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domingo, 12 de enero de 2025

#hemeroteca #trans #testimonios | El armario de Trini: A Coruña recuerda a la activista trans que encabezó el primer Orgullo tras salir de la cárcel franquista

Imagen aportada por Nazario / Alejandro Molina y Trini Falcés //

El armario de Trini: A Coruña recuerda a la activista trans que encabezó el primer Orgullo tras salir de la cárcel franquista

Una exposición muestra en su ciudad natal imágenes y objetos de una de los iconos del movimiento LGTBIQ+ que, junto a sus compañeras prostitutas, se puso al frente de la primera manifestación homosexual del Estado cuando la policía apareció a disolverla
Luís Pardo | El Diario, 2025-01-12
https://www.eldiario.es/galicia/armario-trini-coruna-recuerda-activista-trans-encabezo-primer-orgullo-salir-carcel-franquista_1_11951059.html 

Trini Falcés (A Coruña, 1942-2022) fue, sobre todo “una gran luchadora, una superviviente”. Desde que nació, como bebé robado, hasta su muerte. Una peripecia vital que la obligó a moverse, “expulsada”, de Galicia a Andalucía, de Aragón a Barcelona y hasta al exilio en París. Por el medio, pasó cinco años en las cárceles para homosexuales del franquismo, aquellas que distinguían entre activos y pasivos. En junio de 1977 estuvo a la cabeza de la primera manifestación del colectivo del Estado, en Barcelona. Cuando aparecieron los grises, fueron las transexuales y las prostitutas quienes se pusieron al frente de la marcha. Ella era las dos cosas. No tenían miedo porque, decían, “ya estamos muertas”... pero también porque los policías eran viejos conocidos. Tras tantas mudanzas forzosas, la vida de La Trini cabía en un armario, como el que ahora muestra la exposición que le rinde homenaje en su ciudad natal, esa a la que volvió a pasar sus últimos años y donde, por fin, se sintió tratada como siempre quiso: como una persona.

Más allá de la manifestación que la convirtió en un símbolo —y de la que queda testimonio gráfico— y de otros hitos similares, no es fácil reconstruir la vida de Falcés. Ese fue el desafío al que se enfrentó Sergio Marey, comisaria de la exposición ‘Relembrando a Trini (Recordando a Trini)’, impulsada por la Deputación coruñesa, y autora también de su biografía, ‘É mellor loitar que morrer de fame’ (‘Es mejor luchar que morir de hambre’). “No es una biografía típica, no está narrada cronológicamente”. Pero no por una cuestión de estilo: “Trini estaba ya muy mayor y mezclaba conceptos e ideas”. Por eso, en las partes del libro que se basan solo en su memoria “no hay una continuidad, no sabemos cuándo empieza una cosa y acaba otra; está todo muy difuso”. Tal y como corresponde a un mito.

Las dudas comienzan antes incluso del nacimiento de Trini. Ella cuenta que su madre biológica era natural de Ferrol y que trabajaba en el mercado coruñés de San Agustín, de donde el hombre que acabaría siendo su padre —no se sabe si tras una violación— se la llevó a servir a su casa. De su relato no queda claro si ése es el motivo por el que la roban o si fue porque su madre biológica y la adoptiva parieron a la vez, el bebé de la segunda nació muerto y esta se quedó con ella. El papel de su padre adoptivo, agente de la policía secreta franquista, habría facilitado las cosas. Aun así, para evitar enfrentarse a la progenitora, consigue un cambio de destino y se mudan a Andalucía. Aquí comienza el peregrinaje de Trini.

Zaragoza sería el siguiente destino. Cuando “de forma natural” se le empiezan a notar los pechos —“era una persona intersex”, recuerda Marey—, la familia decide poner tierra de por medio y asentarse en la casa materna, en Fuentes de Jiloca. Pero llega el momento de hacer la mili y, “para que no se hable de sus tendencias” la envían a Barcelona. Allí pasará tres décadas, una estancia interrumpida por un exilio en París, del que casi nada se sabe, y por sus estancias en prisión.

El franquismo creó dos campos de concentración diferenciados para los homosexuales: el de Badajoz —para los pasivos— y el de Huelva, destinado a los activos. “Una cosa delirante, como si fueran dos sexos”, señala Marey, quien recuerda que, para el régimen, “los activos tenían más capacidad de volver a la normalidad, porque no se estaban feminizando como los pasivos”. Trini pasaría por ambos, sufriendo las raciones de comida podrida, las palizas o los trabajos forzosos que estaban a la orden del día. Pasó cinco años entrando y saliendo, hasta que la Ley de Peligrosidad Social —la evolución de la Ley de Vagos y Maleantes— fue derogada y la orientación sexual dejó de ser un delito.

Trini en la primera manifestación gay de Barcelona, 1977-06-26 //

“Nosotras ya estábamos muertas”
La manifestación del 24 de junio de 1977, la primera movilización de homosexuales en el Estado, pilla a Trini ya “muy metida” en los movimientos sociales y políticos de Barcelona. Era amiga del dibujante Nazario y del pintor Ocaña, dos de los grandes activistas del movimiento, y se relacionaba con el Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), que fue quien convocó aquella marcha.

La marea humana transitaba por las Ramblas, rumbo a Canaletas, cuando aparecieron los grises, con porras y pelotas de goma. Los asistentes comienzan a desperdigarse y es entonces cuando —como muestran las fotos— “las mujeres trans y las prostitutas se pusieron a la cabeza de la marcha porque, como decían, 'nosotras ya estábamos muertas'”.

El relato de Marey —nacida 20 años después de aquel hito fundacional— coincide con el recuerdo que Empar Pineda, militante feminista lesbiana y, en aquel momento, dirigente del Movimiento Comunista, dejaba a elDiario.es en el cuarenta aniversario de aquella histórica protesta. “La presencia de los grises hacia la mitad de las Ramblas hizo que la gente se empezara a dispersar, y quien hizo de escudo y nos protegió fueron transexuales y travestis, a quienes no habíamos dejado ocupar la cabecera de la manifestación porque nos preocupaba la imagen”.

Fito Ferreiro, miembro de la Asociación Palestra y una de las personas que acompañó más de cerca a Trini en sus últimos años en A Coruña, añade con cierto humor un matiz que conoció hace poco. “El movimiento homosexual estaba con la burguesía barcelonesa y, al final, se unieron las trans, algo que no les gustó mucho, porque no querían mezclarse”. Sin embargo, fue precisamente la presencia de este grupo la que hizo que los grises no se empleasen a fondo. “Al final, entre la policía y el mundo de la noche, todos se conocían”. Su relación se basaba en las detenciones, pero también en “favores” que se hacían mutuamente. “Los agentes las reconocieron y se quedaron allí”.

“La estáis tratando como una señora”
Como corresponde, Ferreiro conoció a una Trini recién llegada en una manifestación del Orgullo en A Coruña, una década antes de su muerte. Tras Barcelona y París, ella había intentado volver a la casa familiar de Fuentes de Jiloca, pero estaba casi en ruinas, así que decidió retornar a su lugar de nacimiento. De entrada, él no tiene ni idea de quién es su nueva amiga. Lo descubre cuando, con el trato, comienza a soltarse. “Ella tenía muchas ganas de contar”.

Ferreiro recuerda una conversación con Carla Antonelli —la primera diputada trans y actual senadora—, a la que mostró su extrañeza porque Trini “los quisiese tanto”. “Es porque la estáis tratando como una señora”, le contestó ella. “Son mujeres que eran el despojo de la sociedad: transexuales, que no tenían su espacio, dedicadas a la noche, tanto al espectáculo como a la prostitución. Trini tuvo una vida muy complicada. Los que estuvimos a su alrededor la tratábamos como una persona y ella lo valoró mucho”.

En Barcelona, Trini trabajó durante años como limpiadora en un hotel propiedad de la familia Pujol, hasta que el uso de productos químicos le provoca una enfermedad crónica. Cuando va a coger la baja descubre que, en todo ese tiempo, los Pujol no habían cotizado por ella. Como el salario no le llegaba, había empezado a prostituirse de forma ocasional, pero desde ese momento es cuando pasa a hacerlo “a tiempo completo”. Al mismo tiempo, hacía performances en clubs nocturnos. Marey cuenta que tenía varios números: en uno, bailaba envuelta en un mantón de manila; en otro, con una estelada. De ninguno de ellos se conservan fotografías. Nazario le contó a Ferreiro que en la última época, con los sesenta años ya muy cumplidos, Trini era la encargada de llevar bocadillos a las chicas que hacían la calle y de mantener encendido el fuego en los bidones que usaban para entrar en calor. “Así se ganaba el dinero”.

Poco después de llegar a Coruña, Trini empieza a tener problemas de cadera. Un grupo de personas, encabezadas por Ferreiro y la escritora Eva Mejuto, la ayudan en su día a día y le hacen compañía. Ahí comprueban sus dotes para la supervivencia. “Sabía todos los trucos y se buscaba la vida como fuese”. En 2009, había recibido una indemnización como represaliada por la Ley de Vagos y Maleantes. Según la Asociación Ex-Presos Sociales, que fue quien impulsó esa compensación económica, a Trini la Ley de Memoria Histórica sólo le proporcionó un reconocimiento simbólico. Vivía de una pensión no contributiva, algo que, según la Fundación 26 de diciembre, le pasa a casi tres de cada cuatro personas LGTBIQ+ mayores de 65.

“Iba al banco de alimentos a por comida, a la parroquia a por mantas, a servicios sociales para que le llevasen la comida, le pagasen las gafas, la Moto”. La Moto era como Trini llamaba a su silla de ruedas. Como vivía muy cerca del Paseo Marítimo, cuando hacía buen tiempo la usaba para llegar a la zona de la playa en la que estaban los socorristas. “Así la ayudaban a bajar a la arena para tomar el sol”.

“Lo que guardamos”
Un mes antes de su muerte, Ferreiro llevó a Trini al Orgullo de Ribadumia, en Pontevedra. “Fue muy bonito, la gente le daba mucho cariño”. Él recuerda especialmente cómo conectó con una adolescente trans, de 16 años, a la que le regaló los pendientes que llevaba puestos. “Ella era así, regalaba todo lo que tenía. Ibas a su casa y volvías con collares, sortijas... todo baratijas. Cuando murió, me tocó ir a recoger sus cosas a la residencia. Al verlas en casa, me pregunté qué iba a hacer con todo eso. Fue ahí, hablando con Sergio, cuando surgió contar la historia de Trini a partir de su armario”.

“El armario representa lo que guardamos, lo que acumulamos”, relata Marey. “Al final, lo que Trini conservaba es lo que había en él: ropa, una caja con documentos y fotografías... pero poco más. Tuvo que mudarse tantas veces que no tenía grandes pertenencias”. El armario de la exposición no es el de Trini, sino uno de segunda mano comprado para la ocasión. El visitante podrá rodearlo y ver diferentes partes de su vida: la foto en la manifestación de Barcelona, una entrevista “cuando era prostituta, reivindicando que no las expulsasen del Camp Nou durante las olimpiadas de Barcelona”, la única imagen que se conserva de sus espectáculos artísticos, otras donadas por Nazario... También el abrigo que llevaba cuando hacía la calle o el traje que se puso en su homenaje. La comisaria añade al listado una carta que considera “muy especial” en la que Trini narraba su vida “para pedir al Justicia de Aragón que se la dignificase como persona y se le diese una ayuda para poder vivir en su pueblo”. No tuvo efecto, pero a Marey le parece que demostraba “mucho valor” al demandar algo así.

La exposición, que permanecerá una semana en la Biblioteca Municipal de A Coruña antes de desplazarse a otros municipios de la provincia, no solo busca homenajear a Trini, sino a todas las personas que lucharon por los derechos del colectivo “no hace tanto tiempo”. “Mostrar cómo vivíamos las personas LGTBI y sobre todo las trans hace 50 años, porque si no recordamos nuestro pasado va a ser muy difícil que construyamos bien nuestro futuro bien”, relata Ferreiro. “Hoy estamos aquí gracias a la lucha de esas personas, que convocaron la primera manifestación en Barcelona, que se enfrentaron a la policía, que estuvieron en la cárcel... Gracias a ellas hoy tenemos los derechos que tenemos y debemos acordarnos de todo el sufrimiento que costó”.

jueves, 25 de julio de 2024

#hemeroteca #lesbianismo #memoria | Isabel Franc: “Las lesbianas no estamos de moda ni lo estaremos nunca”

Isabel Franc //

Isabel Franc: “Las lesbianas no estamos de moda ni lo estaremos nunca”

La escritora presenta ‘Darrere les Persianes’ (Detrás de las persianas) un recorrido sobre el activismo lésbico en Barcelona, ilustrado por Rosa Navarro y editado por el Ayuntamiento de Barcelona
Amparo Pérez | El País, 2024-07-25
https://elpais.com/espana/catalunya/2024-07-25/isabel-franc-las-lesbianas-no-estamos-de-moda-ni-lo-estaremos-nunca.html

“¿Cuántas lesbianas conocéis desde Safo a la tenista Martina Navrátilová?”, es la pregunta con la que Isabel Franc (Barcelona, 68 años) empieza sus lecciones de literatura lésbica en el máster de Género y Comunicación en la Universidad de Barcelona. A esta clase también asisten las protagonistas del cómic ‘Darrere les persianes’ ('Detrás de las persianas'): “Cuando me propusieron el libro empecé a escribir desde una perspectiva autobiográfica, pero no quería que fuera una narración nostálgica”, explica Franc. La escritora, junto a la ilustradora Rosa Navarro, optó por dar voz a las nuevas generaciones y dejar que fueran dos estudiantes las que trazaran un recorrido por la historia de las lesbianas de Barcelona para Trabajo de Fin de Máster.

Franc lleva toda la vida escribiendo sobre lesbianismo, y aún no sabría decir si se trata de un género literario en sí mismo: “Mis alumnas no quieren ponerse etiquetas y me parece estupendo. Pero ellas pueden hacer esto porque otras trabajamos duro para acabar con nuestra invisibilidad, reivindicando la etiqueta de lesbianas, como una cultura y espacio propios”, subraya. ‘Darrere les persianes’ es el relato de las lesbianas con etiqueta y su primera parada es el archivo de Ca la Dona, donde Mercè Otero les descubre a las grandes figuras femeninas de la Segunda República como la deportista olímpica Ana María Martínez Sagi, la primera directiva del Barça.

Las estudiantes avanzan en la investigación, igual que lo hizo la historia. “Elena fue detenida el 17/07/74 en un bar de copas por actitud sospechosa, usando vestimenta masculina con la pretensión de engañar a las mujeres, por las que siente una irresistible inclinación”, reza una ficha policial replicada en el libro. Con la llegada del franquismo desaparecen los colores y el gris inunda las páginas: “Acostumbro a utilizar siempre la misma paleta de colores suaves, como el rosa pastel. Pero, cuando se produce este retroceso, me incliné por la oscuridad para dejar constancia de la pesadez del ambiente durante el régimen”, afirma Rosa Navarro (Vilanova i la Geltrú, Barcelona, 47 años), la ilustradora del libro.

Con sus dibujos, Navarro refleja los códigos que utilizaban las lesbianas durante el franquismo para no ser descubiertas, como llamarse “libreras” entre ellas. También dibuja los centros del Patronato de protección a la Mujer ―cárceles encubiertas donde iban a parar las que eran consideradas como señoritas de vida alegre― y caricaturiza las excursiones al campo y otros puntos de encuentro del colectivo. “Una de las grandes paradojas del franquismo es la segregación de sexos en lugares como las playas, donde, sin quererlo, terminó creando playas de ambiente. Uy, si las casetas hablaran”, bromea Franc.

Viñeta de Rosa Navarro recordando las Jornades de la Dona de 1976 //

Muere Franco, comienza la transición y vuelve el color a las páginas que revisitan las Jornades Catalanes de la Dona, las marchas del Frente de Liberación Homosexual de Castilla, el primer Orgullo LGTBI de Barcelona en 1977 y el activismo de Empar Pineda. “Empar fue la primera lesbiana que salió en TVE hablando de su sexualidad. Ella contaba que, al día siguiente de la emisión, en su barrio, una vecina dijo ‘Ayer Amparito salió en la tele’ y las otras respondieron ‘sí, la vimos, y ¿al final se casó?’, ignorando totalmente el tema del que hablaba en televisión”, critica Franc. “Las lesbianas hemos sufrido menos castigo público que los gays. Si dos mujeres se daban la mano por la calle no pasaba nada y, si vivían juntas, eran solteronas amigas. El beneficio es que tuvimos ‘más libertad’, pero, a la larga, el castigo ha sido más cruel: no existes, te quitan el derecho a ser”, admite Franc.

La “arqueología lésbica” sigue por el Distrito 3, barrio 9, en la calle del Cardenal Casañas, lugar frecuentado por otras activistas como la lesbiana separatista Gretel Amman y su pareja Lola Majoral―fundadora de Ca la Dona―, y remata la ruta con una mapa de locales clave para el lesbianismo de los 90 como el bar Núria, el Daniels, el restaurante Fortuny, o el Casal Lambada.

Llegan los 90, el primer reportaje sobre lesbianas por Rosa Montero en ‘El País’, y los activistas que trataban de quitar el halo de drama al lesbianismo: grupos de música como Xoxo Sisters― vestidas estilo ‘drag queen’―, o las fiestas Fes-Lu (Hazlo). En el 97, Franc publica ‘Con pedigree’ (Egales) bajo el pesudónimo Lola Van Guardia: “Fue un libro para que las lesbianas se rieran de sus “bollodramas”. Tenía una portada muy explícita y el subtítulo era ‘culebrón lésbico por entregas’, pero esto solo aparece en la primera edición, las librerías no lo querían. No sé si lo que no les terminaba era culebrón o por entregas”, recuerda con ironía.

‘Darrere les persianes’ llega hasta 2004, cuando se aprueba la Ley del matrimonio homosexual. “En ese momento aparece el transfeminismo, otra etapa del feminismo, del lesbianismo y de la colectividad LGTB, un paradigma que yo no he vivido en primera persona. Mi infancia, adolescencia, juventud y madurez son esto―dice señalando el libro―, la historia no se ha acabado, pero son las nuevas generaciones las que tienen que terminar de escribirla”. Pese al éxito de ventas del libro en plena celebración del Orgullo LGTBI, Franc advierte: “Las lesbianas no estamos de moda ni lo estaremos nunca. La diversidad se lleva mucho, pero es una tendencia hipócrita. A la gente le encanta un reportaje sobre artistas LGTBIQ+ pero, cuando la lesbiana es tu vecina de abajo, ya no hace tanta gracia”.

Se acerca el final: las estudiantes atraviesan el Paraninfo de la UB hasta llegar a la sala de audiencias, donde exponen su TFM, bajo la atenta mirada de la activista María Giralt, Mercè Otero y la propia Franc. Tras el éxito de la exposición, con Safo y Navrátilová en mente, todas prometen no volver a esconderse detrás de las persianas.

miércoles, 24 de abril de 2024

#hemeroteca #lesbianismo #memoria | Empar Pineda, la memoria encarnada

Empar Pineda, durante la entrevista //

Empar Pineda, la memoria encarnada

Empar Pineda Erdozia es una referente histórica para los feminismos, para la visibilidad lésbica, para las luchas antifranquistas. Presente en movilizaciones, jornadas, medios de comunicación... Empar siempre ha estado. En esta entrevista desgrana algunos de sus recuerdos que ya forman parte de la memoria colectiva.
María Sanz, Elena G Ruiz | Pikara, 2024-04-24
https://www.pikaramagazine.com/2024/04/empar-pineda-la-memoria-encarnada/

Todos los lunes por la tarde, Empar Pineda Erdozia se rodea de libros, carpetas, archivadores, carteles, fotos y recortes de prensa. Y se sumerge en recuerdos de las luchas que ha encarnado: la resistencia antifranquista, la militancia comunista, el movimiento feminista en los años 70, las luchas por el aborto, el divorcio y la eliminación del adulterio. Fue también una de las primeras lesbianas visibles en medios de comunicación en el Estado español, con un discurso que ponía en el centro el deseo y una sexualidad gozosa y fuera de la norma.

Pineda colabora con el Centro de Documentación Armand de Fluvià, que reúne una parte de la memoria histórica de las disidencias sexuales y de género en el Estado español. Dice, con ironía, que esta labor es una especie de penitencia, un castigo autoimpuesto. Cuando se está protagonizando la historia, a veces dejar registro queda en un segundo plano. “Yo no sé si por pereza o por falta de ponernos a pensarlo en serio, las feministas hemos sido más de tradición oral”, cuenta. Sin testimonios escritos, dice, a las palabras se las lleva el viento y las cosas quedan en “aventuras generacionales”. Esta tarde agarra al vuelo las anécdotas que no quedaron registradas, pero que hicieron historia.

¿Vamos entrando en harina?

  • Puta, zorra y comunista. “Uy, a esta la tengo que conocer”
  • Madrid, 1964. Facultad de Filosofía, Universidad de Madrid (hoy Universidad Complutense).Elecciones al sindicato democrático.

Empar Pineda acaba de aterrizar en la universidad para estudiar Filología Románica. Aún no sabe que la echarán -por alborotadora-, que le prohibirán matricularse en la Universidad de Barcelona, y que tendrá que dar mil vueltas y repasar miles de planes de estudios si quiere terminar la carrera. En mitad del franquismo, se tuvo que trasladar a Salamanca, y finalizó sus estudios en Oviedo.

Pero por ahora es una recién llegada desde Hernani, que mira con atención una lista con los nombres de las personas que se presentan a las elecciones del sindicato democrático en la universidad. Al lado de uno de los nombres, alguien ha escrito a mano: “Puta, zorra, comunista”. “Uy, a esta la tengo que conocer yo”, piensa Pineda. Todavía no sabe que no solo llegarán a conocerse y ser amigas, sino que esta persona le regalará una palabra que la acompaña desde entonces.

“Hasta ese momento, yo vivía mi deseo, mi atracción por las mujeres, sin ponerle nombre, sin saber de qué se trataba. Y le conté cómo yo tenía amigas que eran más amigas que otras amigas… Y me acuerdo que me dijo: ‘Mira, déjate de tonterías: eso es lesbianismo, y tú eres una lesbiana de tomo y lomo’. Oye, y no sabéis qué tranquilidad me dio tener un nombre, saber que tu experiencia de vida existe… para mí fue romper con una oscuridad”, expresa.

A partir de este momento, gran parte de su activismo y de su reivindicación feminista estará dedicado a visibilizar a las lesbianas. Desde su vida cotidiana, su conexión con su propio deseo y la convicción de que no tenía nada de malo, ser lesbiana aparece como una posibilidad, para ella y para muchas otras.

  • “Lesbiana porque sí”
  • Mayo 1985, revista Interviú. Titular a doble página: “Soy lesbiana porque sí”.

Empar Pineda es una de las primeras lesbianas que apareció como tal en los medios de comunicación. En aquel momento, no había muchas personas que se expusieran y, para los pocos medios que lo trataban, lo lesbiano era algo exótico, un objeto de estudio, algo sobre lo que se podía opinar sin encarnarlo. Un tabú, tal y como lo describió el programa Y usted, ¿qué opina? de Radio Televisión Española en 1987.

Este programa hablaba de “homosexualidad”, sin referencia explícita a lo lesbiano. Y en él se encontraba Pineda, junto al activista gay Jordi Petit, y frente a ambos un catedrático de Ética y Sociologia, un psiquiatra y el periodista que conducía el programa. Su objetivo era debatir qué suponía “la homosexualidad” en el plano moral, y se planteaba a la audiencia qué harían si un amigo de sus hijos fuera homosexual. Un cuadro.

En sus intervenciones, Empar Pineda es contundente: “A mí me llama poderosamente la atención que hoy, el día que sea de junio de 1987, se hable de homosexualidad y no se hable de lesbianismo. En la pregunta que habéis formulado se dice de si su ‘hijo’ tiene un ‘amigo’. El castellano, al igual que todas las lenguas, recoge o no recoge ideas dominantes en relación al predominio de los hombres sobre las mujeres. Y además existe una palabra que es ‘amiga’ en relación a ‘amigo’, y una palabra que es ‘lesbiana’ en relación a ‘homosexual’. El reportaje que habéis hecho sigue dando la idea de que la homosexualidad, como el coñac, es cosa de hombres. Eso es un prejuicio. Esta sociedad, que es tan tremendamente machista todavía, no acepta que dos mujeres puedan tener relaciones eróticas, amorosas, sexuales satisfactorias si no hay un hombre de por medio”.

Y por si fuera poco, continúa: “Creo que no hemos aclarado una cosa al principio del programa, por el hecho de tener amistades homosexuales o lesbianas, una no siente la pulsión sexual hacia personas del mismo sexo. Yo me preguntaría lo contrario: ¿A nadie le preocupa tener amistades heterosexuales?”.

Claridad, contundencia, presencia, exposición. Llamar a las cosas por su nombre y estar atenta a contraatacar en un medio y contexto hostil. Y, pese a todo, la negación. Cuenta Empar Pineda que, al día siguiente de la emisión del programa que se veía en todas las casas de la península, llamó a su madre para que le diera la pista de si se la entendía bien.

—Ama, ¿qué tal? ¿se me entendía?
—Sí chica, sí. Menuda diferencia con el catedrático y el psiquiatra.
—Menos mal, ama.

Pero, a pesar de esa claridad, su madre le explicó que su tía, que había ido a la panadería esa mañana, había escuchado a dos mujeres comentando entre ellas:
—Oye, ¿viste el programa de televisión?
—Sí, ¿por qué?
—¿Y no reconociste a la que hablaba? Pero si es Amparito, la hija de Yesi, la carnicera.
—¡Qué me dices! Por cierto, ¿qué fue de ella? ¿se casó?

“Imaginaos”, dice ahora Empar Pinera, “una horita entera hablando de lesbiana y el otro (Jordi Petit) como gay, y que si me casé…”, expresa.

  • “Allí besándonos como descosidas”
  • Un viernes a inicios de 1986, hacia las ocho de la tarde en la Puerta del Sol, Madrid. Un grupo de mujeres se besan entre ellas detrás de una pancarta morada con un lema en defensa del lesbianismo.

Un matrimonio baja por la calle Preciados de Madrid, cuando la mujer pregunta:
—Oye, y esas que están ahí, ¿qué estarán haciendo?

Y el marido responde, categórico:
—Pues están ahí, no sé, con la pancarta esa lila… pues serán las feministas, estarán ahí por lo del aborto.

“O sea, que estábamos allí besándonos como descosidas y van y dicen que seguramente estamos por lo del aborto”, dice ahora Pineda. La conversación se la refirió una periodista que cubría la protesta que el Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid convocó en la Puerta del Sol para protestar contra la detención de dos lesbianas que fueron arrestadas, encerradas en los calabozos y torturadas por haberse dado un beso en ese mismo lugar.

“Estábamos en una reunión del Colectivo y nos llega la noticia de que habían detenido a dos chicas por darse un beso. Y que además a las 72 horas, cuando las pasaron a disposición judicial, estaban tan, tan mal que el propio juez constató que habían sufrido torturas. Y cuando nos enteramos de esto, ¿qué decidimos? Pues dar la cara, pero además dar la cara en plan serio, y a romper la invisibilidad y todo lo que haga falta”, recuerda.

Esa invisibilidad sirvió algunas veces como camuflaje, pero tuvo como consecuencia la inexistencia.

“Teníamos la ventaja, en relación a los gais, de que dos mujeres que van del bracete o agarraditas o que se dan besos en la calle… pues ya se sabe, que las mujeres son muy tiernas, muy cariñosas. Esto era lo que nos permitía, en época franquista, andar por la calle. Es verdad que, en comparación con los gais, la vida cotidiana de las lesbis estaba a años luz de la represión que sufrían ellos, a quienes realmente se aplicó la ley de peligrosidad social. Pero en nuestro caso, no existíamos nada de nada de nada. De alguna forma, la ignorancia es tapar la existencia, y eso tiene unas repercusiones tremendas“, opina.

Frente a este prejuicio, Empar Pineda siempre ha defendido la importancia de hablar de sexo y de situar los derechos sexuales en el centro de su militancia. “Si se goza, si se disfruta, si se siente un placer, coño, ¿por qué no? Al revés, ¡a eso hay que apuntarse!“, insiste.

De todas formas, no era extraño que se asociase a las feministas con la lucha por el derecho al aborto. En esta reivindicación, y aunque pudiera parecer que no son las personas directamente afectadas, también las lesbianas han tenido históricamente mucha implicación: “Defendiendo el derecho al aborto, va aparejada la defensa de una sexualidad que no sea igual a heterosexualidad, una defensa clara y explícita de la diversidad sexual”. Ella misma estuvo implicada en varias acciones, campañas e incluso trabajos que estuvieron vinculados al derecho al aborto, que no se despenalizó hasta 1985.

  • “Hacíamos cosas muy increíbles”
  • Llars Mundet (hogar para personas en situaciones vulnerables), Barcelona, noviembre de 1985. Jornadas por los 10 años de los feminismos en el Estado español, organizadas por la coordinadora feminista.

Un grupo de médicas feministas, vestidas con bata blanca, practican un aborto quirúrgico a una mujer tumbada en una camilla. El espacio reúne las condiciones higiénicas y sanitarias necesarias. Pero la práctica es ilegal: en 1985, la ley solo permite a las mujeres abortar si el embarazo es producto de una violación, si seguir con el embarazo supone un grave peligro para la vida o la salud física o psíquica de la mujer, o si “el feto habrá de nacer con graves taras físicas o psíquicas”, según el texto aprobado en julio de ese año.

Las feministas consideran que estos tres supuestos son insuficientes. Y, para denunciarlo, practicaron tres abortos en el marco de las jornadas feministas organizadas en Barcelona.

“Hicimos una cosa tan increíble como hacer un aborto”, rememora Empar Pineda. “El embrión era una cosa muy pequeñita, era un embarazo de pocos meses, y no se nos ocurrió mejor idea que meterlo en una botella de agua, salir al conjunto de mujeres y explicarlo allá. Fue una pasada olímpica. Hacíamos unas cosas muy increíbles”, dice.

Una goma de borrar Milán


La reivindicación del derecho al aborto era una lucha que llevaba años presente en la agenda feminista. Uno de los hechos que la había impulsado fue el proceso penal contra once mujeres de Basauri (Bizkaia) que fueron acusadas de haber abortado. El caso despertó la solidaridad de diferentes grupos feministas por todo el Estado. Y allí, también estuvo Empar Pineda.

“Sabéis la goma de borrar Milán, esa que es cuadradita, pero que también había una rectangular… Lo que hicimos fue utilizarla como un sello. Y por las mañanas, que era cuando repartían los periódicos en los quioscos, dejaban el montón de periódicos y nosotras íbamos por detrás y pumba, pumba, pumba, con el sello estampábamos: amnistía 11 mujeres. Ya se sabía que eran las 11 de Bilbao. Eran iniciativas que ahora, con los medios que hay, pueden parecer de lo más atrasado”, rememora.

En otra ocasión, logró colarse junto con otras compañeras en una catedral, en Madrid, para encerrarse en reclamo del derecho al aborto y al divorcio. “Entramos unas cuantas con la idea de encerranos y había una señora de esas que se encargan de que la iglesia esté bien y el cura esté bien atendido. Estaba a punto de cerrar, la pobre, y le mentimos. Le dijimos: es que somos gente de fuera de Madrid y queremos conocer la catedral, y si no le importa déjenos estar un ratito, ¿no? Nos pusimos en la primera fila, nos sentamos en los bancos y ahí le dijimos que la habíamos engañado”, cuenta con una sonrisa pilla.

  • Color de ojos: otoño
  • Burgos, 1968. Empar camina por la calle junto con cuatro o cinco compañeras de militancia. Van a reunirse con miembros de la organización ETA Berri, cuando alguien les adelanta por un lado de la calzada.

“Pensamos que era el típico que nos quería vender algo, y resulta que era lo que llamábamos entonces ‘un social’, un miembro de la Brigada Político-Social”, recuerda. Empar y sus compañeras fueron detenidas y llevadas, primero, a la comisaría de Burgos y, después, a Gipuzkoa. Hacía poco que ETA había matado al torturador Melitón Manzanas, jefe de la Brigada Político-Social en Gipuzkoa, y el Gobierno franquista había decretado el estado de excepción en la provincia. Esto permitía que las detenciones se pudieran hacer sin límite de estancia en dependencias policiales. Fue lo que ocurrió con Pineda y sus compañeras. “No nos trataron bien precisamente. Nos aislaron en la cárcel de Martutene. Y no me olvidaré en la vida que, cuando me estaban haciendo la ficha, me preguntaron: color de los ojos. Y no se me ocurre a mí otra cosa que decir: color otoño. ¿Cómo que color otoño? Pues sí, así los tengo: otoño”.

En la prisión coincidió con otras mujeres, en su mayoría del pueblo gitano, que eran lo que entonces se llamaba “presas sociales”. Al tiempo de estar en la cárcel y por mediación del padre de una de sus compañeras, que tenía buena relación con la policía, salieron en libertad , y su causa no tuvo continuidad judicial. Ella le resta importancia a esta experiencia de represión.

  • El Patas, el aitona curandero
  • Caserío cerca de Hernani, entre finales de los años 40 y principios de los 50. Sentada en un banco de obra a la puerta de la casa, Empar ayuda su abuelo a machacar con un martillo los culos de vidrio de las botellas de cava.

El abuelo, el ‘aitona’ como le dice Empar Pineda, era “enorme, inmenso, como un gigantón tremendo”. El Patas, le llamaban. Se dedicaba al oficio de curandero, con el que recorría los pueblos del valle del Urumea ofreciendo remedios caseros. “Le querían como no os podéis imaginar”. Gracias a la confianza que le tenía la gente y al acceso que tenía a las casas, el abuelo de Empar fue haciendo campaña para recoger más votos para el Frente Popular en las elecciones de 1936. “Mi abuelo materno para mí fue una joya. Vivía con mi amona [abuela] en el caserío, en el monte, donde nació mi madre. Y yo le acompañaba muchas veces, y pasaba en el caserío tiempo y tiempo”, recuerda.

Una de las tareas que hacía cuando estaba en el caserío era ayudar al abuelo a preparar los remedios: “Cogía el culo de las botellas de champán y con un martillo de los metálicos lo machacaba, pimpam-pimpam-pimpan, y lo hacía añicos, y luego otra botella, venga y venga a dar… hasta que se hacía polvo de vidrio. Y esa cosita así chiquitita era un elemento increíble contra las infecciones respiratorias. El ‘aitona’ lo ponía como con un emplasto en el pecho, y el polvo de vidrio absorbía la humedad”.

  • ¡Tortilleras, tortilleras!
  • Madrid, década de los años 80. Empar pasea por el barrio junto a su compañera de aquel entonces. Van cogidas de la mano y se dirigen a casa.

Lo explica y lo recuerda con mucha emoción y ternura. “No lo olvidaré nunca”, dice. Un día, paseaba de la mano de su compañera por el barrio donde vivía en aquel entonces. Una cuadrilla de chavales se les puso detrás y les gritaron:
—¡Tortilleras, tortilleras!

Pineda se giró y les dijo:
—¿Por qué nos llamáis así, como si fuera un insulto?

Los chavales empezaron a excusarse y a inculparse unos a otros:
—No, no, si no he sido yo, ha sido él…
—Si no me importa quién haya sido: no podéis pensar que eso es un insulto. Hay mujeres que estamos enamoradas la una de la otra, y que tenemos relaciones sexuales.

Y ahí quedó la cosa. Lo que para ella fue increíble es lo que sucedió 15 años más tarde.

Un día, estaba en la editorial donde dirigía una colección que se llamaba ‘Hablan las mujeres’ y le dijeron: “Oye, ha pasado por aquí un señor preguntando por ti, quiere localizarte. Dejó su teléfono”. Le llamó con curiosidad. “No os lo vais a creer, era uno de los chavales que nos había gritado por la calle tortilleras, y me quería contactar para decirme lo importante que fue para él lo que le dijimos aquel día. Me pareció tan precioso y bonito”, dice abriendo los ojos, con una sonrisa muy grande y mucha satisfacción. “Se me ponen los pelos de punta con solo recordarlo”, añade. Y esa es parte de la lucha que valora más, la que se hizo de a poquito, con mucha perseverancia y cercanía.

  • Las travestis que nos protegieron de los grises
  • Las Ramblas de Barcelona, 28 de junio de 1977. Por primera vez, gais y lesbianas, pero también muchísimas personas trans, se manifiestan para pedir la derogación de la ley de peligrosidad y rehabilitación social.

A ella le tocó estar bien visible en la manifestación, portando una pancarta. Y esto de ocupar una posición visible era todo un debate, porque preocupaba la imagen que se pudiera dar a los medios. Pineda explica, por ejemplo, cómo algunas compañeras se oponían a que las mujeres trans fuesen visibles en la cabecera de la manifestación, por miedo a que se “ensuciara la imagen” de la marcha: “Era una forma de desdibujar completamente por qué estábamos luchando, como si hubiera que luchar de forma contenida. Y nos dieron [las travestis] una lección tremenda. No lo olvidaré nunca, cómo yendo por las Ramblas empezaron a venir los grises [la policía nacional] con las porras en la mano, y cómo de pronto nos vimos protegidas por una barrera de travestis. Un trabajazo, una protección tremenda. Y mientras la gente de la mani desaparecía por la calle Hospital, las travestis recibían los golpes de las porras de los grises. No me olvidaré en la vida”.

De esta “tremenda lección”, Empar Pineda reforzó su defensa de unos feminismos acogedores con la diversidad. “Consideramos que ‘las mujeres’ es una realidad que no tiene nada de homogénea. Tener en cuenta esa interseccionalidad creo que es fundamental”, observa.

  • Las I Jornades Catalanes de la Dona
  • Barcelona, del 27 al 30 de mayo de 1976. Pocos meses más tarde de la muerte del dictador, unas 4.000 personas se encuentran para reclamar sus derechos en el salón de actos de la Universidad de Barcelona.

Se esperaban unas 300 personas y asistieron 4.000. “Fue un estallido tremendo”, recuerda. Mujeres de grupos feministas de todo el Estado, partidos y asociaciones vecinales se encontraron en lo que fueron las I Jornades Catalanes de la Dona, unos meses después de que muriera Franco. Se expusieron, por primera vez fuera de la clandestinidad, en el espacio público y colectivo las reivindicaciones de las mujeres después de 40 años de dictadura. “Por primera vez compartimos esa primera manifestación de lo que en todas partes habíamos estado desarrollando”, cuenta. Fueron mujeres de Galicia, Andalucía, el País Vasco.

Recuerda que el ambiente era contagioso. Trataron temas como el trabajo asalariado, doméstico, reproductivo y de cuidados. La coeducación y el derecho al propio cuerpo. Se habló de sexualidad, principalmente desde una perspectiva heterocentrada, pero también de lesbianismo. De esas jornadas salió el mítico lema “anticonceptivos para no abortar, aborto libre para no morir”, en una época en que la Fiscalía contabilizaba que 3.000 mujeres al año abortaban de forma clandestina. También allí nació la coordinadora feminista, con el objetivo de coordinar los distintos grupos feministas que estaban activos en el conjunto de Catalunya. También articulaba la lucha por la amnistía de las presas políticas.

“Para mi fueron un antes y un después”, afirma Empar Pineda.

  • Ejercicios de memoria
  • Año 2024. Un lunes por la tarde en el Centre de Documentació Armand de Fluvià (CDAF), en el Centro LGTBI de Barcelona. Magda Costa, la archivera del CDAF, nos abre las puertas de este lugar, que está lleno de tesoros históricos. La grabadora está lista.

A Empar Pineda le encanta estar rodeada de libros y de archivos. También le gusta hablar con personas de otras generaciones y contar batallitas, y escuchar lo que se cuece ahora. Estar en contacto con las generaciones presentes. Habla pausado y, a veces, le bailan las fechas. Pero tiene una cantidad de recuerdos hermosos de aquello que fue su lucha y militancia, que marcaron toda una generación y contexto social y político. Ahora, sigue activa, nunca dejó de estarlo.

De estar con ella, surgen horas de historias, anécdotas y reflexiones sobre su trayectoria política que son puro archivo y memoria viva. Escucharla es una fortuna, y mientras hace historia se excusa y dice “oye, luego vais a tener un trabajazo de recorta y pega, que yo me enrollo como una persiana”.

jueves, 13 de julio de 2023

#hemeroteca #lesbianismo #mayores | La Fundación 26 de Diciembre convoca la segunda edición del Premio Empar Pineda

Empar en un acto de reconocimiento a su trayectoria. Barcelona, diciembre 2022 //

La Fundación 26 de Diciembre convoca la segunda edición del Premio Empar Pineda
1 de cada 10, 20 Minutos, 2023-07-13

https://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2023/07/13/la-fundacion-26-de-diciembre-convoca-la-segunda-edicion-del-premio-empar-pineda/

La Fundación 26 de Diciembre convoca la segunda edición del Premio Empar Pineda para el fomento de la investigación realizada por mujeres, y cuyo objeto de estudio sea la mujer mayor lesbiana en España. El objetivo del premio es fomentar la actividad investigadora, así también como la difusión y publicación de los resultados obtenidos en las investigaciones.

La Fundación 26 de Diciembre, entidad sin ánimo de lucro especializada en las personas mayores LGTBIQ+, convoca este premio en cumplimiento de uno de sus objetivos fundacionales, el fomento de estudios e investigaciones sobre la población a la que se dirige la entidad. El nombre del premio es un homenaje y reconocimiento a Empar Pineda, histórica activista feminista y lesbiana. Empar Pineda también formó parte del Patronato de la Fundación 26 de Diciembre.

De entre todos los trabajos que se presenten, el mejor valorado por el jurado recibirá un premio de 1.000 €. La entrega del premio se realizará durante el VI Encuentro de Investigación, Memoria y Experiencias LGTBIQ+, que se desarrollará a finales de 2023 en Madrid.

Las investigadoras o grupos de investigación (al menos el 75% de sus miembros deben ser mujeres) que quieran presentarse, deben hacerlo antes de las 23:59 horas del 31 de octubre de 2023. Puedes consultar las bases completas en www.fundacion26d.org/premioemparpineda

Elena Molinero Garau fue la ganadora de la primera edición
El trabajo ‘Interseccionalidad y vejez: un estudio sobre la percepción de activistas feministas en el estado español’, realizado por la investigadora Elena Molinero Garau, resultó ganador de la primera edición del premio ‘Empar Pineda.’ El objetivo del trabajo Elena Molinero Garau es explorar si el sistema de opresión construido en torno a la vejez se considera, en el ámbito de los activismos feministas en el estado español, como un sistema de opresión que intersecta o se solapa con el sistema de opresión construido en torno al género.

Este trabajo busca dar respuesta a la pregunta de investigación a través de miradas y percepciones de activistas feministas que desarrollan su activismo en el estado español y que han sido recogidas por medio de un cuestionario. A través de la articulación de visiones parciales y saberes connotados, los resultados de esta investigación ambicionan contribuir a un proceso transformador de nuestro activismo en primera instancia y de las realidades en las que se inscribe como fin último, desde un ejercicio de reflexión y debate colectivo y crítico.

miércoles, 21 de diciembre de 2022

#hemeroteca #lgtbi #activismo | Acto de reconocimiento a la activista feminista y lesbiana, Empar Pineda

Acto de reconocimiento a Empar Pineda en Barcelona //

Acto de reconocimiento a la activista feminista y lesbiana, Empar Pineda
Ajuntament de Barcelona, 2022-12-21

https://ajuntament.barcelona.cat/dones/es/noticia/acto-de-honoranca-al-activista-feminista-y-lesbiana-empar-pineda_1239049

Por iniciativa del Consejo Municipal LGTBI, se reconoce públicamente la trayectoria de Pineda como referente histórico en la lucha feminista y los derechos LGTBIQA+.

Rodeada de amigos y familiares, la activista feminista y lesbiana, Empar Pineda, recibió la semana pasada, en el Centro LGTBI de Barcelona, un emotivo reconocimiento público por toda una trayectoria como referente feminista, lucha constante por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y por los derechos LGTBIQA+.

Nacida en Hernani en 1944, Empar Pineda fue militante comunista y luchador antifranquista, por lo cual fue expulsada de la universidad a Madrid y aprisionada durante la dictadura. En la transición se trasladó a Barcelona, donde asegura que descubrió el feminismo gracias a sus compañeras de lucha del Movimiento Comunista de Cataluña.

En 1976 formó parte de la Coordinadora Feminista de Barcelona que organizó las Primeras Jornadas Catalanas de la Mujer. Un año después participó en la primera manifestación LGTBI de Barcelona, y en 1981 fundó al Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid y participó en la creación de la Comisión Pro-Derecho al Aborto.

El acto de reconocimiento estuvo conducido por Babeth Ripoll e incluyó la actuación de la cantante Marina Rossell, que interpretó canciones como 'La gavina' y 'Bella ciao'. También participó la DJ Muerta Sánchez.

El contenido más personal y político lo puso su familia y diferentes voces de la militancia feminista de Madrid, Galicia, Sevilla, Asturias, Canarias y Cataluña que quisieron estar presentes en el acto. Así se sucedieron las intervenciones —en directo o registradas en vídeo— de: Justa Montero, Rosa Montero, Paloma Uría, Nanina Santos, Marian Caro, Maria Nebot, Noe Parra, Mamen Briz, Concha García, Marisa Sánchez, Montse Ruiz, Azucena González, Carmela Ruiz de la Rosa, Gerard Coll-Planas, Núria Casals, Muntsa Otero, Mercè Otero, Lola Majoral, Antonia Pallach, Lucía Solavagione y Jordi Petit.

El reconocimiento de Pineda se suma a la distinción que ya recibió el pasado 30 de noviembre en el Saló de Cent, cuando fue galardonada con la Medalla de Honor de la ciudad de Barcelona; distinción que se otorga a las personas o entidades que han contribuido al desarrollo de la conciencia ciudadana y a los valores y virtudes cívicos.

viernes, 8 de julio de 2022

#hemeroteca #lesbianismo #testimonios | Empar Pineda, lesbiana porque sí

El Diario / Empar con la entrevista en Interviú de 1985, 'porque sí' //

Empar Pineda, lesbiana porque sí.

La histórica activista feminista y lesbiana, que ha dedicado su vida a la defensa de los derechos de las mujeres, el aborto y la libertad sexual, apareció en 1985 en la revista 'Interviú' para reclamar el fin de la represión a las mujeres homosexuales.
Marta Borraz | El Diario, 2022-07-08
https://www.eldiario.es/sociedad/empar-pineda-lesbiana-si_1_9154902.html

“Tú lo que eres es una lesbiana de tomo y lomo”. Empar Pineda (Hernani, 1944) recuerda estas palabras más de medio siglo después de que se las dijera la compañera de universidad que le ayudó a ponerle nombre a eso que sentía y le abrumaba tanto. “Fue una liberación”, dice esta histórica activista feminista con voz pausada y una vida entera a sus espaldas dedicada a defender los derechos humanos. Entonces tenía poco más de 18 años y acababa de trasladarse a Madrid a estudiar Filología Románica. Poco después, acabaría convirtiéndose en una de las pocas caras visibles del colectivo LGTBI en una España en blanco y negro que reprimía la diversidad.

Probablemente sería más rápido enumerar qué no ha hecho Empar Pineda en el mundo del activismo político que detallar las movilizaciones en las que estuvo y organizaciones en las que participó. Militante comunista ya desde su primer año de Universidad, peleó contra la dictadura franquista en la clandestinidad. Se encontró con el movimiento feminista en un momento efervescente y estuvo detrás de las luchas por el derecho al aborto, la libertad sexual y la autonomía de las mujeres. Siempre desde un feminismo que reivindica abierto e inclusivo y que no ha dejado nunca de defender.

Contundente y directa, llegó a reivindicar en público cosas tan disruptivas entonces como el derecho de las mujeres al placer o el fin de la heterosexualidad “como norma”. Así lo hizo en la revista ‘Interviú’ en 1985, en la que apareció entrevistada con el titular “soy lesbiana porque sí”. Era la respuesta a la eterna pregunta, a la reacción más común de quienes no repudiaban a los que encarnaban orientaciones sexuales diversas, pero sí les miraban con extrañeza. “Estábamos hasta el gorro de que se nos preguntara ¿y tú por qué eres lesbiana? Se buscaba una razón relacionada con que no habíamos tenido relaciones sexuales satisfactorias con hombres, no nos daban validez”, afirma.

Atesora de aquella época unas cuantas anécdotas que cuenta divertida, como cuando su tía se despreocupó al ver a Amparito, así la conocían en su pueblo natal, en ‘Interviú’. “Mi madre me contó que había acudido avergonzada al quiosco a compararla después de que todo el mundo le dijera que salía, pero cuando la abrió dijo 'chica, qué tranquilidad, pensé que había salido en tetas'”. Por entonces, fueron muchos los programas y debates en los que se sentó frente a quienes aún asociaban la homosexualidad a una enfermedad, algo que en ese momento, aunque a punto de cambiar de posición, todavía la Organización Mundial de la Salud declaraba.

-¿Le preocuparía que alguno de sus hijos tuviera un amigo o una amiga homosexual?

-Yo me preguntaría lo contrario. ¿Y a nadie le preocuparía que tuviera amigos heterosexuales?


Así respondió Empar a la pregunta del presentador Francisco Caparrós en el programa 'Y usted qué opina', de TVE, que en mayo de 1987 trató el tabú de la homosexualidad. Entonces, como integrante del Colectivo de Feministas Lesbianas, estaba acompañada de Jordi Petit, otro histórico activista catalán por los derechos LGTBI. Tras la emisión del programa, recuerda la conversación que tuvieron dos señoras de Hernani en la panadería. “Estaban comentando entre ellas. 'Claro que lo vi', decía una. 'Cómo no la voy a reconocer, si es Amparito, la hija de la carnicera. Oye, y por cierto, ¿qué fue de ella? ¿se casó?”, cuenta entre risas.

“Una hora entera hablando de homosexualidad y lesbianismo y todavía preguntaban por eso... Era una sociedad profundamente heterocentrada”, explica Empar. La activista rehúye de lamentarse sobre lo que suponía afrontar este tipo de preguntas y hablar del tema con quienes les consideraban depravados. Su objetivo, asegura, era “ser pedagógica” y su mayor preocupación, “que se entendiera el mensaje”, que no era otro que intentar hacer ver que el lesbianismo “era algo tan propio, normal y natural como la heterosexualidad” y esta última “una norma de obligado cumplimiento”. “Esta sociedad machista no acepta que las mujeres tengan gozo y satisfacción sexual si no hay un hombre de por medio”, llegó a decir en Interviú.

La lucha contra los estereotipos que asociaban vicio y corrupción a la comunidad LGTBI o la denuncia del acoso que sufrían profesores gays o lesbianas “por pensar que pervertían a sus alumnos” fueron algunas de las cuestiones por las que peleaba el colectivo, dice Empar, y que recuerdan demasiado a los prejuicios a los que hoy dan pábulo los sectores ultra. Al margen de ello, con la vista puesta en el hoy, hay dos cosas que considera urgentes: por un lado que la educación en diversidad “entre en las aulas”, por otro, “que deje de rechazarse peticiones de asilo a personas LGTBI que han tenido que marcharse de sus países por ser perseguidas. Es un crimen del que somos responsables”.

La lucha antifranquista
Innumerables manifestaciones, ‘besadas’ LGTBI, Orgullos, pancartas, proclamas o panfletos y reuniones clandestinas llenan la vida activista de Empar, que dio comienzo en plena dictadura franquista. “Luchábamos por una sociedad diferente y democrática”, lo que en un primer momento, en los años de universidad, cristalizó en la creación de los llamados Comités de Nacionalidades con compañeros de Catalunya, Galicia o Euskadi y en la Federación de Comunistas (FCO). “Nos preocupaban la opresión de la cultura, las tradiciones y las lenguas de las diferentes naciones del Estado, pero batallábamos contra la dictadura en todas su vertientes”, aclara.

FCO acabó derivando en el Movimiento Comunista en 1968 al unirse con una escisión de ETA que se llamó ETA Berri y otros muchos grupos políticos comunistas de toda España. La reunión clandestina, programada en Burgos, a medio camino entre Madrid y Euskadi, en la que pretendían hacer formal la fusión, terminó con la detención del grupo por parte de la Brigada Político Social de Franco y unos cuantos días “hostia va, hostia viene” en los calabozos. “Nos acusaban hasta de haber planeado volar la catedral de Burgos, con lo que a mí me gustaba”, recuerda entre risas la activista.

El antes y el después del feminismo
El aterrizaje en el feminismo fue “un antes y un después” y llegó de la mano de su traslado a Barcelona por necesidades del partido. Acababa de morir Franco y la ciudad acogía entonces la celebración de las primeras Jornades Catalanes de la Dona, en las que Empar participó “muy activamente”. Había en esos momentos mucho terreno que ganar y lo demostraron las 4.000 mujeres que asistieron y convirtieron aquellos días en toda una declaración de intenciones: “No era difícil encontrar objetivos porque veníamos del franquismo, en el que la consideración de las mujeres era de no reconocimiento y sumisión, nuestro destino era estar dedicadas al hogar y, en el terreno de la sexualidad, la maternidad y dar placer a los varones”.

A su vuelta a Madrid, Empar cofundó el Colectivo de Feministas Lesbianas y la Comisión por el Derecho al Aborto, las dos organizaciones a las que más tiempo y esfuerzos dedicó. Recuerda como una de las movilizaciones más transformadoras la campaña estatal por las llamadas “11 de Basauri”, que en 1979 iban a ser juzgadas por abortar cuando hacerlo era todavía un delito. Una ola de solidaridad feminista logró poner sobre la mesa del debate público el tema del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, hasta entonces silenciado, y se la considera detonante de la ley de 1985 que aprobó el Gobierno de Felipe González para despenalizarlo parcialmente en caso de tres supuestos.

Fue algo “totalmente insuficiente” y una “cobardía” a ojos del movimiento feminista, que mostró su descontento convocando una manifestación con velas encendidas desde el barrio madrileño de Argüelles hasta La Moncloa. El mismo año, abrió sus puertas en Madrid la clínica de abortos Isadora, una de las pioneras, a la que Empar entró a trabajar y de la que se convirtió en portavoz. Allí tuvo que afrontar el acoso ultracatólico que las llamaba “asesinas” y pintaba de insultos la fachada del centro y que alcanzó el punto culmen en 2007, cuando la clínica fue víctima de un montaje a expensas de una denuncia de un grupo antiderechos que fue archivado finalmente dos años después.

Defensora de un feminismo que se ha topado con posiciones encontradas dentro del propio movimiento, Empar es una firme creyente del “debate sosegado y reflexivo” frente a la cruenta división. Y reclama memoria: “En las jornadas feministas de ámbito estatal que se celebraron a principios de los años 80 ya había una mesa sobre transexualidad. Era una realidad desconocida para muchas, pero desde entonces formó parte de nuestro bagaje feminista y fue un elemento más de nuestra lucha. Parece mentira que ahora nos encontremos con la humillación que están sufriendo a manos de una parte del feminismo”, lamenta.

Pero pese a todo, pese a la oscuridad y la represión, Empar encarna un mensaje esperanzador. No han podido con ella ni los grises de Franco ni la homofobia y el machismo que a ella misma le llevó en un principio a ocultarse hasta que su compañera universitaria de batallas pronunció la palabra lesbiana. “Desde entonces viví mi lesbianismo encantada de la vida”, asegura. Ya lo dijo en ‘Interviú’, entre denuncia y denuncia, hace 37 años: “Las lesbianas que hemos llegado a asumir satisfactoriamente nuestra sexualidad somos gente enormemente feliz. A pesar de las dificultades”.

viernes, 6 de mayo de 2022

#hemeroteca #feminismo | Por un feminismo más allá de la identidad

Manifestación 8M en 2019 en la localidad de Sabadell //

Por un feminismo más allá de la identidad

Frente a un feminismo esencialista, centrado en exclusiva en las mujeres, hay otro dispuesto a construir alianzas para sumar a los sectores sociales más golpeados por el capitalismo y el patriarcado
Santiago Eraso Beloki | ctxt, 2022-05-06
https://ctxt.es/es/20220501/Firmas/39320/feminismo-identidad-alianzas-rebeldes-santiago-eraso-beloki.htm

Escribo estas notas a partir de la lectura de 'Alianzas Rebeldes' (Bellaterra, 2021), una recopilación de textos, coordinada por Clara Serra, Cristina Garaizabal y Laura Macaya.

A principios de los años setenta comencé a leer los primeros textos sobre feminismo, a la vez que descubría otros sobre libertad sexual, diversidad de género, justicia social, lucha de clases, movimientos contra el racismo o el imperialismo colonial. Mientras leíamos ‘La revolución sexual’ y ‘La función del orgasmo’ de Wilhelm Reich o ‘El arte de amar’ de Erich Fromm, leíamos también el ‘Informe Hite. Estudio de la sexualidad femenina’ de Shere Hite o ‘Segundo sexo’ de Simone de Beuavoir, junto a textos de Rosa Luxemburgo, Herbert Marcuse o Franz Fanon, entre otros, a la vez que nos dejábamos atrapar por la poesía desobediente de Walt Whitman, la psicodelia viajera de Jack Kerouac o el hedonismo vital y rebelde, un tanto nihilista, de Alan Ginsberg o William Burroughs. Era un magma ideológico inconcreto donde un día te levantabas eurocomunista y otro anarquista (algún amigo me dijo una vez que vivía en el cuerpo de un socialdemócrata radical con alma libertaria). Aquellas lecturas vinieron al mismo tiempo que se apagaban los últimos ecos de Mayo del 68 en Francia, llegaba el fin del franquismo y se iniciaba un periodo convulso de transformación democrática, acompañado por una profunda transición social y cultural (pude acceder directamente a muchas de estas publicaciones gracias a la amistad y a los buenos consejos recibidos de Mikel Corcuera –lamentablemente fallecido estos días– que durante aquellos años fue el responsable en Donostia/San Sebastián de Enlace, la mítica distribuidora de libros que entonces representaba a una parte importante de las editoriales progresistas de España y Latinoamérica).

Las sucesivas huelgas generales que se convocaron en las décadas de 1970 y 1980, las manifestaciones contra el franquismo, por la amnistía de los presos políticos o contra la guerra de Vietnam, habituales en muchas calles, se cruzaban con los ecos lejanos de las revueltas antirracistas en EE.UU, las anticoloniales en África o contra las dictaduras latinoamericanas y los más cercanos de las primeras manifestaciones de los frentes de liberación homosexual o de las históricas jornadas feministas que se sucedieron en Granada, Barcelona, Santiago de Compostela, Madrid, Córdoba, etc.

A pesar de las diferencias internas, entonces el feminismo también había iniciado un proceso de autonomía organizativa pero con plena consciencia de pertenecer al amplio campo de reivindicaciones de derechos sociales. Para nosotros las luchas por el reconocimiento y la igualdad del movimiento feminista formaban parte de un conjunto transversal de protestas y demandas políticas por la ampliación de las libertades y la consolidación de la democracia.

Un buen ejemplo, entre otros muchos, de esa militancia ahora nombrada como interseccional, podría ser la llevada a cabo por Empar Pineda, una de las grandes precursoras del feminismo en España. Fundadora del Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid, de la Comisión Pro-Derecho al aborto, fue tenaz luchadora antifranquista, militante comunista y, como miembro del colectivo Hetaira, defensora de los derechos de las trabajadoras sexuales (por cierto, estos días se puede ver en los cines 'El acontecimiento' de la directora Audrey Diwan, basada en la novela autobiográfica de Annie Ernaux. Un drama intimista y realista, profundo retrato psicológico de una estudiante de filología que a principios de los años sesenta en Francia descubre que está embarazada contra su voluntad y sin la posibilidad de compartir con nadie su drama. Desde el primer momento no le cabe la menor duda de que no quiere tener una criatura no deseada. En una sociedad en la que se penalizaba el aborto con prisión y multa, se encuentra sola; hasta su pareja y algunas de sus amigas se desentienden del asunto. Además del desamparo y la discriminación por parte de una sociedad que le vuelve la espalda, queda la lucha frente al profundo horror y dolor de un aborto clandestino y la posibilidad de morir o terminar encarcelada. El drama de muchas mujeres cuyo destino quedaba determinado por, como dice la propia protagonista, una enfermedad propia de las mujeres de aquel tiempo: ser obligada a ser ama de casa).

Precisamente por representar un feminismo amplio, plural y mestizo, Pineda prologa ‘Alianzas rebeldes. Un feminismo más a allá de la identidad’, una recopilación de textos con distintas voces comprometidas con la pluralidad y el disenso en el interior del propio feminismo. Es decir, frente al feminismo esencialista, centrado en exclusiva en las mujeres como sujetos de la igualdad, nos hablan de otro dispuesto a construir alianzas para sumar a los sectores sociales más golpeados por el capitalismo y el patriarcado.

En los textos que componen esa publicación se reivindica una genealogía del feminismo capaz de contribuir a generar una alternativa al modelo social y económico que causa la exclusión de las mujeres, pero también de las personas trans, las trabajadoras sexuales y, en definitiva, de todas las vidas más castigadas por la pobreza, las políticas fronterizas excluyentes o el racismo institucional.

Algunos pensábamos entonces, y a la vista de las manifestaciones del último 8M seguimos aún creyendo, que el feminismo es un movimiento ético y cultural que se dirige a toda la sociedad y por eso algunos hombres nos sentíamos interpelados y copartícipes de sus reclamaciones. A lo largo de estas décadas el feminismo no ha dejado de requerir nuestra responsabilidad para conseguir una sociedad más justa, igualitaria y sin discriminación sexista. Sin embargo, los datos siguen siendo escalofriantes en relación con la violencia machista de género, de la cual los hombres somos protagonistas casi exclusivos; pero también los referidos a nuestro papel todavía insignificante en las implicaciones personales que supone sostener la sociedad de los cuidados. Es evidente que será mucho más difícil un verdadero y duradero cambio social si una gran mayoría de hombres no somos capaces de sumarnos, con todas las consecuencias, a las reivindicaciones en favor de la igualdad.

Las últimas décadas estamos asistiendo a un repliegue conservador, muy relacionado con políticas de identidad excluyentes y punitivas que están favoreciendo el resurgir del fanatismo. La extrema derecha –con el beneplácito de la derecha más moderada, como hemos comprobado en el reciente acuerdo de gobierno en Castilla y León– lanza de nuevo su odio misógino, sexista y racista contra muchas de las grandes conquistas de las luchas históricas feministas; desprecia las leyes en defensa de lesbianas, homosexuales o transexuales; quiere eliminar el reconocimiento de la diversidad y la educación sexual en las aulas; imponer el pin parental (autorizar a los padres para que sus hijos no asistan a determinadas clases); abolir el matrimonio igualitario o la ley del derecho al aborto, mientras propone medidas de apoyo a la maternidad, la reproducción familiar y, en consecuencia, el regreso al “hogar” de las mujeres para más gloria de la identidad racial y nacional.

En respuesta a esta movilización del odio, como dice la periodista Nuria Alabao en su aportación al libro ‘¿A quién libera el feminismo? Clase, reproducción social y neoliberalismo’, el feminismo tiene la tarea de organizar esa fuerza colectiva a partir de un sujeto plural y transversal, capaz de sumar otras luchas en marcha: las de la libertad sexual y de género, pero también las articuladas a partir de la redistribución de la riqueza, el derecho a la vivienda, la de la defensa de los servicios públicos, la renta básica universal o los derechos de todas las trabajadoras. Si la subordinación de las mujeres no puede entenderse sin el capitalismo, el feminismo no puede sino impugnarlo. No hay liberación feminista – añade Alabao– si no implica liberación de la mayoría.

lunes, 15 de noviembre de 2021

#hemeroteca #lgtbi | El Centro LGTBI de Barcelona homenajea a la hernaniarra Empar Pineda

Donostitik / Empar Pineda //

El Centro LGTBI de Barcelona homenajea a la hernaniarra Empar Pineda.

Participó en la primera manifestación del movimiento en Barcelona, fundó el Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid, fue activista del Colectivo Hetaira…
EFE | Donostitik, 2021-11-15
https://www.donostitik.com/el-centro-lgtbi-de-barcelona-homenajea-a-la-hernaniarra-empar-pineda/ 

El centro LGTBI de Barcelona hará un reconocimiento a la activista feminista Empar Pineda en su jornada anual «Memòria s’escriu en femení», que se celebrará el 20 de noviembre, por ser una «figura clave» en la lucha de los derechos de las mujeres y del colectivo LGTBI.

Empar Pineda, que nació el 1944 en Hernani, formó parte de la Coordinadora Feminista de Barcelona que organizó las Primeras Jornadas Catalanas de la Mujer y, en 1977, participó en la primera manifestación LGTBI de Barcelona.

En 1981 fundó el Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid y se involucró en la creación de la Comisión Pro-Derecho del Aborto.

Además ha sido activista del Colectivo Hetaira en defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales y del colectivo LGTBI de personas mayores de la Fundación 26 de Diciembre.

El director del Centro LGTBI de Barcelona, Andreu Agustín, ha destacado que Empar Pineda es «una figura clave en la lucha por los derechos de las mujeres y del colectivo LGTBI, con una visión crítica y abierta, que ha incorporado nuevas perspectivas en el ejercicio de la libertad sexual y de género».

La presidenta de la Asociación Familias LGTBI y vicepresidenta de la Plataforma de Entidades LGTBI de Cataluña, Katy Pallàs, ha señalado que el reconocimiento a Empar Pineda es el resultado de «su trabajo, coraje y visión de la lucha lésbica y feminista».

«Su lucha para que las mujeres recuperaran el poder sobre sus propios cuerpos y para que tuvieran la capacidad de tomar decisiones sobre sus vidas son hazañas que hay que valorar, más ahora que parece que estamos retrocediendo«, ha añadido Pallàs.

En el transcurso de la jornada también se organizará una charla sobre el activismo de mujeres lesbianas, bisexuales y trans y otra sobre los espacios de resistencia lésbica en Barcelona.

La jornada se cerrará con la presentación del documental «Barcelona fora de l’armari», de Helpium TV, que muestra diferentes hazañas de la lucha por los derechos de las LGTBIAQ+ en Barcelona.

lunes, 1 de marzo de 2021

#hemeroteca #libertadsexual #feminismo | Objeciones feministas al actual proyecto de Ley de libertades sexuales

Imagen: El País

Objeciones feministas al actual proyecto de Ley de libertades sexuales.

Resulta indefendible la introducción en el Código Penal de delitos sexuales que quedan establecidos volviendo inválido e irrelevante el consentimiento de las mujeres.
Cristina Garaizabal / Laura Macaya / Empar Pineda / Clara Serra | El País, 2021-03-01
https://elpais.com/opinion/2021-02-28/objeciones-feministas-al-actual-proyecto-de-ley-de-libertades-sexuales.html 

Quienes firmamos estas líneas consideramos que dentro de los feminismos existe una rica y poderosa genealogía de luchas por la emancipación que es hoy especialmente importante para hacer frente tanto a la desposesión y precarización generalizada que produce el capitalismo financiero global como a los proyectos reaccionarios que amenazan con recortar nuestros derechos y libertades. Necesitamos hoy un feminismo que apueste por políticas transformadoras fuera del abuso del código penal que caracteriza a la política conservadora, comprometido con ampliar nuestros márgenes de autonomía y libertad y que defienda los derechos de las mujeres más precarias y vulnerables.

Por ello, consideramos urgente y necesario destacar los problemas que en este sentido supone la aprobación del Anteproyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual tal y como ha sido propuesto por el actual Gobierno de coalición. Encontramos en él una preocupante apuesta por el punitivismo, detectamos una deriva puritana que no hace más que reforzar los argumentos patriarcales de la sacralidad del sexo de las mujeres e identificamos medidas que van a suponer aun mayores obstáculos y dificultades para mujeres que ya sobreviven en condiciones de alta precariedad, como es el caso de las trabajadoras sexuales.

Este proyecto de ley es punitivo al suponer una ampliación de las conductas que pueden ser consideradas delitos, como es el caso del acoso sexual callejero, la tercería locativa y una nueva definición de proxenetismo no coactivo. Nos parece que un feminismo emancipador debe ser crítico con las formas tradicionales de ejercer el poder y con el endurecimiento de un sistema penal que siempre recae con más intensidad sobre las poblaciones más vulnerables. En cuanto a las formas de comportamiento sexista más leves que las mujeres pueden vivir —tanto en la calle como en otros espacios—, creemos que el feminismo está hoy en día capacitado para combatir el machismo a través de la educación, la pedagogía y la disputa cultural de los sentidos comunes, pero nunca colaborando en la construcción de un sentido común punitivo que solo puede acabar siendo funcional al avance de las derechas.

El abordaje penal de las violencias de género no se ha demostrado eficaz como estrategia de prevención del delito y no ha dado resultados significativos respecto a la disminución de los índices de violencia. Creemos que el feminismo tiene que apostar más por la transformación de las conductas que por la sanción y el castigo. Si algo sigue estando pendiente en las políticas públicas feministas es la puesta en marcha de políticas basadas en el fortalecimiento de la capacidad de agencia y de decisión de las mujeres. Esperamos por parte de un gobierno progresista la apuesta tanto por un derecho penal mínimo como por políticas decididas contra la pobreza, la precariedad y la falta de independencia económica de las mujeres. En este sentido nos parece preocupante la propuesta de un reforzamiento penal que no está basada en la eficacia y que parece tener más que ver con el derecho penal simbólico o las rentabilidades políticas del populismo punitivo.

Esta ley, de orden proteccionista y centrada en las “soluciones” penales, desatiende que el principal reto para ampliar la libertad de las mujeres es el de deshacer la tradicional estigmatización del deseo y el placer femeninos. En este sentido, la petición de un sexo explicitado que hace la ley, supuestamente purificado de todas las ambigüedades, dudas, inconsciencias o incluso malentendidos que forman inevitablemente parte de la negociación sexual, nos parece que no va a suponer una ampliación del margen de las mujeres para explorar los deseos con libertad, sino un contraproducente incremento de la regulación sexual en nombre de la seguridad. La definición de consentimiento recogida en el anteproyecto de ley, que establece que todo acto sexual en el que no se manifieste la voluntad expresa de participar en el mismo puede ser considerado delito, nos parece que refuerza la imagen patriarcal tradicional de la vulnerabilidad y la fragilidad femeninas. Esta manera de entender el consentimiento promueve una visión sacralizada e infantilizada de la sexualidad de las mujeres al impedirles elaborar, por sí mismas y al margen del proteccionismo estatal, estrategias para establecer límites sexuales ante conductas intrusivas de baja entidad.

Basándose en esta mirada victimizadora de las mujeres y en un excesivo proteccionismo estatal, se niega la capacidad de decisión de las trabajadoras sexuales al establecer como delito el proxenetismo no coactivo. Queremos manifestar nuestro rechazo a un texto legal que considera a las mujeres no aptas para otorgar consentimiento, dando por hecho que encontrarse en una situación de vulnerabilidad te convierte en alguien que no sabe lo que quiere. De nuevo creemos que la tarea de las instituciones ha de ser garantizar derechos para fortalecer, empoderar y ampliar la capacidad de negociación, pero nunca poner en duda la mayoría de edad de las mujeres. No creemos que las mujeres tengan siempre razón —como no lo creemos de los hombres—, pero, como feministas, combatimos el tradicional descrédito que el patriarcado ha hecho de la voz de las mujeres. En este sentido nos parece indefendible, y menos en nombre de lemas como “Yo sí te creo”, la introducción en nuestro código penal de delitos sexuales que quedan establecidos volviendo inválido e irrelevante el consentimiento de las mujeres. Manifestamos nuestra profunda preocupación por la posibilidad de que, en nombre del consentimiento de las mujeres, se apruebe un texto legal que supone la anulación del valor del consentimiento de las mujeres.

Laura Macaya
es especialista en intervención y diseño de políticas públicas en violencia de género. Activista en Proyecto X. Empar Pineda Erdozia es cofundadora de la Comisión proderecho al aborto y del Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid. Clara Serra es filósofa, profesora e investigadora de la Universidad de Barcelona y Cristina Garaizabal es activista feminista y psicóloga. Cofundadora del Colectivo Hetaira.

Firman además este texto Virginie Despentes. Escritora. Carolina del Olmo. Filósofa y escritora. Itziar Ziga. Activista feminista, periodista y escritora. Paloma Uría. Doctora y militante feminista y antifranquista de Asturias Raquel Osborne. Socióloga feminista. Miren Ortubay. Profesora de Derecho Penal. Dolores Juliano. Antropóloga feminista. Nuria Sánchez Madrid. Filósofa y profesora de la UCM. Maria Luisa Maqueda Abreu. Catedrática de Derecho Penal de la Universidad de Granada. Ruth Mestre i Mestre. Profesora de Filosofía del Derecho de la U.V. Nuria Alabao. Periodista y activista. Miguel Missé. Sociólogo y activista trans. Rosa Montero. Periodista y escritora. Alba Pez. Socióloga y militante feminista. Fefa Vila Núñez. Activista queer y profesora UCM. Mamen Briz. Periodista y activista feminista. Rommy Arce. Militante de Anticapitalistas. Marta Jiménez Jaen. Profesora de Sociología del género de la Universidad de La laguna. Noemi Parra Abaúnza. Profesora de Trabajo Social de la ULPGC. María Teresa Márquez González. Abogada y militante feminista Sara Rodríguez Pérez. Pedagoga y sexóloga. Belén González. Educadora social. Programa Por los Buenos Tratos- Acción en red Andalucía. Nerea Fillat. Editora y miembro de la Fundación de los Comunes. Isabel Cercenado Calvo. Activista feminista. Máster en Género y Políticas de Igualdad UV. Belén Gutiérrez García. Feminista y educadora infantil. Sejo Carrascosa Lopez. Activista marika. Lumagorri cisheteroaren aurkako taldea. Ester Pérez González. Periodista. Antonio Navarro Escudero. Miembro de la Ejecutiva Regional de CCOO Castilla la Mancha. Maria Victoria Delicado Useros. Profesora Titular de la Universidad de Castilla la Mancha. María Nebot. Profesora de Filosofía, activista feminista y ex Consejera de Igualdad del Cabildo GC. Santiago Alba Rico. Filósofo y escritor. Concha García Altares. Activista feminista, Cofundadora del Colectivo Hetaira. Josetxu Riviere. Especialista en trabajo en masculinidades e igualdad. Zelia Garcia, Periodista, consello redacción Andaina. Nanina Santos, Equipo redacción ‘ANDAINA, revista galega de pensamento feminista’. María López Montalbán. Educadora y exvicepresidenta de la Asamblea Regional de Murcia. Norma Vázquez García. Terapeuta feminista. Elo Mayo Cabero. Experta en políticas públicas de género. María Valvidares. Profesora de Derecho Constitucional Universidad de Oviedo. Mª Antonia Caro. Educadora social. Activista feminista. Josefina Jiménez Betancor. Enfermera. Activista feminista. Estefanía Acién González. Profesora de Antropología Social de la Universidad de Almería. Participante en la iniciativa #UniversidadSinCensura. Carmen Heredero. Feminista y sindicalista. Especialista en coeducación. Paky Maldonado López. Psicóloga, orientadora educativa, docente LGTBI

domingo, 31 de enero de 2021

#hemeroteka #lesbianismoa | Empar Pineda. Ekintzaile feminista: «Feminismoari buruzko eztabaida polarizatu egin da»


Empar Pineda. Ekintzaile feminista: «Feminismoari buruzko eztabaida polarizatu egin da».

Jardun bat borroken inguruan josia, eta aitzindari eta erreferente horietan guztietan: frankismoaren aurka nola, abortuaren eta askatasun sexualaren alde hala. Ordukoaz eta oraingoaz ari da Empar Pineda, eta gauza bat du argi: «Borroka ez da amaitu».
Enekoitz Telleria Sarriegi | Berria, 2021-01-31
https://www.berria.eus/paperekoa/1917/046/001/2021-01-31/feminismoari-buruzko-eztabaida-polarizatu-egin-da.htm 

Ahots goxo eta hurbileko bat bestaldera. Bartzelonan bizi da Empar Pineda (Hernani, Gipuzkoa, 1944). «Potxolo» eta «morrosko» deitzen dio kazetariari, lotsaz gorritzeraino hura. Umorea eta ironia dosi berean darabiltza, baina umiltasunak egiten dio gainez. Kattalin Miner idazleak Hernaniko Udalaren enkarguz idatzitako ‘Empar Pineda Erdozia. Gorputzak hala eskatuta’ liburua aitzakia eta, batez ere, gida modura hartuta egindako elkarrizketa da hau. Eta berreste bat ere bai: gorputzak hala eskatuta egin izan duela bai Empar Pinedak bere bizitzan egin duen guztia.

Empar zara? Amparo zara? Edo Amparito?
Nire ama pontekoa izeba Amparo zen, eta horregatik jarri zidaten niri ere Amparo. Baina Bartzelonara iritsi nintzenean, Ampar deitzen hasi zitzaizkidan —Empar, idatziz—. Herrialde honi egindako keinu moduko bat ere bada. NAn Amparo daukat oraindik.

Ederki dakizu, noski, katalanez.
Bada, ez nintzen hasi Katalunian ikasten; Madrilen, baizik. Ni hara joan nintzen, Euskal Herrian ez zegoelako unibertsitate publikorik. Kaudilloaren erabaki bikain horietako bat izan baitzen ez sortzea jakituriaren eta euskararen transmisiorako balio zezakeen inolako fokurik. Nire ahizpa zaharrena Madrilen ezkonduta zegoenez, hara joan nintzen. Hasiera erraztu zidan horrek. Gerora, ikastetxe nagusi batean egon nintzen. Toki guztietako jendea zegoen han. Haietako bat neska kataluniar bat. Hark erakutsi zidan nire katalana.

Nolakoa zen Hernaniko zure familia? Moldea apurtu zenuen?
Sei anai-arreba ginen. Lau neska eta bi mutil. Esango nizuke familia ‘normala’ zela. Nire ama harakina zen, eta nire aita, tratantea. Gure harakindegirako eta besteetarako ganadua banatzen zuen. Kuriosoa da aitarena. Zeren Burgosko Sala de los Infantesen bizi izandakoa zen, eta, han, ‘El Catalan’ esaten zioten, bere gurasoak hara joandakoak zirelako. Hernanin, aldiz, ‘El Burgales’ deitzen zioten. Kataluniar-gaztelau-euskal herritar gurutzatze horretan hazi nintzen ni. Amak euskaraz egiten zidan, baina etxeko hizkuntza gaztelania izan zen, eskolak ez zidan asko lagundu, eta, behin kanpora joandakoan, galdu egin nuen [ulertzen ditu oraindik esaldi asko, eta hitz solteak ere ongi esaten ditu]. Dena dela, gure gurasoak beti ahalegindu ziren seme-alaba guztioi ikasketa onak ematen. Nik filosofia ikasi nuen, filologia erromanikoaren adarretik.

Aitonarekin harreman berezia zenuen.
Bai. Aita pontekoa nuen, eta, harengatik balitz, medikuntza ikasiko nuen, bera petrikiloa baitzen. ‘El Patas’ deitzen zioten. Inguruko baserri guztietan ezagutzen zuten, eta saltzen zituen bere erremedioak. Ukendu bat asmatu zuen, enplastu miragarri horietako bat. ‘Aitaren ukendua’ deitzen genion. Erreferentea izan zen niretzat aitona. 1936an berak altxatu zituen Urumearen ibar osoan Frente Popularraren aldeko botoak. Sustraietan daramagu, beraz, aitonaren borroka.

Madrilen esan omen zizun neska «gorri» batek, lehen aldiz, zu lesbiana zinela.
Sekulako borroka geneukan unibertsitatean Falangearen sindikatuaren kontra. Sindikatu Demokratikoa lortzeko hauteskundeak antolatu ziren, eta hautagaien izenekin zerrendak jarri zituzten. Eta hara non zerrendan zegoen neska baten izenaren alboan idatzi zuten: «Gorria! Puta! Komunista!». Horrelakoak, eta gehiago ere bai. Nire baitarako esan nuen: «Ostia! Ni neska horrekin liatu behar naiz». Eta halaxe izan zen. Neska hura ezagutu nuen, eta lagunak egin ginen. Hari aitortu nion behin nola izaten nituen nik lagunak besteak baino lagunagoak zirenak, eta esan zidan: «Ahaztu zaitez besteak baino lagunagoak diren lagunez, zu goitik beherako lesbiana zara». Garai hura izan zen, hori ezagutzea, eta baita politikan sartzea ere. Unibertsitate mailakoan lehenengo, eta frankismoaren kontrakoan hurrena.

Kartzelan ere egondakoa zara?
Bai, denbora gutxian, baina egon nintzen, Martutenen. Talde bat sortu genuen: Fec (Federacion de Comunistas). Talde horretako kideek lortu genuen harremanetan jartzea ETAren zatiketarekin: ETA Berrirekin, eta bilera bat egitekotan gelditu ginen Burgosen. Gu Madrildik gindoazen, eta haiek Euskal Herritik. Bilerarako jarritako tokira gindoazela, espaloian bertan, tipo batek aurrea hartu zidan, eta eskuan zerbait zuela erakutsi zidan. Uste nuen erlojuren bat edo saldu nahi zidala, eta nik «ezetz» ez nuela nahi. Bai zera! Brigada politiko sozialeko bat zen. Burgosko polizia etxera eraman gintuzten lehenengo, eta Donostiara handik. Meliton Manzanas hil zuten garaia zen. Gobernu Zibileko kalabozoetan eduki gintuzten. Galdeketetan denetik egin ziguten. Akusazio larriak egin zizkiguten, eta Martutenera eraman. Han geundenetako baten gurasoek egin zituzten gestioak, eta Burgostik hara modu horretan eraman izana erabat irregularra zela salatu zuten, besteak beste. Ikusi zuten ez zutela gure kontrako ezer, eta libre utzi gintuzten.

Hil zen Franco, eta zu Bartzelonara. Iritsi, eta Primeras Jornades de la Dona de Catalunya. Liburuan diozunez, «mugarri» bat.
Sekulakoa izan zen. 3.000 emakumezko. Feminismoa deskubritzea izan zen hura. Pentsaezina. Mugarri erabatekoa. Oraindik ere ileak tente jartzen zaizkit hura oroitzen dudanean. Barneratzen haste bat izan zen. Barneratzen hastea gizartean bazegoela egoera berezi bat gizonezkoenaren ezberdina zena. Hitz egin genuen denari buruz, hartaz eta honetaz, jainkotasunaz eta gizatasunaz, berotasun ikaragarri batekin.

Dena zegoen egin gabe?
Dena. Edo ia dena.

Eta zer egin zenuten?
Erabaki garrantzitsuenetako bat izan zen koordinakunde bat sortzea. Emakumeen lan baldintzen inguruan hasi ginen lanean. Eta egiten ari ginenaren berri Katalunia osoan ematen hasi ginen.

Ez da agian haren pareko mugarria, baina zu benetan ezagun ‘Interviu’ aldizkariko elkarrizketak egin zintuen?
Bai, hori geroago gertatu zen. Titulu gisa jarri zidaten: «Soy lesbiana porque sí». Erabat apurtzailea izan zen. Azaleko argazkia behetik gora aterata zegoen. Ni eserita agertzen nintzen, eta kamera behetik gora enfokatua. Zapatatzar batzuk agertzen ziren, zeren nik beti eduki izan ditut neurri handikoak. Aurpegia kasik ikusi ere ez zitzaidan egiten.

Nola hartu zuten etxean?
Aitak ez zuen batere ongi hartu. Gauza horiek publikoan ez dagoela zertan planteatu esaten zuen. Eskerrak nire izeba Eliri. Taberna bat zeukan Hernanin, nire amaren ahizpa gazteena zen, eta hara joaten zen aita gauza hauek komentatzera. Hark orientatzen zuen, nolabait, gai hauetan. Eta esaten zion: «Ez zaitez kezkatu. Lehen, berdin gertatzen zitzaigun banatzen ziren matrimonioekin. Hasieran asaldatzen ginen, eta orain normala da. Bada, hau ere normala izango da gerora». Nire bizitzaren parte izan zen nire izeba modu horretan: terrenoa erraztuz, nolabait.

Aurpegi ezaguna bihurtu zinen.
Bai. ‘Interviu’-koa abiapuntu moduko bat izan zen. Niri deitzen zidaten gero prentsatik, irratietatik eta telebistetatik. Hasieratik planteatu eta barneratu nuen aurpegia eman beharra neukala. Gerora aurpegia emate horri ‘armairutik irtetea’ deitu izan zaio. Eta nik ez nuen arazorik horretarako. Madrilgo Feminista Lesbianen Kolektiboko kide nintzen orduan. Eta Bartzelonara etorri nintzenean ere aritu nintzen zeregin horretan. Jordi Petit eta biok ibiltzen ginen hara eta hona. Eta barregarri samarra ere bazen, zeren izatezko bikote heterosexual bat ematen genuen. [Jordi Lozano Gonzalezi buruz ari da, klandestinitate garaian Jordi Petit izena hartu zuen eta Espainiako Estatuko LGBT mugimenduko kide aitzindaria da].

Zer zen Isadora klinika?
Borondatezko abortuak egiten zituen aurreneko kliniketako bat. Marisa Castro izan zen sortzaileetako bat, eta lagun mina dut. Ez zen bakarrik abortuak egiten zituen klinika bat. Emakumeei bestelako osasun zerbitzuak ere ematea bazen helburua. Niri han lan egiteko aukera ematea sekulakoa izan zen. Abortuaren alde lan egin izan dut beti. Eta garai hartan abortuaren aldeko elkarte bateko kidea nintzen Madrilen. Mobilizazioak-eta antolatzen genituen, baina ateak irekitzeko egunak ere bai, emakumeei informazioa emateko eta sexualitateaz hitz egiteko. Han lan egitea zoragarria izan zen niretzat. Soldatapeko nire lehen lana izan zen.

Garai gogorrak ere bai?
Abortatzeko eskubidearen kontrakoak atarian izaten genituen une oro, eta sartzen ziren emakumeak iraintzen zituzten. Salaketa jarri ziguten, Guardia Zibila sartu zen tartean, eta gerora deskubritu genuen bazegoela halako sare moduko bat Guardia Zibilaren, epaileen eta komunikabideen artean, klinikaren kontra egiteko.

Lesbiana eta abortista. Arraroa irudituko zaie batzuei.
[Barrez] Gauza bat esango dizut: nik Latinoamerikako zein Europako feminismoan ikusitakoaren arabera, abortuaren aldeko batzorde eta elkarteetako kideak eta sustatzaileak lesbianak izan dira gehienak. Beraz, nirea ez zen salbuespena izan.

Zer unetan dago feminismoa?
Mugimendu feministak azken hamarkadetan bazirudien lokartu samar zegoela. Baina Martxoaren 8ko ospakizunek biziberritu eta berpiztu egin dute. Milaka emakumezkok egin dute bat borroka feministarekin, mobilizazioak ikaragarriak izan dira, eta emakumezko sektore berriak sartu dira: emakumezko transexualak, emakumezko arrazializatuak, etxeko langileak, prostitutak... Horiek guztiak zabaldu egiten dute subjektu feminista. Eta sartu dira gizonezko sektore batzuk ere, kausa feminista haiei ere badagokiela ohartuta.

Zeintzuk dira debateak une honetan?
Arazo serio bat daukagu. Zeren debate asko sare sozialen bidez egin edo bideratu dira, eta eztabaida polarizatu egin da. Horrek zaildu egin du eztabaidatu ahal izateko giro lasai bat sortzea. Eta badago beste arazo bat ere: badagoela feminismo hegemoniko bat hainbat komunikabidetan agertzen dena eta botere zentralaren feminismoaren posizioekin bat egiten duena. Konkretuki, gobernu zentralaren feminismoarekin.

Eta zeintzuk dira haien planteamenduak?
Feminismo bat da planteatzen duena, batetik, guk deitzen dioguna: identitarismoaren arazoa. Alegia, bakarrik emakumezkoek, eta bakarrik emakumezko mota batek eraman behar duela borroka aurrera. Badirudi horientzat dibertsitatea mehatxua dela feminismoaren batasunarentzat. Ez dute aintzat hartzen feminismoaren hasiera hartan, noski, emakumezkoak aritu zirela lehen lerroan borrokan, baina badaudela sektore gehiago ere borrokatzen direnak feminismoaren kausa lortzeko. Alde horretatik, nire ustez, gizonezkoen sektoreak borroka feministara gehitzea garrantzitsua da, hedatzen dutelako subjektu feminista.

Eta, bestetik?
Sexualitatearena da beste arazoa. Zer gertatzen da sexualitatearekin? Eraso sexualen kontrako borroka dela eta, punitibismoaren debatea pisu handia hartzen ari da. Baina zeren inguruan? Sexualitatearen alde arriskutsuen inguruan, ez sexualitatearen alde atsegingarriaren inguruan. Binomio moduko bat sortu da: plazera eta arriskua. Eta arriskua ari da gaina hartzen, eta plazera ez da aintzat hartzen.

Zer egin, orduan?
Aurre egin behar zaio feminismo hegemoniko horri. Horretan ari dira sektore asko, eta neroni sentitzen naiz horien parte. Gustura nago. Ni hasierako feminismo hartakoa naiz: diplodoko samarra. Eta pozgarria da ikustea gazte sektore horiek benetan interesatuta daudela feminismo hegemonikoarena ez den ikuspegi batean.

Zer ari da gertatzen gayen, lesbianen eta transen zahartzearekin?
Itxuraz, begiruneari dagokionez, lesbianek errazagoa izan dugu gayek baino. Itxuraz diot, zeren, berez, ez ginen existitzen, ez zelako aintzat hartzen emakumeen artean sexualitate propio bat egotea.

Ikusezinak zineten?
Hori da. Eta ez existitze horrek permititu zigun frankismo garaian ez sufritzea garai hartako homosexualek sufritu zutena. Haiena jasanezina izan zen. Ikusten zituzten bi emakumezko besotik helduta, edo musuren bat ematen, eta esaten zuten: «Badakizu, oso samurrak dira emakumezkoak, maitekorrak dira». Gizonezkoek eskua ematen bazuten, edo musuren bat... pentsa.

Sareak sortu zenituzten?
Hori da. Lesbianek bagenuelako aukera gure artean sareak sortzeko, festak gure artean egiteko, aukerak bilatzeko... Gizonek, ez. Eta sare horiekin errazagoa da zahartzea. Hori hala da. Ni Madrilgo 26 de Diciembre fundazioaren sortzaileetako bat naiz. Hain zuzen, gay eta lesbianen zahartzaroa ikusarazteko eta haientzat egoitzak sortzeko lan egiten du. Baina ez dira ohiko egoitzak, zeren gaur egungo egoitza ereduak beldurgarriak dira gay eta lesbianentzat, gizartean sufritu duten guztia berriro bizitzea baita haientzat egoitza horietan sartzea. Horregatik sortu behar dira beste modu bateko egoitzak, bestelako ereduak, ahalbidetu dezaten gay eta lesbianen behar bezalako zahartzaro bat, eta baldintza duinetan.

Alegia, borrokak jarraitu egiten duela?
Horixe bera. Gauza asko lortu ditugu, baina borrokak jarraitu egiten du, ez da amaitu. Lortu dugun guztia esfortzuari, ekintzari eta borrokari esker lortu dugu, eta horretan jarraitzen dugu.