miércoles, 31 de agosto de 2016

#libros #testimonios | María Goyri : Mujer y Pedagogía – Filología

María Goyri : Mujer y Pedagogía – Filología : Orígenes familiares. Recuerdos de infancia y juventud. Semblanzas. Bibliografía / Jesús Antonio Cid.
Madrid : Fundación Ramón Menéndez Pidal, 2016 [08].
96 p. 

Colección: Renuevos del Olivar de Chamartín
ISBN 9788489934184 / 15 €

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Asistimos en la actualidad a un creciente interés por la personalidad y la obra de quien no se limitó a ser mujer y colaboradora de Ramón Menéndez Pidal. Es de estricta justicia destacar la importancia de María Goyri (1873-1954) como pedagoga, como investigadora, y (a pesar de que nunca lo pretendió) como personaje público relevante en la vida cultural española del siglo XX. La impronta de su labor a favor de la educación y la dignificación del trabajo de la mujer, y en la modernización de los métodos de enseñanza en la escuela pública española, dejó una profunda huella en la que es necesario profundizar. Otro tanto puede decirse de sus aportaciones esenciales a la historia literaria hispánica en los campos del Romancero, la cuentística medieval y de los Siglos de Oro, o los estudios sobre Lope de Vega, que sólo muy parcialmente llegaron a publicarse en vida de la autora.

En este libro se traza un esbozo biográfico de María Goyri a partir de nueva documentación. Se esclarecen, en alguna medida, sus orígenes familiares; se recogen testimonios autobiográficos, entrevistas, y semblanzas de quienes más de cerca la trataron (compañeras de estudios; Ramón Menéndez Pidal, Diego Catalán); y se elabora la bibliografía más completa posible de sus publicaciones y trabajos inéditos.

Jesús Antonio Cid es catedrático de literatura española en la Universidad Complutense de Madrid, y presidente de la Fundación Ramón Menéndez Pidal.

miércoles, 24 de agosto de 2016

#hemeroteca #deportes | Los Juegos de la inclusión

Imagen: El País
Los Juegos de la inclusión.
El colectivo LGTBI ha tenido mayor visibilidad en Río 2016 que en cualquier otra edición.
Patricia Martínez Sastre | El País, 2016-08-24
http://elpais.com/elpais/2016/08/23/planeta_futuro/1471974137_642095.html

Doscientos metros cargados de simbolismo. Esa fue la distancia durante la cual la caricaturista, dibujante y columnista brasileña Laerte Coutinho condujo la antorcha olímpica, el pasado 24 de julio, por las calles de São Paulo (Brasil). El mes de junio había sido el turno de Andressa Sheron en el nordeste brasileño —Estado de Maranhão— y un mes antes, lo había hecho la profesora de portugués Bianka Lins en Minas Gerais. Nada novedoso en que la llama olímpica recorra diversos puntos del país anfitrión meses antes de la ceremonia de apertura, sí en que lo haga en manos de transexuales.

Bianka Lins se convirtió, ese mes de mayo, en la primera transexual en transportar la antorcha en la historia olímpica moderna. Un gesto sin precedentes en unos Juegos Olímpicos que, de una forma u otra, han servido al colectivo LGTBI (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) como plataforma para salir de la invisibilidad que padecen a diario y naturalizar su orientación sexual e identidad de género frente al resto de la sociedad.

“Yo me considero una persona atrevida y perseverante pues luché por hacer lo que más amaba en la vida que era dar clases", explicó la docente Bianka Lins después de ser escogida para transportar la antorcha. "Mucha gente dice que es normal, común. Yo sé que no lo es. No es común tener una profesora travesti dando clase. Para nuestra sociedad es común un travesti siendo peluquera, meretriz, prostituyéndose...".

Un lucha por ser vistos como paso previo para ser aceptados. Aceptados en el ámbito deportivo —con más de 40 atletas LGBTQ compitiendo en estas Olimpiadas—, pero también en el profesional, conyugal... Las estadísticas señalan a Brasil como el país del mundo en el que más personas LGTBI son asesinadas, 318 en el año 2015, según el último relatorio anual divulgado por elGrupo Gay da Bahia (GGB), la entidad defensora de este colectivo más antigua de Brasil. De acuerdo con el proyecto'Trans Murder Monitoring' (TMM) de la ONG 'Transgender Europe' (TGEU), 845 muertes de hombres y mujeres trans brasileños fueron registradas entre enero de 2008 y abril de 2016. Cifra muy superior, en valores absolutos, a la contabilizada en cualquiera de los otros 65 países participantes del estudio, entre ellos, México (247), Honduras (80), India (55), Turquía (43) o Pakistán (35). De media, cada 28 horas tiene lugar un crimen homofóbo en Brasil, de acuerdo con la organización Grupo Gay da Bahia.

Una pasarela repleta de flashes
“¿Por qué he hecho historia, porque estoy en unas Olimpiadas? Historia la hace aquella que está en la facultad estudiando o aquella otra que es maltratada, y al día siguiente, se levanta y sigue al frente para ayudar a su familia o ser quien quiere ser pese a tener al mundo en contra. La historia la hacen ellas, yo solo las represento”, afirmó en una entrevista para Globo News la modelo transexual brasileña Lea T. La misma que sorprendió al mundo, el pasado 5 de agosto, al encabezar la delegación brasileña durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos. Un gesto más a favor de la causa LGTBI que presenciaron unos 3.000 millones de televidentes en todo el mundo.

También alcanzó repercusión global la que puede considerarse la primera proposición de matrimonio lésbico de unos Juegos. Marjorie Yuri Enya, voluntaria de la organización, e Isadora Cerullo, jugadora de rugby- 7 de la selección brasileña, se besaban felices ante las cámaras que poco antes habían retransmitido la final de esta modalidad deportiva entre los países de Australia y Nueva Zelanda. Estaban prometidas e iban a casarse, y uno de los motivos para anunciarlo de forma pública, en palabras de la propia Marjorie Yuri, era demostrar que "el amor gana".

"Sueño con el día en que una declaración de amor no sea un acto de militancia, pero mientras no tengamos los mismos derechos y la misma visibilidad y respeto por parejas de mujeres, si quieren llamar lo que hice como un acto político, no voy a discutir", reflexionó poco después Marjorie. Los flashes se disparaban en el estadio de Deodoro de Río de Janeiro, y ya pocos se acordaban de la contundente derrota previa del país neozelandés.

Asimismo, han sido varios los atletas LGTBI que han engrosado el medallero de sus países de origen, como es el caso del nadador homosexual británico Tom Daley —bronce en salto sincronizado a diez metros de altura— o la yudoca brasileña Rafaela Silva —primer oro olímpico para Brasil—. Favelada de la Ciudad de Dios, negra y lesbiana, Silva se ha erigido como un símbolo de superación y resistencia en un país en el que el color de piel y la orientación sexual todavía levantan demasiados obstáculos.

“'Clima olímpico' en el asfalto y 'clima de guerra y miedo' en la favela. Estamos pagando con nuestras vidas el que tú puedas divertirte”, escribió hace unos días en su cuenta de Facebook Gizele Martins, periodista comunitaria y activista de la favela da Maré. Son muchos quienes han bautizado estos Juegos como los "Juegos de la Exclusión". Exclusión de los pobres; de los negros; de los que coronan los'morros'; de los que solo importan cuando importa su voto; de los desahuciados. No obstante, para las personas LGTBI estas Olimpiadas han supuesto la excusa perfecta para celebrar que existen y que han venido para quedarse. Ya no es posible mirar hacia otro lado.

martes, 23 de agosto de 2016

#hemeroteca #testimonios | Lagarder Danciu. “La caridad es humillante”

Imagen: El País / Largarder Danciu
Lagarder Danciu. “La caridad es humillante”.
Activista sin techo, gay, okupa e inmigrante gitano proveniente de Rumanía, pasó de nacer en un orfanato a las calles de Madrid, donde hoy vive y asesora en temas de marginalidad a Manuela Carmena.
Jesús Ruiz Mantilla | El País, 2016-08-23
http://cultura.elpais.com/cultura/2016/08/22/actualidad/1471866888_504506.html

Creció en un orfanato de la Rumanía de Ceaucescu. Pudo acabar en el hampa, pero gracias a una profesora que le iluminó, emprendió la senda del compromiso social. Se llama a sí mismo activista. A día de hoy, Lagarder Danciu, 35 años, lo es en tres frentes: como okupa sin techo, como gay y como gitano. Ha saltado a cierta fama por reventar mítines políticos de todo signo: “Ya has tenido tu momento de gloria”, le han dicho desde el PP, el PSOE y Podemos. Pero él sigue viviendo en la calle para levantar conciencias y de paso, tiene línea directa con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, para resolver asuntos de marginalidad y pobreza.

Pregunta. ¿Me cuenta su vida?
Respuesta. Nací en una ciudad del sur: Slatina, cerca de la residencia de Ceaucescu. Mi familia me abandonó en el hospital, fui un niño más dentro de las acogidas gigantes que tenía el régimen.

P. ¿Cómo se crece en un orfanato de la Rumanía de Ceaucescu?
R. Como en una jungla, tratando de que los mayores no te quiten la comida porque escaseaba. Tengo la nariz rota y todas estas cicatrices en la cara, 13 o 14, no sé…

P. Empezamos bien…
R. Lo bueno es que estos orfanatos no tenían escuela dentro y debíamos salir a las de la ciudad. Tuve la suerte de encontrar a una persona que me cambió la vida. Se convirtió en una madre. Kosoveanu Doina, se llamaba. Mi profesora. Hoy que veo todo lo que me ha sucedido, comprendo que me hizo darme cuenta de lo que significaba mi propia libertad. Ella se fijó en mí porque recogía las sobras de los otros chicos del colegio y me las comía debajo de un nogal. Apareció y me dijo: eso lo tenemos que cambiar.

P. ¿El qué? ¿El hambre?
R. Se refería a adquirir un compromiso conmigo. Yo, a partir de entonces, también me comprometí a dejar de robar los bocadillos de mis compañeros. Fue una lección que desde entonces me pesa y creo que por eso, hoy trabajo por la igualdad de oportunidades.

P. Muchos justificarían su inclinación hacia la delincuencia en ese tipo de infancias. Pero usted ha escogido otras sendas. ¿Cómo es el camino entre la ley de la selva y creer en la igualdad de oportunidades?
R. La mayoría de mis compañeros de orfanato no aprendieron esas cosas. Creo en los seres ‘sentipensantes’. Quienes mantienen su equilibrio entre el ser, las sensaciones y el pensamiento. Mi maestra era así. Ponía pasión a lo que hacía, buscaba esa igualdad en su día a día. Siempre me demostró su empatía. Regalándome libros, por ejemplo, el primero fue ‘Oliver Twist’. Leyéndolo vi reflejado mi mundo pero también que no vale resignarse. A partir de entonces me puse a soñar en convertirme en profesor de secundaria y denunciar lo que me rodeaba.

P. Así que desde siempre le han gustado los líos…
R. Desde que con 11 años me planté en el despacho de un ministro para denunciar lo que ocurría en los orfanatos. Era un liberal cristiano, como la Merkel, pero lo sorprendente es que me escuchó. Entré, él estaba escuchando ‘Las cuatro estaciones’, de Vivaldi, me arrodillé, le conté y nos hicimos amigos. Quiso reformarlo todo, tenía ese espíritu de justicia parecido al de Ángel Gabilondo, el del PSOE.

P. De ahí, hasta reventar mítines de todos los partidos y reivindicarse como okupa, gay y gitano rumano, ¿es cuestión de actitud?
R. Lo último responde a las etiquetas necesarias, pero detrás hay mucho más. Una necesidad de reivindicar la justicia, un viaje sin destino, una puesta en valor de la experiencia. La lucha contra la criminalización de la pobreza, que es un acto consciente. Necesitamos hacer partícipes a los más pobres de sus propias soluciones.

P. ¿Cómo?
R. Visibilizando, por ejemplo. Yo decido vivir en la calle porque, a través de mí, mucha gente se siente identificada. He llegado a autoculpabilizarme de mi situación de pobreza. Pero sé que está en mi mano salir, ser consecuente conmigo y no participar de esta sociedad del postureo.

P. ¿Qué lleva en la mochila?

R. Hoy, pancartas…

P. ¿Y la ropa?
R. Me la guardan en una floristería de la plaza Tirso de Molina, como el saco de dormir. Lo recojo a las nueve y duermo cerca de sitios con cámara por si me pasa algo de noche. Pero elijo lugares donde también pueden verse claramente las estrellas. Me quedo frito contándolas.

P. ¿Qué come?
R. De lo que despilfarra el sistema o de los centros sociales, muchos hacen el menú con productos reciclados o desperdicios de los supermercados… También de lo que me invitan por la calle. Hoy, un café y una magdalena que me ha pagado un señor.

P. Entonces, ¿no necesitamos dinero para sobrevivir?
R. No. Nos crean esa necesidad de dependencia y con ello la de no ser auténticos. Los políticos hablan del pueblo, pero no lo conocen. Hay que estar en la calle para comprobar la inteligencia emocional de la gente y su solidaridad.

P. ¿Ha sentido demasiado el racismo en España?
R. Me he hartado de recibir mensajes: vete a tu puto país, gitano de mierda… Pero mucha gente se da cuenta también de las contradicciones que vamos denunciando.

P. ¿Por ejemplo?
R. Lo humillante que nos resulta la caridad. Muchos comedores sociales, en agosto, cierran. ¿Qué pasa? ¿Que los estómagos de los sin techo nos vamos de vacaciones? Es absurdo.

P. ¿Por qué hay que reventar los mítines del PP, el PSOE o Podemos?
R. A los primeros por corruptos, a los segundos, por lo mismo y, a los últimos, por hipócritas. Es un partido que se montaron unos colegas, muy inteligentes, politólogos que creen que se puede manipular al pueblo. De la única que me fío es de Manuela Carmena. Ella sí es ‘sentipensante’. Muy preguntona, humilde y con sentido común. ¿Qué hace una señora así, con la vida solucionada y pudiendo estar jubilada en ese cargo? Está claro: buscar soluciones. Ahora, te digo una cosa: este pueblo debe tener los huevos hinchados de aguantar tanta corrupción.

P. ¿Y no flaquea a la hora de lanzarse al boicot?
R. No, ¿sabes en lo que pienso en el momento de entrar en la boca del lobo? En todos los que he visto en la calle con cáncer y con su sonda, por ejemplo, cuando los han sacado del hospital para no afrontar los cuidados necesarios. Salgo como un cosaco, pero nunca a faltar el respeto.

lunes, 22 de agosto de 2016

#hemeroteca #mujeres #iglesia | Las mujeres al rescate de la Iglesia católica

Imagen: El País / África de la Cruz Tomé
Las mujeres al rescate de la Iglesia católica.
Faltan sacerdotes en las parroquias. El diaconado femenino que estudia el Vaticano puede ser parte de la solución.
Juan G. Bedoya | El País, 2016-08-22
http://politica.elpais.com/politica/2016/08/18/actualidad/1471536806_370686.html

África de la Cruz Tomé, cumplidos con creces los 70 años, acude con el entusiasmo de un profeta a dar misa cada domingo y fiestas de guardar a los vecinos de varios pueblos del arciprestazgo de Ayllón, en Segovia. Fue durante 40 años profesora de Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid y vive entre ilusionada y escéptica el revuelo armado por el papa Francisco con la comisión que debe estudiar el papel de la mujer en la Iglesia romana, en concreto si es conveniente ordenar diaconisas.

En el siglo XIX, la Iglesia romana perdió a los obreros, en el XX a los intelectuales y a los jóvenes. En este siglo XXI lleva camino de perder a las mujeres, que son con creces la mitad más activa de esa confesión. “Los jóvenes se han ido de la Iglesia sin dar portazo y no nos hemos enterado”, ha reconocido el obispo de Santander, Manuel Sánchez Monge. Con las mujeres puede pasar lo mismo: se van yendo sin que los obispos se enteren.

En la práctica, África de la Cruz ya ejerce como diaconisa. El diácono es normalmente un varón, soltero o casado, habilitado por la jerarquía para presidir algunas celebraciones. Es una especie de sacerdocio de tercer grado. Puede impartir los sacramentos del bautismo y el matrimonio, pero no confesar ni dar la extremaunción, y tampoco puede, ni de lejos, ejercer la función principal de los eclesiásticos ordenados, es decir, la consagración eucarística.

Las misas de De la Cruz, que en puridad deben llamarse “Ceremonias de la Palabra”, se desarrollan como una eucaristía de cura, con la excepción de que las hostias que va a entregar a los comulgantes no las ha consagrado ella, sino un sacerdote o el obispo de la diócesis. Tampoco puede confesar, por ejemplo. El resto de la liturgia es la misma: lectura del evangelio del día, sermón, las preces correspondientes, etc.

Sus feligreses la acogen agradecidos. Lo han hecho los vecinos de Cilleruelo de San Mamés (41 habitantes), que la pasada festividad de la Virgen Grande han cumplido con el precepto dominical de la misa gracias a De la Cruz. Durante el nacionalcatolicismo franquista, les predicaron con extremo rigor que era pecado muy grave no ir a misa los domingos. Hoy, los obispos no tienen sacerdotes suficientes para poder cumplir con aquella obligación.

En España hay 23.071 parroquias, de las que al menos 5.000 no disponen de sacerdote permanente. ¿Soluciones? Las mujeres, que son inmensa mayoría en todas las iglesias, lo ven claro: el diaconado femenino, como un primer paso. Se lo pidieron al papa Francisco en mayo pasado las 900 religiosas de la Unión Internacional de las Superioras Generales recibidas por el pontífice argentino en el Vaticano. ¿Por qué marginar del diaconado a la mujer, que ya ejerció esa función en la Iglesia antigua? “Las mujeres diaconisas son una posibilidad para hoy”, respondió Francisco, que prometió crear una comisión para estudiar el tema. Ya está en marcha la comisión, presidida por el jesuita español Luis Ladaria, número dos de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Se atribuye a Napoleón esta frase: “Cuando no quiero hacer algo, creo una comisión”. De la Cruz tiene esas dudas, pero ve revolucionaria la sola decisión de Francisco. “Bienvenida la comisión. En ese búnker las mujeres, lo femenino, estamos asfixiadas. Necesitamos aires de innovación y reconocimiento”, dice. También ve positivo que la comisión haya nacido del ruego de unas mujeres. “Es un ejemplo a imitar por todas. Las mujeres tenemos que hacer bulla en la Iglesia. Hay muchos sordos y ciegos por ahí sueltos. También es positiva la paridad entre hombres y mujeres en la comisión. ¡Menos mal!”.

Puertas al campo
Alabada la creación de la comisión, De la Cruz indaga el para qué. “Hablar de diaconisas me parece poner puertas al campo. La tarea ardua que debe acometer esta comisión es el estudio del papel de la mujer en la Iglesia hoy y, sobre todo, mañana”. Y continúa: “Me entristece que la Iglesia no sea consciente de lo que se está perdiendo al ningunear a las mujeres. Es un despilfarro. La Iglesia infravalora un capital de alto rendimiento. Las mujeres en la Iglesia queremos, podemos y sabemos servir como Dios manda”.

La catedrática Marifé Ramos, una de las voces más sabias de la organización Mujeres y Teología, sostiene que, incluso recuperando el diaconado femenino, se estaría solo ante un primer paso, “necesario, pero insuficiente”. Añade: “Nuestro hermano Francisco ha abierto una puerta que estaba cerrada con un buen cerrojo. Tras la puerta se abre un camino que conduce a la atención pastoral y a valorar como ministerio lo que sólo se consideran tareas, a menudo infravaloradas. Ojalá el aire fresco se convierta en vendaval que reavive los ministerios en la Iglesia y se lleve el olor a rancio que se ha extendido”.

El juicio de Margarita de Pintos, de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, sobre la propia comisión papal es contundente. “Ríos de tinta se han escrito a favor y en contra sobre el acceso de las mujeres a los ministerios ordenados. No se necesitan más estudios. Lo que reclaman las comunidades cristianas son personas que puedan administrar los sacramentos y les acompañen en su vida espiritual, pero parece que es más importante su género que la necesidad”, afirma. Pintos califica la comisión de eurocéntrica (no participan personas de África, América Latina, Asía ni Oceanía), y excluyente de las mujeres que llevan años ejerciendo su ministerio presbiteral, “que aportarían la experiencia de las comunidades que presiden”.

Para el teólogo José Manuel Vidal, fundador y director de Religión Digital, la situación de la mujer en la Iglesia romana “es un pecado que clama al cielo y una flagrante discriminación ideológica, que no tiene cabida en el Evangelio, uno de esos graves pecados de los que la Iglesia suele arrepentirse siglos después”. En esa idea, la decisión del Papa “es solo un primer paso, tímido pero rompedor, tambaleante pero necesario”. Añade: "Francisco ha iniciado su proceso de reformas a paso lento, pero irreversible. Pero actúa para no quedarse solo, para que su primavera no sea flor de un día, para que su revolución tranquila la asuman las bases católicas".

No hay dogma contra el sacerdocio femenino / Juan G. Bedoya

San Pablo ordenó en una de sus famosas cartas que las mujeres deben estar calladas en la Iglesia. “Si tienen que aprender algo, que pregunten a sus maridos", añadió. (1 Corintios 14, 34). Debía estar harto de lo mucho que mandaban y organizaban entonces las primeras cristianas. Sobre la grosera afirmación del apóstol de Tarso la Iglesia romana ha construido una organización androcéntrica. “Si cierra la puerta a las mujeres una vez más, la Iglesia se verá alineada con los países más machistas del globo”, sentencia la teóloga Isabel Gómez Acebo.

En los primeros siglos del cristianismo hubo mujeres sacerdotes y diaconisas que ejercieron funciones ministeriales y directivas hasta que la Iglesia se patriarcalizó. “Es hora de pasar de la subalternidad a la igualdad; de la sumisión al empoderamiento; del régimen de dependencia a la autonomía; de ser objetos a sujetos. Esto no se logra con el diaconado femenino, sino todo lo contrario: se prolonga la minoría de edad de la mujeres bajo el espejismo o señuelo del protagonismo”, afirma Juan José Tamayo, director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones en la Universidad Carlos III de Madrid.

No hay ningún dogma que prohíba el diaconado o el sacerdocio femeninos. Francisco escribió en la ‘Evangelii Gaudium’ que “el sacerdocio reservado para los hombres (...) es un tema que no se pone en discusión”. No es verdad. Es quizás el tema que más se discute, además del celibato obligatorio de los sacerdotes. Nunca se ha cerrado “ese tema”. Cada día se abre en canal ante decenas de miles de parroquias que no tienen pastor por falta de vocaciones. Es verdad que lo quiso hacer Juan Pablo II, poco dado a sutilezas teologales, pero se le opuso con contundencia quien entonces era el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal Joseph Raztinger, más tarde Benedicto XVI.

Proclamar como dogma que no cabe el sacerdocio femenino es una barbaridad; los papas pueden cerrar ese camino cuanto quieran, pero nunca podrán decir a todo el orbe católico que es doctrina de la Iglesia desde su fundación, resumió Ratzinger a su superior y amigo. No fue un ruego, sino una orden de quien era entonces el exigente y no manipulable policía de la fe católica además de gran teólogo. Sin duda, dejó escrito un ‘dossier’ sobre la materia. Es raro que el Vaticano no lo tome en cuenta. El sacerdocio de las mujeres es, ciertamente, un “caso cerrado”, pero en la dirección opuesta a la que supone el actual Pontífice. Las Iglesias evangélicas, popularmente conocidas como protestantes, que ya tienen hasta obispas en su seno (e incontables pastores casados), son un ejemplo y un reto.

#hemeroteca #travestismo #fotografia | Travestismo de hierro y papel

Imagen: El País / Alemania, 1937
Travestismo de hierro y papel.
La colección de fotos del cineasta Sébastien Lifshitz en Arlés recorre los orígenes del movimiento transgénero a través de imágenes anónimas de mercadillos de medio mundo.
Álex Vicente | El País, 2016-08-22
http://cultura.elpais.com/cultura/2016/08/22/actualidad/1471890289_265712.html

Seguirá exasperando a los reaccionarios más furibundos, pero el travestismo es tan antiguo como la humanidad: ahí están los mitos griegos, las vidas de santos, las leyendas chinas y el teatro barroco para demostrarlo. Con la invención de la fotografía, a mediados del siglo XIX, aparecen las primeras muestras visibles de una práctica proscrita durante siglos en nombre del orden sexual, sobre el que reposaba también el social. El Antiguo Testamento consideraba que el travestismo suponía “una abominación a los ojos de Yahvé”, mientras que la ley civil de muchos países europeos lo castigó con la pena capital hasta el siglo XVIII, cuando quedó sustituida por una simple multa y fue catalogada como perversión clínica.

Esta firme prohibición no impidió que parte de la humanidad siguiera vistiéndose con el atuendo del género opuesto. La colección fotográfica del cineasta francés Sébastien Lifshitz supone una prueba adicional de ello. Su archivo, formado por 2.000 imágenes anónimas rastreadas en mercadillos de medio mundo durante los últimos 20 años, se expone por primera vez en los Encuentros Fotográficos de Arlés, que se celebran en la ciudad francesa hasta finales de septiembre. La colección también ha dado lugar a un libro, recién publicado, ‘Mauvais genre’ (Éditions Textuel), que traza una historia anónima del travestismo durante el último siglo.

Dos ferrotipos decimonónicos retratan a proletarias vestidas con el atuendo masculino, tal vez porque sus empleadores no pusieron cortes femeninos a su disposición. Aparecen mujeres vestidas de esmoquin en la Inglaterra victoriana y prisioneros de un campo de guerra alemán durante la Primera Guerra Mundial, engalanados con ropajes femeninos en un contexto enigmático. Después, la colección se adentra en las bambalinas de un cabaret transformista en el Nueva York de 1960 y en un exuberante concurso de ‘drag queens’, un par de décadas más tarde. El conjunto recorre los cambios en el significado social del travestismo, a través de imágenes que no fueron tomadas para ser expuestas en público. “Recogen una memoria privada y secreta. Por ese motivo, hay quien considera que mostrarlas en público es una violación”, reconoce Lifshitz, que no comparte esa opinión. “Estas fotos nos pertenecen a todos. Reflejan la historia de una manera distinta: no a partir de los nombres ilustres, sino de la microhistoria, de las vidas anónimas y olvidadas”, sostiene el cineasta de 48 años, que se ha especializado en retratar la diferencia sexual a través de la ficción y el documental, con títulos como ‘Primer verano’ o ‘Les invisibles’.

Sin estar siempre animada por una voluntad subversiva, esta práctica terminó adquiriendo un cariz político innegable, más allá del aspecto paródico que suele asociarse al transformismo. “El objetivo de estos hombres y mujeres no era solo burlesco. A veces, tenemos la sensación de descubrir una especie de pretransexualidad, un precedente al actual movimiento transgénero”, afirma Lifshitz. La historiadora francesa Christine Bard, autora del ensayo ‘Historia política del pantalón’ (Tusquets), sostiene la misma tesis en el catálogo: “Como en el desorden autorizado durante los carnavales, implica una suspensión temporal de la prohibición de invertir los roles. Estas imágenes hacen visibles los marcadores de género. Los desnaturalizan y revelan que son un código, una arbitrariedad cultural”.

La estadounidense Virginia Prince, que nació llamándose Charles, se convirtió en una pionera del activismo transgénero con su revista ‘Transvestia’, que empezó a publicar en 1960. Desde sus páginas, dejó clara la separación entre sexo y género (el primero corresponde a la biología; el segundo, al rol que se le atribuye culturalmente). “Se confunde el sexo con el género. Yo siempre soy de sexo masculino, pero cuando me convierto en Virginia tengo género femenino”, dejó escrito. Se anticipaba así a la tercera ola de feminismo que arrancó en los noventa y a los grandes nombres de la teoría ‘queer’, como Judith Butler, autora de ‘Deshacer el género’, volumen de referencia publicado en 1990.

Para la historiadora de la fotografía Isabelle Bonnet, el valor de este archivo es considerable, ya que “apenas existen autorrepresentaciones de las minorías transgénero previas a los movimientos de liberación gais y lésbicos de finales de los sesenta”. Es decir, anteriores a la revuelta de Stonewall en 1969. “Su historia nos concierne a todos, porque examina los estereotipos ligados a la sexualidad y al género. El pensamiento binario de una virilidad —positiva— opuesta a una feminidad —negativa— no es ni natural ni demasiado antiguo. Se desarrolla en el siglo XIX y comporta una fobia de la afeminación de los hombres”, asegura Bonnet en el libro. De ahí surgirá la llamada “gran renuncia masculina”, teorizada por el psicoanalista John Carl Flügel: la imposición de un vestuario desprovisto de ornamentos para los varones.

Las imágenes más enigmáticas de la colección son las que se alejan tanto de los parámetros políticos como de los burlescos, para inscribirse “en un extraño deseo de normalidad”, como apunta Bonnet. Por ejemplo, una larga serie de fotos describe las fiestas de un grupo de hombres que, durante los años treinta y cuarenta, se reunieron a puerta cerrada en sus domicilios de la periferia de Washington para vestirse y maquillarse como mujeres. Pero no emulaban el estilo de las estrellas de Hollywood, sino el de amas de casa de suburbio residencial. Mientras tanto, en las universidades estadounidenses para mujeres se celebraban los llamados ‘mock weddings’ (o bodas de broma), documentados en este archivo: una estudiante se vestía de hombre y la otra, de mujer. La vida estudiantil suponía un paréntesis en el que la bisexualidad estaba tolerada, antes del acceso a la vida adulta. En el viejo continente tampoco faltan los ejemplos. En algunas regiones francesas, las mujeres solteras solían vestirse de hombre durante las fiestas de Santa Catalina, patrona de las célibes, hasta el primer tercio del siglo XX. La depresión económica y el clima de preguerra hicieron que estos ejemplos de travestismo lúdico cayeran en desuso, “aplastados por el conformismo moral de los años treinta”, como apunta Bard.

La realidad ignorada
La publicación de ‘Mauvais genre’ coincide con un momento de visibilidad creciente del colectivo transgénero en la cultura. Lo demuestran películas como ‘La chica danesa’ o ‘Tangerine’, aplaudidas series como ‘Transparent’ y ‘Orange is the new black’, o los artistas Zackary Drucker y Rhys Ernst, que reflejaron sus operaciones de reasignación de sexo en ‘Relationship’, un proyecto fotográfico presentado en la pasada bienal del Whitney de Nueva York. Esos ejemplos apuntan a una normalización relativa de una realidad que, hasta no hace tanto, era ignorada o tratada de manera truculenta o caricaturesca. “Se ha necesitado tiempo. La historia de la transexualidad es muy reciente, porque no empieza hasta la posguerra europea, a excepción de tres o cuatro casos”, contextualiza Sébastien Lifshitz, que retrató a un personaje transgénero en ‘Wild side’, una de sus primeras películas. “En los últimos 15 años, se les ha empezado a prestar una atención fuerte en el cine y el resto de la cultura, pero también en los estudios de sociología y de historia. El problema es que los textos de la teoría ‘queer’ no suelen contar con imágenes que reflejen un fenómeno más complejo y diverso de lo que habíamos imaginado”, afirma el director. Su colección supone, en ese sentido, un referente visual bienvenido.

#hemeroteca #racismo | La tibia e inacabable lucha contra el racismo en el fútbol español

Imagen: El País / Iñaki Williams, a la izquierda
La tibia e inacabable lucha contra el racismo en el fútbol español.
El episodio de los gritos simiescos a Iñaki Williams en Gijón se puede zanjar con una leve sanción económica al Sporting.
Juan L. Cudeiro | El País, 2016-08-22
http://deportes.elpais.com/deportes/2016/08/22/actualidad/1471887802_418453.html

Latente, como si aguardase agazapado para mostrarse con inquietante periodicidad, el racismo vuelve a golpear al fútbol español. Carlos Clos Gómez, árbitro del duelo celebrado el pasado domingo en Gijón entre Sporting y Athletic, suspendió el encuentro durante un minuto porque desde uno de los fondos del estadio se escucharon, según detalló en el acta del partido, “sonidos imitando la onomatopeya del mono dirigidos al jugador Iñaki Williams”. Clos comunicó la incidencia al delegado de campo para que a través de megafonía se pidiese que cesaran. Así ocurrió, pero brotaron entonces los silbidos hacia el futbolista desde el mismo minoritario sector de la afición local. El Sporting emitió ayer a través de sus canales de comunicación un vídeo en el que varios de sus futbolistas hacen un llamamiento para que no se repitan estos comportamientos y condenó en un comunicado “cualquier tipo de acto de racismo, xenofobia o conducta violenta”.

El cuadro asturiano espera una sanción, pero los precedentes muestran una actitud laxa de los diversos estamentos hacia las conductas racistas. Hace diez años ya del episodio de La Romareda en el que Samuel Eto’o sacudió conciencias cuando quiso abandonar el campo tras una situación idéntica a la sufrida ahora por Williams. Entonces el árbitro Esquinas Torres también detuvo el partido y entre él y el técnico Frank Rijkaard le convencieron para seguir sobre el césped. El Zaragoza recibió una multa de 9.000 euros.

La ley obliga desde 2007 a que en España exista una entidad que controle este tipo de situaciones. Así ocurrió durante un tiempo, se celebraron reuniones, se realizaron informes. A partir de 2010 el Observatorio contra el Racismo, que dependía del Consejo Superior de Deportes, languideció sin convocarse hasta que se reactivó una iniciativa similar tras los acontecimientos de Madrid Río a finales de 2014, cuando una reyerta en Madrid costó la vida a un seguidor del Deportivo a manos de otros del Atlético. “Quizás se interpretó que nuestro fútbol estaba a salvo de problemas de violencia, xenofobia o racismo”, apuntó entonces Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia. Poco antes el presidente de aquel observatorio, Javier Durán, había lamentado la oportunidad perdida. “Pudimos estudiar la posible vinculación entre fútbol y movimientos racistas y xenófobos. Lo cierto es que no era cómodo vincular un espectáculo a esas realidades que están ahí”.

Las alarmas ya habían vuelto a sonar. El madridista Marcelo lo advirtió tras un partido contra el Atlético en febrero de 2014. Tres meses después al Villarreal le impusieron una sanción de 12.000 euros tras el lanzamiento de un plátano por parte de uno de sus aficionados a Dani Alves, que ya había sufrido vejaciones similares en el campo del Espanyol. El club levantino prohibió al espectador volver a entrar en su estadio, pero el Consejo Superior de Deportes clamó contra la tibieza en la sanción del Comité de Competición. Una semana después fue el entonces levantinista Pape Diop el que en un partido contra el Atlético respondió con un baile al coro simiesco que le acompañó cuando iba a lanzar un córner. “Esto tiene que acabar”, pidió después, pero casi también de inmediato una cámara de televisión captó a una aficionada del Llagostera realizando gestos simiescos hacia Mamadou Koné en un partido con el Racing de Santander.

El efecto emulación existe, pero también funciona el rigor y la constatación de que hay un problema que atajar. “No hay jugador negro que no haya sufrido nunca insultos racistas”, apuntó hace unos meses Tommy N’Kono el ex guardameta camerunés del Espanyol durante la presentación de su escuela de porteros. A su lado estaba su compatriota Carlos Kameni, que llegó a sufrir ese tipo de humillación en varios campos, y expuso su opinión: “Lo mejor es no hablar de ello para darle más fuerza, pero es una situación que no se zanja y hay que hacer algo porque no es normal”.

En Inglaterra en su día John Terry perdió la capitanía de la selección por proferir palabras racistas contra un rival durante un partido. Le impusieron una multa de 270.000 euros. La pasada temporada en Italia tanto en el campo del Inter como en el del Lazio sufrieron cierres parciales de sus graderíos por problemas de racismo. En España ya en 2007 la Ley recogía la posibilidad de clausurar recintos deportivos durante dos años su la infracción era grave o dos meses si era leve. Tanto las federaciones como la Comisión Antiviolencia tenían la potestad para tomar ese tipo de decisiones, pero siempre optaron por adoptar un perfil más benévolo. La nueva normativa actualizada en 2015 tras los sucesos de Madrid Río contemplaba sanciones más duras tanto a nivel económico como en cuanto a clausura de gradas o estadios. Los clubs protestaron y desde enero del presente año se matizaron tanto los supuestos en los que se puede decidir una clausura que lo más probable es que, con la norma en la mano, la sanción al Sporting se quede en una multa que oscilará entre los 6.000 y los 18.000 euros.

domingo, 21 de agosto de 2016

#hemeroteca #transexualidad | Tailandia: Una prisión para proteger a reos transexuales

Imagen: El País
Una prisión para proteger a reos transexuales.
Tailandia destinará un penal a reos LGTBI para evitar abusos, una decisión que no contenta a los activistas.
Ana Salvá | El País, 2016-08-21
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/08/21/actualidad/1471806080_898690.html

Nachacha Kongudom fue detenida en junio del año pasado por protestar contra la Junta militar que se hizo con el poder tras un golpe de Estado hace dos. La activista estudiantil fue enviada a una prisión de hombres, a pesar de su petición de ir a una cárcel de mujeres porque al ser transexual temía ser acosada en prisión. Las autoridades respondieron a su petición que, conforme a la ley, continúa siendo un hombre y ningún documento dice que las mujeres transexuales sean mujeres en Tailandia. Nachacha, a pesar de sus súplicas, fue enviada a una prisión masculina donde dos agentes le exigieron desnudar su cuerpo durante un examen físico, además de ser acosada de forma verbal por otros reclusos.

“Les pregunté [a los oficiales]: ¿Qué sucede si soy transexual aquí? Me respondieron que estaría en un pequeño lugar en la prisión pero que no podría salir al jardín porque mi presencia sería demasiado chocante para los demás internos”, explica Nachacha. La activista fue liberada el mismo día bajo fianza, pero su caso suscitó de nuevo la preocupación entre la comunidad LGBTI —las siglas que identifican a lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales— por el acoso al que podría haber sido sometida.

El Departamento Correccional ha anunciado recientemente que la prisión de Minburi de Bangkok será utilizada como cárcel LGBTI bajo un programa piloto con el fin de evitar posibles abusos por parte de los reclusos. Una idea que ha sido celebrada por algunos activistas de género, pero que ha despertado también cierta controversia porque “podría fomentar la exclusión”.

El activista Phongsathon Chankaew está “completamente de acuerdo con el lanzamiento del proyecto de prisión para disminuir los casos de abuso”, pero se muestra preocupado al mismo tiempo por el proceso de selección. Considera que permanecer en estas prisiones “debería ser una opción que las personas puedan elegir y no una obligación”, ya que “se añadiría otro tipo de abuso si las autoridades no muestran una comprensión en profundidad de este tipo de asuntos”.

En las cárceles de Tailandia actualmente se encuentran 4.448 presos que han aceptado ser clasificados como LGTBI. Entre ellos, 2.258 son mujeres, 2.156 hombres y 34 transexuales, según las autoridades penitenciarias. Los presos LGBTI representan aproximadamente el 1,5% del total de la población carcelaria. Las prisioneras transexuales ya son separadas de los internos masculinos en la prisión tailandesa de hombres de Pattaya, porque a menudo han sido víctimas de abusos por parte de otros internos.

En otros países, sobre todo en algunos de América Latina como Paraguay, Argentina o México, se han adoptado iniciativas similares a la propuesta por Tailandia, aunque se trata de pabellones dentro de las prisiones y no de cárceles completas, explica Jean-Sébastien Blanc, asesor de la Asociación para la Prevención de la Tortura.

Pobreza extrema
Algunos de los prisioneros, cuenta Blanc, informan de que prefieren permanecer en dichas alas debido a su exposición a la violencia extrema, pero sus condiciones de vida son extremadamente pobres. “La creación de prisiones LGBTI, además, no aborda el problema de la violencia en sus raíces, sino que corre el riesgo de trasladar la violencia hacia otros detenidos vulnerables [en la prisión común]”. En el caso de los transexuales, probablemente el más delicado, opina que “se les debería dar la posibilidad de elegir su asignación a una prisión masculina o femenina sobre la base de su género autopercibido”.

Jesse Lerner-Kinglake, de Just Detention, explica por otro lado que en un condado de EE UU un juez ordenó a la cárcel a crear un ala separada para los presos LGBTI, pues era la mejor manera de garantizar la seguridad a esta población. “En este caso, todas las demás opciones se habían agotado”, pero la segregación de los presos LGBTI “no garantiza la seguridad, ya que algunas personas LGBTI también cometen abuso sexual”, concluye el activista.

Una comunidad tolerada, pero no aceptada
Tailandia se ha dado a conocer como un oasis LGTBI, además de ser uno de los siete firmantes del continente de la declaración de los derechos de esta comunidad en la ONU. En el país asiático, sin embargo, queda todavía mucho camino que recorrer: la sociedad les tolera, pero no les acepta.

Las leyes budistas prohíben a los hombres homosexuales convertirse en monjes y no están permitidos los matrimonios del mismo sexo, uniones civiles o parejas de hecho, a pesar de las reiteradas peticiones de los activistas. Además, un gran número de tailandeses identificados como LGTBI han sufrido alguna vez acoso físico y verbal por parte de compañeros.

El mayor problema de las personas transexuales en particular es que no pueden cambiar su sexo en el carné de identidad, aún tras haberse sometido a una operación completa de reasignación de sexo, lo que afecta a su vida diaria, además de impedirles acceder a muchos empleos.

#hemeroteca #entrevistas #homofobia | 'Un mundo huérfano' de Giuseppe Caputo y la caja de Pandora de la sexualidad homosexual

'Un mundo huérfano' de Giuseppe Caputo y la caja de Pandora de la sexualidad homosexual.
Santiago Cruz Hoyos | El País [CO], 2016-08-21
http://www.elpais.com.co/elpais/cultura/noticias/mundo-huerfano-giuseppe-caputo

Giuseppe Caputo fue jefe de prensa de Alfaguara, gestor cultural. Pero antes de todo ello, simplemente, fue un lector. Uno que siempre había querido escribir. Pero, ¿cómo hacerlo? ¿Cómo encontrar el tiempo, comprarlo?

Giuseppe supo de una maestría en escritura creativa en la Universidad de Nueva York y renunció a su trabajo; irse. Escribir, finalmente, es su prioridad. En la Universidad de Iowa, también, se especializó en estudios ‘queer’ y de género. (‘Queer’, dice Wikipedia, “es un término global (en inglés) para designar a quienes no son heterosexuales o de género binario”.)

A su regreso a Colombia llegó con su primera novela publicada, la segunda que ha escrito. Una historia sobre su padre, pero también sobre la homofobia universal: ‘Un mundo huérfano’, se llama.

La historia transcurre en la noche, la oscuridad, la melancolía, esa sensación de sentirse perdido, pero también en la fiesta, la algarabía, los colores fluorescentes de las discotecas, los disfraces de mariposas, el disfrute.

El lector se sentirá en una especie de videojuego en el que descubre bares de nombres raros como El Baboso, o laberintos de puertas que al abrirse destapan esa sexualidad homosexual, que sigue siendo un tabú pero que despierta la curiosidad de muchos. Como abrir una caja de Pandora. Giuseppe Caputo está al teléfono.

Lo que primero sorprende de la novela es el lenguaje, nuevo, y una atmósfera que recrea un mundo fantástico, oscuro pero también fluorescente. ¿De dónde viene este universo?

Hay una poeta que abre la novela (Marosa Di Giorgio, uruguaya) y otra que la cierra, (Alda Merini, italiana). Las dos tienen un diálogo en su trabajo, en su poesía, con la mitología católica, como otros universos, entonces parte de la inspiración viene de ahí.

Lo que me interesa en la escritura es eso, cuidar una música, un ritmo, una atmósfera. Por eso me demoro mucho. Un día productivo pueden ser apenas tres cuartos de página, pero eso para mí es un logro absoluto. Paso mucho tiempo pensando cada párrafo. Asumo la escritura como un espacio de libertad y felicidad. No veo la escritura como un espacio de dificultad, sino como un espacio de gozo aunque con mucho rigor. Un trabajo pensado, cuidadoso, para elegir muy bien las palabras.

Además no tengo afán de publicar – uno no vive de esto- entonces no veo por qué afanarse para entregar algo de lo que uno no esté satisfecho. Me tomo todo mi tiempo para hacer lo mejor que puedo.

La novela está dedicada a tu padre, y describe una relación papá – hijo en medio de una escasez absoluta y una recursividad extrema para superar aquello. ¿Es ficción o esa situación viene de una memoria personal?

Sí, viene de una experiencia autobiográfica. Cuando yo tenía unos 8 o 9 años mi papá me contó de la nada que habíamos perdido todo, estábamos en la olla. Y ese fue el inicio de una vida nueva, distinta, llena de dificultades pero también llena de ocurrencias ante esa precariedad. Y la novela también da cuenta de una relación padre – hijo que pasa por diferentes estados. El hijo como hijo, pero también el hijo como padre que debe cuidar a su papá y eso lo hace sentir a veces solo, desprotegido. Es una relación muy física, muy cariñosa, se la pasan abrazados todo el tiempo, hay una camaradería todo el tiempo. Por eso la dedicatoria: amado padre y compañero.

Tu padre murió durante el proceso de la escritura de la novela. Supongo que eso influyó en el resultado final.

Él murió el 10 de febrero de 2015 y yo terminé la novela en julio de ese año. El final iba a ser distinto y la muerte de mi padre influyó en ello. Pero no lo cuento para no arruinarle la novela a quien no la haya leído. El final original era que ambos, padre e hijo, se quedaban sin trabajo esperando algo del mar. El mar es como esa idea de Dios, que a veces te deja regalos en la orilla, a veces se los lleva, a veces no deja nada. Pero con la muerte de mi papá todo eso cambió.

La religión es, de hecho, otro de los grandes temas de la novela. ¿Cómo es tu relación con esa idea de Dios, con la religión, la Iglesia?

Dejé de creer sin proponérmelo. Sí pienso que hay una religiosidad, pero mi relación con Dios es de nostalgia y de haber perdido una fe que alguna vez tuve. La Iglesia por otra parte me parece una institución que está 500 años atrás, hipócrita. No veo ningún progreso en ella.

Tú te expones mucho en la novela, y eso hace que el lector respete y admire al autor. Te expones contando esa relación con tu padre y hablando de ese mundo homosexual de una forma en que poco se hace en la literatura. Describes con minucia la sexualidad homosexual, que es otro de los temas de la historia. ¿Te costó exponerte de la manera en que lo hiciste?

No me costó exponerme, aunque hay que tener en cuenta que es una novela. Es decir: mucho parte de una memoria, de experiencias autobiográficas, pero no deja de ser una ficción. Y esa capa de ficción te da una intimidad, una protección. Pero me ha pasado con la novela que lo que generalmente escandaliza a las personas, a mí no me escandaliza. Lo que a algunos lectores les ha parecido fuerte, como el capítulo en el que hablo de una forma muy explicita del sexo, a mí no me parece tan fuerte.

Lo que me parece fuerte es esa desigualdad radical, la violencia contra la comunidad Lgbti, el policía que le dice al personaje principal ¿por qué sigues vivo? después de que ocurriera una masacre en una fiesta de la comunidad Lgbti, cuando tiran esos cadáveres a un camión de basura y los empiezan a comprimir, todo eso es lo que a mí me parece fuerte.

Sin embargo, para sentir dolor, hay que agotar el horror. En la novela hay esa intención de ir llevando el horror, empujándolo, y cuando ese horror supera los límites para los personajes, ya se empieza a sentir el dolor.

Sin embargo, insisto, la novela abre esa puerta para muchos misteriosa: la sexualidad homosexual. Como abrir una caja de Pandora…

Me gusta lo de la caja de Pandora porque digamos que la sexualidad en general, más allá de la sexualidad homosexual, puede ser en sí una caja de Pandora. La sexualidad que está en el centro, que no tiene tabús, es la sexualidad heterosexual, los casados que tiran para tener hijos.

A medida que le vas quitando capas, ingredientes, a esta pareja, se va marginalizando más y más la sexualidad. Si le quitas el componente del matrimonio, de la reproducción, el componente también de que es una pareja y no un trío, a medida que le vas quitando como componentes a esa sexualidad que no es tabú, se va marginalizando, volviendo a la periferia. Se va convirtiendo en tabú.

Entonces me gusta eso de la caja de Pandora, que puede pasar por todo el mundo, no solo por la escena gay. Y otra cosa que me han preguntado con la novela es que si hay un activismo, si con las escenas de sexo estoy intentando hacer una propaganda gay.

La contra pregunta que hago es que si alguien lee una escena heterosexual, piensa que es una propaganda católica o algo así. Un escritor que habla de relaciones heterosexuales no se vería enfrentado a una pregunta así: si describir una escena de sexo es una especie de militancia.

En la homofobia que se plantea en la novela sí hay un activismo…

La homofobia surge en la novela como surge en el mundo. Me parece que uno no puede singularizar el dolor, pero sí creo que hay experiencias de vida singulares en ciertas comunidades. Y sí, todos pasamos por cosas difíciles, pero no sería justo desconocer que ciertas comunidades, y específicamente la comunidad Lgbti, ha pasado por situaciones que otros no pasan.

A mí me sorprende mucho que la novela saliera justo cuando sucedió la masacre de Orlando, todos estos asesinatos contra la comunidad Lgbti. Lo que está pasando en Colombia ahora con el tema de las cartillas escolares también me parece un ataque homofóbico sin precedentes.

Uno siente que ha habido un progreso, se ha aprobado el matrimonio homosexual, cada vez hay más gente fuera del closet a una edad más temprana, cada vez hay más programas de televisión con personajes Lgbti que no son caricaturizados, sino que son mostrados en toda su complejidad.

Y sin embargo al mismo tiempo que se visibiliza más a la comunidad Lgbti, se visibiliza también la homofobia. Como todo estaba tan dormido, la homofobia también estaba dormida. No era tan radical.

Cuando me surgió la escena de la masacre en la novela, me pregunté por cierto en qué año está ocurriendo esta novela. Y cuando salió, cuando se publicó, pasó lo de Orlando. Es algo que me aterra mucho, esa radicalización del mundo de hoy.

#hemeroteca #lgtbifobia #iglesia | Unas 60 personas participan en una besada junto a la sede del Obispado de Getafe.

Unas 60 personas participan en una besada junto a la sede del Obispado de Getafe.
Los concentrados protestaban contra el escrito de Joaquín María López de Andújar contra la Ley contra la LGTBIfobia.
EP | El País, 2016-08-21
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/08/21/madrid/1471793924_763145.html

Alrededor de 60 personas han participado en una besada junto a la sede del Obispado de Getafe, convocada por la asociación Gaytafe LGBTI+, en protesta por las críticas del obispo de Getafe, Joaquín María López de Andújar, a la Ley contra la LGTBIfobia.

Tras la concentración, se ha leído un comunicado contra las afirmaciones de López de Andújar y del obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, firmado por las asociaciones DiversAH y Gaytafe LGBTI+, condenando "el pensamiento cavernícola, medieval y reaccionario de estos señores". Asimismo, han señalado que, en contra de la opinión de los obispos, la Ley Integral contra la LGTBIfobia "ni contradice la moral natural, ni anula la enseñanza pública de la Iglesia, ni prohíbe rezar por quien pretenda cambiar la orientación de su vida, puesto que dicha ley en ningún momento conculca la libertad religiosa y moral".

"La Ley Integral contra la LGTBIfobia no ataca a las libertades religiosas, educativas, de expresión, de cátedra o científica, sino que pretende que las personas LGTBI tengamos los mismos derechos y nos veamos reflejados en espacios donde hasta ahora estábamos totalmente invisibilizadas o incluso donde se violaban sistemáticamente nuestros derechos", han subrayado.

Además, han apuntado que quienes de verdad sufren confusión no son las personas LGTBI, "sino los miles y miles de fieles católicos que con asombro tienen que ver como aquellas personas que tendrían que ser su guía espiritual se dedican a ningunear y atentar contra la dignidad de las personas LGTBI, entre las cuales hay muchos católicos".

Terapias contra la homosexualidad
También les parece "gravísimo e irresponsable que se defiendan las terapias de curación de la homosexualidad, bisexualidad y transexualidad, cuando está demostrado que dichas terapias son muy peligrosas para la integridad física y psíquica de quienes se someten a ella y que constituyen un riesgo para la salud pública, por no hablar de la dudosa legalidad de los métodos que se emplean en las mismas, dignos de una película de terror".

"Agradecemos que tras insultarnos, descalificarnos y atentar gravemente contra nuestra dignidad, los obispos firmantes del comunicado nos tiendan una mano para dialogar y construir alternativas y ofrezcan sus oraciones para sanarnos pero, con toda la educación que nos es posible, debemos rechazar tales oraciones, básicamente porque no hay ninguna persona LGTBI a la que sanar", han destacado.

Por último, exigen a las autoridades competentes "que se tomen medidas contra los autores" por entender que el comunicado de los obispos "exhorta al odio y la discriminación contra las personas LGTBI y que puede ser constitutivo de delito en función de la legislación vigente que previene tales manifestaciones y a las cuales no entendemos amparadas ni por la libertad de expresión ni por la libertad religiosa".

#hemeroteca #testimonios | El centenario de Gloria Fuertes saca a la escritura de su olvido

El centenario de Gloria Fuertes saca a la escritura de su olvido.
Para reivindicar su obra y su legado, el mundo editorial como diversas instituciones homenajearán su figura con múltiples actividades.
EFE | La Voz de Galicia, 2016-08-21
http://www.lavozdegalicia.es/noticia/literatura/2016/08/21/centenario-gloria-fuertes-saca-escritura-olvido/00031471808099434594496.htm

En 2017 se celebrará el centenario del nacimiento de Gloria Fuertes, autora que «murió con la sensación de que no se le reconocía como poeta». Para reivindicar su obra y su legado, el próximo año tanto el mundo editorial como diversas instituciones homenajearán su figura con múltiples actividades.

«Esperamos que el año que viene sea el año de Gloria», asegura a Efe Marta Porpetta, albacea literaria de Fuertes (Madrid, 1917-1998) junto a su hermana Paloma, quien dirige la Fundación que lleva el nombre de la poeta madrileña, que en 2017 hubiera cumplido cien años.

Una Fundación concebida como un «cauce para mantener la memoria y huella» de Fuertes, nacida en el castizo barrio de Lavapiés, cuyas letras aparentemente ingenuas o naif encerraban un compromiso y una lírica singular que la convirtieron en una voz esencial de la literatura española de los 50.

Así, la que fuera más conocida como autora de cuentos para niños será protagonista en el 2017, con una multitud de actos que está coordinando la Fundación que lleva su nombre en colaboración con distintas instituciones públicas y privadas, y que harán que «Gloria esté en todas partes», como señala Porpetta.

La Biblioteca Nacional de España (BNE) inaugurará en el mes de abril una exposición en la que se mostrarán los documentos sobre la autora que la institución posee en su fondo bibliográfico.

Además, el Ayuntamiento de Madrid está en conversaciones con la Fundación para poder acoger una exposición sobre Fuertes, que solía llevar siempre una corbata al cuello, y cuyo emplazamiento está aún por determinar. «El Ayuntamiento tiene que implicarse, porque Gloria es una figura muy madrileña», reivindica su albacea.

La Universidad Complutense, interesada en celebrar un congreso sobre la autora, también contactó con la Fundación. Unas conversaciones que Porpetta espera que se retomen en el mes de septiembre. También le gustaría que al simposio pudiesen acudir académicos de Estados Unidos, donde Fuertes es un «referente de la poesía de posguerra y social», dice.

Y es que Gloria Fuertes, mientras era bibliotecaria en el Instituto Internacional de Madrid, obtuvo una beca que le llevó a Estados Unidos, donde impartió clase, desde 1961 hasta 1963, sobre la obra de los autores españoles, en la Universidad Bucknell (Pensilvania).

Con el objetivo de reivindicar no solo su ya reconocible obra infantil sino también su poesía, la Fundación, en colaboración con la editorial Torremozas, publicará en el primer trimestre de 2017 una «completísima» biografía de la autora, con anécdotas y material inédito sobre su vida.

Asimsimo, la Fundación ha abierto las puertas de su extenso archivo al sello Blackie Books, que publicará una antología de la producción literaria y de la vida de la autora de obras como «Poeta de guardia» (1968) y «La gata chundarata y otros cuentos» (1974), y colaboradora del programa de TVE «Un globo, dos globos, tres globos».

«La verdad es que queremos reivindicar todo eso, no solo su poesía infantil, también la adulta», recalca Porpetta.

En este sentido, Belén Reyes (Madrid, 1964), considerada la heredera poética de Fuertes, coincide con Porpetta. «Gloria se murió con la sensación de que no se le reconocía como poeta, sino más por el tema de los cuentos de los niños», se lamenta en una entrevista con Efe, aunque añade que está «contenta» porque durante estos años «la gente la ha ido descubriendo como poeta».

Reyes asegura que Fuertes se consideraba postista, un movimiento que trató de recuperar el espíritu de las vanguardias, y, según recalca, sí que fue un pilar renovador de la lírica, porque «escribía como hablaba. Abrió un camino para la poesía porque se le entendía todo, hizo accesible la poesía. La sacó a la calle».

«Yo creía que mi manera de escribir era de bicho raro y leyéndola me di cuenta de que se podía escribir sin ser rebuscado», asegura Reyes, que tuvo la «suerte» de conocer a Fuertes y «verla todas las semanas durante los últimos 15 años de su vida».

Fue una mujer de raza y divertida -«le encantaban los chistes», rememora Reyes-, aunque reconoce que «verla imponía» porque era «muy alta» y por esa inconfundible voz ronca. «Gloria estaría encantada y flipando con todo lo que se está montando a su alrededor», concluye.

sábado, 20 de agosto de 2016

#hemeroteca #homofobia | Siete detenidos por pegar a una pareja gay en la plaza de Chueca

Imagen: El Mundo / Concentración contra la homofobia en Madrid
Siete detenidos por pegar a una pareja gay en la plaza de Chueca.
Un arrestado agredió a dos policías y destrozó un coche patrulla.
F. Javier Barroso | El País, 2016-08-20
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/08/20/madrid/1471712454_087546.html

Siete personas (cinco hombres y dos mujeres) fueron arrestados el pasado fin de semana tras agredir a una pareja gay que estaba charlando en la plaza de Chueca, según informaron fuentes policiales. Dos de los agentes resultaron heridos por uno de los arrestados, que también causó graves destrozos al vehículo patrulla en el que iba a ser trasladado a comisaría.

Alrededor de las dos y media de la madrugada del sábado 13 de agosto, la sala del 091 recibió un aviso de que una pareja de hombres de 30 y 55 años estaba siendo agredida. Al lugar acudieron agentes del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC), perteneciente a la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana. Justo cuando se bajaron los agentes de los vehículos, un grupo de personas comenzó a alejarse de la plaza. Las dos víctimas, de origen mexicano, les relataron a los funcionarios que estaban hablando tranquilamente, cuando se les acercaron siete personas. Les empezaron a gritar “maricones” y otros insultos relacionados con su condición sexual. Las víctimas permanecieron tranquilas, pero sus atacantes siguieron con los improperios. Después comenzaron a golpearles.

Los dos agredidos dieron la descripción del grupo y les señalaron. Los agentes salieron detrás de ellos y les detuvieron. Según fuentes policiales, el que causó más problemas fue Ivanov V., un búlgaro de 18 años, que estaba especialmente nervioso y agresivo. Al ser introducido en un coche patrulla, pegó una patada en todo el pecho al inspector de policía que dirigía el grupo. Le dio con tanta potencia que le tiró al suelo. También golpeó en la cara a un agente que le estaba ayudando.

Los funcionarios lograron reducirle y meterle en el patrulla, pero la emprendió de nuevo a golpes. En este caso, rompió el cristal de una puerta trasera, que también resultó desencajada. Al final tuvo que ser trasladado en otro coche patrulla, tras ponerle lazos de seguridad en los tobillos para evitar nuevos golpes al vehículo.

Facultativos del Samur-Protección Civil atendieron a los heridos en la propia plaza. Uno de ellos fue trasladado en ambulancia al servicio de urgencias del hospital del hospital Clínico, ya que había recibido un fuerte golpe en la cabeza y tenía dolores cervicales, además de problemas de visión en un ojo.

Los detenidos, que tienen entre 18 y 51 años, fueron trasladados a la comisaría de Centro, donde se instruyó un atestado por un delito de odio (homofobia), atentado a agente de la autoridad, lesiones y daños. Entre los arrestados estaban Gemma A. R., de 22 años, y Viktoriya B., una ucrania de 20 años.

DOCUMENTACIÓN
Siete detenidos por agredir a una pareja gay en Chueca y herir a dos agentes.

Las víctimas, de origen mexicano, fueron insultadas y golpeadas por un grupo de cinco hombres y dos mujeres.
EFE | El Mundo, 2016-08-21
http://www.elmundo.es/madrid/2016/08/21/57b9bcf846163fdf1e8b4624.html

#hemeroetca #pornografia | ¿Está el porno aburriendo a las nuevas generaciones?

Imagen: El País
¿Está el porno aburriendo a las nuevas generaciones?.
Las mujeres se suman al consumo, pero el tiempo medio que le dedicamos cae en picado. Investigamos las causas.
Silvia C. Carpallo | El País, 2016-08-20
http://elpais.com/elpais/2016/08/16/buenavida/1471352099_894845.html

No hace falta ser ningún experto en internet para saber que uno de los productos que más se consume en la Red es la pornografía. Pero, ¿con la misma intensidad que antes? Lo cierto es que las nuevas generaciones, sobre todo los llamados millennials (nacidos entre 1980 y 1999), son más selectivos.

En España, según las estadísticas de 2015 de la conocida página de porno online Pornbub, el 51% de consumidores son, precisamente, menores de 35, por lo que se puede responder sin lugar a dudas que los millennials no han dado la espalda a las películas con sexo explícito, pero lo cierto es que cada vez le dedican menos tiempo (nuestro país ha pasado de ser el número 11 en la tabla de los que más porno consumen a situarse en la posición 13): 8 minutos y 4 segundos frente a una media internacional de 9 minutos y 20 segundos.

Ante estos datos, la sexóloga María Esclapez reflexiona que, si bien el desarrollo de la tecnología va al compás del desarrollo de la generación millennial, “antes cualquier cosa en este campo era una novedad y más si la novedad era material pornográfico. Ahora, el porno ya no es un acontecimiento, y hay escenas en la Red para aburrir. Esta saturación de material, unida a la diversidad de intereses, ha influido en la conducta de la audiencia”.

La sexóloga y pedagoga Soraya Calvo añade: “Han cambiado varias cosas: el consumo de porno ya no es tan clandestino como antes, cuando había que enfrentarse a todo un ritual y hacerse con mucha discreción con un VHS, que solo se podía ver cuando no había nadie en casa. Ahora, con los smartphones y las conexiones a internet, se puede acceder a contenido pornográfico de manera automática, sin esperas y, por tanto, sin rituales simbólicos que daban mucha más carga emocional al porno”, lo que permite un consumo más rápido y eventual. Todo lo que se nos hace fácil acaba por perder parte de nuestro interés.

Y eso que ahora ellos no están solos…
Los estudios de Pornhub, en conjunción con la empresa tecnológica Vocativ, llegaban también a la conclusión de que, en proporción, las mujeres de entre 18 y 24 años ven un 5% más de porno que sus homólogos masculinos. “Creo que más que aumentar el consumo en féminas y disminuir en varones, lo que pasa es que se ha desdramatizado el reconocimiento de su consumo, tanto en positivo como en negativo. Es decir, que no pasa nada porque ella confiese que lo ve”, aporta Soraya Calvo.

Y si las mujeres han tardado en subirse al carro del porno, obviando el pudor a reconocerlo, ha sido a causa de unos filmes deficientes, según la directora de cine para adultos Erika Lust: “Hay mucho mito alrededor del consumo de pornografía entre féminas. Lo cierto es que a ellas también les gusta ver porno, pero la oferta que hay en la pornografía 'mainstream', accesible a todo el mundo, es lamentable y no agrada tanto a la mujer”.

Un nuevo cine erótico podría volver a catapultar las cifras, ya que el ritual de lo secreto y dificultoso no parece que tenga opciones de renacer. “Para los young adults (audiencia de 20 a 35 años) puede haber hasta un aborrecimiento de la pornografía masiva que han visto hasta ahora”, prosigue Lust, que dice que su público siempre le agradece el cuidado por la producción y la historia, "que haya personajes en los que reconocerse resulta excitante".

Curiosamente, aunque Erika Lust es conocida por hacer “porno para mujeres”, lo cierto es que su audiencia se compone de un 60% de hombres y un 40% de mujeres. “Al final son personas a las que les gusta ver sexo explícito en pantalla, pero no de forma barata, vulgar y siempre en el mismo sofá cutre”, concluye.

También hay menos sexo
El acceso fácil a la pornografía, que no ha repercutido en un mayor consumo, tampoco ha propiciado que los encuentros íntimos reales entre las nuevas generaciones sean más habituales. A pesar de los probados beneficios del sexo casual y de las posibilidades que da internet, la revista 'Archives of Sexual Behavior' acaba de publicar un estudio en el que documenta que los jóvenes nacidos en las décadas de los 80 y los 90 tienen menos relaciones sexuales que sus padres y abuelos.

"Gracias a las redes sociales, ha aumentado el contacto verbal, pero no el personal", aclara María Esclapez, que continúa: "El aumento de conciencia respecto a las consecuencias de tener sexo de manera irresponsable, una educación sexual inaduecuada basada en el miedo y el hecho de que se retrase la edad de la independencia de los padres, dificultan la gestión de los encuentros sexuales”.

viernes, 19 de agosto de 2016

#hemeroteca #mujeres #vestimenta | "Llevo burkini porque soy libre y porque me da la gana"

Imagen: El Mundo / Hallar Abderrahaman
"Llevo burkini porque soy libre y porque me da la gana".
Isabel F. Lantigua | El Mundo, 2016-08-19

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/08/19/57b61029e2704e2a4c8b4631.html

La controversia que ha ido creciendo hasta llenar el debate en todos los ámbitos arrancó hace unas semanas, con la cancelación de una jornada exclusiva para mujeres con burkini, que una ONG había organizado en un parque acuático cerca de Marsella. Tras este episodio polémico, dos localidades de la Costa Azul, Cannes y Villeneuve-Loubet, prohibieron el uso de esta prenda en sus playas y las autoridades de Sisco, en Córcega, también lo vetaron tras un enfrentamiento en el que resultaron heridas cinco personas y que se originó cuando un chico quiso fotografiar a una mujer en burkini. En total, el veto ya se extiende a una docena de municipios galos.

Pero para las mujeres musulmanas esta historia comenzó mucho antes, "porque el interés por entrometerse en el cuerpo de la mujer es recurrente desde hace siglos", declara a El Mundo Laure Rodríguez Quiroga, miembro de Red Musulmanas, que afirma que lo único que ellas quieren es "libertad para poder decidir". Ha escuchado muchas veces el argumento de que el burkini es un símbolo de la opresión de la mujer, pero "si la intención es liberarnos no tiene sentido hacerlo prohibiéndonos algo. Es contradictorio. Y sea patriarcal o no esa forma de vestir, prohibirlo atenta contra nuestros derechos".

Rodríguez Quiroga, que abrazó el islam hace 14 años "por decisión propia, después de haberme documentado mucho·, considera que ·quien usa burkini lo hace porque quiere, porque forma parte de una filosofía de vida. Lo hacemos porque decidimos por nosotras, porque queremos ir así y, también, tiene que ver con el pudor", dice quien en su casa practica nudismo.

Más tajante es Hallar Abderrahaman, musulmana y activista, que afirma: "Yo uso burkini porque me da la gana. Porque soy libre para llevarlo. Es una tela de bañador, es higiénico y me gusta". Nacida en Ceuta, Abderrahaman vive en Barcelona y veranea en Menorca, donde baja con esta prenda a la playa. "Algunos me ven y se asustan, pero es por fobia, por desconocimiento. Nadie me ha prohibido ir así, pero es verdad que mi pareja se ha llegado a sentir incómoda porque no dejaban de mirarnos y hemos tenido que cambiar de playa".

Hasta la fecha, 10 mujeres han sido multadas en las costas francesas -con 38 euros- por ir a la playa con burkini, pese a la prohibición. En los decretos lanzados para regular esta vestimenta se apela fundamentalmente a la "laicicidad" del Estado y a "motivos de seguridad" y se alega que "una prenda que manifiesta de forma ostentosa una pertenencia religiosa, cuando Francia y los lugares de culto religioso son actualmente objetivo de ataques terroristas, puede provocar disturbios del orden público". El alcalde de Sisco, Ange-Pierre Vivoni, ha afirmado que "la gente aquí se siente provocada por cosas como ésta". El director general de servicios del Ayuntamiento de Cannes, Thierry Migoule, fue aún más lejos al afirmar en Francetv info que el burkini es una "señal de adhesión al yihadismo" y plantea además "problemas de higiene".

Abderrahaman considera estos argumentos "injustos". "La prohibición de algo tiene que estar acorde al problema que se quiere resolver. Y prohibir el burkini no va a acabar con el terrorismo, eso está claro. El burkini no lo impone el islam ni el Corán, lo llevamos porque queremos. Esta prenda no tiene nada que ver con los terroristas, pero todo lo relacionado con la barba (salvo que seas un hipster occidental) o con el velo lo relacionan con el yihadismo. No puede ser. Es una norma islamófoba", sentencia, para luego añadir que "la medida es contraria a la diversidad cultural y sólo sirve para invisibilizar a la mujer musulmana".

La situación en España

Lejos de aminorar, la polémica en torno a este bañador crece. El propio primer ministro francés, Manuel Valls, se ha pronunciado al respecto y ha apoyado los vetos que se han dictado en varias localidades del país, pero ha descartado que el Gobierno vaya a lanzar una legislación al respecto. La polémica se ha extendido a Marruecos, donde este traje de baño está prohibido en algunas piscinas de hoteles y clubes privados; y a Bélgica, donde la diputada de origen marroquí, Nadia Sminate, miembro del partido separatista Nueva Alianza Flamenca (N-VA), ha pedido su prohibición en todo el territorio bajo el argumento de que "es absolutamente necesario evitar que las mujeres se paseen en burkini por Flandes. No creo que quieran, en nombre de la fe, caminar con semejante horror en la playa".

Tampoco queda exenta del debate España, donde no existe una regulación al respecto en las playas pero algunas piscinas y parques acuáticos sí imponen limitaciones.

Por ejemplo, el parque Aquabrava de Roses (Girona) prohíbe el burkini en sus instalaciones. Su directora comercial, Maribel López, asegura en declaraciones a Europa Press, que se trata de motivos "estrictamente de seguridad", ya que las prendas anchas pueden conllevar accidentes con las diversas atracciones y se ha mostrado sorprendida por la polémica generada, pues tampoco permiten el baño con pareos, camisetas anchas o bañadores integrales.

Pero lo cierto es que algunas musulmanas han encontrado dificultades para acceder a determinados recintos en España. Es el caso de Fatima Aatar El Achouch, que desde un pueblo rural del norte de Marruecos cuenta su experiencia. "Tuve problemas para acceder a la piscina municipal de mi barrio y también al parque acuático Water World (en la Costa Brava)". Aatar explica que "en ambas situaciones me prohibieron hacer uso del servicio pero con argumentos ambiguos y débiles. Que si por higiene, que si por llevar el cabello cubierto, que si por mi propia seguridad, etc. En el parque acuático, cualquier queja tenía que pasar por el juego burocrático (rellenar una hoja de reclamación, llevarla a comisaría, etc.) y no me apetecía. En la piscina opté por aguantarme, pero ese mismo día que la socorrista me prohibió entrar, vi a una chica que llevaba un pantalón de calle. Se lo dije, ya que su argumento era que yo no llevaba ropa de baño. Le comenté que era muy curioso que a la otra persona sí la dejase y a mí no. No supo responder".

Aunque todas reconocen que en España el problema no es como en Francia. "Aquí se es más cuidadoso en materia de asuntos religiosos, porque con la Iglesia hemos topado", afirma Quiroga. Esta activista de Red Musulmanas indica que "a la gente se le llena la boca con que respetan las libertades, pero si no cumples el canon occidental entonces no es así. Consideran que una mujer se cubre por obligación, pero eso es sólo en Irán. Es falsa la concepción de que una mujer cuanto más se desnuda más libre es".

Fatima añade otro elemento al debate: "A las personas que nos cubrimos nos obligan a destaparnos y a las personas transexuales las obligan a cubrirse. Este doble rasero muestra que el problema de fondo no es la higiene ni la seguridad sino la aversión hacia lo diferente".

Quiroga zanja el asunto con una cuestión que lanza al aire: "Lo islámico responde al pudor, a algo personal sobre lo que no se puede legislar. ¿Otra vez vamos a regular sobre el cuerpo de las mujeres para garantizar las libertades?"

DOCUMENTACIÓN
Burkini, patriarcado y prohibición. ¿Cuál es el debate?.
Sonia Vaccaro | El Mundo, 2016-08-19

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/08/19/57b5f0b3e2704ea5658b466f.html
Sobre burkinis, represiones y privilegios de señorita blanca.
Loola Pérez | El Mundo, 2016-08-19

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/08/19/57b5efb0e2704e97218b466e.html
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