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miércoles, 10 de julio de 2019

#hemeroteca #libros #literatura | Clara Campoamor, del amor y otras pasiones

Imagen: Hoyesarte / Clara Campoamor
Clara Campoamor, del amor y otras pasiones.
Hoyesarte, 2019-07-10

https://www.hoyesarte.com/literatura/poesia/clara-campoamor-del-amor-y-otras-pasiones_267361/

A Clara Campoamor (Madrid 1888-Lausana, 1972) se le conoce como una de las políticas pioneras de la democracia española, ensayista punzante y apasionada durante la Segunda República, de la que fue una de sus tres primeras representantes parlamentarias, además de tener un papel destacado en la consecución del voto femenino en las elecciones de 1933.

Fundación Banco Santander redescubre sus artículos ensayísticos sobre poesía escritos a principios de los años cuarenta durante su exilio. Un viaje poético y pedagógico que demuestra el conocimiento, la pasión, profundidad y compromiso educativo de una de las grandes pensadoras de nuestro siglo XX.

Beatriz Ledesma, una de las mayores especialistas en su figura, compila y prologa para la colección Cuadernos de Obra Fundamental 'Del amor y otras pasiones. Artículos literarios', un repaso a las querencias literarias de Campoamor en sus 17 años de exilio argentino.

La obra incluye 29 artículos de la revista ‘Chabela’, ensayos muy personales, diáfanos y rotundos en los que aborda a poetas del Siglo de Oro resonantes como Quevedo, Góngora o Garcilaso, del Renacimiento como Fray Luis de León o Cristóbal de Castillejo, o aún anteriores como Juan de Mena o el Marqués de Santillana, así como trovadores de un mundo de coplas, en el que también encontramos variados poetas del Romanticismo español como Espronceda, Zorilla, Bécquer, Federico Balart, Bartrina, etc. Sin olvidar a figuras muy admiradas por Campoamor como San Juan de la Cruz o Sor Juana Inés de la Cruz. También destaca la presencia del mexicano Amado Nervo o Manuel Machado, entre los poetas más recientes.

En opinión de Ledesma, Clara Campoamor habla en estos textos de los sentimientos que fueron la sustancia vital de muchos de los grandes poemas de nuestra lengua. Deseo, obsesión, traición, sufrimiento o abandono, y por supuesto, el amor en sus múltiples formas: platónico, pasional, conyugal, místico... En sus comentarios “nos está dando su presencia íntima, confidencial”, tanto por la elección temática como por los autores y anécdotas o poemas elegidos.

“Un corazón que siempre se mantuvo fiel a sí misma por encima de las convenciones de su tiempo y de los intereses partidistas”, así describe Ledesma a Campoamor.

jueves, 31 de enero de 2019

#libros #literatura | Del amor y otras pasiones : (artículos literarios)

Del amor y otras pasiones : (artículos literarios) / Clara Campoamor ; edición de Beatriz Ledesma Fernández de Castillejo.
Madrid : Fundación Banco Santander, 2019 [01-31].
228 p.
Colección: Cuadernos de Obra Fundamental.
ISBN 9788417264079 / 10 €

/ ES / ENS / REC
/ Amores / Literatura / Poesía / Sentimientos

Clara Campoamor (Madrid, 1888-Lausana, 1972) no sólo fue la mayor defensora de la democracia y de los derechos de la mujer, la oradora brillante que destacó en tiempos de la Segunda República y la abogada indomable que hizo suyas las causas de los más débiles. Fue también una escritora que se entregó a la literatura con la misma pasión y lucidez con que batalló en foros y tribunas madrileños. Este volumen recoge por primera vez sus ensayos más literarios escritos durante su exilio forzoso en Argentina. Publicados en la revista ‘Chabela’ entre 1943 y 1945, estos textos nos descubren a una autora desconocida que recorre, con agudeza crítica, la vida y la obra de los grandes poetas del Siglo de Oro, del Romanticismo o de la lírica novohispana y modernista. También se incluyen dos entrevistas que nos revelan la riqueza de su pensamiento a la luz de sus conquistas políticas.

Beatriz Ledesma Fernández de Castillejo (Bilbao, 1977), escritora e investigadora literaria, doctora en letras hispánicas por la Universidad Autónoma de Madrid y una de las mayores especialistas en la figura de Clara Campoamor en el exilio, ha sido la compiladora y prologuista del cuaderno. Es autora de de ‘Las huellas de Rabindranath Tagore en el mundo hispánico. Contribuciones de Zenobia Camprubí’ y de otros estudios sobre la labor intelectual de los exiliados españoles en Argentina.

viernes, 18 de enero de 2019

#hemeroteca #libros #feminismo | La cara más secreta de Clara Campoamor

Imagen: El País / Clara Campoamor (c) en un mitin en Madrid, 1932
La cara más secreta de Clara Campoamor.
Un nuevo libro que recoge sus textos de divulgación literaria y la reedición de su obra sobre la Guerra Civil en Madrid ayudan a recuperar a una de las grandes pioneras del feminismo.
J. A. Aunión | El País, 2019-01-18
https://elpais.com/cultura/2019/01/17/actualidad/1547751218_811630.html

La abogada, política y escritora Clara Campoamor (Madrid, 1888 - Lausana, 1972) ha pasado a la historia por haber defendido en el Congreso durante la Segunda República el voto femenino, contra buena parte de la izquierda, de su propio grupo (el centrista Partido Radical) y las otras dos mujeres que ocupaban en 1931 un escaño en la cámara, Victoria Kent y Margarita Nelken; todos ellos opinaban que, influida por la Iglesia, la mayoría de las electoras decantaría las elecciones hacia la derecha. Campoamor, sin embargo, defensora de la igualdad por encima de todo, proclamaba “el derecho de las mujeres a equivocarse”, destacó ayer la periodista y escritora Marta Robles durante la presentación de ‘Del amor y otras pasiones’, un libro que, editado en la colección Cuadernos de obra fundamental de la Fundación Banco Santander, rescata una de las partes más ignoradas —“casi secreta”, decía la responsable de su edición, Beatriz Ledesma— de su obra: los ensayos de divulgación literaria y poética escritos durante su etapa de exilio en Argentina, entre 1938 y 1955 (después vivió en Suiza hasta su muerte).

Además, el sello Renacimiento acaba de reeditar ‘La revolución española vista por una republicana’, otra de sus obras menos conocidas, que aporta una visión crítica de los primeros momentos de la Guerra Civil en Madrid. Ambos títulos ayudan a completar, en estos tiempos de acometidas contra los derechos de las mujeres y discusiones sobre las esencias del feminismo, una figura radicalmente independiente y poliédrica que va mucho más allá del debate sufragista, incómoda tanto para la izquierda como para la derecha y olvidada hasta hace muy poco.

Para empezar a entenderla, la escritora Carmen Posadas —que también presentó ayer el nuevo libro de Campoamor— y la filóloga Beatriz Ledesma creen que es fundamental conocer su origen humilde: tuvo que trabajar desde muy joven por la muerte de su padre —pronto ganó una plaza en Telégrafos— y se puso a estudiar Derecho con 34 años mientras se convertía en destacada activista —también escribía en periódicos— en una España en la que más de la mitad de sus compatriotas era analfabeta. “No era una sufragista de salón”, dice Ledesma. Posada destaca la personalidad de alguien que rechazó las propuestas de la dictadura de Miguel Primo de Rivera para ocupar cargos y que, además del sufragio femenino, consiguió que se aprobara el divorcio e impulsó la regulación del trabajo de las mujeres y los niños y las investigaciones sobre la paternidad de los hijos ilegítimos, entre otras iniciativas.

Esa etapa madrileña de activismo y política (dentro de la que se enmarcan, aparte de textos periodísticos, los libros ‘El derecho de la mujer’, ‘El voto femenino y yo: mi pecado mortal’; y ‘La revolución española vista por una republicana’, publicado originalmente en francés), contrasta con esa otra más humanista, dedicada a la literatura y la traducción, que vivió la mayor parte del tiempo que pasó exiliada en Buenos Aires. Y que está representada en esos textos divulgativos que publicó entre 1943 y 1945 en la revista femenina ‘Chabela’, recuperados ahora en ‘Del amor y otras pasiones’. En ellos la intelectual reflexiona sobre la obra poética de autores como Sor Juana Inés de la Cruz (de quien también publicó una biografía), Quevedo, Góngora, Manuel Machado o Amado Nervo y analiza mitos literarios como el de don Juan —con un acercamiento sorprendentemente benévolo, según Marta Robles— o, con cierta ironía, recursos líricos recurrentes como el de los ojos de la mujer. Sin embargo, para Ledesma, se trata de etapas coherentes con “la vocación de servicio público” que siempre le acompañó.

Dos entrevistas a la pensadora, publicadas en ‘Caras y caretas’ en 1932 y 1933 , encabezan la edición. En ellas, Campoamor habla, entre otras cosas, del papel de la mujer. Por ejemplo, se refiere a un tema de marcada actualidad, el lenguaje inclusivo, sobre el que defiende para los “cargos, honores o profesiones que la mujer conquista por sí misma” terminaciones comunes con cambios de articulo, como en el/la pianista. Eso sí, acaba diciendo sobre el tema: “En ningún caso sería esta una cuestión que hubiera de restarme media hora de sueño”. Robles destacó ayer este último giro y reivindicó a Campoamor como “luz y guía de los y las feministas”. Más en estos tiempos: “Hace que nos olvidemos de las cosas menos esenciales y caminemos todos juntos. El hecho de segmentar el feminismo y que haya gente que quiera repartir carnés de feminismo hace un daño enorme”.

jueves, 17 de enero de 2019

#hemeroteca #libros #feminismo | Clara Campoamor, de la lucha feminista al ensayo poético

Imagen: El Mundo / Clara Campoamor
Clara Campoamor, de la lucha feminista al ensayo poético.
De Juan de Mena a Manuel Machado, pasando por Quevedo, Fray Luis de León o Bécquer, la escritora y política mostró desde su exilio argentino su apasionada visión de la historia de la poesía hispánica en una serie de artículos reunidos en la antología “Del amor y otras pasiones”, realizada por la investigadora Beatriz Ledesma Fernández de Castillejo y publicada por la Fundación Banco Santander.
Fernando Díaz de Quijano | El Cultural, El Mundo, 2019-01-17
https://www.elcultural.com/noticias/letras/Clara-Campoamor-de-la-lucha-feminista-al-ensayo-poetico/12969

Reconocida hoy con justicia como figura pionera del feminismo español y extraordinaria oradora, Clara Campoamor (Madrid, 1888 - Lausana, Suiza, 1972) fue una de las primeras diputadas en las cortes españolas durante la II República y tuvo un papel decisivo en la aprobación del sufragio femenino en 1931 y de la Ley de Divorcio un año más tarde. Entre sus obras destacan ensayos políticos como ‘El derecho de la mujer en España’ y ‘El voto femenino y yo: mi pecado mortal’, pero ahora una nueva publicación en la colección ‘Cuadernos de obra fundamental’ de la Fundación Banco Santander pretende dar a conocer su faceta menos conocida, la de ensayista literaria.

Titulado ‘Del amor y otras pasiones. Artículos literarios’, el volumen ha sido antologado y prologado por Beatriz Ledesma Fernández de Castillejo, investigadora y doctora en letras hispánicas y especialista en la figura de Campoamor y otros autores españoles exiliados tras la guerra civil, que ha presentado la obra este jueves en la sede madrileña de la fundación, acompañada por su responsable literario, Francisco Javier Expósito, y las periodistas y escritoras Carmen Posadas y Marta Robles.

Además de dos entrevistas a Campoamor aparecidas en en el semanario argentino Caras y Caretas en 1931 y 1932, donde la autora habla del papel de la mujer en la política y la sociedad, el libro reúne 29 ensayos sobre literatura hispánica que publicó durante su exilio en Buenos Aires en la revista femenina Chabela, publicación muy popular en la época y que condiciona por tanto el tono divulgativo de los escritos. “Lo que más destaca en Clara Campoamor es su vocación de servicio, primero a su país y sobre todo a las causas en las que cree”, señala Ledesma. “Y en esta labor también quiere transmitir a los demás su pasión por la poesía y sus deslumbramientos literarios. Eso es lo que pretendió con los artículos reunidos en este libro”, continúa la investigadora. Campoamor se remonta en algunos de ellos al Prerrenacimiento, como los dedicados a Juan de Mena y al primer Marqués de Santillana. Aborda también el Siglo de Oro con figuras como Quevedo, Góngora o Garcilaso; el Romanticismo, a través de autores como Espronceda, Zorrilla o Bécquer; sin olvidar a sus admirados poetas místicos San Juan de la Cruz y Sor Juana Inés de la Cruz, la única mujer que incluye en estos textos. En estos escritos, Campoamor “no realiza solo una valoración estrictamente literaria, sino que nos habla de los sentimientos que recogen estos poemas”, explica Ledesma, que considera que estos ensayos son “una radiografía emocional” de la autora.

Campoamor se remonta al pasado y apenas se ocupa de los poetas contemporáneos (solo incluye al mexicano Amado Nervo y, a pesar de sus diferencias ideológicas, a Manuel Machado) porque, “como ocurre con otros autores españoles del exilio, mirar al pasado implicaba insertarse en una tradición que ofrecía seguridad ante la fragilidad del presente incierto que se abría ante ellos”, opina Ledesma.

Estos breves ensayos componen “una historia personal de la poesía en lengua española” dirigida a los lectores argentinos en una época en la que se da en aquel país “un apogeo de la cultura de masas y las clases medias muestran un fervor por cultivarse”, explica la antóloga, que ha buceado en las hemerotecas y archivos argentinos para reunir esta poco conocida serie de ensayos.

Un fructífero exilio
Ledesma divide la biografía de Campoamor en tres etapas: la más conocida, en la que desempeña su labor política en España hasta 1936; su largo exilio en Argentina, de 1938 a 1955, periodo en el que escribe los ensayos reunidos en Del amor y otras pasiones; y su segundo exilio, en Lausana (Suiza), de 1955 hasta su muerte en 1972. Para la investigadora, el exilio argentino fue, a pesar del carácter trágico de todo destierro, un periodo muy fructífero en la faceta literaria de Campoamor. En Buenos Aires formó parte activa de la vida cultural e intelectual de la ciudad y estuvo ligada a otros exiliados ilustres. Dio numerosas conferencias sobre la cultura y la historia españolas y formó parte del círculo íntimo de Niceto Alcalá Zamora, el primer presidente de la II República. También formaba parte de él el tío abuelo de la antóloga del libro, el político y erudito cordobés Federico Fernández de Castillejo, con quien Clara Campoamor tuvo amistad y escribió a su llegada a Argentina el libro ‘Heroísmo criollo: la marina argentina en el drama español’, sobre la labor de asistencia del ejército del país americano a los exiliados republicanos.

Durante sus años porteños Campoamor formó parte de instituciones culturales como el Ateneo Iberoamericano, siendo la única mujer miembro durante años, la Asociación Patriótica Española y el Liceo de España, donde impartió clases de literatura española, y participó en diferentes foros y programas radiofónicos. También escribió biografías de Concepción Arenal y sor Juana Inés de la Cruz, sus dos grandes referentes, y otra sobre Francisco de Quevedo. Además se dedicó a la traducción de obras francesas de autores como Víctor Hugo, Émile Zola o los hermanos Goncourt.

Luchadora incansable
“Se conoce a Clara Campoamor como la gran defensora del voto femenino, pero ante todo es un ejemplo de superación personal y de lucha contra la adversidad. Era de origen humilde, no una señorita bien, no una sufragista de salón, sino una luchadora que subió peldaño a peldaño hasta que consiguió traer el sufragio femenino a España”, señala Ledesma.

“A principios del siglo XX, el 70 % de las mujeres españolas eran analfabetas, y cuando Campoamor empezó a escribir, el 58 %”, recuerda Carmen Posadas. “Ella tuvo que hacer un gran esfuerzo porque no pudo estudiar en su momento ya que su padre murió joven y ella tuvo que trabajar como modista, después hizo unas oposiciones y entonces fue cuando decidió que quería hacer el bachillerato y una carrera y a los 36 años se convirtió en abogada”. La periodista destaca que Campoamor consiguió convertirse en un personaje respetado no solo en la República, sino antes. “Ya durante la dictadura de Primo de Rivera le ofrecen cargos públicos que rechaza porque no era monárquica”, explica. En el ejercicio de su labor jurídica, “vio una gran contradicción entre el código civil, que consideraba a las mujeres irresponsables, a la altura de los niños y los locos, y el código penal, en el que por ejemplo se penaba el adulterio de las mujeres de forma más severa que el de los hombres. Además del voto femenino, consiguió otros logros de los que se habla menos, como el acceso de la mujer a cargos públicos de importancia, también consiguió derechos relativos al matrimonio, y también luchó por que se investigara la paternidad y la regulación del trabajo de mujeres y niños”.

Cuando Campoamor defendió la implantación del voto en España se enfrentó no solo a los sectores más reaccionarios de la época, sino también a otros republicanos que consideraban que las mujeres españolas aún no estaban preparadas para votar porque estaban subordinadas a los sacerdotes y por tanto votarían por la opción que estos les pidieran. “[...] Cuando creíamos que inaugurábamos un régimen de justicia y de leal libertad, resulta que unos señores se asustan de sus propias ideas y les ponen un límite. Esos señores acuerdan que la mujer no está todavía preparada para el uso de las actividades políticas. Lo cual equivale a declararla irresponsable. Es decir, un ser inferior...”, contestó Campoamor al respecto en una de las dos entrevistas recogidas en ‘Del amor y otras pasiones’. Por su parte, Marta Robles considera que al defender esto, la política, abogada y escritora estaba “defendiendo el derecho de las mujeres a equivocarse”.

martes, 21 de noviembre de 2017

#hemeroteca #politica| Podemos denuncia que no se ha celebrado oficialmente el 84º aniversario del voto femenino

Imagen: Europa Press / Irene Montero
Podemos denuncia que no se ha celebrado oficialmente el 84º aniversario del voto femenino.
Europa Press | La Vanguardia, 2017-11-21
http://www.lavanguardia.com/vida/20171121/433060310707/podemos-denuncia-que-no-se-ha-celebrado-oficialmente-el-84-aniversario-del-voto-femenino.html

La portavoz de Unidos Podemos en el Congreso, Irene Montero, ha reconocido este martes estar "sorprendida" por que una "fecha tan simbólica" como la celebrada el pasado 19 de noviembre, cuando se cumplieron 84 años del voto femenino en España, no haya tenido "una celebración oficial".

"En una época en que las fechas se celebran con bombo y boato, esta celebración pasó desapercibida", ha denunciado la dirigente morada, quien ha hecho un repaso de los que supuso para las mujeres votar por primera vez en el país.

En este sentido, ha recordado el debate mantenido por Clara Campoamor en el Congreso, en el que tuvo que lidiar con diputados "que alegaban problemas biológicos" para rechazar el voto femenino, según ha recordado Montero. La diputada ha lamentado que, a pesar de la relevancia de Campoamor, en la Cámara Baja se le recuerde "con una sala situada en un sótano y un busto que no es de los más reconocidos de la Cámara".

Reconocimiento hacia la lucha de las mujeres
"Vaya, por parte de nuestro grupo parlamentario, un reconocimiento a la lucha de las mujeres", ha declarado durante la rueda de prensa posterior a la Junta de Portavoces del Congreso.

Además, ha destacado que las mujeres siguen defendiendo sus derechos en la actualidad y ha señalado las "multitudinarias" manifestaciones de los últimos días "exigiendo que las instituciones no reproduzcan los comportamientos machistas implantados en los últimos siglos", en los que "se cuestiona más a la víctima de una violación que al agresor". "Son tiempos de políticas feministas, de la revolución de las mujeres", ha concluido.

domingo, 19 de noviembre de 2017

#hemeroteca #mujeres #historia | 84º aniversario del voto femenino. Campoamor y la sororidad

Imagen: El Diario / Clara Campoamor
84º aniversario del voto femenino. Campoamor y la sororidad.
Paloma Lafuente | El Diario, 2017-11-19
http://www.eldiario.es/aragon/elprismatico/aniversario-voto-femenino-Campoamor-sororidad_6_709439060.html

He hablado mucho de ella. De Clara. De su lucha. De sus logros. De las consecuencias políticas de su empeño, de su rabia contenida, de su sufrimiento, de su dignidad. De las consecuencias personales de sus ideas. No me canso de recordarla, de reconocerla. De ella se conoce sobre todo su gran victoria en pro de la igualdad de las mujeres. La posibilidad del ejercicio de un derecho que, hasta el 19 de noviembre de 1933, sólo ostentaban los hombres en este país. El derecho a voto en unas elecciones legislativas.

Y digo que he hablado mucho de Clara, de su magnanimidad como mujer, como persona, como parlamentaria y como ciudadana. Pero también quiero mencionar el papel de sus coetáneas intelectuales, políticas y sindicalistas de esa época.

Campoamor consiguió mucho. Mucho más de lo aparente, que ya es bastante. Se enfrentó a una sociedad que nos consideraba inútiles, incapaces, sin criterio propio.

Una sociedad, unas leyes, una justicia que no nos consideraba seres humanos de pleno derecho, que nos relegaba al ámbito privado y que nos quería sumisas a una sociedad misógina y machista. Algo tan pasado y tan presente.

No todas sus compañeras apoyaron su causa. Sus cercanas cuestionaron el fondo de su reivindicación, no tenían claro que las mujeres estuvieran preparadas para votar en consonancia con lo que se jugaba en ese momento histórico. Pero ella siguió adelante. Si las mujeres habían trabajado, luchado y defendido la República, también debían poder participar de ella con pleno derecho.

Además de Victoria Kent, hubo reconocidas mujeres de la generación de Campoamor que dudaban de la libertad y la autonomía que las mujeres tenían a la hora de ejercer el voto con criterio propio, una de ella fue la escritora y militante comunista Luisa Carnés.

Luisa, de clase obrera, fue defensora de los derechos de las mujeres, pero consideraba que: “Es necesario que la mujer investigue, que hable y que haga por su propia cuenta. Que se emancipe de toda influencia; influencia que, en unos casos proviene de la voluntad del padre; en otro, del marido; del patrono de la fábrica; del jefe de la oficina…”. Recalcaba que “hay que dotar a la mujer de educación política, de la que hoy carece; cuando esta cultura la haya desligado de las influencias, el voto de la mujer tendrá verdadero valor”.

Tanto Luisa como Clara provenían de entornos obreros, de orígenes humildes. Ambas tuvieron que recorrer solas un mundo que no era el suyo y fueron muy buenas en sus profesiones: escritora y jurista. Las dos apostaban por la dignificación de la mujer, en pro de una justicia que equiparara los derechos de ambos géneros.

Con la victoria del Frente Popular, Luisa Carnés y otras muchas mujeres decidieron homenajear a Clara Campoamor, porque “ninguna más que ella supo reclamar, ejercer y obtener los derechos que le correspondían como ciudadana”.

Y es por ello, que en junio de 1936, tributan a Clara Campoamor y organizan “un homenaje por haber promovido la concesión del voto femenino y como firme defensora de los derechos de la mujer. Dicho homenaje consistió en la edición de un folleto donde aparecían las reiteradas intervenciones de la presidenta de la Unión Republicana Femenina de las Cortes Constituyentes, al discutirse la igualdad política y civil de uno y otro sexo”.[1]

Esta iniciativa fue firmada por brillantes y reconocidas mujeres. Entre muchas otras:

María Martínez Sierra, Concha Espina, María de Maetzu, Matilde de la Torre, Matilde Muñoz, Consuelo Berges, Elena Fortún, Matilde Ras, Luisa Trigo, Josefina Carabias, María Teresa de León, Nieves Pi, Magda Donato, Eulalia Vicenti, Carman Karr, Victoria Durán y Luisa Carnés.[2]

Y yo no puedo más que estar eternamente agradecida. Por su ejemplo. El de Clara, y un derecho que consiguió para todas a pesar de las duras consecuencias. Y el del resto de sus coetáneas, que no teniendo claro la prioridad del sufragio femenino supieron ser una auténtica manada y demostrar un ejercicio de sororidad con Campoamor. Sororidad que hemos ido heredando las feministas. Las de ayer y las de hoy.

Y es que hay legados tan imprescindibles, que después de 84 años, son más actuales que nunca. Gracias a todas por ser y existir. Nunca seríamos si no hubierais sido.

[1] El Sol (Madrid), 11 de junio de 1936, p.4: “Edición de un folleto. Homenaje a Campoamor”
[2] Tea Rooms. Mujeres Obreras, p. 233, Edit. Hoja de Lata.

viernes, 14 de abril de 2017

#hemeroteca #claracampoamor | Clara Campoamor, artífice del sufragio universal en la II República española

Imagen: Público / Clara Campoamor
Clara Campoamor, artífice del sufragio universal en la II República española.
Sara Álvarez Pérez | Radicales Libres, Público, 2017-04-14
http://radicaleslibres.es/clara-campoamor-artifice-del-sufragio-universal-la-ii-republica-espanola/

Clara Campoamor formó parte de la Comisión emanada de las Cortes constituyentes republicanas de 1931. La abogada madrileña, afiliada al Partido Radical, luchó denodadamente en esa comisión por la conquista del sufragio universal, derecho hasta entonces limitado a una mitad de la población: la masculina. Lo consiguió con la oposición no sólo de su propio partido, sino también enfrentándose a otros elementos que preferían mantener la doble moral de abogar por la libertad masculina mientras preferían que las mujeres continuasen bajo el yugo de la Iglesia católica. «Es bueno que la mujer tenga el freno de la Iglesia», le dijo un compañero republicano liberal, que defendía las libertades de los hombres mientras prefería beneficiarse de las ataduras sociales de las mujeres. «Estamos ciertos de que es desgraciada una sociedad donde la mujer no se contenta con ser esposa y madre», rezaba un periódico de la época.

El sufragio clerical
Son éstos los mismos hombres que, con el advenimiento de la República el 14 de abril de 1931 y la promulgación en mayo del conocido como «decreto de las faldas», habían declarado elegibles a las mujeres… y a los sacerdotes, «curiosa amalgama» – dice Clara Campoamor en 'El voto femenino y yo: mi pecado mortal'-. Amalgama que, lejos de igualar derechos, apuntalaba una desigualdad, puesto que los sacerdotes con este decreto podían elegir y ser elegidos -ya que éstos sí podían votar, no así las mujeres-.

El sufragio menopáusico
Fue precisamente esa desigualdad la que se propuso hacer desaparecer Clara Campoamor, luchando contra atavismos varios como los que pretendían que la menopausia fuera un criterio válido para conceder el voto, puesto que se llegó a abogar por un sufragio universal en el que los hombres pudieran votar a los 23 años y las mujeres a los… ¡45 años! Sesudos diputados como Manuel Hilario Ayuso justificaban este hecho mediante argumentos científicos tales como que a esa edad «se fija por los tratadistas la estandarización de la edad crítica de la mujer latina». Vamos, que al parecer la regla te impide pensar.

El sufragio a conveniencia
Además de en medievalismos varios, la oposición al sufragio universal se basó en una pirueta argumentativa que se ha seguido propagando hasta el día de hoy, según la cual las mujeres votarían la opción defendida por la Iglesia católica y, por lo tanto, habrían sido las responsables de la victoria de las derechas en 1933, primeras elecciones en las que en España se votó respetando el principio del sufragio universal. La paradoja es notable: las mujeres, anteriormente subyugadas bajo unas leyes-cerrojo que les robaban el derecho al trabajo, el derecho a la propia nacionalidad (adquirían la nacionalidad del marido tras el matrimonio), el derecho al reconocimiento de la paternidad de los hijos habidos fuera del matrimonio (con lo que los hombres se libraban de la obligación de mantener a los llamados entonces hijos «naturales»), el derecho a decidir sobre su propio cuerpo o el derecho a ejercer la ciudadanía mediante el voto, tendrían en sus manos la posibilidad de decidir el destino político de toda una nación que, dos años antes, se había levantado en las urnas contra un régimen monárquico liderado por un Borbón, mal rey, cobarde y vividor.

La campaña misógina que acusaba al sufragio universal de la victoria de las derechas fue un reflejo de la excusa esgrimida por el partido laborista inglés en los años 20, que también culpó a las mujeres a la derrota de su partido porque suponía un elemento nuevo y difícilmente previsible en términos electorales.

El sufragio galante
Resulta cuanto menos paradójico incriminar únicamente a un sector de la población, como si las derivas políticas o los cambios socioeconómicos solamente las afectaran a ellas, dejándolos a ellos al margen de todo devenir histórico, político, económico o social. O como si los derechos civiles no fueran precisamente eso, derechos, y constituyesen más bien galantes cortesías que quedasen a merced de los intereses de los legisladores que los conceden. Así, la filósofa Amelia Valcárcel atribuye a la «pereza» estas afirmaciones. En el mismo sentido se sitúa la historiadora Rosa María Carel, quien considera que la campaña misógina fue «la excusa perfecta para evitar un autoanálisis y una autocrítica de por qué las fuerzas republicanas habían perdido las elecciones», recogiendo el pretexto esgrimido por el partido laborista inglés algo más de una década antes.

El gobierno de las faldas
El sistema electoral de la época, que favorecía a las mayorías, y por tanto a las coaliciones electorales, penalizó en las elecciones de 1933 a los socialistas y republicanos de izquierdas, quienes decidieron presentarse por separado y quienes pagaron en las urnas los errores cometidos durante su legislatura. El Partido Radical en el que prestó sus servicios Clara Campoamor, partido que tanto temía conceder el sufragio universal por miedo a una victoria de las derechas, gobernó tras las elecciones en 1933 con el apoyo parlamentario de la CEDA de Gil-Robles -partido que se abstuvo de realizar una declaración pública de adhesión a la República y al que se acusaba de estar gobernado por las faldas, pero por las del traje talar-. Resulta cuanto menos irónico que determinados miembros del Partido Radical, como el iracundo Guerra del Río, se opusieran al sufragio universal para evitar la victoria de las derechas y luego -a instancias del presidente de la República, Alcalá-Zamora- contasen con el apoyo de un partido antirrepublicano y con intenciones de instaurar una República corporativista, como es el caso de la CEDA.

El pecado mortal de Clara Campoamor
Una vez en el poder, el Partido Radical organizó una durísima represión de la Revolución de Asturias en octubre de 1934, constituyendo este hecho uno de los principales motivos por los que Campoamor abandonó el partido de Alejandro Lerroux. Solicitó la sufragista poco después la filiación a Izquierda Republicana, a instancias de Casares Quiroga, filiación que le fue denegada. Su propio mentor protagonizó un cobarde mutis por el foro que le ocasionó su desengaño absoluto con las instituciones políticas de la República. Clara Campoamor abandonó España tras el estallido de la Guerra civil, y vivió exiliada en Argentina y Suiza hasta el fin de sus días.

Su obra ‘El voto femenino y yo: mi pecado mortal’, además de suponer un valiosísimo documento para conocer desde dentro el tenso ambiente político de la Segunda República, constituye una joya ensayística plagada de ironía, escrita en un castellano delicioso en el que merece la pena sumergirse. Recomendamos vivamente la obra de Clara Campoamor. Feliz lectura.

viernes, 3 de marzo de 2017

#hemeroteca #mujeres | Donostia acogerá más de 40 actos en torno al 8 de marzo

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Escultura 'Clara Campoamor' en Benta Berri, Donostia
Donostia acogerá más de 40 actos en torno al 8 de marzo.
Se inaugurará la nueva ubicación de la escultura de Clara Campoamor en La Concha.
Arantxa Lopetegi / Javi Colmenero | Noticias de Gipuzkoa, 2017-03-03
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/03/03/la-noticia-positiva-del-dia/donostia-acogera-mas-de-40-actos-en-torno-al-8-de-marzo

El 8 de marzo tendrá en Donostia un claro tinte de agradecimiento y recuerdo a todas las mujeres que a lo largo de la historia han trabajado en favor de la Igualdad.

La delegada del área de la Mujer del Ayuntamiento de Donostia, Duñike Agirrezabalaga, dio cuenta ayer de un programa de actos diseñado para “poner en valor” el trabajo que llevan a cabo por las asociaciones que trabajan en la ciudad.

Entre las más de 40 propuestas que conforman el programa del Día de la Mujer se halla la exposición ‘Emeek emana’, que podrá ser visitada en el Centro Cultural de Aiete entre el 23 de marzo y el 7 de mayo.

Esta muestra se compone de fotografías y narraciones recopiladas por la Asociación Intxorta 1937, testimonio del activo papel que jugaron las mujeres en el contexto histórico de 1936.

Conferencias, comidas de cofraternización, proyecciones cinematográficas, cursos, torneos varios, paseos guiados, actividades para los txikis o recitales de poesía integran el menú que distintas asociaciones y colectivos han preparado para el 8 de marzo y que se prolongará, en muchos de los casos, todo el mes.

A estas actividades se les suma una intervención con especial significado: la reubicación, en pleno corazón del paseo de La Concha, de la escultura de Clara Campoamor, obra de Dora Salazar.

Dicha escultura puede ser ya disfrutada en la plaza Vinuesa, una ubicación más transitada que la que venía ocupando en la plaza que lleva su nombre situada en Benta Berri.

Si la meteorología lo permite, la inauguración oficial de la nueva ubicación -en la que se instalará una placa que recuerda el trabajo en favor del sufragio femenino llevado a cabo por Campoamor- se llevará a cabo el mismo día 8.

Ya por la tarde, a partir de las 19.00 horas, una manifestación organizada por la Coordinadora Feminista de Donostia recorrerá las calles de la ciudad partiendo del Boulevard.

Como cada año se dará lectura a la declaración institucional aprobada por el Ayuntamiento con el respaldo de toda la Corporación, que en esta ocasión incluye la petición al Gobierno de España para que el 8 de marzo pase a ser un día festivo.

miércoles, 22 de febrero de 2017

#hemeroteca #memoria #mujeres | Bilbao inaugura una calle dedicada a Clara Campoamor en Zorrotza

Imagen: Deia / Inauguración de la calle Clara Campoamor en Bilbao
Bilbao inaugura una calle dedicada a Clara Campoamor en Zorrotza.
Su denominación anterior, calle Hermógenes Rojo, ha sido sustituida en cumplimiento de la Ley 52/2017 de Memoria Histórica.
EP | Deia, 2017-02-22
http://www.deia.com/2017/02/22/bizkaia/bilbao/bilbao-inaugura-una-calle-dedicada-a-clara-campoamor-en-zorrotza

El alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, ha inaugurado este miércoles la calle Clara Campoamor en el barrio de Zorrotza, acompañado del resto de la Corporación municipal y de representantes de distintos colectivos sociales y vecinales.

El vial tiene medio kilómetro de longitud y conecta la Estrada Abaro, en el centro del barrio, con la zona industrial y portuaria de Punta Zorrotza. Su denominación anterior, calle Hermógenes Rojo, ha sido sustituida en cumplimiento de la Ley 52/2017 de Memoria Histórica, según ha explicado el Ayuntamiento bilbaíno.

Durante su inauguración, el alcalde de Bilbao ha destacado "la importancia de las últimas incorporaciones de nombres femeninos de calles, que contribuyen a paliar la exigua presencia de la mujer en el callejero de la ciudad". Según ha recordado, un tercio de los 22 nombres femeninos con que cuenta en este momento el callejero de Bilbao ha sido incorporado por el equipo de Gobierno actual.

Aburto ha lamentado que el callejero municipal de Bilbao, que "se ha jactado siempre de ciudad liberal y abierta al mundo", ha permanecido históricamente "bastante cerrado" para las mujeres.

Por ello, ha opinado, "Bilbao tiene una importante deuda moral con las mujeres, y muy especialmente, con algunos de los grandes nombres propios del movimiento feminista, entre los que brilla con luz propia el de Clara Campoamor, histórica sufragista adelantada a su tiempo, que llevó a cabo una labor inmensa a favor de la igualdad entre hombres y mujeres".

Según han recordado desde el Ayuntamiento bilbaíno, nacida en Madrid en 1888, Clara Campoamor fue una "ferviente defensora del derecho al voto de las mujeres" y se convirtió en septiembre de 1931 en la primera diputada del Parlamento español.

Campoamor estuvo "fuertemente vinculada" a Euskadi y, en concreto, a Donostia, donde trabajó como telegrafista en su juventud y como abogada al proclamarse la República. En Bilbao ofreció el 5 de diciembre de 1931 una "histórica conferencia" sobre 'Constitución y voto femenino' en el desaparecido salón La Terraza de la Plaza Zabalburu.

"Aquella multitudinaria conferencia se convirtió en el embrión de la delegación bilbaína de la Unión Femenina Republicana, una de las agrupaciones más activas del colectivo creado por Campoamor, que se fundó bajo los auspicios de la Sociedad El Sitio, en la actual Biblioteca de Bidebarrieta", han destacado.

Según han explicado, a pesar de lograr el derecho al voto de las mujeres, esta "mujer adelantada a su tiempo" fue "completamente marginada" de la actividad política por sus antiguos correligionarios. Al estallar la Guerra Civil tuvo que exiliarse, primero a Argentina y luego a Suiza, donde falleció hace casi 45 años.

90 viviendas afectadas
El cambio de denominación de la calle dedicada ahora a Clara Campoamor fue aprobado mediante una resolución de Alcaldía el pasado día 20 de diciembre, junto a las nuevas denominaciones de la Calle Benita Asas, en San Ignacio, y Muelle Sirgueras, en Olabeaga, pero no se ha hecho efectivo hasta el actual mes de febrero, con el objetivo de que todas "las personas afectadas fueran convenientemente informadas sobre las implicaciones administrativas de dicha modificación".

En concreto, la Calle Clara Campoamor tiene ocho números adjudicados, de los cuales cuatro corresponden a edificios, con un total de 90 viviendas y 203 habitantes, así como diez locales comerciales y dos hostales. Los otros cuatro números corresponden al Polideportivo y Oficina Administrativa Municipal, al campo de fútbol, el edificio de Ambulancias Bizkaia y a un solar sin edificar.

Participación ciudadana
La renovación y actualización de los nombres de las calles de Bilbao para dar cumplimiento a la ley de Memoria Histórica se ha abierto a la participación de la ciudadanía mediante la aportación de nuevos nombres de calles. En este proceso participativo, la ciudadanía ha aportado más de 600 propuestas con nuevas designaciones de vías y plazas.

Los cambios en las denominaciones de calles se han llevado a cabo en dos fases, siguiendo las recomendaciones de un informe de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). La primera, finalizada en febrero del año pasado, incluyó los cambios del Puente Príncipes de España, que pasó a denominarse Puente de La Salve, y la calle Remigio Vilariño en Begoña, cuya denominación actual es Calle Julita Berrojalbiz.

Además, se han producido otras dos nuevas denominaciones al callejero bilbaíno atendiendo peticiones vecinales. Se trata de la Plazuela Yolanda González Plazatxoa, inaugurada en febrero de 2016 en recuerdo de la estudiante asesinada en Madrid en 1980, y del Jardín Alazne López Etxebarria Lorategia, nombre dado en mayo del año pasado a una plaza en Zorrotza, en recuerdo a la joven bailarina de proyección internacional, fallecida de forma súbita en Alemania.

domingo, 15 de noviembre de 2015

#hemeroteca #mujeres | 82º aniversario del voto femenino. Clara Campoamor y las mujeres del S.XX

Imagen: El Diario / Clara Campoamor
82º aniversario del voto femenino. Clara Campoamor y las mujeres del S.XX.
Esta semana se cumplirá el 82 aniversario de la primera vez que las mujeres pudimos ejercer nuestro derecho al voto en España.
Paloma Lafuente | El Diario, 2015-11-15
http://www.eldiario.es/aragon/elprismatico/aniversario-femenino-Clara-Campoamor-SXX_6_452564747.html

Corría el 19 de noviembre de 1933 cuando se produjo un hito en la historia de la democracia española, fueron las primeras elecciones legislativas en las que las mujeres pudimos votar.

Había sido dos años antes cuando Clara Campoamor defendió el voto femenino en las Cortes Generales, con este fragmento del discurso como una de sus partes fundamentales: “¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo.”

Cuando nos encontramos a puertas de unas elecciones generales se hace prioritario recordar que, cualquier modelo de un estado democrático que se precie llamarse así, debe ser todo un modelo de igualdad entre su ciudadanía. Las mujeres y el reconocimiento de la igualdad entre nosotras y los hombres portan el nombre de República. Un recorrido breve en un período más breve de tiempo, como es el siglo XX y el primer tercio del siglo XXI, es suficiente para aseverar que no todos los modelos de Estado son iguales y nos tratan como tal a la ciudadanía ante la ley y las políticas que las desarrollan.

“República, república siempre, la forma de gobierno más conforme con la evolución natural de los pueblos». Así respondió Clara Campoamor a un medio de comunicación cuando le preguntó sobre el modelo de Estado en el Ateneo de Madrid. Corría el año 1931.

La República es femenina e igualitaria y la historia así lo demuestra. Recorramos estos últimos cien años de historia.

Principios del S.XX: Los movimientos feministas y asociaciones de mujeres exigían desde principios de siglo la instauración de un régimen democrático en el que las políticas económicas, sociales y legales dieran pasos a una sociedad más igualitaria entre mujeres y hombres. Como no podía ser de otra manera, a raíz de la instauración de la II República y de la aprobación de la Constitución de 1931 fue cuando sucedieron este tipo de avances en la igualdad: se aprobó el sufragio femenino y las mujeres pudieron votar en 1933; se implantó el matrimonio civil y la aprobación del divorcio en 1932. Sanciones legales en la igualdad al acceso en puestos oficiales. Descenso en un 20 % del analfabetismo de las mujeres.

Fueron las mujeres feministas y republicanas las que pusieron voz a los genocidios provocados por el nazismo y lo que ocurría en los campos de concentración.

Federica Montseny, política y anarcosindicalista, ministra de Sanidad y Asistencia Social por un corto periodo de tiempo, planteó el primer proyecto de Ley del Aborto en España.

La Guerra Civil y el nuevo Estado impuesto tras la victoria de las fuerzas franquistas el 1 de abril de 1939 eliminaron a golpe de fusilamiento todo lo logrado hasta ahora.

Ayer, hoy y mañana. Finales del XX y principios del XXI. La modernidad España a finales del siglo XX y principios del XXI se recogen los siguientes avances en derechos y cobertura legal a las mujeres.

- La brecha salarial entre hombres y mujeres sigue ampliándose, situándose en el 19,3%.
- La Reforma de Ley del Aborto, y su nunca despenalización por ningún ejecutivo desde la muerte del dictador.
- 1383 mujeres asesinadas por hombres y casi un 25 % de recorte en prevención, educación y actuación para mujeres víctimas de terrorismo machista.
- ….y seguid completando el listado hasta el infinito y más allá.

Sí, ¡claro que eran otros tiempos! Para nuestra desgracia “lo eran”. Y, evidentemente, se entiende a quién promulga que “no se quiera remover el pasado” sobre todo cuando éste da lecciones al presente y además lleva nombre de mujer.

¿Qué tal si pensamos un poco en ello antes de depositar el voto en las urnas el próximo 20-D? Es obligación recuperar ese pasado para conquistar el futuro y la revolución será feminista o no será. O perderemos las de siempre.

jueves, 1 de octubre de 2015

#hemeroteca #mujeres #historia | 6 'zascas' del discurso de Clara Campoamor por el voto femenino que nos siguen emocionando

Imagen: El País / Clara Campoamor en San Sebastián
6 'zascas' del discurso de Clara Campoamor por el voto femenino que nos siguen emocionando.
Hace 84 años la diputada de Madrid entonó en las Cortes un memorable alegato sufragista que merece ser rescatado y ensalzado.
S Moda | El País, 2015-10-01
http://smoda.elpais.com/articulos/discurso-de-clara-campoamor-voto-femenino-cortes-1-octubre-1931/6817

Las españolas emitieron su voto por primera vez en las elecciones generales de 1933. No había sido un camino fácil, los políticos de la época aseguraban que incluir a las féminas en la ecuación electoral significa contar con "seres incapaces". No ha pasado ni un siglo de este logro: en España nos creían incompletas y pocos años antes, en Reino Unido, a las defensoras del voto las llamaban 'hooligans' y "mentirosas". Si en España hay que agradecer a alguien este hito en los derechos femeninos es a Clara Campoamor. La política y fundadora de la Unión Republicana Femenina fue la impulsora del sufragio femenino en nuestro país. Hoy se cumplen 84 años de su mítico discurso en las Cortes (Campoamor era diputada del Partido Radical; por aquel entonces las mujeres se podían presentar a unos comicios pero no podían votar). Rescatamos 6 fragmentos que todavía nos emocionan:

1) Cuando ensalzó la lucha femenina en el proceso político:

"¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?"

2) Cuando exigió respeto para las mujeres:

"Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis -fijaos bien- afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo".

3) Cuando recordó que había más analfabetos hombres que mujeres en aquella época.

"¿De qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España […] Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho".

4) Cuando recordó que no somos incapaces y que no hay un derecho natural que nos aparte:

"Aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros […] Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer".

5) Cuando alegó que más que dos sexos diferenciados, somos ciudadanos:

"Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino".

6) Cuando apostó por el poder femenino como una fuerza para impulsar el progreso:

"No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella".

DOCUMENTACIÓN
Texto íntegro del discurso de Clara Campoamor en las Cortes.

El 1 octubre de 1931, las mujeres obtuvieron el derecho al voto en España por 161 votos frente a 131. La diputada Clara Campoamor lo defendió así frente a Victoria Kent.
El País, 2015-10-01
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2006/10/01/actualidad/1159653602_850215.html

domingo, 8 de marzo de 2015

#hemeroteca #mujeres #politica | Las tres primeras diputadas de la historia de España

Las tres primeras diputadas de la historia de España
Victoria Kent, Margarita Nelken y Clara Campoamor entraron en el Parlamento en 1931, cuando las mujeres aún no podían votar pero sí ser elegidas
Sara Medialdea | ABC, 2015-03-08
http://www.abc.es/espana/20150308/abci-dia-internacional-de-La-Mujer-201503072004.html

Las tres primeras mujeres que fueron elegidas diputadas en España fueron Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken. Curiosamente, resultaron electas en 1931, en los primeros comicios generales de la II República, en un momento en que al colectivo femenino sin embargo no le estaba permitido votar. En la actual legislatura, las mujeres diputadas son 149 un 42,5 por ciento del total de miembros del Parlamento- y las senadoras 89 -el 33,5 por ciento de la Cámara Alta-.

Clara Campoamor, nacida en 1888 en Madrid, fue elegida por el Partido Radical. Formó parte de la comisión encargada de elaborar el proyecto de Constitución de la nueva República, y allí luchó por principios como la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio o el voto femenino.

Para esto último, paradójicamente, tuvo que enfrentarse a las otras dos diputadas mujeres, Victoria Kent y Margarita Nelken. Ambas coincidían en que las mujeres españolas estaban demasiado condicionadas por la iglesia: poco antes de votarse el sufragio femenino, fueron entregadas al Presidente de las Cortes un millón y medio de firmas de mujeres católicas pidiendo el cambio del proyecto de Constitución para que respetara los «derechos de la Iglesia».

La propia Victoria Kent explicaba así su postura en el debate sobre esta cuestión que se mantuvo en las Cortes el 1 de octubre de 1931: «Creo que no es el momento de otorgar el voto a la mujer española. Lo dice una mujer que, en el momento crítico de decirlo, renuncia a un ideal.(...) Lo pido porque no es que con ello merme en lo más mínimo la capacidad de la mujer; no, Sres. Diputados, no es cuestión de capacidad; es cuestión de oportunidad para la República». El artículo 35, que hizo posible que las mujeres votaran, se aprobó finalmente con 161 votos a favor y 121 en contra. Y se puso en práctica por primera vez en 1933. Ni Kent ni Campoamor consiguieron sin embargo renovar su escaño.

Kent, licenciada en Derecho en 1924 por la Universidad Central, se hizo famosa en 1930 por defender ante el Tribunal de guerra a Álvaro de Albornoz, mientro del Comité Revolucionario Republicano, detenido y procesado a raíz de la sublevación de Jaca. Fue la primera mujer en intervenir ante un consejo de Guerra en España, y consiguió la absolución de su defendido.

El presidente de la República Niceto Alcalá-Zamora la nombró Directora General de Prisiones en mayo de 1931. Su mandato siguió la labor ya iniciada por Concepción Arenal, con la meta fijada en la rehabilitación de los presos. Ordenó mejorar la alimentación de los reclusos, estableció permisos por razones familiares, cerró penitenciarías por sus pésimas condiciones y ordenó construir la nueva cárcel de mujeres de Ventas, en Madrid.

Margarita Nelken, madrileña nacida en 1894, era una joven treintañera cuando ganó su escaño en las Cortes de la II República, por el Partido Socialista. Fue también elegida en las elecciones de 1933 y 1936, siendo la única mujer que consiguió las tres actas parlamentarias durante el tiempo que duró este régimen.

Durante la guerra civil, estuvo en los frentes de Extremadura y Toledo, se incorporó al PCE y pasó la última etapa de la guerra en Barcelona, siendo la única diputada que estuvo presente en la última reunión de las Cortes republicanas en suelo español, que tuvo como escenario los sótanos del castillo de Figueras, el 1 de febrero de 1939.

DOCUMENTACIÓN
Las «valientes» mujeres que fueron a votar en 1933

Hace hoy 80 años ellas votaron por primera vez en España, llegando algunos historiadores a asegurar que su participación fue clave en el triunfo de la derecha
Israel Viana | ABC, 2013-11-19
http://www.abc.es/archivo/20131119/abci-voto-mujeres-elecciones1933-201311191534.html