo piensa "un anarquista" y escuchó "un disco de Lou Reed". También se topó con el "germà Andreu". Aunque aquel capítulo hubiera seguido escondido en su cabeza si Miguel Hurtado no hubiera revelado hace una semana que el mismo monje abusó de él a finales de los noventa.

Escapada a una ermita
El hermano Andreu Soler era el que más relación tenía con los jóvenes. Con los que habían ido hasta la montaña a trabajar, ejercía de enlace con el monasterio. A menudo, les invitaba a hacer una escapada hasta una ermita cercana. "Allí Soler montaba actividades". Por la noche, el monje era quien decidía cómo se distribuían en las pocas camas disponibles. En el verano de 1970, "o tal vez fuera el de 1971", a Martínez le tocó dormir con el monje.

"Se pasó la noche entera metiéndome mano, también en mis genitales". Fue un abuso sigiloso, que le dejó "en estado de shock", porque a esa edad todavía "estaba descubriendo de qué iba todo eso". El contexto tampoco ayudaba, el de una España que seguía bajo el franquismo y que impedía actuar contra "un religioso". Optó por concentrarse en evitar al hermano Soler a partir de entonces y en "olvidar" el episodio. Logró lo primero, no así lo segundo.

"No me ha quedado ninguna secuela de aquello, pero por más años que hayan pasado lo tengo presente. También recuerdo bien que entre los compañeros se daba por descontado que Soler tenía la mano suelta. No me explico por qué nadie en Montserrat intervino, resultaba evidente que dejarlo a cargo de los jóvenes no era adecuado", razona.

Martínez, que estudió Periodismo y colaboró en el pasado con el diario 'El País', subraya que no quiere participar "de ningún espectáculo mediático ni va a pedir dinero". Simplemente lo cuenta. "Porque es lo que había en aquella época de la que me tocó ser testigo, y en la abadía tenían que saber lo que ocurría con Soler -prosigue-. No digo que tuvieran constancia por escrito de una denuncia, porque eso entonces se gestionaba con oscurantismo, pero sí creo que debían ver por lo menos lo mismo que veía todo el mundo".

Comisión en marcha
Los abusos que sufrieron Martínez y Zamora ocurrieron mientras Cassià Just era el abad de Montserrat. En 1989, Just cedió el cargo a Sebastià Bardolet, que estuvo al frente del monasterio hasta el año 2000, el periodo en que sucedieron los tocamientos revelados por Hurtado. Ese año, Bardolet dejó paso a Josep Maria Soler, quien envió al monje Andreu Soler al monasterio de El Miracle.

Fuentes de Montserrat explican que desconocen el caso de Martínez -este no llegó a denunciarlo- pero subrayan que esta semana se reunirá por primera vez la comisión organizada para analizar el caso del germà Soler y piden a las víctimas de abusos sexuales que se pongan en contacto con la abadía enviando un correo a 'transparencia.montserrat@gmail.com'.

##hemeroteca #iglesia #pederastia | Una segunda víctima acusa de abusos al fraile de Montserrat

Imagen: El País / Andreu Soler (d) en una imagen de los 90
Una segunda víctima acusa de abusos al fraile de Montserrat.
Ocurrió en 1978 y el entorno del entonces menor afirma que informó al superior de la época y al que luego fue su sucesor, lo que eleva a tres los abades implicados.
Iñigo Domínguez | El País, 2019-01-27
https://elpais.com/sociedad/2019/01/27/actualidad/1548579060_345789.html

Una segunda víctima acusa de abusos al fraile Andreu Soler, del monasterio de Montserrat, tras el primer caso revelado hace una semana por El País. Ricard Zamora, de 55 años, asegura que este monje, fundador del grupo scout del santuario, se metió en su cama cuando tenía 15 o 16 años y le realizó tocamientos en 1978, según ha relatado al diario Ara. Fue la primera noche que se quedó a dormir allí y quedó tan asustado que se escapó la ventana y nunca más volvió. La importancia de esta nueva acusación estriba en dos puntos. Uno, que data de 20 años antes de los abusos denunciados por la primera víctima, Miguel Hurtado, que los sufrió en 1998, con 16 años, e informó a la abadía. Y dos, que también en 1978 la familia y los amigos de Ricard Zamora sostienen que lo comunicaron a los superiores del monasterio.

De este modo, según estas dos víctimas, los tres últimos abades de Montserrat -Cassià Just, Sebastià Bardolet y el actual, Josep Maria Soler- conocieron e ignoraron las acusaciones contra Andreu Soler, fundador en 1959 de los escoltes Els Nois de Servei de Montserrat y su director durante 40 años. Solo fue apartado en 2000, un año después de la denuncia de Hurtado. Es decir, según estos dos relatos, el monasterio mantuvo a Soler en contacto con menores durante dos décadas más pese a conocer ya que pesaban acusaciones contra él.

Portavoces del santuario lo niegan y afirman que no tenían constancia de este segundo caso. "El problema que nos encontramos es ese, no sabemos nada. Por eso hemos creado una comisión para investigar cualquier denuncia que llegue a partir de ahora y pedimos a las posibles victimas que se pongan en contacto con nosotros", explican. A raíz de la publicación del primer caso en El País el monasterio ha creado esta semana una comisión formada por la abogada Cristina Vallejo Ros, el médico y exconseller de la Generalitat Xavier Pomés Abella y la psicóloga Begoña Elizalde Raso.

Tras la revelación del primer caso, el monasterio aseguró que nunca había tenido constancia de más denuncias. No obstante, Hurtado mantiene que sus responsables le reconocieron que había rumores sobre Soler, fallecido en 2008, desde los años setenta. Y ahora Zamora revela que su entorno familiar ya informó de lo ocurrido entonces. Los relatos de las dos víctimas entroncan en un nombre, Sebastià Bardolet, que ahora tiene 85 años. Es el monje al que un amigo de la familia de Ricard Zamora denunció el caso en 1978 y es precisamente el abad al que Miguel Hurtado hizo llegar su denuncia en 1999. Pero Bardolet no hizo nada.

En 1978 un amigo de la familia del chico fue a hablar con el propio Soler y le contó lo ocurrido a Bardolet, según ha testimoniado al diario Ara. También el padre del menor habló con un sacerdote, el padre Joan Nonell, de la parroquia de La Purísima de Sabadell, ya fallecido, que informó al abad Cassià Just. Por su parte, en el segundo caso, Hurtado le contó en 1999 lo que le había pasado a un monje con el que tenía más confianza, Josep María Sanromà, que a su vez lo comunicó a Bardolet, que entonces ya era el abad. No ocurrió nada y solo se tomaron medidas contra el fraile acusado cuando en 2000 llegó el siguiente abad, Josep Maria Soler, aún en el cargo. Tras recibir una carta de la madre de la víctima, trasladó al monje a otro centro y pagó 7.200 euros a Hurtado como compensación, pero no lo denunció a la policía, ni abrió una investigación canónica, ni informó al Vaticano. Solo lo hizo en 2016 cuando Hurtado le advirtió de que iba a sacar el caso a la luz.

El abad Josep Maria Soler le confesó a Hurtado en un encuentro cara a cara que su predecesor, Sebastià Bardolet, no había hecho nada tras la denuncia y que él "había tenido que asumir los marrones anteriores", según afirma el denunciante. Portavoces del santuario apuntan que Bardolet está muy mayor y no está en condiciones de aportar información. Aseguran que se le ha preguntado por los dos casos y no recuerda nada.

Las acusaciones de encubrimiento de Miguel Hurtado contra Montserrat también alcanzan al actual abad, Josep Maria Soler. Asegura que en una de sus reuniones el religioso le reveló que ya había sospechas sobre el monje acusado desde hace años: "Me confesó que había rumores de que tenía relaciones homosexuales con jóvenes desde los años setenta, en los fines de semana que organizaba en Santa Cecilia, otro recinto de Montserrat". Es más, sostiene que el abad le dijo que él mismo, que entonces era monje, informó de estas habladurías al abad de la época, Cassià Just. Pero, según le contó, nunca supo si lo investigó o no. Consultado por esta acusación concreta por este periódico, el abad lo ha negado a través de su responsable de prensa.

"Por eso me reconoció que cuando yo denuncié no le pilló por sorpresa, porque ya sabía los rumores. Lo que es increíble es que aún así haya estado 40 años a cargo de menores", lamenta Hurtado. La nueva denuncia de Ricard Zamora aumenta las sospechas en esta línea y que los tres últimos abades de Montserrat -Cassià Just, Sebastià Bardolet y Josep Maria Soler- conocieron las tendencias pederastas de Andreu Soler.

Y TAMBIÉN…
El defensor del pueblo catalán investigará las denuncias de abusos en Montserrat.
Los casos revelados por las víctimas en los últimos días sobre el emblemático monasterio ascienden ya a cinco.
Oriol Güell / Iñigo Domínguez | El País, 2019-01-30
https://elpais.com/sociedad/2019/01/30/actualidad/1548861387_465115.html

jueves, 24 de enero de 2019

#hemeroteca #iglesia #pederastia | El Monasterio de Montserrat estudiará los casos de posibles abusos a menores

Imagen: Público / Monasterio de Montserrat
El Monasterio de Montserrat estudiará los casos de posibles abusos a menores.
La medida se toma con la voluntad de que exista "máxima transparencia" en estos casos, y en este sentido ha habilitado un correo electrónico al que se puede enviar cualquier información relacionada con abusos a menores.
EFE | Público, 2019-01-24
https://www.publico.es/sociedad/abusos-monserrat-monasterio-montserrat-estudiara-casos-posibles-abusos-menores.html

El Monasterio de Montserrat ha constituido una comisión independiente encargada de estudiar los posibles abusos a menores, integrada por una abogada, un médico, una psicóloga y un monje, que tendrá voz, pero no voto. Según ha informado este jueves la Abadía en un comunicado, la medida se toma con la voluntad de que exista "máxima transparencia" en estos casos, y en este sentido ha habilitado un correo electrónico, transparencia.montserrat@gmail.com, al que se puede enviar cualquier información relacionada con abusos a menores.

La creación de esta comisión coincide con la reciente denuncia de un antiguo miembro del grupo escultista de Montserrat, Miguel Ángel Hurtado, que asegura que esta comunidad benedictina ocultó los abusos sexuales que habría sufrido por parte del monje Andreu Soler a finales de los años 90 cuando era menor de edad. A partir de ahora, "la comisión determinará su protocolo de funcionamiento y fijará los términos convenientes para realizar su función", explica el Monasterio.

Los integrantes de esta comisión son: Cristina Vallejo, abogada y diputada de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Barcelona, el doctor Xaver Pomés, la psicóloga Begoña Elizalde y el monje Bernat Juliol.

En el caso de que se presente alguna denuncia, una vez que se conozcan las conclusiones a las que lleguen estos profesionales, la Abadía de Montserrat asegura que "fiel a su voluntad de servicio y trabajo a favor de la justicia, tomará todas las medidas que se consideren oportunas".

Y TAMBIÉN…
La víctima de abusos sexuales de un monje de la abadía de Montserrat asegura que los casos conocidos sólo son "la punta del iceberg".

Denuncia que los responsables del monasterio permitieron que el presunto pederasta siguiera en contacto con menores.
EFE | Público, 2019-01-21
https://www.publico.es/sociedad/pederastia-iglesia-victima-abusos-sexuales-monje-abadia-montserrat.html
Una víctima de abusos sexuales denuncia que el monasterio de Montserrat encubrió su caso.
La abadía habría pagado 7.200 euros en efectivo a la víctima en el 2003 para tratar sus secuelas psicológicas.
EFE | Público, 2019-01-20
https://www.publico.es/sociedad/pederastia-iglesia-victima-abusos-sexuales-denuncia-monasterio-montserrat-encubrio-caso.html
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Y ADEMÁS…
El obispado de Terrassa investiga un posible abuso sexual de uno de sus curas.

La acusación se trata de un presunto abuso sexual que habría cometido entre 1974 y 1977 en la localidad francesa de Beauvais, donde entonces ejercía su ministerio pastoral.
EFE | Público, 2019-01-07
https://www.publico.es/sociedad/abusos-iglesia-obispado-terrassa-investiga-posible-abuso-sexual-curas.html

martes, 22 de enero de 2019

#hemeroteca #iglesia #pederastia | El Vaticano no actuó tras conocer la denuncia de Montserrat el 2016

Imagen: El Periódico / Miguel Ángel Hurtado
El Vaticano no actuó tras conocer la denuncia de Montserrat el 2016.
El abad comunicó los abusos ocho años después de la muerte del acusado, aunque debería haberlo hecho en el 2001.
Irene Savio | El Periódico, 2019-01-22
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20190122/vaticano-montserrat-denuncia-actuacion-7261669

El Vaticano ha confirmado este martes que la abadía de Montserrat comunicó en el año 2016 la denuncia de pederastia que había recibido contra el monje Andreu Soler. Sin embargo, según una nota enviada a El Periódico por el portavoz vaticano Alessandro Gisotti, dicha denuncia llegó a la Santa Sede demasiado tarde, al haber fallecido Soler ocho años antes. Gisotti ha argumentado que la Congregación de la Doctrina de la Fe, que Ladaria Ferrer dirige desde 2017 y que es el organismo vaticano que se encarga de los casos de pederastia en la Iglesia, no puede "actuar en contra de un clérigo que ya ha fallecido". Lo cierto es que tampoco tomó ninguna medida de apoyo a la víctima ni solicitó al monasterio una investigación más amplia para aclarar si se habían producido más casos.

La noticia de los abusos fue comunicada verbalmente en 2016 al entonces secretario de la Congregación de la Doctrina de la Fe (el jesuita español Luis Francisco Ladaria Ferrer) por parte del abad del monasterio (Josep María Soler)”, ha explicado Gisotti. “A causa de que el monje acusado había fallecido en 2008, la denuncia no pudo ser acogida", ha añadido Gissoti.

La aclaración del Vaticano, realizada después de que este diario preguntara sobre el caso –una respuesta que llegó con una velocidad inusualmente rápida- llega después de que la víctima de los abusos, Miguel Hurtado, afirmara a dos medios españoles, entre ellos El Periódico, haber revelado los abusos a finales de los 90, algo que no llevó a que el monasterio denunciara públicamente al fraile.

De hecho, las acusaciones contra Soler fueron confirmadas el pasado sábado por la comunidad benedictina de Montserrat. La argumentación del abad Josep María Soler, elegido en 2000, ha sido que ese mismo año apartó al monje del contacto con los jóvenes. Sin embargo, el encubrimiento del abuso prosiguió también después de 2001, año en el que el Vaticano decidió integrar en su legislación una norma que prevé que todas las denuncias sean comunicadas a Roma. Algo que ahora abre la incógnita de si el Vaticano castigará a los responsables del monasterio por su actuación, más aún pues el escándalo ya parece imparable. Este viernes la historia aparecerá relatada en el documental 'Examen de Conciencia’, de Albert Solé, que estenará la popular plataforma estadounidense de series y películas Netflix.

En el comunicado que emitió la comunidad de Montserrat después de que Hurtado expusiese su caso se informaba de que el abad de Montserrat, Josep Maria Soler, informó de los hechos, “en una entrevista personal”, a la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano en el 2016. Es decir, según la propia cronología reconocida por en esa nota por el monasterio, 18 años después de que la víctima informara de los abusos a un miembro de la comunidad, en el 1998, y 16 después de que el nuevo abad, Josep Maria Soler, se comunicase con él en el año 2000 y desplazase al hermano Andreu Soler a otra comunidad “sin contacto con jóvenes”. En el año 2003 el monasterio abonó 8.600 euros para la terapia psicológica del denunciante y en el 2004 se produjo la primera entrevista personal con el abad Soler, que mantuvo otros contactos con Hurtado en los años 2011 y 2015, posteriores a la muerte del hermano Andreu en el año 2008. Según los portavoces de la abadía, no se plantearon denunciar judicialmente los hechos ya que el propio implicado desistió de hacerlo.

Al cabo de dos días de revelarse los hechos, Montserrat propuso como medida adicional crear una "comisión independiente de transparencia" para analizar cualquier caso de abuso sexual a menores que pueda afectar a la comunidad.

Miguel Ángel Hurtado relató a El Periódico que el monje de Montserrat Andreu Soler , cometió abusos sexuales durante un periodo en el que formaba parte del servicio de ‘escoltes’ de Montserrat que se responsabilizaba durante los fines de semanas del orden en el interior de la basílica. Según su testimonio, fue objeto de tocamientos en la residencia donde se alojaban los ‘escoltes’ durante un año.

Y TAMBIÉN…
La víctima de Montserrat pide ampliar la prescripción de los abusos hasta los 65 años.

No todos los afectados lucharán por este tema, Save the Children se muestra conforme con los 45 años del anteproyecto de ley. Miguel Hurtado pide a Pedro Sánchez que si de verdad quiere atajar el delito abra una comisión de la verdad que investigue.
Patricia Martín | El Periódico, 2019-01-21
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20190121/victima-abusos-monserrat-prescripcion-50-anos-debate-7258023
Una víctima revela la ocultación de abusos sexuales en Montserrat.
La abadía pagó 7.200 euros en efectivo a Miguel Hurtado en el 2003 para tratar sus secuelas psicológicas. El monasterio informó al Vaticano en el 2016, que concluyó que había obrado bien sin preguntar al afectado.
Guillem Sànchez | El Periódico, 2019-01-19
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20190119/abusos-sexuales-montserrat-miguel-hurtado-7254410

sábado, 19 de enero de 2019

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Los dos últimos abades de Montserrat encubrieron los abusos de un monje denunciado en 1999

Imagen: El País / Miguel Hurtado
Los dos últimos abades de Montserrat encubrieron los abusos de un monje denunciado en 1999.
Un menor acusó a Andreu Soler, director de los 'boys scout' del monasterio durante 40 años, y recibió una compensación de 7.200 euros. La única medida fue apartar al fraile un año más tarde.
Iñigo Domínguez | El País, 2019-01-19
https://elpais.com/sociedad/2019/01/18/actualidad/1547811382_348754.html

Los dos últimos abades del monasterio de Montserrat, Sebastià Bardolet y el actual, Josep Maria Soler, conocieron desde 1999 la denuncia de abusos de un menor contra un monje, Andreu Soler, y no tomaron ninguna medida. Solo en 2000 el acusado fue trasladado a otro centro de la orden, El Miracle, en Lleida, pero la abadía reconoce, a través de su portavoz, Bernat Juliol, que no lo denunció a la policía, ni abrió ningún procedimiento canónico, según las reglas de la Iglesia, ni lo notificó al Vaticano. Ello a pesar de que la Santa Sede obligó desde 2001 a comunicar a Roma las denuncias de abusos. Tampoco se informó de los motivos del traslado al resto de los frailes. Este monje, fallecido en 2008, era una personalidad muy conocida en Cataluña, pues fue el fundador en 1959 del grupo scout católico de Montserrat, los Escoltes de Servei, o Els Nois de Servei, y su director durante 40 años. Tampoco se explicó a las familias y miembros de la organización los motivos de su marcha. La víctima, Miguel Hurtado, que sufrió los abusos cuando tenía 16 años y el fraile contaba con 65, ha revelado por primera vez su historia a El País. También aparecerá en el documental 'Examen de conciencia', de Albert Solé, que Netflix estrenará el próximo viernes. El monasterio de Montserrat, a raíz de las preguntas de este periódico y un medio catalán, ha decidido divulgar una nota reconociendo los hechos esta tarde.

El monasterio de Montserrat dio credibilidad a las acusaciones, aunque el monje negaba los hechos. El actual abad, Josep Maria Soler, se reunió dos veces con Hurtado -la nota del santuario habla de tres encuentros, pero él lo niega- y le aseguró que le creía. "Me dijo que no tenía dudas de lo que yo decía ni del daño que había sufrido", relata la víctima. La abadía incluso le pagó 7.200 euros como compensación para ayuda terapéutica, cifra que la nota de prensa de Montserrat eleva a 8.600. Según Hurtado, la diferencia se explica porque pagaron también las costas de su abogada. Además, precisa que se lo abonaron en negro y con un compromiso de silencio de la víctima, para que no revelara el escándalo: “Lo único que han querido hacer siempre ha sido taparlo, y eso ha sido peor que el abuso. Teniendo en cuenta que durante 40 años Soler fue el responsable de cientos de menores temo que yo no haya sido la única víctima”. Hurtado guardó el secreto durante años, pero acabó perdiendo la confianza en la abadía. Sobre todo desde que la editorial del monasterio, ya conocedor de los abusos, publicó en 2007 un libro de Soler sobre sus logros y su trayectoria, con un prólogo de Jordi Pujol, gran amigo suyo. Decepcionado, Hurtado decidió devolverles el dinero que había recibido.

El portavoz de la abadía, Bernat Juliol, reconoce todo el relato de los hechos de Hurtado, pero hace matices sobre la actitud del monasterio: "En ningún caso se ha querido ocultar ni esconder nada, eso debe quedar claro, y lo único que hemos buscado siempre es ayudar a Hurtado en lo que nos ha pedido, con dinero y recibiéndole cuando ha querido venir, desde el inicio hemos estado dispuestos a acoger y escuchar". Afirma que Soler siempre negó las acusaciones, que aún así se tomó la medida preventiva de alejarlo de la actividad pastoral y esta ha sido la única denuncia contra él, y también la única que ha recibido nunca el monasterio contra un fraile. Un proceso canónico habría debido establecer la veracidad de las acusaciones, con un archivo o una condena, pero el abad se limitó a "una investigación".

"No lo denunciamos porque él mismo, Hurtado, dijo que no lo quería denunciar y respetamos su decisión", asegura el portavoz. Pero él lo niega y explica que el abad llamó a su madre y le convenció para que no presentara una denuncia, dado que con el traslado de Soler el caso no volvería a repetirse. "Mi madre me dijo que el abad le había felicitado por no denunciar, que había tomado la decisión correcta porque así lo podrían solucionar internamente".

Respecto a los 7.200 euros y la forma de pago, Juliol alega que la abadía prefirió dejar ese asunto en manos de sus abogados, y ellos decidieron la fórmula. Niega que se quisiera comprar su silencio, aunque repite que la gestión fue de los letrados. Apunta que el abad informó finalmente al Vaticano en 2016, ocho años después de la muerte del acusado. No obstante, en la Santa Sede no consta ninguna notificación del caso. El monasterio explica que fue de forma verbal, en una conversación del abad con el prefecto de la Congregación de Doctrina de la Fe, que entonces era el alemán Gerhard Müller. A la pregunta de por qué dieron este paso en 2016, Juliol responde: "Pensamos que era bueno saber si se actuó correctamente y al consultarlo nos dijeron que sí. No se hizo antes porque había una buena relación con Hurtado, nada hacía pensar que se tuviera que ir más allá". Lo cierto es que para entonces Hurtado ya les había advertido de que sacaría a la luz el caso, tras una reunión con el abad en diciembre de 2015.

La historia de Miguel Hurtado comienza en 1997, cuando tenía 15 años y empieza a frecuentar los fines de semana, pasando allí la noche, el grupo scout de la abadía de Monserrat. El director de esta asociación juvenil era Andreu Soler, célebre figura del santuario y de la sociedad civil catalana. “Los abusos comenzaron cuando tenía 16 años y duraron un año, hasta que fui capaz de pararlo. Él sabía lo que hacía, tenía un método muy estudiado, porque en esa época yo tenía problemas personales, era más retraído, y empezó a acercarse a mí. Se fue ganando mi confianza como adulto de referencia, le fui contando mis problemas”. Como los chicos pasaban allí el fin de semana las conversaciones tenían lugar en la cocina o las zonas comunes, pero luego pasaron a ser en la habitación. “Ahí pasó de hablar de temas neutros a temas sexuales, y empezó con los tocamientos, cuando yo estaba en pijama. Fue un choque muy fuerte para mí, porque yo era creyente. No me lo podía creer, me negué a mí mismo que eso estuviera pasando. El día que intentó besarme, meter su lengua en mi boca, fue el detonante para que dejara de negar la realidad”.

Hurtado dejó de ir a Montserrat, pero decidió contarle lo ocurrido a un monje de confianza, Josep Maria Sanromà. Aún era menor, tenía 17 años. Según relata, este fraile le confesó que ya había oído rumores sobre Soler. “Pero me aconsejó no decir nada a mis padres y me dijo que hablaría con el abad”, asegura. Años después volvió a reunirse con este religioso y le confirmó que en aquel entonces había informado al abad, Sebastià Bardolet, "para que le dieran un toque, pero no hizo nada”. En mayo de 2000 Bardolet fue sustituido al frente del monasterio por Josep Maria Soler. Fue ese año, en octubre, cuando hubo un pequeño terremoto en la vida de Montserrat: El País publicó varias informaciones sobre las tensiones internas en la abadía por la existencia de conductas homosexuales y luchas de poder. Este diario también reveló que Bardolet y el anterior abad, Cassià Just, habían sido cesados a consecuencias de inspecciones del Vaticano.

Fue entonces, siendo ya mayor de edad, cuando Miguel Hurtado se decidió a contar a sus padres lo que había pasado. Su madre, indignada, escribió una carta al nuevo abad. Justo en esas fechas el acusado, Andreu Soler, fue trasladado a otro monasterio. Según Hurtado, “los rumores sobre él ya existían, entre los propios compañeros del grupo scout se comentaba que había que tener cuidado porque tenía las manos muy largas”. Otros dos frailes fueron desterrados en medio de las polémicas internas, Hilari Raguer y Evangelista Vilanova, pero porque eran considerados referentes críticos entre los monjes. De hecho, regresaron después. El nuevo abad respondió a la familia de la víctima con una carta, fechada el 14 de diciembre de 2000, a la que ha tenido acceso este periódico y se puede consultar al final de este texto. En ella les anuncia el traslado del monje, afirma tener “consciencia de la gravedad de lo que ha podido pasar” y que “investigará a fondo esta cuestión”. Se ofrecía a reunirse con Hurtado, pero él prefirió olvidar todo y centrarse en los estudios. Ahora es psiquiatra en Londres. El caso prescribió en 2003, explica Hurtado, cuando cumplió 21 años, según las leyes vigentes entonces.

Sin embargo, la herida no se cerraba y en 2003, tras volver a entrar en crisis, decidió escribir él mismo una larga carta al abad para contarle su caso. En la misiva le advertía de que el monasterio había encubierto a un criminal, que tendrían que haber informado a la policía y les reclamaba que le pagaran el tratamiento psicológico. No hubo respuesta del abad, solo de sus abogados, con una carta a la que ha tenido acceso este diario. Se pusieron en contacto con Hurtado y negociaron un pago de 7.200 euros para gastos de terapia. “Pero la forma de pago fue curiosa, tuve que ir tres veces al despacho de sus abogados para que me lo dieran en sobres con billetes de 500, dos partes de 3.000 y una de 1.200, porque entonces 3.000 era el límite para sacar dinero del banco sin dejar rastro”, cuenta.

Hurtado volvió a su vida y comenzó a frecuentar grupos de terapia. Apareció en medios de comunicación contando su caso, pero sin desvelar nombres ni detalles. Empezó a superar el trauma y esto le llevó a escribir una segunda carta al abad. Se reunió con él por primera vez en septiembre de 2011. En su afán por cerrar heridas, Hurtado también se encontró en 2012 con Sanromà, aquel primer fraile al que denunció su caso. El monje le confirmó que había informado al abad anterior, y no fue fácil: “Me dijo que sabía que si Andreu se enteraba a él se le caería el pelo, porque era capaz de denunciarle con cualquier cosa rara como había hecho con otros”. Le reconoció que los ‘scouts’ “fueron una cosa siempre absolutamente cerrada del hermano Soler, que nadie se podía meter”.

Sin embargo, el libro de homenaje a Andreu Soler publicado por la abadía de Montserrat volvió a causar una crisis a Hurtado. Lo descubrió por casualidad, buscando información en Internet. ‘L’escoltisme i Montserrat’, de 153 páginas, escrito por el propio Soler, fue publicado en 2007 con motivo del 40 aniversario del grupo ‘scout’. Incluía un DVD en el que el fundador era el protagonista. Por ese motivo en 2015 se reunió de nuevo con el abad, Josep Maria Soler, para manifestarle su indignación. El superior de Montserrat le aseguró que no sabía nada del libro y argumentó que la editorial del monasterio tenía autonomía. Pero le admitió que había sido un error y se comprometió a retirar todas las copias existentes. Aquella segunda conversación fue muy tensa y al terminar Hurtado le devolvió los 7.200 euros que le habían pagado en 2004. Lo hizo allí mismo, en un fajo de billetes que llevaba en un sobre. Al irse le advirtió de que un día haría público su caso. Su último contacto con Josep Maria Soler fue un correo electrónico en enero de 2016, al que ha tenido acceso El País, en el que el abad le comunicaba la retirada del libro y la donación del dinero a dos ONG.

"El abad me confesó que mi denuncia no le pilló por sorpresa, que había rumores desde los años setenta"
MIguel Hurtado se reunió dos veces con el actual abad de Montserrat, Josep Maria Soler, en 2011 y en 2015, para hablar de su denuncia contra el monje Andreu Soler. La primera fue cuando había pasado tiempo, el acusado había fallecido y Hurtado se consideró capaz de afrontar la cuestión. Recuerda que fue de tono conciliador. El abad le confesó que su predecesor en el cargo, Sebastià Bardolet, no había hecho nada tras la denuncia y que él "había tenido que asumir los marrones anteriores". También le aseguró que el fraile negó las acusaciones. Que “relativizaba mucho” lo ocurrido y “no era muy consciente de lo que había hecho”. Es más, no aceptó nunca el destierro y su relación con él se enfrió. También le contó que la decisión de sacarlo de Montserrat le llevó a un enfrentamiento con miembros de los scouts, que intentaron evitarlo. El fraile al que Hurtado denunció por primera vez el caso, Josep Maria Sanromà, también le confió en 2012 que Els Nois de Servei "protegían al hermano Andreu hasta extremos que no me podía imaginar".

El abad le admitió que le habían llegado rumores de antecedentes de Soler, pero nunca llegó a comprobar nada y que no tuvo constancia de más casos. Reconoció que la primera gestión del caso a partir de 2003, mediante abogados para el pago de una compensación quizá fue fría y no fue la más afortunada.

La segunda conversación en 2015 fue más tensa. Hurtado estaba indignado porque el monasterio había publicado un libro ensalzando la labor de Soler y se había hecho muy crítico con la actitud de Montserrat. Acosó a preguntas al abad y sacó a la luz detalles que desconocía. Le planteó por qué no había cumplido las directrices del Vaticano de 2001, que le obligaban a informar del caso a la Santa Sede. Josep Maria Soler lo justificó “porque el hermano Andreu estaba muy delicado de salud”. Al insistirle sobre si investigó realmente al acusado admitió que "reconoció a medias las acusaciones, que admitió que me había besado, que había tenido un comportamiento excesivamente afectuoso conmigo, que no dijo que no había nada, pero minimizó lo que había hecho". Aún así el abad afirmó que cuando le desterró le dijo claramente que era "por abusar de un menor y por otras cosas", que no especificó. La versión del portavoz de Montserrat es que Andreu Soler "nunca reconoció nada".

Hurtado afirma que entonces el abad le reveló que ya había sospechas sobre Soler desde hace años: "Me confesó que había rumores de que tenía relaciones homosexuales con jóvenes desde los años setenta, en los fines de semana que organizaba en Santa Cecilia, otro recinto de Montserrat". Es más, sostiene que el abad le dijo que él mismo, que entonces era monje, informó de estas habladurías al abad de la época, Cassià Just. Pero, según le contó, nunca supo si lo investigó o no. "Por eso me reconoció que cuando yo denuncié no le pilló por sorpresa, porque ya sabía los rumores. Lo que es increíble es que aún así haya estado 40 años a cargo de menores", lamenta Hurtado. Ha creado una dirección de correo electrónico para que otras posibles víctimas de abusos en Montserrat se pongan en contacto con él: abusos.montserrat@gmail.com.

Y TAMBIÉN…
Crisis en el monasterio de Montserrat.
Francesc Valls | El País, 2000-10-29

https://elpais.com/diario/2000/10/29/sociedad/972770406_850215.html