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martes, 24 de agosto de 2021

#hemeroteca #bisexualidad | Cómo fue la relación amorosa entre David Bowie y Mick Jagger: celos, sexo y una canción legendaria

Clarín / David Bowie y Mick Jagger //

Cómo fue la relación amorosa entre David Bowie y Mick Jagger: celos, sexo y una canción legendaria.

Hay quienes aseguran que ambos cantantes vivieron un intenso romance en la década del 70.
Juan Lagares | Clarín, 2020-09-20 / Actualización: 2021-08-24
https://www.clarin.com/internacional/relacion-amorosa-david-bowie-mick-jagger-celos-sexo-cancion-legendaria_0_SEYaEW1Zs.html

La relación entre David Bowie y Mick Jagger fue muy especial y estrecha. Ambos artistas sentían admiración mutua. Pero no se trataba únicamente de una buena amistad, sino que fueron más allá y compartieron todo: la música, drogas, mujeres y el sexo.

¿Y cuál es el problema? A esta altura del partido, sonrojarse o escandalizarse por una relación homosexual parece una estupidez. Pero no se trata de apuntar con el dedo o poner en el banquillo a dos músicos que son leyenda por su obra y no por lo que hayan hecho en la intimidad de una habitación. Pero, vamos: que es curioso no quedan dudas. ¿No hubiese sido genial que declararan su amor o que se mostraran como pareja? ¿Qué alcance hubiera tenido?

El personaje central de esta historia es Angela, la ex esposa de Bowie, que tras divorciarse del cantante con quien había estado casada durante una década reveló que un día encontró a su ex marido con el frontman de The Rolling Stones durmiendo juntos, desnudos, en su cama.

Dos potencias se saludan
Bowie y Jagger se conocieron en 1973 en la época en que el Duque Blanco triunfaba con su personaje de Ziggy, en pleno auge del glam rock que corría los límites de lo establecido y sobre todo de la sexualidad.

Jagger invitó a Bowie y su pareja Angela a un concierto y luego al hotel a beber varias botellas de champagne. En esa época, Jagger "era todavía tímido sobre sus preferencias sexuales, pero Bowie no ocultaba que él y su esposa eran bisexuales y compartían novios", según la biografía "Mick: The Wild Life and Mad Genius of Jagger", escrita por Christopher Andersen, biógrafo de otras figuras como Madonna y Michael Jackson.

A partir de ese momento, Jagger y Bowie se volvieron inseparables. Se los veía juntos en el Sports Arena de San Diego, California, para la pelea entre Muhammad Ali y Ken Norton; también en la discoteca Tramp, de Londres; o en un recital de Diana Ross. También en restaurantes, bares y en el lobby de un hotel de lujo. Y según el libro de Anderson, fue Bowie el que introdujo a Jagger en el cine gay.

Según la biografía no autorizada titulada "Bowie: The Biography", de Wendy Leigh, Mick Jagger era uno de los invitados frecuentes a las fiestas sexuales que Bowie y su esposa organizaban en su mansión.

"Angie y David organizaban las orgías más increíbles en Oakley Street. Jagger solía asistir y participaba activamente. John (Bindon, actor y guardaespaldas) me dijo que David estuvo observando como Mick tenía sexo con Angie", ventiló la ex modelo Vivki Hodge, según declaraciones que recoge el diario El Mundo, de España.

Cuando Angie los pescó in fraganti

Angela Barnett conoció a Bowie en 1969, cuando tenía 19 años y trabajaba como modelo, actriz y cantante en Estados Unidos. Se casaron en 1970, en Inglaterra, y al año siguiente tuvieron a Duncan Zowie Haywood Jones.

Bowie compuso "The Prettiest Star", "Cracked actor", "Golden Years" inspirado en su flamante esposa. Recorrieron el mundo, salieron de gira por Estados Unidos, Japón y Europa. Pero después de más de una década de pareja y ocho años de matrimonio, David y Angela se divorciaron. Fue en febrero de 1980 cuando llegaron a un acuerdo legal en el que el cantante tuvo que compensar con 300.000 libras esterlinas a su ex.

Diez años después, en 1990, cuando prescribió el "bozal legal" que ella tenía tras firmar el divorcio, Angela se paseó por varios programas de Estados Unidos en los que ventiló algunos de los secretos más oscuros de su ex marido.

En el programa de Joan Rivers y junto a Howard Stern, estrella de la radio em Nueva York, Angela admitió que Bowie era "bisexual" y soltó la bomba: "Lo encontró en la cama con hombres varias veces. Pero la mejor fue cuando lo encontré en la cama con Mick Jagger".

La frase enseguida causó revuelo. Y rápidamente llegó a oídos de Jagger que calificó a la declaración de Angela como una "tonterías". Por su parte, el abogado de Bowie redactó una carta con un mensaje concreto: "Cualquier insinuación de que hubiera una aventura homosexual entre Mick Jagger y David Bowie es pura invención".

Además, Paul Trynka, autor de la biografía "David Bowie. Starman", también dio su punto de vista: "Resulta ridículo para todo aquel que los haya visto juntos. Ambos eran cautelosos e incluso veinte años después, seguirán siendo demasiado conscientes de su posición con respecto al otro. La idea de que uno de ellos se abriese completamente al otro era inconcebible, menos aún ser 'el pasivo'".

A la semana siguiente, Angela volvió a la televisión a aclarar su versión, o en realidad, a dar más detalles. Fue en el programa de Geraldo Rivera donde explicó: "No pillé a ninguno en el acto, lo único que encontré fueron dos personas durmiendo en mi cama, resultó que estaban desnudos y resultó que eran Mick Jagger y David Bowie, pero no es para tanto. Eso no significa que fuera algún tipo de aventura". Y agregó que tal vez se habían "desmayado" por estar "muy borrachos". Y el conductor ironizó: "Justo estaban desnudos en la cama". Y Angela sonrió.

En 1993, Angela publicó su autobiografía "Backstage passes: Life on the wild side with David Bowie", en la que volvió a dar su versión. "Hay dos formas de ver el incidente. Una de ellas, como una situación normal en Londres: unos amigos íntimos vuelven a casa borrachos o colocados después de una noche de fiesta, consiguen quitarse la ropa, se echan en la cama y se quedan inconscientes. Por la mañana llega la esposa con una bebida para despertarles, empieza la resaca y la vida vuelve a la normalidad. Por otra parte, creo que la suposición es correcta, o por decirlo de otra manera, cuando entré en aquella habitación y encontré a Mick y David juntos, estaba completamente segura de que habían estado montándoselo. En realidad era tan obvio que nunca llegué a considerar la posibilidad de que no hubieran estado montándoselo".

Dos años más tarde, Bowie declaró: "Hace unos 15 o 16 años acabé cansado de esquivar preguntas sobre lo que hacía con mi pene a principios de los 70. Mi sugerencia a la gente con intereses lascivos es que echen un vistazo a las 30 o 40 biografías que existen sobre mí y que elijan el rumor que quieran". Un caballero.

¿Y la canción 'Angie'?
Lo primero que se especuló tras las declaraciones de Angela era que la legendaria canción de The Rolling Stones estaba inspirada en la esposa de Bowie. E incluso se dijo que Jagger y Bowie la habían escrito en la cama. Nada de eso.

Keith Richards es el principal artífice de la canción. El guitarrista contó en sus memorias cómo se le ocurrió el tema mientras estaba tratando su adicción a las drogas: “Yo estaba en la clínica y Anita (Pallenberg), un poco más abajo, en la misma calle, trayendo al mundo a nuestra hija Angela. Una vez que pasó el trauma habitual de los primeros días, agarré una guitarra que tenía y escribí ‘Angie’ sentado en la cama en una tarde, porque por fin podía mover los dedos otra vez y ponerlos donde se suponía que iban, y ya no sentía que me tenía que cagar en la cama o subirme por las paredes ni estaba frenético. Así que empecé a cantar ‘Angie, Angie’. No era sobre nadie en particular, no era más que un nombre, podía haber sido ‘ooooh, Diana’, de hecho no sabía que Angela se iba a llamar Angela cuando compuse ‘Angie’. Entonces no se sabía el sexo del bebé hasta que nacía; lo que es más, Anita le puso Dandelion… Solo le cayó Ángela de segundo porque nació en un hospital católico donde insistieron en que se añadiera también un nombre ‘como es debido’. En cuanto creció un poco, la propia Angela dijo: ‘No me volváis a llamar Dandy en la vida’”.

viernes, 16 de julio de 2021

#hemeroteca #trans #testimonios | Mariana Genesio Peña: “Soy una mujer trans pero no reniego de mi costado masculino”

Imagen: Clarín / Mariana Genesio Peña //

Mariana Genesio Peña: “Soy una mujer trans pero no reniego de mi costado masculino”.

De un hogar pobre a Hollywood. Los mimos de su abuela y las peleas con sus padres. La actriz tiene una vida llena de contrastes y los cuenta sin guardarse nada.
Silvina Demare | Clarín, 2021-07-16
https://www.clarin.com/viva/mariana-genesio-pena-mujer-trans-reniego-costado-masculino-_0_eNTBPL_k3.html 

La de Mariana Genesio Peña es una gran historia. Porque tiene que ver con la identidad, el cambio de género, la adversidad, la resiliencia, los miedos. Y también por los escenarios donde transcurrió su vida, tan llena de contrastes, de luces y de sombras. Era de hogar humilde, pero usaba zapatillas de marca. Conoció ‘Disneyworld’, pero llegó a vivir en un hotel muy precario de Palermo.

Pasó de tener una lata de atún como único alimento para todo el día a cenar con Leonardo DiCaprio en Los Ángeles. De improvisar shows en boliches gay a bailar con Mick Jagger en una fiesta de Hollywood o a protagonizar una novela, ‘Pequeña Victoria’, por Telefe. Su relato impacta, emociona, atrapa.

Mariana nació en el barrio Alberdi, de Córdoba. Su madre tenía 15 años y su papá, 20. “Mamá había quedado huérfana de chiquita, con muchos hermanos, en una situación complicada. A los 14 se embaraza, a los 15 me tiene y a los 16 se casa con mi papá. Desde ese momento nunca más se separaron. Llevan toda una vida juntos”, cuenta.

“De mi infancia recuerdo muchos momentos de juego y fantasía. Me armaba escenarios con ladrillos, agarraba la manguera como micrófono y cantaba. También jugaba a ser la Mujer Maravilla. Amaba esa cosa de heroína. Nunca quise ser Superman o Batman. Ahí ya había una pista de mi identidad. A los 7 u 8 años, sí, empecé a darme cuenta de que quería ser nena en lugar de nene. No sólo porque disfrutaba más de los juegos de chicas, si no porque había algo interno, algo espiritual”, evoca.

La situación económica de sus padres no era buena, por lo que su abuela paterna, Lucía, jugó un rol clave en los primeros años de Mariana:

“Me amaba. Tenía predilección conmigo. Era como mi ángel. Fue la culpable de mi ego, porque para ella todo lo que yo hacía estaba bien. Me mostraba otra vida. Me compraba cosas caras, me llevaba al teatro, al cine, me hacía regalos, a los 14 me llevó a Disney. Yo vivía en un barrio humilde pero tenía zapatillas de marca. Mi abuela me pagaba el colegio privado y un poco lo padecía, porque mis compañeritos vivían otra realidad”.

Ese contraste social provocó en Mariana duros enfrentamientos con sus padres:

“Fui muy cruel con ellos en mi adolescencia. Los escondía. Odiaba que fueran pobres. Me daban vergüenza sus orígenes humildes. No invitaba a mis compañeros a casa. Así como mi abuela Lucía fue buena en brindarme educación, amor y en ayudarme a forjar la autoestima, también tenía un costado cruel. Me decía: ‘Vos tenés que estudiar para no ser como tus parientes pobres’. Ella estaba obsesionada con que yo accediera a un estrato social más alto. Era abogada y ejercía como tal en la familia defendiendo mis actitudes rebeldes”.

El deseo Mariana admite que tuvo un despertar sexual precoz: “Ya en la infancia tenía curiosidad por mis amiguitos. No tenía sexo, pero me gustaban los varoncitos y jugar a las escondidas o al cuarto oscuro. Me daba cuenta de que era algo prohibido, lo cual me generaba más excitación. Nunca gusté de una chica”.

En la secundaria conoció a Fernando, su mejor amigo y el que la bautizó Mariana: “Era gay y me sentí muy identificada con él. Fue la primera persona con la que pude hablar de lo que sentía. Nos hicimos muy amigos, hermanos, almas gemelas. En el colegio nos cargaban porque los dos éramos muy afeminados, pero pudimos revertirlo y terminamos nosotros haciéndoles bullying a ellos”.

Fernando fue el aliado perfecto para descubrir la vocación artística y su identidad:

“En la secundaria hacíamos personajes, la Bárbara y la Tremenda, unas travestis de villa, muy cordobesas y muy guarras, y también dos modelos huecas, bien de los años ‘90: María José y Mariana. Yo era Mariana. Un día que nos habíamos rateado del cole, estábamos en la playa de estacionamiento de un shopping de Córdoba. Yo me pongo a mirar al cielo y me tiro el pelo hacia el costado. Fernando se queda mirándome. ‘¿Qué te pasa?’, le pregunto. Y me dice: ‘Vos no te das cuenta de que en tu mirada hay una mujer. Vos no sos gay, vos sos Mariana. Tu mirada es la de una mujer’. Fue muy fuerte, porque ser mujer fue siempre mi deseo. Siento que fue mi día de bautismo”.

Sus primeros pasos como mujer fueron en un boliche gay de Carlos Paz, los fines de semana. “Tenía casi una doble vida, porque durante la semana estudiaba Psicología en la Universidad de Córdoba. Todavía vivía con mis padres, pero trataba de vincularme poco con ellos”, cuenta. Y en ese proceso, muere Fernando de cáncer: “Fue uno de los golpes más duros de mi vida”.

Dejó Psicología y se puso a estudiar el traductorado de inglés. Pero al tiempo abandonó para trabajar de bartender en la disco de un amigo: “De a poco fui subiendo al escenario para hacer playback de Madonna, mi ídola. Y nunca más me bajé”.

Odisea Buenos Aires

Corría el año 2008 y Mariana soñaba con los brillos, la fama y la popularidad. Y quería hacer carrera en la Gran Ciudad. Llegó a la Capital con un bolso y dispuesta al desafío. Primero fue a vivir a la casa de una mujer evangelista, cuñada de su padre, que la llamaba por su nombre de varón. Aguantó sólo dos semanas.

Se mudó luego a lo de una señora viuda, también de la familia, mucho más amable y abierta, pero debió irse por una orden tajante de su papá: “Dejá de molestar a los parientes”.

Mientras, Mariana buscaba empleo y no conseguía nada: “Palpaba la discriminación cuando me presentaba a una entrevista de trabajo. Me miraban como diciendo: ‘No dejes el currículum porque es al pedo’. Me fascinaba actuar, pero era algo imposible porque en ese entonces yo no veía en la televisión a actrices trans. Lo máximo a lo que podía aspirar era a ser como Cris Miró o Flor de la V, que habían arrancado sus carreras como vedettes”.

Su padre le insistía con que volviera a Córdoba. “Acá tenés casa y trabajo”, le decía. Pero Mariana no quería darse por vencida:

“Me fui a vivir a un hotel familiar de Palermo, un lugar de gente muy pobre. Alquilé una piecita muy precaria, helada. En el primer piso vivían travestis que trabajaban en la zona roja. A las 7 de la tarde se empezaba a escuchar los tacos porque se iban hacia el Rosedal. Yo nunca ejercí la prostitución, pero lamentablemente esa era la única opción que tenían esas chicas”.

“La primera noche en esa pieza fría del hotel, lloré un montón –recuerda–. Estaba muy desesperanzada y sola. Pero al mismo tiempo fue como un renacer. Todos los días era como arrancar de nuevo, una aventura. No tenía nada que perder. Estaba en la lona total. Me levantaba, tomaba un cafecito, me compraba una lata de atún y una ensalada de zanahoria rallada, que iba a ser mi única comida del día, y me iba a meditar a una plaza cerca del Monumento de los Españoles. Me llevaba un librito, me tiraba en el pasto y decía: ‘Voy a absorber la energía de los ricos en esta plaza de avenida Libertador. Alguien me va a descubrir’.”

Los días eran largos y se estiraban a la espera de la oportunidad laboral que la acercara a su sueño.

“Me iba a pasear por Palermo Soho o recorría la ciudad en colectivo. Pasaba muchas horas en el cíber buscando trabajo de vendedora de ropa o algún papel en teatro. Y a la noche volvía al cíber, pero ya para el levante: no es que tuviera muchos novios, pero sí, muchas citas.”

Las puertas se le fueron abriendo de a poco. Le escribió a Roberto Piazza y el diseñador la convocó para sus desfiles. En esos eventos conoció a Paz, un “chico/chica” del que se hizo amiga y con el que se fue a vivir a un departamento de Corrientes y Paraná.

También aparecieron algunas oportunidades en el teatro off, pero las cuentas no cerraban y no había forma de pagar el alquiler. “Todo seguía para atrás, así que tomé la decisión de volverme a Córdoba. Estaba realmente muy cansada”, revela.

Encuentro de película

Una tarde, ya sin esperanzas, Mariana fue a tomar un café a ‘La Giralda’ para planear su regreso a casa.

“En eso entró Nicolás, de casualidad, a pedir una dirección. Nos miramos y fue un flechazo. Volvió a los dos minutos. Se sentó a una mesa en la otra punta de la sala. Nos seguimos mirando hasta que se acercó a invitarme a tomar algo. No podíamos parar de hablar ni podíamos separarnos. De película total. Lo loco es que yo creía que no me iba a enamorar jamás. Pensaba: ‘¿Habrá algo raro conmigo? ¿Por qué nunca me engancho con nadie?’. Tuve miles de historias, pero no un amor. Nicolás fue el primero y me cambió la vida”, cuenta con ternura.

Nicolás es Nicolás Giacobone, escritor y guionista, quien unos años más tarde de aquel encuentro en ‘La Giralda’ ganaría el Oscar como coautor del guión del filme 'Birdman'. Todo sucedió muy rápido. Enseguida se fueron a vivir juntos y a los cinco años se casaron.

“Me convertí en una chica de Belgrano que va al gimnasio, a la peluquería, a hacerse las uñas, muy cómoda en el lugar de ama de casa”, acepta. Pero el guión de su historia todavía tenía un punto de giro más.

-Todavía te esperaba Nueva York...

-Nos fuimos en 2014 porque Nicolás había sido contratado para escribir una serie. Vivíamos en un departamento del East Village. Para mí era como vivir en un set de televisión. Enseguida que llegamos se estrenó Birdman, empezaron las nominaciones a premios y con esa movida empezamos a tener viajes, fiestas con famosos... Desde cenar con Leonardo Di Caprio hasta conocer a Brad Pitt, Angelina Jolie o Kate Winslet. Sólo les decía “hola”, porque no daba cholulear, pero era una locura. De la piecita fría de un hotel de Palermo a estar en las mansiones en Beverly Hills con Al Pacino y Gwyneth Paltrow...

-Qué te pasó con Mick Jagger?

-Me tiró onda en la última fiesta después de los Oscar, que es la que organiza el manager de Madonna. Era en una casa gigante, divina, en Beverly Hills. Nico tenía hambre y se fue a la cocina a comer unos ‘spaghettis’ y yo me quedé con Armando Bo y la mujer. Tenía al lado a Bradley Cooper y más allá estaban Beyoncé y Gwen Stefani. En eso siento que todos me empiezan a mirar. Me doy vuelta y veo a un viejo canchero que me saca a bailar. Al principio no lo reconocí. Cuando nos acercamos, veo que era Mick Jagger. Me hacía el paso de la gallinita, me miraba, me sonreía, pero nunca me habló. En un momento me quiso apoyar la pierna y dije: “Acá se va armar quilombo. Lo único que falta que me mande una cagada”. Así que le dije “perdón” y me fui corriendo al baño. Viví tres años muy intensos y de cosas lindas en los Estados Unidos. Estudié en tres escuelas de actuación y trabajé en dos obras de teatro en Nueva York en inglés. Ahora me escucho y me parece surrealista. Pero bueno, volvimos porque extrañábamos. Yo necesitaba estar en mi país.

-¿Cómo es hoy tu relación con Nico?

-Estamos separados desde fines de 2019, pero nos vemos todos los días, comemos juntos todos los días. Vivimos en el mismo edificio, en distintos departamentos. Somos vecinos. Y tenemos a Larry, un perro Jack Russell, que es nuestro hijo. Estamos en un momento donde cada uno necesita su espacio. Nico va a ser mi familia siempre.

-¿Seguís enamorada de él?

-Yo lo voy a amar siempre. El enamoramiento dura unos años, después el amor va tomando otras formas.

-¿Te sentís afirmada como actriz?

-Sí, mi trabajo fue gradual. Filmé con Guillermo Francella una película de Armando Bo, 'Animal', e hice la serie 'El marginal', donde tuve escenas muy desafiantes. Pero Pequeña Victoria fue un gran reconocimiento profesional y social. Que una actriz trans haya protagonizado una tira en un canal líder es un antes y un después.

-En junio se aprobó la ley del cupo laboral trans, ¿qué sentiste?

-Me llena de emoción y orgullo vivir en la Argentina. Es una ley que va a generar confianza en la mayoría de las personas trans a las que se les negó, y me incluyo, durante generaciones, la posibilidad de aspirar a otros trabajos que no fueran la prostitución, la peluquería o un escenario, los únicos espacios donde no molestaba ver a una travesti. Ahora las chicas y chicos trans que vienen formándose en distintos rubros, ávidos de demostrar que tienen el potencial para ocupar un puesto de trabajo, van a tener esa oportunidad y ese amparo porque eran discriminados a la hora de dejar un currículum. Esto es un derecho, es una protección, un empujoncito a un sector de la población que fue perseguida y discriminada.

-¿Cómo es tu militancia?

-Trato de militar desde un lugar de no necesidad de aceptación.Trabajo mucho la autoestima, el quererme y el disfrutarme mucho. Creo que no hay nada más atractivo que una persona que se quiere a sí misma. Ese es el mensaje que trato de dar cuando me piden un consejo para personas trans: cultiven su autoestima, sepan qué quieren hacer, descubran su pasión. Hay chicas trans que van a ponerse tetas y enseguida se ponen a militar. Y no va por ahí. Va por construirse como personas. Cuando vos sabés quién sos, vas con otra seguridad por la calle y cuando vas con seguridad, las puertas se abren solas. Más allá de nombre o envase. Es como espiritual, energético. Hoy me siento aceptada, me siento querida. También sé que hay gente a la que no le voy a gustar.

-¿Cómo fue hablar con tus padres sobre tu sexualidad?

-A mi papá le costó mucho. Lo hablamos por primera vez a mis 17 años y yo fui muy sincera. Él me invitó a desayunar y me dijo: “Tenemos que hablar sobre tu homosexualidad”. Yo le dije: “¿Qué querés que hable? Es lo que me sucede”. Me respondió: “Bueno, tenés que cambiar, te vamos a llevar a un psicólogo”. Y le respondí: “Ya estoy yendo a la psicóloga y ella me dice que está todo bien con eso”. Después de eso la relación se tensó más. Toda la adolescencia me la pasé peleando con ellos: llantos, discusiones fuertes... Hoy entiendo que había mucha preocupación de su parte. Pasaron muchos años hasta que lograron aceptarlo con naturalidad. Creo que recién cuando me puse en pareja con Nicolás, mis padres cambiaron. Sobre todo mi papá. Pudo ver que yo podía tener un hogar, trabajar. Ahí empezaron a valorarme y a aceptarme.

-¿Mejoró la relación con tus padres?

-Sí, de hecho llegué a pedirles disculpas porque fui muy cruel con ellos. Siempre los amé, pero me daba bronca que me hubieran tocado ellos, por ser tan chicos al tenerme, por no tener recursos. Eso me resentía y me puse muy distante. A la vez, iban creciendo las inquietudes que yo tenía con mi identidad de género, lo cual los irritaba muchísimo, sobre todo a mi papá. Él era medio machista y ahora se está deconstruyendo. Pero en ese momento la idea de tener un hijo que quería ser una mujer era fatal. Hoy mi familia está muy contenta y orgullosa de mí. El arco que hice con mis padres es hermoso, no sólo llegué a tener su aceptación sino que también me admiran.

-¿Por qué no te gusta decir tu nombre de varón?

-No por vergüenza del nombre. Es como que me bajen la bombacha para verme los genitales. No hay necesidad.

-Te pusiste prótesis en las lolas, ¿pensaste alguna vez en operarte también tu sexo masculino?

-No. Estoy muy contenta con mi cuerpo. La lolas me las hice 10 años atrás. Necesitaba completar una feminización física, pero había una parte mía que no estaba tan de acuerdo. Tengo dos globos de plástico y aún me resultan un poco raros. Si surge otro recurso para tener forma femenina, creo que me sacaría las prótesis o me las achicaría. Tampoco me gustan mis pies, y mi cara es totalmente asimétrica. Pero así como soy critica, aprendí a quererme como soy. Me siento del género femenino y me proyecto así. Soy una mujer trans y soy actriz. Y no reniego de mi costado masculino.

jueves, 25 de marzo de 2021

#hemeroteca #patrimonio | El Museo Británico, en jaque por los reclamos de los países que piden que les devuelvan sus reliquias robadas

Imagen: Clarín / Moái en el Museo Británico

El Museo Británico, en jaque por los reclamos de los países que piden que les devuelvan sus reliquias robadas.

Varias naciones exigen la restitución de obras de arte que la Corona se llevó en tiempos coloniales. Un moái de la Isla de Pascua, entre las piezas robadas.
Clarín, 2021-03-25
https://www.clarin.com/internacional/museo-britanico-jaque-reclamos-paises-piden-devuelvan-reliquias-robadas_0_7OdVPhPjr.html 

El Museo Británico de Londres, Reino Unido, es uno de lo más visitados del mundo. Suele recibir hasta seis millones de visitantes al año en una temporada normal. Pero este lugar, que tiene una de las colecciones más fascinantes de objetos de la historia de la humanidad provenientes de todas partes del mundo, fue puesto en jaque debido al origen de estos tesoros.

Es que, según el canal de televisión público alemán, ‘Deutsche Welle’, la institución inglesa contrató a una especialista que estudiará el origen de la colección de sus objetos, ya que muchos de los elementos que allí se exponen pasaron a formar parte del ‘British’ luego de la expoliación en el periodo colonial. Y esto abre una puerta a la esperanza para que se puedan realizar algunas devoluciones en el futuro. Es que varios gobiernos habían comenzado a realizar pedidos formales para la restitución de ciertas piezas históricas.

Isabel MacDonald es la encargada de revisar los ocho millones de piezas acumuladas en el Museo Británico: muchas de ellas están en galerías subterráneas y no todas están a la vista del público.

Mientras que los mármoles del Partenón son reclamados por Grecia, La Piedra de Rosetta forma parte de un litigio con Egipto. Pero también están en juego objetos obtenidos en incursiones militares en África, piezas saqueadas en China, Oceanía y la Isla de Pascua.

Los moáis de la Isla de Pascua
Este archipiélago forma parte de uno de los casos más resonantes, debido a la insistencia por la restitución de un majestuoso moái. El Gobierno de Chile inició gestiones en 2018 para lograr que el tesoro de más de mil años de antiguedad -y 2,4 metros de alto- retorne al lugar de donde fue sacado, en 1868.

El Hoa Hanakananai pesa 4 toneladas y esta esculpido en basalto. Se encuentra en la sala 24 del Museo Británico luego de una de las incursiones de Richard Powell, que llegó a Rapa Nui en el siglo XIX y luego de participar en las ceremonias locales e intercambiar objetos con los lugareños, mandó a sus hombres a revistar el lugar para ver si encontraban algo valioso para llevarse.

De esta manera, la impresionante escultura llegó a Portsmouth, Inglaterra, en la cubierta de la fragata Topaze. Powell se lo regaló a la reina Victoria y ésta decidió pasarlo al Museo Británico.

Si bien el trabajo de la curadora MacDonald no determinará la devolución de los tesoros a sus respectivos lugares, los países reclamantes deberán estar atentos a los resultados de su investigación ya que podría abrir una puerta a futuro para concretar posibles restituciones.

Los otros reclamos
A la demanda chilena se le suma la de Grecia, que exige la devolución de las esculturas del Partenón tomadas por Lord Elgin, embajador británico ante el Imperio Otomano. El diplomático llevó los "Mármoles de Elgin" (como son conocidos en Inglaterra) desde Atenas a Gran Bretaña a principios del 1800. Las piezas de mármol son expuestas desde 1939 en el ‘British’.

Por su parte, el Gobierno de Tayikistán le reclama al Museo Británico el tesoro de Oxus, una colección de 170 piezas de metalurgia trabajadas en oro y plata que datan entre el 550 a.C. y el 330 a.C. Las reliquias llegaron a Londres luego de que un anticuario las comprara en 1897 en Pakistán y las donara al museo.

Armenia y China también tienen su lugar en esta historia: exigen la devolución de la cabeza de bronce de la diosa pagana Anahid (descubierta en 1872 en Sadak, hoy territorio turco) y varias cajas repletas de reliquias budistas, manuscritos y otros tesoros (incluyendo el Sutra del Diamante; el libro más antiguo que existe), respectivamente.

Finalmente, la Piedra Rosetta es una de las piezas estrella de la colección egipcia de dicho museo (y fundamental para descifrar los jeroglíficos). Es reclamada por Egipto desde 2003. Hasta ahora, solo consiguieron que el Reino Unido les envíe una réplica de esta pieza que es exhibida desde 1802 y actualmente se encuentra en la sala 4.

Francia y Holanda, distintos
Mientras que en el Reino Unido la idea de devolver parte de su colección parece aún lejana, Francia tomó otra iniciativa. El Senado galo decidió devolver 27 piezas a Senegal y Benín a fines de 2020 en el marco de un programa que busca restituir dicho acervo a sus países de origen.

Sin embargo, Etiopía todavía le pide a Francia que devuelva más de 3 mil objetos y Chad reclama otros 10 mil. Para tener en cuenta, solamente en el Museo del muelle Branly - Jacques Chirac hay 70 mil objetos africanos.

Así las cosas, Holanda anunció una política parecida. Se trata de la investigación de 450 mil piezas para poder restituirlas a sus lugares de origen (ahora se exhiben en el Museo Nacional de Amsterdam). Entre ellas, una de las más importantes es el diamante de 70 quilates que perteneció al sultán de Banjarmasin.

viernes, 22 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial | Judith Butler: “El aislamiento, en parte, es una estrategia de control estatal”

Imagen: Clarín / Judith Butler
Judith Butler: “El aislamiento, en parte, es una estrategia de control estatal”.
La filósofa desarrolla su idea de refugio: un lugar que garantice derechos de migrantes y minorías desprotegidas. Sostiene que la pandemia evidencia descarnadamente la desigualdad; por empezar, en el acceso de pobres y ricos a la medicina. Sostiene que “siempre existe la posibilidad de que Trump se autodestruya”.
Carolina Keve | Clarín, 2020-05-22
https://www.clarin.com/revista-enie/ideas/judith-butler-aislamiento-parte-estrategia-control-estatal-_0_kW_O19uSF.html

Estamos ante una nueva forma de biopolítica, desliza Judith Butler desde Berkeley, con una afabilidad que se deja traslucir incluso en el brío de nuestro intercambio por correo electrónico: “En California hubo muchos casos de Covid -19; en Berkeley, no tantos. Mis amigos en la costa este están experimentando pérdidas más graves. En mi caso, una de mis parientes cercanas en Cleveland ahora lo está sufriendo, tiene 90 años y probablemente no sobrevivirá. Pero es en las cárceles donde el coronavirus está furioso. Hoy, la cárcel es una especie de sentencia de muerte para muchos”. La teórica que se ha convertido en una referencia ineludible de la filosofía política, enseñando con su compromiso militante que la palabra hace, la identidad es acto y la sexualidad disputa, cita la denominación que ha recibido el aislamiento en el estado donde vive desde hace años. “Refugio en el lugar”, así lo llaman. Un concepto que para quien ha desarrollado su teoría en torno a la performatividad a partir de observar a las minorías, no pasa inadvertido. En su opinión, es necesario revisar la centralidad que ha asumido la “idea de hogar” como el espacio de resguardo frente al enemigo invisible.

–¿Por qué sostiene que resulta necesario buscar otras definiciones de refugio frente a la pandemia?
–Un refugio es, etimológicamente, un lugar donde el viaje puede detenerse. Pero eso no significa que un refugio sea un objetivo final o un lugar donde se puedan asegurar derechos y una pertenencia. Y si bien el refugio puede significar bienvenida y protección, esa “protección” no es la que el estado-nación invoca con frecuencia, cuando se dice “debemos cerrar las fronteras para proteger a la nación contra aquellos que traerían la diferencia a nuestra unidad nacional”. Esa defensa fóbica, junto con las tácticas de expulsión, privan al refugiado de toda protección, o de todo refugio, justamente en nombre de la “protección” de la identidad nacional. Quizás es por eso que tenemos que distinguir entre los modos de protección que no encierran a aquellos a quienes se les da la bienvenida, y los modos de protección que hacen una distinción entre quién debe protegerse del daño y quién debe estar expuesto al daño; es decir, quién debería vivir y quién debería morir. Es en este punto que la biopolítica se convierte, en términos del filósofo camerunés Achille Mbembe, en necropolítica... Pero además veamos cómo nuevas redes de parentesco y comunidades de cuidado emergen precisamente cuando el estado –el sistema de atención médica, por ejemplo– no puede abordar completamente todas las necesidades de atención. Y aquellos que ayudan a otros durante este tiempo no están simplemente actuando desde una inclinación virtuosa: están construyendo, articulando nuevas formas de comunidad que se mueven fuera de la idea de la familia.

–Hay una premisa que me parece interesante, el confinamiento como política del hacinamiento. Un capitalismo que anida en el exceso de la presencia y que sólo encuentra respuesta en el encierro...
–A ver, muchos temen que el autoconfinamiento se vuelva norma, que el coronavirus les dé a los estados la oportunidad de despolitizar a sus poblaciones, de negarles el derecho a reunirse y asociarse. El aislamiento, en parte, es una estrategia de control estatal, que expande el poder del estado. Hoy las naciones toman diversas decisiones sobre cómo administrar sus poblaciones, incluso sus vidas y sus muertes. En este sentido, esta situación genera un nuevo paradigma de biopolítica. Hemos visto en algunos países que la crisis de atención médica ha llevado a la suspensión de los derechos al aborto y a la atención médica trans. En Hungría, Viktor Orban se ha autoconcedido poderes extraordinarios. Pero no sólo eso. Allí se han denegado los derechos legales trans, y algo similar está sucediendo en Polonia. Tanto en Perú como en Panamá existe un sistema escalonado para que las mujeres salgan de la casa un día y los hombres otro, y las personas trans han sido arrestadas por salir el día designado para su género legítimamente asumido.

–La pregunta es cómo lidiar con esa tensión de una presencia estatal necesaria, en un estado de excepción...
–Las condiciones de emergencia siempre implican la suspensión del estado de derecho y el resurgimiento de la autoridad del poder ejecutivo. Pero, por otro lado, producen nuevos tipos de movilizaciones, redes transnacionales, alianzas de atención médica, comunidades de apoyo, o ayuda con la distribución de alimentos. Por lo tanto, no debemos pensar que una lógica única gobierna todas las situaciones. Lo que más me preocupa en este momento es la forma en que las demandas capitalistas para reabrir la economía aceptan que la economía requiere de la muerte de las personas más vulnerables de nuestras comunidades. Saben que la intensificación del contacto social con el propósito de hacer renacer la economía pondrá en riesgo a las personas mayores, o aquellos con sistemas inmunológicos deteriorados, o los que no pueden refugiarse o tienen menos acceso a la atención médica. Se configura un grupo de subjetividades “prescindibles” como resultado de una estrategia de abrir la economía a toda costa. Ese utilitarismo realista está dispuesto a dejarnos morir para que la “salud” de la economía se mantenga fuerte.

–¿Y qué pasa con los nacionalismos? Aquí, otra contradicción: la muerte a escala global parece habernos confinado a ellos...
–En realidad, vemos a los nacionalismos –en su concepción clásica– priorizar en sus políticas la necesidad de salvar a sus propias poblaciones primero, pero ninguno de nosotros hoy vive dentro de las fronteras que ese imaginario establece.

–¿Qué significará este momento entonces? Zizek habló de una posibilidad de reinventar nuevas formas de comunismo; otros, por el contrario, lo entienden como una instancia de consolidación del capitalismo a través de nuevas formas de control social...
–Es tanto lo que se desconoce que es fácil entender por qué una mayoría se ve obligada a hacer predicciones firmes sobre el futuro. Algunos dicen que las desigualdades producidas dentro del capitalismo se intensificarán y otros observan un potencial socialista radical en las comunidades de cuidado que se han formado. Y puede ser que ambas posiciones tengan algo de verdad. Está claro, por un lado, que los pobres, los indígenas, los negros y morenos, las mujeres y las minorías de género tienen mucho menos acceso a una buena atención médica que los ricos y los privilegiados. En EE.UU. vemos cómo la comunidad afroamericana sufre muchas más muertes que los blancos. Esas muertes reflejan desigualdades sociales y económicas de larga data, como resultado de un modo de capitalismo racial. El número de muertos en Ecuador también es terrible, su caso refleja una política global que habilita que la pobreza y la miseria se conviertan en norma. Pero, al mismo tiempo, hay signos de esperanza...

–¿Como cuáles?
–Podríamos estar ante una oportunidad para revitalizar el activismo ecológico. Pero por otro lado, retomo lo que mencionábamos antes: el mandato de permanecer dentro del hogar no funciona para muchas personas, especialmente para las personas sin hogar, pero también para las mujeres y los niños que sufren abuso y violencia, o aquellas personas solas que están privadas de todo contacto social.

–En Argentina el lugar que pasó a ocupar la “ancianidad” en los discursos en torno a la enfermedad alertó a varios intelectuales. Se habló de una nueva forma de “tanatocomunicación”.
–Es que esa segmentación de los ancianos, y aquellos con condiciones médicas, pero también aquellos que no tienen acceso a la atención médica, justamente se concreta como una forma de “reiniciar la economía” para “proteger a los vulnerables”. Pero esa protección elimina a los más vulnerables de la vida social y económica; son implícitamente excluidos del cuerpo político. Me preocupa que esta “protección” sea, en realidad, un abandono sistemático de una población considerada no productiva y menos valiosa. En el peor de los casos, es una forma de darwinismo social que privilegia las vidas de los ricos y devalúa las vidas de los mayores.

–En este sentido, ha mencionado cómo en EE.UU. quedó expuesta la necesidad de una reforma del sistema sanitario, lo que hubiera hecho suponer que el contexto iba a fortalecer a Bernie Sanders. Pero no fue así.
–Es una ironía dolorosa. Elizabeth Warren y Bernie Sanders (n. de a.: ambos se bajaron de las primarias demócratas, que permanecen suspendidas por la pandemia) insistieron en que la atención médica universal debe ser algo que todos los ciudadanos estadounidenses deben esperar; cada uno de ellos argumentó que entre todas las naciones del mundo estamos entre quienes tienen una visión cruel e injusta donde sólo quienes pueden pagar, merecen recibir atención médica, sólo los ricos merecen sobrevivir. Si alguien está desempleado, esa persona básicamente pierde el derecho a la vida a menos que pueda encontrar el dinero para comprar un seguro de salud independiente. Y, sin embargo, si bien tienen un fuerte grupo de seguidores, ni Sanders ni Warren recibieron suficientes votos para ganar la nominación. Y ahora frente a la pandemia, curiosamente, se defiende la atención médica universal, y vemos que la gran cantidad de dinero que el gobierno de EE.UU. está pagando para apoyar la atención médica es más que la cantidad que Sanders y Warren habían afirmado que se necesitaba para una atención médica universal. En ese momento, Joe Biden y otros se burlaron de ellos por pedir tanto dinero, se consideró una demanda exorbitante. Cuando vemos cómo el sistema de salud alemán estaba mucho mejor equipado que el nuestro y que allí hay tantas menos muertes, uno se da cuenta del beneficio que supone establecer la atención médica como una prioridad absoluta para todas las personas.

–¿La crisis desatada por la pandemia puede tener consecuencias en la carrera electoral?
–Siempre existe la posibilidad de que Trump se autodestruya. Sus puntos de vista escépticos sobre la ciencia, sus mentiras, sus fantasías y sus declaraciones contradictorias hacen que las personas sientan que están siendo gobernadas por un loco. Pero, por su parte, sus seguidores realmente aman la locura. Es una montaña rusa todos los días, y eso les permite sentir una especie de euforia disociada, se identifican con la idea un hombre en el poder que puede y violará todas las leyes. Es una situación peligrosa pero espero que las personas se unan, a pesar de sus diferencias, para votar contra él. Biden tendrá que crear un equipo que incluya a Warren y Sanders para que el electorado se presente en grandes números. Es comprensible que muchos jóvenes de izquierda estén muy desilusionados con la política electoral, pero tendrán que pensar estratégicamente sobre cómo acercarse a la construcción del mundo en el que desean vivir. Biden no es la respuesta, claramente. Pero un régimen demócrata será mejor que uno republicano. La lucha desde la izquierda continuará, pero será contra los neoliberales convencionales, los racismos sistémicos, la intensificación de las desigualdades sociales y económicas, y será por la igualdad de género y la oposición a la violencia sexual, los nuevos socialismos y las movilizaciones no violentas que buscan detener la explotación y la violencia.

martes, 14 de abril de 2020

#hemeroteca #queer #flamenco | Palmas para el flamenco marica

Imagen: Clarín / La compañía de Manuel Liñán
Palmas para el flamenco marica.
La centenaria danza surgida en Andalucía es una nueva vía que encontró la comunidad ‘queer’ para afirmar su identidad. Mujeres y hombres hoy intercambian los roles de baile, antes férreos, sin distinción de género.
Marina Harss | Clarín, 2020-04-14
https://www.clarin.com/revista-enie/escenarios/flamenco-queer-marica-viva-rol-genero-_0_FRQL_9s7D.html

Una bailarina con vestido rojo y largo, sola en la oscuridad, desvía su mirada del público. Se escucha una voz de lamento y los brazos de la bailarina aletean ligeramente, como si despertaran ante ese triste sonido. “Eres una rosa”, dice la canción. El cuerpo de la bailarina se balancea ligeramente, como reuniendo energía antes de girar hacia los espectadores con un movimiento rápido.

Lo que el público ve es a la vez esperado e inesperado: una bailarina de flamenco peinada y vestida a la usanza tradicional, de mirada fiera, concentrada. Pero hay un viraje: la bailarina es un hombre, Manuel Liñán, creador y estrella del espectáculo ‘¡Viva!’.

Siendo el flamenco lo que es –una música y danza centenaria desarrollada a partir de un choque de culturas en el sur de España–, lo que continúa es tan sorprendente como refrescante. Una actuación enteramente travestida a cargo de Liñán y seis extraordinarios bailarines masculinos, con vestidos de colores y mantones con flecos, el pelo arreglado con peinetas y flores. Mientras uno de ellos baila, los otros lo acompañan con cantos, exhortaciones y baten palmas en rítmico aplauso.

El espectáculo, que iba a presentarse a principios de abril en el Festival de Flamenco de Nueva York en el histórico teatro City Center –el encuentro ha sido pospuesto debido al coronavirus– representa algo nuevo para el público flamenco mayoritario: una exposición franca y alegre de la identidad queer en el marco del baile flamenco. Para Manuel Liñán, que es gay, el baile se ha convertido en una forma de expresar quién es. Como él mismo dice, “mis bailarines y yo bailamos lo que somos”.

‘¡Viva!’ ha sido muy bien recibida por el público y la crítica desde su estreno en Madrid en 2019. El crítico del diario español El País, Roger Salas, describió el show como “una de las mejores cosas que tienen lugar en este momento crucial del flamenco y la danza española”. Semejante recepción parece inimaginable incluso 20 años atrás.

Algunos han comparado el espectáculo con Les Ballets Trockadero de Monte Carlo, una compañía de ballet estadounidense totalmente formada por varones y especializada en parodiar clásicos como 'El lago de los cisnes'. Pero '¡Viva!' no es tanto una sátira como una declaración de amor por el flamenco, pura y simple. Los bailarines del señor Liñán interpretan alegrías, tarantos y bulerías tradicionales, bailes colmados de pasos rítmicos, excitantes, brazos que se curvan, palmadas en los muslos, chasquidos de dedos y giros bruscos, al igual que bailes de la más académica escuela bolera, con sus temperamentales pasos de ballet.

El Nuevo Flamenco, que domina la escena desde los años 80, se ha alejado de los vestidos con volados, los mantones y los peinados apretados que llevan las bailarinas de Liñán en ‘¡Viva!’. Y también del formato tradicional de las canciones y bailes que la obra pone en juego. Pero para Liñán, esta mirada hacia atrás representa algo intensamente personal, una forma de ver su propio despertar al flamenco. “Es lo que crecí viendo desde que tenía 11 o 12 años”, comenta en una entrevista telefónica desde Madrid, donde vive, a sus 39 años.

En su aprendizaje de danza le enseñaron a bailar “como un hombre”. Al igual que en la mayoría de las formas tradicionales, el ballet y el tango entre ellas, la técnica del flamenco se ha enseñado históricamente con matices diferentes para hombres y mujeres. A los hombres se les enseña a mover menos las manos y las caderas y a sostener la parte superior del cuerpo más rígidamente; a las mujeres, a hacer movimientos más curvilíneos y ornamentales con los brazos y el torso.

Desde edad temprana, recuerda Liñán, se sintió restringido por esas normas: “Mi cuerpo no podía reprimir determinados impulsos, y pronto empecé a mover las manos como quería, y las caderas. Empecé a moverme entre los géneros”.

La pelvis hacia adelante y hacia atrás
Rocío Molina, otra artista que traspasa los límites de lo que se puede mostrar en el flamenco, también recuerda que le enseñaron del mismo modo. “Yo solía cambiar la manera de bailar, incluso cuando era estudiante joven”, contó en una entrevista telefónica. Rocío ha bromeado en el escenario sobre lo antinatural que le parece mover las caderas de un lado a otro, como se les enseña a las mujeres, y sobre cómo prefiere mover la pelvis hacia adelante y hacia atrás, como un hombre.

Dentro de una actividad en la que la homosexualidad femenina sigue estando mayoritariamente bajo inspección, Rocío es lesbiana. También ella es una intérprete famosa, y vehemente. “Mi baile siempre ha sido muy físico, muy extremo”, dice. “He recurrido al dolor para alcanzar estados de trance”. Molina se toma su tiempo, atrae al espectador a su mundo y luego explota en pasajes sostenidos de pasos ardientes, impulsando el cuerpo al frente con singular vigor.

El baile de Molina es como una profunda inmersión en su inconsciente. En 2018, durante su embarazo, bailó una obra, ‘Grito Pelao’, sobre su deseo de ser madre y su decisión de someterse a una inseminación artificial. En su pieza solista ‘Caída del Cielo’, que iba a ser presentada en la primavera neoyorquina durante el Festival de Flamenco, se mete dentro de una tinaja llena de una sustancia viscosa y luego procede a dejar una mancha de color rojo sangre detrás de ella mientras se arrastra por el escenario. Para la época en que estaba creando la obra, dice, temía no poder concebir un hijo (ahora tiene una nena). “Cada vez que la interpretaba, ese momento era como perder la criatura que tanto deseaba”.

Hacia un giro cultural
De ambos, Molina es la intérprete más transgresora, pero tanto a ella como a Liñán los une el interés de exponer su ser más íntimo a través de la danza. Hasta no hace mucho, los temas de la identidad de género y la orientación sexual por lo general se dejaban en los márgenes. El artista y teórico del flamenco contemporáneo Fernando López Rodríguez ha rastreado la existencia de artistas drag en un libro próximo a aparecer, Historia queer del flamenco.

A través de un correo electrónico desde Madrid, López Rodríguez explica que el flamenco siempre ha tenido un componente queer. A principios del siglo XX había cafés y salas de música donde los artistas travestis se mezclaban con intérpretes de flamenco más tradicionales. Pero bajo la dictadura de Francisco Franco, el travestismo pasó a la clandestinidad hasta los años 60, cuando comenzó a hacer su reaparición, “en el ámbito de fiestas y espectáculos gay, exclusivamente para artistas travestidos”.

Al travestismo masculino se lo consideraba algo peligroso. La crítica de flamenco Estela Zatania escribió en un mail que en los últimos años del gobierno de Franco y durante un tiempo después, España tenía una ley –la Ley de la Peligrosidad Social– que daba lugar a persecución y encarcelamiento por comportamiento inmoral, y que principalmente se utilizaba para perseguir a los homosexuales. Bailar travestido no solo era inusual sino también peligroso.

Para las mujeres la situación era algo diferente. Las artistas, como la gran estrella de los años 30 y 40 Carmen Amaya, podían salirse con la suya usando pantalones y bailando los llamados bailes masculinos, repletos de zapateo, porque no infringían las normas heterosexuales. La sexualidad de estas creadoras simplemente no se cuestionaba. Los pantalones, que permitían que los espectadores les vieran más las piernas, pueden incluso haber aumentado su sex appeal, en especial para los hombres del público.

España ha cambiado. Han pasado 15 años desde que el país se convirtió en uno de los primeros del mundo en legalizar el matrimonio gay, pese a la fuerte oposición de la Iglesia Católica Romana. El espectáculo de Liñán es producto y expresión de este giro cultural. Lo cual no significa que sus actuaciones no hayan contrariado a algunas personas. Liñán puede ser un artista flamenco famoso y premiado, pero afirma que sus bailarines y él han sido por igual objeto de burlas homofóbicas tanto en la profesión como en Internet.

Y, sin embargo, no hay duda de que '¡Viva!' es una celebración del arte del flamenco, una afirmación de su belleza y su capacidad de conectarse con un vasto público. Cuando el show se llevó a cabo en el Festival de Jerez el mes pasado, un crítico dijo que “es una de las mejores cosas que se han visto en el festival en sus 24 años de historia”. El mundo del flamenco, al parecer, está preparado para Manuel Liñán.

Traducción: Román García Azcárate

miércoles, 25 de marzo de 2020

#hemeroteca #queer #flamenco | Un show de flamenco queer revoluciona el género.

Imagen: Clarín / Manuel Liñán (3i) y su compañía flamenca
Un show de flamenco queer revoluciona el género.
El “¡Viva!” de Manuel Liñán representa algo nuevo para el público flamenco: una expresión franca y alegre de la identidad gay.
Marina Harss | Clarín, 2020-03-25
https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/show-flamenco-queer-revoluciona-genero_0_eOnaDI9ry.html

Una bailaora en un largo vestido rojo está sola de pie en la oscuridad, de espaldas al público. Una voz melancólica resuena y sus brazos aletean ligeramente, como si despertaran por su sonido acongojado. “Eres una rosa”, entona el cantaor. El cuerpo de la bailaora se mece ligeramente, como si tomara fuerzas, antes de darse la vuelta con un movimiento rápido.

Lo que el público ve es esperado y, al mismo tiempo, inesperado: una bailaora de flamenco peinada y vestida en el estilo tradicional, con mirada resuelta y concentrada. Pero la bailaora es un varón, Manuel Liñán, creador y protagonista del espectáculo “¡Viva!”.

Con el flamenco siendo una música y danza de siglos de antigüedad que se desarrolló a partir del choque de culturas en el sur de España, lo que sigue es tanto sorprendente como refrescante: un show travesti por Liñán y seis bailaores varones, luciendo vestidos coloridos y los chales con flecos conocidos como mantones, y el cabello decorado con peinetas y flores.

Mientras uno baila, los otros lo acompañan con canciones, exhortos y batiendo las palmas al ritmo de la música.

El espectáculo es algo nuevo para el público del flamenco tradicional: una exposición sincera y animada de la identidad queer. Para Liñán, quien es gay, bailar se ha convertido en una forma de expresar quién es él.

“Mis bailaores y yo nos interpretamos al bailar”, comentó.

“¡Viva!” ha sido ampliamente aceptado por el público y la crítica desde su estreno en Madrid, en 2019. Roger Salas lo describió en el diario español El País como “una de las mejores cosas que suceden en este momento crucial en el flamenco y la danza española”.

Los bailaores de Liñán ejecutan alegrías, tarantos y bulerías tradicionales, bailes llenos de pasos rítmicos, arqueo de los brazos, golpeteo de las manos en los muslos, chasquidos con los dedos y giros pronunciados; así como danzas de la escuela bolera más académica, con sus pasos veloces tipo ballet.

Siendo un niño en Granada, Liñán anhelaba usar los vestuarios coloridos de sus ídolos femeninos, bailarinas y estrellas glamorosas del cine. “Me escondía en un cuarto en mi casa, probándome faldas y maquillándome”, recordó.

En su formación en la danza se le enseñó a bailar “como un hombre”. A los varones se les enseñaba a no mover tanto las manos y las caderas y mantener más rígida la parte superior del cuerpo; a las mujeres se les instruía usar movimientos más voluptuosos y ornamentales para los brazos y el torso.

Liñán explicó que se sintió limitado por estas reglas: “mi cuerpo no podía evitar estos impulsos, y pronto empecé a mover las manos como me gustaba, y mis caderas. Comencé a moverme entre sexos”.

Fernando López Rodríguez, artista y teórico del flamenco, ha trazado el origen de la existencia de los artistas travestis en un libro próximo a ser publicado, “Historia Queer del Flamenco”.

En un correo electrónico desde Madrid, señaló que el flamenco siempre ha tenido un componente queer. A inicios del siglo XX, había cafés y salones de música donde artistas travestis convivían con ejecutantes de flamenco más tradicionales. Pero bajo la dictadura de Francisco Franco, los travestis quedaron en la clandestinidad hasta los 60, cuando empezaron a reaparecer.

España ha cambiado. Han transcurrido 15 años desde que se convirtió en uno de los primeros países del mundo en legalizar los matrimonios gais. El espectáculo de Liñán es producto de este cambio cultural.

No obstante, Liñán reveló que él y sus bailaores han sido blanco de burlas homofóbicas, en la profesión y en línea. “Por supuesto, es doloroso, pero así es el mundo en el que vivimos”, afirmó.

Y, sin embargo, no hay duda de que “¡Viva!” es una celebración del arte del flamenco y su habilidad para conectar con un amplio público. Cuando se presentó en el Festival de Jerez el mes pasado, un crítico lo elogió al afirmar que “es algo de lo mejor que se ha visto en el festival en sus 24 años de historia”.

Parece que el mundo del flamenco está listo para Manuel Liñán.

lunes, 23 de marzo de 2020

#hemeroteca #gais #inmemoriam | Murió el artista Sergio De Loof, el “rey del under”

Imagen: Clarín / Sergio De Loof en su retrospectiva del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
Murió el artista Sergio De Loof, el “rey del under”.
Estaba exponiendo en el Museo de Arte Moderno. Figura central de la movida de los años 90, hace unos meses había dicho: 'Me voy a ir de un mundo mucho mejor del que me encontré al llegar'.
Sofía Poggi | Clarín, 2020-03-23
https://www.clarin.com/cultura/murio-artista-sergio-loof-rey-under-_0_kfoq3QkAY.html

El Almodóvar argentino le decían. Símbolo del under porteño, se escuchará hoy, cuando haya que hablar de la muerte de Sergio De loof, artista, diseñador, la sal de los años 90. Porque hace horas se supo: De Loof murió este sábado tras sufrir un shock de asepsia generalizada.

Nacido en 1962, Sergio De Loof fue el creador de desfiles y de vestimentas que supieron reflejar una contracultura que, a mediados de los ochenta, transcurría lejos de los circuitos oficiales del arte. De alguna forma, fue el responsable de continuar en los noventas el espíritu del destape insurrecto que había nacido en Cemento o el humor transgresor de Batato Barea en el Parakultural. Durante una época, incluso compartió techo con la figura icónica del rock under de la época, Luca Prodan​, en calle Alsina 451, donde ahora funciona un bar.

En 1989, este excéntrico autodidacta fundó con sus amigos el bar Bolivia. A lo largo de los noventas pasó por El Dorado, Café París, el Morocco, Club Caniche y Ave Porco, refugios legendarios que funcionaban como espacios de encuentro de las aristas más diversas de la cultura. Allí, De Loof llevaba adelante desfiles, exposiciones y obras de teatro, además de otras locuras. En sus puestas en escena, los cuerpos no hegemónicos reinaban, lo marginal se colocaba en el centro y las disidencias sexuales marcaban la norma.

A su alrededor, los límites de la moda, el teatro y el arte se disolvían con irreverencia, y todo era atravesado por el humor y el escándalo. Creaba prendas a partir de retazos, prendas de segunda, papeles, recortes de revistas, cosas que para otros podrían haber sido basura, mucho antes de que los materiales reciclados se pusieran de moda. Un vestido de plástico amarillo pegado con tiras de cinta adhesiva está recubierto por un estampado de bananas reales que cuelgan de ganchos; una pollera de toalla se combina con un top cruzado de retazos de telas de colores que cuelgan; armaduras construidas con ollas y sartenes se complementan con un casco de jaula de madera; y prolijas franjas de empapelado componen un vestido de realeza de la alcantarilla.

Además de diseñador de moda e impulsor de espacios y actividades culturales, De Loof editó su propia revista, junto a Alfredo Visciglio y Paulo Russo. Los 15 mil números mensuales de Wipe se repartían gratis por la ciudad. Era una micropublicación donde trataba la moda actual y donde presentaba su propia agenda cultural, con publicidades falsas de marcas de primera categoría.

Hay al menos dos documentales sobre él, ‘Una historia del trash rococó’ (2009), de Miguel Mitlag, y ‘Sergio De Loof: El monarca’ (2016), de Francisco Garamona. Ambos testimonian cómo combinaba con excelencia los más lejanos opuestos, su lado lumpen con su lado glamoroso, la fealdad con la belleza, la pobreza con la ostentación.

Considerado por muchos (¡y por él mismo!) como “El rey del under”, a medida que avanzaron los noventas supo alternar el underground con el mainstream de los programas de televisión y el interés de la clase alta. En sus últimos meses, incluso logro aquello que de alguna forma contradice y de otra forma reafirma la obra de toda su vida: una retrospectiva en el centro del circuito oficial del arte. Su muestra ‘¿Sentiste hablar de mí?’, en nueve salas en una superficie de 800 metros cuadrados del Museo de Arte Moderno, combina instalaciones con obras de teatro, una tienda, una biblioteca y un carnaval, con el foco en los desfiles y vestimentas que lo convirtieron en el ícono de la moda del under local. La exposición estará disponible al público hasta el 26 de abril de este año.

En los últimos años, se mostraba a través de sus redes sociales, donde escribía “gritando” con mayúsculas y sin puntuación. En su Instagram, hace una semana publicó una imagen de un cuadro donde aparece una figura discordante en su vida, su padre, leyendo el diario Clarín.

Un activo ‘visibilizador’ de la cultura gay durante toda su vida, en una entrevista a Clarín en diciembre confesó que le emociona cómo hoy los chicos pueden ir besándose por la calle: “Me voy a ir de un mundo mucho mejor del que me encontré al llegar. Y creo que hice lo más que pude por que sea así”.

domingo, 8 de diciembre de 2019

#hemeroteca #homofobia #crimenesdeodio | Un planta y un colibrí, el último gesto del arquitecto asesinado de 60 puñaladas

Imagen: Clarín / Adriana Borsato, madre de Pablo
Un planta y un colibrí, el último gesto del arquitecto asesinado de 60 puñaladas.
Se los regaló Pablo Fullana Borsato a su madre en su cumpleaños, unas semanas antes de que lo matara un joven de 18 años. Recorrida por un pueblo conmocionado.
Mauro Aguilar | Clarín, 2019-12-08
https://www.clarin.com/policiales/planta-colibri-ultimo-gesto-arquitecto-asesinado-60-punaladas_0_PrZLR92R.html

Adriana Borsato cumplió 54 años el 25 de noviembre pasado. Pablo Fullana Borsato, artista, arquitecto, militante por la diversidad de género, pero antes que todo eso su hijo, le pidió permiso para decorar la casa a su antojo. Cocinaron, cantaron y él le regló un agapanthus blanco para que “se siga llenando de colores” su jardín.

“Fue el último abrazo que le di”, cuenta la mujer de los ojos transparentes y la voz cansada por el dolor. Seis días después de esa celebración, de ese último abrazo, un joven de 18 años que ya había tenido problemas con la ley lo asesinó con una sevillana.

Adriana no habla de eso. Prefiere recordar a su hijo comentando los árboles que se plantaron para despedirlo o las flores que se obsequiaban. También de su legado artístico. Todo, finalmente, parece conectarse. “Él sembró. No hizo otra cosa más que sembrar”. Es la frase con la que elige resumirlo todo antes de despedirse.

Quince metros más allá hay un roble recién plantado con una estrella de madera y un mensaje: “Pablo es parte de todes”. Es viernes a la mañana y en Colón, una ciudad de 25 mil habitantes ubicada en el norte de Buenos Aires, la gente parece tomarse las cosas con calma. La pesadumbre, sin embargo, enturbia el ambiente, los gestos, la mirada de las personas que se cruzan de vereda para consolar a Adriana.

En la esquina de las calles 17 y 49, los ojos de Pablo parecen observarlo todo. El miércoles, durante una marcha para reclamar justicia por el asesinato, sus amigos y compañeros montaron una gigantografía con su rostro y ahora se acumulan los mensajes alrededor. “Pablo, ya sabemos que estás en el cielo”, dice uno. “Justicia por Pablo. Basta de violencia”, exige otro improvisado sobre una cartulina. Los ojos de él miran todo. Como los que le encantaba dibujar. No casas, no perros: ojos.

Los motivos del ataque, en el departamento donde vivía el artista, todavía no están claros. El fiscal del caso cree que la hipótesis del robo es débil y no ve por el momento elementos para sospechar en un crimen de odio, ya que no existía relación entre la víctima y el detenido. Pero eso es parte de una historia sobre la que Adriana no dirá más que una cosa: cree que su hijo pagó cara la ayuda que intentó ofrecerle a quien se convirtió luego en su victimario y lo mató de 60 puñaladas.

“Me va a faltar verlo, tocarlo, la voz. Lo extraño, pero en 36 años es impresionante lo que hizo. Para qué quiero yo, como la otra mamá (NdR: se refiere a la madre de Leonardo Fazio, detenido y sindicado como presunto autor del crimen), un hijo que viva así... para qué. Fui una bendecida porque parí un ser hermoso. Están haciendo homenajes en todos lados. Me supera tanto amor. Te lo juro. No lo puedo creer”, dice la mujer. El paisaje que la rodea es bucólico. Dos caballos marrones, los silos, la vegetación.

Pablo tenía un currículum demasiado prolífico que de alguna manera desmentía su edad. Se recibió como arquitecto en Rosario, pero inició una carrera artística que fue ganándole espacio a los planos, a las escuadras y a las construcciones.

El arte, algo que su madre cree que heredó de la rama paterna -quizás de las pinturas de su abuela Ana o de la afición del resto de la familia por el canto-, lo desbordaba. Estudió y trabajó en Rosario, Buenos Aires, Italia, México y España. Tomó clases de actuación. Incursionó en improvisación, clown, burlesque. Dirigió cortometrajes y obras teatrales. Escribió guiones. Fue gestor cultural.

En 2018, para las fiestas de fin de año, decidió que era tiempo de volver por un tiempo a su casa natal, en Colón. Su abuela no estaba bien de salud. Su madre está convencida de que volvió para ir “cerrando su ciclo y volar tranquilo”, en especial con la familia. Pero Pablo hizo mucho más que eso.

“Nos atravesó y nos transformó a todos”. La frase es de Evelin (27), pero podría pertenecer a Eloísa (31), a Estefanía (25), a Julián (31) o a Jenny (27). Actores, poetas, fotógrafos, los cinco forman parte del colectivo cultural que Pablo agitó en los últimos meses en Colón, primero desde el Centro Contracultural y luego integrando a otros espacios y propuestas.

Los cinco jóvenes están sentados sobre el césped. Comparten el mate y mil anécdotas. Como Adriana, la mamá de Pablo, prefieren recordar a su amigo y maestro en acción. Cargado de afecto, de consejos, de humor, de ironía, de proyectos. “Era una máquina que no paraba nunca y que rompía prejuicios”, lo define Julián. “Un pilar fundamental del active y la expansión cultural en Colón”, resume Evelin.

Le gustaba el vallenato colombiano y la comida vegetariana. Tenía necesidad de acumular hojas y cuadernos para volcar ideas. Amaba “Bolero”, la obra musical de Maurice Ravel que utilizaba para sus actividades artísticas, pero también para encarar quehaceres domésticos. Pensaba que todo podía resolverse mientras de fondo sonaba una canción. Quizás por ello en la marcha en la que se reclamó justicia por su crimen sonó la melodía de Ravel.

Aunque tenía múltiples proyectos, dos ocuparon buena parte de su tiempo en los últimos meses. El primero era el estreno, el 27 de diciembre próximo, de su obra teatral “Otra vez otoño”. El segundo era todavía más ambicioso porque significará un mojón para Colón: “El museo a cielo abierto”. Nacido de su tesis de sociología urbana, fue declarado de interés municipal.

La idea es concretar sobre un amplio predio municipal que cuenta con lago artificial, vegetación extendida y un pintoresco faro, un polo cultural que aproveche y resignifique distintos espacios. Las dos ideas, la obra y el museo, continuarán adelante más allá de su muerte.

“Mi mayor prioridad es seguir el proyecto y que lleve su nombre. Es el legado que dejó”, explica Adriana sobre el museo. En cuanto a la obra de teatro, Jenny contará que este lunes retoman los ensayos, aunque todos coinciden en que no saben cómo será estar sobre el escenario y que Pablo, los ojos de Pablo, ya no estén ahí.

El agapanthus no es lo único que Adriana recibió de su hijo hace dos semanas, cuando cumplió años. También le obsequió un colibrí. “Para mí el colibrí son las almas. Ese fue el último mensaje de él”, interpreta.

Al final hablará sobre la siembra que dejó Pablo. Lo dirá como quien habla de árboles, de proyectos, de amores. En cualquier caso quiere pensar que Pablo florecerá de distintas maneras. Y esa idea, en medio del alboroto negro de la muerte, mitiga un poco su dolor.

martes, 3 de diciembre de 2019

#hemeroteca #homofobia #crimenesdeodio | El crimen del arquitecto: quién es “Leo”, el asesino de las 60 puñaladas denunciado hasta por su familia

Imagen: Clarín / Pablo Borsato
El crimen del arquitecto: quién es “Leo”, el asesino de las 60 puñaladas denunciado hasta por su familia.
“Yo a mi hijo lo enterré en vida, hice todo lo que pude pero se me fue de las manos”, le dijo a Clarín la madre de Leonel Fazio (18), principal sospechoso de asesinar a Pablo Borsato. Una historia de miedo y descontrol.
Javier Firpo | Clarín, 2019-12-03
https://www.clarin.com/policiales/crimen-arquitecto-leo-asesino-60-punaladas-denunciado-familia_0_m-7UDWEA.html

Hace más de cinco años que Leonel Fazio es un peligro para la pequeña sociedad de Colón, pueblo ubicado en el norte de la provincia de Buenos Aires. Decenas de denuncias por robo, amenazas y golpes engordaron un prontuario que lo visibilizó y señaló como chico violento a quien se le diagnosticó hace una década un retraso madurativo en el aprendizaje.

Según Ignacio Uthurry, el fiscal de Colón, "todo esta direccionado para pensar" que Fazio es quien mató con alevosía al arquitecto Pablo Fullana Borsato, a quien le asestó 60 puñaladas. El asesinato perpetrado el domingo a la madrugada está calificado como "homicidio agravado por ensañamiento".

Fazio se encuentra detenido en la comisaría de esta localidad bonaerense pegadita a Santa Fe y aún no declaró por pedido de su abogado defensor. "Hasta ahora es imputable, aunque se le hará una nueva pericia para conocer su estado psicológico", anticipó Uthurry.

Fazio, que en quince días cumplirá 19 años, está medicado bajo tratamiento psiquiátrico.

La voz que se escucha del otro lado del teléfono, que atiende a Clarín, tiene el grosor de una hilacha. "Hice todo lo que pude pero se me fue de las manos, él estaba incontrolable. Pedí ayuda al hospital municipal, a la psiquiatra, a una institución de menores y a la fiscal Magdalena Brahm, que me dijo 'usted, como madre, se tienen que hacer cargo de su hijo'. Nadie me escuchó, esto yo lo anticipé".

Quien habla es María de los Angeles Amend (40), la mamá de Leonel Fazio, el presunto asesino del arquitecto Borsato, de quien también se conoció su militancia por la diversidad género. "Creo que mi hijo es gay, por lo poco que sé, por instinto de madre, por charlas que leí, que escuché. Y también puede ser que Leonel haya cobrado por sexo, aunque no sé si en el caso de Pablo (Borsato)".

Todavía perpleja, con cientos de diapositivas martillándole la memoria, Amend tiene la imagen estremecedora de su hijo Leonel, con la ropa y la cara ensangrentadas, golpeándole la ventana de su casa. Eran las ocho y media de la mañana del domingo. "'Mamá abrime, abrime carajo, maté a un tipo, maté a un tipo', gritaba despertando a mis hijas y a los vecinos. Yo no le abrí, estaba realmente asustada, pero nunca le creí, pensé que era otra mentira, creí que había matado una vaca o un chancho, porque él ya había robado animales otras veces".

Fazio estuvo unos treinta minutos merodeando la casa de su mamá, a quien le pidió ropa para cambiarse sin éxito, y de allí se fue a lo de su hermana Yamila, quien lo había denunciado anteriormente por golpes, robos y disturbios. Ella tampoco le abrió la puerta.

Ama de casa, madre de cuadro hijos, Amend nunca vio ni escuchó hablar de Fullana Borsato. "Hasta dónde yo sé, por lo que dijeron algunos testigos que los vieron, ellos se conocieron en un bar, tomaron vino espumante, jugaron al pool y se fueron a la casa de este pobre muchacho. ¿Qué pudo haber pasado, no sé? Leonel estaba medicado por su violencia física y psicológica, pero no la tomaba y además bebía mucho alcohol".

Desde hace un año que Fazio no vive más con su madre y hermanas. Iba de un lado a otro, buscando dónde alojarse. "En casa no cumplía con las mínimas normas de convivencia, además de que me robaba, rompía las cosas cuando no se hacía lo que él quería. Me golpeó una vez y también a Yamila, su hermana mayor".

Habla desde el dolor y con mucha vergüenza María de los Angeles, que hace tres días que no sale de su casa. "¿Cómo hago para mirar a los ojos al almacenero, a la señora de la panadería? Los vecinos saben qué pienso, saben que yo no lo apaño, no lo protejo, al contrario, estoy convencida que si él lo mató tiene que pagar con lo que la Justicia disponga".

Desgarrada pero firme, Amend no titubea: "Enterraron a Pablo (Borsato), y yo enterré a mi hijo en vida. Él está muerto para mí. No lo quiero ver, no lo voy a perdonar nunca. Esta vez fue Pablo, pude haber sido yo, mi hija, o cualquier otro vecino", dice en carne viva María de los Angeles, que no se cruzó con la madre de Borsato. "¿Qué le puedo decir? La abrazaría en silencio y llorando le pediría perdón".

Según los dichos de su madre, Fazio siempre tuvo problemas de conducta que se agudizaron cuando terminó la primaria y él decidió no empezar el secundario. ¿Alguna explicación? Leonel tiene a su papá, Hugo Fazio, preso desde 2013, por violación a su hija Yamila. "Quizás es una de las puntas por las que habría que entender por qué Leonel es así", sostiene Amend, quien tuvo otra hija, Giuliana (6), con una nueva pareja.

Sobre este punto, Amend nunca sospechó nada de su ex pareja, "encima mi hija se fue a vivir con su abuela, por lo que no pude ver el día a día de Yami. Esto sucedió cuando ella tenía once años, y hoy tiene 22. ¿Mi ex? Nunca lo reconoció, siempre me mintió".

Yamila, hermana de Leonel Fazio, pide en redes sociales "Justicia por Pablo (Borsato)". Activa en Facebook, hace unas horas publicó: "Sin palabras para toda esa familia. Lo lamentó muchísimo", arrancó para luego afirmar con contundencia: "Cansadas con mi mamá pidiendo ayuda de todas las maneras posibles y nadie nos ayudó. Nosotras no pedíamos respaldo para nosotras, sino para toda la sociedad porque sabíamos que iba a pasar esto".

"Tildaron a mi mamá de mala madre, de cualquier cosa y nadie más la vio sufrir tanto como yo lo hice. Claro, siempre era la loca la que acusaba al hijo de cualquier cosa y yo la mala hermana. La gente va a hablar siempre y la verdad yo sé lo que hice, lo que hizo mamá y lo que no. Pero siento mucha impotencia. Leonel Fazio tiene que pagar por semejante horror que causó. Lo lamento muchísimo #JUSTICIA_POR_PABLO.”

Este miércoles, familiares y amigos de la víctima realizarán una movilización para reclamar justicia.

lunes, 2 de diciembre de 2019

#hemeroteca #homofobia #crimenesdeodio | Asesinan de 60 puñaladas a Pablo Fullana Borsato, arquitecto y militante por la diversidad de género

Imagen: Clarín / Pablo Fullana Borsato
Asesinan de 60 puñaladas a un arquitecto y militante por la diversidad de género.
Pablo Fullana Borsato (36) fue hallado muerto en su casa. Hay un detenido de 19 años.
Clarín, 2019-12-02
https://www.clarin.com/policiales/asesinan-70-punaladas-arquitecto-militante-diversidad-genero_0_7VOJWZ7d.html

Dolor, conmoción, bronca son las palabras que repiten los mensajes de despedida para Pablo Fullana Borsato en las redes sociales. El arquitecto de 36 años, y activo militante por la diversidad de género, fue asesinado de 60 puñaladas en su casa de la ciudad bonaerense de Colón.

Por el crimen de Borsato, que era director del proyecto "Museo a Cielo Abierto" de Colón y un militante del colectivo de Lesbianas, Gais, Bisexuales, personas Transgénero e Intersexuales (LGTBI); fue detenido un sospechoso de 19 años.

El detenido había sido arrestado este domingo por la mañana, unas horas antes de que se descubriera el homicidio del arquitecto: había querido manosear a una jubilada de 81 años, a la que le exhibió sus genitales.

Las fuentes lo identificaron como Leonel Fazzio y a los investigadores en un primer momento les llamó la atención que tenía la ropa manchada con sangre. "Yo vengo de matar a uno, yo vengo de apuñalar a uno", vociferaba el principal sospechoso según los testigos que hablaron con el fiscal a cargo Ignacio Uthurry.

El nombre de Fazzio quedaría vinculado al crimen del arquitecto cuando el domingo a la tarde el primo de Borsato llamó a la Policía para avisar que lo había encontrado muerto en su casa de calle 45, entre 22 y 23, de Colón.

El familiar había ido a buscar al arquitecto a su casa porque no le respondía los llamados y estaba preocupado. Cuando llegó se encontró con el cadáver del arquitecto, que "sólo vestía una remera y estaba bañado en sangre: recibió unas 60 puñaladas", detalló el fiscal a Clarín. "No había indicios de violencia en la puerta ni en los ambientes de la casa, por lo que deducimos que el agresor ingresó con el consentimiento de la víctima", afirma Uthurry.

En la casa del arquitecto los policías encontraron algunas botellas rotas, aunque según estableció el fiscal Uthurry "en principio no faltaría ninguna pertenencia". Sobre el arma empleada, "sería una navaja tipo Victorinox, que se encontraba en la cocina, con notorias manchas de sangre".

El sábado a la noche, Borsato fue con algunos amigos al boliche Fest y de acuerdo a lo expresado por el fiscal a cargo, los amigos de la víctima no habría estado con nadie "hasta que lo perdieron de vista alrededor de las 3 de la mañana".

"A partir de allí, es lo que hay que reconstruir", remarca Uthurry, quien agrega. "Un policía declaró que vio a Fazzio a altas horas de la noche, solo, afuera del boliche". Mientras que otro testigo aseguró que lo vio salir de la casa de Borsato.

Con ese dato y lo llamativo de la ropa ensangrentada de Fazzio, los investigadores corroboraron que la suela de la zapatilla que tenía puesta el detenido era la similar a la huella que había dejado el homicida en la casa del arquitecto.

Así, Fazzio quedó detenido a disposición del fiscal por el delito de “homicidio”, y será indagado el martes a primera hora. "Se trata de un joven que padece un retraso mental leve, cuenta con muchos problemas y una historia familiar compleja, con un padre que está detenido hace varios años", confía el fiscal a este medio.

Su hermana menor lo denunció en varias oportunidades por amenazas y "las veces que fue detenido, de acuerdo a estudios psicológicos, se advirtió que Fazzio padece frenos desinhibitorios y actos impulsivos, que podrían llegar a tener alguna relación con la violencia del crimen".

Según Uthurry, Fazzio estuvo en un centro de rehabilitación en La Plata, de donde se escapó y tenía pedido de captura, luego fue a un instituto de menores en Colón, hasta que cumplió 18 años. En este momento "se encontraba en situación de calle y residía en un centro para gente mayor".

También arrastraba otra denuncia por tentativa de robo a una menor. "Hace un tiempo la madre pidió ayuda al municipio, algún tipo de contención, porque ella ya no sabe más que hacer", reveló el fiscal.

El asesinato de Borsato generó múltiples repercusiones en las redes sociales y, para muchos, se trató de un crimen de odio, por eso convocan a una marcha en Colón para este miércoles 4 de diciembre, a las 13, para pedir Justicia.