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sábado, 14 de febrero de 2026

#hemeroteca #abolicionismo | Entidades avisan de acciones contra Igualdad si mantiene los requisitos “ideológicos” en sus subvenciones

Fachada del Instituto de las Mujeres //

Entidades avisan de acciones contra Igualdad si mantiene los requisitos “ideológicos” en sus subvenciones

El Ministerio de Igualdad quiere modificar dos órdenes ministeriales que regulan subvenciones públicas. Las organizaciones alertan de que la introducción del reconocimiento expreso de la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres vulnera principios fundamentales.
Patricia Reguero Ríos | El Salto, 2026-02-14
https://www.elsaltodiario.com/feminismos/entidades-tomaran-acciones-legales-igualdad-mantiene-requisitos-ideologicos-subvenciones

Un total de 35 entidades del tercer sector han señalado al Ministerio de Igualdad por su pretensión de introducir modificaciones en las bases reguladoras de determinadas subvenciones públicas que, consideran, son de corte “ideológico”.  

Se refieren, en concreto, a dos órdenes ministeriales: la Orden IGD/239/2022, sobre programas de concienciación, prevención e investigación de las distintas formas de violencia contra las mujeres, y la Orden IGD/183/2024, destinada a proyectos de apoyo a mujeres y niñas víctimas de trata con fines de explotación sexual y a sus hijos e hijas. La intención de Igualdad es cambiar los requisitos para que las entidades incluyan el reconocimiento de la prostitución como una forma de violencia de género de forma explícita en sus estatutos. El plazo de consulta pública finalizó el pasado 9 de febrero.

La asociación Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo (CATS) presentó el pasado lunes 9 de febrero un escrito de alegaciones que fue respaldado por 35 entidades, asociaciones, partidos políticos, sindicatos y grupos de investigación, además de por 142 personas a título individual. Acciónenred Andalucía, AFEMTRAS, Almena Cooperativa Feminista, la Asamblea Feminista de Madrid, la APDHA, el Sindicato OTRAS y el Partit dels Comuns son algunas de las entidades que apoyaron las alegaciones.

Según estas entidades, las propuestas de modificación “introducen un condicionamiento ideológico al exigir a las entidades solicitantes que acrediten en sus estatutos, o mediante experiencia previa, el reconocimiento expreso de la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres”. Esta exigencia, argumentan, “supone imponer una posición ideológica concreta (de carácter abolicionista) como requisito para acceder a fondos públicos, lo que vulnera principios básicos que deben regir cualquier política pública en un Estado social y democrático de derecho”.

Además, advierten, si la orden ministerial finalmente sigue adelante en los términos planteados y se mantienen aquellos aspectos considerados contrarios a los principios de igualdad recogidos en la Constitución y en el ordenamiento jurídico vigente, tomarán “las acciones legales que correspondan para la defensa de los derechos fundamentales y del interés público”.

“El Estado no puede utilizar el régimen de subvenciones como un mecanismo indirecto para imponer una visión doctrinal concreta ni para redefinir conceptos jurídicos que no han sido establecidos por el legislador”, lamentan en un comunicado con el que recaban firmas de apoyo.

Prostitución y Pacto de Estado
Estas entidades alegan que la prostitución no está legalmente definida como violencia en España ni está tipificada como delito. Tampoco las principales leyes estatales en materia de igualdad y libertad sexual califican la prostitución como violencia en sí misma, ni obligan a las entidades sociales a asumir esa interpretación como condición para colaborar con las administraciones públicas. Instrumentos internacionales de derechos humanos como el Convenio de Estambul no califican la prostitución en sí misma como una forma de violencia, sino que instan a combatir la violencia, la explotación y la trata desde un enfoque basado en derechos humanos, sin discriminación ni estigmatización.

Para el Ministerio de Igualdad, las modificaciones de la Orden IGD/239/2022 responde a “la necesidad de adaptar las bases reguladoras de las subvenciones al nuevo marco estratégico definido por el Pacto de Estado contra la Violencia de Género renovado en 2025”. Así lo explica el documento de impacto consultable en su página web. En ese sentido, se propone “ampliar el alcance a todas las formas de violencia contra las mujeres, incluyendo manifestaciones como la violencia vicaria, digital, económica y en colectivos especialmente vulnerables”.

La modificación consiste en añadir la obligación de que “las entidades acrediten, bien sea a través de sus Estatutos o bien a través del trabajo realizado, entre sus fines y objetivos el reconocimiento expreso de la prostitución, la explotación sexual y la explotación reproductiva como formas de violencia contras las mujeres, lo que permite alinear la presente convocatoria con el ámbito de actuación del renovado Pacto de Estado”.

En el caso de la Orden IGD/183/2024 el motivo de la modificación es “fomentar una mayor especialización de las entidades solicitantes en relación con el objeto de la subvención” y “mejorar la calidad de los proyectos y facilitar la programación del trabajo de las entidades”. La propuesta es que el apartado relativo a los requisitos de las entidades beneficiarias incorpore el requisito “de que las entidades beneficiarias incluyan, entre los fines y objetivos recogidos en sus estatutos o a través de la acreditación de experiencia en el desarrollo de proyectos específicos, la prevención y erradicación de la violencia de género u otras formas de violencia hacia las mujeres, incluidas la prostitución, la explotación sexual y la explotación reproductiva”.

El Pacto de Estado contra la Violencia de Género fue aprobado en septiembre de 2017 con casi 300 medidas. En febrero de 2025, el pleno del Congreso de los Diputados aprobó de manera casi unánime su renovación y actualización. Este segundo pacto contiene 461 medidas y hace nueve menciones al término “prostitución”. En su renovación, el pacto incluyó como formas de violencia machista la económica, psicológica y vicaria. Aunque contiene varias medidas que aluden a la prostitución, el pacto no la reconoce de forma explícita como una forma de violencia machista.

Sumar pregunta al Gobierno
Precisamente sobre de qué forma el Pacto de Estado contra la Violencia de Género establece que un determinado marco conceptual deba operar como requisito excluyente para el acceso a subvenciones ha preguntado Sumar al Gobierno.

En una pregunta escrita registrada el 6 de febrero, el señala su preocupación por la modificación de la orden de 2022 que propone una adhesión obligatoria a un “marco conceptual” para acceder a financiación pública. También muestra preocupación por la base legal y el impacto asociativo que podría tener la modificación que plantea el Ministerio de Igualdad, al dejar fuera a asociaciones de larga trayectoria que no compartan esta idea.

Por eso, Sumar pregunta en qué fundamentos se basa el Gobierno para exigir el reconocimiento expreso de la prostitución como forma de violencia, qué ampara que una interpretación específica sobre la prostitución sea una condición normativa obligatoria cuando dicho Convenio no la califica en sí misma como forma de violencia o si el Gobierno considera esta modificación compatible con los principios de neutralidad ideológica y objetividad.

El grupo cree que no resulta compatible el requisito con los principios de igualdad y libre concurrencia que deben regir en las subvenciones públicas. El Pacto de Estado, dice Sumar, aborda la prostitución, la trata y la explotación sexual como fenómenos diferenciados, “sin convertir y determinado enfoque en condición habilitante”.

lunes, 4 de noviembre de 2024

#hemeroteca #punitivismo | Análisis del caso de los empresarios de Murcia

La Opinión de Murcia / Protesta 'feminista' en Murcia, 2024-10-06 //

Análisis del caso de los empresarios de Murcia

Hoja de ruta de un feminismo carcelario, conservador y abolicionista de la prostitución
Lucía Barbudo | Zona de Estrategia, 2024-11-04
https://zonaestrategia.net/caso_empresarios_murcia/

Samuel, las menores de Murcia, la chica de Totana, la chica de Bilbao, la mujer de Francia. Peligro y terror sexual; abusos, violaciones: Alcàsser en bucle. Viene bien tener a mano la ‘Microfísica sexista del poder’, de Nerea Barjola, para recordar cómo se enciende el ruido mediático con la postproducción de este tipo de noticias, qué mensajes se están mandando, cómo la sociedad los está encajando y qué estamos haciendo las feministas con eso políticamente, tanto en la calle como en nuestros canales de pedagogía y difusión.

“Todas las niñas de Murcia están en peligro de que les pase lo mismo que a la mía”, decía una de las madres de las adolescentes implicadas en la red de trata de menores en una entrevista. El mensaje, de inconfundible pánico y alerta social, se reenvió a muchos de nuestros móviles, curiosamente, dentro de grupos organizados como feministas. ¿No resulta llamativo que sean precisamente las mujeres, vinculadas, además, a movimientos feministas, las que estén hilando los mensajes siguiendo la secuencia: miedo-Estado/Aparato Judicial/Penal-cárcel? ¿No nos rechina?

Frente a estos relatos de pavor, desamparo y desvalimiento que acompañan la violencia sexual (“La hundió para toda su vida”, “Le rompieron toda su vida”, seguía la misma madre en la entrevista) se han articulado afortunadamente otras contranarrativas menos fatalistas, más empoderantes, generadoras de respuestas emocionales más allá del trauma, que nos argumentan por qué hay vida después de una violación. Quizás el mejor ejemplo sea el desarrollado en la ‘Teoría King Kong’ de Virginie Despentes, donde se resignifica la experiencia de violación para desactivarla como trauma insuperable para las mujeres. Frases como: “Hablo por todas las niñas y madres de Murcia”, hacen eco de un sujeto-víctima único, inamovible, solidificado y generalizado hasta tal extremo que parece que no deja hueco a sobrevivir estas experiencias de otra manera. Generalizar es, en el mejor de los casos, poco honesto, y en el peor, peligroso. “El poder necesita consensos”, escribía Mithu M. Sanyal en su desafiante obra ‘Violación’, en la que se responden interrogantes que muchas veces, si no estamos intelectualmente alerta, ‘feministamente’ alerta, caemos en el peligro de plantearlos como clichés: ideas estereotipadas que repiten un mantra que se nos enquista y no nos deja seguir hacia delante. El guión que el patriarcado ha escrito para nosotras sobre la violación es realmente terrorífico.

La infantilización de las víctimas es también algo que se repite. Las mismas lógicas que se aplicaron con “las ‘niñas’ de Alcàsser” son ahora las que se hacen eco de “las ‘niñas’ prostituidas de Murcia”; indudablemente hay más indefensión en la infancia, más carnaza mediática también, pero es que no eran niñas (la infancia se considera desde los 6 hasta los 12 años), eran adolescentes, menores (entre los 14 y los 17 años), eso sí, pero adolescentes. Y esto no tiene por qué restarle gravedad al asunto. La edad resulta asimismo relevante porque tampoco podemos hablar de pederastia (que se considera una relación sexual no consentida entre una persona adulta y une niñe), al igual que no podemos hablar de empresarios puteros ni de proxenetas (como les encanta decir a las abolicionistas) pues las adolescentes no eran putas. De esta última afirmación se desprende que tampoco es acertado hablar de prostitución, sino de trata de menores con fines de explotación sexual.

El feminismo putófobo saca tajada
Decía Silvia Federici en el prólogo de ‘Microfísica’: “No podemos depender de los medios para que representen nuestra lucha (...) Los medios no son espectadores pasivos”. Solo basta echar un vistazo a cómo la prensa ha abordado el caso de los empresarios violadores de Murcia para darse cuenta de que el frente abolicionista de la prostitución está sacando músculo. Este pasado viernes 25 de octubre, de hecho, la Coordinadora Feminista de València sacaba un cartel con una convocatoria frente a la Ciutat de la Justicia en el que podía leerse: “En solidaridad con las abolicionistas de Murcia”. ¿Por qué en solidaridad con las abolicionistas? ¿No deberían realizarse actos reivindicativos en la calle en solidaridad con las menores y en su apoyo?

Quisiera incidir en el uso malintencionado que se está haciendo de la palabra ‘prostitución’ en este contexto donde lo apropiado es hablar de trata de menores con fines de explotación sexual. Los medios locales de Murcia, los periódicos de La Opinión y La Verdad así como la rama local de eldiario.es, están difundiendo información hablando de ‘prostitución de menores’ en un ejercicio que considero de grave irresponsabilidad periodística. Las feministas llevamos décadas apuntando a la importancia que el lenguaje tiene para la transformación de nuestra realidad política y social. Señores y señoras periodistas, las palabras importan. (in)Fórmense antes de hacer un uso equivocado de ellas, no utilicen sus altavoces mediáticos y la posición de poder que ostentan como formadores de la opinión pública para tergiversar la realidad y estigmatizar aún más a un colectivo que ya está históricamente estigmatizado y criminalizado: el de las trabajadoras sexuales.

La prostitución o el trabajo sexual implica una relación consentida entre adultes y con las menores no hay consentimiento puesto que no hay horizontalidad al no ser una relación entre iguales. Con las menores no podemos hablar de prostitución porque incurrimos en una contradicción de términos. Con las menores debemos hablar de abuso, violación, extorsión y coacción. El movimiento abolicionista del trabajo sexual está utilizando perversamente el caso de la red de trata de menores en Murcia para manipular conceptos.

La cárcel es justicia patriarcal
Muchas tenemos ya desactivado que la policía sea una herramienta útil para la seguridad de las mujeres y las disidencias o para la lucha contra las violencias que sufrimos. Esta desactivación se la debemos a los procesos de politización y al activismo de calle, ya que éste la mayoría de las veces acaba enmarcado en un cordón policial. Ya tenemos hecho el análisis desde nuestros colectivos críticos y disidentes de que ‘A mí me cuidan mis amigas, no la policía’ y que ésta sólo existe para proteger los intereses del gobierno (la Ley Mordaza aún vigente es buena prueba de ello) y que es una forma de ejercer discriminación y violencia institucional contra las personas más vulnerables y desprotegidas. Consecuentemente, la policía ha trabajado históricamente a favor de la represión de minorías marginales tales como las personas migrantes, con un sesgo racista y colonial bastante tocho. Sin embargo, cuando eres blanca o militas entre las filas del feminismo blanco, no es tan fácil llegar a la conclusión de que el sistema penal y el sistema carcelario forman parte de lógicas no sólo heterosexistas y patriarcales, sino también racistas y coloniales. ¿Quiénes conforman la población carcelaria?

Por si esto no está lo suficientemente claro, volvamos al caso de Murcia: ¿quiénes han entrado ya en prisión? Las mujeres acusadas de ser las que captaban adolescentes en las puertas de los institutos y discotecas, así como el hombre que hacía de chofer transportado a las menores, todas estas personas de origen latino.

Decían desde el Movimiento Feminista de Murcia en su nota de prensa: “Desde el Movimiento Feminista no compartimos que la solución a las violencias que soportamos pase por la entrada a ninguna cárcel. Las cárceles no son parte de la solución nunca sino parte del problema. Nos declaramos antipunitivistas y exigimos como alternativa una justicia restaurativa que escuche a las víctimas y las atienda en sus necesidades para reparar el daño.” En esta misma línea, Laura Macaya, referenta del activismo antipunitivista en el estado español, en ‘Conflicto no es lo mismo que abuso’”, afirma: “para pensar otras formas de administrar justicia (...) es imprescindible pensar en procesos que involucren a la persona afectada, pero también a quien comete el daño y a la comunidad.” A este respecto, cinco de las entonces adolescentes declararon que no querían que los empresarios entraran en prisión y que ellas se daban por satisfechas si ellos admitían que estuvo mal lo que hicieron y se comprometieran a no volver a hacerlo nunca más. Sin embargo, tres de las víctimas sí expresaron que querían cárcel para los empresarios, movidas, según la magistrada Concepción Roig, por el pulso que se estaban echando en la calle los movimientos feministas pidiendo el encarcelamiento de los empresarios violadores.

Qué fracaso que, como movimiento regenerativo y pretendidamente transformador, a las personas que nos nombramos disidentes y feministas sólo se nos ocurra hablar con el sistema penal en la boca y mirar hacia las cárceles como solución a nuestras violencias. ¿No es es el mismo perro con distinto collar? ¿De qué manera entonces pensamos, construimos, existimos, somos diferentes y disidentes? ¿Qué estamos proponiendo?

Para las que militamos entre las filas del feminismo antipunitivista y anticarcelario es triste y preocupante que cada vez que sale un caso que implica violencia sexual contra las mujeres se aproveche el ruido mediático para apuntalar la idea de que las cárceles van a acabar con las violencias perpetradas contra las mujeres y otros cuerpos minorizados y/o disidentes. Ni la cultura del castigo, ni el refuerzo vía penal, ni las lógicas carcelarias (está ya más que demostrado que no existe una correlación entre el aumento del número de cárceles y la disminución del número de delitos) deberían estar en nuestro horizonte como un modelo político-social deseable con el que avanzar para transformar la sociedad.

Cualquier discurso que prometa “proteger a las víctimas” –ya sea desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, del propio Estado a través de todo su aparataje judicial-penal, sus instituciones y partidos políticos– alimenta la ficción de nuestra vulnerabilidad, acentuando la victimización de las mujeres. Por otro lado, también justifica que se necesiten leyes más duras, más penas, más condenas, más años, más cárcel, más castigo para luchar contra esas violencias.

Me gusta pensar que con cada caso de violencia sexual contra las mujeres y otras disidencias tenemos la oportunidad de empezar a pensar, o mejor dicho, seguir pensando, qué tipo de marcos queremos para convivir con las violencias: si no es cárcel, si no es justicia con forma de juzgado de lo penal, con forma de barrotes, con forma de tortura, entonces, ¿qué hacemos? Con cada “Pocos años me parecen”, retrocedemos a las lógicas dictatoriales de las que creíamos haber salido, a las estructuras del castigo, del punitivismo, a las lógicas ultraconservadoras y autoritarias en la que crece, se desarrolla y nunca muere la represión contra la que tanto luchamos. Con cada “Que se pudran en la cárcel” se nos pudre a nosotras algo por dentro. Se nos pudre la posibilidad de cambiar. Y el no-cambio es, paradójicamente, nuestra cárcel. La cárcel es, desde todos los ángulos que queramos abordarla, justicia patriarcal.

La rabia, la frustración, el enfado, el miedo, el cabreo... ¿legitimar las emociones es realmente equiparable a esgrimirlas ‘per se’ como herramientas útiles para nuestro propio proyecto político-feminista? ¿Es muy descabellado pensar que se están instrumentalizando nuestras emociones para reforzar (desde los medios, desde el Estado) un sistema carcelario-penal que asegura existir para “cuidar” nuestras heridas, para “protegernos”? ¿Nos empoderamos las mujeres y otros sujetos concebidos sociopatriarcalmente como vulnerables pidiendo cárcel, cadena perpetua, castración química? ¿No estaremos delegando en papá-Estado, marido-Estado, confiando nuestra seguridad de nuevo a esas lógicas heterosexistas del Estado-que-castiga-es-el-Estado-que-nos-protege? ¿Acaso no había ya cárceles, sistema penal, leyes, tribunales y jueces cuando los empresarios violaron a las menores hace diez años? ¿Sirvió la existencia de todo ese engranaje punitivo para que se lo pensaran dos veces?

Otros modelos de justicia

En “¿Se puede terminar con la prisión?”, Paz Francés y Diana Restrepo nos invitan a hacer un recorrido crítico de nuestro sistema de justicia penal al tiempo que nos proponen alternativas. Los modelos de ofrecen la posibilidad de aproximarnos a los conflictos desde una perspectiva menos punitiva, centrándonos en las necesidades de la víctima y haciendo uso de esquemas de mediación y diálogo; la asunción de responsabilidad por parte de quien comete el delito es imprescindible para reparar el daño.

Este modelo de justicia incluye procesos de análisis y reflexión, así como la implicación de la comunidad. Si bien la justicia restaurativa resulta menos problemática que la justicia penal por su carácter menos punitivo, para estas autoras la propuesta más radical sería la denominada justicia consensual. Esta fija su potencial transformador en el diálogo y, como su propio nombre indica, en la construcción y consecución de consensos. Este modelo entra en confrontación directa con la cultura del castigo (tan asumida en nuestras sociedades) ya que deja de equiparar justicia con castigo en cualquiera de sus formas. Supone una renuncia a cualquier medida impositiva como son los castigos de cualquier tipo, puesto que el principio fundamental en el que se basa es que el castigo (la cosa punitiva en cualquiera de sus múltiples formatos) alimenta la espiral de la violencia, formando siempre parte del problema y no de la solución. “Las condiciones que permiten que ocurra la violencia deben ser transformadas. Las respuestas estatales y sistémicas a la violencia, incluido el sistema legal penal, no solo no logran promover la justicia individual y colectiva, sino que también toleran y perpetúan los ciclos de violencia”, afirman Francés y Restrepo.

Decía Nina Simone que para ella la libertad era no tener miedo. A ese miedo por las agresiones y las violencias a las que como sujetos configurados vulnerables estamos expuestas, yo le añadiría el miedo a reproducir las estructuras de las que se alimentan en el imaginario colectivo todas esas violencias, el miedo a ser una herramienta más del amo. Desaprender las violencias que tenemos interiorizadas y normalizadas, como es el caso de la defensa del sistema penal-penitenciario, y trabajar colectivamente en otros modelos de aplicación de justicia es nuestra tarea pendiente como movimiento social.

sábado, 9 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia #trans | Homofobia de Estado y ciudadanía de segunda clase

El Salto / Manifestante por los derechos LGTBI en África //

Homofobia de Estado y ciudadanía de segunda clase.

En Guinea Ecuatorial, el rechazo de la familia y la estigmatización social empujan a una gran parte de la comunidad LGTBIQ+, y en particular a las mujeres y niñas trans, a la prostitución como única salida.
Trifonia Melibea Obono | El Salto, 2022-07-09
https://www.elsaltodiario.com/lgtbifobia/homofobia-estado-ciudadania-segunda-clase 

Hasta hace dos meses, la trata de personas con fines de explotación sexual y laboral en la República de Guinea Ecuatorial solo se relacionaba con las personas migrantes (I) de otros países africanos, América Latina y Asia. Somos parte del Mundo (II), sin embargo, publicó en mayo de este año un informe, el primero que visibiliza esta problemática en el país, certificando que la trata de personas, al contrario de lo que sostiene el discurso oficial, constituye un mal universal. Los datos del informe coinciden con el contenido del Protocolo de Parlemo (III) y las especificidades de Guinea Ecuatorial como país que, desde la independencia, ha delegado en los poderes públicos el rol de romantizar las tradiciones étnicas, relacionando los derechos humanos con la raza blanca de manera exclusiva.

Un total de 305 personas, todas LGTBIQ+, constituyen la muestra de la encuesta, un trabajo de campo titulado Homofobia de Estado. Encuesta sobre trata de Personas con fines de Explotación Sexual y Laboral en la República de Guinea Ecuatorial: el caso de las Minorías Sexuales. Los objetivos de la encuesta, enfocados en la implicación de los poderes públicos en las redes de trata de personas, y las consecuencias —en la salud de las minorías sexuales— de las terapias de conversión, impuestas por las familias gracias al desconocimiento de la resolución de la OMS que eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades en el año 1990, entre otros, se relatan en un artículo publicado el 17 de mayo de este año, Día Internacional de Lucha contra la LGTBIQ+ fobia.

Este artículo representa la continuación del informe anterior y su contenido se centra en el análisis de las fases de captación, traslado y transporte de las víctimas de trata interna: la que se produce dentro del país. Al menos la mitad de las personas encuestadas son transgénero y por esta razón, en el texto, se contrasta que las niñas y mujeres transgénero, uno de los grupos más vulnerables de la comunidad LGTBIQ+, carecen del disfrute de los derechos humanos más básicos, y tanto la sociedad como los poderes públicos, reservan el trabajo sexual para su integración en el mercado laboral. No obstante, gracias a las redes sociales han sabido reinventarse: un porcentaje muy bajo pero significativo, es autónomo.

Las familias, principales tratantes

El informe sostiene que las primeras y principales personas tratantes son familiares, por una causa principal: la romantización de las tradiciones étnicas ancestrales que definen la homosexualidad como una práctica brujeril, mala educación, virus contagioso y enfermedad curable (IV). Las costumbres primitivas, además, están amparadas por los poderes públicos, encargados de penalizar la homosexualidad con el apoyo de la ley número 8/1980 de fecha 9 junio, Reguladora del Orden Público; la Ley de Vagos y Maleantes de 1954; y el Código de Justicia Militar. Por lo tanto, las tradiciones étnicas y las leyes del Estado, marginan y estigmatizan a las minorías sexuales, transformando su condición de individuos con personalidad jurídica adquirida al nacer en ciudadanos y ciudadanas de segunda clase.

El informe sostiene, así mismo, que el repudio constituye la tercera terapia de conversión que utilizan las familias para transformar a sus descendientes LGTBIQ+ en personas heterosexuales mediante tratamientos. El primer y segundo procedimiento de curación son el encierro en el hogar o casas de curación, y las violencias, especialmente la sexual. Así lo reconoce al menos la mitad de las personas encuestadas.

La directiva de Somos parte del Mundo revela, además, que el acceso a la escuela entre la adolescencia precoz y tardía es escaso en las niñas y mujeres transgénero: “Entre los diez y los veintidós años duran las terapias de conversión. En este periodo, las familias priorizan la normalización de sus descendientes y dejan a un lado los derechos de infancia que garantiza la Convención de los Derechos del Niño y la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño, ambos convenios ratificados por Guinea Ecuatorial”.

A partir del repudio familiar o la huida de las víctimas de los encierros, entra en escena el primer estamento de captación. La mayoría de las niñas y mujeres transgénero encuestadas reconoce haber caído, a cambio de promesas de salvación, en manos de familiares de segunda línea, cuyo perfil es único. Son personas guineoecuatorianas que viven a caballo entre Occidente y Guinea Ecuatorial. Describen a sus verdugos como individuos de clase media o media alta, o en su caso, familiares de origen humilde y visionarias que, durante largos años, han observado y descubierto en las víctimas a personas trabajadoras, principalmente en labores atribuidas tradicionalmente al género femenino.

En el nuevo hogar y en las primeras semanas, se sienten salvadas de las terapias de conversión, del repudio y el encierro, hasta que poco a poco, se imponen normas nuevas. La nueva familia delega en la persona acogida todas las labores del hogar, la atención a la clientela en algún negocio sin horarios ni salario, la prohibición de identificarse con la familia en el caso de ser descubierta como LGTBIQ+, la prohibición de travestirse de día —solo tienen permiso en las noches—, la prohibición de salir a la calle sin permiso, etc. Y, es más, el derecho a la educación es decisión de la nueva familia y cuando se ejecuta, solo se costea la matrícula. La deuda adquirida y que corresponde pagar es el nuevo hogar. Poco a poco, sostienen, la familia de acogida se convierte en la de nacimiento en la manifestación de la homofobia. En la mayoría de ocasiones las comisarías de policía se convierten en espacios de trifulca familiar. Papá y mamá echan de menos la mano de obra de la niña o mujer transgénero en casa y denuncian el robo de esta ante las autoridades, alegando “mi hermana/o ha robado a mi descendiente, le esconde en casa y le permite ser maricón saltándose las tradiciones africanas”. En estos casos, la policía apenas se pronuncia. La solución, obligatoria, consiste en imponer una multa a ambas partes y mandarlos a casa alegando que “las autoridades no participan en la solución de estos temas. Vayan a resolverlo a nivel familiar.”

La salvación en nombre del amor
El 57% de las personas encuestadas reconoce vivir en pareja. A la pregunta de cómo conocieron a su cónyuge, cerca del 90% señaló a las mujeres heterosexuales de clase media y clase media alta como canalizadoras en materia de captación de las víctimas más demandadas en el mercado de la prostitución masculina: las niñas y niños transgénero, cuyas edades oscilan entre los doce y los diecinueve años. El segundo estamento de captación se produce cuando las víctimas huyen del hogar de sus padres o de familiares de segunda línea. Se marchan sin documentos, sin ropa de cambio, sin formación, sin dinero.

Y, a pesar de que más de la mitad de las personas encuestadas reconocen tener pareja, también admiten que no conviven con ellas: se alojan en viviendas de personas de la comunidad LGTBIQ+. Cerca del 50% sostiene que los encuentros con sus parejas se producen en viviendas de amistades y personas conocidas; el 18% de la muestra se ve con las parejas en las residencias y hoteles; el 6% solo se encuentra en los vehículos personales de la pareja que está en el armario para hablar y mantener relaciones sexuales; y el 10% reside en viviendas particulares cuyo alquiler costea la pareja que está en el armario.

El proceso de captación se produce en espacios como las entradas, permanencia y salidas de los colegios, las curanderías e iglesias y los hogares familiares o de acogida. Además, en las tiendas de ropa, cosmética y de alimentación propiedad de familiares y amistades de personas homosexuales; los restaurantes, pubs discotecas y cualquier espacio relacionado con el ocio. La vida en pareja es muy difícil, sostienen. A la pregunta de “si tienen libertad de entrar y salir de la casa de residencia”, financiada o no por la pareja, solo el 7% reconoce disfrutar de la libertad de circulación, de movimiento, y de elegir amistades. El 38% indicó que tiene prohibidas todo tipo de amistades. Más del 50% de la muestra reconoce que la búsqueda de recursos económicos para sobrevivir sin importar el medio, constituye una recomendación y a largo plazo una imposición por parte de las parejas para traer dinero a casa.

Las mujeres heterosexuales de clase media y clase media alta, además de canalizar la captación y el traslado —esta última función también la ejercen personas de la comunidad LGTBIQ+ y adolescentes heterosexuales—, también disponen de viviendas privadas para acoger a las niñas y mujeres transgénero. En estos casos, las víctimas disfrutan en un primer momento del acceso a bienes básicos —comida, ropa, medicinas, matrícula y material escolar, teléfonos móviles, etc.—, pero el coste de la vivienda, la manutención a las víctimas de la trata y la paga a la tratante, le corresponden al varón o varones que consumen la prostitución.

Las mujeres heterosexuales ejercen el papel de tapadera para los consumidores de la prostitución y de cara a la comunidad, son sus amistades, amantes o parientes. En estas viviendas —en las que se alojan también adolescentes heterosexuales que son trabajadoras sexuales—, las víctimas apenas salen a la calle de día. Las viviendas adaptadas para este fin se rigen por otras normas fundamentales. Tienen prohibido dialogar con el cliente al que solo ven mientras mantienen relaciones sexuales y en habitaciones de muy poca visibilidad. Tienen prohibido tomar el contacto telefónico y redes sociales del cliente. Tienen prohibido saludar en la calle al cliente y hablar de él. La comunicación con el cliente es nula incluso cuando mantienen relaciones sexuales.

La deuda adquirida es infinita. Las parejas y las mujeres heterosexuales la contabilizan a partir de la alimentación comprada desde que residieran con las familias de nacimiento, se amplía desde que empezaran a convivir en los espacios controlados por las tratantes, y finaliza en el momento que pretendieran romper la relación y huir. La deuda se extiende y se contabiliza en la ropa comprada, la peluquería, la manicura, el pelo postizo, el uso de los electrodomésticos, la matrícula y el material escolar si hubiese, etc. En el caso de que las víctimas huyeran de la casa familiar con documentación personal —la partida de bautismo, el documento de identidad personal, el pasaporte, el carnet del censo—, o que la documentación se hiciera en pareja con los fondos de tratante, también se confiscan.

La familia siempre vuelve en nombre del amor
La familia siempre vuelve para salvar a las niñas y mujeres transgénero en nombre del amor. El 9% de las personas LGTBIQ+ encuestadas recuerda que la familia pidió perdón después de mucho tiempo, reconociendo que fue un error el uso de las terapias de conversión, pero cerca del 80% carece de residencia fija por los desalojos y huidas constantes. La persecución familiar, explican, constituye la base de la inestabilidad en sus vidas. Los desalojos se producen de forma abrupta, con ayuda de las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad del Estado pagados por las familias.

Las familias justifican la persecución en nombre de la salvación. Tienen la misión de salvar a sus descendientes de la homosexualidad. Y a cambio de recuperar el status de hijo/a, las niñas y mujeres transgénero reciben la orden de someterse de nuevo a las terapias de conversión centradas en la maternidad forzada y violencia sexual. El resultado promueve la trata de personas porque las familias, además de sus documentos personales, retienen también a sus descendientes reproducidos mediante maternidad forzada para protegerlos de la enfermedad de la homosexualidad de sus madres. De hecho, el 40% de las personas encuestadas reconoce que la relación familiar mejora notablemente a cambio del dinero mensual que les ofrecen a sus parientes en nombre de la manutención a la descendencia que tuvieron como resultado de las terapias de conversión. Apenas pueden pasar tiempo con los y las bebés y solo en el hogar familiar con la presencia de una persona mayor conocedora de mecanismos de prevención del contagio de la homosexualidad de madres a la prole.

Empleo y traslado
La principal fuente de ingresos de las niñas y mujeres transgénero es el trabajo sexual, reconoce cerca de la totalidad de las encuestadas. Practican la prostitución ajena —facilitando el acceso de los clientes a las niñas y mujeres heterosexuales— y propia —algunas personas de la comunidad LGTBIQ+ los acogen cuando las familias los repudian y en nombre de la salvación, canalizan la clientela que demanda servicios sexuales—.

En el caso de las que han huido de diferentes captoras y captores, la búsqueda de la clientela se concentra en espacios nocturnos de ocio, frecuentado por la clase alta y media alta. El 74% de las personas encuestadas reconocen haber viajado o trasladado a trabajadoras/es sexuales—adolescentes heterosexuales y LGTBIQ preferentemente— alguna vez, por lo que las personas de la comunidad son víctimas de la trata y tratantes, con un pagador principal: el cliente. Los viajes se han realizado en el país entre Bata, Malabo y lugares de ocio ubicados en zonas turísticas de la periferia como la ciudad de Oyala y ciudad de Mbini.

El 10% de la muestra especificó los lugares de empleo, todos relacionados con el ocio y la noche. Al ser preguntadas por el origen de los recursos económicos que disponen para vivir, más de la mitad de las niñas y mujeres transgénero indicó el trabajo sexual, que compaginan con profesiones como la peluquería, la moda, el maquillaje y la estética.

La muestra de la encuesta indica que los recursos adquiridos en el mercado de trabajo tienen varios destinos. El 30% de los beneficios son para miembros de la comunidad LGTBIQ+ a cambio de alojamiento y protección, el 34% se lo llevan las parejas y mujeres o amigas heterosexuales, y cerca del 40% apunta a la familia. El trabajo, formal e informal, se adquiere de muchas maneras. El 41% consiguió empleo a través de las redes sociales, el 31% mediante amigas heterosexuales, el resto de la muestra mediante la comunidad LGTBIQ+.

Sostiene la mayoría de la muestra que existen empresas que solo requieren de personal LGTBIQ+ por varias razones. Primera razón, nunca se acercarían a las instituciones jurídicas para demandar a la entidad por despido improcedente. Segundo, no exigen un contrato de trabajo y aunque lo exigieran, no lo conseguirían. De la muestra seleccionada, ninguna persona está contratada. Tercero, pueden ser expulsadas del trabajo sin necesidad de ser liquidadas, los salarios que cobran son muy pobres en comparación con las personas heterosexuales, etc.

El 10% de las niñas y mujeres transgénero se identifica como autónomo, especialmente en el campo de la estética y el maquillaje. Son lideresas en estas profesiones. Su formación se ha desarrollado a través de las redes sociales. Las escuelas, por el acoso homofóbico, no constituyen un entorno favorable para su escolarización. Trabajan de esteticistas y maquilladoras para las personas más glamurosas del país y en los eventos de moda selectivos.

Al menos la mitad de las niñas y mujeres transgénero entrevistadas indica que las direcciones de las instituciones que cuentan con su mano de obra, al cabo de unas semanas, amplía el abanico de servicios para los que han sido contratadas.

En los establecimientos de trabajo —pubs, restaurantes, discotecas, especialmente en la noche—se reproducen las estrategias de captación que se dan en los colegios. Reciben la orden de “atraer a niñas heterosexuales adolescentes para que los hombres heterosexuales encuentren atractivos los locales de ocio”, reconoce la mayoría de las encuestadas.

Las directivas de las empresas para las que trabajan pactan además citas de encuentros sexuales entre ellas y los clientes como condición para mantenerse en el empleo. Y, es más, aparte del trabajo objeto de contrato, se amplían otras funciones como la realización de labores del hogar sin salario, en las viviendas de la dirección de la empresa. El horario de trabajo y los turnos son inestables, reconoce el 10% y a lo largo del día, cuando son restaurantes y bares, las personas disidentes sexuales solo trabajan en espacios invisibles como la cocina, y casi nunca en atención a la clientela.

Los trabajos que se van agregando a los pactados en el contrato verbal —servicios sexuales a la clientela, tareas de hogar en las viviendas personales de la clientela, captación de adolescentes transgénero, etc.—, según el 38% de las mujeres y niñas transgénero, no se pagan. No obstante, un 3% reconoce haber recibido un porcentaje decidido por la directiva de la entidad empleadora a cambio de servicios prestados extraordinarios.
  • (I) El Plan Nacional de Acción para la Prevención y Lucha contra la Trata de personas (2019-2021) se sustenta, por un lado, en el compromiso de los poderes públicos de la erradicación de la trata de personas a partir del marco legal en vigor. Por otro lado, se visibilizan en el apartado II titulado «Antecedentes», dos particularidades: el no reconocimiento por parte de los poderes públicos de la trata de personas como un problema arraigado en Guinea Ecuatorial sino un mal importado, y la necesidad de complacer a los Estados Unidos —un aliado destacado en materia petrolífera— en las relaciones diplomáticas.
  • (II) Somos parte del Mundo es una asociación en proceso de legalización que trabaja en la defensa de los derechos de las mujeres y de las personas homosexuales.
  • (III) El Protocolo de Parlemo es una herramienta internacional creada para prevenir, combatir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres, niñas y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Trasnacional.
  • (IV) Gonzalo Abaha, autor de la novela 'Las ratas también se enamoran', publica en breve, en el marco del Worldpride 2022, un artículo que desarrolla el papel de las familias, principal estamento de la trata de personas en Guinea Ecuatorial.

martes, 7 de junio de 2022

#hemeroteca #abolicionismo | El Congreso da luz verde a la ley del PSOE para abolir la prostitución con los votos del PP y Podemos dividido

Nius / Adriana Lastra aplaude a la bancada socialista //

El Congreso da luz verde a la ley del PSOE para abolir la prostitución con los votos del PP y Podemos dividido.

Los comunes de Ada Colau votan en contra y denuncian que la ley criminaliza y estigmatiza a las prostitutas. ERC también vota en contra, el PNV y Bildu se abstienen y el PP vota sí con el argumento de que la prostitución es una forma de violencia. Los socialistas proponen modificar el Código Penal para aumentar las penas contra los proxenetas y multas para los clientes.
María Galán Cuello de Oro | Nius, 2022-06-07
https://www.niusdiario.es/nacional/politica/20220607/congreso-luz-verde-ley-psoe-abolir-prostitucion-votos-pp-podemos-dividido_18_06676485.html 

El Congreso ha dado vía libre para abordar el complejo y delicado asunto de la prostitución en España en un debate parlamentario de alto voltaje donde el bloque de la investidura se ha dividido. Es solo el primer paso, pero una mayoría de la Cámara ha aprobado la toma en consideración de la proposición de ley del PSOE que promulga abolir la prostitución. Los socialistas quieren acabar con el proxenetismo modificando el artículo 187 del Código Penal para castigarlo de forma general "sin exigir relación de explotación".

Todos los grupos, incluso los que han votado a favor como Podemos o los que se han abstenido para favorecer el debate, han mostrado sus reparos y críticas a la redacción que han hecho los socialistas. Los que la han rechazado como ERC o Ciudadanos directamente acusan al PSOE de hacer un texto únicamente punitivo, sin tener en cuenta a las mujeres que ejercen la prostitución y con un aire de censura "lleno de moralina". El PP, en esta ocasión, ha votado a favor de la tramitación y Vox se ha abstenido. El resultado de la votación ha sido 232 a favor, 38 en contra y 69 abstenciones.

45.000 mujeres explotadas sexualmente
Es una iniciativa clave para el Partido Socialista que hace bandera del abolicionismo. La número dos del partido, Adriana Lastra, es la que ha subido a la tribuna de oradores para defender la proposición con los datos del Ministerio del Interior por delante que señalan que hay 45.000 mujeres en España que son explotadas sexualmente. "¿Hasta cuando vamos a tener que seguir esperando?", se ha preguntado la dirigente socialista que ha enfatizado que "en democracia las mujeres ni se compran ni se venden". Para la vicesecretaria del PSOE, la prostitución es el último residuo del sistema esclavista.

"No hay libertad en los prostíbulos", ha afirmado Lastra que defiende que se trata de una "propuesta de país" abierta al pacto con todos los grupos parlamentarios. El PSOE sostiene que el objetivo es perseguir penalmente el proxenetismo y a los que se lucran con la explotación sexual para proteger a las víctimas de la prostitución. "Quien diga que esta ley va contra las mujeres prostituidas miente", ha clamado Lastra.

El PP ha respaldado la proposición con el argumento de que la prostitución es una "forma de violencia contra las mujeres". A partir de ahora comienza la tramitación parlamentaria que habrá que ver como acaba aunque fuentes del PSOE señalan que la intención es que la ley pueda estar aprobada esta legislatura.

Unidas Podemos se divide
La proposición de ley ha generado un importante debate interno en Unidas Podemos que se ha dividido a la hora de la votación. El partido que dirige Ione Belarra ha votado a favor para facilitar la tramitación aunque no comparte el texto del PSOE y muestra su preocupación por la situación de mayor vulnerabilidad en la que podrían quedar las trabajadoras sexuales. Los diputados de En Comú Podem se han desmarcado del grupo y han votado en contra. Solo el diputado de la confluencia catalana Ismael Cortés ha votado a favor.

El grupo había decidido dar libertad de voto ante el rechazo frontal de los comunes que apuestan por la regulación y no por la abolición de la prostitución. Los diputados de la formación de Ada Colau creen que el castigo a los dueños de los locales donde se ejerce la prostitución aboca a las mujeres a la clandestinidad con peores condiciones de trabajo y de salud. Denuncian que la ley criminalizará y estigmatizará a algunas mujeres para las que no se contempla ninguna medida social.

"Pataleta" y "calentón" del PSOE
Esta iniciativa, que los socialistas han querido agilizar al máximo, tiene su origen en una enmienda del PSOE en la llamada ley del sólo sí es sí que generó el rechazo de los principales socios parlamentarios del Gobierno, incluido Podemos. Los socialistas la retiraron para que una de las leyes estrella del Ministerio de Igualdad no peligrase, pero utilizaron el mismo texto para registrar la proposición aprobada este martes.

Los aliados parlamentarios del Gobierno como ERC, PNV o Bildu no han apoyado el texto, aunque los vascos se han abstenido. Todos han coincidido en la necesidad de un debate sosegado sobre la explotación sexual y garantizar los derechos y la calidad de vida de las mujeres que ejercen la prostitución.

No comparten que el PSOE solo haya optado solo por el castigo y no haya contemplado medidas sociales para las trabajadoras sexuales. Varios grupos han reclamado además la reforma de la ley de extranjería para evitar que las mujeres en situación irregular se vean abocadas a ser explotadas.

Denuncian además las prisas de los socialistas. El PNV habla de "calentón" y "pataleta" del PSOE tras ver como la enmienda iba a ser rechazada en la Ley de Libertad Sexual.

Prisión y multas para los clientes
El cambio en el Código Penal que propone el PSOE implicaría un castigo de prisión de entre 3 y 6 años y multas a quien, empleando violencia, intimidación, o abusando de una situación de superioridad, o de necesidad o vulnerabilidad de la víctima, determine a una persona a ejercer o mantenerse en la prostitución. Recupera además la tercería locativa que castiga a los que con ánimo de lucro cedan bienes inmuebles o locales para favorecer el ejercicio de la prostitución.

Se multará a los clientes de la prostitución. Los socialistas consideran que los que acuden a esas mujeres están vulnerando los derechos humanos y son los que posibilitan en último término que se produzca. El reproche penal que propone el PSOE en su texto son multas de 12 a 24 meses que se elevan a prisión si las personas que prestan el acto sexual son menores.

La proposición no incluye medidas para prohibir la pornografía aunque es una de las reivindicaciones de una parte de movimiento feminista en España. Los socialistas sostienen que la ley es para luchar contra la trata, la explotación sexual y el ejercicio de la prostitución, pero para regular la industria del porno. 
 

Y TAMBIÉN…
Manifestación de prostitutas en Madrid contra la nueva ley que avanza hacia la abolición: "Repartimos felicidad".

Decenas de trabajadoras sexuales se han concentrado frente al PSOE, el PP y el Congreso para protestar por la ley que pretende abolir la prostitución. La plataforma convocante asegura que en España 150.000 personas se dedican a este negocio. Reclaman una legislación similar a la que tienen en Países Bajos y otros estados de la Unión Europea.
Nius, 2022-06-22
https://www.niusdiario.es/sociedad/igualdad/20220622/manifestacion-prostitutas-madrid-ferraz-contra-ley-psoe-abolicion-prostitucion-repartimos-felicidad_18_06822389.html
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Las prostitutas se levantan contra el Gobierno.

Más de 2.500 trabajadoras del sexo se manifiestan frente la sede del PSOE para frenar la ley abolicionista que podría aprobarse en octubre.
Ángel Nieto Lorasque | La Razón, 2022-06-23
https://www.larazon.es/sociedad/20220623/2krwmfoblffz7c5rww63zpo43m.html

miércoles, 25 de mayo de 2022

#hemeroteca #violenciamachista | Detectados cinco casos de matrimonios forzados en Euskadi desde 2015

Noticias de Gipuzkoa / Aneesa y Arooj, asesinadas en Pakistán //

Detectados cinco casos de matrimonios forzados en Euskadi desde 2015.

Euskadi es la segunda comunidad con más casos tras Catalunya donde se han detectado 27 matrimonios forzados en siete años.
EFE | Noticias de Gipuzkoa, 2022-05-25
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/actualidad/sociedad/2022/05/25/detectados-cinco-casos-matrimonios-forzados/1216770.html

Los distintos cuerpos policiales han detectado desde 2015 en el Estado 27 matrimonios forzados, 5 de ellos en Euskadi, la segunda comunidad con más casos por detrás de Catalunya (14).

Se trata de una realidad que vuelve a primer plano después de que dos jóvenes paquistaníes residentes en Terrassa (Barcelona), víctimas de sendas bodas concertadas, hayan sido asesinadas por miembros de su familia en Pakistán por querer divorciarse.

La comunidad en la que se han detectado más casos desde 2015 es Catalunya (14), seguida de Euskadi (5), según datos del Ministerio del Interior, a partir de la información recopilada por la Policía Nacional, Guardia Civil, Mossos d'Esquadra, Ertzaintza y Policía Foral.

En el mismo periodo las fuerzas de seguridad tuvieron conocimiento de matrimonios concertados también en Asturias, Baleares, Castilla-La Mancha, Madrid, Navarra y la Comunidad Valenciana, cada una con un caso, mientras que hubo dos que se detectaron en el extranjero.

El matrimonio forzado es considerado violencia machista
Considerado una violencia machista, el matrimonio forzado es la unión de dos personas en la que, al menos una de ellas, generalmente la mujer, no otorga su pleno y libre consentimiento y se ve obligada a casarse por la presión emocional, psicológica o incluso física de la familia.

El Código Penal establece en su artículo 172 bis penas de prisión de seis meses a tres años y seis meses o bien multas de doce a veinticuatro meses, según la gravedad de la coacción o de los medios empleados, para aquellos que obliguen a una persona a contraer matrimonio "con intimidación grave o violencia". Las condenas se agravan si las víctimas son menores de edad.

Sin cifras oficiales concretas, distintos estudios destacan la persistencia de esta práctica en familias originarias de Senegal, Nigeria, Pakistán, Marruecos y en la comunidad gitana proveniente de Rumanía.

Para la detección de este tipo de situaciones son clave las alertas de los servicios sociales y educativos para detectar alteraciones en el comportamiento. Porque no es común que sean las propias víctimas las que denuncien.

Decenas de casos detectados en los últimos años
El año pasado en Villaverde del Río (Sevilla), donde dos familias se habían puesto de acuerdo para que la hija de una de ellas, menor de edad, se casara en Zamora con un chico también menor.

La niña, de nacionalidad rumana, se lo contó a una antigua profesora con la que mantenía contacto telefónico y esta avisó a la Guardia Civil, que organizó la huida de la víctima de la casa y el traslado a un centro de protección.

También en Zamora se frustró en 2018 un plan orquestado por una pareja rumana para vender a dos hermanas de ella -de 16 y 17 años- a otras familias por 10.000 euros en cada caso. Cinco personas fueron condenadas por este caso a penas de entre uno y tres años y medio de prisión tras alcanzar un acuerdo con la Fiscalía.

En Valencia, una chica de origen paquistaní avisó a un amigo de que llevaba un mes encerrada en casa por su padre, quien quería casarla en contra de su voluntad. El progenitor fue detenido.

Catalunya, a la cabeza de casos
Según el departamento de Interior de la Generalitat de Catalunya, entre 2010 y 2019 los Mossos d'Esquadra atendieron en esa comunidad autónoma a 85 niñas y 68 mujeres por matrimonios forzados o por estar en riesgo de sufrirlos.

Solo el año pasado fueron diez las chicas atendidas, entre los 20 y los 14 años. Seis eran menores de edad.

En cuatro casos fue la propia víctima la que denunció su situación, mientras que en otros cuatro fueron los servicios sociales los que informaron a los Mossos.

En 2020 la Generalitat presentó un protocolo de prevención de esas prácticas para saber cómo detectaras, cómo intervenir y como ayudar a las víctimas, con coordinación de todos los ámbitos asistenciales; unos protocolos que quiere generalizar la ley de garantía de la libertad sexual, la conocida como ley del solo sí es sí, que llega este jueves al pleno del Congreso.

Dos hermanas catalanas asesinadas
El caso de las dos hermanas paquistaníes asesinadas, Aneesa y Arooj Abbas, de 20 y 24 años, es la expresión extrema de esas bodas concertadas. Habían sido casadas con sus primos y querían divorciarse de ellos para iniciar una nueva vida con otras parejas.

Los Mossos tomaron este martes declaración al padre y a varios familiares residentes en Terrassa para indagar si las jóvenes se fueron de Catalunya a su país de origen voluntariamente u obligadas.

Un tío y un hermano de las jóvenes, acusados del feminicidio, han confesado en Pakistán que las mataron por "honor", después de que pidieran el divorcio.

martes, 6 de abril de 2021

#hemeroteca #prostitucion #tratadepersonas | Tiganus, superviviente de trata: “Así me fabricaron como puta”

Imagen: Efeminista / Amelia Tiganus

Tiganus, superviviente de trata: “Así me fabricaron como puta”.

Iratxe Rodríguez · EFE | Efeminista, 2021-04-06

https://www.efeminista.com/tiganus-superviviente-de-trata-asi-es-como-me-fabricaron-como-puta/ 

Amelia Tiganus (Galati, Rumanía, 1984) fue violada a los 13 años en un portal al salir del colegio. A partir de entonces, las violaciones se convirtieron en habituales. “Así es cómo me fabricaron como puta”, explica. Tardó en descubrir que los proxenetas aprovechaban la vulnerabilidad de las mujeres, muchas veces menores, para venderles la prostitución como su salvavidas. Ahora presenta “Amelia: historia de una lucha”, su historia hecha cómic.

“Mientras haya una mujer explotada sexualmente y, sobre todo, mientras los hombres no entiendan que es absolutamente ilegítimo acceder al cuerpo de una mujer a cambio de un billete sin tener en cuenta la ética, los cuidados, el placer, el deseo mutuo... las mujeres no seremos libres”. Tiganus relata a EFE que la primera violación la cambió para siempre, pero “lo peor vino después”. Habla de desprotección, estigmatización y marginalización en su propio entorno. Por eso quiere resaltar la responsabilidad de la sociedad con la prostitución.

El daño que se ejerce sobre las mujeres prostituidas no solo recae en ellas, sino también en sus familias. “Muchas veces no vuelven a saber nada de sus hijas, porque nos desaparecen, nos asesinan. Ni siquiera somos cifras oficiales”, destaca la fundadora de la asociación Emargi, un espacio de encuentro en Bilbao para víctimas de violencia sexual.

Vendida a un proxeneta español por 300 euros
Según la base de datos de feminicidio.net, desde el año 2010 hasta ahora se han cometido al menos 51 feminicidios por prostitución en España. “Si a nadie le importan las mujeres asesinadas en general, las prostituidas asesinadas aún menos”, porque “en el patriarcado, las mujeres tachadas de putas son mujeres desechables, que nada valen, que no tienen ese reconocimiento de ser humano”, subraya.

Durante la entrevista, Tiganus ha recordado cómo fueron “aquellos cinco largos años” en los que tuvo que ejercer la prostitución en 40 prostíbulos, por haber sido vendida a un proxeneta español por 300 euros. Tenía 17 años y medio cuando llegó a España.

“Durante los 6 meses que tardé en cumplir la mayoría de edad nos adiestraron a mí y a otras mujeres sobre cómo ser unas buenas putas. En un piso nos enseñaban a andar con tacones, a hablar fino... eso de la feminidad multiplicada por mil. Todo para poder convertirte en una buena profesional decían”.

Totalmente en contra de “la mirada romantizada” que el cine ha creado de la prostitución, relata que “los prostíbulos son auténticos campos de concentración para mujeres empobrecidas” con los que la sociedad convive “con toda tranquilidad”. “Muchos dicen que solo van a tomar una copa, como banalizando que en un sitio donde se explota y se esclaviza a las mujeres es absolutamente legítimo ir a tomar una copa y a divertirse con los colegas”, añade.

“El feminismo salva vidas. Salvó la mía”
Tiganus fue víctima de trata y descubrió en el feminismo la “solución” a esta lacra: “El feminismo salva vidas. Salvó la mía y salva la de miles y miles de mujeres todos los días”. Ahora lucha por conseguir la abolición de la prostitución. “No tenemos un cuerpo en propiedad, somos cuerpo. Sentir mientras nos penetran por boca, vagina y ano desconocidos a los que no deseamos sexualmente, sentir los manoseos, los babeos, que nos suden encima gota a gota... No sé si alguien pensándolo desde ese punto de vista lo puede considerar un trabajo, porque absolutamente en ningún trabajo ocurre algo así”.

Por eso, su insistencia en recordar que “la prostitución es una multinacional que se nutre con mercancía (las mujeres y niñas) de los países más empobrecidos”. Para la activista se trata de “una situación en la que no hay salida, no porque haya barrotes, no porque estás encerrada bajo llave, sino porque entre el prostíbulo y esa puerta abierta y el mundo real hay un abismo, porque la propia sociedad te condena a eso siempre que repita “ellas lo han elegido, ellas lo quieren, es que van a lo fácil, no quieren trabajar”. Todo eso se convierte en una jaula con la puerta abierta”.

‘Amelia: historia de una lucha”
Como referente en la lucha contra la violencia sexual, Tiganus utiliza como armas el feminismo y la formación. Hace dos años le ofrecieron la posibilidad de crear un cómic basado en su experiencia y en los próximos meses verá la luz bajo el título “Amelia: historia de una lucha”. Para la formadora, esta iniciativa podría ser “una herramienta muy potente a la hora de llegar a la gente más joven, que es el público al que va dirigido todo el marketing que utiliza la industria de la explotación sexual para convertir a nuestros jóvenes barones adolescentes en agresores sexuales, utilizarlos para sacar todo ese dinero y a la vez seguir destruyendo mujeres”.

Dibujado por Roberto García y guionizado por Alicia Palmer y la propia Tiganus, el cómic “es un trabajo muy serio y muy elaborado” que tendrá un formato de tapa dura y 80 páginas a color. “No es un proyecto personal, es un proyecto social, porque hemos lanzado una campaña de micromecenazgo (a través de Verkami) para que todas las personas que quieran o puedan, sean partícipes de todo esto”, explica.

La realidad es que, actualmente, los tres objetivos económicos que se plantearon en la campaña han sido superados en solo diez días y la participación de las mecenas sigue creciendo y apoyando la iniciativa.

Para Tiganus, el 8 de marzo “es más necesario que nunca, porque la extrema derecha ha avanzado demasiado”. Señala que, debido a la pandemia, “quizás no se puedan llenar o invadir las calles como en los últimos años, sí se pueden hacer acciones para seguir mandando nuestros mensajes y poner a la opinión pública de nuestro favor”, porque “un mundo mejor para las mujeres y las niñas es un mundo mejor para todos”.

jueves, 18 de febrero de 2021

#hemeroteca #abolicionismo | El asesinato de Florina genera una iniciativa para acabar con la prostitución en la V-31

Imagen: Levante

El asesinato de Florina genera una iniciativa para acabar con la prostitución en la V-31.

Colectivos feministas de los pueblos de la pista de Silla exigen «una ley abolicionista que criminalice al putero» y liberar a las mujeres de la esclavitud sexual.
Pilar Olaya | Levante, 2021-02-18
https://www.levante-emv.com/sucesos/2021/02/18/asesinato-florina-genera-iniciativa-acabar-35007584.html 

Asociaciones feministas de varias localidades de l’Horta Sud se han unido en una plataforma para protestar contra la prostitución ejercida en la V-31, más conocida como la Pista de Silla, donde hace unas semanas asesinaron a Florina Gogos. Bajo el nombre de Plataforma de Colectivos de Mujeres V-31, el objetivo es «pedir dispositivos necesarios a las fuerzas de seguridad para liberar a estas mujeres de la esclavitud e impulsar una ley abolicionista que criminalice al putero».

Además, apoyan a los ayuntamientos que se adhieran al Frente abolicionista del País Valencià y a la «Red de municipios libres de tráfico sexual».

«La pista de Silla, entre Valencia y la A-7, es ahora mismo uno de los lugares donde más mujeres prostituidas podemos encontrarnos a cualquier hora y cualquier día, con frío, con lluvia o con un sol abrasador. Hace unos días conocimos el asesinato de una de estas víctimas de la trata para su explotación sexual, víctimas de personas sin escrúpulos que las utilizan como carne en venta en el expositor que es la carretera, en este caso la V-31», señalan desde la Plataforma como la razón de la creación de esta organización formada por colectivos de mujeres feministas de los pueblos a lo largo de la V-31.

Este nuevo colectivo insta a las fuerzas de seguridad a erradicar el sistema prostitucional, criminalizando a prostituidores y no a las mujeres prostituidas, esfuerzo al que se suma la Mancomunitat de l’Horta Sud, instando a sus municipios a que se adhieran al frente abolicionista del PV y en la «Red de municipios libres de tráfico sexual».

Esta iniciativa va más allá cuando plantea a la Delegación del Gobierno no sólo que ponga a disposición de la misma todos los dispositivos necesarios para liberar a estas mujeres de la esclavitud a la que están sujetas, sino a que fuerce al Gobierno de España a poner en marcha una ley abolicionista que criminalice al putero. «Si no hay negocio no hay trata», advierten.

La nueva Plataforma planteará acciones conjuntas para protestar por esta situación y apoyará las iniciativas que se plantean al respecto por parte de los ayuntamientos. Derivado de las restricciones de la covid-19, los colectivos se dan cita a través de videoconferencia. En la primera sesión del pasado 10 de febrero participaron la Asociación Casa de la Mujer de Silla, Colectivo Sororidad de Albal-Catarroja, Mujeres Progresistas de Massanassa y Mujeres independientes de Alfafar.

lunes, 1 de febrero de 2021

#hemeroteca #feminicidio | Biografía del cadáver de una mujer: Aintzane y Florina


Biografía del cadáver de una mujer: Aintzane y Florina.

Desde 2000, más de 46 mujeres en situación de prostitución han sido asesinadas en España, incluso aquellas que habían denunciado como testigos protegidas.
Mabel Lozano | Mujeres, El País, 2021-02-01
https://elpais.com/elpais/2021/02/01/mujeres/1612164077_849883.html

Quemadas vivas, descuartizadas, apalizadas, asesinadas con arma de fuego, acuchilladas… Desde 2000, más de 46 mujeres en situación de prostitución han sido cruelmente asesinadas en España, incluso aquellas que habían denunciado como testigos protegidas. Ellas ni siquiera entran en las “cifras oficiales” de violencia de género, por lo que sus nombres caerán en el olvido y sus vidas no dejarán huella en esa estadística. Es evidente que para quienes gobiernan sus muertes son de “segunda”, ya que no se les da la misma importancia que a otras violencias.

Natural de San Sebastián, Aintzane Pujana tenía 32 años cuando, en la madrugada del 2 de enero, sus supuestos homicidas –los explotadores que se lucraban de la venta de su cuerpo– se la arrebataron a cuchilladas. Ha sido la primera mujer asesinada este año, aunque su nombre no aparecerá en ningún lugar.

Maniatada con bridas para torturarla antes de asestarle las ocho puñaladas que acabaron con su vida, su cadáver fue abandonado a tan solo 500 metros de la casa rural Haizeaberri donde vivían los supuestos asesinos con la víctima, o más bien vivían de ella, porque dicha casa no era gestionada como un hotel rural, sino como un burdel donde se recibía a los demandantes de sexo de pago.

Durante el confinamiento se cerraron todos los puticlubs, pero ya se sabe que los proxenetas van siempre por delante de la ley y han utilizado pisos o este tipo de casas para seguir explotando a las mujeres y haciendo caja.

A orillas del río Urola fue arrojado el cuerpo sin vida de Aintzane, con la intención de que las alimañas lo devoraran para así esconder el crimen. Tan solo unos días después, la mujer, con la brutalidad tatuada en su piel, era descubierta por una cuadrilla de trabajadores en una zona de matorrales.

El móvil del asesinato no fue otro que la avaricia. Todo se inició el 1 de enero con una fuerte discusión de la pareja de proxenetas con la víctima mientras se encontraban en la localidad de Azpeitia, donde se habían trasladado para acudir a casa de un cliente prostituyente con el que habían pactado el alquiler del cuerpo de Aintzane, cuando se produjo una fuerte discusión relacionada con las coacciones y amenazas a las que era sometida la víctima. En ese momento se cree que se produjo una primera agresión. Los acusados presuntamente la golpearon para después regresar a la casa donde ejecutaron el cruel desenlace.

Los supuestos asesinos –una pareja de proxenetas compuesta por un varón de 24 años y una mujer de 23, que también se prostituía– contaban con antecedentes por otros delitos realizados conjuntamente. El hombre tenía más de diez denuncias por posesión de armas blancas. Además, había sido detenido y puesto en libertad en noviembre por pegarle una paliza a otra mujer a la que explotaban sexualmente, a base de coacciones y violencia, cuando esta se negaba a cumplir sus exigencias.

Florina Gogos
Días después de ser encontrado el cadáver de Aintzane Pujana, concretamente el día 8 de Enero a las 17:30 fue la ultima vez que vieron con vida a la joven de 19 años Florina Gogos. Sus compañeras de esclavitud e infortunio la vieron subir a un coche conducido por un hombre que la había alquilado. Florina, era prostituida en un camino de la localidad de Albal (Valencia) zona en manos de mafias y proxenetas que explotan a las mujeres en la calle, el eslabón mas bajo del negocio de la compra y venta de seres humanos.

Este pasado sábado, un cazador encontraba flotando en una acequia el cuerpo sin vida de la joven de origen rumano, Florina Gogos, que llevaba muerta prácticamente desde el día que desapareció montada en ese coche fúnebre de color blanco a tan solo 600 metros de donde se encontró después su cadáver.

No, los brutales asesinatos de Aintzane y Florina no se contabilizarán como violencia de género, lo que resulta increíble y muy triste, ni entrarán en esa fatídica lista que lamentablemente crece cada año, contando a demasiadas mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas. A pesar de ser feminicidios , a Aintzane y a Florina nadie las recordará, sus nombres se borrarán de la historia, su corta vida no dejará ninguna huella, como la de las otras 44 mujeres asesinadas antes que ellas, despojadas de todo: de sus derechos, de su dignidad e incluso, en la mayoría de los casos, de sus nombres, para deshumanizarlas aún más.

Esto no es un negocio y menos un juego, de los que quieran dar rienda suelta a sus impulsos de sexo o dinero, estos son crímenes de lesa humanidad.

¿Para cuando una ley integral contra la trata? ¿Para cuando vestir de derechos a miles de mujeres y niñas prostituidas, explotadas, invisibilizadas, silenciadas y asesinadas? Podríamos empezar por una reforma legislativa que condenara todas y cada una de las caras del proxenetismo para que nadie, ninguna persona y de ninguna forma, se pudiera beneficiar de la prostitución ajena.

Hoy Aintzane y Florina nos faltan y sobran las palabras.

viernes, 6 de marzo de 2020

#hemeroteca #abolicionismo #politica | Irene Montero primará la lucha contra la trata desde un horizonte abolicionista

Imagen: Google Imágenes / Beatriz Gimeno, Irene Montero y Victoria Rosell en la mani 8M de Madrid
Irene Montero primará la lucha contra la trata desde un horizonte abolicionista.
EFE | El Diario, 2020-03-06

https://www.eldiario.es/politica/Irene-Montero-primara-horizonte-abolicionista_0_1002999831.html

La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha asegurado este viernes que su ministerio tiene un "horizonte abolicionista" y dará prioridad a la lucha contra la explotación sexual con una ley integral contra la trata, si bien respeta a las "compañeras feministas" no abolicionistas.

Montero, en una entrevista en RNE, ha recordado su objetivo de impulsar una ley integral de lucha contra la trata para proteger a las mujeres y niñas explotadas: "Yo soy abolicionista y este ministerio tiene horizonte abolicionista. También digo que respeto a muchas compañeras feministas que yo comparto lucha con ellas", ha insistido.

"Hay un consenso en el movimiento feminista de luchar contra la explotación sexual. Para mí la prostitución es claramente una forma de explotación sexual, hay compañeras feministas que no piensan como yo, y todas estamos de acuerdo en quién se está beneficiando y moviendo millones de euros en un país como España", ha asegurado Montero, que este viernes asistirá junto a la reina Letizia a un acto de la Asociación para la Prevención y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP).

Las explicaciones de Montero se producen después de que el sector del feminismo que aboga por la abolición de la prostitución haya calificado de "disparate" la futura ley trans y criticado el anteproyecto de ley de libertad sexual porque no ha tenido en cuenta la prostitución y la pornografía.

Montero ha abogado por perseguir la explotación sexual "de forma decidida y eso significa luchar contra la trata" con una ley, tal y como recoge el acuerdo del PSOE y Unidas Podemos, pero también poner la atención en la industria, ha insistido.

"Creo que no hay que poner solo el foco en el debate feminista o en las mujeres en situación de prostitución, sino también en aquello que por casualidad nunca sale en el debate y afecta fundamentalmente a hombres que se están enriqueciendo a manos llenas a costa de la explotación sexual de las mujeres", ha añadido.

martes, 11 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo #abolicionismo | Parásitos en la revuelta

Imagen: CatalunyaPlural
Parásitos en la revuelta.
Victoria Sendón de León | Tribuna Feminista, 2020-02-11
https://tribunafeminista.elplural.com/2020/02/parasitos-en-la-revuelta/

Por supuesto que aprovecho la actualidad del Óscar a la cinta de Bong Joon-ho para titular este artículo de emergencia, porque el parasitismo se ha instalado en el más potente movimiento social, el feminismo, para implosionarlo desde dentro.

Me refiero a la cadena humana que el día 7 de febrero rodeó el centro de Madrid y que desde el grupo de “disidencia sexual y trabajadoras sexuales” se protagonizó la lectura de un manifiesto que al feminismo le viene muy bien para aclararse. Entre sus muchas perlas, se atreve a lo siguiente: “Nunca la revolución feminista será inclusiva sin la figura desafiante y antipatriarcal que representamos las putas”. Si no nos da la risa floja es que no hemos entendido nada.

Hablar de la prostitución, la mayor lacra del patriarcado, como de desafiante y antipatriarcal es también de Óscar. Y luego, la mayor proclama parasitaria de nuestra historia, “la lucha nunca debe ser sin nosotras porque la revuelta será puteril o no será”. Es como si Odiseo le hubiera dicho al rey de Troya a las puertas del palacio: “Mira, Príamo, que este caballito es el mejor regalo que los aqueos podemos hacerte. Sin él jamás ganarás la guerra”, cuando la invasión era precisamente aquea (griega). En fin, que sólo faltaba firmar el mensaje: el lobby proxeneta. Ahora no sólo pretenden ser chulos con papeles, sino la vanguardia del movimiento feminista. Si esto no es parasitismo, que venga Joon-ho y lo vea.

Sin embargo, el mayor peligro en este momento no es ya el proxenetismo, que lo conocemos, sino la supuesta Comisión Feminista 8M de Madrid, comandada por parte de las “anticapis”, que como buenas trotskistas practican el “entrismo” desde hace muchos años en este país en lo que a feminismo se refiere. Ahora se rasgan las vestiduras lamentándose de lo que ha sucedido, cuando ha sido esa Comisión la que ha establecido los tramos de la famosa rueda bajo nomenclaturas que ni siquiera nombraban a las mujeres ni al feminismo. Todo eran “cuerpos disidentes”, “cuerpos feminizados” y tonterías por el estilo. De aquellos polvos, estos lodos. ¿O es que si plantas nabos esperas que crezcan margaritas?

Creo que lo más sensato sería pedir la dimisión de semejante Comisión, que con estas “amigues” no necesitamos “enemigues”. Y, al mismo tiempo, rearmar al mayoritario movimiento abolicionista, que no tendría que explicitarse dentro del feminismo, que siempre ha luchado por ello, pero que ahora mismo está obligado a resignificarse. Con el concepto de “diversidad” se ha querido hacer un totum revolutum desde un supuesto buenismo que habla de libertades, de orientaciones sexuales y de género, de inclusiones, de movimiento amplio, líquido, tolerante, sororo, anti-racial y no sé cuántos apelativos más para que cuele la verdadera voluntad de fondo: “Hagámonos con el feminismo y controlémoslo desde dentro”.

Por otro lado, se ataca al feminismo abolicionista llamándolo “punitivista”, es decir, afecto a los castigos que queremos imponer a putas, putos y puteros, a sabiendas de que esto no es así. Se trata, en primer lugar, de ofrecer a la gente prostituida otras alternativas de vida digna, Y, en segundo lugar, multar a todo hombre que se crea con el derecho de poder violar a una mujer previo pago, que es la situación actual, así como, sobre todo, a los proxenetas que comercian con lo más íntimo del cuerpo de las mujeres. Trata y prostitución son mayoritariamente lo mismo, ya que la prostitución voluntaria supone un 2%. Se comercia, además, no sólo con el cuerpo de las mujeres, sino con su miseria. Como dijo Virgine Despentes: “Mientras haya miseria, habrá prostitución”. ¿No sería más feminista combatir la miseria de estas mujeres?

En fin, que las mujeres que acudieron con voluntad feminista a la rueda de la revuelta fueron vilmente engañadas. Ya no sabemos qué se apoya y qué se censura. Y lo de feminista está más en cuestión que nunca. Los parásitos transitan por el aire de las ideas y de las palabras. Luego se produce la epidemia viral, por eso más que nunca hay que levantar cordones sanitarios. Y bien que lo siento.

Victoria Sendón de León. Dra. en Filosofía y escritora feminista.

miércoles, 1 de enero de 2020

#hemeroteca #libros #homofobia | Bullying, trata de mujeres, violaciones u homofobia: un libro que nace de la rabia de las 'Injusticias'

Imagen: AlicantePlaza / Mireia Brito
Bullying, trata de mujeres, violaciones u homofobia: un libro que nace de la rabia de las 'Injusticias'.
Thais Peñalver | AlicantePlaza, 2020-01-01
https://alicanteplaza.es/bullying-trata-de-mujeres-violaciones-u-homofobia-un-libro-que-nace-de-la-rabia-de-las-injusticias

El reloj puede marcar las 22:00 horas o las tempranas 4:00h, pero la historia rara vez cambia. El acelerar de los pasos sigue combinando rítmicamente con la luz que guiña desde la farola y con el tintineo de las llaves saltando escurridizas en el bolso antes de empuñarlas. La banda sonora de tantas noches, muchas historias y demasiadas protagonistas; pero un solo y mismo sentimiento: el miedo, que se expresa en el forcejeo del corazón por retenerse en el pecho, en la incertidumbre de no saber si andar sola por la calle es mejor que encontrarse con alguna sombra más. Esta es una experiencia común para cantidad de mujeres, una situación que Mireia Brito plasma en su libro ‘Injusticias’, el cual salió a la venta el martes 10 de diciembre.

"Esta historia la escribí de las últimas; es de las más recientes que incluyo. En ella pretendo plasmar que las mujeres queremos salir a la calle, estar seguras y volver a casa sin miedo. Que no tengamos que estar mirando hacia atrás, acelerando el paso y con las llaves entre las manos para conseguir llegar a casa. Esta es, digamos, la narración que más me representa", se identifica la autora. El libro contiene 52 relatos sobre desigualdades que surgieron, básicamente, de salir a la calle: "Yo iba caminando y presenciaba situaciones que me parecían injustas o que no me gustaban. Entonces, cogía el móvil y las escribía, como quitando mi rabia y moviéndola hacia las letras, plasmando ese sentimiento ahí", cuenta cómo se fue gestando el contenido de su obra.

Cuando sumaban alrededor de 300 relatos, Brito confiesa que fue un amigo quien la animó a publicarlas en un libro, una idea que la creadora de esta obra volvió real: "Pensé que podría servir para concienciar a través de, por ejemplo, un relato sobre ‘bullying’, haciendo que esa persona se dé cuenta de que alguien a su alrededor lo está sufriendo o de que ella misma, sin darse cuenta, está provocando que otra sufra. Me valdría con solo concienciar a una persona", muestra sus intenciones.

Con algunos de los textos escritos desde hace cinco años, la estudiante de Periodismo de la Universidad Miguel Hernández (UMH) dividió su libro en dos, dejando 26 relatos en cada parte, un número con una carga simbólica: "El 26 tiene como mote 'líder'; es como el número que inspira a los grandes líderes. Una paradoja del libro, porque yo lo que deseo es eliminar a los superiores", reivindica. Otra acepción en su curiosa simbología se encuentra en la palabra de algunos expertos, quienes sostienen que "26 son los movimientos que se necesitan para resolver un cubo de Rubik. Y, en cierto sentido, la vida y este rompecabezas se asemejan: ambos comparten patrones, soluciones y colores", interpreta.

Estos relatos ficcionan la realidad, ya que nacen de situaciones que observa la autora y a partir de las cuales crea una historia anónima inventada, dotándolas de títulos de personas ficticias como Clara, Raúl o Diego. En el libro se pueden encontrar un par de injusticias referidas al ámbito laboral, "más centradas en las malas condiciones laborales en las que está trabajando una persona", adelanta el enfoque de estas historias. Sin embargo, es el terreno social el que más se repite, por tratarse de las más fácilmente observables, con temas de rabiosa actualidad como "el ‘bullying’, la homofobia, las violaciones, las desigualdades de género e, incluso, chicas que vienen de otro país porque alguien les ha prometido una buena vida y unas buenas condiciones aquí, pero acaban siendo objeto de la trata de mujeres, de la prostitución", manifiesta su creadora.

Aunque autopublicado, ‘Injusticias’ también puede encontrarse en la librería Ambra, en Gandía. "Se puede pedir a través de Amazon y yo también los vendo, pero quería ampliar y que también estuvieran en librerías. La primera fue Gandía y ahora tengo la intención de llevarlos a alguna de Alicante y de Canarias, para que llegue a la gente de manera más sencilla", justifica su distribución la escritora neonata. Y asegura que la acogida en este primer mes de vida de la obra está siendo muy buena. "Me está escribiendo bastante gente que no conozco. Yo pensaba que el libro no se iba a mover más allá de mi familia y mi círculo. No me imaginaba que podría llegar a tantísima gente", comenta incrédula Brito.