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jueves, 19 de septiembre de 2019

#hemeroteca #mujeres #arquitectura | El Gobierno vasco se mete hasta la cocina para promover la igualdad

La propuesta de Mariel Clayton
El Gobierno vasco se mete hasta la cocina para promover la igualdad.
El borrador del nuevo decreto de construcción propone rediseñar los espacios para mejorar la seguridad de las mujeres y compartir las tareas domésticas.
Pedro Gorospe | El País, 2019-09-19
https://elpais.com/sociedad/2019/09/19/actualidad/1568888889_988554.html

¿Se puede diseñar un edificio de forma deliberada para facilitar la igualdad entre hombres y mujeres, por ejemplo en materia de corresponsabilidad y seguridad? ¿Se pueden establecer normas de habitabilidad con perspectiva de género? El Gobierno vasco no tiene ninguna duda. El Departamento de Vivienda está trabajando en un decreto con las nuevas normas de construcción y de habitabilidad —todavía en fase de borrador— que analiza todos los espacios, tanto de los elementos comunes de los edificios como los de cada vivienda, para facilitar la seguridad y la integración de las tareas domésticas que todavía siguen separadas por sexos. Con este objetivo, se mete, literalmente, hasta en la cocina: entre las medidas que se estudian, está integrar este espacio en el salón, en lugar de en un extremo de la casa, o ampliarlo para que quepan al menos dos personas.

"Se trata de un paso más en el compromiso del Gobierno vasco con la vivienda como un derecho real de todos los ciudadanos y como la base para ahondar en la igualdad", ha declarado a El País el viceconsejero de Vivienda, Pedro Jauregui. El decreto también evitará en Euskadi los pisos colmena, y obligará a una dimensión mínima de 35 metros cuadrados para que una vivienda sea habitable. El esfuerzo inversor 2018-2020 en Euskadi en materia de vivienda de alquiler es de 1.119 millones, 48 millones más de los que el Estado dedicará en esos tres años en su plan para toda España (1.071 millones).

El decreto, que el departamento del socialista Iñaki Arriola quiere tener aprobado para la segunda mitad del próximo año, "no es una injerencia en la vida de nadie", entiende Jauregui, sino que busca que las condiciones de seguridad en el interior de las edificaciones favorezcan a las mujeres, y que los espacios en el interior de cada piso interactúen para facilitar que las tareas que tradicionalmente se asignaban a hombres y mujeres puedan compartirse. "Buscamos que las zonas comunes sean más seguras en el portal, y que en el interior de las viviendas sean, de verdad, comunes por compartidas", ha dicho.

En colaboración con la experta internacional en materia de género en el urbanismo, y profesora de Urbanismo en la Politécnica de Madrid, Inés Sánchez de Madariaga, el Gobierno vasco ha elaborado la nueva normativa —ya la tiene en fase de exposición pública— con las condiciones mínimas que regirán en las viviendas nuevas y en las operaciones de rehabilitación, y que se convertirá, una vez aprobada, en el nuevo estándar de habitabilidad y accesibilidad en Euskadi.

El borrador del decreto distingue entre lo que es el edificio y lo que es la vivienda. En el edificio describe los elementos comunes, que ahora se analizan con perspectiva de género, para mejorar la seguridad. Se obligará desde el proyecto a evitar zonas oscuras en los portales o rellanos en los que pueda esconderse un potencial agresor, se limitarán las esquinas con un determinado ángulo para evitar zonas ciegas, y se darán pautas para iluminar adecuadamente esas zonas, o poner espejos y suplementos de luz si hay dificultades técnicas para cumplir las normas.

"Espacios de verdad comunes"
Pero también se mete en las viviendas. "Hay acciones que son casi de efecto psicológico", describe Jáuregui, en referencia a la posición de la cocina. "Podemos hacer que la cocina se convierta en un espacio común, pero común de verdad, que la cocina se convierta en un espacio de la unidad convivencial, no solo de la mujer". ¿Cómo? Promoviendo que las cocinas, que hasta ahora están en una esquina, estén más integradas en el salón. "Si la cocina está en una esquina de la casa y el salón en la otra, las personas están aisladas. Proponemos que esas dos piezas estén contiguas, que tengan dimensión suficiente como para albergar a dos personas y que además esos dos espacios comunes ocupen la centralidad de la casa", explica. "No es una injerencia en la vida de nadie", responde Jáuregui, "lo que buscamos es que ambos espacios se comuniquen para facilitar que las tareas dejen de ser estancas de cada sexo, y que la propia estructura de la vivienda favorezca que se puedan compartir".

El vasco es el primer Gobierno que va más allá de las normas con perspectiva de igualdad y de género que ya se aplican en algunos de los planeamientos urbanísticos municipales, en busca de itinerarios más seguros y más iluminados, o incluso en el transporte público, con paradas casi a demanda para acercar a las mujeres a sus casas. "Ahora llevamos los criterios que favorecen la igualdad de género a todo el articulado de las nuevas normas de la construcción", explica Jáuregui.

Hay otro criterio que van a aprovechar para actualizar, el de la accesibilidad universal. La norma actual dice que las nuevas obras deberán facilitar la accesibilidad hasta la entrada de la vivienda. Nosotros nos metemos dentro y lo que decimos es que con pequeñas correcciones, en el interior de los pisos, aunque no se garantice la accesibilidad porque la normativa es muy exigente en medidas de puertas o radios de giro, "sí podemos hacer que con pequeñas correcciones sean fácilmente adaptables en el futuro". Van a regular una serie de parámetros que faciliten que con una sencilla intervención en el futuro se pueda atender a personas con diversidad funcional. "Si eso lo hacemos con carácter preventivo, desde el diseño, estamos avanzado y adelantándonos a una realidad que, en una sociedad cada vez más envejecida como la nuestra, va a ser más habitual", ha explicado Jáuregui.

viernes, 5 de julio de 2019

#hemeroteca #mujeres #baños | Llega el primer urinario para mujeres con el mismo sistema que el de los hombres

Imagen: El País / Lapee
Llega el primer urinario para mujeres con el mismo sistema que el de los hombres.
Una arquitecta francesa ha creado el primer sanitario que reducirá drásticamente las colas del baño en los eventos al aire libre.
SModa, El País, 2019-07-05
https://smoda.elpais.com/moda/actualidad/llega-el-primer-urinario-para-mujeres-con-el-mismo-sistema-que-el-de-los-hombres/

Seguro que tú también te has visto en ese brete: estás en un festival de música y, después de beberte la tercera cerveza, necesitas ir al baño. Ahí comienza la odisea. Colas interminables –magníficas para hacer amigas, terribles cuando la necesidad apremia–, sanitarios en estados que no soportarían la prueba del algodón y oscuridad total en el interior. Lo que toca es colocarse como una especie de araña en un rincón, hacer malabarismos con el bolso y rezar para que tu vejiga te dé una tregua de un par de horas. Con toda probabilidad, durante el tiempo que has estado en la cola hayas perdido a tu grupo de amigos, y es posible que también te hayas perdido a tu grupo favorito al que, con algo de suerte, habrás conseguido oír mientras intentabas que tu falda no rozase el suelo. En fin, un cuadro. Los hombres, sin embargo, lo tienen más fácil. Además de que en su caso no tengan que hacer posturas sacadas del Circo del Sol para aliviarse, la mayoría de los festivales y grandes eventos cuentan ya con “baños rápidos” para hombres: unos inodoros cuádruples que les permiten hacer sus necesidades con mayor rapidez y eficacia. Algo impensable para las mujeres… hasta ahora.

Gina Périer, arquitecta francesa afincada en Copenhague​, es la orgullosa cofundadora de la solución a esta desigualdad en los festivales: Lapee, el primer urinario para mujeres que ya ha sido testado en un festival de Dinamarca, según informa 'The Guardian'. Su modelo de sanitarios está basado en la eficiencia: según apuntan desde su web, el 90% de las personas que hacen cola en los baños de los festivales son mujeres y mientras que en un cubículo normal se tarda una media de 3 minutos en terminar, con Lapee no se tarda más de 30 segundos.

Lapee pretende hacer de los festivales lugares más igualitarios, tal y como explicaba Pèrier en una entrevista para 'Girls Are Awesome': “No existen urinarios para mujeres y es algo bastante discriminatorio en un evento al aire libre. Las mujeres no podemos disfrutar un evento igual que los hombres. Los urinarios para hombres están por todas partes, para ellos nunca supone un problema. Las mujeres tiene que hacer cola todo el rato durante mucho tiempo, perderse conciertos o exponerse a hacer pis en cualquier lado. Siempre están aguantándose las ganas de ir al baño. Como arquitectos, queríamos encontrar una solución”.

¿Cómo funciona?
Lapee es, simplemente, la versión para mujeres de un invento que los hombres llevan disfrutando décadas. El receptáculo para orinar está situado a más altura que un urinario normal, para que no sean necesarios los incómodos malabarismos y sea posible evacuar prácticamente de pie. Tiene espacio para tres mujeres, que pueden comunicarse entre ellas sin perder la zona de privacidad… porque Lapee no tiene puertas, pero su forma permite tener intimidad cubriendo la zona donde se encuentra el sanitario.

Lo que busca Lapee es que las mujeres puedan ir al baño con la misma eficiencia que los hombres, reducir las colas y hacer para ellas más agradable la experiencia de los grandes eventos. Con este invento, ir al baño ya no debería dar tanta pereza ni resultar un trauma.

Lapee ya se ha probado en Roskilde Festival, en Dinamarca, y según Pèrier, ha sido todo un éxito: “Al probarlo en el festival nos dimos cuenta de que este problema no solo resultaba molesto para las mujeres, sino que afectaba a todo el mundo. Los hombres tenían que esperar constantemente a sus amigas cuando iban al baño, lo que llevaba a que todo el mundo se terminase perdiendo”. En Roskilde Festival, las mujeres estaban mucho más contentas, así que esperamos ver pronto este invento en los festivales nacionales.


Y TAMBIÉN…
Diseñan un nuevo urinario de mujeres pensado para festivales y celebraciones callejeras.

Una arquitecta danesa lanza un prototipo para facilitar que las mujeres vayan al servicio en lugares públicos. "No era tan complicado fabricar un urinario para mujeres. Lo que pasa es que es algo que fue diseñado por hombres y solo piensan en ellos mismos", explica. Ha sido probado por primera vez en un festival danés. Hay disparidad de opiniones.
Richard Orange | El Diario, 2019-07-05
https://www.eldiario.es/theguardian/fin-orinal-femenino-festival_0_916909223.html

lunes, 4 de febrero de 2019

#hemeroteca #mujeres #arquitectura | Zaida Muxí: "La familia nuclear es una invención del siglo XIX"

Imagen: Público / Zaida Muxí
Zaida Muxí: "La familia nuclear es una invención del siglo XIX".
La arquitecta y urbanista ha publicado su último libro 'Mujeres, casas y ciudades. Más allá del umbral', un repaso por la historia de la arquitectura y el urbanismo a partir de las aportaciones realizadas por mujeres que han sido silenciadas en la Historia.
Marga Tojo | Público, 2019-02-04
https://www.publico.es/sociedad/voces-femeninas-zaida-muxi-familia-nuclear-invencion-siglo-xix.html

“Valga afirmar una obviedad, que sin las actividades de reproducción es imposible e inviable cualquier actividad productiva”. Es una de las frases introductorias del último libro de la arquitecta Zaida Muxí, ‘Mujeres, casas y ciudades. Más allá del umbral’ (dpr-barcelona, 2018), en el que abre las puertas de las viviendas para descubrir el vínculo directo entre su interior y la edificación de la familia nuclear y el sistema capitalista.

El menosprecio de los trabajos relacionados con los cuidados está urdido también en la estructura de las casas. La especialización espacial de las viviendas nobles y burguesas de los siglos XVII y XVIII inicia la importancia de representar la vida privada para construir al hombre público. En esa fórmula se concede un lugar invisible a la mujer, como soporte de toda esa representación.

La obra recoge más de ciento cincuenta nombres de mujeres, sus aportaciones y sus biografías. A través de ellas, Muxí escribe los espacios en blanco de la historia universal de la arquitectura y del urbanismo. La primera en obtener el título de arquitecta fue Mary Louisa Page en la Universidad de Illinois, en 1878, pero antes y después de ella, muchas contribuyeron desde diferentes ámbitos a crear teoría y práctica para ambas disciplinas, en las casas y en las ciudades.

Zaida Muxí es doctora en arquitectura. Es una de las fundadoras del Col·lectiu Punt 6 de investigación y difusión de urbanismo con perspectiva de género y de la red de investigación y visibilización Un día una arquitecta. Ha sido codirectora durante una década del máster Laboratorio de la vivienda del siglo XXI y codirige el Congreso internacional de vivienda colectiva sostenible . Reclama un cambio de paradigma en arquitectura que tenga en cuenta la diversidad y la sostenibilidad y el desafío de “construir un espacio sin género ni orden patriarcal y, por tanto, sin jerarquías”.

P. Dice que presentar una historia de la arquitectura hecha por mujeres es tarea complicada porque se enfrenta al rechazo de quienes creen que la historia ya está bien contada, y que si ellas no figuran es porque no han realizado aportaciones destacables. ¿Cuál es la realidad?

R. A pesar de las dificultades, sí que ha habido mujeres que han aportado desde muchos ámbitos a construir el hábitat rompiendo con los corsés de los conocimientos. No solo desde la arquitectura, a veces son ingenieras, muchas proceden de otros ámbitos, no siempre con una titulación académica, pero con la experiencia como conocimiento.

P. Se ha centrado en la vivienda como elemento relegado de la gran arquitectura, a no ser que se trate de una pieza de autor. Sin embargo, es un componente esencial de los tejidos urbanos.

R. Se da una doble o triple negación con respecto a la importancia de la vivienda. La primera es que, aunque la mayoría de los que se dedican a la arquitectura harán viviendas, en la formación académica recibe una atención relativa menor y muchas veces no puede ser tema de proyecto final de carrera, no se le concede suficiente relevancia, se la considera un proyecto sencillo. La segunda es que para muchas mujeres el ámbito posible del desarrollo profesional ha sido el espacio doméstico, la vivienda, y esta presencia de las mujeres trabajando en lo cotidiano se ha considerado poco relevante. Pero cuando han sido los hombres los que han hecho vivienda, escapan del valor de lo doméstico para ser transformadas en monumentos, en obra singular

P. El hogar, tal como lo conocemos hoy, es una realidad históricamente reciente cimentada en el asentamiento del capitalismo y de la clase social burguesa. ¿Cómo se transforma la vivienda para albergar a la familia nuclear hegemónica en el marco de la eclosión de la ciudad, a mediados del XIX, y cómo pasa a convertirse en el espacio privado que es hoy?

R. Por la cultura que nos han transmitido tenemos la creencia de que la familia siempre ha sido esa y parece que es el siglo XX el que ha venido a cambiarla. La familia nuclear es una invención del siglo XIX. La industrialización trae consigo la separación fábrica versus casa y la especificación de quién vive en esa casa: familia formada por padre, madre y dos o tres hijos, persona que gana el sueldo, persona que cuida y personas cuidadas.

Eso ni ha sido así siempre ni es así ahora y sin embargo la vivienda está pensada para esta unidad, y refuerza una jerarquía desde los propios espacios interiores. Hay una habitación más grande con baño privado para la pareja; la casa es el espacio del descanso y recuperación del hombre, del guerrero, y para la mujer es un espacio de obligaciones, de duro trabajo permanente y oculto.

P. El concepto de ‘hogar, dulce hogar’ parte de la experiencia masculina.

R. Soledad Murillo lo explica muy bien en ‘El mito de la vida privada’. Cómo la familia se regula por el derecho natural. Considera que no puede hablarse de espacio privado para las mujeres ya que el espacio privado solo es posible para quien puede abstraerse voluntariamente de lo público, derecho del rol de género masculino. Reclusión no es privacidad. La casa es un espacio de tareas inacabables, con su propio orden y organización, que establece el lugar adecuado de ser mujer.

Contrasta con la idea de una casa vista como algo mítico desde el punto de vista del reposo del guerrero, que no coincide con la realidad y que se conforma con unos espacios muy predeterminados. Esa casa inmóvil ni siquiera sirve a lo largo de la vida de esa supuesta familia modelo nuclear porque se va modificando en su propia historia, mientras crecen y cambian sus integrantes.

P. ¿Esa idea de la casa solo como descanso no coincide con la de mujeres de fuera de la clase trabajadora, que contribuye a hacer invisible la carga de trabajo doméstico y de los cuidados?

R. No, porque la casa, su orden y su correcta gestión -de espacios, economía, tareas y personas- ha sido asignada a las mujeres, más allá de otros trabajos que pueda tener, aunque no haga con sus propias fuerzas las tareas. Es una cuestión de asignación de lugar y responsabilidad.

P. El libro es también un glosario de mujeres. Algunas fueron detonantes de grandes cambios, aunque su aportación se haya diluido. Flora Tristán (1803-1844) fue pionera en denunciar las desigualdades, la insalubridad y la contaminación de las grandes ciudades. En su obra 'Paseos por Londres' (1840) habla de las infraviviendas, antes incluso de que lo hiciese el grueso de los higienistas que impulsaron el nacimiento del urbanismo.

R. Ese libro es coetáneo a la obra de Edwin Chadwick (1800-1890), que estudió por orden del Parlamento la situación insalubre en la que vivía la clase obrera, aunque para él la solución estaba en manos de los propios habitantes. Sin embargo, la obra de Flora Tristán es poco conocida hoy y en ella reflexiona y pone en cuestión una ciudad que se entendía como la más avanzada del momento. Se adelanta con su denuncia a la famosa obra de Engels ‘Contribución al problema de la vivienda’ (1873).

P. La burguesía fue una fuerza esencial para la construcción del modelo de sumisión familiar. Además, ya a principios del XIX empleaba la mayor precarización de las trabajadoras fabriles como arma de disgregación de clase.

R. Las mujeres burguesas eran el ideal al que todas debían aspirar. La carga de trabajo para las mujeres trabajadoras dentro y fuera del hogar era enorme. Se usaba el peso de la moralidad y la culpa por si los hijos no están suficientemente limpios, la casa suficientemente ordenada… Esto sigue siendo así.

La burguesía, efectivamente, generó el enfrentamiento salarial entre hombres y mujeres al tiempo que instauraba como modelo la mujer ‘ángel del hogar’. La realidad es que el trabajo de las mujeres en las fábricas no disminuía. En Cataluña, en 1839 un 38,5% de los trabajadores eran mujeres y un 8,7% niños y niñas.

P. A lo largo de la historia del diseño de las casas en las grandes ciudades ha habido propuestas de mujeres para disminuir la carga del trabajo doméstico, muchas a través de espacios de colectivización, pero parece que seguimos en un punto parecido.

R. Cuando Melusina Fay Peirce (1836-1923) reivindica las casas sin cocina y acuña el término ‘cooperative housekeeping’, proponiendo la eliminación de los trabajos del hogar individuales, la revista ‘Architectural Record’ de 1902 acaba exponiendo la preocupación hacia las residencias familiares en apartamentos con labores compartidas ya que eso supone más tiempo libre para las mujeres. Eso significaba un peligro en el momento en que las sufragistas estaban en la calle pidiendo el voto. Un peligro para la continuidad de la especie americana, ya que las mujeres no van a poder criar si están en la calle.

Hay otros muchos ejemplos. Margarete Schütte-Lihotzky (1897-2000), que fue la primera arquitecta austríaca, comenzó a trabajar en 1921 en la Secretaría de Vivienda de Viena y formó parte activa de la resistencia durante la II Guerra Mundial. Dio soluciones pensando en especificidades diferenciales, no la solución única y universal. Proyectó la conocida Cocina de Frankfurt en 1927, la primera cocina modular con todos los detalles para la máxima eficiencia. Antes, se había ocupado de mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres en los hogares, planteando las primeras zonas húmedas, lavandería, cocina y limpieza corporal, en los interiores de las viviendas. Uno de sus proyectos de viviendas estuvo destinado a mujeres solas y, otros, a plantear la casa crecedera como una opción de acceso a la vivienda para las familias con menos recursos en el período de entreguerras en Viena.

En esa búsqueda por disminuir la carga del trabajo doméstico están, por un lado, aquellas propuestas que no cuestiona el lugar de las mujeres como responsables y que estudian la cocina como una pequeña fábrica. Por otro, la que considera que las tareas domésticas no han de estar asignadas a las mujeres ni carecer de remuneración, y que ven la necesaria reproducción social como responsabilidad compartida. Pero no hay una única solución perfecta para la vivienda, sino un abanico de posibilidades adaptables a cada realidad. La posición o blanco o negro es un fallo de la modernidad.

P. Habla del mobiliario medieval como algo móvil, transformable o plegable que adapta los espacios. ¿Se podría traer a una nueva concepción de casa sin divisiones de hoy?

R. Los muebles que se esconden o pliegan no siempre funcionan, si bien no deja de ser una idea que siempre ha atraído al mundo del diseño y la arquitectura. Sin embargo, muchas veces no se tiene en cuenta que esta posibilidad de escamotear requiere de un trabajo y unas circunstancias de orden en la casa que no siempre se tienen, por lo que lejos de mejorar puede empeorar la situación.

Catharine Beecher (1800-1878), una de las primeras tratadistas sobre la vivienda y vida doméstica, plantea que las cosas sirvan para más de un uso, sin necesidad de mucha transformación, que no es necesaria una gran mesa para la comida de navidad, sino una mesa que se adapte a varias utilidades. Beecher no cuestionó el rol de la mujer, pero estudió cómo facilitar el trabajo.

P. En su libro se plantea el 'cohousing', la vivienda compartida, como oportunidad de ruptura con los roles tradicionales dentro de las casas. ¿En qué se diferencia esta opción del 'coliving', un término que últimamente se emplea como si fuese la última tendencia de moda en las grandes ciudades, sin mencionar que es el resultado de alquileres muy elevados, salarios bajos y un mercado laboral fraccionado y precario, y que a priori no tiene nada de emancipador?

R. Sin duda, la crisis ha sido el disparador del ‘coliving’, que incluye a quien necesita compartir por razones económicas un piso o una casa. No es el mismo proceso del cohousing, que requiere de un compromiso social por cambiar situaciones de responsabilidad y ayuda mutua diferente al que estamos habituados. El ‘cohousing’ debe trascender la solución económica. La posibilidad de la propiedad colectiva y cooperativa de una vivienda ha estado dificultada por la legislación, es una acción de compromiso político en el sentido de considerarla como bien de uso y que conforma conceptualmente y espacialmente una red de soportes mutuos. Otra de las bases del ‘cohousing’ es la corresponsabilidad social de los cuidados. Es un modelo que puede ayudar a una verdadera igualdad de oportunidades para mujeres y hombres.

P. Jane Jacobs, menospreciada en su día, es hoy un referente del urbanismo. Su obra 'Muerte y vida de las grandes ciudades' (1961), que usted prologó para la reedición en español (Capitán Swing, 2011), sigue teniendo una demoledora vigencia. Jacobs criticó la descentralización que defendía inicialmente Lewis Mumford, la ciudad radiante de Le Corbusier o la city beautiful de Chicago. ¿Qué peso han tenido estos modelos de arquitectura en la configuración de nuestras ciudades?

 R. Jane Jacobs propone en su libro una mirada y comprensión de las ciudades sin veladuras, desde el conocimiento empírico, entendiendo la complejidad de las mismas, y poniendo el bienestar de las personas en el centro de las decisiones. Mumford o Le Corbusier fueron personas de su tiempo. El problema es cuando continuamos hablando de ellas cincuenta años después de su muerte sin espíritu crítico. Obviamente, han aportado cosas importantísimas. Pero también ha sucedido que en la transmisión de sus ideas la complejidad del pensamiento se ha perdido. Si queremos difundir sus ideas, hagámoslo en serio, no repitiendo sus mitos. Como anécdota, un compañero con quién compartía el tribunal de una tesina que yo dirigía sobre Jane Jacobs se quejaba de que ya estaba bien de hablar todo el tiempo de ella, a lo que yo respondí: El día que vosotros dejéis de hablar a todas horas de Le Corbusier podremos hablar menos de Jane Jacobs.

P. ¿Es necesario un cambio de paradigma en arquitectura? 
 
R. Sí, es muy necesario. Los valores de la arquitectura se han creado desde el dominio, desde la situación de poder. También necesitamos que las decisiones sean más democráticas, más conscientes de la finitud del planeta, de la variedad de la población, de las características de cada edad, género y económicas. El urbanismo debe poder responder a estas cuestiones porque lo supuestamente universal no nos acoge a todos, solo es bueno para un grupo privilegiado al que el resto se tiene que acomodar.

Es importante reescribir de nuevo la historia con las aportaciones de las mujeres, dejando de basar la historia en la heroicidad de una sola persona, porque nunca ha sido cierta. Siempre ha sido importante el trabajo colectivo y el resultado de diferentes miradas. Si no lo entendemos así, repetiremos errores.

P. El urbanismo ha estado atravesado en España por pelotazos y especulación, sobre todo durante la época de la Ley del suelo de 1998 y en operaciones que llegan hasta nuestros días. ¿Hasta qué punto impide el desarrollo de otro modelo?
 
R. Una fuente importante de recurso de las ciudades está en la capacidad de recalificación del suelo, generando un sistema que solo es posible si se considera que el mundo es infinito y con ello nuestro crecimiento. Son imprescindibles otros sistemas para la generación de recursos de las ciudades. Los pelotazos urbanísticos los encontramos no solo en las grandes ciudades sino en los cientos de pueblos que entre el 1998 y 2008 más que duplicaron sus superficies urbanas, sin ninguna relación con la demografía.

Aunque el resultado fueran pueblos fantasmas, el negocio ya estaba hecho. El cambio de valor de suelo por la recalificación ya daba un crecimiento de valor financiero del mismo y devengaba unos impuestos. La presencia de firmas arquitectónicas para avalar estas especulaciones ha hecho un flaco favor a nuestra profesión. Es necesario repensar nuestro modelo de estar en el mundo y con ello repensar la arquitectura y el urbanismo para acercarnos a las necesidades de las personas reales en su diversidad, sin poner en juego el planeta.

sábado, 2 de febrero de 2019

#hemeroteca #feminismo #urbanismo | Transformar la ciudad con mirada feminista

Imagen: La Vanguardia / Ptoyecto de Equal Saree para plaça d'en Baró en Santa Coloma de Gramanet
Transformar la ciudad con mirada feminista.
La remodelación de una plaza en desuso y la creación de un espacio para que las mujeres pueden emprender negocios centran la acciones del consistorio.
Montse López | La Vanguardia, 2019-02-02
https://www.lavanguardia.com/local/barcelones-nord/20190202/454215125273/arquitectura-mirada-feminista-ciudad-santa-coloma.html

Santa Coloma de Gramenet ha apostado por integrar una mirada feminista al municipio. No solo con el apoyo a entidades de mujeres o a la lucha contra la violencia de género. También en el urbanismo de la ciudad. Quiere dejar atrás calles, plazas y edificios que no han tenido en cuenta quienes son los que los van a pisar. Con la colaboración de las arquitectas de Equal Saree, el Ayuntamiento de Santa Coloma transformará una plaza con un diseño que ha sido creado después de escuchar a quienes la usarán: los más pequeños.

Con esta propuesta nacía ‘Fem dissabte a la Plaça d’en Baró’, un proceso de transformación urbana donde se incluye la perspectiva feminista y de la infancia. El proyecto ponía en el centro a niños de entre 6 y 12 años para crear un “espacio específico adaptado a las necesidades de los niños con edades intermedias integrando a la comunidad educativa y a las familias”, afirma Dafne Saldaña, de Equal Saree.

El proyecto se ha realizado en dos etapas. La primera, en la propia plaza, ha servido para hacer una diagnosis colectiva del espacio y definir criterios para nuevos usos y la convivencia de diferentes actividades. Estas jornadas participativas tuvieron lugar en noviembre de 2016. “Ha sido una experiencia de participación inclusiva donde ha primado la cooperación y la intergeneracionalidad en la toma de decisiones”, asegura Helena Cardona, otra de las arquitectas de Equal Saree.

La importancia de esta participación surge de la necesidad de crear un espacio público adecuado a aquellos que lo van a usar. “Es una plaza cercana a una escuela que no se usa, tiene zonas duras, queda escondida y hay arbustos que dificultan la visibilidad”, detalla Zaida Muxí, directora de urbanismo del Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet.

Estos proyectos nacen después de analizar que no se tiene en cuenta al rol “cuidador” de la mujer en el urbanismo de la ciudad. “Si vas con una persona mayor en una ciudad donde tienes un semáforo cada 600 metros y poco tiempo para cruzar, es todo más difícil, ya que está pensado para aquellos que van en coche”, pone como ejemplo Muxí. “En Santa Coloma se tiene mucho en cuenta, por ejemplo, la colocación de los bancos en las calles porque se entiende como un elemento de autonomía”, explica la directora de urbanismo, “si hay bancos, una persona mayor podrá llegar más lejos porque tendrá elementos donde descansar, son detalles que hay que tener en cuenta”.

La segunda etapa del proyecto de la Plaça d’en Baró (en mayo de 2017) se ha realizado en la escuela Torre Balldovina -cercana a la plaza- implicando al alumnado de quinto de primaria en la generación de propuestas para el diseño. “Finalmente hemos desarrollado un proyecto técnico que recoge todas las ideas del proceso y ha sido validado por los niños y niñas participantes”, detalla Julia Goula de Equal Saree. “El enfoque feminista ha sido importante en el diseño y desarrollo del proceso participativo, integrando valores como la co-responsabilidad, el respeto a las diversidades y la igualdad de género”, añade.

El resultado del proceso es “una plaza permeable y abierta al barrio, con diversidad de espacios y usos para cubrir las necesidades de las diferentes personas usuarias”, afirma Dafne Saldaña. “Su esencia alegre y colorista, los espacios que permitirán cruzarla, el tipo de juegos escogidos, los árboles, los materiales, son pequeñas decisiones que le dan un carácter único a la plaza”, añade la arquitecta.

“Tendrá una mejor visibilidad y los coches solo pasarán para acceder a los aparcamientos privados”, detalla la directora de urbanismo. Muxí recuerda que ahora la plaza solo la usan los chicos que juegan al balón “porque no hay más oferta que jugar con una pelota o sentarse en un banco”. “El uso será diferente porque los vecinos se sentirán bien en este lugar”, añade Muxí. Las obras de la Plaça d’en Baró empezarán el próximo mes de febrero.

Otro de los proyectos que el Ayuntamiento de Santa Coloma tiene en marcha con esta perspectiva es la reconversión de la antigua fábrica CIBA en un centro de recursos para las mujeres. “Es un proyecto pionero en el estado”, asegura Muxí. Se invertirán 2,9 millones de euros para transformar 6.000 metros cuadrados en nuevas instalaciones y servicios.

“Estará enfocada a las mujeres pero no será solo para ellas”, detalla la directora de urbanismo. El proyecto quiere potenciar el acceso y la igualdad de oportunidades de las mujeres del municipio. “Las mujeres están en peores condiciones, trabajaremos para que los cuidados puedan transformarse en un empleo remunerado”, apunta Muxí. Esta es una de las ideas pero también aquellas relacionadas con las tecnologías de la información.

Precisamente por ser un espacio pensado para las mujeres, se tendrán en cuenta la creación de elementos como una ludoteca para que puedan ir con niños. “Las mujeres tienen dificultades de conciliación y para emprender negocios”, afirma Muxí, por lo que “este espacio quiere atraer mujeres con capacidades diversas para tejer proyectos”.

“La arquitectura es una herramienta clave para la democratización del uso de las ciudades y tiene un papel fundamental en garantizar la calidad de vida de la ciudadanía”, dicen las arquitectas de Equal Saree. “En definitiva, queremos ciudades inclusivas que consideren y den respuesta a las necesidades de la vida cotidiana”, añaden Helena, Julia y Dafne. Tres chicas arquitectas que han desarrollado procesos con mirada feminista en varios municipios de Catalunya y en países como Marruecos o la India.

viernes, 12 de octubre de 2018

#libros #mujeres #arquitectura | Mujeres, casas y ciudades : más allá del umbral

Mujeres, casas y ciudades : más allá del umbral / Zaida Muxí Martínez.
Barcelona : dpr-barcelona, 2018 [10-12].
336 p.
ISBN 9788494752360 / 20 €

/ ES / ENS
/ Arquitectura y mujeres / Feminismo / Género / Mujeres – Historia / Urbanismo

‘Mujeres, casas y ciudades’ propone una reescritura de la historia de la arquitectura y el urbanismo a partir de las aportaciones realizadas por mujeres que han sido silenciadas en las historias generales. El libro se enfoca en el entorno habitado, desde el diseño a la política, de la arquitectura al urbanismo; todo ello sintetizado en ‘la casa y la ciudad’, como representación de lo privado y lo público. La casa como metáfora de la arquitectura, la ciudad como síntesis de las acciones humanas.

Además, hacerlo desde una postura feminista implica necesariamente la deconstrucción de la historiografía mayoritaria, desvelando la falsa neutralidad y universalidad en la transmisión de conocimientos y en la construcción de los relatos históricos. En este sentido, no es una cuestión banal hablar de mujeres, arquitectura y urbanismo, ya que, como en otros ámbitos del saber, del arte, de las ciencias o de la política, las mujeres no se encuentran representadas en igualdad de condiciones, ni siquiera representadas en orden de igualdad por méritos. Por ello, es necesario revisitar la historia de la arquitectura y de las ciudades, para reescribirla, incorporando a las mujeres como protagonistas.

miércoles, 24 de enero de 2018

#hemeroteca #mujeres #urbanismo | Ana María Sancho: Una tesis de la UPNA aplica la perspectiva de género al urbanismo para lograr una ciudad inclusiva

Imagen: Noticias de Navarra / Ana María Sancho
Una tesis de la UPNA aplica la perspectiva de género al urbanismo para lograr una ciudad inclusiva.
EP | Noticias de Navarra, 2018-01-24
http://www.noticiasdenavarra.com/2018/01/24/sociedad/navarra/una-tesis-de-la-upna-aplica-la-perspectiva-de-genero-al-urbanismo-para-lograr-una-ciudad-inclusiva

La tesis doctoral 'Ciudades conciliadoras. Urbanismo y género', defendida recientemente en la Universidad Pública de Navarra (UPNA), sintetiza cuáles son las principales recomendaciones de los organismos internacionales propuestas para el diseño de ciudades integradoras, con el fin de analizar en qué medida los planes estratégicos de desarrollo urbano y territorial en España las recogen, y así incluir de manera transversal la perspectiva de género y diseñar una ciudad realmente inclusiva para mujeres y hombres.

Este trabajo de investigación lo ha realizado Ana María Sancho, dirigida por la profesora del Departamento de Sociología Carmen Innerarity y por la catedrática de Filosofía del Derecho en la Universidad de Zaragoza María Elósegui. La tesis obtuvo la máxima calificación: sobresaliente 'cum laude'.

La tesis, en palabras de su autora, "demuestra la necesidad de gestionar adecuadamente el urbanismo con el fin de lograr una mayor participación igualitaria de hombres y mujeres en el acceso a los espacios públicos".

Asimismo, Sancho ha asegurado que "tanto hombres como mujeres comparten ambos espacios y realizan tareas tanto en el ámbito doméstico como en el público y, por tanto, el modo de gestionar la ciudad puede posibilitar o impedir el acceso igualitario al espacio público de hombres y mujeres".

Las fuentes bibliográficas utilizadas para la investigación proceden de varios campos científicos, desde la sociología al urbanismo, pasando por la geografía, la antropología y las ciencias políticas.

Evolución de las ciudades e inclusión de la perspectiva de género
La tesis comienza reflexionando sobre la configuración urbana y los tipos de relación de mujeres y hombres con el espacio, para pasar después a detenerse en el origen y evolución de las ciudades.

Así, la investigación destaca cómo la ciudad preindustrial y artesana se transformó en industrial, acarreando una serie de cambios como la fragmentación, dispersión y segregación de las actividades urbanas.

Posteriormente, profundiza en los escritos de urbanistas con perspectiva de género y en cómo critican la falsa neutralidad del urbanismo, fijándose en su análisis del uso del espacio, equipamientos, seguridad, vivienda, etc. Después se detiene en algunos de los principales cambios sociales que han tenido lugar en los últimos 25 años en las sociedades occidentales, como el reparto de roles en entornos urbanos y las estrategias para la conciliación adoptadas por las familias, las empresas y las políticas públicas, para ver en qué medida el diseño urbanístico facilita esa conciliación.

Con la ciudad industrial, tal y como explica la autora de la investigación, aparecen las primeras pautas modernas de movilidad y se hace necesario el uso de transporte para ordenarla, marcándose la accesibilidad como objetivo.

Por eso, la tesis continúa con el estudio de los diferentes patrones de movilidad y usos del tiempo en hombres y mujeres. En este sentido, la autora ha destacado que "la gestión del tiempo en la ciudad es consecuencia de la configuración urbana, ya que la división en ella entre el espacio productivo y el espacio reproductivo conlleva una concepción espacial y temporal que debe ser superada al integrar la perspectiva de género".

Análisis de planes estratégicos de desarrollo urbano y territorial
La investigación prosigue analizando si los planes estratégicos de desarrollo urbano y territorial han recogido las recomendaciones de género de los organismos internacionales ONU-Hábitat y la Carta Europea de las Mujeres en la Ciudad de la Comisión Europea.

Estas pueden resumirse en el fomento de la participación de las mujeres en la toma de decisiones para que el diseño de las ciudades responda también a sus necesidades concretas, igualdad en el acceso a la vivienda, atender a las condiciones de seguridad y movilidad, promover la mejora de equipamientos y transportes públicos e incrementar la formación en igualdad de los agentes implicados y otorgar una mayor visibilidad las mujeres.

En concreto, se analizan los planes estratégicos urbanos y territoriales de varias ciudades, como Barcelona, Bilbao, Burgos, San Sebastián, Logroño, Santander, Vitoria y Zaragoza, y provincias como Jaén y Málaga. Estos planes se pueden definir como instrumentos integradores que se basan en la incorporación de las dimensiones económica, social y medioambiental, así como en el diseño de procesos más participativos para la elaboración de estrategias conjuntas de desarrollo territorial.

A partir de ello, según Sancho, se deduce que "es necesario terminar con la separación de espacios sobre la que se han construido las ciudades como reflejo del orden político liberal y que son las instituciones locales las que deberán materializar esas recomendaciones en sus respectivos planes de desarrollo urbano".

La autora dedica el último capítulo al análisis específico del caso de Bilbao, por su especial interés, basándose en su trayectoria profesional. Concluye que la planificación urbana puede hacer ciudades corresponsables si aporta perspectiva de género a instrumentos como las directrices de ordenación territorial (DOT), los planes territoriales parciales (PTP) o el plan general de ordenación urbana (PGOU).

jueves, 18 de enero de 2018

#hemeroteca #mujeres #movilidad | Irun insertará la perspectiva de género en su Plan de Movilidad

Imagen: Noticias de Gipuzkoa
Irun insertará la perspectiva de género en su Plan de Movilidad.
El Consistorio estudiará acciones y medidas tras un análisis de los desplazamientos no lineales.
Xabier Sagarzazu | Noticias de Gipuzkoa, 2018-01-18
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2018/01/18/vecinos/bidasoa-txingudi/irun-insertara-la-perspectiva-de-genero-en-su-plan-de-movilidad

El Ayuntamiento de Irun anunció ayer que insertará la perspectiva de género en su Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS). Un objetivo que se plasmará en datos y medidas concretas, a través del estudio ‘La movilidad del cuidado en Irun’, para cuya realización el Consistorio ha contratado a la Cátedra Unesco de Género del departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad Politécnica de Madrid.

Esta entidad, dirigida Inés Sánchez de Madariaga, una experta de prestigio internacional en materia de género, urbanismo, ciencia e innovación, será la encargada “próximamente de realizar 600 entrevistas presenciales a otros tantos iruneses de todas las edades, con el fin de analizar los desplazamientos no lineales que se llevan a cabo en la ciudad”, explicaban ayer la edil de Movilidad, Cristina Laborda, y el responsable de BienestGénerar Social, Sergio Corchón.

“Se trata de analizar aquellos movimientos que se realizan combinando varios puntos, como los desplazamientos a centros escolares o de salud, y que son realizados en una parte importante por mujeres. Su estudio podría dar lugar a fijar nuevos itinerarios, sean peatonales o de otras alternativas de transporte, para sumarlos, dentro del PMUS, a aquellos que éste ya contempla, que son los más arquetípicos, los que únicamente se hacen de casa al centro de estudios o de trabajo”, detallaba Laborda.

Unos desplazamientos ordinarios que se analizaron a partir de 2010 y con la aprobación del PMUS, desde 2012, “se han plasmado en medidas como la reordenación de las líneas de Irunbus, la ampliación de aceras en recorridos que constituyen ejes peatonales o la implantación del ‘Irun 30’ o de nuevos bidegorris”, señalaba Cristina Laborda.

Iniciativa pionera
La edil de Movilidad recordó que “la incorporación de la perspectiva de género en los planes de movilidad es una faceta casi inédita” y resaltó que con este estudio de ‘La movilidad del cuidado en Irun’ y sus posteriores conclusiones y medidas a insertar, “Irun va a ser pionera en este campo en Euskadi y una de las pocas ciudades del conjunto del Estado que van a incorporar criterios de igualdad en materia de movilidad”.

Tanto Cristina Laborda como Sergio Corchón recordaron que “la perspectiva de género ya se introdujo en el más reciente Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Irun” y ahora, se pretende “extender este criterio a la materia de movilidad”.

Y es que el aspecto de género “se debe abordar desde una faceta transversal, en todas las áreas y acciones municipales, tal como figuraba en el III Plan de Igualdad de Irun y tal como figurará también en el IV Plan de Igualdad, que será aprobado próximamente”, detallaba el edil de Bienestar Social.

viernes, 12 de enero de 2018

#hemeroteca #mujeres #urbanismo | Para qué sirve la perspectiva de género en el diseño de nuestras ciudades

Imagen: El País
Para qué sirve la perspectiva de género en el diseño de nuestras ciudades.
La ley exige estudios como el que se ha elaborado ante el soterramiento de la M-30.
Jaime Rubio Hancock | Verne, El País, 2018-01-12
https://verne.elpais.com/verne/2018/01/12/articulo/1515759150_734346.html

El Ayuntamiento de Madrid ha pagado más de 52.000 euros por un estudio sobre el impacto de género que podría tener el soterramiento de la M-30. Tanto la ley estatal como la de la Comunidad de Madrid exigen estos informes. Aun así, la noticia ha generado polémica, ya que a priori tendemos a pensar que las ciudades son espacios neutros de los que puede disfrutar todo el mundo, independientemente de su género.

“Nunca ha sido así”, afirma Sara Ortiz Escalante, socióloga y urbanista que trabaja en el Col·lectiu Punt 6, una entidad dedicada a fomentar la equidad de género en el uso del espacio urbano. Ortiz recuerda que las ciudades no se crean de un modo racional y objetivo, sino que al planificarse tienden a reproducir el modelo de la sociedad, que en este caso es "patriarcal y capitalista”. Esto puede parecer una idea abstracta, pero en realidad tiene un impacto directo en nuestro día a día. Algunos ejemplos:

- Gran parte de la movilidad se planea teniendo en cuenta, sobre todo, los desplazamientos del domicilio al trabajo en transporte privado, mientras que más mujeres usan el transporte público.

- Las mujeres siguen encargándose mayoritariamente del cuidado de hijos y de familiares dependientes. En consecuencia, hacen más trayectos a lo largo del día, muchos de ellos a pie. Esto acaba traduciéndose en la necesidad de un transporte público que contemple otros desplazamientos aparte de los que llevan al trabajo.

- Hay estudios que analizan el uso de las bicicletas por parte de las mujeres: ellas optan por este medio de transporte cuando la ciudad se muestra lo suficientemente segura; por ejemplo, con la introducción de carriles bici.

Los hombres siguen siendo mayoritariamente quienes diseñan las ciudades y no tienen en cuenta estas necesidades, ya que ni se enfrentan a ellas, ni suelen escuchar a las mujeres que sí lo hacen. Eso sí, como subraya Ortiz, la idea no es perpetuar los roles de género. Es decir, no se trata de hacer que sea más fácil para las mujeres seguir asumiendo mayoritariamente estas tareas: el objetivo es que se valoren y que se compartan. En definitiva, si se tiene en cuenta este punto de vista es para diseñar una ciudad mejor para todos, hombres y mujeres, teniendo en cuenta los diferentes usos y necesidades.

El caso de Madrid
El soterramiento de la M-30 también puede verse favorecido por esta perspectiva de género, como explica la también socióloga y urbanista de Punt 6, Blanca Valdivia Gutiérrez. Ella recuerda que en Madrid siempre se ha priorizado el transporte en vehículo privado y los desplazamientos radiales, desde el centro hacia el exterior. Este diseño facilita ir a trabajar, pero hace que no sea tan fácil la comunicación entre barrios colindantes de la periferia, “como Villaverde y Vallecas o Villaverde y Carabanchel”.

En el caso de la M-30, la perspectiva de género puede aportar, por ejemplo, qué usos se dan al espacio resultante tras el soterramiento. ¿Van a ser lo suficientemente diversos como para que haya gente a todas las horas del día? Esto tiene implicaciones en la percepción de seguridad. Por mucho que el espacio esté iluminado, si queda desierto puede generar inseguridad, lo que todavía sigue siendo "una barrera a la hora de que una mujer pase por esa zona”, explica.

La perspectiva de género también puede tener en cuenta el acceso de personas con diversidad funcional y sus cuidadoras, mayoritariamente mujeres, o la posibilidad de dar prioridad al transporte público en el centro de la ciudad, por ejemplo.

La importancia de la participación
Ortiz y Grupo 6 subrayan también la necesidad de contar con la participación ciudadana a la hora de decidir cómo queremos que sean nuestros barrios. Esto puede romper con la idea de que los expertos son las únicas personas capacitadas para diseñar un entorno urbano. “Los arquitectos y urbanistas tienen la formación adecuada para traducir su conocimiento a planos y proyectos”, explica Ortiz, pero las personas “son expertas en su entorno”, ya que son ellas quienes, en su vida cotidiana, saben cómo se trasladan y qué necesidades y dificultades tienen.

¿A qué se debería dar prioridad? ¿A la movilidad? ¿Al transporte público? ¿A la seguridad? Esto depende de cada ciudad, pero hay que tener en cuenta que cualquier acción en un campo tiene incidencia en otros, al no ser compartimentos estancos. Por ejemplo, Ortiz explica que las acciones para controlar el tráfico en Barcelona y en Madrid tienen que ver con la contaminación y la salud, pero pueden llevar también a quitar espacio al coche, por ejemplo, lo que a su vez se traduce en que haya más trayectos a pie y, por tanto, se cuiden más las aceras o se creen más espacios verdes.

martes, 5 de diciembre de 2017

#hemeroteka #feminismoa #hirigintza | Tolosako hirigintza feminizatzeko eskaria egin du Berdinbide

Imagen: Tolosaldeko Ataria / Tolosa
Tolosako hirigintza feminizatzeko eskaria egin du Berdinbidek.
Tolosaldeko Ataria, 2017-12-05
https://ataria.eus/tolosa/1512498962813-tolosako-hirigintza-feminizatzeko-eskaria-egin-du-berdinbidek

Berdinbide Berdintasunaren aldeko eta Genero Indarkeriaren kontrako Gizonezkoen elkarteak eskari bat aurkeztuko du, Tolosako Udalean, zinegotziak mozio gisa azter eta bozka dezaten. Besteak beste, 2018. urtetik aurrera herriko hirigintza proiektu berriei begira jarri da elkartea, data horretatik aurrera «Tolosa Herri Feminista deklaratzeko» galdeginez.

Horretarako, «Tolosan egiten diren plaza, kale, etorbide eta eraikin berriek emakume izena eduki beharko dute», Berdinbideren arabera.

Elkarteak historiari begira ekin dio adierazpenari, nabarmenduz, «emakumeak beti bigarren mailan eta baztertuta» utzi izan direla: «Beti egon izan dira baztertuta, eta hala daude gaur egun ere. Matxismoak, ideologia dominatzailea den aldetik, irabazi egin du eta egiten du, eta berak antolatutako gizartean, gizonak du nagusitasuna».

Horrela, indarkeria matxistak utzitako datuak ere baliatu dituzte, beren eskaria indartzeko. Batetik, azaldu dute, Euskal Herrian 52 emakume bizi direla eskoltarekin; horietatik 14 Gipuzkoan. Euskal Autonomia Erkidegoan, berriz, 4.370 emakumek dute poliziaren babesa, indarkeria matxista dela-eta. Horri, Espainian aurten eraildako 46 emakumeren datua gehitu diote.

Berdinbidek, ordea, matxismoaren adierazpen makurrenetik oinarrizko baztertzera jo nahi izan du mozioan, hirigintza feminizatzeko eskaria argudiatzeko: «Emakumeak jo eta hil ez ezik, ikusezin ere bilakatu ditugu, hainbat arlotan nabarmendu diren emakumeak ahaztuz. (...) Emakumeen eta gizonezkoon arazoa da eta, bide horretan, urrats txiki bat da, emakumeek egiten duten lana agerian jartzea».

domingo, 26 de noviembre de 2017

#hemeroteca #mujeres #arquitectura | Lucía C. Pérez-Moreno: "Las primeras arquitectas sólo eran aceptadas para diseñar mobiliario o textiles"

Imagen: El Diario / Lucía C. Pérez-Moreno
Lucía C. Pérez-Moreno: "Las primeras arquitectas sólo eran aceptadas para diseñar mobiliario o textiles".
Lucía C. Pérez-Moreno es la directora científica de la jornada "Perspectivas de género en la arquitectura". "En las viviendas más antiguas, la zona de la cocina solía estar relegada". "En los años 60, apenas había 40 arquitectas en toda España".
Ana Sánchez Borroy | El Diario, 2017-11-26
http://www.eldiario.es/aragon/sociedad/primeras-arquitectas-aceptadas-mobiliario-textiles_0_711828896.html

En 40 ediciones, el premio Pritzker, considerado el Nobel de la arquitectura, solo se ha concedido una vez a una mujer en solitario; fue a la iraquí Zaha Hadid en 2004. Sin embargo, hoy ya hay más mujeres que hombres matriculadas en la carrera de Arquitectura de la Universidad de Zaragoza. La propia Universidad y el Colegio de Arquitectos organizan un encuentro bajo el título "Perspectivas de género en la arquitectura", el próximo viernes en la capital aragonesa. La directora científica de la jornada es Lucía C. Pérez-Moreno (Zaragoza, 1979), doctora en Arquitectura.

¿Por qué piensa que la arquitectura ha sido una profesión tan dominada por los hombres?
Es complicado responder a esto; es una cuestión histórica, una herencia. Desde el año 2007, el alumnado de Arquitectura es mayoritariamente femenino, pero en la actualidad la profesión todavía no es paritaria. En España, desde la época del franquismo, la incorporación de la mujer a profesiones liberales ha sido mucho más tardía que a otras profesiones. También tiene que ver con que la arquitectura está ligada a la ingeniería y la construcción, que son ámbitos prioritariamente masculinos.

Entonces, ¿en la arquitectura está costando más la incorporación de la mujer?
Está costando mucho. La arquitectura tiene ámbitos muy diferentes. Si pensamos en la construcción, en edificación, a pie de obra, es un ámbito muy masculino; es muy difícil encontrar una directora de obra mujer y los trabajadores de la construcción también suelen ser principalmente hombres. De hecho, es un ámbito tan masculinizado que es difícil para una mujer relacionarse con el resto. La incorporación ha sido algo más sencilla en el ámbito editorial o en el de la investigación porque son modos de desarrollar la profesión que no son tan dependientes de otras personas.

¿Y en el diseño arquitectónico?
Ahí pasa un poco lo mismo que en la construcción. También deberíamos hablar de la visibilización que tienen las arquitectas en la sociedad, que no tiene por qué ir de la mano con su incorporación real a la profesión. Es decir, una cosa es hablar de la profesión 'per se', donde sí va habiendo más mujeres, y otra es el reconocimiento que reciben. Por eso, en la jornada proponemos revisiones históricas que intentan analizar la presencia de la mujer en la arquitectura. Por ejemplo, la conferenciante Josenia Hervás y Heras nos hablará de la Bauhaus de Weimar, la escuela de diseño alemana de los años 20 y 30 del siglo XX, donde las mujeres participaban principalmente en talleres de diseño mobiliario, de tapices, de juguetes... pero no estaban tan presentes en el diseño arquitectónico. En ese momento, tanto la arquitectura como el arte y el diseño de objetos formaban parte del mismo sistema educativo y, sin embargo, había diferenciaciones de género: aunque los talleres de arquitectura estaban abiertos al alumnado femenino, la realidad fue que las mujeres lo tenían mucho más difícil para ser aceptadas en estos talleres hasta el punto de que su participación era prácticamente nula, mientras sí participaban en otro tipo de talleres de arte o de diseño de objetos. Se ha entendido que la mujer estaba más vinculada al interior de la vivienda y el hombre, al edificio.

¿Esa división por género en el diseño se ha repetido en otros momentos de la historia?
Las nuevas investigaciones sí van por ese camino, por analizar cómo el rol de la mujer ha sido relegado más bien al mobiliario, al diseño de textiles o cerámica... especialmente en la primera mitad del siglo XX. Además, en cada país, la incorporación de la mujer a los estudios de arquitectura ha tenido unos tiempos distintos. En España, en los años 60, apenas había 40 arquitectas en todo el país. A partir de mediados de los 80, ya empezaron a incorporarse al mundo universitario de manera progresiva, como ocurre en general en todas las carreras. Hoy en día la situación es paritaria, de hecho, ya hay algo más de alumnado femenino que masculino en casi todas las universidades españolas. Más allá del número de mujeres que estudian Arquitectura, la diferencia se nota más en el profesorado, que todavía es mayoritariamente masculino, y en las referencias históricas que se dan al alumnado, que también son mayoritariamente masculinas. Es importante que las alumnas reciban referencias que sugieran que también ellas son capaces de hacer cosas importantes, que pueden llegar a tener una trayectoria profesional relevante.

¿No prestamos la atención que se merecen mujeres arquitectas relevantes históricamente?
No, por supuesto. Muchas investigaciones internacionales y españolas intentan precisamente dar más valor al trabajo realizado por arquitectas importantes. Y, sobre todo, ponerlo en contexto porque muchas veces no se trata solo de hablar de si un edificio ha sido diseñado por un hombre o por una mujer, sino de subrayar lo que le ha costado a esa mujer. De hecho, no creo que haya diferencias entre hombres y mujeres en el diseño de edificios en el sentido de formas o valores distintos. Pienso que somos profesionales y que tanto hombres como mujeres pueden hacer bien su trabajo. Por eso, me parece complicado hablar de "arquitectura de género" en los edificios según si han sido diseñados por un arquitecto o una arquitecta. Sí me parece que hay más diferencias en el ámbito del diseño urbano, porque las mujeres somos más sensibles a cuestiones como la seguridad.

¿Cómo se aplicaría la perspectiva de género al diseño de edificios?
Dependería mucho de la tipología del edificio. No es lo mismo diseñar un edificio de viviendas que un museo. En arquitectura residencial hay muchos estudios, por ejemplo, los de Atxu Amann, que es la comisaria del pabellón de España para la próxima bienal de Venecia. Esa perspectiva de género tiene que ver con analizar cómo han cambiado los roles familiares: en las viviendas más antiguas, la zona de la cocina o de las mujeres que trabajaban como servicio solía estar relegada. O podemos fijarnos en el lugar que tiene la cocina dentro de la casa, que esté separada o esté abierta, si es un espacio importante arquitectónicamente o no, si tiene luz o es oscuro...

¿Cómo sería aplicarla en el diseño de la ciudad?
Aquí tiene que ver con otras cuestiones: con la seguridad, con el ancho de las calles, con los roles familiares, las distancias entre las diferentes dotaciones, que las líneas de autobús estén bien conectadas, que los colegios estén en determinadas zonas para poder conciliar la familia y el trabajo... En la ciudad, aplicar la perspectiva de género es complejo y en este ámbito sí que hay muchas investigaciones que hablan sobre cómo tiene que funcionar bien una ciudad, analizando la relación entre las zonas de vivienda y las de equipamientos. Zaida Muxí, una de las ponentes del encuentro, es experta en estos asuntos.

¿Se puede aplicar la perspectiva de género a otros ámbitos de la arquitectura?
En el encuentro que hemos organizado, hemos definido cuatro: las revisiones históricas, el planeamiento urbano, las políticas institucionales en el ámbito de la investigación y las experiencias propias de mujeres sobresalientes que han roto techos de cristal. En la jornada, la última perspectiva va a estar representada por Martha Thorne, arquitecta norteamericana que ha desarrollado su trayectoria profesional desde España y que es, desde hace tiempo, la directora ejecutiva de los premios Pritzer, los llamados Nobel de la arquitectura, un cargo muy importante a nivel internacional.

¿En España se atiende suficientemente la arquitectura con perspectiva de género?
Es un tema creciente, pero seguro que no es suficiente, que debería haber más proyectos en este ámbito. Por ejemplo, arquitectas como Inés Sánchez de Madariaga, que es una de las ponentes del encuentro, ha realizado proyectos de investigación de índole histórica, educativa y, también, sobre urbanismo de género. En Galicia hay un grupo de investigación que se llama Maga, que también ha hecho un trabajo de recuperación de arquitectas pioneras en esa comunidad autónoma. Y hay otros, en la Universidad de Barcelona, en Valencia, en Madrid. Además, en el urbanismo ya hay partidas económicas dentro de los diferentes planes urbanos que obligan a incorporar la perspectiva de género, por ejemplo, en el País Vasco.

¿Qué más se podría hacer?
Yo creo que para que algo se pueda institucionalizar y normalizar, es fundamental la investigación previa. Por eso, es muy importante financiar proyectos, apoyar iniciativas de transmisión de conocimientos para que tengamos una visión más clara de cómo está la situación y de qué cosas podemos hacer para mejorar todos. También hay que concienciar al género masculino de que esto es importante y que la perspectiva de género debemos incorporarla todos profesionales, mujeres y hombres, para mejorar la vida de todos y conseguir una sociedad más igualitaria.

domingo, 15 de octubre de 2017

#hemeroteca #mujeres #arquitectura | Las mujeres en la arquitectura

Imagen: Google Imágenes / Bjarke Ingels con sus 'chicos' y su 'chica'
Las mujeres en la arquitectura.
Ibai Gandiaga Pérez de Albéniz | Zazpika, Naiz, 2017-10-15

http://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/7k/editions/7k_2017-10-15-07-00/hemeroteca_articles/las-mujeres-en-la-arquitectura

Este año se celebra el cincuenta aniversario de la colegiación de las primeras arquitectas en Euskal Herria. Para aquellos que lo desconozcan, nacido en 1929, el Colegio de Arquitectos Vasco Navarro comprende los cuatro territorios de Hegoalde en una sola institución que recoge a más de 3.000 arquitectos de la Comunidad Autónoma Vasca y Nafarroa. Las primeras mujeres tuvieron que esperar hasta 1967 para poder colegiarse, requisito fundamental para poder construir en el Estado español.

El panorama en las escuelas de arquitectura ha cambiado radicalmente en esos cincuenta años y es, precisamente, en arquitectura la única de las disciplinas ingenieriles donde las mujeres superan –por los pelos– a los hombres en porcentaje de alumnado, con una tendencia que no ha dejado de crecer durante las dos últimas décadas.

En el otro extremo tenemos el caso de Matilde Ucelay, quien obtuvo su título en 1936 por la Escuela de Arquitectura de Madrid. Ucelay tardó diez años en obtener el título: en parte, por su filiación a la República; en parte, por su género. Tuvo que valerse de amigos que firmaran las obras que realizaba a la alta burguesía madrileña, pues hasta 1945 no se le permitió colegiarse, dejándola fuera del listado de profesionales.

Volviendo a nuestros días, el mero hecho de que haya una gran presencia de arquitectas en el sector no significa nada. La arquitectura no es ajena al paradigma social en el que vivimos, y la brecha de visibilidad, representatividad y poder efectivo tal vez es especialmente lacerante en el caso de las arquitectas, al tratarse de un colectivo enraizado en estratos sociales más pudientes. Es decir, que en todas partes de la sociedad se cuecen habas en cuanto al machismo se refiere.

Un recordatorio de este hecho estalló en la cuenta de Instagram del célebre y joven arquitecto superstar Bjarke Ingels. En una fotografía de familia, con los doce socios de la firma posando pertrechados en un perfecto negro Armani, pronto muchos de los más de 12.000 “me gusta” se percataron de que en la imagen solo había una mujer, Sheela Maini Søgaard. Siendo un estudio muy joven (Ingels tiene 43 años, edad muy temprana para un oficio de florecimiento tardío como este), la sorpresa era mayor. La propia Søgaard salía a defender a su jefe, remarcando que la mitad de los empleados de la empresa son mujeres. Las explicaciones dejaron un gusto amargo, más aún cuando se supo que la propia Søgaard no era arquitecta, sino que fue contratada como directora financiera.

Como en cualquier sector de la sociedad, la arquitectura no escapa a las lógicas de un sistema montado por y para el beneficio del 50% de la población. Podríamos empezar con la invisibilización de las mujeres arquitecto en la historiografía oficial, con ejemplos realmente flagrantes. Pocos alumnos de esta carrera habrán pasado sin que algún profesor les haya mostrado los interiores de la Villa Mairea, del finlandés Alvar Aalto, considerado desde Europa como uno de los cuatro “apóstoles” del Movimiento Moderno: la escalera de la Villa Mairea es una de las más –y peor– copiadas de la historia, y su interiorismo resulta, hoy en día, totalmente actual. El único problema es que el interior no lo hizo Aalto, sino su esposa, Aino Marsio.

Puede que sea esa manía de ir en pareja lo que haya hecho que esa historia de los finlandeses se repita una y otra vez. En Catalunya pasó con Enric Miralles y Carme Pinós. Juntos, los dos catalanes realizaron las mejores obras de los años 90, como el cementerio de Igualada o las instalaciones de tiro con arco para Barcelona 92, tristemente demolidas. Sin embargo, con la muerte de Miralles, Pinós quedó fuera de la élite arquitectónica durante una década. Aún hoy, habiendo realizado numerosas y notables obras, curiosamente su nombre no acaba de adquirir la importancia que merece.

En cualquier caso, esas invisibilizaciones son, por lo menos, mucho más patentes en la actualidad. Hace cuatro años, se puso en marcha un movimiento desde una plataforma estudiantil de Harvard para pedir a la organización del premio Pritzker, el “Nobel” de arquitectura, la entrega del galardón a Dennise Scott Brown, mujer y socia del galardonado en 1991, Robert Venturi. Scott Brown no solo compartía estudio con Venturi, sino que firmaba con él los textos teóricos –fundamentales para entender la ciudad posmoderna– que auparon al americano al Pritzker. En el otro extremo de este juego, la japonesa Kazujo Seyima tuvo que compartir ese mismo premio con su socio Ryue Nishizawa, diez años menor que ella, cuando obtuvieron el Pritzker en 2010. ¿Alguien ve algo raro?

sábado, 14 de octubre de 2017

#hemeroteca #mujeres | "Pagamos para sentirnos seguras": por qué las mujeres no caminan tanto como los hombres

Imagen: El Diario
"Pagamos para sentirnos seguras": por qué las mujeres no caminan tanto como los hombres.
Un estudio demuestra que, en la mayoría de los países, las mujeres caminan cada día mucho menos que los hombres. Talia Shadwell ha escuchado a personas de todo el mundo decir lo mismo: es por seguridad, no por pereza.
Talia Shadwell | El Diario, 2017-10-14
http://www.eldiario.es/theguardian/Pagamos-sentirnos-seguras-mujeres-caminan_0_696081215.html

Cuando vivía en su pueblo natal en Indonesia, Vivi Restuviani intentaba volverse lo más invisible posible cuando salía de noche. "Si me veías por detrás, probablemente habrías pensado que era un chico", dice.

Una noche, Restuviani estaba caminando a casa, escondida dentro una enorme sudadera con capucha. De pronto escuchó el sonido de una motocicleta y antes de poder reaccionar, el conductor de la motocicleta estaba casi encima suyo.

"Me intentaba hablar, pero yo sabía que este tío quería otra cosa," recuerda. "¿Sabes ese momento en que te das cuenta de que estás siendo acosada, entonces dejas de estar sorprendida y paralizada y te pones a gritar? Pues no me sucedió eso. No dije nada, y de pronto el tío me estaba metiendo mano".

Finalmente, Restuviani logró escapar y corrió hasta un guardia de seguridad, mientras que su atacante se perdió en la noche a toda velocidad. "Quería gritar muy fuerte," relata. "Lo intenté, pero no pude".

En casi todos los países del mundo, las mujeres caminan menos que los hombres cada día, según un reciente estudio de Stanford, que analizó los datos de los smartphones de 717.527 personas en todo el mundo, en un total de 68 millones de días de actividad.

Mientras la mayor parte de los medios de comunicación hicieron foco en los resultados generales (con titulares como '¿Vives en el país más perezoso del mundo?'), el estudio remarca una importante cuestión relacionada con la desigualdad. Los investigadores concluyeron que una gran "desigualdad en la actividad" –un país donde hay una gran brecha entre quienes caminan mucho y quienes no lo hacen– era un fuerte indicador de los niveles de obesidad del país.

Además, la brecha de género respecto de la cantidad de pasos por día solía ser más grande en países con altos niveles de obesidad, lo cual expone más a las mujeres a tener problemas de salud relacionados con la falta de ejercicio.

En Suecia, los investigadores casi no registraron brecha de género, ya que hombres y mujeres caminan casi la misma cantidad de pasos cada día. Sin embargo, en Qatar, las mujeres caminan en promedio un 38% menos de pasos por día que los hombres.

"Si una persona no camina mucho, quizás sea por pereza. Pero si cientos de miles de personas –especialmente mujeres– no caminan mucho, no es un problema de pereza individual, sino una cuestión social", afirma el investigador de Stanford, Tim Althoff.

"Está claro que, en promedio, las mujeres son más bajas que los hombres, y eso generalmente se traduce en piernas más cortas. Si eres más baja, en realidad deberías tener que dar más pasos".

Althoff asegura que la brecha de género podría tener diferentes causas, desde diferencias culturales respecto de los roles de género, hasta cuestiones de planificación urbana (los investigadores concluyeron que la brecha de género es mucho menor en ciudades más "caminables").

Sin embargo, si hablas con las mujeres de todo el mundo sobre sus hábitos a la hora de caminar, todas te hablaran del mismo problema: la seguridad personal.

Aterrorizada
En la ciudad de Washington, Estados Unidos, Hannah Geyer –empleada de una ONG– ha tenido que abandonar sus caminatas de 15 minutos a través de un parque para ir y volver del teatro donde actúa de noche. Los hombres que merodean el parque han logrado aterrorizarla.

"Se me acercaban mucho, mucho, pero mucho", explica Geyer. "Una cosa es que alguien me grite algo desde el otro lado de la acera, porque puedo ignorarlo y seguir caminando. Pero que se pongan físicamente en mi camino o se me acerquen a la cara si no quiero responder o si los miro mal, lo cual siempre hago…era como si me dijeran: ‘voy a lograr que dejes de caminar’".

Ahora, Geyer coge taxis compartidos, gastando entre 4 y 8 euros en cada trayecto. Pero quiere dejar claro que si se sintiera segura caminando, lo haría.

"Noto que cuando ven que cojo taxis por trayectos tan cortos, mis amigos hombres me dicen: ‘No seas perezosa, podrías haber ido andando’", dice Geyer. "Me causa gracia que para los hombres parezco perezosa, cuando para las mujeres es obvio que lo hago por seguridad. Una mujer nunca me ha dicho perezosa".

Según Holly Kearl, fundadora de Stop Street Harassment, tener que utilizar un transporte en lugar de caminar, hace que la seguridad se convierta en un privilegio. Las mujeres que pueden elegir no caminar son las que tienen los medios para pagar un transporte, lo cual dificulta especialmente a las adolescentes el acceso a estas medidas de seguridad.

Un informe presentado el mes pasado por la Children’s Society demostró que una de cada tres niñas de entre 10 y 17 años afirman sentirse atemorizadas cuando las sigue un extraño. Muchas niñas han asegurado que hombres en coches les han "pitado" mientras llevaban puesto el uniforme de la escuela.

"Conocemos muchísimas mujeres que han tenido que coger el transporte público, o pagar un taxi, o coger el coche y luego pagar el parking," dice Kearl. "Las mujeres deben pagar para sentirse seguras".

La estudiante de doctorado Natalie Jester dice que a menudo se siente como "una presa" cuando camina por la noche por el centro de Bristol. Suele gastar parte de su salario en taxis o en coger el autobús para evitar caminar por el centro, donde se siente amenazada por los grupos de hombres que se juntan a beber en la calle.

"Me da mucha rabia no sentirme segura al caminar en mi propia ciudad, al punto de tener que pagar dinero para trasladarme en trayectos cortos", remarca Jester. "Creo que los hombres no se dan cuenta de a qué nivel las mujeres nos sentimos inseguras".

Las mujeres también lo pagan en salud. Según Public Health England (PHE), los británicos son un 20% menos activos ahora de lo que eran en los años 60, ya que se calcula que cada año una persona británica camina un promedio de 24 kilómetros menos que el año anterior. Y los investigadores de Stanford concluyeron que las mujeres británicas caminaron un promedio de 1.074 pasos por día menos que los hombres, lo que significa casi 400.000 pasos menos cada año.

Según el profesor Sir Muir Gray, asesor de la campaña One You de PHE para fomentar el caminar, esta realidad se traduce en desigualdad en cuestiones de salud, ya que además la mayoría de los trabajos actuales son sedentarios. "La gente pobre suele ser menos activa que la gente rica, porque generalmente los pobres pasan más horas trabajando sentados", dice Gray. "En general, esto contribuye a una brecha social".