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martes, 24 de julio de 2012

#hemeroteca #homofobia | La vida de un gran manipulador

La vida de un gran manipulador
José Antonio Fúster | Intereconomía, 2012-07-24

En sep­tiem­bre de 1936, el abo­ga­do Gre­go­rio Peces-Barba del Brío de­nun­ció a uno de sus ve­ci­nos, tenien­te de la Guar­dia Civil, por ser una per­so­na desafec­ta a la Repú­bli­ca. Aquel te­nien­te fue detenido y tras­la­da­do a la checa de Ato­cha, de donde salió para ser ase­si­na­do en las ma­tan­zas de Para­cue­llos.

El 13 de enero de 1938, el abo­ga­do Peces-Barba, ya ca­pi­tán au­di­tor del Ejér­ci­to y fis­cal, ce­le­bró el na­ci­mien­to de su hijo Gre­go­rio y pro­si­guió con la ins­truc­ción del caso de la desa­pa­ri­ción del líder del POUM y an­ti­guo se­cre­ta­rio ge­ne­ral de la CNT, el trots­kis­ta An­drés Nin, ase­si­na­do por los comunistas. Como quedó con­fir­ma­do por los tes­ti­mo­nios de va­rios altos car­gos re­pu­bli­ca­nos tras termi­nar la gue­rra, Peces-Barba puso un es­pe­cial em­pe­ño en ma­rear el pro­ce­so para aca­llar la campaña de in­dig­na­ción le­van­ta­da tras la desa­pa­ri­ción de Nin.

Poca san­gre y mucho preso
En sep­tiem­bre de 1941, Peces-Barba del Brío fue con­de­na­do a muer­te, pena conmu­ta­da en di­ciem­bre por la de cár­cel. En 1944 fue tras­la­da­do a las obras de cons­truc­ción del Valle de los Caí­dos. Junto a él fue­ron “a ese lugar edi­fi­ca­do con la san­gre de los pre­sos” (San­tia­go Ca­rri­llo dixit), su mujer y el peque­ño Gre­go­rio, que vi­vie­ron como in­vi­ta­dos en la casa de uno de los jefes de la obra mien­tras Peces-Barba tra­ba­ja­ba en las ofi­ci­nas mo­vien­do pa­pe­les. Cua­tro meses des­pués, fue puesto en li­ber­tad con­di­cio­nal y el abo­ga­do se re­in­te­gró a la vida civil.

En ese ré­gi­men “ge­no­ci­da po­lí­ti­co y tam­bién cul­tu­ral, de des­truc­ción de las éli­tes que pro­por­cio­na­ban en la iz­quier­da ins­pi­ra­ción cul­tu­ral y cohe­sión so­cial” (Antonio Elor­za en El País), el ex­con­de­na­do a muer­te fue read­mi­ti­do en el Co­le­gio de Abo­ga­dos y llegó a ser se­cre­ta­rio ge­ne­ral de la Fe­de­ra­ción de Es­tu­dian­tes Univer­si­ta­rios de De­re­cho y arti­cu­lis­ta ha­bi­tual en las pá­gi­nas de la Hoja del Lunes.

El pe­que­ño Gre­go­rio tam­bién su­frió ‘el ex­ter­mi­nio po­lí­ti­co y cul­tu­ral de su padre’ y tuvo que conformar­se con es­tu­diar en el Liceo fran­cés junto a, entre otros, Si­meón de Bul­ga­ria o Mi­guel Boyer, bajo la tu­te­la de parte de los me­jo­res pro­fe­so­res de la época (mu­chos de la Ins­ti­tu­ción Libre de En­se­ñan­za) en la calle Mar­qués de la Ense­na­da, donde está ahora el Con­se­jo Ge­ne­ral del Poder Judicial, a tiro de pie­dra del mejor Ma­drid cul­tu­ral de aque­lla época.

Con esos an­te­ce­den­tes de pe­nu­ria y hu­mi­lla­ción per­ma­nen­te, en 1957 Gre­go­rio Peces-Barba entró en la Uni­ver­si­dad Cen­tral. Tras su li­cen­cia­tu­ra en De­re­cho comen­zó a tra­ba­jar como pro­fe­sor ayu­dan­te de la asig­na­tu­ra de De­re­cho Na­tu­ral y se co­le­gió como abo­ga­do en 1962. Fue la Fi­lo­so­fía del De­re­cho la que le acer­có a la ór­bi­ta del ca­te­drá­ti­co de re­fe­ren­cia en aque­llos años: el ca­tó­li­co Joa­quín Ruiz Gimé­nez, ex­mi­nis­tro de Edu­ca­ción, y, en 1961, con­se­je­ro na­cio­nal del Mo­vi­mien­to.

Sor In­tré­pi­da
Ruiz Gi­mé­nez, tam­bién co­no­ci­do en aque­llos años como “Sor In­tré­pi­da”, llevó del talle a su joven fámu­lo por el tor­tuo­so ca­mino del liberal-catolicismo, luego recono­ci­do como cris­tia­nis­mo progresista. Esa fue la base teó­ri­ca que animó a Peces Barba a in­cor­po­rar­se al grupo lla­ma­do Unión De­mó­cra­ta Cris­tia­na y a cofundar en 1963, junto al maes­tro Ruiz Gi­mé­nez, la re­vis­ta Cua­der­nos para el Diálo­go que se con­ver­ti­ría en una can­te­ra de po­lí­ti­cos como Pedro Al­ta­res (El Sol – PSOE), Ignacio Ca­mu­ñas (UCD y luego PDP), Elías Díaz (PSOE, sec­tor gue­rris­ta) o Ja­vier Ru­pé­rez (UCD, PDP y PP).

En aquel mo­men­to, Peces-Barba se movía con sol­tu­ra en los círcu­los de lo que se po­dría lla­mar “la opo­si­ción or­gá­ni­ca”, a va­rios miles de años luz del antifranquismo mi­li­tan­te del Par­ti­do Co­mu­nis­ta. En esa dé­ca­da, y entre algún arres­to menor, Gre­go­rio Peces-Barba sacó la plaza de pro­fe­sor numerario en la Uni­ver­si­dad Com­plu­ten­se y pre­pa­ró su tesis (bajo la direc­ción de Sor In­tré­pi­da) sobre la obra po­lí­ti­ca del fi­ló­so­fo ca­tó­li­co y fran­cés Jacques Ma­ri­tain. Este ex judío fue el gran postula­dor de la se­pa­ra­ción entre Igle­sia y Es­ta­do den­tro de lo que se lla­ma­ría un “ca­to­li­cis­mo laicista”, una con­tra­dic­ción que el pro­pio Ma­ri­tain tra­ta­ría de re­me­diar en los úl­ti­mos años de su vida al contem­plar cier­tas des­via­cio­nes del Con­ci­lio Va­ti­cano II. Pero el mal lai­cis­ta y anticle­ri­cal ya corría por las venas de Peces-Barba.

En 1972, el to­da­vía joven pro­fe­sor se une al PSOE. Muy atrás deja a Ruiz-Giménez, a los Cua­der­nos para el Diá­lo­go, y se ex­hi­be como el hom­bre que trae el positivismo co­rre­gi­do de Nor­ber­to Bob­bio al pro­ce­so aper­tu­ris­ta que se vis­lum­bra.

Este “po­si­ti­vis­mo co­rre­gi­do”, que es un ius­po­si­ti­vis­mo (en esen­cia es la se­pa­ra­ción entre moral y Dere­cho pues para jus­ti­fi­car las leyes, in­clu­so las in­jus­tas, debe bastar la vo­lun­tad del le­gis­la­dor) reba­ja­do, será la ban­de­ra de com­ba­te de las posicio­nes ideo­ló­gi­cas del ex­pre­si­den­te Ro­drí­guez Zapate­ro. Pero para eso ha­rían falta to­da­vía casi tres dé­ca­das. De mo­men­to, Peces-Barba sigue escalan­do posiciones den­tro del so­cia­lis­mo ma­dri­le­ño y el 15 de junio de 1977, en las elecciones cons­ti­tu­yen­tes tras la muer­te de Fran­co, fue ele­gi­do dipu­tado del PSOE por Va­lla­do­lid. Tras lar­gas char­las que co­mien­zan en Su­res­nes, Fe­li­pe Gon­zá­lez le en­car­ga la res­pon­sa­bi­li­dad de ser el po­nen­te so­cia­lis­ta en la ela­bo­ra­ción de la nueva Cons­ti­tu­ción.

En prin­ci­pio, UCD que­ría una po­nen­cia de cinco miem­bros, tres cen­tris­tas (del Mo­vi­mien­to) y dos del PSOE (la leal opo­si­ción). Sin em­bar­go, se pensó y se llegó a la con­vic­ción de que era imprescindi­ble dar en­tra­da a co­mu­nis­tas y na­cio­na­lis­tas. El PSOE cedió un pues­to en la co­mi­sión que UCD forzó a ele­var a siete miem­bros, lo que daba en­tra­da a Ma­nuel Fraga. Y aquí es donde, ya con la pers­pec­ti­va del tiempo, la fi­gu­ra del padre de la Cons­ti­tu­ción, que es la eti­que­ta de la que ha vi­vi­do el pro­fe­sor Peces-Barba du­ran­te todo este tiem­po, co­mien­za a res­que­bra­jar­se.

La dog­má­ti­ca de un abu­sa­dor
“Todos los po­nen­tes hi­cie­ron un no­ta­ble es­fuer­zo de mo­de­ra­ción”. La frase anterior, in­cor­po­ra­da al ima­gi­na­rio de la Tran­si­ción, no es co­rrec­ta. No todos fueron mo­de­ra­dos. Sí lo fue­ron los de la UCD (Cis­ne­ros, Pérez Llor­ca y He­rre­ro de Miñón). Sí lo fue el de la mi­no­ría ca­ta­la­na (Roca) y, sor­pre­sa, el co­mu­nis­ta (Solé Tura). No lo fue Fraga (quien ban­deó entre con­sen­sos para aca­bar vo­tan­do la Constitu­ción en pe­núl­ti­ma ins­tan­cia) y desde luego no lo fue Peces-Barba, que buscó hin­char los prin­ci­pios cons­ti­tu­cio­na­les, lo que se llama la parte dog­má­ti­ca, hasta lí­mi­tes abu­si­vos. En esa hinchazón hay que ir a bus­car buena parte de la respon­sa­bi­li­dad del pa­ten­te gui­ri­gay in­ter­pre­ta­ti­vo en el que se mueve la Cons­ti­tu­ción.

Otros pa­dres de la pa­tria como He­rre­ro de Miñón o Cis­ne­ros acu­sa­rían más tarde a Peces-Barba (o al PSOE) de que­rer aca­pa­rar el pro­ta­go­nis­mo de aque­lla po­nen­cia apli­can­do una po­lí­ti­ca de ten­sión conti­nua, in­tran­si­gen­te y sec­ta­ria, ante la modera­ción de las po­si­cio­nes co­mu­nis­ta y na­cio­na­lis­ta. Para va­rios es­tu­dio­sos del cons­ti­tu­cio­na­lis­mo es­pa­ñol, Peces-Barba buscó un prota­go­nis­mo que le lle­va­ría a po­si­cio­nes ra­di­ca­les. Por de­cir­lo con más cla­ri­dad y según el buen cri­te­rio de los uce­dis­tas: fue el con­sen­so de cen­tris­tas, co­mu­nis­tas y na­cio­na­lis­tas (5 de 7) lo que sacó ade­lan­te los tra­ba­jos de la ponen­cia, no la actuación de Peces-Barba, cuya in­tran­si­gen­cia ha sido a la pos­tre una ré­mo­ra para la de­mo­cra­cia es­pa­ño­la.

Pero el mo­men­to es­te­lar de la ac­tua­ción de Peces-Barba tuvo lugar cuan­do se dis­cu­tió el ar­tícu­lo 27 sobre el de­re­cho a la Edu­ca­ción, la madre del cor­de­ro ideo­ló­gi­co in­clu­so en tiem­pos re­pu­bli­ca­nos, cuan­do las leyes fren­te­po­pu­lis­tas im­pi­die­ron el ejer­ci­cio de la libre en­se­ñan­za a los co­le­gios religiosos, lo que está en el nú­cleo de mu­chas des­gra­cias pos­te­rio­res.

De vuel­ta a los tra­ba­jos cons­ti­tu­yen­tes y de vuel­ta al ar­tícu­lo 27, el PSOE (o sea: Peces-Barba, el discí­pu­lo de Ma­ri­tain y Bob­bio), aban­do­nó la Po­nen­cia. Y por aban­do­nar debe en­ten­der­se que se mar­chó, que tomó las de Villadiego… todo con tal de no per­der el pro­ta­go­nis­mo en los me­dios y todo con tal de tea­tra­li­zar el des­pre­cio so­cia­lis­ta al re­co­no­ci­mien­to de la Cons­ti­tu­ción a la li­ber­tad de los cen­tros o al de­re­cho in­de­le­ga­ble que asis­te a los pa­dres a ele­gir la edu­ca­ción re­li­gio­sa y moral de sus pro­pios hijos de acuer­do a sus pro­pias con­vic­cio­nes.

Sin em­bar­go, Peces-Barba ha lle­ga­do a es­cri­bir que aban­do­nó la Po­nen­cia por­que la ac­ti­tud de Fraga, que cam­bió su ac­tua­ción y pasó a apo­yar casi en blo­que las po­si­cio­nes de UCD, había roto “el consen­so ori­gi­na­ria­men­te al­can­za­do”. Es decir, que el con­sen­so, o era a favor del PSOE o no lo era. Y no podía serlo cuan­do el PSOE dio la orden de ata­car, in­clu­so con un re­cur­so de inconstitucionalidad, la pri­me­ra Ley Or­gá­ni­ca que sacó la UCD sobre Edu­ca­ción: la que re­gu­la­ba el es­ta­tu­to de los cen­tros es­co­la­res. Para los so­cia­lis­tas, di­ri­gi­dos por Peces-Barba y Ma­ra­vall, la UCD pre­ten­día ase­gu­rar el de­re­cho a que los cen­tros tu­vie­ran un idea­rio pro­pio que no podía ser fis­ca­li­za­do por el Es­ta­do.

Apro­ba­do al fin el ar­tícu­lo 27 sin el PSOE, y des­pués de com­ple­tar otros tra­ba­jos me­no­res, Gre­go­rio Peces-Barba re­gre­sa a la Po­nen­cia, pero sólo para fir­mar­la. Es un padre de la Cons­ti­tu­ción, sí; pero algo menos, aun­que con vi­to­la.

Car­los III y su her­ma­na
Pero todos sus tra­ba­jos, los con­sen­sua­dos y los fren­tis­tas, tu­vie­ron su re­com­pen­sa. A prin­ci­pios de no­viem­bre de 1982, fue nom­bra­do pre­si­den­te del Con­gre­so de los Dipu­tados sin un solo voto en contra. Sólo es­tu­vo una le­gis­la­tu­ra, tiem­po su­fi­cien­te para que, ante la im­po­si­bi­li­dad ma­ni­fies­ta de hacerse con el rec­to­ra­do de la Com­plu­ten­se (ha­rían falta casi dos dé­ca­das para que el centro-derecha per­die­ra el poder), ur­die­ra la crea­ción de la Uni­ver­si­dad Car­los III, una ins­ti­tu­ción de nuevo cuño que se ubi­ca­ría en los dos pue­blos más im­por­tan­tes del lla­ma­do cin­tu­rón rojo de Ma­drid: Ge­ta­fe y Leganés. Decir que la Car­los III ha sido una obra per­so­na­lis­ta de Peces-Barba no es una opi­nión, sino un hecho ava­la­do (entre otros) por la in­creí­ble ex­ten­sión del cam­pus a la lo­ca­li­dad de Col­me­na­re­jo, un pue­blo de poco más de 1.500 ha­bi­tan­tes que ha quin­tu­pli­ca­do su po­bla­ción en dos dé­ca­das, uno de cuyos ilus­tres ve­ci­nos era en­ton­ces Gre­go­rio Peces-Barba y cuya al­cal­de­sa es Ma­ri­bel Peces-Barba. Su her­ma­na.

Desde su pues­to como rec­tor y ca­te­drá­ti­co de De­re­cho Moral y Po­lí­ti­co (un cargo con­tra­dic­to­rio para un po­si­ti­vis­ta) de su pro­pia uni­ver­si­dad, Peces-Barba man­tu­vo una dis­tan­cia cal­cu­la­da con los últimos go­bier­nos so­cia­lis­tas de Gon­zá­lez y sólo re­cu­pe­ró el pro­ta­go­nis­mo en la vida pú­bli­ca cuan­do llegó al poder Za­pa­te­ro, con quien no sólo com­par­te la vi­sión ius­na­tu­ra­lis­ta de que el hom­bre es un fin en sí mismo (el lema de la Car­los III es de Sé­ne­ca: “El hom­bre es algo sa­gra­do para el hom­bre”), sino que es mucho más permea­ble a los con­se­jos de Peces-Barba.

Tanto es así que en 2004, cuan­do todo el em­pe­ño de Za­pa­te­ro era aca­bar con ETA, el pre­si­den­te le nom­bró Alto Co­mi­sio­na­do de Apoyo a las Víc­ti­mas del Te­rro­ris­mo. En­ton­ces se dijo, en re­cuer­do de su pa­sa­do como abo­ga­do de eta­rras en el pro­ce­so de Bur­gos, que el pre­si­den­te había pues­to “al zorro a cui­dar de las ga­lli­nas”. No fue tanto.

La mi­sión de Peces-Barba, en aque­llos tiem­pos en los que Za­pa­te­ro creía poder ne­go­ciar con ETA un final pac­ta­do, era la des­ac­ti­var a las víc­ti­mas para que no per­tur­ba­sen el pro­ce­so. Así fue de­nun­cia­do por Fran­cis­co José Al­ca­raz, pre­si­den­te de la Aso­cia­ción de Víc­ti­mas del Te­rro­ris­mo, quien se negó aira­da­men­te a la pre­ten­sión de Peces-Barba de “ser ge­ne­ro­sos con los te­rro­ris­tas que están en las cárce­les”. Tras la de­nun­cia pú­bli­ca de Al­ca­raz, la in­men­sa ma­yo­ría de las víc­ti­mas del te­rror cerró filas en torno a él, lo que anu­la­ba la mi­sión de Peces-Barba.

Al mismo tiem­po, y en otra prue­ba de cier­ta pér­di­da de rumbo, Peces-Barba llegó a ase­gu­rar en plena tor­men­ta sobre la apro­ba­ción del ma­tri­mo­nio ho­mo­se­xual que la po­nen­cia cons­ti­tu­cio­nal había de­ja­do abier­ta la puer­ta a ese tipo de unión al no aña­dir “entre sí” al ar­tícu­lo 32 que dice que “el hom­bre y la mujer tie­nen de­re­cho a con­traer ma­tri­mo­nio”. El resto de los pa­dres cons­ti­tu­cio­na­les, abo­chor­na­dos por la torpe ma­ni­pu­la­ción del so­cia­lis­ta, se­ña­la­ron que jamás se había dis­cu­ti­do sobre el asun­to, “y de ser así, me acor­da­ría” (He­rre­ro de Miñón).

El ho­me­na­je a Ca­rri­llo
Para re­ma­tar su re­in­gre­so dis­pa­ra­ta­do a la pri­me­ra línea po­lí­ti­ca, Peces-Barba tuvo la idea de organizar (con la ayuda de María An­to­nia Igle­sias) un ho­me­na­je a San­tia­go Ca­rri­llo, res­pon­sa­ble de aque­lla ma­tan­za que, en otros, se cobró la vida de un te­nien­te de la Guar­dia Civil que vivía en la misma casa que su padre. Se su­po­ne que aque­llo era una cena “sor­pre­sa” (aun­que para mu­chos, la sor­pre­sa fuera que el de Pa­ra­cue­llos lle­va­ra su dis­cur­so es­cri­to). El Alto Co­mi­sio­na­do se apo­de­ró de aquel ho­me­na­je y de los ti­tu­la­res de los pe­rió­di­cos al se­ña­lar en voz alta que en aquel acto es­ta­ban “los bue­nos y los menos bue­nos; los que no están son los malos”. Aque­lla dis­tin­ción ética, que no aca­dé­mi­ca, fue una sor­pre­sa para mu­chos, pero des­ve­ló el au­tén­ti­co ros­tro de Peces-Barba.

Dos años des­pués, ce­sa­ba como Alto Co­mi­sio­na­do y el Za­pa­te­ro, cer­ti­fi­can­do la natu­ra­le­za estratégica del nom­bra­mien­to, de­ci­dió su­pri­mir el cargo que dos años antes se había se­ña­la­do que era “im­pres­cin­di­ble y que per­du­ra­ría du­ran­te dé­ca­das”.

En los úl­ti­mos años, sin pers­pec­ti­vas de poder a corto plazo y sin nin­gu­na necesidad de de­di­car­se a la fa­mi­lia (Peces-Barba fue un sol­te­ro sin com­pro­mi­so femenino co­no­ci­do o por co­no­cer y tuvo un hijo, ya mayor, adop­ta­do), las apariciones pú­bli­cas del padre de la Cons­ti­tu­ción han sido es­can­da­lo­sas por anticle­ri­ca­les, antire­li­gio­sas (“no hay di­fe­ren­cia entre lai­cis­mo y acon­fe­sio­na­lidad”) y li­ber­ti­ci­das, pero van de­jan­do de serlo por re­cu­rren­tes.

Su úl­ti­mo em­pe­ño fue el de ser re­co­no­ci­do como el padre de la asig­na­tu­ra de Educa­ción para la Ciuda­da­nía. Su de­fen­sa, fé­rrea, de una ma­te­ria que choca de fren­te con el ar­tícu­lo 27 de la Constitución (pero que él no votó por­que aban­do­nó la ponen­cia), tiene mucho que ver con que él sea el autor de uno de los ma­nua­les de la asig­na­tu­ra, pero tam­bién por­que es la con­se­cuen­cia ló­gi­ca del pen­sa­mien­to socialis­ta de Za­pa­te­ro, el po­si­ti­vis­ta, para quien la vo­lun­tad del le­gis­la­dor (léase: el legis­la­dor pro­gre­sis­ta) está por en­ci­ma de todo y todo lo jus­ti­fi­ca.

sábado, 29 de agosto de 2009

#hemeroteca #politica | Ha muerto Joaquín Ruiz-Giménez, el "ministro rebelde" de Franco

Ha muerto Joaquín Ruiz-Giménez, el "ministro rebelde" de Franco.
El político democristiano, primer Defensor del Pueblo de España y después representante de nuestro país en UNICEF durante trece años, falleció a los 96 años.
Nueva Tribuna, 2009-08-29
http://www.nuevatribuna.es/articulo/espana/ha-muerto-joaquin-ruiz-gimenez-el-ministro-rebelde-de-franco/20090829074857002852.html

Joaquín Ruiz-Giménez, el que fuera el primer Defensor del Pueblo, ha fallecido esta mañana en su domicilio de Madrid de un infarto cerebral. Ruiz-Giménez, que tenía 96 años, ha muerto a las diez menos cinco minutos. Por expreso deseo del fallecido, el velatorio y el entierro tendrán lugar en la más estricta intimidad, según ha explicado uno de sus hijos.

Fue presidente de la Organización Internacional de Estudiantes Pax Romana (1939-1946), embajador en el Vaticano (1948-1951) y ministro de Educación Nacional (1951-1956). Asimismo, el ex Defensor fue nombrado por Juan XXIII experto en cuestiones sociales, jurídicas y políticas y participó en los trabajos de las Comisiones del Concilio Vaticano II. Posteriormente, Pablo VI le nombró miembro del Consilium de Laicis de la Santa Sede (1967-1972) y estuvo al frente de la Comisión Nacional Española de Justicia y Paz (1971-1975).

Joaquín Ruiz-Giménez Cortés (Hoyo de Manzanares, Madrid, 2-8-1913) fue un arrepentido ministro de Educación en el franquismo (1951-56) y procurador en Cortes que abandonó el escaño en 1965 para no seguir jurando los Principios Fundamentales del Movimiento.

Nicolás Franco, el hermano del dictador, le apodó Sor Intrépida, en alusión a una película de 1952 en que una misionera sacrificaba su vida por los infieles. El líder democristiano también acabó sacrificando prebendas en pro de la democracia cuando en 1963 fundó la revista de oposición al régimen "Cuadernos para el Diálogo", semillero de futuros políticos de UCD y del PSOE. Ruiz Giménez trató de asentar en España una opción democristiana en las primeras elecciones de junio de 1977, pero no llegó a ser elegido diputado por lo que abandonó la política. No obstante, encajó serenamente la derrota: "Una cosa es perder y otra sentirse perdedor".

El 28 de diciembre de 1982, fue elegido el primer Defensor del Pueblo de este país. Estuvo cinco años al frente de este organismo, desde diciembre de 1982 hasta diciembre de 1987, y le tocó iniciar el desarrollo una institución prevista en la Constitución e impulsada con el primer Gobierno socialista de Felipe González. Después de su paso por el Defensor del Pueblo, fue designado presidente del Comité Español de UNICEF (1988-2001).

Ruiz-Giménez es autor de los libros, entre otros, "La concepción institucional del Derecho" (1944), "Introducción a la Filosofía Jurídica" (1958), "La propiedad" (1961), "Del ser de España" (1962) y "El Concilio y los derechos del hombre" (1968).