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viernes, 26 de febrero de 2021

#hemeroteca #gais #memoria | Un Chanquete centenario

Antonio Ferrandis como Chanquete //
Un Chanquete centenario

Juan Carlos Rosado | El Periódico, 2021-02-26

https://www.elperiodico.com/es/gente/20210226/chanquete-centenario-antonio-ferrandis-verano-azul-11546409

Antonio Ferrandis habría cumplido 100 años este domingo. O lo que es igual, Chanquete hubiera llegado a anciano centenario el próximo 28 de febrero si los guionistas de ‘Verano azul’ no lo hubieran ‘matado’. Pocas veces se ha dado una identificación tan concluyente entre personaje y actor como la del intérprete valenciano con aquel viejo pescador metido a gurú de adolescentes. El único que podría hacerle sombra es Imanol Arias con su ‘alter ego’ Antonio Alcántara, pero el entrañable personaje creado por Ferrandis gana por goleada en el corazoncito de los españoles al huraño padre de familia de ‘Cuéntame’.

Chanquete forma parte ya de la intrahistoria sentimental de España gracias a este buen hombre nacido el 28 de febrero de 1921 en Paterna (Valencia). Hijo de un albañil (Miguel Ferrandis) y de una pescadera (Vicenta Monrabal), se alejó de su pueblo para hacer carrera, aunque regresó para poner epílogo a sus días el 16 de octubre de 2000.

Con esos orígenes familiares tan modestos, Ferrandis tuvo una niñez complicada y sin ningún tipo de lujos, aunque no le faltó su educación en la escuela. Siempre paseó con orgullo el nombre de Paterna, lo que le valió varios reconocimientos de su localidad natal, incluidos el nombre del teatro de la ciudad y el título de hijo adoptivo de Valencia. Aunque estudió bachillerato y se licenció en Magisterio, por sus venas corría el veneno del teatro y hacia el arte dramático encaminó sus pasos.

Inicios teatrales
El joven Ferrandis debutó encima de las tablas en Burgos en julio de 1950 con 29 años, y a partir de ahí encadenó una treintena de obras de teatro que le dieron popularidad, pero en dosis modestas. Lo que de verdad le introdujo en el altar reservado a los grandes fue su participación en el cine y la televisión. En su extensa biografía figuran más de 50 películas y series televisivas, con títulos como ‘Sor Citröen’, ‘Cómo está el servicio’, ‘Vente a Alemania, Pepe’ y ‘Mi querida señorita’.

Pero la apoteosis le llegó cuando recogió en 1983 el Oscar por ‘Volver a empezar’, la primera película española en lograr la célebre estatuilla gracias al director José Luis Garci. Un año antes, se había metido para siempre en el corazón de los españoles con su imborrable personaje de Chanquete en aquel ‘Verano azul’ que regaló Antonio Mercero a sus compatriotas.

Su valía profesional y su «carácter paternal» le facilitaron hacer grandes amigos en el mundillo escénico, según recuerda el que fuera su hombre de confianza en los últimos años, Juan Valverde. «Muchos de los actores que solían venir al teatro a Valencia siempre venían a verlo: Concha Velasco, José Luis López Vázquez, Tony Leblanc, Alfredo Landa... Eran sobre todo compañeros de generación, aunque también lo visitaban actores más jóvenes como Imanol Arias. Él les llevaba a comer una paella a la Malva-rosa», cuenta Valverde, asistente y chófer del actor.

Autógrafos en misa
La ‘mano derecha’ de Ferrandis habla y no para de su carácter afable. Tenía la sonrisa en la boca para todo aquel que se le acercaba, hasta para una beata que le abordó en plena misa en busca de un autógrafo. «Aunque no era muy religioso, sí le gustaba ir a la iglesia a dar gracias», revela.

De los viajes que hicieron juntos, Valverde recuerda especialmente el que realizaron al Festival de Peñíscola con José Luis López Vázquez y Alfredo Landa, y que casi acaba en multa por exceso de velocidad. Sin embargo, la Guardia Civil «al ver quiénes bajaban del coche optaron por olvidarse de la multa y hacerse fotos», recuerda entre risas.

Para su eterno acompañante, Ferrandis era un hombre de carácter tranquilo que, “cuando su salud se lo permitía”, tenía un “gran sentido del humor”. “Le gustaba gastar bromas haciéndose pasar por otra persona, incluso a veces para escapar de la fama”, recuerda. En su tiempo libre, le gustaba leer novelas y “ver algún programa de televisión”, pero sobre todo pasear.

Valverde tiene claro que él era para su jefe “el hijo que nunca tuvo. Se entregaba al cien por cien a las personas. Tenía un carácter paternal y era una maravillosa persona”, confiesa emocionado.

Homosexual discreto
Otro de los aspectos plausibles de la personalidad de Ferrandis es la discreción con la que supo llevar su homosexualidad. Nunca la ocultó en su entorno más íntimo y profesional, donde era de dominio público su relación con el ayudante de producción de José Luis Dibildos. Pero de puertas afuera se vio condicionado por el ambiente homófobo de la época y por esa regla no escrita de que los actores, aunque no fueran galanes como le pasaba a él, estaban condenados a ocultar su condición de homosexual para no ahuyentar a sus fans y preservar la imagen del ídolo.

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Por eso se mostraba siempre ambiguo en sus declaraciones públicas sobre el tema. “La homosexualidad es otra forma de sexualidad. Me hace gracia que la gente diga que es una aberración. Hay casos entre hombre y mujer mucho más aberrantes que la homosexualidad”, le decía a Pilar Eyre en una entrevista publicada por ‘Interviú’ en 1982.

El actor aseguraba que en su vida real no necesitaba a las mujeres “a ningún nivel" y confesaba ser un hombre “sexualmente frío”. “Sigo soltero, ni me soportaría a estas alturas ninguna mujer ni yo quiero perder mi independencia”, respondía cuando se le preguntaba por su soledad conyugal. Pese a su declaración de intenciones, Ferrandis se llegó a plantear casarse con la actriz Conchita Bardem (prima de Pilar Bardem), según desveló Manuel Román en ‘Libertad Digital’, “pero se arrepintió a última hora y no se le volvió a asociar con ninguna mujer”.

sábado, 27 de junio de 2020

#hemeroteca #homosexualidad #armarios | Cuando ser Chanquete impidió a Antonio Ferrandis 'salir del armario'

Rita Barberá y Antonio Ferrandis, homenajeado en la Mostra de Valencia en 1998 //

Cuando ser Chanquete impidió a Antonio Ferrandis 'salir del armario'

Valeria Vegas | El Mundo, 2020-06-27

https://www.elmundo.es/loc/famosos/2020/06/27/5ef54454fdddff3f9f8b4651.html

Antes de que Pablo Alborán decidiese contar su verdad, otros famosos también tuvieron que esconder su condición sexual, conscientes de que podían sufrir el rechazo del público o acabar con sus carreras.

"Fue un hombre maravilloso, muy sensible. Un hombre muy discutido, que en estos momentos no es conveniente de aclarar. Pero fue un amor imposible. Esa unión era imposible. Y no digo más, por Dios". Esas fueron las esquivas palabras de Carmen Sevilla cuando acudió en 1983 al programa de José María Íñigo y tuvo que contestar sobre la petición de matrimonio que antaño le había propuesto el tenor Luis Mariano.

El denominado rey de la opereta, nacido en Irún y mitificado en Francia, rodó junto a Carmen Sevilla cuatro películas en las que ejercía de galán. Frente a la cámara cumplía su cometido, pero fuera de rodaje no disimulaba su risa aguda o su amaneramiento, desatando la ira del productor. Su homosexualidad, pese a ser 'vox populi' dentro de la profesión, resultaba inconfesable en la década de los 50, y ni la propia Carmen Sevilla encontraba palabras para explicarlo 30 años después.

También Vicente Parra tuvo que amoldarse a los tiempos en que vivía. Tras cautivar a España entera con su interpretación en '¿Dónde vas, Alfonso XII?', comenzó a emprender el rol de apuesto seductor. Resultaba incompatible vivir abiertamente su condición sexual y seguir protagonizando películas en las que diera la réplica a glorias nacionales como Concha Velasco, Paquita Rico o Sara Montiel. En las entrevistas aseguraba haber estado enamorado de Natalia Figueroa y Analía Gadé, intentando ocultar un secreto que empezaba a desmoronarse. Con la llegada de la Transición y casi a modo de rebeldía, en 1976 decidió posar desnudo para la extinta revista 'Papillón', siendo así pionero en el destape masculino y provocando que el Ministerio de Información y Turismo ordenase el cierre de la publicación. Eso sí, con toda la sorna y mala baba, aquel reportaje llevaba por título: 'El descanso de la guerrera'.

A veces no hacía falta ser el protagonista que enamoraba a las mujeres para que cayese sobre el actor una losa que lo condicionase a las falsas apariencias. Es lo que le ocurrió a Antonio Ferrandis, siempre perfecto en papeles de hombre honrado o de padre de familia. El intérprete de la oscarizada 'Volver a empezar' no ocultaba su sexualidad frente a los compañeros de profesión, conscientes todos ellos de que mantenía una relación sentimental con el ayudante de producción de José Luis Dibildos, aunque ambos viviesen en apartamentos separados. El hecho de encarnar al entrañable Chanquete de 'Verano Azul' lo alejaba todavía más de cualquier confesión que pudiese ser motivo de escándalo. Cuando Pilar Eyre lo entrevistó para 'Interviú' en 1982, aseguró no necesitar a las mujeres a ningún nivel, confesó ser un hombre sexualmente frío y ante la pregunta de qué opinaba sobre la homosexualidad, dijo así: "Es otra forma de sexualidad. Me hace gracia que la gente diga que es una aberración. Hay casos entre hombre y mujer mucho más aberrantes que la homosexualidad".

El ambiente teatral, al ser quizás menos comercial y más permisivo, toleró que Paco Morán declarase en alguna ocasión sus relaciones con otros hombres y que se desvelase el romance entre Enric Majó y el escritor Terenci Moix.

La industria musical también ha contribuido a ocultar la condición sexual de sus más comerciales fichajes, desde los tiempos del cantaor Pedrito Rico hasta el más reciente Pablo Alborán. A principios de los 80, las quinceañeras se deshacían en gritos y halagos hacia Pedro Marín, que arrasaba con éxitos como 'Aire' o 'Que no'. En las entrevistas aseguraba haber estado enamorado de todas sus amigas, e incluso que le gustaban todas sus fans. Años después de su debut declaró ser bisexual, y poco tiempo más tarde abandonaría su carrera musical, llegando a alegar que la compañía discográfica ejercía un control demasiado fuerte. Era la época en que también triunfaban Los Pecos e Iván, aunque era Miguel Bosé quien se alzaba como el número uno. Respaldado por una oleada de enloquecidas admiradoras que soñaban con que fuese su amante bandido, Bosé esquivaba cualquier pregunta amorosa con ambigüedad e incluso llegó a vaticinar por entonces que jamás contraería matrimonio. Se volvió experto en jugar a los equívocos y no fue hasta hace unos pocos años cuando se supo de la existencia de Nacho Palau, su pareja durante más de dos décadas.

"A dos milímetros escasos de tu boca" era el estribillo que entonaba el presentador Jesús Vázquez, cuando a principios de los 90 se convirtió en el nuevo ídolo destinado a forrar las carpetas de las adolescentes. Aseguraba no tener tiempo para el amor, aunque accedió a realizar un reportaje en el que la francesa Marlene Mourreau ejercía de amante ocasional. El injusto y prejuicioso Caso Arny destapó la homosexualidad del presentador, así como la del humorista Jorge Cadaval, que también había posado en algún momento con alguna supuesta novia. Lo que fue una intolerable caza de brujas les sirvió a su vez para coger fuerzas y vivir con plena libertad su condición sexual.

viernes, 18 de octubre de 2019

#hemeroteca #homosexualidad #memoria | Antonio Ferrandis, a los 15 años de su muerte

Imagen: Google Imágenes / Antonio Ferrandis
Antonio Ferrandis, a los 15 años de su muerte.
Mantuvo su homosexualidad con discreción. Encarnó al mítico persona de ‘Chanquete’.
Manuel Román | Libertad Digital, 2015-10-18
https://www.libertaddigital.com/chic/corazon/2015-10-16/antonio-ferrandis-a-los-15-anos-de-su-muerte-1276559305/

El 16 de octubre de 2000 se nos marchó para siempre uno de nuestros más queridos actores, Antonio Ferrandis. Tenía setenta y nueve años y vivía retirado en su tierra valenciana, soportando una afección cardiorrespiratoria que arrastraba desde bastante tiempo atrás. En el verano de 1991 había sido operado a corazón abierto. Padecía desde su infancia una estenosis mitral reumática. Lo querían mucho en Paterna, el pueblo donde había nacido en el seno de una modesta familia: su padre era albañil. La gran popularidad que disfrutó procedía de la serie ‘Verano Azul’, que Televisión Española estrenó en 1981, programándola luego en infinidad de temporadas. Al menos dos generaciones de españoles recordarán las vicisitudes de aquel marinero en tierra apodado ‘Chanquete’, que vivía en una casa-barca rodeado siempre de una pandilla de niños del lugar, un pueblo andaluz, identificado como Nerja en la realidad. La "muerte" del personaje, por decisión del autor y director de los guiones Antonio Mercero, supuso una dolorida reacción por parte de los millones de seguidores de la serie, que alcanzó ese día cotas de audiencia inusuales.

Y en adelante, su protagonista, Antonio Ferrandis, vivió permanentemente asociado a ‘Chanquete’. Lo comprobé más de una vez cuando charlando con él lo asediaban en solicitud de autógrafos, sobre todo gente menuda. "Los niños se acercan a mí, quieren que los bese, no puedo negarme... pero en privado, te diré pero con tu promesa de no publicarlo... ¡que estoy hasta el gorro de ‘Chanquete’!". Por supuesto que estaba agradecido a su personaje, pero no deseaba ser encasillado en él. Varios productores de cine dejaron de llamarle, por el temor de que la gente se desilusionara al identificar al gran actor siempre con aquel bienhumorado bohemio. "Cómo será la cosa –me confió- que me invitan a sitios donde no he ido nunca, a fiestas que no me interesan lo más mínimo, aunque lo agradezco, y como muestra te cuento que el dueño de una zapatería lleva un año detrás de mí para ver si me decido a inaugurar su establecimiento". A mí, el dueño de un restaurante de lujo especializado en mariscos y pescados, La Dorada, me rogó que hiciera lo posible para que Antonio aceptara un premio, con evidentes deseos publicitarios. Me negué, claro.

Antonio Ferrandis se hizo actor profesional después de ejercer de maestro de escuela en su pueblo natal. Antes de aprobar aquella oposición hubo de ayudar a su familia trabajando en una fábrica de galletas. Ocurrió que la compañía de dos grandes actores, el matrimonio Antonio Vico y Carmen Carbonell, hizo unas funciones en Paterna, y Ferrandis les imploró su ayuda para probar suerte como actor profesional, su afición más acentuada desde joven. Y así, en 1950 se instaló en Madrid donde tras unos años desempeñando pequeños papeles logró en la década siguiente convertirse en primer actor de la compañía nacional del teatro María Guerrero. Cuando un decenio después, y a pesar de que recibiera el Premio Nacional de Teatro, se consideró desplazado en aquella compañía, optó por buscarse otros horizontes.

Pasó cuatro temporadas en el paro y fue subsistiendo gracias al cine, donde en 1974 ya alcanzó categoría de coprotagonista en ‘Los nuevos españoles’. No obstante, me confesaba: "Los productores no se fían mí, no confían que pueda serles rentable". El éxito ya mencionado de ‘Verano azul’ lo llevó a una desconcertante situación, ahogado en su propia notoriedad, pero sin trabajo. Hasta que José Luis Garci le proporcionó en 1982 el papel protagonista de ‘Volver a empezar’. Lo que vivió la noche del 11 de abril de 1983 en el Dorothy Chandler Pavillion de Los Ángeles fue inenarrable, cuando el director recogía el primer Óscar de la historia a una película española. Hasta insinuaron a Ferrandis que podría hacer carrera en Hollywood. "A mi edad, con la obligación de aprender inglés, se me hace cuesta arriba...". En adelante, ya consagrado como actor, volvió a sufrir otro paréntesis profesional. Su filmografía posterior fue muy desigual, pero ello no hizo mella en la gran popularidad que seguía manteniendo. Allí donde estuviera recogía el calor y admiración de las gentes, y en los acontecimientos sociales, la atención permanente de los reporteros. Su bonhomía era un factor contribuyente a ese reconocimiento. Me decía: "Nos llaman equivocadamente famosos, simplemente porque los actores estamos permanentemente en un escaparate". Al preguntarle cuál creía él que era el secreto de su éxito, dando por sabido su espléndido curriculum en el teatro, el cine y la televisión, respondió: "En que soy un tipo normal con el que se identifica mucha gente de la calle". Gente que ignoraba cómo era íntimamente, pues su discreción la mantenía a ultranza, pero con naturalidad, con elegancia.

Le preguntaban algunos reporteros del corazón, ávidos de saber con quién se acostaba, detalles al respecto. Y él, sin perder la sonrisa, les decía siempre más o menos esto: "Sigo soltero, ni me soportaría a estas alturas ninguna mujer ni yo quiero perder mi independencia". Me aseguró un día que había estado a punto de casarse, pero que se arrepintió a última hora. La supuesta novia que hubiera podido ser su esposa investigué que era la actriz Conchita Bardem. Y no, no se decidió a dar el paso en el casorio. Ni se le volvió a asociar con ninguna mujer. Allá por los finales de la década de los 60 lo encontrábamos a menudo acompañado de un ayudante de producción que trabajaba en la oficina de José Luis Dibildos. De buena presencia, simpático, se convirtió en el amor de Antonio Ferrandis, que éste ocultó a curiosidad pública, aunque en los ambientes cinematográficos tal relación era ya conocida. Amén de compañero inseparable fue su socio en la productora Blau Films. Cuando Antonio Martín, que así se llamaba, sufrió un fulminante ataque cardíaco que lo llevó a la tumba Antonio Ferrandis cayó algún tiempo en el abismo de la depresión. Sus últimos años, maltrecha su salud, los pasó junto al Mediterráneo, tras abandonar su espléndido piso frente al madrileño Parque del Retiro. En 1998 le dedicaron una calle en Valencia, y en febrero de 2000 se inauguró en Paterna el teatro Antonio Ferrandis. Era un actor sensacional y una persona entrañable.