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sábado, 31 de mayo de 2014

#revistas #teatro | Territorio teatral | 11 | Teatro y Artes Queer


Teatro y Artes Queer
Dossier de: Territorio teatral : revista digital, n. 11 (2014-05)
/ ES / MON / REC / Territorio
/ Teatro / Teoría Queer
TEXTO COMPLETO | Territorio teatral
http://territorioteatral.org.ar/html.2/home.html

Dossier 1. Teatro y Artes Queer
01. Cinco propuestas sobre la homophobia / David William Foster
02. (Des)haciendo géneros. Una mirada queer sobre el teatro y nuestra (inestable) identidad / Eva Carrizo Villar y Edgardo García
03. Teatro Trans: Resignificando la identidad travesti / Erica Koleff
04. Queer o no queer: ¿ésa es la cuesión? / Javier Van de Couter
05. Rindiendo honor al conflicto. Entrevista a Camila Sosa Villada / Miguel Israilevich

[…] Desde sus orígenes, el teatro se presentó como un espacio de juego entre la realidad y la ficción, el sueño y la vigilia, el ser y el no-ser. Permitió pensar las posibilidades cambiantes de un mundo en constante mutación. Crear -y no meramente describir o representar- mundos alternativos, nuevas miradas en torno al cuerpo y a la subjetividad. En este lugar, transgresor e irreverente, es que nos interesa moldear una visión del teatro que ayude a poner en crisis los binarismos que hemos heredado de la modernidad.

En los estudios de género y, particularmente, en autoras post-feministas nos basaremos para intentar (de)construir ciertas categorías que ayuden a reflexionar en torno a las fronteras, inestables y cambiantes, del cuerpo y la identidad en el teatro actual.

Siguiendo a Judith Butler, pensamos el carácter teatral-performativo de las construcciones de género. Llevando al límite la afirmación beauvoriana "no se nace mujer, llega una a serlo" se puede entender que toda nuestra constitución corporal es una (auto)creación: la anatomía no es destino sino que somos nosotrxs quienes podemos elegir devenir cuerpos/sexos/subjetividades. Lo que la inter/trans-sexualidad o el travestismo (de)vela es la matriz teatral de cualquier construcción de género: "Cuando la desarticulación y la desagregación del campo de cuerpos alteran la ficción reguladora de la coherencia heterosexual, parece que el modelo expresivo pierde su fuerza descriptiva. Ese ideal regulador se muestra entonces como una regla y una ficción" (Butler, 2007: 266). Nuestros cuerpos han sido (re)creados por la sociedad, los dispositivos médicos, la cultura, la ciencia, la tecnología y el arte. Somos el cruce de representaciones discursivas y visuales que emanan de los diferentes sistemas de control. De ahí el carácter performativo de los enunciados de género: "es una nena" en la boca del médico que se enfrenta a la ecografía de unos ansiosos padres primerizos no es una afirmación descriptiva, está produciendo -a través del lenguaje- un cuerpo, una subjetividad generizada. Por supuesto, este ojo clínico necesita reforzarse. Y se (re)fuerza: el ajuar de esta nueva habitante del planeta será rosa, lleno de muñecas, cocinas, princesas, escobas, sirenas y todo lo que la imaginación atravesada por estas tecnologías de género es capaz de concebir de la mano de un mercado capitalista siempre dispuesto a apoyarla. El sexo/género, de acuerdo con Butler, es una performance que necesita reiteración, sino cae. Por eso los mecanismos de control no se cansan de insistir en el renacimiento de los caracteres generizados (masculino-femenino) que hacen al binarismo propio de nuestra cultura. […] [(Des)haciendo géneros. Una mirada queer sobre el teatro y nuestra (inestable) identidad / Eva Carrizo Villar y Edgardo García]

viernes, 31 de julio de 2009

#articulos #cine | “Un hombre llamado Flor de Otoño”, de Pedro Olea : etiología del maricón tirabombas

“Un hombre llamado Flor de Otoño”, de Pedro Olea : etiología del maricón tirabombas / David William Foster · Arizona State University
En: Territorio teatral : revista digital, n. 4 (2009-07)

/ ES / Artículos / Open Access
/ Cine / Estereotipos / Federico García Lorca / Historia – Siglo XX / Homosexualidad en el cine / Pedro Olea
TEXTO COMPLETO | Territorio teatral
http://territorioteatral.org.ar/html.2/articulos/n4_01.html

[…] Lorca y su persona sexual/erótica constituyen, sin lugar a dudas, el necesario punto de partida para cualquier tentativa de abordar el tema de cómo se entendía el ser homosexual o maricón en la España del primer tercio del siglo XX. De hecho, tiene que haber cierta fascinación, casi morbosa, por el cuadro que presentan las fuentes documentales, dado el grado de las enormes transformaciones que se han operado en España desde la muerte en 1975 de Franco en cuanto a los derechos personales, transformaciones cuyo apogeo ha sido la ley aprobada en 2005 por las Cortes Generales que sanciona el matrimonio gay. Las presiones sociales para desarticular el sórdido pasado homofóbico español (cuyo apogeo fuera, a su vez, la Santa Inquisición) venían acumulándose desde la muerte de Franco, y hasta con algunos brotes tentativos anteriores a 1975. Aunque se suele pensar en La Movida en términos de un movimiento cultural que se concretó a comienzos de los 80, durante el llamado período de transición, entre la muerte del dictador y la plena restauración de la democracia, se produjo una modesta concentración de films en torno a cuestiones homosexuales. Aunque en su mayoría, estos films (e.g., “La muerte de Mikel”; “El diputado”) proyectaban una visión trágica de ser homosexual, son de innegable importancia por el simple hecho de abordar el tema y de asentar, a pesar del trayecto patético del protagonista, una mirada francamente despreciativa ante la dinámica de la homofobia y de sus discursos violentos y hasta asesinos (ver el importante ensayo de Ballesteros).

Uno de dichos films, sin embargo, representó una vuelta categórica de página en cuanto a la representación patética del protagonista homosexual. Me refiero a la cinta de Pedro Olea, “Un hombre llamado Flor de Otoño”, estrenada en 1978, fecha que casi le pisa los talones al moribundo universo franquista. “Flor de Otoño” cuenta la historia a fines de los años 20, de un abogado, primogénito de una asentada familia fabril de Barcelona, que opta por dedicar su vida a ser abogado defensor de anarquistas: tiene muchas relaciones estrechas con el intenso mundillo anarquista barcelonés y, de hecho, su amante es anarquista. Ejerce su profesión de legalista durante el día, pero de noche, amparado por su amante y por un mayordomo ex-boxeador, ocupa el camerino de una estrella artista del teatro marginal, El Bataclán, donde representa con mucho éxito números como el transformista con el nombre artístico de Flor de Otoño. Desplazándose entre la sobria vestimenta de abogado titulado, los velos y plumas de artista, y un refinado traje sastre de mujer mundana, Lluís Serracant tiende, con su cuerpo, un puente entre la decencia burguesa y un escenario del mundo marginal que ocupa un amplio espectro de individuos considerados maleantes, entre ellos los maricones. […]