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viernes, 20 de mayo de 2022

#hemeroteca #violenciasexual | Los menores acusados de la violación en Burjassot salen entre aplausos de familiares tras quedar en libertad vigilada: "Son unos guerreros"

Google Imágenes / 'Son unos guerreros' //

Los menores acusados de la violación en Burjassot salen entre aplausos de familiares tras quedar en libertad vigilada: "Son unos guerreros".

Los detenidos por la presunta violación grupal a dos niñas de doce años salen entre aplausos y gritos de alegría después de que el juez decrete la libertad vigilada.
Antena3, 2022-05-20
https://www.antena3.com/noticias/sociedad/aplausos-menores-quedar-libertad-vigilada-presunta-violacion-burjassot-son-guerreros_202205206287387b03698300017f680b.html 

El juez acordó libertad vigilada con alejamiento para los menores detenidos por su presunta implicación en una violación grupal a otras dos niñas menores en la localidad valenciana de Burjassot, Valencia.

La Fiscalía, sin embargo, había pedido el internamiento en régimen cerrado para cuatro de ellos. Pero dicha medida no fue respaldada por el juez. Al parecer habrían presentado una prueba por la que el juez no ha aceptado las medidas cautelares de la Fiscalía.

Durante el juicio, dos de los menores detenidos declararon que el sexo fue consentido.

A la salida del juzgado, los familiares de los menores se abrazan y gritan de alegría con el auto que concede la libertad a sus hijos. Salen celebrándolo, los reciben con aplausos y una ovación. Los suben a hombros tras conocer el auto, aunque el caso no está cerrado. "Son unos guerreros, eso es lo que son", les gritan a las puertas del juzgado.

Los jóvenes de entre 15 y 17 años estaban detenidos por la presunta violación de dos niñas de doce años en una casa abandonada al menos y al menos cuatro de ellos habrían intervenido en la presunta violación grupal a una de ellas.

Los hechos se siguen investigando mientras continúa la búsqueda de un sexto menor.

Las niñas supuestamente habían quedado con los arrestados, a los que no conocían, a través de Instagram.

jueves, 19 de mayo de 2022

#hemeroteca #homofobia #crimenesdeodio | Belén Alzate: “No puedo creer que mataran a mi hijo por ser gay”

El País / Belén Alzate con una foto de su hijo Juan David //

“No puedo creer que mataran a mi hijo por ser gay”.

En Medellín han asesinado a diez hombres homosexuales tras encuentros acordados por Grindr, el último este jueves. La Fiscalía no contempla delito de odio sino una “instrumentalización de la orientación sexual para hurtar a las víctimas” .
Noor Mahtani | El País, 2022-05-19
https://elpais.com/america-colombia/2022-05-19/no-puedo-creer-que-mataran-a-mi-hijo-por-ser-gay.html 

Hace tres meses que lo primero que ve al despertar es una pantalla que nunca se apaga. Antes incluso de que amanezca, doña Belén Alzate, de 70 años, se incorpora y echa un vistazo a un ir y venir de imágenes de su propia casa desde todos los ángulos. En concreto, desde seis; el número de cámaras de vigilancia que custodian su hogar desde que el 27 de enero asesinaran brutalmente a su hijo, Juan David López Alzate, de 31. El directo de su portal sustituye ahora a la televisión y a cualquier otro entretenimiento. “Lo veo a cada rato por si vuelven. Por si pasan por acá y reconozco a los asesinos”, dice con los ojos clavados en la grabación, ahora, de su sala.

En calzoncillos, maniatado, con un paño en la boca y sobre un charco de sangre. Así lo encontró ella misma al día siguiente del crimen, junto a un tarro con popper ―una droga de uso extendido entre homosexuales que provoca sensación de euforia, vasodilatación y aumento del deseo― y latas de cerveza vacías. “Cuando me llamaron del trabajo para preguntarme que por qué no había ido, ya sabía que algo le había pasado. Era muy juicioso”. Lo que nunca imaginó fue que lo hubieran matado. Mucho menos, el motivo: “Aún no puedo creer que asesinaran a mi hijo por ser gay”. La hipótesis con la que trabajan las autoridades es que los asesinos conocieron a la víctima a través de una aplicación de citas para hombres homosexuales, Grindr.

Dieciséis días antes había sido Osvaldo Adolfo Botero Giraldo, de 45 años. Murió por asfixia mecánica. Después de Juan David, fue Gustavo Alberto Arango Jaramillo, asesinado en condiciones similares en un hotel de La Candelaria. En apenas cinco meses, se han producido diez casos como estos. El último este mismo jueves. A solo dos días de haberse conmemorado el Día contra la Homofobia y Transfobia, el Observatorio de Derechos Humanos Caribe Afirmativo comunicó un nuevo homicidio de un hombre gay en el municipio la Unión en Antioquia. Los hechos tuvieron lugar el pasado 8 de mayo, alrededor de las nueve de la noche. La víctima, identificada como Omar Ciro Álvarez, fue agredida, supuestamente, con un arma blanca en diferentes partes de su cuerpo, como garganta y pecho. Todas las víctimas son hombres homosexuales de entre 28 y 62 años, que fueron hallados en sus hogares u hoteles sin apenas ropa, maniatados y con signos de ahorcamiento. Solo uno de ellos presentaba 80 heridas de arma blanca.

Aunque fuentes de la Fiscalía aseguran que “la orientación sexual es un elemento de análisis importante”, descartan el delito de odio. “En la mayoría de casos existe una instrumentalización de la orientación sexual para hurtar a las víctimas, quienes en algunas ocasiones terminan siendo asesinadas”, aseguran a El País. El organismo también “se abstiene” de confirmar o descartar que se trate de un asesino en serie para no afectar la investigación que sigue en curso.

Que Grindr fuera el denominador común de todos los homicidios hizo saltar todas las alarmas. Los usuarios de la comunidad LGTBI de la capital antioqueña recibieron una alerta con medidas de autoprotección para las citas y el alcalde, Daniel Quintero, prometió recompensas de hasta 80 millones de pesos por la identificación o captura de los responsables. Hasta ahora, la Fiscalía ha dado a conocer la detención de cuatro hombres, vinculados a diferentes casos. Ninguno ha sido condenado aún.

El día anterior a su muerte, Juan David había ido a trabajar con normalidad. A mediodía, almorzó frijoles con ahuyama en casa de sus padres, que viven en el primer piso de su mismo edificio, ubicado en el barrio Antonio Nariño, en la comuna 13 de Medellín. Hizo la compra, limpió el apartamento y le pidió a su madre que le prestara las llaves para entrar “porque no las encontraba”. Después de eso, Doña Belén no volvió a verlo más con vida. Pero sí escuchó de madrugada “música roquera” que salía de su habitación. “Eran como las 2 de la mañana, pero pensé que se habría quedado dormido escuchándola. No lo quise despertar porque madrugaba mucho”. Según el parte de la Policía, Juan David perdió la vida entre las 10 y las 3 de la mañana, sin signos de violencia sexual ni resistencia. Las cámaras de vigilancia de un local próximo a la vivienda muestran a tres hombres cargando con bolsas y el televisor del joven, pero no han sido identificados.

Hace dos meses que en la fachada de su casa cuelga un cartel en el que se anuncia el alquiler del cuarto de Juan David. “A la gente que pregunta por el apartamento no le cuento qué pasó adentro. ¿Para qué?”, dice desde el habitáculo, ya vacío. Sus cosas las donó. Apenas conserva un par de camisas estampadas y un saco de colores. Entre sus recuerdos, hay una bolsa de plástico con una camiseta tres tallas más grandes que la del joven, que apareció en la cama el día que lo halló muerto y que aún huele a sudor. “Esa camiseta no es de mi hijo. Tiene que ser de alguno de los asesinos, pero la Policía nunca se la llevó. Nadie me dice nada”. Hasta la fecha, no ha tenido acceso a la autopsia.

Harley Córdoba, abogado y codirector de Alianza social LGBTI, lamenta la sensación de vulnerabilidad que se está extendiendo entre la comunidad gay. “La respuesta no puede ser estigmatizar el uso de estas aplicaciones. Tenemos derecho a disfrutar de nuestra sexualidad y encuentros sin miedo”, cuenta por teléfono. Sin embargo, hace tres años que vive con un esquema de seguridad a raíz de su activismo en pro de los derechos del colectivo. A raíz de estos homicidios ha recibido varias amenazas a través de Grindr. En 2020, según cifras parciales de la ONG Colombia Diversa, fueron asesinadas 75 personas LGTB en todo el país y en 2019 un total de 106. Apenas en el primer semestre de 2021, ya eran 98.

“El problema no es que usemos o no la aplicación”, cuenta Andrés Sánchez, 33 años, expareja de Hernán Macías López, hallado muerto en una bañera el 31 de marzo en un hotel. “Los gais somos vulnerables en cualquier lado. Hasta en una discoteca o en la calle”. Dos meses después de su muerte, dice que empieza a asimilarlo. “Pero no dejo de preguntarme el porqué. ¿Qué hubiera pasado si no hubiera usado Grindr? ¿Y si no hubiera podido quedar? ¿Y si hubiera avisado a otro amigo?” Lo que queda es la frustración y un sinfín de interrogantes. José Gregorio Cáceres, amigo de Sahmir González Sarmiento, venezolano asesinado el 15 de febrero, ya casi no usa ninguna aplicación de citas. “La utilizaba cuando me sentía más seguro. Después de todo lo que ha pasado, nuestros temores aumentaron a mil”.

Indignación e impotencia. Esos son los sentimientos que se repiten entre los familiares y amigos, que intentan aferrarse ahora a los buenos recuerdos. Doña Belén repasa una y otra vez el último día que vio a su hijo en casa. Días después de la entrevista, rememora el almuerzo: “Me acordé de que me dijo que le habían gustado mucho los frijoles. Creo que repitió un poco. Sí, le quedaron gustando...”.

viernes, 25 de marzo de 2022

#hemeroteca #lesbofobia #violencia | Raquel Disenfeld, la psicóloga que acompañó a Higui antes y durante el juicio

Página12 / Raquel Disenfeld e Higui //

Raquel Disenfeld, la psicóloga que acompañó a Higui antes y durante el juicio.

Raquel Disenfeld, referente feminista y anarquista histórica, atendió a Higui de Jesús y estuvo a su lado durante el juicio. Aquí, habla de la red activista y afectiva que la sostuvo durante estos casi seis años, tras el intento de violación del que fue blanco, y durante un proceso judicial cargado de violencia.
Paula Jiménez España | Soy, Página12, 2022-03-25
https://www.pagina12.com.ar/409882-raquel-disenfeld-la-psicologa-que-acompano-a-higui-antes-y-d 

Raquel Disenfeld es, a esta altura, no solo una profesional con más de cincuenta años de experiencia en salud mental, es también –o quizás ante todo- una feminista y defensora de las causas justas que a lo largo de tres décadas ha pasado por diferentes experiencias grupales y comunitarias y participado de cada una de las marchas en apoyo al colectivo.

A la vida de Higui de Jesús llegó para mirarla con sus bondadosos ojos y prestarle generosa ayuda desde el momento en que le tocó transitar lo que ya todxs sabemos: “A Higui llegué por una compañera, La Galle –dice Raquel-. Me preguntó si la podía atender estando todavía detenida. Ahí empecé a asistir a las actividades que se organizaban para pedir por su libertad, y en junio hubo una movida en la que conocí a su madre y a su hermana. A las pocas semanas le dieron la posibilidad de esperar el juicio en libertad y ahí nos comunicamos. Me acuerdo que una de las primeras cosas que me compartió es que ella estaba construyendo su casa, que había puesto una ventana, o arreglado esto o aquello. Es muy autodidacta”.

¿Y cómo fue el proceso de acompañamiento?
Raquel Disenfeld: El encuadre es de libertad siempre, de participación. Siempre acordábamos los momentos de encuentro mutuamente. Al comienzo estaba la imposibilidad de poder dormir. Le aparecían de noche cuando se acostaba, entre sombras, las imágenes de abuso de sus padrastros (el primer abuso fue a los siete años). Y los insultos, los gritos, la amenaza de muerte, el miedo, el dolor en el cuerpo. Y también esto de que ella nunca había pensado en que iba morir a ver morir nadie ni que iba a dejar a un hijo sin padre, algo que dijo en la primera sesión. Los grupos de acompañamiento realmente fueron los primeros que tuvo en su vida y a veces arreglaba con las chicas de esos grupos para ir a la casa o que fueran a visitarla para poder dormir, porque a la noche irrumpían las imágenes traumáticas. Gracias a esos grupos se siente querida y valorada Higui. Cuando las conoció pudo compartir y socializar, recuperar su autoestima.

Podemos decir que Higui tuvo la fortuna de dar con una profesional que leyera su situación desde una respuesta a la violencia recibida, y no con alguien –que lxs hay- que hiciera la lectura inversa, ubicándola en el centro de la responsabilidad subjetiva...
R. D.: Cuando hay un hecho de defensa de la vida por incumplimiento de los derechos humanos, por incumplimiento del derecho a la libertad, por tener que luchar contra alguien para sobrevivir, o si una persona está sufriendo violencia psicológica, económica, violencias diversas que vienen desde el afuera, no se puede trabajar fuera del contexto desde ningún marco teórico. A mí siempre me viene una metáfora que extraje de una película que se llamaba 'Adiós, Tío Tom', en la que un científico se preguntaba qué enfermedad sufrían lxs negrxs que se escapaban del esclavismo para irse cerca de los ríos. Es decir, interpretaba patológicamente el impulso a la libertad.

¿Y qué lugar tiene lo psicopatológico dentro de tu práctica clínica?
R. D.: Yo no utilizo un contexto psicopatológico, porque muchas veces en los contextos psicopatológicos radica la discriminación hacia las víctimas y las sobrevivientes.

Es una gran deconstrucción salirse de esta referencia para abordar los tratamientos. Sobre todo habiéndote recibido hace algunas décadas...
R. D.: Yo me recibí en 1971, hace más de cincuenta años. Ya en esa época había una definición de la psicología que decía que era el estudio de la conducta en un contexto determinado. Leí uno de los informes referidos a Higui en el que se decía que ella podía estar padeciendo algo paranoico y que eso hacía que proyectara en la sociedad su propia agresividad. Esto, que no corresponde con Higui, es un enfoque de una psicóloga de Tribunales. Hay violencia en su historia, pero por efecto de haber sufrido situaciones de violencia múltiple. No se puede ver la respuesta de una persona sin pensar en el origen contextual de los síntomas; manifestaciones que veo como consecuencias de las violencias. Es necesario poner en perspectiva el género, la cultura del odio, la homofobia, para comprender estas situaciones y cómo el trato a las lesbianas es diferente que el que se le da a los varones.

Se podría decir que en la historia de Higui eso es absolutamente palpable, ¿verdad?
R. D.: Higui sufrió discriminación como mujer, como lesbiana, como negra, como pobre, sufrió violencia económica, psicológica y sexual. Siempre se ha psicopatologizado a las mujeres. Se la ha acusado de fantasiosa y de resentida. Cuando fue el alegato de la fiscal dijo que Higui tenía interiorizada la imagen de defenderse como un hombre. A mí me interesa aclarar que la pulsión de defenderse no es de hombre o mujer sino de cualquier ser humano luchando por su supervivencia. Otra de las cuestiones que destaco es que Higui se hizo a sí misma. De ella digo que es una lesbiana visceral porque no se apoyó en ningún grupo que la referenciara sobre cómo construirse. Se fue construyendo a sí misma. Y también quiero hablar de la cuestión de su solidaridad: muchas veces ella hacía para cumplir con la demanda económica de la familia, para darles de comer.

¿A qué edad empezó a trabajar?
R. D.: A los ocho años, en casas, cuidando chicos. También hacía trabajos de jardinería, o porque la veían chongo le ofrecían cosas como limpiar pozos ciegos y además la estafaban. Ella bancaba todo esto por la parte económica de la familia, que era estructuralmente tremenda. Y en la escuela, por mostrarse cómo era sufría todo tipo de discriminaciones.

¿El feminismo y la perspectiva de género estuvieron desde el comienzo de tu práctica terapéutica?
R. D.: Al feminismo llegué mucho más tarde. Yo ya había tenido acercamiento a la antipsiquiatría. Y además viví los años en que la Facultad varias veces estuvo cerrada, viví la Noche de los bastones largos en la calle Independencia, porque además de la de Ciencias Exactas, también entró la infantería en la Facultad de Psicología. Era una Facultad con mucha diversidad, con una perspectiva social, veíamos el materialismo dialéctico. El feminismo llegó para mí con Eva Izquierdo, anarquista, a mediados de los 90. Ella venía de una comunidad del sur y en la biblioteca José Ingenieros empezamos con una agrupación, Mujeres libres, inspiradas en la agrupación Mujeres libres de España. A esa agrupación la integraron entre otras, dos madres de Plaza de Mayo y ahí conocí también a Lohana Berkins. En la actualidad, continúo en Mujeres libres, soy abolicionista del sistema prostituyente, ecofeminista y sigo luchando contra todas las formas de opresión. La lucha contra la opresión es la lucha contra el patriarcado. Defenderse es salud. El feminismo me permitió ver las relaciones que existen entre el terrorismo de Estado y el terrorismo sexual y cómo en los encuentros de lecturas, en las luchas, en las marchas, en las asambleas, en las jornadas, nos retroalimentamos y liberamos juntxs.

viernes, 23 de junio de 2017

#hemeroteca #antidiscriminacion | En el principio fue la injuria: motivos para una Ley de Igualdad LGTBI

Imagen: El Diario
En el principio fue la injuria: motivos para una Ley de Igualdad LGTBI.
El apoyo a la ley LGTBI antidiscriminatoria es una de las cuestiones que se reivindican en este Orgullo Mundial, este World Pride en el que el Mundo tiene los ojos puestos en Madrid.
Jesús Generelo - Presidente de la FELGTB | El Diario, 2017-06-23
http://www.eldiario.es/tribunaabierta/principio-injuria-Ley-Igualdad-LGTBI_6_657644257.html

"En el principio fue la injuria". Así describe el filósofo francés Didier Eribon la identidad gay. "La injuria –continúa– es un acto de lenguaje –o una serie repetida de actos– por el cual se asigna a su destinatario un lugar determinado en el mundo. La injuria es un enunciado performativo: su función es producir efectos y, en especial, instituir o perpetuar la separación entre los ‘normales’ y los ‘estigmatizados’, e inculcar esta grieta en la cabeza de los individuos".

Reconocerse como "maricón", como "bollera" o como "travelo" es, en muchos casos, posterior a recibir la bofetada de esos insultos. En ocasiones es un insulto que se recibe en carne propia. En otras, es proferido a alguien cercano, o incluso escuchado al azar o en un medio de comunicación. Pero ese insulto nos hiere, igualmente, como una navaja, y permanece en nuestro interior por mucho, mucho tiempo.

Las personas LGTBI no debemos seguir aceptando la normalización de la injuria. Normalización que llega hasta el punto de que la homofobia interiorizada sea, en ocasiones, más dañina que la que procede del exterior.

Porque aceptarse como lesbiana, gay, bisexual o trans, en nuestra sociedad –sí, todavía hoy en la igualitaria España de 2017– implica muchas cosas: el miedo a que tu familia no lo entienda, te rechace o te coloque en una situación de dolor extremo; recibir una educación en un sistema que prácticamente nunca te va a hablar de tu realidad; el altísimo riesgo de sufrir acoso escolar o ser agredido física y/o psicológicamente en la escuela; un alto riesgo de ser víctima de un delito de odio; que te niegue la Seguridad Social el acceso a la reproducción asistida si eres mujer sin pareja varón; que, si eres trans, seas considerada una persona enferma y necesites tutelaje para que definas tu identidad…

¿Demasiado dramático? Bueno, depende de la persona y de su capacidad de resiliencia, del lugar donde viva, del entorno que la rodee. Pero los hechos son tozudos: la orientación sexual y la identidad de género son la principal causa de acoso escolar y una de las primeras de delitos de odio (los delitos por esta causa han aumentado un 36% el pasado año); el colectivo LGTBI permanece mayoritariamente invisibilizado en el ámbito laboral; el porcentaje de paro entre mujeres trans es muy superior a la media de la población general; etc., etc.

Que la igualdad redactada en las leyes no llega automáticamente a la vida de las gentes es algo que no puede sorprender a nadie. Leyes de igualdad de género existen desde hace años, pero la igualdad real está muy lejos de alcanzarse. Esto ya lo sabían los padres de la Constitución. Por eso previeron un hermoso artículo 9.2 que dice exactamente que "Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social".

Remover los obstáculos con los que se enfrenta una persona del colectivo LGTBI implica que la sociedad debe realizar un cambio de paradigma en su concepción de la diversidad sexual, de género y familiar. Porque mientras "maricón" siga siendo el insulto más pronunciado en los colegios, los institutos, los campos de fútbol, las pandillas de amigos, las fiestas populares, será muy difícil que un gay, o cualquier persona LGTBI, desarrolle su identidad desde una correcta autoestima. Mientras una persona trans sea considerada enferma por ley, ¿en qué medida estará en igualdad de condiciones para enfrentarse a un sistema educativo hostil y a un mercado laboral ultra competitivo?

Conscientes de la complejidad del tema, una buena parte de los colectivos LGTB españoles hemos pactado una proposición de Ley de Igualdad que desgrana medidas transversales que obligan a la intervención de los poderes públicos, potencian la visibilidad, incide especialmente en la pedagogía y la formación de profesionales de todos los ámbitos, se establece una atención integral a las víctimas de delitos de odio, se crea una fiscalía especializadas en estos delitos, se prohíben las intervenciones quirúrgicas innecesarias en bebés intersexuales, así como las cruentas terapias reparadoras, se establecen sanciones administrativas y se crea una autoridad independiente del Gobierno que vigile el buen cumplimiento de la ley y promueva investigaciones y proyectos que potencien la igualdad del colectivo LGTBI.

Son medidas que, en buena parte, recogen directivas europeas antidiscriminatorias que no están siendo todavía aplicadas, o que ya están siendo utilizadas en, por ejemplo, la lucha contra la desigualdad de género o la discriminación en el ámbito laboral, y que, por tanto, no deben asustar a nadie. No es una ley contra nadie, sino a favor de la igualdad y para acabar con estigmas seculares profundamente enraizados en nuestras vidas y nuestra cultura.

El apoyo a esta ley antidiscriminatoria es una de las cuestiones que se reivindican en este Orgullo Mundial, este World Pride en el que el Mundo tiene los ojos puestos en Madrid. Por eso ha sido muy buena noticia que haya pasado el plazo preceptivo del que dispone el Gobierno para vetar la proposición, registrada en el Congreso el 4 de mayo, por cuestiones económicas. Ha sido un buen inicio para este World Pride en el que vamos a manifestarnos 'Por los derechos LGTBI en todo el mundo'. Este ‘nihil obstat’ no podía ser de otro modo ante una ley que viene avalada por casi el conjunto del movimiento LGTBI, que cuenta con la simpatía de la mayoría de la población española y con el apoyo de casi todo el arco parlamentario.

Por eso, cuando toda esta fiesta reivindicativa, o reivindicación festiva, toque a su fin, continuaremos con nuestro trabajo por una igualdad real en España y fuera de sus fronteras. La próxima etapa: la tramitación de la Ley de Igualdad LGTBI en otoño. Para construir una sociedad en la que, por fin, la injuria no defina y construya nuestra forma de ser, de sentir y de expresarnos.