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miércoles, 3 de marzo de 2021

#hemeroteca #violenciamachista | Retrato de la violencia contra las mujeres desde 2015: un 68% la cometen las parejas o exparejas y la sexual creció un 72%

Imagen: El Diario

Retrato de la violencia contra las mujeres desde 2015: un 68% la cometen las parejas o exparejas y la sexual creció un 72%.

El Ministerio del Interior ha presentado un estudio que analiza los 601.416 hechos violentos denunciados en cinco años que tienen como víctima a una mujer, de los cuales la mitad, el 51%, son ataques psicológicos.
Marta Borraz | El País, 2021-03-03
https://www.eldiario.es/sociedad/primer-retrato-violencia-mujeres-denunciada-68-cometen-parejas-exparejas_1_7269577.html 

El Ministerio del Interior ha presentado este miércoles datos detallados sobre los hechos denunciados por violencia contra las mujeres que, por primera vez, abarcan la que se da también fuera del ámbito de la pareja o expareja. En total, han sido 601.416 las infracciones registradas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desde 2015 hasta 2019, divididos en violencia física, psicológica, sexual y económica. En la inmensa mayoría, un 68%, el agresor era la pareja o expareja de la mujer, constituyendo casos de violencia de género. El resto, casi uno de cada cuatro casos, han sido cometidos por otros familiares (violencia doméstica, que engloba el 12%) u otro tipo de personas como amigos, vecinos, compañeros de trabajo, desconocidos... Una categoría esta última en la que destacan especialmente los ataques contra la libertad sexual.

Son algunas de las conclusiones del estudio ‘Informe sobre Violencia contra la Mujer 2015-2019’, elaborado por el Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad y dado conocer a las puertas del 8M con el objetivo de "visibilizar un concepto más amplio de la violencia contra la mujer", tal y como señala el Convenio de Estambul, ratificado por España en 2014. La base estadística está formada por los llamados "hechos denunciados", que no necesariamente se corresponden con personas ni con denuncias porque en una misma puede haber varias víctimas y varios hechos, han explicado fuentes del ministerio.

La mayor parte de las infracciones violentas contra las mujeres puestas en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en este periodo, en concreto un 51% del total, se corresponden con la violencia psicológica, que abarca desde las amenazas a las coacciones o al trato degradante. Le sigue la violencia física (cuatro de cada diez hechos denunciados), la violencia sexual (7%) y la económica (3%). Todas, salvo esta última, han crecido en los últimos años, sobre todo la sexual, que ha escalado un 72% al pasar de los 6.692 hechos denunciados de 2015 a los 11.525 de 2019. La psicológica también ha experimentado un ascenso del 11%.

Sin embargo, las conclusiones más detalladas se arrojan a partir del análisis concreto de las tipologías y cómo se reparte cada una de ellas en las categorías estudiadas: en la violencia de género, en la violencia doméstica –cometida en el ámbito familiar por alguien que no es ni la pareja o expareja de la víctima– o en otro tipo de relación.

Las menores, víctimas en el 40% de ataques sexuales
La mayor parte de hechos englobados como violencia física, psicológica y económica han sido cometidos por parejas o exparejas de las víctimas, con porcentajes que van del 71% al 75%. Sin embargo, en la violencia sexual, es justo al revés: el 86% de los ataques a la libertad sexual denunciados por mujeres han sido cometidos por agresores fuera de este marco, o bien otros familiares (un 9%), o amigos, conocidos, vecinos, desconocidos... Casi la mitad, el 48%, han sido cometidos en viviendas o anexos. Destaca en este sentido, la escasez de denuncias de violencia sexual en el ámbito de la violencia de género –solo un 5%–, a pesar de que suele ir acompañada de ella, según señalan víctimas, expertas y organizaciones.

Otra de las conclusiones que resaltan es que en las agresiones sexuales, el grupo de edad más representado es el de las chicas menores, que fueron víctimas en un 40% de los hechos denunciados desde 2015. Sobre todo, son abusos sexuales –que según el Código Penal actual, no requiere violencia ni intimidación– y que constituyen el 53,5https://draft.blogger.com/blog/post/edit/34163664606505255/8903358126971105932% de los casos. En la tipología de agresiones sexuales, con o sin penetración, destacan las mujeres de 18 a 30 años.

El estudio arroja una cifra que contradice los estudios de prevalencia realizados hasta ahora en lo que respecta a menores y violencia sexual: según las denuncias, el 80% se da fuera del ámbito familiar (ni violencia de género ni violencia doméstica), mientras que habitualmente se señala el círculo más cercano de la víctima como el más frecuente. Un estudio reciente de la Fundación Anar, que analizó 6.000 casos de abusos sexuales a la infancia desde 2008, concluyó que más de la mitad, el 58,8%, fueron cometidos por un miembro de la familia del niño o niña. Las diferencias, apuntan fuentes del Ministerio del Interior, pueden deberse, por un lado, a que en este caso las víctimas son únicamente chicas, por otro lado, a la procedencia de los datos. "Los nuestros se basan en denuncias y hechos conocidos por las policías. El origen es diferente y de ahí pueden llegarse a conclusiones distintas", señalan.

martes, 23 de febrero de 2021

#hemeroteca #violenciasexual | Uno de cada tres abusos sexuales a menores de edad son perpetrados por el padre de la víctima

Imagen: Google Imágenes

Uno de cada tres abusos sexuales a menores de edad son perpetrados por el padre de la víctima.

Un estudio de la Fundación Anar analiza más de 6.000 casos ocurridos desde 2008 y revela que el número de niños, niñas y adolescentes que piden ayuda por ser víctimas se ha multiplicado por cuatro desde entonces.
Marta Borraz | El Diario, 2021-02-23
https://www.eldiario.es/sociedad/abuso-sexual-infantil-frecuente-crees-cinco-datos-entender-realidad-silenciada_1_7243984.html 

Es una realidad mucho más habitual de lo que solemos pensar. El abuso sexual hacia la infancia es un asunto que suele generar una enorme alarma social, pero al mismo tiempo es una de las realidades más desconocidas y silenciadas. Así lo expone una investigación presentada este martes por la Fundación Anar, el teléfono de ayuda a niños y niñas, que ha analizado 6.183 casos de las casi 90.000 peticiones relacionadas con el abuso sexual infantil que ha recibido en la última década. El informe, el primero de estas características, intenta arrojar luz desde una perspectiva multidimensional.

El perfil del agresor tipo es el de un hombre, que ejerce los abusos en un 95,8% de las ocasiones, según la investigación. Siete de cada diez son mayores de edad, mientras que los menores se concentran sobre todo en la adolescencia de las víctimas, entre los 13 y los 15 años. En total, la mayor parte de los abusos han sido perpetrados por el padre de la víctima, algo que ocurre en uno de cada tres casos (el 32%), seguido de otro familiar (18,7%), entre los que se incluyen hermanos o abuelos, y compañeros, amigos o conocidos del menor (21%). Si se suman todos los familiares, se concluye que más de la mitad de los abusos, el 58,8%, son cometidos por algún miembro de este entorno más cercano. "Los abusos vienen de las personas que supuestamente les deberían proteger, algo que es gravísimo", explica Diana Díaz directora del teléfono Anar.

La inmensa mayoría de las víctimas son mujeres (un 78,3%). Ellas están más representadas en la adolescencia, en la franja de edad de los 13 a los 16 años, mientras que ellos lo están en mayor proporción en las más tempranas (hasta los 12 años). Con todo, la media de edad de las víctimas es de 11,6 años. Los tipos de abuso más frecuentes fueron tocamientos (35,5% de los casos) y penetración (un 17%), junto a otros como tocamientos al abusador o la obligación de masturbarse. La violencia o la intimidación fue usada en un 53,% de los casos, más habitual en mujeres a medida que cumplen años. Por otro lado, las agresiones en grupo han crecido del 2,1% de 2008 al 10% diez años más tarde.

Un aumento del 300%

El trabajo, realizado por el centro de estudios de la fundación, apunta a una tasa de crecimiento de los casos de abuso sexual a niños, niñas y adolescentes del 300,4%. Esto significa que los casos confirmados por Anar pasaron de los 273 en 2008 a los 1.093 en 2020 –en este punto, el estudio abarca hasta el año pasado–. La tasa anual de crecimiento ha sido del 14%, pero se ha acelerado en los últimos cinco años, sobre todo, en lo que tiene que ver con la tecnología, apunta el informe. Este tipo de delitos son una minoría del total (583), pero son los que más han crecido. El grooming –ganarse la confianza del menor para, por ejemplo, conseguir material íntimo– ha aumentado un 36,7% y el sexting un 25%.

¿Cuánto hay de aumento en sí del delito y cuánto de una ruptura del silencio cada vez mayor? Es difícil de saber. En opinión de Sonsoles Bartolomé, directora del departamento jurídico de ANAR, pude darse una mezcla de factores: "En los últimos años hemos avanzado y es algo que nos ha podido llevar a una mayor notificación, pero por otro lado, las nuevas tecnologías han abierto una nueva vía a formas delictivas que antes no existían", ha explicado. Por eso, desde la fundación piden, entre otras cosas, campañas de sensibilización y un mayor control parental en el uso de las tecnologías.

En el 40% de casos, el entorno lo niega
¿Y qué ocurre en el entorno cuando el menor verbaliza lo que ha sufrido? Según revela el trabajo, la intención de denunciar se dio solo en el 43,3% de los casos, pero además, finalmente solo la formalizaron uno de cada diez. De ellos, casi un 20% se archivó por falta de pruebas. Es decir, una inmensa mayoría de los casos nunca llegan a ser enjuiciados. Pero más allá de los obstáculos en lo judicial, Anar ha detectado que en ocasiones se produce un entorpecimiento desde el propio entorno de la víctima, lo que dificulta "la puesta en marcha de acciones que permitan que el menor de edad reciba la ayuda y protección necesaria".

Entre los "fallos" identificados se encuentra la negación de los hechos, algo que ocurre en el 37,8% de las ocasiones, la justificación o encubrimiento del agresor (31,1%), la negligencia o falta de reacción (23,9%) o la culpabilización del menor (7,2%). "En muchos casos las familias lo niegan porque no pueden creérselo ni entenderlo y se defiende", añade Díaz, que insiste en que "urge" concienciar a la sociedad de que el abuso sexual infantil existe "y no es un fenómeno aislado". En este sentido, la fundación reclama campañas de sensibilización y prevención.

Además, los abusos no suelen ser puntuales. Solo un 31% de las víctimas informaron de que les había sucedido una vez, pero lo habitual es que se repitan en el tiempo. Hasta un año en el 22% de las ocasiones y en el 38%, los ataques se han alargado durante más de un año.

domingo, 30 de abril de 2017

#hemeroteca #bullying | Yanire, psicóloga, al otro lado del teléfono contra el acoso escolar: "Me encuentro a niños que llevan sufriendo mucho tiempo"

Imagen: El Diario / Yanire, de la Fundación ANAR
Yanire, psicóloga, al otro lado del teléfono contra el acoso escolar: "Me encuentro a niños que llevan sufriendo mucho tiempo".
Yanire es psicóloga y atiende desde hace seis años las llamadas del teléfono de ANAR contra el acoso escolar. La especialista recibe peticiones de auxilio de menores pero también de familias y amigos, que, asegura, sufren las mismas secuelas que las víctimas. "No sé si hay más acoso, pero sí que ahora tiene nombre, y cuando tiene nombre sabes lo que te pasa y puedes pedir ayuda", afirma.
Sofía Pérez Mendoza | El Diario, 2017-04-30
http://www.eldiario.es/sociedad/telefono-encuentro-llevan-sufriendo-tiempo_0_637987186.html

Yanire es la voz que está al otro lado cuando un niño o niña que sufre acoso escolar llama al teléfono de la Fundación ANAR pidiendo ayuda. Lleva seis años descolgando el aparato y escuchan a los menores que eligen esta vía para romper la barrera del miedo a contar lo que les pasa. También llaman muchas familias, sobre todo madres, que, dice la psicóloga, "sufren las mismas secuelas que las víctimas".

Este recurso está en marcha desde 1994 y desde noviembre funciona en simultáneo al que ha puesto en marcha el Gobierno para el mismo fin. ANAR funciona como un primer cortafuegos para escuchar y orientar, "pero no pretendemos hacer las veces de terapia porque eso no se hace por un teléfono", asegura la psicóloga.

¿Qué se encuentra cuando descuelga el teléfono?
Me encuentro a niños y niñas que llevan sufriendo mucho tiempo, con tristeza y angustia. Normalmente la situación lleva alargándose un tiempo, no es reciente. También a familias o a amigos de las víctimas. Muchos nos dicen que no pueden más y están desorientados sobre qué pueden o deben hacer. Para ellos es un paso gigante porque se están decidiendo a contar a una persona adulta que no conocen de nada algo que les afecta mucho.

¿Les cuesta contarlo?
A muchos, sí. De hecho es muy común que hagan un primer acercamiento para ver qué pasa, explorar qué es esto del teléfono. Y luego volver a llamar tiempo más tarde. Nosotras hacemos informes de todos los casos, aunque no los identificamos porque ni siquiera nos aparece el número desde el que llaman, para que si vuelven a contactar no tengan la sensación de que tienen que empezar a contar de cero.

Cada caso es un mundo y requiere una valoración que hacemos en equipo. No podríamos orientar un niño a dar un paso si no sabemos si en su casa está protegido, si sus padres pueden dar pasos frente al colegio, si tienen profe con el que tene confianza. Vamos dirigiendo las preguntas y, en función de lo que nos cuentan, damos prioridad a un aspecto u otro, siempre con preguntas abiertas.

¿Y cómo se responde a un menor devastado por el acoso?
Somos un equipo de psicólogos que nos hemos formado para esto. Lo más importante, creo, es la calidez en el tono de la voz para generar un ambiente de confianza. Intentamos que la persona se vaya sintiendo cómoda y se tome todo el tiempo que necesita para contar lo que quiera contar, respetando sus silencios y gestionando las preguntas respetando sus ritmos.

¿Sienten culpa?
Normalmente tienen la autoestima baja y muchas inseguridades. Intentamos dotarles de recursos para empoderarles y que entiendan que lo que pasa no es culpa suya. Reforzar que si se está sintiendo triste, ha hecho muy bien al contarlo. A veces nos toca contener.

¿Solo escuchan o también intervienen y avisan a quien corresponda?
Nuestra acción se basa sobre todo en escuchar y dirigir, explicarles a dónde pueden acudir. Tenemos varios niveles de intervención: el primero es la exploración y la búsqueda de apoyos en el entorno del menor, que es fundamental; el segundo, si se llega a él, la derivación a nuestro departamento de recursos sociales y jurídicos; el tercero, si no hay apoyos o en casos muy graves, intervenimos con servicios sociales o de protección del menor. En cualquier caso, nada es un 'abc'. Orientamos todo lo que podemos y empoderamos, pero no estamos aquí para sustituir a una terapia presencial.

¿Llaman muchas madres y padres?
Sí, existe un teléfono para adultos y llaman sobre todo madres. Pero también abuelos o amigos. Para todos ellos es muy doloroso llevar a los niños a un centro escolar y que le estén acosando. Cuando encuentran alguien que les orienta, les tranquiliza. Pero hay secuelas, de hecho, detectamos en ellos las mismas que tienen los niños y niñas: tristeza, ansiedad, angustia, inseguridad... Encontramos a familias muy preocupadas que en muchos casos no se sienten respaldadas por el centro escolar de sus hijos. Lo viven desde esa perspectiva de: "Mi hijo está sufriendo y no se hace nada". Con frustración.

¿Ha atendido a familias de acosadores?
Sí, también. Padres o madres de adolescentes sancionados por acoso. Al final, se están comportando de forma agresiva por algún motivo. Si utilizan la violencia como recursos, intentamos indagar, con ellos, en por qué. Por qué no puede ponerse en el lugar de la persona a la que hace sufrir. Y siempre les redirigimos a profesionales específicos para que puedan trabajar con ellos.

¿Hoy recibe más llamadas que hace seis años?
Muchísimas más.

¿Hay más acoso o es más visible?
No sé si hay más acoso, pero sí que cuando no le pones nombre a algo, si no sabes que te está pasando a ti, le quitas importancia a la violencia. Al final eso hace que no pidas ayuda. Darlo a conocer, que la gente sepa de qué estamos hablando y sepa sus características te ayuda a identificarlo si lo vives o si lo ves en tu entorno.

¿Se está empezando a romper el silencio?
El último informe que hemos hecho con la muestra de los casos que nos llegan a través del teléfono dice que sí, pero esto es solo una muestra. No extrapolable a todo. Con lo que hemos podido analizar vemos, y así lo percibimos también las personas que cogemos el teléfono, que los amigos y compañeros de la víctima de acoso reaccionan más. Y el papel de los espectadores es importantísimo.

En su último estudio, ANAR dice que los casos que han atendido son más graves y afectan a niños más pequeños.
Volvemos al tema de la muestra. Es lo que hemos visto por lo que conocemos y sí tenemos esa percepción de que hay más violencia física. Aunque lo más recurrente siguen siendo los insultos, las humillaciones... en clase y a través de las redes, lo que provoca que no solo sufra en el entorno escolar sino también fuera. Y eso complica las cosas.

jueves, 27 de abril de 2017

#hemeroteca #bullying | Las víctimas de acoso escolar rompen su silencio

Imagen: El País
Las víctimas de acoso escolar rompen su silencio.
Un informe señala que hay más denuncias y más acosados que se enfrentan al agresor y alerta de un descenso de las edades en las que actúan.
Pilar Álvarez | El País, 2017-04-27
http://politica.elpais.com/politica/2017/04/26/actualidad/1493231114_299952.html

El silencio ya no es una constante en los casos de acoso escolar. Ni por parte de las víctimas ni de sus compañeros. Más de la mitad de los acosados y de sus amigos se enfrentan a los acosadores, que suelen actuar en grupos de dos a cinco personas. Las víctimas detectadas (y también quienes les acosan) son cada vez más jóvenes y aumentan los comportamientos violentos. Los autores del último informe sobre acoso escolar señalan que cada vez hay más conciencia de que el acoso no es “una cosa de críos” y, a la vez, han detectado casos más graves.

Existe “una mayor resistencia al acoso y a los acosadores, dentro de una cierta movilización general, que constituye el mayor cambio detectado el año pasado”, señala el ‘II estudio sobre bullying y ciberbullying desde la perspectiva de los menores afectados’, presentado este jueves y elaborado por la Fundación Anar en colaboración con la Fundación Mutua Madrileña. En 2015, los porcentajes de aquellos que se enfrentaron a sus agresores rondaba el 21% frente al 51% de un año después.

El informe se basa en el análisis de las llamadas efectuadas en 2016 a los teléfonos de la Fundación ANAR, tanto la línea para ayuda a niños y adolescentes como la dedicada a adultos y familias. Fueron 52.966 llamadas, un incremento del 128% respecto al año anterior que los autores del informe atribuyen a una mayor concienciación del problema y a los casos que se han denunciado en los medios de comunicación en los últimos años. Entre todas, detectaron 1.207 casos de ‘bullying’, el doble que el año anterior, de los que uno de cada cuatro fueron ciberacoso –a través del móvil u otros dispositivos-, que afecta más a las chicas.

Según el estudio, la edad media de las víctimas del acoso tradicional ha bajado a los 10,9 años (frente a los 11,6) del estudio anterior. El informe registra un aumento significativo en el porcentaje de víctimas y agresores con siete años o menos (del 8,7 al 14,2% en el caso de los acosados y del 7,8% al 15,7% en el caso de los acosadores) aunque sus autores descartan que haya bajado la edad, aseguran que esto ya ocurría pero ahora se denuncia. “La existencia de más casos no significa que se produzca más ‘bullying’ ni que sea a edades más tempranas sino que las acciones nos están ayudando a visibilizar los datos”, explica Benjamín Ballesteros, director de programas de la Fundación Anar. "Con la detección temprana evitas que sufra el problema durante años", añade Lorenzo Cooklin, director general de la fundación Mutua Madrileña. La media de tiempo que tardan los menores en alertar de que están sufriendo acoso es de 13 meses.

En la mayoría de los casos son acosados con insultos (71%) aunque ha aumentado el porcentaje de quienes denunciaron al teléfono haber sufrido golpes (51,5% frente al 43,7% del año anterior) o aislamiento (19,7%, más de 10 puntos por encima de 2015).

En el caso del ‘ciberbullying’, la edad media ha bajado levemente a los 13,5 años. Las agresiones verbales son el principal tipo de ciberacoso, seguido de las amenazas, aunque ha crecido en el último año la difusión de información personal de la víctima y el pirateo de cuentas, según el informe. En la mayoría de las ocasiones, la herramienta es el teléfono móvil y whatsApp la red más elegida, añade el informe.

El papel de los profesores
El trabajo señala también el aumento importante de las personas que conocían la situación de acoso, que ha pasado del 40,3% al 95,2%. Todos están más implicados y enterados: los padres, los directores y jefes de estudio y otros compañeros. Los profesores cada vez son más conscientes de lo que ocurre dentro y fuera del aula, aunque eso no supone que actúen mejor, según el informe. “Si bien los profesores conocen mejor las situaciones de acoso, reaccionan menos ante ellas”, señala el informe. En 2015, más de dos tercios hicieron algo al enterarse. En 2016, solo reaccionaron el 55,3%.

“La falta de medias, la no credibilidad que atribuyen a los padres de las víctimas y restar importancia a los hechos, se ha incrementado del 31,9% hasta el 44,7%”, recoge el trabajo. Solo en un tercio de los casos, el menor acosador fue castigado o amonestado. “El descontento de las familias proviene de la falta de implicación y comunicación de los centros escolares que aún llevando a cabo alguna medida, los padres consideran que son insuficientes”, según el responsable de Anar.

Delitos que los adolescentes "desconocen"
Uno de cada cuatro casos de acoso recogido en el informe de la Fundación Anar es de ciberbullying. Se da a través del móvil y las redes y su peculiaridad es que se puede extender a lo largo de las 24 horas del día. En estos casos, la mayoría de las víctimas son mujeres, según el informe. Y la edad media está en los 13,5 años. Los datos del último trabajo son de 2016 y el anterior se cerró en 2015. Respecto a las formas de ejercer este acoso, en la mayoría de los casos quienes llamaron al teléfono de la fundación denunciaron denuncias o palabras ofensivas además de amenazas (casi el 75% entre los dos) y un 20% alertaron de que habían difundido vídeos y fotos comprometidas. En el transcurso de un año, han detectado un incremento significativo de quienes denunciaron que se ha difundido información personal de las víctimas (11,7%, un 8,2% más) y de quienes denunciaron que les habían pirateado una cuenta personal (8,5%, con un incremento de casi el 7%). “Son hechos delictivos y los adolescentes no tienen conciencia de que es así”, concluye Ballesteros.

¿Se puede sufrir acoso a los siete años de edad?
Una de las conclusiones del último informe sobre bullying es que las edades en las que comienza el acoso han bajado en el último año. La edad media de la víctima está en 10,9 años en el caso del acoso presencial. Los alumnos que sufren ciberbullying, acoso a través de las redes, tienen una media de 13,5. El informe de la Fundación Anar alerta de que han aumentado los casos entre menores de siete años. El acoso escolar implica agresiones físicas o verbales repetidas en el tiempo pero también intencionalidad del agresor. ¿Tiene intencionalidad un niño de esas edades? Benjamín Ballesteros, psicólogo y director de programas de la fundación, considera que estos casos están claros: “Se puede sufrir bullying con siete años. Aunque la intencionalidad pueda ser difusa, sí existe la persistencia en las agresiones”. Ana Lillo, psicóloga también especializada en acoso escolar, difiere en este punto: “No cuadra que pueda haber una intencionalidad en esos años, cuando hay cuestiones que los niños aún no tienen desarrollados como el egocentrismo o el pensamiento más concreto. No creo que se le pueda llamar acoso”. En cualquier caso, Lillo recomienda intervenciones en los centros a esas edades para evitar casos futuros y mayor preparación para los padres.

DOCUMENTOS
II estudio sobre acoso  escolar y ciberbullying según los afectados
TEXTO COMPLETO | Fundación ANAR
https://www.anar.org/wp-content/uploads/2017/04/INFORME-II-ESTUDIO-CIBERBULLYING.pdf