Mostrando entradas con la etiqueta André Aciman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta André Aciman. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de junio de 2020

#libros #homosexualidad #literatura | Encuéntrame

Encuéntrame / André Aciman ; traducción de Inmaculada Concepción Pérez Parra.

Madrid : Alfaguara, 2020 [06-11] / 2021 [11-12]
272 p.

/ ES / Relatos / Amores / Homosexualidad / Literatura / Homosexualidad y literatura
📘 Ed. impresa: ISBN 9788420439402 / 18,90 €

[.es] «Un deleite de sensualidad.» En 2018, el mundo entero se conmovió con el amor de verano entre Elio y Oliver. ‘Llámame por tu nombre’, publicada originalmente más de diez años antes, se convirtió en un fenómeno gracias a la película estrenada aquel año. Y este relato de deseo, descubrimiento, pasión y veladas infinitas llegó a miles de lectores que, con el corazón en vilo, esperan conocer cómo concluye esta historia. Por fin, en ‘Encuéntrame’, vuelven Elio y Oliver. Elio es ahora un pianista en auge a punto de mudarse a París; Oliver es profesor, padre de familia y puede que vuelva a visitar Europa; Samuel, el padre de Elio, vive en Italia y, en un viaje en tren para visitar a su hijo, tendrá un encuentro que cambiará su vida. Este cruce de historias satisfará todas las expectativas, por inconfesables que sean. – Observer

«Aciman recupera la tersura de la narración de la primera novela para abordar el amor y sus contradicciones, y otros miedos, pero la misma esperanza que no duerme. Es de nuevo el tiempo, la memoria, los recuerdos, el deseo de revivir y dar una segunda oportunidad. La belleza que palpita en el amor real o soñado. En ‘Encuéntrame’ el paraíso está guardado en un corazón que hace avanzar los días.» – WMagazine

viernes, 2 de febrero de 2018

#hemeroteca #cine #homosexualidad | ¿Qué tiene ‘Call me by your name’ para haber dejado a sus espectadores devastados?

Imagen: El País / Fotograma de 'Call me by your name'
¿Qué tiene ‘Call me by your name’ para haber dejado a sus espectadores devastados?
Se estrenó hace una semana y ha conmovido a gente de todas las edades, orientaciones y circunstancias. Hablamos con algunos de ellos para comprender por qué.
Guillermo Alonso | Icon, El País, 2018-02-02
https://elpais.com/elpais/2018/01/31/icon/1517415283_636567.html

A la gente a la que le interese ‘Call me by your name’ (Luca Guadagnino, 2017), presumiblemente la que está leyendo este artículo, le queda a estas alturas poco por saber sobre la película, estrenada hace seis días en España. Por si queda algún despistado: narra la relación de un adolescente de 17 años llamado Elio, que veranea con su familia en el norte de Italia, y Oliver, el universitario que ha sido invitado por su padre a pasar el verano en su villa para terminar su doctorado en cultura grecorromana. Está basada en una novela de André Aciman publicada en 2007, ha entrado en todas las listas de mejores películas del año de 2017 y está nominada a los Oscar por mejor película, mejor actor (Timothée Chalamet), mejor guión (de James Ivory) y mejor canción (‘The mistery of love’, de Sufjan Stevens).

Eso es lo que uno sabe antes de verla. Lo que sabe y lo que siente después es una experiencia tan personal que es complicado explicarlo con datos o números. Pero hemos intentado algo parecido: hemos buscado en Twitter los términos "call me by your name" y el adjetivo "devastated" (devastado), uno elegido al azar y que podría intercambiarse con cualquiera perteneciente al campo semántico de la desazón. El buscador arrojó 110 resultados de espectadores. Algunos de los ‘tuits’ dicen lo siguiente:

"Acabo de ver ‘Call me by your name’ y estoy devastada".

"Me disgusta que ‘Call me by your name’ esté nominada a algunos Oscars, básicamente porque me hizo pensar en la película otra vez y todavía estoy emocionalmente devastado".

"Ayer pude ver por fin ‘Call me by your name’ y puede que jamás me recupere. No sé si me ha dejado esperanzadoramente devastado o devastadamente esperanzado, pero fue precioso".

"Acabo de terminar ‘Call me by your name’. Estoy devastado, angustiado, conmovido y ñoño, todo a la vez. No creo que nunca vuelva a pensar en el amor de la misma manera".

"Por favor, gritadme, han pasado meses y sigo devastada por ‘Call me by your name’".

Todos son del mismo estilo. Los espectadores de la película del italiano Luca Guadagnino (Sicilia, 1971) se refieren continuamente a la película como una experiencia que dura dos horas y doce minutos delante de sus ojos y varios meses detrás de ellos. "No puedo dejar de pensar en ella". "Estaré enfadado y triste para siempre". "Nunca me sentí tan devastado tras ver una película". "Quiero ver ‘Call me by your name’ otra vez, pero me sentí tan triste la primera vez que la vi que no sé si podré aguantar más lágrimas".

Y así durante un ‘scrol’l de minutos y minutos. Puede probarse también en Twitter, en vez de devastado, con "triste". O con "llorando". Los amantes de los polisílabos han usado también la palabra "inconsolable". "Han pasado cinco días y sigo sintiéndome inconsolable durante 35 minutos cada vez que pienso en ‘Call me by your name’", dijo una usuaria llamada Marissa.

Es curioso cómo funciona esta historia y los sentimientos que despierta. A efectos prácticos, no hay en ‘Call me by your name’ demasiadas concesiones al melodrama. Nadie muere. Nadie sale físicamente herido. Los personajes apenas lloran. No hay ápice de moralina en su discurso. El mensaje es positivo: dos personajes llegados de dos esquinas del mundo se encuentran y viven un amor intenso de verano en un momento y un lugar en el que era casi imposible que eso ocurriera.

Y, además, el romance, postergado durante el metraje de forma muy inteligente para que el espectador sienta un ansia casi física por que llegue el momento, explota como una celebración de la urgencia, la carnalidad, la necesidad física de estar pegado al otro. Dinamitando las reglas de lo que debe ser una relación amorosa en la pantalla, el espectador no se encontrará en él ni una crisis de pareja entre el segundo y el tercer acto.

Si ‘Call me by your name’ golpea de forma tan fría y tan seca no es por algo que haya en la película, sino por un elemento que está fuera de ella.

Es usted.

Es por lo que el espectador pone de sí mismo frente a la pantalla, por la forma en que entrega a la película unas terminaciones sensibles que creía que ya habían muerto como si se les hubiese practicado una endodoncia. La zona en que esta película golpea es especialmente dolorosa porque no sabíamos que seguía ahí. ‘Call me by your name’ provoca dolor en órganos del cuerpo que no estaban ahí cuando nos habíamos sentado en la butaca.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Se lo hemos preguntado a cinco espectadores españoles de la película. Hay un elemento a considerar en todo esto: habla de un romance entre dos hombres y posiblemente sea inevitable que una parte de su audiencia que pertenezca al colectivo LGTBQI o se sienta cercana a ella la vean con una luz levemente diferente. Pero su efecto no discrimina a nadie. De la misma manera que había hombres y mujeres en los ejemplos de Twitter que hemos expuesto unos párrafos más arriba, hemos querido hablar con espectadores de la película entre los que hay hombres homosexuales, mujeres homosexuales, hombres heterosexuales y mujeres heterosexuales.

"Durante el discurso de Michael Stuhlbarg [que interpreta al padre del protagonista, Elio] se me saltaron las lágrimas, no lo pude evitar", cuenta Victoria, guionista de 33 años. Y continúa: "Entonces uno de mis mejores amigos, con el que voy religiosamente al cine desde hace 20 años, se giró, me dio un beso en la mejilla y me dijo que me quería. Nos dimos la mano –como tantas otras veces hemos hecho en otras sesiones– y así contemplamos a Elio hacerse mayor frente a la chimenea. Salimos con el convencimiento de haber tenido la suerte de haber querido así y con la certeza de que el paso del tiempo, a veces tan cruel, es lo que da una perspectiva imprescindible para valorar lo bueno de la vida".

"A mí la película me destrozó y me dejó pensando durante más de una semana por qué me vi reflejado en varias de las escenas y no me vi reflejado en otras que me hubiera gustado protagonizar", cuenta el periodista Alberto Sisí, de 31 años. "Y luego está el tema del tiempo, que creo que es algo de la película que afecta a absolutamente cualquiera que la haya visto, independientemente de género, orientación sexual o edad: el tiempo pasa, no vuelve, y has hecho el idiota. Es más: cada vez haces menos cosas por primera vez".

Juan, politólogo español residente en México, está de acuerdo con lo universal del mensaje: "Qué triste sería que los hombres heterosexuales solo vieran en ‘Call me by your name’ una película de gais. Creo que cualquiera puede reconocerse en ella, independientemente de su orientación sexual. Para mí representa los temores, la incertidumbre, ese caos sentimental de la adolescencia que te arrastra, te retuerce, te lleva a la gloria y, después, te deja hecho trizas. También el coraje de dejarte llevar, porque el amor es riesgo, y si no te arriesgas, habrás follado, pero no amado. Además, yo quiero vivir con esa familia culta y cosmopolita cuyo único propósito es rescatar la belleza de las garras de la mediocridad contemporánea. Y para eso era necesario situar la historia a principios de los ochenta, cuando la modernidad todavía era alegre y despreocupada, el sida era solo un rumor aterrador y nuestra sociedad no se había empeñado en hacerle el trabajo a los guionistas de ‘Black Mirror’".

Lucía, periodista de 39 años, ha querido ir más allá y mirar detrás de los personajes principales masculinos para fijarse en el papel de las mujeres en la trama: "Me parece muy revelador el papel instrumental que juegan ellas en la película y creo que explica hasta qué punto no solo son los homosexuales los que han vivido desconectados de su propia sexualidad. Yo solo podía ponerme en la piel de Marzia, una mujer que probablemente, al igual que Elio, está viviendo su despertar erótico, pero lo está haciendo con expectativas muy diferentes de las de él y sin saber que esas expectativas jamás se verán cumplidas. Elio usa a Marzia como vasija sobre la que depositar las urgencias a las que Oliver no le ha dejado dar salida y ella ni siquiera es consciente de ello. De una forma tragicómica, las tres mujeres que hay en la película (Marzia, la amiga de Marzia y la madre de Elio) son víctimas de un mundo homófobo y reprimido igual que lo son Elio y Oliver. En realidad, el sentimiento que me dejó ‘Call me by your name’ fue de epifanía. Comprendí por qué nunca jamás conecté de forma total con algunos hombres muy importantes de mi vida".

Javier Leandro, informático de 38 años, es más sucinto. "Me ha dejado hecho una mierda", afirma. "Han pasado varios días desde que vi la película y la historia de amor de Elio y Oliver me sigue persiguiendo. Paso de la melancolía a la euforia en cuestión de segundos y admito que he llorado evocando algunas escenas, como si estuviese viviendo mi propio romance estival. Solo que esta vez el idilio no es con una persona, sino con una película. ¿Se puede uno enamorar de una historia de ficción? Ahora sé que sí. Y también sé que nunca voy a olvidar las piernas entrelazadas de Elio y Oliver, ni las lágrimas tras una llamada telefónica, ni la compasión de un aliado inesperado. Ahora ya son parte de mí, como un amor de verano".

La pregunta es: ¿usted la ha visto? ¿Y está preparado para hablar de ella? Algunos tienen que tomarse un tiempo. Pero nunca se tome demasiado. Puede que la lección más poderosa de la película sea esa. O puede que sea la imperiosa necesidad de hablar. O todo lo contrario, que los gestos hablan mucho más alto que las palabras. O puede que sea que la belleza es lo único que nos salva. O que nada es más valioso en la vida que unos padres que te quieren tal cual eres. O que los papeles de víctimas y verdugos en el amor bailan y se reparten de modo caprichoso. O puede que sea otra cosa.

Cada espectador se lleva su propia lección consigo mismo. Solo el fin de semana pasado en España se extrajeron 24.181 de ellas. Algunas consistieron en no empatizar con los personajes ni creerse nada de lo que estaban viendo, claro. Pero eso es otro artículo.

viernes, 26 de enero de 2018

#hemeroteca #cine #homosexualidad | 'Call me by your name', una historia de amor necesaria y no solo por ser gay

Imagen: El Diario
'Call me by your name', una historia de amor necesaria y no solo por ser gay.
La cinta de Luca Guadagnino, sobre dos hombres que se enamoran con calma en la Italia de los ochenta, es una de las películas más fascinantes del año. Su virtud es que representa el amor homosexual sin necesidad de plantearlo como tragedia y lo aborda como se haría en cualquier romance heteronormativo.
Mónica Zas Marcos | El Diario, 2018-01-26
http://www.eldiario.es/cultura/cine/Call-your-name-amor-gay-necesaria_0_733526783.html

Uno sabe cuándo está viendo una escena para la historia. Es una sensación que no se puede medir en discursos grandilocuentes, en la calidad de la fotografía ni por una acción trepidante. De hecho, puede ser bastante mediocre en estos tres aspectos y seguir transmitiendo una imagen de perpetuidad.

En ‘Call me by your name’ podríamos destacar varias, pero hay una que sobresale por lo cotidiano, lo bello y lo salvaje (si se quiere) de la pasión descontrolada. Elio, de diecisiete años, se enfrenta a su verdadera sexualidad tras la irrupción de Oliver, un atractivo aprendiz de su padre al que invitan a veranear a su casa de la Toscana.

Las ganas le desbordan, pero el temor hacia lo desconocido le hace encerrarse en la buhardilla, poner una emisora sugerente en la radio italiana y masturbarse. Lo hace con la ayuda de un melocotón al que previamente le extrae el hueso. Cuando Oliver lo encuentra, Elio se desespera de la vergüenza, pero el americano lo tranquiliza y se come la fruta en un gesto solidario de que el placer y el amor homosexual no debería ser algo bochornoso.

A pesar de que la película no muestra sexo explícito entre los dos protagonistas, esta escena ha impactado a nivel mundial. El mismo director, Luca Guadagnino, pensó que era tan compleja de mostrar en imágenes que debía ser eliminada. Pero, como muestra la novela original de André Aciman y pasada la conmoción del principio, el momento es más simbólico y necesario de lo que aparenta.

Lo vi ponerse el melocotón en la boca y comérselo lentamente, mirándome con tanta intensidad que pensé que incluso hacer el amor era para menos. Estaba llorando porque ningún extraño había sido tan amable o había ido tan lejos por mí. Estaba llorando porque nunca había sentido tanta gratitud y no había otra manera de demostrarlo.


El personaje del multipremiado Timothée Chalamet, Elio, representa una vez más la lucha interna del que nace en un mundo que premia la heterosexualidad. En ese aspecto, no es nada diferente a lo que contaba 'Moonlight' el año pasado y encima sin la doble discriminación racial. Lo interesante de la relación entre Elio y Oliver es, pues, que explora otras muchas cosas.

El equipo de la película se ha esforzado en expresar que ‘Call me by your name’ no es solo una historia de amor 'queer'. No lo dicen porque renieguen de la etiqueta -de hecho el propio Luca Guadagnino es abiertamente gay-, sino justo por lo contrario.

Ya basta de tragedias griegas representadas por dos hombres o dos mujeres. Ya basta de la típica historia de amantes de Teruel donde el mundo confabula para que dos personas no puedan vivir su romance como cualquier pareja cis del planeta. La cultura cinematográfica tiene pendiente explorar el amor entre otras sexualidades de forma natural y crear historias en las que querer a una persona del mismo sexo no sea sinónimo de enfrentarse a una odisea imposible.

"Me encantó eso de la película. Nadie enferma, nadie es golpeado por campesinos sureños. Nadie es rechazado por su familia o por sus amigos. Nadie tiene que salir del armario y luego sufrir las consecuencias", explicó Hammer a Vanity Fair.

Lo único que conspira contra los dos hombres de ‘Call me by your name’ es el tiempo o, inclusive, la diferencia de edad y los distintos momentos vitales de cada uno. Y eso es algo que no entiende de sexualidades.

Diferencia de edad sin roles de poder

‘Call me by your name’ está ambientada en 1983, lo que significa que el SIDA no había entrado aún en escena, aunque sí hace una breve mención al armario. En cualquier caso, nada que impida a los protagonistas vivir un amor cocinado a fuego lento en el que se unen varios factores con los que es muy fácil empatizar.

Elio es el típico chaval privilegiado, que vive con dos eminencias por padres, toca el piano de oído como un virtuoso y mata el sopor estival leyendo grandes clásicos. Se aburre del verano, de los amores de una tarde, de sus padres, de los amigos de sus padres y de la vida, como todo buen adolescente. Lo único que anima su existencia es Oliver, quien al principio le trata con la displicencia del veinteañero atractivo que se sabe un objeto de deseo.

La tensión es un recurso muy agradecido en el cine, y Guadagnino la explota en cada escena hasta el clímax. Los dos actores se prestan a ello, incluso dejando patente sus diferencias y una importante brecha de edad. Oliver, tan arrollador y consciente de su propia belleza. Elio, tan adelantado a su edad pero con la inocencia del que cree que guarda bien sus inseguridades tras una mampara de cristal.

"Llámame por tu nombre", pactan para no tener que dar explicaciones. El verano es demasiado corto para hacerlo.

‘Call me by your name’ desarma (y funciona) porque, por una vez, la diferencia de edad no es representada por la chica precoz o la madurita potente. Tampoco se basa en un conflicto de poderes, donde el mayor somete y el pequeño se resigna. Elio se rinde ante el aprendiz, pero nunca es utilizado como pasatiempos veraniego por este último.

La muestra es la charla final que ambos mantienen por teléfono, donde Elio es el reflejo de una generación esperanzada y libre; una brillante oportunidad que no tuvieron otros como Oliver, que apenas le saca unos años pero los suficientes como para verse obligado a regresar al armario y casarse con una mujer.

Elio, aún en 1983, se convierte en el adalid cotidiano del despertar homosexual. Lo hace con timidez y pasión, ya sea hacia un hercúleo maromo, una chica del barrio o un melocotón deshuesado. Pero lo más importante es que vive una historia de amor que no le hace daño, que no le recriminan ni por la que le vayan a partir la cara. Ya no.

lunes, 15 de enero de 2018

#hemeroteca #cine #homosexualidad | “Call Me by Your Name”: el amor hecho pequeñas sutilezas

Imagen: The Objective / Fotograma de 'Call Me by Your Name'
“Call Me by Your Name”: el amor hecho pequeñas sutilezas.
Romhy Cubas | The Objective, 2018-01-05

http://theobjective.com/further/llamame-por-tu-nombre-la-sutileza-del-amor-en-un-durazno/

Son pocos los dramas de “diversidad” que han logrado con sinceridad y sin mayores indumentarias una historia en donde guión, fotografía, escenario, banda sonora y actuación se fusionen en una pieza amplificada hacia los Oscar. Si 'Brokeback Mountain' fijó la huella para un romance imposiblemente estelar, y más recientemente 'Moonlight' alumbró bajo la luz de la Luna lugares incómodos que debieron ser subyugados tiempo atrás, 'Llámame por tu nombre' –‘Call Me by Your Name’ en su título original– es esa película que recuerda que las sutilezas existen y que no siempre la palabra homosexual conlleva como destino el sufrimiento de aquellos ignorados por sociedades aun más ignorantes. Entre el testimonio de siempre, el de que el amor es bello y no distingue colores, tamaños, géneros ni religiones el giro está en que en el más reciente drama gay lo gay es lo que menos importa, y aunque está ambientado en los años 80 la impresión es la que se debería sentir en el siglo XXI, nuestro siglo XXI.

‘Llámame por tu nombre’ es la adaptación cinematográfica de la novela original del italiano André Aciman, publicada en el 2007 y ganadora de los Premios Literarios Lambda en su edición número 20 por la categoría de Ficción Gay. Con su premier mundial en el Festival de Sundance el 22 de Enero del 2017, su versión para la pantalla fue dirigida por el cineasta italiano Luca Guadagnino, director de películas como ‘Yo soy el amor’, ‘A Bigger Splash’ y el remake del clásico de terror de Dario Argento, 'Suspiria'. El film ya ha sido escogido por la National Board del Instituto de Film Americano como una de sus 10 mejores películas del año. En la edición número 75 de los Golden Globe Awards está nominada a tres categorías incluyendo Mejor Película en la categoría de Drama y en la 24ª edición de los Screen Actors Guild Awards su protagonista -Timothée Chalame- fue nominado a Mejor Intérprete como Actor masculino en un papel principal.

Especificaciones aparte, este es un súbito pero sobre todo espontáneo romance que integra el componente homosexual para narrar el indiscutible nexo entre dos jóvenes un verano de 1983 en el norte de Italia. El film, así como el libro, relata las vacaciones de verano en una antigua casa rural de un profesor de escultura greco/romana que todos los años extiende la invitación a alguno de los estudiantes más brillantes de su curso. Su hijo de 17 años, Elio –interpretado por Timothée Chalamet- es un adolescente que se sacude como aire y habla en francés, inglés e italiano mientras toca a Bach en el piano o la guitarra. El verano comienza cuando Elio tiene que compartir su habitación con el nuevo huésped de su padre: Oliver –interpretado por Armie Hammer-, un graduando de 24 años que acelera su curiosidad física, sexual y psíquica.

Tal vez por ubicarse durante los ochenta y en Europa todo el esquema del amorío entre personas del mismo sexo no hubiera sido aceptado con tanta tranquilidad en la realidad, de hecho la historia transcurre en un palazzo situado en un pueblo lejano en donde la concurrencia es escasa y la mayoría de las incidencias quedan en familia; sin embargo, esa impresión de sentirse socialmente obligado a encubrir una naturaleza no se halla en ningún minuto. Lo que existe es el calor y la playa, las canciones de ‘The Psychedelic Furs’ y los paseos en bicicleta, los bailes en el pueblo y el sol de verano. Existe una química que proyecta olas del Caribe y un film extremadamente sensual con escenas de sexo que solo se sienten explícitas, pero en realidad no lo son. Existe también una escena con un durazno –recomendamos googlear si no te importan los ‘spoilers’– que marca un antes y un después, especialmente en el libro.

Es aquí donde las metáforas sobran y una fruta se convierte en un puente casi literal entre dos personas. El deseo de imitar como un espejo a una mejor versión de ti mismo. ‘Llámame por tu nombre’ es esa parábola en la cual un adolescente admira con tanta pasión a un hombre “mayor” que el deseo entre ser él y estar con él se reduce a una escena con sexo y duraznos.

Grandes y pequeñas sutilezas
En el libro la historia es narrada por Elio en una perceptiva y detallada descripción de sus sentimientos hacia Oliver. El autor André Aciman, quien escribió el libro casi por accidente mientras estaba atorado en otro proyecto, comentó en una entrevista para Vulture que “el libro tiene demasiada interioridad en un sentido que no tiene coherencia filmarlo”. Pero en la misma entrevista Aciman sostiene que se sintió extremadamente feliz cuando supo que Luca Guadagnino sería el director de la adaptación. "Me imaginé, aquí hay un italiano, él lo entiende. Un italiano entendería no las grandes, sino las pequeñas sutilezas."

Ya que en esta historia de amor entre dos hombres el sentido de prejuicio y contexto histórico no existe, las sutilezas son precisamente mayores, y eso es esencialmente lo que el autor pretendía al escribir el texto.

“Yo no quería villanos recorriendo las calles de noche, listos para golpearlos. No quería nada de eso, porque no siempre existe, a menos que estés en una pequeña ciudad en Wyoming o Alabama, donde existe este intenso prejuicio. Gracias a Dios que estamos en un mundo donde estos problemas, aunque todavía existen, están retrocediendo,” recuerda.

Otro de los detalles de la película y su locación casi desierta, que es de hecho el pueblo donde creció originalmente Guadagnino, es que evoca lo que es crecer entre árboles y libros, lagos y apagones de luz, un mundo sin conexiones artificiales en donde lo análogo era tan y más sensual como lo tecnológico y en donde el ritmo de la biosfera y la ruralidad se mezclan con la naturaleza humana.

En cuando a Guadagnino, el mismo ha dicho abiertamente sentirse atraído hacia los hombres y ha hablado sobre su admiración hacia la comunidad y los artistas LGBTQ+, sin embargo aclara que lucha con el concepto de definir a una persona por su identidad sexual. “Me hace sentir tan incómodo. Simplemente no lo entiendo, y no creo que la lucha por los derechos civiles, que es tan crucialmente importante, vaya de la mano con la acusación de alguien por su identidad.”

Secuelas El director ya ha hablado de una futura secuela con la cual Aciman está totalmente a bordo, aunque cree que todavía se necesita una trama más extensa a desarrollar. Guadagnino confesó para The Guardian, que escogió ‘Llámame por tu nombre’ como su película del 2017, que los personajes son fantásticos y por ende quiere saber qué les sucede en el futuro. “Las últimas 40 páginas del libro cuentan aproximadamente 20 años en la vida de Oliver y Elio. Pienso que tal vez no es una cuestión de secuela, tal vez se trata de una crónica de todos en esta película. Creo que ver a estos personajes crecer en los cuerpos de estos actores será fantástico,” sostuvo.

Las comparaciones entre ‘Moonlight’ y el presente film tampoco no se han hecho esperar, y aunque los rumores de Oscar ya están sobre la mesa, incluyendo quienes apuestan para categorías como Mejor Película, Mejor Edición, Mejor Actor Principal y de Reparto, Mejor Director y Mejor Banda Sonora, Guadagnino aclara que siente una especie de hermandad con Barry Jenkins -el director de 'Moonlight'-. Si hay algo que los dos logran con cordura es un nivel de detalle e intimidad que de dos maneras peculiares muestran al cine de diversidad como algo más que una anomalía en las ceremonias de Hollywood.

El mito de Platón
‘Llámame por tu nombre’ no es solo un agregado para la comunidad LGBTQ+ o el drama de diversidad, es un mensaje a favor de atreverse a ser tu propia persona de manera que no pierdas demasiadas “mitades” en el camino.

En uno de los diálogos más trabajados de Platón este conforma la idea del amor platónico y aclara que antaño no eran dos sino tres los sexos: masculino, femenino y un tercero, el andrógino. Cada sexo tenía cuatro brazos y cuatro piernas, cuatros orejas, dos sexos y dos rostros situados en direcciones opuestas. Gracias a su fuerza y arrogancia, y a un intento fallido de atacar a los dioses, Zeus decidió cortarlos por la mitad para hacerlos más débiles y “humildes”. Desde entonces las personas caminan sin una mitad funcional, sin una contraseña de hombre al haber quedado en una sección como los lenguados, en dos de uno que fueron alguna vez. Y por eso buscan continuamente la otra contraseña.

En este mito, y en una conversación clave reproducida hacia el final de la película por Michel Stuhlbarg –quien hace el papel del padre de Elio- inspirado en diálogos de Montaigne y su amistad especial con Étienne de La Boetie, se establece la contraseña de ‘Llámame por tu nombre’, en el interludio entre ser sin perder .

lunes, 27 de noviembre de 2017

#hemeroteca #cine #homosexualidad | La película sobre homosexualidad para la que los Oscar todavía no están preparados

Imagen: El País / Timothée Chalamet y Armie Hammer
La película sobre homosexualidad para la que los Oscar todavía no están preparados.
'Call Me By Your Name' de Luca Guadagnino narra la historia de amor entre un chico de 17 y otro de 28 que ya ha despertado ataques en nombre de la doble moral de Hollywood.
Beatriz Martínez | Tentaciones, El país, 2017-11-27
https://elpais.com/elpais/2017/11/26/tentaciones/1511700051_532005.html

El año pasado los Oscar dieron la sorpresa al premiar con el máximo galardón a una película independiente, de un autor prácticamente desconocido, protagonizada por afroamericanos y de temática gay. Después de la polémica suscitada por el lema #OscarSoWhite y en plena vorágine del triunfo de Donald Trump y toda su batería de ataques xenófobos, los premios más importantes de la industria del cine decidieron apostar por 'Moonlight', una historia de personajes que luchaban por integrarse en el seno de una sociedad que parecía darles la espalda por esa acumulación de etiquetas que la película se encargaba de subrayar: negro, pequeño, pobre y marica.

Sin embargo, la película de Barry Jenkins trataba la homosexualidad de una manera un tanto naíf, como si tuviera miedo de herir sensibilidades y disfrazara su discurso de poesía tan estilizada como vacía. No hurgaba en los deseos y las frustraciones de los personajes ni mostraba sus pulsiones sexuales de una forma contundente. Un año antes Todd Haynes fue apartado de las nominaciones a pesar de haber rodado uno de los relatos más hermosos y delicados del cine reciente como fue la adaptación de la novela de Patricia Highsmith ‘Carol’. El amor lésbico y las escenas explícitas entre mujeres demostraron ser todavía un tabú dentro de Hollywood. Y eso que la película era finísima.

Esta temporada los académicos más conservadores se van a volver a rasgar las vestiduras cuando vean ‘Call Me By Your Name’, la película de Luca Guadagnino que narra la historia de amor entre un adolescente de 17 años y un joven de 28 a lo largo de un verano en un pequeño pueblo indeterminado del norte de Italia. Y sabemos que ya ha habido algún que otro indignado que se ha dedicado a lanzar furibundos ataques contra ella en nombre de la moral norteamericana. En concreto, el actor James Woods, que atacó la película con un tuit en el hacía referencia a la pérdida de los valores y la decencia en la sociedad utilizando el ‘hastag’ de una organización defensora de la pedofilia. Armie Hammer, uno de los protagonistas de ‘Call Me By Your Name’ le contestó con un contundente: ‘¿No saliste tú con una chica de 19 años cuando tenías 60?’ Y actrices como Amber Tamblyn reconocieron en esa misma red social que era una práctica habitual de Wood el coquetear con menores de edad.

Mientras exista esa hipocresía en Hollywood a la hora de juzgar las películas a través de la intransigencia y los valores más obtusos y retrógrados, poco podrá hacer 'Call Me By Your Name' en su carrera hacia los Oscars. Seguramente reciba alguna nominación a modo de consolación, a modo de palmadita en la espalda valorando sus esfuerzos. Pero casi se puede augurar, que poco más. Donde sí puede que arrase es en los más abiertos de mente 'Independent Spirit Awards', donde parte como favorita con seis nominaciones, entre ellas mejor película, mejor dirección, mejor actor (Timothée Chalamet) y mejor actor secundario (Armie Hammer).

Y es que la fama y el prestigio de la película se ha ido fraguando poco a poco, a fuego lento y paso seguro. Se presentó en Sundance, en la sección Panorama de la Berlinale a principios de año, y más tarde en Toronto y en el Festival de San Sebastián. Las críticas en todos esos certámenes han sido unánimes. Para entendernos, un 98% en Rottentomatoes. ¿Qué tiene ‘Call Me by Your Name’ para despertar semejante beneplácito? (excepto para James Woods, claro). Luca Guadagnino siempre ha sido un director especial. Muchos lo descubrimos gracias a ‘Yo soy el amor’ (2009), una película que estaba recorrida por la semilla de la extravagancia, por el aroma de la imprevisibilidad. En ella demostró su capacidad para romper las reglas de la ortodoxia y deslumbrar a través de una suntuosidad de aroma ‘vintage’ al borde del delirio que certificaba su naturaleza hedonista, una característica que recorre toda su obra, incluida ‘Call Me By Your Name’.

Y es que sus películas son puro goce estético y también sensitivo. En ellas se exalta la sensualidad del cuerpo, del placer, del deseo carnal contenido. Y tras esas pulsiones primitivas descubrimos a un puñado de personajes presos de sus debilidades y sus más profundas miserias. No es de extrañar que ese universo tan particular que había creado en sus anteriores películas encajara a la perfección con la historia de amor entre Elio y Oliver, descrita con tanta intensidad como desazón por André Aciman en su novela ‘Llámame por tu nombre’ (fue editada en 2008 por Alfaguara y actualmente se encuentra descatalogada).

Los derechos de la obra literaria habían sido adquiridos por James Ivory, que con 89 años escribió el guion de la película y trabajó en su adaptación mano a mano con Luca Guadagnino, que también aportó su toque personal, situando la acción en 1983, al parecer para que los personajes mantuvieran la inocencia previa a ola de conservadurismo desatada con Reagan en Estados Unidos y Thatcher en Reino Unido y de que estallara definitivamente el sida como una enfermedad que terminaría convirtiéndose en un arma de miedo política para estigmatizar las relaciones homosexuales.

El resultado es una delicadísima adaptación de la prosa de Aciman. Guadagnino, como demostró en ‘Cegados por el sol’ (2015), es un portentoso creador de atmósferas sugestivas. En ‘Call Me By Your Name’ es capaz de suspender el tiempo, de sumergir al espectador en una atmósfera cálida y húmeda, aletargada e hipnótica, donde hasta el sonido de las chicharras o el jugo de un albaricoque se convierten en una fuente de magnetismo erótico. En medio de ese paisaje de voluptuosidad campestre, nos encontramos con la desesperación y confusión hormonal de Elio ante la llegada de un nuevo huésped que pasará el verano con sus padres, profesores universitarios de historia que acogen cada año a estudiantes que están realizando una tesis académica. Su nombre es Oliver y su cuerpo parece sacado de una de esas esculturas grecolatinas de proporciones apolíneas que estudia su progenitor.

Desde el primer instante, todo lo que veamos en la película pasará a través de los ojos de Elio. Así, nos sumergiremos en su desazón, en sus contradicciones perpetuas, en el proceso de asimilación de su identidad sexual, en la negación, en la toma de iniciativas, en ese torbellino, al fin y al cabo, que supone el primer amor. Ese amor que parece prohibido, que te reta y avasalla por dentro, que desmoraliza y al minuto siguiente tras una nimia señal, envalentona.

Todo ese sinfín de sensaciones contradictorias, arrebatadas y ansiosas es capaz de trasmitir el portentoso actor Thimothée Chamalet delante de la cámara de Guadagnino. Su interpretación es de esas que te cogen por sorpresa, que quizás no valoras en su justa medida hasta el plano final, que se encarga de concentrar a través de su mirada y su rostro, todo el recorrido vital, todo el aprendizaje emocional que ha sentido a lo largo de ese verano que cambiará su vida para siempre.

La historia de amor entre Elio y Oliver se irá desplegando poco a poco. A ritmo de largas siestas, de lecturas al borde de la piscina, de paseos en bicicleta y de lecciones de arte que nos conectan con el pasado, con la historia de Italia, con el tiempo que avanza sobre nosotros. Y como suele ocurrir, la pasión tan largamente deseada será tan intensa como breve. Marcará a fuego y se quedará para siempre incrustada, provocando primero dolor, después una nostalgia difusa.

Guadagnino se muestra mucho menos proclive a la ostentación estilística que en sus anteriores films. En esta ocasión reposa la cámara a la altura de la fragilidad de sus personajes, parece estar más pendiente de ellos, de sus miedos e inseguridades que de componer planos de una elaboración sofisticada. Por el contrario, cada imagen se impregna de una enorme elegancia y sutileza. Nada se explica, todo se intuye, y eso deja al espectador el suficiente espacio como para comulgar de forma íntima y experiencial con aquello que está viendo. Quizás por esa razón la película provoca un impacto emocional tan fuerte. Nadie queda inmune. Y termina de alguna extraña manera, convirtiéndose en trascendente.

Al principio te atrapa con el ronroneo de ese verano plácido, nos mece con composiciones bellísimas al piano de André Laplante y Ruychi Sakamoto, después se dedica a juguetear, a insertar el elemento del deseo insatisfecho (la escena de masturbación con un albaricoque, tan teenager), introduce un par de secuencias de baile en una verbena a ritmo del ‘Love My Way’ de The Psycodelic Furs que se convierten en icónicas de manera inmediata (más tarde ese mismo tema se repetirá durante su última noche juntos), se pone melancólica al son de Sufjan Stevens, para terminar rematando con una de las conversaciones padre-hijo más emocionantes del cine reciente, de esas que por la sabiduría, templanza y sinceridad que contienen, te rompen el corazón. Ah, y ese plano contenido final del que ya hemos hablado, que se funde con los títulos de crédito y que consigue que la película se quede en suspensión en la cabeza durante mucho tiempo.

Quizás por todas estas razones, la historia de amor entre Elio y Oliver no es una más entre tantas otras. Da lo mismo la diferencia de edad, esos ocho años que a James Woods le parecen una perversión de la naturaleza y que muchos académicos considerarán como una ofensa. La película no juega con el morbo, sino con los sentimientos en estado puro. Tiene algo de milagro. El que supone mostrar de una manera tan nítida como al mismo tiempo dolorosa y reconfortante, lo que significa primero desear, después amar y por último perder. Es una película de aprendizaje, pero su lección, afortunadamente, nunca termina de aprenderse del todo.

Por eso, puede que nos lleguen muchas películas mejores este año, pero ninguna será tan especial y tan emocionante, tan sensible y significativa como ‘Call Me By Your Name’.

lunes, 30 de junio de 2008

#libros #literatura #amores | Llámame por tu nombre

Llámame por tu nombre / André Aciman ; traducción de Guillermo Díaz Ceballos.
[Call Me by Your Name. 2007. Español]
Barcelona : Alfaguara, 2008 [06].
320 p. 280 p.
Colección: Alfaguara Literaturas.
ISBN 9788420473895 / 17 €

/ ES / EN* / NOV
/ Amores / Homosexualidad / Literatura / Relaciones amorosas

Un joven estudiante americano viaja a Italia para profundizar en sus estudios de Filosofía durante un verano. El hermoso pueblo costero en el que se instala servirá de marco para narrar una historia de amor que marcará su vida y la del joven y sensible hijo adolescente de la familia que le acoge. La pequeña mansión es un refugio de belleza, cultura y armonía, donde la literatura y la amistad fraguarán una pasión que debe mantenerse oculta. Escrita con intensidad y emoción, ‘Llámame por tu nombre’ es el relato de un viaje por los rincones más profundos de los sentimientos y el erotismo, y es también, un canto a la belleza y al poder absoluto del amor.