Mostrando entradas con la etiqueta Etnocentrismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Etnocentrismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de noviembre de 2019

#hemeroteca #delitosdeodio | Movimiento contra la Intolerancia llama a denunciar la Hispanofobia en Fiscalía Delitos de Odio

Imagen: Confilegal / Esteban Ibarra, fundador de Movimiento contra la Intolerancia
Movimiento contra la Intolerancia llama a denunciar la Hispanofobia en Fiscalía Delitos de Odio.
Info Raxen, 2019-11-07
http://www.informeraxen.es/movimiento-contra-la-intolerancia-llama-a-denunciar-la-hispanofobia-en-fiscalia-delitos-de-odio/

Crece el discurso y delitos de odio por razón ideológica hacia periodistas, políticos, profesores, estudiantes, policías y sus familias, militantes constitucionalistas y ciudadanos que rechazan el independentismo en Cataluña, defienden la Constitución y la convivencia pacífica en libertad.

Si las conductas racistas y xenófobas existen, se combaten y han de erradicarse, de igual manera la hispanofobia y el supremacismo identitario que alientan posiciones independentistas excluyentes y antidemocráticas y que igualmente provocan conductas de estigmatización, hostilidad, discriminación y delitos de odio, son rechazables, y deben denunciarse para hacer prevalecer los principios de legalidad y tutela judicial efectiva que inspiran toda democracia. Más allá de las legítimas posiciones políticas de cada cual, están los hechos que puedan ser delitos de odio y que nunca pueden tener justificación en la razón ideológica, ni disfrutar de permisividad alguna porque nadie puede estar desamparado en la protección de su dignidad, libertades y derechos fundamentales.

Los hechos que venimos denunciando como las amenazas y agresiones a periodistas, a miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad y a sus familias, a militantes de partidos constitucionalistas y sus entornos, las coacciones y golpes a profesores y estudiantes que no aceptan imposiciones políticas, la quiebra de libertad deambulatoria a ciudadanos en determinadas situaciones, el espionaje y la humillación a escolares y en definitiva, la suspensión de libertades y derechos por la fuerza, que nunca será” pacifica” por más eufemísticamente que lo diga su propaganda justificadora, a lo que hay que añadir ataques a personas, a instalaciones, sedes de partidos y empresas, quema y destrucción de mobiliario urbano, incluso acciones relacionadas con terrorismo, sin olvidar todas las manifestaciones de discurso de odio en internet y redes sociales evidencian que estamos ante una eclosión de infracciones a la seguridad ciudadana y delitos de odio por motivo ideológico.

Hace unos meses el Observatorio de la Violencia política en Cataluña, sostenido por las entidades, Impulso Ciudadano y Movimiento contra la Intolerancia, hacíamos público un informe que recogía189 hechos en los 6 primeros meses del año, de los cuales el 92 % eran agresiones desde del extremismo independentista hacia personas y entidades con identidad constitucionalista. También los Informes de Delitos de Odio del Ministerio del Interior confirman desde hace unos años su crecimiento sostenido. Estos datos que eran reconocidos por la Oficina de Drets Civil de Catalunya, han sido superados por la realidad que ha deparado la reciente semana dantesca de violencia y su continuidad hasta el día de hoy observando la cantidad hechos recogidos desde el verano y su extensión, vía de otros independentismos y grupos antisistema, a otras ciudades de España.

La Hispanofobia va muy lejos, alienta una “nueva leyenda negra regresiva” que demoniza y ataca en su extensión a ámbitos como a las instituciones democráticas, incluidas las de su mayor rango, a la cultura, a la economía, a la historia, a la lengua, a los símbolos deportivos, a todo lo que tenga como referencia España y además, ataca a las personas en lo laboral provocando situaciones de acoso, humillaciones vejaciones e incluso hechos más graves a quien muestre su sentimiento de adhesión a la “identidad española”, obviando que ejercen la libertad de opinión, pensamiento y sus derechos fundamentales, entre ellos el derecho a no negar la realidad de España y mostrar su adhesión a los principios y valores constitucionales.

Es grave que en Cataluña y en otros lugares de España, desde actitudes de radical intolerancia refieran expresiones como “botifler”, “charnego”, “maketo” , “txakurra”, “puta España, apesta”, “lengua de las bestias”, “asco de españoles” y otros estigmas o difamaciones que apuntan a la deshumanización y a la cosificación de la persona o mensajes atacando la dignidad que fundamenta los derechos humanos. Precisamente, la Comisión contra el Racismo y la Intolerancia del Consejo de Europa ya alertó frente al discurso de odio y pidió combatir a quienes propaguen, inciten, promuevan o justifiquen el odio racial, el agresivo nacionalismo y el etnocentrismo y lo interpretó como “fomento, promoción o instigación, en cualquiera de sus formas, del odio, difamación, humillación o menosprecio de una persona o grupo de personas, así como el acoso, los insultos, descrédito, difusión de estereotipos negativos, estigmatización o amenaza con respecto a dicha persona o grupo de personas y la justificación de esas manifestaciones”. La Hispanofobia es una grave expresión de Intolerancia y puede ser un delito de odio

Nos afirmamos en que libertad de expresión, no es libertad de agresión y en consecuencia, Movimiento contra la Intolerancia llama a denunciar el discurso y los delitos de odio por Hispanofobia que sufran personas o entidades, en la Fiscalía al efecto de proceder a iniciar las acciones legales en el ámbito judicial que protegen las libertades y derechos de todos los ciudadanos españoles.

Y TAMBIÉN…
Movimiento contra la Intolerancia llama a denunciar la hispanofobia.

Lamenta que estas conductas, que se están dando "sobre todo en Cataluña", se hayan "normalizado"; señala que deben denunciarse como delitos de odio; y recuerda que hay una Fiscalía especializada.
Rosalina Moreno | Confilegal, 2019-11-07
https://confilegal.com/20191107-movimiento-contra-la-intolerancia-llama-a-denunciar-la-hispanofobia/
>
TWITTER
Javier Sáez, 2019-11-08: Nuevo concepto: "hispanofobia" como delito de odio. Ya solo falta blancofobia y heterofobia.
Esther Mayoko, 2019-11-09: Hispanofobia como delito de odio; y lo dice el movimiento contra la intolerancia, ese mismo q niega el racismo institucional. Cuando creías q lo habías visto todo, esto sirve para catalunya, o para las q planteamos la construcción del reino como una operación de higiene racial.

lunes, 19 de agosto de 2019

#hemeroteca #estereotipos #cuerpos | Estas muñecas negras y con vitiligo libran una gran batalla

Imagen: El País
Estas muñecas negras y con vitiligo libran una gran batalla.
Dos peluqueras han creado la colección Sibahle (somos bellos en idioma zulú) en un intento de cambiar las narrativas y que los juguetes africanos dejen de ser modelos ‘blancos’.
Pablo L. Orosa | Planeta Futuro, El País, 2019-08-19
https://elpais.com/elpais/2019/08/06/planeta_futuro/1565085452_902677.html

Aún no había cumplido tres años cuando la hija de Khulile Vilakazi-Ofosu volvió una mañana de la guardería con un deseo: quería que su madre le alisara el pelo y se lo soltara. Quería una melena larga y lisa como la de las mujeres de las revistas y los dibujos animados, como la que lucían las muñecas con las que jugaba. Hasta ese momento, Khulile no había reparado en que los modelos con los que estaba creciendo su hija no se correspondían con su realidad: por mucho que dejara crecer su pelo, nunca iba a tener una melena larga y lisa.

“Entonces nos dimos cuenta de la falta de referentes que tienen nuestros hijos. Actualmente hay algunos actores o cantantes afrodescendientes, pero los niños siguen educándose en un mundo en el que mayoritariamente los referentes son occidentales caucásicos”, subraya Khulile. Thor o Ant-Man no son imagen y semejanza de un crío de Khayelitsha o Kibera. Tampoco la melena rubia de Barbie se parece a la de la hija de Khulile.

Esta no tardó en convencer a su socia Caroline Hlahla de que la peluquería que ambas regentaban tenía que ser también un escenario descolonizado y descolonizante. Enfrentando los cánones occidentales de piel clara y pelo liso, pero sobre todo afianzado un nuevo arquetipo. “Estamos tratando de entender por qué al negro de las Antillas le gusta tanto hablar francés”, reflexionaba Frantz Fanon en ‘Piel negra, máscaras blancas’. “Nosotras nos dimos cuenta de que las muñecas podían tener un impacto grande en la educación de nuestros hijos. Podían cambiar la narrativa”. Su forma de mirar el mundo, responden Khulile y Caroline a la vez, intercambiando palabras de un mismo discurso.

Aunque provienen de entornos socioeconómicos distintos, Khulile se crió en los días de la esperanza que alumbró el mandato de Nelson Mandela para Sudáfrica, mientras que Caroline llegó desde Zimbabue para enfrentarse a un país que ha acabado por mirar con recelo a cualquier migrante por más que compartan color de piel, existía entre ellas una perspectiva colonial compartida y arraigada en la infancia: “Cuando éramos niñas usábamos las cerdas de la escoba para hacer peinados a nuestras muñecas. Era lo más parecido al cabello de las occidentales que teníamos”. Justamente eso era lo que no querían para sus hijas. Y por eso decidieron crear sus propias muñecas.

‘Bontle’, que significa belleza en lengua sotho; ‘Neha’, con rasgos indios; ‘Zuri’, belleza en swahili, que es albina; ‘Nobuhle’, la que representa la belleza en zulú; ‘Ayana’, piel mestiza; y ‘Ndanaka’, soy bella, en lengua shona, la muñeca con vitíligo. Toda la colección, ‘Sibahle’, (somos bellos en idioma zulú), resuena bajo el eco de una misma idea: acercar los distintos ideales de belleza a la realidad africana. “Buscamos crear muñecas en las que los pequeños se puedan reconocer”, subraya Caroline. “Asociar la belleza a ellas mismas, sin tener que buscar referentes externos”, añade su compañera en esta aventura de la deconstrucción. El próximo reto es incorporar un muñeco masculino a la saga.

Antes incluso de que existiese Sibhale, cientos de personas por toda Sudáfrica se unieron bajo el lema #RemovalOfWhiteDolls para exigir a las superficies comerciales del país que retiraran las muñecas de piel blanca, cintura estrecha y melena rubia y lisa de sus estantes. Esas no son las mujeres reales de su parte del mundo.

Nunca hay que perder de vista la importancia del juego. Según la publicación de Unicef, Deporte, Recreación y Juego, estos tres elementos fortalecen el organismo y evitan las enfermedades, preparan a los niños y niñas desde temprana edad para su futuro aprendizaje, reducen los síntomas del estrés y la depresión y además mejoran la autoestima.

La batalla por la dominación cultural

El estreno de 'Black Panther' llenó el pasado año los cines de todo el continente africano. Por primera vez una gran producción internacional alteraba el dominio discursivo que retrata las Áfricas como un conjunto homogéneo de fauna salvaje, hambrunas y batallas tribales. Y eso suscitó el interés de las clases medias locales que a medida que se expanden vertiginosas por el continente —se estima que para 2050 uno de cada cuatro habitantes del mundo será africano— reclaman representaciones alternativas de sí mismas.

Las grandes multinacionales del entretenimiento han sido las últimas en buscar ahí su próximo gran negocio. En 2015, Netflix comenzó a distribuir filmes nigerianos y se hizo con los derechos de taquillazos locales como ‘October 1st' o 'Fifty’. El pasado año, durante el festival de Toronto, anunció a bombo y platillo su primera producción local, 'Lionheart', pero no ha sido hasta este 2019 cuando se ha consolidado la apuesta por las producciones africanas: 'Shadow, The Boy Who Harnessed the Wind' ('El Niño que domó al viento', en español) o el título para niños 'Mama K's Team 4'.

El problema, escribió el comentarista cultural Daniel Okechukwu en un artículo acerca ‘Nigerian Prince’, otra producción hollywodiense ambientada en esta país y estrenada el pasado año, es que la representación del país como “un lugar donde todos pelean por dinero, bien trabajando hasta la extenuación en un empleo sin futuro o uniéndose a la cultura clandestina de la estafa” puede “molestar a un nigeriano que vive en Nigeria”, pero funciona entre su audiencia primaria, la occidental, “confirmando la idea que ya tienen”. Lo mismo que sucede con ‘Black Panther’ y con buena parte de los últimos estrenos de las grandes productoras.

A los jóvenes africanos les enorgullece que Nairobi sea un personaje aclamado en ‘La Casa de Papel’ o de que Disney convirtiese la historia de la joven prodigio del ajedrez ugandés en la aclamada 'La reina de Katwe', pero recelan cuando sus territorios son representados como refugios para yihadistas en ‘Eye in the Sky’ o como escenarios de barbarie en ‘Hotel Ruanda’ o ‘El último rey de Escocia’.

“Nosotras nos centramos en los colectivos más desfavorecidos que habitualmente no están representados para mostrar la diversidad que existe en el continente. Estamos obsesionadas con explicar que África no es un país, sino muchas culturas”, asevera Khulile. Eso supone elaborar un modelo base para su muñeca con nariz plana y mejillas redondas —es el único elemento del juguete que se elabora por el momento fuera del continente— pero llenarlo de identidades: pieles, peinados, ropas y nombres.

Esta apuesta por la diversidad, cultural mas también pragmática (las muñecas tienen trajes y complementos a juego, desarrollados a partir de tejidos y diseños locales), es la clave de éxito de Sibhale, por encima de otras iniciativas similares que ya existen en otros puntos del continente. Incluso la icónica Barbie de Matel está intentando dejar atrás el arquetipo sexista y racista que la perseguía con una colección de muñecas con diferentes tonos de piel, color de pelo y tipos de cuerpo.

Mientras asoma la competencia, a la tienda que Khulile y Caroline regentan en uno de los barrios más pudientes de Johannesburgo siguen llegando pedidos de todo el mundo. De Estados Unidos, España, Rusia e incluso Korea. La gente encarga muñecas y devuelve gestos de gratitud: “Soy yo”, se observa decir a una pequeña con albinismo al abrir su regalo. Caroline conserva orgullosa el vídeo en su teléfono.

“Mucha gente nos dice: ojalá hubiésemos tenido algo así cuando nosotros éramos niños. De hecho”, continúa Khulile, “además de para los críos, lo compran también para ellos”.

Lo que cuenta el cabello

A sus 13 años, Zulaikha Patel había tenido que cambiar ya tres veces de escuela cuando en 2016 se enfrentó a los responsables de la Pretoria High School for Girls porque le recordaron que debían ajustarse a las normas de imagen del centro, esto es, cortar y alisar su esplendorosa melena afro. Decían que su exótica cabellera supondría una distracción para otras alumnas.

La instantánea de la rebelión de Zulaikha se convirtió en el último icono de una lucha que está en el origen mismo del movimiento negro en el mundo y de la lucha anti apartheid en Sudáfrica. Las Panteras Negras o el propio Black Consciousness Movement sudafricano convirtieron la imagen de sus cabelleras en parte de su reivindicación.

La narrativa colonial se habían encargado de transformar el pelo natural de la población negra en sinónimo de lo indeseable. Primero popularizando su imagen salvaje —traducida en el peyorativo ‘fuzzy-wuzzy’ con el que los soldados británicos tildaban a las tropas sudanesas durante la guerra mahdista— y asociándolo después la suciedad al peinado rasta. No obstante, la mayor treta de los colonizadores fue negar la propia esencia de las culturas africanas en el cuidado del cabello: obviando la existencia de tradiciones antiquísimas para tratar y decorar el pelo e imponiendo posteriormente medidas de buena presencia que medían la longitud de las trenzas como si el pelo rizado pudiese medirse igual que el liso.

Pese a las victorias en las guerras de independencia, el imaginario colectivo del mundo sigue controlado por el guión etnocentrista occidental: el pelo afro, los clasificados como cabellos 4a, 4b y 4c, son la representación estándar de las población afrodescendientes, cuando en realidad esta tipología de cabello y sus tratamientos asociados son sólo una más entre los cientos de técnicas y estilos de peinado existentes, al tiempo que rara vez los ideales de belleza universales se asocian con su imagen. Casos como el de la actriz Lupita Nyong’o son una excepción acompañada demasiado a menudo del adjetivo exótico.

Las consecuencias de este dictado de la imagen se observan en cada rincón del continente donde las jóvenes ahorran compulsivamente para ponerse extensiones o comprarse cuanto antes una peluca que les devuelva ante el espejo lo que Netflix e Instagram les dibuja como meta. “Creo que nos han lavado el cerebro. Las jóvenes creen que lo que se espera de ellas es lo que ven en la televisión y en las películas. Yo no tengo nada en contra de que lleven estos pelos artificiales, sólo trato de mostrarles lo bello que puede llegar a ser su propio pelo”, afirma la keniana Michelle Ntalami, quien hace seis años convenció a un grupo de modelos y amigas para que empezaran a mostrar su cabello natural. Logró involucrar a más de 500 personas que aún hoy mantienen viva la iniciativa. “Nuestra pequeña revolución”.

Aunque está a punto de cerrar, frente al escaparate de la peluquería que Caroline y Khulile mantienen en el mismo local que la tienda de muñecas, hay todavía varias jóvenes. Observan, sin atreverse a entrar, lo que se dibuja tras los cristales. En una de las estanterías destacan varios bustos con ideas para peinados. Junto a los sillones, ellas son ejemplo real de que es posible lucir arreglos más allá de trenzas, extensiones y pelucas. “A muchas de estas chicas les faltan referentes”, sentencia Caroline, “Crecen pensando que su pelo no es bonito porque no sale en las revistas ni en las películas, y no saben el potencial que tienen porque a sus madres tampoco les enseñaron cómo tratarlo”.

Pero todo eso ya está cambiando. En parte gracias a unas muñecas.

miércoles, 15 de agosto de 2018

#hemeroteca #identidades #politica | Anasagasti la lía con sus críticas a la Real y recibe la respuesta de Goia e Itxaso

Imagen: As / La ikurriña 'visible' en Atotxa, 1976-12-05
Anasagasti la lía con sus críticas a la Real y recibe la respuesta de Goia e Itxaso.
El alcalde ve «rencor y rabia» en las palabras de su compañero de partido y el diputado foral le tilda de «zafio y ofensivo».
María Santiago | El Diario Vasco, 2018-08-15
https://www.diariovasco.com/politica/anasagasti-criticas-real-20180815125659-nt.html

La entrada en su blog del exdiputado y exsenador del PNV Iñaki Anasagasti, en la que arremete contra la Real y tilda de «mercenario» a Mikel Oyarzabal tras decir no al Athletic, ha generado un efecto bumerán. El alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, ha dirigido una carta abierta en Twitter a su compañero de partido donde lamenta que Anasagasti se haya situado «muy lejos del 'fair play' del que muchos athleticzales hacen gala», lo que lleva al regidor donostiarra a pensar «que esas palabras solo guardan rencor y rabia». Goia dice entender que su correligionario se sienta «dolido en su amor propio» por la rivalidad existente entre ambos clubes -compartida, puntualiza, de manera respetuosa con el alcalde de Bilbao, el también jeltzale Juan María Aburto- y que «recibir un no por respuesta sienta mal».

«Lo de Mikel (...) se llama corazón txuriurdin. Ni más ni menos», zanja, tras subrayar que «el compromiso, orgullo y amor a los colores» exhibido por Oyarzabal hace «tambalearse», en paralelo, «el principio de que todos los jugadores vascos quieren jugar en Bilbao». Goia termina aludiendo a su condición de alcalde de San Sebastián para deplorar que Anasagasti se refiera despectivamente como «ñoñostiarras» a los ciudadanos de la capital guipuzcoana. «Es triste que quien se dice vasco, y por tanto conciudadano, pierda el oremus y decoro por cuestiones menores, pero que, por lo que veo, han escocido más de lo que debieran», remata.

En la misma línea, también ha salido al paso de la polémica el diputado foral de Deportes, el socialista Denis Itxaso, quien replica a Anasagasti por el mismo medio de las redes sociales. Con una entrada en su blog personal, Itxaso se dice sorprendido del «tono zafio e innecesariamente ofensivo» utilizado por el político hoy retirado, sugiere que el fútbol «nubla la razón» y califica de «estrambótico» que se afee así la conducta a Oyarzabal cuando lo que ha hecho ha sido rechazar «tentadoras y suculentas ofertas económicas». El representante del PSE defiende que la Real adopte «medidas de protección» frente a los intentos del Athletic de «esquilmar Zubieta» y reivindica el esfuerzo que hace el fútbol guipuzcoano por formar deportistas «desde el deporte escolar y hasta la élite». «Sus palabras denotan un resentimiento incomprensible. Incomprensible porque no es la Real quien agrede y amenaza», concluye Itxaso, haciendo bandera del «derecho» del club realista a «desarrollar su propio proyecto deportivo y empresarial». 

Y TAMBIÉN…
Clemente: “El Athletic ya no es lo que era”.
Clemente critica muchas de las decisiones tomadas en el club en los últimos años y defiende a los jugadores.
Aitor Martínez | Deia, 2018-08-22
http://www.deia.eus/2018/08/22/athletic/el-athletic-ya-no-es-lo-que-era 
“No hemos hecho oferta concreta por Oyarzabal”
Jokin Aperribay reconoce que la amenaza del athletic “siempre ha estado ahí, pero Mikel nunca nos dijo que se iba a marchar”.
Mikel Recalde / EFE | Noticias de Gipuzkoa, 2018-08-17
http://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2018/08/17/la-real/no-hemos-hecho-oferta-concreta-por-oyarzabal
La cláusula antiAthletic 
Iñaki Anasagasti | Deia, 2018-08-15
http://blogs.deia.eus/anasagasti/
En respuesta al Sr. Anasagasti.
Es muy sencillo de entender. Las decisiones del Athletic afectan al proyecto de la Real. Y la Real está no sólo en el derecho sino en la obligación de adoptar las medidas necesarias para extraer el máximo rendimiento al esfuerzo colectivo que hace el futbol guipuzcoano.
Denis Itxaso, 2018-08-15
http://denisitxaso.com/en-respuesta-al-sr-anasagasti/
Anasagasti sobre la renovación de Oyarzabal: «Si un día le llama el Real Madrizzz los ñoñostiarras dejarán caer su baba madridista».
El exsenador del PNV por Bizkaia, Iñaki Anasagasti, califica de «mercenario» a Mikel Oyarzabal tras anunciarse su renuncia a ser fichado por el Athletic de Bilbao.
El Diario Vasco, 2018-08-14
https://real-sociedad.diariovasco.com/anasagasti-sobre-renovacion-oyarzabal-20180814192407-nt.html
Menos mal que Oyarzabal dice no.
Iñaki Anasagasti, 2018-08-14

http://ianasagasti.blogs.com/mi_blog/2018/08/menos-mal-que-oyarzabal-dice-no.html
>
Y ADEMÁS…
Los futbolistas de LaLiga rechazan jugar en EE UU y amenazan con una huelga.
El presidente de la AFE advierte que la decisión “es una locura” y que llegarán “hasta el final”.
Agencias | El País, 2018-08-22
https://elpais.com/deportes/2018/08/22/actualidad/1534963108_305177.html 
La Liga española disputará partidos oficiales en Estados Unidos.
La patronal sella un acuerdo con una multinacional de Miami por 15 años con la idea de que esta misma temporada ya se juegue un encuentro, previsiblemente con Barça o Real Madrid.
Robert Álvarez | El País, 2018-08-16
https://elpais.com/deportes/2018/08/16/actualidad/1534409039_402867.html 
La ikurriña en manos de Iribar y Kortabarria (1976).
Alfredo Relaño | As, 2016-12-05
https://as.com/futbol/2016/12/05/mas_futbol/1480920008_739077.html

sábado, 30 de junio de 2018

#hemeroteca #interseccionalidad | La trampa de la interseccionalidad

Imagen: El Periódico / Ilustración de Leonard Beard
La trampa de la interseccionalidad.
Entretenidos en buscar el discurso más contestatario, olvidamos que la gran diferencia que no es otra que la de siempre: la desigualdad.
Najat El Hachmi | El Periódico, 2018-06-30
https://www.elperiodico.com/es/opinion/20180630/articulo-opinion-najat-el-hachmi-la-trampa-de-la-interseccionalidad-6915943

Últimamente me siento muy blanca, muy heterosexual, incluso un poco hombre. En vez de hija de la inmigración me dicen que soy un sujeto racializado, que no sé exactamente lo que quiere decir pero parece que quienes me hablan lo tienen muy claro. ¿De qué raza soy? No lo sé, me quedé con la idea que me transmitieron mis profesores: que la raza no existe cuando hablamos de seres humanos.

Me cuentan que mi feminidad y mi heterosexualidad son simples construcciones sociales que tengo que desmontar pero a la vez me dejan muy claro que en mi caso no puedo ser feminista sin más, que tengo que buscarme lo que me corresponda por procedencia y defenderlo a muerte. Si voy por este camino me encuentro con que tendría que adscribirme al feminismo islámico y decir que el islam es feminista, el pañuelo, liberador, conformarme con no tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, no casarme con alguien que no sea musulmán, que mi testimonio valga la mitad que el de un hombre, recibir en herencia la mitad que mi hermano varón, relativizar el control sobre el cuerpo y la sexualidad que he vivido desde pequeña y negar el sufrimiento de millones de mujeres sometidas al poder patriarcal de la religión.

Mi religión de procedencia
Yo no tendría que permitirme el lujo de hacerme del club opresor del desteñido feminismo laico, aburrido y sospechosamente occidental, no puedo aspirar a defender los mismos derechos como mujer fuera del marco religioso porque, esto también me lo dicen mucho últimamente, las feministas blancas me han colonizado haciéndome creer que en tanto que mujeres compartimos las mismas reivindicaciones y tengo que hacer lo que sea para sacármelas de encima. También me dejan claro que sus opiniones sobre mi religión de procedencia no son válidas porque son un grupo dominante que me somete.

Defender la religión también tendría que estar entre mis prioridades, no basta con reclamar libertad de culto, tengo que darme cuenta de una vez que la laicidad es una imposición imperialista, que no se puede pretender convertirla en valor universal. Por cierto que también me instan a poner en cuestión estos valores tan repugnantemente etnocéntricos como la igualdad, la libertad...

No puedo hablar de fundamentalismo, es un tema que saca la extrema derecha para justificar su racismo. De hecho no tengo que hablar de racismo, tengo que hablar de islamofobia. En nombre de la lucha contra la islamofobia tengo que negar la existencia de corrientes de extrema derecha de raíz musulmana. Cuestionar la religión es muy antiguo, casi 'vintage' y la separación entre esta y el Estado una obsesión occidental.

La culpable de la exclusión
La ley de extranjería es, por supuesto, la culpable de toda la exclusión que sufren las mujeres migrantes (se dice migrantes, no inmigrantes). El machismo en el que han crecido en origen es secundario comparado con el que impone la sociedad de acogida. Por todo esto, tendría que articular mi lucha en clave interseccional o 'decolonial' o ambas a la vez, establecer nítidamente mi diferencia y convertirla en una bandera para demostrar que la sociedad democrática en la que vivo no lo es tanto como había creído, ingenua de mí.

Escuchando algunos discursos sobre alteridad, discriminación, diversidad, etcétera, me da la impresión de que no hablan de mí. Si la discriminación ha sido tradicionalmente ejercida por poderosos de todo tipo, clasistas, machistas y racistas, ahora parece que sean los propios discriminados los que construyen un espacio de lucha disidente en el que no faltan las expulsiones sumarias y la exclusión sin más. Se define quién pertenece o no al grupo oprimido en cuestión y se deja fuera cualquiera que no comulgue al pie de la letra con todos los principios defendidos, se interpreta como ataque cualquier idea que se aleje de estos y se piden credenciales de pertenencia para deslegitimar los argumentos en contra de las propias tesis.

En el caso de que las críticas vengan de un igual, alguien que cumple los requisitos para formar parte del grupo, la respuesta será expulsarlo sentenciando que sufre autoodio o es un desclasado que ha dado la espalda a los suyos o bien se trata de un 'native informant'. Se descartan así las voces distintas dentro del mismo grupo hasta convertirlo en un espacio cerrado y asfixiante. ¿Quién decide la constitución del grupo minoritario? ¿Quién establece los requisitos necesarios para formar parte de él? Pues los autoproclamados portavoces de las minorías que, a golpe de activismo de clic, arrastran más por el lado de la provocación que por la de la reflexión. Mientras tanto, entretenidos en encontrar el lenguaje más alternativo, el discurso más ferozmente contestatario, nos hemos olvidado de la gran diferencia que no es otra que la de siempre, la desigualdad, la brecha entre ricos y pobres, la exclusión económica.

lunes, 11 de junio de 2018

#hemeroteca #cine #lesbianismo | "Queremos que se muestre la diversidad gitana: ni todas vendemos en el mercado ni somos violentas"

Imagen: El Diario / Fotograma de 'Carmen y Lola'
"Queremos que se muestre la diversidad gitana: ni todas vendemos en el mercado ni somos violentas".
La Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad se pronuncia sobre ‘Carmen y Lola’, una película que aborda una relación lésbica entre dos gitanas. La directora asegura haber recibido "escupitajos e insultos" desde su estreno en Cannes, pero las activistas gitanas aseguran que solo pretenden "dialogar y protestar de forma pacífica". La asociación le afea no haber cuidado más el entorno gitano de la producción y de la trama, y que haya incidido sin querer en "estereotipos negativos",
Mónica Zas Marcos | El Diario, 2018-06-11
https://www.eldiario.es/cultura/cine/Carmen-Lola-diversidad-gitana-violentas_0_781122256.html

"Siempre estamos igual, Paco, nunca la dejas ir a ningún sitio, hijo, de verdad", dice la madre de familia a su marido. "Flor, por mi raza que te estallo. Vuélvete muda, eh, vuélvete muda", le replica el patriarca levantando el puño.

Esta escena de violencia familiar forma parte de la película ‘Carmen y Lola’, un debut cinematográfico que no ha caído demasiado bien entre la comunidad gitana.

Su directora, la bilbaína Arantxa Echevarría, pretendía llevar a la gran pantalla una historia de amor entre dos adolescentes gitanas y visibilizar una "temática tabú en la cultura gitana más tradicional", según sus propias palabras. Pero el resultado, si bien captó la atención de Cannes, donde se estrenó a nivel mundial, ha sido rechazado por la misma población que representa.

La primera en reaccionar fue la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad, cuyas representantes afirmaron que la película "recrea estereotipos y perpetúa los prejuicios en las personas payas que nos marginalizan". Pero más que por la cinta en sí misma -que reconocen no haber visto-, las activistas se han sentido denigradas por las declaraciones posteriores de Echevarría. En concreto, por una entrevista ofrecida en Público en la que la directora dijo que, "o cuenta una paya la situación de la mujer gitana o no la cuenta nadie. Y, desgraciadamente, tiene que ser una paya porque ellos no tienen voz".

En un comunicado posterior, la cineasta debutante puntualizaba que "no he querido ni pretendido ser la voz de la mujer gitana. Ellas tienen la suya propia y asociaciones, sociólogas, colectivos feministas y mujeres gitanas empoderadas que ya se encargan de ser su propio altavoz".

Al ponernos en contacto con ella para abordar la polémica, Echevarría ha preferido remitirse directamente a esta nota, donde detalla cuáles son sus intenciones con la película y cómo ha recibido "escupitajos e insultos por la calle y por las redes" desde su estreno en Cannes.

La situación se tensó aún más cuando la Muestra Internacional de Cine y Mujeres de Pamplona organizó unilateralmente un coloquio entre la directora y la Asociación de Gitanas Feministas. Ante el rechazo de la primera, porque "¿qué tipo de coloquio se puede mantener con alguien que ya te ha juzgado y sentenciado antes de ver la película?", el festival comunicó lo ocurrido a las activistas gitanas, quienes tomaron la decisión de acudir igualmente como público.

"En este escenario expondremos, sin permiso, nuestro análisis de la película y tendrá que ser escuchado, eso sí, lo haremos desde el patio de butacas y con ruido de fondo", anunció la AGFD en su sitio web. "El IPES de Pamplona, por miedo a represalias, me comentó que mejor era quitar la película de la programación", explica la directora por otra parte en su comunicado. Y en ese momento estalló la bomba.

"Parece que las personas gitanas no podemos dialogar, analizar o protestar si no es con violencia. Después de silenciarnos, nos tachan de salvajes. Queríamos asistir a la muestra para debatir, ¿qué más se creían que íbamos a hacer? ¿Quemar la sala?", se lamenta Carmen Fernández, vicepresidenta de la Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad. "Lo único que hace eso es alimentar el prejuicio y el estereotipo".

Aún así, "no vamos a boicotear la película ni vamos en contra de Arantxa", promete. Para exponer mejor su indignación, la portavoz se remonta a la primera y única reunión que Echevarría concertó con la AGFD para pedirles consejo antes de rodar Carmen y Lola. "Estábamos encantadas al principio cuando nos llamó. De hecho, el encuentro fue amigable y bastante largo. Seis de nosotras estuvimos hablándole de nuestras costumbres, música, tradiciones y situaciones LGTBI durante horas", cuenta Fernández.

Dice sentirse bastante sorprendida por las palabras de la directora, que afirma en su comunicado que "[la relación lésbica] era un tema que ellas no veían interesante". "¿Cómo no vamos a querer que hable de homosexualidad en el Pueblo Gitano? Si la visibilización de otras identidades sexuales en hombres y mujeres gitanas ha sido una de nuestras luchas", replica. "Lo que le pedimos es que se documentase bien y que mostrase la heterogeneidad que existe en nuestra comunidad", explica.

Fernández se refiere a que todo el entorno de ‘Carmen y Lola’ se muestra asfixiante, intolerante y sexista con las muchachas: dos chicas de dieciséis años que trabajan en el mercado con sus padres. La primera acaba de ser ‘pedida’ a un joven de su edad, que pronto se descubre tan machista como sus mayores y presiona a Carmen para solo "cuidarme a mí y a los hijos que tengamos, ¿estamos?". La segunda, Lola, aún se resiste, algo que su padre no tolera y que su madre apoya en la medida de lo posible.

"Le explicamos la necesidad de que existiera una heterogeneidad, que es lo que falta en el cine. No muestra nada positivo respecto a la población gitana. Y, al final, lo que vende es que nuestra cultura nos asfixia", dice la activista gitana. Lamenta que, "tras hablar desde una perspectiva de género, LGTB, antirracista y decolonial", la directora "haya buscado en el bulto".

Arantxa Echevarría, por su parte, afirma que dicha reunión "fue desalentadora", y que tuvo que encontrar por diversos foros a chicas gitanas y lesbianas con realidades "dramáticas" y violentas". "Me costó años granjearme su amistad, hablar con ellas en chats, y siempre desde su anonimato", asegura en el comunicado. Fernández no duda de que eso ocurriese, pero echa en falta más sensibilidad a la hora de representar un entorno "que no ayuda ni al Pueblo Gitano ni a la sociedad mayoritaria".

"Ha acudido a espacios y realidades sesgadas, como el ‘mercao’. Claro que hay gitanos que venden en el ‘mercao’, pero no todas lo hacemos. Igual que no somos violentas. La hubiésemos apoyado si, como paya, le hubiera otorgado la seriedad correspondiente al contexto y argumentado mejor sus decisiones", asegura Carmen Fernández.

Para eso, "tendría que haberla hecho con el cuidado, con la profesionalidad y con el asesoramiento necesario. De hecho, con mucho más cuidado que si hubiese hablado de su realidad, porque no conoce al Pueblo Gitano", concluye.

Lo más grave, según ella, es que sugiera "que las adolescentes deben renunciar a su identidad para ser libres". Arantxa Echevarría ideó su película como una forma de mostrar otras realidades del Pueblo Gitano al público mayoritario, pero para ellos es "más de lo mismo". "Gitanos que venden en el ‘mercao’, que son antiguos, machistas y muy violentos", dice Fernández. "Nada del empoderamiento de las mujeres gitanas que existe, de las más de 150 leyes antigitanas de nuestro país o del efecto pigmalión. La gente va a conocer cosas de los gitanos, sí, pero otra vez lo negativo", protesta.

Carmen se queda con la sensación de que "se podía haber hecho algo realmente impactante y beneficioso: un boom de antirracismo". Pero, más allá de rencillas en muestras de cine y debates por la libertad de expresión, ¿’Carmen y Lola’ no servirá para que las gitanas hagan pedagogía feminista y antirracista sobre lo que muchas veces se nos escapa? "Eso es lo único que estamos intentando... si nos dejan", remata.

lunes, 4 de junio de 2018

#hemeroteca #cine #lesbianismo | La directora Arantxa Echevarría veta a gitanas feministas en la proyección de su película

Imagen: El Salto / Fotograma de 'Carmen y Lola'
La directora Arantxa Echevarría veta a gitanas feministas en la proyección de su película.
La película ‘Carmen y Lola’ ha sido retirada de la Muestra de Cine y Mujeres de Iruñea tras la denuncia de la Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad, quienes señalan que fueron invitadas por la organización y después se les comunicó su no participación tras el veto de la directora.
Hordago, El Salto, 2018-06-04
https://www.elsaltodiario.com/pueblo-gitano/arantxa-echevarria-directora-de-carmen-y-lola-veta-gitanas-feministas-pelicula

La Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad ha denunciado que la directora de cine Arantxa Echevarría las ha vetado en la Muestra de Cine y Mujeres que se celebrará del 8 al 15 de junio en Iruñea. En esta muestra estaba programada ‘Carmen y Lola’, la película dirigida por Arantxa Echevarría que gira alrededor de dos jóvenes lesbianas gitanas que se enamoran a pesar de las objeciones de sus respectivas familias. Según la asociación feminista, la organizadora del festival, IPES Elkartea, les había invitado a participar pero Echevarría vetó su invitación. La denuncia de las feministas gitanas ha provocado que finalmente se haya desprogramado la película ‘Carmen y Lola’, por lo que Arantxa Echevarría tampoco asistirá al festival.

‘Carmen y Lola’ es la opera prima de Arantxa Echevarría que recientemente ha sido presentada en el festival de Cannes. Desde la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad critican a la directora porque "los estereotipos que ella recrea en su película perpetúan los prejuicios en las personas payas que nos marginalizan". También añaden que su colectivo se reunió con Echevarría durante el rodaje de la película y le aconsejaron que debía hacer unos cambios "para no caer en el antigitanismo". También señalan que otros artistas y activistas gitanos "con amplia experiencia en la lucha antirracista", como el productor y guionista José Heredia le "aconsejaron eliminar ciertos estereotipos por inciertos y contraproducentes y ante la negativa de la directora ellos abandonaron el proyecto".

Desde el departamento de estudios de las mujeres IPES indican que se ha tomado la decisión de sustituir la proyección de la película prevista para el 13 de junio "ante el desencuentro ya existente entre la directora y el colectivo". "Nuestra filosofía es promocionar a las directoras y películas dirigidas por mujeres ayudando a su visibilización, así como expresar realidades sociales de mujeres diversas a través de sus miradas y sus colectivos, por lo que se invitó a la directora y a la Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad", remarcan desde IPES, quienes no quieren entrar en detalles y afirman que les ha supuesto "un perjuicio importante".

Arantxa Echevarría ha afirmado en un comunicado que no quería realizar un debate ante "los comentarios destructivos" que había recibido por parte de la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad y pide "respeto" por la película aunque "en ningún momento he querido ni pretendido ser la voz de la mujer gitana".

martes, 8 de mayo de 2018

#hemeroteca #etnocentrismo #poblacionromani | La escandalización cultural como paradigma del antigitanismo

Imagen: Google Imágenes / Fotograma de 'Carmen y Lola'
La escandalización cultural como paradigma del antigitanismo.
Beatriz Micaela Carrillo de los Reyes | Público, 2018-05-08
http://blogs.publico.es/dominiopublico/25728/la-escandalizacion-cultural-como-paradigma-del-antigitanismo/

Respuesta a las declaraciones de Arantxa Echevarría, cineasta y autora de la película ‘Carmen y Lola’: “O cuenta una paya la situación de la mujer gitana o no la cuenta nadie. Y desgraciadamente tiene que ser una paya porque ellos no tienen voz”.

No nos va a sorprender a estas alturas de la película que una cineasta de etnia paya pretenda validar su voz ante la ‘castrada libertad gitana’ como fundamento del más trasnochado y caritativo etnocentrismo.

Y comienzo desde esa ‘incapacidad cultural’ que se nos atribuye ‘como mujeres y gitanas’ a esbozar algunas lindezas sobre la inquietud que me provoca la ocupación de ese progresismo más rancio de algunas consideradas herederas del feminismo, empaquetadas en la revolución francesa a la hispánica.

Queridas amigas, sin que os afecte a la matriz de vuestro colonialismo feminista, las gitanas no necesitamos vuestra voz para sustituir la nuestra. Creo que no os habéis enterado de que, aquello que denunciáis en vuestros titulares, es precisamente lo que habéis puesto en práctica confiscando nuestra lucha por dar rienda suelta al mito racial, reforzando los puntales del antigitanismo. Eso sí, todo maquillado de ‘buenismo’ privilegiado.

Sí, la escandalización opera en las entrañas de las sociedades consideradas superiores, un presupuesto de ese paradigma civilizado es ‘acusar a nuestra cultura de secuestrar la libertad de las gitanas’. Por eso esa necesidad de retroalimentar ‘que si no es una paya la que nos salve de nuestra incapacidad para ello, seguiremos en el limbo de nuestra cultura integrista’. Como explica además la periodista en un brote de alarma ‘payacéntrica’, comparando la cultura gitana con la musulmana más radical, ambas estigmatizadas por el monopolio racista.

Nuestra amiga cineasta presenta en su gran obra a dos gitanas lesbianas porque ella había soñado en los ‘mundos de Yupi’ que la mujer paya está tan liberada de ese sistema patriarcal normaheterosexual que ahora debe rescatar a ‘las gitanas dominadas por esa cultura machista inútil y retrógrada’. Pero desde esa retórica ‘salvacionista’ se usa el recurso fácil. Nada de explorar y documentarse sobre la historia de la opresión paya a la que hemos estado sometidas. No, no, no… lo mejor es aderezar su presentación pública con la mercantilización del prejuicio. Esto de escandalizarnos sobre los otros, los inferiores, los inválidos culturales es la mejor fórmula de marketing para promocionar la película. Marketing apestado por la industria televisiva con la emisión de programas basura sobre los gitanos y gitanas en las cadenas privadas de nuestro país.

Prosigo, porque aunque ‘mi voz esté aplastada’, parece que hay que consolarse con vuestra misión paternalista. Por ello os aplaudo. Gracias por la defensa de nuestras causas, pero haced el favor de no subestimar ni anular nuestra revolución, porque antes de que vuestras antepasadas pudieran liberarse del arquetipo de la virtud victoriana, a nosotras ya nos perseguían por subversivas, liberales, rebeldes e indomables por no someternos al fundamentalismo occidental religioso e integrista de control patriarcal y racista. Sistema de dominación machista que tu cultura ha impuesto en la mía… Ahí lo dejo amigas.

Beatriz Micaela Carrillo de los Reyes. Antropóloga. Presidenta de FAKALI (Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas) y AMURADI (Asociación de Mujeres Gitanas Universitarias de Andalucía). Vicepresidenta segunda del Consejo Estatal del Pueblo Gitano. Miembro del Patronato del Instituto de Cultura Gitana.

viernes, 1 de diciembre de 2017

#hemeroteca #pornogay #etnocentrismo | “Mejor escena étnica”: la nominación racista que indigna a toda una industria

Imagen: Vice / Hugh Hunter
“Mejor escena étnica”: la nominación racista que indigna a toda una industria.
Los premios de cine porno gay GayVN han retirado una categoría que ha sido considerada indigna y segregadora.
Guillermo Alonso | El País, 2017-12-01
https://elpais.com/elpais/2017/12/01/icon/1512125602_612353.html

Hace unos días los premios de la industria pornográfica gay GAYVN Awards anunciaron sus nominaciones. En ellos, las categorías que uno se esperaría de este tipo de gala: mejor actor. mejor escena en pareja, mejor escena de sexo en grupo, mejor cuerpo, mejor culo... Pero la compañía se vio obligada a retirar esta semana una que había causado indignación entre muchos admiradores y trabajadores de la industria cinematográfica: "Mejor escena étnica". Una categoría para que la que se reservaban las escenas de sexo protagonizadas por actores negros, latinos y asiáticos. En resumen, para los que no eran blancos. Ninguno de ellos estaba nominado en las categorías principales.

El actor de pornografía gay Hugh Hunter fue el primero en denunciarlo al rechazar su nominación a través de un largo comunicado en Twitter. "La industria del porno gay siempre ha sido un lugar plagado de racismo e hipocresía. Ahora parece que los premios GayVN han querido ensalzarlo aún más. Mientras navegaba por su web consultando las categorías en las nominaciones a sus premios, hubo una que inmediatamente hirió mi sensibilidad y, francamente, me revolvió el estómago. Habían creado ‘Mejor escena étnica’. Esta categoría incluye, exclusivamente, el trabajo de negros, latinos y asiáticos. Es una categoría para minorías. GayVN ha decidido segregar a estos modelos y crear una categoría para ellos solos".

La noticia no solo se hizo viral en medios para adultos dedicados a tratar la actualidad de la industria del porno gay, sino en otros dirigidos al público masivo, como Vice. Para hacerse una idea de la gravedad de este hecho basta pensar en lo que ocurriría si unos premios para el gran público, como los Oscar, los Globos de Oro o los Goya se inventasen una categoría especial para intérpretes negros, asiáticos, latinos o gitanos.

Como respuesta, la productora se echó atrás y anunció que retiraba la categoría en un comunicado a través de su propia web. "En respuesta a la preocupación mostrada por miembros de la comunidad del cine para adultos, AVN Media Network hará un cambio en las nominaciones a los premios GayVN 2018. Con efecto inmediato, la categoría 'Mejor escena étnica' se mezclará con 'Mejor escena en pareja'. Nuestro equipo pide sinceras e inequívocas disculpas a todo aquel que sintió que esta categoría era un intento para ofender a los intérpretes de color".

A continuación, explican que la categoría "Mejor escena étnica" fue creada para reconocer a productores que trabajan principalmente con intérpretes de otros orígenes. Y añaden: "Estos productores apelan a otro tipo de consumidor y son parte imprescindible de la industria del porno gay, y esperábamos que tuvieran una justa representación en las nominaciones. Nunca quisimos con ella restringir la participación de sus intérpretes en alguna otra categoría. Hemos intentado hacerlo lo mejor posible para crear categorías inclusivas, pero sabemos que podríamos haberlo hecho mejor".

Este examen de conciencia, que para la industria de Hollywood ya tuvo lugar hace dos años con la campaña #OscarSoWhite (ningún intérprete de raza negra fue nominado en 2015 ni en 2016), llega ahora a un sector que, aunque para muchos pueda parecer amoral, también tiene sus códigos éticos. De hecho, en el asunto del acoso sexual se adelantó al cine masivo y convencional: ya en 2015 proliferaron las denuncias por acoso y contra el famoso actor para adultos James Deen.

martes, 30 de mayo de 2017

#hemeroteca #feminismo #etnocentrismo | Un problema de otras: feminismo y blanquitud

Imagen: El Diario
Un problema de otras: feminismo y blanquitud.
Estamos acostumbradas a participar en debates y escribir obviando nuestros privilegios como mujeres blancas. "¿Por qué la blanquitud no es un sujeto de investigación?, ¿por qué no hacemos antropología de los privilegios?", se pregunta la activista y pensadora antirracista Ochy Curiel.
Mar Gallego | +Pikara, El Diario, 2017-05-30
http://www.eldiario.es/pikara/problema-Feminismo-blanquitud_6_649245086.html

Imaginad que asistís a unas jornadas periodísticas sobre sexismo a las que han invitado a debatir a tres hombres, representantes de diferentes organizaciones. Como activistas feministas no tendríamos reparo en levantarnos de la silla e irnos. Sin embargo, la cuestión no queda tan clara, o se presenta de manera más difusa, cuando las jornadas versan sobre periodismo y xenofobia y quienes tienen invitación a la mesa son tres hombres o mujeres blancas.

Fue lo que lo que le ocurrió la pasada semana a mi compañera, June Fernández, una de las coordinadoras de Pikara Magazine, invitada a unas jornadas sobre los medios de comunicación ante los discursos del odio en la que no se incluyó ni a una sola persona migrada o no blanca en todo un programa dedicado a reflexionar sobre cómo se construye al "otro" y cómo se puede frenar el racismo, desde el derecho, la pedagogía social y el periodismo. Las personas migradas que asistieron apenas tuvieron tiempo para intervenir porque, como es habitual, las ponencias arañaron tiempo al debate.

Fernández escribió sus sensaciones en su muro de Facebook y prefirió llevar el asunto a la autocrítica: "Pensamos siempre en cómo los medios representan a las personas migradas, cómo hablan ‘sobre ellas’. Señalamos menos la ausencia de personas migradas como fuentes expertas, como analistas, columnistas, tertulianas. Señalamos menos que en nuestras ciudades viven periodistas que no pueden ejercer debido a la ley de extranjería, a las trabas para homologar titulaciones y al racismo. Y de la misma forma que a las feministas no nos sirve que un editor diga que no encuentra mujeres que quieran salir en su tertulia o escribir en una columna, creo que quienes coordinamos medios alternativos que se llenan la boca hablando de diversidad, deberíamos ponernos las pilas e incluir a personas migradas como comunicadoras".

La experiencia de mi compañera se suma a los espacios de intercambio que he vivido las últimas semanas, en los que la cuestión de ‘la blanquitud’* y el debate sobre los privilegios ha estado muy presente. Uno de estos espacios fueron las jornadas celebradas en Granada sobre feminismos decoloniales, organizada por 'South Training Action Network of Decoloniality'. En estos encuentros se pusieron sobre la mesa diferentes malestares y debates sobre el hecho de que mujeres blancas realicen, por ejemplo, estudios, sobre mujeres racializadas de otras latitudes o con menos privilegios.

Una de las opiniones más contundentes fue la de la activista y teórica del movimiento lésbico-feminista latinoamericano y caribeño e iniciadora del movimiento antirracista de mujeres afro de la región, Ochy Curiel. En una de sus intervenciones, la activista afrodominicana preguntaba: "¿Qué supone el privilegio de la blanquitud? Gente blanca estudiando a gente otra". Para Curiel, esto ya es un problema y una clara violencia epistémica: "¿Por qué la blanquitud no es un sujeto de investigación?, ¿por qué no hacemos antropología de los privilegios?", también desde ahí. Y lanzaba alguna respuesta: "Porque eso limpia culpas".

Todas estas reflexiones cobran especial sentido en el debate sobre la necesidad de espacios asamblearios feministas no mixtos y en la discusión sobre cómo recibimos la crítica cuando lo no mixto tiene que ver con la ausencia de personas blancas en esos espacios. ¿Cómo reciben las personas activistas y feministas blancas estas críticas y cómo nos sentimos interpeladas e incluso violentadas por ello? Una de las ‘tendencias’ es vivir estos privilegios como contradicciones, a lo que Ochy Curiel apuntaba que es necesario "superar esas contradicciones que nos ubican en el lugar de enunciación".

Al menos en las experiencias que he vivido, en los movimientos feministas blancos, la crítica sobre la blanquitud y la autorrevisión de estos privilegios sigue sin estar muy presente. Es más, creo que no existe una revisión de privilegios en otros sentidos y en términos generales. Por ejemplo, cuando la persona que enuncia no destaca su privilegio como académica o como persona que domina los únicos discursos que se legitiman: el oral y el escrito; aunque viva discriminaciones en otros sentidos. La cuestión de los privilegios brilla por su ausencia en prácticamente todos los movimientos activistas.

Por otra parte, a la cuestión de estudiar siempre a ‘otras’ se suman los privilegios que obtenemos –como blancas– por ello en forma de títulos o créditos, tal y como apuntaba Curiel. Se hace ineludible relacionar esto con la ausencia de las corporalidades blancas en las teorías y planteamientos que proponemos: ¿por qué no nos exponemos más como feministas en los espacios que se consideran públicos contando nuestros devenires y lo que rodea a nuestros cuerpos? ¿Por qué no lo hacemos con nosotras pero sí, de nuevo, con otras? ¿Por qué lo privado en los ‘feminismos blancos’** sigue sin salir a lo público? ¿Por qué en nuestras presentaciones parece que hayamos venido al mundo solas, sin mencionar las violencias concretas que nos han llevado hasta aquí, las comunidades o estructuras que nos rodean o incluso nos sostienen? ¿Por qué marcamos tanta distancia entre nuestros planteamientos y nosotras? ¿Por qué cuando estudiamos la violencia machista siempre hablamos de ‘las mujeres víctimas’ y no de ‘nosotras, mujeres víctimas’? ¿Por qué nuestros conocimientos nunca son situados? ¿Por qué Ochy Curiel es –en esta nota– teórica y activista afrodominicana y mi compañera June Fernández es sólo June Fernández sin más apellidos? Sin blanca, sin vasca, sin nada…

¿No es esto acaso asumir que lo blanco es lo universal? ¿No estoy acaso yo, ahora, hablando de las otras?

Quizás es tiempo de que las feministas blancas sintamos vulnerabilidad también desde nuestros privilegios y que asumamos, como defendía María Paula Meneses en el encuentro de Granada, que nuestra identidad también es "biográfica, política y epistemológica" –nuestro conocimiento–. El desmantelamiento de los regímenes de verdad pasa por acabar con ‘La Historia’ única y empezar a generar historias desde nuestras vivencias subjetivas de una manera situada. También pasa por poner en cuestión nuestros privilegios. Aunque estos no se reduzcan únicamente a la cuestión de la blanquitud, ignorarla implica ejercer violencia y caer en un reduccionismo y en unos feminismos con demasiadas certezas y pocas preguntas. En definitiva, más mundo del mismo. Bienvenidas las crisis de las certezas.

....................

*Pongo ‘la blanquitud’ con comilla porque también existe un hondo debate sobre ello. El autor decolonial Ramón Grosfoguel, que también asistió a las jornadas de Granada, defendía que las categorías raciales son distintas en diferentes latitudes y cómo una categoría racial en un lugar determinado puede tener que ver más con una religión que se practique que con una "pigmentación". Para Grosfoguel, hablar de categorías raciales es hablar de epistemologías –conocimientos que condicionan la forma de entender e interpretar– y, por tanto, de formas de ver el mundo: unas aceptadas y otras no. Por ello, también es necesario situar el debate de ‘la blanquitud’ en cada contexto.

**No creo que exista un solo feminismo blanco al igual que no creo que exista un solo feminismo negro.

miércoles, 8 de junio de 2016

#hemeroteca #etnocentrismo | El Museo Nacional de Arte de Dinamarca eliminará palabras ofensivas de los títulos de sus obras

El Museo Nacional de Arte de Dinamarca eliminará palabras ofensivas de los títulos de sus obras.
Sus responsables han encontrado 13 cuadros con la palabra 'neger' (negro, por el color de la piel) que serán renombrados.
Europa Press | El Mundo, 2016-06-08
http://www.elmundo.es/cultura/2016/06/08/5757d9b3e2704e7a7b8b45c5.html

El Museo Nacional de Arte de Dinamarca ha anunciado que retirará todas las palabras que sean potencialmente ofensivas de los títulos y descripciones de las obras de arte que tenga expuestas por otro términos que sean más neutrales, tal y como ha anunciado el responsable de colecciones al diario danés Politiken.

Entre estas palabras se encuentra el término ‘neger’, que se usa en danés para referirse de forma peyorativa a una persona negra, o el de ‘hotenttot’, en referencia al grupo étnico africano khoikhoi. Estas se eliminarán de todas las obras del Museo para ser sustituidas por "africano" o "afroamericano". Así ocurrirá en 14 piezas de la colección del museo, según la edición danesa del diario The Local.

"Hemos llevado a cabo una comprobación aleatoria de nuestra base de datos para ver si podíamos encontrar palabras ofensivas y anticuadas. Hallamos la palabra ‘neger’ en 13 ocasiones, y en una, ‘hotenttot’", ha explicado Peter Norgaard Larsen, director de investigación y colección del museo.

Si estos términos potencialmente ofensivos, explica, forman parte del título oficial de la obra de arte en cuestión -como ocurre en la obra del pintor holandés Karel van Mander III ‘Negerhoved’, que significa "Cabeza de una negra"-, se mantendrán pero se escribirán de forma secundaria los términos neutros.

El museo ha confirmado que ha decidido tomar esta medida inspirado en el Rijksmuseum de Ámsterdam, en Países Bajos, que decidió modificar los títulos y descripciones de 200 de sus obras al incluir términos anticuados y calificativos raciales.

Esta medida llega también poco después de que saliera a la luz una polémica en Dinamarca sobre la palabra ‘neger’ y su traducción al inglés, debate que se inició después de que el portavoz del Partido Popular Danés (DF, por sus siglas en danés), Soren Espersen, defendiera el uso del término e incluso lo utilizara para referirse al presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

jueves, 2 de junio de 2016

#hemeroteca #diversidad | La literatura que se estudia en Yale está hecha solo por hombres blancos

Imagen: El Diario
La literatura que se estudia en Yale está hecha solo por hombres blancos.
Estudiantes de la prestigiosa universidad piden cambiar el programa de la asignatura de literatura inglesa. "Pasar un año alrededor de una mesa donde están ausentes las contribuciones literarias de las mujeres, las personas de color y las homosexuales perjudica mucho a todos los estudiantes, sea cual sea su identidad", plantea la petición.
Alison Flood / Traducción de Jaime Sevilla Lorenzo | El Diario, 2016-06-02
http://www.eldiario.es/theguardian/estudiantes-yale-descolonizar-asignatura-escritores-hombres-blancos_0_522148650.html

Unos estudiantes de la Universidad de Yale han lanzado una recogida de firmas para pedir al departamento de Inglés que elimine la obligación que existe en una asignatura troncal de estudiar a grandes referentes literarios como Chaucer, Shakespeare y Milton, porque consideran "inaceptable que un estudiante de Yale que quiera estudiar literatura inglesa pueda leer solo a autores masculinos y blancos".

La prestigiosa universidad de Connecticut obliga a sus alumnos de inglés a pasar dos cuatrimestres estudiando una selección de autores que considera los "grandes poetas ingleses": "Geoffrey Chaucer, Edmund Spenser, William Shakespeare y John Donne en el primer cuatrimestre; John Milton, Alexander Pope, William Wordsworth y TS Eliot u otro poeta moderno en el segundo".

Su intención, según dice la universidad, "es proporcionar a todos los estudiantes una introducción generosa a los asuntos formales y temáticos permanentes de la tradición literaria inglesa". Los poemas que leen los estudiantes, añade, "abordan preguntas y problemas que resuenan a lo largo de toda la literatura inglesa: el estatus de la lengua vernácula, la promesa moral y los riesgos de la ficción, las relaciones entre hombres y mujeres, la naturaleza del heroísmo, la riqueza de la tradición y el anhelo de crear algo nuevo".

Pero los estudiantes han lanzado una recogida de firmas para pedir a Yale que "descolonice" la asignatura. Quieren que la universidad elimine la exigencia de los grandes poetas ingleses y reoriente sus requisitos para los siglos previos al XIX y el XX "para incluir deliberadamente literaturas relacionadas con el género, la raza, la sexualidad, la diversidad funcional y la etnia".

La petición dice que "pasar un año alrededor de una mesa donde están ausentes las contribuciones literarias de las mujeres, las personas de color y las homosexuales perjudica mucho a todos los estudiantes, sea cual sea su identidad", y que la asignatura "crea una cultura que es especialmente hostil para los estudiantes de color".

Según el Yale Daily News, la iniciativa ha recopilado al menos 160 firmas. La alumna Adriana Miele ha valorado en declaraciones a ese periódico estudiantil que hace falta un cambio en el departamento de Inglés "porque rechaza abiertamente las becas, críticas y análisis legítimos que aceptan muchos otros departamentos académicos de Yale".

En abril, Miele escribió una columna en el Yale Daily News en la que criticó la asignatura porque, aunque "se enseña a los estudiantes cómo analizar las obras literarias clásicas, no se les enseña a cuestionar por qué se han convertido en clásicas, o las implicaciones de los clásicos que oprimen y marginan activamente a las personas que no son blancas ni hombres o que son homosexuales o transexuales...". "Es posible graduarse en una titulación de lengua y literatura inglesa leyendo exclusivamente las obras de hombres blancos (mayoritariamente ricos). Muchos estudiantes no leen a una sola autora en las dos asignaturas fundamentales de la carrera. Este departamento contribuye de forma activa al borrado de la historia", reflexionó Miele.

Algunos miembros de la Facultad de Inglés de Yale han acogido bien la iniciativa estudiantil. La profesora Jill Richards ha declarado al Yale Daily News que "es inaceptable que los requerimientos de dos cuatrimestres para todos los alumnos cubren de forma rutinaria el trabajo de ocho poetas masculinos y blancos".

Pero la recogida de firmas también ha desatado críticas de antiguos miembros de la universidad. La redactora de Slate Katy Waldman, que estudió literatura inglesa en Yale, ha avisado a los estudiantes de que "si queréis estar muy versados en literatura inglesa, tendréis que taparos la nariz y leer a un montón de poetas blancos y masculinos. A un montón. Más de ocho".

"El catálogo es lo que es, y cualquiera que quiera entender cómo evoluciona tiene que aprender a moverse en él", ha escrito Waldman. "No estoy diciendo que sea aceptable que un alumno de inglés se gradúe en la universidad habiendo leído solo a autores hombres y blancos o incluso que el 70% lo sean. Pero no puedes considerarte estudiante de literatura inglesa si no te has detenido en la producción de algunas figuras fundamentales, que también resultan ser (¡ay!) tanto blancos como hombres".

sábado, 19 de marzo de 2016

#hemeroteca #racismo | El privilegio blanco y la conciencia crítica (una respuesta a Barbijaputa)

Imagen: Diagonal
El privilegio blanco y la conciencia crítica (una respuesta a Barbijaputa).
Helios F. Garcés | Diagonal, 2016-03-19
https://www.diagonalperiodico.net/global/29764-privilegio-blanco-y-la-conciencia-critica-respuesta-barbijaputa.html
En primer lugar, me gustaría advertir que esta crítica al artículo “Sólo racismo” publicado por Barbijaputa en el blog Zona Crítica de eldiario.es se construye desde el respeto sincero y desde el reconocimiento. Dado el clima general de odio machista, consideramos que su labor revela hasta qué punto los feminismos son absolutamente imprescindibles. Por eso, nos parece importante manifestar nuestro apoyo total ante la ola de insultos y amenazas que tanto ella como otras activistas reciben a diario únicamente por hurgar en los dominios del patriarcado y poner al descubierto el carácter constitutivo y estructural del machismo, tanto en la dimensión macro como en la micro. Así bien, esta respuesta nace de una intención dialogante, no enconada con la autora pero crítica con la izquierda blanca española en general. Aunque el artículo es firmado por mí, la perspectiva que lo alumbra nace al abrigo de lo que podría denominarse como un ‘renacimiento kaló’ en el Estado español, por lo que a menudo hablaré desde un plural colectivo y no desde el singular. Es precisamente por eso por lo que, dada su influencia en el universo virtual, nos parece necesario establecer un diálogo crítico a partir de su último artículo, escrito a tenor de los bochornosos sucesos acaecidos en Madrid el pasado 15 de marzo.
Recordemos. Dos estudiantes de periodismo de la UAM grabaron el vídeo en el que puede verse con todo lujo de detalles parte del horrible espectáculo que nos congrega. Poco antes de que se disputase el partido de fútbol entre el PSV Eindhoven y el Atlético de Madrid, unas gitanas rumanas pobres pedían unas monedas a las decenas de aficionados holandeses reunidos en las terrazas de la Plaza Mayor. Como respuesta, los hinchas, entre gritos de desprecio y risas, comenzaron lanzar al aire y al suelo una lluvia de céntimos frente a la mirada pasiva de la ciudadanía madrileña presente durante el suceso. Acto seguido, los aficionados hicieron grandes corros en los que rodearon a las gitanas rumanas. A cambio de las monedas les pedían que bailaran, que hicieran flexiones y se arrodillaran. En un mayor alarde de brutalidad quemaron algunos de los billetes que les ofrecían y los dejaron caer con sorna sobre ellas para divertirse mientras aquellas mujeres se lanzaban entre empujones y con desesperación sobre los mismos. El audiovisual, colgado en Youtube no recoge todo lo sucedido. Un profesor entrevistado por El País en la misma plaza aseguró lo siguiente: "Y ya fue el colmo cuando tiraron cachos de pan". Para ‘arreglar’ la situación, la Policía decidió llevarse a las mujeres gitanas rumanas a otro lugar, es decir, hicieron desaparecer el problema: ellas.

Barbijaputa, en su artículo “Sólo racismo” hace hincapié en la idea de que calificar los hechos atendiendo a su dimensión racista constituye una reducción ingenua de las causas por las que realmente se desarrollaron los mismos. La razón es que el racismo, según su interpretación, jugó un papel poco importante en las humillaciones. La autora escribe como si fuese fácil articular el complejo y estructuralmente invisibilizado debate en torno al racismo, lo cual desde la experiencia de las comunidades racializadas es sencillamente asombroso. Así mismo, maneja, desde nuestro punto de vista, un concepto de ‘racismo’ extremadamente convencional que no se ha dejado contaminar por las sólidas e importantes perspectivas críticas construidas por las comunidades humanas afectados por el mismo.

Y sí, podríamos coincidir con lo esencial de su artículo si percibiéramos que lo que trata de denunciar es la forma sesgada y reduccionista en la que proceden los medios mayoritarios; esa manera simplista, superficial e hipócrita de identificar el racismo. Pero no es a tales cuestiones a las que la Barbijaputa hace mención. Citamos sus propias palabras: "'Racista' ni siquiera es el primer apelativo que merecían los susodichos, porque lo cierto es que no quemaron billetes porque ellos fueran payos y ellas gitanas". No es la primera vez que nos encontramos a la militancia gadjí (no gitana) dando por hecho que es fácil llamar al racismo antigitano por su nombre y llevamos tiempo asegurando que tal ilusión constituye un síntoma inequívoco de etnocentrismo naturalizado.

Descolonizar la conciencia crítica comienza por reconocer cuál es nuestra situación en el mapa de las identidades raciales impuesto desde la arcaica y persistente dimensión colonial del poder moderno. A partir de entonces podemos comprender que nuestra perspectiva está condicionada por nuestra experiencia y que de ahí brotan determinados privilegios étnicos a los cuales podemos renunciar si conseguimos explicitarlos ya que ser blanco, como diría Houria Bouteldja, es, principalmente, una forma de pensar, no tanto una pigmentación determinada de la piel.

Las comunidades gitanas han representado tradicionalmente el contrapunto interior al orden deseable en las sociedades europeas; han sido históricamente asociadas a la delincuencia y a la marginalidad; de hecho, han sido observadas como parte indisociable y conformadora del ‘lumpen’, incluso desde la propia izquierda. Tal y como el propio Marx escribió, el ‘lumpen’ es “el partido de las fulanas y los gitanos, a él sólo acuden la descontenta masa campesina, iluminada y esotérica, mística y alocada, o esos sarnosos limpiabotas, mendigos y sicarios, que inevitablemente son tan enemigos del proletariado como la Reacción [...] Cuando el Proletariado triunfe deberá aplastarlos". Es por eso que el desprecio de clase exhibido por los jóvenes holandeses al que Barbijaputa hace mención encuentra su punto de intersección con el de raza/etnia, el cual contribuye a explicar el lugar que las personas gitanas ocupan en el imaginario europeo mayoritario.

Blanquear las jerarquías raciales
Negar que parte esencial del desprecio manifestado por los hinchas del PSV ante las gitanas rumanas tiene que ver con el estructural racismo antigitano es blanquear lo sucedido y desperdiciar una gran oportunidad. Rara vez los medios mayoritarios se hacen eco de la situación de alarma social que sufre el pueblo gitano en todo el continente y llaman a las cosas por su nombre. La indignación mediática española durante estos días es hipócrita porque consiste en presentar los hechos como si constituyeran una excepción abominable.

El pueblo rom representa la comunidad humana racializada más numerosa y antigua de Europa, y si los y las activistas gadjé (no gitanos) no aprenden a mirar desde la terrible situación en la que se encuentra un porcentaje desolador del mismo perderán la oportunidad de afinar en su diagnóstico sobre las patologías del poder en el interior del continente. El racismo antigitano no es un sencillo paquete de prejuicios y tópicos generalizados; se trata de una ideología institucionalizada tan antigua como los Estados–nación que impregna las relaciones sociales y desemboca en la deshumanización naturalizada de las personas gitanas de carne y hueso.

En el marco de tal esquema, la excepción consiste en tratar a los gitanos como a seres humanos. Atendiendo a ello, aseguramos que si los aficionados holandeses ningunearon con tal insensibilidad la dignidad de las mujeres gitanas rumanas de la Plaza Mayor es porque el caldo de cultivo que hace de las personas romaníes individuos subhumanos está preparado en todo el continente y nunca se ha rebatido con la voluntad política necesaria.

La forma en la que la autora aborda lo sucedido nos recuerda a la frecuente actitud marxista imperante en la izquierda masculinizada; a la rapidez con la que desde dicha trinchera se suele acudir a desmantelar el supuesto carácter inofensivo de la crítica contra el machismo o el racismo. Para ellos, lo que realmente está en juego es la “objetiva y científica” opresión de clase. Las feministas decoloniales nos han educado haciéndonos ver que los principales defensores de esta perspectiva son hombres blancos cisgénero y que al blindarse ante la crítica violeta y decolonial están protegiendo sus privilegios como observadores de la realidad desde lo que Amaia Pérez Orozco llama “la hegemonía crítica”. Es la sensibilidad política de los feminismos la que precisamente nos puede ayudar a superar el estrabismo etnocéntrico, ese estrabismo que no percibe la dimensión estructural del racismo y sus puntos de intersección con el clasismo y el sexismo.

Clasismo / racismo / sexismo
"Quemaron billetes por puro y duro clasismo, declarando así su odio hacia las indigentes por el hecho de serlo, a las que por supuesto perciben como seres inferiores. Y las hicieron bailar por pura y dura misoginia, sin ningún temor a una respuesta agresiva por tal humillación. Las mujeres, ya saben, ante las agresiones rara vez responden con más agresiones. Y eso, un seguidor del PSV, como cualquier otro, lo sabe bien". Efectivamente, las jerarquías de clase y de sexo/género estuvieron presentes y formaron parte esencial del horrible espectáculo. Sin embargo, a Barbijaputa se le olvida un factor esencial: la importancia del papel del antigitanismo/romofobia naturalizado en las sociedades europeas. Los linchamientos y vejaciones a las poblaciones gitanas representan una constante a lo largo y ancho de la Europa actual y solo hay que acudir a los informes de Amnistía Internacional o del European Roma Rigths Center para comenzar a percatarse de ello.

Si nuestra voluntad es comprender adecuadamente la verdadera dimensión de lo ocurrido es importante recordar cuál fue uno de los principales cánticos que los hinchas blancos dedicaron a las mujeres romaníes: "¡No crucéis la frontera!". Es evidente que aquellos jóvenes holandeses consideran España como parte de su hogar y también lo es que en su imaginario las gitanas rumanas no forman parte del mismo. No importa que las gitanas fuesen europeas y que los romaníes vivan en Europa desde su propia conformación, lo importante es que no deben cruzar “la frontera”. ¿Qué frontera? La frontera delimitada por el arcaico racismo que las sitúa por debajo de la línea de lo humano. Por eso la Policía, fiel a los marcos de dicha frontera, arregló el problema expulsando a las gitanas del lugar en el que eran vejadas. Se trata de una vieja y constante estrategia europea que se está haciendo claramente explícita en su gestión de la denominada ‘crisis de los refugiados’.

Nuestra autora asegura que el hecho de que las mujeres humilladas fuesen gitanas constituye el último factor de importancia en lo ocurrido: "Probablemente, el hecho de ser gitanas fue, de hecho, el último motivo y no el primero, ¿o alguien cree que en el caso de haber sido mujeres indigentes blancas los agresores hubieran mostrado respeto?". Pensamos que la pregunta es simplista y encierra un privilegio inconsciente: el privilegio naturalizado de ser una persona blanca en Europa. Cualquier persona cuyo origen étnico la ligue a una comunidad racializada sabe perfectamente cuál es la respuesta a la pregunta de Barbijaputa. No, evidentemente, si las mujeres hubieran sido indigentes blancas, los hinchas no se hubiesen transformado, de repente, en fraternos compañeros; ¿qué ingrediente de la reflexión alumbra tal pregunta? Sin embargo, el hecho de que eran ‘visiblemente’ gitanas tuvo un peso extraordinario, esencial y aplastante en lo acontecido.

Una mujer gitana y empobrecida sufre y resiste ante la jerarquía sexual, la jerarquía de clase y la jerarquía racial, así que el hecho de indicar la importancia principal del racismo no implica negar las otras jerarquías implicadas. Hubiésemos estado de acuerdo en una reconsideración de los hechos atendiendo a las jerarquías sexuales y de clase presentes en los mismos. Pero no podemos estarlo si las implicaciones nos hacen desembocar en uno de los errores clásicos de manual procedentes del etnocentrismo: subestimar la colonialidad del poder. No seremos nosotros los que vengamos a afirmar que la misoginia jugó un papel menor en lo acontecido. Lo que aseguramos es que no hay nada mejor que dejarse intoxicar por el feminismo decolonial, que atiende a las intersecciones de raza, sexo y clase sin crear una jerarquía epistemológica en torno a las mismas, lo cual es una tendencia propia de aquellas identidades racialmente privilegiadas que no tienen que enfrentar el racismo.