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miércoles, 4 de julio de 2018

#hemeroteca #violencia | Tagnabou Elvis: "En Libia, cada noche violaban delante de nosotros a quien iban a matar"

Imagen: El Diario / Tagnabou Elvis
"En Libia, cada noche violaban delante de nosotros a quien iban a matar".
Los testimonios de las personas rescatadas por el Open Arms denuncian torturas y explotación sexual durante su paso por Libia. A pesar de ello, la Unión Europea defiende la devolución de migrantes al país vecino.
Gabriela Sánchez - A bordo del Open Arms | El Diario, 2018-07-04
https://www.eldiario.es/desalambre/Libia-noche-violaban-delante-matar_0_789171121.html

Elvis vivió durante un año y medio encerrado en un búnker oscuro del que no podía escapar. Cada día, cada hora y cada minuto sobrevivía sumido en sus pensamientos para evitar concentrarse en el exterior. Despertarse a gritos, llamar a su madre para explicarle, entre sollozos de dolor, que ha sido capturado mientras su secuestrador le golpea con su rifle en la misma zona de su cuerpo que la tarde anterior. Escuchar a su madre llorar, pidiéndole perdón por no tener dinero suficiente para pagar lo exigido y acabar con el sufrimiento de su hijo. Esta es solo una pequeña parte de ese "infierno libio" descrito por cada migrante rescatado en el Mediterráneo.

Esta es la Libia a la que la Unión Europea apuesta por devolver a quienes tratan de llegar a Italia arriesgando su vida en el mar, a través del traspaso de las labores de rescate ejercidas hasta ahora por la Guardia Costera italiana y las ONG a una supuesta guardia costera libia.

Dos grandes cicatrices inflamadas le recuerdan los golpes diarios de las milicias que lo mantenían en cautiverio. El dolor más profundo, detalla, no venía de las armas con las que dejaban en carne viva su hombro y su cabeza. El mayor sufrimiento procedía de la voz que le obligaban a escuchar cada día al otro lado del teléfono: "Mi madre lloraba pero no tenía dinero. No podía hacer nada pero oía mis gritos. Me forzaban a llamarla", relata Tagnabou Elvis a bordo del Open Arms.

"Los criminales libios lo hacían cada día, excepto cuando se cansaban de pegar. Como nos golpeaban tanto, había días que estaban agotados y se hartaban de pegarnos", normaliza el joven de Burkina Faso.

No recuerda el número de asesinatos presenciados. "Cada día uno debía morir", sentencia Elvis con entereza. Cuando llegaba la noche al búnker sin ventanas en el que eran hacinadas decenas de personas, "si te llamaban, era mala señal", continúa. "Decían 'ven, ven' y disparaban. Yo vi como mataron a mi amigo. Cuando estás en esa situación, solo dios puede ayudarte", lamenta.

A las llamadas forzadas, las lesiones y el sentimiento de culpa se añadía el ritual de cada día. "Antes de matarles, los violaban delante de nosotros. Les bajaban los pantalones y después los asesinaban", dice tras ser preguntado por posibles casos de explotación sexual. Ninguno de sus compañeros agredidos sexualmente sobrevivió: "Si te violaban debías morir", dice Elvis en el barco español por el que fue rescatado tras su huida de Libia.

En su caso, solo había hombres en la habitación donde él permanecía encerrado.

"Cada día asesinaban a uno delante de nosotros. Antes solían violarle. Todas las semanas traían a gente nueva. Mataban, dejaban hueco, para encerrar a otras personas capturadas", añade el joven burkinés.

Las quemaduras de cigarrillo, las breves descargas eléctricas, los cortes con cuchillos o pellizcos con tenazas son otros de los métodos de tortura a los que se refieren muchas de las personas rescatadas por el Open Arms que atracarán este miércoles en Barcelona. Las mujeres y los hombres muestran señales que su paso por los calabozos libios ha dejado en su cuerpo. Algunas de estas provocadas tras las devoluciones realizadas por la supuesta guardia costera libia.

Elvis logró escapar del cautiverio que le mantuvo encerrado durante la mayor parte de su paso por Libia. "El carcelero se emborrachó y se dejó la llave puesta. Huimos todos. Me acuerdo de correr mucho, me quedé solo. Eran las cinco de la mañana. Entonces encontré a la persona que más me ha ayudado, mi padre en Libia", recuerda el burkinés. Se trataba de un hombre libio que, junto a su familia, lo acogió en su casa. "Durante un mes, me curó las heridas con agua caliente. Hasta que se frenó la hemorragia", apunta Elvis, quien le contó su necesidad de escapar de Libia. Hasta que la familia debía irse a vivir a Egipto. "Me dejaban su casa de libia para que viviese allí, pero tenía mucho miedo de que volviesen a capturarme las milicias. Al final, él me pagó el viaje a Europa", asegura el joven. Dos semanas después, viajaba sobre una barca neumática con 60 personas a bordo.

Tras siete horas de travesía, observaron a lo lejos un gran barco. Pensaban que se trataba de una patrullera libia. "Sigamos, sigamos", dije a mis compañeros. "Habíamos hablado que si venían los agentes libios a devolvernos nos íbamos a tirar al agua", sentencia. "Es demasiado Libia".

No era una patrullera libia. Era el barco español de Open Arms que este miércoles los desembarca en un puerto seguro. "Si hubiese sido un barco de Libia el que nos hubiese encontrado, todos nosotros estaríamos muertos. Lo habíamos acordado", concluye el burkinés horas antes de tocar por fin suelo europeo.

domingo, 18 de octubre de 2015

#hemeroteca #artivismo | Un 'puerto' para refugiados en alta mar

Imagen: El Mundo / Plataforma 'Aylan'
Un 'puerto' para refugiados en alta mar.
Iniciativa para evitar naufragios en el Mediterráneo. Un grupo de artistas alemanes abandera un proyecto para implantar 1.000 plataformas de rescate en puntos clave del Mediterráneo.
Rebeca Hortigüela | El Mundo, 2015-10-18
http://www.elmundo.es/internacional/2015/10/18/562271b4268e3e5b328b4674.html

La plataforma 'Aylan' -en honor al niño kurdo ahogado en las costas turcas cuando navegaba a Grecia- flota ya en aguas del Mediterráneo como la primera construcción marítima de salvamento de refugiados víctimas de naufragios. La idea ha partido del grupo alemán Centro para la Belleza Política, fundado y dirigido por Philipp Ruch.

Cinco artistas partieron del puerto siciliano de Licata y, tras cuatro horas de navegación, amarraron la plataforma en alta mar, en una de las rutas que utilizan los refugiados para alcanzar 'El Dorado' europeo.

Aylan no será la única plataforma. En cuatro meses planean instalar otras 999 construcciones en los puntos estratégicos del Mediterráneo que juegan un papel importante en la huida de los refugiados, sobre todo sirios, que anhelan empezar una nueva vida en Europa. El proyecto se ha financiado gracias a una campaña de 'crowdfunding'. "Queremos mostrar que un continente altamente desarrollado y rico como Europa no utiliza todas sus capacidades para prevenir la muerte sin sentido de miles de personas en el Mediterráneo cada año", cuenta a El Mundo Leopold Bärenthal, miembro del Centro para la Belleza Política. "Con la fuerza económica de la Unión Europea y todos sus estados miembros, estas 1.000 plataformas no costarían esfuerzo alguno."

Con bandera austriaca y producción de empresas italianas, 'Aylan' tiene una extensión de seis metros cuadrados y está equipada con luces de navegación, un dispositivo de llamada de emergencia, módulos fotovoltaicos, un asta de bandera, salvavidas, luces de posición, cuatro bloques de hormigón, dos anclajes y amarres para las pequeñas embarcaciones.

Philipp Ruch es el fundador y director de este grupo de '(art)ivistas' que la prensa alemana ha calificado como la mejor iniciativa de artistas alemanes desde Grupo 47", un club informal de autores y críticos que persiguieron el objetivo de revitalizar la literatura de la posguerra.

Ruch estudió filosofía política y cree en el humanismo 'agresivo', en los actos de resistencia, la desobediencia civil y el compromiso participativo con el público. En esta línea caminan los proyectos más recientes que ha coordinado.

Entre ellos, el que se convirtió en "la peor pesadilla para el Gobierno alemán". Exhumaron los cuerpos (con el apoyo de los familiares de las víctimas) de inmigrantes y refugiados que habían sido enterrados en fosas comunes tras haberse ahogado o haber muerto de hambre en las proximidades a las fronteras europeas. El objetivo, darles un funeral digno o incinerarlos tal y como sus familiares desearan. El primer entierro de esta iniciativa tuvo lugar en un cementerio de Gatow, Berlín. Un refugiado sirio fue enterrado por un imán en compañía de sus familiares.

Ante todo, ellos se consideran artistas. "El objetivo de nuestro arte recientemente ha girado en torno a la migración, los refugiados y la incapacidad de la política para perseguir estrategias humanas en lo que respecta a estas cuestiones. Pero no somos una organización humanitaria, hacemos arte", asegura Leopold Bärenthal.

Para ellos, cada frontera cerrada y cada metro de alambre decorado con concertinas en las vallas de la Unión Europea están obligando a la gente a morir en el mar. "El problema no es de inmigración, sino de nuestra falta de humanidad, de empatía y de la incapacidad de actuar en el aspecto político", reflexiona el grupo, que ansía conjugar belleza, sensibilidad, empatía y política.