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sábado, 9 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #discapacidad | Derribar las puertas de los armarios y otras barreras: cuatro historias de personas LGTB con discapacidad

RTVE / LGTBI y discapacidad, dobles barreras //

Derribar las puertas de los armarios y otras barreras: cuatro historias de personas LGTB con discapacidad.

Gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y otras personas diversas con discapacidad suman etiquetas, discriminación y miedos. La sobreprotección de las familias o el riesgo de ser rechazados dentro del propio entorno marcan sus experiencias.
Sofía Soler | RTVE, 2022-07-09
https://www.rtve.es/noticias/20220709/lgtbi-discapacidad-salir-armario-barreras-historias/2385577.shtml 

Hace unos años, Enrique Bernabeu estaba de fiesta con amigas. Todas disfrazadas, contentas, “de cachondeo”. Él, como el resto, llevaba puesto un tutú cuando fueron a entrar a un local, pero solo a él le cortaron el paso. “¿Tú no te has visto?”, le preguntó el guardia de seguridad. “Ahora no lo haría, pero en ese momento decidí quitarme el tutú para entrar. Pero entonces me hizo la misma pregunta. ‘¿No te ha visto cómo vas?’ Y entendí que se refería a mi forma de caminar”.

Enrique cojea y, a veces, también se tambalea al caminar, debido a una parálisis cerebral. No estaba borracho. Este activista e influencer de derechos de las personas LGTBI con discapacidad cuenta a RTVE.es que entonces “era joven” -todavía más joven que ahora- y el incidente le hizo sentir “vulnerable, pequeño y muy invisible”. De manera instintiva, en ese momento entendió que había dos posibilidades: le estaban discriminando por ser homosexual y mostrar rasgos de feminidad, o por tener una discapacidad física, una movilidad diferente.

“Una persona gay con discapacidad suma una doble discriminación. Una mujer lesbiana con discapacidad sufre una triple discriminación. No digamos ya una mujer transexual con discapacidad”, sostiene Jesús González Amago, presidente de la Comisión LGTBI-Discapacidad del CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad), que en este Orgullo 2022 llama a “abrir los armarios de la discapacidad”.
  • Cuatro historias de personas LGTB con discapacidad
  • Enrique Bernabeu reivindica en Instagram y TikTok los derechos de las personas LGTBI con discapacidad, muchas veces a través del humor: "Cuando respondo a un 'hate' o comentario negativo, lo hago por las personas que quizás no tienen las herramientas para responder. Para que puedan sentirse identificadas también con lo que digo".
  • Mayka Hidalgo: "Tenemos todo el derecho del mundo a que nos quieran, a querer o simplemente a disfrutar de nuestro placer. A lo largo de la vida te vas a encontrar con personas que te aceptan tal y como eres", sostiene Mayka Hidalgo, mujer lesbiana con discapacidad.
  • Enrique Ponce: "Primero quiérete tú, acéptate y valórate. Y cuando estés preparado para salir del armario, hazlo. Hazlo si ves que es algo que necesitas que la gente vea de ti. Porque es tu identidad”, anima Enrique Ponce, hombre trans y gay.
  • Ángeles Blanco: "Vivir dentro del armario es un no poder ser a lo largo de toda la vida", afirma Ángeles Blanco, mujer lesbiana con discapacidad.
Se suman las “etiquetas”, pero también los “miedos”
Las experiencias al salir del armario y encontrar un lugar donde sentirse queridos pueden parecerse mucho entre personas LGTBI con y sin discapacidad, pero para los primeros los obstáculos también se encuentran dentro de sus colectivos. La mayoría considera haber sido más discriminado por su discapacidad que por su orientación sexual o identidad de género.

“La sociedad nos manda mensajes todo el rato de que nadie nos va a querer o que nadie se va a esforzar por estar con nosotras”, declara a RTVE.es Mayka Hidalgo, que va en silla de ruedas por una parálisis cerebral. Ella mantiene una relación estable con una mujer desde hace tiempo, con la que vive, pero reconoce ese primer “miedo” a la exclusión, a “no entrar dentro de la norma, tampoco” en cuanto a la sexualidad.

“Si ya lo tengo difícil para encontrar un trabajo por mi discapacidad, ¡ahora añádele que soy lesbiana!”, coincide Ángeles Blanco, que tiene una enfermedad rara degenerativa que afecta a los huesos y le causa un dolor crónico. “Al final, es añadir una situación más, una etiqueta más. El miedo es exponencial”.

Ella conoce bien la amenaza. Cuando tenía 22 años y la discapacidad física aún no estaba reconocida, tres hombres y una mujer le dieron una paliza cruenta y cruel. “Las secuelas físicas fueron muy pronunciadas, con hasta seis meses de curación. Las psicológicas, yo creo que todavía no las he superado”, confiesa, quien también llegó a sufrir una discriminación grave cuando estudiaba Derecho en la universidad.

Entonces, un profesor se negó a proporcionarle los “ajustes razonables” en el formato del examen -por ejemplo, hacerle una prueba oral o garantizar que todo el material necesario ya estuviera en la sala para que ella no tuviera que cargar con ello-.

“Admitió que no lo hacía por dos cuestiones: porque como persona con discapacidad yo no tenía realmente posibilidades de desarrollarme profesionalmente, y porque consideraba que personas ‘como yo’ -LGTB- no eran merecedoras de estar en el sistema público educativo”, denuncia.

El profesor fue sancionado, mientras ella se graduó en ADE y Derecho y hoy trabaja de asesora legal, pero este tipo de experiencias pesan también en su salud mental y, por ello, pide que los delitos de odio no se olviden, que no se escondan.

Más barreras al salir del armario
Y cuando la autoestima está barrida por el aislamiento, el acoso escolar, las “miradas de pena” o la minusvaloración social, abrazar nuestra identidad y salir del armario no es tan fácil. Enrique Ponce, joven trans y gay con una discapacidad visual, se identificó por primera vez como tal hace unos cuatro o cinco años, cuando empezó a quererse y conocerse más, según sus palabras.

"A partir de ahí empecé a indagar en lo que me estaba sucediendo, porque yo no tenía modelos e incluso desconocía a las personas transexuales. Vivía como en una burbuja", relata.

Pese a los comentarios “despectivos” en la infancia -tanto por la discapacidad visual como por como ser percibido como “marimacho”-, Enrique Ponce ha encontrado el apoyo de su familia y su entorno. Con mayor o menor facilidad, según el caso, sí están asumiendo su identidad, su nombre, y no se siente cuestionado.

"A gente con discapacidad intelectual sé que se les machaca más. Les dicen que igual no lo tienen muy claro, que se están confundiendo", explica, después de haber terminado su trabajo de fin de grado sobre el tema.

"Yo tuve mucha suerte con mi madre. Cuando se lo conté por primera vez me dijo: ¿No podrías haber elegido algo menos complicado?", ilustra, sobre un momento que para él fue clave y "divertido".

Porque entre los "miedos" despunta el de no ser aceptado por la familia. "Yo dependo de otras personas para hacer cualquier cosa y mi familia se lo ha tomado bien", expone Mayka Hidalgo.

"Pero si vives una situación de violencia muy fuerte en casa, no puedes salir de ahí. No puedes buscarte un trabajo, irte a casa de un amigo y ya está (...) Sé de amigas que no salen del armario porque sus familias no aceptan esa realidad. Estamos hablando de chicos y chicas que dependen totalmente de sus familias", prosigue.

Para quienes viven en pisos tutelados o residencias la situación no es muy distinta y, de nuevo, depende de la suerte. “Todavía estamos muy lejos de que haya habitaciones individuales y, cuando son compartidas, generalmente se dividen por sexo. Imagínate el impacto de salir del armario en un contexto así. ¿Cómo me va a percibir mi compañera de habitación? Prefiero mantenerme dentro”, apunta en ese sentido Ángeles.

Ante estas dos circunstancias, Mayka echa en falta que las casas de acogida para personas LGTBI cuenten con instalaciones accesibles y la inversión necesaria para sus cuidados si fuera necesario, una carencia que también existe en el caso de las mujeres maltratadas.

Pero los temores también caen del lado de las familias y no son muy distintos a los de sus hijos. Es lo que le ocurrió a Enrique Bernabéu, quien se sintió cómodo en casa para, simplemente, presentar al que era su novio en aquel momento, igual que habían hecho sus hermanos. Quería “naturalizarlo”, pero no fue tan fácil para su madre.

“Ella no tenía prejuicios ni estigmas sobre el colectivo, pero sí sobre la sociedad”, relata. “Le pasaba exactamente como a mí, temía que me discriminaran más, se cebaran, que fueran muchísimo más crueles. Pero me apoyó y me apoya al cien por cien”.

Discriminación, también dentro del colectivo LGTBI
Del mismo modo, la discriminación por discapacidad puede estar dentro del colectivo LGTBI. En los espacios de ocio e, incluso, en las manifestaciones reivindicativas del Orgullo, también falta inclusión. “No tienes acceso, porque no están correctamente adaptados. La accesibilidad está para cumplir la mínima normativa que se exige, pero no para cubrir una necesidad real”, lamenta Enrique Bernabeu.

Por eso, Mayka Hidalgo prefiere ir cada año a la marcha del Orgullo Crítico: “Es un entorno más seguro, ponen a personas que interpretan en lengua de signos y suelen intentar que el recorrido sea más o menos accesible. La manifestación del 9 de julio es más agobiante y no tiene tanto en cuenta esas realidades distintas a la mayoría”.

Por su parte, Ángeles Blanco sabe bien de las diferencias en el trato, puesto que se identifica como lesbiana y se relaciona con mujeres desde antes de que adquiriera la discapacidad. “Ahora se me percibe por parte de las mujeres como una potencial carga”, compara. También se ve obligada a dar un “detalle absoluto” de sus circunstancias en las primeras citas y hay quien “desaparece y ya está” al enterarse de su enfermedad. Es habitual también que se le presuma “asexuada” o incapaz de mantener relaciones sexuales.

“Es como si hubiera pasado a ser una persona distinta y eso no es así. Es innegable que la discapacidad tiene impacto en mi vida, pero sigo siendo la misma persona, con los mismos deseos, gusto y preferencias”, reivindica.

"Estamos aquí, pero nos falta visibilidad"
En el lado de las organizaciones y familias de personas con discapacidad, también falta comprensión y conocimientos sobre la realidad de las personas LGTBI+. “Tenemos que formar, no solo a los alumnos de todas las edades, también a los padres, a los educadores, a los cuidadores, etc.”, apunta Jesús González Amago, de CERMI, quien considera importante también crear fuentes de información positivas y accesibles.

González Amago, como todas las personas entrevistadas para este reportaje, cree que son necesarios más referentes en medios de comunicación, en redes sociales, en la ficción, en la música… “Somos. Estamos aquí. Pero nos falta visibilidad”, reclama, y anima a quien lo necesite a acercarse a las asociaciones para encontrar espacios seguros y a otras personas en su misma situación.

A través de una mayor visibilidad, considera, la sociedad podrá escuchar y ver que existe una belleza fuera del “canon que se ha impuesto” y que ninguna persona cumple en realidad. “Que no tenemos que ser superhéroes", agrega. "Puedo hacer lo mismo que tú si me pones en igualdad de condiciones”. Y eso valdría para derribar las puertas de los armarios y todas las demás barreras.

jueves, 7 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #audiovisual | La discapacidad, infrarrepresentada en el cine y la televisión españoles

Diario Sur / Fotograma de 'Maricón perdido', de Bob Pop //

La discapacidad, infrarrepresentada en el cine y la televisión españoles.

La presencia de personajes LGTBI aumenta un 2,2% en la industria audiovisual con respecto a 2020, con un total de 106 personajes de los 1.141 papeles totales.
Iker Cortés | Diario Sur, 2022-07-07
https://www.diariosur.es/culturas/discapacidad-infrarrepresentada-cine-20220706135701-ntrc.html 

La discapacidad sigue infrarrepresentada en el cine y la televisión que se hace en España. De los más de mil de personajes que poblaron la ficción española el pasado año, solo un 3,3% de ellos tenían algún tipo de discapacidad, muy lejos de los datos con los que cuenta el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), que apunta a que en nuestro país hay unos 4,3 millones de personas con discapacidad, lo que equivale casi a un 10% de la población total.

Es uno de los datos más destacados del informe que cada año elabora el Observatorio de la Diversidad en los Medios Audiovisuales (ODA), que hoy se ha presentado en el Ministerio de Igualdad, y que analiza la representación de la diversidad en la ficción española a lo largo de 2021, centrándose especialmente en la diversidad por orientación afectivo-sexual y por identidad de género.

Desarrollado por 56 voluntarios, algo en lo que ha hecho mucho hincapié el director del informe, Emilio Papamija, el informe ha tenido en cuenta 1.141 personajes de 51 películas y 46 temporadas de 43 series de ficción para extraer sus resultados. En el caso de las personas con discapacidad, los números han aumentado levemente entre 2020 y 2021. Así se ha pasado de contar con la presencia de 25 personajes con algún tipo de discapacidad en 2020, a 38 en 2021.

Para David Martínez Menayo, periodista y exresponsable de Comunicación de CERMI, el estudio demuestra que «todavía hay mucho por hacer» para visibilizar a las personas con discapacidad. Una labor que, a su juicio, es muy importante porque para muchas personas, sobre todo en la infancia, «la primera puerta de entrada a la inclusión social es la ficción y una persona que no tenga contacto con la diversidad y la discapacidad, difícilmente en el futuro puede estar comprometida con la inclusión». Cuenta el periodista que además de visibilizar, «hay que hacerlo bien. No se trata de contar solo los problemas a los que se enfrenta una persona con discapacidad, sino que puedan ser un personaje sin que su discapacidad se llegue siquiera a mencionar». En ello coincide Papamija, que asegura que muchas de las tramas que rodean a estos personajes «siguen centrados en el ámbito de la salud». Además, el director del estudio destaca también que todos estos personajes «son blancos», salvo Maya, una mujer latina que sale en 'HIT', la ficción de RTVE.

Precisamente, esta es una de las críticas en la que más hincapié ha hecho el director del informe: la falta de interseccionalidad. Dicho en otras palabras, que un personaje gay pueda tener alguna discapacidad o que un personaje racializado negro pueda ser gay. «Si no, solo estamos hablando entre nosotros. Solo así podremos combatir estigmas como la gordofobia», ha explicado quien se alegraba de que series como 'Toy Boy', 'La Fortuna', 'Paraíso' o 'Señoras del (h)Ampa' hayan dado los primeros pasos en este sentido.

'Maricón perdido', un ejemplo
La producción que marcó un hito el pasado año es 'Maricón perdido', de Bob Pop, cuyo protagonista es un trasunto de su creador, un personaje LGTBI que tiene una discapacidad. El escritor, presente esta mañana a través de videoconferencia, ha explicado que se siente «un privilegiado» por poder haber llevado su vida a la ficción a través de El Terrat y bajo petición de TNT y Warner Media. Su irrupción en el 'late night' de la mano de Buenafuente, sin duda, le ha puesto las cosas algo más fáciles. «Sí, el formato del 'late' tiene un poco de esa mirada machirula, pero está relacionada con el público al que se dirige. Aproveché un resquicio para colarme y dar mi punto de vista, pero eso va también en línea con los 'lates' que muestran diferentes visiones de la vida. Mi mirada interesó y ahí me hice fuerte», ha comentado quien utilizó su vida en 'Maricón perdido' «como excusa para hablar del crecimiento, de la identidad, la perdida, el sexo y la discapacidad».

Más allá del tema de la discapacidad, los principales datos del informe indican que la presencia de personajes LGTBI ha aumentado el 2,2% con respecto a 2020. Así el pasado año de los 1.141 papeles que se analizaron, 106 eran LGTBI, lo que equivale a un 9,3% del total. Cabe destacar, eso sí, que este tipo de personajes están presentes, fundamentalmente, en las series, pues del número total 71 pertenecen a ficciones televisivas. Aun con todo, los personajes LGTBI son 35 de los 396 analizados en los largometrajes y la cifra también aumentó con respecto al año anterior en cinco puntos porcentuales hasta el 8,8%. Eso sí, más de dos tercios de estos personajes se concentran en tan solo tres películas ('¡CORTEN!', 'Donde caben dos' y 'Poliamor para principiantes') «lo que nos confirma que la creación de contenidos LGBTI todavía está muy polarizada», ha indicado Papamija. En las series no mejora mucho esta polarización, pues el 48% de los personajes se reunen en solo seis series de las 43 analizadas. A saber, 'Élite', 'Todo lo otro', 'El internado: Las Cumbres', 'El pueblo', 'HIT' y 'Cuéntame cómo pasó'. Precisamente, el informe destaca la irrupción de 'Todo lo otro' en HBO Max, la serie creada, escrita y protagonizada por Abril Zamora, que retrata la vida de una mujer trans fuera de los estereotipos comunes. En 2021 las tres representaciones trans que hubo en el cine son interpretadas por personas trans, algo que no sucede en le caso de las series, donde solo uno de los siete personajes, el de Dafne, al que interpreta Abril Zamora, es trans. Por el contrario, solo pudieron encontrar un personaje trans masculino, Rober, en 'Los hombres de Paco', al que da vida un actor cisgenero, Juan Grandinetti.

En cuanto a la representación femenina, desde el Observatorio lamentan un descenso de la presencia de mujeres en el cine, que ha pasado del 52,5% de 2020 al 44,8% de 2021. Con respecto a las series de televisión desde ODA critican que «nunca ha habido paridad» pero que la presencia de mujeres ha vuelto a descender, pues en 2020 estaba en un 44,8% y en 2021 se ha tenido que conformar con el 44,1%. Celebran, sin embargo, que existan más propuestas creadas por mujeres y ponen como ejemplos 'Vida perfecta', de Leticia Dolera, la ya mentada 'Todo lo otro', o 'Cardo', de Ana Rujas y Claudia Costafreda. «Series que demuestran que cuando hay una mujer detrás de la cámara, tiende a haber más diversidad delante», comenta Papamija. Las tres series, por cierto, solo están disponibles en plataformas de pago, lo que indica que las televisiones en abierto aún no apuestan por estos contenidos.

La comunicadora social y activista antirracista Paula Guerra Cáceres apuntaba a que el avance en la representación de las mujeres en la ficción tiene que ver «con el auge del movimiento feminista a nivel global» y también con que las series «cuentan con un formato que se preseta más a abordar otras temáticas como el feminismo o el racismo», algo que a su juicio es más difícil en el cine porque «el formato es más corto y se fomenta el entretenimiento». El periodista Borja Terán, moderador de la presentación, ha apuntado también a que la gran diversidad de las plataformas fomenta este tipo de ficciones, mientras las grandes distribuidoras de cine «tienen más miedo a tomar riesgos».

Las mujeres lesbianas sí que han aumentado su presencia en la ficcion española, representando a un 25,7% del total de personajes LGTBI y pasando de 17 a 26 personajes en 2021. En cuanto a los personajes bisexuales, por vez primera se mueven en cifras similares a los de los personajes gays, con 38 papeles, 14 en cine y 24 series. Eso sí, en ellos la presencia femenina es mayor, con 26 personajes interpretados por mujeres. La hipersexualización de la mujer y los estereotipos de promuisicuidad siguen muy presentes en la creación de estos personajes.

Con respecto a los personajes racializados, su representación se ha incrementado y el pasado año hubo 86 personajes, un 7,5% del total, con un incremento significativo en cine, donde un escaso 5,8% remonta hasta un 9,6%, en línea con una caída importante en series donde un 7,6% en el 2020 se convierte en un 6,4%. ¿La mala noticia? «Sigue siendo muy difícil encontrar una representación no estereotipada».

Por último, el Observatorio celebra que por primera vez se muestran personajes no binarios en el audiovisual español. En concreto cuatro que se encuentran en las series 'HIT', 'Vamos Juan' y en 'El pueblo' por partida doble.

sábado, 1 de julio de 2017

#hemeroteca #orgullo #diversidadfuncional | Orgullo de Diversidades

Imagen: El Diario / Fotograma de 'Yes We Fuck!'
Orgullo de Diversidades.
Las personas con diversidad funcional suelen ser la asignatura pendiente, y no lo son menos en la lucha por la igualdad sexual. Este colectivo se encuentra con un doble estigma: la discapacidad y su sexualidad. En este World Pride Madrid debería ser el momento para denunciar el doble prejuicio sufrido por tener discapacidad y formar parte de la comunidad LGTBQ.
Anita Botwin | El Diario, 2017-07-01
http://www.eldiario.es/retrones/Orgullo-Diversidades_6_660443960.html 

El orgullo es la alegría de sabernos aquí.
Todavía.
Felices a pesar de todo.
Construyendo con nuestras propias manos.
Un lugar en el que nadie nunca.
Te pueda juzgar.
Roy Galán


Hoy es un día para estar orgullosos de nuestras identidades sexuales, de compartir y sacarlas del armario, de sonreír y bailar y unir nuestros cuerpos. Un día para festejar y reivindicar lo que aún queda pendiente por conseguir en la igualdad de derechos LGTBQ.

Las personas con diversidad funcional suelen ser la asignatura pendiente, y no lo son menos en la lucha por la igualdad sexual. Este colectivo se encuentra con un doble estigma: la discapacidad y su sexualidad. En el caso de ser mujeres, además, estaríamos hablando de una triple discriminación. Y suma y sigue.

Hay quien suele imaginar a las personas con discapacidad como seres angélicos, asexuados, niños eternos, lejanos de cualquier estímulo sexual o sensorial. Pero no es así. Hay quien suele imaginar que de tener alguna identidad sexual sería la heteronormativa, porque de lo contrario ya sería imaginar demasiado y desviarnos. En muchos casos las diversas no cuentan con información básica de educación sexual; aún a día de hoy hay diversas encerradas en sus casas bien por sobreprotección de su entorno, bien por estigma, bien por miedo a lo diferente. Por todo ello, muchas de estas otras manifestaciones sexuales no son conocidas, difundidas, ni amparadas por la sociedad.

Se nos ha generado un imaginario en el que personas diversas con diferencias físicas o psicológicas –no me gusta llamarlo discapacidad- no eran aptos de recibir amor o darlo. Sin embargo, el derecho de las personas a una sexualidad está recogida dentro del marco de los derechos sexuales y reproductivos. De entre todas las discapacidades no encuentro ninguna que se base en la incapacidad de dar o recibir amor, en desear o en ser un sujeto sexual. ¿Por qué entonces no imaginamos esas posibilidades?, ¿por qué no las vemos en nuestro entorno como algo normalizado?

El estigma al que se ven sometidos hace que este colectivo no avance al paso que debería. Existe una imagen de la homosexualidad muy sesgada por los medios de comunicación, que deja de lado miles de realidades distintas. Lo que no se nombra no existe, lo que no aparece en los mass media es incomprensible para muchos, incluso para los propios colectivos. Algo que no vemos es más complicado de imaginar. Nuestros prejuicios o el estigma creado hace que no imaginemos la gran variedad de situaciones sexuales o emocionales que pueden ocurrir entre dos o más personas.

Por su parte, documentales como ‘Yes We Fuck!’, han hecho mucho por la normalidad de los cuerpos diversos y por mostrar una realidad invisibilizada. Este trabajo fue una revolución para dar voz a cuerpos diversos de cara a ser considerados sexuados y sexuales.

Hoy debería ser un día para incluir a las diversas. Para luchar por sus derechos sexuales y reproductivos. En este World Pride Madrid debería ser el momento para denunciar el doble prejuicio sufrido por tener discapacidad y formar parte de la comunidad LGTBQ. En este sentido, Rocío Gómez, presidenta de la Comisión de Diversidades del CERMI Estatal ha señalado que “Es necesario que las entidades LGTB visibilicen la discapacidad, y que las organizaciones de la discapacidad hagamos lo mismo con las personas LGTB”.

Estamos en el camino… Construyendo con nuestras propias manos.