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viernes, 2 de marzo de 2018

#hemeroteca #feminismo | A la huelga

Imagen: Ecuador Etxea / Convocatoria de 'Emakumeok* planto' en Euskal Herria
A la huelga.
Ha llegado el momento de parar para demostrar que, si paramos nosotras, se para todo.
Almudena Grandes | Cadena SER, 2018-03-02
http://cadenaser.com/programa/2018/03/02/hoy_por_hoy/1519976672_756803.html

Las mujeres trabajamos como mulas. Siempre, desde siempre. Dentro de casa por supuesto, y fuera también. Hace menos de un siglo, las mujeres del medio rural trabajaban en los campos, en los huertos, con el ganado, recolectaban esparto en el monte, hacían la comida, arreglaban la casa, cuidaban de los niños, y no poseían ni un solo céntimo que fuera suyo. En las ciudades, las mujeres limpiaban, lavaban, planchaban para su familia y hacían lo mismo para otras por un salario irregular, ínfimo, impregnado del humillante tufo de la caridad. El dinero que ganaban no se consideraba un sueldo, sino una simple ayuda para sus padres o sus maridos. En mi infancia, las cosas no habían cambiado demasiado. Luego sí. Cambiaron tanto que creímos que ya estaba todo hecho. El feminismo impulsó la única revolución social triunfante en el siglo XX, la única capaz de transformar efectivamente la vida de las personas. Pero la conquista de la igualdad jurídica no bastó para implantarla en la realidad, porque la igualdad no es un concepto relativo, porque no se puede trocear, ni se debe negociar con él. Las mujeres no aspiramos a ser más iguales, sino a ser absolutamente iguales, y para lograrlo, no podemos seguir aceptando que nos traten como a una minoría cuando somos la mayoría de la población, en España y en cualquier otro país. Por eso voy a la huelga el 8 de marzo. Porque las mujeres no hemos hecho otra cosa que trabajar como mulas siempre, desde siempre, ha llegado el momento de parar para demostrar que, si paramos nosotras, se para todo. No lo duden.

lunes, 12 de febrero de 2018

#hemeroteca #lenguaje | Portavoza

Imagen: El País / Irene Montero
Portavoza.
Hoy sigo pensando que juez es neutra y jueza estrictamente superflua, pero la uso como todo el mundo.
Almudena Grandes | El País, 2018-02-12
https://elpais.com/elpais/2018/02/10/opinion/1518292837_483651.html

Los más jóvenes no lo recordarán pero, hace unos años, el término jueza no existía. Reconozco que, al principio, me parecía feísimo y superfluo, puesto que juez es una palabra neutra. Hoy sigo pensando que juez es neutra y jueza estrictamente superflua, pero la uso como todo el mundo, incluidos los académicos de la RAE, que hace años la admitieron en su diccionario. Ignoro si portavoza triunfará o fracasará en el intento, como otras propuestas de desdoblamiento, pero me gustaría situar el ruido que ha desencadenado en la realidad donde vivimos. Hace unos días volví a Madrid en AVE. Para salir a la calle, atravesé un pasillo que ya había recorrido muchas veces, un espacio abovedado, forrado desde el suelo hasta el techo con anuncios publicitarios de una sociedad médica privada que ofrece asistencia sanitaria por Internet, pero ese día me fijé en algo que nunca hasta entonces me había llamado la atención. Los pacientes —aunque quizás sería más exacto llamarlos clientes— que se comunican en los anuncios con doctores, varones, les tratan de usted, mientras que los que dialogan a través de su móvil con una doctora, mujer, la tratan de tú. Me pareció un ejemplo muy útil para explicar en qué consisten los micromachismos, esas sutiles maniobras que a diario logran degradar o discriminar a las mujeres sin que se note y que obviamente existen, aunque el término que los define no figure en el diccionario de la RAE. En una sociedad donde la publicidad normaliza que dos personas que tienen la misma formación y hacen el mismo trabajo no reciban el mismo tratamiento, la polémica generada por la propuesta de llamar portavozas a las portavoces me parece ridícula. Sobre todo cuando ya nadie habla de las jueces, sino de las juezas.

domingo, 16 de abril de 2017

#hemeroteca #gestacionsubrogada | Ultimas noticias del machismo

Imagen: Google Imágenes / Miguel Poveda con su hijo
Ultimas noticias del machismo.
Legalizar la subrogación de la maternidad desembocará en la explotación de las mujeres pobres, que no podrán elegir con libertad.
Almudena Grandes | El País, 2017-04-16
http://elpaissemanal.elpais.com/columna/almudena-grandes-noticias-del-machismo/

La mayoría de las españolas de edades comprendidas entre los 20 y los 35 años no pueden tener hijos aunque lo deseen. Están en las condiciones óptimas para concebir, gestar y parir hijos sanos, con todas las garantías para su propia salud y la de sus bebés, pero el sistema no se lo permite. Muchas mujeres jóvenes son madres frustradas, sometidas a una variedad específicamente machista de la violencia que ejerce el mercado laboral contra los españoles de su edad. No tienen empleo o trabajan en condiciones precarias, con becas o contratos temporales que no les renovarán en el caso de que cometan la osadía de quedarse embarazadas. No tienen casa propia, ni perspectivas de independizarse, y saben que, en sus condiciones, la maternidad es una heroicidad que empieza en la cola del paro. Nadie tiene derecho a exigirles que sean heroínas.

En un país donde las bajas tasas de natalidad se perfilan como uno de los peligros del futuro, esta situación podría revertirse, o al menos paliarse, con políticas feministas. Legislando contra la brecha salarial, aprobando un permiso de paternidad obligatorio e intransferible, penalizando la discriminación laboral de las mujeres fértiles. Pero estas medidas, con las que, de boquilla, están de acuerdo todos los políticos, no se han llegado a proponer ni forman parte del programa de ningún partido. Podría parecer sorprendente que, en esta situación, se desarrolle una campaña a favor de la regulación de la maternidad subrogada. Podría parecerlo, pero no lo es.

Las mujeres siempre han gestado y parido hijos para que otros se los quiten. Antiguamente, era frecuente que las criadas embarazadas de sus señores se vieran forzadas a entregar a sus hijos e hijas a las señoras de la casa donde servían. En la posguerra, se les robaban a las presas políticas para regalárselos a buenas familias franquistas. Más adelante, el robo de niños y niñas se convirtió en un negocio. Esto forma parte de nuestra tradición, tanto como el mito de la libre elección integrará la tradición de nuestros descendientes. Quizás por eso, los comités de bioética que impiden que la clonación de seres humanos, siendo técnicamente posible, sea legal no se han preocupado por la dignidad de las personas a quienes ahora se pretende convertir en ganado de cría. ¿No son humanas? Sí, pero son mujeres.

La preocupación por el mal uso que pueda hacerse de los clones humanos no se aplica en este caso. Los partidarios de la maternidad subrogada alegan que su legislación impedirá una contraprestación económica y que las madres subrogadas decidirán libremente. Pero, con la autoridad que me otorga haber gestado y parido hijos, opino que la libre elección no existe. A mí, que he pasado por ese proceso, me resulta inconcebible que una mujer decida afrontarlo libremente, con o sin dinero de por medio, porque conviene recordar que el dinero no es la única moneda susceptible de comprar la voluntad de una persona. Y no estoy en condiciones de negar que puedan existir casos excepcionales, pero sí estoy segura de que legalizar la subrogación desembocará, inevitablemente, en la explotación de mujeres pobres, que venderán su fertilidad porque no podrán elegir con libertad. Cualquier elección entre la pobreza y un embarazo subrogado no puede considerarse de ninguna manera una elección libre. Espero que los expertos en bioética estén de acuerdo conmigo al menos en eso.

Con independencia del origen del espermatozoide y el óvulo fecundado, el vínculo entre una mujer gestante y el bebé que durante nueve meses forma parte de sí misma es tan profundo que negarlo me parece, como mínimo, un acto de ignorancia y, como máximo, un derroche de cinismo. Los hijos son de las mujeres que los gestan y los paren. Son suyos en sentido literal, puesto que no existirían sin ellas, porque han formado parte de su propio cuerpo y de él han nacido. Cualquier ley que otorgue más valor a un contrato, con contraprestación económica o sin ella, que a la voluntad de la madre de un bebé sería una ley injusta. Y algo más.

Su aprobación abriría la puerta a una nueva variedad del machismo, un nuevo camino para ejercer violencia sobre las mujeres.

Tal vez no lo parezca, pero así es.

jueves, 5 de noviembre de 2015

#libros #literatura | Los besos en el pan

Los besos en el pan / Almudena Grandes.
Barcelona : Tusquets, 2015 [11-05].
336 p.
Colección: Andanzas ; 868.
ISBN 9788490661918

/ ES / NOV
/ Crisis económicas / Literatura / Memoria colectiva / Solidaridad / Testimonios / Valores cívicos

¿Qué puede llegar a ocurrirles a los vecinos de un barrio cualquiera en estos tiempos difíciles? ¿Cómo resisten, en pleno ojo del huracán, parejas y personas solas, padres e hijos, jóvenes y ancianos, los embates de una crisis que «amenazó con volverlo todo del revés y aún no lo ha conseguido»? ‘Los besos en el pan’ cuenta, de manera sutil y conmovedora, cómo transcurre la vida de una familia que vuelve de vacaciones decidida a que su rutina no cambie, pero también la de un recién divorciado al que se oye sollozar tras un tabique, la de una abuela que pone el árbol de Navidad antes de tiempo para animar a los suyos, la de una mujer que decide reinventarse y volver al campo para vivir de las tierras que alimentaron a sus antepasados… En la peluquería, en el bar, en las oficinas o en el centro de salud, muchos vecinos, protagonistas de esta delicada novela coral, vivirán momentos agridulces de una solidaridad inesperada, de indignación y de rabia, pero también de ternura y tesón. Y aprenderán por qué sus abuelos les enseñaron, cuando eran niños, a besar el pan.

DOCUMENTACIÓN
Almudena Grandes: «El cambio se ha quedado viejo antes de concretarse».

La escritora madrileña publica 'Los besos en el pan', una novela sobre el impacto de la crisis en un barrio de su ciudad.
César Coca | El Diario Vasco, 2015-12-14
http://www.diariovasco.com/culturas/libros/201512/14/almudena-grandes-cambio-quedado-20151213222038.html