sábado, 30 de noviembre de 2019

#hemeroteca #iglesia #pederastia | ‘El violador eres tú’

Imagen: Cadena SER / Marcial Maciel y Katol Wojtyla
‘El violador eres tú’.
J. Alfredo Reyes Ramos | Vanguardia, 2019-11-30
https://vanguardia.com.mx/articulo/el-violador-eres-tu

La poderosa canción feminista conocida como “Un violador en tu camino”, misma que las mujeres chilenas hicieron famosa el pasado 25 de noviembre, debería ser cantada frente a una de las instancias que ha dañado la vida de seres inocentes, niños, niñas y mujeres creyentes de la fe cristiana, que es lo que más agravia a las víctimas y a la sociedad en general.

Nos referimos a la sede del Estado Vaticano en México, donde se encuentra el nuncio apostólico que es el embajador de la llamada santa sede en nuestro País, el obispo Franco Coppola. Y, asimismo, “El violador eres tú” debería de manifestarse también frente a la sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), que son las instancias del clero católico que por muchas décadas han encubierto a los sacerdotes violadores.

Y aquí vamos a parafrasear a Gandhi, aquel humanista oriental que nos dijo una gran verdad a los cristianos de Occidente: “Me gusta el Cristo de ustedes. Lo que no me gusta son los sacerdotes cristianos de ustedes: no se parecen en nada al Cristo de ustedes”.

Y es que seguramente Mahatma Gandhi habrá leído en el Evangelio de San Marcos aquel pasaje del Cristo en Capernaúm, donde toma a un niño entre sus brazos y advierte a sus discípulos: “Y cualquiera que escandalizare a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se atase una rueda de molino al cuello, y fuera echado en la mar” (Marcos 9:42).

Y tal parece que los sacerdotes cristianos en el mundo han hecho todo lo contrario: escandalizar con niños y niñas de la fe cristiana cometiendo con ellos las más aberrantes acciones, mismas que han sido solapadas por el Estado vaticano, sus nunciaturas y las conferencias episcopales en general.

Y es que la saga de horrores cometida por curas y obispos degenerados es espeluznante. Pero no hay que confundir ese sector podrido del clero con la iglesia católica en general. Se trata únicamente de una legión de espíritus malignos entre los que destaca Marcial Maciel, el infame pederasta fundador de los Legionarios de Cristo.

Señalamientos siempre han existido, pero en los tiempos del papa Juan Pablo II siempre se protegió y ocultó a los depredadores con sotana, como el citado Maciel, siempre pegado a Wojtyla, o el cura violador Fernando Martínez Suárez, fundador de uno de los colegios de más prestigio en Saltillo.

Y la evidencia está ahí para mirarla. En el libro que editó Grijalbo en el año 2006, “Manto Púrpura”, Sanjuana Martínez publica un anexo de 110 páginas con las fichas de 509 sacerdotes pederastas de todo el mundo titulada, “Fugitivos con sotana”, lista que en 15 años ha crecido en gran manera.

Actualmente en México hay 160 sacerdotes suspendidos por señalamientos de violación sexual. Delito abominable por el que ahora está preso el tal Naasón Joaquín García, que se hace llamar apóstol de Dios en el mundo, líder de otra secta religiosa.

“El violador eres tú”, canción de las feministas chilenas bien aplica a ese sector del clero pederasta. No a la comunidad cristiana que es la esencia misma de la iglesia del Evangelio. Y cierto es que no habrá suficientes ruedas de molino para atarlas al cuello de los violadores. Aunque Naasón y Maciel, seguramente, ya tienen la suya.

#hemeroteca #homofobia #testimonios | Una ley feroz, represión y prejuicios históricos: cómo es ser gay en la Rusia de Putin

Imagen: Infobae / Activismo LGTBI en San Petersburgo, Rusia
Una ley feroz, represión y prejuicios históricos: cómo es ser gay en la Rusia de Putin.
Adelanto de “Rusos de Putin” (Ariel), un libro de crónicas que busca entender la trama detrás del líder que ejerce hace veinte años un poder implacable. Lo que sigue es un fragmento dedicado a uno de los temas más sensibles: las prohibiciones que afectan las actividades y la vida privada de la comunidad LGTB+.
Hinde Pomeraniec | Infobae, 2019-11-30
https://www.infobae.com/america/cultura-america/2019/11/30/orgullo-y-prejuicio-una-ley-feroz-y-la-amenaza-pederasta-una-mirada-a-la-vida-gay-en-rusia/

Moscú, junio de 2019

“¿Orgullo? Pero ¿orgullo de qué?”

Galina se enfurece y agita las manos en un gesto hacia el cielo mientras me responde. Aunque habla castellano muy bien, se pone nerviosa y es como si le faltaran las palabras. Acabo de preguntarle qué piensa de que el alcalde de Moscú le niegue cada año a la comunidad LGBT+ el permiso para celebrar en la ciudad la Marcha del Orgullo Gay que se festeja en otras ciudades del mundo y rara, como encendida, me contesta otra cosa. Me explica que los rusos no tienen ningún problema con los homosexuales y que en su país cada uno puede hacer en su casa y en su habitación lo que quiera. Que lo único que buscan evitar es que los chicos sean abusados por pedófilos. Me pregunta si para mí es natural que los homosexuales sientan orgullo de serlo. Y si no tengo miedo de que un maestro pervierta a mi hijo. Por último, dice que no entiende por qué se genera tanto escándalo en el mundo alrededor de este tema, cuando en Rusia la homosexualidad no está prohibida y cada uno puede tener la vida privada que quiera. Pero hacer una marcha por este tema y mostrarse orgulloso, ¡por favor!

Me asombra su reacción –Galina es una persona de pensamiento amplio y sofisticado en muchos sentidos– pero lo que más me sorprende es que es la misma respuesta que recibí de un amigo ruso diplomático cuando lo visité en su oficina del Ministerio de Exteriores. Él también, después de mostrarse por única vez perturbado durante nuestra charla, dijo, al borde de la indignación: “¿Qué orgullo? ¿Ahora resulta que es un orgullo ser gay?”.

El diplomático se calmó enseguida y forzó una sonrisa. Buscaba explicarme algo que seguramente yo no “entendía”: la asociación entre homosexualidad y pedofilia. Y, si yo no la entendía, insistió, era porque en Occidente perdimos toda conciencia de los peligros de eso que llamamos “libertad sexual”. “Las mujeres de nuestros diplomáticos en los países nórdicos se vuelven a Rusia con los chicos. No quieren que ellos crezcan ahí ni que vayan allá a la escuela. Es mucha confusión para los niños lo que les explican ya desde el jardín de infantes sobre los géneros. ¡Los géneros! ¡Como si hubiera más de dos! Para nosotros, los rusos, la familia es muy importante. Muy. Pero así como nosotros respetamos lo que piensan los demás, de ninguna manera podemos permitir que otros destruyan lo que pensamos nosotros.”

(...)

Galina y el diplomático son personas de entre 55 y 60 años, restos del estructurado “Homo sovieticus” que sigue sin extinguirse pero que va a hacerlo en cuanto la memoria de lo que fue la URSS desaparezca de las experiencias personales. No es casual que los temas de género y de represión de la homosexualidad sean unas de las grandes preocupaciones de los más jóvenes. Para ellos, que a través de Internet se conectan con pares de todo el mundo y que, además, se comunican con los turistas mucho más que sus padres, y consiguen así tener relatos de primera mano de cómo se vive fuera de Rusia, la Unión Soviética queda casi tan lejos en la memoria como la Segunda Guerra Mundial.

“Le recuerdo que en Rusia ser gay no es un crimen, algo que todavía ocurre en un tercio del mundo”, le respondió Putin a una periodista tiempo atrás cuando lo consultó por estos temas. En efecto, la homosexualidad dejó de estar penada por ley en Rusia en 1993, aunque hasta 1999 fue considerada un “trastorno mental”. Pese a las respuestas que Putin le da a la prensa extranjera cada vez que lo consulta (“En Rusia tratamos a los miembros de la comunidad LGBT+ de forma ecuánime, de modo imparcial”), desde 2013 existe una legislación, conocida como la Ley de Propaganda Homosexual, que con el supuesto propósito de preservar a los niños, limita toda expresión de diversidad sexual en público.

La fuerza que tomó la Iglesia ortodoxa a partir de la llegada de Putin al poder se evidencia también en este tipo de manifestaciones. De hecho, fue también en 2013, es decir, al comienzo del regreso de Putin como presidente, cuando se endurecieron las penas “contra quienes ofendan los sentimientos religiosos”, en lo que fue una clara reacción legislativa a la actuación de las Pussy Riot en la Catedral del Salvador, cuando se presentaron por sorpresa dos semanas antes de las elecciones presidenciales de 2012 y cantaron “Punk Prayer”, una canción en la que suplicaban a la virgen que “expulsase a Putin”. Las activistas feministas habían decidido confrontar al mismo tiempo con la Iglesia y con Putin; hasta que se decidió a indultarlas, intimidaba provocativamente a los periodistas cuando les exigía que, al formular sus preguntas, dijeran el nombre del grupo en ruso. La respuesta era siempre el silencio incómodo: nadie se animaba a decir “vagina”.

“Dejemos que una persona crezca y madure y que después decida quién es. Dejen a los niños en paz.” El presidente Putin insiste en la defensa de la infancia de un supuesto peligro y no pierde la oportunidad de cuestionar a los países occidentales que “han inventado cinco o seis géneros”. La asociación entre pedofilia y homosexualidad no es nueva entre los rusos. La idea prejuiciosa del “contagio” de la homosexualidad es un clásico y la acusación de “pederasta” era una de las más potentes entre las utilizadas para desactivar a disidentes en tiempos soviéticos. Aunque todo el mundo en Rusia sabe que hay actores, políticos y figuras públicas homosexuales, los chistes de mal gusto y estereotipados que hace años ya no se ven ni se escuchan en gran parte del mundo siguen siendo celebrados. El propio Putin llegó a decir durante una entrevista que no iría a una ducha colectiva con un homosexual “para no provocarlo”. Y terminó su “broma” diciendo: “No se olvide de que soy maestro de yudo”.

La polémica Ley de Propaganda prohíbe lo que llama la “promoción de relaciones no tradicionales”, por lo que se levanta una suerte de trama de ficción ante los más pequeños, la de que viven en una sociedad y una cultura enteramente heterosexual. La legislación permite sancionar a quienes difundan información “que pueda herir física o psicológicamente a un menor” a través de la formación de “orientaciones sexuales no tradicionales”, o a quienes presenten como “atractivas las relaciones sexuales no tradicionales”, así como a aquellos que se dediquen a difundir “la idea tergiversada de que las orientaciones sexuales tradicionales y no tradicionales tienen igual valor social” y a quienes “impongan información sobre las relaciones sexuales no tradicionales que provoque el interés por esas relaciones”. Los castigos por transgredir la ley incluyen multas, suspensiones y prisión.

La polémica ley se aprobó en junio de 2013 con cuatrocientos treinta y seis votos de los cuatrocientos cincuenta totales y fue producto de un elaborado trabajo de lobby parlamentario por parte de sectores reaccionarios e influyentes que sembraron el terror asociando la homosexualidad con los cultos satánicos y abonaron toda clase de prejuicios. En los años previos se había ido generando una tormenta perfecta con el tema y muchos medios de prensa populares contribuyeron a la demonización de la diversidad sexual y a la psicosis que ya tenía un nombre: la “amenaza pederasta”. Cuando se promulgó la ley, una encuesta del Centro Levada dio un resultado catastrófico para las libertades individuales. Un 73% de los consultados se manifestó “absolutamente de acuerdo” con la medida.

A partir de esta ley, no sólo se prohibió la adopción por parte de personas del mismo sexo sino también la adopción por parte de personas solteras que provengan de países en los cuales el matrimonio homosexual es legal. Bajo el paraguas de esta ley también se habilitó la posibilidad de quitarles los hijos biológicos a parejas del mismo sexo, incluso a aquellas que hasta el momento de la promulgación de la ley llevaran adelante un modelo de familia sin problemas. La comunidad LGBT+ lo señaló desde un comienzo: se trata de una legislación profundamente represiva que reduce a los homosexuales a ciudadanos de segunda, que atenta contra toda libre expresión del arte y de la cultura, y que, aunque lo niegue, también se inmiscuye en la vida privada de las personas.

A partir de la promulgación de la nueva ley, todo libro que pueda contener algo que vaya contra la norma debe ir enfundado en una bolsa de plástico que impida leer su contenido. Todos los programas de televisión, publicidades, películas, obras de teatro y producciones artísticas deben adecuarse a la ley para no ser sancionados. Las editoriales y los productores se autocensuran: nadie quiere quedar expuesto ni puede darse el lujo de pagar cifras demenciales por transgredir la legislación. Lo más complejo es que en realidad nadie sabe qué puede ser tomado como promoción de la homosexualidad, por lo que la paranoia invade la industria cultural, la comunidad educativa y los vínculos entre los grandes y los chicos, más allá de si existe algún grado de parentesco.

(...)

Tanto la comunidad LGBT+ como los expertos aseguran que la ley legalizó la estigmatización y la homofobia. En los hechos, si ya para el momento de la promulgación de la norma había pequeños grupos ultraviolentos racistas y homófobos que atacaban en las sombras, la ley les dio amparo para que episodios de esta naturaleza proliferaran tanto en las redes sociales, con escraches virtuales, como en la vida real, con agrupaciones que salieron “a la caza” de homosexuales para someterlos a toda clase de violencias, torturas y degradaciones, que además son filmadas y difundidas. Algunos de estos episodios terminaron en muertes. En agosto de 2019, una militante lesbiana fue asesinada en San Petersburgo luego de recibir durante varias semanas amenazas por parte de Pila, uno de estos grupos. En 2017 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos resolvió que la ley viola los derechos de libertad de expresión y no discriminación garantizados en el Convenio Europeo de Derechos Humanos, y que la norma es perjudicial para niños y niñas.

Según Igor Kotchetkov, de la ONG Red LGBT+ Rusa, cerca del 15% de las personas LGBT+ (alrededor de una de cada seis) son atacadas físicamente cada año debido a su orientación sexual o identidad de género porque se los considera una “amenaza a los valores rusos”. En una entrevista con The Guardian, Kotchetkov señaló además que la gran mayoría de los ataques no son denunciados porque las víctimas no creen que la policía vaya a proteger sus derechos y que, por el contrario, suelen calificar esos ataques como un delito menor.

En el último tiempo, sin embargo, algo podría estar cambiando, al menos en la percepción de las nuevas generaciones. Cuando la ley se promulgó, un sondeo del Centro Levada concluyó que para un 37% de los rusos la homosexualidad era “una enfermedad a tratar” y otro 18% consideraba que debía ser perseguida. Para el 15% de los rusos, ser gay o lesbiana era “resultado de la seducción dentro de la familia, en la calle o en una institución”, mientras que para el 26% era “resultado de una mala crianza o un mal hábito”. En julio de 2019, la misma encuestadora halló en una consulta de la que participaron mil seiscientas veinticinco personas de todo el país que, para el 47% de los rusos, los miembros de la comunidad LGBT+ deben tener los mismos derechos que el resto de las personas. Entre los más jóvenes, la cifra subía de manera considerable.

***

“Afortunadamente hace tiempo que no pasa nada de eso”, dice Nikita, un joven periodista homosexual que conoce la vida de la comunidad LGBT+ en Moscú. “Eso” es la violencia de los grupos homofóbicos. Nikita me cuenta que hasta hace unos años ir a tomar unos tragos a alguno de los clubes gay de la ciudad era una actividad de alto riesgo y no porque la policía pudiera detenerlos sino por los grupos que se dedicaban a atacar con violencia extrema a gais y lesbianas, pero que ahora, al menos en Moscú, parecen están más tranquilos. No puedo evitar pensar en cómo el mal puede relativizarse siempre: si antes los molían a golpes, que ahora algunos los miren mal en la calle o que los agredan de palabra cuando descubren su condición puede incluso ser considerado un progreso.

Ya había tenido la misma sensación un par de noches atrás, cuando Nikita y María, que trabajan para un diario español, me invitaron a ir con ellos al restaurante kosher Jerusalem, ubicado en el quinto piso de la sinagoga de la calle Bolshaya Bronnaya. Los había invitado Oleg, un médico judío de más de 80 años que sobrevivió de niño a una masacre nazi en un pueblo de Ucrania en la que mataron a toda su familia. El lugar tiene una vista única hacia las terrazas y los techos de una zona antigua y hermosa de la ciudad. Haciendo las veces de anfitrión, Oleg pidió sopa de calabaza y dorado a la parrilla con verduras para todos. Cuando, después de brindar, le pregunté si actualmente hay antisemitismo en Rusia, me dijo sin dudarlo que no. Lo hizo a través de un clásico gesto de desdén con la mano y de un argumento, en cierto sentido convincente, que Nikita tradujo para mí: “En 1937 ejecutaron al rabino de este templo aquí mismo. Eso era antisemitismo. Durante el comunismo, aunque yo cumplía todos los requisitos para ser director del hospital en el que trabajaba, no podía acceder al cargo porque era judío. Eso era antisemitismo”.

Carmen es española, vive en Moscú desde hace más de veinticinco años y trabaja como intérprete y traductora. Un gran amigo argentino en común que vivió aquí nos puso en contacto. Luego de varios mensajes por Facebook acordamos vernos y ella propuso pasarme a buscar por la puerta de mi hotel. Apenas asomo la nariz a la calle veo que llueve bastante y, aunque tuve la prudencia de agarrar un paraguas, mi vestuario no es el adecuado para este clima. A Carmen, en cambio se la ve radiante y protegida por sus botas. “Me dijo Ricardo que querías conocer algo de la vida nocturna gay en la ciudad. Si quieres, vamos. A mí también me da curiosidad.”

(...)

Salimos del Kvartira 44 y cruzamos en diagonal al Mayak, uno de los lugares favoritos de la intelligentsia soviética, según me cuenta Carmen, un sitio informal históricamente frecuentado por periodistas, escritores y artistas, y en donde la bebida circula con intensidad como los rumores y la información reservada. Cuando aún estamos ahí sentadas terminando una copa, Carmen toma su celular y pide un taxi –en Moscú, las aplicaciones resuelven absolutamente todo– porque ya es hora de ir a Monoclub, un boliche gay del que escuché hablar por primera vez en mi charla con Nikita.

El viaje dura poco, son apenas unas cuadras hasta llegar a la puerta del local ubicado en el bulevar Pokrovsky, en una zona bastante céntrica. Al igual que en los otros lugares a los que fuimos, se accede por una escalera. Mientras vamos subiendo, nos cruzamos tres veces con chicos jóvenes y amables que nos advierten: “Chicas, saben que están por entrar a un club gay, ¿verdad?”.

La música suena a un volumen lo suficiente alto como para tener que alzar la voz y acercarme a Carmen en una intimidad necesaria si pretendemos conversar y, sobre todo, entender qué está diciendo el otro. El espacio es amplio y moderno, todo parece estar a la vista, incluso la zona de los toilets.

La barra está en el medio; hay cola para pedir los tragos. La gente circula y mira, circula y mira. Hay un clima de excitación alegre; un poco más allá, advierto que hay otro espacio, también grande, en donde se ve mucha gente bailando y escuchando música en vivo. Una drag queen viene desde el salón de baile a la barra. Si la alegría parece estar de este lado, donde se producen a cada rato encuentros entre grandes abrazos y gestos amorosos, ahí donde se baila parece estar la euforia.

Carmen y yo nos ubicamos en una mesa para cuatro al lado de enormes ventanales. Aún no habíamos decidido si seguiríamos con el pinot grigio o si cambiaríamos de bebida cuando aparecieron Andrei y Andrei.

“¿Les molesta si nos sentamos con ustedes?” Quien pregunta es Andrei grande, que nos escuchó hablar en español y nos habla en inglés. Sonríe mucho, parece disfrutar la situación. Andrei chico parece más joven, es más bajo, rubio y claramente más tímido. Andrei grande tiene el cabello oscuro y los pómulos muy marcados. Sus ojos son claros y se le hacen arruguitas cuando sonríe; es muy inquieto. Se sienta por un momento pero se levanta enseguida y vuelve con whisky con Coca-Cola para los cuatro.

Andrei chico parece algo incómodo, pero el grande está entusiasmado y habla por los dos. Ambos nacieron en Jakasia, una de las veintiún repúblicas de la Federación Rusa, en el corazón de la estepa siberiana, nos cuenta. (Cuando más tarde consulte Internet, sabré que Jakasia es uno de los lugares favoritos de Putin para ir de pesca.)

Andrei grande habla mucho; Andrei chico se limita a asentir, a reír chiquito y a comentar cada tanto algo en ruso, algo que por supuesto no consigo entender y que Carmen me traduce. El más grande está viviendo en Moscú hace unos meses, el más pequeño vino de visita por el fin de semana y están contentos de volver a verse, dice el mayor, mientras busca un beso en la boca de su amigo. Hace años que él salió del clóset ante su familia, aunque debió esperar a que murieran sus padres para hablar; no se animó a hacerlo antes. En la familia de Andrei chico, en cambio, aún no saben que es homosexual y, por el modo de vida del lugar en el que vive y por el tipo de sociedad que lo rodea, no parece estar cerca el momento del sinceramiento. Eso lo entristece.

Los chicos siguen acercando tragos un rato más y nos invitan a seguir la charla al aire libre. Ahí nomás, a unos metros de donde estamos, una puerta conduce a una terraza angosta que pega una vuelta y asoma a un pulmón de manzana. Para salir nos exigen dejar los vasos de vidrio y tomar otros de plástico blanco que están sobre un gran estante apoyado contra la pared. Todo está pensado para evitar escándalos y accidentes. Una vez afuera, aunque hay poca luz alcanzo a ver que hay algunas chicas; parecen amigas de los chicos gais y, al menos por su ropa y por el modo en que se comportan entre ellas, no parecen lesbianas.

Esta mañana, durante la caminata subterránea en la combinación del metro vi a una pareja de jóvenes lesbianas. Altas y robustas, vestidas con pantalones y camisas sueltas, el cabello muy corto, cortísimo. Me provocó sorpresa; fue inesperado verlas de la mano. Me dio mucha pena pensar que eran valientes por eso, por animarse a un gesto de cariño que en gran parte del mundo pasa desapercibido pero que en Rusia puede ser tomado como una provocación.

A los dos Andrei les despierta curiosidad saber qué hacemos Carmen y yo ahí, y nos lo preguntan una y otra vez. Hay mesas y sillas en la terraza pasillo. Estamos sentados los cuatro y comenzamos a mostrarnos fotos de nuestras redes sociales, carta de presentación del presente. Andrei grande toma mi celular, se busca en Instagram y, sin decirme nada, nos pone en contacto y me devuelve el teléfono con una sonrisa. Los dos Andrei y Carmen fuman. Por primera vez en muchos años no me molesto con el humo ni con el olor a tabaco. Es raro lo que me pasa porque, en general, desde que dejé el cigarrillo me resulta perturbador estar con gente que fuma. Por un lado, me molesta; por otro, a veces sueño que fumo, que doy una calada honda y contengo el aire para después dejar salir el humo. Me doy cuenta de que es el movimiento de las manos lo que más extraño, esa coreografía sensual de la adicción. Es mi mano derecha sosteniendo el pucho y la izquierda apurando el fuego. Tres de mis dedos hurgando en el paquete para sacar el próximo pucho; el ida y vuelta de la mano a la boca hasta la presión final sobre el cenicero. Y es también la conversación íntima; el pucho encendido con la brasa de otro pucho, las horas estudiando de noche o en charlas con mis amigas, las risas atoradas por la tos del tabaco o las lágrimas humedeciendo el papel del cigarrillo…

Cuando le preguntamos a qué se dedica, Andrei grande bromea con su ocupación. Dice que es arquitecto, luego dice que es decorador, más tarde que trabaja en una fábrica de cohetes y que no puede contarnos mucho: secretos de Estado. Lo dice mientras ríe y le brillan los ojos muy celestes. Su dicción ya no es la misma que hasta hace un rato y me cuesta entender su inglés. Andrei chico es empleado administrativo en una mina de carbón o de diamantes, no logro entender más, no recuerdo más; seguimos tomando whisky con Coca-Cola y, no sé si porque Carmen y yo somos las diferentes en este lugar de “diferentes”, se nos acercan muchos chicos jóvenes todo el tiempo. Todos terminan hablando con mi nueva amiga: ellos de pie, ella en su silla, como una especie de gurú maternal.

En un aparte, Carmen me cuenta que uno de los chicos, que salió de un orfanato hace muy poco, acaba de contarle una historia digna de Dickens: que le dijo que a los 18 años ya nadie se hace cargo de los huérfanos, que los mandan a la calle con lo puesto y ya. Otro le muestra una foto de su nueva conquista: en la imagen se ve a un chico afroestadounidense con una sonrisa preciosa. El que le muestra la foto le cuenta que su madre acaba de morir y que, aunque él tiene un buen sueldo, está preocupado porque tiene que pagar grandes deudas que dejó ella. Esta noche me persigue la literatura rusa y no puedo evitar pensar en las deudas de mi propia madre, las que pagué siempre y las que seguí pagando aún varios meses después de su muerte.

Hay una especie de alegría emocionada en todos esos chicos que hablan y hablan. Hay felicidad y excitación en los Andrei que se toman las manos y se acarician en público, aunque ese “en público” sea uno de los pocos espacios de la ciudad en donde les está permitido hacerlo sin riesgos. Hay algo de la transgresión que me inquieta y me seduce a la vez: me emociona la libertad atrevida de todos ellos burlando por unas horas lo prohibido.

Le pido a Carmen que me convide un cigarrillo: vuelvo a fumar en Moscú después de veinte años de haber dejado de hacerlo.

#hemeroteca #vih #sexofobia | La clínica del Opus recomienda la "fidelidad conyugal" como "mejor profilaxis" para prevenir el VIH

Campaña contra el VIH en Navarra
La clínica del Opus recomienda la "fidelidad conyugal" como "mejor profilaxis" para prevenir el VIH.
El centro de salud privado retira de su web un texto sobre “prevención del sida y ética” disponible hasta esta semana, en el que se infravaloraba el papel del preservativo para prevenir la enfermedad.
Danilo Albin | Público, 2019-11-30
https://www.publico.es/politica/dia-mundial-lucha-sida-clinica-opus-recomienda-fidelidad-conyugal-mejor-profilaxis-prevenir-vih.html

El sida continúa dando cifras en España. Coincidiendo con el Día Mundial de Lucha contra esta enfermedad, el Informe de Vigilancia Epidemiológica del VIH y Sida señala que en 2018 se notificaron 3.244 nuevos casos a nivel del Estado. Para la Clínica Universidad de Navarra (CUN), que hace pocos días volvía a ser calificado como el mejor centro privado de salud de España, la "fidelidad conyugal" y la abstinencia son las mejores formas de prevenirlo.

“Como en todas las enfermedades el mejor tratamiento es la prevención”. Así se expresa el Área de Enfermedades Infecciosas de la CUN en el apartado de su página web dedicado al “diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual en la clínica”.

En tal sentido, destaca que en se trata de “un grupo de enfermedades e infecciones que se transmiten tras el contacto sexual con una persona afectada”. Entre ellas se citan expresamente “las llamadas enfermedades ‘venéreas’ como la sífilis, la gonorrea, el chancroide, el linfogranuloma venéreo y el granuloma inguinal, así como las uretritis y cervicitis por Chlamydia, el herpes genital, la tricomoniasis, las infecciones del virus del papiloma humano y del virus de la hepatitis B y también la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), agente etiológico del SIDA”.

Respecto a la prevención, la clínica del Opus sostiene que “evitar el contacto sexual con personas de riesgo y, en general y sobre todo, la fidelidad conyugal, constituye la mejor profilaxis frente a las enfermedades de transmisión sexual”.

En el “diccionario médico” disponible en su página web, la CUN daba más pistas sobre este mismo asunto. En un texto titulado “Prevención del Sida y ética”, este centro sostenía “el único medio eficaz de impedir su difusión es no compartir jeringuillas con alguien infectado, y la abstención de relaciones sexuales, o mantenerlas con una pareja sana y mutuamente fiel (el fallo del preservativo oscila entre el 14 y el 36%), resultan contraproducentes las campañas de difusión de jeringuillas y preservativos, pues crean la falsa confianza de que se está a salvo de la enfermedad”.

Contenido eliminado
Tras recibir una consulta de ‘Público’ sobre si esas afirmaciones tenían algún tipo de carácter científico o si estaban amparadas en criterios éticos o morales, la CUN confirmó –sin dar más detalles– que procedía a eliminar el contenido sobre “Prevención del Sida y ética”, que ya no se encuentra disponible. “Muchas gracias por consultarnos estas dudas, que nos han ayudado a detectar algunos contenidos que debemos modificar en nuestra página”, respondieron desde el área de Comunicación de la clínica del Opus.

En cualquier caso, seguía disponible otro artículo sobre “diagnóstico y tratamiento de la infección por VIH en la clínica” en el que se señalaba que si bien el preservativo es el método ‘más utilizado y recomendado’ para prevenir el contagio, “la realidad demuestra que presenta fallos que dependen del tipo de práctica sexual, material empleado, uso o no de lubricantes, coexistencia de otras enfermedades de transmisión sexual, etc.”. “Los porcentajes de fallos recogidos oscilan entre un 2% y un 30%”, apunta.

Asimismo, el Área de Enfermedades Infecciosas sostiene que “el uso del preservativo, disminuye, pero no elimina, el riesgo de infección a través de una relación sexual”. Por tales motivos, considera que “sigue estando plenamente vigente” la recomendación publicada en 1988 por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades del Gobierno de Estados Unidos, que indicaba textualmente que “la abstinencia y las relaciones sexuales en el seno de una pareja mutuamente fiel y no infectada, son las únicas estrategias preventivas, totalmente eficaces. La utilización del preservativo, en cada relación sexual, puede reducir, pero no elimina el riesgo de contraer el Sida”.

“La forma más confiable”
Por otro lado, la CUN defiende que el consejo de “fidelidad conyugal” para prevenir enfermedades sexuales “está avalado por numerosas publicaciones científicas de alto impacto”. Entre ellas, citan concretamente tres informes publicados en 2004 en “The British Medical Journal”, Science o “The Lancet”. También indicaron que esas recomendaciones figuran además “en la página del Centro de Control y Prevención de Enfermedades del Gobierno de Estados Unidos”. Allí se señala textualmente que “la forma más confiable de evitar la infección es no tener relaciones sexuales (es decir, anal, vaginal u oral)”.

Piercings y tatuajes
Tras recibir la consulta de ‘Público’, la CUN también ha modificado el texto disponible en el apartado web de la Unidad de Psiquiatría Infantil sobre las “señales principales del abuso de alcohol en adolescentes”. Entre las señales “sociales” a tener en cuenta para saber si su hijo o hija tiene problemas de alcoholismo, la clínica citaba textualmente: “amigos nuevos a los que no les interesan las actividades normales de la familia y el colegio, problemas con la ley, cambio hacia un estilo poco convencional de vestir o de gustos musicales, tatuajes o piercings excesivos”.

“Hemos modificado la redacción porque daba pie a malentendido”, señalaron desde el área de Comunicación. En esa línea, indicaron que los tatuajes o los piercings son, en lugar de síntomas, “una señal de alarma”. Del mismo modo, aportaron algunos enlaces de publicaciones científicas sobre los “cambios sociales que pueden alertar a los padres de una posible adicción al alcohol”.

#hemeroteca #tradiciones #politica | Innovar en el belén es tradicional: la polémica por el pesebre de Barcelona

Imagen: La Vanguardia / El belén de la plaza Sant Jaume, Barcelona
Innovar en el belén es tradicional: la polémica por el pesebre de Barcelona.
El belén del Ayuntamiento catalán no se parece al montaje clásico, pero no es tan raro que estas representaciones se alejen de lo habitual.
Emilio Sánchez Hidalgo | Verne, El País, 2019-11-30
https://verne.elpais.com/verne/2019/11/30/articulo/1575123273_055625.html

El belén municipal instalado en la plaza Sant Jaume de Barcelona, abierto al público este viernes 29 de noviembre, está siendo muy criticado. Muchas personas han expresado su descontento con esta versión de la escena del nacimiento, compuesta de cajas de madera y objetos navideños. Este belén es rompedor, pero innovar es más común de lo que parece en el mundo de los belenes.

“El belenismo es una forma de arte, y como cualquier expresión artística se manifiesta con diferentes estilos”, dice a ‘Verne’ Carles Tarragó, presidente de la Federación Española de Belenistas. En opinión de Tarragó, el pesebre situado en la plaza Sant Jaume es más “una instalación artística navideña” que “un belén”, pero puntualiza: “Entre las cajas del belén hay figuras de la escena del nacimiento. Para mí, el belenismo está representado ahí”. El belén frente al Ayuntamiento barcelonés es obra de la escenógrafa gerundense Paula Bosch.

Para ejemplificar la diversidad en esta materia, Tarragó menciona el Museo de Belenes de Mollina (Málaga), en el que se exponen más de 70 pesebres. “En este museo se pueden encontrar muchas variantes del belenismo. Son creaciones que sorprenden a muchas personas, pero que son verdaderas obras de arte”, dice. Por ejemplo, los personajes de este belén italiano visten ropa parecida a la de hoy en día.

En los belenes napolitanos, una tendencia tradicional dentro del belenismo, las figuras visten como en el siglo XVIII. Son personajes que parecen sacados de la alta burguesía de la Ilustración. Este tipo de belén es el que se instala cada año en el Palacio Real. "Hay personas que si no ven al burro o al buey ya piensan que no se trata de un belén. Pero hay muchas formas de representar la escena del nacimiento", añade Tarragó.

Las figuras del belén no solo viajan en el tiempo, también se desplazan espacialmente. En estas imágenes, los Reyes Magos pasan junto a las casas colgantes de Cuenca y la escena del nacimiento se representa en el Teatro Romano de Cartagena.

Muchos belenes viajan a Cataluña y al País Vasco. Las escenas de estas comunidades autónomas tienen rasgos muy regionalistas: los catalanes tienen pastores que llevan barretina y nunca falta el caganer; las figuras vascas llevan trajes típicos de Euskadi y, además, se suele incluir a Olentzero, un carbonero que lleva regalos a los niños.

Otros belenes, ya sean artísticos u obra de aficionados, intentan lanzar mensajes políticos. A la izquierda en la siguiente imagen se puede ver un belén que separa a los Reyes Magos del nacimiento con un muro, como el que se interpone en el camino de muchos migrantes. Es obra de Íñigo Bastida, expresidente de la Federación Española de Belenistas. A la derecha, un montaje de Josep Font expuesto en el Museo de Belenes de Mollina. Recrea una zona devastada por la guerra.

Tarragó cree que uno de los pesebres recientes que mejor condensa la apuesta por lo innovador es obra del belenista José Manuel Coto. En 2018, creó una escena inspirada en la obra de Charles Dickens ‘Cuento de Navidad’. En el montaje tenía cabida Papa Noel, mientras el niño jugaba con figuras de Reyes Magos. "Cuando llega un artista rompedor, al principio la gente se horroriza, pero el tiempo les acaba dando la razón. Puede que con los belenes pase lo mismo. Creo que los belenistas tenemos menos problemas con las propuestas arriesgadas que el público general", añade Tarragó.

Como en cualquier disciplina artística, entre los belenistas también hay diferencias de opinión: en 2017, la presidenta de la Asociación Castellana de Belenistas, Carmen de la Fuente, nos decía en un reportaje sobre pesebres que no le gustaban "los experimentos", mientras que el presidente de la Federación Andaluza, Andrés Quijano, aseguraba que "los belenes que innovan" le parecen "muy bien". "En la variedad está la calidad. Si todo es igual, me aburro", decía Quijano.

Volviendo al belén de la plaza Sant Jaume de Barcelona, el presidente de la Federación Española de Belenistas recuerda que "aquellos barceloneses que quieran ver un belén tradicional, pueden hacerlo en el Museo Frederic Marès", obra de la Asociación de Belenistas de Barcelona. Se ajusta a los canones tradicionales, al igual que el recién presentado belén del Ayuntamiento de Madrid. Tiene algunos elementos que no recuerdan a Belén en el siglo I, como la gran bandera de España que lo rodea.

Licencias históricas de los belenes navideños
Los belenes tienen muchas diferencias respecto a lo que sabemos sobre la apariencia de Belén cuando nació Jesús de Nazaret. Es normal que el pesebre no se parezca a Belén: esta tradición nació en el siglo XIII, más de un milenio después de la escena que intenta representar. Estos son algunos ejemplos de esas diferencias:
  • La ropa en Belén era poco colorida: En muchos belenes, María y José visten colores vivos. En aquel momento de la historia, esas prendas eran caras. “El tinte era un proceso largo que no estaba necesariamente disponible para las personas más humildes", explica Miriam Feinberg, autora del libro 'La vida diaria en tiempos de Jesús'.
  • En Belén no hay ríos: Belén no está cerca del Jordán, el río más cercano. "La Biblia no hace ninguna relación entre la escena del nacimiento y algún río, lago o manantial cercano", dice Feinberg.
  • Belén no tiene tanta vegetación: No es un desierto, pero el musgo que tantas veces se coloca no se aproxima a la imagen de Belén. "Es una zona de arbustos", dice Feinberg.
  • La nieve no es normal: Que nevase el día del nacimiento de Jesús, como muestran tantos belenes, es "una forma de mejorar la historia desde Occidente", según la experta.
Y TAMBIÉN…
El debate está servido: así es el pesebre de Barcelona.

La instalación se inaugurará este viernes y se podrá ver hasta el 6 de enero.
La Vanguardia, 2019-11-28
https://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20191128/471926757730/pesebre-belen-colau-ayuntamiento-plaza-sant-jaume-navidad-barcelona.html

#hemeroteca #oscarwilde | La decadencia de Oscar Wilde se convierte en una novela gráfica

Ilsutración de 'La divina comedia de Oscar Wilde'
La decadencia de Oscar Wilde se convierte en una novela gráfica.
El ilustrador Javier de Isusi recrea el doloroso final de la vida del escritor irlandés, de cuya muerte se cumplen hoy 119 años.
Eduardo Bravo | El País, 2019-11-30
https://elpais.com/cultura/2019/11/30/actualidad/1575110306_126427.html

En 2017 el gobierno británico concedió el indulto póstumo a Oscar Wilde. En 1895, el escritor irlandés había sido condenado a dos años de trabajos forzados acusado de sodomía y corrupción de la juventud, cargo este último que lo equiparaba a su admirado Sócrates. “Wilde siempre dijo que era un griego nacido a destiempo. Además, como sucedió con el filósofo, cuando le fueron a detener se negó huir. Su amigo Robert Ross le había preparado un barco para ir a Francia, pero no aceptó. Alguien como Wilde, con un concepto de la vida tan teatral, asumió que su personaje tenía que vivir ese castigo, aunque nunca imaginó hasta qué punto iba a ser duro”, relata Javier de Isusi, ilustrador vizcaíno que acaba de publicar en Astiberri ‘La divina comedia de Oscar Wilde’, un trabajo de más de trescientas páginas al que ha dedicado cinco años entre las tareas de investigación, guion y dibujo. Hoy, 30 de noviembre, se cumplen 119 años de la muerte del genio irlandés.

El origen de 'La divina comedia...' se remonta a la infancia del dibujante cuando, aquejado de paperas, le regalaron un libro de cuentos de Wilde. A partir de entonces el autor de ‘El fantasma de Canterville’ se convirtió en uno de sus autores favoritos. Sin embargo y por mucho que leía, el Isusi adulto era incapaz de reconocer en las obras de teatro, los ensayos o en su única novela, a ese escritor que le había hecho más llevadera aquella convalecencia. “Tuve que esperar a leer ‘De Profundis’ para entender muchas de las cosas de Wilde que siempre me intrigaron. Solo entonces pude cuadrar al autor de los cuentos, con el de las obras de teatro y el de 'El retrato de Dorian Gray'. Al final comprendí que, como cualquier persona, en Wilde caben facetas muy distintas. Desde el escritor moralista de ‘El príncipe feliz’ o ‘El gigante egoísta’, al personaje hedonista, o si preferimos el término con el que fue calificado en su tiempo, inmoral”.

A pesar de toda esa riqueza y variedad de matices, la obra de Wilde es sorprendentemente breve y fue escrita en apenas ocho años. Un corpus literario que en ocasiones ha quedado eclipsado por la intensa y escandalosa vida del autor, especialmente la relativa a esos últimos años que se recrean en ‘La divina comedia...’ y en los que la cárcel, la ruina económica, el oprobio social y el alcoholismo convirtieron al escritor en una sombra de lo que había sido.

“Cuando fue liberado y llegó a París, Oscar Wilde expresó su voluntad de empezar una nueva vida. Ese deseo fue justamente el germen de mi trabajo. Él siempre había dicho que su vida había sido como ‘La Divina Comedia’, que había pasado por el infierno que era la prisión y que en ese momento estaba en el purgatorio. Por eso me planteé si durante su estancia en París experimentó realmente ese cambio personal que le permitiera tocar un poco de paraíso”.

Aunque todo apunta a que esa transformación nunca se produjo, Isusi aprovecha su privilegiada posición de autor para llevar a Wilde hasta ese lugar anhelado, aunque solo sea simbólicamente. De este modo, en una de las escenas más emotivas del libro, el ilustrador sitúa al escritor y su amigo Robert Ross en un coche de caballos que recorre justamente los Campos Elíseos, el nombre que los griegos dieron al cielo.

“Esa escena es real. Wilde y Ross realizaron ese trayecto parando en todos los cafés que encontraban a su paso para beber absenta. Lo único que he inventado es la conversación, aunque muchas de las frases que incluyo en ella son del propio Wilde. En el fondo, todo el libro es así, una mezcla de realidad y ficción o, mejor dicho, de realidad y mentira, porque creo que él habría preferido ese término, ya que lo defendió en su ensayo ‘La decadencia de la mentira’”.

Este juego entre la verdad, la mentira, la ficción y los hechos documentados que propone Isusi se articula a través de brillantes soluciones gráficas y narrativas. Por ejemplo, alucinaciones, pasajes oníricos, el diálogo con el espectro de un jovencísimo e insolente Rimbaud e incluso las entrevistas con diferentes personajes que, como André Gide, Reginald Turner o Lord Alfred Douglas, conocieron al escritor y dan testimonio de ello. “Son entrevistas hechas en la época actual, pero en las que los entrevistados aparecen con el aspecto físico que tenían en el momento en que conocieron a Wilde. Dudé si debía hacerlo así o no, pero me di cuenta de que la novela gráfica permite este tipo de cosas, que eran muy frecuentes en los primeros autores del cómic como Winsor McCay y su Little Nemo y que, poco a poco, hemos ido abandonando. Son recursos que, aunque puedan no tener sentido si se analizan desde un punto de vista racional, funcionan muy bien desde el punto de vista narrativo”.

#hemeroteca #oscarwilde | Arruinado y olvidado: los últimos días de Oscar Wilde

Imagen: El País / Oscar Wilde
Arruinado y olvidado: los últimos días de Oscar Wilde.
Enfermo de meningitis y marginado, el genio irlandés fallecía un día como hoy, 30 de noviembre, de 1900, en un cochambroso hotel de París y bajo el seudónimo de Sebastian Melmoth.
Noelia Fariña | Icon, El País, 2019-11-30
https://elpais.com/elpais/2019/11/30/icon/1575096185_164783.html

Pidió una copa del champán más caro del hotel y, consciente de que no podría pagarlo, le confesó a su doctor: "Estoy muriendo por encima de mis posibilidades". Oscar Wilde (Dublín, 16 de octubre de 1854 - París, 30 de noviembre de 1900) falleció tal día como hoy de hace 119 años, en una ruinosa habitación del hotel parisino D'Alsace. Tenía 46 años.

Otros, ensalzando su condición de esteta, dicen que se rebeló contra el mobiliario de la estancia. "Estas cortinas me están matando" o "este papel pintado y yo estamos luchando a muerte, uno de los dos tendrá que marcharse". Son algunas de las frases que le atribuyen los historiadores en sus últimos días. No se sabe a ciencia cierta si fue verdad. Porque a sus seguidores así les gusta recordarlo: con un ingenio ácido y visceral que ni la ruina, la enfermedad o el ostracismo lograron acallar.

Oscar Wilde fue condenado por amar a quién no debía. Al menos, no en el Reino Unido del siglo XIX. Nació en Dublín, en el seno de una familia intelectual y adinerada —su padre era cirujano y su madre poeta— y se casó con Constance Lloyd (hija del consejero de la reina, Horace Lloyd), con quien tuvo dos hijos: Cyril y Vyvyan. Wilde desarrolló una obra y una personalidad marcada por el hedonismo y la belleza más exaltada. Quizá él mismo fue su mejor creación. Pero en el apogeo de su carrera se enamoró perdidamente de Alfred Douglas, ‘Bosie’, como le llamaba, un poeta de 21 años, tan atractivo como caprichoso, al que había conocido en una fiesta.

El padre de Alfred Douglas era el marqués de Queensberry, un aristócrata pionero en establecer las reglas del boxeo, que intentó por todos los medios separarlos y poner fin al romance. Amenazaba a los dueños de restaurantes con pegarles una paliza si dejaban entrar a la pareja, se presentaba en la casa familiar del escritor para montar escándalos e incluso intentó boicotear el estreno, en febrero de 1895, de ‘La importancia de llamarse Ernesto’ (Wilde tuvo que entrar por la puerta de atrás del teatro St. James, cercado por la policía por la influencia del padre de Douglas). El detonante final sería la famosa nota que dejaría el padre de Douglas para el escritor en un club de los bajos fondos londinenses: "Para Oscar Wilde, que alardea de sodomita".

El dramaturgo, harto de la persecución y motivado por su amante —Douglas tenía una relación compleja con su padre porque no le concedía todos los caprichos que quería—, denunció al marqués por calumnias. El juicio, contra todo pronóstico, giró en su contra. "Al final del siglo XIX, Inglaterra, que tanto se pone como ejemplo de libertad, era un país muy democrático en lo político pero enormemente puritano, cerrado y durísimo en lo moral. Era un sitio verdaderamente terrorífico, tenía las mayores penas para cualquier tipo de diversidad sexual”, explica a Icon el poeta y filólogo Luis Antonio de Villena, autor de la biografía del irlandés, ‘Oscar Wilde’ (Biblioteca Nueva). "Lo extraño es que antes de ir a la cárcel, a Wilde le ofrecen escaparse a Francia —su amigo Frank Harris había alquilado un barco—, porque allí su orientación sexual no era delito", añade De Villena. Sin embargo, Wilde, que había asumido una especie de papel de mártir, no quiso marcharse. "Inglaterra era un país en esos aspectos muy atrasado. De hecho, el código por el que lo condenaron estuvo vigente hasta 1967", dice el escritor.

Wilde transformó los juicios, celebrados a finales de abril y principios de mayo de 1895, en otra de sus maravillosas piezas de teatro, con respuestas, a veces frívolas e ingeniosas, y otras, tan conmovedoras que despertaban los aplausos del estrado. "El padre de Douglas buscó chaperos para que testificaran en contra de Wilde. Algunos sí que habían estado con él, pero muchos otros no. Cuando salió a testificar un chico que no era muy atractivo y el fiscal le preguntó si había estado con él, Wilde le contestó: '¿Con ese? ¡Con lo feo que es! No", explica De Villena. Ese fue uno de los errores que cometió Wilde. Porque al decirlo, estaba dando a entender que con él no había estado porque le parecía feo, pero que si le hubiera parecido guapo no hubiera tenido problema. Estaba tan empeñado en dar respuestas brillantes, que Wilde no se defendió bien.

El escritor ingresó en la prisión de Reading (Inglaterra) durante dos años, condenado a realizar trabajos forzados. "Esos trabajos consistían más que nada en desgastar a la persona, castigar el cuerpo con ejercicios inútiles, darles papillas que provocaban vómitos... cosas espantosas. Wilde salió de la cárcel muy destruido como persona, como individuo, y fue desarrollando enfermedades. Algunos dicen que la causa de su muerte fue una sífilis que había tenido de joven y que, combinado con todas esas condiciones, acabó con él", apunta De Villena. Durante su cautiverio, Wilde escribió ‘De profundis’, una extensa carta de amor destinada a Alfred Douglas. En ese texto, Wilde se muestra arrepentido por su forma de vida anterior y deja entrever que, una vez que ha alcanzado el cielo y bajado a los infiernos, espera conseguir una especie de renacer.

"Todo santo tiene un pasado y todo pecador tiene un futuro", escribió una vez. Él no lo tuvo. En cuanto salió de la cárcel, Wilde se marchó a Francia ("apenas estuvo una hora en Inglaterra, la detestaba, y jamás volvió", apunta su biógrafo) y se cambió de nombre para pasar desapercibido: Sebastian Melmoth. "Aunque no se sabe con exactitud, se cree que Sebastian viene de la imagen de San Sebastián, un mártir joven y guapo que terminó siendo una especie de icono gay. Melmoth en cambio procede de una novela gótica, ‘Melmoth el errabundo’, de Charles Maturin, que le gustaba mucho", explica De Villena. En aquella época, el nombre de Wilde se había convertido casi en un insulto. Su mujer le cambió el apellido a sus hijos (por Holland) e incluso lo borraron de la autoría de ‘La importancia de llamarse Ernesto’, que todavía seguía representándose en el teatro. Wilde jamás volvió a utilizar su verdadero nombre.

Tampoco volvió a escribir. Durante su primer verano en Normandía —antes de fallecer en París, estuvo viviendo en Normandía, Niza o Nápoles, donde se reunió con su amante Alfred Douglas, con quién seguiría viéndose hasta su muerte— consiguió terminar el poema que había empezado en prisión, ‘La balada de la cárcel de Reading’, su última pieza literaria. "Mandó un par de cartas a un periódico inglés para defender el trato de los presos en las cárceles, en donde explicaba que había que tener más compasión con ellos, que era una cuestión de humanidad, etcétera. Y se las publicaron, al igual que la primera edición de ‘La balada de la cárcel de Reading’, con su número de prisionero: C33. Pero fue lo último que escribió", apunta De Villena.

Arruinado, enfermo y alcohólico, Wilde sobrevivía con el poco dinero que pedía prestado a sus amigos y que jamás devolvía. Se convirtió en un paria social, pero al contrario de lo que se cree, no murió solo del todo. "Tenía una serie de amigos, muy poquitos, que se quedaron con él hasta el final. Estaba Maurice Gillver, un chapero del que se hizo amigo y que le hizo la foto en su lecho de muerte; o Frank Harris, que era su amigo incluso antes de ir a la cárcel. Este no era gay y le ayudaba siempre que podía", apunta De Villena.

También Robert Ross, el que había sido su primer amante y luego, como mejor amigo, el albacea de su legado, lo acompañó en su último aliento. Sus últimas horas, a juzgar por una descriptiva carta que saldría a la luz más tarde, no fueron tan fabulosas como los enunciados que alimentan su leyenda. "Hacia las cinco y media de la mañana, un cambio total se operó en él: sus rasgos se alteraron y eso que llaman el estertor de la agonía comenzó. Jamás había oído yo nada semejante, era como el rechinar de un torno, y duró hasta el final. Sus ojos no reaccionaban ya a la luz. Era preciso secar constantemente la sangre y la espuma de los labios...", relataría su amigo, sin omitir ningún detalle. "Lanzó un profundo suspiro, el único que me pareció normal desde mi llegada, sus miembros se estiraron involuntariamente, su respiración se hizo más débil. Murió a las 13:50 horas en punto", añadió Ross. El entierro se celebró el 3 de diciembre de 1900, con una misa en la iglesia de St. Martin des Près. Asistieron 56 personas.

El D'Alsace, donde falleció Wilde, rebautizado como L'Hotel en 1967, es hoy un pequeño hotel de lujo del que cuelga, con orgullo, la factura sin pagar del escritor. Oscar Wilde está enterrado en el mausoleo en el cementerio Père-Lachaise de París que encargó su amigo Robert Ross (las cenizas de este descansan al lado). Condenado por sus orientaciones sexuales, el genio irlandés es hoy una figura reivindicada. Una de sus frases sirve como testamento de su existencia: "La vida es demasiado importante como para tomársela en serio".

#hemeroteca #violenciamachista #politica | Nadia Otmani: “No quiero dar ni un minuto de gloria a Vox”

Imagen: El País / Nadia Otmani
“No quiero dar ni un minuto de gloria a Vox”.
Nadia Otmani, víctima de violencia de género, critica los ataques sufridos por simpatizantes de extrema derecha tras su enfrentamiento con Ortega Smith.
Pablo León | El País, 2019-11-30
https://elpais.com/sociedad/2019/11/28/actualidad/1574944160_383477.html

Nadia Otmani no pudo resistirlo. El pasado 25 de noviembre, mientras el Ayuntamiento de Madrid celebraba un acto institucional el día internacional contra la violencia machista, Nadia Otmani (Fez, en Marruecos; 59 años), alzó la voz. No pudo evitar interrumpir al portavoz municipal de Vox, Javier Ortega Smith, que en su discurso frivolizó y minimizó el maltrato que sufren las mujeres por parte de los hombres. También describió como “chiringuitos” a las asociaciones feministas. En lo que va de año, en España han sido asesinadas 52 mujeres; seis de ellas en la capital. Desde 2003, cuando se recogen datos oficiales, han muerto 1.028 mujeres por violencia machista (107 en la Comunidad de Madrid). Ante los ataques de Ortega Smith, Otmani le reclamó a viva voz y ante un centenar de personas “respeto por las muertas”: "Respeto para todas las mujeres víctimas”. Ella es una de ellas.

Hace poco más de dos décadas, el 5 de octubre de 1998, un hombre disparó a Nadia en una tranquila calle del barrio de Barajas. Era el marido de su hermana Rachida. El ataque ocurrió a las 18.00. Dos horas antes, el hombre, nacido en Teherán (Irán) en 1955, había salido del hogar en el que que vivía con su familia. Al poco, Rachida llamó a Nadia. "No dejaba salir a mi hermana; la tenía todo el tiempo controlada", explicó Nadia el lunes tras el encontronazo con el político. La pareja “venía teniendo frecuentes discusiones” que el hombre atribuía “a la influencia de su cuñada [Nadia]”, según recoge la sentencia del juicio por el tiroteo que se celebró en el año 2000 y que condenó al agresor a nueve años de cárcel.

Cuando las dos mujeres, con el bebé de dos años de Rachida en brazos, se disponían a salir de la casa de Barajas, a las afueras de Madrid, apareció el cuñado de Nadia. Llevaba una pistola: una Browning de calibre 6,35. Al verlas en la calle, saliendo del portal de la urbanización, las apuntó. Rachida intentó entrar en la finca. Nadia “levantó los brazos y se giró para intentar cubrir a su hermana y a su sobrino”, resume el fallo judicial. El hombre disparó dos veces. Una de las balas impactó en la espalda de Nadia que cayó al suelo. Cuando estaba tirada, y apuntando a su cabeza, el hombre apretó el gatillo dos veces más.

“Fue muy sonado”, relata Javier Álvarez, 49 años, vecino de la zona donde ocurrió el tiroteo hace dos décadas. Álvarez conoce a "casi todo el mundo" en Barajas pueblo. Nació en el barrio y desde 1989 regenta un quiosco a escasos metros del portal en el que vivía la pareja. “Les conocía; alguna vez me tomé algo con ellos. Creo recordar que él vendía alfombras persas. Después del tiroteo, no les he vuelto a ver”, agrega el quiosquero. "Todo el mundo se acuerda [del suceso]", incide. Para confirmarlo, pregunta a una mujer se acerca a comprar: "Mónica, ¿te acuerdas del tiroteo que pasó aquí?". "Sin duda", responde la mujer. Ninguno de los dos vecinos sabía que la víctima de aquel suceso que sacudió esta tranquila calle, era la misma mujer que se enfrentó al discurso machista de Ortega Smith.

A pesar de su cuñado le metió tres balazos en el cuerpo, Nadia tuvo suerte: “Cualquiera de las balas podría haber sido mortal”, concluye la sentencia del ataque. Por unos milímetros, Nadia sobrevivió. No volvería a caminar, pero estaba viva. “Fue entonces cuando se dio cuenta de que las mujeres migrantes eran más frágiles y tenían menos recursos para enfrentarse al machismo” que otras víctimas, explican desde la asociación Al Amal, que Nadia fundó en 2003, tras recuperarse del ataque, y con la intención de proteger a las mujeres más vulnerables.

“Mi hermana fue víctima; llevo 20 años sufriendo la violencia machista”, le dijo Nadia al líder de Vox en el acto de Cibeles. Poco después, los simpatizantes del partido de extrema derecha iniciaron una campaña en redes para cuestionar su figura y el trabajo de su asociación. La acusaron de vivir de lo público y, a pesar de la sentencia, cuestionaron que el ataque que sufrió tuviera una motivación machista. También dijeron que había sido "una acción orquestada" y "un escrache político". Nadia había sido invitada al acto como activista, presidenta de una asociación feminista. Estaba en primera fila, junto a los líderes políticos, porque había más espacio para su silla de ruedas. Dos días después del choque, Ortega Smith fue reprobado por el Ayuntamiento de Madrid, con la oposición del PP.

Dentro de la campaña de desprestigio a Nadia, los simpatizantes de Vox intentaron asociar el tiroteo que dejó a la mujer en silla de ruedas con un ajuste de cuentas por narcotráfico y no con un caso de violencia machista. Basaban sus afirmaciones, en que el nombre de la mujer aparecía en varios artículos de prensa publicados a finales de septiembre de 1998, días antes de que Nadia recibiera los balazos. En esos textos se hablaba de una operación contra el narcotráfico de heroína en Madrid. Los hechos fueron juzgados, pero en la sentencia, de enero de 2001, no se hace referencia alguna a la detención de ninguna mujer.

"No tiene nada que ver con nuestra familia; yo no figuro en ningún sitio ", explica Nadia. Desde el choque con el político de extrema derecha, la mujer ha preferido no hacer declaraciones, pero el viernes aceptó hablar con El País: "Siempre he hablado con todo el mundo, pero no quiero dar ni un minuto de gloria a esta gente. Quieren manipular. A mí no me está afectando, pero tengo familia". "Cuando queráis, hablamos de la asociación, de los problemas de las mujeres y de la lucha contra la violencia machista. Ahora mismo, acabamos de ayudar a dos mujeres que habían sido secuestradas por sus maridos y llevadas a Marruecos. De eso sí quiero hablar", añade antes de despedirse.

Las oficinas de la asociación Al Amal aparecen en una callecita en el centro de Torrejón de Ardoz, un municipio al este de Madrid. Abren sus puertas frente a una barbería, entre el bazar Alí Baba y la cafetería Biladi. “Atendemos a mujeres, principalmente marroquíes o migrantes, que no saben cómo salir de una situación complicada o de violencia machista. No tienen recursos y nos llaman; llaman a Nadia y las ayudamos”, relata una mujer de unos 50 años, que lleva más de una década colaborando —“de voluntaria, todas somos voluntarias”— con la organización. La mujer prefiere no dar su nombre.

"Todo el mundo reconoce su trabajo. Tiene la medalla de plata de la Comunidad de Madrid. Se la dio Esperanza [Aguirre]", agrega la voluntaria de Al Amal. Otmani obtuvo ese reconocimiento en 2010, el 2 de mayo, Día de la Comunidad de Madrid, cuando los poderes públicos homenajean a ciudadanos destacados por su actividad y su esfuerzo. Los premiados "son una magnífica representación de los mejores hombres y mujeres de la Comunidad", dijo Aguirre, entonces presidenta regional. Aguirre y Nadia se habían conocido años antes. De hecho —y aunque desde las filas de la extrema derecha describieron a Nadia como un "títere de la izquierda" —, la activista ha repetido en varias ocasiones que el apoyo de Aguirre fue clave para que Al Amal se hiciese realidad.

“No es la primera vez que la atacan”, apunta la voluntaria de Al Amal, “Nadia es una mujer muy fuerte”. Recalca que la organización lleva décadas trabajando por los derechos de las mujeres y que seguirán haciéndolo. Una idea que Otmani reafirmó ayer: “Voy a seguir con mi lucha por los derechos de las mujeres”.

viernes, 29 de noviembre de 2019

#hemeroteca #lgtbi #deportes | Danielle Vitturini: “Hace falta que los referentes salgan del armario”

Imagen: El País / Danielle Vitturini
“Hace falta que los referentes salgan del armario”.
El presidente del club GMadrid lucha por acabar con la lgtbfobia en el deporte.
Lucía Ramos Aísa | El País, 2019-11-29
https://elpais.com/ccaa/2019/11/28/madrid/1574944688_669672.html

Danielle Vitturini (Roma, 38 años) es el presidente del GMadrid, el club de deportes LGTBI+ más longevo y numeroso de la capital. La G, asegura, no es de gais. “Eligieron esa letra porque sí”, cuenta después de entrenar con su equipo de volleyball. "Queremos quitarnos esa imagen, porque es para todo el mundo", explica. Es historiador del arte y guía turístico pero invierte gran parte de su tiempo libre en defender los derechos de este colectivo en el campo de juego.

El club surgió hace 12 años, pero ¿sigue siendo necesario en 2019 defender los derechos LGTBI+ dentro del deporte?
Sí. Todos los deportistas que salen del armario son de deportes minoritarios: bádminton, fútbol femenino, esgrima, patinaje... Pero aún hace falta que un deportista de fútbol salga del armario y diga: “Soy gay y le da igual a mi equipo y a mi entrenador y a mi club”. Porque los futbolistas son referentes. Hay muchísimos adolescentes que siguen en el armario, que no salen por miedo y quizás si una estrella del fútbol lo hiciera se sentirían más tranquilos y seguros para decir que son homosexuales.

¿Qué tipo de discriminación se sufre dentro del deporte?
El problema en el deporte es que es machista. Palabras como “marica”, “maricón”, “maricón de mierda”.

¿Le han llamado eso en un partido?
No, a mí no. Pero nos pasó en el club: hace un año nuestros chicos de fútbol 11 ganaron a otro equipo en la liga municipal, en el que supuestamente eran todos heterosexuales. Y el otro equipo, al perder, empezaron a insultar: “Maricón de mierda” o “No te acerques que te la voy a meter y te va a gustar”, cosas muy fuertes. Yo creo que se enfadaron porque en su cabeza era “nos ha ganado un equipo de maricones”.

¿Los árbitros no dijeron nada?
No, yo creo que por miedo a que luego les esperaran a la salida si decían algo. Gracias a nuestro trabajo y al de otros clubes, se introdujeron las penas por LGTBIfobia en el deporte en la ley de la Comunidad de Madrid. Ahora se pueden denunciar los insultos homófobos en la cancha.

Entonces, ¿la LGTBfobia en el deporte se debe a que es un ámbito machista?
El problema es que el deporte (sobre todo el fútbol) está muy relacionado a ser un macho. En la mentalidad de alguien que piensa que el deporte es para machos, no cabe la idea de que alguien que en su cabeza representa feminidad (como un homosexual) practique un deporte de machos.

¿En qué deporte se da más la discriminación y en qué deporte se da menos?
El fútbol el que más, y el que menos el volleyball.

¿Por qué?
Yo llevo años haciéndome esta pregunta y no lo sé aún. En fútbol es más importante ser un macho. Al revés que en rugby, que lo relacionas con un deporte de machos, de “hombres de verdad”, y es de los deportes más abiertos que hay.

¿Por qué incluso en su club hay muy poco transexuales, solo 2 jugadoras?
Nosotros no les discriminamos. cuando una persona llega, no le preguntamos: “Hola, ¿Qué letra de LGTBI+ eres? ¿Eres el más?”. No, nos da igual. Estamos haciendo campaña para que las chicas transexuales sepan que se pueden aprender, pero las personas transexuales aún tienen miedo.

¿A qué?
En los vestuarios: una persona que está en el proceso de cambio. ¿Dónde van a cambiarse? Piensan: “Entre los dos vestuarios yo me siento identificado con uno pero por mi forma física todavía tengo que ir a otro. ¿Y si dentro hay alguien que me ve y empieza a mirar, y empieza a hablar con su amigo?”

¿Es Madrid una ciudad LGTBfóbica?
Respecto a un par de años, lo veo un poco más cerrado. Tenemos el mismo apoyo, pero para conseguirlo hemos tenido luchar un poco más. La asociación Deporte y Diversidad (que reúne a los cinco clubes LGTBI de Madrid) tiene un convenio con la Comunidad, pero con el Ayuntamiento fue mucho más complicado.

¿Con el de Manuela Carmena o con el de José Luis Martínez-Almeida?
Con el anterior fue complicado pero con este, mucho más aún. Nos han recibido en el Ayuntamiento como asociación Deporte y Diversidad pero nada más, a la hora de la verdad, nada.

¿Por qué ahora Madrid es más cerrado?
Por ejemplo, la publicidad que hicieron en el Orgullo. O querían mandar la manifestación a Casa de Campo. O el senador de Vox que en febrero rechazó leer una declaración contra la homofobia en el deporte en el Senado. GMadrid es un club apolítico, pero sí puedo decir que hemos tenido un montón de problemas con Vox.

#hemeroteca #homofobia #franquismo #memoria | Los campos de concentración que Franco abrió en los 50 para "reformar" al colectivo homosexual en Canarias

Imagen: Público / Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía en la actualidad
Los campos de concentración que Franco abrió en los 50 para "reformar" al colectivo homosexual en Canarias.
El Auschwitz de Fuerteventura estaba en Tefía. Durante la represión franquista se confinaron en esta colonia agrícola, entre 1955 y 1966, un centenar de presos que sufrieron todo tipo de vejaciones y torturas. Su historia es inédita. Octavio García cuenta el infierno vivido como uno de los últimos supervivientes.
María Serrano Velázquez | Público, 2019-11-29
https://www.publico.es/sociedad/franco-canarias-campos-concentracion-franco-abrio-50-reformar-colectivo-homosexual-canarias.html

En el archivo histórico provincial de Las Palmas queda intacta la sentencia que llevó hasta el “terrorífico” campo de concentración de Tefía (Fuerteventura) a Octavio García Hernández, con tan solo 24 años, el 12 de septiembre de 1955.

Antoni Ruiz, presidente de la asociación Ex-Presos Sociales, recuerda a ‘Público’ sus días en aquel infierno. Lo llamaban Auschwitz por las terribles condiciones de vida que se vivieron en aquel campo de concentración, conocido como colonia penitenciaria y que abrió sus puertas en enero de 1955.

De todas las conversaciones mantenidas con Octavio, Antoni relata cómo hablaba de aquellos días de terror, de incertidumbre, en un campo que no tenía ni muros. “El propio mar hacía de frontera natural para que nunca salieran de allí y así que creyeran que aquel hacinamiento podría durar mucho tiempo”, aclara a Público.

El joven Octavio García, era uno de los supervivientes que se mantenían con vida de aquellos años en el campo de Tefía. Y en su sentencia (aún bajo secreto de sumario) reza “el traslado a la colonia agrícola” por un tiempo indeterminado. El expedientado era acusado de homosexual, lo que caía de lleno en la “causa de peligrosidad 2º de la ley de vagos y maleantes del 4 de agosto de 1933, y que se adicionaba a la establecida por el régimen de Franco del 4 de julio de 1954”.

Ruiz relata cómo por una causa injusta y falsa este joven canario es acusado de pederastia, siendo “obligado a permanecer en un colonia de trabajo forzado”, como Tefía, un tiempo mínimo de un año y un máximo de tres. Entre el centenar de presos que se hacinaba en aquel paraje casi desierto había incluso algunos presos comunes y presos políticos en una etapa ya tardía de la represión.

Un campo de trabajo forzado en medio de un desierto
La Colonia de Tefía sería instalada en unos terrenos de la Legión que habían sido antes aeródromo del Ministerio del Aire durante la guerra civil. Bajo una orden ministerial de 1954, homosexuales y transexuales fueron confinados en los denominados "centros de trabajo" y "colonias agrícolas penitenciarias”. La Colonia Agrícola-Penitenciaria de Tefía, como sería denominada por el régimen, fue establecida sobre terrenos pedregosos e improductivos donde los presos picaban piedra hasta la extenuación, sin descanso y ante la humillación constante por su orientación sexual.

El periodista Fernando Olmeda, autor del libro ‘El látigo y la pluma’ (editorial Oberón) relata a ‘Público’ que la colonia de Tefía surge en un contexto muy concreto con “la modificación de la Ley de Vagos y Maleantes que incrementa la acción represiva (detenciones, encarcelamientos)”. La creación de la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía responde a ese endurecimiento.

“Aquella represión desmedida respondía a coordenadas intrínsecas de la alianza nacional católica del régimen de Franco, que identificó al franquismo: arbitrariedad e impunidad, crueldad gratuita, poder omnímodo sobre la vida de terceros, en este caso los homosexuales”, concluye Olmeda.

El investigador Felipe Gómez narra en su libro ‘El derecho a la memoria’ cómo la razón de aquel hacinamiento del colectivo en Tefía era el encarcelamiento para una posterior reforma. “Hay informes que no han salido a la luz de cómo los detenidos eran obligados a trabajar hasta la extenuación, sin ningún interés por su bienestar, por no mencionar su interés en su reforma y los continuos maltratos por parte de los funcionarios de prisiones”.

El infierno de Octavio: 16 meses interno y sin juicio
El Ministerio fiscal pediría para Octavio García, en su expediente número 79 de 1955 del Juzgado Especial de Vagos y Maleantes, que en aquel campo no se pudiera relacionar con nadie. Que tendría que quedar incomunicado. El fiscal pide explícitamente “absoluta separación de los demás”.

García fue llevado sin previo juicio a la colonia canaria. Aquel expediente, al que ha tenido acceso Público, “le prohibía residir en el lugar o territorio que el tribunal designara y la obligación de declarar el domicilio durante un año” tras su salida del campo.

En su testimonio sobre aquellos días recordaba como los vecinos de la isla los miraban como si fueran “casi terroristas”. Octavio declara que eran tratados como “ganado” y no olvida cuando llegaron escoltados por la Guardia Civil a una especie de espigón. “Nos tenían a pleno sol para ponernos en evidencia. Nos echaban un toldo y en un camión nos llevaron tapados para que no viéramos el camino si queríamos escaparnos”.

Cuando llegaron a Tefía había en el campo de trabajo unos 50 presos. “Vino un funcionario que le llamaban la Viga, un tío altísimo de un metro ochenta, que nos decía que éramos maricones y nos iba a quitar esa enfermedad y eso era una cosa nuestra, innata”, recuerda Octavio.

La rutina era de instrucción militar. “Nos levantaban a las seis de la mañana para hacer la cama; pero en aquel paraje no había cama, había petate a ras del suelo. Se escuchaba el viento por la noche con una manta muy fina y unos uniformes grises con los que nos identificaban los guardias”.

Octavio García estuvo afincado 16 meses en Tefía. “Estar allí tanto tiempo te estropea la mente. Aquello solo era cargar piedras y agua. Hombres de 80 kilos que llegaban a pesar treinta kilos y si te equivocabas en la marcha te daban con una fusta que los funcionarios llevaban en la mano”.

Octavio no olvidaría los días que vivió junto a su compañero más joven, Juan Curbelo Oramas, que estuvo durante tres años picando piedra en la colonia, unido a castigos y muchas palizas.

En su libro 'Redada de violetas. La represión de los homosexuales durante el franquismo', el periodista e historiador Arturo Arnalte relata cómo Curbelo llegó a Fuerteventura con la cabeza rapada. “Lo mandaron a la isla”, ya que antes del boom turístico era un paraje para desterrar y alejar a los que no eran adeptos al régimen.

El director del campo, sacerdote castrense de Vitoria
Los que vivieron en aquellas condiciones recuerdan cómo un sacerdote vasco era quien controlaba la organización y el orden de aquella colonia agrícola. Un sacerdote que, detalla Arnalte, “era capaz de esconder las cartas de los familiares y tener durante más tiempo recluido a los condenados” en su internamiento en Tefía por el juzgado de Vagos y Maleantes.

Octavio rememora que no había agua corriente. “Con agua de pozo estancada nos teníamos que duchar solo un día a la semana”. Tampoco olvida cómo iban andando para ir a misa hasta un pueblo muy cercano donde los vecinos no entendían “si eran delincuentes comunes, ni por qué aquellos jóvenes se encontraban hacinados y encerrados en tales condiciones”.

La colonia duró muchos más años de lo previsto. En 1966 se decreta su cierre, aunque siguieron enviando a los homosexuales a la cárcel. Las conocidas galerías de invertidos se ubicaban en cárceles como la de Huelva o la de Badajoz “gracias a la Ley de Vagos y Maleantes que en 1970 fue sustituida por la de Peligrosidad Social”.

Fernando Olmeda señala que las penalidades sufridas por quienes tuvieron la desgracia de pasar por allí “son suficientemente elocuentes”. La dictadura convirtió “al diferente en peligroso. De aquí que, de maleantes, pasaron a ser peligrosos, y de ahí la aprobación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social años después".

Los violetas, como la prensa y los propios guardias los llamaban despectivamente, guardan una historia silenciada de aquella represión que está llegando hoy a la sociedad, a través de otros formatos, incluso de cómic. Las viñetas de 'El Violeta' escrito por Marina Cochet, Jesús Sepúlveda y Antonio Santos (editorial Drakul) refleja la historia de Bruno Llopis, un joven homosexual que es detenido en plena dictadura y encerrado. Antoni Ruiz señala cómo en sus páginas queda latente la historia de Octavio y sus días en Tefía para “no olvidar ese episodio tan oscuro y reciente de nuestra historia”.

En 2004, el Cabildo de Fuerteventura quiso dar un homenaje a aquellos presos que lograron soportar las vejaciones y torturas de Tefía. Se instaló una placa en memoria de quienes fueron recluidos en la colonia. Cuatro años más tarde, el Gobierno de Canarias celebró en aquel espacio, hoy albergue juvenil, el primer acto constitucional el Día Internacional contra la homofobia para no olvidar a aquellos presos, ni tampoco sus historias.
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