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domingo, 6 de noviembre de 2016

#hemeroteca #violenciamachista | Maitena Monroy: “De poco me sirve saber defenderme físicamente si pienso que el control de mi pareja es amor”

Imagen: Deia / Maitena Monroy
Maitena Monroy · Experta en violencia sexista: “De poco me sirve saber defenderme físicamente si pienso que el control de mi pareja es amor”.
Maitena Monroy es experta en violencia sexista y formadora de autodefensa feminista, una labor que compagina con su trabajo como fisioterapeuta.
Leticia de las Heras | Deia, 2016-11-06
http://www.deia.com/2016/11/06/sociedad/euskadi/de-poco-me-sirve-saber-defenderme-fisicamente-si-pienso-que-el-control-de-mi-pareja-es-amor

Su esfuerzo por enseñar a las mujeres a defender sus derechos como personas ha llevado a Maitena Monroy a multitud de países en los que ha podido comprobar cómo actúa el machismo.

Ha trabajado en muchos países del mundo, ¿qué similitud destacaría?
-En todos los lugares del mundo les han contado el mismo mal cuento. Les dicen que tengan cuidado con lo que hacen y dónde van, no les vaya a pasar algo que hay mucho loco suelto. No nos dicen que nos podemos defender, que tenemos derecho a nuestro propio cuerpo y a ser respetadas, a caminar con seguridad, que si nos pasa algo lo que podemos hacer es gritar fuego... Ni siquiera nos dicen qué es eso que nos puede pasar. Además nos responsabilizan porque si algún día nos pasa algo nos dirán que ya nos los advirtieron y, por si eso fuera poco, le quitan la culpa a los agresores porque nos hablan de que son locos cuando sabemos que la mayoría son conocidos de la víctima.

¿En qué zonas le ha costado más hacer entender que las situaciones del día a día son machistas?
-Justamente en estas latitudes y con mujeres jóvenes, adolescentes. Hay muchas que creen que esto son cosas del pasado porque les hemos dicho que tienen derecho a la igualdad pero no les hemos advertido que hay mucha gente que va a ponerles muchas trabas simplemente por el hecho de ser mujeres y que incluso van a poder ejercer violencia contra ellas cuando simplemente reclamen el derecho de poder estar en cualquier espacio sin ser agredidas. En países donde la discriminación es tan brutal que ni siquiera en ámbitos formales y legales se tiene reconocida la igualdad resulta mucho más fácil trabajar. Esto es muy enriquecedor porque me permite contextualizar en qué realidad nos estamos moviendo, que es la del espejismo de la igualdad, algo que genera situaciones de indefensión porque estas chicas jóvenes no son capaces de advertir esta desigualdad y piensan que la culpa es suya, que son malas madres...

¿Ha tenido problemas en algún país para impartir estas formaciones?
-Sí, de hecho le hemos tenido que cambiar el nombre porque la palabra feminismo desde el desconocimiento provoca muchas veces rechazo. Incluso hemos tenido que aprovechar que soy una profesional sanitaria para entrar por el tema de los cuidados, pero eso en el fondo no importa. Lo importante es poder llegar a cualquier lugar con el mensaje de que podemos luchar contra la violencia hacia las mujeres y trabajar por la igualdad.

¿Qué opina de la defensa personal para mujeres?
-Me parece una formación totalmente válida y que puede llegar a salvar vidas, aunque la violencia a la mujer va más allá de una agresión física. De poco me sirve saber defenderme físicamente si cuando mi pareja me controla yo pienso que eso es amor. El amor romántico nos dice a las mujeres que tenemos que olvidarnos de nosotras mismas para cuidar a los demás, pero la perspectiva feminista nos muestra que aquello que seas capaz de hacer por otra persona es lo que tienes que ser capaz de hacer para ti. Muchas mujeres que acuden a los cursos de autodefensa tienen problemas cuando se plantea la posibilidad de hacer una defensa física ante una situación de violación, les da miedo hacer daño incluso en una situación de riesgo vital. Sin embargo cuando les planteas lo mismo si estuviesen violando a su hermana o a su hija no dudan. Tenemos que poner en el centro de la vida nuestra propia mismidad y a partir de ahí trabajar en el empoderamiento tanto individual como colectivo.

¿Hasta que punto la violencia es una reacción natural?
-La violencia no es natural, es algo cultural. Hemos aprendido a solucionar los conflictos a través de la violencia y hay muchas chicas que buscan llegar a ser tan crueles o más que los hombres machistas. No es una cuestión de intentar ser igual de crueles porque esto es una anulación como sujeto para convertirse en una esclava. Que el hombre sea el dios que determina tu mundo y te diga hasta el color de tu ropa no se soluciona pegándole, es todo un procedimiento de empoderamiento, de reconocimiento. Siendo de Bilbao me llama la atención que hayamos aprendido que los conflictos políticos no se resuelven con violencia y sin embargo mucha gente sigue pensando que en las relaciones personales los conflictos se resuelven a través de ella.

Las mujeres que acuden a estos cursos y que seguramente tienen más instaurados los valores feministas, ¿siguen aceptando y compartiendo inconscientemente actitudes machistas?
-Sí, de hecho yo creo que todas las personas, incluida yo, tenemos prácticas y prejuicios machistas porque somos frutos de esta sociedad machista, el problema es no verlo porque si no tienes las herramientas para reconocerlo no vas a poder tampoco combatirlo.

¿Por qué resulta tan complicado poner en práctica las actitudes feministas incluso conociéndolas?
-Porque cuestiona mucho lo personal. En primer lugar nadie quiere desencajar y cuesta mucho romper con las normas sociales. Cuando hablamos de discriminación contra las mujeres hablamos de no poder elegir. Hay tantas resistencias porque tiene que ver con cosas tan básicas con el cómo queremos a otra persona.

¿Qué papel juega el hombre en el feminismo?
-El siglo XXI tiene que ser el momento en que los hombres se posicionen. Ya hay una parte que están posicionados, pero ahora es cuando tenemos que conseguir que la causa de las mujeres se convierta en la causa de la humanidad. Hay muchos hombres que no se definen como machistas pero sin embargo piensan que cualquier asunto que trate de la igualdad no va con ellos y no es así, porque de lo que estamos tratando es de la igualdad de las personas. Este es el siglo de los hombres, en el que se tienen que posicionar con claridad y tener un papel activo de desacreditar a los machistas que pueda haber en su entorno y no ser cómplices. Si te llega un vídeo machista a tu móvil, por ejemplo, llama la atención a tu compañero y dejarle claro que no aceptas esas actitudes.

¿Quién es más machista, los hombres o las mujeres?
-Me resulta muy complicado poner un adjetivo de intensidad, aunque sí hay una diferencia. Mientras que el hombre machista obtiene un beneficio las mujeres que tienen un comportamiento puede que a corto plazo obtengan un beneficio y se adapten al medio, pero a medio y largo plazo están tirando piedras hacia su tejado.

sábado, 7 de noviembre de 2015

#hemeroteca #sexismo | Maitena Monroy, experta en violencia de género y autodefensa feminista: «Una vez que empiezas a ver posturas sexistas no paras de verlas»

Maitena Monroy, experta en violencia de género y autodefensa feminista: «Una vez que empiezas a ver posturas sexistas no paras de verlas».
La Escuela de Empoderamiento finaliza una nueva y exitosa edición del taller de autodefensa feminista.
Elene Arandia | El Diario Vasco, 2015-11-07
http://www.diariovasco.com/tolosa-goierri/201511/07/maitena-monroy-experta-violencia-20151107011822-v.html

Con el mes de octubre ha finalizado una de las doce actividades programadas para el primer trimestre del curso de la Escuela de Empoderamiento. La experta en violencia de género y profesora Maitena Monroy es quien desde hace aproximadamente diez años dirige este espacio de autodefensa feminista en la casa de cultura, aplicable a la vida cotidiana y dirigida a especialmente a las mujeres a identificar las agresiones y analizar el origen y construcción de la violencia en todos sus aspectos, así como sus consecuencias.

-No es la primera vez que imparte este taller en Tolosa. ¿Qué valoración hace de todo este tiempo?

-Hace aproximadamente diez años que comencé a darlo. Cada año el área de igualdad sigue apostando por la autodefensa feminista como herramienta de empoderamiento para las mujeres de Tolosa. En todo este tiempo, quizás, el cambio más significativo es la capacidad para llegar a mujeres de muy distinto ámbito, edad, etc. Es decir, no hay tanta reticencia a acercarse a los espacios de empoderamiento y se perciben como espacios propios en los que poder compartir experiencias para ampliar nuestra capacidad de participación social.

-El perfil del público asistente ha sido muy variado. ¿Es habitual en sus talleres o prevalece otro tipo de público, quizás más juvenil?
-Sí, normalmente los cursos atraen a mujeres muy diversas. En los últimos años, el perfil está cambiando, antes se acercaban mujeres más jóvenes, aunque el rango de edad más habitual es el que va de los 30 a los 50 años.

-¿En qué consiste este taller?
-Tiene una parte teórica que supone aproximadamente el 70% en la que explicamos el origen de la violencia, el marco de relaciones de desigualdad y las múltiples expresiones de violencia que podemos sufrir las mujeres. No es posible entender la violencia sexista sin explicar el escenario de desigualdad. Después, desarrollamos una parte práctica, en la que resolvemos situaciones de violencia directa.

-¿Y qué conclusiones ha sacado?
-Ha sido un taller muy interesante por la diversidad de mujeres. Las conclusiones son difíciles de extrapolar poque cada curso es diferente en función de la asistencia, aunque, una de las constantes en los últimos años es la necesidad de seguir visibilizando el impacto de la desigualdad y de la violencia sobre la vida de las mujeres, sean del lugar que sean. Es decir, que volvemos a hablar de ello como una expresión de la necesidad de romper con el falso espejismo de la igualdad porque cada vez más mujeres se sienten estafadas en la puesta en práctica de sus derechos.

-Puede que el lector piense que es una clase práctica de defensa personal. ¿Por qué no incorporar algo de esta práctica?
-Claro, siempre la teoría debe contener un apartado en el que se pueda desarrollar una práctica. A pesar de todos los logros, las mujeres seguimos siendo agredidas, acosadas, violadas, asesinadas... Frente a esta realidad hay que dotarse de recursos personales y colectivos que permitan poder actuar en lo concreto.

-Menciona que es necesario recurrir al origen del problema.
-El problema, como decía antes es la desigualdad, el doble rasero con el que medimos las cosas que conlleva que sigamos pensando que hombres y mujeres somos desiguales en derechos. Cada época y contexto aplican nuevas estrategias para mantener 'las cosas como están'. Yo creo que en estas latitudes caló la idea de que la igualdad ya estaba alcanzada y nos hemos relajado mientras que la maquinaria sexista no lo ha hecho.

-¿Cómo se identifican las agresiones y se analiza el origen y construcción de la violencia?
-Como un instrumento del sistema para mantener a las mujeres sometidas y también como una expresión de la resistencia de los hombres machistas a la igualdad. Venimos de una sociedad que negaba los derechos más elementales a las mujeres y en pocas décadas hemos dado pasos de gigantes, podemos estudiar, votar, trabajar fuera de casa sin pedir permiso al marido, pero sigue habiendo una importante brecha para alcanzar la igualdad. Nuevamente, nos toca explicar que es un concepto político, no físico o biológico.

-«Una vez que empiezas a ver las posturas sexistas no dejas de verlas». ¿No es frustrante?
-No, todo lo contrario, es una esperanza, es el único camino para avanzar. Para poder modificar algo tenemos que ver qué es lo que queremos cambiar, no vaya a ser que por no ver continuemos teniendo prácticas sexistas sin darnos cuenta.

-Dice que la sociedad vive sujeta a automatismos sexistas, y que aunque intente cambiar sus hábitos están siempre latentes. ¿Es cuestión de tiempo?

-Claro, estoy convencida de que algún día conseguiremos que la justicia social y la igualdad sean nuestras normas de convivencia. Es una cuestión que no solo compete a la educación, trabajar a favor de la igualdad implica actuar en la escuela, en los medios de comunicación, en el parque, en el trabajo, en las instituciones... Todas las personas somos colaboradoras necesarias para mantener este sistema, y por tanto tenemos el poder para transformarlo, si queremos. Debe de ser una actuación social conjunta, transversal y en la que todas las personas, o al menos una gran mayoría, actuemos en la misma dirección.

-¿Cómo se debe gestionar este conflicto?
-Desde la negociación que tiene que tener como base el respeto hacia los demás y la igualdad. Los conflictos no son malos y además son inevitables, son una forma de aprender a relacionarnos viendo también a la otra persona y sus intereses. Lo que es insano es una mala gestión y por extensión, una resolución violenta o impositiva de los conflictos. Normalizando la desigualdad, comprando rosa o azul, sin interrogarnos porqué, pensando que es 'lo normal' y que no tiene repercusiones.

-«La mujer está educada en el terror sexual».
-Así es. En la amenaza de que algo nos puede pasar por ser mujeres, pero no nos dicen que podemos hacer frente a la violencia sexista, solo que tengamos cuidado como si dependiera de nosotras controlar la voluntad de los agresores. Estos mensajes responsabilizan a las mujeres de la violencia que puedan sufrir y no sirven para el autocuidado sino para el control a través del terror. No es posible actuar frente a lo indefinido, pero podemos actuar frente a las situaciones de violencia, que sí están bien definidas.