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viernes, 10 de enero de 2025

#hemeroteca #ocaña #testimonios | 'Ocaña, un retrato intermitente', de Ventura Pons: la mirada descarnada y salvaje a hombre libre y al artista inclasificable

Ocaña, Camilo y Nazario en la película de Ventura Pons //

'Ocaña, un retrato intermitente', de Ventura Pons: la mirada descarnada y salvaje a hombre libre y al artista inclasificable

El director, fallecido en 2024, entrevistó a José Pérez Ocaña, artista inclasificable
Rafael Muñoz | RTVE, 2025-01-10
https://www.rtve.es/television/20250110/ocana-retrato-intermitente-ventura-pons-mirada-descarnada-salvaje-a-hombre-libre-artista-inclasificable/16397003.shtml

"¡Que sigan pasando mis películas!", dijo Ventura Pons cuando un periodista de La Vanguardia le preguntó sobre cómo quería ser recordado. Fue en 2017 y ahora, un año después de su muerte, RTVE recupera dos títulos de su filmografía. ‘Animales heridos’ y ‘Ocaña, un retrato intermitente’, su primera película. El barcelonés arrancó profesionalmente en los 60 y 70 en el terreno de los documentales y como director de teatro y en 1977 rodó esta peculiar obra, que es una mezcla de géneros. Las Ramblas de Barcelona se transforman en las tablas de un teatro en el que Ocaña, como todos conocían a José Pérez Ocaña, se desnuda en varios actos.

La cámara, la cuarta pared, le acecha, sigue y persigue. Y a la vez atrapa momentos que son piezas de un puzle: solo conocemos al personaje cuando se todos se unen. Detrás de cada frase, de cada recuerdo, de cada reflexión hay un retazo de su vida que surge de forma intermitente y que, en muchos casos, transcurre de forma paralela a las vidas de una ciudad, Barcelona, y una sociedad, la del postfranquismo, que empezaba a cambiar y abrirse a otras libertades.

Para referirse a Ocaña se dice que fue pintor, activista, ‘performer’, artista multidisciplinar, gay, rebelde con muchas causas, revolucionario en lo cultural, combativo en lo social. Nació en Cantillana, Sevilla, en 1947, y renació, como Ave Fénix, en la Barcelona que inauguraba los años 70. Salió del armario vestido de libertad y con libertad se expresó artísticamente. Cuando el lienzo se le quedaba pequeño, se pintaba la cara y los labios y salía a la calle para seguir expresándose, luciendo un vestido que no dudada en airear para mostrar que no llevaba ropa interior.

“Me preguntaba el por qué me desnudo por la calle. Bueno, a mí me gustaría saber por qué la gente lleva ropa. ¿Por qué no ir por la calle desnudo? Es como romper algo, y a mí me gusta romperlo", dice Ocaña al inicio de la película, donde recuerda su primer ‘streptease’, "el primero en España ante siete mil personas", muchas de ellas pensaron entonces que veían a una mujer, ya que el artista escondió sus genitales para la ‘performance’. "¡No soy travesti, soy teatrero!”. Ocaña habla de machismo y misoginia, del maltrato a la mujer, de la necesidad de no poner etiquetas. Temas de absoluta actualidad. Todavía.

Habla tumbado en la cama, junto a un espejo, y la cámara capta a los dos seres que habitan en Ocaña, el hombre y el artista. Los recuerdos le llevan a la infancia y pubertad, a los juegos eróticos, a veces perversos, los primeros encuentros sexuales con los chicos del pueblo en las viñas, el río o los pajares. "Yo no había oído la palabra homosexual hasta que llegué a Barcelona".

Ocaña, lo tuyo es puro teatro
La vida y la obra de Ocaña están fuertemente relacionadas: la una bebe de la otra para enriquecerse. En su 'teatro' no hay falsedad, no hay disfraz, solo verdad y la búsqueda de la identidad. Era un artista esponja, que absorbió de todo lo que le rozó, desde su tierra y su familia hasta sus demonios internos. Trató, sin pudor ni temor, temas como la estética y el fetichismo religioso, las tradiciones culturales y el folclore, la homosexualidad, la muerte. En un momento de la película dice ser "una libertataria”, término que acuñó para unir su libertad y su actitud contestataria con las que ondeaba su bandera.

Fue un personaje atractivo para la prensa, porque incitaba al escándalo: Ocaña no tenía filtros, ni frenos. Reinó en Las Ramblas y la Plaza Real, lejos de la zona alta de Barcelona donde residía la burguesía. "Soy un marginado como las putas, los chulos, los maricones, como los ladronzuelos que roban motos. Aunque soy pintor, puedo meterme en su mundo. Me siento identificado entre esa gente".

La película, que en 1979 no pudo emitirse en la Segunda cadena de Televisión española por la censura, es hoy una cinta de culto, y las nuevas generaciones se acercan a la leyenda de Ocaña con su propio lenguaje: Ocaña era un ‘outsider’, un icono de la cultura ‘underground’, no era un artista ‘mainstream’. La cinta se emite ahora en 'Historia de nuestro cine', junto a Animales heridos, para rendir con ellas un pequeño homenaje a Ventura Pons en el primer aniversario de su muerte. Ambas películas se incorporan al catálogo de RTVE Play, que se refuerza con nuevos títulos de cine, series, documentales y programas.

lunes, 8 de enero de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | Muere a los 78 años el director Ventura Pons, figura clave del cine catalán

El País / Ventura Pons en el rodaje de 'Forasters' (2008) //

Muere a los 78 años el director Ventura Pons, figura clave del cine catalán

El realizador retrató en sus películas la Barcelona urbana, defendió la cultura catalana y participó en cinco ocasiones consecutivas en la Berlinale
Gregorio Belinchón | El País, 2024-01-08
https://elpais.com/cultura/2024-01-08/muere-el-director-de-cine-ventura-pons-a-los-78-anos.html

Con la muerte de Ventura Pons, fallecido hoy a los 78 años en su casa de Barcelona por su accidente casero, desaparece una figura clave en el cine catalán, un realizador que marcó el cambio de siglo con la presencia habitual de sus películas en la Berlinale (donde participó cinco años de forma consecutiva en la sección Panorama), y que volcó en sus filmes su habilidad para el diálogo, capacidad que había pulido en sus primeros pasos artísticos en el teatro. El director de ‘Anita no pierde el tren’; ‘Ocaña, retrat intermitent’, ‘Caricias’ o ‘Amic/Amat’ recibió, entre otros premios, el Gaudí de honor, la Medalla de Oro de las Bellas Artes o el Nacional de Cine de la Generalitat. En su despedida, la Academia de cine catalana ha subrayado: “Uno de los más importantes cineastas de nuestro país y que más ha hecho por el cine catalán y en catalán”.

Bonaventura Pons i Sala nació en 1945 en Barcelona. Durante el último lustro del franquismo se dio a conocer como director teatral, antes de saltar a la dirección con el documental ‘Ocaña, un retrato intermitente’ (1978), una mirada a la Barcelona de la época a través de José Pérez Ocaña, artista, ‘performer’ y activista en favor de los derechos LGTBI. Las múltiples facetas de Ocaña, creador líder de la contracultura barcelonesa a la vez que luchador contra las convenciones sociales y la represión sexual cuando todavía la policía detenía a los homosexuales bajo el paraguas de la ley de peligrosidad social, le sirvieron a Pons como espejo de sus propias inquietudes sexuales, intelectuales y culturales. El documental se estrenó en la sección Una cierta mirada del festival de Cannes de 1978.

En 1985, tras el éxito de la sátira ‘El vicario de Olot’, Pons funda su productora El Films de la Rambla, que le proporcionará vuelo artístico, a la vez que conectó, y se benefició económicamente, con las facciones más defensoras de la cultura catalana en catalán. Así arrancó una etapa fructífera en la que enlazaba película tras película, en una suerte de Woody Allen local (un parecido que se acentuaba porque a ambos sus títulos, comedias habitualmente urbanas, los distribuía la misma empresa, Lauren Films). En el caso de Pons, el ritmo lo mantenía adaptando las obras teatrales más palpitantes del momento, de autores como Josep Maria Benet i Jornet, Lluïssa Cunillé, Sergi Belbel o Josep Maria Miró, a los que sabía dar un atractivo audiovisual. Y acompañado además, en ese salto, de varias generaciones de actrices espectaculares que con Pons despuntaron en el cine tras triunfar en el teatro.

Así llegaron hasta 19 películas, como ‘El porqué de las cosas’ (1994), ‘Actrices’ (1996), ‘Caricias’ (1997), ‘Amic / Amat’ (1998), ‘Morir (o no)’ (2000), ‘Anita no pierde el tren’ (2000), donde emparejó de manera sorprendente —y con gran resultado— a Rosa Maria Sardà con José Coronado, ‘Manjar de amor’ (2001) —su salto a un rodaje internacional en inglés y el cierre de su racha en Berlín—, ‘Amor idiota’ (2004), ‘Animales heridos’ (2005), ‘La vida abismal’ (2006) o ‘Barcelona (un mapa)’ (2007), su cuarta y última candidatura a los Goya. Consciente del poder de las nuevas tecnologías, las abrazó: un ejemplo es que fue uno de los primeros cineastas españoles con página web propia. “La hice para facilitar que la gente tuviera las cosas que me pedían sobre mis películas. Cuando hacemos una nueva película, ponemos fotos, una sinopsis, resúmenes de prensa... Actualizo la página de entrada desde mi casa”, recordaba en 2003.

“No puedo quejarme, porque soy uno de los cuatro o cinco directores con presencia internacional. Llevo 700 festivales en mi vida, 32 retrospectivas, y no en sitios pequeños. Es cierto que mi cine ha viajado por todo el mundo de forma increíble, contra viento y marea. Y ha tenido mayor reconocimiento internacional que aquí”, contaba a El País en una entrevista en 2014. Ese mismo año Pons lideró una iniciativa para reabrir, como los cines Texas, la antigua sala de cine Lauren Gràcia, en su barrio de Barcelona. El final del confinamiento supuso también el cierre definitivo del mítico local.

Pons rodó además un puñado de documentales interesantes. Al ya mencionado ‘Ocaña, un retrato intermitente’, sumó ‘El gran Gato’ (2002), que logró un enorme eco gracias a su dibujo de otro mito, el rumbero Gato Pérez, fallecido en 1990 con tan solo 40 años, músico al que Ángel Fernández-Santos definió en la crítica del filme como “cantante de rock filtrado a través de ritmos de salsa arrabalera”; o ‘Cola, colita, colassa’ (2014), sobre la fotógrafa catalana que retrató desde la ‘gauche divine’ a la miseria de las chabolas. A la búsqueda de ese algo más, como con el documental ‘Ignasi M.’ (2013), la historia de Ignasi Millet, un reputado museólogo que tuvo que cerrar su empresa e hipotecar su casa ante la crisis económica, también arriesgó sus propias posesiones: “Yo creo que hay que luchar por las cosas en las que crees en la vida. La verdad es que me dicen si me he vuelto loco por filmar estas películas”. El estado de salud de Pons se volvió frágil tras sufrir un ictus en 2013, y su última aparición, donde se mostró debilitado, fue hace unos días en el funeral de Colita, aunque su fallecimiento se ha debido a un accidente casero.

En su penúltimo largo de ficción, ‘Miss Dalí’ (2017), ahondó en la vida de la hermana de la figura del surrealismo. Con su clarividencia portentosa, Jordi Costa retrató al cineasta en su crítica de este ‘biopic’: “Tras 45 años de carrera resulta evidente que en Ventura Pons hay muchos cineastas posibles: el que se reactiva aquí es el que ya se manifestó en la extraordinaria ‘Una merienda en Ginebra’ (2013). Es decir, el Pons que hubiese podido ser un excelente director de dramáticos para la BBC”.

lunes, 18 de septiembre de 2023

#libros #gais #memoria | Ocaña : el eterno brillo del sol de Cantillana

Ocaña : el eterno brillo del sol de Cantillana / Carlos Barea (ed.).

Madrid : Dos Bigotes, 2023 [09-18].
254 p.

/ ES / Libros / ENS / REC / Contracultura / Gais / Memoria / Ocaña / Performatividad / Queer / Testimonios / Transgresión

📘 Ed. impresa: ISBN 9788412653571 / 20,95 €
📝 Cita APA-7: Barea, Carlos (ed.) (2023). Ocaña : el eterno brillo del sol de Cantillana. Dos Bigotes.


Una obra que profundiza, en el 40º aniversario de su muerte, en la figura de Ocaña, un artista libre y transgresor. ¿Qué tiene la figura de José Pérez Ocaña que, cuarenta años después de su muerte, sigue despertando admiración? ‘Ocaña. El eterno brillo del Sol de Cantillana’ es un volumen colectivo coordinado por Carlos Barea que trata de responder a esta pregunta a través de una mirada multidisciplinar a la vida y la obra de uno de los artistas más destacados de la contracultura catalana de finales de los años setenta y principios de los ochenta. Con la intención de arrojar algo de luz sobre un personaje del que mucho se ha dicho, pero poco se ha escrito, el libro reúne a un gran plantel de autoras y autores que se han encargado de investigar su trabajo y todo aquello que rodeó su figura: desde su ‘sexilio’ casi forzado a su obsesión por el imaginario religioso en sus pinturas o ‘performances’, pasando por un análisis del contexto artístico-cultural en el que se desenvolvió. Además de textos de personas tan cercanas a Ocaña como el director de cine Ventura Pons, su amigo íntimo Nazario o una entrevista a su hermano mellizo, se incluyen dos documentos inéditos: un relato biográfico firmado por el propio artista y una carta de su puño y letra que escribió a Felipe de Paco. ‘Ocaña. El eterno brillo del Sol de Cantillana’ es, en definitiva, un libro que pretende desentrañar el misterio de un artista absolutamente libre que se marchó vestido de sol y cuyo resplandor ha llegado hasta nuestros días.

Carlos Barea (Granada, 1987) es graduado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Rey Juan Carlos, máster en Escritura Creativa por la escuela Hotel Kafka y máster en Estudios LGTBIQ+ por la Universidad Complutense de Madrid. Ha colaborado con varios medios, especializándose en crítica de cine y literatura LGTBIQ+, además de trabajar como lector profesional para diferentes editoriales. También imparte talleres de creación literaria LGTBIQ+, así como otros relacionados con la diversidad en el mundo audiovisual, en colaboración con FAD y Netflix. En relación con su faceta de escritor, en 2020 publicó su primera novela, ‘Bendita tú eres’ (Egales), y en 2023 coordinó las obras colectivas ‘Flores para Lola. Una mirada queer y feminista sobre la Faraona’ (Dos Bigotes y Egales) y ‘Ocaña. El eterno brillo del Sol de Cantillana’ (Dos Bigotes). En ese mismo año también participó en ‘¡Larga vida al trash!’ (Dos Bigotes), un repaso por la obra de John Waters desde la óptica de diferentes autores especializados en cine.

sábado, 13 de agosto de 2022

#hemeroteca #gais #lgtbi #ocaña | La ascensión de Ocaña de artista a fetiche andaluz

El País / Objetos personales de Ocaña //

La ascensión de Ocaña de artista a fetiche andaluz.

El pueblo sevillano de Cantillana celebra el aniversario del nacimiento y muerte del pintor que convirtió su vida y obra en una lucha artística y precursora de los derechos LGTBI.
Jesús A. Cañas | El País, 2022-08-13
https://elpais.com/cultura/2022-08-13/la-ascension-de-ocana-de-artista-a-fetiche-andaluz.html 

En las calles del pueblo sevillano de Cantillana, por cada azulejo dedicado a la virgen de la Asunción hay otro enfrente para la Pastora, las dos devociones a las que se entrega maniqueamente la localidad. Pero las guirnaldas de luces que ya festonean las callejuelas anuncian que, en pocos días, le toca a la primera salir en procesión. Los pintores tiñen de brillantes blancos, ocres y azules las fachadas para el día grande de los asuncionistas, el 15 de agosto. En esas debió verse, en algún momento de la España gris de finales de los 60, el joven José Pérez Ocaña, devoto de su Asunción y solo reputado encalador por aquel entonces. Fue poco antes de que cambiase la brocha gorda por los pinceles, antes de que le diese la vuelta a la faltona etiqueta de “maricón” del pueblo y se proclamase, coronado con mantilla y joyas, como “la Pasionaria de los mariquitas” en las Ramblas de una Barcelona inserta en la convulsa Transición.

Tanto corrió Ocaña en convertir su vida en arte performático, oda al folclore andaluz y grito activista LGTBI que, en pleno 75 aniversario de su nacimiento y a punto de arrancar el 40 de su muerte, los jóvenes creadores de hoy aún le sienten tan actual que le han ascendido a icono de un nuevo andalucismo sin complejos que usa el imaginario más tradicional del sur para deconstruirlo y agitarlo con orgullo.

Aquellas “viejas” —como las llamaba el propio pintor— que enrejan los flecos de los mantones, acuden a entierros y ven procesiones en los cuadros de Ocaña no están tan lejos de las escenas pastel de la obra del joven creador sevillano Ricardo Pueyo. Ni el elogio de la mantilla, de los corales y del folclore que realiza hoy el bailarín Carlos Carvento en su drag y en su obra 'Maricón de España' se antoja tan distante de aquel cantillanero que lanzaba piropos a la virgen en la película 'Retrato intermitente' (1978), de Ventura Pons.

En pleno aumento de los delitos de odio, ni siquiera parece tan remoto en el tiempo contemplar la agitación y la violencia de la serie de dibujos a pastel ‘Paliza y detención’ que Ocaña creó después de que, en julio de 1978, la policía le agrediese por pasearse travestido por las Ramblas. Y eso que el artista se marchó de su Cantillana natal en 1971 huyendo de la opresión de las críticas de un pueblo “que se le quedó pequeño”, como apunta José Manuel González, fotógrafo y amigo del artista. Pero nunca renegó de una localidad a la que volvía con cada primavera y verano, fascinado por esos “fetiches”, como él los llamaba, que cuajan su cosmovisión pintada y performática: esas viejas, la copla, el campo andaluz, la virgen o sus recurrentes ángeles. “Me gusta mucho ser de pueblo, y de este, donde unos me quieren y otros me critican”, resumía el mismo pintor.

No es la única contradicción que se entrevera en su producción artística. “Ocaña es tremendamente andaluz en sus expresiones, pero eso lo encuentra cuando llega a Barcelona”, apunta Andrés Luque, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla y especialista en vanguardias. En los apenas 12 años que van desde la llegada a la ciudad condal a su prematura muerte en Cantillana, el creador fue capaz de producir una obra diversa, heterogénea, cambiante y muy prolífica. “Trabajaba mucho, se pasaba hasta las dos de la mañana pintando”, recuerda Jesús Pérez Ocaña, hermano mellizo del artista. Para conseguir esa velocidad, pasó del lienzo y el óleo al papel y el acrílico. “Ahí es cuando toma un lenguaje más propio, aunque no tiene una evolución lineal. Su pintura es intuitiva con el color. Coge los recursos estéticos que le interesan”, resume José Naranjo, pintor e investigador de la obra del cantillanero.

Luque aprecia en la obra de Ocaña conexiones con el fauvismo francés, el impresionismo alemán, el surrealismo o el arte naif de Henri Rousseau: “Es más conceptual que técnico. Es dinámico, reforma con el color y la línea para provocar un sentimiento. Ocaña es un valiente en el sentido amplio porque su interés es mostrarle a todo el mundo su realidad, que no es la suya sino de la homosexualidad de aquel momento”. Ese universo vibrante quedó plasmado en una gran variedad de pinturas que él vendió, trocó o regaló a sus clientes, amigos y familiares.

Unas 80 piezas, de una producción mucho más amplia y dispersa en colecciones particulares de España, lucen desde hace cuatro años en el Centro de Interpretación Ocaña de Cantillana, ubicado en una antigua iglesia conventual rehabilitada. Cuando en 1996 Ángeles García, actual alcaldesa del pueblo y entonces concejala de Cultura, habló por primera vez del proyecto recuerda que la tildaron de “loca”. “Tenía clara su importancia, pero tuvimos que hacer mucha pedagogía entre los vecinos para hacerla comprender”, explica la regidora.

Y no fue precisamente porque Ocaña pasase desapercibido cuando visitaba el pueblo. Encarni Ortiz, sobrina del pintor, le tiene grabado “bajando del autobús con sus pantalones anchos, su mantón, su bombín y los jazmines en el pelo”. Por aquel entonces, el cantillanero ya era un creador de cierto renombre en Barcelona y, con cada viaje, el pueblo se dividía entre los jóvenes y mujeres mayores que se sentían “atraídos” por los pasacalles o decoraciones para el Corpus que organizaba y los que “le criticaban” por su visibilidad, como recuerda su amigo González. “A él no le daba miedo nadie, le contestaba al que le dijese algo. Pero cuando lo pasaba mal se refugiaba en su hermana”, apunta Ortiz, en referencia a su madre, Luisa. Y ella, sentada a su lado, replica en uno de los atisbos de lucidez que su enfermedad le concede: “¡Qué lástima de mi Pepe! Tenía leones a su alrededor que le defendían”.

Era el precio de ser un adelantado, de reivindicar la pluma y el travestismo en señora andaluza a golpe de mantilla, recreaciones de procesiones y salvas a la virgen, lo que que él llamaba “ser teatrero”, más por interés antropológico y superstición que por creencia religiosa. “De cualquier improvisación —creadas especialmente en Barcelona— surgía una obra de arte, aunque él no tenía el concepto de ‘performance’ actual”, apunta Naranjo. La obra de Ocaña es quizás hoy más conocida gracias a la fascinación que siguen produciendo las escenas grabadas por Ventura Pons o los icónicos posados que hizo para Colita —en los que aparece desnudo, engalanado con peina, gargantilla y mantón— y que la fotógrafa ha donado al museo en Cantillana.

“Muestra la vitalidad contra la marginación, la valentía contra la vida, pero desde un modo ingenuo. Es tremendamente espiritual, le da un gran valor al folclore. Es un artista con muchísimas aristas. Hoy, sigue siendo rupturista, podría ser la bandera de todos los chicos de hoy en día”, resume Luque. Por eso, al profesor le contraría que su obra pictórica aún no esté tan valorada como debiera, aunque su hermano Jesús aprecia “como ha ganado valor en las galerías de arte”. Luque centra su crítica en la falta de libros y más estudios que den a conocer “su sufrimiento para sacar la cabeza” y la escasa presencia del artista en museos públicos de referencia, a los que señala de “siempre aceptar obras de los mismos”. Ese vacío institucional —disociado del interés que genera el artista entre los jóvenes creadores— lo sufre el propio pueblo de Cantillana, que lucha desde hace meses por introducir el Centro Ocaña en la red de Espacios Culturales de Andalucía y por conseguir subvenciones que les permitan dejar de tener que financiarlo “a pulmón” con un presupuesto de apenas 30.000 euros, como se queja la alcaldesa.

Ángeles García confía en que las efemérides que conmemoran el nacimiento y muerte del pintor hagan posible el cambio de tendencia. De momento, una carroza dedicada a Ocaña, que participó en las pasadas fiestas del Orgullo en Madrid, visitó el pasado 28 de julio Cantillana, como primera parada de una ruta por la España rural en la que reivindican el ‘sexilio’ que sufren las personas LGTBI de pueblo. Pintada de amarillo, llena de cintas de colores y coronada por un sol, la batea recuerda la que fue su penúltima actuación. El 24 de agosto de 1983, Ocaña acudió a la llamada de su pueblo para organizar un pasacalles por la Semana de la Juventud. Se pintó la cara de vivos colores y se enfundó un mono amarillo del que pendían centenares de tiras de papel maché. Pero todo ardió, prendido por unas bengalas que llevaba en sus puntas un sol que completaba el disfraz.

José Pérez Ocaña murió el 18 de septiembre, víctima de las quemaduras y complicaciones que se derivaron de una hepatitis mal curada. Su entierro fue justo como él describió y pintó proféticamente en su sobrecogedora obra ‘El velatorio (Premonición)’. “Por fin lo he pintado. El velatorio lo veo con alegría, no con lloro. En Andalucía, el velatorio y la fiesta van muy juntos”, dijo cuando acabó su obra. Y el pueblo cumplió su voluntad. Quien hizo arte de su propia vida protagonizó su última ‘performance’ festiva. “Incluso sus detractores fueron a su entierro. ¿Que qué era mi hermano? Ocaña era todo: era maricón, era pintor y, sobre todo, era una gran persona”, zanja su mellizo emocionado.

sábado, 18 de enero de 2020

#hemeroteca #gais #testimonios | Ventura Pons: el cineasta independentista (casi) arruinado por proyectar sólo películas en catalán

Imagen: El Mundo / Ventura Pons (1i) y Lluís Llach (2i)
Ventura Pons: el cineasta independentista (casi) arruinado por proyectar sólo películas en catalán.
Tras alinearse incondicionalmente con Puigdemont, el director de 'Què t'hi jugues Mari Pili?' ha visto cómo los cines que adquirió han ido hundiéndose.
Luis Fernando Romo | LOC, El Mundo, 2020-01-18
https://www.elmundo.es/loc/famosos/2020/01/18/5e217f0bfc6c8392298b45d7.html

Un sueño hecho añicos. Cuando 'The New York Times' bautizó a Ventura Pons como el "Woody Allen catalán", no se podía imaginar que llegaría a ser tan desafortunado como el director estadounidense... aunque por motivos diferentes. Tras dirigir y producir decenas de películas de éxito a través de Els Films de la Rambla SL, constituida en 1985 ('Què t'hi jugues Mari Pili?', 'La vida abismal' o 'Caricias'), en 2014 fundó la empresa Raig d'Idees i Propostes Visuals SL, con un capital social de 530.000 euros para dedicarse a la exhibición cinematográfica. Aquella apuesta romántica, nostálgica y arriesgada fue el principio de su quiebra.

Como administrador único, Pons se tiró a la piscina (prácticamente sin agua) y alquiló en 2014 por unos 7.000 euros los cines Lauren Gràcia -previamente pertenecían a otro gran ególatra de la industria, el fundador de Lauren Films, Antoni Llorens, ya fallecido-, antiguo comedor social durante la Guerra Civil y reconvertidos en las salas de reestreno Texas. Como el local ya estaba tuneado, invirtió menos de un millón de euros para la digitalización, cambiar el sistema de sonido, poner butacas nuevas, hacer un hall igualmente nuevo... Enseguida, el cine se convierte en la gallina de los huevos de oro. Hay colas para entrar. Algo inaudito en la época del 'streaming'.

Eso le llevó en 2017 a alquilar y reformar por casi un millón de euros los antiguos cines Albatros de Valencia, que renombró como Albatexas. ¿Su finalidad? Exhibir filmes en versión original con subtítulos en valenciano y cine catalán en versión original. A finales de 2018 recondujo la programación ante la escasez de público e incorporó espectáculos de pequeño formato, cine actual a un precio inferior y películas de autor. Le cambió el nombre por el de Cinemes Las Vegas, para hermanarlo con el que había adquirido en Figueres a comienzos de 2018. Pero el de Valencia cerró en abril de 2019.

El detonante que ha provocado su hundimiento como exhibidor empezó a gestarse en 2017 durante el rodaje de 'Miss Dalí', protagonizada por actrices clásicas inglesas como Claire Bloom o Siân Phillips y actores locales de la talla de Josep Maria Pou o Vicky Peña. Su pasión por el pintor catalán, así como su amor por la Costa Brava, donde posee una impresionante casa rústica de piedra frente a la Casa-Museo de Salvador Dalí en Portlligat, fueron motivos sobrados para que hiciera su apuesta más fuerte. Renovó por tres millones de euros los cines Las Vegas del centro de Figueres (Costa Brava) para convertirlo en cuatro salas de proyección. Una de ellas, con algo más de 500 butacas y con una de las pantallas más grandes de Cataluña. Pero la vanidad fagocitó a Pons. En abril de 2018 se inauguraron con la proyección mundial de 'Miss Dalí' y justo un año después, empezaron los impagos a los trabajadores. En diciembre de 2019, la empresa Picking SPI empezó a gestionar las salas.

Lamentablemente, Ventura Pons se deshizo de las salas de Valencia y Figueres por una cantidad irrisoria que no sirvió para tapar el enorme socavón financiero. Un extrabajador de Pons asegura a LOC que "su gran error fue poner todos los cines a nombre de la misma sociedad, Raig d'Idees i Propostes Visuals SL, y no abrir una empresa por cada uno de los que adquiría. De esta manera, si uno no funcionaba, la empresa se cerraba". Pero Ventura no escuchaba a nadie y se rodeó de un equipo de contables que le llevaron al abismo. Resultaba inviable que la gallina de los huevos de oro de los Texas de Barcelona alimentara a los otros cines deficitarios.

Esta situación ha provocado la ruina de uno de los más reputados realizadores del cine catalán. Por tal motivo, los Texas se encuentran actualmente en la cuerda floja: hay retrasos en el pago del alquiler, no se abonan las nóminas desde hace meses, la mitad de los empleados ya no están y los que quedan están muy enfadados porque el jefe niega la realidad, existen demoras en el pago a los distribuidores, aparecieron pintadas como "Ventura paga, Ventura moroso"... Una bola de nieve que cada vez se va haciendo más grande.

A la espera de traspasar el local, Ventura ha tenido que aportar capital privado y ha empezado a deshacerse de varios inmuebles. Hasta donde ha podido averiguar LOC, Pons ha vendido un gran piso en Barcelona, ha puesto a la venta su paraíso en Port Lligat y de momento sigue viviendo en el exclusivo enchanche barcelonés en una vivienda de 235 metros cuadrados valorada en unos 1,25 millones de euros. LOC intentó ponerse en contacto con Els Films de la Rambla sin éxito.

Además, también ha terminado perjudicándole su fuerte convicción política. Su apuesta pública a favor del Procés, la independencia y Puigdemont le ha granjeado importantes enemigos y se le han cerrado innumerables puertas en Madrid

En lo personal, tampoco brilla el sol. Según cuenta a LOC uno de sus allegados, el director está sumido en una gran depresión porque el año pasado falleció su pareja, muchos de sus amigos le han dejado de lado y "se encuentra muy perdido y delicado de salud". Y añade: "Si hablas con él te dirá que todo está controlado y que no hay para tanto".

jueves, 18 de julio de 2019

#hemeroteca #diversidadsexual | El cineasta Ventura Pons recibe el Premio Museari 2019

Imagen: València Extra / Ventura Pons (c)
El cineasta Ventura Pons recibe el Premio Museari 2019.
València Extra, 2019-07-18
https://valenciaextra.com/es/premio-museari-2019/

La entrega de los premios Museari 2019, que reconocen el trabajo de diferentes profesionales en favor del derecho a la diversidad sexual, ha tenido lugar en Las Naves. Estos galardones están organizados por Museari, dirigido por Ricard Huerta y Germán Navarro, un museo online que promueve la educación artística y de la historia como herramientas para la defensa de los derechos humanos. La ceremonia ha tenido como escenario la exposición «Museari Queer Art», que permanecerá en el centro de innovación hasta el 30 de agosto.

El cineasta Ventura Pons ha recibido en Las Naves el premio Museari Activismo 2019 por su constante lucha en favor de los colectivos LGTBIQ a lo largo de toda su trayectoria como director de cine y empresario. Pons ha dirigido películas como «Ocaña retrato intermitente», «Esta noche o jamás», «La vida abismal» o «Caricias», entre otras.

Los premios Museari son galardones que reconocen la defensa de los derechos a la diversidad sexual. En el marco de estos reconocimientos, el autor Nazario Luque ha recibido el premio Museari Creación Artística 2019 por «la gran calidad de su trabajo en el mundo del cómic y como escritor». Es un artista que ha tratado sin prejuicios temáticas vinculadas a las disidencias sexuales y a las problemáticas sociales.

La editorial Egales, referencia en literatura de temática LGTBIQ durante 25 años, ha recibido el premio Museari Comunicación 2019. Egales está vinculada a librerías como Berkana (Madrid) o Cómplices (Barcelona) y apuesta por textos tanto de autoría joven como de nombres clásicos.

Por su parte, Juan Vicente Aliaga ha recibido el premio Museari Academia 2019. El docente e investigador de la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de València es referente internacional como teórico de las disidencias sexuales y reconocido por sus propuestas de investigación en favor de la mejora de las condiciones de los colectivos LGTBIQ.

El premio Museari Docencia 2019 ha correspondido a Rosa Sanchis por su trayectoria vital en defensa de los derechos de la diversidad sexual, así como por su implicación activa en la educación del respeto a las diferencias.

Por último, el premio Museari Acción 2019 ha sido otorgado a Tatiana Sentamans por su trayectoria artística y su trabajo al frente de MUECA, Máster Universitario en Estudios Culturales y Artes Visuales (Perspectivas Feministas y Cuir/Queer).

jueves, 18 de enero de 2018

#hemeroteca #testimonios | Ventura Pons: «Ocaña, Gato Pérez y Rubianes reivindican la Barcelona de los 70»

Imagen: ABC / Ventura Pons
Ventura Pons: «Ocaña, Gato Pérez y Rubianes reivindican la Barcelona de los 70».
El cineasta estrena el documental «Universal y Faraona».
María Güell | ABC, 2018-01-18
http://www.abc.es/espana/catalunya/disfruta/abci-ventura-pons-ocana-gato-perez-y-rubianes-reivindican-barcelona-70-201801181022_noticia.html

El director Ventura Pons recupera en un documental que se estrena este viernes la Barcelona «Universal y Faraona». Y lo hace de la mano de Ocaña, Gato Pérez y Rubianes; tres «artistas que llegaron a Cataluña muy jóvenes». Ocaña vino de Andalucía, Gato Pérez de Argentina y Rubianes de Galicia.

Las vidas de estos tres personajes nos sirven para enfocar la Barcelona de los años setenta. «El proyecto nace cuando me llamó la hija del Gato Pérez para que proyectáramos el documental que hice de su padre y encontré una cinta de cuarenta minutos en la que salen Carles Flavià y Jaume Sisa hablando del Gato; cuando revisé esa charla pensé que debía hacer una película nueva».

«Universal y Faraona» reúne la memoria de tres hombres geniales que no tuvieron mucha suerte pero que vivieron una época irrepetible. «Yo ya había hecho un documental sobre Ocaña y otro sobre El Gato, pero me faltaba, y me falta, el de Rubianes». En este proyecto vemos a un Rubianes que viaja a África y que bromea con las fieras. «Éramos muy amigos -recuerda Pons-. Y fue su hermana Carmen la que me cedió más de cincuenta horas de vídeo que había grabado Pepe en su viajes, de aquel material he aprovechado sólo veinte minutos así que me queda mucho para hacer un documental sólo de Pepe».

«Es muy difícil estrenar un documental -afirma Pons-. Pero he tenido la suerte de que lo vamos a estrenar en varios cines y entre ellos en El Matadero de Madrid». El realizador catalán tiene claro que la esencia de este proyecto tiene mucho paralelismo con la movida madrileña. «Cuando te mueres el problema es que la gente te olvida; pero creo que es importante que las nuevas generaciones conozcan la vida de estos tres hombres fantásticos. Con las nuevas tecnologías se pueden ver todos los espectáculos de Pepe Rubianes, todas las canciones del Gato y la obra de Ocaña”».

Los años setenta fueron muy reivindicativos. «Los setenta no volverán», añade Pons con nostalgia mientras comenta que él rodó «Ocaña» en la clandestinidad. «Ahora todo ha cambiado y es importante que la gente sepa de dónde venimos». apunta. Ocaña, Gato Pérez y Rubianes pertenecen a una época en que la gente salía mucho y paseaba: «Ahora todo el mundo se queda en casa».

martes, 18 de julio de 2017

#hemeroteca #testimonios #memoria | Ocaña, el último caníbal

Imagen: El Español / Ocaña en 1979, por Pieter Vandermeer
Ocaña, el último caníbal.
La gran conquista del emblema de la contracultura en la BCN de los 70 fue construirse desde principios estéticos una nueva vida; basta asomarse a sus piezas para arañar episodios de su biografía.
José María Rondón | Crónica Global, El Español, 2017-07-18
http://cronicaglobal.elespanol.com/letra-global/ocana-ultimo-canibal_76897_102.html

Llegó a Barcelona desde un pueblo de Sevilla con maneras de campo y una carpeta de dibujos pinzada bajo el sobaco. Había que estar en aquella ciudad, pensó, que empezaba a convertirse en los años finales de la dictadura de Franco en un hervidero de lo nuevo. En pocos años armó una biografía en la burbuja experimental de las Ramblas que sólo tomó sentido según el protagonista fue abriendo escándalos a su paso. Hasta quedarse a morir en uno de ellos.

Ocaña (Cantillana, 1947-1983) se hizo a sí mismo ese encargo: vivir aquello como si no hubiese en el mundo otra opción. Iba con el pelo volado, los ojos miopes y la quijada fuerte. Quería ser artista. Tenía veintitantos años. Le chiflaba la liturgia católica. Era anarquista. Y maricón. “Yo no conocía la palabra homosexual hasta que vine a Barcelona”, confiesa en ‘Ocaña, retrato intermitente’, la película-testimonio que le grabó Ventura Pons.

Primera aparición: un ángel
Atesoraba un talento inédito y, para darse a conocer, la tarde del 18 de diciembre de 1975 se puso un traje de ángel, plantó un lienzo frente al Liceo y se puso a pintar. Cultivó, desde entonces, una moral disipada en una lógica lúdica que todo lo convertía en fiesta. "¡Neeeenas, para nosotras todo el año es carnaval!", fue su grito de guerra. En aquellos años, Ocaña despeinó España a la cabeza de una patrulla de irreverentes surgidos de la acracia catalana y de la caverna del ‘underground’. Con ellos, sus amigos, formó una alegre corte por las Ramblas.

“Ocaña allí representaba la emancipación estética de las fuerzas productivas de Barcelona en la sombra”, señala Germán Labrador Méndez en el estudio 'Culpables por la literatura' (Akal), de reciente publicación. Es cierto: él, disfrazado de folclórica, se ponía a cantar las coplas que los niños-bien de la gauche divine detestaban. Y lo hacía al completo, entonando y reclamando toda la atención sobre ellas. Ni las ridiculizaba ni hacía parodia. Eso sí, nada más acabar la canción se levantaba la falda. Si estaba vestido de mujer, enseñaba el pene. Si estaba desnudo, lo escondía entre las piernas.

Exhibicionista y preso
Era fácil así verlo en el Café de la Ópera cantando ‘Ojos verdes’ vestido a lo Juanita Reina. Otras, directamente, en bolas. Pero nada como el desparrame de las Jornadas Libertarias celebradas en julio de 1977 en el Parc Güell​ . Hasta los anarquistas se plantearon prohibirle a él y a toda su tropa que volvieran a subir al escenario tras un delirio de estriptis y felaciones. También dio con sus huesos en la Modelo tras un choque con la Guardia Urbana. “Por las galerías de la cárcel oímos gritos desde otros pisos llamando a Ocaña y preguntando qué hacía allí”, recuerda Nazario en el primer tomo de sus memorias, “La vida cotidiana del dibujante 'underground'” (Anagrama).

Cualquiera de sus acciones públicas desplegaba un ventarrón de vanguardia. De algún modo, ponían del revés la vida. Hacían posible cosas de todo punto improbables. No iban dirigidas a un público ya existente, sino que lo creaba a través de una alteración de lo cotidiano, dinamitando las distancias entre participantes y espectadores. La mutua diversión era el único propósito. Ese calambre suyo todavía tiene un voltio que conmueve: Ocaña se construyó desde la estética, desde el arte, una vida radicalmente nueva. “Su obra es una suerte de huellas de vida”, explica Pedro G. Romero, comisario de la exposición que le dedicó La Virreina Centro de la Imagen en la primavera de 2010.

Amplio repertorio
Basta asomarse, por tanto, a algunas de sus piezas para arañar biografía. Los cuadros, por ejemplo, están llenos de autorretratos y de retratos de los amigos, de los familiares, de los conocidos, de los amantes, pero también de entierros, de viejas, de devociones marianas. "Muchos de sus cuadros no son otra cosa que rostros maquillados sobre lienzo”, ha visto con acierto Nazario. Como puede verse en la exposición ‘Ocaña. La pintura travestida’ (Espacio Turina, Sevilla, hasta el 1 de octubre), pintó, y pintó mucho. En ese conjunto de acrílicos que ejecutó de forma frenética en los últimos meses de vida probablemente esté lo más destacado de su producción pictórica.

Otro tanto ocurría con sus exposiciones, donde daba más prioridad a la intervención en el espacio de exhibición que a los propios cuadros, con enormes piezas de papel maché que representaban devociones marianas, monaguillos, ángeles detenidos en el instante previo a la inocencia. En Un poco de Andalucía (Galería Mec-Mec, 1977) trasladó su casa; en ‘La primavera’, su gran éxito, sin duda, celebrada en 1982 en la capilla del Hospital de la Santa Cruz de Barcelona, recreaba las fiestas de la Asunción de su pueblo natal. El lienzo ‘Sagrado Corazón de Jesús marica’ daba la bienvenida a los visitantes.

Viaje por Europa
Gracias al éxito del documental de Ventura Pons, Ocaña viajó por Europa. En Cannes paseó con mantón y peineta por la Croisette y, en la rueda de prensa más divertida en la historia del certamen, le cantó en verso a la Macarena. En Berlín, Gérard Courant lo grabó vestido de folclórica cantándole a una Marilyn Monroe de cartón en la Puerta de Brandeburgo, con los soldados de la RDA apuntando a aquel tipo extravagante que asomaba sobre el Muro. El resultado fue el cortometraje ‘Ocaña, el ángel que canta en el suplicio’, uno de sus trabajos audiovisuales junto a ‘Manderley’ de Jesús Garay y ‘Silencis’ de Xavier Daniel.

Pero Ocaña llegó a la inmortalidad por el camino más corto: morir antes de tiempo. A los 36 años falleció a consecuencia un fallo hepático mientras se reponía de las quemaduras sufridas a la conclusión de un desfile infantil en su pueblo natal. Su disfraz de sol acabó envuelto en llamas tras el encendido de las bengalas que lo remataban. Dejó una cierta cantidad de obra como para saber de su talento, pero también para especular hasta dónde habría llegado. Bien mirado siempre hubo algo de caníbal en todo lo que propuso. Pero de un caníbal que aceptaba el principio de su deseo: estar dispuesto a dejarse comer.

jueves, 30 de enero de 2014

#hemeroteca #gais #vih | Padre, gay, seropositivo y arruinado

El Correo / Fotograma de 'Ignasi M.' //

Padre, gay, seropositivo y arruinado

Ventura Pons retrata en un documental la azarosa vida del museólogo Ignasi Millet
Oskar Belategui | Gran Cinema, El Correo, 2014-01-30
https://blogs.elcorreo.com/gran-cinema/2014/01/30/padre-gay-seropositivo-y-arruinado/

Las primeras escenas de “Ignasi M.” muestran a su protagonista preparando su dieta diaria: 29 pastillas de retrovirales, ansiolíticos, antidepresivos, protectores de estómago y hasta Cialis para conseguir una erección. Ignasi Millet es seropositivo y hace de conejillo de indias en una terapia experimental en el hospital barcelonés de Can Ruti. Sin embargo, el nuevo largometraje de Ventura Pons no es (solo) el retrato de un portador del virus del sida. «Te quieres inventar un personaje así y no te sale», reconoce el director catalán, amigo del protagonista desde hace 28 años.

Restaurador de arte y eminente museólogo, Millet pertenece a la burguesía ilustrada barcelonesa. Pronto conoceremos a su padre, el influyente pintor Ramón Millet, que lleva dos intentos de suicidio en la residencia donde vive, algo que no parece sorprender a la madre, de quien se separó hace tiempo. Ignasi es un gay cincuentón que ha vivido con promiscuidad su condición. También es padre de dos hijos que tuvo con su exmujer, que ya hace treinta años estaba condenada a una silla de ruedas. Hoy ella ha asumido su lesbianismo y convive con otra mujer, también en silla de ruedas.

Millet adora a sus dos hijos, artistas y emigrantes desde jóvenes en Londres, aunque al pequeño le ha dado últimamente por la Iglesia evangélica. Locuaz y extrovertido, ataviado siempre con ropa de colores chillones, el vecino más carismático del barrio de La Floresta es querido por su familia y sus amigos. No deja entrever el pánico que adopta la forma de sobres con facturas y órdenes de embargo. Porque Ignasi Millet está arruinado, con su empresa quebrada y la casa a punto de pasar a manos de los bancos.

«Hace 28 años que conozco a Ignasi, pero hasta el año pasado, cuando me enteré de lo que le había pasado, no reconocí una película en él», cuenta Ventura Pons, que ha compartido con su amigo mil paellas veraniegas, fiestas de fin de año y “calçotadas”, esas bacanales con cebolletas a la brasa untadas en salsa romesco. «Ignasi siempre ha sido la alegría de la huerta con su sentido del humor. Un cachondo con la capacidad de conseguir que la gente a su lado sea igual de sincera que él».

“Ignasi M.”, presentada en el Festival de Cine Gay de Bilbao y en los cines desde este viernes, nace así como un acto de amor del realizador a su amigo, pero también como una película «contra el miedo». «En estos tiempos de crisis trata del deseo de la paternidad, la homosexualidad, el sida, el mundillo artístico… Nosotros hablamos todo el día pero no decimos lo que pensamos. Justo lo contrario que Ignasi».

Al conocer a los Millet resulta inevitable recordar a otra familia memorablemente disfuncional: los Panero. A semejanza de los protagonistas de “El desencanto”, este clan culto y sin pudor a la hora de verbalizar sus miserias ha fracasado como familia. Ventura Pons admite que le sacan las semejanzas con el mítico filme de Jaime Chávarri, pero jamás lo tuvo en la cabeza. «Aquí también se muestra a una familia pintoresca desde el punto de vista judeocristiano. Hay muchos bichos raros por el mundo, y pocos se atreven a soltar prenda».

Pons arrancó su filmografía en 1978 con otro documental, “Ocaña, un retrato intermitente”, sobre el pintor y travesti que marcó en su época la vida en la Rambla y la Plaza Real de Barcelona. «Fue un precursor a la hora de vivir su homosexualidad con libertad. Al igual que el loco de Ignasi, que hace 30 años quiso tener hijos», alaba el director. La cinta aborda asimismo a través de su personaje principal la debacle que padecen los oficios artísticos, incluido el cine, como demuestra el que Pons haya rodado su vigesimoquinto largometraje con técnicas de guerrilla.

«Ignasi está arruinado, como tantos en el mundo del cine que se creyeron las vacas gordas. No paro de recibir llamadas de gente que hace tres años no podías contratar y ahora no tienen trabajo. Yo no me creí la historia oficial y no tiré el dinero, por eso he podido aguantar». Ventura Pons comparte el sentimiento independentista de Millet, que llega a colgar una estelada en el jardín de su casa. «Cataluña, por tradición, más que un país independentista es un país democrático. Yo deseo que la gente vote y se respete su voto. Y mientras la España imperial de siempre siga diciendo que no, más claro está que habrá referéndum».