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viernes, 17 de mayo de 2019

#hemeroteca #lgtbi #gaypitalismo | Bilbao Bizkaia Pride: puro teatro

Ilustración de Daniel Aranda, Intifada Marika
Bilbao Bizkaia Pride: puro teatro.
El Ayuntamiento de Bilbao se comprometió en 2016 a elaborar un protocolo contra agresiones por orientación sexual e identidad de género que nunca ha llegado a hacerse. Además, evita reunirse con la Coordinadora local del 28J mientras viaja a Viena para reunirse con la Asociación Europea de Organizaciones del Pride.
Jon Pe | El Salto, 2019-05-17
https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/puro-teatro

En los últimos tiempos estamos asistiendo a la gran apertura de puertas de una obra de teatro que huele a podrido. Se trata de una función cutre que llevaba tiempo anunciada y siendo ensayada, pero que creíamos que pocos irían a ver. Pero en este mundo, en el que con dinero todo se puede, nos están vendiendo las entradas por los ojos, la obra como lo que no es, y los actores se van de gira por Europa.

La función empieza con pan y circo, y los promotores llevan tiempo en el negocio: agrupaciones empresariales y hoteleras, con el apoyo y financiación pública del Ayuntamiento de Bilbao y la Diputación Foral de Bizkaia, llevan años prostituyendo el nombre de Bilbao por todo el mundo, esmerándose en hacer de la otrora ciudad industrial un escenario teatral al más puro estilo Disneyland, en el que se suceden los más variados eventos. Cualquier cosa sirve con tal de atraer turismo de alto poder adquisitivo que venga a dejarse la pasta: La gala ‘World’s 50 Best Restaurants 2018’, los ‘MTV EMA 2018’, la Eurocopa 2020, las finales europeas de rugby, la Vuelta Ciclista a España o la intención de que Bilbao acoja próximamente el ‘Europride’, según los medios de comunicación, “la fiesta gay por excelencia de Europa”. Todo para conformar un Bilbao «de postal», como dice orgulloso el diputado general de Bizkaia.

Aquí es donde más nos tocan la moral: no les basta con la turistificación de Bilbao y Bizkaia, que además quieren convertir en una fiesta de etiqueta la lucha de las personas LGBT+ por sus derechos. Reivindicar el gaypitalismo olvidando que hace no tanto cualquier homosexual era considerado maleante y peligroso social. Suplantar la manifestación del 28 de junio —que conmemora los disturbios de un grupo de personas trans* y homosexuales contra la policía, que les acosaba— por un paseo en barco por la Ría y cuatro días de consumismo desenfrenado con la bandera LGBT de fondo y con el cuerpo de policía pidiendo participar. La misma policía que pocos meses antes nos dijo «ven aquí, maricón», como si “maricón” fuera un insulto.

Titulares:
  • “Las tiendas más abiertas celebran el Bilbao Bizkaia Pride con Cervezas La Salve”
  • “El evento Euskaltel & Family Pride se desarrollará en la Plaza Nueva de Bilbao. Quienes se acerquen podrán llevarse uno de los cientos de globos que Euskaltel regalará a los niños y niñas por su participación.”
  • “Policías y guardias civiles piden acudir de uniforme a la manifestación del Orgullo”
Así, ahora lo ves, ahora no lo ves, pasamos a un espectáculo de magia en el que se intenta la reconversión de la causa LGBT+ en el negocio LGBT+. Como todo truco de magia, aquí también hay trampa(s):

El Ayuntamiento prohíbe el cruising por suponer un “uso incívico” del espacio público, pero permite a los locales hosteleros del Casco Viejo saltarse la ordenanza de espacio público y ocupar con terrazas más m2 de los legales.

La mesa de trabajo para políticas municipales de diversidad sexual que el Ayuntamiento acordó crear con la Coordinadora 28J no se reúne y está desactivada desde 2016. Con quien sí se reúne el Ayuntamiento, con viaje de una “delegación institucional” a Viena pagado por todxs, es con los empresarios de la Asociación Europea de Organizaciones del Pride, para pedirles que celebren su siguiente reunión anual en Bilbao.

En 2016 el Ayuntamiento se comprometió a elaborar un protocolo contra agresiones por orientación sexual e identidad de género, pero nunca se llegó a elaborar. El mismo año presentó en Fitur una guía de turismo LGBT+ que tuvo que ser retirada por degradante, resumiendo al colectivo a carreras de tacones, gin-tonics y música house. El concejal de Desarrollo Económico decía que «hay que tocar diana en este colectivo».

La Diputación impone a proyectos de diversidad afectivo-sexual un límite de financiación de 15.000€, pero en 2018 financió el Bilbao Bizkaia Pride con 36.209,25€ del Departamento de Desarrollo Económico.

Diputación y Ayuntamiento reciben el rechazo de los colectivos y asociaciones activistas LGBT+ de Bizkaia por este tipo de políticas, mientras obtienen el apoyo de asociaciones de hoteleros y empresarios.

Desde los colectivos que formamos parte de la Coordinadora 28J llevamos tiempo informando de los planes que se esconden detrás de ese Bilbao gay-friendly que nos quieren vender. La deriva que está suponiendo la mercantilización de los derechos LGBT+ tendrá como exponente máximo la edición del EuroPride que se celebrará en Bilbao de aquí a pocos años. Esa fiesta está muy lejos de tener algo que ver con la reivindicación de los derechos de las personas LGTB+. Ese teatro se hace con el único objetivo del beneficio económico de unos empresarios, utilizando como excusa nuestros derechos. Y nos tendrán en frente.

¡Recuperemos el espíritu de Stonewall!

* Este texto es la introducción del número 2 del fanzine ‘A tomar por culo’, una publicación del colectivo Intifada Marika.

#hemeroteca #lgtbifobia | El Gobierno vasco alerta de los discursos que alientan el odio contra el colectivo LGTBI, que denuncia una legislación "obsoleta"

Imagen: El Mundo / Manifestación LGTBI en Gasteiz
El Gobierno vasco alerta de los discursos que alientan el odio contra el colectivo LGTBI, que denuncia una legislación "obsoleta".
La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) asegura que carece de un catálogo de sanciones y no recoge las necesidades más importantes.
EFE | El Mundo, 2019-05-17
https://www.elmundo.es/pais-vasco/2019/05/17/5cde77eafc6c83b0028b4588.html

El Gobierno vasco ha alertado de los "crecientes discursos reaccionarios" que "en base a principios pseudocientíficos y enmascarados como iniciativas de sanación" sitúan al colectivo LGTBI en el "ojo del huracán alentando el odio".

El Servicio vasco de Información y Asistencia al colectivo LGTBI, Berdindu, dependiente del Ejecutivo autonómico, ha emitido una declaración coincidiendo con la celebración este viernes del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia que conmemora el 17 de mayo de 1990, día en el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró la homosexualidad de su catálogo de trastornos.

En esta ocasión este servicio público ha incidido en los "crecientes discursos" que desde "planteamientos reaccionarios" ubican al colectivo LGTBI en el "ojo del huracán alentando el odio" e incluye en los mismos aquellos que "en base a principios pseudocientíficos y enmascarados como iniciativas de sanación no pretenden sino perpetuar la patologización de las sexualidades no normativas".

También ha emplazado a no obviar la "persistencia" de incidentes en cuyo origen se sitúa la intolerancia frente a la diversidad sexual y de género, tal y como recuerda, evidencian los últimos datos sobre delitos de odio publicados por el Departamento vasco de Seguridad, que en 2018 registró un total de 130 delitos de este tipo, de los que el 47,6 % fueron racistas o xenófobos y el 30 % relacionados con la orientación e identidad sexual.

Berdindu ha reivindicado una "Euskadi inclusiva" y una sociedad "vigilante y proactiva" que aúne esfuerzos para la consecución de derechos y en la lucha contra la discriminación que "aún hoy debe hacer frente el colectivo LGTBI".

También la Diputación alavesa ha emitido una declaración institucional coincidiendo con esta celebración, en la que se recuerda que a pesar de los avances que se han dado todavía se está "lejos de lograr un cambio en las actitudes prejuiciosas que mantiene la sociedad acerca de la orientación del deseo y del género de las personas".

La entidad foral muestra su "repulsa ante todo acto de discriminación, rechazo o agresión por razón de la identidad y de orientación sexual" y recuerda su compromiso para luchar contra este tipo de acciones.

Ambas instituciones detallan que este año se quiere poner el acento en la "complicada situación" que padece este colectivo en ámbito internacional, donde existen 70 países que criminalizan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, y en 11 de ellos se contempla la pena de muerte por dicho motivo.

Legislación obsoleta
Por su parte, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) ha denunciado que la legislación vasca está "obsoleta y descafeinada" en el ámbito de la defensa de los derechos de estos colectivos porque asegura que carece de una catálogo de sanciones y no recoge las necesidades más importantes.

La FELGTB ha hecho esta denuncia este viernes con motivo de la conmemoración este 17 de mayo del Día Internacional contra la LGTBfobia, fecha en la que alerta que "aún queda mucho por hacer", ya que en 2018 se registraron en España 629 incidentes y delitos de odio por orientación sexual o expresión de género.

Consideran que el País Vasco, tiene "legislaciones obsoletas y descafeinadas, sin régimen de sanciones y que no recogen las principales necesidades".

Además, la Federación recuerda que el derecho a la autodeterminación de género (no es necesario ningún requisito ni ninguna autoridad médica o legal para ser reconocido en la identidad) sólo está reconocido en 9 de las 17 comunidades: Aragón, Baleares, Cataluña, Extremadura, Madrid, Navarra, Andalucía, Murcia y la Comunidad Valenciana. En este contexto, sugiere que "el siguiente paso hacia la igualdad real se debe dar en las urnas el próximo 26-M".

En este sentido, el Parlamento Vasco va a aprobar una reforma legal impulsada por todos los grupos menos el PP, para evitar que las personas transexuales sean tratadas como enfermas de forma que podrán certificar su identidad sexual sin tener que presentar un informa psiquiátrico que lo demuestre, simplemente manifestándolo.

miércoles, 10 de abril de 2019

#hemeroteca #trans | Ser ‘trans’ es cruzar una frontera política

Imagen: El País / Símbolo de baños mixtos diseñado por Peregrine Honig
Ser ‘trans’ es cruzar una frontera política.
El filósofo transgénero Paul B. Preciado relata su experiencia como viajero entre la feminidad y la masculinidad y denuncia que estas transiciones aún son consideradas herejías
Paul B. Preciado | El País, 2019-04-10
https://elpais.com/elpais/2019/04/09/ideas/1554804743_132497.html

Me atrevería a decir que son los procesos de cruce los que mejor permiten entender la transición política global a la que nos enfrentamos. El cambio de sexo y la migración son las dos prácticas de cruce que, al poner en cuestión la arquitectura política y legal del colonialismo patriarcal, de la diferencia sexual y del Estado-nación, sitúan a un cuerpo humano vivo en los límites de la ciudadanía e incluso de lo que entendemos por humanidad. Lo que caracteriza a ambos viajes, más allá del desplazamiento geográfico, lingüístico o corporal, es la transformación radical no solo del viajero, sino también de la comunidad humana que lo acoge o lo rechaza. El antiguo régimen (político, sexual, ecológico) criminaliza toda práctica de cruce. Pero allí donde el cruce es posible empieza a dibujarse el mapa de una nueva sociedad, con nuevas formas de producción y de reproducción de la vida.

En mi caso, el cruce comenzó en 2004, cuando empecé a administrarme pequeñas dosis de testosterona. Durante unos años, transitando un espacio de reconocimiento de género que oscilaba entre lo femenino y lo masculino, entre la masculinidad lesbiana y la feminidad King [o feminidad masculina], experimenté la posición que ahora se denomina 'gender fluid'. La fluidez de las encarnaciones sucesivas chocaba con la resistencia social a aceptar la existencia de un cuerpo fuera del binario sexual. Esa “fluidez” fue posible durante los años en los que me administré una dosis de testosterona que denominamos “umbral” porque no dispara la proliferación en el cuerpo de los llamados “caracteres secundarios” del sexo masculino.

Paradójicamente, renuncié a la fluidez porque deseaba el cambio. La decisión de “cambiar de sexo” se acompaña forzosamente de eso que Édouard Glissant denomina “un temblor”. El cruce es el lugar de la incertidumbre, de la no-evidencia, de lo extraño. Y todo eso no es una debilidad, sino una potencia. “El pensamiento de temblor”, dice Glissant, “no es el pensamiento del miedo. Es el pensamiento que se opone al sistema”. En septiembre de 2014 inicié un protocolo médico-psiquiátrico de reasignación de género en la clínica Audre Lorde de Nueva York. “Cambiar de sexo” no es, como quiere la guardia del antiguo régimen sexual, dar un salto a la psicosis. Pero tampoco es, como pretende la nueva gestión neoliberal de la diferencia sexual, un mero trámite médico-legal que puede completarse durante la pubertad para dar paso a una normalidad absoluta. Un proceso de reasignación de género en una sociedad dominada por el axioma científico-mercantil del binarismo sexual, donde los espacios sociales, laborales, afectivos, económicos o gestacionales están segmentados en términos de masculinidad o feminidad, de heterosexualidad o de homosexualidad, es cruzar la que es quizás, junto con la raza, la más violenta de las fronteras políticas inventadas por la humanidad. Cruzar es al mismo tiempo saltar una pared vertical infinita y caminar sobre una línea dibujada en el aire. Si el régimen heteropatriarcal de la diferencia sexual es la religión científica de Occidente, entonces cambiar de sexo no puede ser sino un acto herético.

A medida que aumentaba la dosis de testosterona, los cambios se intensificaron: el vello facial es simplemente un detalle en comparación con la rotundidad con la que la voz precipita un cambio de reconocimiento social. La testosterona propicia una variación del grosor de las cuerdas vocales, un músculo que, al modificar su forma, varía el tono y el registro de la voz. El cambio de voz es experimentado por el viajero de género como una posesión, un acto de ventriloquia que lo fuerza a identificarse a sí mismo con lo desconocido. Seguramente esta mutación es una de las cosas más bellas que he vivido. Ser trans es desear un proceso de ‘créolisation’ interior: aceptar que uno solo es uno mismo gracias y a través del cambio, del mestizaje, de la mezcla. La voz que la testosterona propulsa en mi garganta no es una voz de hombre, es la voz del cruce. La voz que tiembla en mí es la voz de la frontera. “Entendemos mejor el mundo”, dice Glissant, “cuando temblamos con él, porque el mundo está temblando en todas direcciones”.

Junto al cambio de voz vino el cambio de nombre. Durante un tiempo deseé que mi nombre femenino fuera declinado en masculino. Es decir, quise llamarme Beatriz y ser tratado, según las gramáticas, con pronombres y adjetivos masculinos. Pero aquella torsión gramatical era aún más difícil que la fluidez de género. Decidí entonces buscar un nombre masculino. En mayo de 2014, el subcomandante Marcos anunciaba en una carta abierta enviada desde “la realidad zapatista” la muerte del personaje Marcos que había sido inventado como nombre sin rostro para dar voz al proceso revolucionario de Chiapas. En ese mismo comunicado, el subcomandante afirmaba que dejaba de llamarse Marcos para llamarse Galeano, en homenaje a José Luis Solís Sánchez, alias Galeano, asesinado en mayo de 2014. Pensé entonces en llamarme Marcos. Quería llevar el nombre de Marcos como un pasamontañas que cubriera mi rostro y mi nombre. Marcos sería una forma de desprivatizar mi antiguo nombre, de colectivizar mi rostro. Mi decisión fue denunciada de inmediato en las redes por los activistas latinoamericanos como un gesto colonial. Afirmaban que, siendo blanco y español, no podía llevar el nombre de Marcos. La ficción política duró tan solo unos días. Ese nombre, injerto político fallido, existe solo como un rastro efímero insertado dentro de la firma de la crónica de ‘Libération’ del 7 de junio de 2014. Sin duda tenían razón. Había en ese gesto arrogancia colonial y vanidad personal, pero también búsqueda deses­perada de protección. ¿Quién se atreve a dejar su nombre para darse un nombre sin historia, sin memoria, sin vida? Aprendí dos cosas, aparentemente contradictorias, del fallo del injerto del nombre Marcos: tendría que luchar por mi nombre y, al mismo tiempo, mi nombre tendría que ser una ofrenda, me tendría que ser regalado como un talismán. (…)

La ciencia, la técnica y el mercado están redibujando los límites de lo que es y será un cuerpo humano vivo. Esos límites se definen hoy no solo en relación con la animalidad y con las hasta ahora consideradas formas infrahumanas de la vida (los cuerpos no-blancos, proletarios, no masculinos, trans, discapacitados, enfermos, migrantes...), sino también frente a la máquina, frente a la inteligencia artificial, frente a la automatización de los procesos productivos y reproductivos. Si la primera Revolución Industrial se había caracterizado, con la invención de la máquina de vapor, por una aceleración de las formas de producción, la revolución industrial actual, marcada por la ingeniería genética, la nanotecnología, las tecnologías de la comunicación, la farmacología y la inteligencia artificial, afecta de lleno a los procesos de reproducción de la vida. El cuerpo y la sexualidad ocupan en la actual mutación industrial el lugar que la fábrica ocupó en el siglo XIX. Hay al mismo tiempo una revolución de los subalternos y apátridas en curso y un frente contrarrevolucionario en lucha por el control de los procesos de reproducción de la vida. En cada rincón del mundo, de Atenas a Kassel, de Rojava a Chiapas, de São Paulo a Johannesburgo es posible sentir no solo el agotamiento de las formas tradicionales de hacer política, sino también el surgimiento de cientos de miles de prácticas de experimentación social, sexual, política, artística… Frente al levantamiento de los poderes edípicos y fascistas surgen, por todas partes, las micropolíticas del cruce.

Paul B. Preciado es un filósofo transgénero feminista, autor, entre otras obras, de ‘Manifiesto contrasexual’. Este texto es un fragmento de su nuevo libro ‘Un apartamento en Urano’, que Anagrama publica el 10 de abril.

lunes, 8 de abril de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia #politica | ERC expulsa al cantante de Sabor de Gràcia de la lista en Barcelona por un comentario homófobo

Imagen: El País / Sicus Carbonell
ERC expulsa al cantante de Sabor de Gràcia de la lista en Barcelona por un comentario homófobo.
Los republicanos aseguran que el compromiso del partido con el colectivo LGTBI es incuestionable.
Alfonso L. Congostrina | El País, 2019-04-08
https://elpais.com/ccaa/2019/04/08/catalunya/1554739014_628597.html

ERC ha expulsado de su lista electoral para las municipales en Barcelona a Sicus Carbonell, líder del grupo musical Sabor de Gràcia, después de que esta mañana realizara un comentario de carácter homófobo en un debate electoral. Carbonell ocupaba hasta hoy el puesto número 30 de la candidatura de ERC, que lidera Ernest Maragall. Con motivo del Día Mundial del Pueblo Gitano, el cantante ha participado en un debate en la televisión municipal Betevé donde ha asegurado: “Una persona que ha nacido gay, a mí me da pena, porque es una mujer atrapada dentro del cuerpo de un hombre”.

La declaración ha desatado gran polémica y pocas horas después los republicanos han emitido un comunicado asegurando que ni ERC ni Ernest Maragall pueden aceptar estas afirmaciones: “Nuestro compromiso con los derechos de las personas LGTBI es firme e incuestionable”. Según Betevé, Carbonell ha aceptado la renuncia y ha querido matizar que no se refería a todo el colectivo LGTBI, sino a un familiar.

miércoles, 13 de junio de 2018

#hemeroteca #lgtbi | La bandera gay se rediseña

Imagen: Kickstarter / Bandera LGTBI rediseñada por Daniel Quasar
La bandera gay se rediseña.
La propuesta es del diseñador Daniel Quasar. Su intención es crear un diseño más inclusivo.
ReasonWhy, 2018-06-13
https://www.reasonwhy.es/actualidad/diseno/bandera-gay-diseno-2018-06-13

Junio es el mes del Orgullo LGBT. Junto a esta celebración no puede faltar uno de sus símbolos más reconocidos en todo el mundo: la bandera LGBT que ha sido utilizada como símbolo del orgullo gay y lésbico desde finales de los años 70.

La bandera actual cuenta con seis franjas de colores: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y púrpura. Pero, ¿incluye esa bandera la multitud de orientaciones sexuales de hoy en día? Esa fue la pregunta que el diseñador Daniel Quasar se hizo, respondiendo que no. Por eso ha propuesto un nuevo diseño de la icónica bandera. Su intención es incluir a toda la comunidad LGBTTQQIAAP (por sus siglas en inglés): lesbiana, gay, bisexual, transgénero, transexual, queer, questioning, intersexual, asexual, allies, y pansexual.

El proyecto ha recibido el nombre de “Progress: A Pride Flag Reboot”. Quasar introduce cuatro colores adicionales a los seis ya existentes, y actualmente existe una campaña de Kickstarter para lanzar este nuevo diseño.

Su idea era mejorar un rediseño de la bandera que ya apareció el año pasado durante las celebraciones de Orgullo Gay en Filadelfia. Dos nuevas barras fueron añadidas: una negra y otra marrón. El objetivo, explicaron los diseñadores, era dar visibilidad a la lucha contra el racismo y honrar a los miembros afroamericanos de la comunidad gay.

La intención de Quasar con este nuevo diseño es fantástica: promover la inclusión de esos grupos aún poco conocidos. Sin embargo cae en un error demasiado común en el mundo del diseño: querer complacer a todo el mundo.

Su propuesta desplaza las dos nuevas gamas de color (marrón y negro) hacia el lateral, formando un triángulo junto al azul y rosa. Explica que los nuevos colores deben ser separados de los seis tradicionales porque su significado es distinto, añadiendo que así se concentra y enfatiza lo que es importante en nuestra sociedad en la actualidad.

Este nuevo diseño carece de uno de los puntos principales a la hora de crear una bandera: mantenlo simple. Y no intentes complacer a todo el mundo. El significado de la bandera actual reside en el simbolismo de todos los colores, no en el específico de cada uno de ellos.

Gilbert Baker, el diseñador original de la bandera, explicó en su momento que el arcoíris ha sido registrado desde el inicio de los tiempos como un símbolo de esperanza. “Está presente desde el Libro de Génesis hasta en la historia china, egipcia o indígena de América”. Añadir más colores a esa bandera supone debilitar un símbolo que promueve funcionalidad más que solidaridad. Y división en lugar de comunidad e integración.

lunes, 9 de abril de 2018

#hemeroteca #identidades | Avtar Brah: “La identidad siempre es un proceso, no un producto final”

Imagen: El Salto / Avtar Brah
Avtar Brah: “La identidad siempre es un proceso, no un producto final”.
La idea central de las tesis de Avtar Brah —que los cuerpos acarrean consigo una serie de fronteras— es una sugerente y reveladora herramienta para responder a interrogantes como quiénes somos y a dónde vamos.
Queralt Castillo Cerezuela | El Salto, 2018-04-09
https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/entrevista-avtar-brah-identidad-siempre-proceso-no-un-producto-final

Retirada recientemente como profesora de sociología en el Birbeck College de la Universidad de Londres, Avtar Brah ha focalizado sus investigaciones sociológicas en los conceptos de raza, género, etnia e identidad. Ha estudiado las discrepancias entre diferencia y diversidad, siempre desde una perspectiva feminista y desde variados contextos. Además de su labor docente y la investigación académica, Brah también ha dedicado su vida al activismo y a diferentes proyectos editoriales y políticos.

En ‘Cartografías de la diáspora’ (Traficantes de sueños, 2011, originalmente publicado en 1996), uno de sus libros más importantes, Brah analiza cómo se relaciona el poder a través de sus multiplicidades y modalidades para poder entender la constitución y la transformación del tejido social y las identidades. Para ello se sirve de conceptos como raza, etnia, nación, generación, sexo, clase, hogar o identidad. Habla desde la diáspora, de la identidad ligada al lugar de origen, pero también de la identidad creada a partir del origen de los antecesores. De los procesos coloniales, el racismo, la alteridad o los procesos de integración.

Su pensamiento es un soplo de aire fresco en tiempos convulsos, en los que palabras como democracia, fronteras, identidad o globalización casi han perdido el sentido, prostituidas por aquellos que siempre quieren tener la razón.

En una inspiradora charla dentro del ciclo Microhistòries de la Diàspora, organizada por La Virreina Centre de la Imatge, en Barcelona, Brah habla de la individualidad variable, o lo que es lo mismo, la identidad fluctuante, de las fronteras psíquicas —las de nuestro cuerpo, aquellas que llevamos desde que nacemos pero también aquellas que se crean a partir de las vivencias y experiencias que vamos absorbiendo y acarreando—, aquellas que son marcadores de identidad y que portan y dejan significado. La idea central de su pensamiento: los cuerpos llevan en sí las fronteras.

P. Usted tiene una biografía de lo más particular: nació en India, pero creció en Uganda. ¿Cómo ha influenciado esto en su obra y pensamiento?
R. La influencia ha sido total. Me di cuenta cuando escribía ‘Cartografías de la diáspora’, fue en ese momento cuando fui realmente consciente de que yo había crecido en una diáspora que había influido en toda mi personalidad y mi manera de pensar y ver el mundo. Además de Uganda, también estuve estudiando en California durante cuatro años, en Wisconsin durante un año y finalmente me instalé en Inglaterra, donde vivo actualmente. Todo este periplo ha influido en mi pensamiento y mis investigaciones académicas, pero también en mi posicionamiento político. Mi pensamiento feminista se cristalizó durante los años setenta, cuando el movimiento empezó a coger fuerza. Sin embargo, ya durante mi adolescencia me había planteado algunas cuestiones relativas al género y las mujeres. Siempre tuve consciencia de clase y siempre tuve presente cómo se relacionaba la clase con el poder.

P. ¿Cómo fue vivir el movimiento de los derechos sociales, el movimiento Black Power o el movimiento hippie en Estados Unidos?
R. Fue transformador, sobre todo el Black Power. En el momento en que todo estalló, yo vivía en Davis, cerca de San Francisco. Los Black Panthers estaban muy activos y también había mucho movimiento por los derechos sociales. También en ese momento, los chicanos se pusieron en huelga para demandar unas condiciones de trabajo más justas. Todos estos movimientos y todo ese contexto llegaron a mí cuando yo empezaba mis investigaciones académicas. Eso, ligado a mis inquietudes iniciales, fue el motor de mis investigaciones sociológicas.

P. Debió de ser vibrante vivir todo aquello.
R. Sí, en efecto, también estuve influenciada por el movimiento de oposición a la guerra de Vietnam, liderado por los estudiantes. ¡Fui a un montón de manifestaciones! Por otra parte, había el movimiento Flower Power, que poco tenía que ver con los otros. Los Black Panthers y los hippies no tenían nada que ver, pero sus ideas confluían en las calles de San Francisco, y yo me sentía atraída por todo aquello. Siempre me sentí atraída por la militancia y el activismo, pero también sobre la política del cuidado, del amarse los unos a los otros.

P. Una confluencia de ideas y de identidades, concepto que usted ha trabajado de manera extensa. En ‘Cartografías de la diáspora’, y también en otros de sus escritos y conferencias, habla de las identidades fluctuantes y los contextos. ¿Cómo podemos llegar a saber quiénes somos si nuestra identidad está en continuo movimiento?
R. La manera en cómo nos ven los demás tiene un gran efecto en cómo nos vemos a nosotros mismos. Por una parte, existe la dimensión psíquica de la identidad, que es básicamente subjetiva e inconsciente: las relaciones sociales, nuestras emociones, la manera cómo nos comportamos etc. La identidad psíquica siempre es un proceso, no un producto final. No es algo voluntario, no se decide ser de una manera u otra. Tú puedes decir: yo soy así o así, pero eso no deja de ser una proclama de una autopercepción, es la identidad política que tú adoptas ante los demás. Todo eso es subjetivo.

Por otra parte, existe la dimensión física de la identidad, que es objetiva. Los cuerpos acarrean consigo una serie de fronteras, dependiendo de la raza, la etnia, la clase social, el género, etcétera. Uniendo estas dos dimensiones del concepto identidad, se puede decir que la identidad es siempre una construcción política.

P. ¿Cómo afectan a la identidad los espacios hostiles? Es decir, el racismo, la xenofobia, el machismo, el rechazo...

R. En ese contexto se produce un choque, un problema, porque la persona entonces duda de su identidad. Como siempre digo, nuestros cuerpos acarrean fronteras. Todo los que nos pasa durante la vida, nuestras experiencias, nuestro contexto, queda inscrito en nuestro cuerpo. El cuerpo es físico y simbólico: si tú eres negro, eres portador de la negritud, y la negritud tiene toda una historia detrás, tiene un simbolismo, y de eso no te puedes desprender. El cuerpo es un ente político, también. En el momento en que te paran en un control policial solo por tu color de piel, tu cuerpo se convierte en un ente político. También el cuerpo de la mujer carga con eso, el hecho de ser mujeres condiciona todas nuestras acciones.

P. Hablemos del movimiento feminista. Durante el 8 de marzo de este año, en España hubo grandes manifestaciones de mujeres. Hubo un colectivo de mujeres, Afroféminas, que se desmarcó de la reivindicación por haberse sentido excluidas. ¿Cómo se relaciona, o no, el feminismo occidental con los demás feminismos?
R. Creo que el feminismo debería estar unido y ser universal, pero entiendo perfectamente que haya colectivos feministas que no se sientan incluidos en el discurso del feminismo occidental. Creo que se trata de un tema de solidaridad. Y la solidaridad solo se consigue tratando al otro, a la otra, como iguales y las incluyes en tu discurso. Se trata de que nadie se sienta otro, otra, de hacer desaparecer la alteridad.

El feminismo occidental está atravesado por el privilegio de ser blanca, caucásica, y esto afecta, por supuesto, a las relaciones de poder. Cuando hay relaciones de poder de por medio, es normal que haya una parte que no se sienta aludida, ya que entonces se produce una situación de desigualdad. Es un tema complejo, pero está ahí y hay que tratarlo y redirigirlo, fomentando una política de la solidaridad. Todos los privilegios suponen un problema, y en este caso, el privilegio blanco no es una excepción.

P. Ese privilegio no deja de ser uno de los componentes sociales más importantes, al fin y al cabo, y estructura nuestra sociedad.
R. Exacto.

P. ¿Cuál es su percepción acerca del auge de la extrema derecha en Europa?
R. Es una pregunta difícil, porque no hay una sola respuesta. Tenemos nuevos regímenes liberales capitalistas que operan de manera sutil para dividirnos. Las clases populares sufren la pobreza, el desempleo y diferentes problemas sociales. La gente está precarizada, y no solo las clases trabajadoras, también lo que se considera la clase media. ¡Hay mucha gente en las ciudades viviendo por debajo del umbral de la pobreza! En estas condiciones, es fácil echarle la culpar a alguien, en este caso se le echa la culpa al otro, al que es diferente. Para poder entender el auge de la extrema derecha tenemos que echar un vistazo al contexto económico y social que nos divide. Hay que acabar con la pobreza, crear puestos de trabajo y crear una sociedad que cuide. En definitiva, hay que invertir en la gente.

P. ¿Cómo vivió el triunfo de Trump? Parecía imposible, pero al final se hizo con la presidencia. Es increíble que Estados Unidos tenga un presidente como Trump, ¿no?

R. Estados Unidos es un país de inmigrantes, pero parece que los blancos de allí han olvidado su historia. Ya no se ven a ellos mismos como migrantes. Melania Trump, sin ir más lejos, es una inmigrante. Si ella pude vivir en Estados Unidos, ¿por qué no los demás? Una vez más, hay que mirar el contexto económico y social.

El racismo tiene una dimensión económica y cultural, también identitaria. No se puede obviar la historia racial de Estados Unidos, país con una larga trayectoria de racismo y discriminación, empezando por el trato que reciben los ‘First Nation’. Si alguien puede hablar sobre la pertenencia a una tierra, estos son los indios americanos, la mayoría recluidos en reservas en condiciones lamentables.

P. Pero viniendo de Obama… parece extraño que su sucesor sea Trump.
R. Bueno, las legislaturas de Obama no estuvieron exentas de problemas, él también deportó a un buen número migrantes y sus tropas estuvieron presentes en diferentes guerras y conflictos. Hubo conflictos de clase, de género, raciales… ¡Hillary Clinton fue una secretaria de Estado y luego candidata muy autoritaria! La popularidad de Trump también tiene que ver con la gente que quedó desencantada de la presidencia de Obama.

P. Es un fenómeno sociológico interesante. Clase trabajadora y clase media votando por un billonario.

R. Es un tema de empatía. Trump hace creer a la clase media que él los va a ayudar a prosperar.

P. El populismo.

R. Sí, el populismo juntamente con la cultura norteamericana de la meritocracia, el ‘Yes, we can’.

P. ¿Usted cree en la meritocracia?

R. No, no creo en ella. Creo que algunas sociedades son más abiertas que otras, y en ellas la gente corriente puede llegar a determinados puestos de poder. En términos generales, la gente acarrea sus propios contextos e identidades, y el poder siempre es ocupado por los mismos. Hay muchos estudios sociológicos que hablan sobre cómo las clases trabajadoras aceptan la norma de las clases poderosas. No, todos no podemos, aunque nos hagan creer lo contrario, hay demasiadas barreras y obstáculos. Para empezar, vivimos en sociedades racistas, homófobas, sexistas, llenas de estereotipos… No, no creo en la meritocracia.

P. En ‘Cartografías de la diáspora’, usted reflexiona largo y tendido sobre el concepto de diáspora y dice que no siempre tiene que ser dramática, que la migración no tiene por qué ser un acto traumático.
R. Hay condiciones de migración que no causan trauma. Si eres un refugiado/a sí que vas a encontrar esta experiencia traumática, pero, por otra parte, la diáspora siempre ofrece un nuevo comienzo y esperanza, es una nueva vida. Es contradictorio, lo sé. El factor esperanza es importante: tienes cada día cientos de personas que arriesgan su vida, que saben que pueden morir en el camino, por encontrar una vida mejor; eso es la esperanza.

P. En los procesos migratorios a veces ocurre una cosa curiosa: la idealización del lugar de origen, un lugar del que has huido, por diferentes motivos. ¿Cómo se explica eso?
R. Sí, eso ocurre. Cuando estás fuera del hogar, tiendes a idealizar tu sitio de origen, un sitio del que, sin embargo, has huido: porque no era seguro, porque no encontrabas trabajo, por cualquier otra razón. Eso también pasa con los hijos e hijas de migrantes, que suelen idealizar la patria de sus antecesores, incluso sin haberla conocido. Por otra parte, también hay hijos e hijas de migrantes que rechazan la patria familiar primigenia, que la ven como algo lejano que no les incumbe. Los humanos siempre tendemos a idealizar lo que no tenemos, un país, un pasado… De todas maneras, cuando se vuelve al lugar de origen de visita, el migrante se da cuenta de que su hogar no es ese, sino su nuevo país, su nueva ciudad, allí dónde él/ella ha construido su vida.

P. Finalmente, no puedo dejar de preguntarle acerca de su opinión sobre el auge del movimiento independentista catalán. ¿Como cree usted que se va a desarrollar la situación?
R. Hubo mucha gente votando en el referéndum y mucha gente en las manifestaciones, tanto de un bando como de otro. Eso es lo que he leído. Creo que es un tema muy complejo, con mucha historia detrás. Veo a la gente entusiasmada, pero no tengo una opinión fuerte respecto al tema… ¿Cómo lo ves tú, que eres catalana?