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lunes, 2 de febrero de 2026

#hemeroteca #trans #testimonios | Soy tal como tú me ves

Manolita Chen //

Soy tal como tú me ves

Debemos celebrar la publicación el pasado año 2025 (ya van dos ediciones) de la biografía de Manuela Saborido, más conocida por su nombre artístico de Manolita Chen, publicada con el título de “Soy tal como tú me ves” por Ediciones Algorfa.
Pablo Morterero | 1 de cada 10, 20 Minutos, 2026-02-02
https://www.20minutos.es/nacional/blogs/1-de-cada10/soy-tal-como-tu-me-ves_6926124_0.html

Uno de los problemas a los que nos enfrentamos a la hora de recuperar la memoria LGTBIQ antes de los años 80 del siglo XX, es la falta de testimonios de las propias personas homosexuales (gais y lesbianas), bisexuales, trans e intersex.

Como bien recoge Alberto Mira en “De Sodoma a Chueca”, en el primer tercio del siglo XX hombres bisexuales y gais sí empezaron a hablar en primera persona, como Álvaro Retama, Antonio de Hoyos o Luis Cernuda, entre otros, a través de sus obras literarias. Pero ese comienzo fue brutalmente interrumpido con la dictadura franquista, ya que esos autores se vieron perseguidos, obligados a exiliarse, o silenciados por la censura. De hecho, algunas obras escritas en los 50, como “Un amor fora ciutat” de Manuel de Pedrolo de 1959, tuvo esperar hasta l970 para ser publicada, o “Heraclés”, de Juan Gil-Albert, escrita en 1955 y publicada en 1975. En el caso de Pedrolo, la publicación provocó que en 1971 fuera procesado por escándalo público y 146 ejemplares de la primera edición fueron secuestrados.

Si queremos saber sobre la vivencia de las lesbianas, los gais, las personas bisexuales y trans antes de los años 80, debemos utilizar fuentes como los medios de comunicación, claramente homófobos (ya fuesen de derechas, pero también de izquierda, como el anarquista La Tierra, que publicitaba en los años 30 la obra de Augusto Vivero, “Jesucristo, mala persona”, calificando a Jesucristo de “mal hijo, mal hermano, hombre aborrecible, mala persona y homosexual”), expedientes judiciales de perseguidos por el Código Penal, la Ley de Vagos y Maleantes o la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, u obras literarias de autores claramente homófobos.

Esa falta de relatos autobiográficos hace que siga siendo tan importante recuperar las vivencias de las personas homosexuales (gais y lesbianas), bisexuales, trans e intersex durante la dictadura y las primeras décadas de la democracia de 1978.

Y por eso debemos celebrar la publicación el pasado año 2025 (ya van dos ediciones) de la biografía de Manuela Saborido, más conocida por su nombre artístico de Manolita Chen, publicada con el título de “Soy tal como tú me ves” por Ediciones Algorfa.

Un relato biográfico dictado por Manolita y recogido de forma fiel por Juan-Ramón Barbancho, que se ha destacado en los últimos años por recuperar las historias de decenas de mujeres trans que transicionaron durante la dictadura. Una “autobiografía” brutalmente sincera, con la honestidad de aquellas personas que han comprendido que solo la verdad nos hace libres.

Una obra que, además, es un antídoto contra el revisionismo “woke” de la ultraderecha, que algunas personas homosexuales (gais y lesbianas) y bisexuales han comprado.

“Soy tal como tú me ves” refleja esa España pobre y miserable, oprimida por la intolerancia de un régimen nacionalcatólico que se cebaba en las clases obreras. Una España donde la arbitrariedad de las autoridades, la perniciosa influencia de una jerarquía católica envalentonada por el éxito de la “cruzada” contra el “peligro rojo”, y la extrema pobreza de la población, se aliaban, junto a la homofobia política, religiosa y social, para convertir en un infierno la vida de las personas que se desviaran (o pudieran desviarse) de la norma de la heterosexualidad excluyente y la masculinidad más tóxica.

Pero también “Soy tal como tú me ves” recoge cómo la resistencia era posible, cómo negarse a renunciar a una misma, a uno mismo, era un camino ciertamente doloroso pero posible. La autobiografía de Manuela Saborido nos muestra como su voluntad de vivirse como la mujer que siempre ha sido, su deseo de maternidad, y su capacidad para perdonar, que no para olvidar, la convierten en una mujer admirable, sin que en ninguna de las páginas del libro se atisbe ese narcisismo patológico que en ocasiones podemos ver en este tipo de obras.

Por todo ello, la lectura de “Soy tal como tú me ves” es una obra de lectura obligatoria para aquellas personas que queremos conocer realmente nuestras genealogías y los testimonios de un pasado que se resiste a abandonarnos.

Para adquirir ejemplares, hay que contactar con la Fundación Manuela Saborido, en el 623 96 62 15. Todos los beneficios van directamente a sufragar las actividades de la Fundación.

domingo, 23 de noviembre de 2025

#librios #trans #testimonios | Soy tal como tú me ves : Manolita Chen de Arcos de la Frontera

Soy tal como tú me ves : Manolita Chen de Arcos de la Frontera / Juan-Ramón Barbancho.
Marbella, Málaga : Ediciones Algorfa, 2025 [11-23] / 2ª ed. act.
186 p.

/ ES / Libros / ENS / BIO / Manolita Chen (Saborido) / Mujeres trans / Testimonios / Trans

📘 Ed. impresa: ISBN 9791399034059
📝 Cita APA-7: Barbancho, Juan-Ramón (2025). Soy tal como tú me ves. Manolita Chen de Arcos de la Frontera. Algorfa.

Manolita Chen es una figura fundamental a la hora de hablar de los derechos humanos y de los derechos de la comunidad LGBTIQ+ en particular. Su periplo vital está, desgraciadamente, repleto de humillaciones, vejaciones, violaciones y maltratos. Manolita conoce lo peor de la condición humana y, quizás por eso mismo, se ha marcado una hoja de ruta solidaria: convertirse en madre y protectora de cientos de personas que han encontrado refugio, paz y asistencia bajo su protección. Manolita lo es todo: artista, empresaria y activista. En todas sus facetas ha dejado una huella imborrable e inspiradora. Pero por encima de todo eso, Manolita es una mujer, una persona sin limitaciones e ilimitada para hacer el bien. Gracias a ella hay quienes tienen techo y comida –su Fundación gestiona diez viviendas de acogida– y todas podemos consultar la memoria de la disidencia desde el siglo pasado hasta la actualidad, pues su ingente archivo personal (más de 7.000 documentos) forma parte del Archivo General de Andalucía. En este libro, el historiador, comisario y ensayista Juan-Ramón Barbancho da forma al discurso, en primera persona, de la gran Manolita. Nueva York tuvo a Marsha P. Johnson, Andalucía a Manolita. El mundo en sus manos ha logrado ser habitable. El mundo, ojalá, solo fuera de ellas.

DOCUMENTACIÓN
Soy tal como tú me ves
Pablo Morterero | 1 de cada 10, 20 Minutos, 2026-02-02

https://www.20minutos.es/nacional/blogs/1-de-cada10/soy-tal-como-tu-me-ves_6926124_0.html

jueves, 20 de junio de 2019

#libros #lgtbi #memoria | Lo personal es político : historia del activismo homosexual en Andalucía

Lo personal es político : historia del activismo homosexual en Andalucía / Juan-Ramón Barbancho, Pablo Morterero ; prólogo de Francisco Javier Giráldez.
Cádiz : Diputación de Cádiz, 2019 [06-20].
229 p. : il.
ISBN 9788413120164 / Ed. no venal.

/ ES / ENS
/ Activismo / Andalucía / Franquismo / Homofobia / Homosexualidad / LGTBI / LGTBIfobia / Memoria histórica / Testimonios / Transición

Esta obra recoge un número importante de testimonios de mujeres trans y hombres gais que sufrieron la represión del régimen franquista por su orientación sexual o su identidad de género, así como la investigación de los distintos movimientos homosexuales organizados en el periodo y varias de las acciones homófobas más importantes, sufridas por las personas LGTBI a lo largo de Andalucía. De este modo se incluye en la obra el cierre del cine-club universitario de Granada por la programación de películas de contenido homosexual en 1979, el escándalo de los carnavales sevillanos de 1979, las agresiones homófobas de vecinos del entorno de Plaza de Armas en 1987, las agresiones en Sevilla de grupos de ultraderecha a homosexuales y establecimientos gais en 1990 y 1991, así como el caso Arny.

Se trata de la explicación y resumen de cómo la vida personal se convirtió en objeto de represión política y escenario de pisoteo de Derechos Humanos contra colectivos con orientaciones sexuales distintas a la moral impuesta en la época franquista. La represiva legislación del Régimen estigmatizó a personas homosexuales que incluso fueron tratadas como presos comunes. La obra ha sido editada por el servicio de Memoria Histórica y Democrática de la Diputación de Cádiz. El libro refleja los resultados de una investigación que apoyó la extinta Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía y que, además del estudio historiográfico, incluye un reconocimiento público dedicado a las personas que sufrieron persecución por su sexualidad. Hombres y mujeres cuyas vidas oscilaron entre la clandestinidad, el terror y la mofa social fomentada desde el Estado.

Juan-Ramón Barbancho es doctor en historia del arte, comisario de arte contemporáneo y autor de más de diez libros sobre varias temáticas, entre ellas la represión de la homosexualidad durante la Dictadura, como “Ser tú misma era un delito”. Además. Es, asimismo, vocal de cultura y memoria de la asociación Adriano Antinoo.

Pablo Morterero, es activista LGTBI. Desde 2000, ha participado en varias organizaciones LGTBI, siendo actualmente presidente de Adriano Antinoo. Fue miembro del Comité Organizador de los actos conmemorativos del 40 aniversario de la exclusión de la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Es autor de varios artículos de carácter históricos publicados en revistas especializadas, y de la biografía novelada de Mercedes de Velilla, “Las hojas en blanco de la Velilla” (Camas, 2018).

sábado, 21 de octubre de 2017

#hemeroteca #lgtbifobia #memoria | Juan-Ramón Barbancho: “Nuestra Transición fue homófoba”

Imagen: El Plural / Juan-Ramón Barbancho
“Nuestra Transición fue homófoba”.
Juan-Ramón Barbancho recupera en “Ser tú misma era un delito” la memoria del colectivo homosexual y transexual andaluz.
Ana P. Luna | El Plural, 2017-10-21
https://www.elplural.com/autonomias/andalucia/nuestra-transicion-fue-homofoba_112389102

Acaba de ver la luz 'Ser tú misma era un delito', un estremecedor trabajo de investigación sobre la persecución del colectivo LGTBI en la dictadura franquista. Durante 40 años el régimen castigó la homosexualidad a través de leyes como la de Vagos y Maleantes (a la que fueron “incorporados” en 1954) y la más moderna, pero no menos represora, Ley de Peligrosidad Social (1970), que se sostenían en la teoría de finales del XIX por la que el homosexual era un enfermo psiquiátrico, que debía ser aislado como un peligro social. Tampoco la Transición, como nos desvela esta publicación, fue un camino de rosas.

Juan Ramón Barbancho, doctor en Historia del Arte y miembro de la Junta Directiva de la asociación Adriano Antinoo, con una dilatada trayectoria investigadora, se adentra ahora en esta primera memoria andaluza del colectivo. Escrita con la colaboración de Alfonso Baya 'Ser tú misma era un delito' puede adquirirse en el espacio cultural 'Caótica' (Sevilla).

P. 'Ser tú misma era un delito' son palabras textuales de Deborah Santa Cruz, una mujer sevillana y transexual, víctima de la represión franquista. ¿Qué le lleva a elegir esta frase como título para su trabajo?

R. Sí, exactamente, es algo que Deborah dice en el documental que hice sobre su vida. Es lo que realmente les sucedía a las vidas de los trece protagonistas del libro. Con la aplicación de la Ley de Represión y Rehabilitación Social ser homosexual o transexual era delito. Por lo tanto, era delito ser como tú realmente eras.

P. ¿Pretende este documento ser un primer paso para la recuperación de la memoria histórica y el restablecimiento público de la dignidad de esta parte de la población andaluza?

R. No es la primera vez que se escribe sobre esto a nivel nacional (están los libros de Arturo Arnalte, de Manuel Ángel Soriano y de Fernando Olmeda) pero sí que es el primero que se hace sólo en Andalucía. He pretendido crear un instrumento para que contaran una parte de sus vidas, para oír sus voces, voces que no siempre han querido ser oídas y fueron muchas veces silenciadas. Sí que es memorialista en ese sentido. Tal como se entiende en la Ley de Memoria Democrática de Andalucía, se reconoce a las personas que sufrieron persecución por su orientación sexual o de género durante la Dictadura como represaliados. Claro que es un paso más para la recuperación de esa memoria y por la dignidad de las personas.

P. ¿Ha sido más difícil el trabajo de investigación, la localización de documentos y el acceso a la información, o el drama de volver a enfrentar a las protagonistas con los fantasmas de un pasado de represión, escarnio, violencia...?

R. El trabajo de investigación como tal no ha sido muy difícil, ya conocía a Deborah y bastaba con tirar del hilo, y también otras personas como Mercedes de Pablos o Mar Cambrollé me han ayudado. La información tampoco, aún vivía en Quito cuando empecé con el trabajo, estudiando las leyes y leyendo documentos y libros y contextualizando sus vidas. Pero escuchar de sus propias voces lo que les ocurrió sí que ha sido muchas veces muy difícil. Que se te echen a llorar cuando recordaban la cárcel, por ejemplo, fue muy duro, humanamente hablando. Todos sabemos de estas historias terribles, pero conocer a quienes lo sufrieron es muy fuerte. Muy fuerte conocer las historias de quienes nos precedieron y ganaron nuestras libertades con su sufrimiento.

P. En el prólogo de su libro, escrito por el histórico activista Jordi Petit, se hace referencia a la figura de “la mariquita del pueblo” como el único perfil tolerado en la época, en la medida en que servía de burla y entretenimiento. Sin duda, es un retrato duro de observar con los ojos de hoy. ¿Cree que el tiempo ha sido justo con ellos como supervivientes de esa etapa o, por el contrario, en la actualidad el homosexual que ha evolucionado hacia un perfil más cosmopolita y moderno mira a los estereotipos del pasado con cierto desdén?

R. Bueno, es una pregunta difícil de responder para no ser injustos. Creo que el Estado no ha sido muy justo con estas personas, con los que aparecen en el libro y con muchos más. Durante la presidencia de Rodríguez Zapatero se hizo un avance importantísimo al reconocer su represión y concederles, aunque no a todos, una compensación económica por lo ocurrido. Eso es estupendo, pero hay toda una tramitación burocrática que en algunos casos lo ha hecho difícil y en otros, imposible, como a Candela [uno de los testimonios recogidos en el libro], pero sí que hemos avanzado. Tengamos en cuenta que al tener “una mancha” en el certificado de Penales muchos no eran contratados legalmente, o no encontraban trabajo alguno, por tanto, no podían cotizar y ahora se encuentran con una pensión miserable.

Sobre la evolución del “homosexual cosmopolita”, ahí hay más tela que cortar, por eso decía lo de no ser injusto. Hay mucha gente que conoce la historia de nuestro colectivo y valora lo que han hecho nuestros mayores, cómo se fueron conquistando libertades, lo que les costó a muchos y muchas, a quienes debemos lo que tenemos ahora. Pero hay muchos otros que no la conocen, es más, a algunos no les importa o eso parece y eso es un error además de una injusticia. Como dice Jordi Petit, en cierto momento “se vaciaron las asociaciones y se llenaron las pistas de baile”. Hubo un cambio y una mentalidad que parecía que ya lo habíamos conseguido todo. Eso no es cierto y la homofobia que hay ahora mismo en muchos lados desgraciadamente lo demuestra. ¿Se mira con desdén? Pues en algunos casos sí, hay homofobia incluso dentro del propio colectivo homosexual y eso es terrible. Se mira de lado a las jóvenes transexuales y se desprecia a las personas con “pluma”. En el inicio de la lucha en España, y también después, la transexualidad y la “pluma” fueron y son un arma política y reivindicativa poderosísima. Además, criticar o despreciar a alguien por su manera de ser y vivir su homosexualidad es homofobia con mayúsculas.

Las jóvenes generaciones deberían estar obligadas a conocer su propia memoria colectiva, para agradecer a quienes consiguieron lo que tenemos.

P. Barcelona como la meca de la libertad, la ciudad de la vanguardia que miraba a Europa... muchas transexuales andaluzas huyeron hasta allí para poder vivir su propia vida, ¿cree que en la mayoría de los casos lo consiguieron? ¿o se trataba de un mito más que de una realidad?

R. Ciertamente Barcelona era la ciudad más cosmopolita de la España de entonces, muchos se fueron allí por eso, buscando esa libertad, aunque allí las leyes, las palizas y las cárceles funcionaban igual que aquí, pero sí que se vivía de otra manera, muchos pudieron conseguir trabajo y las que querían dedicarse al espectáculo pudieron desarrollar su arte. Pero como digo la ley era igual en todas partes, por lo tanto, esa idea de Barcelona como meca de la libertad tuvo también mucho de mito.

P. El 26 de diciembre de 2018 se cumplirán 40 años desde que los homosexuales fueron excluidos por fin de la Ley de Peligrosidad. Como quien dice, le pasaron dos amnistías por las narices sin tan siquiera contemplarlos a ellos. Ni los políticos más progresistas de la nueva etapa que alboreaba fueron capaces de evitar la discriminación de este colectivo. ¿Cree que se trata de cierta falta de sensibilidad o de la dureza y la profundidad con que la propia sociedad había hecho suyas las determinaciones políticas de una época tan oscura?

R. A los homosexuales y transexuales nunca les llegó nada, ni el efecto de las dos amnistías, ni la reducción de penas por trabajo y la libertad condicional. Entre 1975 y 1978 ciento cincuenta y un homosexuales fueron detenidos. La Transición no les tuvo en cuenta. En este sentido podemos decir que nuestra Transición fue homófoba. No sé si es tanto una falta de sensibilidad o cómo llamarle, el caso es que fue así. Por parte de la derecha por supuesto, éramos y somos delincuentes para aquellas leyes, enfermos para la psiquiatría y pecadores para la Iglesia, pero desde muchas posturas de la Izquierda tampoco estaba mejor, no hay más que leer las declaraciones de Tierno Galván en Interviú de enero de 1977 y de muchos más. Para la Izquierda marxista la homosexualidad era un vicio de la burguesía. Del PCE se expulsaron a aquellos homosexuales que eran “demasiado visibles”. ¿Qué quiero decir con esto? Que a la igualdad legal (la social aún no ha llegado) entramos por la puerta de la izquierda, cierto, pero esa puerta la abrimos nosotros, a patadas muchas veces.

P. La movilización clandestina, hitos históricos como la primera manifestación del Orgullo en Barcelona en 1977, toda una lucha que ha dado frutos, y también, cómo no, ha influido en las decisiones políticas. De ser tratados como enfermos, de ser perseguidos, a vivir una realidad tan incontestable como que, junto a otros derechos, los transexuales puedan cambiar de sexo en la Seguridad Social. ¿Tienen la sensación de estar cerca de la meta de la igualdad real o, por el contrario, tienen miedo a que la incertidumbre de los tiempos que vivimos pueda derivar en retrocesos?

R. Sensación de estar cerca de la meta, no. Se ha hecho mucho pero aún hay mucho más que hacer. Como digo, tenemos una igualdad jurídica o legal, pero el reconocimiento a esa igualdad social aún no ha llegado. La homofobia que sigue habiendo en los colegios, las dificultades que tienen nuestros mayores cuando tienen que ingresar en una residencia, los problemas que tienen especialmente las mujeres transexuales, y también los hombres trans, demuestra que aún no está todo conseguido, aunque hayamos avanzado mucho.

Esta “nueva realidad”, como todo, unos la viven con compromiso y agradecimiento y otros más frívolamente, sin ese compromiso tan necesario. Muchos piensan que ya vivimos al otro lado del Arcoíris, como decía Dorothy, hasta que les insultan o les pegan por la calle y se les apaga la luz de verbena.

P. A lo largo de su trayectoria investigadora sobre el colectivo, ¿cuál ha sido su mayor satisfacción? ¿Y su mayor frustración?

R. No ha habido frustración ninguna: ha sido difícil, más de dos años de trabajo para este pequeño libro, pero no hay frustración. Si no suena a excesiva vanagloria, hay una enorme satisfacción por haber podido hacer algo para dar voz a estas personas a las que me siento profundamente agradecido, por lo que hicieron, por cómo son y por cómo han abierto sus casas y su memoria.

sábado, 14 de octubre de 2017

#hemeroteca #memoria | 40 años de la exclusión de la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad

Imagen: ABC / Primera manifestación del Orgullo en Madrid, 1978
40 años de la exclusión de la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad.
Juan-Ramón Barbancho | El Diario, 2017-10-14
http://www.eldiario.es/andalucia/enabierto/anos-exclusion-homosexualidad-Ley-Peligrosidad_6_697190275.html

El 26 de diciembre de 2018 se cumplirán 40 años de la exclusión de la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, una fecha importante para celebrar porque, aunque esto no significó el fin de la represión y el hostigamiento, de insultos y amenazas, sí que al menos las personas LGBT dejaron de ser, legalmente, no sólo excluidas sociales sino también "peligrosas" para la sociedad por tratarse de un peligro (y una desviación contagiosa) que atentaba contra la moral nacional-católica, contra la familia y contra la "propiedad privada" (sic), además, por supuesto, de estar asociados al comunismo. Hasta entonces ser tú mismo/a era un delito.

Hasta 1970 se utilizaron para este fin las modificaciones que se introdujeron en la Ley de Vagos y Maleantes el 15 de julio de 1954, pero el 4 de agosto de 1970, bajo la presidencia del Gobierno de Carrero Blanco, fue promulgada la de Peligrosidad y Rehabilitación Social que establecía penas que iban desde multas hasta cinco años de internamiento en cárceles o centros psiquiátricos para su "rehabilitación".

Con la aplicación de esta ley se calcula que fueron más de 3.000 los homosexuales represaliados en todo el Estado Español y unos 1.000 pasaron por las cárceles de Huelva y Badajoz entre 1970 y 1979, además de los que pasaron por los "módulos para invertidos" de otras como la Modelo de Barcelona o Carabanchel.

Si la primera ley condenaba los actos, fueran públicos o privados, la segunda punía el mero hecho de serlo, ya que no iba a juzgar hechos sino conductas, modos de actuar. Si esto ocurría con aquellos que podían cometer delitos de "homosexualismo" en el caso de las mujeres transexuales era mucho peor porque no tenían que cometer ningún "acto contra natura", simplemente eran detenidas por su apariencia, detenidas, maltratadas, injuriadas.

Con las primeras elecciones democráticas las leyes de represión política y social fueron desapareciendo paulatinamente, pero en el caso de los homosexuales fue mucho más lento que para el resto. La Ley de Amnistía fue promulgada el 17 de octubre de 1977, pero sólo afectó a los presos políticos y de opinión, los homosexuales no fueron contemplados en ella. El 20 de septiembre de 1977 Felipe González presentó una propuesta de ley para modificar la Ley de Peligrosidad, pero no mencionaba en su redacción inicial la despenalización de la homosexualidad, fue el Grupo Parlamentario Comunista quien lo planteó -no sin un debate interno previo- y fue acogido en la citada propuesta. La referencia a la homosexualidad se eliminó finalmente de la Ley el 26 de diciembre del 78 en el Consejo de Ministros. El 11 de enero de 1979 se publicó en el BOE y dejó de ser delito. Cabe agregar que entre 1975 y 1978 hubo 181 procesados bajo esa ley.

Muchos hombres homosexuales y mujeres transexuales sufrieron el peso de estas leyes infamantes, las detenciones, las noches en las comisarías, con palizas y torturas, y las cárceles, pero muchos más, aún sin haber tenido que pasar por esta aterradora experiencia, sufrieron la terrible represión y homofobia social, el desprecio incluso de sus familias, el aislamiento y en muchos casos la desesperación. Incluso algunos, "voluntariamente", se sometieron a terapias aversivas para intentar curarse de lo que ellos mismos consideraban una enfermedad, una desviación y una aberración, un peligro social.

En el caso de Sevilla la comisaría de la Gavidia tiene el nefasto "honor" de ser el lugar donde eran recluidos en primera instancia tras su detención en las calles. En esta llamada eufemísticamente "fábrica de tortas" fueron vejados y apaleados muchos/as de ellos/as, sin darles más explicación. Allí pasaron días y noches esperando ser liberados o llevados a la cárcel, ante la "atenta mirada" del llamado Billy El Niño.

Este mismo año, 1978, el 25 junio, se celebró en Sevilla un mitin, a las 12 de la mañana, tras el cual salieron a la calle en lo que podría ser llamada la primera manifestación (ABC. 27 de junio de 1978, pág. 32) "del Orgullo Gay". Se celebró en la sede de CCOO de la calle Calatrava y asistieron, según la prensa, casi un millar de personas, con la asistencia de los partidos políticos de izquierdas (incluso llegaron a colgar una pancarta desde la Giralda). Después se concentraron en la Plaza del Triunfo y fueron al Palacio de Justicia donde se disolvió.

Fue organizado por el Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria, con el Colectivo de Lesbianas y la Organización Autónoma para Liberación de la Mujer. Allí estaban La Esmeralda y Soraya, muy conocidas, como también Antonio Campillo y Manolo Cortés, entre otros/as muchos/as.

miércoles, 31 de mayo de 2017

#libros #lgtbi #franquismo | Ser tú misma era un delito

Ser tú misma era un delito / Juan-Ramón Barbancho y Alfonso Baya ; prólogo de Jordi Petit.
Sevilla : Las liebres muertas, 2017 [05-31].
140 p.
ISBN 9788469727218 / 15 €

/ ES / ENS
/ Franquismo / Homofobia / LGTBI / LGTBIfobia / LPRS / Testimonios / Transfobia

Durante los oscuros años de la Dictadura, las personas homosexuales y transexuales fueron criminalizadas, detenidas, maltratadas, encarceladas, en aplicación de unas leyes infames. El Gobierno y los jueces actuaban y la Iglesia era el ojo que vigilaba y el dedo que acusaba. Pero pese a lo difícil de este camino, los que aquí aparecen y muchísimos más triunfaron sobre la injusticia llegando a ser sí mismos, llegando a ser quienes querían ser.