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sábado, 27 de marzo de 2021

#hemeroteca #lgtbi #poblacionmigrante | Ser marroquí y homosexual y no poder pedir asilo en Canarias por miedo

Imagen: El Diario / Vicente y Ashim

Ser marroquí y homosexual y no poder pedir asilo en Canarias por miedo.

Ashim llegó a Gran Canaria en diciembre desde Dajla, pero no pudo solicitar la protección internacional hasta marzo. Su primera asistencia letrada fue en grupo y tuvo lugar en el CATE de Barranco Seco durante las primeras 72 horas desde su llegada: “No puedo decir que soy marroquí y gay delante de tanta gente”.
Natalia G. Vargas | El Diario, 2021-03-27
https://www.eldiario.es/canariasahora/migraciones/marroqui-homosexual-no-pedir-asilo-canarias-miedo_1_7350540.html

A Ashim* (nombre ficticio) le tiemblan las piernas cuando explica que ha solicitado protección internacional por ser homosexual. En Marruecos, confesar su orientación sexual supone una condena de prisión de tres años o, lo que considera peor, ser agredido y señalado eternamente por la población. Para mostrarlo, enseña con indignación en su móvil un vídeo en el que decenas de personas pegan una paliza en la ciudad de Fez a dos hombres que paseaban en un coche. También estaba nervioso la noche en la que le avisaron de que su patera partiría de Dajla en cuestión de horas.

Eran las tres de la madrugada y estaba despierto, en una casa en la que llevaba encerrado un mes con 25 personas más, esperando la llamada. “Había que esperar a que no hubiera policías’’, cuenta. Tenía miedo. Sabía que atravesar el mar en una embarcación precaria era peligroso. Aún recuerda el llanto de una de las dos mujeres que viajaban con él. Estaba embarazada y temía que su bebé naciera en mitad del océano. Durante la travesía les pilló la lluvia. El agua caía sobre el mar y su temor a la muerte era cada vez mayor. “No volvería a hacerlo, nunca”.

Después de tres días sentado en la misma posición y orinando en una botella, vio a lo lejos el muelle de Arguineguín, al sur de Gran Canaria, por el que ha pasado la mayoría de migrantes que han alcanzado Canarias en el último año. Después, en una guagua, fue trasladado al CATE (Centro de Atención Temporal de Extranjeros) de Barranco Seco, un campamento policial compuesto por carpas situado en la capital grancanaria y cuyas condiciones han sido criticadas por el defensor del pueblo al no ser “adecuadas”. De su paso por el CATE recuerda el frío, la lluvia, y la falta de comida y agua suficientes.

También, su primer contacto con un abogado. En una breve reunión en grupo, un letrado les explicó las circunstancias en las que podrían acceder a la protección internacional, entre ellas sufrir persecución en el país de origen por orientación sexual. Ashim no se atrevió entonces a levantar la mano: “¿Cómo voy a decir que soy gay delante de tanta gente?”, pregunta. Ashim tenía miedo a las consecuencias, ya que en el CATE compartía carpa con más marroquíes, con los que también convivió en un hotel del sur de Gran Canaria después de las 72 horas bajo custodia policial marcadas por la ley.

En enero, cuando el CATE llevaba ya dos meses en funcionamiento, fuentes jurídicas que atienden a las personas retenidas en este espacio explicaron a esta redacción que la asistencia letrada se hacía entonces por grupos de unas siete personas y con una duración aproximada de 20 minutos. En algunos casos, recurrían a los propios migrantes que manejaban algunas palabras en español para que trasladaran la información al resto. Los abogados reconocieron entonces que hacer un seguimiento y dar atención continuada a quienes cumplían con el perfil para solicitar asilo era “complicado”, porque después de tres días eran reubicados en otros espacios.

Ante estas trabas en la asistencia letrada, Vicente, un vecino grancanario, fue la persona que le ayudó a solicitar la protección internacional. Se conocieron en una aplicación de citas cuando Ashim permanecía alojado en un complejo turístico. “Nos fuimos conociendo y un día me dijo que se lo iban a llevar a un campamento de Tenerife porque el hotel cerraba’’, dice Vicente. Por ello, le ofreció quedarse en su casa. “Si no nos hubiéramos conocido, probablemente él estaría ahora en Las Raíces”.

El 8 de marzo, ambos se desplazaron a una comisaría de la Policía en Las Palmas de Gran Canaria a las 9.00 de la mañana. ‘’Nos dijeron que cuanto antes fuéramos, mejor nos atenderían porque no habría tanta gente’’, señala Vicente. Ashim se entrevistó allí con una mujer que le transmitió la confianza necesaria para contarle con detalle toda su historia. “Imagina que soy como una hermana para ti”, fueron sus palabras mágicas.

Un activista admirador de Nietzsche

Ashim nació en el sureste de Marruecos y su familia, dedicada a la agricultura, es bereber, por lo que en su país ha sufrido también racismo por parte de las comunidades árabes. Nadie en su pueblo sabía que él era homosexual. El estigma de la pobreza o el analfabetismo ha recaído sobre las comunidades imazighen: “Hay muchas diferencias entre las dos etnias. La principal es la lengua y la mayor igualdad de hombres y mujeres entre la población bereber”. Él reconoce que a veces ha sufrido insultos en Marruecos por hablar su idioma: “Los árabes creen que su idioma es el dominante porque dicen que es el del Corán’’.

Sus ganas de combatir la discriminación le condujeron a formar parte de movimientos activistas y a estudiar Filosofía en Marrakech a los 19 años. El filósofo favorito de Ashim, creyente y practicante, es Nietzsche. “Es el más loco”, bromea, mientras explica que el contenido que recibió en las clases es similar al que se imparte en cualquier universidad de Europa. Durante su época universitaria mantuvo una relación con otro hombre a escondidas. Solo lo sabían dos de sus amigos, que también pertenecían al colectivo LGTB.

Pese a que ha solicitado protección por su orientación sexual, la razón que expone ante su familia es su activismo. Antes de atravesar la ruta canaria, sus padres le habían concertado un matrimonio con una mujer. Cuando decidió marcharse, solo se lo dijo a uno de sus dos hermanos mayores. Pagó unos 15 euros para ir de Marrakech a Cabo Bojador. De ahí, con otros cien euros llegó a Dajla, punto de partida de la patera. Por el hueco en el barco, pagó 2.500 euros. Viajar a Europa por vías legales es “imposible”. “Es muy caro. Intenté tres veces conseguir el visado, pero me lo denegaron. Debía demostrar que tenía mucho dinero para poder estar aquí”.

Discriminación laboral
Ahora, en una pequeña vivienda del sur de Gran Canaria, Ashim pasa los días pensando en el futuro. Ya ha presentado la solicitud de protección internacional, pero ahora necesita trabajar e integrarse, y pese a que se conforma con cualquier empleo, desearía poder convalidar sus estudios de Filosofía e impartir clases.

Las personas migrantes y refugiadas LGTB tienen más posibilidades de experimentar situaciones de discriminación en el acceso a un empleo. Esta es una de las conclusiones del estudio ‘Lucha contra la discriminación en el ámbito laboral por razones de orientación sexual e identidad de género’ de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Todas las personas entrevistadas en el estudio afirman que su orientación sexual o identidad de género son una desventaja para conseguir trabajo. Las mayores trabas aparecen para las mujeres transexuales.

Vicky Barambones, una de las autoras del informe, ha subrayado en declaraciones recogidas por Efe que es “fundamental” visibilizar este tipo de discriminación porque es “muy difícil de probar”. Además, la directora general de CEAR, Estrella Galán, ha señalado que la consecución de derechos que España ha logrado para el colectivo “no se refleja en su acceso al mercado de trabajo’’.

DOCUMENTOS
Lucha contra la discriminación en el ámbito laboral por razones de orientación sexual e identidad de género / Área de Inclusión de CEAR
Ed. digital: DL M-31375-2020 / Open Access CEAR

https://www.cear.es/wp-content/uploads/2021/03/Informe-LGBTIQ_WEB_final.pdf

domingo, 8 de diciembre de 2019

#hemeroteca #identidades | Francés vs. árabe: Marruecos libra la batalla definitiva por su identidad

Imagen: El Confidencial
Francés vs. árabe: Marruecos libra la batalla definitiva por su identidad.
El francés, la lengua colonial, se impone al árabe y al amazigh en la educación de ciencias y aviva el debate sobre la pérdida de identidad nacional marroquí.
Rebeca Hortigüela | El Confidencial, 2019-12-08
https://www.elconfidencial.com/mundo/2019-12-08/frances-arabe-libran-batalla-escuelas-marruecos_2353039/

Marruecos dejó de ser protectorado francés hace más de 60 años. Y sin embargo, el francés sigue siendo el idioma dominante. No solo las universidades imparten sus clases en la lengua de la antigua metrópoli, sino que es requisito obligatorio para acceder a la mayoría de los empleos, incluso no cualificados. El debate sobre si educar en francés o en las otras dos lenguas oficiales -el árabe y el amazigh de los bereberes norteafricanos- lleva tiempo cocinándose a fuego lento. Pero la polémica ha terminado de estallar con la promulgación de una ley de educación que obliga a los colegios e institutos a impartir este curso las asignaturas de ciencias, matemáticas y tecnología en francés.

Sus detractores la califican como "una ley absurda" inventada por y para beneficiar al 'lobby' francés y todavía muy presente en las instituciones. De hecho, la mayoría de los marroquíes se comunican en una variante local del árabe clásico y apenas un 35% tiene algún nivel de francés. Mientras, los pocos expertos que se posicionan a favor creen que esta nueva legislación puede reducir el galopante paro juvenil y facilitar que más jóvenes completen con éxito sus carreras universitarias, impartidas en francés y en las que nueve de cada diez alumnos abandonan antes de obtener el título en las disciplinas científicas (más del doble que en el resto de carreras).

Pese a la arabización del país y la construcción de identidad nacional tras su independencia, la realidad es todavía tozuda: el francés es el idioma de los negocios, del propio gobierno y de las élites. Para acceder al 70% de los puestos de trabajo se exige el perfecto dominio de esta lengua, vista por muchos como una "lengua colonial".

¿Encontrar profesores? ¡Imposible!
De momento, su implantación de la ley en las aulas marroquíes de primaria y secundaria está siendo difícil. No hay libros de texto de las asignaturas científicas traducidos al francés y está costando encontrar profesores de ciencias capacitados para impartir sus clases en el idioma de Victor Hugo.

"Tenemos problemas para encontrar profesores de francés y reemplazar a los que se están jubilando. ¡Cómo vamos a encontrar profesores de matemáticas o de ciencias naturales puedan dar las clases en francés! Es prácticamente imposible", expresa Mostafa Ouzir, responsable del departamento de estudios hispánicos en la Universidad Mohamed V de Rabat y coordinador de la formación de profesores de primaria.

"Antes de aprobar, de forma unilateral, una ley como esta, que afecta en primer lugar a profesores, padres y alumnos, podían haber tenido en cuenta nuestra opinión. La asociación de padres y madres de alumnos está en completo desacuerdo y rechazó esta ley en el momento de la consulta", se indigna Khadiya, madre de una alumna de secundaria y miembro del colectivo.

Entre los críticos con esta ley está también el exprimer ministro Abdelilah Benkirane, del partido islamista Justicia y Desarrollo (JDP) que además de las críticas a la "frenchificación" de la educación y la sociedad añade el duro golpe para el árabe clásico, que en Marruecos solo se encuentra en los libros del colegio, los medios de comunicación y el Corán. "El árabe es un tema de principios. Es una desgracia que el partido con una referencia islámica (el JDP) renuncie al idioma árabe en la educación y la reemplace con el lenguaje del colonialismo".

Para Ouzir, la implantación del francés en las escuelas, un idioma que costó mucho sacar precisamente de la educación durante la arabización de Marruecos tras a la recién inaugurada independencia, se produce por intereses económicos y políticos. "Por un lado, se quiere seguir alimentando la hegemonía francesa y sus privilegios. Por otro, esta ley es una forma de posponer el debate de cómo educar a nuestros chavales en las dos lenguas oficiales reconocidas en la Constitución de 2011: el árabe y el amazigh", continúa explicando el doctor y profesor a El Confidencial.

El amazigh se incorporó a la Constitución como lengua oficial en 2011, después del 20F, la primavera árabe marroquí. Pero lo cierto es que en la práctica en muy pocos colegios se imparte, a pesar de que una gran parte de la población marroquí –entre un 40% y un 60%– ha sido criada en esta lengua y un 27% de los marroquíes solo se expresan en ella. Hablamos de regiones tan extensas como el Atlas, el Rif y el sur de Marruecos.

Según la línea de los que se manifiestan en contra de la enseñanza en francés en los colegios públicos, Marruecos debería hacer un cambio total del sistema educativo y esta ley es solo una forma de distraer la atención y no reparar en que el sistema de educación marroquí, derivado del sistema francés, no se ajusta a la nueva era.

"Los medios son obsoletos, los alumnos ni siquiera disponen de ordenadores y otros aparatos tecnológicos e informáticos en las aulas, los métodos son anticuados, las cifras de absentismo escolar son alarmantes. ¿Se está trabajando en una ley de educación que pretendan arreglar todo eso? Pues claro que no. Todo lo contrario", sigue narrando Mostafa.

Según su testimonio, las consecuencias de esta decisión serán un mayor abandono escolar por parte de todos aquellos alumnos que hayan recibido una educación en amazigh o en árabe y que en las asignaturas científicas no entiendan absolutamente nada y "una falsificación importante de los resultados, ya que, según los expertos, ni la mitad de las escuelas del reino van a poner en práctica esta ley y los auditores no tendrán otro remedio que falsificar las estadísticas".

¿Por qué no en inglés?
Fouad Lakchour es ingeniero industrial. Él se posiciona a favor de esta medida. Estudió la educación primaria y secundaria en árabe, pero en cuando llegó a la Universidad tuvo que cursar su carrera en francés. "No sé si esta ley es la mejor forma de hacerlo, pero estudiar las asignaturas científicas en árabe en el colegio y en la universidad hacerlo en francés no tiene ningún sentido porque los alumnos que vienen de un entorno francófono tienen mucha más facilidades durante el periodo universitario", explica haciendo referencia a que esta ley es una buena medida para eliminar las barreras sociales.

Sin embargo, Mostafa Ouzir no está de acuerdo porque es consciente de que está ley es precisamente lo contrario: una forma de conservar la hegemonía política y económica del 'lobby' francófono. "¿Por qué no se estudia en inglés, un idioma mucho más universal?", se pregunta. "Ahora todos los jóvenes de Marruecos quieren hablar inglés. Se esfuerzan por hablar inglés. De hecho no les interesa en absoluto el francés. En Marruecos solo habla francés un minoría muy pequeña, pero esa minoría controla todo el poder económico, y los que tenemos más de 65 años que fuimos educados durante el protectorado", se indigna.

Esa fue la pregunta que se hicieron en la vecina Argelia, también excolonia francesa. Allí, las escuelas dan clases en árabe mientras las universidades lo hacen en francés. Pero en el deseo de alejarse de la influencia de la exmetrópoli, así como la preponderancia del inglés a nivel global, a principios de este año el Gobierno pidió a las 77 universidades y centros de enseñanza superior del país que empezaran a elegir el inglés sobre el francés. "El idioma francés no nos lleva a ninguna parte", declaró el ministro de Educación Superior e Investigaciones Científicas Tayeb Bouzid. Una decisión similar tomó Ruanda, excolonia francesa en África Central, con algunos problemas en su aplicación.

"Se habla mucho de que esta medida es muy positiva para evitar la barrera social en cuanto al acceso a los puestos de trabajo en Marruecos, pero todos sabemos como se accede a los puestos de trabajo en este país. Por mucho que se impartan las asignaturas de ciencias en francés, el idioma de la élite, un chaval de la medina o de un pueblo del atlas o del Rif no va a tener las mismas oportunidades para acceder a los 'buenos puestos de trabajo'. Esos, en la mayoría de las ocasiones están reservados para los que vienen de la educación privada y, normalmente, vienen de una familia francófona. Es independiente del idioma que se utilice en su educación”, sentencia Ouzir.

Pérdida de identidad nacional
Por otro lado, los expertos marroquíes muestran su preocupación por la pérdida del los idiomas oficiales en la cultura, las artes y la ciencia. "El Estado ha ejercido durante décadas políticas lingüísticas dañinas con todas las lenguas nacionales: árabe, dialecto marroquí y amazigh (bereber)", reconoció el ministro de cultura en 2017 con motivo de la Semana del idioma árabe. Ahora los intelectuales temen que todas esas "políticas lingüísticas dañinas" estén pasando factura a Marruecos y todo este contribuya a perder la identidad de un país que trabajó mucho por recuperarla después del periodo colonial.

"El marroquí está abierto a los idiomas desde siempre. No tienen que venir los políticos ni las leyes a decirnos que tenemos que aprender idiomas. Solo hay que darse un paseo por la plaza de Jamma El Fna o por la medina de Fez para apreciarlo. Sabemos que necesitamos aprender idiomas y los aprendemos", sostiene Mostafa.

Y añade: "Lo que necesitamos es un buen sistema de educación en las escuelas públicas para que las familias de bajos recursos, la mayoría de familias del país, que no pueden permitirse una educación privada para sus hijos tengan las mismas oportunidades que los demás. Y eso no se consigue dando las clases de ciencias en francés. Eso se consigue cambiando el sistema educativo desde cero. Y formando a buenos profesores en francés, en inglés y en español, un idioma que habla más gente en Marruecos que el francés, para que les den clases de idiomas desde el principio, para que enseñen las gramáticas a la perfección no solo la terminología científica".

viernes, 28 de junio de 2019

#hemeroteca #pinkwashing #homonacionalismo | La ‘venta’ del Orgullo

Imagen: Twitter / Orgullo LGTBI en Melilla
La ‘venta’ del Orgullo.
Amelia Neumayer | Más de la mitad, 2019-06-28
https://blogs.20minutos.es/mas-de-la-mitad/2019/06/28/la-venta-del-orgullo/

Cuando tenía 19 años me mudé a Nueva York para estar más cerca de mi primera novia. Encontré un trabajo de verano como captadora de socios a pie de calle de la parte de la Unión Americana de los derechos civiles. Mi primer cargo fue aprender un texto sobre el matrimonio gay. Me sentí rebelde estando en la ciudad, hablando todos los días sobre el derecho de las personas gais de casarse. En junio fui al Orgullo y recibí un montón de productos arcoíris con nombres de empresas, cosas que unos meses más tarde mi madre descubriría en mi armario (lo sé, la ironía no se me escapa) y me echaría una bronca sobre “los valores cristianos”. Dos años más tarde se legalizó el matrimonio gay en los EEUU.

El primer Orgullo conmemoró las revueltas de junio de 1969 lideradas por mujeres trans de color como Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera que protestaban en Nueva York contra la violencia de la policía. En 1970 el primer orgullo conmemoró y continuó esta lucha. Sin embargo, en la actualidad el Orgullo parece haber perdido su carácter de reivindicación política, su herencia de revuelta, de denuncia y parece haberse convertido en una fiesta más.

Las raíces del Orgullo han sido eclipsadas por las corporaciones a través de lo que se llama ‘pinkwashing’, o el lavado rosa. El término viene de la lucha de apoyo a las personas con cáncer mamario y ha sido extrapolado para hablar de cómo se usa una causa para fines lúdicos de empresas o para lavar la cara de políticos, el caso más conocido siendo con los derechos de las personas LGBTIQ+.

¿Pero por qué debe preocuparnos el ‘pinkwashing’? En primer lugar, es una arma atractiva para corporaciones que quieren usar una causa para sacarse dinero. Pero va más allá que una cuestión de captación de fondos. No se puede entender el ‘pinkwashing’ de forma aislada, es importante pensarlo dentro del contexto de homonacionalismo, concepto acuñado por la académica Jasbir Puar -donde un Estado incorpora a algunas personas homosexuales (normalmente personas blancas, cis y con pasta) como sujetos merecedores de su reconocimiento- en una manera superficial, sobre todo a través de legalizar el matrimonio igualitario. Esta forma de reconocimiento conlleva un estatus de país moderno, civilizado, a diferencia de los países “bárbaros” o retrógrados. Los países homonacionalistas se dotan entonces del papel paternalista y colonizador de proteger a poblaciones víctimas de otros países, lo cual sirve para legitimar todo tipo de intervención violenta.

El ejemplo más conocido es el de Israel, que con la ayuda de empresas americanas en 2005 empezó una campaña de lavado de imagen presentándose como el paraíso para personas gais en el Oriente Medio, mientras seguía matando a personas palestinas, con sus asentamientos y checkpoints violentos y con todo una política islamófoba. En EEUU el homonacionalismo asoma la cabeza con el tema del Orgullo -con el apoyo financiero de los desfiles de Orgullo por empresas que manufacturan drones o que pagan las tuberías que destrozan territorios sagrados indígenas-. La visibilidad de estas empresas en el Orgullo no es nada baladí. Al contrario, sirve para legitimar la violencia ejercida por los EEUU, como país occidental “moderno” porque acepta a (ciertas) personas gais con los brazos abiertos – al nivel nacional y también en el extranjero.

Pero el homonacionalismo no se limita a las políticas de Israel y los EEUU. El fin de semana pasado fue el Orgullo de Melilla, llamada “El XV Orgullo del Norte de África” y celebrado como “el único Orgullo en el continente africano” que proponía “darle voz a quienes no la tienen en esta parte del mundo”. Pero esta perspectiva ignora la historia de la presencia violenta y colonizadora de España en África y el miedo al moro que sigue siendo evidente en la prensa melillense. También esconde el hecho de que para el pueblo amazigh, que vivía en la región antes de las colonizaciones árabe y europeo-católico, las personas homosexuales y trans fueron considerados como una bendición especial. Aunque para las personas que organizan el evento europeizarse parece significar modernizarse, Melilla no puede negar las coincidencias con el caso israelí – también es una frontera ultra desigual y violenta, con devoluciones en caliente y denegaciones de solicitantes de asilo LGBTIQ+.

Este tipo de “celebración” nos da un buen ejemplo del homonacionalismo como herramienta para la construcción de una nación “moderna” y por cierto “europeizada”, donde algunos cuerpos de personas gais son reconocidos por el Estado como válidos, como merecedores de protección y visibilidad, en diferencia de los cuerpos más vulnerados que no lo son. Es imprescindible preguntarnos si queremos este tipo de reconocimiento, y pensar nuestra propia posición dentro del país en que vivimos cómo cómplices en el fomento del homonacionalismo, por ejemplo apoyando el ‘pinkwashing’ en eventos puntuales.

Ahora, 6 años después de mi primer Orgullo, imagino otro Orgullo fruto de una lucha colectiva cotidiana, del diálogo continuo con las personas más afectadas por la violencia del estado y de cada ciudad, de compromiso común contra los sistemas que actúan para negar la humanidad y que ejercen violencias que no se oculten sólo a golpe de purpurina.

Amelia Neumayer es politóloga estadounidense y vive en en Melilla investigando la infancia vulnerada en la Frontera Sur. Antes trabajó en Washington DC para Human Rights Watch, donde formaba parte de colectivos anti-racistas y de solidaridad con personas migrantes.

lunes, 10 de junio de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia #testimonios | Resistencia o asilo, la lucha LGTB en Marruecos

Imagen: El Salto / Aaron y Mohammed
Resistencia o asilo, la lucha LGTB en Marruecos.
La comunidad gay, lesbiana y trans marroquí enfrenta vulneraciones de derechos y violencias múltiples procedentes de la ley, la familia, la policía o los medios de comunicación. Algunas resisten desde la clandestinidad y otros solo ven el asilo como salida.
Víctor Yustres / Victòria Oliveres / Sònia Calvó Carrió | El Salto, 2019-06-10
https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/resistencia-asilo-lucha-lgtb-marruecos

En Rabat, dos equipos de fútbol femenino se preparan para el partido. Celia calienta con sus compañeras en mitad del campo. Lleva el pelo muy tenso, recogido en un moño, y tiene actitud seria y concentrada porque sabe que ese partido es decisivo. Tiene 23 años y es del sur de Marruecos, de un minúsculo pueblo amazigh. Antes de empezar, se acerca a la banda del campo donde está Lilia, de 31 años. Ella es profesora, de Tetuán, pero vive en Rabat desde hace años. Lilia quiere darle un beso para animarla, pero se contiene y termina dándole un abrazo largo, de los que van más allá de la piel. Quiere irse de Marruecos con ella e irse a vivir a Ámsterdam, pero aún no se lo ha dicho.

Celia y Lilia son pareja desde hace un año, pero lo mantienen en secreto por miedo. Por esta misma razón, ellas y la mayoría de testigos del reportaje utilizan nombres ficticios. Marruecos es uno de los 70 países en el mundo que criminaliza la homosexualidad: el artículo 489 del Código Penal marroquí, herencia de la jurisdicción colonial francesa, castiga las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo con penas de entre seis meses y tres años de prisión, y multas de hasta 1.200 dirhams (más de 100 euros). También las personas trans sufren violencias y exclusión social.

La persecución de la comunidad LGBTI en Marruecos se enmarca en un contexto político de represión y vulneración sistemática de los derechos humanos. “A pesar de que hay elecciones y diferentes partidos, Marruecos es un régimen autocrático, una dictadura con una concentración de poderes en la monarquía y unas pocas élites”, afirma Laura Feliu, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Barcelona y experta en el mundo árabe. La criminalización del colectivo LGBTI, según Feliu, forma parte de un engranaje de control social del régimen para castigar conductas que se consideran contrarias al sistema. “Para mostrar su poder, el régimen marroquí necesita ejercer control: control patriarcal, de la juventud, de la familia, de la sociedad... Es importante esta represión para el mantenimiento del statu quo”, añade la investigadora.

El peso de la familia
“Mis padres descubrieron que era homosexual porque vieron una entrevista en vídeo que publicó un diario en las redes cuando colaboré en una campaña por los derechos LGBTI”, explica Youb, un joven de 22 años residente en Rabat pero originario de Agadir, la capital de la región de Souss-Massa, en el suroeste del país. “Aunque hablé a cara cubierta, se podía reconocer mi voz y mi ropa. Durante meses sufrí malos tratos psicológicos por parte de mi familia: me trataban como un despojo y no me querían ayudar económicamente, aunque dependía de ellos para sobrevivir”, explica.

A Mohammed, un joven de 24 años procedente del norte de Marruecos, su hermana le encontró en el móvil conversaciones y vídeos con otros chicos y le dijo que no dejaría más a sus hijos con un “zamel” (mariquita) como él. Estuvo vigilando durante meses y le ofreció dinero para que se fuera a la cama con una chica. “Por suerte no se lo dijo a mi madre, porque no lo habría soportado; me habría echado de casa”, afirma. Le escucha con atención su pareja, Aaron, un joven de 22 años originario de Meknès, una ciudad imperial ubicada a 130 kilómetros de Rabat. Él sí que explica más abiertamente a sus amigos que es homosexual, pero tampoco se lo quiere decir a sus padres.

La familia tiene un peso importante en Marruecos y, según afirman los testigos entrevistados, puede convertirse en correa de transmisión de la LGBTI-fobia. “La presión para adecuarse a la norma y la vigilancia del Estado hacen que las familias tengan que demostrar que están en concordancia con los valores asignados por la sociedad por miedo a ser señaladas”, afirma Laura Feliu.

El papel de la policía y los 'mass media'
La noche del 31 de diciembre de 2018, Chafiq, de 33 años, fue detenido por la policía cuando había sufrido un leve accidente de tráfico mientras viajaba en coche. Cuando los agentes vieron que iba vestido y maquillado de mujer, le forzaron a salir violentamente del vehículo y le humillaron ante una multitud. Además, hicieron fotos de su documento de identidad y al día siguiente corría toda su información por las redes sociales.

Este es un ejemplo reciente de la violencia policial ejercida contra personas de sexualidades e identidades de género no normativas en Marruecos. “La policía marroquí humilla y pega a la gente”, afirma la Lilia, que conoce varios casos de violencia física e incluso sexual por parte de policías y confiesa haber sufrido durante meses un seguimiento policial por haber asistido a actos por los derechos LGBTI.

Los medios de comunicación también hablan de hechos relacionados con personas homosexuales o trans de una manera sensacionalista. “Solemos ver titulares como ‘La tragedia de ...’ o ‘Enganchan un homosexual a ...’. Siempre con connotaciones negativas”, afirma Mohammed. “Se trata como un escándalo y se avergüenza a la víctima; en pocas ocasiones se amplía el foco para hablar de derechos”, añade.

En algunos medios se da voz también a supuestas personas expertas que hablan utilizando prejuicios y falsas visiones científicas. “Vi un debate en la televisión nacional en el que una psicoanalista hablaba sobre el hecho trans como si fuera una enfermedad y se dirigía a una mujer trans como si fuera un chico, diciéndole que estaba enferma y que la gente como ella no merecía vivir”, recuerda Lilia. “Esto puede hacer que la sociedad se ponga en contra de las personas LGBTI si oyen argumentos de una supuesta experta; es muy peligroso”, alerta.

Estigma y exclusión social
El estigma se acentúa sobre los hombres gais con más pluma, ya que son más visibles. “La sociedad marroquí, como la mayoría de sociedades, es muy patriarcal. Por eso, cuando los hombres no demuestran su virilidad y son considerados afeminados, la violencia y la exclusión social que sufren es aún más fuerte y la viven en la familia, en la escuela y el espacio público”, afirma la socióloga marroquí Safae El Hadri.

En el caso de las personas trans, la situación es más dura, sobre todo si no se ajustan a los patrones binarios de hombre-mujer. “Tengo amigas trans que toman pastillas de testosterona o anticonceptivos para hormonarse, ya que no tienen apoyo médico”, explica Lilia. “Tampoco reciben ninguna ayuda psicológica o familiar, y tienen dificultades para encontrar trabajo, por lo que muchas acaban dedicándose a la prostitución para sobrevivir. Me gustaría tener su coraje y su fortaleza”, añade.

Doble vida y espacios de seguridad
Lina tiene 45 años, es del norte de Marruecos y es lesbiana. Tiene una vida profesional exitosa como dirigente de una empresa de construcción y un estatus social elevado, pero sus relaciones personales las mantiene en el ámbito privado. “En este país, las personas homosexuales tenemos una doble vida: una pública y otra puertas adentro. Nos escondemos en casa para poder expresarnos libremente”, explica. “Mis amigas y yo, como mujeres, si queremos organizar una fiesta o tener un momento de ocio, no salimos a los bares ni a la calle, porque se nos juzgaría. Hemos tenido la necesidad de crear espacios de seguridad”, detalla.

Esta actitud diferenciada en el espacio público y el privado también marca la relación de Mohammed y Aaron. “Fuera de casa nunca nos cogemos de la mano ni nos mostramos afecto —afirma Aaron—, de hecho, si noto que alguien nos mira sospechosamente empiezo a decir ‘colega’ o ‘tío’ para aclarar que tenemos una relación sólo de amigos”.

Ante la hostilidad en el espacio público, la comunidad LGBTI busca espacios de seguridad para relacionarse. Además de las casas, también algunos bares, cafeterías, calles o hammams (baños públicos) se convierten, de manera discreta, en lugares de encuentro, relación y cortejo. También las aplicaciones de citas y las redes sociales se han convertido en una vía para conocer gente, aunque “hay que tener cuidado, porque hay personas que se hacen pasar por otros para robar fotos o vídeos y luego chantajear”, dice Mohammed.

Resistir en la clandestinidad
Ante la represión, hay quien resiste y se organiza para denunciar la homofobia y la transfobia. A partir del Movimiento 20 de febrero (impulsor de la Primavera Árabe marroquí de 2011), han aflorado diversos colectivos (no legales) y asociaciones (legalizadas por el Estado) que defienden los derechos humanos y las libertades. Aswat y Akaliyat son los principales colectivos que denuncian las agresiones contra la comunidad LGBTI en el país, ofrecen apoyo legal, psicológico o médico y hacen campañas de sensibilización, mayoritariamente de forma clandestina para evitar represalias. “Hacemos campañas a través de las redes sociales, seguimos los casos de agresiones o detenciones y nos ponemos en contacto con la red de abogados, médicos o psicólogos que nos pueden ayudar”, explica Oussama Borouja, presidente de Akaliyat.

También existen asociaciones legalizadas como MALI, un movimiento universal, laico y feminista que defiende especialmente los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBTI. “Hay que movilizarse y tejer alianzas con el colectivo LGBTI, solo así avanzaremos también con el resto de derechos”, afirma Sara Aouni, miembro de MALI. “Por eso, nosotros también salimos el 17 de mayo, Día Mundial contra la Homofobia y la Transfobia, a manifestarnos ante el Ministerio de Justicia y del Ministerio de Sanidad para pedir al Estado que abole el artículo 489 y deje de considerar la homosexualidad como una enfermedad”, añade.

Activistas LGBTI y por los derechos humanos se enfrentan a menudo a seguimientos policiales y acoso por parte del poder. “La policía secreta se presentó en casa de mi familia cuando quisimos legalizar Akaliyat”, explica Borouja. “Hay que asumirlo y seguir. Si no, nunca hablaremos de nuestros derechos”.

El asilo como salida
Ante la imposibilidad de vivir libremente su vida, algunas personas LGBTI se plantean marchar de Marruecos y pedir protección internacional en otros “No es fácil dejar tu país, la familia, los amigos... No nos sentimos ciudadanos respetados aquí, pero el asilo lo dejamos como última alternativa. Mientras tanto, hay que cambiar mentalidades”, afirman Mohammed y Aaron. Lina comparte esta visión: “Si todos los que sufrimos injusticias nos vamos, ¿qué cambio habrá? Si no resistimos y concienciamos la población desde dentro, no mejoraremos nuestros derechos”. Oussama también recuerda que irse del país no es fácil, ya que la solicitud solo se puede hacer en la frontera o en el país de acogida. “O accedes a Ceuta y Melilla y pides la protección internacional allí o necesitas un visado por el país en cuestión, ingresos, una cuenta bancaria... Hay muchos que necesitan visado y no tienen los medios”, apunta el activista.

Por Celia y Lilia, la situación es insostenible. “Si ahora me dieras la posibilidad de marcharme con mi pareja, la aceptaría al instante, sin llevarme nada”, explica Celia. “Aquí no me siento segura ni puedo vivir la vida que quiero. Solo respiro, miro y me callo. Actualmente me siento así”.

*Este reportaje se ha realizado en el marco de las becas DevReporter, con la contribución financiera de la Unió Europea. El contenido de este documento es responsabilidad exclusiva de la Directa, medio que ha publicado el reportaje original en catalán.

lunes, 3 de junio de 2019

#hemeroteca #identidades #historia | Dos estudios arrojan luz sobre el misterioso origen de los canarios

Imagen: El País / Población de La Gomera, según Leonardo Torriani en 1592
Dos estudios arrojan luz sobre el misterioso origen de los canarios.
En algunas de las islas el porcentaje de habitantes con genes indígenas supera el 50%, mientras que en otras ha desaparecido.
Vicente G. Olaya | El País, 2019-06-03
https://elpais.com/cultura/2019/05/31/actualidad/1559304132_653858.html

La historia de las islas Canarias antes de su conquista en el siglo XV, admiten los expertos, representa uno de los grandes misterios de la arqueología española. Con una comunidad científica muy dividida —ni siquiera se ponen de acuerdo en cuándo se produjo la primera oleada de pobladores indígenas—, arqueólogos, historiadores y genetistas han dado el primer gran paso para desentrañar el origen de los actuales isleños. Los estudios de la profesora Rosa Fregel, del departamento de Bioquímica, Microbiología, Biología Celular y Genética de la Universidad de La Laguna, desvelan que, dependiendo de la isla, gran parte de la población actual porta ADN mitocondrial aborigen. A esto se une que José Farrujia de la Rosa, arqueólogo y profesor de Didáctica de las Ciencias Sociales de la misma universidad, en su reciente libro 'Identidad canaria' (Ediciones Tamaimos), descifra los principales secretos de esta civilización cuya presencia material prácticamente ha desaparecido, pero no su impronta. Entre ellos, Farrujia de la Rosa recuerda los dos sistemas de escritura que poseían, su llegada en dos oleadas desde el norte de África o su carencia de caballos o bueyes, ya que las embarcaciones que los transportaron hasta el archipiélago resultaban demasiado pequeñas.

Todo comenzó por un liquen (orchilla) que servía para elaborar el color púrpura, una tonalidad muy deseada para teñir los ropajes de aquella época. Así que el noble normando Jean de Béthencourt consiguió del rey castellano Enrique III, a principios del siglo XV, el apoyo necesario para conquistar aquellas lejanas islas de las que se tenía constancia, al menos, desde el historiador romano Tito Livio, que las denominó Afortunadas. El choque cultural y militar entre los pobladores insulares (los indígenas canarios) y los castellanos fue brutal: se necesitaron casi 100 años de lucha para tomar las siete islas.

La cultura indígena se adentró así en las tinieblas de la historia. Entre los siglos XVI y XX, se desarrollaron diversas teorías sobre aquel pueblo: desde una supuesta procedencia celta hasta un origen indoeuropeo. Ahora, las pruebas arqueológicas y de ADN han dejado claro que los indígenas canarios no son otra cosa que bereberes (imazighen, en su lengua), un pueblo que se extendió por el norte de África hace más de 3.000 años y que ocupaba desde Libia hasta el Sáhara. En un artículo publicado en la web de la Universidad de La Laguna, Fregel explica que se "puede determinar que la población canaria global tiene una ascendencia aborigen por línea maternal del 55,9%, mientras que los componentes europeos y africano subsahariano son de un 39,8% y un 4,3%, respectivamente".

Cuando el cálculo se realiza para cada isla por separado, los resultados son bastante variables. Los valores más altos de ascendencia indígena se observan en la población de La Gomera (55,5%) y en La Palma (41,0%), mientras que los valores más bajos se encuentran en Tenerife (22,0%) y El Hierro (0,0%). Los resultados de El Hierro, con una supervivencia nula de la población indígena, se pueden explicar por la propia evolución histórica de esta isla (es la más occidental) o por la escasez de las muestras analizadas.

Fregel añade que "gracias a los análisis de ADN antiguo se ha podido desterrar la creencia de que los guanches eran casi vikingos: altos, rubios y de ojos azules. Todo apunta a que proceden del norte de África y que su fisonomía se asemeja bastante a la de los bereberes, de piel blanca, más bien cetrina, y ojos marrones o claros, en algunos casos. Tópicos o leyendas de la época, lo cierto es que los antiguos pobladores de Canarias no eran tan diferentes a los canarios de hoy en día".

¿Pero cómo y por qué llegaron a Canarias? Farrujia de la Rosa sostiene que lo hicieron en dos grandes oleadas. Una primera hace unos 2.500 años (las pruebas de carbono 14 no son concluyentes) y una segunda, en torno al siglo I, coincidiendo con la presencia romana en el norte del continente.

Cruzaron el mar en pequeñas embarcaciones —no se han encontrado restos de ninguna— y desembarcaron en las islas más orientales: Lanzarote (la isla que ha proporcionado las fechas más antiguas por carbono 14, mil años antes de nuestra era) y Fuerteventura. Se ignora cuántos individuos lo lograron, aunque los cálculos científicos demuestran que 14 parejas pudieron ser suficientes para que el poblamiento insular fuera exitoso en un 81%. Pero solo es una teoría, pudieron alcanzar la costa muchísimos más.

De la segunda oleada se sabe que se produjo en época romana, momento en el que se introdujo en Lanzarote y Fuerteventura, entre otros elementos culturales, la escritura latino-canaria. Con anterioridad, en la primera arribada, ya habían extendido la escritura líbico-bereber en el archipiélago. Ambas están ahora en proceso de estudio: se han realizado diversas propuestas de transcripción que recogen la presencia escrita de teóforos, teónimos o nombres personales.

Sea como sea, lo más evidente es que en Canarias no existe ningún tipo de mina férrica o metalífera, por lo que los pobladores tuvieron que adaptar sus conocimientos (eran poseedores de la metalurgia) al nuevo hábitat. Surge así el empleo de obsidiana y basalto para los útiles líticos o una cerámica decorada con colores ocres, como es el caso de la de Gran Canaria, con claros paralelismos con la conocida en otras partes del ámbito amazigh del continente.

“Adoraban al sol y la luna, pero también a las montañas, a los roques y a las cuevas, al igual que los imazighen", explica Farrujia de la Rosa. Se extendieron por las siete islas y "lo importante”, señala el profesor, “es que la investigación ha fructificado, tras décadas con las más controvertidas teorías. Falta mucho, pero nos vamos acercando a encontrar una respuesta a de dónde venimos”, incide.

jueves, 7 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbi #amazigh | «En la tradición amazigh ser homosexual o trans era una bendición divina»

Imagen: Tamaimos
«En la tradición amazigh ser homosexual o trans era una bendición divina».
Si estamos de acuerdo en que las aborígenes canarias fueron descendientes del pueblo amazigh (bereber), ¿por qué no resignificar el pasado y la historia canaria construyendo puentes con descendientes directos de este pueblo? De este modo podemos conocer y especular sobre otros paradigmas aborígenes y transgredir los relatos hegemónicos coloniales.
Dani Curbelo | Tamaimos, 2019-02-07
http://www.tamaimos.com/2019/02/07/en-la-tradicion-amazigh-ser-homosexual-o-trans-era-una-bendicion-divina/

La historia de las Islas Canarias está atravesada por un pasado aborigen, un periodo de conquista y un proceso de colonización. Al mismo tiempo nos encontramos entre tres continentes y nos constituimos como un territorio de tránsito y migración continua, lo que hace que la «identidad» en Canarias sea difícil de definir con claridad.

Si en este ejercicio de investigación decidiéramos acercarnos al pasado aborigen del archipiélago sería necesario recurrir a los relatos de cronistas y conquistadores que desde el siglo XV en adelante definieron a la sociedad aborigen canaria desde su visión patriarcal, moral, religiosa y, por lo tanto, reduccionista. Entonces, ¿qué nos queda? Pasamos por un momento en el que muchos territorios que han sido colonizados están re-construyendo su historia aplicando una perspectiva de género y de diversidad. Si estamos de acuerdo en que las aborígenes canarias fueron descendientes del pueblo amazigh (bereber), ¿por qué no resignificar el pasado y la historia canaria construyendo puentes con descendientes directos de este pueblo? De este modo podemos conocer y especular sobre otros paradigmas aborígenes y transgredir estos relatos hegemónicos coloniales, los cuales estuvieron muy lejos de ser imparciales y tolerantes con aquellas posibles peculiaridades que caracterizaban a las primeras habitantes del archipiélago canario.

La persona que se ha prestado a responder estas preguntas ha preferido guardar su anonimato y presentarse con el término tamazigh ‘Tintziri’, que significa «La del claro de Luna».

P: ¿Cuál es el vínculo que te une con la cultura y pueblo Amazigh?

R. Soy amazigh por parte paterna. Mi familia es de la zona del Rif (Marruecos). Y por parte materna una rama es también amazigh en una parte de la zona de Kabylia (Argelia) y la otra es calé (gitana) de un pueblo sevillano de cuyo nombre no quiero acordarme y no porque me dé mal rollo sino porque es un sitio muy pequeño y todo el mundo se conoce. También tengo un poco de sangre vasca.

P. ¿Cuál es la situación del pueblo Amazigh actualmente? ¿Y la de tu familia?

R. Pues sobre todo en la zona del Rif está la cosa bastante revuelta, por todo esto que comenzó con la muerte del vendedor de pescado Mouhcine Fikri (1), que murió triturado por un camión de basura al intentar recuperar la mercancía que los gendarmes le habían requisado y tirado al camión. Esa fue la gota que colmó el vaso y la gente salió a la calle a protestar por la situación económica y social que castiga la zona junto a la falta de recursos destinados a Sanidad, etc. Y fue muy duramente reprimida.

Como afirma Francisco Peregil (2):

«Todo el mundo en el Rif tiene ciertas fechas grabadas en la memoria. Entre 1921 y 1927 el Ejército español empleó en el Rif gases asfixiantes prohibidos y estrenó el gas mostaza. Un ensayo presentado en 2015 en Rabat estudiaba la terrible influencia de esos gases, 90 años después, en las enfermedades cancerígenas de la región. La investigación indicaba que casi el 80% de los adultos y el 50% de los niños enfermos de cáncer atendidos hoy en día en el hospital de oncología de Rabat proceden de la misma zona del Rif bombardeada por la aviación española. De ahí viene una de las peticiones que el Movimiento reclama con más insistencia: la construcción de un hospital especializado en oncología.»


A nivel étnico podríamos decir que sí se han conseguido muchas cosas en los últimos años. Ahora la lengua tamazight es una lengua oficial, se estudia en las escuelas, se ha recuperado la escritura e incluso hay canales de televisión en el idioma. Hace no mucho usar esta lengua estaba prohibido y la islámico-arabización forzada de la población bereber-amazigh hizo desaparecer muchas tradiciones y la escritura, cosas que se recuperaron gracias a un descubrimiento arqueológico y a la labor de (como suele ocurrir siempre) las mujeres que salvaguardaron y que por medio de la tradición oral transmitieron a las siguientes generaciones.

P. Eres una persona con una orientación sexual diversa, ¿crees que esto sumado a tu etnia es un «plus» de discriminación? ¿Las organizaciones LGBT del Estado español reconocen esta doble discriminación?

R. Por supuesto que es un plus de discriminación que te llega por todas partes. Te discriminan por moro, por pobre, por maricón y además desde todos los lados. Muchos pobres de tu barrio (tan pobres como tu mismx) te discriminan por moro y por maricón, otra gente que comparte tu origen étnico te discrimina por maricón, muchos maricones te discriminan por tu origen étnico, etc. Nunca olvidaré una ocasión en la que un chico con el que había ligado al enterarse de mi origen étnico me dijo que no pensaba «pagarme», dando por hecho que todos los marroquíes nos prostituimos. Y es que lo «queer» no te quita lo racista, lo pobre no te quita lo racista o lo homófobo así como lo racializado no te quita lo homófobo ni lo clasista, etc. (3)

Te llueven palos por todos lados. No negaré que he pasado cosas muy duras y momentos de esos en los que te dices «no puedo más con tanta mierda» pero con el tiempo he aprendido a pasarme sus mierdas por el coño y empoderarme. Aunque a veces cuando oigo la palabra «igualdad» me da la risa y pienso para mis adentros «antes de que lleguemos a la igualdad quiero un poco de venganza» (risas).

Y el Estado español muchas veces ni siquiera reconoce esas discriminaciones por separado pues imagínate cuando se juntan y se cruzan.

P. ¿Cómo se percibe la diversidad sexual en la tradición amazigh?

R. Pues hoy por hoy y debido a la islamización y arabización la cosa no pinta muy positiva. Además esa misma arabización forzada seguida de la posterior colonización occidental acabó con muchos signos culturales y tradiciones. Hoy en día en mi aldea (que está en un remoto lugar de las montañas del Rif) aún se practican algunas de estas costumbres aunque se haga un poco de tapadillo y también se practican en más lugares de Marruecos y Argelia donde hay una extensa población amazigh o «bereber» como se nos conoce en otros idiomas de fuera. En nuestro caso no fue la Inquisición la que mató y quemó a muchas personas sino que fueron los árabes con su Islam que impusieron su libro sagrado a sangre, fuego y espada, no sin resistencia por supuesto. La reina de todas las tribus bereberes llamada La Kahina (4) les dio mucha guerra, pero al final los árabes ganaron y mataron a muchas mujeres libres y también a muchas personas trans y homosexuales, por las mismas razones: unas por ser mujeres libres y poderosas y otras por ser supuestas «abominaciones». Y después llegaron los occidentales con sus legislaciones. Fueron ellos los que legislaron estas cosas.

Mi abuela que se dio cuenta enseguida de que yo era una de esas personitas me contaba que en la antigua religión antes del Islam las personas trans y homosexuales eran consideradas «mágicas», como «personas especiales» que las divinidades enviaban como una bendición familiar. Es curioso que es algo que suele ocurrir en casi todas las religiones pre-monoteístas pero que lamentablemente no ha sobrevivido ningún texto escrito sobre el tema. Qué casualidad que cuando vino el Dios de las barbas y de los hombres muy hombres empezaron a perseguirnos, odiarnos y matarnos... Así fue como se borró nuestra historia.

P. ¿Qué similitudes encuentras entre la sociedad aborigen canaria y la amazigh?

R. Pues gracias a la ciencia sabemos que parece ser que la población indígena de las Islas Canarias era amazigh. Los estudios lingüísticos, etnográficos, históricos, arqueológicos y genéticos ya han resuelto esta cuestión. Y aparte del idioma hay muchas cosas que nos unen. Por ejemplo las pintaderas, la gastronomía, una sociedad llamémosla «matriarcal», etc.

Y ahora voy a citar un texto de un blog llamado «Izuran» (5) que lo explica a mi modo de ver muy bien:

«Los bereberes o amazighes son las poblaciones autóctonas del Norte de África. Habitan desde la más remota antigüedad una inmensa región que abarcaba desde el Egipto occidental hasta las Islas Canarias conocida como Berbería y en el idioma bereber ‘Tamazgha’. Durante milenios, los amazighes sufrieron diversas conquistas y colonizaciones; fenicios, griegos, romanos, árabes, españoles y franceses no pudieron borrarlos del mapa. Con todo, hay que precisar que los bereberes no son, ni cultural ni étnicamente homogéneos. No existe por tanto una única etnia propiamente amazigh, sino un conjunto de pueblos autóctonos del Norte de África que comparten raíces, rasgos culturales y lingüísticos comunes.

La población indígena de las Islas Canarias era amazigh, hecho conocido desde siempre y confirmado por la ciencia. (...) Tras la conquista de Canarias por la Corona de Castilla, arriban nuevos pobladores europeos y africanos que se fusionaron con la población indígena, de este mestizaje surge el actual pueblo canario. A pesar de esto y la caída en desuso de la lengua bereber en las Islas, la canariedad actual no se entendería sin su rica raíz y herencia bereber».

Notas:

(1) «La muerte de un vendedor ambulante desata las protestas en Marruecos»
(2) «Las raíces de la rabia en el Rif»
(3) «Migrantes y ‘disidentes’ sexuales: «Nuestros cuerpos hackean al Estado racista español»
(4) «La Kahena. La reina judía de Ifrikia»
(5) «Amazigh»

lunes, 10 de septiembre de 2018

#libros #identidades #historia | Identidad canaria : escritos en torno al patrimonio cultural y la divulgación del pasado

Identidad canaria : escritos en torno al patrimonio cultural y la divulgación del pasado / A. José Farrujia de la Rosa.
Las Palmas de Gran Canaria : Tamaimos, 2018 [09-10].
276 p.
Colección: Alongue.
ISBN 9788494792779 / 15 €

/ ES / ENS
/ Amazigh / Canarias / Historia / Identidades / Patrimonio / Población aborigen / Población indígena

El libro recoge artículos y ensayos breves de A. José Farrujia de la Rosa, publicados entre 2005 y 2018 en prensa escrita y revistas, entre ellas Tamaimos_com. Los textos presentan como tesis común recuperar la memoria olvidada y poner en valor las señas de identidad del patrimonio cultural canario. En un escenario que camina hacia la globalización imparable, Farrujia apuesta por la resistencia cultural como forma de poner en valor el patrimonio de las islas. El orillamiento de un determinado tipo de patrimonio es analizado desde el prisma del Doctor en Historia, en partes que integran un todo. También se incluyen escritos de tipo más divulgativo. El volumen recoge recetas para completar el imaginario cultural canario, con elementos despreciados por veleidades políticas y económicas, impregnados por un elemento común, el colonialismo. En palabras de Gonzalo Ruiz Zapatero, Catedrático de Prehistoria de la Universidad Complutense y prologuista del tomo, el libro propone recuperar la memoria en unos tiempos desmemoriados, reivindicar toda la historia frente a una historia manipulada y manipuladora y construir una concepción del patrimonio arqueológico que transmita conocimiento, orgullo de pertenencia y sentido crítico a toda la ciudadanía.

José Farrujia es Doctor en Historia (Programa de Prehistoria y Arqueología de la ULL), Premio Extraordinario de Doctorado, Premio periodístico de investigación histórica Antonio Rumeu de Armas, miembro de la Sociedad Española de Historia de la Arqueología, de la History of Archaeology Research Network (University College de Londres) y de la European Association of Archaeologists. Es autor de diversos libros, entre los que destacan ‘Imperialist Archaeology in the Canary Islands’ (2005), el primer libro académico en inglés sobre arqueología canaria, publicado en Oxford por la British Archaeological Reports; ‘En busca del pasado guanche’, presentado en diciembre de 2011 en la Universidad de La Sorbona de París por el Catedrático Alain Schnapp, autor del prólogo del libro; y ‘An archaeology of the margins. Colonialism, Amazighity and heritage management in the Canary Islands’ (2013), publicado por la editorial Springer, en Nueva York. Sus últimos libros son: la edición actualizada y ampliada de su tesis doctoral Ab initio (2014), y junto a Tarek Ode, ‘Escrito en piedra. Las manifestaciones rupestres de las Islas Canarias’ (2014) y ‘El Patrimonio indígena de las Islas Canarias. Arqueología y gestión desde los márgenes’ (2016). Ha comisariado diversas exposiciones, entre ellas, ‘Escrito en piedra’ (2015).