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sábado, 3 de julio de 2021

#hemeroteca #transformismo #memoria | Paco España, el icono del transformismo durante la Transición que saltó a la fama por imitar a Lola Flores

Google Imágenes / Paco España en 'Gay Club', 1981 //

Paco España, el icono del transformismo durante la Transición que saltó a la fama por imitar a Lola Flores.

Esta es la historia de Paco España, el icono del transformismo español durante la Transición, hasta su caída en desgracia.
José Carmona | Público, 2021-07-03
https://www.publico.es/sociedad/paco-espana-icono-del-transformismo.html 

"Damas, caballeros y mariquitas simpatizantes". Toda bienvenida marca el carácter de un espectáculo y esta era la forma con la que Paco España, vestido de folclórica, saludaba a los que cada noche se acercaban a los clubes donde, con su voz rasgada y cansada, cantaba, danzaba e imitaba.

Se dice que su fama fue tal que llegó a cobrar hasta medio millón de pesetas por actuación. Murió en 2012 con 67 años totalmente devorado por las subidas y bajadas que provoca el mundo de la farándula. De su legado, que en vida parecía inmortal, apenas quedan ahora un par de vídeos en YouTube, una aparición en el programa de televisión ‘Callejeros’ y otras pocas crónicas de su fallecimiento.

Por el día, cuando bajo el sol oculta el descaro de la noche, Paco España se llamaba Francisco Morera García. Nacido en el barrio de La Isleta, en Las Palmas de Gran Canaria, este hombre se dejó encandilar por las variedades nocturnas y se convirtió en uno de los transformistas más exitosos de la Transición, donde fue el rey con sus imitaciones a lo Lola Flores, a la cual parodiaba con un amor tan hiperbólico que le propulsó a la fama.

Criado en la España profunda de Franco en 1951, sus primeros escarceos en la interpretación vinieron con versiones de Joselito en las radios locales de sus islas. Ya como quinceañero sus ojos miraron con deseo Barcelona, de los pocos ambientes donde resistían ambientes liberados, y allí marchó en busca de su verdadero yo. Bata de cola para cantar por Lola Flores o trajes blancos ceñidos para ir por Paloma San Basilio. Paco España conoció la libertad que da la noche, pero también la condena que producen sus excesos, que le terminaron por pasar factura, y falleció de cáncer a los 67 años, olvidado por la farándula y por los espectadores.

Santiago Escalante, director y guionista de la obra teatral sobre Paco España que ha girado por todo el país durante este año, confiesa su admiración por este personaje: "Tenía dos hijos, pero no supo gestionar los altibajos y se fue a hacer puñetas. Termina en Canarias pidiendo ayuda y lo único que pedía era de comer, no una calle con su nombre. ¿Tanto miedo os da un maricón con una bata de cola?", arguye el escritor.

"La que puede, puede, y la que no a fregar escaleras", decía Paco España al subir a la platea y arrancarse a cantar. Con desparpajo, presencia y un abanico en la mano derecha sentía que Rocío Jurado o Rocío Durcal apenas eran unas noveles a su vera.

Aunque sus primeros pasos fueron durante el tardofranquismo, Paco España de verdad alcanzó repercusión en los setenta, durante la Transición. Actuaba en garitos de ambiente de Barcelona como el Gay Club y en sitios que surgieron en entre 1976 y 1977. La barcelonesa sala Bocaccio, clausurada en 1985, también le vio entre bambalinas en noches de farra junto a Carmen Sevilla y Miguel Bosé, entre otros artistas de la época. Su fama alcanzó para grabar un disco que reagrupaba todas sus composiciones y que aún hoy se vende en Internet de segunda mano.

Para el recuerdo queda que hasta Lola Flores acudió a un espectáculo a verle, pero ella quedó algo contrariada al entender que su hija Lolita era fruto de bromas y escarnio sobre el escenario. "Fue a un juicio contra ella y lo ganó Paco. Llegó a ser una persona muy importante y no pasaba desapercibido", esclarece Santiago Escalante, guionista de la obra de teatro sobre su figura.

El transformismo que desapareció durante el franquismo
Que un hombre se vistiera de mujer sobre un escenario apareció ya como un arte profesional a finales del s.XIX. "El transformismo será tan antiguo como la humanidad, pero reconocido como espectáculo fue gracias a las apariciones como las del italiano Leopoldo Fregoli, del que se dice que interpretaba hasta cien personajes, femeninos y masculinos, en una misma función", recuerda Juan Carlos Usó, autor de la obra 'Orgullo Travestido'.

El transformismo en España cayó en el olvido tras la Guerra Civil, donde la dictadura terminó de liquidar una variedad cultural que nunca tuvo un apoyo multitudinario ni fue aceptada de forma rotunda. Juan Carlos Usó pone sobre la mesa que "incluso durante la II República, en las ordenanzas municipales en vísperas de carnavales algunos alcaldes prohibían el disfraz femenino en hombres".

De hecho, hay testimonios de detenciones de transformistas durante la última república española, lo que indica que con la llegada de la dictadura todo esto se recrudeció más hasta su extinción en la práctica: "Cuando sale la ley de vagos y maleantes en 1933, se aplica a seis o siete homosexuales travestidos en el barrio chino de Barcelona. Sin embargo, desde 1918 hasta la II República es un periodo dorado. Meses antes de estallar la guerra, en Barcelona se abre el cabaret Barcelona de Noche, en la calle Tapias, y tenía hasta cinco transformistas en un mismo show", relata el autor de 'Orgullo Travestido'.

Un final solitario
Juan Carlos Usó ve en Paco trazas de una vida accidentada: "Sus comienzos no fueron fáciles. Se traslada a Barcelona porque es prácticamente el único sitio donde hay una cultura ‘trans’, incluso en las épocas más duras del franquismo, porque el barrio chino fue territorio apache para las autoridades", sostiene.

Como otros tantos, se vio superado por la fama; no supo vivir sin la adicción que provoca: "Es gente que ha tocado el estrellato y que luego cae en el olvido. Hay quien lo soporta y sabe reciclarse y quien no. Podríamos hablar de que Paco España acabó mal", relata el escritor.

Casado y con hijos, pero también con amantes masculinos, las fuentes y personas cercanas le etiquetan como bisexual. Tuvo un gran amor posterior que provocó su final abrupto: "Su pareja murió de mala manera y todo se lo quedó la mujer del amante. Terminó en una pensión de mala muerte vendiendo sus trajes, de vuelta en Las Palmas". Su hermana ha querido en ocasiones desmentir esa versión de un Paco moribundo y desangelado, ya que asegura que se resguardó con ella y con su madre, que falleció con 102 años y que siempre estuvo orgullosa de su Paco. Un cáncer puso fin a su vida con apenas 67 años, y Paco España se apagó como la última estrella nacional que ha tenido el mundo del transformismo.

lunes, 20 de febrero de 2017

#libros #trasformismo #memoria | Orgullo Travestido : Egmont de Bries y la repercusión social del transformismo en la España del primer tercio del siglo XX

Orgullo Travestido : Egmont de Bries y la repercusión social del transformismo en la España del primer tercio del siglo XX / Juan Carlos Usó.

Santander : El Desvelo, 2017 [02-20].
144 p. : il.
Serie: Altoparlante ; 9.

/ ES / Libros / ENS / BIO / Egmont de Bries / Espectáculos / Historia – Siglo XX / Homosexualidad / Memoria histórica / Testimonios / Transformismo / Travestismo
📘 Ed. impresa: ISBN 9788494613869 / 18,00 €

[.es] La fascinante vida del transformista Egmont de Bries, astro del transformismo en la escena española de los años 20 del siglo pasado, y en donde la heteronormatividad estaba sancionada por ley como único modelo social válido, da pie a reflexionar acerca del pasado, presente y futuro de la identidad y la condición de género. Falleció tristemente, fané y descangayado, en Barcelona durante la guerra civil española. Famosísimo en su época, De Bries murió dentro de las más lastimosa vulgaridad, atendido por caritativos amigos de última hora. El libro está ilustrado con 80 imágenes de gran valor documental, en numerosos casos de sorprendente belleza.

👤 Juan Carlos Usó Arnal (Nules, Castellón, 1959) es licenciado en Geografía Historia Contemporánea, doctor en Sociología y bibliotecario en el Ayuntamiento de Castellón de la Plana. Es autor de 'Drogas y cultura de masas. España 1855-1995' (Madrid, 1996), 'Spanish trip. La aventura psiquedélica en España' (Barcelona, 2001), 'Píldoras de realidad' (Madrid, 2012) y '¿Nos matan con heroína? Sobre la intoxicación farmacológica como arma de Estado' (Bilbao, 2015). En esta misma editorial publicó en 2017 'Orgullo travestido', sobre la figura de Egmont de Bries y el contexto homosexual español.

domingo, 13 de diciembre de 2015

#hemeroteca #drogas | Heroína como arma de estado: así se desmonta el mito más absurdo de la izquierda

Heroína como arma de estado: así se desmonta el mito más absurdo de la izquierda.
Juan Carlos Usó publica "¿Nos matan con heroína?", un documentado estudio donde rebate las conspiranoias sobre la sustancia más demonizada del mundo
Víctor Lenore | El Confidencial, 2015-12-13
http://www.elconfidencial.com/cultura/2015-12-13/heroina-juan-carlos-uso_1118947/

Es uno de los mayores expertos en drogas y contracultura de nuestro país. Juan Carlos Usó (Nules, 1959) es autor de clásicos como 'Spanish Trip', 'Píldoras de Realidad' y 'Drogas y cultura de masas'. Ahora publica un nuevo libro, tan claro como profusamente documentado: '¿Nos matan con heroína'? Sobre la intoxicación farmacológica como arma de estado" (Libros Crudos). Un texto donde aporta contexto histórico, desmonta mitos izquierdistas y aboga por la despenalización como salida al sufrimiento social relacionado con los estupefacientes.

Después de su lectura, resulta imposible tomarse en serio a quienes defienden que "el sistema" inundó el Primer Mundo de drogas para neutralizar las rebeliones juveniles. "Tuve una doble motivación para escribir este libro. Por un lado, contribuir a desmitificar uno de los aspectos más controvertidos de la historia contemporánea y, por otra parte, hacer justicia a todas las personas que ya no están para poder decir “tomar drogas fue una decisión mía”... Y yo añadiría, tan respetable como cualquier otra", explica.

Pregunta- Una de las tesis centrales del texto dice que, desde ambientes underground hasta la izquierda ilustrada, ha calado la falsa certeza de que los poderes públicos usaron la heroína como arma para desmovilizar a la juventud occidental. ¿Cómo es posible que una premisa falsa sobreviva tanto tiempo?

Respuesta- Por el poder que posee el mito... Hay una cita de la escritora Clara Usón, que he utilizado al comienzo del penúltimo capítulo de mi libro que ilustra perfectamente esta idea: “El mito tiene una fuerza lírica y una belleza estética de la que la historia carece. El mito rectifica la historia, es como si dijera: puede que las cosas no sucedieran de este modo, pero así es como debieran haber sido, como queremos recordarlas, y una derrota heroica es más digna de memoria que una victoria dudosa”.Los humanos somos proclives al autoengaño y el mito consigue hacernos más tolerable la realidad. Sin la ayuda del mito, la realidad se nos indigestaría.

P- La polémica llega hasta nuestros días con una querella que el sindicato de policía pone Juan Carlos Monedero, que en unas declaraciones acusaba a la fuerzas de seguridad del estado de inundar España con heroína durante la Transición. ¿Crees que un libro con tantos datos como el tuyo puede zanjar esta polémica o que los partidarios de la “conspiranoia” son ajenos a cualquier tipo de argumento? ¿Se tendrá que resolver esto por vía judicial?

R- Mi tocayo es uno más de los muchos que se han expresado en ese sentido. Lo que sucede es que contra la gente de Podemos hay una operación de acoso y derribo desde los orígenes de la formación francamente impresentable... No creo que mi libro acabe con la “conspiranoia”, ni mucho menos. Sería tan ingenuo como pensar que la historia puede acabar con la mitología y, de paso, con la mitomanía. Me extraña que los “conspiranoicos”, tan seguros como están de la existencia de un plan oculto para la diseminación calculada de heroína desde altas instancias, no hayan llevado el caso al Tribunal Internacional de La Haya. Por lo demás, no creo que nada de todo esto acabe dirimiéndose en los tribunales.

P- Demuestras que en el caso del País Vasco, la heroína fue arma arrojadiza entre los dos bandos: se acusó a ETA de tráfico para comprar armas y a la policía de fomentar el consumo para dirigir a la juventud hacia paraísos artificiales ajenos a la militancia. De hecho, ETA se tomó tan en serio la lucha contra esta supuesta trama que atentó profusamente contra “camellos” y salas de fiesta. ¿Cómo se llega a este punto de locura? ¿Cómo se dio marcha atrás?

R- Verás, creo que suele confundirse la aparición o la creación del fenómeno heroína, con su instrumentalización. Durante años en Euskadi se vivió un conflicto político y social muy acusado, que algunos autores han llegado a calificar de guerra de baja intensidad. En todas las guerras modernas, una de las batallas más enconadas suele ser la de la propaganda. De tal manera, los dos bandos enfrentados hicieron todo lo posible e imposible por instrumentalizar el fenómeno en su beneficio. No hubo marcha atrás. En cuanto se decretó el alto el fuego, se acabó la propaganda y los intentos por instrumentalizar el consumo y tráfico de heroína.

P- Otra conclusión muy potente del libro es que la heroína no fue un problema tan general y extendido, sino que hubo mucho de folclore mediático y exageración por parte de los partidarios de la teoría de la conspiración. El problema llega incluso a novelas de escritores actuales como Javier Cercas. ¿Fue el potencial dramático de esta droga, más que su impacto real, lo que nos hace percibirla como un problema central de la Transición?

R- Estoy absolutamente convencido de ello. No hay más que hacer un seguimiento de los barómetros del CIS para llegar a la conclusión de que el llamado “problema de la droga” es más mediático que real. En el caso concreto de la heroína, te diría más... Su potencial dramático no estuvo tan vinculado a la sustancia en sí como a su principal vía de empleo: la ruta intravenosa, sin duda la más aberrante y, por tanto, memorable que existe.

P- Afirmas que, en el fondo, todo este debate se debe enmarcar en lo que el filósofo Pascal Bruckner ha descrito como una tendencia a la infantilización y a la victimización de toda la sociedad occidental. ¿Por qué vías se pueden evitar caer en estas dos dinámicas?


R- No soy filósofo, desde luego, pero sólo se me ocurre una fórmula magistral para eludir esa peligrosa deriva: una buena dosis de responsabilidad sazonada con unas gotas de amor propio.

P- Analizas a fondo La Movida, con una inquietante frase de Alaska que dice que “la nuestra no fue una generación biológica, sino una generación de descartes” y otra de Sabino Méndez (guitarra y compositor de Loquillo) que señala que se trata de cierta juventud que “se acostumbró a ignorar las diferencias entre el capricho y las primeras necesidades”. ¿Cómo valoras ese fenómeno cultural ahora que tenemos más perspectiva?

R- A mi juicio la tan cacareada Movida no fue sino la versión madrileña de la explosiva vitalidad que estalló en España tras la muerte de Franco. He de precisar que mi visión surge en la periferia. En este sentido, mi valoración del fenómeno siempre fue muy positiva, pues mientras los medios de comunicación tuvieron puestos los focos de atención sobre lo que sucedía en Madrid, en Valencia y su zona de influencia –que es por donde yo me moví durante los 70 y los 80– pudimos gozar de una libertad fuera de lo común.

P- Otra aportación crucial del libro es señalar un factor muy poco debatido: la escasa preparación y presupuesto de la policía española, que pudo llegar a confundirse con tolerancia e incluso fomento del tráfico de drogas. ¿Hasta qué punto llegó esta precariedad y cómo empieza a resolverse?


R- Si no estoy mal informado, el primer aparato de rayos X que hubo en el aeropuerto de Barajas se instaló en 1982. Ese dato lo dice todo acerca de la precariedad de medios policiales. Diez años más tarde, a partir de la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla, llegó a España la modernidad y comenzaron a suplirse todas esas carencias.

P- ¿Dirías que vivimos una desdramatización de las drogas en la cultura popular actual?

R- Creo que la desdramatización de las drogas y su incorporación a la denominada cultura popular es algo que comienza durante los años 20 del siglo pasado, cuando se constituyen en el tema central de canciones, novelas, cuadros, viñetas gráficas, películas... Otra cosa es que durante los últimos años esta dinámica se haya acelerado. En este sentido, me permito recomendar el libro del psicólogo social David Pere Martínez Oró: 'Sin pasarse de la raya. La normalización de los consumos de drogas' (2015).

P- En el texto te muestras como un firme partidario de la despenalización de las drogas. ¿Podrías resumir tus argumentos y explicar en qué estado se encuentra esta batalla? Parece que, con la crisis, hay algunos gobiernos más proclives a tomar en serio esta posibilidad.

R- Antes de la prohibición el control y la dispensación de drogas estaba en manos de profesionales de la salud: médicos y farmacéuticos… y también drogueros, que eran los mayoristas, los que suministraban a los boticarios. Al imponerse la política prohibicionista, o sea, Después de la Prohibición el control pasó a manos de la policía –y demás cuerpos de “seguridad”– y la dispensación a manos de criminales. Y así nos va. Me parece un argumento más que suficiente para abogar por la despenalización. Por eso mismo, ahora la punta de lanza del movimiento antiprohibicionista ha pasado de Europa al continente americano, donde se concentran los países más castigados por los efectos perversos de la prohibición.

P- En el texto no hablas de tu experiencia con las drogas, ni de la de tu círculo. No sé si te animarías a explicar un poco cómo ha sido tu trayectoria de uso o de rechazo y cómo crees que ha influido en las tesis que expones. Al menos, de dónde nace el interés por el asunto que te ha llevado a convertirte en uno de los máximos expertos españoles.

R- Mis experiencias con drogas no han influido directamente en mi obra, aunque sí indirectamente. Me explico. Normalmente, cuando se habla de drogas, se cargan las tintas sobre la oferta, dejando de lado la demanda. Es más, a los consumidores se les suele presentar como víctimas involuntarias, una especie de buzones, que están ahí para que se traguen lo que les echen. No se tiene en cuenta para nada su voluntad, porque se supone que no tienen, que su cerebro está químicamente secuestrado. En las sociedades consideradas libres, las decisiones de las personas son respetadas en materia de sexo, política, opinión, religión… pero no en materia farmacológica. Es absolutamente denigrante e inadmisible... Por otra parte, en 1914 Herbert Clark Hoover, que más tarde sería presidente de los EEUU, declaró que la Harrison Narcotics Tax Act era “el mayor experimento moral de la Historia”. Lo cual convierte la prohibición de las drogas en un asunto de mayor envergadura que las cruzadas, la evangelización en América, las Guerras de religión, etc. Demasiada golosina para un historiador, ¿no te parece que mi interés por el tema está más que justificado?

miércoles, 2 de diciembre de 2015

#libros #drogas | ¿Nos matan con heroína? : sobre la intoxicación farmacológica como arma de Estado

¿Nos matan con heroína? : sobre la intoxicación farmacológica como arma de Estado / Juan Carlos Usó.
Bilbao : Libros Crudos, 2015 [12-02].
272 p.

/ ES / Libros / ENS / Drogas / Historia social / Política / Sociología

📘 Ed. impresa: ISBN 9788460834809 / 15 €
📝 Cita APA-7: Usó, Juan Carlos (2015). ¿Nos matan con heroína? Sobre la intoxicación farmacológica como arma de Estado

Urdida desde hace casi dos siglos, la teoría del envenenamiento opiáceo de la población con fines políticos ha ido saltando de un lado al otro del tablero sociocultural a lo largo de la historia. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, con la creación del nuevo orden global y la asunción del prohibicionismo como asentado modelo de conducta en los estados modernos, su articulación se reconfiguró en el crisol holístico de la contracultura, propalándose a partir de entonces en el formato puramente conspiracional: «Sistema vs. ciudadano». 

Disfrazada de vieja incógnita en círculos amplios de la sociedad, creída como verdad irrefutable en otros, su influencia, lejos de desintegrarse en la era de la información, gravita aún hoy desde la ambigua nevera del subconsciente colectivo. 

Juan Carlos Usó, autor especializado en la influencia histórica de las sustancias estupefacientes —con libros como 'Drogas y cultura de masas', 'Spanish trip' o 'Píldoras de realidad'—, ejercita en este nuevo volumen su conocido músculo de historiador buceando entre centenares de fuentes primarias y desarrollando un certero catálogo de argumentos que deja en manos del lector y su sentido común el desguazado final del mito de la heroína como arma de Estado.

DOCUMENTACIÓN
Heroína como arma de estado: así se desmonta el mito más absurdo de la izquierda.

Juan Carlos Usó publica "¿Nos matan con heroína?", un documentado estudio donde rebate las conspiranoias sobre la sustancia más demonizada del mundo
Víctor Lenore | El Confidencial, 2015-12-13
http://www.elconfidencial.com/cultura/2015-12-13/heroina-juan-carlos-uso_1118947/
¿Nos suicidamos con heroína o nos mataron con heroína?
¿Cuánto hay de realidad y cuánto de mito en la teoría conspirativa de la heroína como arma farmacológica de Estado?
Ignacio Pato | PlayGround, 2015-12-11
http://www.playgroundmag.net/noticias/actualidad/Nos-matan-heroina-suicidamos-heroina_0_1660633935.html