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domingo, 10 de julio de 2022

#hemeroteca #lesbianismo #memoria | El club de costura: la intrahistoria del flechazo entre Gloria Fuertes y Phyllis Turnbull, su profesora de inglés

Gloria Fuertes y Phyllis Turnbull //
El club de costura: la intrahistoria del flechazo entre Gloria Fuertes y Phyllis Turnbull, su profesora de inglés.
La vida íntima de la autora de poemas infantiles nos revela que fue una mujer solitaria y feminista que supo disfrazar de amistad su romance lesbiano. La sociedad ingenua y puritana de la época no concebía que dos mujeres pudieran amarse. Para el régimen el sexo entre ellas no existía y, por tanto, no se perseguía. En Hollywood, las actrices crearon clubes clandestinos en los que dar rienda suelta a sus pasiones sin poner en riesgo su condición de estrellas.
Marian Benito | Uppers, 2022-07-10
https://www.uppers.es/estilo-de-vida/relacion-de-pareja/20220710/intrahistoria-gloria-fuertes-phyllis-turnbull_18_06841622.html

Antes de morir, en 1998, Gloria Fuertes (Madrid, 1917) legó sus ahorros, cien millones de pesetas (algo más de 600.000 euros), a la Ciudad de los Muchachos, el hogar para niños situado en Leganés. Era todo un dineral para la época que dejó atónitos a esos amigos que a menudo le llevaban un lenguado y una botella de wiski para que ella no gastase. La anécdota sirve para hacerse una idea de esa dimensión íntima y desconocida de la poeta (nunca le gustó la palabra poetisa) que solo se intuía haciendo el esfuerzo de leer entre las líneas de sus versos.

Poetisa de versos con faldas
Gracias a sus poemas infantiles se convirtió en una celebridad. Aparecía en radio y televisión. La famosa letra de 'Un globo, dos globos, tres globos', la sintonía infantil para irse a dormir era suya. Desde muy joven halló la manera de cultivar su feminismo y en 1947 fundó el grupo femenino Versos con faldas, junto a María Dolores de Pueblos y Adelaida Lasantas. Durante dos años ofrecieron lecturas y recitales en cafeterías madrileñas. Llamaba la atención su espíritu libre, el carácter campechano y esa poesía que era un retrato humorístico de las cosas cotidianas, pero también de lo profundo.

A pesar de esa admiración, era una mujer enigmática y solitaria, que se sabía incomprendida en sus modos de amar. Hoy es fácil auparla como un icono lésbico, pero jamás pudo clamar a los cuatro vientos su pasión por Phyllis Turnbull, su amiga, confidente y profesora de inglés. Este gran amor, y posiblemente el único, duró casi veinte años.

Fumaba pitillos, vestía pantalón y viajaba en vespa
Su crónica hay que situarla en esa España franquista y pacata, incapaz de ver la atracción de mujer a mujer. El flechazo ocurrió en 1955, en los pasillos del Instituto Internacional de Madrid donde Gloria aprendía inglés y biblioteconomía. La escritora tenía entonces 38 años. Fumaba pitillos, vestía pantalón y viajaba en vespa. Era una mujer valiente y no desvió sus ojos cuando se encontró con Phyllis, una muchacha largirucha que, según le indicaron, en adelante sería su profesora. Esta descubre en su pupila un gran intelecto y una imaginación fuera de lo común. La literatura pasó a ser el leitmotiv para acercarse, llamar su atención y ligar sus corazones.

El lesbianismo habría estado tan reprimido como la homosexualidad masculina y se habrían utilizado las mismas instituciones religiosas, psiquiátricas y médicas para controlar esa pulsión. Lo que ocurría es que para el régimen el sexo entre mujeres no existía y, por tanto, no se perseguía. La soltería femenina tenía peor reputación que la convivencia entre ellas. Sus muestras de afecto no levantaban suspicacias y algunas lesbianas valientes supieron sacarle rédito a esta paradoja, en lugar de meterse en un armario que les abocaría a la desesperación absoluta.

También la inquietud intelectual despertaba más sospecha que el propio contacto físico. Así lo describía Gregorio Marañón a principios del siglo XX: "Insistimos en el carácter sexualmente anormal de estas mujeres que saltan al campo de las actividades masculinas y logran en él un lugar preeminente. Agitadoras, pensadoras, artistas, inventoras: en todas las que han dejado un nombre ilustre en la historia se pueden descubrir los rasgos del sexo masculino, adormecido en las mujeres normales".

Una casa en Soto del Real donde, aparentemente, nunca pasa nada
Gloria y Phyllis se construyeron una casita en Soto del Real a finales de los 50 y crearon una biblioteca infantil ambulante que hizo las delicias de los niños. Cada mañana, Gloria repartía en su vespa los libros que le encargaban el día anterior. Para los vecinos de esta localidad no había nada extraño en la amistad de dos mujeres que compartían sensibilidades literarias, lo que les permitía caminar de la mano, viajar o incluso hacerse carantoñas en público sin que nadie viese en ello motivo de reproche o censura.

Poco después, Gloria aprovechó una beca Fullbright de tres años para mudarse juntas a Estados Unidos. Allí trabajó como profesora universitaria de español entre1961 y 1963. Joan Baez, entonces estrella incipiente del folk, recordaba después lo hermoso que fue verla en un contexto tan distinto al suyo, intercambiando con los jóvenes estadounidenses enseñanzas hippies por lecciones de chotis.

El círculo de costura de las estrellas de Hollywood

La hipocresía en torno al lesbianismo encontró su cenit en el Hollywood dorado. Las estrellas burlaron la censura del código de conducta Hays creando 'El círculo de costura', un exclusivo club de mujeres homosexuales y bisexuales que funcionó desde 1920 a 1950. A él pertenecieron ídolos como Greta Garbo, Marlene Dietrich, Elizabeth Taylor, Joan Crawford o Barbara Stanwyck, mujeres que supieron su ambigüedad sexual sin perder su aura de mito. La costura era solo una broma para reunir en mansiones y bares de Hollywood a damas afines en sus intereses culturales y sexuales. La única condición era disimular su condición de lesbianas, puesto que, de lo contrario, se arriesgaban al repudio en la industria del cine.

Cuando Gloria y Phyllips regresaron a su casa de Soto del Real, España apenas había cambiado. El amor no sobrevivió a la presión y rompieron en 1970. Phyllis murió a causa de un cáncer un año después. Gloria nunca logró sobreponerse. Solo encontró alivio en la escritura: "La vida es como una mierda de vaca de la que tenemos que hacer un pastel de manzana". Con el humor enmascaraba la fatal realidad.

"Me nombraron patrona de los amores prohibidos"

Siempre se amaron en la clandestinidad. Nunca reconocieron en público su lesbianismo, a pesar de que en su círculo más cercano era de sobra conocido. Es verdad que en la 'Carta de la eme', por ejemplo, habla de Manolo como un noviete que se fue a la guerra, pero en otros versos no dejó lugar a dudas. "Me nombraron patrona de los amores prohibidos", dice uno de ellos. Toda su vida quedó plasmada en su obra, a veces en verso sutil y otras como un grito desgarrador. "No son poemas, son palomas, lo que saco de mi sombrero asombrado", decía.

En los años setenta y ochenta, la escritora conquistó a todos los públicos en ferias del libro y auditorios de cualquier pueblo de España. Seguía siendo "esa niña grande con voz de trapo" y recitaba con la ilusión de llegar a todos. Lo hacía con tono ronco, a veces con corbata y siempre con un cigarrillo entre los dedos. Murió por un cáncer de pulmón. Hoy se la considera una escritora de gran nivel y comparte antología con muchos otros poetas en lengua castellana. Su gran amigo Francisco Nieva elogió su "invención de imágenes, giros y sonoridades llenos de calidad y de sorpresa". Antes de fallecer, escribió su epitafio: "Cargada de espaldas / de amores / de años / y de gloria / ahí queda la Fuertes".

  • "Por entonces empecé con los amores, -no digo nombres-, gracias a eso, pude sobrellevar mi juventud de barrio". 'Autobiografía'
  • "Quererte como nadie se imagina es la única enfermedad que he tenido desde que pasé la tos ferina. Quererte es incurable (o quiero que lo sea)…" 'Mujer de verso en pecho'
  • "Vivo sola, cabra sola, -que no quise cabrito en compañía- cuando subo a lo alto de este valle siempre encuentro un lirio de alegría" 'Cabra sola'

domingo, 14 de junio de 2020

#hemeroteca #lesbianismo #testimonios | Mari Trini, el icono lésbico de la Transición que cantó a los hombres "yo no soy esa que tú te imaginas"

Imagen: El Español / Mari Trini

Mari Trini, el icono lésbico de la Transición que cantó a los hombres "yo no soy esa que tú te imaginas".

Enigmática, oscura, culta: la artista se calzó los tejanos y sobrevivió al público misógino que la llamaba "marimacho" y "borracha" cantando que no pensaba ser "tranquila" ni "sencilla".
Lorena G. Maldonado | El Español, 2020-06-14
https://www.elespanol.com/mujer/20200614/mari-trini-lesbico-transicion-hombres-no-imaginas/496700936_0.html 

A Mari Trini (Murcia, 1947) la llamaron “marimacho” porque fue la primera mujer en aparecer en Televisión Española llevando pantalones tejanos, y porque no jugaba a la baza de la sensualidad en escena: vestía sobria, sencilla, casi siempre de blanco y negro, dejando caer sobre los hombros su espesa melena rubia, lisa y recta. La compositora quería que se escuchasen sus canciones, no que a nadie se le fuese el ojo hacia otros derroteros. Siempre ignoró la moda de la chica ye-yé y de la minifalda: su espíritu respiraba más cerca de Juliette Gréco que de Karina. Le gustaban los coches grandes y, decía, esa faldita diminuta “no era práctica”. Ella quería encaramarse al toro y tomar el volante.

No fue pizpireta, no fue tintineante. Fue enigmática, y culta, y algo oscura: daba la sensación de que valía mucho más por lo que callaba. De que dentro de sí tenían lugar eventos, fiestas y entierros sin que saliesen jamás a la superficie. Mari Trini fue, ante todo, dueña de su vida, y para conseguirlo tuvo que tejer con cuidado una muralla de discreción a su alrededor: era fácil que la prensa rosa volviese a poner en el foco del debate los amoríos de una mujer como centro de su personalidad.

Su recato físico es un dato innegable de su manera de ser, una elección muy consciente, a pesar de que le costase que cierto sector misógino del público llegase a decir que era coja o que tenía una pata de palo porque enseñaba poco las rodillas: miren ustedes, Mari Trini tenía dos piernas bellas como dos soles que un día llegó a encaramar a la mesa en una entrevista con Pedro Ruiz, cuando por fin se sentía cómoda y se sentía ella misma, en compadreo con el periodista, a quien apreciaba mucho.

Mucho más adelante, en el 84, llegaría a posar desnuda en la portada de Interviú -en unas imágenes, por cierto, naturales y hermosas, donde tampoco jugó a hipersexualizarse, porque nunca le hizo falta-, aunque también hay quien cuenta que, además de para acallar a las malas lenguas que cuestionaban sus potenciales defectos, lo hizo para superar un momento de dificultad económica. Nada nuevo bajo el sol: siempre el sistema sugiriendo a las mujeres que coticen lo que más interesa de ellas. El cuerpo.

Culta, misteriosa y viajera
Pero Mari Trini no era un cuerpo, o no sólo eso: su osamenta férrea y digna sirvió, sobre todo, para sujetar un cerebro privilegiado y culto que viajó por todo el mundo y que se empapó de músicas y de poemas distintos. La niña nacida en Caravaca de la Cruz compuso a los seis años su primera canción. A los siete, ya tocaba la guitarra; y, a los nueve, padeció una larga enfermedad que la obligó a postrarse en la cama hasta los catorce. "Fue una cosa del riñón. Padecí un foco infeccioso. Tuvieron que operarme varias veces de la garganta, la cabeza, los oídos... Mi boca quedó algo retorcida desde entonces”, contaba la artista. Ese gesto suyo también le valió el insulto de “borracha” por parte de sus detractores machistas.

Muchos apuntaron que esos años encerrada en casa apuntalaron su carácter retraído y algo huraño, pero ella no lo consentía: "Cuentan que soy arisca, solitaria, antipática... Falso. Lo que no me presto es a romances inventados, a trucos publicitarios, como hacen otros colegas”, lanzaba. Muy cierto: durante toda su vida fue una mujer hermética en lo personal y de su amor, de su gran amor -del que hablaremos más adelante- se supo poquísimo. “Mi vida particular es mía”, subrayaba. Tenía algo misterioso, Mari Trini, algo exquisito e inclasificable.

Con sólo 15 años conoció en Madrid a Nicholas Ray, cineasta de películas míticas de Hollywood como Rebelde sin causa: quedó encandilado con su talento, se convirtió en su representante y la convenció para trasladarse a Londres a seguir formándose -al principio fue con la idea de rodar un filme, pero no llegó a hacerse-. Allí conoció a Roman Polanski, Paul McCartney, James Mason y Marlene Dietrich, y empezó a coquetear con la canción francesa, por lo que acabó en París grabando sus tres primeros EP.

Yo no soy esa: himno feminista
A su regreso a España, cantó por Aute y por Patxi Andión, hasta que se hartó de interpretar las voces de otros y buscó incansablemente la propia: un trabajo, ustedes lo saben, que le lleva a uno toda la vida. Como le dijeron que las mujeres no sabían componer, se enrocó, como cuenta Miguel Ángel Bargueño en su libro ‘Las chicas son rockeras’.

Por eso fue que en su siguiente álbum, ‘Escúchame’, se consagró como una de las cantautoras fundamentales de habla castellana, fichada por Hispavox. Porque le dijeron “no puedes”. Aquí su ‘Yo no soy esa’, un auténtico himno feminista lanzado en 1971, con Franco vivísimo, con un nacionalcatolicismo implantado hasta la médula.

Yo no soy esa que tú te imaginas
una señorita tranquila y sencilla
que un día abandonas y siempre perdona
esa niña sí, no
esa no soy yo.
Yo no soy esa que tú te creías
la paloma blanca que te baila el agua
que ríe por nada, diciendo sí a todo
esa niña sí, no
esa no soy yo


Como diría la maravillosa Bette Davis en ‘Eva al desnudo’: “Abróchense los cinturones. Ésta va a ser una noche movidita”. Mari Trini vino a desvincularse, con esta letra inolvidable, de la concepción que el españolito medio tenía de la mujer de al lado: manifestaba, desafiante, que no pensaba ser complaciente ni dócil, que no iba a estar esperándole ni disculpándole sus escarceos con otras, que no iba a reírle las gracias tan fácilmente. Es mucho más interesante porque esta canción surge como una respuesta envenenada al ‘Yo soy esa’, la copla entonada por Juanita Reina -más tarde, también por Isabel Pantoja- y compuesta por Quintero, donde el mensaje era el opuesto:

Yo soy... esa
esa oscura clavellina
que va de esquina en esquina
volviendo atrás la cabeza.
Lo mismo me llaman Carmen
que Lolilla que Pilar
con lo que quieran llamarme
me tengo que conformar.
Soy la que no tiene nombre
la que a nadie le interesa
la perdición de los hombres
la que miente cuando besa.


No era su caso: Mari Trini sí tenía nombre, tenía autoría, tenía palabra, y no se refugió nunca en el arquetipo de femme fatale. No quería ser la “perdición” de nadie ni ir “de esquina en esquina”. Mucho esfuerzo ya era no perderse ella misma y dejarse llevar por la moral imperante. No se pensaba “conformar”. Por eso su canción continúa así, disparando al aire:

No podrás presumir jamás
de haber jugado
con la verdad, con el amor
de los demás
Si en verdad me quieres, yo ya no soy esa
que se acobarda frente a una borrasca
luchando entre olas encuentra la playa
esa niña sí, no
esa no soy yo.


Lo dejaba claro: nadie iba a jugar con ella, nadie iba a torearla. No tenía miedo. Pero sí tenía ganas de vivir y se mostraba poderosa, emancipada, incluso temible, como cuando al final, remata: “Pero si buscas tan sólo aventura / amigo, pon guardia a toda tu casa / yo no soy esa que pierde esperanzas”. Cuidado con ella.

Triángulos amorosos
Entre otros hits, como el celebérrimo 'Una estrella en mi jardín', resalta 'Ayúdala', que fue censurada en Argentina por tratar un triángulo amoroso, en un ejercicio de fraternidad -o lo que hoy llamaríamos sororidad-:

Ayúdala
no la lleves la contraria
pon sus pies sobre la tierra
sin que apenas se de cuenta
pero no quiebres sus alas
hoy teñidas de esperanzas
Ayúdala
que yo existo, no le digas
es tu amante, es tu amiga
la elegiste libremente
(…)
Yo te ruego que la quieras
y la aceptes como es. 

Más segura aún, y más reveladora, se muestra Mari Trini en 'Diario de una mujer':
 
Con un diario de mujer me encontré
lo recogí, lo leí y lloré
un imposible fue su vida
su decepción llegó hasta el fin
eso y mucho más leí.
Por un amor en igualdad
apostó y perdió
y sin embargo lo dejó.
Fingía ser feliz en su entorno familiar
y en un duelo interno escribió:
“Oh, dios… oh, no… puedo más”.
Voy a salir de esta prisión, del mundo al que me uní
no soy feliz, voy a alcanzar mi libertad, que está esperándome
sin temor.


Aquí la cantautora se refiere a la complejidad de la vida de una mujer cualquiera, que, en realidad, era la crudeza de la vida de todas. Esfuerzos, decepciones, lucha por un amor igualitario y digno, hipocresía familiar, guerras civiles dentro de ella misma. Y siempre, siempre, la búsqueda de la libertad.

Icono lésbico (en secreto)
Al respecto de una de sus grandes versiones, ‘Ne me quitte pas’, Mari Trini dijo que era un tema “inmenso” por la “humildad del hombre ante la mujer”: “No es normal que un hombre diga cosas así, cosas como ‘déjame ser la sombra de tu sombra, la sombra de tu mano o la sombra de tu perro’, no es normal. Es el colmo de la debilidad”, alegó, en referencia a la supremacía machista. Ella sabía mucho de amor. Pensaba que “el amor es cuestión de inteligencia”, de capacidad para “dominar el carácter”: “Para enamorarse hay que ser inteligente, lo otro es como estar en celo. Y digo que para enamorarse hace falta ser inteligente, no ser culto, que es distinto”.

Su amor, su gran amor, fue Claudette Loetitia Lanza, una mujer francesa que había dejado a su marido por la cantante y que pasó con ella toda su vida -fue su secretaria personal 40 años-, aunque siempre lo llevaron con discreción porque la familia de Mari Trini era muy conservadora y católica.

También se sabe que la mismísima Gloria Fuertes se enamoró de ella y que intentó cortejarla, sin éxito, pero se convirtieron en grandes amigas. Hasta le dedicó un poema inédito. A pesar de que nunca hizo pública su condición sexual, Mari Trini fue un icono lésbico en su época. Así lo contaba Mili Hernández, activista LGTB y librera de Berkana: en las primeras reuniones lésbicas en los estertores del franquismo, las canciones de esta artista eran muy escuchadas porque para ellas “estaba muy claro todo”.

El 8 de marzo de 2008 recibió el premio "Lucha por la Igualdad" concedido por la Comunidad Autónoma de Murcia, donde había nacido, "por retratar a través de sus melodías las carencias, problemas y desigualdades de la mujer”. Fue uno de los últimos eventos a los que asistió. Falleció un año después, víctima de un cáncer de pulmón.

jueves, 22 de marzo de 2018

#hemeroteca #teatro #gloriafuertes | Gloria Fuertes no fue una mujer angelical

Imagen: El País / Noelia Adánez, Ana Rayo y Valeria Alonso
Gloria Fuertes no fue una mujer angelical.
La poeta madrileña ajusta cuentas con una sociedad que la quiso relegar al mundo infantil.
Rocío García | El País, 2018-03-22
https://elpais.com/cultura/2018/03/21/actualidad/1521638469_035220.html

Entra en la sala agitada y enfadada, haciendo aspavientos y dando gritos y proclamando el enorme hastío que le provocan los niños. Lleva un globo en la mano. “De uno en uno todavía los aguanto, pero en grupo son insoportables. Estoy harta de ellos”. La poeta madrileña Gloria Fuertes ajusta cuentas con ella misma y con una sociedad que la quiso relegar al mundo infantil y se rebela contra su condición de mercancía televisiva. No fue una mujer angelical y sí una persona valiente que rompió con muchos tabúes de su época. El montaje teatral ‘Gloria’, escrito por Noelia Adánez y Valeria Alonso y dirigido por esta última, rompe con el estereotipo de la escritora dulce y amante de los niños y muestra a una mujer desafiante, lesbiana, que se atrevió a lucir un estilo de vida y una apariencia que no correspondía con su condición de mujer y que luchó siempre por ser considerada una poeta adulta.

Interpretada por la actriz Ana Rayo, la obra se ha estrenado en el Teatro del Barrio de Madrid, donde estará en cartel hasta el próximo mes de junio. ‘Gloria’ es el segundo montaje del proyecto 'Mujeres que se atreven', puesto en marcha por los responsables de este centro teatral, y que busca poner en escena a personajes históricos que verbalizan muchos sentimientos y reflexiones que no pudieron hacer en vida. El primer montaje fue 'Emilia', sobre al escritora Emilia Pardo Bazán, y que todavía hoy, tras año y medio de su estreno, sigue representándose. Este proyecto, aunque nació con el objetivo de ser una trilogía, va por el camino de convertirse en serie. Y en mente, personajes como María Teresa León o Eva Forest.

Gloria Fuertes (Madrid, 1917-1998) se atrevió con todo lo que en su época estaba prohibido para una mujer. Lo defiende con entusiasmo Noelia Adánez (Madrid, 1973) que lleva años estudiando la figura de la poeta sobre la que escribió un texto que ganó un premio de la SGAE el año pasado. Sobre este original, la propia Adánez, también autora de la función ‘Emilia’, y la directora Valeria Alonso, argentina de 39 años e instalada desde hace tiempo en España, realizaron cambios para su adaptación dramatúrgica a un monólogo y acercaron el lenguaje y la manera de decir de Fuertes, sin intentar imitarla.

“Nunca quiso ser un ídolo infantil, ni que se le relegara a su condición de mercancía, como poeta para niños y producto televisivo. Aquí mostramos lo que ella en vida no se atrevió a confesar y ajustar cuentas con una España franquista primero y todas sus estreches morales y luego con la llegada de la democracia y el auge de la sociedad de consumo. No fue un ser angelical, como la quisieron presentar. Era una mujer de izquierdas, de trayectoria republicana, interesada en la pobreza y los olvidados, muy lejos del mundo de los ángeles. Su poesía adulta la utilizó como arma de transformación de la sociedad”, defiende Adánez.

El globo blanco con el que la actriz Ana Rayo sale a escena, en recuerdo del famoso programa televisivo infantil, ‘Un globo, dos globos, tres globos’, en el que durante años participó Gloria Fuertes, sirve aquí de personaje imaginario y cambiante, con el que la autora va estableciendo un diálogo a lo largo de la función. No falta, por supuesto, el humor que desprendió en vida esta autora, vestida siempre como un hombre y fumadora convulsiva. Ni tampoco sus amores. Como el que mantuvo durante cerca de 20 años con la hispanista norteamericana Phyllis Turnbull, cuya ruptura y rápida muerte sumió a la poeta en una gran depresión.

Todo en este espectáculo está pensado para reivindicar el abrumador universo poético y personal de Gloria Fuertes, una mujer surrealista y altamente misteriosa. “Queremos que el espectador se abra al universo de la verdadera Gloria Fuertes”, defiende Valeria Alonso. Un universo muy cercano al Teatro del Barrio, en la zona de Lavapiés, donde nació y creció Gloria Fuertes. Las funciones serán también una referencia para acercar al espectador a la historia de Madrid durante la Guerra Civil. Hay la intención de organizar visitas a la casa de Gloria Fuertes, en la cercana calle de la Espada, y recorridos por algunos de los lugares emblemáticos de la ciudad durante la contienda civil, liderados por una vecina de la zona, experta en estos hechos.

Y TAMBIÉN…
‘Gloria’, viaje introspectivo a una de las almas más ocultas de la poesía española.
“Tan solo por escuchar a Gloria Fuertes -encarnada con madrileña chulería por Ana Rayo- gritando “estoy hasta el coño de los niños” ya hubiera valido la visita a esta nueva producción del Teatro del Barrio”.
Elena Rosillo | La Marea, 2018-03-26
https://www.lamarea.com/2018/03/26/gloria-fuertes-teatro/

jueves, 4 de enero de 2018

#hemeroteca #literaturainfantil #diversidad | Por qué Pepa Pig sí es un problema para los niños y no una drag en una carroza

Imagen: El Español / 'Pepa Pig'
Por qué Pepa Pig sí es un problema para los niños y no una drag en una carroza.
Oro, incienso y una drag queen: el mejor regalo de los Reyes Magos para los más pequeños son los libros que rompen la barrera de la homofobia y el corsé heteronormativo.
Peio H. Riaño | El Español, 2018-01-04
https://www.elespanol.com/cultura/libros/20180104/pepa-pig-problema-ninos-no-drag-carroza/274722852_0.html

La homosexualidad no es el problema. La homofobia, sí. Hoy nade es capaz de cuestionar el matrimonio gay y las razones contra la presencia de ‘drag queens’ en una carroza de la cabalgata de los Reyes Magos, junto a Bob Esponja, Darth Vader, Melchor, Gaspar y Baltasar tampoco se sostienen. La literatura infantil lleva años de avance en el terreno de la libertad sexual y la diversidad, mostrando a los más pequeños cómo lo natural es cultural y lo normal es una trampa que oculta que la normalidad en la familia es, precisamente, la falta de normalidad.

Los autores que se dedican a entrar en contacto con los más pequeños han entendido -a falta de una mayor oferta de títulos que contribuyan a este aspecto- que lo más urgente es hablar a sus lectores del respeto a la diversidad sexual. Un libro puede cambiar la vida de un niño, ampliarla y enriquecerla, una cabalgata no tanto. La importancia de la literatura en este terreno es el espacio simbólico que genera, porque en él los niños asumen cómo es la sociedad en la que conviven.

A pesar de ello, ninguna de las obras ganadoras de los premios dedicados en España a reconocer la mejor literatura infantil y juvenil publicada se refieren al asunto. “Es muy difícil entrar en las escuelas con este tipo de libros, porque hay maestros, grandes editoriales y libreros se oponen a estos”, explica a este periódico José Luis Ponce, director de Bellaterra, una editorial universitaria con una colección dedicada a libros con marejada social (feminismo, igualdad de género, violencia de género e identidad de género).

Romper los prejuicios
“Los libros son una forma decisiva de educar, para que la sociedad cambie. Los conflictos siempre vienen por los adultos, porque les cuesta romper con el modelo y los prejuicios establecidos. Por eso la literatura es tan importante, porque contribuye a abrir esa visión social tan cerrada”, señala el editor en referencia a la batalla cultural organizada contra la cabalgata de los Reyes Magos vallecana.

En Nube 8 publicaron este año ‘Ni guau ni miau’, de Blanca Lacasa, donde se presenta a un perro que quiere ser gato y lo difícil que es que lo acepten como una cosa y como otra. El editor Raúl Zanabria explica que el libro trata de una manera muy infantil y tierna las diferentes opciones que hay, como ocurre también en el libro ‘Eso no es normal’, de Mar Pavon, en el que un elefante es la mofa de todos los animales por culpa de su gran trompa. Pero con ella ayuda a todos los demás a salir de sus problemas. La diferencia como valor positivo.

Para toda la familia
“Esta perspectiva de la literatura es importante porque estamos en un mundo que se abre a la diversidad, en todas sus formas. La apertura mental de los niños tiene un valor muy positivo en los niños para alcanzar una sociedad plural”, cuenta Zanabria. Otro de los libros a favor de la pluralidad es ‘El monstruo rosa’, de Olga de Dios. La experiencia del libro infantil y juvenil es importante porque forma parte de toda la familia, “desde la diversión se abre a la conversación y el diálogo”. Una pregunta de un niño puede desatar una conversación sobre la experiencia social en plural. La curiosidad como método de aprendizaje.

El libro es muy importante para la experiencia del niño, pero también para su familia y entorno. Este tipo de literatura esta dirigida a los niños, con daños colaterales en adultos, alumnos y maestros. Como explica José Luis Ponce, son una “herramienta pedagógica para padres y educadores”.

Más abiertos a la diversidad
Gracias a la literatura pueden hablar de estos temas, “porque hay dificultad en los adultos a entender este asunto, cosa que en los niños no”. “Los niños son más capaces de entender la diversidad”. Así se defiende en el libro de Laura Reixach ‘Cebollino y pimentón’, dos pingüinos que, tras años de convivencia, deciden formar una familia, aunque no puedan poner huevos.

En México se publicó este año ‘Esta familia que ves’, escrito en verso por Alfonso Ochoa e ilustrado por Valeria Gallo. “¿Dos papás?”, dice la gente/ con un ataque de tos,/ y Beca dice: “¿Perdón?”/ Si somos inteligentes/ es una gran colección/ tener un par de papás:/ tienes más que los demás/ aunque tengas sólo dos./ Esta familia que ves/ es de una mujer más otra./ Ambas se cuidan la tos./ Una cocina, otra canta/ y una, cuando se levanta,/ prepara té para dos”.

Sólo son disfraces
Blanca Lacasa, autora de ‘Ni guau ni miau’ cuenta que un niño ve una ‘drag queen’ en una carroza “y sólo ve un rey mago sobreproducido”. “Un niño tiene los índices de tolerancia muy altos y se le van reduciendo”, explica la escritora, que destaca la ruptura de los cuarteles más retrógrados con el ariete literario, contra la educación represora. Ella escribió ese libro para demostrar que uno puede ser como quiera ser, más allá del género. Ha visto reacciones de padres en cuentacuentos contra el libro, por eso cree que es importante reforzar el mensaje de diversidad cultural.

“La polémica de la cabalgata me parece una completa estupidez. Es escandalizarse por escandalizarse. Qué importa quién se disfrace, qué más da: son niños mirando gente disfrazada. Es una polémica de padres que antes no existía: caminamos para atrás. Cuando leí 'Las tres reinas magas' de Gloria Fuertes nadie se llevó las manos a la cabeza en mi casa”.

Sin echar la chapa
Por eso la literatura infantil y juvenil es tan importante, porque si en lugar de los “mensajes rancios de princesas y príncipes” se educa en la diferencia y la diversidad, la sociedad será más tolerante. “La literatura infantil y juvenil debe ser el vehículo para eso. Es básico no seguir con los mismos esquemas tradicionales de los libros dirigidos a los más pequeños. Es muy importante para que los niños en un futuro no tengan este tipo de conflictos”. Romper los esquemas cuadriculados para evitar la homofobia.

Tampoco cree que haya que “echar la chapa” a los niños. “El cuento infantil no debe posicionarse contra nada, ni adoctrinar, ni colar una moralina. El mayor mensaje es el mensaje de libertad. No estoy a favor de manifestarme en contra de nada. Debemos educar a los niños en libertad y diversidad: cada cual puede ser quien quiera”. Y el mensaje del juego, porque las cosas no son tan graves.

De manera inevitable, la conversación vuelve a Gloria Fuertes, el mejor ejemplo porque “era una mujer absolutamente libre, con mensajes muy potentes”. Y concluye contra las series de dibujos animados que no dan lugar a la pluralidad: “Pepa Pig sí es un problema, no una ‘drag queen’ en una carroza de la cabalgata de los Reyes Magos”.

lunes, 31 de julio de 2017

#hemeroteca #gloriafuertes | Lavapiés homenajea a Gloria Fuertes

Imagen: El País / Homenaje a Gloria Fuertes en Lavapiés
Lavapiés homenajea a Gloria Fuertes.
El barrio donde nació la poeta celebró anoche su cien cumpleaños con rap, versos y cuentacuentos al aire libre.
Belén Kayser | El País, 2017-07-31
https://elpais.com/ccaa/2017/07/29/madrid/1501348787_235106.html

Hubiera cumplido 100 años el viernes 28 julio. La ausencia de Gloria Fuertes, sin embargo, no se nota en las calles de su barrio. Lavapiés, que luce una placa con su nombre en la calle de la Espada, la homenajeaba al caer el sol. Su cumpleaños se convirtió en la excusa para recordarla a través de la palabra para todos los públicos. Esto era su poesía: poemas sin años. Y esto es lo que hilvana los actos del año de su centenario. “Gloria Fuertes era mucho más que su poesía infantil, era versos para todas las edades”, explicó Javier Benedicto, coordinador artístico de Veranos de la Villa.

“Algunos autores leen sus obras, otros improvisan sobre ellas”, apuntaba Benedicto, “la idea es aprovechar a Gloria desde todos los puntos de vista, llegar a todos, poner en valor la palabra como fuerza creadora”. Cuentacuentos generacionales, rap,’ jam sessions’, micrófonos abiertos y versos cantados. Tres escenarios acogieron el espíritu de la poeta madrileña: el primero, mientras caía la tarde, en el Casino de la Reina, donde se contaron cuentos bajo los árboles en una escena hecha de mantas de colores. El grupo de voluntarios Los Mayores Cuentan se encargó de la escenificación, que pretendía poner en valor la transmisión oral entre generaciones. Fusionaron el acto las melodías de La Fantástica Banda, que abrieron la primera parte del homenaje con versos y música, mientras la narradora Cristina Mirinda iba contando la vida de la poeta a los más pequeños, que levantaban sus cabecitas y aplaudían dando pequeños saltos alrededor de sus padres.

Poco más allá, y algo más tarde, la jam session poética Poesía o barbarie despedía la tarde, que no el calor, bajo la Corrala de Lavapiés. Empezaron las chicas de Poesía tiene Nombre de Mujer, colectivo formado por Loreto Sesma, Irene G. Punto y Victoria Ash. “Como mujer y poeta no se lo pusieron fácil, pero estamos aquí por ella, vamos a reivindicar y celebrar su cumple”, recitaban las jóvenes, que regalaron poesía desde el escenario. Dieron paso al poeta Diego Álvarez Miguel, que le pasaba el testigo a Nacho Vegas, para el que no hizo falta presentación. “¡Qué se caiga Lavapiés!”, se oyó entonces en la plaza, ya oscura, iluminada en azul y violeta. El músico, “reconocido gloriófilo”, matiza el coordinador de Veranos de la Villa, homenajeó la figura de la poeta al recordar su lado más social con ‘Canción para la PAH’. “Le he robado un par de versos alguna vez”, contó Vegas antes de que sonara en su guitalele (mezcla de guitarra y ukelele) ‘Canción vampira’.

Y cuando callaba este escenario, se encendía el tercero y último. Las pistas de baloncesto del Casino de la Reina acogían una sesión de rap improvisado con varios de los clasificados de la Red Bull Batalla de Gallos. “Arkano, Skone y Chuty leen obras de Gloria, pero también se improvisa”, explicaba Benedicto. “La palabra tiene muchos estilos y muchas formas, pero siempre es palabra, fuerza; pretendemos llegar a todos los públicos, como hacía Gloria desde las palabras que mejor les lleguen”. Desde 2016, los Veranos de la Villa tienen su reflejo en las calles de la ciudad. “Utilizamos la arquitectura pública y los espacios abiertos como ‘atrezzo’”, relata Benedicto, “así ponemos en valor lugares menos conocidos y se los acercamos a la ciudad”.

viernes, 28 de julio de 2017

#hemeroteca #gloriafuertes | Los amores y desamores que inspiraron la obra de Gloria Fuertes

Imagen: La Vamguardia / Gloria Fuertes
Los amores y desamores que inspiraron la obra de Gloria Fuertes.
Este viernes se cumplen cien años del nacimiento de la poeta que logró encandilar a pequeños y mayores.
Lara Gómez Ruiz | La Vanguardia, 2017-07-28
http://www.lavanguardia.com/cultura/20170728/4365731074/amores-desamores-gloria-fuertes-centenario.html

Le gustaba fumarse sus pitillos, llevar pantalones y cabalgar a lomos de su Vespa, pero lo que verdaderamente le apasionaba era escribir versos. Este viernes se cumplen cien años del nacimiento de la poeta -que no poetisa- Gloria Fuertes y son varios los actos y exposiciones que tendrán lugar este viernes para homenajearla.

Muchos la conocerán por el mítico “un globo, dos globos, tres globos”, aunque seguramente ella no hubiera elegido esa frase para su obituario, tal y como lamentaron muchos de los que la despidieron por última vez en los telenoticias de 1998. La obra de Gloria Fuertes era mucho más que una sintonía de un programa infantil.

Escribía poemas con final feliz porque en su infancia le dieron muy pocas alegrías. Nació un verano de 1917, “en un parto muy laborioso en el que, si se descuida (su madre), muere para vivirme”. La pobreza obligaba a sus padres a trabajar de sol a sol para sacar a sus cinco hijos adelante y, para distraerse, no le quedaba más remedio que crear amigos imaginarios. Pese a ser una niña, también ayudaba a la economía familiar con pequeños empleos y, en sus ratos libres, disfrutaba (siempre a escondidas) de un buen libro, algo que no gustaba nada a su madre.

”Cada vez que mi madre me veía con un libro, me pegaba. No tengo nada que agradecer a mi familia”, escribió una vez con pena. Su madre quería hacer de ella una esposa de provecho, que supiese bordar y cocinar, pero le salió una hija poeta y lesbiana. Por suerte, Fuertes le hizo caso omiso y siguió su lema de vida, que dejó como legado en sus apuntes: “si vales de verdad y quieres algo con todas tus ganas, sales adelante seguro”.

Llegó la guerra civil, y con ella los primeros versos y los primeros amores entre el sonido de las bombas. Fuertes conoció los dos bandos de la guerra representados en dos soldados y sufrió la pérdida de ambos. “Mi primer amor era un obrero, me hubiera casado con él, pero le dieron por desaparecido en el treinta y seis”, y según escribía esto encontró al segundo en la trinchera franquista. “Me influyó mucho, era súper culto”, dijo del médico Eugenio Rosado, que murió en la cárcel fusilado por los milicianos. Pero fue una mujer la que ocupó el mayor puesto en su corazón.

Rondaba el año 55, cuando la poeta conoció a su profesora de inglés, Phyllis Turnbull, de quien acabaría locamente enamorada. Compartió piso con ella y con su otro amor de juventud, Chelo Sánchez. La escritora quemaba la noche de Madrid y con las ojeras de madrugada se iba a hacer guardia en una biblioteca pública, uno de sus oficios más felices. “Dios me hizo poeta y yo me hice bibliotecaria. Mi jefe era el libro, ¡yo era libre!”.

Fue Phyllis la que consiguió a la poeta un billete a Estados Unidos, gracias a una beca Fulbright, aunque muy pronto regresó a Soto del Real, donde ella y la norteamericana habían fundado una biblioteca ambulante. Fue, probablemente, su época más feliz. “Si la literatura está en decadencia es porque los escritores están demasiado tristes. Hacen falta más risas”, aseguraba Fuertes. Pero en 1971, un cáncer se llevaba al amor de su vida y Gloria no quiso reír más. No obstante, siguió adelante y adquirió una nueva filosofía: “La vida es una mierda de vaca de la que tenemos que hacer un pastel de manzana”.

Fuertes se sentía triste tras la muerte de su amada. Además, no tenía con quien compartir sus obras con la misma ternura que hacía con ella. Fue entonces cuando descubrió una nueva dulzura: los niños. En este periodo su séquito más fiel lo formaba mayoritariamente gente menuda. En ellos encontraba la felicidad infantil que había perdido por el camino.

Se trata de una de sus épocas más interesantes a nivel poético. Es ahí cuando comienzan los programas infantiles y las entrevistas catastrofistas. Al final encuentra más consuelo en lo primero, por eso su poesía adulta caminaba hacia el olvido cada vez que los niños le hacían corrillo para pedirle un autógrafo. Pese a su pena, Gloria lo tenía claro: los cuentos infantiles deben tener finales felices, aunque el autor sea una persona triste.

sábado, 1 de julio de 2017

#hemeroteca #gloriafuertes | Javier Marías: ¿Necesitas un abrazo?

Imagen: El País / Javier Marías
Javier Marías: ¿Necesitas un abrazo?.
Puede que haya llegado el momento de descansar, no de tu labor como intelectual y escritor, sino como cascarrabias.
Joaquín Reyes | El País, 2017-07-01
http://elpais.com/elpais/2017/06/29/gente/1498758199_361041.html

No estás bien, querido Javier Marías (no es una percepción solo mía, lo he hablado con más gente). Son muchas cosas las que te hacen sufrir: las calles cortadas los fines de semana —y que te impiden ir a almorzar—, la mujer que manda cortarlas, los populismos, los dueños de las mascotas y las propias mascotas —que las hay muy cabronas—, los libros digitales, las personas que valoran a las poetisas que no lo merecen… En fin… No deseo quitar hierro, son movidas muy tochas, eso está claro. Y quiero que sepas también que te entendemos, que cualquiera en tu posición estaría mil veces peor. Demasiado aguantas; eres un santo varón.

Pero también puede que haya llegado el momento de descansar, no de tu labor como intelectual y escritor —no quiero que pienses que estamos intentando moverte la silla—, sino como cascarrabias. De verdad que en ese sentido ya has hecho mucho, te has convertido en una especie de orfebre del despotrique, en un Grinch erudito (el Grinch es un personaje del Dr. Seuss…, igual no te suena, es literatura menor).

Yo si quieres estoy dispuesto a personarme en tu casa y ofrecerte un abrazo, uno largo (¿podrías aguantar cinco segundos? Bueno, lo vemos sobre la marcha) y que descanses tu gran cabeza —en el sentido metafórico— en mi hombro. Yo te diría: “Ya está Javier, ya está. La gente te idolatra. Ningún escritor joven está pensando en sustituirte, porque eres insustituible, puedes estar tranquilo. Eres, como te decía, un autor admirado y querido. La gente compra tus libros, incluso los lee. Ahora dedícate solo a crear mundos maravillosos y a disfrutar de los atardeceres. Ya verás como volverá a reinar la primavera en tu corazón… ¿has visto cómo andan los jilgueros? Andan al bies, ese es su natural andar. Disfruta de las pequeñas cosas de la vida”.

Si finalmente voy, ¿podríamos hacer merienda cena?

jueves, 29 de junio de 2017

#hemeroteca #gloriafuertes | ¿Por qué no gusta que nos guste Gloria Fuertes?

¿Por qué no gusta que nos guste Gloria Fuertes?.
Gloria Fuertes, cuestionada días atrás por Javier Marías, construyó su obra desde la conciencia de ser mujer, lesbiana y pobre; desde la voluntad de dignificar y elevar el lenguaje.
Elena Medel | Diario de Sevilla, 2017-06-29
http://www.diariodesevilla.es/ocio/gusta-guste-Gloria-Fuertes_0_1149485502.html

A Javier Marías no le gusta Gloria Fuertes. Como no le gusta Gloria Fuertes, y tampoco que guste, ha denunciado la "campaña orquestada" durante el centenario de su nacimiento, en la que se reivindica a Fuertes como "una grandísima poeta a la que debemos tomar muy en serio". Marías adjudica esta "campaña" a "una corriente feminista" que glorifica -nunca mejor dicho- a las mujeres por su sexo y no por su trabajo, aportando un listado de escritoras "llenas de inteligencia y talento" -y vida eterna: todas murieron ya-, a las que sí merece la pena leer, disfrutar y elogiar.

La autora de ‘Aconsejo beber hilo’ escribe en las antípodas simbólicas y artísticas de Marías. Cuando Gloria Fuertes cuenta París no se fija en la belleza del Sena, sino en los hombres de la calle que "comen pan mojado" junto al río y "fuman, fuman mucho". En ese poema –‘Mendigos en el Sena’, de 1955-, Fuertes retrata a unos personajes deshumanizados, sin identidad ni ideología -"ni siquiera tienen ideas de izquierdas"- pero en cuyos versos finales irrumpe el asombro: "Llegamos a lo más sorprendente,/ también hay mendigas".

Gloria Fuertes construyó su obra desde la conciencia de ser mujer, lesbiana y pobre; desde la voluntad de dignificar y elevar el lenguaje cotidiano. De formación autodidacta, se declaraba "estajanovista del verso": a diario escribía dos o tres poemas. Su obra es tan inabarcable -la editorial Torremozas se enfrenta desde hace varias décadas al reto de publicar, de manera exenta, toda su obra para adultos- como irregular. En un mismo libro conviven poemas excelentes, en los que chocan el discurso amargo y la dicción luminosa, con brevísimas ocurrencias basadas -no es poco- en el juego de palabras. Por supuesto, de Fuertes se citan versos sonrojantes: tantos como los de muchos maestros en apariencia indudables.

Su poesía abrió paréntesis en la poesía española de posguerra: no se adscribe a ninguna tendencia y dialoga a la vez con sus coetáneos. En el trasfondo social laten las mismas circunstancias que empujaron a Gabriel Celaya o Blas de Otero, y con posterioridad a los poetas del 50; en su reflexión sobre la identidad ocupaba un espacio destacado la cuestión femenina, con recursos similares a los de Ángela Figuera Aymerich -ambas desplazan la crítica a ámbitos inéditos, íntimos: los asignados por tradición a la mujer- o María Beneyto. Y el tratamiento libérrimo del lenguaje la vincula con los postistas, y en cierto modo -Gómez de la Serna en sus destellos- con las vanguardias ibéricas, y subraya el humor: un rasgo tan enraizado como atacado en la poesía española.

No resulta del todo cierto que Gloria Fuertes se trate de una autora marginal. En los años sesenta se convirtió en la única mujer incluida en la prestigiosa colección Colliure, con una selección de su obra a cargo de Jaime Gil de Biedma; tres de sus libros figuran en el catálogo de la colección Letras Hispánicas de Cátedra. Su obra para adultos se estudia con entusiasmo en las universidades estadounidenses, donde se la considera una referencia para comprender la literatura en castellano del pasado siglo, y su obra infantil y juvenil nunca ha dejado de leerse.

Unos lectores en los que se sustenta el éxito del centenario. La Fundación Gloria Fuertes apenas ha contado con más apoyo oficial que el del Ayuntamiento de Madrid, de forma puntual; el Congreso de los Diputados prefirió el septuagésimo quinto aniversario de la muerte de Miguel Hernández, una cifra más llamativa, menos redonda. Pero los lectores han comprado las antologías -tres: en Blackie Books, Nórdica y Reservoir Books- publicadas durante este año, han acudido a los homenajes y han reivindicado tanto sus poemas para niños, aquellos que despiertan nuestra nostalgia, como aquellos a los que apuntaba el foco: esa obra agridulce -y nada canónica- para adultos que cuesta etiquetar y clasificar, que no encaja en un sitio y encajaría en todos, que imprime sentido a lo que no quiere entenderse.

En resumen, los lectores han decidido rescatar la memoria de Gloria Fuertes, igual que sucede con otros escritores, hombres o mujeres: porque se cumplen tantos años de tal acontecimiento; porque una editorial de prestigio rescata su obra más emblemática; porque un articulista de referencia destaca un nombre, y hay quien se acerca a su librería de siempre con la recomendación doblada en el bolsillo. Me hubiera gustado conocer algún argumento que sustentara la opinión de Marías sobre Fuertes. ¿Por qué le parece sobrevalorada? Despojando su opinión de consideraciones literarias, Marías anula la escritura de Fuertes y la reduce a su sexo: no se habla de su obra, porque no existe.

Los movimientos de ‘herstory’ -que reivindican otra genealogía posible, y que constituyen una forma más de entender el feminismo hoy- nos revelan a quienes escribieron antes que nosotras. A escritoras como aquellas a las que recomienda Javier Marías, jamás ninguneadas según él: como las hermanas Brontë, que debieron firmar sus obras con seudónimos masculinos; o como Emilia Pardo Bazán, cuya candidatura para formar parte de la RAE fue rechazada en varias ocasiones, sufriendo insultos por su físico; o como Carmen Martín Gaite, a quien Abc -tras ganar el Premio Nadal por ‘Entre visillos’- fotografiaba dando de comer a su hija, afirmando: "A pesar de la emoción de la noticia, atiende como todos los días sus deberes de madre de familia".

Esta revisión de la historia de la literatura nos ha descubierto a nombres de primera fila, a autoras secundarias, a creadoras con hallazgos puntuales: mujeres en tantos posibles lugares como los que han ocupado siempre los hombres. A la mayoría de ellas, las circunstancias históricas no les permitieron convertirse en las escritoras que podrían haber sido; hasta hoy no habíamos podido conocerlas. Luego juzgaremos si nos interesan o no sus libros, si se valoraron con justicia; pero tengamos, al menos, la oportunidad de leerlas y opinar por nosotros mismos, por nosotras mismas.

lunes, 26 de junio de 2017

#hemeroteca #machismo | Las mujeres que enfadaban a Javier Marías

Las mujeres que enfadaban a Javier Marías.
Para Javier Marías, nosotras, además de considerar estrellas del firmamento a todas las mujeres sólo por ser mujeres, estamos también un poco locas, y por eso caemos en ‘conspiranoias’, como la del patriarcado y el género opresor.
Barbijaputa | El Diario, 2017-06-26
http://www.eldiario.es/zonacritica/Javier_Marias-barbijaputa-Gloria_Fuertes_6_658694142.html

Que los columnistas cipotudos españoles han encontrado en el feminismo una diana contra la que disparar no creo que se le escape a nadie. Seguro que le vienen a la mente un buen puñado de ellos. Cambian sus caras y sus nombres pero no su misoginia, que los lleva a sacar las mismas conclusiones machistas hablen de lo que hablen, escriban de lo que escriban, piensen en lo que piensen.

Cuando escriben de mujeres es sólo para venerar sus físicos o para odiarlas por lo mismo. Rara vez uno de estos columnistas cipotudos dedican sus columnas a mujeres (mucho menos a mujeres cuyas apariencias no encajen dentro los consabidos cánones que contentan a la cipotudez) y, cuando lo hacen, jamás lo enfocan de igual a igual, sino que adoptan un tono (en el mejor de los casos) paternalista-condescendiente que dice más de lo que supuran sus líneas. A muchas ya hace años que no nos engañan, y quizás por eso insisten en tratar a las mujeres como objetos con los que ganarse el pan que surten en Casa Lucio, para que nuestra rabia viralice sus textos.

En realidad les da igual toda esa pataleta feminista que viene tras cada artículo perpetrado, su miedo de hecho está muy lejos del griterío; es precisamente la ausencia de éste los que les aterra. ¿Hubiera leído mucha gente a Pérez Reverte contar que ha estado bebiendo Frangelico en Casa Lucio si no hubiera dicho que Christina Hendricks tiene las tetas gordas? ¿Hubiera leído tanta gente ayer la opinión de Javier Marías sobre una autora si no hubiera sido un ataque a Gloria Fuertes y al feminismo? ¿Lee la misma cantidad de personas a Salvador Sostres cuando escribe sobre las virtudes de nuestra España que cuando dice que "las lesbianas no existen"? Estas preguntas se responden solas. Y ellos lo saben.

El problema no es el daño que hagan, porque la verdad es que no lo sé calcular. A veces me digo que hacen mucho, y otras estoy segura de que sólo nos envían más y más mujeres a la lucha. El problema es que desinforman y eso a veces puede generar dudas, como ha hecho Javier Marías este domingo es su columna de El País. El escritor, que como el resto de compañeros de cipotudez lleva mal la difusión que las feministas hacen de las obras de otras mujeres, cargó su pluma y decidió que era buena idea dispararla contra Gloria Fuertes en un artículo llamado "Más daño que beneficio". Contra Fuertes y contra el feminismo, por supuesto. "¿Cómo puedo relacionar yo estas dos cosas?", se preguntaría el buen hombre en su sillón orejero de piel al tiempo que encendía su pipa. Y se le encendió la bombilla. "Voy a decir que Gloria Fuertes es considerada una poeta relevante por culpa del feminismo, que le da mucha difusión". Y, con esta ideaza como base, en su columna escribe:
"En la actualidad hay una corriente feminista que ha optado por decir que cuanto las mujeres hacen o hicieron es extraordinario, por decreto. Y claro, no siempre es así, porque no lo puede ser. Como no puede serlo cuanto hagan los catalanes, vascos o extremeños, o los zurdos o los gordos o los discapacitados (...) Hoy, con ocasión de su centenario, sufrimos una campaña orquestada según la cual Gloria Fuertes era una grandísima poeta a la que debemos tomar muy en serio".
Gloria Fuertes te puede gustar o no. Hasta ahí, todo en orden, tú puedes decir que este u otro autor no te parece bueno en absoluto por los motivos que tú expongas y lo único que se te puede rebatir es que tu gusto no es compartido por quien te lee. Hasta ahí, todo bien. Javier Marías no da ni un sólo motivo en toda su columna sobre por qué a Gloria Fuertes no hay que tomarla en serio: no sabemos qué ha leído de ella ni qué razones le han llevado a ningunearla como escritora. No sabemos si es una ausencia de motivos planeada o si es que estaba tan concentrado en atacar al feminismo que se le pasó. Sea como fuere, es fácil llegar a la conclusión de que a Javier Marías lo que le molesta no es Fuertes sino la difusión de obras de mujeres por parte del feminismo. Le revuelve un poco que, tras siglos de invisibilización, muchas de nosotras hayamos decidido dar viralidad a contenidos creados por otras que fueron silenciadas por el simple hecho de ser mujeres.

Y para fortalecer un argumento que nace de la misoginia y que a priori es débil, se inventa que el feminismo considera cualquier obra femenina como una obra de arte. No sé a cuántas feministas conoce el señor Marías, pero podría asegurar que cualquiera de nosotras conoce a muchas más que él, y yo no conozco a nadie que considere que las mujeres sólo creamos oro cuando pintamos, escribimos, esculpimos o actuamos. Nadie es nadie. Lo que sí creemos las feministas es que es necesario paliar una injusticia histórica como es la de haber enterrado y olvidado obras sólo porque las escribieron mujeres.

Como cualquier machista con más de nos neuronas que no cae en el "vete a fregar" porque sabe que queda en ridículo, Marías tiene a bien recomendar a otras mujeres (que sí tienen su visto bueno y que sí merecen la fama que ostentan), para que no parezca lo que es: que fue el machismo lo que le llevó a escribir su columna.
"Así, cada vez que se descubre o redescubre a alguna pionera de algún arte, pasa a ser al instante una estrella del firmamento, a la altura de los mejores, sólo que eclipsada tozudamente por los opresores del otro sexo. En contra de esa supuesta y maligna 'conspiración', tenemos el pleno reconocimiento (desde hace ya mucho) de las artistas en verdad valiosas: por ceñirnos a las letras, Jane Austen, Emily y Charlotte Brontë, George Eliot, Gaskell, Staël, Sévigné, Dickinson, Dinesen, Rebecca West, Vernon Lee, Jean Rhys, Flannery O’Connor, Janet Lewis, Ajmátova, Arendt, Penelope Fitzgerald, Anne Sexton, Elizabeth Bishop, en el plano del entretenimiento Agatha Christie y la Baronesa Orczy, Crompton y Blyton y centenares más; en España Pardo Bazán, Rosalía, Chacel, Laforet, Fortún, Rodoreda y tantas más".
(Desde aquí le damos las gracias, señor Marías, sin la opinión de un hombre no sabríamos diferenciar por nosotras mismas a las autoras buenas de las malas. Porque como usted bien sabe, no tenemos criterio).

Marías entrecomilla la palabra conspiración después de admitir que "hoy lamentamos que durante siglos no se las dejara ni siquiera estudiar, ni ejercer más oficios que los manuales" (a esta falacia de reconocer un hecho innegable para luego negar sus consecuencias habría que ponerle ya nombre). Y es que nosotras, además de considerar estrellas del firmamento a todas las mujeres sólo por ser mujeres, también estamos un poco locas y caemos en ‘conspiranoias’, como ésa del patriarcado y el género opresor. Ojalá no fuéramos tan crédulas para no enfadar domingo tras domingo a éste y otros señores. Recuerdan mucho a aquella cita de Virginia Woolf (perdonen, no está en la lista buena, pero me atrevo a citarla): "Exceptuando la niebla, parecía controlarlo todo. Y, sin embargo, estaba furioso".

Cuando Marías cita a todas esas autoras, me asalta la duda de si las ha buscado en Google tecleando "escritoras muy buenas, pero buenas en plan: sin crítica posible" o sí que ha leído algo sobre ellas y/o de ellas pero bueno, qué-más-da, de-perdidos-al-río. Porque lo cierto es que, con poco que las hubiese investigado, ya sabría don Marías que mejor no haberlas nombrado, ya que sus propias historias de miseria e invisibilización hablan por sí solas; y no precisamente para darle la razón al don.

Prefiero inclinarme por la "opción Google" antes que pensar que Marías sabe a qué se enfrentaron esas mujeres por tener la osadía de adentrarse en el mundo de los hombres. Y cómo muchos de sus colegas de profesión las trataron (aquí un hilo interesante de una feminista difusora de mediocridad).

Veamos algunas de las citadas:

Emily y Charlotte Brontë: la obra más famosa de las Brontë, 'Cumbres Borrascosas' no fue considerada un gran obra hasta mucho después, sus contemporáneos no le dieron valor. Las hermanas Brontë usaron en sus inicios nombres masculinos para que alguien las leyera.

George Eliot: Otra que se puso un nombre masculino para evitar una conspiración que nunca existió. Su nombre era Mary Anne Evans. Si a día de hoy tiene reconocimiento es porque tuvo que optar por el nombre de George para poder escribir de algo más que de amor romántico. Mucha gente (incluso a día de hoy) ha leído 'El molino del Floss' sin saber que está leyendo a una mujer.

Jane Austen: en vez de masculinizarse como hicieron muchas otras mujeres y adoptar un nombre de hombre para tener más libertad en sus escritos, escribió bajo el nombre "By a lady". Y ya eso era un riesgo. Pero Austen hizo malabares para no salirse de historias que giraran en torno al amor romántico y al matrimonio de sus protagonistas, salirse de esa temática era más arriesgado aún que dedicarse a escribir siendo mujer. Woolf, en ‘Una habitación propia’, dejó claro el porqué de este particular: "La crítica asegura que tal libro es importante porque trata la guerra. Otro, por el contrario, es insignificante porque se ocupa de los sentimientos de las mujeres en una sala de estar". Mientras las mujeres escribieran de amor, estaban más o menos controladas dentro del "libertinaje" que suponía escribir en sí mismo (y esto nos lleva a otra gran frase de otra mujer, Kate Millet, "El amor ha sido el opio de las mujeres, como la religión el de las masas. Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban.")

Como contó más tarde el sobrino de Austen en sus memorias: "Que pudiera realizar todo esto es sorprendente, pues no contaba con un despacho propio donde retirarse y la mayor parte de su trabajo debió de hacerlo en la sala de estar común, expuesta a toda clase de interrupciones. Siempre tuvo buen cuidado de que no sospecharan sus ocupaciones los criados, ni las visitas, ni nadie ajeno a su círculo familiar".

Emily Dickinson: es gracioso que la nombre precisamente a ella, porque murió sin haber visto prácticamente nada salido de su puño publicado. Sólo años más tarde, cuando ya no estaba tan mal visto que las mujeres escribieran, algunas feministas "difusoras de artistas que no deben tomarse en serio" la sacaron de donde fue olvidada. Hoy es considerada como la imponente poeta que es para que Marías pueda nombrarla en sus artículos.

Podríamos seguir, pero creo que todo se resume en aquella frase de otra de las citadas por Marías, Emilia Pardo Bazán, sobre la conspiración que entrecomilla él y que ella describe como "si en mi tarjeta pusiera Emilio, en lugar de Emilia, qué distinta habría sido mi vida".

Podríamos seguir, como decía, pero sería repetitivo; no es difícil entender los obstáculos que encontraron en vida estas autoras, y cómo no fueron reconocidas hasta que el feminismo hizo avanzar a la sociedad. Una vez dados los pasos necesarios hacia delante, hubiera sido imperdonable que sus obras no se hubieran desempolvado como ahora desempolvamos a escritoras de la II República como Luisa Carnés. La Historia, con la colaboración necesaria de señores con el criterio lleno de prejuicios, ha enterrado siempre obras y vidas de mujeres porque eran mujeres. El progreso y el feminismo hacen que otras mujeres quieran investigarlas, homenajearlas, conocerlas y recordarlas, y poder sumar sus creaciones a las bibliotecas donde siempre debieron estar.

Lamentablemente, siempre habrá hombres -que jamás tuvieron el problema de las incontables mujeres de cuyas obras jamás sabremos nada- que usarán sin remordimientos su lugar privilegiado para echar otra capa de tierra a las enterradas. Y, de camino, también a las que están con pala en mano intentando salvar la memoria.

Y TAMBIÉN…
24 escritoras brillantes que no estaban en el canon tradicional hasta ahora.
Esther Miguel Trula | Magnet, 2017-06-26

https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/19-escritoras-brillantes-que-no-estaban-en-el-canon-tradicional-hasta-ahora

#hemeroteca #machismo | Puritanismo, dame el nombre exacto de las cosas

Imagen: El País / Gloria Fuertes
Puritanismo, dame el nombre exacto de las cosas.
Qué atrevido Javier Marías, arañar nombres de los recientes santorales.
Juan Cruz | El País, 2017-06-26
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/06/25/actualidad/1498409952_858597.html

Es saludable que se atreva uno a decir “no me gusta”, en el tiempo del “me gusta”, porque de ese modo se rompe el árbol de la complacencia. Javier Marías suele cumplir esa función, entre nosotros. Entre los ingleses tenían a Christopher Hitchens: se establecía una corriente, él iba por el otro lado. Aquí ha habido otros contradictorios, pero en este momento Marías, a juzgar por lo que es atacado, debe ser el adalid de los que se atreven a llevar la contraria. En un libro de Guillermo Cabrera Infante, que fue amigo de Marías, por cierto, se habla de una tribu, probablemente norteamericana, que se llama ‘Los Contradictorios’, que hasta se sientan al revés, para darle la razón a su denominación y a su origen.

Pero antes de hablar de lo que trae aquí a Javier Marías y a los contradictorios, déjenme que vaya al Parlamento y a la ya extinta moción de censura. Recuerden ustedes que en ella hubo un rifirrafe, que ahora se llama así el debate, entre el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y la diputada de Coalición Canaria Ana Oramas. Aquel señaló a ésta con el dedo (acusador, por supuesto) y terminó llamándola tránsfuga. Y Ana Oramas lo llamó a él machista. Se pegaron, pues, lo normal. A pesar de que ella había introducido versos, sarcásticos, en su respuesta, así como cierta retranca canaria, la diputada Irene Montero optó por deducir que la oponente de su compañero estaba irritada y buscó en seguida, en el baúl de los recuerdos de uno de los suyos, una razón para explicar la irritación supuesta de Ana Oramas.

Llevada por ese ánimo justiciero, Montero reprodujo en Twitter la razón por la que, según ella, Ana Oramas estaba irritada. Era porque ‘in illo tempore’ (‘in illo tempore’ ahora puede ser anteayer, o la semana pasada, o la última contienda electoral) el diputado podemita tinerfeño Alberto Rodríguez había contado en una reunión ante los suyos que la abuela de Ana Oramas, rica de La Laguna, había tenido a su propia abuela, la de Alberto Rodríguez, cosiendo y martirizada, mal pagada y humillada. Y exhibía Irene Montero, tan segura de sí misma como en el debate, esa pieza de documentación en la que se ve a su compañero narrando, con su correspondiente suspense, episodio tan ilustrativo.

No hubo reproches a Irene Montero por sacar tal documento para desmejorar, con una historia de antepasados, a la diputada presente, sólo con el deseo de dañar su reputación en función de la supuesta reputación de su abuela; no hubo compasión (por decir esta horrible palabra) con Ana Oramas. Las alusiones, machistas, sin duda, de Rafael Hernando, a la propia Montero en ese mismo debate, tuvieron un recorrido inmenso por las redes, pero a la diputada canaria nadie la salvó de la agresión, primero en el Parlamento y después en las dichosas redes sociales. Por otra parte, cualquier referencia a la identidad de las amistades propias de la diputada de Podemos alcanzan niveles de enorme agitación tuitera, pues el machismo irrita, y con razón, pero cuando la agitada es una persona que no tiene el aval de la ideología más dominante en Twitter, por ejemplo, el decibelio se queda a cero. Y eso tampoco es justo.

Pues, a lo que iba. Ahora se ha atrevido Javier Marías a tocar el árbol del me gusta y no me gusta y ha dicho algo que resulta muy normal decir, pues el gusto literario es el menos obligatorio de los gustos, y de los disgustos. Y ha dicho que Gloria Fuertes no es para tanto. Para que fue aquello. ¡Y además lo ha dicho en El País! Pues leña al mono. Te puede disgustar Hemingway, e incluso Camus, o incluso te puede disgustar, cómo no, Javier Marías. Pero tocas las nuevas santidades y acabas chamuscado. Y Gloria Fuertes está entre las glorias intocables de este momento histórico. Qué atrevido Marías, arañar nombres de los recientes santorales. Ha chocado contra el renovado puritanismo, que apunta con letras de oro lo que siempre estuvo en la división de bronce de la muy vapuleada historia de la literatura menor española. Y tendrá su merecido en las redes sociales, que ahora ya lo están tratando de quemar en las hogueras en las que se quema a aquellos que desafían la corriente.

Un día el nuevo puritanismo hará una lista de los intocables, para que Marías y otros desviados se fijen en ella.