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miércoles, 16 de abril de 2025

#hemeroteca #gais #cofradias | "Mariquitas capillitas": así es el documental que se mete dentro de la comunidad LGTBI en la Semana Santa de Sevilla

Los 'chillaores' a la Virgen de los Dolores en Sevilla //

"Mariquitas capillitas": así es el documental que se mete dentro de la comunidad LGTBI en la Semana Santa de Sevilla

Los 'chillaores' son la pieza más escandalosa de la Semana Santa... pero no tienen nada de nuevo
John Tones | Xataka, 2025-04-16
https://www.xataka.com/magnet/mariquitas-capillitas-como-comunidad-lgbti-sevilla-vive-pasion-semana-santa-dentro 

En 2019 se viralizó un vídeo que mostraba a un grupo de jóvenes vitoreando a la Virgen de los Dolores en una procesión de la Semana Santa de Sevilla. Lo entregado de los piropos ("¡Reina del Martes Santo!", "¡El barrio entero pa ti!") y el tono con el que éstos se lanzaban desató todo tipo de comentarios, muchos de ellos abiertamente homófobos y, sobre todo, plumófobos. En cualquier caso, no sorprendieron a quienes están habituados a la Semana Santa de la capital andaluza y a su íntima relación entre el fervor católico y la personalísima militancia LGTBI de muchos de los devotos de las imágenes.

A chillar, joven. En realidad, el fenómeno de los "chillaores", como se conoce a estos jóvenes, no tiene nada de nuevo, como creen algunos guardianes de las esencias de la Semana Santa (aunque es cierto que es ahora cuando la Iglesia se ha mostrado a favor de "cortar los histerismos"). Por ejemplo, en 1916, Eugenio Noel ya documentaba frases como "Esta Virgen se pasa por la entrepierna a todas las vírgenes de Sevilla" gritadas al paso de la Esperanza Macarena.

Barrios humildes. Estos vítores tenían en su día mucho de reivindicación social, ya que tanto el barrio de Triana como la Macarena eran zonas populares que engalanaban a sus vírgenes como desafío a la aristocracia de las procesiones centrales. Ahí tenían sentido los gritos con un punto corrosivo, intolerable para el poder central (y eclesiástico). Hoy Sevilla es una ciudad muy distinta, pero las costumbres florecen de nuevo: Noel hablaba de cómo en la Madrugá "la catedral no se cierra, las tabernas tampoco, y la vida de los prostíbulos es más activa que nunca". La Semana Santa es una actividad performativa, tanto si se opta por el amaneramiento como por la sobriedad extrema.

"¡Dolores guapa!". De esto se dio cuenta Jesús Pascual cuando vio el vídeo viral. Comenzó a indagar en el fuerte componente LGTBI de la Semana Santa de sevilla y lo plasmó en un documental titulado como el grito que lanzaban los ‘chillaores’ del vídeo, y que se puede ver en Filmin y Prime Video. El resultado es una amalgama de influencias que dejan clara la naturaleza popular de la Semana Santa en Sevilla y cómo los símbolos pueden ser reinterpretados sin que pierdan nada de su significado original. A la vez paradójicamente corrosivo y tradicional, '¡Dolores guapa!' es revelador sobre todo cuando los autodenominados "mariquitas capillitas" hablan de la tradición de los pasos y los costaleros como terreno abonado para el sentir gay.

Dos formas de verlo. En ¡Dolores guapa! se dice que "hay dos religiones: la de Roma y la de Sevilla". Se hace referencia así al catolicismo y a las múltiples formas de entender su iconografía, donde la Virgen María, pura feminidad y símbolo maternal, es a la vez símbolo pío y diva a la que vestir como a una folclórica (otro entorno eminentemente andaluz que los gays han hecho suyo, pese a la oposición tradicionalmente homófoba de la Iglesia y la España más inmovilista).

Rodríguez Ojeda, referente. En el documental se menciona, como referente imprescindible, al bordador Juan Manuel Rodríguez Ojeda, homosexual reconocido que revolucionó la Semana Santa a finales del XIX. Entre sus obras esenciales están el manto de la Virgen de la Macarena (que fue revolucionario en su día, por distanciarse de los mantos más sobrios vistos hasta ese momento) o los trajes de la Centuria Romana, que decoró con plumas y leotardos. Este colorido y preciosismo hicieron mucho por inyectar de una inaudita sensibilidad ‘queer’ a la Semana Santa de Sevilla. De hecho, con él se estableció un prototipo de participación gay en labores artísticas, de joyeros a vestidores de vírgenes.

Su doble moral, gracias. Aunque esta presencia homosexual es abierta y reconocida, en muchos casos declarada, no deja de haber cierta tensión: la integración está ahí, pero el señalamiento también: la Iglesia exige comportamientos "morales" a homosexuales y divorciados. Los gritos a la Virgen son así una forma de reivindicación de una realidad que, por la presencia de la Iglesia, no puede ser oficial: una vez más, como pasó antes en el cine y en la música, la sensibilidad camp sirve como declaración de intenciones (y como construcción de un entorno familiar alternativo ante el rechazo del propio).

Nuevos tiempos para el barroco. En los últimos tiempos, han surgido nuevos artistas y movimientos que reivindican esta realidad. Carlos Carvento fusiona mantillas sevillanas con actitudes de ‘drag queen’; colectivos como Proyecto Palio luchan por la visibilidad trans en las cofradías; y finalmente, escándalos como el del cartel de la Semana Santa de 2024 de Salustiano García, que cuestionó la iconografía de Cristo, abren debates que ayudan a visibilizar una lucha de estéticas y voluntades que lleva años burbujeando dentro de las cofradías.

domingo, 17 de noviembre de 2024

#hemeroteca #sexo #historia | La presencia de penes, vulvas y coitos en iglesias románicas, un asunto de “propaganda política de la nobleza”

Isabel Mellén //

La presencia de penes, vulvas y coitos en iglesias románicas, un asunto de “propaganda política de la nobleza”

La historiadora Isabel Mellén propone en su libro ‘El sexo en tiempos del románico’ una relectura de la interpretación de las explícitas imágenes que adornan portadas y capiteles de templos del norte de España
Manuel Morales | El País, 2024-11-17
https://elpais.com/cultura/2024-11-17/la-presencia-de-penes-vulvas-y-coitos-en-iglesias-romanicas-un-asunto-de-propaganda-politica-de-la-nobleza.html 

¿Qué hace esa mujer enseñando la vulva en un capitel de esta iglesia? ¿Y esa otra con los pechos desnudos que agarra el falo de un hombre? ¿O ese gran pene en erección en un canecillo? ¿Un monje en pleno coito con una mujer? Estas representaciones en iglesias románicas del norte de España llevan ahí unos mil años y sus interpretaciones han sido varias. La doctora en Filosofía y graduada en Historia del Arte Isabel Mellén (Vitoria, 38 años) ha publicado 'El sexo en tiempos del románico' (Crítica), que, más allá de explicar estas imágenes explícitas, desarrolla el contexto en el que se crearon, “el de la abierta mentalidad de la clase nobiliaria, que pagaba esas iglesias y para quienes la sexualidad era fundamental para mantener su estatus a través de la reproducción”, decía a finales de septiembre, en una entrevista en la Casa Árabe de Madrid.

Aviso: esta experta habla de románico sexual, no erótico ni obsceno porque “eso supone un juicio de valor, una mirada patriarcal y heterosexual”. Si lo llamamos erótico, en concreto, “nos posicionaremos desde la mirada pornográfica masculina”, aunque la RAE diga que erótico es lo relativo al amor o al placer sexual.

Mellén despliega en el libro numerosos ejemplos de templos que contienen ese tipo de iconografía, característica sobre todo de la franja cantábrica. ¿Por qué ahí? “Tiene que ver con la situación que había en cada reino peninsular. Donde proliferaba el poder laico hay más representaciones, como en Cantabria”, con el mayor ejemplo del románico español, la iglesia de San Pedro de Cervatos, en cuyos canecillos (voladizos decorativos sobre los que se asienta un alero) vemos coitos, hombres y mujeres que muestran sus genitales o damas pariendo. “En Cataluña hay menos casos porque allí llegó antes, a través de los Pirineos, la reforma gregoriana”, llamada así por impulsarla el papa Gregorio VII, quien quería erradicar, entre otras cosas, el habitual concubinato de los clérigos.

La lista, no obstante, es numerosa. En Zamora está la iglesia de Santiago el Viejo, de finales del siglo X o comienzos del XI. En sus capiteles “hay una escena que podríamos calificar de orgía”, se señala en el libro, “con damas y nobles practicando sexo en distintas posturas”. En el interior, otro capitel muestra a una señora a cuatro patas a punto de ser penetrada por un noble. O coitos, como en la iglesia de San Martín de Mondoñedo, en Foz (Lugo).

Lo que se ve en todos esos casos es “pura propaganda política de la nobleza para legitimar la dinastía”, agrega Mellén, que señala fuentes documentales sobre la construcción de las iglesias a lo largo del libro. Se trataba de transmitir un mensaje: “Tenemos derecho a gobernaros porque somos los descendientes de un linaje”. Así que los nobles ordenaban a canteros y artistas reproducir escenas con las que se jactaban de quiénes eran y lo que hacían, que fundamentalmente era reproducirse. “Se les representa vestidos con elegancia; ellos casi siempre con el rol del guerrero o cazando y ellas en su papel, el de la reproducción, por eso hay tantos partos”.

Estudiosa del románico “con perspectiva de género” —su anterior libro es ‘Tierra de damas. Las mujeres que construyeron el románico en el País Vasco’ y realiza junto a la periodista Naiara López de Munain el ‘podcast’ ‘Divulvadoras de la historia’—, asegura que las féminas de la aristocracia desempeñaban el papel del “matronazgo, diseñaban y gestionaban obras de arte e iglesias románicas, y estas se convertían en panteones familiares”. Así que a estas mujeres se deben “muchas de las representaciones del románico de carácter sexual”. Mientras que en los templos que no costeaban los nobles “la decoración era completamente distinta”: “En los edificios cluniacenses [por la orden reformista fundada en Borgoña en el siglo X, defensora de la conquista del poder laico], la sexualidad es soterrada, no hay nada explícito”.

Eran dos visiones que tuvieron como trasfondo “toda una lucha de poder política e ideológica entre los siglos XI y XIII”. “Estamos en un momento de transición en la sexualidad, entre la que venía del mundo clásico y otra que promociona la castidad. Pugnan esas mentalidades, la primera era la hegemónica, pero la segunda emerge de forma muy potente a través de la reforma gregoriana”. La Iglesia católica quería arrebatar poder político a los señores feudales y un campo de batalla fue la defensa de otra moral, “represiva, que estaba solo en una pequeña parte del clero”. Sin embargo, con el tiempo y los concilios ecuménicos es la que se acabó imponiendo.

Este control tuvo su culmen “en los siglos XIX y XX, cuando permeó toda la sociedad”. De hecho, apunta que la destrucción de algunas imágenes sexuales del románico “es reciente, del pasado siglo, cuando molestaba su visión”.

También estaba por medio en esta “cruzada de la Iglesia contra el sexo” un asunto casi tan viejo como la humanidad: el dinero. “Como los sacerdotes entonces tenían hijos, el reparto de las herencias podía acabar amenazando la unidad cristiana” por ser foco de disputas. Así que la Iglesia impuso el celibato a sus religiosos para “aislarlos de sus familias y que fueran fieles a la institución, influir en ellos”. En este escenario, la historiadora destaca cómo las esposas o concubinas de los religiosos se convirtieron a ojos de la jerarquía eclesiástica en chivos expiatorios: “Se les consideró instrumentos del demonio y tuvieron que pasar a la clandestinidad o se vieron sumidas en la pobreza”.

Mellén critica en su libro y en la entrevista “la costumbre de trasladar al románico el sistema religioso de nuestro tiempo, cuando la sociedad medieval era muy diversa”. Sobre la interpretación que en la historia del arte se ha dado a estas imágenes sexuales, afirma: “Son propuestas que se han centrado en la genitalidad, en gente que está desnuda y practica coitos, y lo que faltaba era investigar temas como el deseo, el poder, y no rellenar los vacíos con nuestros estereotipos”. Y abunda: “La mirada masculina que desea y la que censura han vertebrado todos los discursos en torno al románico que se han vertido hasta la fecha, ignorando aspectos tan relevantes como la sexualidad femenina, la homosexualidad o incluso la transexualidad”.

Si salimos de las iglesias para entrar en las moradas de los nobles de aquellos siglos, la filósofa cuenta que eran las mujeres las que “dirigían la relación amorosa; como eran matrimonios de conveniencia, tenían relaciones extramatrimoniales, conocidas por su esposo”. “Para la pareja, lo importante era tener descendencia. Así que ella podía tener vasallos que hicieran lo que les pidiera. El premio para estos era el sexo”. Lo que no debían era tener hijos, en este caso, bastardos. De modo que “la penetración vaginal era secundaria, se lo pasaban bien de otras maneras, con todo tipo de prácticas sexuales, pero, claro, al final acababan teniendo hijos, que ya colocaban en algún puesto”.

Con tanto sexo, la intimidad era muy distinta a la de los parámetros actuales. En la noche nupcial había testigos alrededor de la cama, normalmente los progenitores de los contrayentes, para ver si se cumplía con el contrato matrimonial. “Además, las casas nobiliarias eran poco más que una habitación en la que convivían todos. Había una cama y los demás dormían alrededor, con suerte tenían algún tapiz de separación”. Por lo tanto, era habitual, como se explica en el libro, que se encontrara a gente copulando “por los rincones de los palacios y, normalmente, entre familiares relativamente cercanos”. Una práctica que, como es sabido, fue habitual en las monarquías en siglos posteriores.

miércoles, 25 de septiembre de 2024

#libros #sexo #historia | El sexo en tiempos del románico

El sexo en tiempos del románico / Isabel Mellén.
Barcelona : Crítica, 2024 [09-25].
296 p.
Serie: Tiempo de Historia.

/ ES / Libros / ENS / Arte / Control social / Edad Media / Iconografía / Poder / Románico / Sexo

📘 Ed. impresa: ISBN 9788491996712 / 22.70 €
📝 Cita APA-7: Mellén, Isabel (2024). El sexo en tiempos del románico. Crítica.

Una relectura de la intimidad en la Edad Media a través del arte románico. Vulvas, partos, penes erectos y parejas en pleno coito pueblan las iglesias románicas de nuestra geografía repartidos por portadas, capiteles y canecillos. Estas imágenes sexuales, algunas de ellas muy explícitas, han generado estupor, sorpresa e incluso rechazo en nuestra contemporaneidad, dando lugar a todo tipo de explicaciones sobre sus intenciones y significado. Sin embargo, su proliferación y espontaneidad indican que, lejos de tratarse de una representación del pecado, como a menudo se han interpretado, mostraban una sexualidad mucho más abierta y acorde con la mentalidad de quienes promovieron la construcción de estos templos. El libro demuestra cómo, entre los siglos XI y XIII, tuvo lugar una intensa lucha por el poder político en la que el sexo (o su ausencia) se convirtió en uno de los principales argumentos legitimadores de las élites sociales. Una batalla ideológica que dejó su huella en las imágenes sexuales románicas que desafían nuestra lógica actual.

😏 Isabel Mellén es doctora en Filosofía (UNIZAR) con una tesis sobre la construcción del significado en las imágenes y graduada en Historia del Arte (UNED). En la actualidad imparte clases de Filosofía en la UNED y desarrolla investigaciones sobre el arte románico con perspectiva de género. Ha explorado la participación femenina en la creación de iglesias a través del matronazgo y la huella que su autoría intelectual dejó en las imágenes de los templos, especialmente a través del libro ‘Tierra de damas. Las mujeres que construyeron el románico en el País Vasco’. Además, desarrolla otros proyectos de difusión de la historia de las mujeres a través de formatos como el podcast, la radio y publicaciones de carácter divulgativo.

martes, 2 de febrero de 2021

#hemeroteca #homoerotismo #federicogarcialorca | La "iconografía homosexual" de Lorca, un recopilatorio de los dibujos del poeta


La "iconografía homosexual" de Lorca, un recopilatorio de los dibujos del poeta.

José Luis Plaza Chillón, experto en la obra del poeta granadino, publica este recopilatorio visual de los dibujos del artista.
Alfredo Valenzuela · EFE | El Independiente, 2021-02-02
https://www.elindependiente.com/tendencias/2021/02/02/la-iconografia-homosexual-de-lorca-un-recopilatorio-de-los-dibujos-del-poeta/ 

Marineros, gitanos, bandoleros, pierrots, arlequines, clowns, ángeles y santos protagonizaron los dibujos de Federico García Lorca, unas figuras de aire triste y melancólico que conforman una «iconografía homosexual masculina», según el estudio del doctor en Historia del Arte José Luis Plaza Chillón, experto en la obra del poeta granadino.

«Efebos tristes» es el título de este estudio que analiza cientos de dibujos de García Lorca y que, publicado por la granadina editorial Comares, lleva el subtítulo de «La iconografía homosexual masculina en los dibujos de Federico García Lorca». Los dibujos analizados por Plaza Chillón poseen «una acendrada melancolía y marcado homoerotismo» y su creación es «paralela» a la obra poética y dramática del autor de «Bodas de sangre».

De este modo, el estudio establece una relación entre los dibujos de marineros y algunos diálogos lorquianos y el poemario «Poeta en Nueva York», mientras que los payasos melancólicos y los gitanos son conectados con las farsas lorquianas y el «Romancero gitano». El estudio también aborda los dibujos de San Sebastián efectuados por García Lorca en la tradición que desde el Renacimiento italiano ha enmarcado las representaciones plásticas de este santo en la codificación homoerótica.

Dibujos metafóricos
Según el estudioso, estos dibujos encontraron «el cobijo que le procura siempre el metafórico mundo de la máscara» porque si García Lorca exploró los diferentes movimientos estéticos de vanguardia optó «por el disfraz como un refugio que revelará las distintas secuencias de su estado anímico». Para Plaza Chillón, se trata de una «proyección simbólica» y de un «artificio carnavalesco exento de comicidad».

El poeta granadino empleó la poesía y el teatro como principales medios de expresión pero también recurrió a la música y al dibujo al ser dueño de una «versatilidad poderosa», por lo que en este estudio se le entronca con esa estirpe de creadores de la que también forman parte William Blake o Jean Cocteau.

Del volumen de dibujos que legó el poeta dejó constancia el catálogo «Libro de los dibujos de Federico García Lorca» de 1990, en el que Mario Hernández inventarió casi cuatrocientos, lo que también explica que a esa labor artística le hayan dedicado atención Antonio Gallego Morell, Andrés Soria Olmedo y Eugenio Carmona, entre otros estudiosos del poeta.

Una mirada «homosexual»
Cuando Plaza Chillón habla del «Lorca auténtico» y del «Federico real» es cuando el poeta dibuja «su más profunda tragedia con un expresionismo descarnado» y cuando plasma con sus lápices «cuerpos desgarrados, cortados, heridos o amputados; santos mártires y pusilánimes arcángeles, marineros muertos o ensimismados, gitanos y bandoleros amanerados, arlequines efébicos, seres andróginos y payasos maquillados».

El profesor de la Universidad Complutense de Madrid Emilio Peral Vega, en su introducción a «Efebos tristes», valora el contenido de este estudio porque no es sólo un repaso pormenorizado de las figuras que integran el imaginario visual de García Lorca sino que incide en los que son motivos recurrentes tanto de sus dibujos como de sus poemas y de su dramaturgia, como las manos y el pez: «Pez sin escamas ni río», exclama la Madre de «Bodas de sangre», ya rendida a su destino.

También lo valora desde el convencimiento de que la «mirada» homosexual «ha sido soslayada o minimizada, cuando no deliberadamente preterida, en los acercamientos a la obra lorquiana».

martes, 12 de enero de 2021

#libros #homoerotismo | Efebos tristes : la iconografía homosexual masculina en los dibujos de Federico García Lorca

Efebos tristes : la iconografía homosexual masculina en los dibujos de Federico García Lorca / José Luis Plaza Chillón ; prólogo de Emilio Peral Vega.

Granada : Comares, 2021 [01-12].
296 p. : il.
Serie: LV – Serie Granada.

/ ES / ENS / Libros / Arte / Federico García Lorca / Homoerotismo / Homosexualidad / Iconografía
📘 Ed. impresa: ISBN 9788413690926 / 23,75 €

[.es] El complejo mundo de los dibujos lorquianos está poblado por una diversa iconografía masculina protagonizada por clowns, pierrots, arlequines, marineros, gitanos, bandoleros, ángeles y santos. Dichas imágenes, de acendrada melancolía y marcado homoerotismo, corren paralelas a su obra poética y dramática; y buscan el cobijo que le procura siempre el metafórico mundo de la máscara. Federico García Lorca, a la vez que explora diferentes movimientos estéticos de vanguardia, elige el disfraz como un refugio que revelará las distintas secuencias de su estado anímico; y al mismo tiempo que acepta su sacrificio como homosexual, lo proyecta simbólicamente sobre este artificio carnavalesco exento de comicidad. 

La representación del payaso sugerida por el granadino forma parte de una larga serie de rasgos tipificados, que arranca del grotesco universo proporcionado por los personajes de la Commedia dell´Arte; mientras que la efigie del marinero superará la simple cotidianeidad pintoresca de representación formal vinculada al interior de los tugurios tabernarios o prostíbulos, para trascender psicológicamente, lo que evidenciará sus fantasmas homosexuales. Marineros y gitanos son dos de los temas más afines a su ilusionismo poético, y los que mejor ejemplifican su frustración sexual. 

Como si de un auténtico acto expiatorio se tratara, el acercamiento de Lorca a la imaginería religiosa puede ser considerado como una cierta experiencia mística equivalente a su propia abnegación. Lo que comienza como un mero entretenimiento festivo en sus populares figuras procesionales se convertirá con el tiempo en una forma de expresión personal de su intrincado mundo lírico, que acabará estallando como un auténtico torrente plástico en sus remilgadas figuras angélicas; adquiriendo una dimensión trágica y heterodoxa en imágenes como las de San José o San Sebastián. Todo este poliédrico programa iconológico rayano en la ambigüedad sexual abre, sin duda, una sugestiva puerta a la reflexión queer.

José Luis Plaza Chillón es Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Granada, es especialista en la obra de Federico García Lorca y su relación con las artes plásticas. Ha publicado varios libros relacionados con dicha temática, además de numerosos artículos y obras colectivas. Ha estudiado también la implicación de los pintores en el mundo del figurinismo y la escenografía teatral en la España de las vanguardias, y actualmente indaga sobre determinados aspectos del arte contemporáneo y su ilación con el homoerotismo. Forma parte el grupo de investigación UNES-HUM-895 «Universidad, Escuela y Sociedad» de la Facultad de Ciencias de la Educación (Universidad de Granada). Asiduo a numerosos congresos nacionales e internacionales en calidad de comunicante y ponente, ha sido profesor invitado en distintos másteres y cursos de posgrado en las universidades de Cádiz, Córdoba, Málaga, Madrid y Florianópolis (Brasil). Ha ejercido la docencia en el Programa SIT (School for International Training) de Vermont, USA; Study Abroad, Spain: Cultural Landscape and the Arts. Desempeña el comisariado de exposiciones y la crítica de arte. Entre 2006 y 2010 perteneció a la ejecutiva del Comité Español de Historia del Arte (CEHA) como representante de los profesores de Historia del Arte de secundaria y bachillerato.

viernes, 30 de noviembre de 2018

#hemeroteca #arte #lgtbi | ¿Es la iglesia de Oscar Wilde para "pecadores" la más bonita del mundo?

Imagen: El País / Templo de Oscar Wilde, Londres
¿Es la iglesia de Oscar Wilde para "pecadores" la más bonita del mundo?
Los artistas McGough & McDermott han convertido una vieja capilla londinense en un templo que rinde culto a Wilde, que nos dejó un día como hoy hace 118 años, y a otros mártires LGTB.
Diego Parrado | Icon Desing, El País, 2018-11-30
https://elpais.com/elpais/2018/11/30/icon_design/1543572031_382360.html

Oscar Wilde (Westlansd Row, 1854 - París, 1900) decía que la única diferencia entre un santo y un pecador es que el santo tiene un pasado y el pecador un futuro. Su epigrama ha resultado profético, porque desde octubre es posible venerar al autor de ‘El retrato de Dorian Gray’, hacerle votos, e incluso casarse frente a la estatua de madera que, canonizándole, han levantado los artistas McGough & McDermott en el altar de una vieja capilla de Londres, consagrada ahora a Wilde.

La cifra C33 que hay inscrita en el pedestal de la estatua del escritor se corresponde con la de la celda de la cárcel de Reading en la que estuvo encerrado dos años, el mismo tipo iconográfico por el que suele representarse a San Esteban acompañado de las piedras con las que fue lapidado, a San Clemente con el ancla que le sumergió en el mar, o al propio Jesucristo con la cruz. “Igual que Cristo, Oscar Wilde fue arrestado, juzgado y prácticamente ejecutado”, cuenta Peter McGough. “Destruyeron su vida”.

El 30 de noviembre de 1900, al cabo de solo 5 años de su derrota en el juicio que le enfrentó con el padre de su amante –lord Alfred Douglas– y ser condenado por “grave indecencia” a dos años de prisión y trabajos forzados, Oscar Wilde completaba su martirio muriendo de una meningitis en su exilio de París. Su Pasión es precisamente el tema de ‘Las estaciones de la Cárcel de Reading’, una serie de pinturas de ‘McGough & McDermott’ que recorre las paredes del Templo de Oscar Wilde contando distintas escenas de su vida como la subasta de su biblioteca, que tuvo que vender para pagar la multa al padre de Douglas.

Pero Oscar Wilde no es el único mártir venerado en su templo. Alan Turing, Harvey Milk, Jody Dobrowsk o Xulhaz Mannan son otros de los iconos LGTB a los que se puede adorar durante los próximos cinco meses en Studio Voltaire, la galería que ha organizado la primera exposición de McGough & McDermott en Londres. Lo recaudado con las donaciones, bodas, ceremonias de cambio de nombre para personas transexuales y demás actos que se realizan estos días en el templo servirá para financiar un programa de la Fundación Albert Kennedy dedicado a los jóvenes LGBT sin hogar.

“Llevábamos muchos años queriendo fundar una religión”, explica Peter McGough. “Después de leer intensamente sobre las distintas fes, descubrimos que casi todas rechazan o condenan a la familia LGTB. Así que se nos ocurrió que la mejor manera de dar la bienvenida a nuestra comunidad era dedicarle un templo a un mártir que, en su juicio, no negó la atracción que sentía por otros hombres”.

Construirlo les ha llevado 20 años. La estatua de Oscar Wilde y el resto de la hagiografía que compone este particular culto fueron expuestos en Nueva York en 2017, pero el templo de Londres es mucho más completo. Digamos que ha pasado de capilla a santuario. “La dimensión de esta instalación es mucho mayor”, dice Niamh Conneely, director de comunicación de Studio Voltaire. “Además de encargar nuevos trabajos como la finalización de Las Estaciones de la Cárcel de Reading, en nuestra galería se han recuperado pinturas clave de la obra de ‘McGough & McDermott”’. Por ejemplo, ‘A Friend of Dorothy, 1943’, sobre los distintos insultos que han recibido los homosexuales a lo largo de la historia, o ‘Advent Infinite Divine Spirit’, que ofrece un nuevo significado del acrónimo S.I.D.A., uno de los temas capitales de la pareja de artistas.

El propio escenario de la exposición es inmejorable, y no solo porque haya permitido hacer justicia a Oscar Wilde a solo unos metros de Clapham Junction, la estación en la que esperó el tren que le llevó a la cárcel de Reading mientras la gente le insultaba y escupía. “La galería de Studio Voltaire es una antigua capilla victoriana construida en 1896. Formaba parte de la Iglesia Wesleyana de Clapham”, explica Niamh Conneely. “Para crear el ‘Templo de Oscar Wilde’, hemos reemplazado la instalación eléctrica por candelabros, devuelto el nivel del suelo a su altura original recubriéndolo de madera, y forrado las paredes de papel pintado”. El cuidado de los detalles llega hasta el estampado del papel: está decorado con girasoles, la flor que llevó Oscar Wilde durante la gira de conferencias que dio en Estados Unidos para propagar el movimiento Arts & Crafts que ahora ha inspirado la decoración de su templo.

“Cristo predicaba el amor; Oscar Wilde, la belleza”, concluye Peter McGough. Está claro que su ejemplo ha cundido.

lunes, 20 de agosto de 2018

#hemeroteca #identidades #musica | Canadá: «Rosalía ha desacralizado los símbolos, que es lo contrario de apropiárselos».

Imagen: Jot Down / Parte del equipo de la productora CANADA
Canadá: «Rosalía ha desacralizado los símbolos, que es lo contrario de apropiárselos».
Álvaro Corazón Rural | Jot Down, 2018-08-20

https://www.jotdown.es/2018/08/canada-rosalia-ha-desacralizado-los-simbolos-que-es-lo-contrario-de-apropiarselos/

Para todo el que haya visto el vídeo de Rosalía de «Malamente» va a ser difícil olvidar las imágenes del toreo con motos o el nazareno skater descalzo en una tabla con clavos en la lija. Ese es el objetivo de la productora CANADA, trabajar el impacto de la imagen. Tanto ha sido así que su último clip ha generado una polémica importante en las redes sociales y medios digitales por la iconografía empleada. Se ha acusado a la artista de apropiación cultural y a los autores del vídeo de glorificar la tauromaquia y exhibir símbolos castizos que no serían del gusto de una nueva izquierda. Pero la controversia es diminuta al lado del currículum de esta productora, que es una marca de prestigio dentro y fuera de España y en su división musical, Canadá Editorial, afrontan el reto de ser la discográfica de artistas que se suponía que no necesitaban discográfica. Hablamos con Alba Barneda, Nicolás Méndez, Lope Serrano, Alba Blasi y Borja Rosal.

¿Cómo se elaboró el clip de Rosalía?

Nicolás Méndez: Cuando escuchamos la canción vimos que iba a ser bastante pelotazo, por esa razón nos metimos. Vimos que iba a funcionar y ser un éxito. Lo que no esperaba era la controversia. Ella venía con un imaginario muy marcado y definido. El disco está muy pensado en ese sentido, gira alrededor de un mismo tema, está basado en una novela que trata sobre el mal querer, como se llama el disco. El amor enfermo, el que hace daño y mata. Ella bebe del flamenco, es lo que ha estudiado, la novela viene de ahí y por eso está contextualizada en ese entorno. Ella quería hacer una cosa española y con referentes españoles. Lo que hicimos fue buscar imágenes alrededor de los conceptos de la sumisión y el amor dañino e intentar contextualizarlas dentro de esta imaginería española. Las imágenes del toreo vienen de eso, nos parecía una descripción muy gráfica de una relación muy intensa, es pura metáfora. Porque el torero tiene una relación muy profunda con el toro, en esa dirección solamente, pero cuando oyes a toreros hablar se refieren al toro con respeto y amor al animal, es lo que más quieren del mundo, los crían y tal, pero luego se meten en un ruedo y lo matan o el toro los mata a ellos. Hay sangre por medio. Todo esto es perfecto para describir una relación dañina. Pero todo esto Rosalía ya lo tenía en la cabeza, nos mandó un documento con imágenes. Nos habló de Cristina García Rodero, de Bigas Luna. Hay una foto clásica de un encierro en la que se ve al toro por detrás. La gente, delante de él, está subida a rejas y parece que se está agarrando a sus cuernos. Con esa imagen hice la del toro mecánico que en el clip mete a Rosalía en el camión. Esa foto me la pasó ella; Rosalía nos entregó fotos de Cristina García Rodero para que hiciéramos el clip.

Pero todo tiene un toque moderno.

NM: La idea era quitarle lo folclórico.

Lope Serrano: Desacralizarlo. Rosalía ha desacralizado los símbolos, que es lo contrario de apropiárselos. Es una visita al mito totalmente honesta. La haces desde tu posición en el siglo XXI, pero no reproduces el cliché; tomas lo que entiendes.

NM: El nazareno también está ahí por eso, pido perdón a los nazarenos, pero me parece que su relación con Dios es un poco tóxica. Amas a Dios, un amor muy hondo y verdadero, que al mismo tiempo te lleva a hacerte sangre. Inicialmente, cuando pensaba cómo hacer el vídeo, vi el ritual de los empalados de la Vera, en Extremadura. Una procesión que se prohibió en el siglo XVII. La gente salía con un palo atado con una cuerda que le atravesaba de lado a lado por detrás de la nuca. Van con corona de pinchos, descalzos. Salían a la calle así, pero al prohibirse la gente siguió haciéndolo por su cuenta, por penitencia, por agradecimiento, cada uno con sus razones, y siguen saliendo desde su casa a partir de las doce de la noche de manera anónima, con la cara tapada y con cadenas haciendo ruido para avisar a otros posibles penitentes con los que se puedan encontrar… Va mucha gente a ver cómo hacen un vía crucis por todas las cruces del pueblo. Intentamos ir a rodar cómo se vestía uno, con su familia, con los chavales. Lo que hacía Cristina García Rodero, ir a buscar fiestas tradicionales a los pueblos. Nos fuimos por allí un poco a lo ‘Callejeros viajeros’ (risas) porque salen de manera anónima y es muy difícil dar con ellos. Al final encontramos uno, nos citó de madrugada, y resulta que cuando iba a salir se puso a llover. No pudo salir, porque con el agua la soga se dilata y es peligroso. Y nos volvimos sin nada. Cero metros rodados.

Todo ha salido de la artista.

LS: Cuando el artista tiene una voz es más fácil darle imágenes. Tienes que crearlas y pensarlas, ese es el arte, pero si te guía el artista esas imágenes serán mejores y más precisas. En este caso, ella tenía una voz clara.

¿Cómo habéis llevado la polémica que se ha desencadenado?

LS: La gente puede decir lo que quiera, pero lo del apropiacionismo me parece una crítica perezosa, impaciente, que necesita estigmatizar de manera muy rápida y tiene que ver con la facilidad que hay ahora para poner nuestra opinión en internet. El apropiacionismo no es lo que ha pasado en este vídeo.

Se ha dicho que el flamenco pertenece a una minoría oprimida y ella, que no es gitana ni andaluza, lo ha utilizado para triunfar.


NM: La identidad es un asunto muy importante que la gente se toma muy a pecho. Ahora, meter una canción o un videoclip en este debate como si esto fuera la causa o provocase este tipo de confusiones me parece algo de otro planeta.

LS: Parece que la identidad es algo que solo puede ser genuino e inmutable. A no ser que hayas nacido en el lugar donde tiene origen esa expresión, no puedes interpretarla. Si te mezclas con otras identidades parece que esté mal…

NM: Parece que oprime esa identidad, que humilla. Pero si un colectivo tiene problemas de minusvaloraciones o lo que sea será por otras cuestiones, no porque haya un videoclip. Toda mezcla yo creo que es positiva. No me quiero meter mucho en este asunto porque habrá cosas que no entiendo, pero hacer sociología con un videoclip diciéndole a un artista lo que puede o no puede hacer, lo que debe o no debe hacer, creo que es un camino muy peligroso. Si hay un problema de identidad debe debatirse en otros foros y otros sitios, no a raíz de un videoclip, que es un hecho artístico.

LS: También hay que ver si el artista es frívolo o no. ¿Es frívola Katy Perry cuando se disfraza de animadora?

NM: ¿Pero no puedes hacerlo de manera frívola?

LS: Sí, pero entonces eres frívolo, que no está mal. Marilyn Monroe era frívola y era maravillosa. Igual que Jerry Lewis, que era un genio. Ahora, que no puedas vestirte con distintos ropajes… ¿Por qué no? Eso nunca puede estar mal.

NM: También, si ofende, es que hay un problema que está ahí de alguna manera.

LS: Pero a mí no me parece que Rosalía sea frívola. Lo ama. Ama lo que hace.

Alba Barneda: Lo trata con respeto.

NM: Lo tiene dentro por las razones que sea, porque lo ha estudiado, porque ha vivido allí cinco años, porque ha leído mucho o porque lo ha visto en YouTube, pero lo tiene dentro. ¿Pero por qué puedo sacar una 'cheerleader' en un clip y no pasa nada?

Porque esto rige con las culturas minoritarias, ocurre cuando la cultura predominante toma algo de la pequeña y oprimida para fines poco nobles.


NM: Pues hablemos del capitalismo entonces, que se apropia de todo. ¿Tienes talento? Ven, que lo vendo. De eso se trata. En esa rueda estamos metidos.

LS: Lo importante es si el artista lo siente o no lo siente. Si es ‘tastaolletes’, como se dice en catalán, alguien que cada día quiere ser otra persona distinta y no te interesa por frívolo o insustancial. O a lo mejor te encanta porque admiras cómo pasa de, por ejemplo, Ziggy Stardust a otra movida. Pero si ves que el artista lo siente ¿qué hay de robo en eso? Si es todo honestidad.

Lo curioso es que la política oficial del franquismo hacia el flamenco era la de restringirlo a la expresión musical de una minoría étnica, hubo un antes y un después tras la guerra. Y ahora esa postura, en 2018, es la de la izquierda pata negra.


NM: Además eso, es triste que este moralismo, este trato tan condescendiente y paternalista con el artista venga de la izquierda «tolerante» explicándole al artista lo que está haciendo sin darse cuenta.

En eldiario_es decía Dina Bousselham que la idea de España que transmitía el vídeo pertenecía a la narrativa del franquismo.


LS: Hay una España que queremos y se supone que todo ha de obedecer a esa España que queremos. Pues bueno, no sé, tío. A lo mejor es que idealizas tanto la España que quieres que después te das de bruces con la realidad, donde todo es más versátil, más ecléctico y mutable.

NM: Pero hacer sociología a ese nivel ¡con un videoclip! Ni siquiera con una película de Saura o…

LS: Lo cierto es que tampoco es que estemos indignados. Estamos flipando, pero muy contentos.

Lo de la apropiación en sí es una apropiación también, porque es una idea gestada en Estados Unidos que importarla no siempre tiene sentido.

LS: De un sentimiento de culpa nace una voluntad de reparación igual de intensa que esa culpa.

AB: Es que Estados Unidos tiene su realidad y trasladar esos conceptos aquí, que hay otra realidad distinta… Pero esta no es la primera vez, en otros proyectos también nos han pasado cosas relacionadas con la apropiación cultural. En un vídeo tuvimos que cambiar los peinados en posproducción para evitar problemas de apropiación cultural en Estados Unidos, porque se iba a emitir allí también. Yo alucinaba, fue hace unos años y no había oído hablar todavía de eso, pero allí ya estaban muy sensibles. No obstante, no creo que el fenómeno se pueda enfocar de la misma manera en Estados Unidos y en Europa.

En vuestra página de Facebook había gente quejándose de que habíais glorificado la tauromaquia.

NM: Es no saber mirar las cosas. La obra puede ser mejor o peor, pero es lo que es. Las imágenes están en función de una narrativa, no de una apología. También sale un atropello. ¿Eso quiere decir que estemos glorificando la inseguridad vial?

AB: Imagina que la Dirección General de Tráfico nos hubiera dicho algo (risas).

LS: Poner un desierto no quiere decir que quieras quemar un bosque.

En vuestro clip de Scissor Sisters salía un tipo cortando leña, igual estáis en contra de los árboles.


LS: ¡Amamos la deforestación!

NM: Cuando algo funciona siempre hay alguien a quien le ofende. Si a uno le gusta, siempre hay alguien que se significa frente al otro diciendo que lo odia.

LS: España de todos modos es un país de mucha tertulia, de mucho debate, de hablarlo y criticarlo todo. Lo quiero ver así.

NM: En internet el discurso que no responde a la verdad, el más ruidoso, es el que más se propaga. Es como lo que dice Eduardo Inda, que pone mierda y la gente la repite y la repite. Es más fácil hacer propaganda de lo que no existe que hacer algo bien y venderlo. Requiere menos esfuerzo.

Para un anuncio de ropa de Stella McCartney también habéis recurrido al flamenco.


AB: Lo dirigió Manson, que es el que hizo «De plata» con Rosalía en Los Ángeles, un vídeo que también tuvo bastante ruido. Aquí hizo este pequeño ‘fashion film’ con Stella McCartney Kids y encontró a esta niña que es una maravilla. Habíamos visto vídeos de ella en YouTube y era increíble. Y, efectivamente, también hubo una aproximación al imaginario del flamenco, ya que el proyecto nos llegó de la mano de la plataforma multidisciplinar A Flamenco Catharsis.

En España no hay una gran tradición de videoclips.

NM: El mercado español no es muy amplio. En la televisión pasa lo mismo y con los libros igual. Si vas a vender una serie o un libro intentan que agrade al máximo número de personas, porque si vas solo a un sector es tan pequeño que no es rentable.

LS: En Estados Unidos dan premios en los Grammy a categorías como música country y cristiana. Cuanto más rica es una sociedad, más específica puede ser la cultura. Aquí la industria cultural, la moda y la música florecieron en los ochenta, pero de una manera muy raquítica.

Sin embargo, ahora el videoclip está en auge, antes estaba restringido a programas minoritarios y DVD.

AB: Ahora mismo, y se ha visto en el caso de Rosalía, el vídeo es muy importante, fundamental. Estamos en una cultura visual. La gente consume imágenes aparte de música. La plataforma más usada para escuchar música es YouTube.

NM: Es que ahora haces un videoclip y lo ve todo el mundo. Antes no los veía ni dios.

LS: Ni nosotros.

NM: Los veían cuatro gatos, entre nosotros. Ahora un chaval de veinte años hace un clip y lo ven miles.

AB: Lo que ha cambiado es que las productoras se interesan por los clips. Antes éramos solo nosotros, pero ahora están invirtiendo todas y han dado más valor a sus directores. Han visto que hacer clips no es tirar el dinero, sino todo lo contrario. Ahora hay muchos directores españoles haciendo vídeos para gente de fuera, algo impensable antes.

NM: No pensamos ni que nos fuera a ocurrir a nosotros. Hicimos el del Guincho y de ahí surgió el primer internacional, que fue el de Scissors Sisters, que fue el que nos situó.

Muchos de vuestros clips tienen un toque erótico.

LS: Intento que el erotismo sea una manifestación tan natural como otras cosas que me gustan.

NM: De la misma manera que retratas un árbol de forma bonita, puedes hacer lo mismo con el cuerpo de un chico o una chica.

LS: Que no tienen por qué ser los genitales, el erotismo puede estar en un hombro. También la sexualidad puede ser oscura, con miedo… Como todo.

No sé si habrá habido muchos ‘cunninlingus’ en la historia del clip como en el que le hicisteis a Tame Impala.


NM: Queríamos establecer una relación de dependencia, de amor, entre un chico y una chica. Nos preguntábamos cómo hacer que ese chico estuviese desde el principio colgadísimo con ella.

LS: Era más narrativa, mostrar lo enganchado que estaba a ella.

NM: Acaba el ‘cunninlingus’ diciéndole «I love you». Podrían decirse eso mientras brindan con champán, pero preferimos que fuese después de comerle el coño.

Y en el de Beck la caballera que rescata al príncipe, por fin un cambio de roles.

NM: Pues eso estaba puesto al revés. Lo escribí yo y lo cambió Beck. Fue la única corrección que dio cuando recibió la propuesta, que fuese una chica el caballero en lugar de un chico.

Lo más genial de ese vídeo hay que atribuírselo a él entonces.

NM: (Risas) Quedó buenísimo. Yo partía de una foto de una tía de los años cincuenta megaborracha en una fiesta, en un club alemán, pero cuando él propuso cambiarlo vi que era mucho mejor.

¿Qué metodología tenéis para crear un vídeo?

LS: Funciona de muchas maneras, la canción tiene que calar, tiene que meterse dentro de ti. Intentar que la canción dé una respuesta visual en ti, es un poco sinestésico; una respuesta inconsciente a lo que estás escuchando, que no es una receta para el éxito, pero es un punto de partida. Otras veces solo ves imágenes, que es un poco alienante porque no es lo mismo ver imágenes en un libro que en la pantalla. Y después a veces utilizas ideas de otros proyectos o entornos que te gustan. El proceso de creación es algo bastante incontrolable en términos de escritura. No es nunca igual. En Tame Impala había una letra de alguien que estaba jodido porque le había dejado la novia y aparecía por ahí un tal Trevor que nadie sabía bien quién era. Decías: «Esto tiene pinta de triángulo interesante, oye ¿y si Trevor es un gorila?». Y así fuimos…

La referencia yo la entendí más por el hombre lobo de ‘Teenwolf’.

NM: Sí, pero hay una película de Nagisa Oshima del 86 en la que Charlotte Rampling se enamora de un gorila. ‘Max, mon amour’. Una señora burguesa que vive en París con su marido en una casa de la hostia, el marido les pilla follando, la de Dios…

LS: Lo bueno del videoclip es que te deja usar la imaginería de una manera muy sugerente. Haces que a la pelota le salgan pelos, que el campo de baloncesto venga de un vómito de sangre. Como no estás sometido a una narrativa, puedes hacerlo.

NM: En un clip tienes que estar pendiente de que la gente no lo cierre a los treinta segundos, pero no está tan sujeto a las normas clásicas de la narrativa. Hay que generar expectativas, usar armas narrativas para que el espectador se quede hasta el final, pero son solo tres minutos con lo que es relativamente más sencillo que en géneros más largos y exigentes.

LS: No es tanto prosa como poesía.

Los guiños a clásicos del cine son frecuentes.

NM: En Scissors Sisters había mucha buñuelada. De él tomamos hasta el tono de ‘El fantasma de la libertad’, ‘La vía láctea’, ‘Belle de jour’… Ese tono irreverente y un sentido del humor con el que siempre nos hemos sentido muy identificados. Buñuel para mí es lo máximo.

LS: Era un tío que desacralizaba, pero con un gran respeto a la liturgia y a la iconografía. Odiaba a los curas, pero respetaba la religión como fenómeno.

NM: Era un bromista nato, y en ‘Mi último suspiro’ cuenta que su última broma fue, en su lecho de muerte, con toda su familia reunida, pedir un cura.

LS: Era un burgués, pero no era hipócrita. No soportaba la autoridad ignorante de aquellos curas brutos, amaba la libertad, pero no podía renegar tampoco de sus raíces. Su mamá le pagó todo hasta que empezó a hacer películas. Más allá de todo esto y del respeto que le tenemos, empezó a hacer cine mudo con una fuerza visual y metafórica descomunal. Y eso son videoclips. Son lenguajes colindantes.

NM: Es algo que tiene más que ver con la poesía que con la prosa. Y en España hay pocos directores que no vengan de la escritura. Saura es uno de los pocos que venía de la imagen.

LS: Trueba una vez me dijo que para él el cine era un género literario más. Hay mucho director de cine español, como Gutiérrez Aragón, García Sánchez o Mario Camús que llegaban a la imagen a través de la idea.

NM: Scissors Sisters estaba lleno de imágenes de Buñuel, pero en el vídeo de Rosalía, cuando está en el camión, es Peter O´Toole subido al tren en ‘Lawrence de Arabia’.

LS: O Nicolas Cage en ‘Corazón Salvaje’.

NM: Esa era la imagen que yo tenía, que son las que te quedan porque te han seducido cuando las has visto. Con Godard nos pasó lo mismo, cuando lo vimos con veinte años nos alucinaba.

LS: Era un tío del que los directores de fotografía decían que sabía más que ellos. Tenía algo que conmovía, era una persona encerrada en sí misma, con problemas de relaciones, era muy emocional e intelectual y todo le salía muy bonito; muy bonito en los sesenta, claro. Era como alguien encerrado en una sensibilidad y con una necesidad constante de manifestarse, durante doce años hizo una película o dos al año. Me fascina.

¿Cómo empezó Canadá?

LS: Éramos tres amigos, como la película de Chevy Chase. Nico, Luis Cerveró, que dejó CANADA en 2013, y yo éramos muy amigos, trabajábamos como realizadores. Compartíamos una sensibilidad, videotecas, DVD, vivíamos juntos, salíamos de fiesta y eso, éramos muy amigos. Sobre todo compartíamos la infelicidad que produce el trabajo al ser humano, así que decidimos unirnos para, bajo un nombre común, trabajar por nuestra cuenta. Para crear todo esto necesitábamos a alguien para ponerlo en marcha y ahí nos fuimos a buscar a Alba. Era 2007. Todavía guardo el ticket de El Corte Inglés de la primera reunión. Salía el nombre del camarero: Jorge Pérez.

NM: A mí me tocó venirme desde Madrid. El nombre de CANADA tiene un origen formal: tres sílabas con la misma vocal y distinta consonante, como nosotros, que éramos tres directores con sensibilidades similares pero con un elemento diferenciador. Y también porque Canadá es un país que nos parecía representativo de la cultura con la que nos sentíamos identificados. Es un país muy extenso, con zonas inexploradas y salvajes pero al mismo tiempo muy civilizado. Es americano, pero también tiene cultura europea, francesa. Un país con pocos enemigos, es amable. Y es sonoro.

LS: Cogimos este almacén, que llevaba abandonado desde los ochenta, y lo convertimos en nuestra oficina.

NM: Lo rehicimos entero.

Teníais una estructura de cooperativa o colectivo.

NM: Fundamentalmente lo que queríamos era trabajar con los clientes sin pasar por las agencias y… jamás lo conseguimos (risas). En ningún proyecto.

AB: Pensábamos que con internet sería posible. Con Mango, por ejemplo, que no va con agencias, hicimos cosillas. Pensábamos que habría un filón en las empresas que no van con agencias, pero no lo hubo. Era cuando internet era gratis, ahora no, ahora hay que pagar para estar en internet.

NM: No conseguimos hacer prácticamente nada y tuvimos que vivir de hacer anuncios con agencias. Seguíamos trabajando con el nombre de CANADA dentro de otras productoras. El dinero que ganábamos lo invertíamos en la empresa.

LS: En madalenas.

NM: Hacíamos buenas guerras de madalenas, porque como ahora vienen envueltas en plástico, no se desmigajan. Así estuvimos dos años, como una especie de estudio de un director que era CANADA, produciendo material deficitario hasta que logramos que lo que hacíamos se viera fuera y se amplió nuestro mercado.

¿Eso fue por el videoclip de El Guincho?

AB: Ese fue el punto de inflexión

NM: Lo vio poca gente, pero en todas partes.

LS: Fue como, hostia… ¡Estamos en el mundo!

AB: Hacíamos clips de cuatro mil o cinco mil euros y de repente con Scissors Sisters fue un cero más. Ahí entró Óscar Romagosa, productor ejecutivo y pasamos a ser una productora. Aquí ha sido a la inversa, de un director ha salido una productora y no de una productora un director, como es habitual.

Le dijisteis que no a Madonna.

AB: Nos lo pidieron de un domingo para un lunes

LS: No es que le dijéramos que no a Madonna, es que no podíamos. Fue imposibilidad. Estuvimos los tres en tres ordenadores distintos a ver qué se nos ocurría y no se nos ocurrió nada.

AB: Los proyectos megagordos son así, te lo piden para el día siguiente y rodar en una semana. Es para decirles: «Venga, tío».

NM: El otro día mandaron una canción de The Carters, el proyecto de Beyoncé y Jay Z, que era para rodar en seis días en París. Nosotros tardamos normalmente dos meses en preparar un clip. Lo intentamos, enviamos una propuesta a ver si decían que sí, pero nos respondieron: «They don’t likeit» y se acabó. Para que hagamos un clip se tienen que dar muchas circunstancias. Puede que acabemos de grabar uno, que haya llevado dos meses, y no podamos hacer otro porque es un gasto, es una inversión para la productora. Puede llamar no sé quién, quien sea, que nosotros no nos metemos en otro fregado. Llegan canciones todos los días. Un día enviaron los Rolling Stones, también pidiendo una propuesta de un día para otro, y nosotros estábamos en Los Ángeles. Paul McCartney lo ha hecho dos veces. De Beyoncé han llegado varias. Encima con presupuestos de cien mil dólares, que son ridículos.

LS: Cien mil dólares se los gasta Beyoncé en pasta de dientes.

NM: Para una producción que mueve a sesenta personas calcula solo en sueldos lo que puede ser. Ellos juegan también a que a ti te interesa, porque hacerle un vídeo a Beyoncé te da una visibilidad que… Luego sí que es verdad que se aumentan los presupuestos, pero el de Madonna que hizo Megaforce, que son unos franceses muy buenos, nos contaron que empezó con doscientos mil y acabó en setecientos de los que trescientos mil se fueron en peluquería de ella. Con peluquería me refiero a sus tres asistentes, la ropa y tal. Pero pueden permitírselo, Tame Impala vinieron con treinta mil euros y luego nosotros ponemos mucho más, porque un clip no cuesta eso, evidentemente.

En el de Phoenix había horror vacui, los músicos hacían de todo y pasa todo lo posible. ¿Qué pudo costar eso?


LS: No sé si es realista decirlo. Una cosa es lo que cuesta y la otra lo que vale. La cifra que te podamos dar no representa tampoco lo que vale. Siempre llega pasta, pero tú pones más.

AB: Hacer un clip es nuestra publicidad en el fondo, luego vienen clientes a buscar eso que hemos hecho en el vídeo musical.

MN: Si sale bien, te da para un año trabajando.

Pero de dónde salió la idea de hacer… todo.

MN: La canción iba sobre ser lo más ‘cool’ posible, por eso hacen tantas cosas.

Siempre ponéis algo ‘vintage’ en vuestros vídeos, desde los muebles en el clip de She&Him, las patillas del primer tipo que sale en el de Scissor Sisters…

LS: Lo que ocurre es que lo antiguo permanece: si ves un mueble de los años veinte, ahora te parecerá de los años veinte, pero entonces era del presente. El presente pasa desapercibido en el presente. Dentro de veinte años lo que pasaba en 2018 será totalmente 2018, pero ahora no lo ves. Ahora solo detectas lo que puedes etiquetar como de los ochenta o como setentero. Lo antiguo está connotado y lo contemporáneo todavía no.

En el de Vogue, sale ahí un Volvo antiguo también.

NM: También ocurre que, por ejemplo, cuando fui a comprarme un coche, me encantaba un Honda que resultó ser del 96. Y si ves el de ahora es que es horrible. Son también los gustos que tienes.

LS: También había cosas feas antes, pero sobrevivieron las bonitas. Selección natural que nos afecta a todos.

Vuestro sello discográfico tiene cuatro mil seguidores en YouTube, el canal de Vimeo de la productora tiene 144 000 ¿Por qué mantenéis la discográfica?

LS: No la montamos para hacer dinero, sino para hacer discos. Dos objetivos opuestos. Tanto que ya no hacemos discos, pero llevamos a los artistas que nacieron al amparo de la marca. Tenemos una pulsión un poco fetichista y nos gustaba la idea de sacar vinilos más que cedés. Para mí, por poner una metáfora un poco cursi, el sello es un pulmón. Al no ser una idea para forrarte, es un entorno que es bueno dentro de una empresa. Hay que trabajar para que no haya pérdidas, su contexto es la supervivencia, pero son más libres, la gente joven se acerca, se hacen fiestas. Es una vía de salida y de contacto con la juventud, que es fundamental para nosotros. Y no lo hacemos porque creamos que nos va a dar ‘followers’ entre los jóvenes, sino porque nosotros empezamos con esto siendo jóvenes y nos pasábamos la vida en los bares.

AB: Nuestra conexión con la música era evidente, hacíamos videoclips, por eso quisimos involucrarnos más. Porque haces un vídeo y al final termina siendo un link. Curramos mogollón y solo queda una url. Tener el objeto lo veíamos como algo bonito. Canadá Editorial es como otro mundo. La gente de la música se sorprende al descubrir que luego también hacemos anuncios y viceversa.

Montáis las famosas fiestas Marabú.

NM: Empezaron en la sala Marabú, por eso tienen ese nombre. La discográfica la llevan Borja Rosal, Alba Blasi y Juan Cervantes, les pedimos que intentaran sacar provecho a la infraestructura que teníamos. Su trabajo diario era intentar vender discos, lidiar con grupos, organizar los conciertos y como era difícil ganar un sueldo decente así, organizamos también las fiestas.

AB: La primera fiesta se llamó Nueva Época porque se hizo en la sala Nueva Época. También queríamos rescatar sitios por los que no habíamos salido, pero siempre habían estado ahí. Salas de rollo latino o donde iba gente mayor a bailar, pero que eran muy chulas. Queríamos recuperarlas.

NM: Al final, el sello es más que nada la oficina de ‘management’ de los artistas.

¿Cómo pudisteis fichar a Bad Gyal?


Borja Rosal: En el Marabú dio uno de sus primeros conciertos y ahí nos conocimos. Ella no necesitaba un sello exactamente, sino una plataforma de desarrollo.

AB: Muchos medios querían contactar con ella y no sabían cómo, y como yo llevo prensa de otros artistas y conozco a los periodistas, me llamaban a mí. Le empecé a pasar entrevistas a Bad Gyal y ahí surgió la relación. Fue todo muy natural y al final los artistas siempre necesitan a la prensa.

Se ha dicho que era una estrella que no necesitaba discográfica, que estaba cambiando el sentido de la industria porque con YouTube le bastaba.

FC: Al final lo que se ha construido es una oficina que hace de sello, le llevamos el ‘management’.

AB: A la palabra discográfica le tienen pánico. Rechazo. Siempre ha estado esa idea de que las discográficas les sacaban el dinero y esta generación se dio cuenta de que por ellos mismos podían llegar lejos autoeditándose. Pero cuando tienen repercusión, un artista necesita una estructura. Otros artistas no, siguen tirando solo de YouTube. Pero ella sola no puede con todo lo de derechos digitales, ‘royalties’, etc…

FC: Esta generación de música urbana que está llegando al ‘mainstream’ ahora, cuando hablan de no estar en una discográfica, a lo que se refieren es a no estar en una multinacional.

AB: Aparte, ahora a ella le viene mejor hacer un ‘story’ en su Instagram, que lo ven de golpe setenta mil personas, que dar una entrevista en la radio. Por otro lado, a una artista que ha llegado tan lejos ella sola no vas a llegar y a decirle: «Ahora te vamos a cambiar el estilismo». Nos limitamos a seguir su línea, amplificar sus ideas, etc… Ella gusta y tiene muy claro lo que le gusta y lo que no.

Al modelo de negocio de la discográfica que crea un producto se le ven las grietas.

FC: En parte sí.

AB: En el ámbito ‘mainstream’ ya verás ahora que ha triunfado Rosalía como saldrán de repente dos Rosalías más en Universal o Sony. El mercado ha funcionado así, buscando hacer artistas que se parezcan a los que triunfan en lugar de localizar talento y desarrollarlo.

De los vídeos de C. Tangana y Bad Gyal que hay colgados en vuestras redes me llama la atención que se les vea fumar y beber alcohol de esa manera, incluso hablan de drogas y salen ahí bolsas y rayas de cocaína, como eso de «no tengo tiempo para gramear» de C. Tangana, o en «Candela» de ella.

AB: Candela lo hizo Manson. Estaba Red Bull detrás, se llevaron a Bad Gyal a Jamaica para hacer unas ‘master class’ con un coreógrafo jamaicano. Nos contrataron para grabar un documental, pero aprovechamos para sacar también un clip. El de C. Tangana también es de Manson. A veces nos ha pasado que si hay una marca nos ponen unas condiciones. Pero las marcas que van a buscar a alguien como C. Tangana no son El Corte Inglés.

NM: Cuando hicimos el vídeo de Beck pusimos a una chica fumando y el representante de Capitol Records vino y nos dijo: «Esto Beck no lo querrá». Pero lo metimos y entró.

LS: Nosotros hacemos lo que el artista hace. Si él fuma y bebe y sus letras van de eso, pues eso sacamos.

AB: C. Tangana hace lo que le da la gana y tiene a todo el mundo acercándose a él. Solo ha cambiado que en el «Antes de morirme» hablaban de follar y tal, cosas que no pueden salir en ‘Los 40 principales’. Luego «Mala mujer» es igual de gamberro, con su rol y tal, pero no dice follar y en ‘Los 40’ está. Son censuras absurdas, tampoco puedes enseñar un pezón en Facebook. Mucha gente acusa a C. Tangana de haberse vendido al ‘mainstream’, pero sigue haciendo vídeos atrevidos. Yo creo que hace lo que quiere y ahora todas las marcas se quieren acercar a ellos.

A la hora de estar en contacto con la gente de veinte o veinticinco años, que decís que os da frescura. ¿Hacéis ‘scouting’ por YouTube?


NM: Intentamos estar al loro de lo que hacen los jóvenes e intentamos que entre sangre fresca en CANADA.

AB: Los equipos de producción jóvenes pueden tener poca experiencia, pero tienen una energía que hace que las cosas se hagan de otra manera. Por eso seguimos intentando estar conectados con las nuevas generaciones y traer a gente que acaba de terminar sus estudios.

El noventa por ciento de realizadores que contratáis no tienen pasado en otras productoras.

NM: Casi siempre buscamos gente joven que no tenga carrera.

AB: Nos gusta coger gente con su personalidad, pero que le falte todavía, y que crezca aquí con nosotros.

En TV3 se parodió vuestra modernidad, se considera que pertenecéis a un mundo ‘hipster’, pero ¿qué es lo ‘hipster’?

LS: Tengo la sensación de que lo ‘hipster’ es una palabra que utiliza alguien desde una perspectiva un poco provinciana cuando encuentra algo que no es capaz de entender. Ve algo joven, moderno, retro o lo que sea y lo llama ‘hipster’ y se queda tan tranquilo. Es algo con una connotación despectiva, cargado de desprecio.

NM: Me parece curioso, porque estamos al día de las cosas que suceden, pero nuestras referencias son clásicos. Cuando hablábamos de los vídeos de Rosalía, hablábamos de Saura, de su ‘Carmen’, de Bigas Luna…

LS: Parece también que el ‘hipster’ es un apropiacionista (risas) de lo retro, el que va a la biblioteca, toma un libro de algo antiguo y se pone barba porque pensaba que se iba así en los setenta. Si ese es el hipsterismo, nosotros no somos así. Somos contemporáneos a nuestra propia vida, de niños los ochenta, y luego los noventa, que tenías referencias culturales pero no te preocupabas de qué época era cada una.

Tenéis una oficina en Londres. ¿Qué diferencias hay allí comparado con España en este negocio?

LS: Estar en la capital de mundo que inventó el capitalismo y luego España, que se resistió de alguna manera… (risas) En términos generales, para empezar, las agencias de Londres son más arriesgadas. Tienen un diálogo menos jerarquizado y menos hermético con la gente que contratan, con los realizadores y las productoras. Es un diálogo más al mismo nivel. Porque no consideran que tengan que hablar contigo en un idioma distinto, te dicen lo que quieren, generalmente buenas ideas, y tú trabajas siguiendo esa senda. Hay más naturalidad.

NM: Vienen a buscar algo diferenciador, sea lo que sea. Eso no pasa tanto en España. En la industria de la publicidad en España, que es de lo que nosotros vivimos, lo que impera es el miedo y el conservadurismo. Aquí todo el mundo trabaja en una especie de mini pánico porque piensa que le van a echar.

LS: Y el miedo al de arriba se convierte en menosprecio al de abajo.

AB: Nosotros que trabajamos con directores jóvenes, nos cuesta a veces venderlos porque no tienen anuncios en su currículum. Igual han hecho videoclips y cortos, es un tío que sabe, pero no lo quieren para un anuncio porque no ha hecho anuncios. O si quieres hacer un anuncio de coches, te dicen que es que nunca ha hecho coches. Pero algún día tendrá que hacer el primero ¿no?

NM: Aquí no nos los coge nadie, los mandamos a Londres, allí sí ven que son buenos, los contratan, hacen tres anuncios y entonces sí que los quieren en España. De hecho, es que aquí nunca se fijaban en los videoclips que teníamos, lo veían como cosas raras. Sin embargo, en Londres en lo que se fijan es en eso. Allí no querían saber nada de nuestros anuncios.

AB: Un director que en España lleva tres años intentando meter algo, que tienes tú que gastarte dinero en su trabajo, de repente va a Londres, le cogen y le dan un presupuesto razonable.

NM: Porque se arriesgan, si ven que tiene un elemento diferenciador le cogen para dejarle hacer.

LS: Pero tampoco es jauja.

NM: Sí, pero son conscientes del riesgo que implica. Si quieres hacer algo bueno, siempre tiene que estar en el límite de que sea una mierda.

LS: Son más cosmopolitas, si ven algo fuera que pueda enriquecer la cultura británica, lo toman. Eso sí que es buen apropiacionismo. Integra la diferencia y el talento. España es más homogénea y más pacata.

NM: Al final, el miedo se traduce en que no te dejan trabajar. Están encima de ti, hay falta de confianza. Los que te dejan trabajar, que en España también te los encuentras, son después los que más éxito tienen.

LS: Luego, en lo malo, en el mundo anglosajón son demasiado simpáticos y un poco falsos. Todo es ‘amazing, amazing’ y luego resulta que lo que tienen delante es una pared pintada.

La magia hoy día está en la sala de posproducción, es una frase vuestra.

LS: Antes si a Buster Keaton se le caía una casa encima tenía que estar ahí, atento al hueco de la ventana, para que se le cayese, porque se le caía en sentido literal. Eso ahora lo haces en la mesa de posproducción. Antes el cine se llamaba cine de atracciones, cogían y te electrocutaban un elefante y se grababa, o se hundía un barco. Luego esa ilusión, que era verdadera, se falsificó. Pero sigue habiendo de todo, Zemeckis rodó una película entera con un fondo verde y luego la hizo en posproducción. Wes Anderson, sin embargo, prefiere poner todo delante de la cámara.

Lo relacionabais con las redes sociales, donde nos damos posproducción a nosotros mismos.

LS: Bueno, lo que la gente hace ahora en las redes sociales ya se hacía antes. La gente se maquillaba para parecer más guapa, hombres incluidos, en el siglo XVIII. Lo que pasa es que ahora el salón donde se juega a las cartas en ‘Barry Lyndon’ es todo. Es tu cuarto, es tu casa, es todo, todo, todo. Pero la vanidad que criticamos hoy en día es la misma de hace siglos. Los seres humanos son muy parecidos, cambian las condiciones, que también cambian al ser humano, pero no me atrevería a decir que antes éramos menos presuntuosos y más elegantes y ahora menos.

viernes, 10 de agosto de 2018

#hemeroteca #sexualidad #arte | Homosexualidad, adulterio, masturbación... El sexo en el arte de la Edad Media

Imagen: El País / Canecillo de la colegiata de San Martín de Elin, Cantabria
Homosexualidad, adulterio, masturbación... El sexo en el arte de la Edad Media.
El libro «Arte y sexualidad en los siglos del románico» ha reunido los estudios y teorías de siete investigadores en torno al significado de las imágenes románicas con una fuerte carga sexual.
EFE | ABC, 2018-08-10
https://www.abc.es/cultura/arte/abci-homosexualidad-adulterio-masturbacion-practicas-sexuales-edad-media-201808101036_noticia.html

El libro «Arte y sexualidad en los siglos del románico» ha reunido los estudios y teorías de siete reconocidos investigadores en torno al significado de las imágenes románicas con una fuerte carga sexual que aparecen en capiteles, canecillos, aleros y pilas bautismales.

La publicación, editada por la Fundación Santa María la Real, trata de dar una explicación coherente desde el punto de vista religioso y desde el acercamiento a la sociedad medieval en la que fueron creadas, según ha informado en un comunicado la entidad ubicada en Aguilar de Campoo (Palencia).

Asimismo, pretende servir para «avanzar en el conocimiento e interpretación de una temática tan sorprendente como cautivadora», ha explicado el historiador y coordinador de la publicación Pedro Luis Huerta. Para ello los tres primeros capítulos estudian la conducta sexual bajo el prisma del ordenamiento jurídico, la moral eclesiástica y la teoría médica.

Así, Iñaki Bazán aborda el concepto de sexualidad transgresora, con especial atención al adulterio, perseguido y castigado tanto desde el plano moral (pecado) como judicial (delito). Por su parte, Miguel Carlos Vivancos realiza una sistematización de las penas y castigos que se aplicaban para espiar los pecados de la carne, siguiendo los libros penitenciales de algunos monasterios medievales hispanos.

En sus investigaciones se puede ver cómo el aborto y el infanticidio no eran considerados como «pecados sexuales», sino que se equiparaban al «homicidio» y llegaban a castigarse con penas de muerte, reducidas después a excomunión o penitencia.

Los penitenciales trataban de regular, igualmente, el uso de «bebedizos» por parte de clérigos para «cumplir con el voto de castidad» o conductas como el adulterio, el incesto, la fornicación, el bestialismo, la masturbación o el lesbianismo que, por lo general, «se condenaba con menor severidad que la homosexualidad masculina».

Algo similar ocurría con la medicina, que solía ser más permisiva con las mujeres que con los hombres, según expone Paloma Moral, que analiza la estrecha relación entre medicina y religión, que sirvió para ahondar y paliar los problemas que podía ocasionar la castidad en la salud de los hombres y mujeres de la Iglesia.

El pronóstico médico aplicaba tratamientos distintos en función del sexo y remedios que pueden llegar a sorprender vistos desde la perspectiva actual, como que los clérigos no podían recurrir a la masturbación, que sí se permitía a las religiosas, siempre que la practicaran con su propia mano o con un consolador fabricado siguiendo unas premisas muy concretas.

La mujer, símbolo de lujuria
El segundo bloque del libro se centra en aspectos iconográficos y lo abre Alicia Miguélez con un conjunto de reflexiones sobre cómo el lenguaje gestual plasmado en la iconografía románica puede contribuir al desarrollo de una historia de las emociones.

Por su parte, Miren Eukene Martínez se adentra en la imagen de la mujer como símbolo de la lujuria, un «pensamiento misógeno» que, según Pedro Luis Huerta, cristalizó a finales del siglo XI y que tuvo como principales valedores a monjes y clérigos reformistas que hicieron de la naturaleza femenina sinónimo de tentación, sexo y pecado.

«Para transmitir este mensaje se ideó una estrategia visual contundente y repulsiva que representaba el castigo de los pecados de la carne de una forma impactante: la mujer con serpientes», señala Huerta.

La mujer también es protagonista del penúltimo capítulo firmado por Agustín Gómez, que estudia las escenas de concepción, gestación, alumbramiento y lactancia, desde la perspectiva de lo sagrado, con María como modelo de comportamiento, y la del pecado, al que hace alusión el realismo de escenas procaces o grotescas.

La publicación se cierra con un ensayo de José Luis Hernando en el que se apuesta por una novedosa y atrevida interpretación de las representaciones obscenas, ya que aboga por su posible valor apotropaico, es decir, que en realidad estas imágenes, cual amuletos o conjuros, estuviesen destinadas a neutralizar las fuerzas del mal.

jueves, 9 de agosto de 2018

#libros #arte #sexualidad | Arte y sexualidad en los siglos del románico: imágenes y contextos

Arte y sexualidad en los siglos del románico: imágenes y contextos / Actas del XIX Curso ‘Las claves del Románico’, celebrado del 13 al 15 de abril de 2018 en Aguilar de Campoo, Palencia.
Aguilar de Campoo, Palencia : Fundación Santa María la Real, 2018 [08-09].
243 p.
ISBN 9788417158095 / 22 €

/ ES / ENS / REC
/ Arte / Celibato / Edad Media / Iconografía / Iglesia católica / Sexualidad / Sexualidad en el arte / Transgresión

Dentro de la iconografía románica, uno de los aspectos que más llama la atención es el de las representaciones que llevan inherente una fuerte carga sexual, bien sea de tipo obsceno, con figuras en las que prima la exaltación de lo grotesco y transgresor, o con un carácter más contenido, a través de imágenes en la que se ensalza el gesto amoroso. Para dar una explicación coherente a estas escenas es preciso realizar un acercamiento a la mentalidad de la época, tanto desde el punto de vista del pensamiento religioso como de las normas sociales que regían este tipo de prácticas. Hay que tener presente que desde los primeros tiempos del Cristianismo el discurso eclesiástico sobre la sexualidad tuvo como máxima aspiración la renuncia a los placeres de la carne y ese anhelo se mantuvo también en la Edad Media. La reforma gregoriana exigía, con mayor rigor que antes, el celibato de los clérigos y éstos, a su vez, trataron de controlar la vida sexual de los laicos. De este modo, la Iglesia solo vio con buenos ojos las relaciones íntimas encaminadas a la procreación dentro del matrimonio, algo que, obligatoriamente, también caló en la justicia civil a la hora de catalogar o castigar determinadas prácticas relacionadas con el sexo.

DOCUMENTACIÓN
Nuevo libro monográfico sobre “arte y sexualidad en los siglos del románico”.
Fundación Santa María la Real, 2018-08-09

https://santamarialareal.org/noticias/nuevo-libro-monografico-sobre-arte-y-sexualidad-en-los-siglos-del-romanico
Un libro repasa el arte y la sexualidad en los siglos del románico.
El Mirón de Soria, 2018-08-09

https://elmirondesoria.es/cyl/castilla-y-leon/un-libro-repasa-el-arte-y-la-sexualidad-en-los-siglos-del-romanico

lunes, 30 de julio de 2018

#hemeroteca #sexualidad #arte | Obscenidades románicas como pararrayos del Diablo

Imagen: El País / Colegiata de San Pedro de Cervatos, Cantabria
Obscenidades románicas como pararrayos del Diablo.
Historiadores del arte reunidos en un curso debaten sobre las múltiples interpretaciones de la iconografía sexual de unas iglesias que en España cuentan casi mil años.
Manuel Morales | El País, 2018-07-30
https://elpais.com/cultura/2018/07/28/actualidad/1532800052_346830.html

¿Por qué ese hombre exhibe su enorme falo que parece apuntarnos? ¿Y ese otro barbado que se masturba? ¿Qué sentido tiene que esa mujer nos enseñe la vulva? ¿Esa pareja está en pleno coito? Todos están ahí desde hace casi mil años, en iglesias románicas del norte de España, tanto en el exterior, en los canecillos, elementos decorativos de las vigas que sujetan los aleros, como en el interior, ya sea en capiteles o incluso en pilas bautismales. ¿Por qué los canteros medievales desplegaron esta iconografía procaz? ¿Qué quería transmitir con ellos la Iglesia católica? A todo esto han intentado responder, y de paso acercar a la mentalidad y sociedad medieval, los expertos congregados el pasado fin de semana en el curso Arte y sexualidad en los siglos del románico, celebrado en el monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo (Palencia).

"¿Que cuántas interpretaciones hay de ese erotismo? Tantas como personas en esta sala", dijo la historiadora del Arte de la Universidad del País Vasco Eukene Martínez de Lagos, señalando con la barbilla al centenar de alumnos que la escuchaban en la primera jornada de un curso que incluyó la visita a cuatro ejemplos de templos románicos con motivos sexuales en su decoración, entre ellos el más célebre, la colegiata de San Pedro de Cervatos, en Cantabria, del siglo XII. Esta comunidad reúne lo más significativo del sexo del románico, del que también hay ejemplos en el oriente de Segovia, el occidente de Soria, norte de Palencia y Burgos y, en menor medida, resto de Castilla y León, Galicia, Álava, Navarra, Aragón y Cataluña. "Los artistas tenían modelos que copiaban y adaptaban. Eran talleres itinerantes en los que normalmente había un maestro y varios aprendices, y se iban desplazando según los encargos que recibían", apunta Alicia Miguélez, de la Universidad Nova de Lisboa. En todo caso, aún hoy sigue asombrando, por ejemplo, esa pareja de exhibicionistas, ella con restos de pintura negra en su pubis, a él le cortaron el pene en tiempos más pudorosos, que decoran un capitel ¡junto al altar! de la iglesia de San Juan Bautista, en la localidad cántabra de Villanueva de la Nía.

"Hay quien piensa que todo esto tenía un carácter adoctrinador, la representación de lo que no había que hacer, mostrado de una forma contundente, explícita", señala uno de los ponentes, José Luis Hernando Garrido, de la Universidad de Educación a Distancia de Zamora. "Es una interpretación extraña, sería como darle a un adolescente revistas pornográficas para decirle, mira esto es lo malo", apunta Jaime Nuño, director del Centro de Estudios del Románico de la Fundación Santa María la Real, organizadora del curso. Nuño y Pedro Luis Huerta, director de este encuentro, fueron los encargados de explicar in situ a los alumnos la historia de las iglesias visitadas. Nuño se inclina por pensar que era "la representación de la vida cotidiana". Otros expertos se han preguntado: "¿Era una incitación a procrear en una etapa de gran mortalidad infantil?".

Mientras, Hernando destacó en su disertación una hipótesis más atrevida, novedosa, ya acuñada por otros expertos. "Tal vez se emplearan como un antídoto de lo malévolo, una especie de pararrayos contra el Maligno, que viene por las alturas", y prosigue: "Pudo ser como un cepo para el demonio… aunque tengo mis dudas". ¿Por qué? "Hay también ejemplos no solo de vulgaridad, sino de una sensualidad y poética exquisita, sin esa intención lujuriosa". Lo que descarta son las sospechas, que también las ha habido, de que se tratasen de travesuras de canteros: "Eran artesanos humildes, no tenían gran poder decisorio para los temas decorativos, que debían de venir del obispo o del señor que pagaba la obra".

Tras estirar el cuello para ver tanto sexo, llega el momento de intentar comprender cómo eran las relaciones carnales de entonces. "Se piensa, erróneamente, que todo el sexo era considerado malo. Sin embargo, los médicos prescribían su práctica regular como ayuda para una vida sana en el matrimonio, incluso se toleraba que los clérigos tuvieran relaciones", destaca la historiadora Paloma Moral de Calatrava, de la Universidad de Murcia. Ella puso el foco en una cuestión que enfrentó a la Iglesia y a los galenos: la rigurosa reforma gregoriana que, desde el siglo XII, estableció el celibato de los religiosos, en parte por una cuestión teológica ("no puede impartir el sacramento de la eucaristía alguien que se mancha las manos con semen, considerado impuro") y, en buena medida, por una cuestión económica: los posibles enfrentamientos entre hijos de clérigos por las propiedades paternas amenazaban la unidad cristiana. Para los laicos las órdenes eran claras: sexo solo para procrear.

Moral, experta en salud femenina medieval, subraya que "la Iglesia tuvo que afrontar que los monjes y monjas eran seres sexuales, y las soluciones que ideó fueron malas". A las religiosas que por la abstinencia padecían "sofocación uterina" se les permitía masturbarse, incluso podían usar un primitivo consolador. Así lo detallaron médicos que eran también eclesiásticos en sus tratados: el "miembro viril" de ayuda debía ser "delicado, de salitre, cera y berro". Como los monjes no padecían esa enfermedad, "no tenían la suerte de poder masturbarse para su alivio". Para impartir esta doctrina estaban los sermones, pero como no funcionaba con unos feligreses rurales e iletrados, se recurrió a la iconografía, "con mensajes rotundos, pero el arte tampoco funcionó muy bien", dice.

La profesora Martínez de Lagos comenzó su conferencia en la actualidad, el caso de La Manada ("¿por qué hay quien criminaliza a la víctima?"), para repasar siglos de misoginia, en los que a la mujer se la ha identificado con la lujuria. Una visión representada en las iglesias románicas con una imagen recurrente: una mujer que sujeta con las manos a dos serpientes que intentan atacarla mientras otras dos le muerden los pechos, un doloroso castigo eterno en el más allá que puede contemplarse en un capitel de la catedral de Santiago o en uno del Panteón real de san Isidoro de León. Martínez se remontó al mito de Pandora y a la culpable del pecado original, Eva, para explicar el odio a la mujer, "que ya estaba en los padres de la Iglesia".

El poso de estas ponencias es que "ni la Edad Media era todo oscuridad y horror", como incide Hernando, "ni hemos avanzado tanto en algunas cuestiones de la sexualidad", concluye Moral, que menciona el papel de la Iglesia ante el sida. De que hubo tiempos de mente cerril posteriores al Medievo lo demuestra que muchos de los hombres que mostraban su falo sin complejos en la decoración románica hoy lo tienen cercenado.

Emociones y sentimientos
La profesora Alicia Miguélez, de la Universidad Nova de Lisboa, se ocupó en el curso del lenguaje de los gestos en la iconografía románica y “cómo el lenguaje corporal y las expresiones faciales fueron empleadas para plasmar emociones y sentimientos". Aparte del “debate abierto” sobre qué significan esas figuras, ella considera que “debieron de tener un gran impacto en aquella época, porque parte de ellas fueron censuradas y destruidas posteriormente”. Miguélez pertenece a una corriente de investigadores que, analizando la cabeza, el tronco, las manos, los pies… de todas estas manifestaciones artísticas diferencian entre “las emociones, que son más primarias, de los sentimientos, que deben ser entendidos como procesos más complejos en el ser humano".

Del estudio de todo ello, se deduce que el arte románico, "desde el punto de vista de la gestualidad, es claro heredero del lenguaje artístico anterior, y el repertorio de conductas gestuales continuó siendo utilizado en época gótica. Debemos entender la historia del arte como un complejo proceso evolutivo, evitando establecer grandes rupturas entre estilos".