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jueves, 25 de abril de 2024

#hemeroteca #feminismo #memoria | La antifémina de Colita y Capmany

'Colita. Antifémina', exposición en el CBA //

La antifémina de Colita y Capmany
Hoyesarte, 2024-04-25

https://www.hoyesarte.com/evento/la-antifemina-de-colita-y-capmany/

Hace 46 años, Colita (Isabel Steva Hernández) y Maria Aurèlia Capmany se unieron para reivindicar el papel de la mujer en una sociedad machista. Cada una desde sus profesiones, una, fotógrafa, y la otra, escritora, publicaron el que puede considerarse el primer libro gráfico abiertamente feminista de la Transición, ‘Antifémina’. Publicado en 1977, fue rápidamente retirado del mercado por la propia editorial (la estatal Editora Nacional), pero se convirtió en una obra de culto.

Años más tarde, Colita y Francesc Polop, director de su Archivo, recuperaron el proyecto localizando y restaurando los negativos originales. El libro fue finalmente reeditado y publicado en 2021 por la editorial Terranova y el Ayuntamiento de Barcelona. Ahora, y hasta el 5 de mayo, el Círculo de Bellas Artes (CBA) reivindica con una exposición el valor de esta obra clave y la figura de estas dos intelectuales valientes que lucharon en una época convulsa para dignificar el hecho de ser mujer y hablar de feminismo de manera clara y directa.

‘Antifémina’ ['Colita. Antifémina'] reúne, además de diverso material documental y audiovisual, 94 de las 176 fotografías del libro, y su estructura obedece a los 10 capítulos en los que está estructurado y en los que se abordan, en tono crítico y didáctico, la vejez, el matrimonio, el trabajo, la religión, la prostitución, la cosificación, la marginación, las modelos, el disfraz y el piropo. Los textos de Maria Aurèlia Capmany (1918-1991) se disponen a lo largo de las paredes de la muestra para rendir también homenaje a su memoria y demostrar, lamentablemente, la validez de muchas de sus reflexiones.

Organizada por La Fábrica y el CBA, esta es la primera muestra celebrada tras el fallecimiento de Colita en diciembre de 2023. Es también su último proyecto, ya que fue trabajado e imaginado con ella hasta el último detalle, lo que la convierte en un homenaje a su trayectoria.

viernes, 1 de octubre de 2021

#hemeroteca #queer | “Más se aprende de vestirse con falda un día que con traje toda una vida”

The Nation / Ilustración de Ned Asta //

“Más se aprende de vestirse con falda un día que con traje toda una vida”

Se publica por primera vez en castellano una obra de culto de 1977 pionera del movimiento queer estadounidense. El libro de Larry Mitchell propone a maricas, mujeres, lesbianas, reinas y “raros” como protagonistas de una revolución radical contra el patriarcado y el capitalismo.
Adrian Melo | Página12, 2021-10-01
https://www.pagina12.com.ar/371944-mas-se-aprende-de-vestirse-con-falda-un-dia-que-con-traje-to 

Nos encontramos frente a una verdadera joyita, no solo de la literatura sino también de la militancia LGTBIQ+ ‘avant la lettre’. En efecto, ‘Maricas y sus amigas entre revoluciones’, de Editorial Consonni, es una fábula política de inédita belleza poética publicada originalmente por la editorial Calamus Press en 1977, es decir, muchos años antes de que se consolidaran las identidades que hoy conforman la comunidad de diversidades sexuales alternativas al paradigma heteronormativo.

A confesión de partes de su autor, el relato surgió una noche bajo el influjo ensoñado de sustancias mientras contemplaba locas afeminadas jugando bajo la lluvia en la calle Castro de San Francisco. Así, el sociólogo Larry Mitchell imaginó el Imperio ficticio de Ramrod, una tiranía gobernada por adinerados machirulos sin color que se parece demasiado a la realidad. Y, como en una especie de epifanía, sintió que para luchar contra el despotismo de los hombres blancos y ricos se precisa de una revolución redentora que aúne a las mujeres, las maricas, las mujeres que aman a otras mujeres y los “raritos”.

Pero no solamente ellas son las protagonistas de la rebelión sexual que puede compensar las penas de un mundo sin corazón. Pensada en principio como un cuento de literatura infantil, subsistieron algunos rastros de ese espíritu y sumaba personajes tales como reinas aventureras que detestan a los varones rudos y hadas vestidas de lamé dorado. Sin embargo, más pronto que tarde, estas hadas plenas de amor y pasión -en las que pueden prefigurarse travestis y drag queens- se radicalizaron y terminaron masturbándose entre parcelas de sandías.

‘Maricas y sus amigas entre revoluciones’ es varios libros en uno. Es un manifiesto que propone el fin del patriarcado y del capitalismo a través de una alianza política que aún hoy resulta efectiva y poderosa. Frente a los varones vestidos de gris se erigen las maricas vestidas de colores o travestidas porque “Más se aprende de vestirse con falda un solo día que con traje durante toda una vida”. A su vez, anticipando luchas de notable actualidad, las mujeres sabias esgrimen que “Tenemos que mantenernos vivas a toda costa, porque nadie más se va a ocupar de hacerlo por nosotras”.

Es un documento histórico que da cuenta de la cartografía erótica gay y de las utopías hijas de Stonewall cuando aun era imaginable que la liberación social debía venir de la mano de la liberación sexual. Por ello describe que “algunas de los maricas son tan pobres que tienen que vivir solamente con lo que les sale gratis. El jugo sabroso del orgasmo les sale gratis. Así que algunos de los maricas viven de ello. Reciben de otros maricas ese jugo apresuradamente en secreto y en abundancia. Existen lugares clandestinos que los maricas sin dinero pueden frecuentar...”. Y esos lugares son camiones vacíos, parques arbolados, edificios abandonados y baños públicos señalados.

En el mismo sentido, a través de metáforas o de lenguaje explícito se aboga por el placer y un desborde sexual colectivo y comunista: “Los maricas consideran que es placer sagrado participar indiscriminadamente en una sexual promiscua. Todo marica, independientemente de su edad, raza o apariencia física, tiene derecho a pasar un rato caliente... La sexualidad, como todas las necesidades de la vida, debe ser libre y fácilmente disponible a cada uno”. A su vez, la democracia sexual no conoce de maricas “activos” y “pasivos”, sino que la cópula se rige por el decreto: “si recibes, has de dar”.

Finalmente, el libro es también un manifiesto contra la tiranía de la belleza y hasta propone una especie de filosofía de la historia donde, a pesar de muchas revoluciones transcurridas, las maricas y sus amigas todavía no son libres y solo logran momentos de tregua tras las caídas de los imperios.

La edición actual recupera las poderosas e imaginativas ilustraciones originales de Ned Asta y constituye un valioso y subversivo rescate hecho a la vez para el deleite literario, para volver a las esperanzas y desilusiones de los poderosos años setenta y para analizar críticamente los tiempos que corren tanto al interior de la comunidad LGTBIQ+ y sus tendencias asimilacionistas como de cara a las luchas por librar contra las inequidades sociales y de género.

lunes, 19 de julio de 2021

#libros #queer | Maricas y sus amigas entre revoluciones

Maricas y sus amigas entre revoluciones / Larry Mitchell ; ilustrado por Ned Asta ; traducción de Jesús Alcaide y Jonathan Snyder.

Bilbao : Consonni, 2021 [07-19].
160 p.

/ ES / EN* / Libros / 1977 / Disidencia sexual / LGTBI / Maricas / Queer
📘 Ed. impresa: ISBN 9788416205769 / 18,90 €
 
«Después de circular durante décadas de mano en mano, este libro se ha vuelto una obra de culto de forma literal: un texto sagrado con el que restituir territorios maricas de un pasado común, pero aún impredecible». —Manuel Segade, director del Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) y cocurador de Elements of Vogue

Escrito por Larry Mitchell e ilustrado por Ned Asta, ‘Maricas y sus amigas entre revoluciones’ es un texto de culto, utópico y ‘queer’, publicado originalmente por Calamus Books en 1977. Mezcla de fábula y manifiesto, el texto nos sitúa en Ramrod, un imperio en decadencia donde conoceremos a las diferentes comunidades de maricas, mujeres, reinas, hombres ‘queer’ y mujeres que aman a otras mujeres, y sus modos de supervivencia frente a los hombres blancos y el mundo que han creado. Con una entusiasta acogida que dura ya más de cuatro décadas, este libro ofrece una crítica incisiva al capitalismo, la asimilación y el patriarcado que sigue siendo profundamente relevante hoy en día. Esta primera publicación en castellano se produce cuarenta y cuatro años después de la original en inglés y recuerda el potencial del texto en un momento crucial para las luchas contra la normatividad del género y los movimientos por la disidencia sexual. Esta edición cuenta con un prólogo de Jesús Alcaide, curador e investigador independiente, y Jonathan Snyder, profesor de estudios literarios y culturales, responsables también de la traducción.

«Esta carta de amor al arte queer de vivir, amar y resistir en colectivo te acompañará a través de los subidones y bajones de las revoluciones que aún quedan por hacer. Es un manifiesto lúdico para la resistencia queer anticapitalista y antirracista a un mundo gris. Esta obra de culto está arraigada en las esperanzas y las desilusiones de los años setenta en los Estados Unidos, pero a la vez existe en un tiempo sin tiempo. En esta edición l*s lector*s pueden gozar de una traducción deslumbrante hecha con amor y cuidado». —Natasha Tanna, University College London (UCL) y autora de ‘Queer Genealogies in Transnational Barcelona’

«Las maricas y sus amigas somos contradictorias y más necesarias que nunca. Esta valiosísima traducción de Jesús Alcaide y Jonathan Snyder actualiza las múltiples revoluciones cuir del texto de Larry Mitchell ilustrado por Ned Asta. Ante el ímpetu asimilacionista gay homonormativo que domina nuestra época, los maricas utópicos de este libro abren caminos alternos, fragmentados y fabulosos. No se trata de idealizar un texto de 1977 sino de recuperar y celebrar un sueño alternativo con el que iluminar nuestro presente». —Lawrence La Fountain-Stokes, University of Michigan (UM) y autor de ‘Translocas’

👤 Larry Mitchell
nació en 1938 en Muncie, Indiana (Estados Unidos) y murió de cáncer en 2012 en Ithaca, Nueva York. Es autor de varias obras de ficción que indagan en la construcción de las formas de vida ‘queer’ y las políticas radicales en los barrios del Lower East Side y East Village de Nueva York en los años ochenta y noventa. Mitchell fue el fundador de Calamus Books, una de las primeras editoriales dedicadas a la literatura gay, y junto a Felice Picano y Terry Helbing cofundador en 1981 de la editorial Gay Presses of New York. Mitchell se doctoró en Sociología por la Universidad de Columbia de Nueva York y fue profesor en el College of Staten Island durante 25 años. Además de ‘Maricas y sus amigas entre revoluciones’ (Calamus Books, 1977), es también autor de las novelas ‘The Terminal Bar’ (Calamus Books, 1982), ‘In Heat’ (Gay Presses, 1986), ‘My Life as a Mole and Five Other Stories’ (Calamus Books, 1988), ganadora del Premio Literario de la Asociación Lambda, y ‘Acid Snow’ (Calamus Books, 1993). Ayudó en la formación de múltiples comunas, entre ellas una ubicada en Staten Island que escribió colectivamente el libro ‘Great Gay in the Morning: One Group’s Approach to Communal Living and Sexual Politics!’ (Times Change Press, 1972) y de la comuna Lavender Hill, situada en las afueras de Ithaca, que ha sido objeto de un documental de Austin Brunn en 2013.

👤 Ned Asta, natural de Brooklyn, Nueva York, ha sido miembro del Moosewood Restaurant Collective de Ithaca, Nueva York, desde 1980, y fue cofundadora de la comuna Lavender Hill. A finales de los años setenta Asta fue integrante del grupo dramático Hot Peaches, un colectivo ‘queer’ radicado en la ciudad de Nueva York, y más tarde cofundaría en Ithaca, junto a Andi Gladstone, la Alianza del Cáncer de Mama (Ithaca Breast Cancer Alliance). Su hijo Tazio nació en 1988 y desde entonces continúa aprendiendo de él.
 

DOCUMENTACIÓN
“Más se aprende de vestirse con falda un día que con traje toda una vida”.

Se publica por primera vez en castellano una obra de culto de 1977 pionera del movimiento queer estadounidense. El libro de Larry Mitchell propone a maricas, mujeres, lesbianas, reinas y “raros” como protagonistas de una revolución radical contra el patriarcado y el capitalismo.
Adrián Melo | Página12, 2021-10-01
https://www.pagina12.com.ar/371944-mas-se-aprende-de-vestirse-con-falda-un-dia-que-con-traje-to

jueves, 25 de marzo de 2021

#hemeroteca #inmemoriam | Xayo, humorista, transformista y referente del colectivo LGTBI

Imagen: Canrias7 / Xayo

Xayo, humorista, transformista y referente del colectivo LGTBI.

El artista ha sido encontrado muerto en su vivienda este miércoles.
Canarias7, 2021-03-25
https://www.canarias7.es/canarias/gran-canaria/xayo-humorista-transformista-20210324234116-nt.html 

El transformista grancanario Xayo fue encontrado muerto ayer en su vivienda. Bomberos y agentes de la Policía Nacional se trasladaron al edificio, en la calle Dos de Mayo de la capital grancanaria, después de que llevase días sin dar señales de vida y ante la alarma de los vecinos. Al llegar al lugar se confirmó el fallecimiento del afamado artista y se espera al resultado de la autopsia para conocer las circunstancias del óbito.

«Nos llega la noche con la noticia del fallecimiento de Xayo, una muerte que tiñe de luto el mundo del espectáculo de las islas. Vamos a echar de menos su risa descarada, los chistes que disparaba con una gracia inigualable, sus pelucas, sus vestidos, sus tacones y las canciones que interpretaba con el sentimiento de un auténtico artista. Durante mucho tiempo frecuenté el pub que llevaba su nombre, allá por los noventa. Un lugar idóneo para la diversión y, como él diría, para el mariconeo», manifiesta el director general de Diversidad del Gobierno de Canarias, Víctor M. Ramírez.

«Un espacio de libertad y arte, el arte del humor, la música y el transformismo, que él conocía como nadie. Recuerdo que cantaba a menudo la canción 'Mamá quiero ser artista', que solía interpretar Concha Velasco, y siempre pensé que le venía al pelo, o al pelucón quizás porque eso era él, un auténtico artista al que echaremos de menos. Gracias Xayo por tu vida y tu arte», aseveró Ramírez.

Xayo empezó en el mundo del transformismo en 1977, en plena transición democrática, y una de sus apariciones más recordadas últimamente fue en el programa de televisión 'Got Talent', donde se llevó el reconocimiento en 2019 del público de toda España y donde aprovechó para contar su historia.

«A mí me llevó la policía alguna vez a la comisaría», contó Xayo. «Yo salía bien de esta historia, pero era jodido». También habló su de familia: «Entendió perfectamente que me dedicara a esto... Mientras yo mantuviera el respeto que la casa se merecía, podía ser lo que yo quisiera», recordó sobre sus inicios el artista. Pero más allá de su aventura artística, Xayo era Pedro Eugenio Moreno, natural de Guía, un municipio donde recibió homenajes y al que siempre acudía cuando lo invitaban para actuar. El alcalde guiense, Pedro Rodríguez, escribió anoche en las redes sociales: «Hasta siempre, Xayo, siempre serás nuestro pase de oro». En esas líneas, el primer edil trasladó sus condolencias a la familia del artista y en especial a sus hermanas, Dora y Paca. «Su memoria», añadió Rodríguez, «siempre estará presente entre nosotros y mantendremos viva la llama de su humor, en el marco de las fiestas de la Virgen, con el festival que lleva su nombre y que pudo disfrutar por primera vez en 2019».

Y si Guía fue su pueblo natal y donde siempre recibía el cariño de sus vecinos, esto último también lo encontró Xayo, en Guanarteme, donde era uno de sus ilustres. Fue pregonero de las fiestas del barrio y recibió en 2013 el premio Pilar de Oro.

El Ayuntamiento de Telde también lamentó el fallecimiento de Xayo, al que calificó como «un referente del transformismo y un reconocido humorista que colaboró en numerosas ocasiones en las fiestas del municipio».

El concejal de Festejos, Servando González, recordó que la última colaboración de Xayo con Telde fue durante el confinamiento, cuando participó en la iniciativa con #SiempreContigo «con un vídeo en el que con su característico humor pedía valentía y responsabilidad para luchar contra el virus, y compartía su ilusión de poder disfrutar de las fiestas pronto», La corporación teldense trasladó el pésame a los familiares y amigos.

La historia de Xayo no solo se escribió en Canarias. Tras subirse por primera vez a los escenarios en Gran Canaria en 1977, en locales de la capital y el sur, en 1980 actuó en Berlín, considerada como una de las capitales del mundo donde el transformismo ha llegado a obtener la categoría de arte con mayúscula. Luego recorrería las principales ciudades de la península y por supuesto el archipiélago.

Como él mismo contó, el éxito no fue fruto de la casualidad, sino que iba uno a su autoexigencia, su capacidad para la improvisación y ese diálogo continuo con un público que esperaba siempre sus provocaciones, donde la chanza iba acompañada del respeto a quienes pagaban una entrada por verlo sobre el escenario.

Con la democracia ya consolidada, se convirtió también en un clásico en las galas carnavaleras, ya fuera en la capital o en otros municipios grancanarios y diferentes rincones del archipiélago. Allí se convertía en una pesadilla para los regidores porque siempre precisaba más tiempo del previsto pero una alegría para el público, que jaleaba sus ocurrencias y reconocía su profesionalidad. Como también se la reconocieron a nivel nacional en el citado programa de Telecinco un jurado donde hasta el exigente y siempre crítico Risto Mejide se deshizo en elogios al artista, pero también a la persona: «La grandeza de gente como tú es que todo lo que ha pasado lo transforma en algo positivo, en algo que hace sentir bien a la gente», afirmó Mejide. Porque Xayo convirtió esa participación en el programa en un homenaje a sí mismo y a otros muchos: «Antes te cogían haciendo esto», dijo emocionado, «y 10.000 pesetas de multa por maricón, fíjate si ha cambiado este país que ahora te pagan por hacerlo».

Canarias7 deja constancia expresa de su más sentido pésame y traslada sus condolencias a familiares y seres queridos. Descanse en paz.

viernes, 10 de abril de 2020

#hemeroteca #memoria #homosexualidad | ¿Por qué se suicidó Waldo de los Ríos?

Imagen: La Vanguardia / Waldo de los Ríos
¿Por qué se suicidó Waldo de los Ríos?
Una biografía recupera al gran compositor de los años 60 y 70, que lanzó a Raphael, Karina o Mari Trini.
Xavi Ayén | La Vanguardia, 2020-04-10
https://www.lavanguardia.com/libros/20200410/48398557379/waldo-de-los-rios-biografia-musica-raphael-jeanette.html

Atención, pregunta: ¿qué tienen en común ‘Por qué te vas’ de Jeanette, el ‘Himno a la alegría’ que cantaba Miguel Ríos, ‘El tamborilero’ de Raphael, ‘La vida sigue igual’ de Julio Iglesias, ‘El baúl de los recuerdos’ de Karina, la melodía del concurso televisivo ‘Un, dos tres’...? Todas ellas son obra del compositor argentino Waldo de los Ríos (1934-1977), que se suicidó de dos tiros de escopeta en su casa de Madrid y que es responsable, aunque no lo sepamos, de varias de las canciones que más se han tarareado durante los años sesenta y setenta.

Multimillonario hecho a sí mismo que se paseaba por la calle en Lamborghini, esposo de la actriz Isabel Pisano, homosexual reprimido, amigo de Fellini, rival musical de Ástor Piazzolla, actuó ante la reina de Inglaterra, Frank Sinatra o Eva Perón y le dijo que no a Stanley Kubrick cuando éste le suplicó en vano que hiciera la banda sonora de ‘La naranja mecánica’. Es obvio que semejante personaje necesitaba una biografía. Y ya la tiene: ‘Desafiando al olvido’ (Roca Editorial) del periodista Miguel Fernández (Granada, 1962), que se ha puesto a la venta en formato electrónico y espera a la primera semana de junio para su aparición en papel en librerías.

Leyendo el libro, uno casi se pregunta más bien: ¿qué es lo que no hizo Waldo de los Ríos? ¿en qué canción conocida no intervino? “Tenía un ego tan fuerte –admite Fernández, en conversación telefónica– que quería estar en todos lados, sufriendo por todo, hiperactivo y obsesivo”.

¿Por qué se suicidó Waldo? “Esa pregunta se la hace todo el mundo. Estaba en plenitud de facultades, era rico y famoso, lo tenía todo... Entre los próximos late un sentimiento de culpa: ¿nadie se dio cuenta del drama? Había perdido cuarenta quilos, dejó de dormir, compraba medicamentos a gogó...”. En su día, se especuló con el asesinato. El autor, que ha leído el sumario judicial, afirma que “la policía franquista cumplió con su tarea: investigó, encontró, hizo hablar a los testigos con todos los métodos y dureza a su alcance y en un plazo rápido llegó a conclusiones y dejó la historia cerrada, aparentemente. Frente a eso, las dudas por la vida noctámbula y las malas compañías”.

¿Cómo distinguir si una canción lleva los arreglos de Waldo o no? Fernández se ríe: “Pues igual que se distingue un coche de lujo de un 600. Waldo trabajaba con orquesta, grabó el ‘Himno a la alegría’ en estudio con más de 120 músicos, actuó ante la reina de Inglaterra con 96 intérpretes más coro. La riqueza musical es enorme. Las canciones de Karina pueden parecer unas letras insustanciales, adolescentes, pero tienen un soporte de violines, cuerdas y metales maravillosos. Karina y Mari Trini grabaron en los 80 y 90 sus viejos temas y ya fue solo con una escasa decena de músicos, un resultado que es una sombra del que habían obtenido con Waldo, quien, además de esa ampulosidad, tenía la idea de la orquesta como algo sublime, él se sentía la reencarnación de Beethoven, y a su idea se consagró la avanzada técnica de Hispavox, que usaba el muro de sonido que hacía servir Phil Spector en EE.UU.”.

Hijo de padre guitarrista y madre cantante (Martha de los Ríos), se casó con la actriz y escritora uruguaya Isabel Pisano, autora de libros como ‘Yo, puta’ o ‘El papiro de Sept’, e intérprete en programas como ‘Los chiripitifláuticos’ o en películas como ‘Casanova’ de Fellini o ‘Bilbao’ de Bigas Luna. Fernández ha hablado largamente con ella y la hizo enfadar al sacarle el tema de la homosexualidad de su marido, “que yo creo que era un rasgo importante de su personalidad”.

Una de sus angustias era arruinarse. “Se mató en marzo –responde Fernández– y tres meses después la serie ‘Curro Jiménez’ se convertía en fenómeno sociológico, con la cabecera musical de Waldo, esa fanfarria con que sale el bandolero por la serranía de Ronda a caballo. Se hubiera vuelto a forrar. Pero sus miedos eran injustificados, nunca tuvo problemas económicos. Ganó muchos millones. Se habla mucho de ‘Macarena’ de Los del Río, pero, en 1970, desde unos estudios musicales en España, se fabrica un disco que fue número 1 en medio mundo, su versión del ‘Himno a la alegría’. Se grabó en español y en inglés, y estuvo en las listas de más vendidos en 65 países, le felicitaron hasta los Beatles. Se vendieron 7 millones de discos, sin mercadotecnia, a pelo, en un plazo récord”. De los Ríos “temía que, con su ritmo de gastos, podía llegar un momento en que quebrara, le entró la angustia de vivir, un miedo a ser feliz, que se le somatizó en esa paranoia a quedarse sin dinero”.

Su fama le acercó al poder. Una vez, lo llamaron al Palacio del Pardo, y Carmen Polo, la esposa del dictador, le reveló: “A Paco le gusta mucho Karina”. El socialista Felipe González, impresionado con la nueva vida que le dio a la Novena de Beethoven, le encargó que renovara también el himno marxista ‘La internacional’; “creo que ya tienen pereza de cantarla tal cual”, opinó el compositor, que se tomó la tarea en serio “dándole vueltas a un disco del grupo Bandiera Rossa que se trajo de Italia” pero no llegó a consumarla. José María Ruiz-Mateos, en su etapa de plenitud empresarial, le encargó un himno para Rumasa, este sí finalizado. Colaboró en varios proyectos –películas, series y programas– de Chicho Ibáñez Serrador.

Se peleó con Joan Manuel Serrat porque “la discográfica Zafiro le impuso a Waldo, aunque con seudónimo porque éste tenía contrato con Hispavox, pero se lo disputaban. Igual que dinamizó a Marisol, esperaron que con Serrat también funcionaría, y grabaron juntos canciones como ‘Tu nombre me sabe a yerba’ o ‘Poco antes de que den las diez’... y, bueno, están muy bien pero Serrat suena como Alberto Cortez, no se sentía cómodo, aunque se quedó con efectos de Waldo como el sonido de las moscas, que parece que revolotean”.

El sueño de De los Ríos era “haber sido director de música clásica, quería ser Manuel de Falla, a quien llegó a conocer, se sentó en su rodilla de niño, pero para vivir tuvo que recurrir a la industria y hacer arreglos pop, eso le cerró la puerta a la clásica. Él se quejaba de que los compositores ‘serios’ ni siquiera le hablaban, o le ninguneaban. Eso, unido a su debilidad espiritual, le llevó a la depresión. Y la intelectualidad lo machacó por lo de versionar –ellos decían ‘destrozar’– a Beethoven, hay un artículo demoledor de Terenci Moix en ‘Destino’ que lo pone a caer de un burro. El único que lo trató bien fue Manuel Vázquez Montalbán, quien reconoce su labor en ‘Crónica sentimental de España’. La ‘movida’ lo consideró antiguo y cutre, la prueba está en la gran cantidad de material que ha quedado inédito”.

Junto a eso, la parte más sórdida, con los vídeos domésticos en que grabó alguna orgía con hombres; o las dos cintas de casete que se puso el día de su muerte, una con la voz de su madre y otra con la de su amante, al que grababa en sus conversaciones telefónicas.

El libro se ocupa de su labor lanzando a nuevos talentos. “Karina tenía una pequeña carrera y se la llevó a Eurovisión y quedaron segundos, Mari Trini había grabado un disco, Raphael venía de Francia (fue una cesión a Hispavox) pero él los catapultaba a la fama, no hay más que escuchar cómo sonaban antes y después de pasar por sus manos”..

lunes, 6 de abril de 2020

#hemeroteca #crisiseconomicas #memoria | Las siete preguntas clave sobre el papel de los Pactos de la Moncloa en la Transición

Imagen: Público / Pactos de la Moncla, 1977
Las siete preguntas clave sobre el papel de los Pactos de la Moncloa en la Transición.
Carlos Enrique Bayo | Público, 2020-04-06
https://www.publico.es/politica/pactos-moncloa-siete-preguntas-clave-papel-pactos-moncloa-transicion.html

El Gobierno de Pedro Sánchez ha propuesto la reedición de unos Pactos de la Moncloa al estilo de los de 1977 para hacer frente a las gravísimas consecuencias socio-económicas que tendrá el coronavirus. Muchos políticos y observadores han apoyado esa iniciativa, pero las similitudes de la situación actual con la de aquella época son tan escasas que prácticamente sólo tienen en común una grave recesión económica provocada por causas externas: la crisis del petróleo causada por el embargo árabe de crudo tras la guerra del Yom Kippur, en el primero, y la pandemia procedente de China, en el segundo.

La tesis es que una macro-concertación económica, política y social entre todos los partidos presentes en el Congreso, como la que logró Adolfo Suárez tras ganar las elecciones pero quedando lejos de la mayoría absoluta, es la única solución posible ante las secuelas sin precedentes que ya empieza a sufrir nuestra economía, además del cambio de modo de vida que la amenaza del virus impone a toda la sociedad.

No obstante, aquellos Pactos de la Moncloa siguen planteando muchas dudas sin resolver, así como numerosas preguntas sin respuestas inequívocas:

¿Por qué se negociaron los Pactos de la Moncloa?

Tras las primeras elecciones generales de junio de 1977, el vicepresidente para Asuntos Económicos del Gobierno, Enrique Fuentes Quintana, planteó a Suárez la necesidad de pactar con todos los grandes partidos presentes en el Congreso, puesto que la Unión de Centro Democrático (UCD) sólo tenía 165 escaños –frente a los 118 del PSOE de Felipe González y los 20 del PCE de Santiago Carrillo– y necesitaba amplio apoyo parlamentario para impulsar drásticas medidas económicas frente a una recesión desbocada.

La escalada de los precios del petróleo, que habían pasado de 1,63 a 14 dólares/barril en un solo año, y la crisis monetaria internacional –consecuencia de la decisión del presidente Nixon de poner fin a la paridad dólar-oro–, habían conducido a una inflación de más del 30% porque España no había reaccionado a esos desafíos, en los estertores de la dictadura. Acumulando una deuda exterior que triplicaba las reservas de oro y divisas del Banco de España, sin acceso a la Comunidad Económica Europea, con una débil industria basada en los bajos salarios y un elevado desempleo, el Gobierno de Suárez tenía que afrontar además el renacimiento del movimiento sindical reprimido durante el franquismo: en 1976 las huelgas sumaron cien millones de horas laborables.

¿Cómo se llevaron a cabo las negociaciones?

Fuentes Quintana tomó ejemplo de las negociaciones que estaba celebrando en Italia el Gobierno democristiano de Giulio Andreotti con la central sindical comunista CGIL, para un acuerdo de concertación frente a la crisis económica internacional. Así que propuso a Suárez pactar ante todo con Comisiones Obreras (CCOO), sindicato controlado por el Partido Comunista de Carrillo, porque eran claramente mayoritarias en el movimiento sindical. Aunque aquel mes de agosto también negoció con la socialista Unión General de Trabajadores (UGT), que en un principio rechazaba el acuerdo.

Así que Suárez pactó primero con Carrillo, quien accedió a hacer que los trabajadores se apretasen el cinturón a cambio de una Ley de Amnistía que pusiera en libertad a los militantes encarcelados por el franquismo, y después atrajo a la mesa de negociación a González, que en un principio era remiso a consolidar el Gobierno de UCD, puesto que estaba bien situado electoralmente para desbancarlo. Pero el líder del PSOE no podía quedar al margen de un concierto socio-económico de esa magnitud y en septiembre entró también en las negociaciones. La suma de esas tres fuerzas principales (que reunían 303 escaños) obligó a participar a casi todas las demás y a principios de octubre se celebraron las sesiones finales con casi todos los partidos con representación parlamentaria. El 25 de ese mes, los líderes rubricaron el ‘Acuerdo sobre el programa de saneamiento y reforma de la economía’ y el ‘Acuerdo sobre el programa de actuación jurídica y política’, que serían conocidos como Pactos de la Moncloa.

¿Quiénes fueron los protagonistas?

Además de Suárez (con Leopoldo Calvo-Sotelo, por UCD), Carrillo y González (junto a Enrique Tierno Galván, quien lideraba el Partido Socialista Popular, con 6 escaños, que luego se integraría en el PSOE, así como Josep Maria Triginer, de la Federación Catalana del PSOE y Joan Reventós, entonces de la Convergencia Socialista de Catalunya, luego PSC), participaron también en las negociaciones los líderes de los otros partidos más representativos, incluido el exministro de la dictadura Manuel Fraga, quien había obtenido 16 escaños con Alianza Popular. Fraga acabó firmando el acuerdo económico, pero no el político.

Por parte de las formaciones nacionalistas, estuvieron presentes Miquel Roca, por Convergència i Unió (la candidatura de coalición Pacte Democràtic per Catalunya, de Jordi Pujol, había obtenido 11 diputados), y Juan Ajuriaguerra, por el Partido Nacionalista Vasco (con 8 escaños).

Al final, el acuerdo fue también apoyado, aunque no rubricado presencialmente, por CCOO, UGT y la Patronal. La anarcosindicalista Confederación Nacional del Trabajo (CNT) rehusó firmar esos acuerdos.

¿Qué reformas económicas se pactaron?

Fundamentalmente, el peso del ajuste se hizo recaer en los asalariados, ya que se estableció la obligación de incrementar los salarios en base a la inflación prevista y no a la pasada –con el objetivo de que los salarios no aumentasen en 1978, de media, más de la inflación prevista del 22%–, y los sindicatos renunciaron a recuperar el poder adquisitivo perdido por la elevadísima inflación en 1977.

Igualmente, se estableció por vez primera la contratación temporal, y se reconoció el despido libre con un límite del 5% de la plantilla de cada empresa, sentando las bases de un mercado laboral de corte económico liberal, pero sin que la economía española se hubiera desarrollado previamente en el ámbito de los programas sociales y las conquistas sindicales como en el resto de la Europa democrática.

En el campo macroeconómico, se recurrió a la devaluación de la peseta y la contención de la masa monetaria, se emprendió la reforma de la Administración Tributaria y se tomaron medidas de control financiero a través del Banco de España.

¿Qué conquistas sociales, jurídicas y políticas se lograron?

A cambio de aquellos sacrificios de los trabajadores, el segundo acuerdo jurídico y político (que se negó a firmar Fraga y su Alianza Popular, precursora del Partido Popular) estableció unos "objetivos de política legislativa a corto plazo" que incluían la libertad de expresión y de Prensa; el derecho de reunión y de manifestación; el derecho de asociación política, con un rápido registro de los partidos mediante un "proceso judicial sumario"; la despenalización del adulterio y amancebamiento, la legalización de los anticonceptivos y la modificación de las edades de la mujer para el rapto y el estupro; así como el reconocimiento de otras "libertades públicas".

Igualmente, se dispuso la revisión del Código Penal, de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, del Código de Justicia Militar y de la Ley de Orden Público. Asimismo, se anunció la "reorganización de los cuerpos y fuerzas de orden público" en base al "mantenimiento de la paz pública, seguridad ciudadana, ejercicio de los derechos y libertades y guarda física de los espacios urbanos y rurales".

¿Que efectos positivos tuvieron?

En términos macroeconómicos, la inflación se contuvo y bajó al 16% a finales de 1978, y se duplicaron las reservas de divisas, al controlarse también la cantidad de dinero en circulación. Igualmente efectivas fueron las medidas de reducción del déficit público, el control de la liquidez y solvencia bancarias, y la reforma fiscal para la universalización del pago de impuestos.

En cuanto a las reformas democráticas, se sentaron las bases de la Constitución del 78, con la redacción de un Estatuto de los Trabajadores que reforzó el poder negociador de los sindicatos y el establecimiento de plenas libertades de asociación, reunión, expresión y manifestación.

¿Qué consecuencias negativas causaron?

La política económica de la siguiente década se fundamentará a partir de ese momento en limitar el crecimiento salarial por debajo de la inflación prevista, de forma que los aumentos de sueldos aprobados en los convenios colectivos reducirán año tras año el poder adquisitivo de los trabajadores, hasta 1987, como se puede ver en el siguiente gráfico:

Evolución de inflación y salarios entre 1978 y 1988
Estas políticas de contención salarial, asumidas por los sindicatos, no sólo sentaron las bases de la precarización del mercado de trabajo en España –acompañadas por la instauración de los contratos temporales y el despido libre–, sino que causaron una profunda decepción de los trabajadores, que se desmovilizaron de manera notable:

En 1978 estaba afiliado sindicalmente el 54,37% de los asalariados, porcentaje que se redujo al 22,23% en 1980 y a sólo el 11,35% en 1984, según datos aportados por la doctora en Economía Kertsin Hamann, de la Washington University, en ‘Afiliación, movilización y aliados políticos: las incógnitas del poder sindical español (1970-1988)’.

sábado, 7 de diciembre de 2019

#hemeroteca #transfobia #terf #politica | Izquierda Unida se desmarca de las declaraciones del Partido Feminista y exige rectificación

Imagen: Google / ALEAS-IU en MADO 2013
Izquierda Unida se desmarca de las declaraciones del Partido Feminista y exige rectificación.
Comunicado del Área de Políticas LGTBI de IU.
Izquierda Unida, 2019-12-07
https://izquierdaunida.org/2019/12/07/izquierda-unida-se-desmarca-de-las-declaraciones-del-partido-feminista-y-exige-rectificacion/

Desde ALEAS-IU, Área de Políticas LGTBI de Izquierda Unida nos vemos en la obligación de nuevo de desmarcarnos de las manifestaciones públicas expresadas en los pasados días en un comunicado del Partido Feminista de España publicitado en sus redes sociales. Sus palabras contradicen los principios de Izquierda Unida y los programas que con rigurosidad y compromiso redactamos con la sociedad civil organizada y nuestra militancia.

Igual que las palabras no son nuestras, ALEAS-IU nos vemos en la obligación de aclarar que nuestros principios políticos y acciones se hacen desde la más respetuosa opinión y la más rigurosa elaboración, de modo que tampoco se corresponde con nuestra organización el debate público con falsedades, sin argumentación y desde un discurso de odio que daña además a quienes viven más silenciadas y desprotegidas, las personas menores, los niños y niñas trans.

La trayectoria de Izquierda Unida avala nuestro compromiso y el trabajo realizado durante décadas da cuenta de nuestra lucha feminista y en defensa de las personas LGTBI. Desde Izquierda Unida y el Partido Comunista de España hemos liderado los espacios políticos e institucionales que plantearon por primera vez las uniones civiles igualitarias, la despenalización de la homosexualidad durante la Transición Española y hemos acompañado cada protesta e hito social en defensa de la igualdad.

Fueron militantes del PCE quienes, en 1977, constituyeron el Movimiento Democrático de Homosexuales. Fue el PCE quien, en 1978, presentó enmiendas a la Ley de Peligrosidad Social para que la homosexualidad dejase de ser ilegal. Fueron Izquierda Unida y el PCE los que con su trabajo contribuyeron, en 1987, a que se eliminaran las fichas policiales por razón de orientación sexual y quienes en 1999 solicitaron por primera vez la cobertura pública y de calidad para las cirugías genitales en reconocimiento de las personas trans.

La pasada legislatura y en el marco de Unidas Podemos trabajamos, de acuerdo con nuestros principios de acción social y colectiva, dos proyectos de ley para garantizar las vidas en igualdad de todas las personas, la Proposición de Ley contra la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales, y de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales y a Proposición de Ley sobre la protección jurídica de las personas trans y el derecho a la libre determinación de la identidad sexual y expresión de género en la que además hicimos un especial esfuerzo por garantizar los derechos de las personas menores.

Entendemos que las personas trans habéis sido atacadas por las palabras del PFE y que muchas de las Federaciones y Asociaciones con las que habitualmente trabajamos desde Izquierda Unida merecéis un nuevo compromiso por nuestra parte, estamos a vuestra disposición para hablar y trabajar como siempre lo hemos hecho. Las disculpas y la rectificación corresponden al Partido Feminista de España pero desde Izquierda Unida nos hemos sentido interpeladas a tomar acción con más firmeza si cabe en defensa del derecho más elemental del que parte la igualdad, el derecho a ser que defendemos para las personas trans y para las mujeres trans como sujeto activo del feminismo.

Los discursos de odio, del enfrentamiento contra “el otro” no son propios ni de la izquierda ni del compromiso feminista, por eso hemos apostado por un movimiento feminista de profundo arraigo social y de clase y una defensa a ultranza de los derechos y la protección de personas LGTBI que por fin den lugar a una sociedad verdaderamente democrática. Lo hemos hecho participando los espacios de acción social, pero también creando un marco de sororidad interna frente al sistema patriarcal que nos agrede, en el que no caben tampoco los insultos en privado y en público que el PFE ha realizado a militantes comprometidos con los principios y las políticas de Izquierda Unida.

El movimiento feminista y la comunidad LGTBI hemos tejido desde hace décadas una red de protección y apoyo mutuo que debe reforzarse. Negar la identidad de personas menores, atacar a las personas trans con insultos, despreciar las luchas colectivas tachándonos de “lobby”, agredir a las mujeres feministas y todas las personas LGTBI de Izquierda Unida cuestionando su lucha y sus alianzas de clase contra la mercantilización del cuerpo de las mujeres y contra la compra-venta de menores de la gestación subrogada tampoco representa los principios de una organización de compromiso inquebrantable.

Las opiniones que el PFE manifiesta, no son las de Izquierda Unida ni han sido aprobadas por ningún órgano de dirección. Invitamos a la militancia y dirigentes del PFE a resolver cuantas dudas tengan en los espacios habilitados para ello en la organización y manifestar de forma pública e inmediata una rectificación que ponga fin a la persecución a la que someten con su odio a personas de identidades trans y el conjunto de la comunidad LGTBI o nos veremos en el deber de solicitar las acciones internas pertinentes.

martes, 3 de diciembre de 2019

#hemeroteca #lesbianismo #testimonios | Fui una lesbiana adolescente durante el final del franquismo

Imagen: Vice / María Giralt
Fui una lesbiana adolescente durante el final del franquismo.
Mi primer amor, Rosa, me dejó porque quería ser 'normal'. Nos habíamos enamorado a los 14 años.
Ana Iris Simón | Vice, 2019-12-03
https://www.vice.com/es/article/8xwzqz/fui-una-lesbiana-adolescente-durante-el-final-del-franquismo

María Giralt es directora de Gayles.tv y fue la promotora de la primera asociación de lesbianas dentro de una asociación gay —el Front d'Alliberament Gai de Catalunya— de nuestro país. Participó en la primera manifestación por los derechos LGTBI de nuestro país, celebrada en junio del 77, y desde entonces no ha dejado de militar en el feminismo y en el movimiento LGTBI. Estos son algunos de sus recuerdos sobre cómo fue ser una adolescente lesbiana durante el franquismo, reconstruidos a través de una entrevista con ella.

Nací en Barcelona, en el barrio de Gràcia. La primera vez que abrí los ojos fue el 22 de agosto de 1958 (yo lo llamo el año de la mejor cosecha porque a la par que yo llegaron al mundo Madonna, Prince y Michael Jackson) y fue en mi casa, pues por aquel entonces aún no se solía dar a luz en los hospitales. La dictadura franquista llevaba ya casi 20 años instaurada en España.

En Gràcia fui a un colegio de monjas francesas y pasé allí desde párvulos hasta cuarto de bachillerato. Íbamos de uniforme y era una escuela exclusivamente femenina. También íbamos a misa e hicimos la confirmación, como casi todas las niñas en la España de la época. Aún conservo los libros de texto de entonces y de cuando en cuando los miro y veo en ellos toda aquella propaganda de la Falange, de las JONS y del Movimiento que nos hacían pasar por lecciones. La historia para mí pasó de los Reyes Católicos a Franco directamente. Cuando fui más mayor tuve que investigar por mi cuenta qué había ocurrido en ese lapso de tiempo, pero si hubiera sido por aquellos libros nunca lo habría descubierto.

La primera vez que me enamoré de una mujer fue en 1972, con 14 años. A Franco le quedaban tres años de vida. Fue de una compañera de la escuela y amiga, Rosa. Nos enamoramos perdidamente y vivimos ese amor en la total clandestinidad, sin contárselo absolutamente a nadie. No es que tuviéramos poca información sobre la homosexualidad: es que no teníamos ninguna. Lo máximo a lo que podíamos aspirar era a consultar algún ejemplar de la enciclopedia sobre sexualidad que tenían nuestros padres escondida. La definición de homosexualidad que había en ella era absolutamente aberrante, así que era mejor ni mirarla.

Pero Rosa y yo llevábamos bien la clandestinidad y el secreto. Intuíamos que lo que hacíamos —querernos— estaba mal visto pero no sentíamos demasiados remordimientos: nuestro amor pasaba por encima de todo ello. Una tarde, mi hermana, ocho años mayor que yo, me sentó en mi cama, en la habitación que compartíamos, y me preguntó si "entre Rosa y yo había algo". Entonces yo me hice la sueca y me pasé los diez minutos siguientes diciéndole que no la entendía, que a qué se refería con si "teníamos algo", que "algo de qué". Me dio por perdida.

Aquella no fue la última vez que alguien intentaría averiguar mi orientación sexual sin referirse directamente a ella, sin decir las palabras "homosexual" o "lesbiana" porque asustaban. Daban miedo. De hecho, nunca les he dicho a mis padres que sea lesbiana, ni entonces ni ahora: con la edad he acabado pensando que hice y hago bien, que tampoco los adolescentes heterosexuales verbalizan su orientación.

Cuando pasé al instituto, "al Montserrat", que seguía siendo exclusivamente femenino, Rosa y yo nos empezamos a distanciar. Un día me dejó porque quería "ser normal". Empezó a salir con Josep, un chico de nuestro grupo de amigos. Para mí fue una tragedia y en respuesta comencé una relación con el mejor amigo de Josep para así poder seguir estando cerca de Rosa. Fue aún peor, claro. Un fiasco.

Años más tarde me enteré por mi hermana de que, en aquellos años, mi madre fue a pedirle consejo al cura de mi parroquia. Le dijo que tenía una amiga con la que parecía que tenía relaciones y el párroco le respondió que la culpa era de la otra niña y que nos separaran. Que nos alejaran. Como éramos vecinas, la madre de Rosa también fue a la misma parroquia, a exponerle al mismo cura que su hija tenía una relación demasiado cercana conmigo. En este caso, él le respondió que la culpable era yo y que me alejara de mí.

Después del amigo del novio de Rosa salí con otros chicos, pero me aburrían. Me hacían sentir que tenía que encajar en un rol con el que no me sentía cómoda. Mi vida cambió cuando entré a la Universidad de Barcelona a estudiar psicología. Tenía aún 17 años y un día vi en uno de los pasillos una gran pancarta que me cambiaría para siempre. Decía: "Hoy, presentación en el Paraninfo del Front d'Alliberament Gai de Catalunya". Pasé por delante varias veces para saber dónde y a qué hora era el acto sin que los que estaban a mi alrededor se dieran cuenta de que estaba interesada en ello, como para disimular.

Cuando llegó el día me presenté allí. La sala estaba muy llena, había cientos de personas. Me puse arriba, al final del todo, y cuando acabó la charla me acerqué a la mesa de los ponentes, miembros del Front, y les pregunté si había chicas. Me dijeron que no, pero me pasaron una lista de 30 nombres con sus correspondientes apellidos y números de teléfono, escrita a máquina y copiada con papel carbón. Eran las chicas que habían acudido a ellos en busca de información e interesadas en la asociación. En los días posteriores las empecé a llamar una por una, a escondidas, desde casa de mis padres. Logré que diez de ellas me hicieran caso y las reuní un sábado a mediodía en Plaza Catalunya, en lo que entonces era el Cine Catalunya y ahora es una FNAC.

Llegué tarde, como siempre, y fue muy bonito compartir experiencias y contarnos las unas a las otras que, efectivamente, éramos lesbianas. Aquella tarde, café en mano, nació el primer colectivo de lesbianas español dentro de una organización gay. Antes de esto me enteré a posteriori, Empar Pineda había montado un colectivo de lesbianas independiente, de orientación feminista. Hicimos un manifiesto tras un gran trabajo teórico y lo presentamos en el Cine Niza en el 77, muerto ya el dictador. Pero solo duramos un año dentro del FAGC: ellos eran 100, nosotras apenas diez y allí también había partidos políticos, la Liga Comunista Revolucionaria, el Movimiento Comunista, alguna gente del PSUC... y se oían discursos muy lacanianos que rozaban lo misógino con los que no nos sentíamos representadas. Yo llegué a oír argumentos que hablaban del lesbianismo como envidia y añoranza del pene. Nos pasamos, entonces, al feminismo radical.

Pero antes, estando aún integradas en el Front d'Alliberament Gai tuvo lugar en Barcelona la famosa manifestación del 28 de junio del 77. Fue en las Ramblas y asistieron unas 4000 personas. Aquella fue la primera vez que salimos a la calle a cara descubierta, en una protesta contra la Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social, que consideraba que las personas homosexuales éramos delincuentes. Asociaciones feministas, partidos políticos, sindicatos, estudiantes y asociaciones de vecinos, que en aquel momento tuvieron mucho peso social, gritamos "detrás de las persianas hay lesbianas, detrás de los balcones hay maricones". Tras otra manifestación similar en Madrid, en el 78, sacaron a los homosexuales de aquella ley.

Pero el activismo y la vida en comunidad se daba más allá de las manifestaciones y eventos más relacionados con el activismo. En Barcelona había, por ejemplo, más bares de lesbianas que ahora, quizá porque ahora puedes ir a cualquier bar y en principio no pasa absolutamente nada. Aunque siempre hay problemas, ahora son distintos.

En los últimos 70 había tres o cuatro bares de lesbianas que abrían cada día en Barcelona, ahora hay uno que abre tres días a la semana. Una de mis mejores experiencias durante aquellos años fue trabajar en uno de ellos: el Daniel's. Era un pub elegantísimo de estilo inglés, decorado en madera y con espejos y terciopelo granate que estaba en la parte alta de la ciudad. Su licencia era de club privado y su apertura fue posible porque su dueña, Daniela, que era una gran relaciones públicas, era además hija de un hombre muy bien relacionado en la Falange y el Movimiento. Nos dejaban en paz por eso y de hecho había tardes en las que incluso el Comisario de San Gervasio se pasaba por allí a echar una copa, discreta y tranquilamente.

Por lo general no podían acceder hombres. Para entrar tenías que llamar al timbre y entonces se encendía una luz roja. La puerta tenía una cadena y éramos las que estábamos dentro y mirábamos por la mirilla quienes decidíamos quién entraba y quién no. A veces se intentaban colar parejas heterosexuales: la chica se ponía delante y el hombre se escondía. Alguna que otra trifulca con banquetas volando por la calle tuvimos. También, en aquellos años, eran frecuentes las agresiones verbales por la calle, que a veces llegaban a las manos, porque éramos peleonas y valientes: con una de mis parejas de entonces llegamos incluso a denunciar a dos hombres que se bajaron del coche para pegarnos cuando nos llamaron tortilleras y les respondimos.

El ambiente del Daniel's era el de una gran familia: por la tarde venían niñas que acababan sus clases, amas de casa, y por la noche podían aparecer modelos, vedettes del Molino que habían acabado su función, artistas, alguna prostituta... Había una, Connie, que era guapísima. Se dedicaba a la prostitución y sus clientes siempre eran hombres, pero era lesbiana.

Otro lugar muy importante entonces para mí fue Formentera. Poca gente lo sabe pero si Ibiza era la isla de los gais, Formentera era la nuestra. Aún no había italianos ni apenas hoteles, tan solo pensiones, y sí aguas turquesas y parajes vírgenes. La primera vez que fui fue acompañada de 10 mujeres de Madrid y Barcelona y pasamos un tiempo maravilloso. Íbamos a las casas de los lugareños, en medio de la nada, y nos abrían las puertas, cantábamos rondallas mallorquinas... fue una experiencia maravillosa, como estar en la isla de Lesbos, que repetí, que repetimos durante muchos veranos.

Aquellos años fueron tiernos y convulsos, era un momento de conquista de derechos, nos manifestábamos junto a las feministas, porque también lo éramos, para reclamar el aborto libre y gratuito. Pero la lucha estaba en cada calle, en cada esquina y desde entonces, siempre me he movido de una manera u otra en la reivindicación y el activismo.

Hace un par de años encontré en Facebook a Rosa, mi primer amor, que me dejó porque quería ser "normal". La reconocí al instante. Hablamos, me dijo incluso que si quería podíamos vernos. Pero preferí y prefiero no hacerlo, para seguir conservando su imagen adolescente como el reflejo de aquellos años en los que queríamos ir a dar la vuelta al mundo en una Volkswagen y en los que no imaginaba aún ni cuánto tendríamos que lugar ni cuánto cambiaría todo después.

sábado, 20 de julio de 2019

#hemeroteca #‘Gavilán o paloma’: la canción más ambigua del pop español

Imagen: Google Imágenes / Pablo Abraira
‘Gavilán o paloma’: la canción más ambigua del pop español.
En 1977, un éxito setentero se convirtió en el gran himno comercial del travestismo hispano.
Rubén Romero Santos | SModa, El País, 2019-07-20
https://smoda.elpais.com/placeres/gavilan-paloma-cancion-ambigua-pop-espanol/

Los estadounidenses tienen ‘Walk On The Wild Side’ de Lou Reed; los británicos, ‘Lola’, de The Kinks; en España y Latinoamérica, ‘Gavilán o paloma’. En 1977, Pablo Abraira, su voz profunda y su mostacho, arrasaban en la radio y la televisión. Fue un éxito inesperado. Había grabado la canción ‘O tú o nada’, del compositor Rafael Pérez Botija, y se había ido de vacaciones. Camilo Sesto, Julio Iglesias o Lorenzo Santamaría... el corral de cantantes melódicos estaba demasiado lleno de gallitos como para hacerle sitio a uno más. Tuvieron que ir a buscarle a la playa. La canción había sido un bombazo. Hubo que escribirle un álbum a toda prisa, y le volvieron a emparejar con el mismo compositor, a ver si volvía a haber suerte.

Y la hubo, vaya que si la hubo. Pérez Botija presentó ante el bigotón de Abraira ‘Gavilán o paloma’, un tratado sobre la ambigüedad, el destino, la dicotomía amorosa que no te lo hubiera firmado ni Paul B. Preciado. Hoy es imposible no escuchar ese: “amiga, hay que ver cómo es el amor...” y no finalizar la frase con el “que vuelve a quien lo toma, gavilán o paloma”. Eran tiempos propicios para el poliamor, la polisexualidad: en la España de la Transición, la España del cambio, había que abrir puertas y ventanas, para que se aireara el olorcillo a sacristía. Todo cambiaba y mutaba a una velocidad de vértigo, y las identidades sexuales no iban a ser una excepción.

Así que cada quien y cada cual interpretó el tema a su manera. A fin de cuentas, había margen para hacerlo. Abraira y Pérez Botija, como todos los jóvenes crecidomúsicas en la represión franquista, eran fans de la música pop británica, y en 1969, uno de sus grupos más señeros, The Kinks y su líder Ray Davies, habían escrito un éxito ampliamente difundido como ‘Lola’. El tema ponía letra y música a una peripecia sexual nocturna del mánager de la banda, Robert Wace, con una chica negra. La analogía, pues, era perfectamente plausible.

Pero los españoles no fueron los únicos en hacerlo. La canción tendría una segunda vida. Dio el salto a Latinoamérica en la voz del mexicano José José, alias ‘El príncipe de la canción’. José José la incluyó en la película titulada ‘Gavilán o paloma’, de 1985, cinta en la que repasaba su propia vida. Las interpretaciones, que ya habían sido variadas, se multiplicaron exponencialmente: ¿es la historia de un gatillazo? ¿del terror de un hombre que se enfrenta a una mujer mucho más experimentada? ¿de un hombre que descubre que se ha enamorado de otro hombre? Y esa fue la versión que empezó a popularizarse. Un hombre que conquista a una mujer y, cuando llega el momento de culminar, descubre que es, en realidad, un travesti. Los defensores de esta teoría se basan en una supuesta entrevista radiofónica de Pérez Botija. En teoría, el compositor afirmaba en ella que la inspiración surgió de un encuentro sexual real de un amigo.

Lo más próximo que sabemos, es una entrevista televisiva entre José José y Pérez Botija, con Cristian Castro, el cantante tan famoso por sus temas como por sus métodos de canto relacionados con la eyaculación. Obviamente, no se ponen de acuerdo en el significado de la letra. El intérprete latino, haciendo gala de su virilidad mexicana, que le llevó a casarse tres veces y a tener cinco churumbeles, negó siempre que tuvo ocasión, hasta que la enfermedad se lo ha impedido, la “versión travesti”: “Mucha gente se confundió”, afirma taxativo. “No es otra cosa que el tipo que quiere vivir, quiere conquistar a una mujer. [...] Ella es la que se lo lleva a su casa. Y a la hora de la verdad, como él nunca había tenido la oportunidad de hacer nada al respecto de lo que es la intimidad y la sexualidad, por primera vez, porque a todos nos da miedo la primera vez, empieza a hablarle a su mamá: ‘¡Mamá, ven por mí, ayúdame!» Pérez Botija, sin embargo, consciente de que el secreto de su temazo es la ambigüedad, siempre ha dejado la puerta abierta a todo tipo de explicaciones: “José hace sus propias interpretaciones”, dice el compositor entre risas, para rematar con que el protagonista de la historia “es un primerizo en sensaciones fuertes”. ¿Qué sensaciones? Elijan ustedes su propia respuesta.

martes, 13 de noviembre de 2018

#hemeroteca #mujeres #deportes | El encuentro de dos pioneras

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Lurdes Gabarain y Kathrine Switzer
El encuentro de dos pioneras.
La estadounidense Kathrine Switzer, primera mujer en correr con dorsal un maratón -Boston 1967-, y la tolosarra Lurdes Gabarain, primera atleta estatal en correr los 42 kilómetros, algo que consiguió en 1977 en Burdeos, se conocieron ayer en Donostia.
Néstor Rodríguez | Noticias de Gipuzkoa, 2018-11-13
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2018/11/13/deportes/otros-deportes/el-encuentro-de-dos-pioneras

En 1967, una estadounidense de origen alemán, Kathrine Switzer, hizo historia al convertirse en Boston en la primera mujer en completar un maratón con dorsal. Entonces participar para las mujeres estaba prohibido y se inscribió como KV Switzer. A mitad de carrera, uno de los organizadores, Jock Semple, trató de agarrarla por detrás al grito de “¡Sal de mi carrera y devuélveme el dorsal!”. Otros corredores permitieron que Switzer siguiera corriendo, pero esa imagen -la de Jock Semple, con rostro furioso, detrás de aquella mujer- es ya icónica en el deporte como símbolo de una de las grandes barreras rotas por las mujeres. Diez años después, en 1977 en Burdeos, otra mujer hizo historia, una tolosarra de nombre Lurdes Gabarain, que completó en la localidad francesa un maratón y se convirtió así en la primera atleta vasca y también estatal en completar la distancia de 42 kilómetros y 195 metros.

Estas dos pioneras, dos mujeres que derribaron una barrera hasta entonces imposible, se conocieron ayer. Kathrine Switzer (nacida el 5 de enero de 1947) lleva ya varios días en Donostia participando en diversos actos de la Behobia-San Sebastián y atendiendo a los medios, estancia que cerrará hoy mismo con una charla en DeustoForum. Aprovechando su presencia en tierras guipuzcoanas, la tolosarra Lurdes Gabarain (nacida el 4 de febrero de 1960) quiso conocerla. El encuentro, por inesperado, fue una agradable sorpresa para Switzer, que se mostró entusiasmada por encontrarse con la pionera del maratón en España. “Es magnífico, es fantástico”, repetía Switzer mientras abrazaba a Gabarain, feliz también de conocer a un icono del atletismo, el deporte que amó durante años. “Mantengo el contacto con corredoras de aquella época en Estados Unidos, y también con alguna en Francia y Alemania, y ahora me alegro de conocerte”, indicó la atleta estadounidense.

“Lo que me gustaba era correr”
“Fui al maratón de Burdeos, allí no me pusieron problemas para participar, y ese mismo año me empeñé en hacer el de Oviedo. Tenía 17 años. Llamé y me dijeron que solo podía hacer el medio maratón, pero llevé el diploma de Burdeos. Me comentaron que a mitad de carrera me iban a parar y hacerme un chequeo para ver si podía seguir, pero al final ni chequeo ni nada, eso era una chorrada. Acabé y todavía llegó algún hombre por detrás. Me dieron un hórreo de plata que todavía guardo”, contaba Gabarain: “Siempre me ha gustado correr. Cuando era una niña salía de casa corriendo y llegaba corriendo. Hice muchos deportes, pero lo que me gustaba era correr”. Con 17 años hizo esos dos maratones y luego “tres más”. “También disputé triatlones y era buena en esquí de fondo. Una vez quedé segunda de España”.

Para entonces, Switzer era ya un mito del atletismo. Además del citado capítulo en Boston, había ganado ya los maratones de Nueva York y Boston en 1974 y 1975 y era una figura muy conocida. Su hazaña sirvió como inspiración para muchas. Un año antes otra mujer, Roberta Gibb, había disputado -sin dorsal- el maratón de Boston, pero fue esa imagen de 1967 la que lanzó a la fama a Switzer. “Conozco a Roberta, pero apenas coincidimos porque vive en la otra punta de Estados Unidos. Ella corrió y no hizo nada más con eso. Yo quise cambiar el sistema, somos personalidades diferentes, nada más”, explica Switzer, que aclara que antes que ellas hubo mujeres que completaron maratones en “Estados Unidos, Nueva Zelanda o Inglaterra”.

El mítico dorsal 261
“La gente empezó a mandarme fotos y mensajes con el dorsal 261 (el que usó en el maratón de Boston), diciéndome que ese número les había servido como inspiración, les hacía perder el miedo”, cuenta la estadounidense, que quedó impresionada con esos mensajes y se propuso ayudar a las mujeres a correr. “Te dicen que por ser mujer o por estar gorda no vas a poder correr. Parece mentira, pero muchas mujeres se han sentido así durante muchos años. Creamos la fundación 261 fearless (sin miedo). Organizamos carreras y animamos a las mujeres a que empiecen a correr. Es muy simple, pero muchas siguen pensando que no pueden. Es fácil, es gratis, animamos a que lo hagan. Y veo que se sienten mejor, más fuertes. Pienso que, si cambiamos la mentalidad de las mujeres, cambiaremos el mundo. Ya lo estamos haciendo”.

Switzer fue también una de las impulsoras de que el maratón femenino entrara en el programa olímpico, algo que sucedió en 1984. “Antes la carrera para mujeres más larga era la de 1.500 metros y ese año metieron los 3.000 y el maratón. Fue un momento importante. Sentí que algo estaba cambiando. Correr un maratón es un largo camino. Si alguien es capaz de correr 42 kilómetros, es capaz de cualquier cosa en la vida. Queremos dar a las mujeres la oportunidad de correr, de confiar en ellas mismas. Es una revolución social. Hoy en día en Estados Unidos el 58% de los corredores son mujeres y eso es algo que ha visto evolucionar a lo largo de mi vida, es fantástico”.

“Yo no sentía vergüenza”
“Supongo que las mujeres antes no corrían por vergüenza o por miedo. Yo no sentía eso, desde luego”, comenta Lurdes Gabarain, a quien le sobraba carácter. Un espectador de una de sus primeras carreras lo comprobó en sus propias carnes. “Esos primeros años tenía mucho pecho, luego me operé y me quité dos kilos. Me ponía una camiseta apretada y luego otra por encima. Un hombre que estaba viendo la carrera me gritó ‘vaya tetas’ o algo así, me paré y le di una leche en toda la cara. Luego seguí corriendo y gané. La gente se quedó flipando, me aplaudieron y todo”, explica la tolosarra ante las risas de Switzer, cuyo incidente con Jock Semple acabó de mejor manera.

“Nunca me llegó a pedir disculpas, pero me dio un beso en la mejilla, supongo que cada uno pide perdón a su manera. Hemos sido buenos amigos y hemos dado charlas juntos. Le visité poco antes de morir. ¿Sabes? Ese momento cambió mi vida y la de millones de mujeres. A veces algo muy malo puede convertirse en lo mejor de tu vida”.

Varias lesiones impidieron a Lurdes Gabarain seguir disputando maratones y triatlones, pero esas barreras que había roto en el deporte las rompió también en otros ámbitos. Ni corta ni perezosa, en los años 80 empezó a trabajar en la construcción. “Entonces no había ninguna mujer haciendo esos trabajos. Empecé de encofradora y luego me saqué el título de gruísta”, cuenta la tolosarra, que recuerda con cariño aquellos años en los que fue pionera disputando maratones: “Me llamaban la rubia de oro o la sueca. Lo de romper barreras es algo de lo que eres más consciente con el tiempo;entonces no te das cuenta”.

Impresionada con la Behobia
Kathrine Switzer, por su parte, sigue haciendo deporte. De hecho, iba a participar este pasado domingo en la Behobia-San Sebastián, pero una lesión se lo impidió. “Me caí y me hice daño en la cadera”. Pese a este contratiempo, se mantiene muy en forma y el año pasado volvió a disputar el maratón de Boston 50 años después de aquella participación en 1967. “Entonces era yo la única y el pasado año éramos 13.000 mujeres. Me sentí feliz y me dio fuerzas para seguir animando a las mujeres para que den ese primer paso”.

La estadounidense se lleva una grata impresión tanto de la carrera como de Donostia. “Es una ciudad que me está encantando. Es muy destacable que el 24% de los corredores sean las mujeres y me gusta el reto que se han puesto de llegar al 50% de participación femenina. Me encantó que en la meta se me acercaron muchísimos hombres a saludarme y a conocerme, todos con mucha educación, y vi a un montón de mujeres felices corriendo”, dice, satisfecha, Switzer, que cierra el encuentro pidiendo sacarse una foto con su móvil junto a Lurdes Gabarain para hacerse eco del encuentro en sus redes sociales. La estadounidense, con su historia, su personalidad y su energía, está dejando huella en su paso por Gipuzkoa.

jueves, 28 de junio de 2018

#hemeroteca #lgtbi #memoria | “¡Locas! ¡Mariconas! ¿Qué hacéis?” El orgullo de 1977

Imagen: El Salto / Manifestación 'gay' en Barcelona, 1977-06-26
“¡Locas! ¡Mariconas! ¿Qué hacéis?” El orgullo de 1977.
El Front d’Alliberament Gai de Catalunya convocó la primera manifestación del Orgullo en Barcelona.
Ramón Martínez | El Salto, 2018-06-28
https://www.elsaltodiario.com/orgullo/historia-primer-orgullo-de-1977-barcelona

Mira que ha pasado tiempo, pero a mí cuando llega esta época me gusta siempre recordar aquel primer Orgullo de 1977. Porque es verdad que comparar está muy feo, pero más feo está que se acerque el 28 de junio y hasta esas zapaterías de las que un día te echaron por ir de la mano con tu novio pongan el arcoíris en su escaparate, a ver si con la euforia que nos provoca tanta celebración se nos olvidan las costuras de su disfraz de cordero. Pues no, oye, no me da la gana hacerme el tonto, y para ver si también te despierto el ánimo combativo que una vez tuvimos, te voy a contar lo que ocurrió en aquella manifestación, que no se nos puede olvidar.

Lo primero que hay que hacer es acordarse de algo importante: nuestra querida España, esta España mía, esta España nuestra, estaba para cogerla con cuidado. No hacía ni dos años desde que se había muerto en su camita un dictador, y andaba todo el mundo como las locas, oye, de un lado a otro, pensando hacia dónde tirar después de cuatro décadas de represión, que se dice pronto. Y, por si fuera poco, teníamos vigente una Ley bastante asquerosita con un nombre súper llamativo: Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. ¿Para qué servía? Pues muy fácil.

Estaba pensada para que si te veían un poco “especialito” pudieran meterte en una cárcel, que se llamaba “centro de rehabilitación”, porque ya sabes que no hay nada más bonito que un eufemismo pillado al vuelo. Y ya te imaginas en qué consistía aquello de ser “especialito”... Había que ser hetero, ser toda una mujer de tu casa, y obedecer mucho a tus padres y todas esas cosas tan fantásticas que vienen en el catecismo.

Claro que la gente se había hartado ya una miajita. En 1970, justo cuando iba a aprobarse la Ley que te cuento, dos catalanes, Armand de Fluvià y Francesc Francino, dijeron “hasta aquí hemos llegao” y se echaron al monte. Y por “monte” quiero decir que fundaron el “Movimiento Español de Liberación Homosexual”, ni más ni menos. En medio de una dictadura, de la última dictadura fascista de Occidente. No podremos nunca imaginarnos lo valientes que tuvieron que ser. ¡Y encima consiguieron resultados! Al final el tono de la Ley fue un poquitín menos violento, y aprovecharon el subidón para seguir haciendo cosas: muchas reuniones, una revista clandestina... y cuando por fin se murió Franco, ¡zas! ese MELH se convirtió en el Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), que ya solo viendo el nombre te das cuenta de que el cambio fue grande.

Dos años se pasaron pensando cómo organizarse bien, y redactando un manifiesto, que lo lees hoy y te das cuenta de que todavía sigue vigente, así que imagínate si lo hicieron bien. Y entre tanto iban a todas partes: al 8 de marzo, a las manis feministas pidiendo el divorcio, a las del 1 de mayo, a la Diada. No había concentración donde no apareciera el FAGC, porque querían hacer ver a todo el mundo que eran aliados... y que esperaban que la cosa de la solidaridad fuera bidireccional. Cuando pensaban que ya tenían a la gente convencida decidieron que había llegado el momento: organizaron la primera manifestación del Orgullo, y eligieron un domingo: el 26 de junio de 1977.

Yo me imagino que aquel día la gente del Front estaría atacadita de los nervios, que tú piensa que era la primera vez que se hacía un Orgullo y no tenían ni idea de quién iba a ir. ¿Y si luego no iba nadie? Pues ya te digo yo que para nada: la convocatoria fue un exitazo de los que hacen historia: ¡unas 7.000 personas! Seguro que alguna vez has visto alguna foto. La más conocida la hizo Colita, una fotógrafa conocidísima de la época, y en ella se ve un grupo de mujeres trans con el puño en alto, delante de una pancarta que dice, en catalán, “Nosotros no tenemos miedo. Nosotros somos”, que yo creo que es uno de los lemas más bonitos que he leído nunca.

Y hay otras muchas fotos, donde puede verse que aquello de la solidaridad funcionó y que muchísimos colectivos y partidos de izquierdas, como la Liga Comunista Revolucionaria, fueron a apoyar la mani. Si buscas por ahí encontrarás hasta un vídeo que se rescató el año pasado. Lo grabó José Romero, un militante del Front, y hay que verlo con cuidado: se te ponen los pelos de punta viendo aquello.

Hay una cosa muy importante que contar sobre aquella manifestación, porque no tuvo nada que ver con lo que estamos acostumbrados a encontrarnos ahora. Recorrieron casi todas las Ramblas, desde las Atarazanas, pero... Hoy hay policías nacionales que pretenden ir a manifestarse —-o a desfilar, vaya usted a saber— con el uniforme puesto, y no deben saber que aquella vez ya estuvieron con sus uniformes, pero no precisamente para reivindicar la liberación sexual. Cuando los manifestantes habían pasado ya de la mitad del camino se encontraron con la policía y se armó un lío de padre y muy señor mío.

Hemos crecido escuchando las historias de nuestros padres corriendo delante de los grises, que era el color de aquellos uniformes, en muchas manifestaciones de estudiantes, y es verdad que aquella vez también algunas personas salieron huyendo. Un grupito se refugió en la iglesia de Belén, que ya hay que tener necesidad para pensar que en una iglesia vas a estar seguro... Jordi Barceloneta ayudó a toda esa gente a escapar por otra salida y pudieron librarse de los palos. Pero otra gente... otra gente plantó cara a la policía, y empezó una batalla campal que hace sombra al mismísimo Stonewall.

Las mujeres trans se pusieron en primera línea para parar a los grises, y para proteger al resto de manifestantes. Algunas activistas —que ya sabes que a veces somos muy especialitas— tuvieron que comerse con patatas sus comentarios sobre las trans: empezaron pensando que “daban mala imagen” y todavía hoy siguen diciendo que intentar apartarlas fue un error histórico. Pero la cosa no se quedó allí: el ‘Diario 16’ cuenta que alguna otra gente se cabreó muchísimo, porque estaban ya hasta el moño de aguantar a la policía todo el santo día incordiando, y se pusieron a tirar piedras a todo lo que veían. Intentaron calmarlas, y alguien les gritó “¡Locas! ¡Mariconas! ¿Qué hacéis?”, que es un grito que haría falta rescatar hoy para nuestros Orgullos tan festivos... pero con otra intención, claro está.

Aquella primera manifestación dejó varios heridos, y Oriol Martí, el único detenido, pasó 52 días en la cárcel. Tuvo una repercusión internacional: Cleve Jones, que luego sería la mano derecha de Harvey Milk, estaba presente, y fue en nuestra primera manifestación cuando entendió “que formaba parte de un movimiento global que tenía el poder de transformar la sociedad”. Un año después mataron a Harvey en San Francisco, y de nuevo en Barcelona, pero también en Madrid, Sevilla, Bilbao y Galicia, se celebraría el Orgullo. Las locas, las mariconas, estaban haciendo algo importantísimo. Estaban haciendo Historia.

martes, 19 de junio de 2018

#hemeroteca #transexualidad | De homosexuales exagerados a enfermos mentales: cómo ha cambiado la visión sobre las personas trans

Imagen: El Diario / Primera manifesatación 28J en Madrid, 1978-06-25
De homosexuales exagerados a enfermos mentales: cómo ha cambiado la visión sobre las personas trans.
La OMS ha decidido dejar de considerar la transexualidad un trastorno mental, un paso en el camino de la despatologización que exigen los colectivos trans. Las mujeres trans eran confundidas con homosexuales "extremos" y denominadas travestis en los últimos años del franquismo y primeros de la democracia. Actualmente la mirada médica que concibe la transexualidad como una enfermedad convive con nuevos relatos que piden la autodeterminación del género como derecho fundamental.
Marta Borraz | El Diario, 2018-06-19
https://www.eldiario.es/sociedad/homosexuales-exagerados-enfermos-radiografia-historica_0_783922369.html

"Su presencia y actitud causaba repulsa, guasa e indignación entre los transeúntes de Las Ramblas". La revista ‘Diez Minutos’ se refería así al desprecio que generó en 1977 la presencia de personas trans en la primera manifestación del entonces llamado Orgullo Gay, celebrada en Barcelona. La noticia ocupó un pequeño espacio en el periódico La Vanguardia de 28 de junio, que detallaba cómo la marcha había sido disuelta con balas de goma por parte de "las fuerzas del orden público". "Cuatro mil homosexuales se manifestaron por las Ramblas", titulaba la pequeña nota.

Desde entonces, la forma de concebir socialmente la transexualidad ha experimentado variaciones. Después de que en 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) sacara la homosexualidad de su manual de enfermedades, el organismo publicó este lunes su nueva edición (CIE-11), que entrará en vigor en 2022 y que elimina la transexualidad del capitulo referido a los trastornos mentales para pasar a formar parte del de "condiciones relativas a la salud sexual" pasando a denominarla "incongruencia de género".

Al margen de los matices, se trata de un hito histórico para el colectivo trans que da un paso más en el camino de la despatologización. El recorrido parte de la época oscura de la dictadura, en la que todas las formas de diversidad sexual o de género eran perseguidas duramente. La muerte de Franco no acabó con la homofobia y la transfobia y a partir de 1970 comenzó a regir la Ley de Peligrosidad Social, que sustituía a Ley de Vagos y Maleantes y pasó a ser usada sistemáticamente para reprimir a las personas homosexuales y transexuales. Ello aunque para éstas últimas no hubiera un artículo específico.

Los transexuales ni siquiera figuraban en la ley porque en aquella época la realidad trans era, en el caso de los hombres invisible, y en el caso de las mujeres rechazada y confundida. De hecho, se nombraba públicamente con el término travesti y para el imaginario colectivo las mujeres trans eran homosexuales exagerados. "Definía a los travestis como formas extremas de homosexualidad en la que ciertos varones afeminados intentan aproximarse a las formas estereotipadas de ser mujer", explican los investigadores Óscar Guasch y Jordi Mas en el estudio La construcción médico-social de la transexualidad en España.

La mirada médica
De la persecución activa y la marginación a los ámbitos de la prostitución y del mundo del espectáculo y el cabaret, la realidad trans pasó de los años 80 en adelante a ser a ser considerada algo grotesco y estigmatizada –el insulto más frecuente era travelo–. No ayudó entonces la agenda impuesta por los colectivos fundamentalmente gais que habían comenzado a aflorar y que consideraban un 'flaco favor' a la causa la presencia trans en sus demandas porque "distorsionaba" la imagen correcta que el colectivo gay quería trasladar a la sociedad.

Ello sin perjuicio del activismo de base y las redes de apoyo entre gais, lesbianas y trans que siempre estuvieron ahí pero eran mucho menos visibles. Las mujeres trans se movían entre la precariedad y la clandestinidad, el rechazo social y la propia autogestión de su identidad. No es hasta principios de los 80 cuando se despenaliza la cirugía de reasignación genital, aunque según explican Guasch y Mas algunos médicos desafiaban la prohibición y algunas mujeres trans se autohormonaban sin control sanitario.

Esta época da lugar a una etapa en la que se potencia y refuerza la mirada médica sobre la transexualidad, lo que da lugar a que la atención sanitaria empiece a fijarse y a atender a estas personas. Comienzan a inaugurarse las Unidades de Identidad de Género (UIG) –antes llamadas Unidades de Trastornos de Identidad de Género– de los hospitales, pero lejos de enfocar el tema desde la expresión de la diversidad, el relato médico lo hace por el camino de la patologización, es decir, la concepción de que son personas enfermas.

Los datos de las encuestas de opinión pública en España disponibles, sin embargo, se alejan de esta realidad. Según el estudio publicado a principios de año por IPSOS sobre las "Actitudes hacia las personas transgénero" en 16 países, en España solo un 9% de la población considera a las personas trans enfermos mentales. Acabar con esta idea, que ha dado a luz a las principales legislaciones y tratamientos sanitarios de todo el mundo, sigue siendo una de las reivindicaciones fundamentales del colectivo trans, que encuentra en la decisión de la OMS uno de los hitos en este camino.

Otro fue la salida de la transexualidad en 2012 del manual de enfermedades mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM), considerada la biblia de los psiquiatras. La demanda de la despatologización de la transexualidad se deja oír especialmente cada mes de octubre, en el que países de todo el mundo celebran manifestaciones para exigir lo que varias leyes españolas ya reconocen. Y es que en algunas comunidades autónomas se han aprobado normas LGTBI que, al menos sobre el papel, inciden en la despatologización de la transexualidad.

Leyes en marcha
En los últimos años, esta idea ha tomado fuerza y se ha visto reflejada en declaraciones de organismos internacionales como el Consejo de Europa, que en abril de 2015 adoptó una resolución en la que insta a los Estados a "garantizar que las personas transexuales, incluidas los menores, no sean considerados enfermos mentales". Por su parte, Amnistía Internacional también ha solicitado que "el reconocimiento de la identidad de género no debe hacerse depender de diagnósticos psiquiátricos".

Esto es lo que actualmente se pide en España para poder acceder a la modificación legal del sexo y nombre en los documentos oficiales. Que una persona cambie estos datos en el Registro Civil es posible gracias a la Ley de Identidad de Género de 2007, una norma considerada un avance a medias porque impide este reconocimiento a los menores de edad y migrantes en situación irregular y condiciona la posibilidad a pasar por un diagnóstico psiquiátrico. Un requisito que ya estudia el Congreso eliminar a través de una proposición de ley en periodo de tramitación aprobada a finales del año pasado con la abstención del PP.

A la cámara también ha entrado en los últimos meses una Ley Trans, elaborada por la Plataforma por los Derechos Trans, y una ley LGTBI, redactada por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), que ha calificado la actualización realizada por la OMS como una forma de "saldar una deuda histórica con las personas trans". Eso sí, lamenta que pase a emplear el término "disforia de género" para definir esta realidad. Un concepto que "sigue incidiendo en que existe algo erróneo en las personas trans".

El enfoque de la despatologización en el contexto español y europeo toma cada vez más fuerza en medio de los elevados niveles de transfobia que todavía viven las personas trans en todos los ámbitos. Un escenario que se entrelaza con el relato cada vez más plural sobre la realidad trans, que escapa del binarismo y las nociones tradicionales de hombre-mujer para englobar un abanico amplio y diverso. En él, la autodeterminación del género pretende ser un derecho fundamental.